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Anexo I

Anexo I: Volumen 1

     

                 CASO ILUSTRATIVO No. 67

 

EL SINDICATO DE LA COCA COLA

 

     "El mando del Ejército Secreto Anticomunista [ESA] por medio de este boletín presenta un "ultimátum" a los siguientes sindicalistas, profesionales, obreros y estudiantes: (...) advierte a todos que ya los tiene localizados y sabe muy bien donde se encuentran estos nefastos dirigentes comunistas, quienes desde ya están condenados a MUERTE por lo que serán ejecutados despiadadamente (...)".1 

 

 

I.

Antecedentes

 

     El sindicato de la Coca Cola surge en 1948, con la apertura democrática propiciada por la revolución de Octubre de 1944. En 1954, cuando es derrocado el Gobierno del presidente Jacobo Arbenz, como consecuencia de la represión al movimiento sindical, el sindicato es disuelto.

 

     En diciembre de 1974 se produce el resurgimiento del sindicato. La empresa "indemnizó a la casi totalidad de los obreros de la planta y posteriormente recontrata a la mayoría, con lo cual automáticamente los trabajadores perdían su antigüedad en la empresa. Fue ese el detonante para la reorganización del sindicato".2  Se condicionó la recontratación de los trabajadores al hecho de que aceptaran sólo el 75% de sus prestaciones. Para recuperar el restante 25% y mejorar las condiciones de salubridad y de trato, los asalariados buscaron la asesoría de la Central Nacional de Trabajadores (CNT). Entre sus primeras acciones destacó la presentación de un pliego de peticiones a un juzgado de trabajo3  y convocaron a una asamblea general para constituir el sindicato.

 

     El 24 de enero de 1976 los trabajadores de la Embotelladora Guatemalteca, S.A. (EGSA - Coca Cola) ocuparon la fábrica, después que fueran despedidos 154 de ellos. Ese día la patronal solicitó la intervención de la fuerza pública, que desalojó con violencia a los obreros, hiriendo a 12 personas y deteniendo a otras 14. Varios sindicatos iniciaron acciones de solidaridad con el de Coca Cola, lo que originó un amplio movimiento que se materializó en la formación del Comité Nacional de Unidad Sindical-CNUS.4 

 

El CNUS logró encabezar una serie de campañas de movilización y denuncia que permitieron el reconocimiento legal del Sindicato de Trabajadores de la Embotelladora Guatemalteca, S.A. (STEGSA), la reinstalación de los despedidos y la aceptación por parte de la empresa para discutir el pacto colectivo de condiciones de trabajo.

 

     Miembros del sindicato llegaron a tener contactos con la Federación Autónoma Sindical de Guatemala (FASGUA), el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) e incluso con las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). Según un declarante, "el movimiento sindical era alérgico a los partidos políticos, aunque algunos dirigentes sí tenían vínculos establecidos e incluso pertenecían a movimientos políticos";5  y hubo algunos sindicalistas de base que pertenecían a las organizaciones insurgentes.

 

     Para ejercer un control directo sobre los trabajadores, existía una estrecha relación entre los administradores de la empresa y los agentes de seguridad del Estado. Las Fuerzas de Seguridad sostenían reuniones con los propietarios de la empresa.6  Se conoce que participaban en los encuentros, por parte de la empresa, John C. Trotter,7  propietario de la franquicia de Coca Cola, Alfonso Riege y otros empleados de la empresa; por parte del Estado, intervenía el coronel Germán Chupina Barahona.8 

 

     Tuvieron lugar también, algunas acciones legales por parte de la empresa que los dirigentes consideraban atentados contra la unidad sindical. Una de esas acciones consistió en fraccionar la empresa en 12 razones sociales diferentes.

 

II.

Acciones contra trabajadores y personas ligadas al sindicato

 

     El control del personal de la empresa se ejercía a través de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado que laboraban en puestos administrativos, tales como el jefe de personal, el jefe de almacén y el jefe de seguridad.9  Incluso llegaron a la contratación de ex militares, como en el caso del ex teniente Francisco Javier Rodas Flores,10  quien llegó a la empresa acompañado de tres guardaespaldas. Pero, además, la empresa contrató a la Policía Militar Ambulante (PMA) para que se encargara de la seguridad.11 

 

     En este contexto, se produjeron varios atentados contra trabajadores. El 10 de febrero de 1977, Angel Villegas y Oscar Humberto Sarti fueron ametrallados en la calzada Aguilar Batres, pero ambos sobrevivieron al atentado.12  Días antes los dos trabajadores habían acusado ante los tribunales a uno de los jefes de la empresa, quien los había amenazado de muerte. El 2 de marzo los asesores del sindicato, Marta Gloria de la Vega y Enrique Torres, sufrieron un atentado contra su vida, resultando heridos.13 

 

     El 16 de octubre de 1978, Israel Márquez Pivaral, secretario general del sindicato, fue atacado a balazos cuando estacionaba su vehículo frente a su casa en la zona 11. Del atentado salió ileso.14  Sin embargo, Márquez Pivaral continuó siendo víctima de actos intimidatorios y amenazas que lo obligaron a abandonar el país en febrero de 1979.15 

 

     Otros sindicalistas recibieron también amenazas de muerte, suscritas por el denominado Ejército Secreto Anticomunista (ESA).16 

 

     De acuerdo con un declarante que trabajaba en la embotelladora: "(...) En esos días, la empresa era una especie de cuartel y el ambiente era muy tenso (...). En el lugar donde se marcaba la tarjeta había una ametralladora calibre 50, a manera de intimidación, apuntando a la entrada de los trabajadores".17  A pesar de las amenazas y de que los administradores de la compañía no querían tratar con los sindicalistas, a quienes consideraban de extrema izquierda,18  el sindicato logró que en febrero de 1978 se suscribiera el pacto colectivo de condiciones de trabajo.

 

     No obstante, entre 1978 y 1980, siete miembros y líderes del sindicato de la Coca Cola fueron asesinados y dos más fueron desaparecidos forzadamente. De conformidad con documentación desclasificada, la empresa embotelladora estaba decidida a acabar con el sindicato: "(...) Un funcionario norteamericano de la compañía reconoció, entre otras cosas, que la compañía estaba decidida a poner fin al sindicato (...)".19 

 

III.

Las ejecuciones arbitrarias de los sindicalistas

 

     El 12 de diciembre de 1978 fue asesinado Pedro Quevedo y Quevedo, primer secretario general del STEGSA. El hecho ocurrió a medio día en la 11¦ avenida y 9¦ calle, zona 19, colonia La Florida, en el momento que esperaba en la cabina del camión de reparto placa C-175850. Fue baleado por dos sujetos que se conducían en motocicleta. Los sujetos se acercaron a la puerta izquierda del camión y por la ventanilla hicieron varios disparos que le causaron tres heridas en la cara (en la frente, cerca de la boca y en el cuello). En total recibió 12 impactos de bala. Con anterioridad, la víctima había recibido amenazas de muerte y un conocido suyo, que trabajaba en la Policía Judicial, le había aconsejado que era mejor que se fuera del país.20 

 

     Al mes siguiente, el 24 de enero de 1979, fue asesinado Manuel Moscoso Zaldaña. En el atentado, su esposa, Gladys Castillo de Moscoso, sufrió heridas graves. Los esposos Moscoso viajaban en un vehículo Honda Civic P-48639 por la 3¦ calle de la zona 11, colonia Molino de las Flores, donde fueron atacados a balazos. Se presume que los autores pensaron que en el vehículo iba Israel Márquez, secretario general del sindicato, quien días antes había rentado a las víctimas la casa de su propiedad. Por ello, la pareja fue víctima de la represión contra el sindicato de la Coca Cola, a pesar de no tener ningún vínculo ni relación con esa organización.

 

     Cuando Israel Márquez salió al exilio, ocupó su puesto Manuel Francisco López Balam, quien ya había sufrido antes varios atentados que no fueron denunciados, porque se valoró que era inconveniente. Incluso, tuvo que irse a vivir con su familia a la sede de la CNT.

 

     No obstante las medidas de seguridad que tomó, López Balam fue asesinado el 5 de abril de 1979 en la 17 avenida y 2¦ calle de la zona 6, en la tienda El Valle. Igual que en el caso de Quevedo, López Balam se encontraba realizando su tarea de distribución del producto de la empresa y fue asesinado por dos sujetos, quienes lo golpearon con un tubo de hierro y luego lo degollaron. Cuando otro trabajador acudió en su auxilio, uno de los asesinos le dijo: "Yo no quiero matarte, es a él a quien quiero",21  señalando a López Balam. Como en el caso de la muerte de Quevedo, los dos asesinos, según se reportó, siguieron en motocicletas al camión de la compañía. El cuerpo de López Balam mostraba 17 heridas.22  Se afirma que sus agresores intentaron cubrir este crimen como un acto de delincuencia común (intento de robo).23  Un declarante recuerda que para el entierro de Manuel López Balam había agentes de la G-2 amedrentándolos y, a la salida del cementerio, los persiguieron.24 

 

     Un declarante sostiene: "Fue con este hecho que se agudizó la relación trabajadores-empresa. La confrontación fue muy fuerte. El número de agentes de seguridad se había redoblado y hasta tenían perros".25 

 

     En los meses siguientes, la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación y Afines (UITA), con sede en Ginebra, Suiza, al conocer las ejecuciones arbitrarias que se sucedían contra los trabajadores de la EGSA, iniciaron campañas internacionales con la finalidad de presionar a los empresarios de la Coca Cola y a las autoridades guatemaltecas, y detener la ola de violencia.26 

 

     En enero de 1980, "(...) se hablaba ya más concretamente de boicot a la producción y al consumo (...) a nivel local; Trotter [propietario de la franquicia Coca Cola] continuaba empecinado en mantener sus posiciones. El 2 de febrero había vencido el convenio colectivo y Trotter se había negado a discutir uno nuevo (...)".27 

 

     El 13 de abril, ante la negativa de la empresa de discutir el pacto colectivo que había vencido el 2 de febrero anterior, los trabajadores recurrieron a los tribunales de trabajo. Ese mismo día, por la tarde, fueron despedidos 31 trabajadores, entre ellos tres miembros del comité ejecutivo del sindicato: Marlon Mendizábal, Florentino Gómez e Ismael Vásquez, que gozaban de inamovilidad. Estos tres directivos fueron reinstalados por orden del tribunal.

 

     El 1 de mayo de 1980, luego de la marcha por el Día del Trabajo, fueron detenidos Ricardo de Jesús García Ayfan y Arnulfo Gómez Segura, miembros del sindicato de Coca Cola. Ricardo de Jesús fue torturado, le quebraron los dedos de los pies y las manos, y todo su cuerpo presentaba evidencias de los numerosos golpes recibidos. Su cadáver apareció en Chiquimulilla, Santa Rosa, cerca de la frontera con El Salvador.28  Arnulfo Gómez Segura, de 22 años de edad, fue también torturado, con una hoja de afeitar le cercenaron los labios y la lengua, colocándoselos en los bolsillos de la camisa, le rompieron los dientes y todo su cuerpo mostraba señales de golpes. Su cadáver apareció con tiro de gracia29  en el puerto de Iztapa, kilómetro 119 de la carretera al Pacífico.

 

     René Reyes, miembro de base del sindicato, también fue secuestrado y torturado en mayo de 1980. Su cadáver apareció en el departamento de Jutiapa.30 

 

     Marlon Randolfo Mendizábal asumió el cargo de secretario general después de la ejecución de Manuel Francisco López Balam. Un declarante refiere que en el sindicato de la Coca Cola la elección del secretario general se hacía en el mismo velorio del anterior y que la elección era un compromiso de muerte.31  Marlon Randolfo fue asesinado el 27 de mayo de 1980, cuando salía de la empresa, poco antes de las cinco de la tarde, a esperar un bus para ir a su casa. El hecho ocurrió en la calzada Raúl Aguilar Batres y 23 de la calle zona 11. Marlon Randolfo fue víctima de una ráfaga de ametralladora disparada por la espalda, a menos de dos metros; recibió 45 impactos de bala.32  Antes de su muerte, Mendizábal fue sujeto de encarcelamiento y habían intentado detenerle en julio de 1979. Había recibido también amenazas de muerte.

 

     Luego del asesinato de Marlon Randolfo Mendizábal, Mercedes Gómez fue electo secretario general del sindicato. El 21 de junio de 1980, hacia las cuatro de la mañana, se produjo el cambio de turno de trabajo entre Mercedes Gómez y Edgar René Aldana, afiliado de base del sindicato, dándole el primero su sombrero33  a Aldana. Momentos después, irrumpieron en la fábrica varios guardaespaldas de los empresarios y seis policías militares ambulantes que formaban parte del equipo de seguridad de la compañía. Fue allí donde capturaron, torturaron y dieron muerte a Aldana, quizá pensando que se trataba de Mercedes Gómez.

 

     El mismo día sábado 21 de junio de 1980, en torno las 11 de la mañana, se convocó a una reunión en la CNT, en parte para tratar el caso del asesinato de Edgar Aldana. Sin embargo, por cuestiones de seguridad, se decidió suspenderla. Debido a la dificultad de notificar a todas las personas citadas acerca de la cancelación, varios se presentaron. Esa misma tarde, 27 miembros de la CNT fueron secuestrados, entre ellos Ismael Vásquez y Florentino Gómez, miembros del Comité Ejecutivo del sindicato de Coca Cola.34  Nunca más se volvió a saber de ellos.

 

IV.

Otros hechos de violencia

 

     El 20 de junio de 1980, sobre las dos de la tarde, en la 13¦ calle y 9¦ avenida de la zona 11, el jefe de personal de la Coca Cola, teniente (retirado) del Ejército, Francisco Javier Rodas Flores, quien se dirigía de su casa a la empresa a bordo de un carro, fue interceptado por otros tres vehículos. Le hicieron varios disparos con metralletas. Francisco Rodas perdió el control del automóvil, estrellándose contra una pared.35  Luego del hecho, dos de los sujetos bajaron del automóvil y le dieron el tiro de gracia.36  En este caso, las FAR reconocieron públicamente que lo habían "ajusticiado".37 

 

     El 10 de julio de 1980, en la madrugada, Justiniano Vargas Casasola, trabajador de la Coca Cola, fue muerto a cuchilladas, golpes y tiros. Su cadáver fue arrojado al campo de fútbol Las Ilusiones, ubicado en la punta de un cerro en la zona 18. La víctima tenía en su bolsillo un carnet que lo identificaba como miembro del servicio de Inteligencia militar.38 

 

V.

Conclusiones

 

La CEH, analizando los antecedentes del caso, ha llegado a la convicción que entre 1978 y 1980 fueron ejecutados arbitraria y sistemáticamente siete sindicalistas pertenecientes a la empresa Coca Cola y una persona particular; que dos más fueron desaparecidos forzadamente y que los asesores jurídicos y varios miembros del sindicato sufrieron amenazas e intimidaciones, violándose de esta manera el derecho a la libertad, integridad personal y a la vida de las víctimas, así como el pleno ejercicio del derecho de asociación.

 

La CEH, tomando en cuenta numerosos antecedentes unívocos y concordantes, entre los que se incluyen la capacidad de acción necesaria para realizar dichas acciones, el modus operandi de los perpetradores y el control que las fuerzas de seguridad ejercían sobre la ciudad capital, presume que los sindicalistas fueron víctimas de operativos en los que participaron agentes del Estado o personas que actuaron bajo su protección, tolerancia o aquiescencia.

 

La CEH concluye, asimismo, que la ejecución de un funcionario de la empresa por parte de miembros de las FAR, y la tortura y ejecución de un trabajador, presunto agente de la inteligencia militar, por desconocidos, constituye una grave violación al derecho a la integridad personal y a la vida de estas víctimas.

 

Por otro lado, la CEH considera que este caso ilustra la represión selectiva contra uno de los sindicatos protagonistas del movimiento sindical en Guatemala entre 1970 y 1980, la cual consistió en la eliminación sistemática de los secretarios generales y miembros del Comité Ejecutivo, el control de los trabajadores y la inflitración de agentes de seguridad en la empresa.

 

Finalmente, la CEH estima que, en el presente caso, se aprecia no sólo la abierta colaboración y estrecha relación que existió entre los patrones de la empresa y las fuerzas de seguridad del Estado, sino también el ejercicio de una política abiertamente antisindical y contrainsurgente por parte del Estado.

 

 

      LISTADO DE LAS VICTIMAS

 

Ejecución arbitraria

 

 

Edgar Rene Aldana Ruano

Manuel Francisco Lopez Balam

Manuel Moscoso Zaldaña

Marlon Randolfo Mendizabal Garcia

Pedro Quevedo y Quevedo

Ricardo de Jesús García Ayfan

Arnulfo Gomez Segura

Rene Reyes

 

 

 

Desaparición forzada

 

 

Ismael Vásquez

Florentino Gómez

 

 

 

Herido en Atentado

 

 

Angel Villegas

Enrique Torres

Gladys Castillo de Moscoso

Oscar Humberto Sarti

Silverio Vásquez

Marta Gloria de la Vega

 

 

 

Ejecución arbitraria (FAR)

 

Francisco Javier Rodas Flores

 

 

Ejecución arbitraria (desconcocidos)

 

Justiniano Vargas Casasola

 

 

Víctimas Colectivas/Desconocidas: 1

 


1  Boletín No. 6, 3 de enero de 1979, ESA. Regrese al Texto

2  Miguel Angel Albizures, "Tiempo de Sudor y Lucha", Edición Local, pg. 19. Regrese al Texto

3  La petición fue presentada el 11 de agosto de 1975. Regrese al Texto

4  El CNUS logra constituirse el 31 de marzo de 1976. Regrese al Texto

5  Testigo directo CEH. (T.C. 420). Regrese al Texto

6  Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Resolución Nro. 38/81, caso 4425 (Guatemala) 25 junio 1981. Regrese al Texto

7  Embajada de EE UU en Guatemala, cable a Departamento de Estado. Junio, 1979. Pq.1-29. "Trotter, miembro del MLN, tenía antecedentes de ser un radical antisindicalista, defensor del Gobierno de Lucas García, y sostenía que las condiciones en Guatemala habían mejorado desde que su Gobierno estaba en el poder". Regrese al Texto

8  Testigo directo CEH. C 777. Testigo de referencia CEH (T.C. 81). Sostiene que hubo reuniones entre los empresarios y altos agentes del Estado, éstos decían a los primeros: "(...) Miren, si ustedes quieren que desaparezca el movimiento sindical, y nosotros lo hacemos, sólo tiene que hacer dos cosas, darnos la lista de la gente y darnos equis cantidad de plata y nosotros le hacemos el trabajo, y ellos lo hicieron". Regrese al Texto

9  Testigo directo CEH. Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Compilación de Informes Publicados Sobre la Situación de los Derechos Humanos en Guatemala 1980-1995, Resolución No. 38/81, caso 4425 (Guatemala), 25 de junio de 1981, pg. 96. En este informe se sostiene que estas personas fueron Juan Francisco Rodas, Edgar Gudiel Castro y Julio García. Regrese al Texto

10  En la empresa ocupó los cargos de asistente de personal, jefe de personal, asistente ejecutivo y jefe de relaciones industriales. Regrese al Texto

11  Testigo directo (miembro del sindicato de la época) CEH. Regrese al Texto

12  Frundt, Henry, Refreshing Pauses, Coca Cola and Human rights in Guatemala, Praeger, Estados Unidos, 1987, pg. 25-26. Regrese al Texto

13  Finalmente ambos salieron al exilio en 1978, luego que las amenazas y los secuestros contra sindicalistas se incrementaran. Regrese al Texto

14  Miguel Angel Albizures, Ob.cit., pg. 43. Regrese al Texto

15  Embajada de EE UU en Guatemala, cable a Departamento de Estado, abril, 1979, Pq. 3-41. Regrese al Texto

16  Testigo directo CEH. (T.C. 81). Regrese al Texto

17  Testigo directo CEH. (T.C. 49). Regrese al Texto

18  Embajada de EE UU en Guatemala, cable a Departamento de Estado, mayo, 1980, Pq. 3-56. Regrese al Texto

19  Embajada de EE UU en Guatemala, cable a Departamento de Estado, abril, 1979, Pq. 3-41. Regrese al Texto

20  Testigo directo CEH. C 222. Regrese al Texto

21  Nuevo Diario, 6 de abril de 1979. Regrese al Texto

22  Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Resolución 38/81 caso 4425 (Guatemala), de 25 de junio de 1981, Ob.cit., pg. 86. Regrese al Texto

23  Miguel Angel Albizures, Ob.cit., pg. 55. Regrese al Texto

24  Testigo directo CEH. (T.C. 419). Regrese al Texto

25  Testigo directo CEH. (T.C. 49). Regrese al Texto

26  Miguel Angel Albizures, Ob.cit., pg. 76-77. Regrese al Texto

27  Ibidem. pg. 79. Regrese al Texto

28  Ibidem. pg. 48. Regrese al Texto

29  Prensa Libre, 3 de mayo de 1980, pg.3. Regrese al Texto

30  Miguel Angel Albizures, Ob.cit., pg. 48. Regrese al Texto

31  Testigo directo CEH. (T.C. 419). Regrese al Texto

32  Testigo de referencia CEH. Prensa Libre, 28 de mayo de 1980, pg. 4. Regrese al Texto

33  Mercedes Gómez solía usar un sombrero por el que le identificaban. Regrese al Texto

34  CI 51. Junio, 1980. Guatemala. Regrese al Texto

35  Impacto, 21 de junio de 1980. Regrese al Texto

36  Prensa Libre, 21 de junio de 1980. Regrese al Texto

37  Comunicado FAR , Dirección Nacional Guatemala, 20 de junio de 1980. Regrese al Texto

38  Prensa Libre, 11 de julio de 1980. 1 68

 

 

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