CASO ILUSTRATIVO
No. 56
EJECUCIÓN DEL SACERDOTE WALTER VOORDECKERS
"Padrecito
cuídate bien, no vas a tomar esta carta como broma ya
te conocemos bien (...)".1
I.
Antecedentes
Walter Voordeckers, sacerdote belga de la Congregación
del Inmaculado Corazón de María (CICM), llegó
a Guatemala el 30 de agosto de 1966 y ejerció su ministerio
en los departamentos de Santa Rosa y Escuintla.
Según
informaciones aportadas por el Arzobispado de Guatemala, el
padre Voordeckers, cuya línea pastoral coincidía
con los planteamientos de la teología de la liberación,
quedó muy impresionado por las difíciles condiciones
de vida y de trabajo de los campesinos de las fincas algodoneras
y de los ingenios de caña de azúcar. Un declarante
manifestó: "Walter se entregó completamente
a la causa, a luchar contra el sufrimiento del pueblo (...)".2
Esta línea
pastoral, que seguían otros sacerdotes y laicos de la
prelatura de Escuintla, derivaba necesariamente en una prédica
de carácter ético-social hacia los campesinos,
que entró en conflicto con los intereses de los dueños
de las fincas e ingenios. Al padre Voordeckers le fue prohibido
ingresar y celebrar misas en esos centros productivos. Pero
continuó atendiendo a la feligresía católica
en la parroquia de Santa Lucía Cotzumalguapa.
En 1976, con
motivo de una huelga en la finca del ingenio Pantaleón,
el más importante del país, el padre Voordeckers
proporcionó comida a los trabajadores y sus familias.3
Un testigo afirmó que "el padre Walter se cataloga
como uno de los mejores hombres de defensa de los derechos laborales
del trabajador (...)".4
Ese mismo año
aparecieron pintadas en las paredes de Santa Lucía Cotzumalguapa
varias amenazas públicas contra el padre Voordeckers,
suscritas por el autodenominado Ejército Secreto Anticomunista
(ESA).5 Algunas
leyendas eran "Walter, comunista, el ESA te busca", "Walter
go home - ESA".6
En junio de 1977
el ESA envía circulares a los medios de Prensa, señalando
que su finalidad es "parar el comunismo que actualmente actúa
con impunidad en el país". En la misma época,
el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas,
Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) solicita al
presidente Laugerud que declare el estado de sitio y permita
la creación de grupos privados -"quizá con ESA
en la mente", según el Departamento de Estado Norteamericano-
para proceder a la represión del terrorismo de izquierda.
Ante la negativa del presidente, el CACIF advierte que está
preparado para actuar por mano propia.7
Por otro lado,
en los años setenta el Comité de Unidad Campesina
(CUC) ya tenía presencia y liderazgo en la región.
En la Costa Sur el CUC logró formar una amplia base de
apoyo vinculada al trabajo pastoral de los padres belgas de
la CICM en Escuintla.8
Miembros del
CUC de la Costa Sur participaron en la toma de la embajada de
España, el 31 de enero de 19809
y el 18 de febrero de 1980, con la participación de trabajadores
de las plantaciones de algodón y caña de azúcar;
dicho Comité organizó una huelga en la que participaron
alrededor de 100 mil campesinos, pidiendo un incremento del
salario mínimo. La huelga duró hasta el 3 de marzo
y los trabajadores consiguieron que se aumentara el salario
mínimo a 3.20 quetzales.
La violencia
política contra la Iglesia se agudizó en la Costa
Sur: el 1 de mayo de 1980 desaparecen el padre Conrado de la
Cruz, párroco de Tiquisate, Escuintla, de origen filipino,
perteneciente también a la CICM, y el catequista Herlindo
Cifuentes Castillo.10
El 11 de mayo
de 1980 el padre Voordeckers comentó: "Yo tengo un
miedo tremendo porque ya recibí amenazas, me quieren
matar y me van a matar, pero si me quieren matar o si me quieren
arrastrar, yo voy a correr, no me voy a dejar secuestrar, mejor
prefiero recibir un balazo y no ser secuestrado así (...)".11
II.
Los hechos
El 12 de mayo
de 1980 cuatro individuos fuertemente armados se habían
apostado, desde las siete de la mañana, frente a la parroquia
y la sede de la Policía Nacional en el municipio de Santa
Lucía Cotzumalguapa, departamento de Escuintla. Faltando
unos quince minutos para las diez de la mañana el padre
Voordeckers salió de la parroquia camino de la oficina
de correos. Los cuatro individuos trataron de secuestrarle y,
al fallar en el intento, le dispararon; el religioso recibió
siete impactos de bala calibre 45. De inmediato, los atacantes
se subieron a un jeep Toyota Land Cruiser de color beige, con
placas tapadas y huyeron. Un testigo presencial contó
que "al oír yo los disparos, me llamó la atención
el ruido, salí yo por el portón que está
junto a la parroquia y pude ver la movilización y todo;
algo había pasado anormal, salí corriendo para
seguir viendo y pude ver todavía un Toyota que salió
huyendo con unos hombres con sus morralitos; se subieron al
Toyota y se fueron. Pude ver al padre Walter en sus últimos
momentos, eso nunca se me va olvidar, porque causa una impresión
tan fuerte; llegué, él estaba boca bajo con unos
sus caites y todavía intentó de hablar, de abrir
la boca (...); en la esquina del parque se había juntado
mucha gente, pero fue muy poca gente que se acercó (...)".12
Los Bomberos Voluntarios recogieron el cuerpo del sacerdote
y lo llevaron al IGSS, donde murió a causa de las numerosas
heridas de bala.
Cuatro días
más tarde, el 16 de mayo de 1980, un importante finquero
de la región dirigió una carta a monseñor
Mario Enrique Ríos Mont, donde manifestó, refiriéndose
a la muerte del padre Voordeckers: "Dios tenga misericordia
de él pues murió como víctima del mismo
odio que él dispersó en el departamento de Escuintla.
Qué lástima que por su preocupación exagerada
por los problemas políticos y socio-económicos
se haya perdido en un bosque en el cual ya no veía los
árboles (...) ¨Por qué no llama al orden a los
sacerdotes en su diócesis que predican la violencia y
la destrucción de la vida y la propiedad?. ¨Por qué
no le obedece usted al Santo Padre? Así no será
responsable por la muerte de incautos e inocentes sacerdotes
como el Reverendo Voordeckers, que en paz descanse".13
Un documento
desclasificado del Gobierno de Estados Unidos señala
que existen razones para creer que tanto el padre Voordeckers,
como el sacerdote Conrado de la Cruz Concepción y el
catequista Herlindo Cifuentes Castillo, fueron víctimas
de elementos pertenecientes a los órganos de seguridad
del Gobierno.14
A pesar de la denuncia formulada por la Iglesia,
la muerte del padre Voordeckers no generó ninguna reacción
judicial y sus autores gozan, hasta hoy, de impunidad.
El 23 de julio de 1982, mediante el oficio
No.2631, la Policía Nacional informó al viceministro
de Gobernación, Haroldo Cabrera Enríquez, que
"se considera que el religioso mencionado fue víctima
de uno de estos actos subversivos, sin que hasta la fecha se
hayan podido identificar, no obstante que se continúan
las investigaciones".
En los años
que siguieron a la muerte del padre Voordeckers fueron ejecutados
por grupos paramilitares o desaparecieron luego de su detención,
decenas de catequistas de Santa Lucía Cotzumalguapa.
Según un declarante, por ejemplo, de 17 catequistas que
hubo en esa época en la aldea Miriam, sólo sobrevivieron
cuatro.15
III.
Conclusiones
Atendiendo a los antecedentes del caso, en
particular las circunstancias de lugar, el procedimiento empleado
por los autores, la calidad de la víctima y la reacción
de las autoridades encargadas de investigar el crimen; y considerando
el contexto general en que se hallaba sumido el país
y específicamente la Costa Sur de Guatemala, que no permite
concebir la comisión de un hecho de esta naturaleza y
su posterior impunidad sin que el Estado lo hubiese conocido
y tolerado, la CEH presume fundadamente que el sacerdote Walter
Voordeckers fue víctima de agentes del Estado o de sujetos
que contaron con su aquiescencia o tolerancia o, en todo caso,
con su posterior protección y encubrimiento, siendo su
muerte una violación al derecho a la vida.
Además, atendida la circunstancia de
no haberse realizado una investigación seria del caso,
la CEH se formó la convicción de que las autoridades
responsables del Estado de Guatemala faltaron gravemente a su
deber de investigar y sancionar los hechos, violando el derecho
a la justicia.
Por otra parte, la CEH considera que el modus
operandi empleado en este caso es ilustrativo de la reiterada
e impune forma de actuación que, en la Costa Sur en los
años ochenta, caracterizó a grupos armados vinculados
al Estado o tolerados por éste.
Considera, asimismo, que la ejecución
del padre Voordeckers es representativa de las represalias que
sufrieron agentes pastorales de la Iglesia Católica que
respaldaban la organización y demandas de los trabajadores
agrícolas de las grandes fincas de la Costa Sur.
1 Carta anónima
recibida por el padre Voordeckers. Regrese al Texto
2 Testigo directo
CEH. Regrese al Texto
3 Testigo directo
CEH. "(...) los hombres ahí se quejaban 'no nos alcanza
lo que ganamos (...) a media semana ya no hay dinero (...) ¨una
mujer con cinco hijos qué hace?' ellos se organizaron
(...); ahí había un sindicato y el sindicato decretó
que nosotros paráramos (...) y así es la huelga.
Bueno, ¨qué hizo el Padre Walter? llevarles comida a
los pobres hombres (...)". Regrese al Texto
4 Testigo directo
CEH. Regrese al Texto
5 El ESA había
comenzado a funcionar en junio de 1976, aunque hizo su aparición
por la Prensa más tarde. Regrese al Texto
6 Prensa Libre,
13 de mayo de 1980, fotografía. Regrese al Texto
7 Embajada de EE
UU en Guatemala, telegrama al Departamento de Estado, octubre,
1981, Pq. 8-59. Regrese al Texto
8 José Manuel
Fernández Fernández, El Comité de Unidad
Campesina: Origen y Desarrollo, Guatemala, 1988, pg. 19.
Regrese al Texto
9 CI 79. Enero, 1980,
ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
10 C 15618. Mayo,
1980. Regrese al Texto
11 Testigo directo
CEH. Regrese al Texto
12 Testigo directo
CEH. Regrese al Texto
13 Carta a monseñor
Ríos Mont, 16 de mayo de 1980. Regrese al Texto
14 Embajada de EE
UU en Guatemala, Informe al Departamento de Estado sobre
la Situación de Violencia y Derechos Humanos en Guatemala
para mayo 1980, 1 de agosto de 1980, Pq. 5-27. "The
Secret anti-Communist Army (ESA) took credit (Guatemala 3102).
We have reason to believe that all three are dead and were killed
by government security elements". Regrese al Texto
15 C 13356. Septiembre,
1983. C 15134. 1984.