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Anexo
I: Volumen 1
CASO ILUSTRATIVO No.
20
EJECUCION ARBITRARIA DE SEIS MIEMBROS DEL EJERCITO
GUERRILLERO DE LOS POBRES POR SU PROPIA ORGANIZACION
"Soy (....) de la
Dirección Nacional y vengo a notificarte lo siguiente: sobre
el caso de 'Beatriz' a ella se le juzgó y se le encontró
culpable de entregar recursos de la organización y se le
fusiló por órdenes de la Comisión Ejecutiva
del EGP".1
I.
Antecedentes
En 1981 el Ejército Guerrillero de los Pobres
(EGP) vivió su momento de mayor expansión a lo largo
del enfrentamiento armado interno, hasta el punto de que sus dirigentes
comenzaron a concebir la idea de crear, en el futuro, una "zona
liberada".
Sin embargo, al repliegue aparente del Ejército
en las zonas donde el EGP tenía más presencia, sucedió
un trabajo de Inteligencia que a fines de ese año condujo
al descabezamiento militar del frente urbano del EGP y, más
tarde, a una ofensiva que obligó a la insurgencia a retroceder
desde Chimaltenango hacia el departamento de Quiché.
El intento de reorganización del EGP en
la ciudad capital se concretó en acciones violentas, que
incluyeron colocación de explosivos, secuestros con extorsión
y asaltos a locales de comercio.
Como reconoció
un ex dirigente guerrillero que prestó testimonio ante la
CEH, "En realidad se estaba en medio de una derrota". En
este clima, que generó una crisis interna, miembros de la
Dirección Nacional salieron hacia Nicaragua en 1982, donde
dedicaron varios meses a debatir la situación.
Ese año, mientras
continuaba el repliegue del EGP hacia el norte de Quiché,
gran cantidad de sus militantes fueron capturados por las Fuerzas
de Seguridad, especialmente en la ciudad capital. Por estas razones,
la dirección del grupo envió a un número importante
de sus militantes desde la ciudad capital a México y, sobre
todo, a Nicaragua.2
Entre los militantes
que cayeron prisioneros en 1982 se cuenta Guisela Irasema López,
quien ya había sido detenida en 1979, siendo miembro del
Frente Estudiantil Robin García, (FERG), una organización
de estudiantes de secundaria y universitarios de izquierda.3
En seguida que fue liberada, Guisela Irasema se incorporó
a las actividades clandestinas del EGP en la estructura militar
urbana,4 en concreto
en el seno del Frente Otto René Castillo,5
donde era conocida con el seudónimo de "Beatriz". En febrero
de 1982 fue capturada de nuevo, esta vez junto con otra militante,
conocida como "Paula",6
por hombres armados, vestidos de civil, en la calzada Aguilar Batres,
zona 12, ciudad de Guatemala. Estuvo detenida por espacio de tres
meses en las instalaciones de la Antigua Escuela Politécnica7
y en ese lugar coincidió con muchas personas que se encontraban
desaparecidas, algunas de las cuales se eran dadas por muertas.8
En esa cárcel
clandestina la prisionera se encontró con Aída Marilú
Castillo Estrada, otra militante del EGP, conocida como "Carolina",
y que había sido capturada el 28 de marzo de 1982 en la frontera
de Guatemala con México.9
El proceder de los
captores con las detenidas combinaba malos tratos y actitudes destinadas
a ganar su confianza.10
En este contexto, a Guisela Irasema y Marilú Castillo las
trasladaban con frecuencia a una casa ubicada en la colonia Vista
Hermosa de la ciudad de Guatemala, donde los captores llegaron a
mantener relaciones sexuales con ellas.11
El 23 de mayo de 1982, hallándose ambas en aquella casa,
aprovecharon un descuido de los hombres, y escaparon.12
Mientras esto ocurría,
las madres de Guisela Irasema López y de Marilú Castillo
Estrada no se resignaban a aceptar la desaparición de sus
hijas y comenzaron a hacer indagaciones. En particular, la madre
de Marilú, quien durante 16 años estuvo convencida,
de que su hija se encontraba en poder de las Fuerzas de Seguridad
del Estado.
Entre abril y mayo de 1982 la señora de
Castillo se entrevistó con el jefe de la Policía Nacional,
con el ministro de Gobernación, con la esposa de éste
y con la esposa del general Ríos Montt.
A pesar de las amenazas
de muerte recibidas, a mediados de 1982 envió sendos memoriales
al presidente de la República y al nuevo ministro de Gobernación,
y se entrevistó también con el viceministro de la
Defensa Nacional. No realizó nuevas gestiones, ya que "estaba
con mucho miedo por la seguridad de mi familia y por la mía".13
Años más
tarde, la señora de Castillo se entrevistó en el Congreso
con miembros de la Democracia Cristiana, escribió una carta
al presidente de la República, Vinicio Cerezo y se entrevistó
con él. Durante 16 años María Luz Estrada de
Castillo siguió con sus esfuerzos, en la ilusión de
poder averiguar el paradero de su hija, "secuestrada el 28 de
marzo de 1982 por elementos de seguridad del Ejército de
Guatemala".14
Otro de los prisioneros
era Eugenio Contreras, ex presidente de la Asociación de
Estudiantes de Psicología de la Universidad de San Carlos
y miembro del EGP, quien militaba con el seudónimo de "Mariano".
Contreras fue detenido por las Fuerzas de Seguridad en mayo de 1982,
en ciudad de Guatemala. Permaneció en calidad de detenido
en la Antigua Escuela Politécnica hasta noviembre de ese
año15 cuando,
según él mismo relata, logró fugarse.16
II.
Los hechos
La ejecución de Guisela Irasema y Marilú
Castillo
Lo que aún
no sabían las madres de las dos mujeres detenidas, es que
en mayo de 1982, luego de escapar de la casa ubicada en Vista Hermosa,
Guisela Irasema y Marilú Castillo habían recobrado
los vínculos con el EGP. Sobre todo lo que vio y escuchó
durante su cautiverio en la Escuela Politécnica Guisela escribió
un relato de 90 páginas que fue entregado a la Dirección
Nacional de este grupo insurgente, a la que incorporó la
nómina de personas detenidas, distinguiendo entre quienes
colaboraban con las Fuerzas de Seguridad y quienes se resistían
a hacerlo.17
A finales del mes
de junio ambas fueron trasladadas a Nicaragua e instaladas en una
casa de la localidad de Casares, departamento de Carazo, a orillas
del océano Pacífico. El propósito real de este
traslado era investigar si la versión que presentaban sobre
los hechos era verdadera o si, en cambio, habían sido "ganadas"
por el Ejército y liberadas con la finalidad de que se infiltraran
en el EGP.18 En
esa casa, Guisela Irasema fue vista por varios compañeros
suyos que también habían sido trasladados desde Guatemala.19
Por orden de los
miembros de la Dirección Nacional del EGP que se encontraban
en Nicaragua, ambas mujeres fueron interrogadas varias veces sobre
su relato.20
Concluidos estos
interrogatorios, la conclusión mayoritaria de los dirigentes
fue que su versión no era verosímil, "que era falsa,
que obviamente habían negociado su salida y por lo tanto
era únicamente con el objetivo de infiltrarse (...) y lo
que correspondía era el fusilamiento, así se le llamaba
a eso".21
De este modo, miembros de la Dirección Nacional
del EGP que se encontraban en Nicaragua decidieron la ejecución
de estas dos militantes.
Para proceder a la
ejecución, ambas víctimas fueron sacadas de su casa
en Casares por otra militante del EGP, quien les indicó que
preparasen sus maletas, pues serían trasladadas a Cuba. En
una gasolinera ubicada en la nueva carretera a León, las
dos mujeres fueron introducidas en un vehículo conducido
por un militante de sexo masculino.22
Ambas fueron ejecutadas,
con absoluto secreto, en el interior de instalaciones que habría
proporcionado el Gobierno de Nicaragua.23
A diferencia de la
madre de Marilú Castillo, quien, ignorante de la verdad,
continuó buscando a su hija, la de Guisela Irasema conoció
los hechos en julio de 1984, cuando fue citada a una reunión
en Orizaba, México, y notificada de la ejecución de
su hija por un miembro de la Dirección Nacional del EGP,
quien le indicó: "Soy (...) de la Dirección Nacional
y vengo a notificarte lo siguiente: sobre el caso de "Beatriz",
a ella se le juzgó y se le encontró culpable de entregar
recursos de la organización y se le fusiló por órdenes
de la Comisión Ejecutiva del EGP".24
La ejecución de Eugenio Contreras
Una vez en libertad, Eugenio Contreras grabó
varias cintas con el testimonio de su cautiverio, que fue remitido
a los miembros de la Dirección Nacional del EGP que se encontraban
en Nicaragua.
Sin embargo, igual
que en el caso de Guisela Irasema y Marilú Castillo, los
dirigentes no creyeron la versión de la fuga y sostuvieron
que Contreras había negociado su libertad y traicionado a
la organización, por lo cual se decidió su ejecución.
Esta se llevó a efecto en el camino a Aguacatán, departamento
de Huehuetenango.25
La ejecución de Carlos Ranfierí
Morales López, Ligia de Contreras y otra persona no identificada
Carlos Ranferí
Morales López, primo hermano de Guisela Irasema y perito
contador, también había sido miembro del Frente Revolucionario
Robín García y después lo fue del EGP, en el
Frente Guerrillero Augusto César Sandino, donde militaba
con el seudónimo de "Otto René".26
El 26 de agosto de
1982, Carlos Ranferí salió de Guatemala hacia Nicaragua
por órdenes de los dirigentes del EGP,27
con la finalidad de recibir instrucción política.
Al día siguiente, se comunicó con su madre, Marta
López, y le confió haber tenido problemas con la organización,28
que en teoría se habrían resuelto luego de una reunión
con miembros de la Dirección Nacional.
El 15 de noviembre
de 1982, a las cuatro de la tarde, su madre fue a dejarle a la intersección
Siete Sur en Managua, lugar donde le recogieron miembros del EGP.
Fue trasladado por éstos, y por las apariencias tomaron dirección
hacia Guatemala, en compañía de la esposa de Eugenio
Contreras, de nombre Ligia y apellidos desconocidos: ella había
viajado a Nicaragua con la finalidad de indagar sobre la suerte
de su esposo. Los acompañaba, además, una tercera
persona la que no se ha identificado, un joven que se había
incorporado al Frente Guerrillero César Augusto Sandino y
que, según lo señala un dirigente del EGP, "se
presumía era un infiltrado". Por esta razón, según
el mismo dirigente, el joven había sido excluido de la organización,
pese a lo cual había aparecido en Nicaragua al cabo del tiempo.29
Ninguno de los tres
sabía que, días antes, habían sido condenados
a morir por miembros de la Dirección Nacional del EGP que
se encontraban en Nicaragua. La decisión de ejecutar a Ligia
y a Carlos Ranferí se originó por la insistencia de
ambos, ante los dirigentes del EGP, para conocer el paradero del
esposo de aquélla, Eugenio Contreras, y la prima de aquél,
Guisela Irasema. Ante la imposibilidad de los dirigentes de darles
una respuesta persuasiva y para evitar otras pesquisas, los seis
miembros de la Dirección Nacional del EGP que se encontraban
en Nicaragua, decidieron ejecutarlos también a ellos.30
La decisión de ejecutar al joven desconocido obedeció
a que se consideraba un infiltrado.31
Un miembro de la
Dirección Nacional del EGP en 1982, declara ante la CEH que,
en el trayecto desde Managua a la frontera con Honduras, "pararon
el carro y lo que hicieron, ya con el apoyo de otras gentes y de
los sandinistas, fue taparles la nariz y la boca con un trapo o
una toalla impregnada de cloroformo. Así los habían
reducido y dormido y en ese estado habían sido ejecutados,
los tres juntos en un mismo lugar y enterrados en una fosa en el
campo".32 No
ha sido posible establecer el lugar de la inhumación.
III.
Después de los hechos
Quince años después, en 1997, la
mamá de Marilú Castillo conoció por el propio
EGP la verdad sobre la ejecución de su hija, merced a las
gestiones de una organización no gubernamental de derechos
humanos,33 en respuesta
a una petición suya.
Los esfuerzos de
las otras madres tampoco fueron en vano. Los dirigentes de la Unidad
Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) que formaban parte de
la última Dirección Nacional del EGP reconocieron
públicamente en 1998, mediante la inserción de un
campo pagado en la Prensa34
la responsabilidad de esa organización en dos de las ejecuciones.
Lo propio ocurrió respecto a todas las ejecuciones, ante
la CEH.
Los dirigentes del
EGP explican las ejecuciones señalando: "la situación
en la ciudad era muy difícil, se habían dado golpes
muy duros a la organización y una gran cantidad de personas
había sido detenida por las Fuerzas de Seguridad".35
A lo anterior, agregan:
"El aparato no destruye, ni tortura, ni retiene a todos los que
captura, a algunos los deja ir. Los suelta revueltos, deja ir a
traidores, infiltrados o personas que ya no le son útiles.
Este método sirve para ocultar a sus agentes y crear confusión,
porque cómo se puede saber quién fue el traidor, quién
el infiltrado y quién permaneció fiel. De esa forma
siempre permanece la zozobra y además es posible cometer
errores e injusticias".36
Según un miembro
de la Dirección Nacional del EGP en aquella época,
los fusilamientos fueron "los hechos más terribles, la
expresión más dura, de una situación de derrota
no asimilada, no asumida, de una situación desesperada de
tratar de preservar lo poco que quedaba, donde pesaba mucho también,
la idea de que estábamos infiltrados, de que nos estaban
golpeando tanto debido a la infiltración".37
Las madres de las víctimas continúan
la búsqueda de los cadáveres de sus hijos.
IV.
Conclusiones
Atendidos todos los antecedentes del caso, la CEH
llegó a la plena convicción de que Guisela Irasema
López, Aída Marilú Castillo Estrada, Eugenio
Contreras, Ligia de Contreras, Carlos Ranferí Morales López
y un joven no identificado fueron privados de su vida por miembros
del Ejército Guerrillero de los Pobres, en cumplimiento de
una decisión de sus dirigentes nacionales, constituyendo
dicho acto una ejecución arbitraria de responsabilidad de
dichos dirigentes.
Ninguna circunstancia de carácter militar
o político otorga justificación jurídica o
ética a este crimen.
La CEH estima que, en este caso, el reconocimiento
de la verdad por parte de los dirigentes de la URNG constituye un
gesto positivo, desde la perspectiva de la reconciliación
nacional.
Finalmente, la CEH considera que este crimen es
ilustrativo de la carencia, en la administración de la disciplina
y justicia internas de la organización guerrillera, de normas
mínimas objetivas que resguardaran derechos inalienables
de la persona humana, lo cual permitió que la simple desconfianza
condujera a la eliminación física de militantes indefensos.
LISTADO DE LAS VÍCTIMAS
Ejecución arbitraria
Aida Marylu Castillo Estrada
Carlos Ranferi Morales López
Eugenio Contreras
Guisela Irasema López
Ligia de Contreras
Víctimas Colectivas/Desconocidas : 1
1 Comunicación
de la ejecución de Guisela Irasema a su madre. Regrese
al Texto
2 Testigo de referencia
(miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982) CEH. (T.C.
23). Regrese al Texto
3 Ibidem. Regrese
al Texto
4 Testigo de referencia
(miembro del EGP en 1982) CEH. (T.C. 865). Regrese al Texto
5 Ibidem. Regrese
al Texto
6 C 15632. Febrero, 1982.
Regrese al Texto
7 CIA, Informe a Departamento
de Estado y a la Agencia de Seguridad Nacional, 10 de noviembre
de 1994, Pq. 12-111. Comments on the process used by the
Guatemalan Military to Exploit the intelligence value of captured
guerrillas. Regrese al Texto
8 Testigos de referencia
(miembros del EGP en 1982) CEH. (T.C. 863 y T.C. 864). Regrese
al Texto
9 Testigo de referencia
CEH. Regrese al Texto
10 Testigo de referencia
(miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982) CEH. (T.C.
23). Regrese al Texto
11 Testigo de referencia
(miembro del EGP en 1982) CEH. (T.C. 864). Regrese al Texto
12 Testigo de referencia
(miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982) CEH. (T.C.
23). Regrese al Texto
13 Testigo directo CEH.
(Carta al presidente de la República Vinicio Cerezo de María
Luz de Castillo, madre de una de las víctimas, 13 de marzo
de 1986). Regrese al Texto
14 Ibidem. Regrese
al Texto
15 Testigo de referencia
(miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982) CEH. (T.C.
23). Regrese al Texto
16 Ibidem. Regrese
al Texto
17 Ibidem. Regrese
al Texto
18 Ibidem. Regrese
al Texto
19 Testigos directos
(compañeros de Guisela en el EGP) CEH. (T.C. 863 y T.C. 864).
Regrese al Texto
20 Durante casi todo
1982, parte de la Dirección Nacional se concentraron en Nicaragua,
mientras el resto se encontraba en el Ixcán. Regrese al
Texto
21 Testigo de referencia
(miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982) CEH. (T.C.
23). Testigos directos (dirigentes actuales de la URNG) CEH. 30
de marzo de 1998. Regrese al Texto
22 Testigo de referencia
(familiar de Guisela) CEH. Regrese al Texto
23 Testigo de referencia
(miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982) CEH. (T.C.
23). Las instalaciones pertenecían al Ministerio del Interior
del Gobierno nicaragüense. En este sentido, declaró
también ante la CEH un alto funcionario del Ministerio del
Interior de Nicaragua, quien desconoce la ubicación del lugar
en que se realizó la ejecución, pero "no excluye
que los restos se encuentren en instalaciones del Ministerio del
Interior nicaragüense, porque habían muchas relaciones
de amistad entre los guatemaltecos y los nicaragüenses, pero
no como una política del Estado de Nicaragua sino como un
favor que le haría un militar a otro". Regrese al
Texto
24 Comunicación
de la ejecución de Guisela Irasema a su madre. Regrese
al Texto
25 Testigo de referencia
(miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982) CEH. (T.C.
23). Testigos directos (dirigentes actuales de la URNG) CEH. 30
de marzo de 1998. Regrese al Texto
26 Testigo de referencia
CEH. Informe presentado por la familia de la víctima ante
la CEH. Regrese al Texto
27 Ibidem. Regrese
al Texto
28 Ibidem. Regrese
al Texto
29 Testigo de referencia
(miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982) CEH. (T.C.
23). Regrese al Texto
30 Ibidem. Regrese
al Texto
31 Ibidem. Regrese
al Texto
32 Ibidem. Testigos
directos (dirigentes actuales de la URNG) CEH. 30 de marzo de 1998.
Regrese al Texto
33 Ibidem. Regrese
al Texto
34 El Periódico,
23 de febrero de 1998. En el campo pagado la URNG indica que Guisela
Irasema López y Carlos Ranferí Morales "perecieron
víctimas de prácticas y procedimientos indebidos e
injustos". Regrese al Texto
35 Testigo de referencia
(miembro del EGP en 1982) CEH. (T.C. 863). Testigos directos (dirigentes
actuales de la URNG) CEH. 30 de marzo de 1998. Regrese al Texto
36 Testigo de referencia
(miembro del EGP en 1982) CEH. (T.C. 865). Regrese al Texto
37 Testigo de referencia
(miembro de la Dirección Nacional del EGP en 1982) CEH. (T.C.
23). 0 9
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