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Anexo
I: Volumen 1
CASO ILUSTRATIVO
No. 8
DENEGACION DE JUSTICIA: DON VICENTE MORAN Y
LA BUSQUEDA DE SUS HIJOS DESAPARECIDOS
"(...) Total,
nos aburrimos de estar preguntando y ya no se supo más nada.
Nos aburrimos de esta lucha de más de diez años y
no nos tocó más que dejar (...) Después ya
no seguí, ya no había para dónde, no había
razón de ser (...)".1
I.
Antecedentes
Vicente Morán, campesino y sacerdote maya
de origen poqomchi', vive en la actualidad en la cabecera municipal
de San Cristóbal Verapaz, departamento de Alta Verapaz.
Los hijos de Vicente
Morán, Lázaro y Edmundo Salvador, estaban comprometidos
con actividades sociales y religiosas en San Cristóbal Verapaz,
Alta Verapaz. Por tal motivo fueron acusados, al parecer por un
comisionado militar, de pertenecer a la guerrilla.2
II.
Los hechos
El 28 de diciembre
de 1981, hacia las ocho y media de la noche, ocho individuos fuertemente
armados, uno de ellos con el rostro cubierto, entraron por la fuerza
en el domicilio de Vicente Morán, ubicado en la cabecera
municipal de San Cristóbal, Alta Verapaz, y apresaron a su
hijo Lázaro Morán, de 27 años de edad. Introdujeron
a la víctima en un vehículo tipo Pick-up de color
blanco, en donde ya se encontraban otras dos personas también
prisioneras, y se los llevaron con rumbo desconocido.3
Días más
tarde, cuando Lázaro Morán era buscado por sus familiares,
el padre de la víctima acudió a la zona militar de
Cobán, donde pudo identificar, fijándose en los soldados
allí destacados, a los individuos que habían capturado
a su hijo.4
Trece meses más
tarde, el 18 de enero de 1983, en un puesto de registro del Ejército,
practicado en el caserío San Julián, aldea Guaxpac,
municipio de Tactic, departamento de Alta Verapaz, los soldados
aprehendieron a otro hijo de Vicente Morán, Edmundo Salvador
Morán, de 23 años de edad.5
El motivo de la captura fue que Edmundo Salvador no llevaba consigo
su cédula de vecindad.6
Desde que Edmundo Salvador y Lázaro Morán
fueron capturados, Vicente Morán no volvió a saber
nada más acerca del destino ni del paradero de sus hijos.
III.
La denegación de justicia
La misma noche en
que desapareció Lázaro Morán, su padre comenzó
la búsqueda. "(...) Esa noche nos quedamos tristes. Mis
[otros] hijos me decían que no tenga pena, que los
llevaron por equivocación. Esa noche casi no dormimos, los
buscamos en las calles, en otros pueblos (...)".7
Vicente Morán
decidió entonces acudir a la zona militar en Cobán;
sin embargo, fue amenazado y perseguido. "(...) Nos dirigimos
a la zona y nos dijeron que no podían dar información
y que tengamos cuidado porque podíamos irnos nosotros también.
Como a los quince días volvimos a llegar a la zona militar
de Cobán (...) Después nos persiguieron. Ay Dios!,
decíamos, acá nos vamos a ir nosotros también.
Con esa pena salimos. Llegamos al campo de aviación, venían
atrás de nosotros en una Pick-up. Después venían
personas particulares y lo que hicimos fue escondernos (...) Esa
tarde venimos aquí y gracias a Dios no pasó nada.
Así empezó el temor de nosotros (...)".8
Días después,
cuando la familia se sintió un poco más segura, recurrieron
al Juzgado de Paz de San Cristóbal, Alta Verapaz donde, según
consta en su registro, el 26 de marzo de 1982, Juana Ical Cahuec,
esposa de Vicente Morán, denunció el secuestro de
su hijo. No obstante, tampoco recibió una respuesta adecuada.
"Dimos parte acá en el juzgado, contamos cómo fue
el secuestro de mi hijo, a mi señora la recibieron
la denuncia en el juzgado, a ella le dijeron de que había
que investigar cómo está la cosa. Si era guerrillero,
no importaba si desaparecía. En el juzgado nos dijeron que
esperáramos hasta dónde iban a llegar las investigaciones
o que de repente se fueron a servir al ejército. No hubo
respuesta, dijeron que teníamos que ver qué se hace
(...) No hubo nada de investigación".9
Como la autoridad
civil no atendió en la forma debida la denuncia interpuesta
por su esposa, Vicente Morán volvió, a pesar de que
le habían amenazado en su visita anterior, a la zona militar
de Cobán. Ahí algunas veces le recibían: "El
comandante de la zona nos recibió, nos dijo que no tuviéramos
pena, que iba a averiguar".10
Pero en la mayoría de las ocasiones no fue así: "Quería
hablar con el comandante y que no estaba, que se iba de comisión,
total que así nos tuvieron. Yo iba con los otros padres de
los patojos que secuestraron la misma noche. Nos decían que
vayamos otro día, pasaron meses y años y nada. Siempre
íbamos y nada".11
Con estos resultados,
los familiares recurrieron de nuevo a las autoridades civiles. En
esta ocasión, fueron a hablar con el gobernador y la Policía
Nacional. Tampoco obtuvieron resultados favorables: "(...) En
gobernación hice una petición verbal, pero no hubo
nada. Ahí me dijeron que también iban a investigar
y que puede ser que mi hijo se metió en asuntos en contra
del Gobierno (...) También fui a la Policía, ahí
no pusimos ningún papel y nos dijeron que no sabían
nada de eso, no escribieron nada (...)".12
Ante semejante situación,
el 2 de abril de 1982 la familia Morán y los familiares de
otras personas desaparecidas decidieron escribirle una petición
al general José Efraín Ríos Montt, que pocos
días antes había asumido la Jefatura de Estado. En
esa petición le exponían las circunstancias que habían
rodeado la desaparición de sus parientes y solicitaban su
intervención para que se investigara su paradero.
Dos semanas más
tarde recibieron un escueto telegrama del general Ríos Montt,
en el cual les respondía: "Su telegrama fecha 20 corrientes
cursé al señor ministro de Gobernación".13
Entonces escribieron al ministro de Gobernación en los siguientes
términos: "Hacemos de su conocimiento estos casos lamentables
que nos afligen en nuestros hogares, por nuestros familiares desaparecidos,
por lo que suplicamos a usted, que por su medio se investigue el
paradero de ellos y que se esclarezca por las vías legales
los casos mencionados (...) confiamos en dios nuestro señor,
su fina colaboración (...)".14
La respuesta del
ministro de Gobernación fue transmitida a los familiares
de las víctimas a través de la jefa de Receptoría
e Información de ese Ministerio, mediante nota de fecha 12
de mayo de 1982: "Con relación a su solicitud dirigida a
este Ministerio (...) con esta misma fecha se cursó a la
Dirección General de la Policía Nacional para que,
por medio del Departamento de Investigaciones Técnicas, se
hagan con la mayor prontitud las investigaciones pertinentes y de
cuyos resultados esa institución les informará". Esta
promesa nunca se cumplió.
Vicente Morán
señaló que, aunque obtenían respuesta al dirigirse
a una u otra dependencia, en definitiva nada se podía hacer:
"Era mucho gasto, porque teníamos que irnos a la capital
y ya no fuimos".15
Además de que tales gestiones hubieran resultado inútiles,
al igual que todas las demás que se realizaron, "(...)
por ahí tengo copias de los papeles que había mandado.
La gente que nos acompañaba dejaron, pues nos decían
venga mañana, venga en 18 días (...)".16
No obstante, la familia Morán continúo insistiendo,
más aun cuando otro de sus hijos fue capturado y desaparecido
en un retén militar.17
En 1987, una vez
creada la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos, Vicente
Morán acudió a ella, para denunciar las desapariciones
de sus hijos: "(...) el compareciente solicita concretamente la
intervención del señor procurador de los Derechos
Humanos, a efecto de que por medio de él, se logre averiguar
el paradero de sus dos hijos secuestrados o bien, saber si están
vivos o están muertos (...)".18
Don Vicente Morán albergó un poco de esperanza cuando,
en el momento de presentar su denuncia "(...) me dijeron que
en ese departamento me iban a aclarar cómo estaban las cosas
(...)".19 Sin
embargo, con el paso del tiempo, la esperanza inicial se vio minada
"(...) y no, no aclararon nada ni tampoco hubo respuesta por
escrito (...)".20
Diez años
después de su denuncia ante la PDH y transcurridos más
de quince desde que se produjeron las desapariciones de sus hijos,
plazo durante el cual la familia Morán recurrió una
y otra vez a las autoridades del Estado buscando una justicia que
hasta este momento no ha obtenido, sólo hay frustración
y decepción en la familia: "(...) Nos aburrimos de esta
lucha de más de diez años y no nos tocó más
que dejar. Con eso gastamos mucho en la capital y en Cobán
(...) después ya no seguí, ya no había para
donde, no había razón de ser. Hicimos muchas cosas
pero ya no me recuerdo. Cuando pasaba el día, la semana,
el mes, ya no sabía nada. Seguía luchando la vida,
pero la tristeza era grande, ahora estamos ya enfermos, yo creo
que no es por la edad, sino por lo que pasó".21
IV.
Conclusiones
La CEH ha llegado a la convicción plena
de que Lázaro y Edmundo Salvador Morán fueron detenidos
arbitrariamente, desaparecidos forzadamente y eventualmente, ejecutados
en forma secreta por efectivos del Ejército de Guatemala,
en violación de sus derechos a la libertad, la integridad
personal y la vida.
La CEH arribó, también, a la convicción
de que, en el presente caso, el Estado de Guatemala violó
los derechos a las garantías judiciales y a la protección
judicial de los hermanos Morán.
De igual forma, asiste a la CEH la convicción
de que el Estado, a través de sus cuerpos de seguridad pública
y sus órganos judiciales, atentó gravemente contra
el derecho a la justicia, al no cumplir con su obligación
de investigar el hecho y sancionar a los responsables, así
como al no haber provisto a la familia de las víctimas recursos
judiciales eficaces.
La CEH considera que este caso ilustra no sólo
la inoperancia, sino incluso la ausencia del sistema de justicia
del Estado en las zonas rurales del país, que fue característica
durante el enfrentamiento armado interno.
Finalmente, el caso ilustra la total impunidad
que favoreció a los autores de la abrumadora mayoría
de las violaciones de derechos humanos cometidas durante el enfrentamiento
armado interno.
1 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
2 Ibidem. Regrese
al Texto
3 Ibidem. Regrese
al Texto
4 Ibidem. Regrese
al Texto
5 C 9383. Regrese
al Texto
6 Documento oficial de
identificación en Guatemala. Regrese al Texto
7 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
8 Ibidem. Regrese
al Texto
9 Ibidem. Regrese
al Texto
10 Ibidem. Regrese
al Texto
11 Ibidem. Regrese
al Texto
12 Ibidem. Regrese
al Texto
13 Telegrama de fecha
23 de abril de 1982. Regrese al Texto
14 Carta enviada al
ministro de Gobernación por los familiares de las víctimas,
en abril de 1982. Regrese al Texto
15 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
16 Ibidem. Regrese
al Texto
17 Véase párrafo
5, pg. 17. Regrese al Texto
18 Denuncia presentada
por la familia de las víctimas a la PDH el 2 de diciembre
de 1987 en la ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
19 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
20 Ibidem. Regrese
al Texto
21 Ibidem.
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