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Capitulo
I
APENDICE
12
Proclama de las Fuerzas
Armadas Rebeldes
Nuestro país
atraviesa una situación difícil. Los sectores que
se aferran al poder y que tanto perjuicio han causado a la nación
durante los últimos años, han dado muestras de estar
dispuestos por todos los medios a negarle al pueblo su libertad.
El gobierno militar que encabeza Peralta Azurdia es la prolongación
del régimen que se impuso por la fuerza desde años
atrás. Y con la violencia es que la actual dictadura impide
al pueblo ejercer sus derechos, inclusive el de elegir a sus gobernantes.
Son ridículas
las declaraciones que se vio forzado a dar el gobierno el 31 de
octubre pasado, proclamando sus "Intenciones" de restablecer
la constitucionalidad y convocar a elecciones, pues están
destinadas a darse largas la dictadura y preparar una maniobra para
engañar al pueblo. A ninguno se le ha olvidado que el golpe
del Ejército encabezado por Peralta Azurdia tuvo precisamente
por objeto impedir las elecciones que debían realizarse este
año. Lo principal por lo tanto es reforzar la lucha para
derrocar a la dictadura militar y nosotros apoyaremos con las armas
la exigencia del pueblo para que así sea.
Así fue
como se estableció el gobierno del Ejército, una tiranía
militarista, usurpadora, haciendo a un lado la Constitución
y las leyes que hipócritamente decían defender; un
gobierno de fuerza que sigue adelante al política ya insoportable
de más impuestos, nuevos empréstitos al extranjeros
y constante encarecimiento de la vida. Y que por todo velo, para
encubrir las insaciables ambiciones de Peralta Azurdia y su grupo
de quince coroneles, usa la demagogia de la "operación
honestidad", comprometiendo definitivamente al Ejército,
que ahora aparece ante los ojos del pueblo como el principal responsable
de la situación.
Sobre las fuerzas
retrógradas, que con el homenaje a los restos de Ubico se
exhibieron como partidarias de la tiranía y de la opresión,
recae la responsabilidad histórica de negar al país
la solución pacífica de sus problemas y la tranquilidad
de la ciudadanía. No comprenden esos sectores obcecados que
a estas alturas el pueblo de Guatemala ya no se resigna a vivir
agachado y que sabrá recurrir a todos los medios para defenderse.
Detrás de ellos están naturalmente fuerzas poderosas,
con sus tropas extranjeras metidas en nuestro país, con sus
"instructores" y prestándole toda clase de ayuda
a la tiranía; pero más poderosa será la fuerza
del pueblo guatemalteco cuando decida dar la batalla final para
manejar por su cuenta los destinos de nuestra patria.
La lucha de resistencia
armada se ha iniciado ya. En las montañas organizanse los
primeros focos de rebelión: los guerrilleros son la gran
esperanza del pueblo oprimido. En distintos lugares se agrupan los
que ya no quieren estar con los brazos cruzados y seguir siendo
víctimas de la represión sangrienta. El Movimiento
Rebelde surgió como una necesidad, como una respuesta a la
violencia de los coroneles, de los esbirros, de los que han querido
una vez más burlarse del pueblo. Auspiciadas por los Movimientos
Alejandro de León-13 de Noviembre, 20 de Octubre y 12 de
abril, se han constituido las FUERZAS ARMADAS REBELDES, en las que
estarán todos los combatientes firmes, honestos, convencidos,
disciplinados que con valor empuñen las armas contra la dictadura,
hasta alcanzar un gobierno genuinamente democrático.
Los motivos que
nos impulsan a la rebelión y a emprender una sacrificada
lucha están claros. Somos combatientes rebeldes. No se nos
puede llamar "facciosos", ni "terroristas",
ni "bandoleros", porque la conciencia del pueblo sabe
que tenemos suficientes motivos para rebelarnos. Son precisamente
los mismos motivos que ya en otras oportunidades históricas
tuvo el pueblo de Guatemala.
Es muy significativo
que las razones que hoy nos impulsan a la resistencia armada sean
las que justificaron, hace casi cien años, la Revolución
de 1871. Existe un gobierno "oligárquico y tirano …
intolerable a la Nación por sus repetidos actos arbitrarios
y de crueldad"; Peralta Azurdia es un "usurpador, por
cuanto se ha arrogado facultades que la ley de ninguna manera le
concede"; sigue la misma política económica y
fiscal que "ha arruinado la Hacienda Pública y comprometido
en lo futuro la independencia del país"; en fin, se
ha establecido una dictadura militar que de manera imperiosa exige
combatirla pues "los ciudadanos tienen no sólo el derecho,
sino también el deber de resistir la tiranía".
Esa es, con palabras
textuales del Acta de Patzicía, firmada por los ciudadanos,
jefes y oficiales que encabezaron el Ejército Libertador
de Justo Rufino Barrios, la plena justificación de la lucha
que ahora iniciamos para hacer realidad en nuestra sufrida Guatemala
la libertad, la democracia, la justicia social y el decoro patrio.
Esas son las razones que, con el mismo fervor de los reformadores
del 71, nos hacen tomar las armas para combatir todo el tiempo que
sea necesario, hasta que nuestras fuerzas victoriosas pongan fin
a la tiranía.
Los propósitos
de nuestra lucha deben ser igualmente claros. No queremos ni más
ni menos que lo que la gran mayoría del pueblo ha hecho sentir
que desea: el derrocamiento de la dictadura por medio de un verdadero
cambio. No se quiere un golpe de Estado más. No se quiere
una revuelta sino una limpia revolución. Lucharemos para
que el régimen que ha padecido el país lo sustituya
uno completamente nuevo, basado en la honestidad y sin lugar para
ambiciones bastardas, que de manera intransigente defienda los intereses
nacionales, que levante la economía con el concurso de todos
los guatemaltecos dispuestos a hacerlo, que dé oportunidad
de trabajo y de ganar lo necesario para que no haya hogares con
hambre, sin techo, abandonados; que redistribuya la tierra sobre
bases de justicia para que todo agricultor tenga la suya donde sembrar
y la producción aumente, que invierta los recursos nacionales
y los que al país le corresponda recuperar en el desarrollo
económico y en procurar bienestar, seguridad, salud y educación
para todos los habitantes.
No se trata de
cambiar a unos gobernantes por otros, para seguir burlando al pueblo,
como tantas veces ha ocurrido, sino de una renovación a fondo
de la República. Nuestra lucha es para conseguir que se establezca
un gobierno que verdaderamente respete los derechos y libertades,
que conduzca al país democráticamente guiándose
por la voluntad de las mayorías y que haga efectivas esas
instituciones democráticas que sólo han figurado en
el papel y que tantas veces han sido burladas desvergonzadamente.
Un gobierno que devuelva a Guatemala su prestigio en el exterior,
como pequeño país que sabe resguardar su soberanía,
que colabora al mejoramiento de las relaciones internacionales para
que sobre la base del respeto al derecho ajeno la paz mundial se
mantenga y que conduzca con dignidad sus relaciones con todos los
demás países.
Con palabras parecidas
le han hablado y le han hecho promesas al pueblo de Guatemala muchos
gobernantes, dictadores y demagogos; pero entre sus actos y lo que
dicen no hay relación alguna. Por eso el pueblo desconfía
de los idearios políticos, de los programas electorales y
ya no digamos de los discursos oficiales, pero en el caso de las
FUERZAS ARMADAS REBELDES no se trata de palabras vacías ni
de ofrecimientos, porque son los mismos combatientes surgidos del
pueblo la mejor garantía, porque con la decisión de
ofrendar la vida por esta causa estamos demostrando la lealtad a
esos ideales y, sobre todo, porque la revolución triunfará
cuando todo el pueblo se movilice y consiga por sí mismo
el cambio que tanto anhela.
Nuestro movimiento
armado, a diferencia de los ejércitos reclutados por la fuerza,
a diferencia de las conspiraciones plagadas de aventureros y ambiciosos,
se está formando a base de decisión personal, de convicción,
de voluntad de sacrificio. En las FUERZAS ARMADAS REBELDES se admitirá
a quienes tengan los mismos propósito del movimiento, pero
que estén dispuestos a sacrificarse sin ventajas personales,
convencidos de que vale la pena dar la vida por nuestros ideales,
y comprometidos a guardar una disciplina propia de combatientes
populares. Los que no ajusten su conducta a normas de seguridad,
para la organización, los que cometan faltas que pongan en
peligro a otros compañeros o el prestigio del movimiento
no tendrán lugar en sus filas.
De todos se exigirá
una conducta moral guiada por el principio de actuar siempre en
bien del pueblo y no se permitirá por ningún motivo
que se cause daños a las personas del pueblo, sus viviendas
y propiedades. Todo el mundo verá claro que las mentiras
y las calumnias del enemigos se revierten contra él, porque
comprenderá que los guerrilleros, los combatientes, los miembros
de las FUERZAS ARMADAS REBELDES son el brazo armado del pueblo,
organizados precisamente para defenderlo de los esbirros, los bandoleros,
los asesinos que utiliza la tiranía.
El surgimiento
de las FUERZAS ARMADAS REBELDES constituye una respuesta al implantamiento
de la dictadura militar, que no permite al pueblo usar de medios
legales y pacíficos. Sus orígenes están en
los brotes de rebeldía de los años anteriores. En
1960 se produjo la Rebelión del 13 de Noviembre, como un
intento de reivindicar el nombre el Ejército y cambiar el
estado de cosas. Los que seguimos fieles a la sangre del Teniente
Alejandro de León y otros de nuestros compañeros que
han caído, estamos ahora más convencidos que nunca
de la necesidad de combatir por la libertad de Guatemala. Hubo quienes
no mantuvieron esa misma fe, ha habido después otros que
por desorientación o cobardía se han apartado del
movimiento o lo han traicionado. Habrá también quienes
comprendan más adelante, aunque ahora duden de la eficacia
de la lucha guerrillera, que su puesto está entre nosotros.
En las FUERZAS ARMADAS REBELDES están viejos luchadores que
vienen esforzándose porque Guatemala recobre lo que ganó
con el movimiento libertador de 1944 y están muchos jóvenes
que han peleado por las libertades en los últimos años
frente a los gobiernos dictatoriales y que se destacaron en el movimiento
de repudio contra Ydigoras y cloque.
En las FUERZAS
ARMADAS REBELDES hay militares, trabajadores, estudiantes, gente
del campo, etc., y es ya un hecho que identificados en la lucha,
unidos por la lealtad de combatientes de una justa causa, no hay
prejuicios ni predominios y las diferencias de ideas políticas,
religiosas o de otra clase, podrán mantenerse dentro de la
voluntad única de servir a Guatemala.
Las FUERZAS ARMADAS
REBELDES se consideran responsables ante el pueblo, en cuyo apoyo
confían y del que esperan todo. No están subordinados
ni buscan depender de ningún grupo ni partido. Contribuirán
a que el FRENTE UNIDO DE RESISTENCIA se reunan todas las fuerzas
inspiradas en el propósito de sustituir a la dictadura por
un régimen efectivamente democrático, para así
ser la FAR la rama armada del movimiento renovador, en coordinación
con todas esas fuerzas sociales y populares. Porque creemos firmemente
que sólo reuniendo en un solo haz a todos los guatemaltecos
patriotas, agrupados o no en partidos, podrá formarse un
gran movimiento capaz de dar por tierra con la actual tiranía
y despejar el camino de la reestructuración democrática
del país.
La Proclama que
hoy emite el Comando General de las F.A.R., desvirtúa de
una vez por todas las tergiversaciones y las calumnias que contra
nuestro movimiento ha lanzado el gobierno impopular de Peralta Azurdia.
El grupo militar que en nombre del Ejército gobierna por
la fuerza al país, no tiene la menor autoridad moral: está
formado por los mismos ambicioso que rodearon y apoyaron a Ydígoras
y comparten con él la responsabilidad de todos los crímenes,
robos y arbitrariedades que su gobierno cometió. Es el grupo
que se ha echado encima el baldón de haber exaltado al tirano
de otra época, Ubico, y que en los meses que llevan detentando
el poder a base de sangre, de cáncer, de torturas y de innumerables
abusos se han ganado ya el odio del pueblo.
A través
de los comunicados y publicaciones oficiales de las FUERZAS ARMADAS
REBELDES, que serán la única expresión de nuestro
movimiento armado, diremos la verdad al pueblo. Pero sobre todo
con nuestras acciones, respondiendo cada vez con mayor fuerza a
los golpes del enemigo, librando con fervor esta lucha que hoy es
de resistencia y más adelante será ofensiva victoriosa,
demostraremos que no hay ni habrá tiranía capaz de
borrar de los pechos de los patriotas las palabras inmortalizadas
en nuestro Himno Nacional:
"Libre
al viento tu hermosa bandera,
a vencer o
a morir llamará".
Guatemala,
30 de Noviembre de 1963.
Por
el Comando General de las
FUERZAS ARMADAS REBELDES
(FAR)
Comandante en Jefe
Marco Antonio Yon
Sosa
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