CASO ILUSTRATIVO
No. 88
SECUESTRO Y EJECUCION ARBITRARIA DEL
EMBAJADOR DE ALEMANIA, KARL VON SPRETI
I.
Antecedentes
En los primeros
meses de 1970, que fueron los últimos del Gobierno de
Julio César Méndez Montenegro, Guatemala vivía
momentos de una gran convulsión política que involucró
a todos los grupos, tanto los que se encontraban dentro como
fuera de la legalidad. El estado de emergencia1
había sido dictado en el mes de diciembre de 1969, prorrogado
ese mismo mes y vuelto a establecerse en enero de 1970.
El proceso de
elección del nuevo mandatario se realizó el domingo
1 de marzo, resultando designado el general Carlos Manuel Arana
Osorio. El traspaso de la jefatura de Gobierno estaba fijado
para que se celebrara el primero de julio.
A la lógica
agitación proselitista de la coyuntura electoral se sumó
entonces una cadena de secuestros de carácter político,
que ponían en entredicho la capacidad del Gobierno para
controlar la violencia generada tanto por la guerrilla urbana
como por otros grupos de poder, de signo contrario, vinculados
al Ejército y la Policía. Se agregarían
al panorama, por último, las presiones diplomáticas
derivadas de los propios sucesos.
Al secuestro
de Alberto Fuentes Mohr, acaecido el 27 de febrero de 1970,
mientras ejercía como ministro de Relaciones Exteriores,
siguió el 6 de marzo el de Sean Holly, agregado laboral
de la Embajada de Estados Unidos. Ambas víctimas, secuestradas
por las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), fueron liberadas luego
de que el Gobierno accediera a las exigencias planteadas por
el grupo insurgente, que consistían en la liberación
de Vicente Girón Calvillo, en el primer caso, y la de
José Manuel Aguirre Monzón y Vitalina Monzón,
en el segundo, junto con la aclaración del paradero de
dos personas, una de apellido Sierra y otra de nombre Leonel
del Cid.2
Las Fuerzas Armadas
Rebeldes, organización que reivindicó la autoría
de las dos acciones, intentaba en esa época fortalecer
su presencia en el área urbana y específicamente
en la capital. "Ha menguado la guerrilla rural de extrema izquierda
que cobró auge bajo el Gobierno militar de 1963-66; pero
ahora surge implacable la guerrilla urbana (...)".3
Además,
a esas alturas del enfrentamiento las FAR ya no perpetraban
secuestros por razones o fines políticos,4
sino también por objetivos económicos. "(...)
En muchos casos fueron [fines] políticos y económicos
y no se podía distinguir (...); (...) la burguesía
va a financiar la propia guerra (...) porque ellos mismos sufragan
al Ejército (...)".5
En fin "en
este contexto, estos comandos urbanos realizan el secuestro
de von Spreti (...)".6
II.
Los hechos
A mediodía
del 31 de marzo de 1970, el vehículo en que se moviliza
el embajador de Alemania, Karl von Spreti, es interceptado por
dos automóviles en la avenida Las Américas, en
la ciudad capital; de los vehículos descienden individuos
armados. La víctima es secuestrada e introducida a la
fuerza a uno de esos automóviles, que emprende la marcha
con rumbo desconocido. El piloto queda abandonado en el lugar,
junto al Mercedes Benz del diplomático.
El día 1 de abril, por mediación
de la Nunciatura, se reciben dos notas de las FAR, idénticas,
dirigidas al presidente y al ministro de Relaciones Exteriores,
en las cuales la organización guerrillera confirma que
von Spreti se halla en su poder, exige la liberación
de 157 personas
detenidas que, según las notas, están "[en] peligro
de ser asesinadas",8
que sean puestas bajo la protección de la Embajada de
México, para que puedan abandonar el país, y el
cese de la represión contra el pueblo guatemalteco.
Luego, las FAR
amplían a 22 el número de personas que deben ser
liberadas y agregan como exigencia el pago de 700 mil dólares.
Por último, establecen un plazo de 48 horas, a partir
del jueves 2 de abril, a las tres de la tarde, para que el Gobierno
proceda a cumplir todas estas condiciones. De lo contrario,
manifiestan, "(...) procederemos a ajusticiar al autor intelectual
y material de la política imperialista",9
en alusión al diplomático secuestrado.
Mientras esto ocurre, a través de las
radioemisoras se pide a los secuestradores que faciliten medicamentos
al diplomático, pues padece de los nervios y el corazón.
Dada la magnitud
de las exigencias de los rebeldes, se reúne el gabinete
del Gobierno para discernir si debe ceder ante las exigencias
de las FAR y valorar las consecuencias. Algunos ministros proponen
establecer el estado de sitio como respuesta a la reincidencia
de la guerrilla en este tipo de operaciones de extorsión.
En esa misma reunión se les informa que, a excepción
de dos de los detenidos cuya liberación exige la guerrilla,
los demás han sido procesados o condenados judicialmente,
lo cual, a juicio del Gobierno, limita su capacidad de resolución
y agrava la disyuntiva: satisfacer las exigencias de los secuestradores,
violando la Constitución, o rechazarlas, poniendo en
peligro la vida del diplomático.
El Gobierno se
inclina por esta segunda opción. El 2 de abril el Ejecutivo
decide declarar el estado de sitio, por un plazo de 30 días:
"El Presidente
Constitucional de la República (...) ACUERDA: (...) queda
en receso toda actividad política de los particulares
(...) la policía nacional, departamento judicial, policías
municipales, de hacienda y demás agentes de autoridad,
deben ponerse a las órdenes de las autoridades militares
(...) los servicios de relaciones públicas e información
del Gobierno (...) quedan centralizados en la jefatura de relaciones
públicas del Ejército (...) el presente acuerdo
entrará en vigencia inmediatamente (...)".10
En este comunicado,
que es dado a conocer por el sistema nacional de radio y televisión
y por los periódicos, el Gobierno aclara que la situación
legal de los detenidos no permite liberarlos, por haber sido
ya procesados o estar siéndolo, en cuyo caso: "Nuestro
ordenamiento jurídico les garantiza un proceso imparcial
y asegura su integridad física (....) Cualquier interferencia
del Ejecutivo en funciones propias de los tribunales (...) constituiría
una violación de la Constitución de la República".11
En efecto, en los anteriores casos de secuestros perpetrados
por la guerrilla, que habían sido resueltos sobre la
base de la liberación de personas detenidas, éstas
aún no habían sido consignadas a los tribunales
o se les había dejado en libertad por "falta de mérito".12
Refiriéndose
a la posición adoptada por el Gobierno de Guatemala,
su homólogo alemán, a través del encargado
de Negocios, manifiesta: "De ninguna manera estamos de acuerdo
con esa decisión"13
y expresa la "mayor preocupación por la decisión
(...) de rechazar la propuesta de los secuestradores (...)";14
informa, también, que el diplomático secuestrado
se encuentra en buen estado y que se ha comunicado por escrito
con su hijo.
El 3 de abril
por la tarde, llega a Guatemala un alto representante del Ministerio
de Asuntos Exteriores, enviado por el Gobierno de Alemania.
En la misma noche se entrevista con el ministro guatemalteco
de Asuntos Exteriores, e insiste en que Guatemala tiene que
cumplir con las exigencias de la guerrilla para conseguir la
liberación de von Spreti. Sin embargo, la respuesta que
recibe es que la legislación guatemalteca no permite
la liberación de personas ya condenadas, a pesar de las
obligaciones que resultan del Artículo 29 de la Convención
de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Por su parte, el Cuerpo Diplomático
manifestó su preocupación por la seguridad de
sus miembros y la de sus familias, sumándose a aquélla
la Nunciatura.
El Ejército
notificó que se mantenía firme, en apoyo a la
decisión del Ejecutivo, "ya que si cede el señor
Presidente, se formaría un caos y el pueblo no creería
en su capacidad a sólo tres meses para entregar el mandato".15
El 4 de abril
el encargado especial alemán se entrevista con el presidente
guatemalteco, y vuelve a exponer cuál es la posición
alemana sobre el tema. A la una de la tarde, el canciller alemán,
Willy Brandt, quien se encuentra en visita oficial en El Paso,
Estados Unidos, dirige un llamado al pueblo guatemalteco y a
los responsables del secuestro para que hagan todo lo posible
por alcanzar la liberación del rehén.
En el transcurso
de la tarde del 5 de abril, el encargado especial y el encargado
de negocios entregan dos mensajes al ministro de Asuntos Exteriores,
Fuentes Mohr. Un mensaje del canciller alemán Willy Brandt,
dirigido al presidente guatemalteco (con el cual no logran establecer
comunicación), en el que se apunta: "(...) Desafortunadamente,
se acrecienta la impresión de que el ilustre Gobierno
de Guatemala no agota todas las posibilidades para conseguir
la liberación del embajador".16
El segundo mensaje del ministro de Asuntos Exteriores es dirigido
a su colega guatemalteco y destaca una vez más la obligación
del Gobierno guatemalteco, fundada en el derecho internacional,
de responder positivamente a las exigencias de la guerrilla.
El día 5 de abril, a través de
una llamada telefónica, el nuncio apostólico es
advertido por los secuestradores de que el plazo se encuentra
agotado, debiendo darlo a conocer al Gobierno de Guatemala.
Alrededor de
las siete y media de la noche, una voz anónima informa
por teléfono a los bomberos voluntarios del hallazgo
de un cadáver en las cercanías de San Pedro Ayampuc,
a 17 kilómetros de la capital. Poco después, se
confirma que se trata del embajador alemán. Los médicos
forenses establecen que su muerte ocurrió alrededor de
las cinco de la tarde de ese mismo día y que presenta
un disparo en la sien derecha.
El mando del
frente urbano de las FAR había tomado la decisión
de ejecutar al embajador, "(...) el Gobierno no accedió
a las presiones (...) era una posición de fuerza (...)
el comando de esta región urbana ejecuta al embajador,
para demostrar que no estaban jugando y que hablaban en serio".17
"Se sometió
al presidente de la República a esta crisis y respondiendo
a esta situación el Gobierno de Méndez Montenegro
se puso duro. Pudo haber cedido, pero entonces hubiera quedado
mal y el contrincante era Arana Osorio, que se vanagloriaba
de haber aniquilado a la guerrilla en el oriente y defendía
una posición de fuerza frente a los secuestros. Se la
estaba jugando y entonces tenía que hacer contrapeso
a la posición de Arana Osorio. Von Spreti fue víctima
de este juego político". 18
El Gobierno de
Guatemala, en un nuevo comunicado, remitido a través
de Relaciones Públicas del Ejército, "(...) deja
constancia de que se agotó todos los medios que estuvieron
a su alcance (...) Desafortunadamente las desorbitantes pretensiones
de los secuestradores (...) hicieron nugatorios estos esfuerzos".19
III.
Conclusiones
Con los antecedentes obtenidos por la CEH,
ha sido posible adquirir la convicción plena de que el
embajador de Alemania, Karl von Spreti, fue víctima de
secuestro y ejecución arbitraria perpetrados por miembros
de las Fuerzas Armadas Rebeldes, en cumplimiento de una decisión
de los dirigentes del frente urbano de esa organización
guerrillera.
Ninguna circunstancia otorga justificación
jurídica o ética a este crimen.
La CEH considera que el hecho es ilustrativo
de la utilización que la guerrilla hizo de personas inocentes,
como el embajador von Spreti, a quien se convirtió, desde
el momento mismo de su secuestro, en víctima propiciatoria
de un juego de medición de fuerzas políticas,
con total desprecio al derecho a la vida.
Además, la CEH considera que este suceso
tuvo un impacto negativo especial en las relaciones exteriores
de Guatemala, a raíz de la infructuosa presión
que todo el Cuerpo Diplomático debió ejercer ante
el Gobierno, frente a la posibilidad de que otros miembros del
mismo pudieran ser objeto de acciones similares.
1 Estado de excepción
decretado por el Ejecutivo, cuya duración máxima
es de 15 días, prorrogables, y cuyo efecto es la restricción
o limitación de garantías constitucionales. Dentro
de la escala de medidas de esta índole es la más
leve, siguiéndole en severidad los estados de alarma,
de calamidad pública, de sitio y de guerra. Regrese
al Texto
2 Estas personas
eran militantes de la organización insurgente que realizó
los secuestros. Regrese al Texto
3 Alberto Fuentes
Mohr, Secuestro y Prisión Dos Caras de la Violencia
en Guatemala, crónica de los secuestros realizados
por las FAR y de hechos sucedidos en relación con los
mismos, durante el período comprendido entre el 27 de
febrero de 1970 y el 5 de abril del mismo año, pg. 14.
Regrese al Texto
4 CI 32. Mayo, 1966.
Ciudad de Guatemala. CI 68. Marzo, 1966. Ciudad de Guatemala.
Regrese al Texto
5 Testigo de referencia
(dirigente de las FAR) CEH. (T.C. 23). "Los secuestros fueron
políticos pero después pasaron a ser económicos
y políticos (...) La burguesía va a financiar
la propia guerra, por eso muchos secuestros después van
a ser puramente económicos porque ellos mismos sufragan
al Ejército de Guatemala". Regrese al Texto
6 Testigo de referencia
(dirigente de las FAR) CEH. (T.C.23). Regrese al Texto
7 Según documentación
del Gobierno alemán, exigían la liberación
de 16 personas. Regrese al Texto
8 Alberto Fuentes
Mohr, Secuestro y Prisión Dos Caras de la Violencia
en Guatemala, pg. 83. Regrese al Texto
9 Comunicado del
Mando de la Región Central de las FAR, publicado en los
periódicos. Regrese al Texto
10 Prensa Libre,
03 de abril de 1970, Comunicado gubernamental. Regrese al
Texto
11 Ibidem. Regrese
al Texto
12 Falta de pruebas
o pruebas no contundentes como para decretar la detención
de una persona imputada de haber cometido algún acto
ilícito. Regrese al Texto
13 Prensa Libre,
03 de abril de 1970. Regrese al Texto
14 El Imparcial,
03 de abril de 1970. Regrese al Texto
15 Alberto Fuentes
Mohr, Secuestro y Prisión Dos Caras de la Violencia
en Guatemala, pg. 100. Regrese al Texto
16 El Imparcial,
06 de abril de 1970, Mensaje del canciller alemán al
presidente de Guatemala, dado a conocer en conferencia de Prensa.
Regrese al Texto
17 Testigo de referencia
(dirigente de las FAR) CEH. (T.C. 23). Regrese al Texto
18 Ibidem. "Se
sometió al presidente de la República a esta crisis
(...)". Regrese al Texto
19 Prensa Libre,
07 de abril de 1970, Es identificado como boletín de
prensa No. 114, fechado 6 de abril de 1970 a las 11.47.