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CASO ILUSTRATIVO No.
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MASACRE DE NIÑOS DEL
CANTON LAGUNA SECA I, QUICHE
"La muerte es
más dolorosa cuando los papás no pueden ver el cuerpo
de sus hijos. El dolor que causó el Ejército no se
deja decir en palabras. Nos sentimos enfermos, tristes, pobres y
abandonados".1
I.
Antecedentes
El municipio de Chiché,
donde se encuentra el cantón Laguna Seca I, se ubica en el
departamento de Quiché, a unos a diez kilómetros al
sudeste de la cabecera departamental. El cantón es habitado
en exclusiva por población maya k'iche'. Desde hace muchos
años, los problemas fundamentales de esta región eran
la tenencia y el acceso a la tierra. Esto determinó que la
población se organizara en las Ligas Campesinas2
y en 1978, en el Comité de Unidad Campesina (CUC), que logró
aglutinar a los habitantes de las áreas rurales. También,
Acción Católica realizaba actividad en esta zona.
Al mismo tiempo,
en esa década, el Ejército Guerrillero de los Pobres
(EGP) inició su campaña de concienciación e
intentó penetrar en la zona. El mensaje que hizo circular
se refería a la insuficiencia de la lucha política
y la necesidad de pasar a la lucha armada. Recorriendo las comunidades
la guerrilla logró incorporar a algunos jóvenes en
sus filas, además de conseguir apoyo logístico en
ciertos lugares.
II.
Los hechos
En marzo de 1981
la guerrilla atacó a soldados provenientes de Santa Cruz
del Quiché en Chinique, municipio cercano a Chiché.3
Acto seguido los insurgentes se retiran, tomando el camino que conduce
al cantón Tululché. Los militares los persiguen pero,
en vez de atacar a los rebeldes, arremeten contra la primera comunidad
que encuentran a su paso, el cantón Laguna Seca I.
Los soldados llegan
acompañados por miembros de las Patrullas de Autodefensa
Civil (PAC) de Chiché y de Chinique. Un vecino denuncia ante
el Ministerio Público de Quiché: "(...) En el año
de mil novecientos ochenta y uno llegaron (sic) los soldados del
Ejército y los señores patrulleros de la comunidad
de Chiché".4
Al momento de llegar las tropas, la comunidad estaba
sufriendo una epidemia de sarampión, por lo que buena parte
de los niños se encontraban enfermos en sus camas.
Al notar la presencia
del Ejército los pobladores intentaron huir hacia los barrancos.
Sin embargo, varios de los niños enfermos fueron dejados
en las casas, suponiendo que los soldados no les harían daño.
Algunos adultos también permanecieron junto a los niños.
Los testimonios afirman
que los militares y patrulleros operaron con alevosía: "Es
decir, entraron desde la mañana, primero desayunaron; para
ello matan coches5
y gallinas y los cocen. Luego, cuando están bien alimentados,
empiezan a matar a la gente".6
Algunos de los niños
y sus acompañantes fueron degollados por los soldados y patrulleros.
Los cuerpos de otros fueron encontrados fuera de los hogares y presentando
varios impactos de bala. A dos niñas, de ocho y dos años,
"los soldados les han colocado lazos al cuello, y las dejaron
ahorcadas dentro de la casa".7
Cuando el Ejército se retiró rumbo
a Tululché, dejaba en el lugar numerosas víctimas
y muchas casas quemadas.
Los habitantes de
Laguna Seca I permanecieron escondidos entre montañas y barrancos
durante toda la noche. Al día siguiente, cuando los soldados
y los patrulleros ya se habían retirado, los adultos regresaron
a sus casas con la esperanza de encontrar con vida a los niños
y a quienes se quedaron a su cuidado. Sin embargo, "cuando regresamos
de los matorrales donde nos escondimos, encontramos los cadáveres
de nuestros familiares y vecinos".8
Los cuerpos de las
víctimas fueron enterrados por sus parientes en distintos
lugares, algunos cerca de sus hogares y otros en distintos sitios
de la montaña. "(...) lo hicimos de esta manera por temor
a los militares, ya que podían volver".9
Además, porque el cementerio estaba ubicado en la cabecera
municipal de Chiché, lejos de la comunidad.
La CEH pudo identificar a 42 víctimas, muchas
de ellas niñas y niños enfermos; 35 fueron ejecutadas,
tres torturadas y dos desaparecidas.
III.
Después de los hechos
Muchos de los padres
de familia que perdieron a sus hijos en aquella masacre conservan
aún hoy el sentimiento de culpa por haber dejado a los mismos
a merced de los agresores. Algunos han quedado trastornados, hasta
perder el sentido de la realidad.10
El 20 de marzo de
1997 algunos familiares de las víctimas, asesorados por la
Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA), presentaron
denuncia penal ante el fiscal distrital del Ministerio Público
de Quiché, pidiendo que se investigaran los hechos y se ordenase
la exhumación de las víctimas. Además, solicitaron
que fuera cursada una petición de informe "al Ministerio
de la Defensa y demás instituciones, sobre los nombres de
los oficiales, soldados y patrulleros civiles que participaron en
estos hechos criminales y que en esta época estaban a cargo
de las unidades militares en estos lugares".11
El 5 de mayo de 1997
el Ministerio Publico pidió la aprehensión de seis
patrulleros sospechosos de haber participado en la masacre. El juez
requerido resolvió que "por el momento no ha lugar a ordenar
la aprehensión de los sindicados".12
Pocos días después, el ministro de la Defensa Nacional
contestó la solicitud de información expresando: "Me
permito manifestarle que de acuerdo a los archivos correspondientes,
en la fecha señalada no aparece registrado que haya operado
patrulla alguna en esa área".13
Del 23 al 28 de junio
de 1997 la Fundación de Antropología Forense de Guatemala
(FAFG) llevó a cabo la diligencia de exhumación ordenada
por el Juzgado Segundo de Primera Instancia de Quiché en
la causa No. 995-97. Fueron hallados restos de "8 osamentas de las
9 que habían sido denunciadas y por las que se abrió
este proceso",14
lográndose la identificación en todos los casos. Pese
al mal estado de conservación de los cadáveres, la
identificación fue posible, según los antropólogos
forenses que intervinieron, debido a que "los datos antemortem,
que los familiares nos presentaron por medio de las propias entrevistas,
fueron bastante consistentes, tanto en la ubicación de las
fosas, la forma en que habían inhumado a sus muertos, la
ropa y artefactos asociados dentro de las cajas. Así mismo,
el hecho que ellos narran es concordable al tomar en cuenta la edad
de las víctimas". Sin embargo fue imposible establecer la
causa de la muerte de las víctimas. En definitiva, de las
ocho osamentas encontradas, siete correspondían a niñas
o niños, entre ellos tres hermanos.
Los familiares de otras seis víctimas de
la misma masacre, en su mayoría menores de edad, están
tramitando la exhumación de sus restos.
IV.
Conclusiones
La CEH, después de haber estudiado las evidencias
reunidas, llegó a la plena convicción de que, en el
mes de marzo de 1981, efectivos del Ejército de Guatemala
y patrulleros de autodefensa civil de Chiché y Chinique ejecutaron
arbitrariamente a 35 personas indefensas, en su mayoría niñas
y niños del cantón Laguna Seca I, en violación
de sus derechos humanos.
La CEH destaca la
gravedad del hecho que el Ministerio de la Defensa, como lo evidenció
posteriormente su respuesta al Ministerio Público, haya encubierto,
desde su inicio estos gravísimos crímenes. Este encubrimiento
superior y las dificultades objetivas y subjetivas del sistema de
justicia para lograr la sanción de los responsables, a pesar
de que algunos de ellos fueron identificados, lleva a la conclusión
que, en este caso, el Estado no ha dado cumplimiento a su deber
de investigar
La CEH considera que esta masacre ilustra los extremos
a que condujo la aplicación de los planes contrainsurgentes
del Ejército en el departamento de Quiché en los años
1981-1982, donde no se respetó siquiera la vida de los menores
de edad.
LISTADO DE LAS VICTIMAS
Ejecución arbitraria, Tortura
Tomas Saquic Ya
Ejecución arbitraria
Basilio Pol Quino
Catarina Canil
Catarina Nix Nimaja
Diego Mejia Pol
Dominga Suar Cuin
Estela,Pol,Quino
Gaspar Cuin Guarcas
Isabela Cuin Guarcas
Josefa Xirun Mejia
Juana,Chitic,Cuin
Juana Mejia Pol
Manuel Saquic Tzoc
Manuel Tzoc Chitic
Maria Suar
Micaela Chitic Cuin
Micaela Gonzalez Suar
Micaela Xirum Tzoc
Nicolas Quino Morales
Pedro Aguilar Morales
Santos Isabel Tevalan Saquic
Sebastian Xirum Tzoc
Sebastiana Pol Morales
Tomas Aguilar Lares
Tomas Panjoj Tzoc
Tomas Pantzoc Tzoc
Tomas Saquic Tzoc
Tomas Suar Cuin
Tomas Tevalan Ordoñez
Tomasa Chitic Gonzalez
Tomasa Guarcas
Tomasa Mejia Tecun
Venancio Cuin Guarcas
Veronica Panjoj Tzoc
Veronica Pantzoc y Tzoc
Desaparición forzada
Manuel Pol Perez
Pablo Xirum Lares
Torturas
Manuela Itzoc Itzoc
Maria Tecun Lorenzo
Sebastiana Ya Pol
Otras Violaciones
Tomas Suar Quiej
Tomasa Ordoñez
1 Testigos directos CEH.
Regrese al Texto
2 Se trata de las primeras
formas de organización para la reivindicación de aspiraciones
campesinas. Regrese al Texto
3 C 2369. 1981. Regrese
al Texto
4 Testigo directo Ministerio
Público. Quiché (Causa No. 875-97). Regrese al
Texto
5 Palabra usada por los
campesinos para referirse a los cerdos. Regrese al Texto
6 Testigo directo CEH.
C 2369. 1981. Chiché, Quiché. Regrese al Texto
7 Testigo directo CEH.
C 2369. 1981. Chiché, Quiché. Regrese al Texto
8 Testigos directos Ministerio
Público. Quiché (Causa No. 875/97). Regrese al
Texto
9 Testigo directo Ministerio
Público. Quiché (Causa No. 875-97). Regrese al
Texto
10 La mamá de
un bebé muerto en la masacre y que resultara herida durante
los hechos, resultó con traumas físicos y psicológicos
que le impiden valerse por si misma. Regrese al Texto
11 Expediente No. 875-97
del Ministerio Público de Quiché. Regrese al Texto
12 Resolución
del juez Olegario Antonio Labbé Morales, Juzgado Segundo
de Primera Instancia Penal de Narcoactividad y delitos contra el
ambiente de Quiché, Santa Cruz del Quiché, 7 de mayo
de 1997, causa C-955-97. Of. 3§. Regrese al Texto
13 Oficio No. 2825 de
fecha 12 de mayo de 1997 del general de división Julio Arnoldo
Balconi Turcios, ministro de la Defensa Nacional, al licenciado
Ramiro Gonzalo Lee, agente fiscal del Ministerio Público
de Quiché. Regrese al Texto
14 Fundación
de Antropología Forense de Guatemala, Informe antropológico-forense
Laguna Seca, Quiché, Guatemala, 16 de febrero de 1998,
pg. 23. 1 7
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