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Anexo I

Anexo I: Volumen 2

     

      CASO ILUSTRATIVO No. 34

 

MUERTOS POR DESPLAZAMIENTO FORZADO

MUNICIPIO DE CHICHE, QUICHE

 

 

 

     "Hay que acabar con los indios, éstos son comunistas y si no acabamos con ellos, mañana ellos nos quitarán nuestras tierras y hasta nuestras mujeres".1 

 

 

I.

Antecedentes

 

     El municipio de Chiché pertenece al departamento de Quiché y está ubicado en la Sierra de Chuacús. Se encuentra dividido en veinte caseríos, dos aldeas, dos haciendas y seis fincas. Además de dedicarse a la agricultura en pequeñas extensiones, con una producción predominante de granos básicos, sus pobladores migran en épocas de cosecha a la Costa Sur, donde están situadas las grandes plantaciones de café y de caña de azúcar para la exportación.

 

En la década de los setenta la mayoría de las comunidades de Chiché estaban organizadas en la Acción Católica, que jugó un papel importante al promover nuevas formas de organización y defender los derechos humanos inherentes a las personas.

 

     "Aquí en Laguna Seca, venía un padre a celebrar misa, y cuando en sus mensajes nos decía que nosotros teníamos derechos, que como cristianos tenemos derecho a reclamar nuestros salarios (...) nuestro delito fue reclamar el aumento de salario en las fincas en donde íbamos a cada año". 2 

 

     Durante la segunda mitad de la década de los setenta los pobladores de Chiché se integraron en el Comité de Unidad Campesina (CUC). Más tarde, algunos de ellos simpatizaron o colaboraron con la guerrilla. El Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) constituyó en algunas comunidades de Chiché las Fuerzas Irregulares Locales (FIL) y los Comités Clandestinos Locales (CCL), caracterizados por cumplir funciones organizativas y que no estaban armados. Posteriormente, estas organizaciones desempeñaron un papel importante en el proceso de desplazamiento.

 

La represión selectiva en Chiché se inició a principios de 1980, con la persecución de catequistas y directivos de Acción Católica, miembros del CUC y de los comités pro-mejoramiento, maestros y representantes de la corporación municipal, después que los comisionados militares y colaboradores civiles del Ejército elaboraran listas en que se acusaba a dichas personas de ser guerrilleras.

 

     Pero el antecedente más importante e inmediato del desplazamiento forzado en el municipio de Chiché fueron las masacres. La CEH registró 13 masacres ejecutadas por agentes del Estado durante 1981 y 1982. Tres fueron realizadas por miembros del Ejército de Guatemala. En las restantes participaron, además de elementos regulares del Ejército, comisionados militares y civiles que colaboraron con el Ejército, casi todos ladinos acomodados de la cabecera municipal, quienes al organizarse las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) se convirtieron en sus jefes. Las primeras PAC se formaron en junio de 1981 y algunos de sus miembros fueron obligados por el Ejército a participar en las ejecuciones, individuales o colectivas, de sus propios vecinos.

 

     La primera masacre se registró en enero de 1981, cuando efectivos del Ejército de Guatemala ejecutaron a cinco personas que asistieron a un culto evangélico en el caserío Membrillal II.3  En febrero de ese mismo año, en el camino hacia Laguna Seca, efectivos militares y hombres vestidos de civil ejecutaron a seis personas originarias del caserío Los Tzoc.4  El 21 de marzo, elementos del Ejército ejecutaron a 22 personas en el caserío Carrizal y posteriormente quemaron los cadáveres.5 

 

     El 20 de abril, tropas destacadas en el municipio de Zacualpa, conjuntamente con los comisionados militares de Chinique, quemaron las casas de la aldea de Chuaxán. "Casi toda la aldea huyó, los que se quedaron fueron quemados". Ese día mataron a 21 personas: niños, hombres y mujeres.6 

 

     En Chupoj, el 2 de agosto, 20 hombres vestidos de civil mataron a cinco miembros de una familia, cuatro de ellos menores de edad: "La gente ya se había ido a refugiar a las montañas, la gente que se quedó fueron asesinados".7  En octubre, militares y patrulleros civiles asesinaron, ante la mirada de los demás pobladores, a siete hombres en el caserío Laguna Seca.8 

 

     En 1982 se registraron otras seis masacres. El 20 de abril, efectivos del Ejército acompañados de patrulleros civiles y comisionados militares, llegaron a Tululché, donde detuvieron a un número no determinado de personas y quemaron casi todas las casas. Al día siguiente, cuando los pobladores regresaron, "los perros ya se están comiendo a las víctimas (...) Ese día hay muchos muertos en los barrancos, la gente los enterraba allí mismo".9  El 1 de mayo, en Chupoj II, los soldados ejecutaron a seis personas.10 

 

     El 31 de ese mismo mes fueron ejecutadas unas 23 personas en el caserío Los Tzoc. Los militares llegaron en la madrugada y empezaron a disparar contra las casas. La gente salió huyendo hacia las lomas, pero "muchos cayeron en la huida". Asimismo le prendieron fuego a las casas y las cosechas del lugar.11 

 

     El 22 de noviembre, efectivos del Ejército con la colaboración de los comisionados militares, reunieron a los pobladores de Tululché. Allí eligieron a 10 hombres y los condujeron camino al caserío El Boquerón, donde es probable que fueran ejecutados. Más tarde capturaron a otros 12 hombres, quienes los patrulleros civiles y 400 hombres del lugar sometieron a torturas y ejecutaron a golpes bajo órdenes del Ejército.12  En diciembre el Ejército obligó a los patrulleros civiles a participar en la ejecución de otros miembros de las PAC, sumando 72 las víctimas. Estos habían sido capturados y posteriormente torturados en la cárcel de la cabecera municipal de Chiché.13 

 

     El desplazamiento forzado fue una de las consecuencias inmediatas de las acciones militares contra la población civil indefensa. Los mayores flujos de desplazados se registraron a partir de los primeros meses de 1981 y durante todo 1982. En ese período se desplazaron casi en su totalidad los pobladores de las comunidades del Carrizal, Los Tzoc, Laguna Seca, Tululché, Chupoj, Tzalamabaj, Membrillal, Chuaxán, Cucabaj, Choyomché, Xexac, Tierra Colorada, Los Cerritos y San Francisco, todas ellas comunidades de Chiché.

 

     Durante los primeros meses las familias o los grupos de familias salían a refugiarse en los barrancos y montañas cercanas y regresaban después que el Ejército se retiraba de las comunidades. Pero, a principios de 1982, los pobladores dejaron pasar más de seis meses, hasta que regresaron a sus hogares, ya sometidos al control militar.

 

     El fenómeno del desplazamiento forzado en la región presentó dos tipos de víctimas, con su correspondiente modalidad. El primero estuvo constituido por aquéllos que salieron de sus aldeas en grupos familiares después de ser testigos presenciales de asesinatos o secuestros de parientes o vecinos y que buscaron protección en otras comunidades donde tenían parientes, o bien en la ciudad de Guatemala o en la Costa Sur.

 

El segundo estuvo constituido por comunidades enteras, con mayor organización y presencia de la guerrilla a través de sus representantes locales, que asistieron a la población para disponer de un sistema de vigilancia destinado a prevenir la llegada de los militares.

 

     "Tuvimos que abandonar nuestras casas, nuestras comunidades en sí, que tuvimos que refugiarnos en otras comunidades, hay gente pues, guías del Ejército que cabal nos conoce donde estamos y cabal nos hubieran acabado (...) Los bombardeos que hubo encima de nuestras casitas es de que ya no podíamos vivir dentro de nuestras casas, entonces, nos fuimos regados por todos lados pero en diferentes comunidades". 14 

 

     De la misma manera, mientras que se prolongó el período de refugio en las montañas y barrancos, la población no sólo sufrió los ataques militares, sino que tuvo que afrontar las condiciones del medio15  y la ausencia de alimentos y medicamentos, indispensables para la sobrevivencia. "No se atrevían a regresar, comían zacate verde, matazanos, hierba mora, dormían bajo los árboles. En dos oportunidades los aviones tiraron bombas".16 

 

     En las ocasiones en que hombres bajaron a sus comunidades a proveerse de alimentos, fueron sorprendidos por el Ejército: "Se encontraba en su casa, como a las ocho de la mañana, había ido por alimentos, cuando el Ejército lo encontró, allí lo mataron con machete (...) lo degollaron".17 

 

II.

Los hechos

 

Varias personas, entre ellos muchos niños, que huían del ataque de los soldados, murieron en el desplazamiento:

 

     Un día del mes de septiembre de 1981, a las once de la mañana, una de las familias recibió el aviso: el Ejército estaba cerca de la comunidad. Todos se apresuraron a salir, para refugiarse en los montes y barrancos cercanos. Los padres de esta familia salieron huyendo con sus cuatro hijos. La madre tenía ocho meses de embarazo y llevaba en la espalda a su hija más pequeña, Tomasa Chitic, de dos años de edad. Cuando iba corriendo la niña cayó al suelo, pero no se detuvo a recogerla porque los soldados los perseguían y bombardeaban, por aire y tierra. Un helicóptero disparaba indiscriminadamente contra la población. La gente buscaba desesperadamente un lugar donde refugiarse. Ese mismo día, pero más tarde, los padres encargaron a otras personas el cuidado de sus otros tres hijos y salieron a buscar a la hija que había quedado en el camino. En el trayecto hacia la comunidad de Laguna Seca la encontraron: estaba muerta. La levantaron y después la enterraron allí mismo.

 

     Transcurriendo un mes, la misma señora se estaba bañando en un temascal y allí dio a luz una niña. De repente, escuchó los gritos de los demás vecinos que avisaban nuevamente de la llegada de los soldados. La mujer se apresuró a envolver a la recién nacida y salió corriendo, dejándola al lado del temascal. Otra vecina que también iba huyendo, pasó cerca y escuchó los llantos de la bebé. La recogió y se la llevó con ella al monte. Cuando los pobladores de la comunidad estaban reunidos ya en un refugio más seguro y el padre de la niña se disponía a ir por ella, la señora que la había recogido entregó la criatura a sus progenitores. Esta niña tiene en la actualidad 15 años de edad. Aún no ha sido inscrita en el registro de nacimientos de su municipalidad.18 

 

La enfermedad y el hambre también fueron causa de muerte entre los que huían:

 

     En septiembre de 1982 los hermanos Antonio y Sebastián fallecieron en la montaña. Días antes, los soldados le habían quitado la vida a su padre,19  quien había bajado a la comunidad. Antonio, entonces de cuatro años de edad, se enfermó del estómago y le dio diarrea. No fue posible prepararle ni siquiera medicina casera; el fuego necesario para prepararla los habría delatado ante los soldados. Después de un día y una noche en el barranco, Antonio murió en brazos de su madre. Lo enterraron allí mismo. Tres semanas más tarde, cuando ya habían regresado a Membrillal, falleció también Sebastián, de dos años de edad. Tenía fiebre y no lo pudieron llevar a Chiché para que recibiera atención médica, porque el Ejército estaba controlando a los pobladores y si encontraban a alguien en el camino lo más probable era que lo matasen.20 

 

     Durante el desplazamiento forzado varias personas fueron detenidas por los militares con el propósito de obtener información sobre la población que huía por la montaña. En mayo de 1982 los patrulleros aprehendieron a cinco mujeres, cinco niños y tres hombres. Los llevaron a la hacienda San Francisco y allí mataron a los hombres.21 

 

     A las mujeres capturadas las violaban y a algunas de ellas las ejecutaban posteriormente: "Fueron alcanzada por una bala (...) los soldados la agarraron, hicieron una rueda y uno por uno la violó. Después uno de los soldados la degolló".22 

 

     La CEH registró dos masacres durante el desplazamiento. En agosto de 1981 elementos del Ejército y comisionados militares ejecutaron a cinco hombres que escapaban, cerca del caserío Chupoj.23  El 28 de mayo de 1982 los soldados, con la colaboración de los patrulleros civiles, llegaron a Tululché y ejecutaron a siete personas cuando intentaban huir por los barrancos.24 

 

     "Al pasar por un tronco, en la parte baja del barranco, un niño llora y eso delata al grupo. Los soldados les dan alcance y matan a [la familia] (...). Dos personas más murieron ese día (...) Encuentran los cuerpos más tarde con señales de haber sido comidos por animales". 25 

 

     "Los niños se perdían, las madres estaban desesperadas (...) muchos niños se perdieron y si se encontraban con el Ejército, pues de plano los mataban porque ya no supimos más (...) los perros en esos tiempos estaban bien gordos porque mucho comían".26 

 

La gente dejó en las montañas y barrancos muchos familiares muertos o desaparecidos, sin saber qué había sucedido con ellos o sin haberlos podido enterrar según la costumbre y con dignidad.

 

III.

Después de los hechos

 

     Con los hostigamientos y rastreos en las montañas el Ejército pretendía, entre otros fines, provocar que la población regresara a sus comunidades bajo control militar. Pero con la amnistía de 1982 la población fue llamada abiertamente para que se reintegrase en sus comunidades. Muy pocas familias se resistieron. Otras regresaron más tarde. El Ejército prometió a los desplazados internos ayuda económica para la resconstrucción y sobrevivencia, tales como techo mínimo y granos básicos. Sin embargo, esto nunca constituyó una ayuda significativa para afrontar la situación en que se encontraban las familias, que habían perdido todo durante el desplazamiento: alimentos, vivienda y herramientas de trabajo.

 

     "Cuando regresamos en las casas ya no teníamos nada, nos quedamos sin nada, sin maíz, sin ropa, sin frijol, ahí sí que sólo lo que teníamos entonces. Eso fue terrible para recordar toda una historia, es difícil soportar de decir de que la guerra todo lo que dejó, fue una cosa triste". 27 

 

     En la actualidad la población que vivió la experiencia del desplazamiento interno no se ha recuperado de las pérdidas humanas, económicas y simbólicas que sufrieron en los años más duros del enfrentamiento armado. Por el contrario, fueron obligados a reintegrarse en sus comunidades bajo nuevas formas de organización política y social e incluso religiosa. De este modo, los hombres fueron forzados por el Ejército a organizarse en las PAC, con el propósito de reorganizar el poder local desde una perspectiva contrainsurgente y militar. Además, muchos miembros de las PAC fueron obligados por el Ejército a participar en ejecuciones, individuales o colectivas, de sus propios vecinos y parientes, lo que dejó profundas huellas en las relaciones intra e intercomunitarias.

 

     "Luego que la gente había regresado a organizarse en las PAC, los soldados obligaron a los patrulleros a matar algunos vecinos, pero la gente no quería; pero nos decían, los van a matar o si no ustedes van a morir también (...) Sólo los hombres fueron llamadas a matar, no se sabe por qué los mataron, ellos no eran líderes de la comunidad".28 

 

     "Cincuenta patrulleros de Laguna Seca tuvieron que matar a palos a la víctima, le decían que era un guerrillero y que había que hacer justicia, uno por uno tenía que pasar y darle un golpe. Si no cumplen vamos a matarlos a todos ustedes, dijeron".29 

 

     Este conjunto de situaciones implicó la imposición de nuevos vínculos, tanto sociales como religiosos. Las relaciones que se habían establecido por tradición con los muertos y con los vivos fueron trastornadas y sustituidas por otros valores y parámetros, como la militarización y el uso de la violencia para abordar los problemas o conflictos.

 

IV.

Conclusiones

 

     La CEH llegó a la convicción de que los niños y ancianos, hombres y mujeres fallecidos y heridos durante el desplazamiento a que fueron forzados por las acciones militares, fueron víctimas inocentes de las prácticas contrainsurgentes implementadas por las fuerzas de seguridad del Estado. Por lo tanto, el Ejército, pero también los comisionados militares, los jefes y miembros de las PAC, y por ende el Estado de Guatemala, es responsable por la violación del derecho a la vida y a la integridad física de dichas personas.

 

     El caso es ilustrativo del fenómeno del desplazamiento forzado interno, por medio del cual el Ejército intentaba destruir comunidades indefensas con el propósito de aniquilar a la población civil que supuestamente simpatizaba o apoyaba a la guerrilla. Asimismo, es ilustrativo de la forma en que la población desplazada, posteriormente, fue sometida a control militar, principalmente a través de la reorganización del poder local por medio de las PAC.

 

La colaboración que la población pudo haber prestado a la guerrilla no otorga justificación jurídica o ética a los crímenes contra la población cometidos por los agentes del Estado.

 

     El caso ilustra también, a juicio de la CEH, la forma en que el Ejército de Guatemala involucró a la población civil en actos represivos, al haber obligado a los hombres a participar en la ejecución de sus parientes y vecinos, algunos de estos en actos públicos y a través de métodos altamente crueles e inhumanos. Esto hace más compleja la tarea de la reconstrucción social y humana de los guatemaltecos.

 

Por otro lado, los habitantes actuales de dichas comunidades no han podido hasta la fecha reencontrarse con sus muertos, debido a que la mayoría no ha podido culminar sus procesos de duelo y no ha obtenido el reconocimiento social y legal de la muerte.

 

LISTADO DE LAS VICTIMAS

 

Muerte por desplazamiento forzado

 

 

Antonio Sinte Zapeta

Sebastian Sinte Zapeta

Tomasa Chitic Gonzales


1  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

2  Ibidem. Regrese al Texto

3  Testigo directo CEH. C 2566. Enero, 1981. Regrese al Texto

4  Testigo directo CEH. C 2251. Febrero, 1981. Regrese al Texto

5  Testigo directo CEH. C 2115. Marzo, 1981. Regrese al Texto

6  Testigo directo CEH. C 2108. Abril, 1981. Regrese al Texto

7  Testigo directo CEH. C 2147. Agosto, 1981. Regrese al Texto

8  Testigo de referencia CEH. C 2398. Octubre, 1981. Regrese al Texto

9  Testigo directo CEH. C 2715. Abril, 1982. Regrese al Texto

10  Testigo directo CEH. C 16441. Mayo, 1982. Regrese al Texto

11  Testigo directo CEH. C 2158. Mayo, 1982. Regrese al Texto

12  Testigo directo CEH. C 2801. Noviembre, 1982. Regrese al Texto

13  Testigo directo CEH. C 2253. Diciembre, 1982. Regrese al Texto

14  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

15  La mayoría de las comunidades se refugiaron en barrancos que tenían hasta 300 metros de profundidad. Algunos de los bosques donde la población también buscaba refugio ya habían sido quemados. Regrese al Texto

16  Testigo directo CEH. C 2158. Mayo, 1981. Regrese al Texto

17  Testigo directo CEH. C 2577. Mayo, 1982. Regrese al Texto

18  Testigo directo (madre sobreviviente) CEH. Septiembre, 1981. Laguna Seca I, Chiché, Quiché. Regrese al Texto

19  Testigo directo (esposa de la víctima) CEH. C2650. Agosto, 1982. Regrese al Texto

20  Testigo directo (madre sobreviviente) CEH. Agosto, 1982. Membrillal II, Chiché, Quiché. Regrese al Texto

21  Testigo directo CEH. C 2735. Mayo, 1982. Regrese al Texto

22  Testigo directo CEH. C 2500. Junio, 1982. Regrese al Texto

23  Testigo directo CEH. C 2564. Agosto, 1981. Regrese al Texto

24  Testigo directo CEH. C 2305. Mayo, 1982. Regrese al Texto

25  Ibidem. Regrese al Texto

26  Testigo directo CEH. C 2963. Mayo, 1982. Regrese al Texto

27  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

28  Testigo directo CEH. C 16809. 1982. Regrese al Texto

29  Testigo directo CEH. C 2830. Septiembre, 1982. 1 381

 

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