CASO
ILUSTRATIVO No. 99
TORTURAS, DESAPARICIONES Y EJECUCIONES
EN SAN VICENTE PACAYA
"(...) yo
siento dolor por todos los que mataron injustamente, la gente
sólo buscaba tierra (...); los parcelamientos se hicieron
en tiempos de Arbenz (...) hicieron un montón de barrabasadas
los señores de la liberación y el Ejército,
pero lo más en tiempos de Arana Osorio; (...) daba lástima".1
I.
Antecedentes
Antes de la reforma
agraria de 1953 los campesinos de San Vicente Pacaya, departamento
de Escuintla, arrendaban la finca El Barretal, propiedad del
teniente coronel Manuel de Jesús Arana Mansilla. El sistema
de arrendamiento consistía en entregar al dueño
de la finca dos quintales del producto cosechado por cada manzana
de tierra arrendada.
En la época
del presidente Arbenz se formó un Comité Agrario
Local, el cual solicitó al Departamento Agrario Nacional
la expropiación de cuatro caballerías con 53 manzanas
de la finca El Barretal.2
Los que solicitaban la expropiación eran miembros de
la Unión Campesina de San Vicente Pacaya, que se constituyó
para arreglar los asuntos relacionados con la Ley de Reforma
Agraria. El 5 de febrero de 1953 se expropió en favor
de los solicitantes parte de la finca el Barretal.3
El 19 de agosto de 1954, después del
golpe de Estado contra Arbenz, el teniente coronel Arana Mansilla
presentó un recurso extraordinario de revisión,
solicitando que se le restituyera su propiedad, aceptando que
le expropiasen menos de una caballería.
Sin embargo,
en octubre de 1954, antes de que se resolviera la petición
de restitución de tierras presentada por el teniente
coronel Arana, los campesinos parceleros fueron obligados por
el inspector agrario y por el patrono a desalojar sus parcelas.
Al respecto, un testigo afirma: "(...) Debíamos devolver
las parcelas, o caso contrario se nos acusaría de comunistas
y saldríamos en peores circunstancias, evitando esas
represalias y con la confianza que cumplirían su oferta
[pagar por las siembras que se perderían y arreglar las
deudas con el Banco Agrario que los campesinos habían
contraído], no tuvimos inconvenientes en dejar
las parcelas ya que se nos obligaba a ello (...) pero
torcidamente todos perdieron, no sólo sus siembras sino
que también la parcela".4
En agosto de
1955 se inició la revisión legal de la expropiación
de 1953. En una inspección ocular, se determinó
que la finca estaba cultivada con café y que en ella
funcionaba una empresa lechera que "aunque no tenga ganado,
esto se debe a que en su mayor parte se vendió por la
expropiación de que había sido objeto y siendo
así, como está probado en autos, la misma Ley
de Reforma Agraria, Decreto 900, declara su inafectibilidad".5
Finalmente, fue
acogido el recurso y se procedió a "reintegrar al dominio
de su propietario el exceso de tierras que resulta entre lo
expropiado anteriormente y lo acordado en la presente resolución".6
De este modo, en 1956 se formalizó el desalojo realizado
con anterioridad y la poca tierra que se repartió -menos
de una caballería- benefició sólo a las
personas que eran incondicionales del patrón en lo político
y lo personal; o sea, simpatizantes del Movimiento de Liberación
Nacional (MLN).
La gran mayoría
de campesinos perjudicados llevó a cabo gestiones para
recuperar las tierras y lograr ser exonerados de pagar los créditos
que el Banco Agrario les había otorgado anteriormente
para sembrar las tierras.7
Todas las peticiones de revisión de las medidas de restitución
de tierras al patrón interpuestas por parte de los campesinos
fueron denegadas. Además, los campesinos fueron perseguidos
y reprimidos. Según un declarante, "estuvieron presas
como 500 personas (...), de los que tenían parcelas y
de los que no tenían también, estuvieron allí
detenidos que no cabían en las escuelas de San Vicente
Pacaya (...). Muchos permanecieron hasta seis meses detenidos
(...)".8 De
igual forma, varios testigos afirman que muchas personas fueron
asesinadas por los "liberacionistas".9
En consecuencia, mucha gente se desplazó hacia otros
lugares.
Los sucesos que
ocurrieron posteriormente en San Vicente Pacaya tienen sus orígenes
en ese enfrentamiento originado por la tenencia de la tierra.
Desde esa época la población se dividió
entre los que apoyaron a Arbenz, que se identificaban con el
Partido Revolucionario (PR), y los que apoyaron a Castillo Armas,
simpatizantes del MLN. Estos últimos contaron con el
apoyo de las estructuras del Estado para reprimir a sus adversarios
políticos y, en varias oportunidades, se llevaron presos
a miembros del PR. Un ejemplo se encuentra en lo sucedido en
1963, cuando varios pobladores de San Vicente Pacaya fueron
detenidos, entre ellos el presidente de la Unión Campesina.
Asimismo, los miembros del MLN hacían listados de las
personas que consideraban "revolucionarias".10
En 1963 la Policía detuvo a 20 y las privó de
su libertad durante cuatro meses.11
En 1966, 1968
y 1970 la alcaldía de San Vicente Pacaya fue ganada sucesivamente
por el Partido Revolucionario. El Ejército decía
que había guerrilleros en la zona del volcán Pacaya;
sin embargo, la mayoría de las víctimas estaba
organizada en el PR y algunos pocos en el Partido Guatemalteco
de Trabajo (PGT). Un declarante confirma que "la gente estaba
organizada, pero en partidos nada más del Partido Revolucionario,
ese era su partido favorito de ellos, pero a todos nos culpaban
de comunistas, nos trataban de guerrilleros, todo era injusto
(...)".12 Los
pocos simpatizantes de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) no
fueron combatientes y tampoco tenían armas.
II.
Los hechos
El 15 de enero
de 1971,13 en
horas de la mañana, un batallón del Ejército,
miembros de la Policía Judicial y comisionados militares,
ingresaron en el centro de San Vicente Pacaya portando una lista
de nombres de personas consideradas como "revolucionarias".
Catearon sus casas y practicaron varias detenciones. Algunos
de los capturados, como el alcalde saliente y el ex alcalde
durante el Gobierno de Arbenz, lograron huir.
Luego, los militares
se dirigieron a la aldea vecina El Patrocinio, ubicada a unos
diez kilómetros de San Vicente. A El Patrocinio llegaron
más soldados en helicópteros, capturaron a muchas
personas y ejecutaron a otras más, cuyos cuerpos fueron
arrojados a unas zanjas que habían cavado previamente.
Tras estos hechos, los miembros del Ejército se establecieron
en una parcela, propiedad de uno de los vecinos, y estuvieron
en ella durante unos 22 días. Un declarante que logró
escapar cuenta: "(...) El Ejército andaba para arriba
y para abajo (...) los comisionados nos cuidaban (...) pero
cuando vinieron los aviones se distrajeron y nos escapamos (...)".14
Después,
se trasladaron a la aldea Calderas de Amatitlán, cercana
a El Patrocinio y continuaron con la tarea de reprimir a los
simpatizantes del PR, a los que habían participado en
los reclamos de tierras durante el Gobierno de Arbenz y a quienes
siguieron organizados. Algunas de las personas a las que no
habían capturado en las aldeas, por haber huido del despliegue
militar, cayeron prisioneras pocos meses después en otras
zonas de la región.
En el campamento
militar ubicado en la aldea El Patrocinio, el Ejército
montó un centro de tortura y ejecuciones. Luis Arriaga
Martínez, de 20 años, fue torturado y ejecutado.
Uno de los sobrevivientes recuerda haber recogido el que tal
vez fuera su cadáver, que "tenía deshecha la
cara a balazos".15
Las torturas consistían en meter a los detenidos en un
tonel de agua y golpearlos constantemente. Un declarante cuenta
que a "Francisco Díaz dicen que lo metieron dentro
de un saco de yute, dentro de un costal y ahí lo ametrallaron".16
Otro testigo, que vivía cerca de donde se encontraban
destacados los militares, afirma: "(...) Los traían
de noche y los venían a enterrar, los traían en
carros a los pobres hombres, eran de San Vicente Pacaya; a mí
me pedían azadones y hachas para los malos usos que estaban
haciendo, detenían a buenos y malos, venían en
carros del Ejército, tenían como 60 presos amarrados
a las estacas, se paraban sobre de ellos, los colgaban, los
quebraban, les ponían las capuchas de gamezán
(...)".17
De igual modo,
miembros del Ejército llegaban a otras aldeas cercanas,
cateaban las casas y tiraban las cosas afuera. Detenían
a las personas que buscaban, las llevaban al destacamento ubicado
en la aldea El Patrocinio y las torturaban. Un detenido que
sobrevivió, cuenta: "(...) Me llevaron rumbo a la
aldea El Patrocinio. A medio camino pararon y me ataron de pies
y manos y me vendaron los ojos (...); así, todo doblado,
los soldados se me subían encima y me golpearon, casi
me quiebran. Un sargento daba las órdenes, me colgaron
de un palo, cabeza abajo, me tuvieron cinco días sin
comer y vendados los ojos, me pusieron la capucha de gamezán
y me golpeaban, me preguntaban quiénes eran mis amigos
de asaltar y me acusaban de guerrillero. Había un montón
de gente tirados en el piso y amarrados, luego se me nublaba
la vista y perdí la vista, estuve mucho tiempo con un
gran dolor en el pecho por las costillas quebradas (...)".18
Las mujeres que
iban a dejar comida a sus maridos, detenidos en el destacamento
militar, eran violadas por los soldados. Un testigo confirma
que "(...) entraban a servirse [violar] de las mujeres
(...), a las mujeres que venían a traer comida a sus
familiares presos las dejaban ir, pero primero se servían
de ellas (...)".19
Algunos detenidos fueron trasladados a una aldea conocida como
Cueva de la Llorona, donde se dice que ejecutaron a unas 30
personas.
Las víctimas eran campesinos pobladores
del municipio San Vicente Pacaya, la mayoría miembros
del Partido Revolucionario y varios habían tenido un
destacado papel en la Unión Campesina y el Comité
Agrario Local durante el Gobierno de Arbenz.
No ha sido posible
establecer con precisión la cantidad total de detenidos,
torturados, desaparecidos forzadamente y ejecutados arbitrariamente
entre enero y mayo de 1971. La CEH logró, mediante declaraciones,
identificar solamente a 31 víctimas, pertenecientes todas
ellas a varias aldeas del municipio de San Vicente Pacaya.
III.
Conclusiones
Analizados los antecedentes del caso, la CEH
ha llegado a la convicción de que decenas de habitantes
de las comunidades del municipio de San Vicente Pacaya, fueron
arbitrariamente capturados, torturados, ejecutados o desaparecidos
forzadamente por agentes del Estado, específicamente
miembros del Ejército, de la Policía Judicial
y comisionados militares, en violación de sus derechos
humanos.
Además, asiste a la CEH la convicción
fundada de que varias mujeres fueron violadas sexualmente por
soldados, atentando gravemente contra su derecho a la integridad
física y moral.
La CEH considera que la militancia o preferencias
políticas de las víctimas no otorgan ningún
tipo de justificación jurídica o ética
para efectuar este tipo de acciones criminales.
Este caso demuestra el grado de intolerancia
ideológica prevaleciente en la época y en que
forma se utilizó la lucha contrainsurgente como pretexto
para violar los derechos humanos y por la fuerza el sistema
de la tenencia y propiedad de la tierra.
Finalmente, la CEH estima que los hechos a
que se hace referencia en el presente caso, revelan la estrecha
colaboración entre el Ejército y los miembros
del MLN e ilustran la represión sistemática ejercida
contra la oposición política y, particularmente,
el propósito de aniquilar la organización social
y política de las aldeas de San Vicente Pacaya.
LISTADO DE LAS VICTIMAS
Ejecución arbitraria, Tortura
Francisco Diaz
Luis Arriaga Martinez
Desaparición forzada, Tortura, Privación
de Libertad
Antonio Barillas Ibañez
Esteban Martinez Arriaga
Feliciano Peralta Chacon
Felipe Martinez Arriaga
Matilde Carrera Mujangos
Desaparición forzada
Alejandro Roque Carrera
Alfredo Gonzalez Peralta
Baltazar Carrera
Esteban Cachin
Catalino de Jesus Gonzalez
Eulalio Gonzalez
Felipe Cachin
Francisco Arias Velis
Ivan Cachin
Juan Roque Carrera
Justiciano Santizo Arias
Onofre Martinez Lopez
Tortura, Privación de Libertad
Boanergues Peralta
Cecilio de Jesus Contreras Bustamante
Cesar Carrera
Francisco Peralta
Juan Cruz
Manuel XXX
Pedro Jimenez
Vicente Osorio Jimenez
Vicente Quezada
Tortura
Demetrio Peralta
Privación de Libertad
Francisco Garrido
Santiago Gomez
Víctimas Colectivas/Desconocidas:
20
1 Testigo directo
CEH. Regrese al Texto
2 Folio 0026, expediente
INTA, "Por cultivarla nosotros en su totalidad como arrendatarios
y por existir en nuestro poder la escritura verídica
donde consta que dicho terreno perteneció al pueblo de
San Vicente Pacaya, quitada después por los gobiernos
tiranos para repartírsela entre ellos mismos abusando
de autoridad y de las leyes que ellos mismos elaboraron a su
antojo". Regrese al Texto
3 Acuerdo gubernativo
No. 29 del 19 de agosto de 1953. Regrese al Texto
4 Testigo directo
CEH. Regrese al Texto
5 Folio 00121, Expediente
INTA, finca el Barretal. En la inspección ocular realizada
previa a su expropiación se consigna que había
20 cabezas de ganado en toda la finca y un beneficio de café
poco utilizable. Regrese al Texto
6 Folio 00121, Expediente
INTA, finca El Barretal. Regrese al Texto
7 Petición
al Banco Agrario Nacional, abril de 1955. "A raíz del
cambio de gobierno con intervención del patrono y un
Inspector Agrario se nos quitaron las parcelas indicándosenos
que quedábamos exentos de todo pago. El Banco Agrario
Nacional, con base en nuestra solicitud y exposición
resolvió que debemos hacer nuevos contratos pagando los
intereses respectivos y prorrogándonos por un año
más, cosa que consideramos injusta porque nosotros solicitamos
la exoneración por no haber aprovechado nada de las siembras
y habérsenos quitado las parcelas, ahora estamos en buena
disposición de cumplir con las obligaciones, previo solicitamos
que nos entreguen las mismas". Regrese al Texto
8 Testigo directo
CEH. Regrese al Texto
9 Testigo directo
CEH. Aurelio Rivera y Magdaleno Arraiga, ambos organizados en
comités agrarios, fueron asesinados en 1954. Regrese
al Texto
10 Aquí el
concepto de revolucionario se utiliza para designar las personas
que adherían a los postulados de la revolución
del 20 de octubre de 1944. Regrese al Texto
11 Uno de los detenidos
en esa ocasión fue Fruto González, secretario
general de la Unión Campesina en 1953, los demás
detenidos habían sido miembros de la Unión Campesina
y beneficiarios de la Reforma Agraria. Regrese al Texto
12 Testigo directo
CEH. Regrese al Texto
13 Los hechos ocurrieron
durante el Gobierno del general Arana Osorio, quien era sobrino
del teniente coronel Arana Mansilla, propietario de la finca
El Barretal. Regrese al Texto
14 Testigo directo
CEH. C 13303 (Declarante No. 1). Regrese al Texto
15 Testigo directo
CEH. Regrese al Texto
16 Testigo de referencia
CEH. Regrese al Texto
17 Testigo directo
CEH. C 13303. Regrese al Texto
18 Ibidem. Regrese
al Texto
19 Ibidem. 1 202