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CASO
ILUSTRATIVO No. 47
LA MASACRE DE CAJON DEL RIO
I.
Antecedentes
La aldea Cajón
del Río se encuentra en las riberas del río Grande
en el municipio de Camotán, departamento de Chiquimula, a
12 kilómetros, en línea recta, de la cabecera municipal
y a cuatro kilómetros de la raya fronteriza entre Guatemala
y Honduras. Pertenece a la región Ch'orti'.
El 15 de marzo de
1951, Jacobo Arbenz asumió la Presidencia de la República.
Durante los años siguientes, Cajón del Río
y otras aldeas cercanas se convirtieron en el eje de un nuevo proceso
de organización de los campesinos en Comités Agrarios
Locales,1 mediante
los cuales los campesinos reclamaban el reparto de tierras y de
los centros de producción agrícolas y ganaderos. El
líder local del movimiento agrarista era Agustín Pérez,
originario de la vecina aldea de Tular.
Con el golpe de Estado
del coronel Castillo Armas, el 3 de julio de 1954, y la creación
del Movimiento Democrático Nacionalista (MDN), los partidos
políticos que apoyaban a Jacobo Arbenz2
fueron disueltos y sus miembros perseguidos, a pesar de lo cual
algunos de ellos participaron en1957 en la fundación del
Partido Revolucionario (PR). Esta situación problemática
se trasladó al mundo rural, surgiendo conflictos entre los
alcaldes auxiliares y campesinos afiliados al nuevo partido, por
una parte y, por otra, los comisionados militares pertenecientes,
en su mayoría, al movimiento liberacionista del presidente
Castillo Armas.
En palabras de un sobreviviente:
"Cuando se fue
Jacobo Arbenz se hizo un gran matazón. Aparecieron cadáveres
en los caminos. En tiempo de Castillo Armas el Ejército anduvo
por todos lados matando campesinos".3
La violencia cayó también sobre aquellos
campesinos que habían logrado beneficiarse de la reforma
agraria iniciada en 1952 por el Gobierno de Arbenz, quienes sufrieron
la persecución de los comisionados militares y el Ejército.
Por otro lado, los intercambios que en ésta
época desarrollaban las cofradías con otras comunidades,
a través de las tradicionales "visitas de santos" de unas
aldeas a otras,4 favorecieron
que circulasen, por la región las nuevas ideas políticas,
así como los líderes locales.
Al establecerse las
primeras Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), en diciembre de 1962, la
aldea Cajón del Río quedó en las orillas del
área de operaciones del Frente Guerrillero Las Granadillas,
comandado por Luis Trejo Esquivel. Poco tiempo después, el
frente es localizado y su campamento bombardeado por el Ejército,
por lo que se desintegra.5
Cuando las FAR se reorganizan, en marzo de 1965, esta región
continuó sirviendo como un corredor estratégico entre
el Frente Guerrillero Edgar Ibarra, ubicado en la Sierra de las
Minas, y la frontera con Honduras.
Un habitante de Cajón
del Río recuerda: "En 1964 llegó la guerrilla.
Decían: 'compañero'. Hicieron reuniones sólo
en la noche. Decían que va a llegar un tiempo que
el Gobierno va a reprimir y así fue porque la aldea ha sufrido".6
La guerrilla llegó
hasta Olopa, "reuniendo a la gente humilde [indígenas
ch'ortís] ofreciendo tierra y libertad".7
En concreto se trataba de "una unidad del Movimiento Revolucionario
13 de Noviembre [MR 13], que se llamaba Frente Alejandro
de León".8
En su trabajo organizativo,
los cuadros del MR 13 se apoyaron en Agustín Pérez,
dirigente local del movimiento agrarista de los años cincuenta
y en Cupertino Rivera, líder de los partidarios del PR en
Cajón del Río. "En Tular había una Mesa
Directiva del Partido Revolucionario y Agustín Pérez
era presidente de la Directiva. El mandaba allí (...) Decía:
'Pongan pisto, nosotros vamos arriba con la revolución'.
Dicen que esta gente [las víctimas de la masacre en Cajón
del Río] trabajaban en la directiva".9
Gran parte de las personas que asistieron a las
reuniones con la guerrilla en las aldeas eran militantes o seguidores
del Partido Revolucionario, pero no todos los miembros de este partido
eran miembros políticos de la insurgencia.
En 1966 la guerrilla controlaba varias aldeas de
la región, pero en noviembre de ese año el Ejército
instaló un destacamento en la cabecera municipal de Olopa
y dio comienzo una ofensiva contra la insurgencia y sus colaboradores.
Poco antes de la
masacre de Cajón del Río, Agustín Pérez
tuvo que huir: "El Ejército le buscaba por Tular. En la
casa él ya no estaba, pero hallaron la papelería que
tenía. Sacaron las actas con los nombres de la gente. La
comisión [los responsables de la masacre] llevaba[n]
un memorial con muchos nombres".10
II.
Los hechos
Alrededor de las once y media de la noche del 7
de febrero de 1967 un grupo de siete soldados se presentó
en la casa de uno de los comisionados militares y le apuntaron con
las armas.
"Me buscaron.
Todos eran soldados. Eran 7 nada más. Andaban llevando
Máuser y carabina. A Martín Gutiérrez
le dijeron que eran de Jutiapa. A mí no me dijeron de dónde
eran. [Tenían] uniforme militar [pero] no portaban
ninguna divisa, ni de sargento, ni de cabo, nada, nada, tampoco
de unidad. Anduvieron con dos chuzos [palas] y un azadón.
Llegando a mi casa el jefe dijo: 'Usted es el comisionado militar.
Usted nos pone a la casa de Cupertino Rivera. Usted nos va a conducir
y no va a poner palabra por ninguno".
"Nos fuimos. Llegando
a la casa de Cupertino Rivera me quedé en el camino. Era
hombre viejo. Lo sacaron y lo hicieron preguntas. A rato estaban
golpeándolo y le preguntaron quiénes eran sus 'compañeros'.
Lo golpearon con las patas y los fusiles. El estaba atemorizado.
El tenía que decir quiénes eran".11
Los siete militares,
acompañados por otros dos comisionados, se llevaron a Cupertino,
quien fue identificando las viviendas. Primero se dirigieron a la
de Teodoro Sánchez, donde capturaron a tres de sus hijos.
Después el grupo fue casa por casa capturando a Raymundo
Vásquez, Tomás Canán, Toribio Pérez
López, Paulino Alonzo García, Inés Mejía
Alonzo, Cecilio Pérez García -alcalde auxiliar-, Santos
Mejía García y José María Oajaca.12
Cuando llegaron al
hogar de Ignacio Vásquez uno de los comisionados avisó
a éste de las intenciones de los soldados, pero la víctima
se negó a huir al considerar que "estoy libre. Presté
servicio también. A mí no me hacen nada (...); y lo
agarraron".13
Los 13 detenidos
son llevados a la orilla del río Camotán o río
Grande, donde un testigo ocular recuerda que los soldados "ordenaron
a los presos para que ellos hicieran las cuevas. Después
les quitaron los lazos que tenían. Estaban todos sueltos.
Dijeron que se hincaran en una línea a ver si Dios todavía
los perdona. Hicieron la línea de rodillas. Allí fue
donde fueron fusilados".14
Eran las siete y media de la mañana.
"Después
de fusilarlos, los soldados los enterraron. Están enterrados
en un cafetal [que ahora ya no existe, que] se secó,
cerca de La Poza de Remolín".15
Terminada la operación, los elementos de la tropa parten
en dirección a Olopa mientras que los comisionados militares
regresan a la aldea.
Entre las víctimas
de este día se cuenta también Juan García,
"un hombre humildito, [que] no participaba en nada".16
Su nombre no estaba en la lista que llevaba el grupo de soldados;
sin embargo, cuando en el camino se encontró con los militares
que llevaban a los detenidos se asustó y trató de
huir, por lo que los soldados reaccionaron matándolo.
El mismo día de los hechos, una de la viudas
presentó denuncia ante el alcalde de la cabecera municipal
de Camotán y el Ejército inició una investigación.
"Tuvimos que presentarnos
[los comisionados] al destacamento militar. Los militares nos
preguntaron qué cosa había pasado aquí. Nosotros
dijimos que una clase de Ejército vino. Como había
dos bandos [la guerrilla y el Ejército], los militares
preguntaron sobre el vestido y qué clase de armas portaban.
Tuvimos que decir que era igual al vestido de ellos, los mismos.
Nosotros contestamos y más preguntas no hicieron".17
Ocho días después llegó el
alcalde de Camotán con "una comisión del Ejército".
"Llegamos al lugar
donde los fusilaron. Hallamos un pedazo de la quijada [de una
de las víctimas]. Hallamos pedazos de las cabezas de la
gente. [El comisionado] dijo que también a nosotros
van a echar al río porque nosotros salimos a dar parte. Nos
dimos cuenta que así hablaba y nos fuimos al destacamento
militar en Camotán otra vez (...), a ver si recogieron la
credencial de este comisionado militar. Dos años nada más
duró éste. Recogieron la credencial del comisionado
y pusieron otros".18
"El comandante
de Chiquimula [también vino] citando a la gente, había
una plática, un consejo. Les dijeron que no se metieran en
la política, que trabajaran tranquilo".19
Varios de los "señalados"
el día de la masacre habían logrado escapar, al darse
cuenta de la presencia de los soldados en la comunidad, antes de
que llegaran a sus viviendas. Un antiguo colaborador de la insurgencia
lo expresó de este modo:
"Algunos apoyaron
a la guerrilla y otros no. Yo estaba en la casa el día de
la masacre. Me fui para salvar la vida. Tuvimos que ir a donde podamos
defendernos. Si nos bajábamos a la aldea nos encontramos
con el Ejército para fusilarnos. Anduvimos con la familia
en la montaña no más, en los piñascos que hay.
Anduvimos con el miedo. Los que andaban con el Ejército entraron
[a nuestras casas] y sacaron nuestras cosas. Los que se fueron
para Honduras tuvieron pérdidas".20
Buena parte de los
que se fueron no han vuelto: "Muchos de aquí están
[todavía] en Honduras. Casi la mitad de la aldea se fueron.
En Honduras sacaron sus nuevas cédulas".21
Tal fue el efecto
que la masacre produjo en Cajón del Río, que Eduardo
Galeano se refiere a ella como la aldea que "quedó sin hombres".22
III.
Conclusiones
La CEH, considerando los antecedentes reunidos,
ha llegado a la convicción de que 14 pobladores indefensos
de la aldea Cajón del Río fueron ejecutados por efectivos
del Ejército de Guatemala, constituyendo su muerte una violación
del derecho a la vida.
La colaboración que, en diverso grado, las
víctimas hubieran podido prestar a la guerrilla no otorga
justificación alguna, ya sea ética o jurídica,
a este crimen.
La CEH considera que el presente caso confirma
que la parte oriental de Chiquimula fue un área de enfrentamiento
e ilustra las tácticas aplicadas por el Ejército en
la campaña denominada "pacificación de Oriente",23
destinada a la erradicación de la primera guerrilla, las
cuales se tradujeron en varias masacres.
A su vez, la CEH considera que el caso ilustra
la práctica del Ejército de eliminar físicamente
a los líderes locales del Partido Revolucionario, a los cuales
identificaba con la guerrilla.
LISTADO DE LAS VICTIMAS
Ejecución arbitraria
Cecilio Pérez García
Cupertino Rivera Ramírez
Felipe García Pérez
Ignacio Vásquez
Ines Mejía Alonzo
José María Oajaca Pérez
Juan García Ramírez
Paulino Alonzo García
Raymundo Vásquez
Santos Mejía García
Tomás Canan Rivera
Tomás García Pérez
Toribio Pérez López
Valerio Sánchez García
1 La Ley de Reforma Agraria
(Decreto 900) de 17 de junio de 1952 estableció, como órganos
de la reforma, el Departamento Agrario Nacional, los Comités
Agrarios Departamentales y los Comités Agrarios Locales.
Estos últimos estaban integrados por cinco miembros, elegidos
"uno por el Gobernador Departamental, uno por la Municipalidad respectiva
y tres por la organización campesina o por el sindicato de
la finca o empresa de la localidad" (Artículo 1 del Reglamento
para el funcionamiento de los Comités Agrarios Locales).
Sus atribuciones eran, entre otras, "hacer un inventario y registro
de las tierras afectables por la Reforma Agraria [y] dar el trámite
correspondiente a todas las denuncias de tierras afectables y a
las solicitudes sobre adjudicación de las mismas" (Artículo
8, incisos a y c, del Reglamento). Regrese al Texto
2 Se trata del Partido
de Acción Revolucionaria (PAR), del Partido de la Revolución
Guatemalteca (PRN) y del Partido de Integridad Nacional (PIN). Regrese
al Texto
3 Testigo directo (colaborador
del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre) CEH. Regrese al
Texto
4 Paul Diener, "The Tears
of St. Anthony: Ritual and Revolution in Eastern Guatemala", Latin
American Perspectives 18 (Summer 1978), Vol. V, No.3, pg. 97
Regrese al Texto
5 Gabriel Aguilera Peralta,
"La violencia en Guatemala como fenómeno político",
CIDOC, Cuaderno No. 61, Cuernavaca, (México 1971), pg.
2-11. Regrese al Texto
6 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
7 Testigo directo (jefe
de comisionados militares) CEH. Regrese al Texto
8 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
9 Testigo directo (colaborador
del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre) CEH. Regrese al
Texto
10 Testigo directo (ex
comisionado militar) CEH. Regrese al Texto
11 Testigo directo (ex
comisionado militar) CEH. Regrese al Texto
12 Todas las víctimas
eran miembros del PR y según un ex colaborador de la guerrilla,
José María Oajaca era el único partidario del
PR, entre las víctimas, que no asistió a las reuniones
de la guerrilla. Regrese al Texto
13 Testigo directo (ex
comisionado militar) CEH. Regrese al Texto
14 Ibidem. Regrese
al Texto
15 Ibidem. Regrese
al Texto
16 Testigo directo (colaborador
del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre) CEH. Regrese al
Texto
17 Testigo directo (ex
comisionado militar) CEH. Regrese al Texto
18 Testimonio colectivo
CEH. Regrese al Texto
19 Ibidem. Regrese
al Texto
20 Testigo directo (colaborador
del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre) CEH. Regrese al
Texto
21 Testimonio colectivo
CEH. Regrese al Texto
22 Eduardo Galeano,
Las venas abiertas de América Latina, SIGLO XXI, 1980,
pg. 184. Regrese al Texto
23 Expresión
utilizada popularmente para referirse a las operaciones militares
que derrotaron a las primeras formaciones guerrilleras que surgieron
en el país. 1 9
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