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CASO ILUSTRATIVO No.
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MUJERES MAYA K'ICHE' VICTIMAS DE VIOLACION SEXUAL
EN EL DEPARTAMENTO DE QUICHE
"Violaban a las
mujeres, las ponían a cuatro patas, luego les disparaban
metiendo el arma en el recto o en la vagina (...) También
mandaban hacer 'percha' con las mujeres (...); por una sola pasan
20 o 30 soldados. Si caía bien la mujer, la dejaban ir; a
otras las mataba el último que pasaba con ella".1
"Es difícil
que pueda contar, mataron a su esposo, se murieron sus dos hijos.
Tiene un hijo de los que la violaron y mataron a sus familias. Demasiado
sufrimiento para una vida (...)".2
I.
Antecedentes
Este caso se refiere al sufrimiento de las mujeres
maya k'iche', víctimas de violación sexual; documenta
algunas de las violaciones sexuales cometidas por miembros del Ejército,
comisionados militares, jefes y miembros de las Patrullas de Autodefensa
Civil (PAC) en el departamento de Quiché, durante el período
comprendido entre 1979 y 1983.
A pesar de que muchos
testigos se refieren, en sus relatos, a violaciones sexuales cometidas
contra mujeres en las comunidades rurales, la CEH recibió
un número de denuncias no muy elevado.3
Muchas son las razones por las cuales las mujeres maya k'iche' se
abstuvieron de atestiguar.
El estigma que marca
a la mujer, la vergüenza, la humillación, el miedo a
ser descubierta, e incluso culpabilizada, y la absoluta impunidad
de los responsables, contribuyó a que las víctimas
no compartieran su dolor. Esto favoreció el aislamiento y
aumentó el sentimiento de culpabilidad:
"(...) No es fácil
para una mujer atreverse a decir que la violaron, más difícil
es para una mujer indígena".4
En el departamento de Quiché, el inicio
de la violencia comenzó con la persecución de líderes
comunitarios, sacerdotes y activistas católicos: así
llegó a consolidarse un clima general de terror.
En 1980 el Ejército intensificó sus
acciones dirigidas a desarticular la organización comunitaria
creada por la Acción Católica y por el Comité
de Unidad Campesina (CUC), estimando que esas comunidades estaban
vinculadas a la guerrilla.
A mediados de 1981,
a causa de la persecución que sufría, la Iglesia Católica
se retira del departamento. Es en este momento cuando el Ejército
ocupa, en casi todos los municipios, los templos y conventos católicos,
para instalar destacamentos militares,5
lo cual facilita un mayor control sobre la población y, al
mismo tiempo, usa las instalaciones como centros de detención,
tortura y ejecución. El Ejército también ocupa
otros edificios públicos, como escuelas y salones municipales.
A partir de este momento, la población de Quiché sufre
reiteradas violaciones de derechos humanos.6
Entre los atropellos
sufridos por las mujeres, destacan las violaciones sexuales, a las
que, en multitud de casos, siguió la ejecución de
la víctima. Para quienes perpetraron las violaciones, ninguna
condición -ser niña, adolescente, anciana, soltera,
casada, viuda, estar embarazada, haber dado a luz o estar enferma-
supuso un impedimento.
Tomando en cuenta la cantidad y complejidad de
los hechos registrados, el caso será abordado en varios apartados.
II.
Los hechos
Violación sexual de niñas
En una operación
militar, un grupo de soldados sorprendieron a una mujer y una niña
junto a propaganda insurgente. El testigo relata:
"Entonces el capitán
ordenó, ese capitán hijue puta ordenó que dos
soldados agarraran a la patoja esa y él la violó,
así, él así, se arrodilló, con calma
se quitó su equipo, se bajó su pantalón, 'la
agarran bien muchá', les dijo, y la violó la pobre,
y a la otra muchacha también la violaron todos (...) El violó
a la pequeña y después la dejó para que la
siguieran violando los demás".7
En el municipio de
Ixcán, algunas niñas, además de ver cómo
violaban a mujeres mayores, sufrieron, ellas mismas, violación
sexual.8
Hubo niñas
que fueron violadas más de una vez. Una de 16 años
sufrió estos abusos en dos oportunidades, que perpetraron
comisionados militares.9
Quedó embarazada, igual que sucedió en otros casos.10
Niñas trabajadoras
fueron también víctimas de violación sexual.
Una pequeña vendedora de nueve años de edad, fue sorprendida
por los soldados junto a su puesto de venta, próximo a la
casa en que vivía, a la orilla de la carretera, en Xepol,
Chichicastenango. La llevaron a la casa, encerraron a los padres
en una habitación y a la niña en otro cuarto. La violaron
y luego la dejaron tirada, con graves lesiones.11
En el municipio de
Uspantán se reportaron casos de violaciones sexuales reiteradas,
sufridas por menores.12
La alevosía con que los autores cometieron
públicamente estos ultrajes contra las menores fue conocida
por el municipio San Bartolomé Jocotenango:
"[Los patrulleros]
se aprovechaban más de las que no tenían hijos, les
gustaban las niñas (...); unos les abrían las piernas
y otros iban pasando con ellas (...) las violaban".13
Violación sexual de mujeres embarazadas
La condición
de las mujeres embarazadas no fue respetada. Mujeres cuyo embarazo
se encontraba en su etapa final fueron violadas reiteradamente.
Sus agresores no se conformaban tan sólo con violarlas:
"[La víctima]
que estaba embarazada la violan, luego la cortan con cuchillo, degollándola,
y finalmente le abren el vientre, ya tiene 8 meses de embarazo,
y le arrancan al niño. Luego intentan quemarla".14
El embarazo no fue
impedimento para las violaciones reiteradas, cometidas por varios
autores. En el municipio de Joyabaj, una mujer embarazada de siete
meses tuvo que preparar comida para quince soldados. Cuando terminaron
de comer, la desnudaron y la violaron delante de su esposo.15
En el municipio de
Chinique "(...) después del interrogatorio, la esposa
[del hombre asesinado] fue violada consecutivamente, aproximadamente
unas quince veces, tanto por los soldados como por los hombres que
vestían de particular (...)".16
Los niveles de crueldad
llegaron al extremo de la tortura y ejecución de una mujer
en el momento de dar a luz. En la masacre en Chuguexá, los
soldados llegaron a la casa de una mujer que estaba a punto de dar
a luz, y procedieron a ejecutarla con una navaja. Como ya sufría
dolores de parto, comenzó a dar a luz a su niño, que
cuando murió su madre quedó con medio cuerpecito dentro
y medio afuera. Fue así como fueron hallados los cuerpos,
al día siguiente, por sus familiares. Los soldados también
habían hecho pedazos los pechos de la mujer con las navajas.17
Asimismo, fueron
violadas mujeres que se encontraban convalecientes del parto. En
el municipio de Chiché una mujer que acababa de dar a luz,
fue violada, primero por soldados y luego por integrantes de las
PAC. Debido a su estado, enfermó gravemente.18
Violación sexual de mujeres capturadas
El Ejército
y las PAC apresaban a las mujeres. Los hechos permiten inducir que
el propósito era violarlas. De paso, las obligaban a realizar
trabajos forzados.19
Esta práctica era frecuente en los destacamentos militares
y cualquier lugar utilizado como cárcel:20
"Las PAC la han violado por ocho días en el destacamento".21
El domingo 15 de
marzo de 1981, soldados procedentes del destacamento militar de
San Miguel Uspantán, llegaron a la comunidad de Macalajau
y capturaron a una joven k'iche' de 16 años. La condujeron
al destacamento y allí fue torturada y violada.22
En San Bartolomé
Jocotenango, algunas mujeres permanecieron detenidas de forma ilegal
durante más de un año. Además de sufrir todo
tipo de agresiones sexuales, se les forzaba a hacer trabajos de
limpieza y a cocinar para los soldados y los miembros de las PAC.23
En marzo de 1982,
en el destacamento instalado en el convento de San Andrés
Sajcabajá,24
varias mujeres de distintas comunidades permanecieron detenidas
durante unos tres meses. Durante su cautiverio fueron violadas sexualmente
en forma reiterada. Los militares las obligaban a servirlos a ellos
y a los patrulleros. Tenían que lavarles la ropa, prepararles
la comida, encargarse de tareas de limpieza; las obligaron también
a acarrear leña.25
Fue habitual que
el Ejército y los PAC aprovecharan los días de mercado
para hacer prisioneros.26
En Santo Tomás Chiché, una mujer que se dirigía
al mercado fue detenida arbitrariamente y violada.27
En Chiché, miembros de las PAC forzaron a una mujer frente
a su esposo cuando éstos se dirigían al mercado. Luego,
la agredieron con un machete y la ejecutaron.28
Las vendedoras de los mercados resultaron también
víctimas de este tipo de abusos:
"[Ella] estaba
vendiendo frijol y maíz en el mercado, cuando fue agarrada
por soldados junto con otras 20 ó 25 mujeres de distintos
cantones como Pacajá, Chicabracán y Pacho Lemoa.
Estuvieron detenidas en la cárcel de Chichicastenango (...)
Una señorita de Chicabracán fue violada sexualmente
por un policía".29
El móvil
En numerosos casos
las mujeres fueron violadas porque se les acusaba de colaborar,
pertenecer o ser parientes de miembros de la guerrilla. La acusación
de ser guerrillera o ser madre, hermana, esposa o hija de guerrillero,
o de tener algún parentesco o colaborar con los alzados,
era motivo suficiente para que las mujeres fuesen víctimas
de violencia sexual.
En marzo de 1981 una niña de 16 años
fue acusada de colaborar con la guerrilla:
"La acusaron de
colaborar con la guerrilla, porque su hermano fue quemado en la
embajada de España, su padre ya torturado y desaparecido
y ella tenía una máquina de coser en su casa, porque
trabajaba para la cooperativa (...) Fue muy fácil que le
acusaran de hacer ropa para la guerrilla (...) La familia estaba
en el CUC, allá hacía su trabajo (...), lo del EGP
vino después. A ella la violaron, la torturaron y de plano
dio nombres de compañeros del CUC, sin saber nada de la guerrilla".30
En San Bartolomé
Jocotenango, en noviembre 1981, las casas de la comunidad fueron
allanadas por patrulleros. Apresaron a las mujeres, cuyos esposos
se encontraban ausentes, las acusaron de ser mujeres de guerrilleros,
porque sus maridos habían huido.31
Otras mujeres fueron víctimas de violencia
sexual atroz:
"Teníamos
allí [en Chepol, cerca de Chupol] una carpa para prisioneros,
pero habían dos mujeres nada más. Prisioneras, decían
ellos [los militares] que eran guerrilleras, verdad, y las
estaban violando masivamente. O sea, que cuando yo llegué
había una cola como de 35 esperando turno y yo no quise pasar
porque realmente, como a unos dos metros a la redonda se sentía
un olor fuerte, una hedentina así desagradable, como a shuco
y yo veía a las muchachas allí (...), sí, allí
estaban rodeándolas y violándolas, verdad, y se levantaba
uno y pasaba el otro, violándolas, verdad, y se levantaba
uno y pasaba el otro, y se levantaba uno y pasaba el otro, y se
levantaba uno y pasaba el otro y total de que yo calculo que estas
pobres mujeres las violaron unos 300 soldados, tal vez, si no más
(...)".32
Varias mujeres acusadas
de guerrilleras estuvieron seis meses detenidas en el convento de
Uspantán, ocupado por el Ejército: "En las noches
entraban los soldados a violar a las señoritas".33
Cuando las mujeres
se encontraban solas e indefensas en sus residencias, se les acusaba
de guerrilleras y se les exigía que entregaran a sus esposos.34
Esa acusación era suficiente para que las violaran.35
A otras las sacaban a la fuerza del interior de sus casas y las
violaban en el monte.36
Incluso, menores de edad sufrieron esas violaciones.37
En otros casos, miembros
de las PAC, valiéndose de esta acusación, las obligaron
a tener relaciones sexuales con ellos y, a veces, cuando se oponían,
además de violarlas, las asesinaban.38
Hubo ocasiones en que los patrulleros acusaban a aldeas enteras
de colaborar con la guerrilla. Por tal motivo, encerraban a las
mujeres en las casas, las violaban y seguidamente incendiaban las
casas.39
En marzo de 1982,
en la comunidad de Choaxán, Chinique, la mayoría de
la población había huido. Sin embargo, uno de los
responsables de Acción Católica aún permanecía
en el lugar. Una noche, soldados acompañados de hombres vestidos
de civil se presentaron en su casa, mientras la familia dormía.
Se lo llevaron y le dieron muerte. Luego, regresaron e interrogaron
a su esposa, embarazada de siete meses; la violaron consecutivamente,
tanto los militares como los hombres que vestían de civil.40
Violación sexual, las circunstancias
Masacres
Según algunos
testigos de las masacres, la violencia sexual contra las mujeres
contaba con la aquiescencia de los oficiales al mando de la tropa.
Los soldados sabían que podían violarlas. Ellas eran
consideradas, además, como botín de guerra y también
fueron ofrecidas como aliciente y regalo a la tropa:
"Entonces llamé
a otro, a un soldado de primera que se llamaba (...) Soldado, le
dije, hágase cargo de la señora, le dije, y es un
regalo del subteniente (...) y llamó a los muchachos [los
otros soldados] y dijo: 'Hay carne muchá', dijo, verdad,
entonces vinieron agarraron a la muchacha, le quitaron al patojito
y la violaron entre todos otra vez, verdad, la violación
masiva".41
La crueldad fue objeto de reiterados testimonios
de víctimas directas y parientes:
"Juntaron los
soldados a muchas mujeres y niños y los encerraron y los
quemaron. También, violaron a las mujeres antes que las mataron.
Cortaron los pechos y orejas y manos".42
Se registraron casos
de mujeres violadas con antelación al desarrollo de la masacre.
En estos casos, los militares, a veces con la colaboración
de miembros de las PAC y comisionados militares, quemaban casas,
ropa, cosechas y luego violaban a mujeres y niñas. Más
tarde procedían a realizar la masacre.43
Ante los parientes
En muchos casos registrados
por la CEH, mujeres fueron violadas en presencia de sus esposos,
hijos y otros parientes.44
Estos no podían intervenir para evitar la violación,
ya que también eran agredidos, como sucedió con una
mujer cuyo hijo trató de defenderla de la violación
y los victimarios lo golpearon.45
En otros casos, se
relata la violación sexual reiterada que sufrieron mujeres
delante de sus hijos.46
Durante la huida o refugiada en la montaña
Debido a la violencia
que se ejercía sobre las comunidades, muchos pobladores no
tuvieron otra alternativa que escapar si querían salvar sus
vidas. En algunos casos, el desplazamiento forzado no significó
necesariamente que lograran ponerse a salvo. Las mujeres, responsables
de cargar con los niños y las pertenencias indispensables,
eran presa fácil durante la fuga. Una mujer de Tzalamabaj,
Chiché fue capturada mientras huía:
"La víctima
ya no aguantó correr porque cargaba sus cinco hijitos (...)
[Los soldados] amontonaron a los niños, que lloraban todo
el tiempo, la nena abrazó al chiquito, los metieron en una
cuartito, los metieron en un cuartito de la casa social y cinco
soldados la violaron (...)".47
En otro relato se
describe cómo cuatro familias que huían, cruzaron
el río Xalbal y arribaron a Kaibil Balam. Fue entonces cuando
los soldados capturaron y violaron a las mujeres. Luego las mataron.48
En julio de 1982, una niña de 9 años, fue violada
junto a su mamá, mientras intentaban huir de los soldados.49
Resultar heridas
durante la huida impuso a muchas mujeres el riesgo de caer prisioneras,
y ser violadas. Son numerosos los casos conocidos, que se produjeron
en estas circunstancias en que las mujeres fueron violadas y luego
ejecutadas.50 "(...)
Es herida de bala en la pierna y es sujetada por los soldados, quienes
la desnudan, uno por uno la violan todos, al terminar todos, uno
de los soldados saca su cuchillo y la degolla".51
De igual forma, fue violada otra mujer que estaba escondida en el
lugar y fue sorprendida por los victimarios.52
Era imposible, para las mujeres, encontrar un escondite
seguro:
"A las cinco de
la mañana fueron sorprendidos por las PAC cuando dormían
en un lugar escondido y empezaron a salir corriendo. Las PAC los
alcanzaron a las seis de la mañana, porque ya se agotaron
de correr entre el monte. Las PAC le alcanzaron a doña Petrona
con balazos y su pequeña niña y tenía otra
hija pequeña, también se quedaron sin correr porque
se murió su mamá y en el mismo lugar se quedaron matados.
A puro machetazo, pedazo por pedazo, tirados donde fueron capturados.
La hija mayor fue torturada y violada hasta las doce del medio día,
la mataron con machete. Se llamaba Petrona Ramos".53
En otros casos, los
autores de las violaciones dejaron evidencias de la crueldad que
habían empleado. Una mujer desplazada que se encontraba en
las montañas cercanas a la aldea Parraxtut, Sacapulas, y
cuya familia pertenecía a la Acción Católica,
sobrevivió a las torturas a que la sometieron. Luego, los
soldados la desnudaron y la violaron:
"La clavaron parada,
le metieron clavos en sus manos y en su pecho. La quemaron viva.
Cuando se retiró el Ejército, los vecinos enterraron
los pocos restos que hallaron. Algunos pedazos se quemaron, los
perros habían comido sus piernas".54
En sedes militares, edificios religiosos y públicos
ocupados por el Ejército
Distintos edificios públicos y religiosos
fueron ocupados y utilizados como sedes militares y, a la vez, como
centros de detención.
Los conventos de
Uspantán, Chajul, Cotzal, Nebaj, Chiché, Canillá,
Sacapulas, Joyabaj, Zacualpa, San Pedro Jocopilas y San Andrés
Sajcabajá55
fueron ocupados por militares. Allí se perpetraron violaciones
sexuales contra las mujeres capturadas. Así sucedió
en el convento de San Pedro Jocopilas, en enero de 1981;56
en el convento de Uspantán, entre junio y diciembre de 1983.57
El desprecio hacia
la dignidad de las mujeres era evidente y agresivo. En un caso,
en el destacamento militar de Uspantán, cuando un grupo de
personas fue conducida hasta allí por los militares, los
soldados dijeron:
"Carne nueva nos
vamos a echar (...)".58
Este fue el anuncio:
"Todas las mujeres
son violadas día tras día. Lo cierto es que toda mujer
capturada, de cualquier edad, era violada. A cualquier hora. Los
soldados hacían fila para abusar de ellas".59
Los victimarios no se conformaron con violarlas:
"Después
las ejecutaban y los responsables se reían de la forma en
que fallecían".60
En el destacamento
de Uspantán las mujeres permanecieron cuatro días
aisladas, encerradas en sanitarios individuales. Durante ese tiempo,
fueron sometidas a violación sexual por elementos del Ejército
y sufrieron todo tipo de torturas, incluidas descargas eléctricas
y golpes. Además, las víctimas estuvieron sometidas
a fuertes presiones psicológicas:
"Un soldado que
tocaba la guitarra les dijo que esa noche iban a escuchar la última
canción de su vida".61
En medio de todo
el sufrimiento, las mujeres también presenciaron y fueron
víctimas de torturas infligidas a los demás detenidos.
En el destacamento había cuartos de tortura:
"Especialistas
en tortura, carniceros, calentaban cuchillos con fuego, le daban
electricidad, le metían alambres en los ojos, estaba sólo
en calzones, colgado, dejando charcos de sangre".62
En otra oportunidad,
el domingo 15 de marzo de 1981, llegaron a la comunidad soldados
procedentes del destacamento militar de San Miguel Uspantán.
Capturaron a una joven k'iche' de 16 años y la condujeron
al destacamento, donde fue torturada y violada.63
Aunque la violación
tuviese lugar en sedes militares, los victimarios no eran soldados
en todos los casos. Miembros de las PAC tenían acceso a esas
instalaciones y podían capturar y violar a las mujeres.64
Como ejemplo de esta conducta puede citarse la detención
arbitraria que sufrieron una abuela, su hija y cinco nietas de una
familia de la Zona Reyna, Uspantán, a las que condujeron
al destacamento militar de La Parroquia, Lancetillo. Una de las
niñas, de 16 años, fue violada mientras los patrulleros
la trasladaban a la instalación militar:
"Unos patrulleros
la apartaron y fueron pasando con ella (...) oímos como chilla,
cómo llora".65
A muchas mujeres
prisioneras, los militares las llevaban al destacamento La Parroquia,
Zona Reyna, y después a La Gloria, donde las violaban. Según
testimonios recogidos por la CEH, las jovencitas eran entregadas,
después, a hombres viudos. Hubo matrimonios forzados.66
Violación sexual y embarazos forzosos
Gran número de mujeres, además del
sufrimiento que provocaban las masacres, la desaparición
de parientes y la miseria en la que habían quedado, tuvieron
que enfrentar el embarazo involuntario, como secuela de una violación
sexual.
Una mujer fue acorralada
por dos comisionados militares, que la golpearon en la cabeza y
la violaron. Dos o tres días después, volvieron a
aguardarla en el camino y la violaron por segunda vez. A raíz
de ello, la víctima quedó embarazada.67
La familia de la víctima era acusada de pertenecer a la guerrilla.
En El Saraguate, Uspantán, una madre de
familia fue violada en forma ininterrumpida ante sus hijos; quedó
embarazada de los violadores:
"Es difícil
que pueda contar, mataron a su esposo, se murieron sus dos hijos.
Tiene un hijo de los que la violaron y mataron a sus familias. Demasiado
sufrimiento para una vida (...)".68
Violación sexual y ejecución arbitraria
Hubo casos en que mujeres que lograron sobrevivir
a la violación sexual, fueron ejecutadas:
"Soldados la violaron
y después le abren el cuerpo con un cuchillo".69
La decapitación y el degollamiento aparecen
con mucha frecuencia como medio de eliminar a las mujeres víctimas
de violación sexual:
"[Las mujeres]
presentaban señales de haber sido violadas sexualmente y
las habían decapitado".70
III.
Después
La vergüenza
con que la sociedad somete a la mujer violada impedía a las
víctimas denunciar los hechos. Además, la impunidad
vigente imposibilitaba cualquier denuncia, resultaba inviable que
las víctimas pudieran emprender una persecución penal
contra sus agresores.
El trauma de las víctimas sobrevivientes
de violación sexual, es un legado de angustia imperecedera:
"Nunca se le olvida
lo que le hicieron, nunca pudo volver a estar con su esposo, todavía
ahorita cuando se reúne con sus hijos se miran y todos se
ponen a llorar".71
Al referirse a su
situación actual, una mujer que sobrevivió a la violación
sexual, manifiesta su dolor:
"El mal no se
cura, una lo va llevando consigo misma y una trata de sobreponerse
a todo. El daño que te deja una violación sexual no
se puede curar (...) Luego de la violación te sentís
tan vacía, tan echada de menos (...)".72
IV.
Conclusiones
Analizado este conjunto de casos presentados, la
CEH arribó a la convicción de que agentes del Estado
de Guatemala y personas bajo su autoridad, específicamente
oficiales y soldados del Ejército, jefes y miembros de las
PAC y comisionados militares violaron sexualmente, en forma reiterada,
a niñas y mujeres indígenas en el departamento de
Quiché, entre 1979 y 1983, atentando contra su dignidad y
vulnerando el derecho a la integridad personal.
Al respecto, el carácter reiterativo de
las violaciones sexuales y la aquiescencia de los mandos superiores
ante su perpetración, permite sostener que esta específica
modalidad de atentar contra la integridad de las personas, a lo
menos por tolerancia, formó parte de una política
estatal.
El hecho mismo de
la violación sexual se vio agravado, en la mayor parte de
los casos, por haber utilizado los victimarios métodos extremadamente
atroces contra mujeres de toda condición, como niñas,
madres embarazadas y ancianas. Estos métodos no tienen siquiera
parangón con aquellos que se utilizaban contra el enemigo
en los combates del enfrentamiento armado interno.
Los agentes responsables de estos hechos, también
lo fueron de violar el derecho a la libertad de las personas, al
detener arbitrariamente a las víctimas y obligarlas a trabajar
para ellos, incluso dentro de instalaciones militares.
La CEH concluye, además, que, en todos estos
casos, el Estado de Guatemala infringió su deber de investigar
y sancionar graves crímenes y violaciones de derechos humanos,
que han quedado en la impunidad.
A juicio de la CEH, este caso ilustra en qué
grado las violaciones sexuales de mujeres fueron parte constitutiva
de la represión que se aplicó a la población
civil, como parte de la política contrainsurgente, la cual
partía del supuesto que el simple hecho de pertenecer a una
organización popular o la participación de las mujeres
o sus parientes en actividades de mejoramiento de la comunidad local,
significaban una opción política a favor de la guerrilla.
A juicio de la CEH, las violaciones sexuales contra
las mujeres maya k'iche' fueron otro mecanismo para implantar el
terror en la población civil, incluso al interior de las
familia cuando las mujeres eran violadas frente a sus hijos y esposos,
o tenían que presenciar el asesinato de sus parientes o la
violación de sus hijas antes de ser violadas ellas mismas.
Además, estos hechos representan una cruel
manifestación de discriminación contra las niñas
y mujeres que sufrieron violación sexual.
1 Testigo directo (militar
en activo) CEH. Regrese al Texto
2 Testigo directo CEH.
C 16504. Mayo, 1982. Regrese al Texto
3 La CEH registró,
entre 1979 y 1983, 766 víctimas identificadas, colectivas
y anónimas, de violación sexual en el departamento
de Quiché. Regrese al Texto
4 C 2620. 1981. Villa
Hortencia, Cotzal, Quiché. Regrese al Texto
5 CI 37. Ocupación
militar del templo católico y del convento de San Andrés
Sajcabajá. Quiché. 1981-1983. Regrese al Texto
6 La CEH registró
en total, en el departamento de Quiché, 327 masacres con
participación de agentes del Estado. Regrese al Texto
7 Testigo directo REMHI.
Regrese al Texto
8 C 2624. Enero, 1981.
C 11256. Marzo, 1982. C 11572. Febrero, 1982. Pueblo Nuevo, Ixcán.
C 3749. 1981. Fueron violadas dos niñas de 16 y 12 años
junto a su madre de 35 años. El Ejército les dio alcance
mientras huían, las violaron y las tiraron al río.
Regrese al Texto
9 C 16375. Diciembre,
1980. Santa Cruz, Quiché. Regrese al Texto
10 C 16375. Diciembre,
1980. Santa Cruz, Quiché. Regrese al Texto
11 C 16159. Octubre,
1981. Regrese al Texto
12 C 2781. 1981 y 1982.
Chipaj, Uspantán. Regrese al Texto
13 Testigo de referencia
CEH. C 2800. Noviembre, 1981. Regrese al Texto
14 C 2309. Octubre,
1981. Regrese al Texto
15 C 2502. Enero, 1982.
Regrese al Texto
16 C 16246. Marzo, 1982.
Regrese al Texto
17 Testigo directo CEH.
C 2854. Finales de 1981, principios de 1982. El testigo fue uno
de los que llegó y enterró a las víctimas.
Regrese al Texto
18 C 2733. Julio, 1981.
Regrese al Texto
19 Testigo directo CEH.
C 2648. Julio, 1981. Chiché, cárcel en destacamento
militar. Regrese al Texto
20 C 15123. Enero, 1981.
Destacamento San Pedro Jocopilas. Regrese al Texto
21 Testigo directo CEH.
C 2311. Octubre, 1982. Cotzal. Regrese al Texto
22 C 2419. Marzo, 1981.
Regrese al Texto
23 C 2800. Noviembre,
1981. Regrese al Texto
24 CI 37. Ob.cit. Regrese
al Texto
25 C 2422. Marzo-Abril,
1982. Regrese al Texto
26 CI 54. Regrese
al Texto
27 C 2155. Julio, 1982.
Regrese al Texto
28 C 2827. Noviembre,
1981. Regrese al Texto
29 Testigo directo CEH.
C 2010. Mayo, 1982. CI 54. Ob.cit. Regrese al Texto
30 C 2419. Marzo, 1981.
Regrese al Texto
31 C 2800. Noviembre,
1981. Regrese al Texto
32 Testigo directo REMHI.
Regrese al Texto
33 C 2596. Noviembre,
1982. Regrese al Texto
34 C 2155. Julio, 1982.
Regrese al Texto
35 C 2215. Enero, 1983.
Regrese al Texto
36 C 2657. Febrero,
1981. Regrese al Texto
37 C 2479. Enero, 1982.
San Andrés Sajcabajá. Regrese al Texto
38 C 3220. 1982. Cotzal.
Regrese al Texto
39 C 2782. Junio, 1980.
Regrese al Texto
40 C 16246. Marzo, 1982.
Regrese al Texto
41 Testigo directo REMHI.
Regrese al Texto
42 C 3515. Abril, 1982.
Chajul, Quiché. Regrese al Texto
43 C 2479. Enero, 1982.
San Andrés Sajcabajá. Regrese al Texto
44 C 2045. Febrero,
1982. C 2053. Febrero, 1982. C 2143. Mayo/Junio, 1981. C 2214. Noviembre,
1983. C 2479. Enero, 1982. C 2502. Enero, 1982. C 2511. Mayo, 1982.
C 2593. Abril, 1983. C 2832. Agosto, 1982. C 2955. Septiembre, 1980.
C 11195. 1982. C 3123. Febrero, 1982. Regrese al Texto
45 C 4214. Diciembre,
1980. Regrese al Texto
46 C 2881. Julio, 1982.
C 3749. 1981. Regrese al Texto
47 C 2959. Agosto, 1981.
Regrese al Texto
48 C 11147. Mayo, 1982.
Regrese al Texto
49 C 2496. Julio, 1982.
Cerritos II, Chiché. Regrese al Texto
50 C 2045. Febrero,
1982. C 2193. Diciembre, 1982. C 2309. Octubre, 1981. Regrese
al Texto
51 C 2500. Junio, 1982.
Regrese al Texto
52 Ibidem. Regrese
al Texto
53 Testigo directo REMHI.
Regrese al Texto
54 Testigo de referencia.
C 16343. Febrero, 1982. Regrese al Texto
55 Testigo directo (sacerdote
de Quiché) CEH. Regrese al Texto
56 C 15123. Enero, 1981.
Regrese al Texto
57 C 2596. Junio, 1983.
Regrese al Texto
58 C 2419. Marzo, 1981.
Regrese al Texto
59 Ibidem. Regrese
al Texto
60 Ibidem. Regrese
al Texto
61 Ibidem. Regrese
al Texto
62 C 2419. Marzo, 1981.
Regrese al Texto
63 Ibidem. Regrese
al Texto
64 C 16145. Abril, 1982.
Regrese al Texto
65 C 16173. Diciembre,
1982. Regrese al Texto
66 C 2595. Abril, 1982.
Regrese al Texto
67 Testigo directo CEH.
C 16375. Diciembre, 1980. Regrese al Texto
68 Testigo directo CEH.
C 16504. Mayo, 1982. Regrese al Texto
69 C 2955. Abril, 1981.
El Desengaño, Uspantán. Regrese al Texto
70 C 2854. Finales de
1981, principios de 1982. Chichicastenango. Regrese al Texto
71 C 2959. Agosto, 1981.
Regrese al Texto
72 Testigo directo (mujer
combatiente de la guerrilla que fue violada a los 15 años)
CEH.
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