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CASO ILUSTRATIVO No.
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LA MASACRE DE LA COMUNIDAD DE ACUL
"Empezamos salir
de aquí, fue por el miedo de la masacres que hicieron. Porque
la primera vez que vino [el Ejército] pues, empezaron
a matar algunas personas (...) Nosotros tuvimos que salir a refugiarnos
un poquito, algo retirado para que el Ejército no nos encontrara.
Y cuando ellos vinieron, vinieron a hacer esas matanzas (...) [y]
dejaron dicho a los señores ancianitos de que 'va a llegar
un momento en que tengamos que venir aquí porque todo la
aldea de Acul es guerrillera y por esa razón es de que los
vamos a acabar a todos".1
I.
Antecedentes
La aldea de Acul
se encuentra a una distancia aproximada de siete kilómetros
de la cabecera municipal de Nebaj, situada en un valle pronunciado
y fértil, en el departamento de Quiché. A principios
de los años ochenta unas 250 familias de origen maya ixil
constituían la población de Acul.
Hasta finales de los años setenta los habitantes
de la comunidad se dedicaban con preferencia al cuidado de sus cultivos
y animales de corral, necesarios para sobrevivir a diario.
La comunidad de Acul
gozaba de un aceptable índice de vida, debido en gran parte
a la riqueza y fertilidad de la tierra de esa región: "En
nuestras casas vivíamos así individuales, teníamos
nuestros terrenos, bien bonito vivíamos, nuestros animales,
en donde quiera estábamos".2
El Ejército
Guerrillero de los Pobres (EGP) por primera vez se presentó
en Acul en 1979 y, desde su llegada, enfocó sus esfuerzos
en lograr la aceptación y el reconocimiento del campesinado
ixil, así como su integración en las estructuras de
la guerrilla. El fin era construir una amplia base social que permitiera
impulsar su estrategia. De esta forma, se iniciaron los primeros
contactos entre la población y la guerrilla, en ese momento
aún muy selectivos: "La guerrilla entró y entonces
(...) nos organizó, pero no éramos todos nosotros
los que aceptamos todo esto, sino que son unas personas, nada más,
que querían apoyar, pero no todos".3
Asimismo, el acercamiento
de la insurgencia con la comunidad iba acompañado de una
labor de ideologización y propaganda: "Es necesario que
nosotros nos organicemos', dice la guerrilla (...) Nos fuimos a
reunir allá arriba (...) teníamos un principio de
que él nos pedía nuestros derechos que nos han violado.
Nunca nos han respetado los ricos nuestros derechos, nos han tenido
de esclavos, pero ahora debemos organizarnos bien (...) Cada dos
días hay reunión con la guerrilla, cada dos días
(...) entró la guerrilla".4
Además de los encuentros, la realización
por la guerrilla de actos simbólicos, como la colocación
de banderas en los caminos, determinaba que la presencia del EGP
en Acul fuera evidente para el Ejército.
Por otro lado, a
principios de los ochenta, tanto en Acul como en otros lugares del
área ixil se experimentó una proliferación
de sectas religiosas fundamentalistas. Esto condujo a la atomización
de las comunidades religiosas de la aldea y dividió a la
población en dos segmentos religiosos encontrados. Muchas
personas que no aceptaron involucrarse con la guerrilla se adscribieron
a las sectas religiosas fundamentalistas: "Lo que nos predican
es que si nosotros seguimos a Dios, pues a otra cosa no debemos
seguir, o sea que a un solo camino debemos estar (...), no nos íbamos
a la reunión con la guerrilla".5
En Acul tuvieron
lugar hechos violentos, a consecuencia de la lucha entre la guerrilla
y el Ejército. Los declarantes de la comunidad ponen especial
énfasis en la llegada en octubre de 1981 del Ejército
a Acul, para perpetrar una primera masacre contra la población,
a raíz de la aparición de rótulos de la guerrilla
en los paredones y las casas de la aldea.6
A partir de esa masacre se incrementó la
desconfianza que los vecinos de Acul sentían por el Ejército:
algunos de ellos optaron por quedarse en la aldea, tal y como lo
habían ordenado los militares,7
mientras que otros decidieron refugiarse cuando estos llegaran de
nuevo.
II.
Los hechos
El 22 de abril de
1982,8 hacia las seis
de la mañana, un número aproximado de setenta efectivos
del Ejército, procedentes del destacamento de Nebaj, llegaron
a la comunidad de Acul. Los soldados iban acompañados por
alrededor de 70 miembros de las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC)
de la misma cabecera municipal,9
quienes eran dirigidos por sus comandantes. Esa mañana les
acompañaba también un hombre encapuchado que con anterioridad
había ido a delatar a las personas que colaboraban con la
guerrilla. Aunque tenía la cara cubierta, la población
de Acul identificó al sujeto encapuchado, quien era un hombre
de origen ixil de la comunidad vecina de Xexuxcab, Nebaj.10
Antes de entrar en la comunidad, los soldados cercaron Acul para
controlar todas las vías de acceso.11
Como todas las madrugadas,
los pobladores de Acul se dirigían a trabajar la milpa, sin
sospechar lo que les esperaba. Tan pronto toparon con el cerco militar
fueron apresados: "Ya estaba rodeado de soldados. Ninguno está
ya pasando, y agarre, pasando y agarre (...) ninguno ya está
saliendo a trabajar (...) juntando, juntando, juntando".12
Sin embargo, se calcula que unos 150 hombres13
lograron escapar y ocultarse en Batzbonoj, en las montañas
al noroeste de la comunidad.14
Durante varias horas,
alrededor de 50 personas fueron detenidas por los soldados en las
afueras de la comunidad. Al mismo tiempo, algunos efectivos del
Ejército y de las PAC llegaron al centro de la comunidad,
revisaron casa por casa y detuvieron a todos los hombres que encontraron
en el curso de la operación, jóvenes y ancianos. Los
jóvenes fueron encerrados en el templo católico y
los ancianos en una casa junto a la escuela.15
En el transcurso
de la mañana los soldados y los patrulleros ejecutaron a
cinco de los hombres capturados en distintos puntos del cerco militar.16
Luego, hacia las once de la mañana, ordenaron que los demás
detenidos bajasen al centro de Acul para cavar una fosa en el cementerio,
pero antes los llevaron con los otros detenidos que permanecían
encerrados en la iglesia católica.17
Allí los soldados
los hostigaban y los acusaban en castellano, con algunas intervenciones
de los patrulleros que traducían al ixil: "Son guerrilleros,
todos [ustedes] son parejo".18
Más tarde
hicieron salir a los prisioneros de la iglesia. El delator se había
situado a la entrada y empezó a señalar a los prisioneros
conforme los veía: "sólo con la cabeza se movía,
señalando a la gente (...) el que era culpable, digamos,
por ser guerrillero, le llamaban al infierno y otro al cielo, o
sea que dos cosas tenía nombradas, nada más. Uno,
'esto al cielo', decía, y otro que salía 'ah, esto
es para el infierno', decía; y así tenía a
la gente de saber, uno por uno".19
De esta forma 18 personas fueron señaladas como colaboradoras
de la guerrilla. Los otros jóvenes fueron separados de ese
grupo y concentrados en la escuela de la comunidad.20
De los 18 señalados,
los soldados apartaron a un joven predicador ixil, Domingo Cedillo
López, y lo amarraron a un ciprés que aún hoy
permanece frente a la iglesia. Delante de un gran número
de pobladores Domingo fue atado al árbol de pies y manos
y acusado de pertenecer a la guerrilla. Una vez sujeto, los soldados
realizaron un simulacro de ejecución, disparando varias veces
alrededor del joven, pero sin herirle. "Después le dispararon
en su frente y de una vez se sacó su cabeza. Su cerebro se
fue en el suelo. Sólo fueron a recoger su cerebro, y lo amontonaron".21
Su cadáver estuvo expuesto algunas horas ante la comunidad.
El cuerpo fue recuperado por sus familiares, para darle sepultura
en el cementerio de la localidad.
Luego, los ancianos
y un grupo de jóvenes más "ya estamos escarbando
el hoyo (...) nosotros no estabamos pensando si vamos a quedar vivos,
nada. Estamos asustados, ya no tenemos más fuerza (...) Se
quedó la gente con miedo".22
Los soldados y los
patrulleros civiles amarraron a los 17 hombres restantes, poniéndoles
sus manos detrás de las espaldas, y "los obligaron a ponerse
sobre el piso, boca abajo. Los soldados los golpearon y patearon.
Después los cubrieron con tierra y hojas".23
Los soldados, entonces, llevaron a la iglesia a los jóvenes
que habían sido concentrados en la escuela y "les ordenaron
correr y saltar sobre el estrato de tierra y hojas [que cubrían
los cuerpos de otras personas]".24
Un testigo recuerda que, "(...) con hojas sobre ellos, no se miraba
que había gente abajo, y los soldados nos mandaban a saltar,
brincar y correr adentro. Tuvimos que hacer lo que decía
el Ejército porque estamos amenazados de muerte y estamos
golpeados y torturados (...)".25
Más tarde,
los soldados y patrulleros civiles hicieron subir a los 17 prisioneros
a una cuesta de medio kilómetro que separaba la aldea de
Acul del cementerio de la comunidad. En ese punto, algunos de los
prisioneros fueron puestos en fila frente a la fosa abierta y, en
presencia de sus familiares, fueron ejecutados a balazos.26
Al recibir el impacto de los proyectiles, los hombres caían
dentro de la fosa. Si las víctimas no morían por los
disparos, los soldados los remataban con sus cuchillos: "Sí
(...) está vivo uno, ahí [en el cuello y la nuca]
meten el cuchillo; y ahí se muere pronto".27
A otros los soldados los empujaron a la fosa y, una vez ahí,
los acribillaron.28
Concluida la masacre, los militares ordenaron que
varios de los ancianos fueran a buscar los cuerpos de los cinco
hombres que habían sido asesinados en las entradas de la
comunidad, y los enterraron en una fosa cercana a la que habían
cavado para los restantes ejecutados.
Al mediodía
los 23 cadáveres estaban sepultados y los soldados ya habían
arrasado varias casas. Reunieron entonces a los sobrevivientes de
Acul y les advirtieron que esa noche habría soldados presentes
en la comunidad. Al día siguiente los hombres que habían
sido concentrados frente a la iglesia católica tuvieron que
presentarse en el destacamento militar de Nebaj. La población
recibió dos advertencias finales del Ejército: "Ustedes
van a patrullar o no van a patrullar', nos dijo así con voz
terrible, que nos asustó. 'Si ustedes no van a patrullar
así les vamos a hacer como hicimos a estos guerrilleros".29
Además, "dejaron dicho a los señores ancianitos
de que va a llegar un momento en que tengamos que venir aquí
porque toda la aldea de Acul es guerrillera y por esa razón
es de que los vamos a acabar a todos".30
El responsable de
la masacre de Acul, que por mandato de las Partes la CEH no puede
individualizar, reconoció su intervención en la masacre
de Acul, así como su propósito de perpetuar la violencia
en contra de la población civil del área ixil. "(...)
Mire (...) allá en Acul, ayer se mató un montón,
digo, ayer los maté (...) si hay necesidad acabaré
con medio pueblo para que venga la paz a Nebaj (...)".31
III.
Después de los hechos
Cuando se retiraron
los soldados y los patrulleros civiles, los habitantes de la comunidad
decidieron marchar a la montaña. "Entonces así
fue pues, de que cuando nosotros comenzamos salir y empezamos a
escondernos, y agarramos nuestras maletas y nos fuimos pues, solamente
nuestra chamarra y un poquito de comida, y como teníamos
también escondido el maíz, por la noche veníamos
a traer nuestro maíz, así a escondidas en nuestros
lugares donde nosotros lo teníamos. Y así fueron los
sufrimientos grandes y por esa razón es de que hemos sufrido
mucho y así fue la salida. Y también la guerrilla
pues decía que eran bien fuertes porque tenían que
combatir con el Ejército, decían: 'Bueno, mejor sálganse
ustedes de sus casas y vamos a ir a hablar con ellos y a ver quien
gana', decían ellos, porque se sentían muy fuertes".32
Dos semanas después
de la masacre el Ejército quemó las casas y la siembra.33
"(...) Primero estábamos en nuestras casas en el día,
dormimos en la montaña en la noche. Después el Ejército
quemó todo, entonces nos quedamos en la montaña. No
teníamos más a donde ir (...)".34
Por tal motivo, los sobrevivientes vivieron en las montañas
huyendo del terror del Ejército y sufrieron penurias extremas
causadas por los elementos naturales. Carecían de protección,
estaban sin comida y eran objeto de constantes ataques y bombardeos
del Ejército.35
Como consecuencia de lo anterior, casi un tercio de sobrevivientes
de la masacre de Acul murió en las montañas.36
En 1983 la comunidad
de Acul se convirtió en una "aldea modelo"37 :
"(...) Fue inaugurada en el mes de diciembre de 1983, convirtiéndose
así en la primera aldea modelo del polo de desarrollo proyectado
por el Ejército en el [área] Ixil. Los residentes
provienen principalmente de las comunidades originales de Acul y
Chuatuj y de otros 12 caseríos que estaban ligados a estas
poblaciones".38
Del mismo modo "Acul fue la primera aldea modelo construida y ha
recibido la mayor atención nacional e internacional".39
No fue hasta el 4
de diciembre de 1997 que los familiares de las víctimas y
testigos de la masacre presentaron la denuncia correspondiente.
"Acudieron [los familiares] a la fiscal distrital del Ministerio
Público de Nebaj, para denunciar por primera vez lo ocurrido
en Acul y solicitar la investigación del caso, incluyendo
la investigación antropológico forense. Los denunciantes
fueron acompañados por el procurador auxiliar de los Derechos
Humanos de Nebaj, licenciado Ricardo Rodríguez. Se constituyeron
como querellantes adhesivos representantes de las organizaciones
indígenas locales Defensoría Maya y Comité
de Desarraigados".40
El mismo día, el Ministerio Público
de Nebaj abrió un caso referente a esta masacre, con el número
888/97.
Del 9 de diciembre
de 1997 al 17 de abril de 1998 la Fundación de Antropología
Forense de Guatemala realizó en el cementerio de Acul las
exhumaciones solicitadas. Como fruto de tales exhumaciones, quedó
confirmada la existencia de dos fosas: una con 18 y otra con cinco
víctimas.41
De acuerdo con los estudios de las osamentas realizados, el "análisis
del cráneo, incluyendo el examen de placas de rayos X, ha
revelado que de las veintitrés osamentas, veintidós
(96%) presentan evidencia de herida de proyectil de arma de fuego".42
Por lo tanto, se confirmó que la muerte de 22 de las 23 víctimas
fue provocada por heridas de arma de fuego de alta velocidad (HPAF)
y que "las municiones utilizadas fueron de 5.56 x 45 milímetros,
las cuales son aceptadas por fusiles de asalto".43
Después de la exhumación, el proceso
judicial iniciado no aportó nuevos elementos a la investigación.
IV.
Conclusiones
La CEH, estudiados los antecedentes del caso, llegó
a la convicción de que oficiales y soldados del Ejército
de Guatemala y miembros de las Patrullas de Autodefensa Civil ejecutaron
a 25 pobladores inermes de la aldea Acul,44
entre ellos dos niños, generando el hecho la responsabilidad
del Estado por esta grave violación al derecho a la vida.
La colaboración que la población
pudo haber brindado a la guerrilla no otorga justificación
alguna, de tipo jurídico o ético, al crimen.
La CEH considera asimismo que los militares y patrulleros
responsables de la masacre actuaron con extrema alevosía,
obligando a la población civil a presenciar y participar
en actos de violencia en contra de su propia comunidad y sus mismos
familiares.
La actuación del Ejército provocó
un indeleble impacto en la comunidad y enfrentó a sus habitantes,
provocando que durante años el miedo por la represión
constante sea parte de la vida cotidiana de los pobladores.
La CEH considera
que el presente caso es ilustrativo de la aplicación de la
política de "tierra arrasada" en el área Ixil por
parte de las Fuerzas Armadas del Estado, concebida para el aniquilamiento
de todas las poblaciones consideradas afines a la guerrilla, la
destrucción de todos sus cultivos y bienes, provocando el
exterminio casi total de comunidades indefensas. Esta convicción
encuentra su confirmación en un informe de la CIA que afirma
textualmente: "A mediados de febrero de 1982 el Ejército
de Guatemala reforzó su fuerza existente en la parte central
del Departamento de Quiché y lanzó una operación
para barrer el triángulo Ixil. Los oficiales de mando de
las unidades involucradas han sido instruidos para destruir todos
los pueblos y aldeas que cooperan con el Ejército Guerrillero
de los Pobres (EGP) y eliminar todas fuentes de resistencia".45
La masividad y reiteración de actos como el estudiado en
contra de la población de origen Ixil le dan al mismo características
genocidas.46
LISTADO DE LAS VICTIMAS
Ejecución arbitraria
Andres Brito
Andres Brito
Andres Brito de Leon
Antonio Brito
Antonio Cobo Cobo
Antonio Santiago Cobo
Diego Cobo Aviles
Diego Hernandez Baca
Diego Raymundo
Diego Raymundo de Leon
Diego Sanchez Raymundo
Diego de Leon Marcos
Francisco de Paz Raymundo
Gaspar Raymundo
Jacinto Brito Brito
Jose Raymundo
Mateo Maton Raymundo
Miguel Melendez
Nicolas Ceto Cobo
Nicolas Gusaro
Pedro Cedillo Cedillo
Pedro Marcos Bernal
Pedro Solis de Leon
Miguel Raymundo
Ejecución arbitraria, Tortura
Domingo Cedillo Lopez
1 Testimonio colectivo
(sobrevivientes de la masacre) CEH. Regrese al Texto
2 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
3 Ibidem. Regrese
al Texto
4 Ibidem. Regrese
al Texto
5 Ibidem. Regrese
al Texto
6 C 15668. Octubre, 1981.
Nebaj, Quiché. Regrese al Texto
7 Testigo directo CEH.
El declarante así recuerda: "La primera vez vinieron
[los soldados] a capturar (...) Después vinieron otra
vez, nos dijeron que nosotros estemos ahí tranquilos".
Regrese al Texto
8 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
9 En el 1982 las Patrullas
de Autodefensa Civil todavía no estaban oficialmente constituidas
(14 de abril de 1983), sin embargo, el sistema de las PAC surgió
a finales de 1981, y en 1982 la participación de las patrullas
en masacres y ejecuciones era un fenómeno consolidado en
el departamento de Quiché. Regrese al Texto
10 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
11 Testigo directo CEH.
Fundación de Antropología Forense de Guatemala, F.A.F.G,
Informe del Peritaje Antropológico Forense del cementerio
clandestino ubicado en Acul, Nebaj, Quiché, con referencia
al despacho Penal No. 888-97 Oficial 1, pg. 13. Regrese al Texto
12 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
13 Testigo directo CEH.
Son hombres solamente los que huyen. Por experiencia la población
pensaba que sólo los varones corrían peligro. Regrese
al Texto
14 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
15 Informe de la Fundación
de Antropología Forense de Guatemala (F.A.F.G.) para la CEH,
Guatemala, 1998, pg. 52. Regrese al Texto
16 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
17 Ibidem. Regrese
al Texto
18 Ibidem. Regrese
al Texto
19 Ibidem. Regrese
al Texto
20 Informe de la
Fundación de Antropología Forense de Guatemala para
la CEH, Guatemala, 1998, pg. 52. Regrese al Texto
21 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
22 Ibidem. Regrese
al Texto
23 Informe de la
Fundación de Antropología Forense de Guatemala para
la CEH, Guatemala, 1998, pg. 52. Regrese al Texto
24 Ibidem. pg. 53. Regrese
al Texto
25 Testigo directo FAFG.
Informe de la Fundación de Antropología Forense
de Guatemala para la CEH, Guatemala, 1998, pg. 53. Regrese
al Texto
26 Informe del peritaje
antropológico forense del cementerio clandestino de Acul,
Nebaj, Quiché, con referencia la despacho penal No. 888-97
Oficial 1, pg. 14. Regrese al Texto
27 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
28 Informe del peritaje
antropológico forense del cementerio clandestino de Acul,
Nebaj, Quiché, con referencia al despacho penal 888-97 Oficial
1, pg. 15. Regrese al Texto
29 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
30 Ibidem. Regrese
al Texto
31 Testigo de referencia
CEH. (T.C. 334). Regrese al Texto
32 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
33 Informe de la
Fundación de Antropología Forense de Guatemala para
la CEH, Guatemala, 1998, pg. 57. Regrese al Texto
34 Testigo directo FAFG
en Informe de la Fundación de Antropología Forense
de Guatemala para la CEH, Guatemala, 1998, pg. 57. En Fundación
de Antropología Forense de Guatemala, Informe del peritaje
antropológico forense del cementerio clandestino ubicado
en Acul, Nebaj, Quiché con referencia al despacho penal No.
888-97 oficial 1ø, Guatemala, abril 1998, pg. 142, en el párrafo
"conclusiones" se confirma que "la presencia de escombros de antiguas
estructuras quemadas, es consistente con el testimonio que indica
que la aldea fue destruida". Regrese al Texto
35 Informe del peritaje
antropológico forense del cementerio clandestino de Acul,
Nebaj, Quiché con referencia al despacho penal 888-97 oficial
1, pg. 15. Regrese al Texto
36 Ibidem. Regrese
al Texto
37 Véase Capitulo
II, Desplazamiento Forzado. Informe del Peritaje Antropológico
Forense del Cementerio Clandestino ubicado en Acul, Nebaj, Quiché,
con referencia al Despacho Penal No. 888-97 Oficial 1, pg. 16.
Regrese al Texto
38 Beatriz Manz, Guatemala:
cambios en la comunidad, desplazamientos y repatriación (1986),
pg. 179. Regrese al Texto
39 CEIDEC, Polos
de Desarrollo, (México,1990), pg. 32. Regrese al Texto
40 Fundación
de Antropología Forense de Guatemala, Informe del peritaje
antropológico forense del cementerio clandestino ubicado
en Acul, Nebaj, Quiché, con referencia al despacho penal
n. 888-97 oficial 1ø, Guatemala, abril 1998, pg. 1. Regrese al
Texto
41 Ibidem, pg. 22-37.
Regrese al Texto
42 Informe de la
Fundación de Antropología Forense de Guatemala para
la CEH, Guatemala, 1998, pg. 75. Regrese al Texto
43 Ibidem. pg. 72. Regrese
al Texto
44 No obstante el informe
forense señala la existencia de 23 víctimas, la CEH
ha podido identificar a dos víctimas más, por lo que
el número total de víctimas ascendería a 25.
Regrese al Texto
45 CI 92. CIA, Informe
a Departamento de Estado y al Departamento de Defensa de Estados
Unidos, G5-41, Febrero, 1982, Pq. 12-41. "In Mid-February
1982 the Guatemalan army reinforced its existing force in the central
El Quiche Department and launched a sweep operation into the Ixil
triangle. The commanding officers in the units involved have been
instructed to destroy all towns and villages which are cooperating
with the Guerrilla Army of the Poor (EGP) and eliminate all sources
of resistance". Regrese al Texto
46 Véase Capítulo
II, Genocidio. 1 10
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