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Anexo I

Anexo I: Volumen 2

     

      CASO ILUSTRATIVO No. 92

 

LA MASACRE DE LA ALDEA CHISIS

 

 

 

     "Salimos sin ropa, las mujeres, todos, hasta mujeres embarazadas, hasta niños menores de edad, todos los que están en su casa murieron por culpa del Ejército. Así es, lo hizo el Ejército, en 1982, el 13 de febrero, y más de 200 hermanos murieron en esta violencia. Entonces ya no tenemos miedo para decir estas palabras".1 

 

 

I.

Antecedentes

 

     La aldea Chisís está habitada por población de origen maya ixil. Se encuentra ubicada 20 kilómetros al norte de la cabecera municipal de Cotzal, departamento de Quiché. Durante los años anteriores a la violencia los habitantes de la aldea vivían tranquilos en sus casas, sembrando los cultivos en sus propias parcelas: "Cada quien cultivaba su parcela de terreno sin viajar a otro lugar y ganaba su sustento diario, por el cultivo de frijol, maíz y, especialmente, el maguey que era el que más nos daba ingreso. Por el mismo producto del cultivo y la ocupación de todos cada quien tenía su casa propia, trojas de maíz todas de maderas bien labradas, con techo de tejas y todo era una alegría".2 

 

     Entre 1975 y 1980 el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) llegó a la región. Inició su trabajo político con la población, creó las Fuerzas Irregulares Locales (FIL) y los Comités Clandestinos Locales (CCL) en muchas comunidades de los municipios de Nebaj, Chajul y Cotzal.

 

     El 28 de julio de 1980 el EGP atacó por primera vez el destacamento militar de Cotzal, en el que resultaron muertos, según declarantes, muchos soldados.3  El Ejército reaccionó enviando una misión punitiva a la cabecera municipal, donde unos 70 pobladores civiles fueron masacrados.4 

 

     El 19 de enero de 1982 el EGP volvió a atacar el destacamento militar de Cotzal. Un testigo directo manifiesta: "El objetivo era aniquilar el destacamento, pero no se alcanzó. El ataque duró dos horas y veinte minutos. Se recuperaron once Galiles, una ametralladora, granadas, causando cien bajas militares. Perdieron la vida veinte guerrilleros".5 

 

     En el caso de Chisís el jefe del destacamento militar de Cotzal convocó a una reunión a las autoridades de la comunidad, y a ella llegaron 50 hombres. Los soldados tenían una lista de los supuestos colaboradores de la guerrilla, y tras consultarla, escogieron a cuatro personas, a las que separaron del grupo.6  Después dijeron: "Ya eliminamos la cizaña de Chisís",7  y obligaron a la población a que organizaran las PAC. Los cuatro detenidos, que nunca volvieron a aparecer, eran Diego López Vásquez, Andrés Sajic Mendoza, Andrés Pacheco López y Diego Aguilar.8 

 

     El 11 de febrero de 1982 un helicóptero militar sobrevoló la aldea Chisís, que "ya está bien organizada con los soldados".9  El helicóptero, al llegar cerca de Chisís, fue atacado desde un cerco por la guerrilla, que empleó fuego de artillería.

 

II.

Los hechos

 

     El día sábado 13 de febrero de 1982, alrededor de las cinco de la mañana, unos 200 soldados provenientes de los destacamentos de Cotzal, Nebaj y Chiul, y 100 patrulleros civiles que procedían de la finca San Francisco de Cotzal y de las aldeas de Santa Avelina y Cajixay rodearon Chisís, formando un cerco para impedir que la población de la aldea pudiese escapar.10 

 

     Los dos contingentes irrumpieron en la comunidad por los tres caminos de acceso.11  En la carretera principal, los soldados encontraron a algunos vecinos de la aldea que iban al mercado de Cotzal y les ordenaron: "Regresen en sus casas, muchá, porque ya (...) vamos a platicar".12  Seguidamente, comenzaron a concentrar a los pobladores en la escuela local. Cuando los efectivos del Ejército y los patrulleros alcanzaron las primeras casas, el oficial al mando ordenó que se formaran en grupos de cuatro, a razón de un grupo por casa.13 

 

     Los pobladores de Chisís no salieron de sus viviendas y tampoco intentaron ponerse a salvo, porque pensaban que el Ejército no tenía problemas con ellos debido a que "(...) ya estaban armadas las patrullas (...) Entonces, cuando vienen los soldados, toda la gente ya estaba con (...) confianza".14  Incluso, algunos pobladores los invitaron a pasar a sus casas.15 

 

     Sin embargo, los soldados abrieron fuego contra la población y empezaron a quemar las viviendas: "(...) mataron e incendiaron las casas (...). Agarraron, sí, hay muchos que ataron y tirando en sus casas, entonces sí murieron la gente por el fuego, por el incendio de nuestra casa (...) A todos mataron, ancianos, mujeres, niños menores de edad (...) En sus casas los mataron, con cuchillos, con machetes, cortándole la cabeza (...) Violaron (...) las mujeres, algo menor de edad (...) de 15 o de 20 años, las violaron y después las mataron también".16  "saber cuánto [cantidad] de Ejército de aquí [participó] para masacrar a toda la gente e incendiar las casas y quemar nuestros ranchos, y quemar la troja y quemar nuestro maíz, y quemar frijol y quemar las chamarras, todo, todo eso. Salimos sin ropa (...) todos, hasta las mujeres embarazadas, hasta los niños menores de edad, todos los que están en su casa, todos los que murieron por culpa del Ejército".17 

 

     No obstante, algunos soldados se negaron a cumplir las órdenes de disparar contra la población y pusieron a salvo a los niños: "A los niños los dejaron vivos con las mamás muertas";18  "tengo un sobrino que está ahora en Santa Avelina. La señora que lo tiene me dijo: la patrulla civil ofrecía patojos y como estaba sola me lo agarré".19 

 

     Los miembros del Ejército y de las PAC mataron a todas las personas que encontraron, incluidos los 20 jóvenes que estaban realizando su turno de patrulla en el momento del ataque. "(...) un grupo de patrulleros estaba en el borde de la aldea, andaban veinte muchachos jóvenes, como de 18 años, estaban colocando una bandera, cuando vieron que los soldados se acercaban. El jefe de la patrulla, que fue soldado, dijo: 'Ninguno se va a correr, porque los soldados son compañeros'. Los soldados dijeron: '¨Qué tal, como están ustedes?' Los jóvenes contestaron: 'Estamos patrullando, (...) Entonces los soldados le ordenaron que se formaran (...) Los 20 jóvenes formaron una cola y los soldados volaron sus cabezas, los apuñalaron, los machetearon, les dispararon a tiros. Entonces hubo un agobio tremendo, todos se amontonaron los muertos. Eran 20 cadáveres".20 

 

     La ola de violencia que se abatió sobre Chisís no hizo excepción alguna y de poco sirvió la autoridad de los ancianos de la comunidad: "(...) escucharon las bullas, las gritaderas de las casas, que estaban golpeando a la gente. Decía un mi tío que nos fuéramos, pero mi abuelo dijo que no, si usted tiene miedo sálgase, dijo. Yo tengo mi autoridad y estoy cumpliendo mi deber (...) Mi abuelo (...) tenía un bastón, como señal de autoridad, que le dio el alcalde de San Juan Cotzal. A decir de él, que el Ejército no le va a hacer nada porque es autoridad. Mostró su bastón ante los soldados, pero su bastón le echaron al fuego y le amarraron dentro de la casa".21 

 

     Durante el ataque los pobladores trataron de huir. Sin embargo, los soldados y patrulleros civiles les dispararon. A pesar de las dificultades, varias personas lograron esconderse en la montaña, encontrando a otros vecinos de la aldea que ya vivían allí como desplazados.22 

 

Según testigos, hacia las doce del mediodía un sonido como de sirena anunció que la masacre había terminado.

 

     Alrededor de 200 pobladores civiles y desarmados habrían muerto.23  De ellos, la CEH pudo identificar a 133.

 

     Ante la CEH, un miembro del alto mando del Ejército dijo, en relación a lo sucedido en la aldea: "Chisís para mí fue un objetivo militar, porque Chisís tenía un simbolismo especial para las estructuras organizativas del EGP y era desde Chisís donde se habían planeado, dirigido las principales operaciones que el EGP había realizado en la región de Chajul, Cotzal, Nebaj, Santa Avelina, San Francisco Cotzal, Cajixai, Namá, Chichel y todas las aldeas periféricas".24 

 

III.

Después de los hechos

 

     Consumada la masacre, los sobrevivientes de Chisís vieron, desde su refugio en la montaña, cómo los soldados y patrulleros se dirigían de nuevo hacia la aldea. Ésta ya había sido abandonada. Los soldados quemaron todas las casas. Luego continuaron hacia Villa Hortensia Antigua, donde pasaron la noche. En la madrugada del domingo 14 de febrero, incendiaron las casas de Villa Hortensia. A continuación marcharon a la finca San Francisco.25 

 

     Tres días después de la masacre de Chisís, los familiares regresaron a la aldea. No lograron recuperar todos los cadáveres ya que en su gran mayoría habían sido quemados o comidos por los perros. "Yo fui a enterrar mis cuatro primos (...) Yo fui a ver (...) hasta un poco de hígado estaba todavía (...) Fui a buscar un cajoncito (...) lo eché allí (...) busqué clavo (...) pero vigilando estoy yo mientras estoy entrando (...) En esos días también hay muchos que no fueron enterrados, se quedaron así nada más. Entonces vinieron bastantes chuchos a comer y pasaron los animales en el cielo, los zopilotes vino a comer también (...) Entonces yo ya no puedo a enterrar todo, porque hay bastante muertos, entonces me salí otra vez en la montaña (...). Ya no tengo nada, sólo buscando piedras y llorando estoy (...) y gracias que salvé mi vida".26 

 

     Como en Chisís no existe un cementerio comunal, los entierros se hicieron en inmediaciones de las casas.27 

 

     Los casi 100 sobrevivientes de la comunidad de Chisís vivieron en la montaña, como desplazados, por un período de siete años. En 1989 regresaron en el marco de la política de reasentamiento planificada por el Ejército.28 

 

     En el día de hoy viven en Chisís unas 50 familias. Todos los que las componen conservan un recuerdo indeleble de la masacre.29 

 

IV.

Conclusiones

 

     La CEH, atendiendo los antecedentes del caso, ha llegado a la plena convicción de que 132 pobladores civiles, indefensos y desarmados de la aldea Chisís, identificados por la CEH y decenas más fueron ejecutados arbitrariamente por efectivos del Ejército de Guatemala y por miembros de las Patrullas de Autodefensa Civil. Esta masacre contiene graves violaciones a los derechos humanos y genera responsabilidad del Estado de Guatemala.

 

Ni el apoyo que la población de Chisís pudo haber dado al EGP, ni cualquier otra justificación de carácter político o militar, justifican jurídica o éticamente estos crímenes.

 

     La CEH considera que el presente caso es ilustrativo de la aplicación de la política de "tierra arrasada" en el área Ixil, concebida para el aniquilamiento de todas las poblaciones consideradas afines a la guerrilla. Esta política no sólo consistió en la eliminación física de los presuntos colaboradores de la insurgencia, sino también en la destrucción de todos los bienes y cultivos. Esta consideración coincide con un Informe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) del Gobierno de Estados Unidos: "A mediados de febrero 1982 el Ejército de Guatemala reforzó su fuerza existente en la parte central del Departamento de Quiché y lanzó una operación para barrer el triángulo Ixil. Los oficiales de mando de las unidades involucradas han sido instruidos para destruir todos los pueblos y aldeas que se encuentran cooperando con el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y para eliminar todas las fuentes de resistencia".30 

 

      La masividad de las violaciones que se describen y la reiteración de las mismas en el área Ixil, sumadas a la intención de los hechores de destruir las comunidades maya-ixiles, por considerarlas afines a la guerrilla, dan a estos hechos carácter de actos genocidas.

 

Asimismo, la CEH considera que el desplazamiento provocado por la masacre ilustra el carácter forzado de la decisión adoptada por miles de personas del área Ixil de refugiarse durante varios años en las montañas, huyendo de la persecución a que se veían sometidas por efectivos del Ejército y miembros de las PAC, viviendo en condiciones de constante amenaza vital.

 

 

 

LISTADO DE LAS VICTIMAS

 

Ejecución arbitraria

 

 

Ana Chamay

Ana Cruz Pacheco

Ana Cruz Pacheco

Ana Cruz Pacheco

Ana Códova,Gómez

Ana De la Cruz

Ana García,Cruz

Ana Toma De la Cruz

Andrea Mendoro

Andrés Chamay

Andrés Chamay López

Andrés Pacheco López

Andrés Sajic

Antonio De la Cruz Velasco

Antonio Lázaro Pérez

Antonio López

Antonio Pérez Cruz

Antonio Toma Toma

Antonio Velasco Pérez

Antonio Zambrano

Antonio Zambrano

Antonio Zambrano

Baltazar Cruz

Baltazar Cruz

Catarina Córdoba Marroquín

Catarina López Aguilar

Catarina Torres

Diego Aguilar Cruz

Diego Toma de la Cruz

Diego Toma de la Cruz

Diego Zambrano

Diego Zambrano

Domingo Cruz Pacheco

Domingo Córdoba Gómez

Domingo Lázaro

Domingo Sajic Mendoza

Francisco Córdoba Toma

Francisco de la Cruz

Francisco de la Cruz de la Cruz

Francisco Pacheco López

Francisco Pacheco Velasco

Gabriel Cruz Toma

Gabriel Zambrano

Gabriel Zambrano

Gabriel Zambrano

Gabriel Zambrano

Gabriel Zambrano

Gabriel Zambrano Rodríguez

Isabel Cruz

Isabela Chamay Mendoro

Isabela Cruz

Isabela Cruz

Isabela Cruz Pacheco

Isabela Gómez

Isabela Zambrano

Jacinto Pérez

Jacinto Sajic Aguilar

Jacinto Sajic Aguilar

Juan Elías Pacheco Agustín

Juan Aguilar Toma

Juan Chamay López

Juan Cruz Pacheco

Juan Cruz Toma

Juan de la Cruz

Juan de la Cruz Pacheco

Juan García Cruz

Juan López Córdoba

Juan López Sajic

Juan Ordoñez

Juan Pacheco Cabinal

Juan Pérez Zambrano

Juan Sajic

Juan Sajic Cruz

Juan Sajic Cruz

Juan Toma

Juan Zambrano

Juana Aguilar Sajic

Juana Cabinal Torres

Juana Pacheco Velasco

Juana Rodríguez Zambrano

Juana Torres

Magdalena Ordoñez

Magdalena Toma Zambrano

Manuela Aguilar

Manuela Zambrano

María Cabinal

María Chamay Mendoro

María Cruz Pacheco

María Córdoba

María García Cruz

María López Zambrano

María Zambrano

María Zambrano

María Zambrano

Mateo Chamay López

Mateo Pacheco de la Cruz

Mateo Pacheco López

Mateo Pacheco Velasco

Matías Zambrano

Miguel de la Cruz

Miguel de la Cruz Chamay

Miguel Pacheco López

Miguel Pacheco Velasco

Miguel Toma de la Cruz

Nicolás Cruz

Nicolás Toma Cruz

Nicolás Toma Cruz

Nicolás Toma de la Cruz

Nicolás Toma Gómez

Nicolás Toma Zambrano

Nicolás Zambrano

Nicolás Zambrano

Nicolás Zambrano

Pedro Aguilar

Pedro Chib

Pedro Cruz Pacheco

Pedro Córdoba Torres

Pedro de la Cruz

Pedro de la Cruz Chamay

Pedro Lopez Zacarias

Pedro López

Pedro Marroquín Pacheco

Pedro Velasco López

Pedro Xub

Rosa Aguilar

Sebastián Córdoba Gómez

Teresa Cruz Aguilar

Teresa Rodríguez

Teresa Rodríguez

Tomás Chamay

 

 

 

Ejecución arbitraria, otras Violaciones

 

Juana Zambrano

Juana López

 

 

Víctimas Colectivas/Desconocidas: 68

 


1  Testimonio colectivo CEH. Regrese al Texto

2  Nota dirigida por pobladores de Chisís el 2 de noviembre de 1997 al Comité de Desarraigados de Santa María Nebaj. C 3704. Febrero, 1982. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

3  C 15235. Julio, 1980. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

4  Ibidem. Regrese al Texto

5  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

6  C 3705. Enero, 1982. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

7  Testimonio colectivo CEH. Testigo directo CEH. (T.C. 324). Regrese al Texto

8  Testigo directo CEH. (T.C. 324). Según un sobreviviente de la masacre, las cuatro personas habrían sido fusiladas en el destacamento. Regrese al Texto

9  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

10  Testimonio colectivo CEH. (T.C. 370). Regrese al Texto

11  Ibidem. Regrese al Texto

12  Testigo colectivo CEH. Regrese al Texto

13  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

14  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

15  Testimonio colectivo CEH. (C. 370). Regrese al Texto

16  Testigo directo CEH (T.C. 325). Regrese al Texto

17  Testigo directo CEH (T.C. 324). Regrese al Texto

18  Testigo directo REMHI. Regrese al Texto

19  Testigo indirecto CEH. C 11573. Febrero, 1982. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

20  Testigo directo editado por la CEH. (T.C. 324). Regrese al Texto

21  Testigo de referencia. C 11573. Febrero, 1982. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

22  Testimonio colectivo CEH. (T.C. 370) Regrese al Texto

23  Los datos del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica, REMHI, 1998, y de David Stoll, Between two armies in the Ixil towns of Guatemala, Columbia University Press, New York, 1993, confirman la cifra de 200 víctimas. Regrese al Texto

24  Testigo directo (oficial del Ejército) CEH. (T.C.799). Regrese al Texto

25  Testimonio colectivo CEH. (T.C. 370). Regrese al Texto

26  Testigo directo CEH. (T.C. 324). Regrese al Texto

27  Testimonio colectivo CEH. (T.C. 370). Regrese al Texto

28  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

29  Testimonio colectivo CEH. (T.C. 370). Regrese al Texto

30  Informe de la CIA, destinatario no identificado, febrero de 1982, Pq. 12-41. Traducción nuestra, "In Mid-February 1982 the Guatemalan army reinforced its existing force in the central El Quiche Department and launched a sweep operation into the Ixil triangle. The commanding officers of the units involved have been instructed to destroy all towns and villages which are cooperating with the Guerrilla Army of the Poor (EGP) and eliminate all sources of resistance". 1 11

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