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CASO ILUSTRATIVO No.
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TORTURA Y DESAPARICION FORZADA DE EFRAIN CIRIACO
BAMACA VELASQUEZ (COMANDANTE EVERARDO)
"El comandante
Everardo pidió de que yo denunciara la captura de él
ante la Procuraduría de Derechos Humanos o a la Iglesia Católica
(...) y, bueno, recordándolo tal como lo solicitó
y la forma en que hizo es ahora como que lo estuviera viendo de
nuevo; él solicitó con mucho, no sé explicar,
pero con mucha tristeza, preocupación hacia qué iba
a pasar con él (...), yo me comprometí en decirle
sí lo voy a hacer, pero cuando pueda, porque todavía
no tengo libertad".1
I.
Antecedentes
Efraín Ciriaco
Bámaca Velásquez nació en 1957 en la finca
El Tablero, El Tumbador, San Marcos, hijo de una pareja de campesinos.
Desde niño se dedicó a las labores agrícolas.
Bámaca, que
deseaba estudiar, aprendió las primeras letras por propio
esfuerzo, durante su adolescencia. En los alrededores de la finca
que era su sede de trabajo se relacionó con miembros de la
Organización del Pueblo en Armas (ORPA), entre ellos Gaspar
Ilom, quien le enseñó a leer y escribir. Cumplidos
los 18 años, se unió a este grupo y compatió
con sus principales dirigentes. Al incorporarse a la guerrilla,
adoptó el nombre de "Everardo" y decidió no volver
a su casa, como una forma de proteger a su familia.2
Bámaca pasó 17 años de su
vida en la guerrilla, primero en las montañas de San Marcos,
luego en Quetzaltenango y finalmente en Retalhuleu, en el frente
guerrillero Luis Ixmatá, del cual pasó a ser comandante
en 1989.
En septiembre de
1991, en la ciudad de Houston, Texas, contrajo matrimonio civil
con la abogada estadounidense Jennifer Harbury.3
Se conocieron en 1990, cuando ella realizó varias visitas
a las montañas de San Marcos, con el propósito de
observar la realidad que vivían las comunidades y en particular
las mujeres combatientes de la guerrilla.
En enero de 1992
las negociaciones de paz entabladas entre el Gobierno y la Unidad
Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) no avanzaban con la
rapidez deseada. El último Acuerdo entre las partes había
sido el de Querétaro, sobre la búsqueda de la paz
por medios políticos, suscrito en julio de 1991.
En el primer trimestre
de 1992 la agenda giraba en torno a temas de derechos humanos y
a constituir una eventual Comisión de la Verdad. Por otro
lado, la política contrainsurgente se extendía a la
denominada "guerra psicológica",4
destinada a desgastar la moral del enemigo. En tal sentido, el Ejército
presentó ante los medios de comunicación a varias
personas que declararon haber desertado de la guerrilla y pidieron
a sus compañeros abandonar la lucha armada.5
Sin embargo, no se sabe que ninguna de esas deserciones fuera voluntaria.
Eran ex miembros de la insurgencia capturados por el Ejército,
retenidos en cárceles clandestinas, torturados y, algunos
de ellos, incorporados por la fuerza a la institución armada.
Un declarante ante la CEH, ex militante de ORPA,
quien fuera objeto de detención ilegal en cárceles
clandestinas, al referirse a otras víctimas sostiene:
"Incluso ya salen
hablando que es mentira, que a nosotros no nos torturaron, que nos
entregamos voluntariamente (...) Imagínese cuando ellos salieron
haciendo esa propaganda, juntaron con otros compañeros que
creo que habían estado en las FAR, y eso lo usaron [los
militares] como dos veces de propaganda: Me entregué voluntariamente".6
Por otra parte, en
1992, ante la reiteración de operaciones guerrilleras en
áreas concretas, el Ejército organizó una unidad
llamada Fuerza de Tarea Quetzal (FTQ), compuesta por tropas de la
zona militar 1715 de Quetzaltenango y 18 de San Marcos. Esta unidad
era dirigida desde el destacamento de Santa Ana Berlín, Coatepeque,
Quetzaltenango, estaba comandada por tres coroneles y su función
consistía en realizar operaciones de contrainsurgencia en
el área de San Marcos, Quetzaltenango y Retalhuleu.
II.
Los hechos
La captura
En marzo de 1992
Bámaca y su unidad guerrillera incursionaron, fuera de las
montañas, en el área de Nuevo San Carlos, Retalhuleu.
El 12 de marzo en el curso de un descanso rutinario, los combatientes
fueron sorprendidos por efectivos militares de la FTQ. Los guerrilleros
se dispersaron en distintas direcciones y huyeron en desorden debido
a su desconocimiento preciso del lugar:
"Nosotros nos
encontrábamos en el municipio de Nuevo San Carlos Retalhuleu.
En esos momentos estábamos en territorios que, para nosotros,
eran desconocidos (...)".7
El comandante Everardo, al mando de la columna
guerrillera, corrió también, pero fue herido y apresado:
"Yo todavía
vi cuando el comandante y todos salimos por varios lugares, yo vi
que el comandante salió corriendo (....) y vi cuando él
corría para abajo. El iba disparando, esperaba que todos
saliéramos (...) vi que aquél iba herido, y salí
por otro lado".8
Efectivamente Everardo sufrió una herida
leve en un hombro.
Fue capturado y conducido al destacamento de Santa
Ana Berlín, donde le reconoció uno de sus antiguos
compañeros combatientes,
"Estaba yo escuchando
que un especialista del Ejército (...) le dijo al otro compañero
capturado, también en el 89, que si conocía al comandante
Everardo y que si lo podía reconocer y el otro compañero
le dijo que sí (...) y me llamaron a mí y eso está
justamente en los cuartos donde está la oficina de la G-2
en Santa Ana Berlín (...); él estaba acostado en una
cama tipo litera, con las manos engrilletadas y vestía, ya
habían puesto uniforme de soldado (...); hasta era difícil
creerlo que un comandante capturado (...) pasando unos dos, tres
días, yo platiqué con él personalmente".9
Era la primera vez que el Ejército lograba
la detención de un militante de la guerrilla de alto nivel
jerárquico.
La tortura
Desde el mismo día
de su captura, Bámaca fue sometido a tortura física.10
Primero le amarraron las manos, luego lo engrilletaron a una cama
y fue interrogado reiteradamente por diferentes oficiales del Ejército.
Bámaca fue trasladado varias veces de Santa Ana Berlín
a la ciudad de Guatemala, por vía aérea, según
testimonios con que cuenta la CEH. Entre otros lugares, estuvo en
la cárcel clandestina denominada La Isla:
"(...) Ahí
estaba [Everardo] más mejor, ya le tenía colchón,
ya tranquilo. Pero cuando se cerraba en alguna versión que
no coincidía a las informaciones que tenía el oficial
de lo que estaba hablando él, lo sentaban en la silla (...)
sólo que es de hierro, sólo le pegan un quemón
y son grandes reparos (...) [Everardo estuvo en ese lugar] cinco,
seis, siete meses".11
En el mes de junio,
los ex combatientes de la guerrilla, incorporados a la fuerza al
Ejército, fueron convocados a una reunión por un alto
oficial a cargo de la oficina de la G-2 de Santa Ana Berlín.
En ese encuentro les hizo saber, según un testigo, que el
comandante Everardo "se había escapado aquí en
la ciudad capital, pues, y que lo habían vuelto a capturar
y lo habían fusilado".12
Informaciones verídicas
señalan, sin embargo, que Bámaca fue trasladado a
la zona militar 18 de San Marcos, donde fue torturado por militares
y médicos asignados a la enfermería de esa zona, que
le aplicaban drogas durante los interrogatorios.13
Esta versión
coincide con la de otro testigo, que asegura que en julio de 1992
el comandante Bámaca se encontraba en estado de semiinconsciencia
en la zona militar de San Marcos, donde un oficial del Ejército
ordenó el traslado de equipo médico, que incluía
un cilindro con contenido desconocido, hasta la habitación
donde estaba Bámaca. El comandante guerrillero se encontraba
postrado en una cama, semidesnudo, y su forma de hablar evidenciaba
ese estado de semi-inconsciencia:
"Sí, yo
lo vi, pues, de que lo tenían vendado el brazo izquierdo
y una pierna derecha (...); ahora lo que sí me llamó
mucho la atención y no sé cómo explicarlo,
pero de lo que estaba pasando pues, de que yo lo había visto
a Everardo un día antes normal, pero ya al ver ese momento,
el cuerpo ya desformado (sic) y todo eso, pero ahora, qué
le hicieron no podría yo afirmar qué hicieron con
ello, ni médico no había, ahora lo raro del comandante
Everardo hablaba ya diferente, no tenía esa voz un poco ronco,
como dormido".14
Además, entre
los métodos de tortura utilizados contra Bámaca se
incluyó el enyesado completo del cuerpo. Documentos desclasificados
del Gobierno de Estados Unidos abundan en este hecho, señalando
que el prisionero intentó varias veces escaparse y se tomó
la decisión de enyesarlo para evitar su fuga.15
Por otra parte, existe certeza de que, en todo momento, la seguridad
del prisionero estuvo a cargo de agentes de Inteligencia militar.
El 24 de julio de
1992 un testigo vio a Bámaca en la zona militar 18 de San
Marcos, donde junto a otra ex militante de ORPA hablaron con él
por última vez.16
De conformidad con
documentación desclasificada de la Agencia Central de Inteligencia
de Estados Unidos, "un funcionario del Gobierno guatemalteco se
enteró de que el comandante de la Organización del
Pueblo en Armas -ORPA- Efraín ((Bámaca)) Velásquez,
alias 'comandante Everardo', fue ejecutado por el coronel (...).
Oficiales militares dijeron que dentro del Ejército se sabía
que [él], fue quien mató a Bámaca. Oficiales
de alto rango decidieron no hacer nada con la información".17
En similar documentación desclasificada
figuran declaraciones del coronel al que se atribuye haber dado
muerte a Bámaca:
"Relató que
era desde este destacamento militar [Santa Ana Berlín] que
las patrullas de la Fuerza de Tarea eran conducidas usando a Bámaca
como guía, para buscar buzones escondidos de armas. Fue una
de estas patrullas, bajo el mando del mayor (...) y guiada por Bámaca,
que fue emboscada [por la guerrilla]. El mayor (...) fue herido
durante el enfrentamiento y la patrulla retrocedió de regreso
a Santa Ana Berlín. Se tomó entonces la decisión
de eliminar a Bámaca (...). Luego [llamaron] al comandante
de la zona militar 18 en San Marcos para pedir instrucciones con
respecto a Bámaca. (...) Llamaron a la Dirección de
Inteligencia (D-2) en la ciudad de Guatemala (----) un helicóptero
de la Fuerza Aérea llegó a Santa Ana Berlín
con el Director de Inteligencia (...) y el director de Operaciones
(...) a bordo. La aeronave, [con los dos directores militares] recogieron
a Bámaca y se fueron de Santa Ana Berlín (...). Se
cree que esta patrulla particular y los hechos que siguieron probablemente
tuvieron lugar durante el período de tiempo julio, posiblemente
agosto [1992]".18
También existen
versiones, no confirmadas por la CEH, en el sentido que los restos
de Bámaca estarían enterrados en el destacamento militar
Las Cabañas, La Montañita, en el departamento de San
Marcos.19
Otra versión
es la de un ex miembro de Inteligencia militar, que asegura que
Bámaca fue asesinado en agosto de 1993 por los efectivos
militares que lo mantuvieron cautivo en La Isla. Según esta
interpretación, el cuerpo de Bámaca fue enterrado
en un lugar y la cabeza en otro, acaso en Santa Lucía Cotzumalguapa,
Escuintla, entre unos cañales.20
III.
Después de los hechos
La supuesta muerte de Bámaca durante
el enfrentamiento en Nuevo San Carlos
Las noticias de la
captura no se publicaron en su momento. El interés del Ejército
era extraer, primero, toda la información que podía
tener el comandante guerrillero. Una fuente de la Agencia Central
de Inteligencia (CIA), comenta:
"Everardo continúa
cooperando con el Ejército, el cual probablemente mantendrá
las noticias de su captura en secreto, o aun sostendrá que
fue asesinado, para maximizar su valor de Inteligencia".21
Tiempo después, las autoridades guatemaltecas
sostuvieron que Bámaca había muerto en combate o se
había suicidado ante su inminente captura por el Ejército:
"La versión
oficial del Ejército guatemalteco sobre Bámaca es
que o murió en un tiroteo con tropas gubernamentales o en
vez de ser capturado se suicidó. Según se informa,
se deshizo del cadáver en un lugar no identificado".22
Esta versión
también fue sostenida públicamente, a escala nacional:
"El Ejército
ha negado tenerlo [a Bámaca] y ha afirmado que pereció
en el enfrentamiento, pero su cadáver no aparece".23
Por otra parte, representantes
de la URNG pidieron al procurador de los Derechos Humanos, Ramiro
de León Carpio, que solicitara a la G-2 del Ejército
información sobre el cadáver encontrado a orillas
del río Ixcucuá. En su respuesta, en teoría
basada en la mera información que le proporcionó el
Ejército, que consta en una carta suscrita por él,
con fecha 11 de mayo de 1992, el procurador informó lo siguiente:
"El día
trece de marzo del año en curso, a las trece horas, a orillas
del río Ixcucuá del Cantón Montúfar,
municipio de Nuevo San Carlos, Retalhuleu, fue encontrado el cadáver
cuyas características son: sexo masculino, moreno, cara redonda,
frente amplia, ojos café, cejas pobladas, nariz chata, boca
grande, pelo lacio color negro, labios gruesos, bigote rasurado,
de complexión fuerte, con una edad aproximada de treinta
años, una estatura de un metro sesenta centímetros
aproximadamente (...). El cadáver presentaba proyectiles
de arma de fuego en la espalda a la altura de la cintura y la columna,
el cráneo destrozado por proyectil, supuestamente dicha persona
se disparó con su arma en la boca, pues la salida del proyectil
se encuentra a la altura del occipital, desprendimiento de masa
craneana".24
Esta descripción corresponde a las características
de Bámaca.
En el expediente judicial 395/92 del Juzgado Segundo
de Primera Instancia de Instrucción de Retalhuleu se encuentra
otra descripción sobre las características del cadáver
encontrado a orillas del río Ixcucuá el 13 de marzo
de 1992, suscrita por el juez, que coincide con la contenida en
la carta mencionada remitida por el procurador de los Derechos Humanos
y que permitiría sostener que dicho cadáver pertenece
al guerrillero.
Sin embargo, en el mismo expediente judicial se
encuentra la descripción del cadáver consignada por
el médico forense que practicó la necropsia del cuerpo,
que no coincide con las anteriores e impide sostener que aquel corresponda
a Bámaca.
En el acta, el juez describe en forma muy minuciosa
el vestuario que llevaba la víctima y en cuanto a las lesiones,
se señala que el cuerpo presentaba heridas de proyectil de
arma de fuego a la altura de la cabeza, la espalda, la cintura y
la columna, y que el cráneo lo tiene destrozado.
En la misma acta consta también la declaración
de un oficial del Ejército, que asegura:
"El día doce
de los corrientes, aproximadamente a las doce horas hubo un encuentro
armado entre elementos del Ejército nacional y subversivos
en el Cantón Montúfar y después de continuar
con la operación en el Cantón Montúfar se encontró
el cadáver de la persona antes detallada".25
El juez, al describir
el supuesto cadáver de Bámaca, si bien coincide en
general con sus características físicas, establece
en cambio que éste no tiene lunares ni cicatrices. Sin embargo,
la esposa asegura que, en vida, el cuerpo del guerrillero estaba
marcado por muchas cicatrices, producto de 17 años de combates
en las montañas:
"[Everardo] fue
un museo de cicatrices de guerra, verdad, si él [el juez]
sabía qué tipo de ropa interior es estilo bikini con
rayas horizontales azules, cómo es que no vio ni una cicatriz
de tantas, pero bien visibles, verdad, es ridículo, en otras
palabras él nunca vio a Everardo por el río, alguien
lo había pasado, este idéntico, descripción
lo mismo que el Ejército había pasado a Ramiro de
León Carpio [procurador de Derechos Humanos]".26
Por otra parte, el
forense describe el cadáver de la siguiente forma: "(...)
individuo de sexo masculino, de veinticinco años de edad
aparente, tez morena clara, achinado, bigote fino, sin barba, cabello
negro lacio, de un metro cincuenta y cinco centímetros de
estatura".27
La descripción
del médico forense, donde señala como causa de la
muerte la asfixia por estrangulamiento y contusiones de cuarto grado
y tórax,28
coincide en alto grado con las de otra persona, quien según
testigos era de nombre Cristóbal Che Pérez, conocido
como Valentín.29
Los testigos sostienen
que, en el momento de los hechos, Valentín prestaba sus servicios
al Ejército como especialista G-2. Había sido detenido
en 1989, torturado y a continuación obligado a pertenecer
a las fuerzas armadas.
La hipótesis que surge de ese testimonio
es que Valentín fue asesinado por el Ejército para
suplantar el cuerpo de Bámaca, a fin de hacer creer a la
guerrilla y a la opinión pública que el comandante
había muerto durante la refriega.
Uno de los testigos asegura que Valentín
fue conducido por militares a Santa Ana Berlín, donde un
mayor del Ejército ordenó:
"Que lo vistan con
uno de los uniformes del comandante Everardo, luego lo llevan hasta
el lugar del combate, en donde le dan muerte y hacer creer a la
columna del frente guerrillero Luis Ixmatá que su comandante
está muerto".30
Otro testigo, ex miembro de Inteligencia militar,
aseveró:
"Entre ellos dos
[oficiales del Ejército] estuvo la planificación de
simular así. Entonces idearon para ese que era ex guerrillero
(...) y lo mataron en un calabozo de la Base Aérea del Sur.
Así ahorcado. Al otro día bajamos nosotros a recogerlo
del calabozo y lo llevamos a la punta de pista. Nosotros, ya el
grupo de nosotros, aquellos solo lo mataron (...) Y ahí se
desconoció lo uniformamos y todo. O sea, lo picamos a tiros
(...) pero ya estaba muerto. Nosotros sólo desconocerlo.
El ya estaba muerto, ya lo habían ahorcado y nosotros lo
desconocimos (...) le pusimos fusil, todo (...) Y lo echamos al
helicóptero y lo llevamos a la montaña (...) de ahí
de donde fue el agarre, donde cayó Bámaca, ahí
lo fuimos a tirar (...) Posteriormente una patrulla pasó.
O sea, que ya estaba todo coordinado, pasó la patrulla y
ya lo sacó y se lo llevó para la morgue (...) Lo reportaron
como muerto pero aquel estaba vivo allá en Berlín".31
Esta versión coincide con la causa de muerte
por estrangulamiento establecida por el médico forense.
El 20 de mayo de 1992, a solicitud del procurador
de los Derechos Humanos, quien había sido requerido por la
URNG, se dictó una orden judicial para exhumar el cadáver
que había sido inhumado como XX en el cementerio de Retalhuleu.
A la diligencia que
correspondía practicar asistieron, además del procurador
de Derechos Humanos y sus asistentes, el médico forense y
tres ciudadanos norteamericanos, entre ellos Jennifer Harbury, quien
hasta ese momento no se había identificado como la esposa
del comandante guerrillero.32
Ella era la única persona que podría identificar con
certeza el cadáver de Bámaca, por haber convivido
recientemente con él.33
Hacia las ocho de
la mañana, cuando la exhumación ya se había
iniciado, se presentó de pronto el procurador general de
la nación y jefe del Ministerio Público, seguido por
cámaras de vídeo y acompañado por decenas de
policías, exigiendo la suspensión de la diligencia
en pues a la entidad que él representaba no se le había
notificado.34 Además,
preguntó quién de los presentes era guerrillero o
familiar de la víctima, para que pudiese identificar el cadáver.
Mientras esto ocurría, los presentes eran filmados por los
acompañantes del funcionario.35
Ante la sorpresiva aparición del procurador
general de la nación y su requerimiento de anular la diligencia,
debido a que no habían acudido parientes de Bámaca
que pudieran identificarlo, el juez decidió la suspensión.
El 17 de agosto de
1993 se realizó la exhumación del cadáver,
que fue reconocido por el forense como aquél sobre el cual
practicó la necropsia el 13 de marzo de 1992. Además,
los técnicos forenses determinaron que el cuerpo pertenecía
a una persona que tenía entre 18 y 20 años. Esta circunstancia
y la constatación de la forma de la muerte y las características
dentales, permitieron a los expertos forenses concluir que el cuerpo
no pertenecía a Bámaca.36
La búsqueda
Tanto la señora
Harbury como entidades humanitarias solicitaron a los tribunales
guatemaltecos, por lo menos en tres oportunidades, la exhibición
personal de Bámaca. Ninguno de los recursos aportó
el resultado esperado y todos fueron declarados improcedentes por
los órganos jurisdiccionales.
La señora
Harbury desarrolló una intensa actividad para localizar al
comandante guerrillero desaparecido, búsqueda que se intensificó
a comienzos de 1993, al conocer las noticias de que era posible
que su esposo aún estuviera vivo.37
Luego de haber dado a conocer su parentesco con el comandante guerrillero
realizó gestiones ante autoridades guatemaltecas y, una vez
más, solicitó la exhibición personal de Efraín
Bámaca, pero sin resultados.
En septiembre de 1993 la señora Harbury
realizó una huelga de hambre frente a la antigua Escuela
Politécnica, en la ciudad de Guatemala, exigiendo información
a los militares guatemaltecos sobre el paradero de su esposo.
Entre octubre y noviembre
de 1994, durante 32 días, la señora Harbury llevó
a cabo su segunda huelga de hambre, esta vez frente al Palacio Nacional.
La representación diplomática de Estados Unidos en
Guatemala, realizó gestiones ante autoridades nacionales
y reclamó noticias sobre la captura del comandante guerrillero.
Más tarde, fue nombrado un fiscal especial para investigar
el caso y las autoridades propusieron practicar una nueva exhumación.
La última
huelga de hambre la realizó la señora Harbury frente
a la Casa Blanca, en Washington D.C., en marzo de 1995, al cumplirse
tres años de la detención de Efraín Bámaca.
A los pocos días obtuvo, de acuerdo con su versión,
resultados positivos: luego de la intervención de un congresista
norteamericano, la señora Harbury fue informada por un senador
de ese país, que, de conformidad con revelaciones con que
contaba el Gobierno estadounidense, su esposo había sido
capturado vivo, que estuvo preso en cárceles clandestinas
y que posteriormente había sido ejecutado:
"El día
12 Torricelli, el congresista Torricelli ahorita senador, me llamó
a su oficina y preguntó de mi salud y estaba bien preocupado
y después preguntó quién está diciendo
a usted en el Departamento de Estado y le dije que me están
diciendo que, según la red de Inteligencia, que él
sí fue capturado vivo en marzo 92, que fue levemente herido
pero no seriamente, que no hubo ningún peligro de morir de
sus heridas y que no hay información, que todavía
es vivo, y lo veo muy raro, muy ridículo, ¨verdad? (...).
Dicen que no hay evidencia que es muerto (...) Y él [Torricelli]
se puso pero bravo, pero bravo, y dijo: Y no sé por qué
están diciendo estas babosadas en tantas palabras, ¨verdad?;
bien saben que su esposo es muerto y según los archivos,
y él pensó que murió en el 92, los fines de
92 aunque hay más documentos ahorita, ¨verdad?; y que fue
asesinado por órdenes del coronel (...) que es, era un informante
pagado por la CIA (...) y que es ridículo que no me lo habían
dicho mucho antes (...) y con eso dejé mi huelga y empecé
un juicio bajo la Ley de Divulgación Libre de Información,
en contra de la CIA y más tarde en contra de otras agencias
(...), y con eso agarré varios documentos (...)".38
La investigación y el proceso penal
El 8 de noviembre de 1994 la Corte Suprema de Justicia
encargó al procurador de los Derechos Humanos llevar a cabo
un procedimiento especial de averiguación, para determinar
el paradero de Bámaca.
El 9 de diciembre de 1994 el procurador, de acuerdo
al código Procesal Penal,39
presentó su Informe, en el cual, luego de describir las diferentes
diligencias y acciones efectuadas, concluyó:
"No obstante tales
esfuerzos y la utilización eficiente y exhaustiva del término
dado para el cumplimiento del mandato, dicha persona no fue encontrada
en lugar alguno detenida por funcionarios o fuerzas de seguridad
del Estado de Guatemala, no pudiéndose establecer su paradero,
así como tampoco determinar si, a la fecha, está muerto
o aún vive".40
Mientras tanto, el
Gobierno de Estados Unidos realizó intensas gestiones ante
su homólogo de Guatemala. Cuando visitó el país
el subsecretario norteamericano de Democracia, Derechos Humanos
y Trabajo, John Shattuck, en noviembre de 1994, se entrevistó
con altas autoridades guatemaltecas.
Los diferentes medios de comunicación informaron
de lo siguiente:
"Según el
subsecretario de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, el Ejército
participará en la investigación del caso Bámaca.
Gobierno norteamericano pide investigar los casos Harbury [Bámaca],
Ortíz, Devine y Blake (...). Shattuck, quien estuvo dos días
en nuestro país, se reunió con el ministro de la Defensa
(...); con el procurador de Derechos Humanos (...); con diputados
de diversas bancadas, representantes de MINUGUA, Iglesia y líderes
sindicales, para evaluar la cuestión de derechos humanos
y trabajo".41
"El caso Bámaca
ha hecho temblar al Gobierno, pues Washington está interviniendo
y han salido a luz informes acerca de que la embajada de Estados
Unidos tenía conocimiento de que Bámaca está
en poder del Ejército y que de ello fue informada la CIA".42
"Presión para
resolver casos que le interesan a EUA. Subsecretario del Buró
de Democracia y Trabajo de EUA dice que el Ejército se comprometió
a esclarecerlos".43
El Departamento de Estado también presionó,
para que se obtuvieran resultados de la investigación:
"Continuaremos a
presionar al presidente De León para asegurar que la investigación
trae resultados (...)".44
"Compartimos su preocupación
sobre la falta de avances en resolver el caso y, como he dicho,
continuaremos a presionar las autoridades guatemaltecas de proporcionar
una explicación completa [sobre el caso Bámaca]".45
En 1995, el Ministerio
Público practicó varias diligencias, entre ellas la
citación a declarar a varios funcionarios de la Policía
y de los tribunales que tuvieron conocimiento sobre el cadáver
encontrado a orillas del río Ixcucuá el 13 de marzo
de 1992. También algunos militares fueron citados a prestar
declaración,46
entre ellos el oficial del Ejército que, supuestamente, ejecutó
a Bámaca. Este prestó declaración el 27 de
marzo de 1995.
Por otra parte, hasta marzo de 1995 el caso estuvo
a cargo del Juzgado Primero de Primera Instancia Penal de Retalhuleu.
Posteriormente el juez que conocía la causa
resolvió trasladar el expediente al Juzgado Militar de Retalhuleu.
En junio de ese mismo año el juez militar,
sobre la base del testimonio de cuatro personas que habían
ofrecido con anterioridad declaración ante el Ministerio
Público,47
contrariando la conclusión de los forenses y dando por hecho
que el cadáver hallado a orillas del río Ixcucuá
correspondía al guerrillero, ordenó inscribir con
carácter oficial la muerte de Efraín Ciriaco Bámaca
Velásquez en el Registro Civil del municipio de Nuevo San
Carlos, Retalhuleu, asentando la correspondiente partida de defunción.
Según información de la CIA, el ministro
de la Defensa tenía conocimiento con anticipación
de la práctica y el resultado de esta diligencia:
"A finales de febrero
de 1995, el ministro guatemalteco de la Defensa, relató (-----)
a oficiales (------) sobre acciones tomadas por las fuerzas armadas
guatemaltecas en respuesta a las acusaciones de que el Ejército
todavía tiene capturado al líder de la Organización
del Pueblo en Armas (ORPA) Efraín ((Bámaca)) Velásquez,
alias "Comandante Everardo". Durante el relato (-----) dijo [que]
un cuerpo que fue exhumado durante la búsqueda de los restos
de Bámaca, era en realidad el cuerpo de Bámaca (-----).
Según una investigación realizada por el Ejército,
el juez que presidió sobre la exhumación fue sobornado
para declarar que el cadáver exhumado no era lo del comandante
insurgente Bámaca. (----) comentó que el juez, actualmente
en situación de retiro, se presentará en la Corte
para cambiar su evaluación anterior y declarar que el cadáver
exhumado sí era de Bámaca".48
Jennifer Harbury,
en su calidad de esposa de Efraín Bámaca, era parte
en el proceso, hasta que fue separada del mismo el 28 de febrero
de 1995, por decisión del juez segundo de Primera Instancia
Penal de Retalhuleu, debido a que no reunía los requisitos
exigidos por la ley. En este sentido, es importante señalar
que el matrimonio de Harbury con el guerrillero fue objeto de controversias
judiciales en Guatemala. En especial, el procurador general de la
nación se opuso a su reconocimiento e inscripción.49
También intervino el Ejército en esta controversia,
contratando incluso abogados estadounidenses, para que impugnaran
el matrimonio. Según información de la CIA, así
lo afirmó el ministro de la Defensa:
"En respuesta a la
presión del Gobierno de los Estados Unidos, (...) dijo que
el Ejército guatemalteco está pagando a dos abogados
de Estados Unidos en Houston, Texas, para investigar los reclamos
de la supuesta esposa norteamericana que ella está legalmente
casada con Bámaca. (...) Comentó que aunque los abogados
están recibiendo una buena suma de dinero por sus servicios,
parece que lo que ellos intentan producir será útil
para Guatemala".50
También el
Ejército contrató a tres abogados, por tiempo completo,
para que se entregaran a la defensa de los militares acusados del
apresamiento y subsiguiente desaparición de Bámaca.51
La señora
Harbury presentó en marzo de 1993 el caso ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos. Esta instancia lo aceptó,
para tramitarlo, y el 30 de agosto de 1996 presentó la correspondiente
demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, contra
el Estado de Guatemala. En esa instancia ya se concluyó el
trámite y sólo aguarda que se dicte sentencia.
El proceso penal continuó en Guatemala y
los militares acusados solicitaron el sobreseimiento de la causa,
que les fue denegado.
En mayo de 1995 el
fiscal especial del caso fue sustituido. Nombraron en su lugar al
Dr. Julio Arango, quien a consecuencia de su función denunció
sufrir amenazas, intimidaciones y un atentado. Además, declaró
que no había recibido el apoyo requerido al fiscal general,
para realizar una exhaustiva investigación del caso. El Dr.
Arango renunció al cargo en agosto del mismo año.
A los pocos días, el fiscal general anunció que el
caso pasaría a ser investigado por la fiscal distrital de
Retalhuleu, Silvia Anabella Jerez de Herrera. Desde entonces, la
investigación se tornó más lenta.
En febrero de 1998 el Ministerio Público
solicitó de nuevo a la juez competente la exhumación
del cadáver encontrado el 13 de marzo de 1992, con el propósito
de extraer diferentes muestras y hacer pruebas de laboratorio, para
cotejarlas con elementos aportados por los familiares de Bámaca
y establecer su identidad.
En una primera resolución,
la juez ordenó la exhumación; sin embargo, los abogados
defensores de los militares acusados impugnaron esa resolución,
por lo que la misma fue revocada. La denegación fue confirmada
por la Sala de Apelaciones competente, el 12 de mayo de 1998.52
IV.
Conclusiones
La CEH, tomando en consideración todos los
antecedentes recabados, ha llegado a la convicción de que
Efraín Ciriaco Bámaca Velásquez, conocido como
comandante Everardo, de la Organización del Pueblo en Armas
(ORPA), fue capturado con vida el 12 de marzo de 1992, luego de
un breve enfrentamiento con efectivos del Ejército.
Asiste también
a la CEH, la presunción de que Bámaca Velásquez
fue sometido a torturas por elementos del Ejército, mientras
se le mantenía prisionero en diversas sedes militares, en
violación de su derecho a la integridad personal y en infracción
a las normas que, sobre trato a los prisioneros, establece el Derecho
Internacional Humanitario. Sobre la base de múltiples testimonios
y antecedentes, la CEH considera que este caso ilustra sobre la
existencia de lugares clandestinos de reclusión de guerrilleros,
ubicados en sedes militares, situación que también
infringe normas básicas del Derecho Internacional Humanitario.
Con los antecedentes disponibles, incluidos aquellos
que permiten presumir con fundamento la posterior ejecución
de la víctima, la CEH ha llegado a la plena convicción
de que Bámaca Velásquez fue víctima de desaparición
forzada, grave violación de derechos humanos que fue ordenada
o, a lo menos encubierta, por mandos militares.
El análisis de todos los elementos de la
investigación permite presumir fundadamente a la CEH, que
las actuaciones oficiales destinadas a sustentar la versión
de que la víctima había muerto en combate son manifestaciones
típicas del ocultamiento de la verdad que caracterizan a
la desaparición forzada.
La colaboración que, para realizar dichas
actividades de encubrimiento de la verdad, prestaron entidades del
Estado cuyo deber es indagar y perseguir los delitos, sumada a actuaciones
de franca denegación de justicia de algunos funcionarios,
con su secuela de impunidad, permite a la CEH formarse la convicción
de que, cualquiera sea el resultado final de los procedimientos
judiciales, en este caso de grave violación de los derechos
humanos el Estado de Guatemala ha faltado a su deber de investigar
los hechos y sancionar a los responsables.
1 Testigo directo CEH.
(T.C. 664). Regrese al Texto
2 Testigo de referencia
CEH. Regrese al Texto
3 Certificación
de Declaración y Registro de Matrimonios, Condado de Travis,
Texas, EE UU, de fecha 22 de junio de 1993. Regrese al Texto
4 CI 33. Julio, 1992.
Regrese al Texto
5 C 20031. Julio 1992,
Guatemala, C 4289. Octubre, 1991, Sacatepéquez, CI 42. Primer
trimestre de 1992. Departamento de Defensa, Informe a Departamento
de Estado, noviembre 1994, HR/9.19. Establece que "un
número inespecificado de guerrilleros están en la
planilla del Ejército. Estos guerrilleros han pasado a través
de interrogación y han estado de acuerdo en trabajar para
el Ejército de allí en adelante. Aquellos que se rehusan
son ejecutados en forma sumaria. Sólo aquellos con valor
de propaganda escapan de este destino. -Manifestó que el
Ejército guatemalteco tiene un número inespecífico
de antiguos combatientes de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca
(URNG) en su planilla. De acuerdo con (...) los guerrilleros que
han sido capturados e interrogados por el Ejército, para
información de valor de Inteligencia, se les dan dos opciones
una vez el interrogatorio está completo. La primera es que
ellos pueden enlistarse en el Ejército, primero trabajar
para la Dirección de Inteligencia (D-2) en contra de la unidad
o las unidades a las que antiguamente pertenecieron. Una vez su
utilidad ha sido explotada totalmente por la D-2, ellos entonces
son asignados a otros trabajos, dependiendo de sus habilidades y
capacidades. El Ejército no permite que antiguos guerrilleros
se integren a unidades de combate ni se les permite llevar un rifle
en combate. Aquellos que rehusan integrarse al Ejército son
asesinados en forma sumaria y enterrados en tumbas sin nombres (...)
Continuó diciendo que esta técnica ha sido usada por
el Ejército de Guatemala desde el inicio de este conflicto
y continúa siendo usada hoy, aunque el Ejército reconoce
que es una nueva era, donde el Ejército tiene que estar preocupado
acerca de las violaciones a los derechos humanos (...) Dijo que
el Ejército no cree que sea violación de derechos
humanos el asesinato de guerrilleros, porque los guerrilleros saben
que al comprometerse en una guerra abierta contra el Ejército
guatemalteco, ellos encaran la muerte". Regrese al Texto
6 Testigo directo CEH.
(T.C. 664). Regrese al Texto
7 Testigo directo CEH.
(T.C. 838). Regrese al Texto
8 Ibidem. Regrese
al Texto
9 Testigo directo CEH.
(T.C. 664). Regrese al Texto
10 Testigo directo Corte
Interamericana de Derechos Humanos. En horas de la noche escuchó
cómo en el cuarto vecino al suyo golpeaban a Bámaca.
El testigo era de los combatientes capturados y obligados a pertenecer
al Ejército. Regrese al Texto
11 Testigo directo ODHA.
Regrese al Texto
12 Testigo directo CEH.
(T.C. 664). Regrese al Texto
13 Departamento de Defensa,
Informe de Inteligencia a Agencia de Inteligencia de la Defensa
(DIA), noviembre 1994, HR/9.26. "(...) Estos oficiales
eran asistidos en los interrogatorios por dos médicos no
identificados, asignados a la enfermería de la sede de la
zona militar 18 (...) Relató que los médicos proveían
las drogas necesarias que fueron usadas en los interrogatorios".
Regrese al Texto
14 Testigo directo CEH.
(T.C. 664). Regrese al Texto
15 Departamento de Defensa,
Informe de Inteligencia a la Agencia de Inteligencia de la Defensa
(DIA), noviembre 1994, HR/9.17. "Stated that Bámaca
proved to be such a problem that the decision was made to encase
his body in a complete body cast as if he had received numerous
fractures or broken bones. Stated this was used simply to control
him and prevent him from attempting to escape". Departamento de
la Defensa, Informe de Inteligencia a la Agencia de Inteligencia
de la Defensa (DIA), noviembre 1994. HR/9.26. Prensa
Libre, 01 de septiembre de 1996. Regrese al Texto
16 Testigo directo CEH.
(T.C. 664). Regrese al Texto
17 CIA, Informe a
Departamento de Estado y otras agencias, enero 1995, HR/9.68.
"Guatemalan government official learned that Guatemalan revolutionary
Organization of people in arms commander Efraín ((Bámaca))
Velásquez alias 'comandante Everardo' was killed by colonel
(---). Military officers said that it was known within (---) the
army that (---) was the individual who killed Bámaca, but
(---) senior ranking officers had decided not to do anything with
the information". La CEH no puede proporcionar el nombre del citado
coronel, en razón de su mandato. Regrese al Texto
18 Departamento de Defensa,
Informe a Departamento de Estado, julio 1995, HR/1.20.
Regrese al Texto
19 Testigo de referencia
CEH. Testigo de referencia Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Regrese al Texto
20 Testigo de referencia
ODHA. Regrese al Texto
21 CIA, Informe a
Departamento de Estado, 18 de marzo de 1992, HR/9.2.
En este mismo documento se detalla la información que los
militares han podido obtener del comandante Everardo, sobre abastecimiento
de armas, sus tarjetas de identidad, etc. Regrese al Texto
22 Departamento de Defensa,
Informe de Inteligencia a la Agencia de Inteligencia de la Defensa
(DIA), septiembre 1993, HR/9.8. Carta del Senado de los
Estados Unidos al asistente del presidente para Asuntos de Seguridad
Nacional, 10 de noviembre de 1994. Regrese al Texto
23 Prensa Libre,
20 de noviembre de 1994, pg. 6. Regrese al Texto
24 Carta del procurador
de los Derechos Humanos, a Francisco Villagrán Muñoz
de la URNG, 11 de mayo de 1992. Regrese al Texto
25 Expediente Judicial
Causa 395/92 Of. 2§, del Juzgado Segundo de Primera Instancia de
Instrucción de Retalhuleu e informe médico forense
de necropsia practicada el 13 de marzo de 1992, firmado por el forense
del departamento de Retalhuleu. Regrese al Texto
26 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
27 Informe del médico
forense del departamento de Retalhuleu, Dict. No. 232-92, dirigido
al juez segundo de Primera Instancia de ese mismo departamento.
Regrese al Texto
28 Un dato que resulta
interesante del Informe es que las manos son descritas como sucias
de tinta negra. También nota una cicatriz antigua en la mano
derecha. La necropsia fue practicada el 13 de marzo de 1992. El
Informe está firmado por el forense del departamento de Retalhuleu.
Regrese al Texto
29 En expediente sin
número del Ministerio Público se encuentra certificación
de fecha 29 de mayo de 1995, extendida por el encargado del Registro
de Vecindad de San Andrés Villa Seca, departamento de Retalhuleu,
de la cédula de vecindad de Cristóbal Ché Pérez,
en donde constan sus características y rasgos físicos:
"Color de la tez morena; color de los ojos cafés; color
del cabello negro. ¨Es lacio? Sí (...). Estatura 1 metros
(sic) 58 centímetros", que tienen coincidencia con las
que reportó el médico forense en la necropsia practicada
al cadáver encontrado el 13 de marzo de 1992. Regrese
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30 Testigo directo (ex
G-2) Ministerio Público. 20 de mayo de 1995. Regrese al
Texto
31 Testigo directo (ex
miembro de Inteligencia militar) ODHA. Regrese al Texto
32 Según la señora
Harbury, ella se encontraba atemorizada y prefirió no revelar
en ese momento que estaba casada con Bámaca. Regrese al
Texto
33 La última
vez que habían estado juntos había sido en enero de
1992. Regrese al Texto
34 Se cree que el funcionario
arribó por helicóptero a las instalaciones militares
del lugar y desde allí fue trasladado en vehículo
hasta el cementerio. Regrese al Texto
35 Testigo directo CEH.
Regrese al Texto
36 Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, Caso de Efraín Bámaca Velásquez
(11.129). Regrese al Texto
37 En enero de 1993
se enteró, por un testigo, de que Bámaca había
sido visto vivo en diferentes sedes militares después de
su captura, por lo menos hasta finales de julio de 1992. Regrese
al Texto
38 Testigo directo CEH.
Jennifer Harbury, Searching for Everardo, 1¦ Edición,
Warner Books. (USA, 1997), pg. 314. Regrese al Texto
39 Artículos
467 al 473 del Código Procesal Penal. Regrese al Texto
40 Informe Final de
Acciones y Diligencias en el Procedimiento Especial de Averiguación
en el caso Bámaca Velásquez, presentado a la Corte
Suprema de Justicia por la Procuraduría de los Derechos Humanos,
el 9 de diciembre de 1994. Regrese al Texto
41 Siglo Veintiuno,
19 de noviembre de 1994. Regrese al Texto
42 Prensa Libre,
20 de noviembre de 1994. Regrese al Texto
43 La Hora,18
de noviembre de 1994. pg. 7. Regrese al Texto
44 Departamento de Estado
de EE UU, Memorándum al Secretario de Estado, 02 de
febrero de 1995. Regrese al Texto
45 Departamento de Estado
de EE UU, Resumen de presentación diaria a la Prensa en
Washington D.C., 10 de marzo de 1995. Regrese al Texto
46 El fiscal especial
del caso tenía parentesco con algunos militares de alta en
el Ejército. Regrese al Texto
47 Los testimonios fueron
proporcionados por el juez y secretario del Juzgado de Paz de Retalhuleu
y por dos agentes de la Policía Nacional que el 12 de marzo
de 1992 participaron en la diligencia judicial correspondiente al
levantamiento del cadáver del presunto guerrillero muerto
durante un enfrentamiento armado. Estas cuatro personas identificaron
una foto de Everardo muchos meses después de haber levantado
su supuesto cadáver. Regrese al Texto
48 CIA, Informe a
Departamento de Estado, 7 de marzo de 1995, HR/9.84.
Regrese al Texto
49 El expediente civil
finaliza con la resolución de la Corte de Constitucionalidad,
publicada el 18 de octubre de1996. Esta resolución deniega
el recurso de Amparo presentado por Jennifer Harbury contra la decisión
del Juzgado de Paz de El Tumbador, San Marcos, que apoya la negativa
del registrador civil de este mismo municipio a inscribir el matrimonio
celebrado en Texas. Regrese al Texto
50 CIA, Informe a
Departamento de Estado, 7 de marzo de 1995, HR/9.84.
Regrese al Texto
51 Departamento de la
Defensa, Informe a CIA y al Departamento de Estado, enero
1995, HR/9.62. Se refiere a una reunión de comandantes
del Ejército. Regrese al Texto
52 Pocos días
después, la fiscal Silvia Jerez, a cargo del caso Bámaca,
fue asesinada. La CEH no tiene una opinión sobre los motivos
del crimen.
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