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Anexo
I: Volumen 1
CASO ILUSTRATIVO No.
30
EJECUCIONES ARBITRARIAS Y
DESAPARICIONES DE ESTUDIANTES EN 1989
"Todos los sectores
coinciden en señalar que Guatemala se está encaminando,
a pasos agigantados, hacia la era de la violencia que se vivió
en los gobiernos militares, en que los derechos humanos eran violados
impunemente y en los que la violencia imperaba en calles, caminos
y veredas, ciudades y pueblos de todo el país".1
"No dejan que los
jóvenes, que pueden estudiar y con su ideología mejorar
al país, hagan algo; en lugar de dejarlos, los matan".2
I.
Antecedentes
Desde su fundación
en 1920 la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU)
ha jugado un papel importante en la vida política del país
y fue uno de los sectores más golpeados por la violencia.
El destacado líder estudiantil Oliverio Castañeda
de León, secretario general de la AEU, fue ejecutado arbitrariamente
el 20 de octubre de 1978 a una cuadra del Palacio Nacional, luego
de una manifestación conmemorativa del aniversario de la
Revolución del 44.3
Antonio Ciani García, quien tomó su lugar en la Asociación,
fue desaparecido el 6 de noviembre de ese mismo año.4
Desde entonces la
AEU ocultó la identidad de su directiva y el secretariado
fue sustituido por una coordinadora que facilitaba el anonimato
de sus dirigentes. A pesar de estas medidas, en mayo de 1984, cuando
se intentaba rearticular el movimiento estudiantil y la AEU fortalecía
su trabajo público, cinco miembros de su Comité Ejecutivo
sufrieron desaparición forzada: Carlos Ernesto Cuevas Molina,
Marilú Hichos, Gustavo Adolfo Castañón Fuentes,
Otto René Estrada Illescas y Héctor Alirio Interiano
Ortíz. Mientras, otros dos, Raúl Figueroa Sartí
y María del Rosario Cuevas tuvieron que buscar refugio en
Costa Rica.5 Todos
fueron miembros del grupo estudiantil Frente.
El 3 de septiembre
de 1985 tropas del Ejército de Guatemala allanaron y ocuparon
por tres días la ciudad universitaria, registraron y desordenaron
los archivos, incluyendo los expedientes de los estudiantes. Además,
se reportó la pérdida y destrucción de libros
y otros objetos de valor académico e histórico.6
Los diferentes sectores universitarios condenaron
la ocupación a las instalaciones de la USAC:
"Ello fue una
reacción represiva a la postura de la universidad, respecto
al alto costo de la vida y el aumento al precio del pasaje urbano,
que generó protestas masivas, en las cuales participaron
miles de estudiantes universitarios".7
El Gobierno justificó esa ocupación
militar aduciendo que la USAC era centro de la "subversión"
y del narcotráfico.
La recuperación
del movimiento estudiantil fue muy lenta: en 1985 y 1986 no hubo
AEU. En 1987 se eligió una nueva directiva. La organización
estudiantil no volvió a actuar de forma pública hasta
1989, cuando en un número de El Estudiante se publicaron
los nombres de todos los miembros de la Junta Directiva de la Asociación.
Ese año, los principales objetivos de la AEU fueron reorganizar
el movimiento estudiantil, apoyar a los estudiantes de educación
media y a los sectores populares e impulsar un proceso de reforma
universitaria. La reforma implicaba la reestructuración financiera,
administrativa y académica de la USAC.
Estas líneas de trabajo habían sido
acordadas en diciembre de 1987, en un seminario que, por razones
de seguridad, se celebró en México, contenidas en
un documento que se denominó Nueva Esperanza.
En 1989 el Gobierno
dirigido por Marco Vinicio Cerezo Arévalo enfrentó
un intento de golpe de Estado (9 de mayo) y una ola de críticas
por abuso en la utilización de los recursos del Estado. Por
su parte, el sector laboral acusaba al Gobierno de desviar fondos
públicos para financiar una campaña preelectoral interna.8
En este contexto,
la AEU apoyó la huelga de maestros que se realizó
en toda la República entre junio y agosto de 1989.9
Se estima que el apoyo estudiantil a los docentes fue uno de los
factores que desató la represión en su contra.10
Asimismo, la AEU participó en el Diálogo Nacional,
junto con la Unidad de Acción Sindical y Popular (UASP),
y apoyó las demandas sindicales, campesinas y populares.11
Estas acciones las realizó la AEU a pesar de haber recibido
amenazas suscritas por "Jaguar Justiciero, JJ"12
y el Ejército Secreto Anticomunista (ESA),13
y pese a que estallara una bomba frente a la casa de Aarón
Ochoa, miembro de la coordinadora estudiantil, con un panfleto en
el que le acusaban de ser un traidor y estar vinculado con la guerrilla.
El agosto de 1989
se denominó "agosto negro",14
debido a los hechos de violencia que se iniciaron con el asesinato
de Danilo Barillas, dirigente de la Democracia Cristiana, y de René
Estanislao López, miembro de la juventud de ese partido.
Asimismo, estallaron tres bombas, una frente a la Rectoría
de la Universidad de San Carlos,15
otra en la sede de Brigadas de Paz, y la tercera frente a la del
Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), donde se encontraba refugiada la familia
de Rumualda Camey, miembro de esa asociación, que había
sido desaparecida el 16 de agosto.16
La Universidad también
sufrió las consecuencias de este "agosto negro": en menos
de quince días, entre agosto y septiembre de 1989, diez líderes
universitarios fueron detenidos arbitrariamente. Cinco de ellos
fueron asesinados y los restantes desaparecieron. Los que lograron
salvar la vida tuvieron que salir al exilio. En diciembre de ese
mismo año otro miembro de la coordinadora de la AEU fue ejecutado.
Varias de las víctimas eran simpatizantes del movimiento
guerrillero.
II.
Los hechos
El lunes 21 de agosto
de 1989, alrededor de las once de la mañana, Iván
Ernesto González Fuentes salió de la Universidad para
participar en una reunión en la UASP, entidad ante la que
representaba a los damnificados por la violencia. Nunca más
regresó ni se supo de él. Iván Ernesto tenía
29 años de edad, era estudiante de Psicología, representante
estudiantil ante la Junta Directiva de esa Escuela, miembro de la
Coordinadora Estudiantil de la AEU y su representante ante el Diálogo
Nacional.
Al día siguiente,
Carlos Ernesto Contreras Conde fue a desayunar con unos familiares
en la colonia Landívar, zona 7, ciudad de Guatemala. A media
mañana se dirigió a la zona 3, donde se encontraría
con su compañera, pues tenían previsto acudir juntos
a registrar a su niña recién nacida. Nunca llegó
a la cita. Carlos Ernesto tenía 22 años, estudiaba
psicología, era representante estudiantil ante la Junta Directiva
de esa Escuela. Algunos testigos aseguran que lo detuvieron en la
Universidad mientras esperaba un bus.17
El 23 de agosto dos personas penetraron en la residencia de la víctima
y se llevaron algunos documentos.
También el
22 de agosto, Hugo Leonel Gramajo fue secuestrado por cuatro hombres
armados, vestidos de civil, que se desplazaban en dos vehículos,
uno de ellos un Pickup rojo con vidrios polarizados. La víctima
era estudiante de Ciencia Política y catedrático auxiliar
de Ciencias de la Comunicación. A las cinco de la tarde salió
del Instituto Nacional de Administración Pública,
donde trabajaba, para impartir clases en la Universidad de San Carlos
y cuando transitaba por la 5¦ avenida, entre la 13 y 14 calle de
la zona 9, se produjo la detención. Una declarante afirmó
que la vigilancia a la familia continuó durante dos años.
El miércoles
23 de agosto de 1989, Silvia María Azurdia Utrera, de 29
años, y su esposo, Víctor Hugo Rodríguez Jaramillo,
de 35, sufrieron desaparición forzada al salir de su domicilio,
ubicado en la 5¦ calle A, 11-02 de la zona 11. Silvia era politóloga
y psicóloga, Víctor Hugo era politólogo y licenciado
en Relaciones Internacionales. Ambos fueron fundadores del Movimiento
Estudiantil Universitario (MEU).
El día de
los hechos, desde las cinco de la mañana, hombres fuertemente
armados, incluso con ametralladoras se apostaron cerca de la casa,
en un Pickup color negro, con líneas grises, placas de circulación
P-144624 y un carro marca Nissan color celeste aplomado o gris metálico,
placas P-161097. 18
19 Poco antes de
la siete de la mañana, Silvia Azurdia sacó el carro,
lo detuvo a media calle para esperar que Víctor Hugo Rodríguez
cerrara la puerta del garaje, y los dos vehículos se cruzaron
junto al suyo, uno por adelante y el otro por atrás. Víctor
Hugo corrió para auxiliarla, pero fue golpeado en la cabeza,
se desmayó y le arrojaron a la parte trasera de uno de los
carros. Silvia salió de su vehículo, gritando que
los auxiliaran, pero la agarraron del cabello, la metieron en su
carro y la sentaron entre los secuestradores.
Esa misma tarde dos
hombres entraron en la oficina número 301, situada en el
tercer nivel del Edificio América, 1¦ avenida, 11-39, zona
1, donde Silvia y Víctor Hugo tenían su oficina, y
sustrajeron documentos. Estas personas llevaban las llaves y una
nota de las víctimas en que se autorizaba al guardián
a abrir la oficina.20
En su domicilio también entraron personas desconocidas y
sustrajeron algunas cosas.
El 23 de agosto,
a las tres de la tarde, el estudiante de Sociología, Aarón
Ubaldo Ochoa fue visto por última vez cuando salió
de su casa con rumbo a la Universidad. Aarón tenía
27 años, era miembro de la Coordinadora de AEU y vocal ante
el Consejo Directivo de la Escuela de Ciencia Política.
El último
en ser desaparecido ese día fue Mario Arturo De León,
luego de dar una conferencia de Prensa en la Universidad, a las
siete de la noche, sobre la desaparición de sus compañeros.
Mario salió en su Pickup blanco, rumbo a su casa y nunca
más se supo de él. Tenía 27 años, había
egresado de la Facultad de Agronomía y era catedrático
auxiliar de la misma, miembro de la Coordinadora de AEU y director
de la Comisión de Reforma Universitaria.
En septiembre otros
tres estudiantes fueron desaparecidos: Carlos Leonel Chutá
Camey, Carlos Humberto Cabrera Rivera y Eduardo Antonio López
Palencia. A diferencia de los siete estudiantes desaparecidos en
agosto, que pertenecían al mismo grupo, Unidad Estudiantil,
y estaban relacionados con la Coordinadora de AEU, éstos
fueron miembros de la Coordinadora en el período anterior,
1987-1988, y eran integrantes del grupo Avanzada, que también
propugnaba por la reforma universitaria.
El 8 de septiembre
de 1989, hacia las ocho de la mañana, frente a la parada
de buses de Lomas de Pinares, zona 17, ciudad de Guatemala, Carlos
Leonel Chutá Camey, de 31 años, se encontraba con
su esposa y con su hija de diez meses. Cinco hombres jóvenes
armados, que se conducían en una furgoneta Toyota con vidrios
polarizados, lo subieron a la fuerza a uno de los vehículos
y se lo llevaron con rumbo desconocido.
El 9 de septiembre,
Carlos Humberto Cabrera Rivera, de 46 años, representante
educativo rural ante la Asamblea Nacional del Magisterio y estudiante
de humanidades, sufrió desaparición forzada a las
ocho treinta de la mañana, cuando lavaba su vehículo
frente a su casa, ubicada en la 19 avenida 9-79, de la colonia Venezuela,
zona 21. Los victimarios eran ocho personas armadas, con equipo
de comunicaciones, que ocupaban dos vehículos, uno Pickup
rojo placas P 157245 21
y una camioneta de color gris.22
El 10 de septiembre
de 1989, Eduardo Antonio López Palencia, de 26 años,
estudiante de Ciencias Químicas y Farmacia, miembro del grupo
Avanzada, fue detenido en la 18 calle entre 4¦ y 5¦ avenida, zona
1, cuando transitaba por ese sector acompañado de su novia.
Tampoco de él se supo nada más.
Por otro lado, al
menos en cuatro casos hubo vigilancia de los miembros de la familia,
con posterioridad a las desapariciones.23
Por lo menos, nueve de los doce dirigentes sobrevivientes de la
Coordinadora de la AEU salieron del país.
III.
Lugar de la detención y la ejecución
de cinco estudiantes
Según documentación
desclasificada por el Gobierno de Estados Unidos, existía
una cárcel en la zona 6 de la ciudad capital.24
Además, un declarante, ex miembro de la sección de
Inteligencia militar, observó que los estudiantes desaparecidos
estuvieron en el interior de la cárcel clandestina ubicada
en la zona seis, ciudad de Guatemala, denominada "La Isla", que
estaba bajo la administración del Estado Mayor de la Defensa.
Asimismo, al referirse a los estudiantes desaparecidos en 1989,
relató: "En La Isla los mataron. Cabal cuando yo entré,
entrando yo, cuando yo entré a la dirección, todavía
habían dos (...) Esos no los enterraban, aparecían
muertos así en la U, otros por ahí en la calle, en
los barrancos (...) Y me contaron que a la gente que no apareció
la fueron a tirar al mar".25
En efecto, en la
madrugada del 10 de septiembre de 1989, en la 17 avenida, entre
la 35 y 36 calle de la zona 12, a la entrada de la colonia Villasol
(parte oriental de la Universidad), varias personas bajaron de un
vehículo color azul para abandonar los cadáveres de
Silvia María Azurdia Utrera, Víctor Hugo Rodríguez
Jaramillo, Carlos Humberto Cabrera Rivera y Carlos Leonel Chutá
Camey. Junto a los cuerpos, que mostraban señales de tortura,26
fue hallada una nota que asociaba diversas razones "estudiantiles"
para explicar el móvil de los crímenes.27
De acuerdo con el reconocimiento de los cadáveres y los informes
médico forenses, los cuatro cadáveres presentaban
pinchazos de aguja hipodérmica28
y múltiples heridas penetrantes producidas por objeto punzocortante:
Víctor Hugo Rodríguez Jaramillo tenía seis
heridas; Silvia María Azurdia Utrera, cinco heridas; Carlos
Leonel Chutá Camey, cinco heridas y Carlos Humberto Cabrera
Rivera, presentaba 31 heridas.29
El cadáver
de López Palencia apareció el 15 de septiembre en
la carretera de tierra, cerca de Guastatoya, El Progreso. Tenía
heridas de arma blanca y señales de tortura. Según
los familiares, presentaba tres balazos.30
El 18 de diciembre
de 1989, cerca del puente del Incienso, zona tres, ciudad de Guatemala,
fue encontrado el cadáver de Marco Tulio Montenegro,31
miembro de la Coordinadora de AEU, estudiante de Agronomía,
quien presentaba contusiones y heridas de arma blanca. En ocasiones
anteriores se había refugiado en Costa Rica y Panamá
pero después de recibir la garantía personal del presidente
de la República, Vinicio Cerezo, regresó.
IV.
La responsabilidad
Un documento desclasificado
del Gobierno de Estados Unidos reproduce la opinión de una
fuente que no especifica: "El descaro y la seguridad con que actuaron
y la pericia técnica demostrada por secuestradores parecería
implicar a personas integrantes de las fuerzas de seguridad".32
El presidente de
la República, Vinicio Cerezo, sostuvo que el clima de violencia
que se tradujo en estos crímenes fue provocado "sistemáticamente
por grupos ajenos al gobierno para crear un ambiente de inestabilidad
(...)".33 Por su
parte, el ministro de la Defensa, Héctor Alejandro Gramajo
Morales, el 18 de septiembre de 1989, en una reunión con
Americas Watch, Amnistía Internacional y Washington Office
on Latin America, WOLA, afirmó -sin una investigación
que lo respaldase- que los propios estudiantes eran los responsables
de las desapariciones y ejecuciones.34
Posteriormente, el 27 de septiembre de 1989, en declaraciones concedidas
a Reuters, Gramajo sostuvo que los responsables, en tres de los
casos, eran traficantes de drogas35
y, en el resto, de la URNG.36
Nunca se conoció el sustento de tales aseveraciones.
El 11 de septiembre
de 1989, tres sobres cerrados dirigidos a miembros de la Coordinadora
de la AEU fueron depositados en la recepción de la Rectoría.
La nota, suscrita por el Ejército Secreto Anticomunista,
ESA, indicaba que sus autores sabían que miembros de la Asociación
tenían contacto con la URNG y habían viajado a Costa
Rica, México y Nicaragua. La nota aclaraba también
que no la enviaban a los otros miembros de la AEU, porque éstos
se encontraban en poder del ESA.37
Simultáneamente, según una nota de Prensa, el ministro
Gramajo Morales responsabilizó ahora de los hechos "a los
dementes de la derecha".38
Otras fuentes señalan
que los crímenes pudieron ser cometidos con tanta eficacia
y en tan poco tiempo, debido a la existencia de una red de informantes,39
entre los cuales se contaba un miembro de la Inteligencia militar
que había conseguido infiltrarse en la AEU, con la finalidad
de desarticular las bases políticas de apoyo a la guerrilla,
llegando incluso a convertirse en un alto dirigente estudiantil.
Según las fuentes, este "infiltrado" llegó a ser un
importante cuadro político de la URNG, de donde fue expulsado.
Luego de los meses de agosto y octubre de 1989 abandonó el
país y después regresó, para cumplir funciones
de asesoría en organismos del Estado relacionados con tareas
de Inteligencia y seguridad.
V.
La impunidad
Múltiples
sectores sociales solicitaron la investigación de los hechos
y el esclarecimiento de estos delitos.40
Por su parte, los dirigentes de la AEU se reunieron con autoridades
del Gobierno, con la intención de lograr la reaparición
con vida de los estudiantes. Consiguieron promesas sobre el inicio
de una investigación, pero nada se concretó.
En cinco de los casos, se presentaron recursos
de exhibición personal, que fueron declarados improcedentes.
En cuanto a la investigación
policial, a pesar de las once órdenes dictadas por los jueces
a la Policía para que se investigaran los hechos, el organismo
policial no actuó.41
Asimismo, el 10 de septiembre de 1989 se solicitó a la sección
de Homicidios del Departamento de Investigaciones Criminológicas
de la Policía Nacional,42
que investigara las muertes de los estudiantes. Los resultados de
las pesquisas fueron remitidos al organismo judicial, dos años
y medio después, el 27 de enero de 1992, y éstos no
arrojaron conclusiones serias ni fundamentadas que ayudaran al proceso
de modo efectivo al proceso, llegándose a señalar,
incluso, al entonces rector de la universidad de San Carlos, entre
otras personas, como responsable del asesinato de los estudiantes.43
En el expediente
judicial constan diligencias de mero trámite en su mayoría,
y declaraciones de familiares de las víctimas. No hubo sindicados
en la causa ni, por lo tanto, resolución definitiva sobre
los hechos y los responsables.
La madre de uno de
los estudiantes víctimas de esta oleada represiva testimonia
que un funcionario del órgano judicial, después de
los múltiples trámites, le aconsejó: "Hable
con el ministro de la Defensa, él es el único que
puede ayudarla; nosotros no podemos hacer más (...)".44
El presidente Cerezo
reconoció que "no tenemos en este momento la suficiente capacidad
material para enfrentar una avalancha de este tipo (...)"45
y, días más tarde, que "las fuerzas de seguridad no
han actuado con toda la prontitud del caso para controlar la violencia
que mantiene atemorizada a la población guatemalteca".46
En 1992 El Frente
Estudiantil de Reforma Universitaria (FERU) denunció una
vez más los hechos ante el procurador general de la nación
y el Ministerio Público. Se comenzó un nuevo procedimiento
ante el juez quinto de Primera Instancia Penal de Instrucción,
el 24 de abril de 1992. El juez ordenó la investigación
sumaria y mandó a citar a Vinicio Cerezo y a Roberto Valle,
ex ministro de Gobernación, a los ofendidos y a los jefes
de seguridad de la época. Posteriormente se inhibió
de conocer la causa y el 14 de mayo remitió al Juzgado Segundo,
en donde se acumuló el proceso al ya iniciado en 1989 y ordenó
que se continuara el trámite.
VI.
Conclusiones
La CEH llegó
a la convicción de que once estudiantes universitarios fueron
detenidos arbitrariamente entre los meses de agosto y diciembre
de 1989. De ellos seis fueron torturados y ejecutados arbitrariamente,
en violación de sus derechos a la vida y la integridad física.
Hasta la fecha no han aparecido cinco de las víctimas detenidas,
cuyo derecho a la libertad y a la integridad personales fue violado
y de quienes, dado el tiempo transcurrido de estar desaparecidas,
se presume que fueron ejecutadas arbitrariamente por sus captores,
con lo cual ha sido conculcado, además, su derecho a la vida.
La CEH, tomando en cuenta los varios elementos
unívocos y concordantes que se llegaron a conocer, presume
fundadamente que los estudiantes fueron víctimas de un operativo
de inteligencia militar, en el que participaron agentes del Estado
o personas que actuaron bajo su protección, tolerancia o
aquiescencia.
Entre dichos elementos destacan la calidad de las
víctimas, académicos de pensamiento de izquierda o
centro izquierda que buscaban la reforma universitaria, activistas
en la reivindicación de derechos y el estigma de "subversiva"
que se asignó a la Asociación de Estudiantes Universitarios
(AEU), provocó que se desplegara toda la capacidad de acción
del Estado, poniendo en práctica el tradicional modus
operandi de sus agentes clandestinos.
El caso ilustra, también, como con la represión
contra los dirigentes estudiantiles se pretendía desarticular
el movimiento que impulsaba la reforma universitaria promovida por
estudiantes, trabajadores y docentes universitarios.
El caso también es ilustrativo de la actitud
de altas autoridades de Gobierno que inculparon a determinados sectores
sociales por la comisión de los hechos, sin investigaciones
serias ni fundamento alguno; y de la absoluta carencia de rigor
y seriedad de las investigaciones policiales y judiciales.
C 30 LISTADO DE LAS VICTIMAS
Ejecución arbitraria, Tortura, Privación
de Libertad
Carlos Humberto Cabrera Rivera
Carlos Leonel Chutá Camey
Silvia María Azurdia Utrera
Víctor Hugo Rodríguez Jaramillo
Eduardo Antonio López Palencia
Marco Tulio Montenegro
Desaparición forzada
Aarón Ubaldo Ochoa Ramírez
Carlos Ernesto Contreras Conde
Hugo Leonel Gramajo López
Iván Ernesto González Fuentes
Mario Arturo De León Méndez
1 El Gráfico,
12 de septiembre de 1989. "Violencia ... maldita violencia!", editorial.
Regrese al Texto
2 Prensa Libre,
11 de septiembre de 1989. Declaraciones de Miguel Humberto Chutá
Camey, hermano de una de las víctimas. Regrese al Texto
3 CI 45. Regrese al
Texto
4 C 728. Regrese al
Texto
5 Testigos de referencia
(ex estudiantes) CEH. Regrese al Texto
6 Informe de la Facultad
de Ciencias Económicas a la Comisión para el Esclarecimiento
Histórico, 15 de mayo de 1998. Entre los objetos desaparecidos
se encontraban los premios otorgados a los grupos de teatro. Regrese
al Texto
7 Ibidem. Regrese
al Texto
8 Inforpress Centroamericana,
No. 831 del 6 de abril de 1989 y 836 del 18 de mayo de 1989. Regrese
al Texto
9 La huelga del Magisterio
incluyó a otros sectores como los trabajadores del INTA,
del Ministerio de Finanzas y de la Dirección General de Caminos,
y contó con el apoyo de aproximadamente 80 mil trabajadores.
Regrese al Texto
10 Inforpress Centroamericana,
No. 841, 15 de junio de 1989. Americas Watch, Guatemala Renewed
Violence Against Students, Ob.cit., pg. 4. Regrese al Texto
11 Frente Estudiantil
de Reforma Universitaria, FERU, Breve cronología de los
actos represivos en contra del Movimiento Estudiantil, Ob.cit.,
pg. 11. Regrese al Texto
12 Testimonio directo
(ex estudiante) CEH. Regrese al Texto
13 Testigos directos
(ex estudiantes) CEH. Inforpress Centroamericana, No. 832.
13 de abril de 1989. Regrese al Texto
14 Frente Estudiantil
de Reforma Universitaria, FERU. Breve cronología de los
actos represivos en contra del Movimiento Estudiantil, Ob.cit.,
pg. 11. Regrese al Texto
15 Prensa Libre,
23 de agosto. Donde el sindicado de la USAC pide que cese la violencia
y condena el atentado del 14 de agosto de 1989 frente a la Rectoría.
Regrese al Texto
16 Prensa Libre,
16 de agosto de 1989. Regrese al Texto
17 Testigo de referencia
(ex estudiante) CEH. Regrese al Texto
18 Acta de Reconocimiento
Judicial, Guatemala, 28 de agosto de 1989, Proceso 3146-89, Juzgado
Primero de Primera Instancia Penal de Instrucción, folio
23. Regrese al Texto
19 Acta de declaración
testimonial, Guatemala, 25 de agosto de 1989, Proceso 3146-89, Ob.cit.,
folio 11. Regrese al Texto
20 Acta de declaración
testimonial, Guatemala 11 de septiembre de 1989, Juez Primero de
Primera Instancia Penal de Instrucción, proceso C-3146-89,
folio 62. Regrese al Texto
21 De acuerdo con el
registro del Departamento de Tránsito esta placa pertenecía
a otro vehículo, Proceso 3146-89, Ob.cit., folio 139. Regrese
al Texto
22 Parte de policía,
de fecha 9 de septiembre de 1989, Proceso 3146-89, Ob.cit., folio
118, descripción que concuerda con la nota periodística
de Prensa Libre, 10 de septiembre de 1989. Regrese al
Texto
23 Testigos directos
(familiares de las víctimas) CEH. C 727. Regrese al Texto
24 CIA, Comentarios
por (fuente censurada) en el proceso usado por los militares guatemaltecos
para explotar los valores de Inteligencia de los guerrilleros capturados,
noviembre de 1994. CI 33. Regrese al Texto
25 Testigo directo (ex
miembro de la sección de inteligencia militar) ODHA. Regrese
al Texto
26 Embajada de EE UU
en Guatemala, Informe a Departamento de Estado, octubre,
1989. Pq. 4.66. En el testimonio rendido por un inspector
de policía al juez sexto de Primera Instancia Penal de Instrucción,
proceso 3146-89, folio 160, afirma que "presentaban señales
de haber sido torturados". Regrese al Texto
27 Proceso 3146-89,
folio 127. "Por la dignificación de la AEU. Hoy ante el grado
de descomposición existente en la dirigencia de AEU, nos
vemos obligados a tomar medidas radicales contra todos aquellos
dirigentes que han lucrado con nuestros fondos y entregado nuestra
asociación a sectores externos ligados a la represión
y que han atomizado el movimiento estudiantil impidiendo la unidad.
Carlos Chutá de AVANZADA se robó Q. 35,000; Carlos
Cabrera de AVANZADA por oponerse al proceso reformista; Víctor
Hugo Jaramillo del MEU, por oreja. Seguiremos en la búsqueda
de otros que han falseado y producido un estancamiento del proceso
reivindicador del movimiento estudiantil". Prensa Libre,
12 de septiembre de 1989. "AEU rechaza acusación", Los estudiantes,
al respecto, "rechazamos enérgicamente el contenido de los
boletines que fueron encontrados a pocos metros de los cadáveres".
Regrese al Texto
28 Prensa Libre,
11 de septiembre de 1989. "Los cuatro cadáveres presentaban
pinchazos de agujas en los brazos, como si les hubieran administrado
algún veneno o suero". Regrese al Texto
29 Juzgado de Paz de
Turno, proceso 3146-89, folio 120, 147, Acta de Reconocimiento de
Cadáveres de fecha diez de septiembre de 1989. Regrese
al Texto
30 Prensa Libre,
20 de septiembre de 1989. Regrese al Texto
31 En diciembre, el
doce, Marco Tulio Montenegro había sido detenido. Regrese
al Texto
32 Embajada de EE UU
en Guatemala, Informe a Departamento de Estado, octubre de
1989. Pq. 4-67. Regrese al Texto
33 Diario de Centro
América, 19 de septiembre de 1998, "La culpa no es del
Gobierno", declaraciones de Vinicio Cerezo. Regrese al Texto
34 Americas Watch, Guatemala
Renewed Violence Against Students. Ob.cit., pg. 7. Regrese al
Texto
35 En los mismo términos
se pronunció el presidente Cerezo, insinuando que las víctimas
estaban vinculadas con el tráfico de drogas. Secretaría
de Relaciones Públicas de la Presidencia de la República,
13 de septiembre de 1989, comunicado de prensa. Regrese al Texto
36 Americas Watch, Guatemala
Renewed Violence Against Students. Ob.cit., pg. 4. Secretaría
de Relaciones Públicas de la Presidencia de la República,
13 de septiembre de 1989. Regrese al Texto
37 Americas Watch, Guatemala
Renewed Violence Against Students. Ob.cit., pg. 4. Regrese al
Texto
38 Inforpress Centroamericana,
"Represión política acosa a la Universidad",
N. 854, 14 de septiembre de 1989. Regrese al Texto
39 Testigo directo (ex
estudiante) CEH. Testigo directo (periodista) CEH. Testigo de referencia
CEH. Testigo directo (ex estudiante) CEH. Regrese al Texto
40 Por ejemplo, se formó
el Frente Moral contra la Violencia, una misión internacional
denominada "Comisión por la vida", el Movimiento Nacional
por la Paz y la Democracia, se pronunciaron también en este
sentido varios sectores, entre otros, la Comisión de Derechos
Humanos del Congreso, una delegación de académicos
mexicanos, la Iglesia, sindicatos, gremios profesionales. Regrese
al Texto
41 Juzgado Quinto de
Primera Instancia del Ramo Penal de Instrucción, folio 3,
C-2269-89, Juzgado Séptimo de Primera Instancia del Ramo
Penal de Instrucción, folio 4; C-3093-89, del Juzgado Primero
de Primera Instancia del Ramo Penal de Instrucción, folios
14, 142,240,254,255,269. Regrese al Texto
42 C-3093-89, Juzgado
Primero de Primera Instancia del Ramo Penal de Instrucción,
folio 157. Regrese al Texto
43 Departamento de Investigaciones
de la Policía Nacional, 27 de enero de 1992, hoja 11. 5 pieza
del proceso 3146-89. Regrese al Texto
44 Testigo directo CEH.
(testimonio escrito entregado a la CEH). Regrese al Texto
45 Secretaría
de Relaciones Públicas de la Presidencia de la República,
conferencia de Prensa del presidente Vinicio Cerezo, 14 de septiembre
de 1989. Regrese al Texto
46 Siete Días,
"Violencia afecta estabilidad", declaraciones de Vinicio Cerezo,
22 de septiembre de 1989. 1 69
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