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Anexo I

Anexo I: Volumen 1

     

      CASO ILUSTRATIVO No. 51

DESAPARICION FORZADA DE MIEMBROS DE LA CENTRAL

NACIONAL DE TRABAJADORES (CNT) EN LA CIUDAD DE

GUATEMALA Y EN LA FINCA "EMAUS MEDIO MONTE"

 

 

 

     "(...) agarraron a patadas a los compañeros (...) fue cuestión como de unos cuatro o cinco minutos que los llevaron a ellos, se puede decir una operación relámpago (...)".1 

 

     "(...) en el país cada quien puede actuar con amplia libertad, desplazarse con facilidad hacia el lugar que lo desee sin necesidad de pedir permiso a nadie (...)".2 

 

 

 

      I. Antecedentes

 

     En 1968 se fundó la CNT mediante la unión de tres federaciones sindicales: la Federación Central de Trabajadores de Guatemala (FECETRAG),3  la Federación Nacional de los Obreros del Transporte (FENOT) y la Federación Campesina de Guatemala (FCG).4  La CNT nunca contó con personalidad jurídica, pero se afilió a la Confederación Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), de orientación socialcristiana. Desde su origen estuvo integrada por sindicatos industriales, ligas campesinas y cooperativas.

 

     La CNT era el núcleo de la actividad sindical y la organización mayoritaria durante la década de los setenta. En 1974 contaba con siete sindicatos adheridos. En 1979 sumaban 69 sindicatos. Dado su importante rol en la organización social la CNT se convirtió en un espacio de influencia no sólo notable entre las distintas corrientes sindicales existentes en el momento, sino también entre las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) y el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), que tenían influencia política en el sector. En 1978, después de mucho debate, la CNT rompió con la CLAT, lo que la dejó carente de vínculos internacionales. En 1980 la CNT contaba con una estructura integrada por diferentes secciones que a su vez se interrelacionaban: organización, propaganda y asuntos jurídicos, que apoyaban a los sindicatos en sus reivindicaciones.

 

     En su aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) el Estado consideraba al movimiento sindical como parte de la insurgencia. Un ex sindicalista, que fuera detenido y torturado en un cuartel militar, cuenta que agentes de seguridad le mostraron un organigrama detallado del CNT-FAR donde se identificaba a una organización con la otra.5 

 

     Los agentes del Estado y los empresarios tenían información sobre las actividades de los sindicatos, obtenida mediante acciones de infiltración en la CNT realizados por los aparatos de seguridad del Estado. Esta había sido la razón por la cual la CNT había expulsado con anterioridad a varios de sus miembros. Un declarante recuerda que uno de los porteros de la sede pertenecía a "la judicial".6  También las patronales, en varias empresas, dificultaron la acción sindical, como por ejemplo, al asignar turnos de noche a ciertos trabajadores comprometidos con el movimiento sindical, con el fin de que no pudieran desarrollar activismo con las bases de las fábricas.

 

     Los miembros de la CNT fueron objeto de diferentes acciones de hostigamiento. Por ejemplo, en enero de 1979 se hizo estallar una bomba en su sede. En el mismo año se produjeron varios allanamientos: en uno golpearon al guardián y en otro se llevaron los archivos de la CNT. El 22 de febrero de 1980 siete líderes fueron arrestados por la Policía Nacional.7  Se encontraron amenazas anónimas en los casilleros, en los baños, y hasta se difundió una lista de "condenados a muerte" en la que se incluían a asesores y dirigentes de la CNT.8  Los seguían a la salida del trabajo. Un declarante recuerda los vehículos "Toyotas beiges" en que viajaban hasta cuatro sujetos desde donde, con pistolas en las manos, los amenazaban.9 

 

     Ante este acoso creciente los sindicalistas sintieron temor, algunos hasta pensaron retirarse, y tomaron medidas preventivas. Por ejemplo, Ismael Vásquez -que después fue desaparecido- sabía que su vida corría peligro, por lo que desde tiempo atrás había puesto sobreaviso a su familia. Solía cambiar su ruta de entrada y salida de la casa todos los días. A pesar de todo los dirigentes de la CNT trataron de preservar su espacio y el funcionamiento de la sede.

 

 

      II. Los hechos

 

La reunión del 21 de junio de 1980

 

     La cúpula dirigente había convocado a una reunión extraordinaria, fijada para el 21 de junio de 1980, porque había problemas internos en la organización. En esa reunión se quería resolver las divergencias ideológicas10  sobre la dirección del movimiento sindical,11  las estrategias para la sobrevivencia del movimiento sindical, el asunto de la expulsión de tres miembros de la CNT y el apoyo al sindicato de Coca-Cola, que era objeto de intensa represión.

 

     En la madrugada del sábado 21 de junio es asesinado Edgar Aldana Ruano, miembro de este último sindicato.12  Unido este asesinato a los problemas de seguridad ya existentes en la sede de la CNT, hacia las once de la mañana los responsables de la convocatoria decidieron cancelar la reunión prevista para esa tarde en la CNT. Sin embargo, no todos los delegados pudieron ser informados a tiempo y algunos empezaron a llegar a partir de las dos de la tarde.13  En palabras de un sobreviviente: "A las tres menos diez yo pasé a una tienda [cercana al local de la CNT] y vi que habían unas personas armadas, y no eran pistolas sino que eran metralletas (...) todos tenían sus pañuelos puestos y estaban de particular, habían como tres oficiales uniformados y eran de alto rango por las insignias que tenían".14  El grupo estaba formado por más de sesenta hombres armados, pertenecientes a la Policía Judicial, a la Policía Nacional y al Ejército.

 

     El testigo "sentía que iban a allanar ahí. Yo llegué a la CNT y estaba abierta la puerta. Cerré la puerta. Subí las gradas y les dije a los compañeros: 'Vámonos, vámonos porque esto lo van a allanar'. Sólo terminado de decir estas palabras estaba cuando tocaron el timbre. Uno de los compañeros abrió y entonces empujaron la puerta, y ya estaba un jeep frente a la puerta estacionado, para que nadie pudiéramos salir".15  En ese momento había unas 30 personas en el local.

 

     La 9¦ y 10¦ avenidas estaban rodeadas por las tropas que habían interrumpido el tráfico vehicular y apuntaban hacia arriba con sus armas de fuego. Los sujetos apostados en la calle estaban vestidos de civil y enmascarados, pero había tres o cuatro que eran militares, a quienes se pudo identificar por las insignias, las gorras, el uniforme verde olivo que vestían y las voces de mando. También había un jeep Toyota color gris.16  Fueron tres las personas que lograron escapar. Uno de ellos contaba: "(...) Oíamos los gritos de los compañeros y sólo oía que los maltrataban y como que les tiraban contra la pared".17  No se escucharon disparos, sólo golpes. Se retiraron los militares y ellos lograron salvarse. La operación duró entre tres y cinco minutos; fue una "operación relámpago".

 

     Otro testigo recuerda la escena cuando llegó tarde a la reunión, pasados unos 10 minutos del operativo militar. La cuadra estaba vacía. No estaba el portero del sindicato en la calle. Pensó: "Qué descuido". Empujó la puerta y entró. No había nadie en el local. Había manchas de sangre en el corredor y los archivos estaban abiertos. De pronto alguien entró y lo sacaron. Al salir a la calle, unas seis personas lo rodearon y le contaron lo sucedido, mientras dos compañeros sindicalistas lloraban. Estuvo allí cinco minutos y cuando se dieron cuenta que venían dos judiciales decidieron retirarse. Un familiar de una de las víctimas, que llegó luego a la sede con otros que se hallaban en la misma situación, relató que lo que presenciaron fue horrible pues había pozas de sangre por todas partes y las instalaciones estaban hechas un desastre.18 

 

     Hay dudas sobre el número total de víctimas.19  Un testigo de los hechos indica que el número de 27 personas se refiere al quórum que se había alcanzado en el momento de la reunión: "Eran los que ya estaban sentados para empezar la reunión y por eso a ellos no les dio tiempo de salir, porque estaban dentro (...)".20  La CEH logró identificar a 27 personas.

 

 

Desaparición forzada en la finca "Emaús Medio Monte"21 

 

Dos meses más tarde, dadas las condiciones de inseguridad existentes y para evitar un desenlace como el ocurrido en la CNT el 21 de junio, 17 personas entre líderes sindicales e integrantes de la Escuela de Orientación Sindical de la Universidad de San Carlos, organizaron un seminario-taller fuera de la capital, en la finca Emaús Medio Monte, Escuintla.

 

Sin embargo, en una operación que respondía a las mismas características y objetivos del caso descrito, el 24 de agosto de 1980, efectivos del Ejército y fuerzas de la Policía Nacional bajo la dirección del subjefe de la división de detectives22  detuvieron e hicieron desaparecer a 16 personas, entre ellos sindicalistas y miembros de la Escuela de Orientación Sindical de la USAC.

 

     El 2 de septiembre de 1980 el administrador de la finca, José Luis Peña, fue capturado, torturado y ejecutado. La víctima había sido testigo directo de la desaparición forzada y había sido amenazado de muerte si proporcionaba alguna información.

 

El representante legal de la casa Emaús, que fue acusado por el Ejército "de darle cabida a los comunistas",23  afirmó que jeeps militares y un camión fueron parte del operativo.

 

     Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos los secuestrados fueron conducidos a los garajes de la división de investigaciones de la Policía Nacional, en la zona 6 de la ciudad, donde fueron torturados bajo la dirección del nuevo jefe de Investigaciones.24 

 

 

      III. Después

 

     El Gobierno negó su responsabilidad en la desaparición de los sindicalistas. El ministro de Gobernación declaró que los dirigentes desaparecidos podrían haber sido secuestrados por grupos extremistas, con el propósito de causar problemas al Gobierno.25  Más tarde, las autoridades presentaron a seis sindicalistas que la CNT incluía en la lista de desaparecidos.26 

 

     Sin embargo, el vicepresidente de la República, Francisco Villagrán Kramer, aseguró a la embajada de Estados Unidos, el 24 de junio de 1980, que los desaparecidos se encontraban en el destacamento militar Berlín, ubicado en Coatepeque;27  y reconoció que el Estado de Derecho atraviesa por una situación compleja y difícil.28 

 

     Según documentos desclasificados del Gobierno de Estados Unidos, "la policía niega tener conocimientos sobre el paradero de los sindicalistas, pero la incursión, igual como la previa (allanamiento de la sede el 29 de abril de 1980), tiene todos los rasgos de una operación de elementos de seguridad. Con aparente impunidad, el grupo atracador incluso desvió el tráfico de las calles congestionadas del centro durante la operación".29 

 

     La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en su Resolución 33/81, caso 7403 (Guatemala), de 25 de junio de 1981, resolvió considerar verdaderos los hechos denunciados (el Gobierno no respondió a las solicitudes de información) y efectiva la detención arbitraria de los afiliados a la CNT. Declaró que el Gobierno de Guatemala violó los derechos a la libertad personal, a la vida, a las garantías judiciales, a la protección judicial y el derecho de reunión.

 

     En el mismo año la Organización Internacional del Trabajo (OIT) expresó su "extrema preocupación (...) [por] los asesinatos y ataques violentos contra la integridad física de un elevado número de dirigentes sindicales, desapariciones vinculadas al movimiento sindical, amenazas, atentados contra el derecho de huelga, interferencias violentas en reuniones sindicales, ocupación de locales sindicales, ataques a la propiedad sindical y despidos por razones sindicales".30  Finalmente, recomendó que se investigara y sancionara a los responsables y que los detenidos fueran liberados.

 

     La Corte Suprema de Justicia recibió, el 25 de junio de 1980, un recurso de exhibición personal en favor de los desaparecidos. El 1 de julio se decretó la exhibición por parte de la Cámara Penal, señalándose audiencia para el siguiente día. Se pidieron informes al Ministerio de Gobernación, a los directores generales de la Policía Nacional y de la Guardia de Hacienda y se comisionó a todos los jueces de Primera Instancia para que los solicitaran en sus territorios jurisdiccionales. El 7 de julio la Cámara Penal declaró sin lugar el recurso, porque los funcionarios de Gobierno informaron que los secuestrados no estaban detenidos y se remitió el expediente al Juzgado Sexto de Primera Instancia del ramo penal de la ciudad de Guatemala, para que investigara el paradero de las personas secuestradas.

 

     El Juzgado ordenó: "Practíquese cuanta diligencia sea necesaria para el mejor esclarecimiento del hecho que se investiga".31  Según informaciones proporcionadas por el Archivo General de Tribunales, esta fue la última actuación judicial en el caso.

 

     En cuanto se refiere a la información policial, las autoridades declararon que la localización de las víctimas había sido negativa,32  pero lo único que hicieron fue preguntar el paradero de los desaparecidos en las empresas donde habían laborado. Hasta hoy, "las investigaciones para la localización de estas personas están quedando abiertas y su resultado será informado oportunamente".33 

 

Las acciones de protesta realizadas por los sindicatos nunca obtuvieron resultados favorables.

 

     Muchos familiares, que formaron el "Comité de desaparecidos 21 de Junio" buscaron durante varios años a las víctimas. "Con el tiempo decidieron no seguir, pues estaban siendo amenazadas".34 

 

     La desaparición de los sindicalistas, además, ocasionó daños psicológicos en los familiares. Por ejemplo, un declarante cuenta que la esposa de una de las víctimas "se empezó a poner loca, no salía a realizar mandados porque no podía atravesar calles, se fue a quitar los dientes pensando que eso le quitaría los dolores de boca, no podía comer, trató de olvidar todo lo que había pasado, también estuvo en tratamiento psiquiátrico (...)".35 

 

     En un Informe al Departamento de Estado norteamericano se afirma que, especialmente desde el 21 de junio de 1980 la violencia se incrementó, que existía un clima de terror en Guatemala y que los trabajadores tenían miedo de reunirse abiertamente.36 

 

     La represión contra los sindicalistas continuó.37  La mayoría de los dirigentes que sobrevivieron hubo de marchar al exilio o pasar a la clandestinidad. La CNT quedó muy debilitada y al año se encontró de hecho desarticulada.

 

 

      IV. Conclusiones

 

La CEH, después de analizar los antecedentes que obran en su poder, llegó a la convicción de que los días 21 de junio y 24 de agosto de 1980 agentes del Estado de Guatemala, pertenecientes al Ejército y a la Policía Nacional y Judicial capturaron e hicieron desaparecer forzadamente, a 43 personas, dirigentes sindicales y miembros de la Escuela de Orientación Sindical de la USAC, en violación de su derecho a la libertad personal y, en definitiva, de su derecho a la vida.

 

Los vínculos que pudieron existir entre algunas de las víctimas y la guerrilla no constituyen justificación para este crimen de lesa humanidad que ha permanecido en la impunidad.

 

     Por otra parte, a la CEH le asiste la convicción de que, en este caso, los responsables, en el Organismo Ejecutivo, de realizar las investigaciones de los delitos premeditadamente incumplieron su deber. Además, la inexistencia de una seria investigación posterior por parte de los tribunales de justicia permite concluir que las autoridades del Estado de Guatemala violaron el derecho a la justicia, consumando la desaparición forzada de las víctimas.

 

La CEH considera que este caso ilustra la decisión política de las autoridades del Estado, en el año 1980, de desarticular al movimiento sindical, atacando a sus organizaciones mediante la eliminación sistemática de sus líderes más representativos, bajo la modalidad de la desaparición forzada.

 

El caso ilustra, asimismo, la aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, que extendió el concepto de enemigo desde el campo de batalla a las organizaciones sociales críticas al régimen establecido.

 

 

 

     LISTADO DE LAS VICTIMAS Ejecución arbitraria Jaime Marroquín Garrido Ejecución arbitraria, Torturas José Luis Peña Desaparición forzada

     Adalberto Juárez Adolfo Obdulio Molina Mérida Agustin Chitay Chapetón Alvaro Orlando Estrada, Augusto Yach Ciriaco Bernardo Marroquín Salazar Crecencio Coronel Ordóñez Cristina Yolanda Carrera Cabrera Edgar De la Cruz Erwin René Hernández Paíz Florencia Xocop Chavez Gerónimo Alberto Moreno Palencia Guillermo Turcios García Gustavo Adolfo Bejarano Oscal Héctor Manuel Sánchez González Hilda Carlota Pérez Menéndez Ileana del Carmen Minera López Jordan Alberto Salazar Urizar Jorge Luis Serrano José Victor Herrera Castillo José Ruiz Juan Guerra Castro Julio Cesar Pérez Gálvez Manuel Antonio Rodríguez Ramos Manuel René Polanco Salguero Mario Campos Valladares Mario Martínez Neri Roblero Espinosa Orlando Antonio García Rodríguez Oscar Armando Salazar Oscar Augusto Pérez Pedro Ramos Micatu Rafael Antonio Aguilar Pérez Rafael Enrique Giran Mérida Rafael Estrada Roberto Poll Tomás Rosario Leal Sara Cabrera Flores Selvin Arnoldo García López Sonia Elizabeth Alecio

      Desaparición forzada, Torturas Irma Candelaria Pérez Osorio


1  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

2  Prensa Libre, 18 de julio de 1980, pg. 4, ministro de Defensa Nacional, general Angel Aníbal Guevara Rodríguez. Regrese al Texto

3  Conocida anteriormente como Frente Cristiano de Trabajadores de Guatemala. Regrese al Texto

4  "El movimiento sindical en Guatemala", en Ciencia y Tecnología para Guatemala A.C., enero 1989, sin editorial, pg.14. "La CNT surgió como una organización, en principio ligada a la Democracia Cristiana; no tanto como partido, sino como gente del Partido Demócrata Cristiano y surgió también a partir de lo que se llamó la juventud obrera cristiana (JOC), que surgió en Guatemala más o menos en 1945". Regrese al Texto

5  Testigo directo (ex asesor sindical) CEH. (T.C. 636). Regrese al Texto

6  Testigo directo (ex asesor sindical) CEH. Regrese al Texto

7  Amnesty International, Guatemala: Repression of Trade Unionists and Peasants, 12 de marzo de 1981, pg. 2. Regrese al Texto

8  A finales de 1979 dejaron una lista con amenazas en la que figuraban los nombres de algunos miembros de la CNT, Israel Marquez, Miguel Angel Albizures, Frank La Rue y Leonel Luna, entre otros. Regrese al Texto

9  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

10  José Antonio Ríos, "A diez años del secuestro masivo en la CNT; 21 de junio, solsticio de la razón", en Otra Guatemala, Año 3, No. 11, México, mayo 1990, pg. 47. "(...) no en función de discutir planes de reorganización y crecimiento, sino en razón de purgar las diferencias ideológicas". Regrese al Texto

11  "El Movimiento Sindical en Guatemala (1975-1985)", en Ciencia y Tecnología para Guatemala A.C., enero de 1989 (no indica lugar de edición), pg. 18-19. Se discutía si los abogados podían asumir la dirección porque los dirigentes debían ser trabajadores. Se consideraba que el abogado aparecía como dirigente y que el espacio para la dirigencia se iba reduciendo, y que imposibilitaba una serie de desarrollos de la propia dirigencia. Regrese al Texto

12  CI 67. 1980. Regrese al Texto

13  Ubicada en la 9¦ avenida, entre 4¦ y 5¦ calle, zona 1. Regrese al Texto

14  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

15  Ibidem Regrese al Texto

16  Ibidem Regrese al Texto

17  Ibidem. Regrese al Texto

18  Testigo directo CEH. C 331. Junio, 1980. Regrese al Texto

19  Fueron 31 trabajadores (4 no identificados) según el recurso de exhibición personal; 29 sindicalistas según la CNT, pero, además, manifestó que la dirigencia sindical no tenía conocimiento exacto de quiénes allí se encontraban; 27 personas, según FAMDEGUA. Según la CIDH y Amnistía Internacional, 25 personas. Regrese al Texto

20  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

21  C 220. Junio, Agosto, 1980. Regrese al Texto

22  Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Resolución 35/81 caso 7490 (Guatemala) de 25 de junio de 1981. Regrese al Texto

23  Testigo directo CEH. (T.C. 36). Regrese al Texto

24  Cf. Resolución 35/81 caso 7490 (Guatemala) de 25 de junio de 1981, antecedente No. 3. Regrese al Texto

25  Prensa Libre, 26 de junio de 1980, pg. 14 y 79. Regrese al Texto

26  Prensa Libre, 7 de julio de 1980, pg. 12. Los dirigentes de la CNT aclararon que a la fecha del allanamiento de la CNT no tenían conocimiento exacto de quienes allí se encontraban, por lo que hubo confusión en la lista de las personas desaparecidas que inicialmente publicaron. Las personas dadas como aparecidas por el jefe del Cuerpo de Detectives, nunca estuvieron en el lugar en el momento de la reunión. Regrese al Texto

27  Embajada de EE UU en Guatemala, Informe a Departamento de Estado, junio de 1980, Pq. 3-60. Regrese al Texto

28  Prensa Libre, 26 de junio de 1980, pg. 14. Regrese al Texto

29  Embajada de EE UU en Guatemala, Informe a Departamento de Estado, junio de 1980, Pq. 3-59. Embajada de EE.UU. en Guatemala, Informe a Departamento de Estado, junio de 1982, Pq. 3-82. CIA, Informe a Departamento de Estado, junio de 1980, Pq. 12-37. Regrese al Texto

30  OIT, Informe del Comité de Libertad Sindical, Informe 211, Vol. LXIV, 1981, Serie B, núm. 3, pg. 169. Regrese al Texto

31  Expediente No. 1445, Organismo Judicial de la República de Guatemala, Ramo Penal, Juzgado Sexto, Guatemala, 1989. Regrese al Texto

32  Inspectoría General del Cuerpo de Detectives de la Policía Nacional, memorándum a Ministerio de Relaciones Exteriores, 14 de octubre de 1980. Regrese al Texto

33  Inspectoría del Cuerpo de Detectives de la Policía Nacional, Informe, 14 de octubre de 1980. Regrese al Texto

34  Testigo directo CEH (ex sindicalista). Regrese al Texto

35  Testigo directo CEH (ex sindicalista). C 331. Regrese al Texto

36  Embajada de EE UU en Guatemala, Informe a Departamento de Estado, julio de 1980, Pq-3.64. Regrese al Texto

37  Testigo directo CEH (ex sindicalista). (T.C. 636). Oficina Internacional del Trabajo, Informes del Comité de Libertad Sindical, Informe 211, vol. LXIV, 1981, Serie B, No. 3, Casos 954, 957, 975, 978 y 1026, pg. 169. 1 68

 

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