CASO ILUSTRATIVO
No. 65
EJECUCIONES ARBITRARIAS
DE ALBERTO FUENTES
MOHR Y MANUEL COLOM ARGUETA
"Dejo
constancia histórica de los planes del gobierno para
eliminar a mi persona físicamente (...) Como las próximas
elecciones representan un desafío entre la arbitrariedad,
la violencia organizada y todo el proceder fascistoide del actual
Gobierno y el enfrentamiento que le hace el pueblo, el resultado
puede implicar la pérdida del poder de hombres millonarios
(...), que son los verdaderos directores de la política
gubernamental. Ello los precipita y están dispuestos
en primer lugar, a crear desórdenes, a eliminar a quienes
consideran los líderes de la oposición (...) Este
documento se debe dar a publicidad al suceder los hechos. Mi
condición de Alcalde me obliga a desafiar la represión
y por ello dejo constancia de mi puño y letra".1
I.
Antecedentes
Dos meses separan los asesinatos
de estos dos intelectuales y políticos guatemaltecos,
de reconocida trayectoria en la vida pública y probada
rectitud.
Alberto
Fuentes Mohr y Manuel Colom Argueta tuvieron mucho en común.
La labor política ocupó gran parte del quehacer
de sus vidas y constituyó, en ambos casos, un ejemplo
de práctica democrática: propugnaron el debate
de las ideas, la construcción de partidos políticos,
la tolerancia con el adversario y la búsqueda del consenso.
II.
La ejecución
de Alberto Fuentes Mohr
La vida política del doctor
en Economía, Alberto Fuentes Mohr, transitó por
el camino de la izquierda centrista y su bandera fue la de las
reformas.
Fue
militante del Partido Revolucionario y durante la administración
de Julio César Méndez Montenegro (1966-1970) ejerció
el cargo de ministro de Hacienda y Crédito Público
y, más tarde, el de Relaciones Exteriores. Durante su
gestión como ministro de Hacienda, impulsó una
reforma tributaria que desató la firme oposición
del sector económico más poderoso del país.
Finalmente, fue separado de su cargo.
En
este período, el 27 de febrero de 1970, durante su gestión
como ministro de Relaciones Exteriores y ante la proximidad
de las elecciones presidenciales fue secuestrado por un comando
urbano de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). La acción
tuvo como propósito exigir, a cambio de la liberación
del canciller, la puesta en libertad de un militante de la organización
guerrillera, Vicente Girón Calvillo, quien había
sido capturado por la Policía Judicial y cuyo paradero
se desconocía. La exigencia de las FAR fue cumplida y
Alberto Fuentes recuperó su libertad.
En
1970, a pesar del llamado que hiciera a los partidos políticos
el nuevo presidente, general Carlos Manuel Arana Osorio, para
que se reorganizaran y así iniciar un proceso de apertura
política en el país, integrantes del Partido Revolucionario
fueron víctimas de persecución. En noviembre de
1970 Alberto Fuentes Mohr fue detenido y acusado de realizar
acciones insurgentes. Permaneció en prisión durante
cinco días y al ser liberado partió al exilio.
Residió algunos años en Costa Rica, donde se dedicó
a la docencia, impartiendo la cátedra de Economía
en la Universidad Nacional.
En 1974 regresó a Guatemala
y fue candidato a vicepresidente de la República junto
a Efraín Ríos Montt, apoyado por el Frente Nacional
de Oposición integrado por la Democracia Cristiana, el
Partido Revolucionario Auténtico y el Frente Unido de
la Revolución.
Esta fórmula presidencial,
que encabezaba un militar secundado por Fuentes Mohr, quien
regresaba del exilio y tenía un claro pensamiento de
centro izquierda, se explica desde el punto de vista de este
último sector político, porque la única
alternativa que vislumbraba para acceder al poder consistía
en postular a un miembro del Ejército como candidato
a la presidencia,
"Nosotros
mismos en el Frente Nacional de Oposición, entendimos
que aun ganando la elección, no podríamos llegar
al poder si no era con un candidato militar y de esa cuenta
fue que se postuló al general Ríos Montt, convencidos
de que un militar tal vez podría hacer valer su triunfo,
pero un civil no lo podría lograr".2
En
elecciones de segundo grado el Congreso de la República
eligió presidente de la República al ex ministro
de la Defensa Nacional, Kjell Laugerud, candidato por el Partido
Institucional Democrático (PID) en alianza con el Movimiento
de Liberación Nacional (MLN) y a quien se había
dado como ganador, por mayoría relativa, en marzo. Los
partidos políticos de oposición alegaron fraude
en esas elecciones.
En
1979 Alberto Fuentes Mohr ocupaba un escaño en el Congreso,
como diputado por el departamento de Quetzaltenango. Había
ganado esa elección postulado por el Partido Revolucionario
Auténtico y el Partido Democracia Cristiana. Al mismo
tiempo se entregaba a la tarea de construir una nueva fuerza
política, el Partido Socialista Democrático (PSD),
con la pretensión de afiliarse a la Internacional Socialista.
Además, proyectaba integrar a su partido en el Frente
Democrático Contra la Represión (FDCR) que se
constituyó el 24 de febrero de 1979.
El carácter multisectorial
del FDCR permitió que en él confluyeran tendencias
de diversos signos, entre ellos el PSD y el Frente Unido de
la Revolución (FUR) liderado por Manuel Colom Argueta.
Sin
embargo, para otros grupos de centro el nacimiento del FDCR
significó la creación de una instancia legal donde
podrían tener cabida grupos insurgentes y, a su vez,
la Inteligencia militar lo consideró como un avance de
la guerrilla en el plano político. De este modo, Fuentes
Mohr y Colom Argueta podrían ser identificados como los
artífices de un vínculo orgánico con los
sectores que propugnaban la lucha armada.
El
proyecto del FDCR no prosperó. La situación polarizada
y la política represiva inhibieron el desarrollo de una
instancia pública que hubiese aglutinado incluso a sectores
que se adherían a la lucha armada.3
Coincidiendo
con lo planteado por el Gobierno de Arana en 1970, el de Lucas
García, quien inicia su período presidencial en
1978, prometió una apertura democrática y, para
sustentarla, impulsó un proceso de diálogo con
los partidos políticos, ofreciendo la posibilidad de
que los registros electorales se amplíen para lograr
la inscripción de nuevos partidos. "Había un
proceso político tendiente a que se rompiera el monopolio
de partidos políticos y se crearan nuevos partidos".4
El Gobierno de Lucas García
encomendó al vicepresidente de la República, Francisco
Villagrán Kramer, que iniciara conversaciones con el
sector de centro, en concreto con Fuentes Mohr y Manuel Colom
Argueta, para proceder a la inscripción del PSD y del
FUR, respectivamente.
No obstante, esta iniciativa gubernamental
no era respaldada por sectores del Ejército que no querían
perder su influencia política, y que desde 1970 se manifestaba,
por ejemplo, en que los altos mandos decidían, junto
a sectores financieros de gran influencia, quién habría
de ser el futuro candidato presidencial.
El
largo proceso de inscripción del PSD culminó el
26 de enero de 1979. Sin embargo, un día antes, Alberto
Fuentes Mohr fue asesinado.
Los hechos
El 25 de enero de 1979, hacia
la una y media de la tarde, después de haber participado
en una sesión ordinaria del Congreso, Alberto Fuentes
Mohr se dirigía en su automóvil hacia la casa
del vicepresidente de la República, Francisco Villagrán
Kramer, ubicada en la zona 14 de la capital, donde sostendrían
una reunión junto al secretario adjunto de la OEA, licenciado
Jorge Luis Zelaya Coronado.
Se
trataba de una reunión rutinaria con un representante
del Gobierno, para discutir sobre el contexto político
en general. "Era para discutir algunas de las actividades
vinculadas con la visita previa de Alberto a Washington, donde
él había tenido una serie de reuniones, precisamente
advirtiendo sobre la polarización que se estaba dando
en Guatemala".5
El
vehículo conducido por Fuentes Mohr avanzaba sobre la
avenida La Reforma en dirección norte-sur cuando, al
llegar a la intersección de esa avenida con la 1a. calle,
a pocos metros de la antigua Escuela Politécnica, fue
interceptado.
Desde
un vehículo y dos motocicletas se abrió fuego
cruzado y cerrado. La víctima cayó acribillada.
La necropsia reportó un total de veintitrés impactos
de bala en su cuerpo, correspondientes a armas de fuego de munición
calibre 45.
Fuentes
periodísticas, sobre la base de testimonios recibidos
in situ, aseguraron que el ataque tardó treinta
segundos y que, después, los autores se dieron a la fuga
tomando distintas direcciones a bordo de los vehículos
que tripulaban.6
Junto al vehículo conducido
por Fuentes Mohr, circulaba un automóvil marca Toyota
tripulado por Ana María Méndez de Rodríguez,
quien también fue alcanzada por dos impactos de bala
y resultó herida en el cuello.
El
Organismo Judicial ordenó instruir la correspondiente
investigación sumaria de los hechos. Sin embargo, ésta
concluyó sólo trece días después,
sin resultado alguno. Igual que en otros casos similares, la
última diligencia efectuada en el proceso consistió
en la devolución del vehículo en que se movilizaba
la víctima.7
No constan más diligencias y el expediente fue archivado.
Existen
dos partes policiales: uno procedía del Tercer Cuerpo
de la Policía Nacional y otro de la Sección de
Detectives de la misma Policía, los cuales no sólo
no guardan armonía entre sí, sino que son claramente
contradictorios, resaltando una evidente ligereza en el registro
de la información.8
III.
La ejecución de Manuel
Colom Argueta
Durante
sus estudios de secundaria y más tarde en la facultad
de Ciencias Jurídicas y Sociales, Manuel Colom Argueta
ocupó cargos de dirigente estudiantil. Sus contemporáneos
le recuerdan como un líder natural, un demócrata
incansable. "Manuel Colom era efectivamente el gran líder
nacional del país. Creo que eso nadie lo cuestiona y
sin duda era el candidato ganador en cualquier elección
que se pudiera prever".9
En 1954 cuando el movimiento de
la liberación derroca al presidente Jacobo Arbenz y pone
en su lugar a Castillo Armas, Colom Argueta, siendo todavía
un estudiante, junto a otros jóvenes y muchos profesionales,
se declaró públicamente opositor al nuevo régimen.
Fue
fundador del Partido Revolucionario a finales de los años
cincuenta, del cual salió más tarde por desaveniencias
con Mario Méndez Montenegro. Luego fundó la Unidad
Revolucionaria Democrática (URD), con el respaldo de
varios compañeros de generación.
Fue miembro del Consejo Superior
Universitario de la USAC durante el período 1967-1969,
en representación del Colegio de Abogados.
Para las elecciones de 1970 la
URD no logró ser reconocida como partido político,
por lo que en calidad de Comité Cívico postuló
la candidatura de Manuel Colom Argueta para ocupar la Alcaldía
de la ciudad de Guatemala, ganando las elecciones.
Durante su mandato como alcalde,
1970-1974, alcanzó gran popularidad y se ganó
el cariño y la simpatía de la población.
Ya
en esa época fue víctima de amenazas y hostigamientos.
Ocupando aún el puesto de alcalde, escribió una
carta de su puño y letra en que denunció la existencia
de un plan gubernamental para darle muerte.
La
afirmación de Colom Argueta en el citado documento concuerda
con la información contenida en documentos desclasificados
de la CIA. En marzo de 1979 uno de estos informes señala:
"Es
de opinión de los oficiales que Colom debería
haber sido asesinado durante el período 1970-1974, cuando
él era Alcalde de la ciudad de Guatemala o en su defecto
a la salida de este cargo. En ese momento había un plan
para matar a Colom... Había pruebas que Colom, el Alcalde
de la ciudad de Guatemala, era 'la cabeza clandestina intelectual'
de la izquierda radical, en ese entonces comprometida en la
guerra de guerrillas urbana".10
Su asesinato se planificó
en distintos períodos de Gobierno:
"Durante
el período presidencial de Ydígoras Fuentes fue
enviado prisionero a El Salvador. Luego, durante el gobierno
de Laugerud, sufrió un atentado cuya ejecución
se le adjudica a [un oficial del Ejército del Guatemala].
En esta oportunidad resultó herido en un brazo y arrastrándose
varias cuadras llegó al cuerpo voluntario de bomberos".11
Al igual que Alberto Fuentes,
Manuel Colom atendió el llamado de Lucas García
para inscribir al Frente Unido de la Revolución (FUR)
como partido político.
Desde hacía años
venía intentando inscribir su partido, primero como Unidad
Revolucionaria Democrática (URD), después como
Frente de Unidad Revolucionaria Democrática (FURD) y
por último como Frente Unido de la Revolución
(FUR).
También formó parte
del Frente Democrático Contra la Represión (FDCR)
junto a Fuentes Mohr.
En su última entrevista,
Manuel Colom declaró:
"En
este momento, cuando reconocen mi partido, lo difícil
es lograr que no me maten, ya que las técnicas de la
ultraderecha para sostenerse en el poder han cambiado (...)
En la actualidad la derecha ha enarbolado la bandera del crimen,
jugando al asesinato político".12
Sin embargo, Manuel Colom, a pesar
de las amenazas y de conocer los planes gubernamentales para
asesinarle continuó con su trabajo.
"No
podía detenerse, hay tanto que hacer en nuestro país
que un minuto que no se produce, es un momento perdido, cada
momento perdido será reclamado por la Historia, por las
nuevas generaciones, por ese mundo crítico del futuro".13
Tras
el asesinato de Alberto Fuentes Mohr y después que el
15 de marzo de 1979 el FUR quedara inscrito como partido político,
muchos de sus correligionarios, amigos y familiares señalaron
a Colom la necesidad de que saliera del país. Pero él
permaneció en Guatemala.
Una
de las razones para que tomara esta decisión pudo ser
una supuesta promesa que recibió del presidente Lucas
García, quien se habría comprometido a garantizar
la inscripción de su partido, el FUR, así como
la posterior candidatura presidencial de Colom. Un documento
desclasificado de la CIA afirma que "el presidente prometió
a Colom su protección al partido FUR, asegurando que
sería garantizada la sobrevivencia como partido político
con posibilidades de participar en la vida política del
país bajo la administración de Lucas y en la campaña
que vendría en 1982".14
Los hechos
El 22 de marzo de 1979, desde
temprano, fueron vistos agentes de seguridad en los lugares
que Colom Argueta frecuentaba y en las cercanías de su
bufete profesional.
La
víctima salió de su oficina, ubicada a poca distancia
de la embajada de Estados Unidos, en la 6¦ calle, 7-55 de la
zona 9, con rumbo a la Universidad de San Carlos. Conducía
su vehículo marca Toyota color rojo y era escoltado por
un Mercedes Benz color azul, en el que viajaban sus dos guardaespaldas,
Héctor Barillas Zelada e Hilario Hernández Quiñonez.
Aproximadamente
a las once de la mañana el automóvil Mercedes
Benz fue atacado por los ocupantes de otro vehículo de
color verde y blanco, quienes comenzaron a disparar. Posteriormente,
se agregó otro automóvil color negro; los dos
eran de fabricación americana.15
Los
guardaespaldas de Colom Argueta fueron alcanzados por una decena
de proyectiles cada uno. Todos los disparos fueron dirigidos
hacia la cabeza. En los informes forenses se concluye que la
muerte de ambos fue ocasionada por las "heridas penetrantes
en el cráneo producidas por arma de fuego".16
A consecuencia del ataque, el vehículo Mercedes Benz
tripulado por los escoltas se estrelló contra una casa.
Eliminados los guardaespaldas,
un automóvil de color rojo y dos motocicletas comenzaron
la persecución de Colom Argueta, quien intentó
huir del lugar donde se había producido el tiroteo, para
ser interceptado a la altura de la 3¦ avenida y 5¦ calle de
la zona 9, donde fue ametrallado.
Informaciones
vertidas por testigos presenciales y recogidas por familiares
de la víctima, señalaron que desde el vehículo
de color rojo fueron disparadas varias ráfagas sobre
el lado derecho del automóvil, mientras que, por el lado
izquierdo, Colom fue atacado por los ocupantes de una de las
motocicletas, de la cual descendió un sujeto joven y
corpulento portando una subametralladora, quien remató
a la víctima.17
Ejecutada la acción, los
autores huyeron rápidamente por las calles próximas,
en los mismos vehículos utilizados en el ataque.
Manuel
Colom recibió el impacto de 24 proyectiles calibre 45
milímetros. La mayor parte de las heridas de bala se
concentró en el cráneo, la cara y el tórax.
IV.
Después
Los familiares de Colom Argueta
aseguraron que el operativo fue dirigido desde un helicóptero
que sobrevolaba el área y que entre sus tripulantes se
encontraba el general David Cancinos, jefe del Estado Mayor
del Ejército.
Esta versión ha sido confirmada
por la CEH mediante las declaraciones ofrecidas por un testigo,
quien asegura lo siguiente:
"David
Cancinos, personalmente, desde un helicóptero supervisó
el operativo que se había planificado en una forma de
círculos concéntricos; si salía del primer
círculo del operativo, le esperaban en un segundo y así.
Efectivamente no lo lograron en el primer punto, sino en un
siguiente círculo del operativo".18
En
este mismo sentido, miembros de la comunidad empresarial, al
reaccionar ante la ejecución de Colom Argueta, indicaron
al personal de la embajada de Estados Unidos: "Era comunista
y se lo merecía; su muerte [de Manuel] fue el trabajo
del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Cancinos,
quien busca allanar el camino para ser candidato presidencial
en 1982; y que Colom tenía que ser eliminado eventualmente,
pero ¨por qué tan temprano?".19
El general Cancinos fue asesinado
poco tiempo después, atribuyéndose la acción
el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), organización
que confirmó la versión del involucramiento de
dicho oficial en la ejecución de Colom Argueta:
"Teníamos
compañeros que trabajaban en el Gobierno en diferentes
ministerios, incluido Gobernación. Obteníamos
permanentemente información desde allí y por eso
obtuvimos información cercana a Cancinos, quien andaba
dirigiendo la operación del asesinato de Manuel Colom
Argueta desde un helicóptero, con al menos otros dos
jefes".20
Los gobiernos europeos y latinoamericanos
reaccionaron, pronunciándose contra las ejecuciones arbitrarias
de Fuentes Mohr y Colom Argueta, y haciendo un llamamiento para
esclarecer los hechos mediante una investigación judicial
que, en definitiva, no prosperó.
El
24 de abril de 1979, treinta días después de la
ejecución de Manuel Colom, sus familiares directos publicaron
un campo pagado en el que denunciaban las amenazas que existían
sobre el líder del FUR antes de su ejecución.21
A la vez, responsabilizaron al Gobierno y a las autoridades
civiles y militares de su asesinato, señalando sobre
todo al primero, por no realizar una investigación en
torno al caso.
La
inserción en la Prensa escrita se tituló "No
puede descubrir quien encubre" y apareció en varios
periódicos, lo que provocó que la familia fuese
víctima de una persecución judicial por parte
del Gobierno. El 13 de junio del mismo año se dio inicio,
ante el Juzgado Octavo de Primera Instancia, al proceso originado
por una querella presentada por el Ministerio Público,
por el delito de desacato.22
Fueron
citados a declarar los hermanos de la víctima, Guillermo
y Luisa (Lulú) Colom Argueta, a quienes luego de prestar
su declaración indagatoria -en la que ratificaron los
términos de la publicación pagada en los medios
de Prensa-, se les motivó auto de prisión. Asimismo,
fue citado al tribunal el director de dos diarios en los que
se publicó el campo pagado.
De esta manera se inició
un largo y engorroso procedimiento judicial en contra de la
familia Colom.
Pero
el acoso no se limitó a la persecución penal.
Guillermo Colom recibió por vía telefónica
múltiples amenazas de muerte y solicitó asilo
en la sede de la embajada de Venezuela en Guatemala, después
de sufrir un infarto.23
Los hermanos Gustavo y Guillermo
Colom emprendieron la vía del exilio, en tanto que Lulú
permaneció en el país un tiempo más.
Uno de los abogados de la familia,
Abel Lemus, fue asesinado.
En
el proceso penal por desacato no se dictó resolución
alguna que pusiera término al mismo, ya fuera desestimando
la acción, por no ser constitutiva de delito, ni dictando
una sentencia condenatoria.24
Por
otro lado, del mismo modo que en el proceso por la muerte de
Fuentes Mohr, la última diligencia en el proceso para
investigar el asesinato de Colom Argueta y sus dos guardaespaldas,
con fecha 25 de mayo de 1979, consiste en la entrega a su propietario
del vehículo que manejaba la víctima.25
No constan más diligencias encaminadas a esclarecer los
hechos y el expediente fue archivado.
V.
Conclusiones
La
CEH presume fundadamente que Alberto Fuentes Mohr y Manuel Colom
Argueta fueron víctimas de la acción premeditada
de agentes del Estado o de sujetos que contaron con su aquiescencia
o tolerancia y, en todo caso, con su posterior protección
y encubrimiento, constituyendo sus ejecuciones una violación
a los derechos humanos. En el caso de la muerte de Colom Argueta,
esta presunción afecta a autoridades del Ejército
de Guatemala y específicamente del Estado Mayor del Ejército.
Esta
presunción se funda en el análisis de todos los
antecedentes del caso. Entre estos antecedentes destacan: a)
la calidad de las víctimas y las amenazas y amedrentamientos
de que fueron objeto con antelación a sus ejecuciones;
b) los procedimientos empleados por los autores de los crímenes,
que evidencian la actuación de grupos con un alto autocontrol
y poder de fuego, que actúan a plena luz del día
en sectores de asiduo tráfico, cerca de la antigua Escuela
Politécnica del Ejército -en el caso de Fuentes
Mohr- e incluso con apoyo aéreo, en el caso de Manuel
Colom; c) las armas utilizadas; y d) documentación desclasificada
de la CIA, en la que se asevera que, "el asesinato de Manuel
Colom Argueta, ex alcalde de la ciudad de Guatemala y líder
del FUR el 22 de marzo de 1979 y de Alberto Fuentes Mohr, anterior
Ministro de Relaciones Exteriores y líder del grupo de
social-democrátas el 25 de enero de 1979, también
fueron el trabajo del "Comando Seis" llevado a cabo bajo la
dirección del Gobierno".26
Por otra parte, el férreo
control que las fuerzas de seguridad del Gobierno ejercían
sobre la población de la ciudad capital no permite concebir
que hechos de esta naturaleza pudieran perpetrarse y mantenerse
impunes, sin el conocimiento y tolerancia del Estado.
Además,
la CEH se formó la convicción de que, en estos
casos, las autoridades responsables del Estado de Guatemala
faltaron gravemente a su deber de investigar y sancionar los
hechos, violando el derecho a la justicia, en particular los
órganos jurisdiccionales, que no cumplieron efectivamente
su función y facilitaron con ello la impunidad. Esta
violación de derechos que afectó al conjunto de
la sociedad y a los familiares de las víctimas se vio
agravada por la inicua persecución judicial emprendida
contra la familia Colom.
Por otra parte, el caso ilustra
cómo se pervierte la función estatal de investigar,
cuando los recursos de que el Estado dispone para ejercerla
no se destinan a su propia finalidad, que es la persecución
del delito, sino al encubrimiento sistemático de los
autores de graves crímenes y violaciones de derechos
humanos.
La
CEH considera que los asesinatos de los señores Fuentes
Mohr y Colom Argueta son prototípicos de otros casos
análogos, que consistieron en la represión estatal
clandestina de carácter selectivo, utilizando métodos
criminales, contra opositores políticos. El fundamento
de esta persecución fue la identificación que
se hacía de los opositores con la insurgencia, sobre
la base de la extensión impropia que, del concepto de
enemigo, contemplaba la denominada doctrina de la seguridad
nacional. La garantía de impunidad que, de hecho, el
Estado otorgaba a los autores de estos crímenes, fomentó
su proliferación.
El caso ilustra, también,
la forma en que los sectores que ejercían el poder, cerraban
las puertas del acceso democrático al Gobierno de líderes
opositores, contribuyendo así a la prolongación
del enfrentamiento armado interno.
LISTADO DE LAS VICTIMAS
Ejecución arbitraria
Alberto Fuentes Mohr
Manuel Colom Argueta
Hector Barillas Zelada
Hilario Hernández Quiñonez
Herido en Atentado
Ana María Méndez
de Rodríguez
Candida González Fajardo
1 Carta
de puño y letra de Manuel Colom Argueta, firmada por
él, 2 de marzo de 1974. Regrese al Texto
2 Testigo
directo (ex militante del PR) CEH. Regrese al Texto
3 Testigo
directo CEH. "El FDCR nace queriendo ser público
pero no pudo nunca ser público porque fue tal la escalada
represiva que se viene que es imposible ya hacerlo público.
Incluso los formadores del frente al final nos vamos al exilio
casi todos porque no resistíamos, no estábamos
preparados para esto". Regrese al Texto
4 Testigo
directo (ex vicepresidente de la República) CEH. Regrese
al Texto
5 Ibidem.
Regrese al Texto
6 Diario
El Gráfico, 26 de enero de 1979. Regrese al Texto
7 CI
28. 1977. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
8 A
modo de ejemplo: El parte emanado de la Policía Nacional
informa que en el carro de Alberto Fuentes se encontraron boletines
titulados "Socialista Democrático" mientras que el informe
de la Sección de Detectives informa del hallazgo de boletines
titulados "Revolucionario Democrático". Regrese al
Texto
9 Testigo
de referencia CEH. Regrese al Texto
10
CIA, Informe a Departamento de Estado, 5 de marzo de
1979, Pq. 12-25. Regrese al Texto
11
"Síntesis del caso Colom Argueta", documento elaborado
por familiares de la víctima. Regrese al Texto
12
Latin American Political Report, 19 de marzo de 1979,
Manuel Colom Argueta, su última entrevista. Regrese
al Texto
13
"Ametrallan al profesor de la USAC y líder político",
en Revista Voz Universitaria, pg. 38. Regrese al Texto
14
CIA, Informe a Departamento de Estado, 29 de marzo de
1979, Pq. 12-23. Embajada de EE UU en Guatemala, cable a Departamento
de Estado, 19 de marzo de 1979, Pq. 3-40. "La relación
con Colom empezó antes de las elecciones, dijo Villagrán,
cuando un pacto había sido arreglado entre Lucas, Alejandro
Maldonado y Colom con la aprobación de partidos pro gobierno
y grupos de interés sectoriales. Inicialmente el pacto
fue oral y cubrió cuatro puntos: el registro de partidos
adicionales, el Gobierno toleraría las organizaciones
de sindicatos y la negociación colectiva y que Lucas
García no pondría obstáculos a la elección
de un gobierno civil". Regrese al Texto
15
"Ametrallan al profesor de la USAC y líder político",
Revista Voz Universitaria, pg. 38. Regrese al Texto
16
Informe forense que consta en el expediente judicial. Regrese
al Texto
17
"Síntesis del caso Colom Argueta", documento elaborado
por familiares de la víctima. Regrese al Texto
18
Testigo de referencia CEH. Regrese al Texto
19
Embajada de EE UU en Guatemala, telegrama a Departamento de
Estado, 27 de marzo de 1979, Pq. 1-62. Regrese al Texto
20
Entrevista de la CEH con miembros de la dirección del
EGP. Regrese al Texto
21
El texto expresa en su segundo párrafo: "Unos días
antes del asesinato un oficial del Ejército, completamente
uniformado y con escolta militar, procedió a fotografiar
a las personas y a los vehículos que se encontraban en
ese momento frente a las oficinas de Manuel y áreas circunvecinas,
hecho palpablemente intimidatorio que él mismo puso en
conocimiento del secretario privado de la presidencia, quien
inmediatamente y a su vez, lo puso en contacto por la misma
línea telefónica con un oficial de apellido Montalván,
el cual le dio excusas por tal procedimiento y le indicó
que podía estar tranquilo". Lo anterior coincide con
la información contenida en un documento desclasificado:
Embajada de EE UU en Guatemala, cable a Departamento de Estado,
19 de marzo de 1979, Pq. 3-40. Villagrán Kramer
(...) relató que "se le acercó el coronel Ricardo
Méndez Ruiz y le advirtió que Colom Argueta iba
a ser asesinado (...) que ya había advertido a su amigo
Colom Argueta (...) Méndez estaba molesto con la idea
que el general Cancinos se vuelva Ministro de la Defensa. Le
dijo a Villagrán que Cancinos bloquearía la carrera
de cualquiera que no fuera personalmente leal a él".
Regrese al Texto
22
El Ministerio Público argumentó que "este delito
tiene como fin primordial, mantener el principio de respeto
a la autoridad fuera de que, por supuesto, involucra una franca
y abierta falta de respeto a la autoridad y consecuentemente
pone en peligro el mantenimiento de la institucionalidad y estabilidad
del Estado legalmente constituido". Expediente judicial 1475-79,
Juzgado Octavo de Primera Instancia del Ramo Penal. Regrese
al Texto
23
"Síntesis del caso Colom Argueta", documento elaborado
por familiares de la víctima. Regrese al Texto
24
La última resolución de fecha 23 de agosto de
1979, ordena suspender la tramitación del proceso, en
tanto el Tribunal de Conflictos de Jurisdicción se pronuncie
respecto a una resolución de la Sala de la Corte de Apelaciones
en la que se inhibe de conocer un recurso, alegando incompetencia.
En el expediente no consta ninguna diligencia posterior a ésta.
Regrese al Texto
25
CI 28. CI 65. En ambos, la última diligencia judicial
practicada fue la devolución de vehículos. Regrese
al Texto
26
CIA, Informe a Departamento de Estado, Marzo-Abril,
1980, Pq. 12-35. 1 67