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Capitulo
I
INTRODUCCION
1.
Uno de los principales
objetivos de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico
es el de contribuir a fomentar una cultura de respeto mutuo y observancia
de los Derechos Humanos que restituya la dignidad de la sociedad
guatemalteca y, en particular, la de las víctimas. Ligado
a lo anterior está en su mandato ofrecer elementos objetivos
de juicio de carácter histórico de la violencia en
la sociedad guatemalteca.
2.
En la compleja tarea
de comprensión y juicio histórico de Guatemala y del
enfrentamiento armado, una constatación es insoslayable:
que ésta es una sociedad profundamente heterogénea
y polarizada en términos económicos, sociales y culturales,
sin un proyecto común de nación que reconozca en los
hechos la igualdad de oportunidades para todos sus ciudadanos. A
continuación un brevísimo perfil descriptivo de Guatemala
del presente, más precisamente, alrededor del año
de la firma de los Acuerdos de Paz.1
*
Guatemala está
dividida en 22 departamentos administrativos. Es un país
básicamente rural (65% de la población total), predominantemente
agrícola, con una población mayoritariamente Maya
y una estructura en la tenencia de la tierra sumamente desigual
e inflexible. El 10% de los guatemaltecos concentra casi la mitad
de los ingresos de toda la población.
*
En efecto, Guatemala
tiene la peor situación en América Latina respecto
a desigualdad en la tenencia de la tierra. El 54% del total de fincas
(menores de 1.4 has.) ocupan sólo el 4% de la superficie
total de tierras agrícolas, mientras que el 2.6% de las fincas
más grandes (en promedio con 195 o más has.) ocupan
casi dos tercios de la superficie total.
*
Durante la década
de los noventa la economía nacional ha crecido con un promedio
anual del 3% al 4% del PIB. La actividad industrial está
concentrada en la región metropolitana, aún cuando
la agroindustria se distribuye en forma más amplia en la
región de la Costa Sur, donde también se cultivan
y cultivaban en grandes fincas los productos tradicionales de exportación,
hoy el azúcar, antes el algodón, y el más importante
de ellos, el café. El Altiplano y el Oriente concentran la
mayor parte de la producción de granos básicos (maiz
y frijol especialmente), típicamente en pequeños terrenos
o microfincas.
*
La reaparición
en los últimos años del capital externo no se orienta
a la inversión productiva, sino más bien sostiene
el crecimiento del comercio y los servicios bancarios. Paralelamente
se han consolidado las opciones económicas perversas que
se expresan en el tráfico de drogas y el lavado de dinero.
*
En todas las regiones
del país, la mayor parte de la PEA corresponde a la agricultura
y fluctúa alrededor del 70%, excepto en la región
metropolitana que concentra mayoritariamente a la población
laboral de la industria, construcción, comercio, transporte
y servicios. Los salarios medios de la agricultura, en 1995, no
cubrieron ni el 50% del costo de la canasta básica de alimentos.
*
El empleo se ha ido
agravando crecientemente en la medida en que las actividades productivas
han cedido espacio al sector de servicios. El desempleo total pasó
del 30% de la PEA en 1980 al 36% en 1995, concentrándose
el 50% en las actividades agropecuarias. El empleo formal ha aumentado
hasta constituir el 28% de la PEA; crecimiento cuya mayor intensidad
se registró en el comercio, que incluye la banca y seguros.
El 36% restante de la PEA está constituida por el llamado
sector informal urbano y los campesinos.
*
Como resultado, la
pobreza extrema se ha incrementado dramáticamente, la misma
que en 1980 alcanzaba al 31.6% de la población, en 1989 llegaba
al 54%, ubicándose fundamentalmente en la región del
altiplano, la más poblada del país. En el 45% de los
hogares del altiplano no hay acceso al agua potable, la falta de
energía eléctrica incide en el 64% de los hogares,
y una cama hospitalaria sirve para 1,733 habitantes de la región.
*
El analfabetismo en la población mayor de
15 años es de 41%, entre las mujeres es de 56% y en las áreas
rurales es de 77%.
*
La tasa global de fecundidad es la más elevada
en América Latina, con una clara diferenciación entre
la fecundidad rural, 6.2 hijos, y la urbana, con 3.8 hijos.
*
Con respecto a las
migraciones, en la actualidad siguen vigentes como principales regiones
de expulsión el altiplano y el oriente del país, en
tanto el minifundio como medio de subsistencia para la mayoría
de sus habitantes se está agotando crecientemente. Hoy, el
destino de la migración no es principalmente la ciudad capital
como ocurrió a partir de 1950 hasta fines de los setenta.
La migración laboral hacia el exterior se incrementó
desde los primeros años de los ochenta, pero creció
en forma casi explosiva durante los años recientes. Según
cifras del Banco de Guatemala, sólo en los años comprendidos
entre 1989 y 1995 las remesas recibidas aumentaron de 64 a 417 millones
de dólares, constituyendo este último año en
el segundo aportante de ingreso de divisas, siendo el primero el
que proviene de la exportación de café.
*
Se estima que un
millón y medio de guatemaltecos permanecen en la actualidad
fuera del país en condición de migrantes legales.
Si a él se agrega la cifra de los migrantes ilegales, por
lo menos una quinta parte de los guatemaltecos viven fuera de Guatemala.
3.
En Guatemala es evidente
un complejo de relaciones asimétricas que a lo largo de su
historia han provocado el surgimiento de conflictos de distinto
tipo. La concentración del poder económico y político,
el carácter racista y discriminatorio de la sociedad frente
a la mayoría de la población que es indígena,
y la exclusión económica y social de grandes sectores
empobrecidos -mayas y ladinos- se han expresado en el analfabetismo
y la consolidación de comunidades locales aisladas y excluidas
de la nación. No se requiere experticia particular para imaginar
-con el perfil precedente- cómo era la Guatemala de los años
cuarenta. Sólo un dato adicional: En el período 1949-1951
la esperanza de vida al nacer para la población indígena
fue de 39 años.
4.
La historia inmediata
no es suficiente para explicar el enfrentamiento armado cuya gestación
es tan antigua como la evolución republicana de un país
con conflictos estructurales. La ausencia de mecanismos institucionales
que permitieran canalizar las inquietudes, reivindicaciones y propuestas
de los distintos grupos de población definió una cultura
política donde la intolerancia caracterizó la totalidad
de los comportamientos sociales y el poder estableció normas
excluyentes que definieron en ocasiones una escasa y, casi de manera
permanente, una nula permeabilidad hacia los procesos de cambio.
5.
En una sociedad como
la guatemalteca, frente a la magnitud de la violencia y lo prolongado
del enfrentamiento armado no es posible postular explicaciones simplistas
que sitúen el conflicto armado como una manifestación
directa de la confrontación Este-Oeste y la Guerra Fría.
Las causas internas son fundamentales en la explicación del
fenómeno aunque estuvieron condicionadas por influencias
externas, sobre todo en sus momentos claves. De otro modo, no hay
manera de entender porqué se produjeron enfrentamientos armados
sólo en algunas sociedades de la región (Guatemala,
El Salvador y Nicaragua), y por qué no en el resto de países
(Honduras, Costa Rica, Belice, Panamá).
6.
El enfrentamiento
armado en Guatemala constituyó un fenómeno cuya explicación
es multicausal, porque no es posible identificar una sola causa
que explique por sí sola el desencadenamiento y la persistencia
del mismo en el tiempo. Dentro de la multicausalidad no todos los
factores tienen el mismo peso, ni ejercen la misma influencia a
lo largo del tiempo, ya que su eficiencia explicativa suele derivar
del contexto o conjunto de condiciones dentro del que cada móvil
o factor se va inscribiendo.
7.
Si bien en el enfrentamiento
armado aparecen como actores visibles el Ejército y la insurgencia,
la investigación histórica realizada por la CEH ha
puesto en evidencia la responsabilidad y participación, bajo
diferentes formas, de los grupos de poder económico, los
partidos políticos, y los diversos sectores de la sociedad
civil. El Estado entero con todos sus mecanismos y agentes ha estado
involucrado. En este sentido cualquier reduccionismo a una lógica
de dos actores es no sólo insuficiente sino elusiva, dado
que no explicaría ni la magnitud ni la significación
que tuvo la participación de los partidos políticos,
fuerzas económicas y las iglesias en la génesis, desarrollo
y perpetuación de la violencia, ni la constante movilización
y diversa participación de sectores sociales que buscaban
reivindicaciones sociales, económicas y políticas.
8.
Los avatares de la
Constitución guatemalteca condensan el rol jugado no sólo
por el poder legislativo, sino por el conjunto de las instituciones
del Estado. La cuarta Junta Militar de 1954 deroga la Constitución
de 1945 y el país se rige por el llamado Estatuto Político
de la República de Guatemala, hasta que entra en vigor la
nueva Constitución de 1956, formulada bajo un Gobierno militar,
inicialmente de facto y luego ratificado por plebiscito, que estará
vigente hasta 1963. En estos breves seis años se sucederán
un nuevo golpe y un militar designado como Presidente. De 1963 a
1965 el país se rige por la llamada Carta Fundamental de
Gobierno, instrumento también transitorio. En 1965 se promulga
una nueva Constitución, formulada por un Gobierno también
militar. En 1982 se produce otro golpe militar el cual deroga la
anterior Constitución y emite otro Estatuto Fundamental de
Gobierno, el cual regirá hasta 1986 cuando entra en vigor
la actual Constitución Política.
9.
No sólo por
los Estatutos transitorios, sino a través de los decretos
de excepción, las autoridades locales, municipales y de gobernación,
así como toda entidad del Estado eran puestos bajo control
y dominio del Ejército. Incluso en las jurisdicciones en
que no regía ningún estado de excepción, el
comandante militar ejercía funciones de coordinador de instituciones
del Estado, por lo que los planes y acciones eran canalizadas a
través de las respectivas instituciones y reportados al Estado
Mayor o de Defensa Nacional.2
10.
No se puede ignorar
el peso de los factores ideológicos que han permanecido a
lo largo de la historia guatemalteca y que contribuyeron a construir
el marco de legitimación de la violencia. El discurso ideológico
de la historia oficial, la formación de una cultura racista,
las ideologías del Ejército (honor de la nación,
autoridad, jerarquía), el proyecto de "ladinización"
en la historia reciente, el concepto de "guatemaltequidad", profundizado
durante el período de Ríos Montt, en contraposición
a lo "foráneo", atribuidos a las ideologías de la
guerrilla y cualquier grupo contestatario, constituyen un persistente
entramado sobre el cual se fue construyendo y consolidando la legitimación
no sólo de lo violento del enfrentamiento, sino del carácter
histórico de la violencia en la sociedad guatemalteca.
11.
El objetivo de este
capítulo del Informe de la CEH es contribuir a la comprensión
de la forma en que los guatemaltecos han construido su propia historia,
única vía para entender y explicarse los orígenes
y curso del prolongado enfrentamiento armado. Se busca demostrar
que éste tiene una determinación histórica
profunda, estructural, vinculada al carácter excluyente,
racista, autoritario y centralista que adquirió la economía,
la sociedad y el Estado guatemalteco sobre todo desde fines del
siglo pasado. El sector terrateniente, especialmente el vinculado
al cultivo del café, que a partir de entonces alcanzó
una posición hegemónica, impuso sus intereses económicos
como los del Estado y la nación guatemalteca.
12.
Desde entonces se
privilegió el autoritarismo como mecanismo central de las
relaciones entre el Estado y la sociedad. Más tarde, la coincidencia
histórica entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el
derrocamiento de la dictadura del General Ubico permitió
la apertura de espacios de participación política,
luego de más de un siglo de gobiernos dictatoriales. Sin
embargo, los Estados Unidos, dentro de la visión de la "guerra
fría" consideraron, sobre todo a partir del Gobierno del
presidente Arbenz, que lo que ocurría en Guatemala ponía
en peligro la estabilidad y la seguridad del continente americano,
calificándolo como "filocomunista".
13.
También se
demostrará que a partir de ese momento, el Estado guatemalteco
asumió la ideología anticomunista como oficial y justificadora
del golpe de Estado ocurrido en 1954. En el contexto de la "guerra
fría" esta justificación sirvió para anatemizar
a un movimiento social amplio, diverso y dinámico que había
principiado a desarrollarse luego de la caída del General
Ubico en 1944.
14.
Se explicará
también que la larga experiencia histórica de exclusión
política, económica, social y cultural que ha caracterizado
a Guatemala, reforzada por los acontecimientos políticos
ocurridos en 1954, ha sido el germen de la debilidad que el Estado
ha tenido para legitimarse socialmente. Al no lograr alcanzar una
hegemonía ideológica ha recurrido reiteradamente a
la fuerza para enfrentar los movimientos sociales que a lo largo
de la historia han tratado de promover reivindicaciones y cambios.
15.
También se
analizará la formación y doctrina de la guerrilla,
que planteó como opción política la transformación
radical del modelo de sociedad vigente, recurriendo para ello a
las armas. La influencia de Cuba y su promoción de la lucha
armada, tanto en Guatemala como en el resto del continente latinoamericano,
incidieron en este proceso y concepción.
1 Perfil elaborado con
información contenida en Asociación Amigos del País,
Historia General de Guatemala, Tomo IV, Epoca Contemporánea:
de 1945 a la Actualidad, Fundación para la Cultura y
el Desarrollo, Guatemala, 1997 y Sílvel Elías, Gisela
Gellert, Edgar Pape y Edgar Reyes, Evaluación de la Sostenibilidad
en Guatemala, FLACSO, Guatemala, 1997. Regrese al Texto
2 Ejército de
Guatemala, Plan de Campaña Firmeza 83, Anexo G, párrafo
III, D-2, Guatemala, 1983. i
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