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Anexo I

Anexo I: Volumen 2

     

CASO ILUSTRATIVO No. 73

 

MASACRE DE SACUCHUM DOLORES

SAN PEDRO SACATEPEQUEZ, SAN MARCOS

 

 

 

"Hoy no es Dios el que está con ustedes, sino el diablo".

 

 

I.

Antecedentes

 

     La aldea Sacuchúm Dolores, que está formada por los caseríos El Boquerón, Bolbonhuitz, El Bramadero y El Portezuelo, se encuentra ubicada en las estribaciones de la Sierra Madre, en el municipio de San Pedro Sacatepéquez, departamento de San Marcos. En 1981 contaba con 1,616 habitantes, de los cuales 1,169 eran de origen maya mam. El 72 % de sus pobladores no sabía leer ni escribir.1  Las principales actividades económicas de sus moradores eran la agricultura, para el auto-consumo, la artesanía y el comercio.

 

     La presencia en la zona de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA) se remonta a 1972,2  cuando este grupo guerrillero inició el reclutamiento de colaboradores locales para formar su base social, que llamarían Resistencia Popular Campesina, y encargada de realizar funciones logísticas y organizativas. Hasta 1978 sus métodos de trabajo se caracterizaron por ser clandestinos y selectivos. Sin embargo, a partir de 1979, cuando la ORPA sale a la luz pública, en algunas regiones, como El Tablero y Sacuchúm, fueron aplicados cada vez con menos rigor.

 

A finales de los setenta la ORPA estableció un campamento guerrillero en el cerro El Tumbador,3  ubicado entre el municipio de El Tumbador y la aldea San Francisco El Tablero, municipio de San Pedro Sacatepéquez.

 

     Por otra parte, la Inteligencia militar, a través de su red de informantes locales, tenía conocimiento de la existencia en la región de campamentos guerrilleros y de la supuesta relación que pobladores tenían con los rebeldes. "Habían detectado este campamento pero no era fácil llegar a él (...)".4 

 

     El 1 de enero de 1982, día en que los habitantes de la aldea San Francisco El Tablero celebraban, según la costumbre, el cambio de alcaldes auxiliares y regidores, varios soldados del Ejército entraron en la aldea y sostuvieron un enfrentamiento con combatientes de ORPA, que se prolongó durante unas cinco horas.5  Según algunos testigos,6  no se produjeron bajas entre los contendientes. Sin embargo, los soldados ejecutaron a cinco vecinos de la comunidad.7  "(...) Como a las trece horas se retiró la guerrilla, quedando solo el Ejército (...) Unicamente se quedaron los ebrios y los ancianos, quienes no pudieron huir, fue a quienes el Ejército mató y después vistió de verde olivo para decir que eran guerrilleros, después, al día siguiente, el Ejército prendió fuego a las casas y metió a los muertos para que se quemaran (...)".8 

 

     Ocho días más tarde y ante la presencia del juez de paz de San Pedro Sacatepéquez, las víctimas fueron enterradas por sus familiares en un terreno privado. 9 

 

Los sucesos acaecidos en San Francisco El Tablero constituyeron el preludio de lo que dos días después ocurriría en la aldea Sacuchúm Dolores.

 

II.

Los hechos

 

     El 3 de enero de 1982, a las seis de la mañana, llegaron a Sacuchúm Dolores cientos de soldados procedentes del destacamento militar de Santa Ana Berlín y de la zona militar de Quetzaltenango: "(...) Ese día de la masacre eran muchos, toda la aldea se miraba verde, eran muchos (...) llegaron (...) después de que quemaron la aldea de San Francisco El Tablero (...)".10  Los soldados iban acompañados de varios hombres encapuchados, quienes al parecer eran originarios de la comunidad y habían sido capturados días antes.11  Al llegar a la aldea cubrieron las entradas y salidas de la localidad, y obligaron a las personas a salir de sus viviendas, mientras "robaron (...) ponchos, chamarras y dinero".12 

 

     Cuando todos los vecinos estaban reunidos frente al juzgado, el oficial al mando de la tropa subió a la torre de la antigua iglesia y según recuerdan los sobrevivientes, dijo: "(...) Hoy no es Dios el que está con ustedes, sino el diablo",13  y les ordenó que se formaran en tres filas, una de hombres, una de mujeres y otra de niños. En seguida, les pidieron su identificación. Los hombres encapuchados señalaron entre 45 y 52 personas, que fueron acusadas de pertenecer a la guerrilla, y a las que después encerraron en la cocina de la escuela, ubicada cerca del juzgado. Las demás personas fueron puestas en libertad sobre las seis de la tarde, después que cada uno de ellos pagara la cantidad de unos 30 o 40 quetzales.14  "(...) Estuvieron escogiendo gente; a unos los apartaban y a otros los pateaban y les decían que se fueran a sus casas, se quedaran allí sin prender las luces, porque si veían alguna luz irían y matarían a toda la familia".15 

 

     Hacia las nueve de la noche las personas detenidas, entre ellas dos niñas de 15 y 16 años de edad, fueron trasladadas a los terrenos de un astillero municipal, situados en el cerro El Gramadero, municipio de San Cristóbal Cucho.16  Estando allí, obligaron a las víctimas a abrir fosas: "(...) a cada quien lo ponían a hacer su hoyo".17  Además, violaron reiteradamente a las dos niñas: "Tenían turnos para violar[las]",18  y les dejaron "sembrada una estaca en los genitales".19 

 

     Para concluir, los soldados ejecutaron por degollamiento a algunas de las personas que habían apresado: "(...) algunas veces utilizaban cuchillo para degollarlos y, al terminar, los lamían exclamando 'qué rico el pollo' (...)".20  Otras víctimas fueron estranguladas: "Todos murieron por la tortura (...) en el lugar habían alisos que estaban bien pelados en donde los amarraron, habían pedazos de lazo con lo que los amarraron del cuello. Eran como diez los que mataban y torturaban a la gente, les ponían lazos en el cuello con un palito y le daban vuelta hasta matarlos ahorcados".21 

 

     De las personas que los soldados apartaron para darles muerte, sólo una sobrevivió; al día siguiente lo trasladaron al destacamento de Santa Ana Berlín en un helicóptero militar que había llegado a Sacuchúm Dolores para distribuir comida entre los soldados.22  El sobreviviente fue allí sometido a tortura e interrogado sobre la guerrilla; "lo sacaron exigiéndole que mostrara el campamento de la guerrilla".23  Once días más tarde, logró escapar después que la tropa del Ejército lo hubiera conducido a la finca La Bamba. Llegó a Sacuchúm Dolores y allí le contó a una persona lo que había sucedido y cómo había sido ejecutado el resto de las víctimas.24  Después de estar un año en la aldea, en torno al 15 de marzo de 1983, hombres desconocidos, vestidos de civil, lo detuvieron en el mercado de San Pedro Sacatepéquez. No se volvió a saber de él.25 

 

     La CEH logró identificar a 33 víctimas de la masacre de Sacuchúm Dolores, de las cuales 31 fueron torturadas y ejecutadas. Dos niñas fueron violadas sexualmente y ejecutadas.

 

III.

Los días posteriores

 

     Al día siguiente, los familiares y vecinos descubrieron los cadáveres medio enterrados en varias fosas26  y procedieron a interponer una denuncia ante el juez de paz de San Pedro Sacatepéquez. Cumplido el procedimiento correspondiente, los bomberos trasladaron los cadáveres a la morgue del Hospital Nacional de San Marcos. Las familias llegaron a reconocerlos, a excepción de algunos que no lo hicieron porque los militares los habían amenazado y tenían miedo de que los mataran.27  "Cuando los del Ejército se los llevaron a todos para el cerro, nos dijeron que no se nos ocurriera seguirlos, que nos metiéramos en la casa y que tampoco fuéramos al día siguiente al cerro, pues si lo hacíamos vendrían y matarían a toda la familia de los que subiéramos; por eso, al día siguiente sólo unos cuantos vecinos subieron a ver qué había pasado y encontraron aquello tan terrible".28 

 

     Por esta razón, 16 víctimas que no fueron identificadas por sus parientes se encuentran enterradas en el cementerio local de San Marcos, mientras que las demás recibieron sepultura en el camposanto de Sacuchúm Dolores.29 

 

     Por otra parte, la Prensa nacional publicó la noticia siete días más tarde de acaecidos los hechos, refiriendo que los responsables eran desconocidos; asimismo aportó la identidad de 20 personas masacradas: "(...) veinte cuerpos estrangulados y torturados fueron encontrados en la aldea Sacuchúm Dolores y seis más en San Francisco El Tablón; éstos estaban putrefactos y quemados (...) Se supo que los desconocidos incendiaron veinte viviendas y en la auxiliatura del lugar secuestraron con lujo de fuerza a sesenta vecinos, quienes fueron llevados con rumbo ignorado. Se supone que el resto de los plagiados corrió igual suerte".30 

 

     Dos semanas después de la masacre, hombres desconocidos llegaron a Sacuchúm Dolores. Según testigos, tales sujetos eran miembros de la Judicial o de la G-2, y capturaron e hicieron desaparecer a Eusebio Valeriano Velázquez Juárez,31  ejecutaron a Gabino Francisco Miranda Navarro, quien fungía como auxiliar del Juzgado en Sacuchúm32  y a Porfirio Gregorio Aguilar;33  y golpearon y torturaron a Everardo Jesús López Matías, quien murió días después en el Hospital de San Marcos a consecuencia de los golpes recibidos.34  Asimismo, torturaron a otra persona del lugar.35 

 

Desde entonces el Ejército no sólo mantuvo su presencia en el área, sino que también sometió a un severo control a los habitantes de la aldea Sacuchúm Dolores.

 

IV.

Conclusiones

 

Analizados todos los antecedentes del caso, la CEH ha llegado a la convicción plena de que, el 3 de enero de 1982, 47 habitantes (identificado y no identificados) indefensos de la aldea Sacuchúm Dolores, fueron torturados y ejecutados arbitrariamente por efectivos del Ejército, que violaron sus derechos a la integridad personal y a la vida.

 

     La colaboración que algunas de las víctimas pudieron haber prestado a la guerrilla no otorga justificación jurídica o ética a este crimen. Asimismo, la CEH considera que tampoco se puede justificar la alevosía y brutalidad con que fueron tratadas las víctimas, lo cual no tiene comparación siquiera con aquella violencia que, legítimamente, se puede utilizar contra un enemigo armado en combate.

 

La CEH estima que este caso es representativo de la represión sufrida por civiles desarmados, registrando este hecho el mayor número de víctimas dentro de las masacres perpetradas por el Ejército en el año de 1982, en los departamentos de San Marcos, Quetzaltenango y Totonicapán.

 

Finalmente, la perpetración de actos criminales, que generan, además, terror en la población civil, con la finalidad de, a través de aquella población, determinar la ubicación del enemigo militar, evidencia un absoluto desprecio por los estándares mínimos del Derecho Internacional Humanitario.

 

 

 

      LISTADO DE LAS VICTIMAS

 

Ejecución arbitraria, Tortura, Privación de Libertad

 

 

Apolonio Perfecto Aguilar Miranda

Armando Matias Fuentes

Augusto Regino Velasquez Fuentes

Carlos Ramos Orozco

Cristobal Evaristo Fuentes Gomez

Edgar Santos Fuentes Lopez

Elman Camicio Fuentes Lopez

Ermelindo de Jesus Ramos Velasquez

Fabian de Jesus Navarro Miranda

Fausto Efrain Aguilar Ramos

Felipe Santiago Miranda Lopez

Gabino Rafael Orozco Bravo

Jacinto Nicolas Orozco Dionicio

Jaime Rene Ramos Aguilar

Jaime Ramos Aguilar

Jorge Alberto Bravo Aguilar

Juan Guillermo Aguilar Velasquez

Justo Simeon Velasquez

Luis Rolando Fuentes Miranda

Margarito Fabian Ramos Velasco

Margarito Ramos Velasquez

Maudilio Roberto Fuentes Miranda

Neredo Aislado Fuentes Lopez

Raul Fuentes Miranda

Rodrigo Victoriano Aguilar Fuentes

Rogelio Olegorio Fuentes Miranda

Rogelio Aguilar Ramos

Rolando Benedicto Orozco Orozco

Rosario Petrona Aguilar Fuentes

Rudi Lazaro Fuentes Lopez

Sixto Celestino Bravo Aguilar

Transito Hector Fuentes Miranda

 

 

 

Ejecución arbitraria, Tortura, Privación de Libertad, Otras violaciones

 

Amarilda Rosaura Fuentes Bravo

 

 

Víctimas Colectivas/Desconocidas: 14

 


1  INE, Censo de Población y Habitación de 1981. Regrese al Texto

2  Testigo de referencia (ex comandante de ORPA) CEH. (T.C. 31). Regrese al Texto

3  Ibidem. Regrese al Texto

4  Ibidem. Regrese al Texto

5  Testigo directo CEH. C 7243. Enero, 1982. Regrese al Texto

6  Testigo directo (sobreviviente de la masacre) CEH. C 7243. Testigo de referencia (ex comandante de ORPA) CEH. (T.C. 31). Regrese al Texto

7  C 7243. Enero, 1982. Regrese al Texto

8  Testigo directo CEH. C 7243. Enero, 1982. Regrese al Texto

9  Ibidem. Regrese al Texto

10 Testimonio colectivo CEH. C 7007. Enero, 1982. Este testimonio relata que también llegaron soldados de la zona militar de San Marcos, la cual se estableció en mayo de 1983. Antes de esa fecha, es muy probable que los soldados llegaran del destacamento de Santa Ana Berlín, Coatepeque o de la zona militar de Quetzaltenango. Según el mismo testimonio, los soldados eran de Oriente, "no eran ni de Xela ni de San Marcos. Eran altos, colochos y morenos". Regrese al Texto

11  Ibidem. Regrese al Texto

12  Ibidem. Regrese al Texto

13  Ibidem. Regrese al Texto

14  Ibidem. Regrese al Texto

15  Testigo de referencia CEH. C 7011. Enero, 1982. Regrese al Texto

16  Testimonio colectivo CEH. C 7007. Enero 1982. Regrese al Texto

17  Ibidem. Regrese al Texto

18  Testigo de referencia CEH. C 7011. Enero, 1982. Regrese al Texto

19  Testimonio colectivo CEH. C 7007. Enero, 1982. Regrese al Texto

20  Ibidem. Regrese al Texto

21  Ibidem. Regrese al Texto

22  Ibidem. Regrese al Texto

23  Testigo de referencia CEH. C 7011. Enero, 1982. Regrese al Texto

24  Ibidem. Regrese al Texto

25  Ibidem. Regrese al Texto

26  Ibidem. Regrese al Texto

27  Ibidem. Regrese al Texto

28  Testigo directo CEH. C 7007. Enero, 1982. Regrese al Texto

29  Testimonio colectivo CEH. C 7007. Enero 1982. Regrese al Texto

30  Prensa Libre, 10 de enero de 1982. pg. 3. Regrese al Texto

31  Testigo directo CEH. C 7252. Enero, 1982. Regrese al Texto

32  Testigo directo CEH. C 7010. Enero, 1982. Regrese al Texto

33  Testigo directo CEH. C 7010. Enero, 1982. Regrese al Texto

34  Testigo directo CEH. C 7022. Enero, 1982. Regrese al Texto

35  Testigo directo CEH. C 7015. Enero, 1982. 1 556

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