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Capitulo
I
CAUSAS
HISTORICAS
1.
Aludir a las causas
históricas de la más trágica época que
atravesó la Nación guatemalteca durante su historia
implica abordar situaciones que fueron formándose a lo largo
del tiempo y cuyos efectos influyen de una forma acumulativa en
la conducta humana y en la práctica social de esta sociedad.
Dichas causas se tradujeron a lo largo del tiempo en diversas manifestaciones
de violencia: estructural, política, social. La historia
guatemalteca registra, por tales motivos, diversas situaciones permanentes
de violencia que recaen sobre amplios grupos de población.
Esta violencia tiene reflejos claros en la vida política,
en las relaciones sociales y en los ámbitos del trabajo;
y sus orígenes son de carácter económico, político,
ideológico, religioso y étnico.
2.
Desde la independencia
en 1821 la estructura de las relaciones económicas, culturales
y sociales ha sido extremadamente jerárquica, sostenida por
una enraizada herencia colonial. Esto determinó que el carácter
del Estado que produjo la incipiente República de Guatemala
fuese "excluyente",1
y manifestase una clara orientación racista. De esa forma,
histórica y políticamente la violencia en el país
se ha dirigido desde el Estado sobre todo en contra de los pobres,
los excluidos y los indígenas.
3.
La formación
de un Estado democrático se ha visto limitada permanentemente
por esos condicionamientos de la historia. Su función ha
consistido en mantener y conservar las estructuras de poder basadas
en la explotación y la exclusión de los indígenas
y de los mestizos empobrecidos. Fue necesario esperar los Acuerdos
de Paz, concluidos en 1996, ciento setenta y cinco años después
de la Independencia, para que el Estado guatemalteco pudiera perfilarse
como un "Estado multiétnico, pluricultural y multilinge"
y, con ello, responder a una concepción de nación
integradora, respetando la diversidad de sus ciudadanos.
4.
Es difícil
disociar la violencia estructural y la violencia política.
Lo ocurrido durante el período del enfrentamiento armado
puede resumirse como un proceso donde el radio de exclusión
y la noción de "enemigo interno" se volvieron cada vez más
amplios para el Estado. El restringir así arbitrariamente
a la ciudadanía y sus derechos democráticos fue justificado
con la Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN), que se convirtió
en Guatemala en razón de ser del Ejército y en política
de Estado.
5.
El enfrentamiento
armado sólo puede explicarse por una combinación de
factores internos y externos cuyo peso específico es difícil
precisar cuantitativamente. No obstante, es evidente también
que la suma de todas estas causas de carácter histórico
no hubiera sido suficiente por sí misma para producir la
insurgencia ni la violencia que llegó a alcanzar el enfrentamiento
armado. Nuevos fenómenos sociales y políticos que
se produjeron hacia fines de los años cincuenta y principios
de los sesenta, en una coyuntura especial, que hizo pensar a parte
de los sectores excluidos de la sociedad en la vía armada
como la mejor opción política a su alcance, si no
la única. A continuación se analizan los antecedentes
históricos, para en un siguiente acápite tratar los
que se llamará los antecedentes inmediatos.
La estructura agraria y la exclusión
económica
6.
La pobreza ha sido
una constante en la sociedad guatemalteca, derivada tanto de la
distribución desigual de la riqueza económica, en
particular de la tierra, como del muy limitado acceso a la educación.
La marginación económica, base o complemento de la
exclusión política, afecta a amplios segmentos de
población rural y urbana. La histórica alta concentración
de los recursos en un número reducido de grandes unidades
económicas, agrícolas y no agrícolas, ha producido
un patrón distributivo profundamente desigual de los beneficios
del crecimiento económico, y ha estrechado las opciones económicas
y sociales de amplios sectores de la población.
7.
La inequitativa distribución
de la tierra, en una sociedad eminentemente agrícola como
la guatemalteca, es una de las principales causas de pobreza. Además,
ésta condiciona la estratificación social y provoca
a su vez diversas modalidades de exclusión social, que por
lo regular van asociados a la práctica de la violencia. Ese
tipo de control sobre la tierra ha originado de hecho un sistema
de dominio y control sobre las personas, para cuyo mantenimiento
se ha recurrido al uso de la fuerza. Por este conjunto de condicionantes
el Estado, desde la expansión del café en el siglo
XIX, se constituyó en el garante de la oferta y orden laborales
para las fincas, lo cual a su vez contribuyó a la militarización
institucionalizada, ya no sólo del Estado sino de la sociedad.
8.
Algunas cifras estadísticas
muestran formas de exclusión que tienen orígenes remotos
pero expresiones recientes. Según el Censo Agropecuario
de 1950, el primero que se considera fiable dentro de las estadísticas
modernas del país, 516 latifundios concentraban más
del 40% de la propiedad de la tierra, mientras que el 88% de unidades
agrícolas (menores de 7 hectáreas) apenas cubrían
el 14% de la superficie agrícola.2
Esto generaba y consagraba formas anticuadas de tenencia y posesión
distintas a la propiedad, el arrendamiento, la aparcería
y el colonaje.3
Cuadro 1
Distribución de la Tierra en Guatemala
por categorías de
Tamaño de Fincas: 1950, 1964, 1979 (expresado
en porcentajes)4
| |
Número de Fincas
|
Superficie
|
| Tamaño |
1950 |
1964 |
1979 |
1950 |
1964 |
1979 |
| Microfincas (menos de 0.7 ha) |
21.30 |
20.39 |
31.36 |
0.77 |
0.95 |
1.33 |
| Subfamiliares(0.7 a menos de 7 ha) |
67.05 |
67.04 |
56.76 |
13.36 |
17.66 |
14.91 |
| Familiares (7 a menos de 44.8 ha) |
9.48 |
10.46 |
9.31 |
13.45 |
18.85 |
18.68 |
| Multifamiliares medianas (44.8 a menos de 900 ha) |
2.02 |
2.02 |
2.48 |
31.38 |
36.56 |
43.48 |
| Multifamiliares grandes (900 ha y mayores) |
0.15 |
0.09 |
0.09 |
40.83 |
25.99 |
21.61 |
| Total |
100.00 |
100.00 |
100.00 |
99.99 |
100.01 |
100.01 |
9.
Años más
tarde, al frustrarse la Reforma Agraria, se recreó el sistema
lati-minifundista, en el que el pequeño campesino dependería
parcialmente para su subsistencia de un terrateniente que le permitía
acceso a un terreno mediante diversos mecanismos o del trabajo temporal
migratorio en las grandes fincas de la costa o boca costa. Según
el censo de 1964, el 62% de la tierra estaba en manos del 2,1% de
los propietarios; el 87% de los campesinos carecían de tierra
suficiente que les permitiera sobrevivir.5
La CEPAL calculó que en 1980 sólo el 28.9% de los
guatemaltecos eran "no pobres", es decir, que podían satisfacer
sus necesidades básicas. En el área rural la situación
era mucho más alarmante, donde sólo el 16.3% eran
no pobres y de los restantes el 51.5% era extremadamente pobre (no
podían cubrir sus necesidades de alimentos).6
10.
El porcentaje de
calificación de la Población Económicamente
Activa (PEA) en 1950, correspondía apenas al 4.9%, mientras
que para 1970 dicho indicador había alcanzado el 7%. La tasa
de alfabetización de 1950 fue del 29.7%. Cuatro décadas
más tarde alcanzaba al 44.9%, pero seguía siendo la
más baja de Centroamérica (véase Cuadro 2).
Asimismo, era aún menor entre la población indígena
guatemalteca. La concentración del ingreso antes de 1950
era tal, que la mitad de la población sólo recibía
el 22% del ingreso total, proporción que en los años
ochenta se redujo al 19%. En el otro extremo, el 25% de la población
percibía el 61% del ingreso. La dinámica marginadora
del mercado se reflejaba también en el sector informal: en
1950 el 61% de la PEA se situaba en este sector y en 1980 correspondía
aún al 51% del total.7
Cuadro 2
Situación comparativa de Guatemala con
otros países Centroamericanos
INDICADORES SOCIALES
|
Guatemala |
El Salvador |
Honduras |
Nicaragua |
Costa Rica |
Panamá |
| Expectativa de vida |
59.3 |
69.6 |
67.5 |
68.5 |
76.8 |
73.2 |
| Período 1995/99 (años)
|
(1991) |
|
|
|
|
|
| Gasto Social en Educación |
1.8% |
2.0% |
3.7% |
4.3% |
5.3% |
4.9% |
| como porcentaje del PIB, 1995 |
|
|
|
|
|
(1994) |
| Analfabetismo, 1994 |
44.9% |
21.0% |
29.0% |
23.0% |
6.9% |
11.2% |
| (porcentaje) |
|
|
|
(1993) |
|
|
| Gasto Social en Salud como |
0.9% |
1.4% |
2.7% |
4.2% |
7.4% |
6.2% |
| Porcentaje del PIB, 1994 |
|
|
|
|
(1995) |
|
Fuente: CEPAL 1997, "Indicadores Sociales Básicos
de la Subregión Norte de América Latina y el Caribe".
11.
La ausencia de una
política social por parte del Estado acentuó la dinámica
histórica excluyente. Por ejemplo, entre 1960 y 1980, durante
el mayor período de crecimiento económico experimentado
en Guatemala, el gasto social del Estado fue el más bajo
de Centroamérica y la carga tributaria fue a su vez la más
baja. Ello pone de manifiesto que la labor del Estado guatemalteco
se ha orientado en especial al servicio de los intereses de reducidos
sectores de la población, antes que en beneficio del colectivo
de sus miembros. En los años más recientes esta política
no ha cambiado. Esa debilidad estructural dificultó al Estado
conseguir una legitimidad social más amplia, llevándolo
a recurrir cada vez más a la fuerza coactiva de la violencia
para mantener el orden.
12.
La pobreza debe considerarse
como un antecedente estructural del enfrentamiento armado. La miseria
por sí misma no produce revoluciones, pero sí las
puede potenciar. Al quedar excluidas de la oferta del mercado y
no existir canales de participación y expresión, la
privación que las mayorías experimentan puede convertirse
en fuente de descontento colectivo. En Guatemala el Estado renunció
por muchos años a su papel de mediador entre intereses sociales
y económicos diferentes, abriendo así un vacío
que permitió el enfrentamiento directo entre quienes recibían
los beneficios, defensores de ese orden establecido, y quienes estaban
obligados a reivindicar sus aspiraciones.
13.
En este contexto,
los programas de las organizaciones guerrilleras incluyeron siempre
la defensa de los excluidos. Fue en nombre de los pobres que se
planteó el discurso revolucionario. Pero la lucha por los
excluidos y por el mejoramiento de sus condiciones de vida no sólo
formó parte del discurso, sino que convenció y movilizó
efectivamente a muchos de ellos
El racismo, la subordinación y la exclusión
del indígena
14.
El racismo, como
expresión ideológica de colonización y de subordinación,
tiene sus orígenes en la invasión hispana. En esa
época se trató de justificar la opresión y
explotación del pueblo maya con base en conceptos raciales
y presentar aquel acto de despojo territorial y político
como "una empresa redentora y civilizadora".8
Aquel momento marcó profundamente la historia guatemalteca,
porque si en un principio los españoles se consideraron superiores
biológica y culturalmente, esa pauta fue seguida por los
criollos y, luego, por los ladinos.
15.
La historia del país
muestra que formas de subordinación y exclusiones que se
originaron con la invasión española, se han mantenido
hasta la fecha. El Estado colonial primero y el Estado republicano
después -controlado por criollos y, luego, una élite
ladina-, se instituyeron sobre una sociedad en la que el pueblo
maya9 ha ocupado siempre
el último peldaño.
16.
Como parte de un
modelo de segregación, el régimen colonial estableció
una separación no sólo social sino geográfica
entre peninsulares y criollos por una parte y los pueblos de indios
por otra: cada grupo social debía residir en lugares distintos.
Esta separación, se conocía en el derecho indiano
bajo los términos de "la república de los indios y
la república de los españoles". Para mantener esta
segregación, a los peninsulares y criollos se les prohibió
habitar en las reducciones o pueblos de indios, aunque dicha prohibición
fue vulnerada posteriormente.
17.
Desde los inicios
de la colonización se definió el estatuto jurídico
de los indígenas. Se les consideró "vasallos libres
de la corona",10
figura que le permitía al Rey afirmar su poder sobre esta
población, beneficiarse del pago del tributo y neutralizar
en parte la voracidad de los colonizadores, siempre ávidos
de beneficiarse del trabajo obligatorio de los indios en las minas
y haciendas. Sin embargo, a pesar que se les consideró "vasallos
libres", fueron equiparados a una situación de minoría
de edad, para "garantizar su protección".11
18.
La ideología
de la "inferioridad de los indios" se construyó con base
en las teorías aristotélicas de la desigualdad natural,
para justificar, a posteriori, el régimen de subordinación
y explotación de los indígenas, así como los
límites que pusieron a sus atribuciones. Bajo esta ideología
se decía que los indios no tenían capacidad de entendimiento
suficiente, no podían gobernarse, ni podían inteligir
el derecho natural. Eran los españoles quienes, como hermanos
mayores, debían enseñarles las leyes y poner límite
a las costumbres "bárbaras" de los indios.12
Así, los indígenas fueron "encomendados" a los españoles,
para su evangelización a cambio de su trabajo. La "herencia
del encomendero" es un símil que recuerda que los rasgos
de arbitrariedad y violencia han estado presentes en las más
diversas relaciones sociales respecto de la población indígena.
19.
A los pueblos de
indios, la autoridad colonial reconoció autoridades indígenas
y la vigencia de sus "usos y costumbres", mientras no violaran la
"ley divina y humana", no perjudicaran los intereses de la corona,
no alterasen el orden colonial ni atacaran la religión católica.
Los alcaldes de indios tenían funciones jurisdiccionales
y de control del orden dentro de los pueblos de indios y para dirimir
litigios entre indios, pero sólo respecto de casos menores,
por la ideología de la inferioridad natural. No podían
enjuiciar casos en los que se estipulaban penas altas, que debían
transferirse al corregidor español.13
20.
La participación
indígena en cabildos y cofradías y el mantenimiento
del linaje y la nobleza en el interior de las reducciones o pueblos
de indios, facilitó la recuperación de ciertos espacios
de organización y de una autonomía política
relativa, lo que permitió recrear las bases para la reafirmación
cultural y el sincretismo a partir de la vida comunitaria.14
Por otra parte, como los indígenas siguieron utilizando sus
mecanismos propios de administración de justicia, ello les
ayudó a mantener su identidad cultural y contar con una justicia
propia más legítima, menos violenta y mucho más
orientada a la reparación y la reconstrucción de la
cohesión social.
21.
Conforme se estructuraban
las nuevas formas de sujeción al poder colonial, las comunidades
forjaban las principales expresiones de resistencia al mismo, que
fueron: legales, violentas o de resistencia pasiva. Los indígenas
aprovecharon las opciones y recursos legales que el sistema colonial
les brindaba para oponerse a los abusos de colonizadores y autoridades
(quejas ante funcionarios, misivas al Rey, solicitudes de tierras
y de la aplicación de las prohibiciones a los ladinos de
residir en pueblos de indios, etc.).15
22.
Otra forma de resistencia
frente al orden colonial se realizó a través de formas
violentas como los motines (conflictos de carácter local)
y los levantamientos (de mayor amplitud temporal y geográfica
que los motines, y que implicaban algunas veces, el intento de sustituir
a las autoridades coloniales por indígenas).16
Paralelamente a estas expresiones abiertas de rechazo al orden colonial,
existieron otras más sutiles en contra de la imposición
religiosa y la castellanización obligatoria, como el rescate
de parte de la cultura prohibida, la insistencia en el uso de los
idiomas propios y la práctica de diversas formas de sincretismo
(aceptación negociada de deidades y ritos).
23.
A finales del siglo
XVIII17 empezó
a crecer el número de "gentes de ascendencia mixta ... conocidos
como castas", que ya desde finales del siglo XVII empezaron a ser
identificados también como "ladinos".18
En un inicio, se trató de uniones consideradas ilegítimas,
de "hombres y mujeres de filiación ambigua, frutos del amor
asimétrico"19 ,
discriminados y despreciados por el orden colonial. Con el tiempo,
la población ladina fue creciendo hasta constituir un grupo
social y numéricamente importante. Paralelamente también,
aumentó la estratificación social entre los ladinos.
Unos se fueron incorporando dentro de las esferas del poder económico,
mientras que otros quedaron marginados de dicho poder.
24.
Durante el proceso
de la Independencia se importó la ideología liberal,
por lo que las Constituciones establecieron el derecho a la igualdad
ante la ley, eliminaron la diferencia de los regímenes jurídicos
y borraron la palabra "indio" de sus textos. Con la desaparición
de regímenes jurídicos, también se eliminaron
los derechos protectores del derecho social indiano, como el derecho
a la inalienabilidad de las tierras comunales. Ello posibilitó
la expansión de las fincas en perjuicio de las comunidades
indígenas, que quedaron en las tierras más pobres.
Se inauguró un modelo de asimilación, por el cual
se buscaba asimilar o desaparecer a los indígenas dentro
de la naciente nación mestiza.
25.
También se
importó el modelo de "Estado-Nación", entendiéndose
a la Nación como un solo pueblo, con una sola cultura, un
solo idioma, una sola religión y un solo sistema jurídico.
Un decreto del Congreso Constituyente de 1824 ilustra esta aspiración.
Decreta que se premiará con los mejores curatos a los curas
que, de acuerdo con las municipalidades, logren la extinción
de los idiomas indígenas.20
La institucionalidad jurídica que nació con la Independencia
era excluyente del mundo indígena.
26.
En el plano político,
los inicios del período independiente se caracterizaron por
los conflictos que opusieron a conservadores y liberales. Estos
dos paradigmas del pensamiento político de la época
no representaron para los pueblos mayas un horizonte esperanzador
en lo concerniente al mejoramiento de sus condiciones reales de
existencia.21 Esto
se puso en evidencia en los distintos momentos históricos
en los que funcionaron administraciones liberales y conservadoras
en el país.22
27.
Durante el siglo
XIX -especialmente con la Revolución de 1871- se experimentó
un "paulatino asalto" ladino al poder político local-municipal,
respaldado por la legislación y la fuerza militar del Estado.23
En ese proceso, un sector de ladinos llegó a controlar no
sólo la tierra, sino muchas veces el comercio y el poder
municipal. Ello los convirtió en una fuerza social y política
importante que presionó en búsqueda del protagonismo
que los peninsulares y criollos les habían negado durante
la colonia.24 Esto
acentuó el proceso de estratificación social de los
ladinos, creando un grupo con privilegios y otro formado por campesinos
pobres ya habitantes marginales de las ciudades.
28.
Con la Revolución
de 1871 se dio mayor fuerza al proyecto de un Estado nacional, unitario
y centralista, y se pusieron en práctica los cambios requeridos
para adaptar la economía y la sociedad a las necesidades
de la producción cafetalera.25
La "reforma agraria liberal" y los mecanismos para garantizar la
oferta de mano de obra en las plantaciones de café afectaron
sensiblemente a la población indígena, lo que incrementó
su subordinación económica. A la vez provocó
la desestructuración de sus comunidades, con el resultado
de nuevas formas de resistencia, migraciones y rebeliones.26
En su defecto, se impuso la dominación del proyecto de los
ladinos con poder. Quedaron igualmente marginados los indígenas
y los ladinos pobres.
29.
El proyecto de los
liberales consistía en consolidar una cultura nacional, que
se inspiraba en los principios positivistas del desarrollo material
y del progreso científico y era tributaria de la "cultura
occidental", a la cual, supuestamente, pertenecían los criollos
y los ladinos. Tal proyecto requería de un Estado centralista
y unitario que debía, en principio, homogeneizar a toda la
población en torno al modelo de dicha cultura. El principal
instrumento para lograrlo debía ser la educación "obligatoria
y gratuita para todos", según la divisa liberal, cosa que
en la práctica no pasó de ser una mera declaración.27
En su defecto, impuso la dominación del proyecto ladino.
30.
Es decir, el Estado
liberal se caracterizó por sus contradicciones. Si bien en
las políticas públicas como en los discursos de los
funcionarios de la época pueden identificarse elementos que
impulsaban la asimilación de los indígenas dentro
de una cultura única, siempre triunfaron las políticas
destinadas a mantenerlo como un grupo distinto en el país.28
Del mismo modo, la Constitución declaraba a los indígenas
iguales ante la ley, pero normas de menor rango les atribuían
menos derechos y más obligaciones que al resto de los ciudadanos.
Esto permitía utilizarlos como mano de obra estacional para
las plantaciones de café y para la construcción de
la infraestructura del país. Se decretó, como política
pública, la obligatoriedad del trabajo indígena en
las fincas, entre 100 y 150 días al año, bajo control
de los jefes políticos departamentales.29
Se emitieron leyes para sancionar a los jornaleros que huían
de las fincas y obligarlos a trabajar en los caminos y obras públicas,
como la ley contra la vagancia y la ley de vialidad.
31.
Fue con la Constitución
de 1945, en el marco la Revolución de octubre de 1944, que
se abolieron las normas que establecían el trabajo obligatorio
de los indígenas en las fincas, y normas afines. Esta Constitución,
por primera vez en la vida republicana, reconoció derechos
específicos a los grupos o comunidades indígenas,
incluyendo el derecho a la inalienabilidad de tierras comunales.
Señaló como de interés nacional la elaboración
de políticas para su mejoramiento socioeconómico y
cultural. Adicionalmente, la reforma agraria y otras políticas
sociales diseñadas durante la llamada Primavera Democrática,
buscaban el cambio de la situación de exclusión socio-económica
de los indígenas y ladinos pobres. Se inauguró un
modelo de integración de los indígenas en la sociedad
nacional que fue seguido formalmente por las Constituciones posteriores.
32.
El movimiento de
octubre de 1944 fue un proceso de cambio y de ampliación
de oportunidades, como se analiza más adelante. El golpe
de 1954 frustró tempranamente la reforma agraria y otras
reformas sociales que podrían haber cambiado, en gran medida,
las bases materiales e ideológicas de la exclusión,
abriendo espacios sociales para indígenas y ladinos pobres.
Por ello, tal movimiento no logró superar todos los obstáculos
para ensanchar las oportunidades, accesibles por igual, ofrecidas
a la población maya y no maya en Guatemala. El peso de una
tradición histórica de subordinación del indígena
y el corto período en que las reformas sociales tuvieron
vigencia, limitaron estas expectativas. También frustraron
las expectativas de los ladinos pobres, que podían ver en
las nuevas políticas sociales una puerta para cambios.
33.
Con el fin de la
Revolución del 44 se reforzaron en la práctica algunas
formas de explotación, de trabajo forzoso y despojo de tierras,
en contra de indígenas y a favor de grandes propietarios
de tierra, quienes eran ladinos. La devolución de tierras
y la represión de los comités agrarios también
afectaron a campesinos ladinos pobres que se habían beneficiado
con la Reforma Agraria.30
Se reforzaron el modelo de exclusión y la ideología
racista, justificatoria de la opresión. En los testimonios
recogidos por la CEH se documentó que durante los sesenta,
en ciertos lugares, continuaba instituido el trabajo gratuito prestado
por el pueblo indígena.31
Esta obligación consistía en que cada alcalde auxiliar
enviaba de 10 a 15 personas a trabajar a la cabecera municipal,
quienes estaban a disposición también de los propietarios
y autoridades que necesitaran de sus servicios.
" ... Tal vez
fue en el año sesenta y cuatro, algo así. Habían
pues, esos trabajos en la municipalidad. [Los] que le dicen
regidores, traían a los jóvenes en el pueblo, [y decían:]
"van a cuidar aquí (el pueblo), barrer la plaza, la calle
y todo", porque eran toda la gente ladina las autoridades locales,
y los aprovechaban a la gente a mandarlos en hacer leña o
hacer zacates para el ganado, para el caballo, todo eso. Una vez,
un compañero de Acción Católica no quería
hacer y lo agarraron para meterlo preso ...".32
34.
Las exclusiones sociales,
económicas, políticas y culturales en contra del pueblo
maya que se mencionan en este Informe han acarreado más violencia.
Han sido igualmente expresiones de una relación de poder
que ha manejado un grupo hegemónico de forma despótica
y arbitraria, sustentada originalmente en la dominación colonial,
y justificada por la ideología de la inferioridad cultural
y biológica de los indígenas. La desconfianza y el
desprecio hacia los indígenas se han extendido a los grupos
sociales más desfavorecidos de la sociedad. Los ladinos pobres
también sufren la marginación de un modelo social
excluyente. Sin embargo, la ideología racista ha funcionado
usualmente como una barrera entre ladinos pobres e indígenas
35.
Debe recordarse que
las pautas de violencia en una sociedad tienden a generalizarse.
Se copian o se imitan, se difunden por todo el cuerpo social y se
reproducen de una a otra generación. El racismo, consciente
o inconsciente, es un factor muy importante en la explicación
de muchos de los actos desmedidos de violencia cometidos a lo largo
de la historia de Guatemala y del enfrentamiento armado. En la mentalidad
racista, cualquier movilización indígena trae a la
mente la imagen atávica del levantamiento. En este sentido,
puede considerarse que el racismo también estuvo presente
en los momentos más sangrientos del enfrentamiento armado,
cuando se castigó a la población indígena como
si fuese un enemigo a vencer.
36.
La presencia de esa
cultura racista ayuda a explicar, por ejemplo, la matanza de Patzicía
en manos de ladinos en los albores de la revolución de 1944;
la persecución antiagrarista por parte de los terratenientes
en los inicios del poder anticomunista en 1954; la matanza de Panzós
cuando comenzó la ofensiva contrainsurgente en 1978 y las
masacres cometidas en el Altiplano occidental durante la década
de los ochenta. En las ocasiones mencionadas, fue en el seno del
pueblo maya donde se registró el mayor número de víctimas
de la violencia política. La ideología racista hace
más fácil ignorar estos hechos o no condenarlos con
la suficiente indignación, pues aún persiste en la
mentalidad de algunos guatemaltecos la idea de que la vida del indígena
vale menos. Esta noción puede explicar por qué el
número de víctimas mayas en algunos períodos
del enfrentamiento armado fue mayor y el porqué de los actos
de extrema crueldad y los delitos de lesa humanidad cometidos en
sus comunidades.
37.
Los ladinos pobres
también han sido tratados como ciudadanos de segunda clase.
Pobres e indígenas han sufrido la marginación de modelos
sociales construidos desde la matriz de la exclusión y la
discriminación. La violencia política producida durante
el enfrentamiento armado, ha tendido a reproducir y retroalimentar
dichos modelos.
La dictadura y el autoritarismo
38.
En Guatemala ha existido
una larga tradición de dictadura, entendida como el poder
total concentrado en un hombre o un pequeño grupo y que se
ejerce sin controles legales o institucionales. Todas las constituciones
formalmente han establecido un modelo republicano de Gobierno, con
un sistema democrático de elecciones, alternancia en el poder,
control de poderes. Sin embargo, la experiencia nacional ha estado
marcada por formas autoritarias de Gobierno ejercidas fundamentalmente
por militares, mediante dictaduras, juntas militares, etc. Guatemala
es uno de los países latinoamericanos que más Gobiernos
militares y dictaduras ha tenido durante su vida republicana.
39.
La tradición
dictatorial ha impreso una huella muy fuerte en la cultura política
nacional y ha significado el cierre continuo de espacios de expresión
y participación política por parte de la ciudadanía.
La forma dictatorial de Gobierno, también ha significado
el ejercicio indiscriminado e incontrolado de la violencia por parte
del poder. Las demandas o reivindicaciones sociales, políticas,
económicas y culturales no han tenido como reacción
la respuesta a necesidades sino, usualmente, la represión.
La dictadura y las formas autoritarias de Gobierno por lo general,
han estado en función de los intereses de minorías.
40.
Este patrón
se asentó desde el mismo acto independentista que tuvo como
objetivo instalar en el poder a la oligarquía criolla que
a principios del siglo XIX se sentía limitada en sus intereses
económicos por la Corona Española, si bien se había
formado bajo su sombra. Dicho acto no pretendía responder
a las reivindicaciones indígenas que se expresaron en las
rebeliones del siglo XIX, ni a demandas sociales de otros sectores.
El punto primero del Acta de la Independencia así lo expresa:
"1. Que siendo la independencia del Gobierno español la voluntad
general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que sobre
ella determine el Congreso que debe formarse, el Señor Jefe
Político lo manda publicar, para prevenir las consecuencias
que serían temibles en el caso de que la proclamase el mismo
pueblo".
41.
Después de
la Independencia, durante cincuenta años, desde 1821 hasta
1871, se produjo la alternancia entre liberales y conservadores,
correspondiendo a estos últimos la gestión de Gobierno
desde 1839 a 1871. A partir de este último año, los
liberales retomaron el poder y lo retuvieron, con un breve interregno,
hasta 1944. Ambos sectores políticos representaban a las
clases dominantes, aunque con matices. "Los conservadores, aliados
de la Iglesia Católica, representaban a la oligarquía
más tradicional, oscurantista y sin ambiciones de modernización.
Los liberales eran un sector en ascenso, más ilustrado y
modernista, que propugnaba por una modernización laicista
de aquella sociedad".33
42.
La tradición
autoritaria fue iniciada por el caudillo conservador, general Rafael
Carrera (1839-1871), quien acumuló un gran descontento popular.
La Reforma Liberal se dio en ese contexto, con apoyo popular, dirigida
por el general Justo Rufino Barrios (1872-1885). Este caudillo organizó
el Ejército y buscó modernizar la economía,
pero no respondió a las demandas populares sino a los intereses
del sector más dinámico de las clases dominantes.
El liberalismo fundó tanto su ideario como su práctica
política alrededor del giro de una economía monoexportadora
basada en la cochinilla, a una economía basada especialmente
en el café. El Estado se puso al servicio de esta economía,
no sólo a través de los subsidios sino sobre todo
mediante la movilización forzosa de trabajadores para satisfacer
las necesidades de mano de obra barata para los caficultores y obras
públicas.
43.
Las demandas financieras
de la economía cafetalera fueron el marco para la presencia
de capitales extranjeros, primero alemanes y luego norteamericanos.
Las necesidades de consolidación de la oligarquía
cafetalera y de las compañías bananeras estadounidenses
para "asegurarse el 'clima adecuado para la inversión', dieron
como resultado Gobiernos liberales totalitarios que llenaron la
primera mitad del siglo XX en Guatemala".34
Manuel Estrada Cabrera tomó el poder en 1898 y permaneció
en él hasta 1920, estableciendo un verdadero Gobierno de
terror, reprimiendo todo tipo de oposición y dictando leyes
para garantizar el trabajo forzoso en las plantaciones de café.
Igualmente, durante su período se consolidó la presencia
extranjera en el país. El descontento popular por el empobrecimiento,
la represión y la entrega de recursos a manos extranjeras
generó un movimiento que logró su dimisión
y encarcelamiento. Le siguieron diez años de inestabilidad
política, hasta que en 1931 se instaló en el poder
el general Jorge Ubico, quien gobernó con "mano de hierro"
hasta 1944. Su crueldad y autoritarismo superaron los de Estrada
Cabrera. En vez de políticas sociales, dio respuestas represivas,
así, por ejemplo, el Ministerio de Trabajo fue convertido
en 1934 en un departamento adjunto de la Policía Nacional,
y el Código Penal de 1936 otorgó funciones de control
policial a los dueños de fincas.
44.
La herencia autoritaria
conformó un cuadro de modelos políticos que ha marcado
la conducta de los guatemaltecos. Para los que gobiernan ha significado
ejercer el poder como un atributo personal o de grupo, que se materializa
en un rechazo a las críticas y una continua práctica
de intolerancia respecto a la oposición. Respecto de los
gobernados, el modelo autoritario de Gobierno, ha tratado de imponer
la aceptación pasiva de lo arbitrario, el servilismo, el
silencio cómplice. La tradición de exclusión
política, es la separación forzosa del ciudadano interesado
por los asuntos públicos.
45.
El autoritarismo
y las dictaduras fueron la característica central de la herencia
política. En el plano del control social, la población
sufrió mecanismos de control arbitrario por manos del Ejército35
y de los sectores dominantes. Se dio una suerte de alianza entre
una burocracia capitalina y los finqueros, delegando el Estado en
ella el control social de las grandes masas rurales. El Código
Penal de 1936 reconocía funciones policiales a los dueños
de fincas hasta 1973. Asimismo, hasta antes de 1985 las Constituciones
reconocían a los alcaldes funciones de administración
de justicia para casos menores. Ello, si bien permitió que
en las comunidades indígenas los alcaldes auxiliares mantuviesen
su propio sistema de control, en las cabeceras municipales, los
alcaldes, con base en tal potestad actuaban en función de
las demandas de control de los poderosos. De su parte, el modelo
judicial configurado en tiempos de la Colonia se había mantenido
casi intacto. Esto ha significado la continuidad de una práctica
efectiva del poder donde el sistema jurídico encubriría
la sociedad de privilegios y un orden violento que garantizaba la
explotación y la sumisión de los ciudadanos. Este
modelo de control social, ha sido parte del modelo autoritario de
sociedad al que se ha sometido a la ciudadanía.
46.
En el marco de esta
tradición autoritaria y dictatorial, los diez años
de la denominada Primavera Democrática (1944-1954) representaron
la posibilidad de vías legales para hacer cambios y la apertura
de espacios de participación social. Respuestas sociales
a demandas sociales, como los derechos otorgados por la Constitución
de 1945 a la ciudadanía en general y a los grupos indígenas
por primera vez en la República, el Código de Trabajo
de 1947, la Reforma Agraria de 1952, y otras reformas sociales,
posibilitaron la formación de organizaciones y movimientos
sociales en el campo (como los comités agrarios) y en la
ciudad (sindicatos, organizaciones profesionales, estudiantiles,
partidos políticos, etc.) así como canales políticos
para la participación.
47.
Luego de la experiencia
democrática, frustrada por el golpe de 1954, el grado de
violencia que se alcanzó posteriormente, superó incluso
el de los largos años de exclusiones. El bloqueo sistemático
de la participación política se agigantó con
el miedo al comunismo a partir de 1954, y con las consiguientes
amenazas de la lucha armada, que sirvieron para justificar las peores
formas de represión y de terrorismo de Estado. Aparecieron
entonces nuevos planteamientos de autoritarismo de un orden que
utilizó la violencia ilimitada contra la oposición.
En nombre del anticomunismo se violaron los derechos humanos de
modo sistemático, masivo y prolongado.
48.
En síntesis,
el carácter antidemocrático de la tradición
política guatemalteca es resultado de una concentración
de relaciones sociales violentas, los efectos de la estructura económica
de la hacienda -base de exclusiones múltiples-, la persistencia
de valores que giran en torno al racismo y la falta de espacios
de participación social y política. A ello se suma
la existencia de un sistema judicial débil y parcial, que
no garantiza el cumplimiento de la ley ni el respeto de los derechos
ciudadanos, lo que propicia los conflictos.
1 Se entiende por exclusión
el proceso histórico de rezago o marginación en la
prestación de servicios del Estado, desarrollo del capital
humano, acceso a los beneficios sociales como crédito y empleo,
así como la presencia de actitudes de discriminación
cultural o sexual, consideradas en relación a los distintos
sectores o estratos que integran la sociedad guatemalteca. En el
caso del pueblo maya este proceso histórico se inició
en Guatemala con la conquista. Regrese al Texto
2 Dirección General
de Estadísticas, Censo Agropecuario, Agricultura,
Vol. I, Guatemala, 1950. Regrese al Texto
3 Guillermo Paz Cárcamo,
Guatemala: Reforma Agraria, 3¦ Edición, FLACSO, Guatemala,
1997, pg. 138. Regrese al Texto
4 Leopoldo Sandoval,
Estructura agraria y nuevo régimen constitucional,
ASIES, Guatemala, Cuadro No. 3, pg. 20 Regrese al Texto
5 Ibid. Regrese al
Texto
6 Comisión Económica
para América Latina CEPAL, Satisfacción de Necesidades
en el Istmo Centroamericano, 1982. Regrese al Texto
7 Ibid. Regrese al
Texto
8 Guillermo Bonfil Batalla,
Utopía y Revolución, Compilación de
documentos sobre el pensamiento político contemporáneo
de los indios de América Latina, Nueva Imagen México,
1981, pg.19. Regrese al Texto
9 La reivindicación
de denominarse "pueblo maya", tomó fuerza hacia mediados
de los años ochenta. A lo largo de este Informe, se utiliza
una terminología que corresponde a la época histórica
a la que se está refiriendo. Así la mayor parte de
las referencias históricas se harán con respecto a
"los indios" o "los pueblos indígenas". Para el período
más reciente se utiliza pueblo maya. Regrese al Texto
10 Lesley Bird Simpson,
Los conquistadores y el indio americano, Ediciones Península,
Barcelona, 1970, pg. 17. Regrese al Texto
11 Como consecuencia
de ello, estaban exentos del pago de los impuestos conocidos como
"diezmos y alcabalas" y del servicio militar. Por otra parte, no
podían portar armas de fuego ni montar a caballo ni ausentarse
de sus poblados (salvo para el trabajo en minas o haciendas a través
de los "repartimientos"), y debían pagar tributo al Rey.
Véase: Pilar Sánchez Ochoa, Españoles y
pueblo maya: estructura social del Valle de Guatemala en el siglo
XVI, Guatemala, 1989. Regrese al Texto
12 Juan Ginés
de Sepúlveda en su tratado sobre "Las causas de la justa
guerra contra los indios" aplica la teoría aristotélica
de la "servidumbre natural" de algunos hombres a los indios, concluyendo
que son inferiores: "como los niños a los adultos, las
mujeres a los varones, los crueles e inhumanos a los extremadamente
mansos. Compara ahora estos dotes de ingenio, magnanimidad, templanza,
humanidad y religión con las que tienen esos hombrecillos
en los cuales apenas encontrarás vestigios de humanidad,
que no sólo no poseen ciencia alguna, sino que ni siquiera
conocen letras, ... y tampoco tienen leyes escritas sino instituciones
y costumbres bárbaras ...". A ello Bartolomé de
las Casas responde con la Apologética Historia diciendo:
"la causa final de escribirla fue conocer todas y tan infinitas
naciones de este vastísimo orbe, infamadas por algunos ...,
publicando que no eran gentes de buena razón para gobernarse,
carecientes de humana policía y ordenadas repúblicas".
Véase Manuel Marzal, Historia de la Antropología
Indigenista: México y Perú, Pontificia Universidad
Católica del Perú, Lima, 1986, pg. 190-193. Regrese
al Texto
13 ob. cit., pg. 141.
Regrese al Texto
14 Flavio Rojas Lima,
La cofradía indígena, reducto cultural de los mayas
de Guatemala, Guatemala, 1988. Regrese al Texto
15 En el memorial enviado
al Rey de España en el año de 1572, suscrito por los
alcaldes, regidores y alguaciles del barrio de Santo Domingo, Santiago
de los Caballeros de Guatemala, se expresaba: "Los alcaldes, regidores
y alguaciles, que somos los cobradores de tributo, todos pagamos
tributo. Ninguno de nosotros recibe salario. Bien vivimos así
como esclavos. Si no recogimos el tributo rápidamente, luego
nos meten en la cárcel ... nos hacen trabajar en barrer el
Camino Real y las calles de los barrios españoles. Si no
lo hacemos nos meten en la cárcel". Christoper Lutz y Carol
Dakin, Nuestro pesar Nuestra aflicción, Universidad
Autónoma de México, México, 1996, pg.17 Regrese
al Texto
16 Algunos historiadores,
como Severo Martínez Peláez, se refieren a 60 motines
y una sublevación indígena desde finales del siglo
XVII hasta el siglo actual, la mayoría de los cuales ocurrieron
a finales del siglo XVIII y durante la primera mitad del siglo XX.
Olga María Aguja identifica 12 motines y rebeliones entre
1679 y 1820 y Claudia Dary, 16, entre 1553 y 1921. Severo Martínez
Peláez, Motines de indios, Guatemala, 1991. Olga María
Aguja, Rebeliones del pueblo maya en Guatemala, Guatemala,
1976, pg. 147. Claudia Dary, El derecho internacional humanitario
y el orden jurídico maya, Guatemala, 1997, pg. 87-88.
Regrese al Texto
17 A pesar de la prohibición
de vivir en pueblos de indios, desde finales del siglo XVIII, muchos
pueblos se vieron sumidos en un intenso proceso de mestizaje. La
penetración ladina generó tensiones porque esos ...
"intrusos se comportan como verdaderos usurpadores territoriales
que a través del procedimiento de las composiciones, arrebatan
las tierras comunales del pueblo maya". Jean Piel, Sajcabajá,
muerte y resurrección de un pueblo de Guatemala, México,
1989, pg. 269-270. Regrese al Texto
18 Wendy Kramer, George
Lovell y Christopher Lutz, La conquista española de Centroamérica,
Madrid, 1993, pg.85. Regrese al Texto
19 Miguel Alberto Bartolomé,
La dinámica social de los mayas de Yucatán,
México, 1992, pg. 123. Regrese al Texto
20 Decreto del Congreso
Constituyente de 29 de octubre de 1824. "El Congreso Constituyente
del estado de Guatemala, considerando que debe ser uno el idioma
nacional, y que mientras sean tan diversos cuanto escasos é
imperfectos los que aun conservan los primeros indígenas,
no son iguales ni comunes los medios de ilustrar á los pueblos,
ni de perfeccionar la civilización en aquella apreciable
porción del estado, ha tenido á bien decretar y decreta:
1. Los párrocos, de acuerdo con las municipalidades de los
pueblos, procurarán por los medios más análogos,
prudentes y eficaces, extinguir el idioma de los primeros indígenas.
2. Probando los mismos párrocos haber puesto en uso con buen
éxito, en todo ó en parte, cuanto estuvo en sus facultades
para el cumplimiento del anterior artículo, se tendrá
por el mérito más relevante en la provisión
de curatos". Tomado de: Jorge Skinner-Kleé, "Legislación
Indigenista de Guatemala", 2a. edición, Instituto Indigenista
Interamericano, México, 1995, pg. 20. Regrese al Texto
21 Así, en 1825,
un decreto estableció que las tierras baldías (con
excepción de ejidos y pastizales) deberían ser distribuidas
... "con el fin de aumentar el número de propietarios". Jean
Piel, ob. cit., 1989, pg.295. De esta forma se prefiguraban las
medidas que la reforma agraria liberal reimplantaría a partir
de 1871. Regrese al Texto
22 Julio Pinto Soria,
Nación, caudillismo y conflicto étnico en Guatemala,
Instituto de Investigaciones Políticas y Sociales, Escuela
de Ciencias Políticas, USAC, Guatemala, 1996, pg. 6. Regrese
al Texto
23 Arturo Taracena,
Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena,
CIRMA, Guatemala, 1997. Regrese al Texto
24 A principios del
siglo XIX, los ladinos representaban cerca del 37.5% de la población
de Centroamérica. Kramer, Lovell y Lutz, ob. cit., pg. 87.
Regrese al Texto
25 Se distribuyeron
tierras baldías del Estado y tierras incautadas a la Iglesia,
que se vendían en pública subasta. Muchas de las extensiones
que habían sido adjudicadas a los pueblos de indios durante
la colonia, también fueron objeto de despojo. Regrese
al Texto
26 Arturo Taracena,
Liberalismo y política en Centroamérica 1870-1929,
Madrid, 1995, pg. 168. Regrese al Texto
27 Dos elementos pueden
identificarse en las políticas públicas y la visión
de pensadores, escritores, políticos y periodistas guatemaltecos
entre 1870 y 1920 en torno a la construcción de esta cultura
nacional: el unionismo o nacionalismo centroamericano y la exaltación
del mestizaje que no excluía la discriminación racista.
Steven Palmer, "Racismo intelectual en Costa Rica y Guatemala (1870-1920)",
Mesoamérica (31) CIRMA, Guatemala, 1996, pg.107. Regrese
al Texto
28 Ello explicaría
por qué no se liquidó totalmente la propiedad comunal
sobre la tierra y se convirtió a los campesinos indígenas
en asalariados agrícolas e incluso se concedieron ejidos
a algunas poblaciones rurales y tierras comunales a otras, durante
la época liberal. Regrese al Texto
29 Los pueblos de indígenas
debían proporcionar a los dueños de las fincas el
número de mozos que ellos solicitasen. Mediante Circular
del 3 de noviembre de 1876 se ordena a los Jefes Políticos
departamentales, en nombre del General Presidente, que los pueblos
indígenas proporcionen entre 50 y 100 mozos a las fincas,
bajo el argumento de que "la agricultura es el ramo principal
de riqueza" y que "dejando a los agricultores abandonados
a sus propios recursos, sin que cuenten con la más eficaz
cooperación de parte de los agentes de Gobierno, inútiles
serán sus esfuerzos por llevar a cabo empresas que siempre
fracasarán ante la negligencia de la clase indígena,
que por otra parte es tan propensa al engaño". Igualmente
la circular indica que "el único medio de mejorar la situación
de los indios, sacándolos del estado de miseria y abyección
en que se encuentran, es crearles necesidades que adquirirán
por medio del contacto continuo con la clase ladina, habituándolos
también al trabajo para que puedan llenarlas convirtiendo
así en útil y productiva para la industria del país,
esa inmensa mayoría de los habitantes de la república,
para la cual no ha principiado todavía a alumbrar la civilización".
Por el Decreto Gubernativo 177 del 3 de abril de 1877 se reglamentó
el trabajo de los jornaleros de las fincas. Véase Jorge Skinner-Kleé,
Legislación indigenista de Guatemala, México,
1995, pg. 34. Regrese al Texto
30 CI 47. Masacre de
Cajón del Río. Febrero de 1967. Chiquimula. CI 74.
Desaparición forzada masiva en los parcelamientos de Almolonga
y Pinula. Junio de 1980. Escuintla. CI 99. Torturas, desapariciones
y ejecuciones en San Vicente Pacaya, Escuintla. Enero de 1971. Regrese
al Texto
31 Esto pervive en la
memoria colectiva del pueblo maya y se recuerda como trabajo forzoso
(como en el caso de las PAC, cuyos miembros fueron forzados a ejecutar
tareas similares, entre otras acciones). Regrese al Texto
32 Testimonio colectivo
CEH. Zacualpa, Quiché. Regrese al Texto
33 Luis Eduardo Martínez
de León (Coordinador), Guatemala: entre el dolor y la
esperanza, Centro de Estudios de Guatemala y Universidad de
Valencia, Valencia, 1995, pg. 28-29. Regrese al Texto
34 Ibid., pg. 30. Regrese
al Texto
35 "El liberalismo sometió
a los indígenas a la violencia institucionalizada de un Estado
policíaco y demostró ser más eficiente que
los Gobiernos anteriores en la represión de las periódicas
rebeliones de los pueblos del Altiplano. Como consecuencia, según
señala un historiador, el Ejército guatemalteco, que
se constituyó bajo el Estado liberal, llegó a considerar
a Guatemala rural como su propiedad privada y se complacía
de su posición dominante allí ... (y consideraba una
amenaza) cualquier intento de alterar esa posición y la organización
de campesinos o trabajadores rurales en asociaciones independientes"
(Jim Handy, "Resurgent Democracy and the Guatemalan Military", en
Journal of Latin American Studies, Vol. 18, noviembre pg. 383-408,
en Susanne Jonas, La Batalla por Guatemala, FLACSO, Editorial
Nueva Sociedad, Guatemala, 1994, pg. 44. Regrese al Texto
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