Anexo I: Volumen 1
CASO
ILUSTRATIVO No. 48
DESAPARICIONES FORZADAS DE EDGAR
FERNANDO GARCIA,
SERGIO SAUL LINARES MORALES Y
RUBEN AMILCAR FARFAN.
FUNDACION DEL GRUPO DE APOYO
MUTUO (GAM)
"De
repente nos llaman a nosotras comunistas, subversivas, enemigas
del Estado. Nosotras, mujeres que antes éramos trabajadoras,
madres de familia y que estábamos sufriendo, que éramos
víctimas de la violencia(...)".1
I.
Antecedentes
La
política contrainsurgente activó la práctica
criminal de la desaparición forzada. En 1966 fueron detenidos
y desaparecidos de esta forma numerosos miembros del Partido Guatemalteco
del Trabajo (PGT) y del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre
(MR-13). Fue conocido como el caso de "los veintiocho desaparecidos".2
Durante
el enfrentamiento armado interno, el sector estudiantil, tanto
de educación media como universitario, sufrió la
desaparición forzada de sus líderes. El de la Universidad
de San Carlos de Guatemala (USAC) fue uno de los más golpeados
y reprimidos. Esa represión se extendió a todos
los estamentos de la USAC y se materializó a través
de la asfixia económica, las capturas, las ejecuciones
arbitrarias y las desapariciones forzadas de gran cantidad de
sus alumnos, docentes y trabajadores. Difundir listas que incluían
los nombres de futuras víctimas fue una práctica
común. Así sucedió en 1978 con Oliverio Castañeda
de León3
y Antonio Estuardo Ciani García.4
La
violencia política dirigida contra la USAC se incrementó
después de los golpes de Estado del 23 de marzo de 1982
y del 8 de agosto de 1983. Durante los primeros ocho meses de
Gobierno del general Oscar Humberto Mejía Víctores
hubo un aumento de la represión selectiva en la ciudad
de Guatemala y se registraron 635 casos de desapariciones forzadas.
Es decir, cada mes desaparecía un promedio de ochenta personas.5
Entre
marzo y mayo de 1984, siete miembros del comité ejecutivo
de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) fueron
capturados y más tarde desaparecidos.6
La misma suerte corrieron Edgar Fernando García, Sergio
Saúl Linares Morales y Rubén Amílcar Farfán,
todos ellos vinculados a la USAC y familiares de las primeras
mujeres fundadoras del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM).
II.
Los hechos
Edgar Fernando García
Edgar
Fernando García tenía 27 años de edad, era
estudiante de la facultad de Ingeniería de la USAC y trabajador
administrativo en Centroamericana de Vidrios, S.A. (CAVISA), donde
se integró en el sindicato como secretario de actas y acuerdos.
Estaba vinculado también a la Juventud Patriótica
del Trabajo del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).
El
sábado 18 de febrero de 1984, Edgar Fernando García
salió a pie de su casa ubicada en la zona 7 de la ciudad
de Guatemala, rumbo a su trabajo, en la calzada Aguilar Batres,
zona 12. Ese mismo día había quedado de almorzar
con su esposa e hija en la casa de una hermana suya.
En
el camino, Fernando se encontró con Danilo Chinchilla.
A la altura del mercado El Guarda, cerca del Trébol, estaba
instalado un retén montado por la Brigada de Operaciones
Especiales (BROE) de la Policía Nacional (PN). Allí
obligaron a ambos a detenerse, pero ellos intentaron huir. Los
agentes respondieron disparándoles, y los dos resultaron
heridos: Fernando García fue trasladado al Quinto Cuerpo
de la PN localizado en la calzada San Juan; Danilo Chinchilla
fue conducido, por una fuerte escolta, al Hospital Roosevelt.7
La vigilancia no se interrumpió en ninguno de los dos establecimientos.8
Ese
mismo sábado, hombres vestidos de civil que conducían
vehículos sin placas de circulación, registraron
la casa de Fernando García, llevándose sus pertenencias.
Los hombres indicaron a la madre y a la esposa de la víctima,
que Fernando regresaría el martes.9
Sergio Saúl Linares Morales
Sergio
Saúl Linares Morales tenía 33 años de edad,
trabajaba como asesor de Informática del Instituto de Fomento
Municipal (INFOM) y era catedrático de la facultad de Ingeniería
de la USAC. En 1977 había sido representante estudiantil
de la facultad de Ingeniería ante el Consejo Superior Universitario
y dirigente de la asociación de estudiantes de esa facultad.
El
23 de febrero de 1984, alrededor de la cinco de la tarde, Sergio
Saúl Linares Morales desapareció después
que saliera de su vehículo, placas particulares P-165196,
desde el INFOM hacia la Universidad de San Carlos de Guatemala.
No se volvió a saber de él.
A la siete de la noche de ese mismo
día, hombres desconocidos allanaron su vivienda, golpearon
a su madre, de 68 años de edad, y se llevaron diversos
objetos personales de la víctima.
Rubén Amílcar Farfán
Rubén Amílcar Farfán
tenía 40 años de edad, era estudiante de la facultad
de Humanidades de la USAC, trabajaba en los talleres de la Editorial
Universitaria y pertenecía al sindicato de esa misma casa
de estudios.
El
15 de mayo de 1984, a las seis de la mañana, Rubén
Amílcar Farfán salió de su casa, ubicada
en la colonia Primero de Julio, para dirigirse a su trabajo en
la Universidad de San Carlos de Guatemala. Ese día laboró
hasta las tres y media de la tarde cuando se trasladó hacia
la facultad de Humanidades. En el trayecto, hombres armados y
vestidos de civil lo golpearon y lo introdujeron a un vehículo
llevándoselo con rumbo desconocido. En la captura intervinieron
dos autos: uno de color rojo y con placas de circulación
P-237053 y otro de color blanco, con placas de circulación
P-113509.10
III.
Después de los hechos
En
cuanto recibieron noticias del apresamiento y la desaparición
de las tres víctimas, sus familiares tramitaron diferentes
diligencias, con el objetivo de conocer su paradero. Interpusieron
recursos de exhibición personal, acudieron ante el rector
de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el jefe de Estado,
el Estado Mayor de la Defensa, el arzobispo metropolitano y las
autoridades civiles; visitaron morgues, hospitales y cárceles
legales para determinar donde se encontraban, sin resultado positivo.
La
esposa de Fernando García lo fue a buscar al Quinto Cuerpo
de la Policía Nacional, centro al que supuestamente había
sido trasladado después que lo capturaron herido.11
Más tarde rastreó su pista en el quinto piso del
Palacio Nacional: "Era [un lugar] secreto, nadie podía
subir".12
La recibió un hombre que estaba "con una máscara
negra y con arma (...)"13
y le dijo:
"Mire,
señora, le voy a decir una cosa, aquí nosotros sí
secuestramos, pero a los guerrilleros, a los comunistas, a la
gente perversa de este país. Usted dice que su esposo es
buen padre, que es un buen trabajador, que es honesto. ¨Cree usted
que nosotros podemos tener a su esposo?".14
En
los tres casos los familiares tuvieron conocimiento de que algunos
meses después de su captura las víctimas aún
se encontraban vivas. En el caso de Fernando García, según
un testigo, además de él "habían [vivos]
dos más (...) Me dijo que estaba vivo [también]
Carlos Cuevas (...)".15
Por la descripción que hizo un sobreviviente del lugar
donde permaneció detenido ilegalmente, un testigo sospecha
que pudo haber sido tras el colegio Liceo Guatemala.16
De
acuerdo con la versión de otro testigo, Fernando García
pudo haber estado cautivo en una cárcel clandestina, por
la Villa de Guadalupe, zona 10, ciudad de Guatemala. "Se encontraba
muy mal, muy torturado y (...) lo tenían engrilletado (...)".17
Del
mismo modo, a través de un testigo, los familiares de Sergio
Linares llegaron a saber que él "se encontraba preso
en uno de los cuarteles de la ciudad (...), que había oído
cuando alguien llamaba por su nombre a la víctima y que
lo había visto; que debido a las torturas estaba inválido".18
Tres días después
de la desaparición de Rubén Amílcar Farfán,
el rector de la USAC manifestó a la hermana de éste:
"(...)
Tranquilícese, señora. Sí, a su hermano (...)
lo capturó el Ejército, la G-2 y el DIT. Ellos lo
tienen y no sólo los tienen a ellos sino también
tienen a otros sindicalistas y están otros estudiantes
(...) Estamos esperando que se recuperen de la golpiza que les
dieron, para poderlos entregar; ya no siga haciendo nada señora,
váyase a alistar la ropa, la valija, la maleta de él
(...) Vamos a llamarle para decirle a dónde van, dónde
se van a juntar (...)".19
Según
varios testigos, el ex rector de la USAC tenía acceso a
las autoridades del Gobierno, principalmente al ministro de Relaciones
Exteriores, quien a su vez mantenía vínculos con
los militares, todo lo cual proporcionaba información al
rector en funciones20
y, por su mediación, a los familiares. El mismo ex rector
de la Universidad expresó:
"Yo
le dije: [al ministro de Relaciones Exteriores] 'Ayúdame,
devolveme a estos estudiantes, yo me encargo de sacarlos del país
y de que no vuelvan' (...) Mirá, me dijo, está bueno,
yo se lo voy a decir ahora al general, ahora que vamos de viaje
a El Salvador; entonces, reparó, pero [únicamente]
si nosotros lo tenemos [dijo]".21
Durante
el Gobierno de Vinicio Cerezo, los familiares de Rubén
Amílcar Farfán interpusieron denuncia ante el procurador
de los Derechos Humanos (PDH), quien a su vez solicitó
información a las autoridades militares y judiciales: las
respuestas que recibió fueron negativas. El PDH dejó
abierta la investigación, al efecto de dar con el paradero
de la víctima.22
Fundación del Grupo de
Apoyo Mutuo (GAM)
El 4 de junio de 1984, en medio
de un ambiente político dominado por el terror estatal,
surgió el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) planteando una respuesta
al drama que sufrían miles de guatemaltecos por la desaparición
forzada de sus parientes y amigos.
Durante
los primeros años el GAM se desarrolló ante todo
en las zonas urbanas y la gran mayoría de sus miembros
eran mujeres: madres, esposas y hermanas de personas desaparecidas
vinculadas a la Universidad de San Carlos de Guatemala.23
Sin
embargo, el Grupo aglutinó más tarde a familiares
de campesinos mayas desaparecidos. Llegó a constituir una
de las primeras expresiones organizadas para esclarecer los hechos
y creció al tiempo que se multiplicaban los intentos de
los familiares de las víctimas.24
Convencidos
e inspirados por la necesidad humana de que sus parientes y amigos
aparecieran con vida, o impulsados al menos por el derecho a saber
de su paradero, los integrantes del GAM interpusieron multitud
de recursos de exhibición personal y denuncias públicas
en instancias nacionales e internacionales. En el interior del
país denunciaron, a través de los medios de comunicación,
las desapariciones forzadas y las amenazas de muerte contra muchos
de sus dirigentes. Asimismo, llevaron a cabo las denominadas "paradas"
de los viernes, manifestaciones que se celebraban en ese día
y que se caracterizaban porque los asistentes tocaban pitos y
golpeaban ollas delante de las oficinas estatales.
El
30 de noviembre de 1984, después de una reunión
que sostuvieron los dirigentes del GAM con el jefe de Estado,
se creó la Comisión Tripartita, cuyo objetivo era
investigar las violaciones de los derechos humanos. Esta Comisión
quedó integrada por los titulares de Gobernación,
de la Defensa y del Ministerio Público.25
Miembros del GAM llevaron a cabo manifestaciones significativas
frente a las instalaciones del Ministerio Público para
exigir que esta Comisión diera a conocer los resultados
de la investigación que realizaban sobre las violaciones
a los derechos humanos, y en particular sobre todo lo concerniente
a las desapariciones forzadas.26
En
enero de 1985 enviaron una carta pública al señor
Colville de Culross, relator de las Naciones Unidas para Guatemala,
a raíz del informe sobre los derechos humanos que éste
presentó en la última Asamblea de la ONU.27
Manifestaron su indignación porque, según los miembros
del GAM, había falseado la "cruda realidad" que vivían
los guatemaltecos.28
Al mismo tiempo, el GAM continuó recibiendo apoyo y solidaridad
a escala internacional. Llegaron a Guatemala representantes del
Parlamento alemán y de los gobiernos de Canadá,
Bélgica y España, cuyo propósito era solidarizarse
de una forma pública con el país y solicitar al
Gobierno de la nación el esclarecimiento de los hechos.
El
12 de marzo de ese mismo año miembros del GAM se presentaron
a la Asamblea Nacional Constituyente, para reclamar que la nueva
Constitución Política de la República contemplara
la figura jurídica del "preso político".29
Durante
la segunda mitad del mes de marzo el Gobierno hizo pública
su desaprobación respecto a las "tácticas escogidas
por el GAM para sus objetivos".30
El jefe de Estado, general Oscar Humberto Mejía Víctores,
acusó a los integrantes del GAM de estar manipulados por
los insurgentes y cuestionó las fuentes de financiación
del Grupo.31 El
14 de marzo de 1985, en un acto oficial realizado en la base militar
de Jutiapa, el general Mejía Víctores, señaló:
"Dentro de este contexto, gestionar la aparición con vida
de los desaparecidos era un acto subversivo, que adoptarían
las medidas para contrarrestarlo y que en adelante no se le toleraría
más demostraciones".32
Con
la misma firmeza, el ministro de Gobernación, Gustavo Adolfo
López Sandoval, advirtió a los miembros del GAM,
que "se abstengan de cometer desórdenes en la vía
pública. [Porque] si alteran la paz social, estarán
sobrepasando la paciencia de las autoridades [y] serán
las autoridades del orden público quienes actúen
(...)".33
El
ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Andrade Díaz
Durán, expresó al personal de la embajada de Estados
Unidos que aunque "el GAM fuera un frente organizado por la subversión,
que él creía que era el caso, el Gobierno sería
muy cauteloso de evitar confrontaciones con éste, y le
he dicho a los militares de estar alertas de caer en la trampa
de crear mártires".34
Sin
embargo, el 30 de marzo y el 4 de abril de 1985 fueron ejecutados
arbitrariamente dos dirigentes del GAM: Héctor Orlando
Gómez Calito35
y María del Rosario Godoy Aldana de Cuevas, ésta
última junto a su hermano Maynor René y su hijo
Carlos Rafael, de dos años de edad.36
Por
otra parte, del 3 al 5 de septiembre de 1985, el Ejército
asaltó las instalaciones de la USAC, después de
declarar a la opinión pública que era un centro
del narcotráfico y de la "subversión".37
En 1992 surgió la Asociación
de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA),
iniciada por madres y familiares de desaparecidos que habían
estado ligadas al GAM.
A pesar de los múltiples
esfuerzos para esclarecer la suerte de las víctimas que
sufrieron la desaparición forzada, la mayoría de
familiares vive, aun hoy, el calvario de desconocer el paradero
de sus seres queridos.
IV. Conclusiones
La CEH, después de analizar
todos los antecedentes de los casos expuestos, llegó a
la convicción de que agentes del Estado capturaron e hicieron
desaparecer a Edgar Fernando García, Sergio Saúl
Linares Morales y Rubén Amílcar Farfán, mediante
acciones encubiertas previamente decididas por autoridades estatales,
violando su derecho a la libertad y a la integridad física
y psicológica.
En el caso de Edgar Fernando García,
la CEH llegó a la convicción de que su captura fue
practicada por efectivos de la Brigada de Operaciones Especiales
(BROE) de la Policía Nacional.
La CEH presume fundadamente que
todas las víctimas de este crimen de lesa humanidad fueron,
en definitiva, ejecutadas por agentes del Estado, por orden o
con la aquiescencia de autoridades superiores.
La
CEH considera que estos casos corresponden a la aplicación
de una política criminal destinada a la eliminación
de dirigentes opositores vinculados a la Universidad de San Carlos
de Guatemala. La circunstancia de que todas las personas detenidas
y posteriormente desaparecidas permanecieran durante determinado
tiempo en lugares secretos, refuerza la convicción del
carácter planificado de dicha política.
El caso es, también, ilustrativo
de la creación de un sistema clandestino de justicia para-estatal,
característico de una política de "guerra sucia"
contra opositores políticos o sociales que no eran combatientes,
lo cual debilitó en extremo el Estado de Derecho y las
garantías constitucionales y contribuyó a la aceptación
de la violencia y la impunidad como fenómenos normales,
con grave detrimento de la cultura cívica en Guatemala.
Finalmente, el caso es otro ejemplo
de la intencional denegación de justicia en la investigación
de casos de violaciones a los derechos humanos y, consecuentemente,
de la responsabilidad estatal en el fomento de la impunidad.
LISTADO DE LAS VICTIMAS
Desaparición forzada,
Tortura,
Ruben
Amilcar Farfan Sergio Saul Linares Morales
Desaparición
forzada, Tortura, Herido en Atentado Edgar Fernando Garcia
Herido en Atentado, Privación
de Libertad
Danilo Chinchilla
1 Testigo
directo CEH. (T.C. 84). Regrese al Texto
2 CI 68.
Ciudad de Guatemala y otros departamentos de la República.
Regrese al Texto
3 CI 45.
Octubre, 1978. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
4 C 728.
Noviembre, 1978. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
5 Reporte
de Human Rights Watch Americas, Washington, 1985, pg. 11. Regrese
al Texto
6 Amnistía
Internacional, Guatemala: Crónica de las Violaciones
a los Derechos Humanos, España, 1985, pg. 96, Entre
ellos, el estudiante de Sociología Carlos Ernesto Cuevas
Molina, hijo del ex rector de la USAC, Dr. Rafael Cuevas Del Cid
y esposo de María del Rosario Godoy Aldana de Cuevas, también
fundadora del GAM. Testigos directos CEH. C 679. 1984. Ciudad
de Guatemala. A principios de 1984, el 27 de enero, también
hombres desconocidos vestidos de civil, que se conducían
en una panel blanca, capturaron a Jorge Mauricio Gatica Paz. No
se volvió a saber de él. El 14 de febrero de ese
mismo año, capturaron a Jorge David Calvo Drago, a quien
liberaron días después. Ambos eran estudiantes de
la USAC. Regrese al Texto
7 Testigo
de referencia CEH. (T.C. 330). Regrese al Texto
8 Días
más tarde, Danilo Chinchilla, aún en recuperación,
fue sacado del hospital por un grupo de amigos suyos, vestidos
de médico. Probablemente en septiembre del mismo año,
lo capturaron de nuevo, esta vez junto con su compañera,
Marilin Sosa. No se volvió a saber de ellos. Regrese
al Texto
9 Testigo
directo CEH. Regrese al Texto
10 AEU,
Violaciones a los Derechos Humanos de la comunidad universitaria
durante el conflicto armado interno. Guatemala, 1998. Ese
mismo día, desaparecieron Carlos Ernesto Cuevas Molina
y Otto René Estrada Illescas. Una semana después,
también desaparecieron Gustavo Adolfo Castañón,
Irma Marilú Hicho Ramos y Héctor Alirio Interiano
Ortíz, estudiantes de la facultad de Ciencias Económicas
y miembros de la AEU. Regrese al Texto
11 Testigo
de referencia CEH. Según el testigo, por otras informaciones
se enteraron que él había estado en el 5§. Cuerpo
de la Policía Nacional en la zona 7. Regrese al Texto
12 Testigo
directo CEH. 1984. Ciudad de Guatemala. (T.C. 84). Regrese
al Texto
13 Ibidem.
Regrese al Texto
14 Ibidem.
Regrese al Texto
15 Testigo
directo (ex rector de la USAC) CEH. (T.C. 329). Esta información
le fue proporcionada al rector por una persona capturada el 14
de febrero de 1984 en su casa de habitación, en la 14 calle
y 1¦ avenida, zona 1 y fue posteriormente fue liberado a principios
de abril de ese mismo año. También dice haber visto
en el lugar de su cautiverio un letrero en la pared donde decía:
"Aquí estuvo Luz Haydeé Méndez de Santizo".
Ella había sido capturada el 8 de marzo de 1984 y aún
no se sabe de ella. Regrese al Texto
16 Ibidem.
Regrese al Texto
17 Testigo
de referencia CEH. 1984. Ciudad de Guatemala. (T.C. 84). Esta
información le fue proporcionada por un miembro del BROE.
Regrese al Texto
18 Testigo
de referencia CEH. C 37. Regrese al Texto
19 Testigo
directo CEH. 1984. Ciudad de Guatemala. (T.C. 328). Regrese
al Texto
20 Testigo
de referencia CEH. 1984. Ciudad de Guatemala. (T.C. 328). Regrese
al Texto
21 Testigo
directo (ex rector de la USAC) CEH. (T.C. 329). Regrese al
Texto
22 Resolución
del procurador de los Derechos Humanos. 24 de febrero de 1988.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
23 Testigo
directo (fundadora del GAM) CEH. (T.C. 84). Regrese al Texto
24 CI
68. 1966. Ciudad de Guatemala y otros departamentos de la República.
Uno de los primeros intentos por exigir el aparecimiento de sus
parientes, fue el de los familiares de los 28 desaparecidos en
1966. Testigo directo CEH. C 217. Enero, 1971. Ciudad de Guatemala.
El Imparcial, 10 de Marzo de 1971, pg. 3. También
la madre de Juan Luis Molina Loza llevó a cabo una huelga
de hambre frente al Palacio Nacional con el propósito de
exigir el aparecimiento de su hijo Juan Luis quien había
sido capturado el 13 de enero de 1971, pero la Policía
Nacional la detuvo conduciéndola al hospital neuropsiquiátrico,
donde la sometieron a un examen médico solicitado por la
Policía. Regrese al Texto
25 Testigo
directo CEH. 1984. Ciudad de Guatemala. (T.C. 84). Antes de ésta
Comisión, a principios de 1984 se creó la Comisión
para la Paz, integrada por la Iglesia Católica, la Prensa,
el Ejército, la Universidad Nacional y la iniciativa privada.
Posteriormente, durante el Gobierno de Vinicio Cerezo, se formó
otra comisión investigadora, que señaló:
"que los desaparecidos todos estaban muertos y que mejor perdonáramos,
olvidáramos y nos reconciliáramos de todo (...)".
Regrese al Texto
26 La
Palabra, 2 de marzo de 1985, pg. 2. Americas Watch, The
Group for Mutual Support 1984-85, Washington, 1985,
pg. 54. El 6 de junio de 1985, presentó su informe, el
cual constaba de tres hojas de papel a doble espacio, donde recomendaba
la creación de una nueva comisión, la cual debería
excluir a las organizaciones gubernamentales y oficiales, siendo
formada, en cambio, por profesionales, religiosos y organizaciones
privadas, pues recibirían mayor cooperación por
parte de los parientes de las víctimas. Regrese al Texto
27 ONU,
Situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales
en Guatemala, No.39/120. Diciembre, 1984. Sin embargo, las
Naciones Unidas, pidieron al Gobierno guatemalteco que investigara
y aclarara la suerte de los desaparecidos de forma involuntaria
o forzada y cuyo paradero sigue sin conocerse, y que pusiera fin
a las detenciones y encarcelamientos arbitrarios en lugares secretos.
Asimismo, pidieron al Gobierno guatemalteco que permitiera a las
organizaciones humanitarias internacionales prestar asistencia
en la investigación sobre la suerte de los desaparecidos,
con el fin de informar de su paradero a los familiares. Regrese
al Texto
28 La
Palabra, 26 de enero de 1985, pg. 7. El ministro de Relaciones
Exteriores, Fernando Andrade Díaz Durán, manifestó
después de la primera visita del relator de las Naciones
Unidas para Guatemala "que el informe de Culross era positivo
en un 90 por ciento". Regrese al Texto
29 La
Palabra, 13 de febrero de 1985, pg. 1. Regrese al Texto
30 Embajada
de EE UU en Guatemala, Informe a Departamento de Estado,
Abril, 1985, pg. 5, Pq. 4.17. Regrese al Texto
31 Ibidem.
La Palabra, 15 de marzo de 1985, pg. 4. Regrese al
Texto
32 Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, Compilación de informes
publicados sobre la situación de los derechos humanos en
Guatemala, 1980-1995. Washington, 1995. pg. 89. Regrese
al Texto
33 La
Palabra, 22 de marzo de 1985, pg. 4. Regrese al Texto
34 Embajada
de EE UU en Guatemala, Informe a Departamento de Estado,
4 de marzo de 1985, pg. 2, Pq. 4.14. Regrese al Texto
35 C
243. Marzo, 1984. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
36 CI
35. Abril, 1985. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
37 CI
30. Agosto, 1989. Ciudad de Guatemala. 1 68