|
CASOS ILUSTRATIVOS
No. 43
LOS PATRULLEROS DE CUCABAJ
"Nos hicieron
matar a nuestros hermanos, eso no podemos olvidarlo nunca, con ese
peso es que seguimos viviendo. Eso es peor que nos maten los soldados,
tenemos ese doloroso recuerdo para siempre en nuestros pensamientos".1
I.
Antecedentes
Cucabaj es una aldea situada en el municipio de
Santa Cruz del Quiché, y que habita población maya
k'iche'.
En los años
sesenta Acción Católica inició sus actividades
en las comunidades del área. A través de cursos de
alfabetización dio a conocer a los pobladores unas nuevas
opciones inspiradas en la Teología de la Liberación.
A finales de los años sesenta, el Comité de Unidad
Campesina (CUC) empezó sus actividades políticas.
En 1980 gran parte de los pobladores de Cucabaj participaba en el
CUC. Uno de sus líderes, Mateo López Calvo, falleció
en la quema de la embajada de España el 31 de enero de 1980.2
A su vez, a finales de los setenta, el Ejército Guerrillero
de los Pobres (EGP) estableció los primeros contactos en
la comunidad. Los pobladores sabían distinguir entre las
actividades de carácter político y la de índole
militar: "[Los miembros del EGP] llegaban a las reuniones del
CUC pacíficamente, para hacer mitines y actividades de propaganda
política (...) la mayoría de la población,
también Mateo [López Calvo], mantuvo la postura
de no mezclar la lucha política con la militar, y así
hicimos, nuestro trabajo se dirigía a abrir espacios políticos".3
Por su parte y a la vez, el Ejército incrementó el
reclutamiento forzado y los comisionados militares comenzaron, en
voz de un declarante, a "controlar que no hubieran reuniones
clandestinas".4
Durante el primer
semestre de 1981 tuvieron lugar en la comunidad acciones de represión
selectiva realizadas por el Ejército.5
En julio de 1981
entraron en la comunidad numerosos efectivos del Ejército,
por considerar que Cucabaj, al ser una zona de paso hacia el norte
del departamento, representaba un lugar de valor estratégico
para el desarrollo de las actividades militares. El Ejército
sabía, además, que en la comunidad había una
fuerte presencia de población organizada. Ante el avance
de los soldados, unos pobladores lograron huir; otros, más
de treinta personas, fueron encerrados en la casa del ex líder
del CUC, Mateo López Calvo. Los torturaron para arrancarles
información. Un declarante cuenta: "Era un símbolo
que los mataran en esa casa que ese mismo día quemaron (...)
iban cortando a pedazos, las orejas, las manos, la nariz, para que
delataran a su propia gente, porque todos estábamos en el
CUC".6 Más
tarde, los ejecutaron. Los cadáveres quedaron abandonados
y, contra la tradición maya y cristiana, no fueron velados
ni recibieron sepultura. Un miembro de la comunidad afirma: "Los
comieron los perros porque ninguno tuvo valor para enterrarlos
por temor a que volviera el Ejército, no se puede decir cómo
a nuestra gente eso le duele, no tener un lugar sagrado donde descansen
sus familias".7
Después de la masacre, el Ejército y los patrulleros
de Chiché, Chiniqué, Joyabaj y San Pedro Jocopilas
llegaban una o dos veces por semana y permanecían durante
un día en la comunidad.
La población
estuvo unos meses escondiéndose en los barrancos y montañas.
Cuando los habitantes volvieron a su comunidad dejaron de reunirse,
ya que relacionaron sus actividades políticas con la represión
sufrida. Un declarante cuenta: "Algunos se alzaron porque no
vieron para dónde y sabían que estaban quemados por
su participación en el CUC (...) pero el EGP [nos]
abandonó porque no tenía fuerza para enfrentar".8
II.
La formación de las Patrullas de Autodefensa
Civil (PAC)
A mediados de octubre
de 1982 elementos del Ejército al mando de un teniente entraron
en Cucabaj y ordenaron a la población concentrarse en el
campo, en un lugar cercano que se llamaba La Antena, para organizar
las PAC. Todos los hombres mayores de 15 años fueron obligados
a incorporarse a ellas y allí mismo se instaló un
puesto para la patrulla. Según recuerda un ex patrullero
de la época, un miembro del Ejército justificó
la creación de este cuerpo diciendo: "Había que
organizar las patrullas para salir de la violencia, para defenderse
de la delincuencia y de la 'mala gente', para que no hubieran asaltos
en las camionetas".9
Las PAC de Cucabaj
recibieron la orden de vigilar todos los días, de mañana
y de noche los caminos de acceso a la aldea. Si alguien no patrullaba,
debía pagar una multa de 25 quetzales o patrullar sin dormir
dos o tres días.
Una mujer de la
aldea recuerda:
"Cuando formaron
las patrullas nosotras tenemos muchos sufrimientos. Los hombres
llegan a las casas, maltratan, pegan, ya no quieren trabajar, se
van con los ejércitos (...). Cuando tienen su turno en las
patrullas tenemos que ver de dónde conseguimos sus comidas
para que no tengan vergüenza por no tener comida, se llevan
lo mejor: huevito, tortillas, su tambo de café (...) aunque
ya no quede comida para los niños (...). Nosotras sufrimos
eso".10
III.
El fratricidio
Hacia el 10 de diciembre
de 1982 miembros de las PAC capturaron a otro patrullero, Sebastián
Nato, y lo trasladaron al puesto que tenían en La Antena,
donde lo torturaron e interrogaron durante cuatro o cinco días.
Después lo condujeron al destacamento militar de Santa Cruz
del Quiché donde continuaron con las torturas. Cedió
entonces, delató a dos personas que pertenecían al
EGP: Isabel Calvo y otro hombre, originario de Sacapulas. Alrededor
del 17 de diciembre, estas dos personas fueron detenidas y torturadas.
Sebastián Nato e Isabel Calvo fueron más tarde ejecutados
y sus cadáveres arrojados a los barrancos de Lemoa, aldea
del municipio de Santa Cruz del Quiché.
El 19 de diciembre,
domingo, irrumpieron en Cucabaj dos camiones del Ejército
bajo el mando del mismo teniente que participó en la formación
de las PAC y de otro oficial. Les acompañaba la persona de
Sacapulas aprehendida junto a Isabel Calvo, que estaba encapuchada
y actuaba como guía. Un declarante que estuvo presente cuenta:
"El de Sacapulas dio información y por eso llegó
con el Ejército de guía, iba encapuchado pero enseguida
le reconocimos por la voz y por todo".11
Los militares reunieron a los patrulleros que estaban de turno y
les interrogaron sobre un buzón con medicinas -escondidas
por Isabel Calvo- que había sido encontrado en un panteón
del cementerio. "Nosotros no sabemos nada", respondieron
los patrulleros, "Entonces, si ustedes no saben, vayan a llamar
a quienes sepan",12
ordenó el oficial.
Sobre las cinco de
la tarde, miembros del Ejército concentraron en el puesto
de las PAC, en La Antena, a unos 150 hombres de Cucabaj. Luego,
los llevaron al cementerio de Cucabaj, donde los soldados los rodearon.
"Les doy cinco minutos para que salgan los que son guerrilleros",
ordenó el oficial.
Como nadie salió,
el oficial agregó: "Entonces aquí no hay guerrilleros.
Si no hay vamos a llamar al "aparato" [guía encapuchado]
para que saque a los guerrilleros".13
El encapuchado indicó
que no habían llegado los guerrilleros. Sin embargo, por
la insistencia y las amenazas del oficial, señaló
a Diego Nato, un patrullero joven, y éste señaló
entonces a Santos López Tipaz, también patrullero.
"Sólo
yo soy guerrillero, yo no voy a entregar a ninguno, si me matan
me matan a mi pero a balazos, no quiero que me amarren y me torturen"
14 -exclamó
Santos López- y, en un intento desesperado por escapar, salió
corriendo. Fue acribillado a tiros por el teniente.
Acto seguido, comenzaron
a torturar a Diego Nato. Un declarante que se encontraba presente
detalla: "Estaba en el piso, le golpearon, le patearon, le sacaban
pelos a montones".15
Nato dio los nombres de otros patrulleros, que fueron detenidos
por el Ejército: Tomás Ventura González, Tomás
López Tiño y Diego Ventura López.
"Hay que sacar los que están podridos
para que no se pudran los demás, si no, no van a tener paz
en sus casas",16
reprendió el oficial.
A continuación,
el oficial ordenó a los patrulleros que pasaran, uno por
uno, y que cortaran el cuello de sus compañeros, hasta matarlos.
Un testigo presencial afirma que debieron hacerlo, "hasta quitarles
la cabeza, también tuvimos que darles con piedras y palos".17
De esta manera el Ejército obligó a los hombres de
Cucabaj a matar a sus vecinos Santos López López,
Tomás Ventura González, Tomás López
Tiño y Diego Ventura López.
A las siete de la noche, cuando los presuntos guerrilleros,
todos inermes, estaban ya muertos, el oficial ordenó que
los enterraran.
Diego Nato también
señaló a Tomás Lux, Juan González y
Miguel Lux Tiño. Estos, junto con quien los había
delatado, fueron llevados detenidos por los militares, que reanudaron
las torturas para obtener más nombres de guerrilleros de
la comunidad.
El 28 de diciembre
patrulleros de Lemoa llegaron a Cucabaj con las personas que habían
sido detenidas el 19 de ese mes. Llegaron con evidencias de las
torturas sufridas; cuentan: "A uno ya le sacaron los dientes,
otro falta un dedo de su pie".18
Y de nuevo, en el cementerio, obligaron a los patrulleros que estaban
de turno a cortarlos de a poco, con un cuchillo, hasta matarlos.
Dos personas más
fueron nombradas por los torturados y apresados por el Ejército
y los patrulleros: Sebastián Ventura Grijalbo, cuyo cadáver
fue encontrado luego por la comunidad, y Marto de León Tiño,
que fue desaparecido.19
En total, la CEH identificó a 14 víctimas,
todos pobladores y miembros de las PAC de Cucabaj.
IV.
Después de los hechos
Por temor a figurar
en las listas y ser ejecutados, algunos hombres de la comunidad
que pertenecían al CUC huyeron para ocultarse por los barrancos.
De éstos, dos se incorporaron al EGP y el resto se desplazó
a la montaña.
Muchos de los pobladores
se integraron en la organización Comunidades Etnicas Runujel
Junam (CERJ) y se propusieron disolver las PAC. El 7 de diciembre
de 1987 unas cien personas de Cucabaj, entre quienes se contaban
mujeres, hombres y niños, participaron en una marcha a la
ciudad de Guatemala para lograr este objetivo. Cucabaj fue una de
las primeras comunidades donde las PAC se desintegraron, en 1988.
Los habitantes de
Cucabaj guardan en su memoria con sentimientos de culpa la imagen
de los hechos. Una mujer de la comunidad afirma: "Nos hicieron
matar a nuestros hermanos, eso no podemos olvidarlo nunca, con ese
peso es que seguimos viviendo, eso es peor que nos maten los soldados,
tenemos ese doloroso recuerdo para siempre en nuestros pensamientos".20
A pesar de reconocer que los victimarios se vieron obligados a matar
para sobrevivir, la experiencia es muy difícil de superar
para los familiares de las víctimas. La misma declarante
añade: "Todos tenían alguna familia y mataron a
sus familias, a sus hermanos, pero sabemos que fueron obligados
y en ese tiempo sabemos que hay que hacer lo que dicen los soldados
porque si no morimos todos, pero siempre queda el dolor, la pena
de que mataron a sus hermanos (...) Las familias de los que mataron
no mucho quieren hablar". 21
Los pobladores maya
k'iche' que sobrevivieron resistieron el enfrentamiento armado interno,
pero arrastran las consecuencias de la guerra. Así lo relata
un líder de la comunidad: "Costó mucho acabar con
las patrullas porque dividieron a la población, pero la mayoría
estaba unida, no nos llegaban los ejércitos, resistimos a
sus campañas, aunque siempre bien calladito y siempre con
miedo".22 Quedó
manifiesta de forma palpable la división de la comunidad,
ya que alrededor de 25 hombres con sus familias se mudaron para
vivir en La Antena, convirtiendo este lugar en una aldea. Otros
continuaron en las patrullas: "Los que viven en La Antena ya
no los reconocemos porque ya no son como nosotros, ya tienen las
ideas que dejaron los soldados, ellos hicieron mucho daño".23
Por otra lado, la
violencia sufrida por esta comunidad provocó fenómenos
como el aumento del alcoholismo y una más acusada y creciente
violencia intrafamiliar y comunitaria. Algunos huérfanos
se desplazaron para subsistir hacia la ciudad de Guatemala. Una
mujer de la comunidad cuenta: "Yo sé de cinco huérfanos
que se fueron a Guate de lustradores y acaban robando. Nosotras
sabemos que eso lo dejaron los soldados (...) porque mataron sus
papás".24
V.
Conclusiones
Luego de estudiados
los antecedentes del caso, la CEH llegó a la convicción
de que 14 personas de la comunidad de Cucabaj, Santa Cruz del Quiché
fueron ejecutadas arbitrariamente por patrulleros civiles, en cumplimiento
de órdenes directamente impartidas por oficiales del Ejército
de Guatemala. Sus muertes constituyen una grave violación
del derecho a la vida.
Las torturas sufridas por las mismas víctimas,
constituyen graves violaciones del derecho a la integridad personal.
La CEH considera que, aún cuando el deber
de obediencia militar no se extiende al cumplimiento de órdenes
que implican cometer violaciones de derechos humanos, en este caso
los patrulleros que ejecutaron a sus propios compañeros fueron
colocados, por los militares, en una situación límite
que anuló su capacidad para obedecer o desobedecer libremente
las órdenes impartidas.
La circunstancia anteriormente señalada
es arquetípica del efecto disociador de los lazos de solidaridad
existentes en las comunidades mayas k'iche' y de la alteración
de los valores y las costumbres familiares y comunitarias, como
resultado del fenómeno de militarización promovido
por el Ejército y, en particular, de la creación de
las PAC y el reclutamiento forzoso de patrulleros.
Finalmente, los hechos posteriores a esta violación
de derechos humanos revelan, además, el impacto que tuvo
sobre la población afectada aquella violencia que convirtió
a unos guatemaltecos en victimarios de sus propios hermanos, con
su secuela de miedo, culpa, división, tristeza, violencia
familiar, delincuencia común, alcoholismo y desplazamiento.
LISTADO DE LAS VICTIMAS
Ejecución arbitraria
Diego Ventura López
Santos López López
Santos López Tipaz
Sebastián Ventura Grijalbo
Tomás López Tiño
Tomás Ventura González
Ejecución arbitraria, Tortura
Isabel Calvo
Ejecución arbitraria, Tortura, Privación
de Libertad
Diego Nat López
Juan González
Miguel Lux Tiño
Sebastián Nat
Tomás Lux
Desaparición Forzada
Marto Leon Tiño
Víctimas Colectivas/Desconocidas: 1
1 Testimonio colectivo
(mujeres de Cucabaj) CEH. Regrese al Texto
2 CI 79. Enero, 1980.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
3 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
4 Ibidem. Regrese
al Texto
5 C2985, 8 de marzo de
1981. Tortura y ejecución de Santos Tipaz Tiño y Santos
López González. C2986, 22 de julio de 1981. Tortura
y ejecución de Diego Cun, Rosa Benito, Pedro Benito y Cleto
Hernández. C2716, 19 de diciembre de 1982. Ejecución
de Diego Ventura, queman casas en la comunidad. Regrese al Texto
6 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
7 Ibidem. Regrese
al Texto
8 Ibidem. Regrese
al Texto
9 Testigo directo (ex
patrullero) CEH. Regrese al Texto
10 Testimonio colectivo
(mujeres de Cucabaj) CEH. Regrese al Texto
11 Testigo directo (ex
patrullero) CEH. Regrese al Texto
12 Ibidem. Regrese
al Texto
13 Ibidem. Regrese
al Texto
14 Ibidem. Regrese
al Texto
15 Ibidem. Regrese
al Texto
16 Testimonio colectivo
(mujeres de Cucabaj) CEH. Regrese al Texto
17 Testigo directo (ex
patrullero) CEH. Regrese al Texto
18 Testimonio colectivo
(mujeres de Cucabaj) CEH. Regrese al Texto
19 C16493. Diciembre,
1982. Cucabaj, Santa Cruz del Quiché. Regrese al Texto
20 Testimonio colectivo
(mujeres de Cucabaj) CEH. Regrese al Texto
21 Ibidem. Regrese
al Texto
22 Testigo directo (ex
patrullero) CEH. Regrese al Texto
23 Testimonio colectivo
(mujeres de Cucabaj) CEH. Regrese al Texto
24 Ibidem. 1 10
|