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CASO ILUSTRATIVO
No. 12
PERSECUCION DE CATOLICOS
EN SANTIAGO ATITLAN
I.
Antecedentes
Santiago Atitlán,
situado en las orillas del lago de Atitlán, en el sur oeste
del país, es uno de los 19 municipios del departamento de
Sololá. Su población es de mayoría maya tz'utujil.
En los años sesenta, Santiago conservaba sus fuertes tradiciones
y la integridad de su tejido social. Así lo encuentran los
sacerdotes estadounidenses, cuando en marzo de 1964 llegan desde
Oklahoma para apoyar a la parroquia de Santiago Apóstol,
a fin de desarrollar el proyecto MICATOKLA (Misión Católica
de Oklahoma), después de casi un siglo de abandono.1
En el municipio atiteco2
la pobreza era general. Las escasas fuentes de ingreso de los tz'utujiles
de Santiago eran la actividad agrícola, la pesca, el comercio
y la artesanía. Muchos habitantes migraban a las fincas de
algodón de la Costa Sur en la época de la cosecha.
Las condiciones de trabajo de estos emigrantes eran pésimas:
salarios escasos, ninguna higiene, horarios excesivos. "No todos
iban a las fincas de la Costa Sur", recuerda el hijo de un catequista
de la época. "Antes eran más, pero con la llegada
de los curas se bajó, porque empezaron a abrir los ojos e
intentaron abrir otras fuentes de trabajo. Los curas le explican
a los campesinos que los salarios no eran justos".3
Aunque dieron prioridad
al programa litúrgico y de catequesis, los sacerdotes iniciaron
proyectos de desarrollo integral: compraron un terreno en el cantón
Tzanchaj de Santiago, convertido enseguida en una granja experimental;
fundaron la Clínica Santiaguito, la radioemisora La Voz
de Atitlán4
y una cooperativa de fomento y desarrollo de artesanía. Con
la ayuda de la población, fundaron la escuela elemental Montessori.
"En un principio, la Iglesia Católica no manejaba el discurso
de los derechos humanos; decía más bien: 'Tenemos
que buscar el progreso del bienestar común de la comunidad,
en salud, educación, salarios'. Se trataba de una pastoral
social y buscaron de actuar una teología de la liberación,
yo creo, en particular Francis Rother".5
El padre Stanley Francis Rother, estadounidense
de treinta y tres años, se une a sus compatriotas misioneros
en 1968, y demuestra tener una gran energía para luchar contra
la pobreza, la insalubridad, la ignorancia, la incomunicación
y el abandono en que vivía la población tz'utujil.
Los sacerdotes organizaron
y capacitaron a laicos para que los atitecos pudieran hacerse cargo
de la gestión de los proyectos sociales. En 1970 la administración
de la radio pasa a una asociación de laicos, la asociación
radiofónica La Voz de Atitlán. Las cooperativas
de pesca, de agricultura, de ahorro y crédito y de artesanía
quedaron también bajo la responsabilidad de sus socios laicos.
Se constituyó la Asociación de Estudiantes Indígenas
Santiago Atitlán (ADEISA), que desarrollaba campañas
de alfabetización y apoyó las actividades culturales
del pueblo.
En 1976 el Comité de Unidad Campesina (CUC)
empezó un trabajo de organización de la población,
relacionado con la problemática de la tierra, cuyos ejes
se acercan mucho al contenido de la pastoral social católica.
Son éstos
los años en que el padre Rother, llamado por la población
"a Pla's" (o sea "Francisco" en Tz'utujil), se apoyó mucho
en la red de catequistas que él mismo capacitó para
desarrollar sus servicios pastorales: "Los primeros catequistas
fueron Diego Reanda Sosof,6
Diego Quic [Ajuchán],7
Gaspar Culán [Yatás]8
y José Reanda Sosof".9
A principios de los
años ochenta la Organización del Pueblo en Armas (ORPA)
hizo su primera aparición pública en Santiago. En
un pueblo donde la presencia indígena sobrepasaba el 90%,10
donde a los indígenas se les decía: "Indio, ixto
(Ixto es una burla, ixto es como decir sucio, coche, es una cosa
muy fea, muy vulgar, feísimo para el que entiende)",11
y donde el reclutamiento forzoso de los tz'utujiles era práctica
común,12
el airado discurso antirracista de ORPA encontró aceptación
inmediata.
En 1980, a pesar
de que las actividades guerrilleras siguen manteniendo un marcado
carácter clandestino, en las casas del pueblo empiezan a
aparecer consignas pintadas, tales como: "El lago es del pueblo,
y no de los ricos",13
o "queremos justicia y no la injusticia".14
En respuesta a la
nueva presencia insurgente, en el mismo 1980 "apareció
el Ejército aquí. Venía con catorce camiones,
venía con sus cañones, con bastante tropas",15
y se instaló en la cancha de fútbol de la aldea Cerro
de Oro16 (a pocos
kilómetros de Santiago Atitlán). Luego se asentó
en la finca Panabaj, en Pajaibal y Tzanchaj,17
del mismo municipio de Santiago Atitlán.
La finca Panabaj
era propiedad de la misión católica y el padre Rother
la había rentado a gente del pueblo necesitada. Justamente,
esta finca resulta ser un importante elemento de discordia entre
el misionero estadounidense y los militares. Recién llegado
el Ejército a Santiago Atitlán, el capitán
del destacamento hizo una reunión pública, para pedir
apoyo a los atitecos "con la alimentación, con las necesidades
que va a tener el Ejército".18
Al padre a Pla's, en particular, los militares pidieron autorización
para establecer su destacamento en la finca Panabaj: "No podemos
ayudar, no podemos, contesta el misionero, o sea que ya no
tenemos confianza porque la historia del pueblo de Santiago Atitlán,
no hay muerte, no hay violencia. Pero cuatro días de haber
llegado el Ejército aquí, dos desaparecidos. Entonces
quiere decir que son ustedes que están secuestrando a la
gente. Esas fueron las palabras del padre Francisco",19
recuerda un vecino.
En Santiago Atitlán
la población vivía ya un clima de violencia latente:
"Cuando jugábamos a la lotería había una
figura atrás que se llama arpa, mi tío nos prohibía
de pronunciar la palabra 'arpa'. Decía: 'Miren, miren ustedes
cuando sacan esta figura no hay que decir 'arpa'! Mejor decir guitarra
dos', [por] su similitud con la palabra ORPA. Como éramos
patojos le preguntamos a él por qué; nos contestaba
que esta palabra era muy prohibida: 'Si los ladinos nos escuchan
nos van a meter en la cárcel. Mejor si decimos guitarra dos',
nos decía".20
En el mes de octubre
de 1980 "efectivos de la Policía Nacional y agentes judiciales
llegaron en cuatro camiones, rodearon el edificio de la radioemisora
La Voz de Atitlán y preguntaron por varias personas,
mostrando especial interés por los directores de diversos
programas de radio pero, al no encontrarlos, se retiraron".21
II.
Los hechos
El 24 de octubre
de 1980 el Ejército tendió un cerco a Santiago Atitlán.
Esa noche los soldados capturaron con violencia suma al director
de la radio La Voz de Atitlán, Gaspar Culán
Yatás.22
"(...) Como a las once y media de la noche un montón de
soldados rodearon la casa donde estaba con su mujer y su hija de
sólo un año de edad. Golpearon con patadas y con sus
culatas la puerta; cuando ya la iban a botar, la mujer abrió.
Diez soldados entraron y sin hablar nada empezaron disparar sus
grandes ametralladoras sobre la cama en la que está el muchacho;
herido lo rastrearon hasta la calle, y allí le pegaron mucho
con patadas y culatazos. El estaba todo desnudo. La mujer, algo
loca, pegaba gritos de miedo y pedía ayuda; los vecinos son
miedoso y sólo asomaron, pero son testigos que subieron el
patojo, lleno de sangre, en un camión que tenían en
la calle, como si hubiera sido un chucho o un animal y no el tranquilo
y respetuoso predicador que era".23
Junto a Culán, en este mismo año, desaparecen otras
personas cercanas al padre Rother.24
En la comunidad se
vive un clima de terror. La población opta por pasar la noche
en la Iglesia Católica25
y en las 12 capillas evangélicas del pueblo. Muchos pobladores
deciden acercarse a estos oratorios,26
con la esperanza de salvarse de la violencia represiva.
El control del Ejército
sobre la población se hace más fuerte, y todas las
noches los militares "(...) siempre rodeaban la iglesia, (...)
a partir de las seis, a partir de que entra la obscuridad
(...) ya estaban todos metidos en la iglesia [católica]
y el Ejército detrás hasta por allí
a las tres de la mañana, cuatro de la mañana se retiraba
el Ejército".27
De la misma época un poblador recuerda: "(...) Si hay
alguno que camina en las calles a las siete o a las ocho, pueden
agarrarlo y meterlo en el destacamento del Ejército".28
En 1981 empieza a
circular una "lista negra" de personas vinculadas a la Iglesia Católica.29
Los primeros en la lista son el párroco Francisco Stanley
Rother y el sacerdote guatemalteco maya kaqchikel, Pedro Bocel,
su asistente.30
El 7 de enero de
1981, Diego Quic Ajuchán, catequista muy apreciado por los
atitecos, es secuestrado frente a la iglesia católica por
cuatro hombres vestidos de particular. Nunca más se supo
algo de él.
Algunos meses después,
el 23 de julio, desaparece otro catequista: Nicolás Sapalú
Coché. Estaba "en una fiesta de coronación frente
a la iglesia católica cuando un comisionado militar se acercó
a él con un grupo de militares, y le señaló.
Lo agarraron, lo metieron en una lona y lo subieron a un carro".31
El mismo testigo recuerda que otro catequista, "[Salvador] Sisay
Sapalú, fue secuestrado en el mismo momento".32
El padre Francisco Stanley Rother
El padre Rother y
su asistente, el sacerdote guatemalteco Pedro Bocel, se convirtieron
cada vez más en destinatarios de graves amenazas.33
Por eso, en enero 1981 se desplazan a la capital y luego a Oklahoma.
Pero Francisco Stanley Rother regresa a Santiago Atitlán
en abril de 1981.
El 25 de julio, "en
el mero día de la fiesta de Santiago (...) el Ejército
quería reclutar la gente para el cuartel, recuerda un
atiteco, el padre Francisco defendió a nuestros derechos
(...) y amontonó a la gente en la iglesia y cerró
las puertas; que no le dio permiso de entrar al Ejército
ni a los comisionados". Eran las seis de la tarde, después
de la misa: dentro del templo de Santiago Apóstol se quedaron
como 600 jóvenes. Ninguno fue reclutado.
La noche del 27 de
julio de 1981, el párroco, que cambiaba constantemente de
lugar por temor a que se cumplieran las amenazas, se acostó
en la sala, en el primer piso de su domicilio.34
Francisco Bocel Cumez,35
quien vivía en la misma casa de Rother, recuerda que, como
a la medianoche "(...) tres individuos desconocidos con el rostro
tapado con gorros de color negro, le tocaron la puerta (...). El
se levantó y abrió (...). Estos individuos desconocidos
le apuntaron con armas de fuego y, bajo amenazas, le hicieron que
fuera a enseñarles dónde dormía el sacerdote.
Él fue, y tocó a la puerta".36
El padre Stanley se levanta y abre la puerta.37
Al joven jardinero los tres hombres, "dos como de la estatura del
sacerdote, y de grueso similar",38
el tercero "alto y grueso",39
le ordenan "que se fuera para su cuarto y él con miedo, se
fue a encerrarse".40
Pasan algunos minutos y Francisco escucha dos disparos en el cuarto
del misionero. Los tres individuos abandonaron la casa dejando muerto
a Francisco Stanley Rother, con un balazo en la sien, otro en la
quijada y con equimosis en el tórax y en el rostro. Ya era
el 28 de julio de 1981, poco después de la media noche.
La radioemisora La Voz de Atitlán
A finales de 1980,
después de la desaparición forzada de su director,
Gaspar Culán Yatás, la radio La Voz de Atitlán
acentúa la línea pastoral seguida por el padre Francisco
Stanley Rother. En las filas de sus locutores aparecen muchos catequistas
o sencillos católicos comprometidos.
En el mismo año,
al poco tiempo de designar al sucesor del director secuestrado,
la radio es objeto de una nueva agresión: "Nos llevaron
lámparas, nos robaron grabadoras, máquinas de escribir,
mimeógrafos, dictos y todo, todo lo que es (...) material
de radio. Nos dejaron totalmente sin nada (...) Vino un camión
del Ejército a media noche".41
Privada de las herramientas
básicas para seguir funcionando, sobre la radio atiteca cae
el silencio. Muchos de los locutores, atemorizados, abandonan Santiago:
"La junta directiva también huyó y se fueron a
la capital o a Antigua Guatemala".42
En algunos casos
la huida no se revela medida suficiente para salvar la vida. En
noviembre43 de 1980,
"un día martes o miércoles a las diez de la mañana
fueron sacados cuatro compañeros (...) [que habían
encontrado refugio en Antigua] Nunca más reaparecieron",44
con la excepción de uno: "Ya todo quemado, los dedos,
todo su cuerpo quemados así, todo, todo ya quemado así
en pedacitos en el cuerpo, los dedos, la mitad, todas esas cositas,
(...) fue torturado".45
Así encontraron el cadáver de Diego Sosof Alvarado.46
Los otros tres se llamaban: Nicolás Tziná Razán,
Esteban Ajtzip Rianda, Juan Pacay Rujuch. Nunca reaparecieron.
A pesar de los duros
golpes recibidos, la asociación La Voz de Atitlán
no se daba por vencida. En noviembre de 1981, la radioemisora es
el núcleo del interés de los medios de comunicación
de Guatemala. En una rueda de Prensa, los militares presentaron
públicamente a 300 "subversivos" que se habían "entregado"
a las autoridades.47
Entre ellos, hay locutores de La Voz de Atitlán.
"Todos los miembros
de la asociación fueron llamados y fueron presentados (...)
en estos grupos se fue también Felipe.48
Estuvo por (...) 15 días dentro del destacamento (...) me
dijeron de que fue por (...) preguntarle su involucramiento en el
conflicto, o su pertenencia a la organización revolucionaria,
cosa que él siempre lo negó.(...) Entonces, juntamente
a sus compañeros, ellos fueron prácticamente obligados
a pertenecer y formar parte de los grupos colaboradores del Ejército,
que en este tiempo llamaban comisionados militares, o ser un informador
secreto del Ejército".49
Obligados a reconocerse
como "subversivos" e integrarse a las filas militares, la mayoría
de los locutores tuvo que aceptar la realización de servicios,
como comisionados o informadores del Ejército. Como "premio",
La Voz de Atitlán volvió a las ondas con la
autorización del Ministerio de la Defensa Nacional, firmada
por el general Oscar Humberto Mejía Víctores, viceministro
encargado del despacho, el 14 de abril de 1982.50
Unos meses después
el locutor Felipe Vásquez Tuiz es capturado y desaparece.
Junto a otros cuatro miembros de la junta directiva había
rechazado colaborar con el Ejército. Había tenido
que abandonar Santiago y, cuando volvió, "delante de sus
compañeros [fue] detenido en la sede de la misma Voz
Atitlán",51
por los mismos soldados que luego lo desaparecieron, el 7 de julio
del 82, sin dejar huellas.
III.
Después
En Santiago Atitlán continuaron las desapariciones
y los asesinatos de animadores y catequistas de la Iglesia Católica,52
hasta que el destacamento militar de Panabaj, como consecuencia
de la masacre de trece personas civiles el 2 de diciembre 199053
se retira.
Del asesinato de
Francis Stanley Rother fueron acusados tres civiles. Sin embargo,
ya en septiembre de 1981, "el embajador de Estados Unidos habló
de este caso con el ministro del Interior, quien manifestó
su opinión que los hombres arrestados no eran culpables".54
Además "Francisco Bocel, [jardinero], manifestó que
tres hombres altos vestidos de civiles y pasamontañas, preguntaron
dónde estaba padre Francisco. Los hombres (...) hablaban
castellano y eran 'ladinos' (no Indígenas)".55
En el mismo documento se afirma que "elementos de las Fuerzas de
Seguridad de Guatemala hubieran podido ser involucrados en la muerte
de padre Rother. Sin duda, oficiales del Ejército, por ineptitud
o intencionalmente, ni brindaron algunas evidencias a la Corte o
a otras investigaciones del caso".56
Sobre el arresto
de los tres hombres los detalles no son claros. Fueron detenidos
por la Policía Nacional de la capital, que se enteró
del asesinato del sacerdote a través de un diario nacional.
Para practicar su captura, no hubo coordinación con la sub-estación
de la PN de Santiago Atitlán y tampoco con el Juzgado de
Primera Instancia, competente para entender sobre las investigaciones.57
En sólo dos
días58 los
agentes de la PN lograron reconstruir los hechos e identificar a
los responsables, y "al ser interrogados, los hoy consignados reconocen
el hecho".59 Los
sospechosos, dos agricultores y un comerciante "se pusieron de acuerdo
con el jardinero Francisco Bocel Cumez, y penetraron a la parroquia
con el propósito de robar el dinero al párroco, pero
sin intenciones de matarlo; pero al ser sorprendidos por el párroco"60
le dispararon. La versión no sería confirmada por
ninguno de los acusados en el curso del proceso. De dos de ellos
se conoce que tienen modesta estatura,61
mientras que los asesinos fueron descritos de grueso similar al
sacerdote y altos.62
Sin embargo, los tres fueron condenados el 29 de enero de 1982 por
el Juzgado de Primera Instancia de Sololá, sin que los investigadores
policiales señalaran cómo llegaron a esclarecer el
hecho.
El 17 de mayo de
1982, la Sala Novena de la Corte de Apelaciones absolvió
a los tres acusados.63
El asesinato del padre Rother y las desapariciones
y asesinatos de catequistas y monitores de Santiago Atitlán64
permanecen hasta el día de hoy, sumidos en una absoluta impunidad.
IV.
Conclusiones
Analizando todos los antecedentes, provenientes
de múltiples fuentes, la CEH concluye que a partir de 1980,
en el pueblo de Santiago Atitlán, el Ejército de Guatemala
desarrolló una serie de actos contra líderes de la
Iglesia Católica, los cuales consistieron en violaciones
de derechos humanos, tales como ejecuciones arbitrarias, desapariciones
forzadas y atentados a la libertad de expresión.
En virtud que la mayor parte de esas violaciones
de derechos humanos se encuentran, hasta la fecha, en total impunidad,
la CEH establece que el Estado de Guatemala ha infringido, a su
respecto, el deber de investigar los hechos y sancionar a los responsables.
La CEH considera que esta serie de hechos violatorios
de derechos humanos es ilustrativo de la identificación que,
con el enemigo, hizo el Ejército de determinados agentes
de la Iglesia Católica, al estimar que su pastoral social
favorecía políticamente a la insurgencia.
1 Stanley Rother, The
Shepherd Cannot Run, Archdiocese of Oklahoma City, 1984, pg.
2. La parroquia estuvo sin sacerdotes después que, en 1871,
fueron expulsados del país por el Gobierno liberal. Regrese
al Texto
2 Atiteco: de Santiago
Atitlán. Regrese al Texto
3 Testigo directo CEH
(T.C. 795). Regrese al Texto
4 Fue fundada oficialmente
el 25 de agosto de 1966. Regrese al Texto
5 Testigo directo CEH
(T.C. 795). Regrese al Texto
6 Desaparecido el 17
de agosto de 1981. Traducción del Nuevo Testamento Tz'utujil,
Parroquia Santiago Apóstol, Santiago Atitlán, 28 de
julio de 1991. Regrese al Texto
7 C 4114. Desaparecido
el 3 de enero de 1981. Traducción del Nuevo Testamento
Tz'utujil, Parroquia Santiago Apóstol, Santiago Atitlán,
28 de julio de 1991. Regrese al Texto
8 Desaparecido el 24
de octubre de 1980. Traducción del Nuevo Testamento Tz'utujil,
Parroquia Santiago Apóstol, Santiago Atitlán, 28 de
julio de 1991. Regrese al Texto
9 Testigo directo CEH
(T.C. 795). Regrese al Texto
10 "Santiago Atitlán,
preparación de una masacre", Polémica, No.
16, (1985), pg. 57. Según el censo poblacional de 1973, de
los 16,641 habitantes, 15,879 eran indígenas tz'utujiles.
Regrese al Texto
11 Testigo directo CEH
(T.C. 638). Regrese al Texto
12 Ibidem. Regrese
al Texto
13 Ibidem. Regrese
al Texto
14 Ibidem. Regrese
al Texto
15 Testigo directo CEH
(T.C. 639). Regrese al Texto
16 Ibidem. Regrese
al Texto
17 Testigo directo CEH
(T.C. 638) Regrese al Texto
18 Testigo directo CEH
(T.C. 639). Regrese al Texto
19 Ibidem. Regrese
al Texto
20 Testigo directo CEH
(T.C. 795). Regrese al Texto
21 "Santiago Atitlán,
preparación de una masacre", en Polémica, No.
16 (1985), pg. 57. C 4145. Regrese al Texto
22 "Santiago Atitlán,
preparación de una masacre", en Polémica, No.
16 (1985), pg. 57. C 4145. Regrese al Texto
23 Testigo directo CEH
(T.C. 778). Juzgado de Primera Instancia de Sololá, causa
464-80, oficial 2§. Regrese al Texto
24 Según la publicación
"Traducción del Nuevo Testamento Tzutujil,", parroquia de
Santiago Apóstol, Santiago Atitlán, 1991, sólo
en el año 1980 desaparecieron y fueron ejecutadas siete personas.
Regrese al Texto
25 Testigo directo CEH
(T.C. 621). Carta del padre Rother a su Arzobispo el 22 de septiembre
de 1980, en: Stanley Rother, The Shepherd Cannot Run, Archidiocese
of Oklahoma City, 1984. Regrese al Texto
26 Testigo directo CEH
(T.C. 639). Regrese al Texto
27 Testigo directo CEH
(T.C. 621). Regrese al Texto
28 Ibidem. Regrese
al Texto
29 Testigo directo CEH
(T.C. 638). Regrese al Texto
30 El padre Pedro Bocel
llegó a la parroquia de Santiago Atitlán en 1980.
"Padre a Pla's (Stanley Rother) y el pueblo de Santiago Atitlán",
pg. 12. Documento inédito. Regrese al Texto
31 C 4114. Regrese
al Texto
32 Ibidem. Juzgado de
Primera Instancia de Sololá, causa 315-81. Regrese al
Texto
33 "Padre a Pla's (Stanley
Rother) y el pueblo de Santiago Atitlán", pg. 22. Documento
inédito. S. Rother, The Shepherd cannot run, Ob.cit.,
pg. 31. Carta del padre Rother "The reality is that we are in danger",
22 de septiembre de 1980. Regrese al Texto
34 "Padre a Pla's (Stanley
Rother) y el pueblo de Santiago Atitlán", pg. 3. Documento
inédito. Regrese al Texto
35 Jardinero del párroco
y hermano del padre Pedro Bocel. Regrese al Texto
36 Denuncia de Francisco
Bocel a los policías de la sub-estación de la Policía
Nacional "Semper Fidelis", 28 de julio de 1981, en expediente judicial
del Juzgado de Primera Instancia de Sololá No. 136 tndl Regrese
al Texto
37 "Padre a Pla's (Stanley
Rother) y el pueblo de Santiago Atitlán", Santiago Atitlán.
Documento inédito. Regrese al Texto
38 Declaración
de Francisco Bocel Cumez ante el Juez de Paz de Sololá, 28
de julio de 1981, expediente judicial del Juzgado de Primera Instancia
de Sololá No. 136 tndl. Regrese al Texto
39 Ibidem. Regrese
al Texto
40 Ibidem. Regrese
al Texto
41 Testigo directo CEH
(T.C. 798). Juzgado de Primera Instancia de Sololá, causa
472-80, Oficial 3§. Regrese al Texto
42 Testigo directo CEH
(T.C. 798). Regrese al Texto
43 "Santiago Atitlán
preparación de una masacre", Polémica, No.
16 (1985), pg. 57. Se da la fecha del 15 de noviembre de 1980. Regrese
al Texto
44 Testigo directo CEH
(T.C. 798). Regrese al Texto
45 Ibidem. Regrese
al Texto
46 Juzgado de Primera
Instancia de Sololá, causa 464-80, oficial 2§. Regrese
al Texto
47 Prensa Libre,
10 de noviembre de 1981, "300 subversivos se han entregado a las
autoridades". Regrese al Texto
48 Se trata de Felipe
Vásquez Tuiz, locutor de la radio. Regrese al Texto
49 Testigo directo CEH
(T.C. 845). Regrese al Texto
50 Carta dirigida a
Diego Coché Ajtzip, Juan Ajtzip Alvarado y Diego Pop A de
la Asociación La Voz de Atitlán, firmada por el viceministro
de la Defensa Nacional, general Oscar Humberto Mejía Víctores,
Guatemala 14 de abril de 1982. Regrese al Texto
51 Testigo directo CEH
(T.C. 845). Regrese al Texto
52 C 4099. Agosto, 1987.
C 4138. Diciembre, 1989. C4145. Mayo, 1988. C4254. Enero, 1983.
Regrese al Texto
53 CI 6. Regrese
al Texto
54 Informe del Departamento
de Estado, Guatemala Documents, Category 13, father Stanley Rother,
Released May - July 1996, Pq.11-100. "In September 1981, the
U.S. Ambassador discussed this case with the Guatemalan Interior
Minister, who stated this opinion that the arrested men were not
guilty". Regrese al Texto
55 Informe del Departamento
de Estado, Weekly Situation Report, International Terrorism,
5 de agosto de 1981, pg.6, Pq. 11-101, "Francisco Bocel,
who is the brother of Father Rother's former assistant, stated that
three tall men wearing civilian clothes and ski masks entered his
room and asked where Padre Francisco was. The men, who spoke Spanish
and were 'Ladinos' (non-Indian), had looked in the upstairs rooms
before entering Bocel's room". Regrese al Texto
56 Informe del Departamento
de Estado, Guatemala Documents, Category 13, father Stanley Rother,
Released May-July 1996, Pq. 11-100, "Certainly, government officials,
sitter through ineptness or intention, failed to provide evidence
to the Court or other investigating the case". Regrese al Texto
57 Expediente judicial,
acta del 3 de agosto de 1981. Regrese al Texto
58 El 29 de julio salió
el artículo en la Prensa sobre la muerte de padre Rother,
y del 1 de agosto es la comunicación citada de la PN al Juzgado
de Primera Instancia de Sololá. Regrese al Texto
59 Comunicación
del Cuerpo de Detectives Policía Nacional Guatemala No. 17065/Of..o.jfl,
dirigida al juez de paz de Sololá el 1 de agosto de 1981.
Regrese al Texto
60 Comunicación
del Cuerpo de Detectives Policía Nacional Guatemala No. 17065/Of..o.jfl,
dirigida al juez de paz de Solloza el 1 de agosto de 1981. Regrese
al Texto
61 Un metro y cincuenta
cinco centímetros Miguel Angel Mendoza Tecún, y un
metro y sesenta centímetros Esteban Coché Reanda.
Regrese al Texto
62 Declaración
de Francisco Bocel Cumez ante el juez de paz de Sololá, 28
de julio de 1981, expediente judicial de Juzgado de Primera Instancia
No. 136 tndl. Regrese al Texto
63 Expediente judicial
16-82, Sala Novena de la Corte de Apelaciones. Regrese al Texto
64 Sólo entre
el 1980 y 1984 el Juzgado de Primera Instancia de Sololá
recibió 17 denuncias de catequistas desaparecidos o ejecutados.
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