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CASO ILUSTRATIVO
No. 11
MASACRE "DEL PATO"
"Al anochecer,
Santiago Atitlán se llenó de dolor, de llanto, de
tristeza y también de rabia. Nadie daba crédito a
lo ocurrido. Uno tras otro comenzaron a llegar los ataúdes
de quienes, apenas unas horas antes, habían salido a trabajar
para sí mismos y para sus familias".1
I.
Antecedentes
Santiago Atitlán es un municipio del departamento
de Sololá, con una población perteneciente a la etnia
maya tz'utujil, que se dedica a la agricultura, al comercio, la
caza y la pesca.
En 1978 la Organización
del Pueblo en Armas (ORPA) emprendió sus actividades en la
región. En Paralelo, el Ejército comenzó a
tener una presencia permanente.2
II.
Los hechos
El lunes 7 de enero
de 1981 la mayoría de los hombres de Santiago Atitlán,
departamento de Sololá, salió a trabajar al campo.
Unos jornaleros del municipio fueron a cortar café a la finca
San Isidro Chacayá, ubicada cerca del caserío San
Antonio Chacayá, en la bahía de Xetuc. Otros se dirigieron
a realizar sus tareas cotidianas: "Limpiar los cafetales, arrancar
la caña vieja de la milpa, buscar zacate, hacer leña
o cortar pacayas al cerro".3
Julio Melgar, como era su costumbre, fue como a las diez de la mañana
a la orilla del lago a cazar patos.4
Parecía un
día normal. Sin embargo, dos integrantes de la Organización
del Pueblo en Armas (ORPA) se encontraban preparando una emboscada
a un convoy del Ejército que solía pasar en horas
de la mañana por la carretera que une Santiago Atitlán
con Santa Clara La Laguna.
Cerca del mediodía
dos camiones militares transportando soldados doblaron en una curva
del camino. Una mina Claymore, que había sido puesta sobre
la rama de un árbol, impactó contra uno de los camiones
y detonó. En Santiago Atitlán y sus alrededores se
escuchó una fuerte explosión. El camión alcanzado
quedó inutilizable y el otro logró maniobrar y detenerse.
Los soldados bajaron
del vehículo y dispararon hacia los cafetales que se encontraban
en la colina, entre el camino y el lago. Descendieron por ella en
zig zag, agazapados y dando grandes voces, hasta llegar a la orilla.
En el trayecto los soldados capturaron a todos los hombres que encontraron,
a quienes ataron las manos a la espalda y les colocaron una soga
al cuello. "¨Dónde están sus compañeros
que nos atacaron, que nos emboscaron?",5
preguntaban los soldados a los detenidos.
Los llevaron a la
casa abandonada del guardián de la finca San Isidro Chacayá.
En el camino, los iban empujando, pateando y golpeando con las culatas
de los fusiles. Una vez en el lugar, los colocaron boca abajo.
No todos corrieron
la misma suerte. José Calí, un anciano de 70 años,
intentó esconderse entre unas matas de güisquilares,
pero fue descubierto por los soldados. Estos le dispararon y luego
machetearon su cuerpo hasta partirlo en dos pedazos.6
Mientras un grupo
de soldados capturaba a los hombres en los cafetales, otro se dirigió
a San Antonio Chacayá. Los militares estaban descontrolados.
Un grupo de mujeres del caserío recuerda los hechos de la
siguiente forma: "De repente oímos a nuestros perros ladrar
con bravura y aparecieron los militares. Venían sudando y
jadeando, como si algo les persiguiera. Eran muchísimos,
tal vez más de 100, y tenían caras enojadas, además
de miedo de alguien porque miraban nerviosos para todos lados".7
Los soldados se distribuyeron por todo el caserío, penetrando
en el interior de las viviendas. Revolvieron todo y mataron a los
animales. Los hombres fueron detenidos y llevados con los demás
que ya habían sido capturados. Uno de los militares mandó
llamar a las personas que todavía quedaban en el caserío,
mujeres y niños, y una vez concentrados en su presencia los
acusó de tener guerrilleros escondidos en sus casas. Hasta
las siete de la noche, cuando los soldados se retiraron del caserío,
las mujeres no pudieron salir a buscar a sus maridos.
Los detenidos fueron
unos 55. Los patearon, los golpearon, les dieron culatazos en la
cabeza y en la boca, se pararon sobre ellos. Algunos se ahogaban
con el polvo que se alzaba del suelo. Dos maestros, Víctor
Córdoba y Carmen Edelma Thomas, que se dirigían desde
San Pedro La Laguna a Santiago Atitlán en moto, fueron torturados
y ejecutados por los soldados.8
A eso de las cinco
de la tarde los soldados obligaron a Pedro Ramírez, pastor
evangélico y uno de los detenidos, a identificar a los guerrilleros:
"Como usted dijo que es jefe de comisionados [dijeron los
soldados] conoce entonces a los guerrilleros dentro de este grupo
de pisados".9
"Sí", respondió Ramírez, y comenzó
a señalar a algunos de los que allí estaban.
Los 17 o 18 hombres
señalados fueron sacados de la casa, amarrados y arrojados
encima del camión. Cortaron ramas de café y de árboles
y las pusieron sobre los detenidos que yacían en el vehículo.
Luego, con los soldados encima de las víctimas, el vehículo
emprendió camino rumbo al destacamento de San Lucas Tolimán.
Los que no fueron
señalados se quedaron en el lugar, malheridos algunos y otros
hasta inconscientes. Los soldados les advirtieron: "Si ustedes
van a informar a otra gente lo que pasó, vamos a venir a
matar a ustedes y a todas sus familias".10
El mismo día
de los hechos, personal del Ejército daba su versión
sobre los mismos a la Policía Nacional de Santiago Atitlán.
Esta, por su parte, informaba al juez de paz: "Hoy a las 17:45 se
presentaron elementos del Ejército a esta subestación
dando aviso que en terrenos de la finca Chacayá se encuentran
unos muertos por lo que se requiere [su presencia] porque fue un
encontronazo con un grupo de facciosos".11
Al mediodía
del 8 de enero se supo que los bomberos de Sololá y Mazatenango
encontraron una gran cantidad de cadáveres en los caminos
y carreteras de sus respectivas jurisdicciones. Los familiares acudieron
a las morgues y los identificaron. De acuerdo con los informes forenses
que pudieron encontrarse en los juzgados, las víctimas fueron
estranguladas y presentaban cráneo destrozado. Una de las
viudas que participó en la identificación de su marido
manifestó: "Mi esposo se encontró con la soga y
el palo todavía alrededor de su cuello."12
Otro declarante confirmó las torturas a las que fueron sometidas
las víctimas: "Cuando levanté su camisa vi que
le han quitado pedazos de su cuerpo. También le han quitado
toda la piel de la planta de sus pies y tenía heridas de
machete en la cabeza. A otro le han cortado sus genitales y les
pusieron en la bolsa de su camisa. A otro le quitaron sus ojos y
puestos en su bolsa. Al pastor le han quitado toda la piel de su
cara, fue pelada".13
El acta que levantó el juez de paz indica, con respecto al
cadáver de José Chicajau, una de las víctimas,
que "presentaba quemaduras en el abdomen y en ambos pies, muchos
golpes amoratados en distintas partes del cuerpo".14
Al anochecer llegaron los ataúdes y al día
siguiente las víctimas fueron enterradas en el cementerio
de la localidad.
La CEH logró identificar a 18 víctimas
ejecutadas y cuatro torturadas.
III.
Conclusiones
La CEH, estudiados los antecedentes, llegó
a la convicción de que el 7 de enero de 1981, en la finca
San Isidro Chacayá, municipio de Santiago Atitlán,
Sololá, 18 civiles indefensos fueron ejecutados arbitrariamente
y por lo menos 4 torturados por efectivos del Ejército, en
violación de sus derechos humanos.
Si bien esta masacre no correspondió a una
planificación previa, es ilustrativo de reacciones indiscriminadas
y desproporcionadas de los soldados contra la población civil,
constitutivas de graves infracciones a las normas del Derecho Internacional
Humanitario.
Además, la CEH considera que los actos de
tortura contra civiles indefensos evidencian que los militares actuaron
con una premeditada crueldad, sólo atribuible a un entrenamiento
previo que les inculcaba la irrespetuosidad por los derechos elementales
de la persona humana.
LISTADO DE LAS VICTIMAS
Ejecución arbitraria, Tortura, Privación
de Libertad
Antonio Choy Rodríguez
Carmen Edelma Thomas
Diego Vásquez Quic
Gabriel Ramos Yaxón
José Calí Chicajau
Juan Reanda Tiney
Juan Sicay Quiebac
Juan Sol Sosof
Julio Melgar López
Martín Reanda Tiney
Martín Sapalu Pablo
Miguel Quiejú Alvarado
Nicolás Ajtzip Ajchomajay
Nicolás Reanda Coche
Pedro Ramírez Mendoza
Pedro Sapalu Pablo
Salvador Tiney Pablo
Victor Manuel Cordova Jerez
Torturas, Privación de Libertad
Felix Tuiz Xitamul
Gregorio Tuiz Xitamul
Martin Sapalu Cali
Pedro Alvarado
Víctimas Colectivas/Desconocidas: 55
1 Testimonio colectivo
(viudas) CEH. Regrese al Texto
2 CI 6. Diciembre, 1990.
Santiago Atitlán. CI 12. Julio, 1981. Santiago Atitlán.
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3 Testimonio colectivo
CEH. Regrese al Texto
4 La creencia colectiva
en Santiago Atitlán es que los disparos de Julio Melgar al
cazar patos provocaron la reacción del Ejército. De
ahí el nombre del caso. Regrese al Texto
5 Testigo directo CEH.
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6 Testigo de referencia
CEH. Regrese al Texto
7 Testimonio colectivo
CEH. Regrese al Texto
8 Los testimonios recabados
por la CEH y las providencias judiciales confirman la muerte de
estas dos personas. Algunos testigos afirman que las dos víctimas
fueron ejecutadas cuando pasaban en la moto, mientras que otro declara
que los soldados llevaron a los maestros a una pequeña colina
donde los mataron. El informe médico forense que detalla
las características externas de los cadáveres como
presentando horribles mutilaciones, confirma la última versión.
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9 Testigo directo CEH.
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10 Testigo directo CEH.
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11 Juzgado de Primera
Instancia de Sololá, oficio de la Policía Nacional
al juez de paz, 7 de enero de 1981, Expedientes 9-81 y 12-81. Regrese
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12 Testigo directo CEH.
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13 Testigo directo CEH.
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14 Juzgado de Primera
Instancia de Sololá, Expedientes 9-81 y 12-81. 1 5
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