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CASO ILUSTRATIVO No.
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DESAPARICION FORZADA DE JORGE ALBERTO ROSAL
PAZ Y PAZ
"A las cinco o seis de la tarde los vi. Allí en Estanzuela
me pasaron. De allí me fui detrás de ellos. Él
[Jorge Alberto Rosal Paz y Paz] iba en su Pickup. Atrás del
Pickup iban dos personas y el capitán (...) iba con él
dentro de la cabina. Atrás del Pickup de Jorge iba otro Pickup,
color blanco de la S-2 [sección de Inteligencia de la base
militar de Zacapa]. Cuando pasé, los dos Pickups, el de Jorge
y el del Ejército estaban en la puerta de la base [militar]
de Zacapa".
I.
Antecedentes
Jorge Alberto Rosal
Paz y Paz, de 28 años de edad, se graduó como agrónomo
en la Escuela Agrícola Panamericana de Zamorano, Honduras.
Hizo estudios de postgrado en Zootecnia, en la Universidad de Texas
A & M. Se dedicaba a trabajar en su profesión de ingeniero
agrónomo en su granja avícola San Luis, ubicada en
la carretera al Atlántico, en la aldea Güillo, Usumatlán,
departamento de Zacapa. La mayor parte de sus actividades comerciales
las realizaba en el municipio de Teculután, donde pertenecía
a la Cooperativa de Agricultores (CARSVO).
Sus vecinos y trabajadores
le recuerdan como hombre laborioso que respetaba a sus empleados.
Según un colaborador del Ejército: "Jorge era una
bellísima persona (...) Era muy trabajador. Las gallinas
eran la preocupación de él. Sólo de sus gallinas
hablaba".1
Sus padres, Jorge
Rosal y Gisela Paz y Paz, médicos y desde 1978 militantes
de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), se vieron
obligados a abandonar el país en septiembre de 1980, después
de recibir amenazas suscritas por el Ejército Secreto Anticomunista
(ESA) y ser perseguidos por las Fuerzas de Seguridad. Dos hermanos
de la víctima, Rafael y María Luisa Rosal Paz y Paz,
militaban en la misma organización que sus padres.
A principios de 1983
la mayoría de la familia Rosal Paz y Paz había abandonado
Guatemala. Jorge Alberto Rosal también tenía previsto
salir del país, pero su viaje fue retrasado, pues debía
arreglar algunos asuntos pendientes y personalmente no se sentía
amenazado.
II.
Los hechos
El 12 de agosto de
1983, en la tarde, Jorge Alberto Rosal Paz y Paz se dirigía
desde la ciudad de Zacapa al municipio de Teculután. Al llegar
a la altura de la aldea conocida como Lo de Pinto o Casas de Pinto,
junto al monumento al Soldado, fue capturado. Según campesinos
que presenciaron los hechos: "(...) El vehículo en el
que se conducía fue interceptado por un jeep del Ejército,
con cinco o seis hombres a bordo, vestidos de civil, con armamento
pesado, seguido por una motocicleta, tripulada por dos hombres con
las mismas características".2
Un testigo dijo:
"A las cinco o seis de la tarde los vi. Allí en Estanzuela
me pasaron. De allí me fui detrás de ellos. Él
[Jorge Alberto Rosal] iba en su Pickup. Atrás del
Pickup iban dos personas y el capitán iba con él dentro
de la cabina. Atrás del Pickup de Jorge iba otro Pickup,
color blanco de la S-2 [Sección de Inteligencia de la
base militar de Zacapa]. Cuando pasé los dos Pickups,
el de Jorge y el del Ejército estaban en la puerta de la
base [militar] de Zacapa".3
Hasta la fecha se
desconoce el paradero de Jorge Alberto Rosales Paz y Paz. También
desaparecieron su vehículo, de placas P-173312,4
la carga que transportaba, pasaportes de él y su familia,
y tres mil dólares en efectivo.
III.
Después de los hechos
Días después
de los hechos, dos personas vieron a la víctima en la zona
militar de Zacapa: un amigo de la familia, que por motivos de trabajo
ingresó con su camión en la zona, y una señorita,
hija de una persona que había trabajado con la familia y
que iba a visitar a su novio a dicha base militar.5
La detención
de Jorge Rosal Paz y Paz fue denunciada ante organizaciones de derechos
humanos y medios de comunicación nacionales e internacionales.
La familia envió varias cartas al jefe de Estado, general
Oscar Humberto Mejía Víctores, y presentó recursos
de exhibición personal en toda República y ante la
Corte Suprema de Justicia. Fueron a buscarlo en cárceles,
hospitales, morgues, instalaciones policiales y militares. Ninguna
de estas gestiones tuvo resultados positivos.
En enero de 1984
un miembro de la Inteligencia militar comunicó a su esposa:
"Jorge Alberto estaba con vida en el cuartel general y me entregó
una foto de él que había sido arrancada de un carnet.
La foto se ve deteriorada pero él me explicó que estaba
en ese estado porque a Jorge Alberto se le había mojado sus
papeles en 'un baño que le dieron'. Todos saben en Guatemala
que esos baños son una clase de tortura".6
En febrero y marzo
de 1985 la esposa de la víctima volvió a comunicarse
con ese miembro de la Inteligencia militar, quien continuó
afirmando que Jorge Alberto Rosal aún se encontraba con vida,
junto con otras personas. Desde entonces, la familia no obtuvo ninguna
noticia más.
En junio de 1984
se formó el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM),7
que reclamaba la aparición con vida de los detenidos-desaparecidos.
La esposa de la víctima se unió a esta asociación.
El 29 de noviembre de 1984 el GAM sostuvo una reunión con
el general Mejía Víctores y otros altos funcionarios
del Gobierno. A raíz de esta reunión, se nombró
una Comisión Tripartita integrada por los ministros de la
Defensa Nacional, Gobernación y el Ministerio Público.8
Pero nunca se conoció el resultado de las investigaciones.
En 1985, después
del asesinato de dos miembros de la directiva del GAM,9
la esposa de Jorge Alberto Rosal fue sometida a una vigilancia constante.
Además, comenzó a recibir amenazas de muerte por vía
telefónica, lo que la obligó a salir del país.
Desde el extranjero, siguió haciendo gestiones por el aparecimiento
de su esposo, sin que hasta la fecha haya obtenido resultados positivos.
IV.
Conclusiones
La CEH, después de analizar los antecedentes
del caso, llegó a la presunción fundada de que miembros
del Ejército de Guatemala capturaron y posteriormente desaparecieron
a Jorge Alberto Rosal Paz y Paz, violando su derecho a la vida,
la libertad y la integridad personal.
Además, en este caso, la CEH llegó
a la convicción de que las autoridades del Estado de Guatemala
incumplieron su deber de investigar los hechos y sancionar a los
responsables, violando el derecho a la justicia.
Por otra parte la desaparición forzada de
Jorge Alberto Rosal Paz y Paz es representativa de las represalias
que, sin fundamento jurídico ni ético, sufrieron familiares
de los miembros de la insurgencia.
1 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
2 Testigo de referencia
CEH. Regrese al Texto
3 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
4 Testigo de referencia
CEH. Posteriormente la familia tuvo información de que el
vehículo estaba en servicio en el Cuartel General, pintado
de otro color. Regrese al Texto
5 Testigo de referencia
CEH. Regrese al Texto
6 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
7 CI 48. 1984. Ciudad
de Guatemala. Regrese al Texto
8 Ibidem. Regrese
al Texto
9 CI 35. Abril, 1985.
Ciudad de Guatemala.
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