ORIGENES
DEL ENFRENTAMIENTO ARMADO (1962-1970)
141.
La dinámica contrarrevolucionaria
iniciada en 1954, que implementó la ideología
anticomunista desde el Estado, con el apoyo de grupos
de poder y de la Iglesia Católica, provocó
descontento e inconformidad en los sectores sociales
afectados: grupos de obreros, campesinos y de la clase
media. A partir de 1962 la dinámica contrarrevolucionaria
encaminó al país hacia una profundización
del autoritarismo y de la exclusión histórica,
recurrió a la militarización del Estado
y a la violación de los derechos humanos bajo
la adopción de la Doctrina de Seguridad Nacional.
142.
En este contexto se produjo
también la radicalización de grupos de
la izquierda guatemalteca, en la que convergieron ex
funcionarios de los Gobiernos de Arévalo y Arbenz,
miembros y líderes de los partidos políticos
afectados por la contrarrevolución y militares
involucrados en el levantamiento del 13 de Noviembre
de 1960, quienes aprovecharon la reactivación
y el malestar del movimiento social, especialmente entre
sectores de estudiantes, maestros, obreros urbanos,
campesinos y algunos profesionales. La rebelión
de la izquierda echó raíces sociales y
se tornó en alzamiento armado debido a la exclusión
económica y social y a la ausencia de un espacio
democrático.
143.
El golpe de Estado del
30 de marzo 1963 representó la adopción
del modelo contrainsurgente que se consolidó
durante el Gobierno de Julio César Méndez
Montenegro (1966-1970) a través de un pacto secreto
entre el alto mando del Ejército y el nuevo Gobierno
civil. La Constitución de 1965 fue el marco de
legalidad en el cual se desenvolvió la reestructuración
institucional que garantizó el poder del Ejército,
bajo el espíritu de la DSN. A partir de 1966
los militares recurrieron crecientemente a la práctica
del terror como parte de la estrategia contrainsurgente
y aceleraron el proceso de profesionalización
de su sección de inteligencia y sus operaciones
de combate en las que comenzaron a involucrar a civiles.
144.
Desde sus orígenes,
el rumbo del enfrentamiento armado estuvo determinado
por los planteamientos de las partes, a nivel estatal
por la política contrainsurgente de la Seguridad
Nacional y por parte de la guerrilla el planteamiento
de Guerra Popular Revolucionaria, con carácter
prolongado. Asimismo, determinó el desafío
que significaba para ambos la participación de
los indígenas y la selección del terreno
en su enfoque estratégico.
El inicio del enfrentamiento armado
145.
La experiencia del exilio
radicalizó a varios de los militares insurrectos,
quienes comenzaron a plantearse la posibilidad de un
nuevo levantamiento donde se diera mayor participación
a civiles. Cuatro meses después, el 6 de marzo
de 1961, veintitrés de los insurrectos regresaron
al país para continuar su lucha contra el Gobierno
de Ydígoras Fuentes. En el transcurso de 1961
los alzados lograron establecer importantes contactos
con líderes del PR, el MLN, la DC y finalmente
con el PGT. 146.
Los oficiales que volvieron
del exilio pronto se vieron perseguidos por las Fuerzas
de Seguridad del Gobierno y en enero de 1962 entraron
en acción cuando dieron muerte al jefe del Departamento
de la Policía Judicial, Ranulfo González
(Siete Litros), a quien responsabilizaban de matar a
su dirigente, el capitán Alejandro De León
Aragón.100
147.
El 26 de febrero de 1962
los alzados del 13 de noviembre se dieron a conocer
como el Frente Insurreccional Alejandro de León
Aragón - 13 de Noviembre (MR-13). En un documento
titulado "Quiénes somos, qué queremos
y por qué luchamos",101
se autodefinieron en estos términos:
"...somos oficiales del Ejército de Guatemala,
que desde el 13 de noviembre de 1960 luchamos por darle
a nuestro país un Gobierno que actúe con
normas democráticas según los intereses
del pueblo..."
148.
Con esta declaración
empezó el enfrentamiento armado como lucha entre
grupos con objetivos políticos opuestos. En el
mismo mes los alzados realizaron una segunda tentativa
para derrocar al Gobierno:
"Tomaron los destacamentos
militares de Bananera y Mariscos, fracasando al intentar
hacer lo mismo en la base de Zacapa. Sus integrantes
decidieron retornar a la capital y participaron en acciones
de hostigamiento y sabotaje, entre ellos el incendio
de las instalaciones de la refinería ESSO durante
los sucesos de marzo y abril de 1962".102
149.
Las acciones del MR-13
motivaron otros intentos guerrilleros. En los primeros
meses de 1962 apareció en Huehuetenango una columna
guerrillera al mando del teniente José Guillermo
Lavagnino, que había liderado el intento de tomar
la base militar de Cobán en julio de 1960. Los
integrantes de la columna, constituida en México
por militares y civiles, fueron denunciados por los
campesinos del área y entregados a la guarnición
militar más cercana el 19 de marzo de 1962.103
150.
Los líderes del
PGT, junto al Partido Unión Revolucionaria (PUR),
prepararon también un grupo guerrillero destinado
a operar en el área rural, bajo el mando del
coronel Carlos Paz Tejada. El grupo se denominó
Frente 20 de Octubre.
"Luchamos por las mismas
causas que el Frente Guerrillero Alejandro De León
13 de Noviembre ... Buscamos el derrocamiento del Gobierno
para instaurar una Guatemala libre, soberana y democrática".104
151.
El 11 de marzo de 1962
la guerrilla del Movimiento 20 de Octubre se alzó
en Concuá, Baja Verapaz. Dos días después
el grupo fue aniquilado al chocar con tropas del Ejército.
En el enfrentamiento murieron 14 de sus 23 integrantes.
Los demás lograron escapar o fueron capturados.
Entre estos últimos se encontraba Rodrigo Asturias105
-quien años después llegaría a
ser cofundador y comandante en jefe de la Organización
del Pueblo en Armas (ORPA)-, condenado con sus compañeros
a pena de cárcel.
"La experiencia fue un
sonado fracaso: la improvisación, la escogencia
del terreno, la falta de preparación y experiencia
de los integrantes, así como la denuncia de los
campesinos de la zona a las fuerzas de seguridad, determinaron
que la mayoría de los implicados murieran o fueran
detenidos".106
152.
Estos fueron los primeros intentos rebeldes organizados
y representan el principio de la cadena de experiencias
de guerrilla rural que se desarrollarán a lo
largo del enfrentamiento armado en Guatemala.
Las jornadas de marzo y abril de 1962
153.
La inconformidad política
y el malestar social que se venían acumulando
desde 1954, acabaron por estallar en forma incontrolada
a inicios de 1962, luego de los resultados de las elecciones
de noviembre de 1961, en las que el partido oficial
obtuvo 50 diputaciones de un total de 66 y más
de tres cuartas partes de las alcaldías del país.107
Tales resultados fueron considerados como producto de
un fraude electoral, tanto por la oposición anticomunista
como por la izquierda. El descontento político
se unió al malestar social que se venía
acumulando desde 1954 y estalló en forma incontrolada
a inicio del año 1962 cuando la Asociación
de Estudiantes Universitarios (AEU) denunció
que se trataba de un fraude electoral y convocó
a una huelga general el 15 de marzo, que proclamaba
esa fecha como Día de la Dignidad Nacional, en
repudio a la composición del nuevo Congreso.
Pronto se unieron estudiantes de educación media,
colegios profesionales, asociaciones de barrio, viejos
y nuevos sindicatos. Se paralizó parcialmente
el comercio y también el sector industrial. El
involucramiento de la red de radiodifusoras influyó
mucho al crear la Cadena de la Dignidad. La principales
exigencias del movimiento universitario eran: a) la
renuncia de Ydígoras Fuentes; b) la convocatoria
a una Asamblea Nacional Constituyente para derogar la
Constitución de 1956; c) la integración
de un Gobierno de unidad nacional; d) la reintegración
al Ejército del los oficiales del MR-13; e) la
consignación a los tribunales de los miembros
del Gobierno; f) la disolución de los organismos
represivos y g) garantías de funcionamiento y
organización de partidos políticos.
154.
Lo que inicialmente fue
una denuncia de fraude político, se convirtió
en la mayor movilización de desobediencia civil
acaecida desde junio de 1944. Las protestas contra el
Tribunal Electoral se volvieron petición de cese
del estado de sitio y de renuncia del presidente. Sin
embargo, el estado de sitio se prolongó hasta
el 19 de mayo de 1962. Las denominadas "Jornadas de
marzo y abril" fueron caracterizadas por la agitación
en las calles, los paros laborales, la interrupción
del tráfico y los llamamientos a la huelga general
que se mantuvieron durante más de seis semanas,
paralizando virtualmente la actividad económica
de la capital y parcialmente de Quetzaltenango y de
Escuintla. Es necesario apuntar el carácter espontáneo
e imprevisible que tuvo el movimiento, encabezado en
su origen por la AEU y los estudiantes de secundaria
encuadrados en el Frente Unitario Estudiantil Guatemalteco
Organizado (FUEGO).
155.
Cuando disminuía
la intensidad de la demanda, tres estudiantes de leyes
fueron muertos por una patrulla del Ejército
frente a la Facultad de Derecho, lo que elevó
la magnitud y profundidad de las denuncias y prolongó
dicha protesta hasta llevarla a un clima preinsurreccional.108
Se acrecentaron los choques callejeros violentos y las
detenciones.109
Según una fuente, por parte de los manifestantes
se registraron más de 50 muertos, 500 heridos
y más de mil capturados.110
En medio de ese clima de ingobernabilidad, Ydígoras
Fuentes prolongó el estado de sitio, entregó
la ciudad al control del Ejército e integró
un gabinete estrictamente militar, lo que fue el preludio
del gobierno instaurado por el golpe de Estado de marzo
de 1963.
156.
Estas protestas no tuvieron
éxito, ya que no se logró la renuncia
de Ydígoras. El fracaso relativo de la movilización
popular se debió a la concurrencia de tres factores
independientes. En primer lugar los partidos políticos
del "pacto secreto anticomunista" de 1960 (MLN-PRP-DC),
que si bien eran opositores al Gobierno, se negaron
a sumarse a la protesta cuando ésta se radicalizó
hacia la izquierda. La jerarquía de la Iglesia
Católica fue otro factor activo, pronunciándose
varias veces sobre la situación. El Episcopado
emitió un pronunciamiento el 2 de abril de 1962
condenando las acciones contra el Gobierno y otro el
24 de abril de 1962, llamando a la población
a respetar el orden público.111
También elaboraron una carta pastoral, "Sobre
los problemas sociales y el peligro comunista en Guatemala",
15 de agosto de 1962. Por último, el Ejército,
respaldó sin vacilar al régimen ydigorista,
con lo cual acrecentó el protagonismo del Ejército.
157.
Las jornadas de marzo
y abril tuvieron una influencia directa y múltiple
en el surgimiento del enfrentamiento armado. Convencieron
a sectores de la oposición de que la protesta
pacífica no podía llevar al derrocamiento
de un régimen impopular. Esto motivó a
miembros de la AEU y estudiantes de secundaria de Frente
Unido Estudiantil Guatemalteco Organizado (FUEGO) a
organizar un grupo guerrillero denominado Movimiento
12 de abril. El nuevo proyecto de guerrilla no prosperó;
sin embargo, muchos de sus miembros se integraron posteriormente
a las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).
Constitución y primeras acciones de las Fuerzas
Armadas Rebeldes (FAR)
158.
En 1961 y 1962, miembros
del PGT y de su sección juvenil, la Juventud
Patriótica del Trabajo (JPT), viajaron a Cuba
para estudiar y recibir entrenamiento militar. En septiembre
de 1962 tres de los oficiales insurrectos del Frente
Alejandro De León (MR-13) también viajaron
a Cuba con el propósito de recoger experiencias
y buscar orientación política; ahí
se entrevistaron con el ex presidente Arbenz, quien
enseñaba en la Escuela de Guerra cubana, y se
encontraron con los militantes del PGT y de la JPT.112
159.
En los primeros esfuerzos
de lucha guerrillera en Guatemala, la revolución
cubana ejerció una influencia determinante, según
indica uno de los líderes de la guerrilla: "El
triunfo de la revolución cubana el 1 de enero
de 1959 y la vertiginosa sucesión de acontecimientos
que se sucedieron, provocaron en la perspectiva histórica
del continente, el efecto de un relámpago en
un cielo despejado, como habría dicho Marx".113
160.
En diciembre de 1962
el PGT propició una reunión entre los
dirigentes del MR-13, del Movimiento 20 de Octubre y
del Movimiento 12 de Abril, en la cual decidieron unirse
para derrocar al Gobierno a través de la lucha
armada. Ahí nacieron las Fuerzas Armadas Rebeldes
(FAR).114
161.
En la constitución
de las FAR el PGT aportó apoyo logístico,
financiero y algunos de sus cuadros de base. El MR-13
por su parte, debía ocuparse de las actividades
militares, operativas. La división del trabajo
la sintetizó el líder del MR-13, Yon Sosa,
en estos términos: "Ustedes encárguense
de lo político y nosotros nos ocuparemos de lo
militar".115
Más adelante, el PGT se responsabilizó
de constituir un frente político más amplio
formado, entre otros, por los partidos arevalistas y
de izquierda que se denominó Frente de Unidad
Revolucionaria (FUR). El plan inicial consistía
en que dicho frente sería la organización
política y las FAR actuarían como su brazo
armado.
162.
Las FAR definieron como
su principal enemigo "el imperialismo norteamericano,
sostén fundamental de las clases reaccionarias
internas y de la casta militar que ahora ejerce la dictadura".116
Las FAR tenían como objetivos estratégicos:
"...la toma del poder
político por la clase obrera aliada con los campesinos,
los intelectuales y otros sectores revolucionarios de
la pequeña burguesía, la instauración
de la dictadura del proletariado en un estado obrero-campesino,
para la completación de las tareas antifeudales
y antiimperialistas, y la realización de las
tareas socialistas de la revolución".117
163.
El alcance de estos objetivos
lo posibilitaría la lucha armada, como "Guerra
Revolucionaria del Pueblo", y estaría integrada
principalmente por campesinos, obreros y capas medias
urbanas. Las FAR justificaban su lucha armada afirmando
que era el único camino ante la intolerancia
política del Estado.
"Cuando al pueblo guatemalteco
se le ha cerrado la posibilidad de ejercer sus legítimos
derechos y las clases dominantes respaldadas por el
imperialismo, utilizan el aparato del Estado para reprimir
violentamente cualquier expresión de inconformidad
con la situación actual, no ha quedado a los
revolucionarios consecuentes otro camino que organizar
la violencia revolucionaria y entablar con el enemigo
una guerra histórica que ha de llevarles a la
toma del poder político".118
164.
En 1963 las FAR organizaron
sus primeros focos guerrilleros en los departamentos
de Zacapa e Izabal: 1) El Frente Alaric Bennet,119
localizado en Izabal, al mando de Yon Sosa. Contaba
con un Frente secundario llamado Moisés Quilo,120
localizado en Sinaí, Izabal, y estaba a las órdenes
del teniente Rodolfo Chacón. Sus integrantes
eran miembros de la JPT (Edgar Ibarra, Rodolfo Payeras,
Francisco Macías, Carlos Ordóñez,
etc.), sindicalistas y campesinos de la región.
2) Frente Las Granadillas, que comandaba Luis Trejo,
localizado en las montañas del mismo nombre (Zacapa)
e integrado por ex soldados, ex miembros de la Policía
Militar Ambulante, campesinos locales y cuadros del
PGT.
165.
A mediados de 1963 el
Frente Moisés Quilo fue aniquilado por el Ejército.
El Frente de las Granadillas se vio minado por las contradicciones
ideológicas entre quienes lo dirigían.
Esta derrota condujo a la creación de un tercer
frente, denominado Frente Edgar Ibarra,121
localizado en la sierra de Las Minas, Izabal, capitaneado
por Turcios Lima, cuyo principal cuadro político
era Ricardo Ramírez de León, quien más
tarde sería comandante en jefe del Ejército
Guerrillero de los Pobres (EGP). Como segundo en la
escala de mando, Turcios Lima contó con Julio
César Macías (César Montes).
166.
Desde 1963 las FAR comenzaron
a sufrir una serie de divergencias internas. Como señalaba
Turcios Lima:
"Las divergencias entre
las organizaciones que forman las FAR, naturales cuando
se integran grupos con diversas concepciones y distintos
métodos de trabajo ... amenazan con provocar
un rompimiento total ...".122
167.
En 1963 un grupo de trotskistas
latinoamericanos perteneciente al Partido Obrero Revolucionario
(POR), encabezados por el guatemalteco Francisco Amado
Granados, se acercaron al MR-13, abasteciéndolos
con armas y pertrechos. Pronto adquirieron una influencia
política en la organización. En diciembre
de 1964 el MR-13 celebró su llamada Conferencia
de la Sierra de Las Minas, en la que invitaba a instaurar
un Gobierno obrero-campesino, por lo que instaba a la
extensión de la lucha guerrillera y a multiplicar
las milicias campesinas y obreras.
168.
Sus declaraciones llamaban
a la insurrección general, planteamiento que
no coincidía con los métodos propuestos
por el PGT ni por el Frente Guerrillero Edgar Ibarra
(FGEI). Ante estas divergencias estratégicas
el MR-13 se separó de las FAR y Turcios Lima
abandonó públicamente dicha organización.
El golpe de Estado del 30 de marzo de 1963
169.
El orden constitucional,
creado con dificultades a partir de la elección
presidencial de Ydígoras Fuentes en enero de
1958, fue quebrantado el 30 de marzo de 1963, mediante
un golpe de Estado. Este designó como jefe de
Gobierno al coronel Enrique Peralta Azurdia, quien fungía
como ministro de la Defensa. El golpe fue acordado por
los 16 más altos jefes militares, quienes suscribieron
la proclama de destitución del presidente Ydígoras.
El golpe fue la expresión de una política
institucional que se venía fraguando dentro del
Ejército desde 1962.
170.
Con el derrocamiento
de Ydígoras el Ejército se fue convirtiendo
en el principal baluarte de poder del país y
emprendió la creación de un régimen
militar contrainsurgente. El golpe puso de manifiesto
la unidad lograda por el Ejército, purgada finalmente
de los elementos nacionalistas que lo caracterizaron
durante los Gobiernos de Arévalo y Arbenz, y
marcó el inicio de la militarización del
Estado y de la sociedad guatemalteca con el apoyo y
asesoría de los Estados Unidos. El efecto directo
de la decisión castrense aumentó el malestar
social y alimentó a los sectores más radicales
en su decisión de impulsar la lucha armada.
171.
El golpe estuvo destinado
a impedir el proceso electoral que posibilitaba la victoria
del ex presidente Juan José Arévalo, quien
iba a ser postulado de nuevo para las elecciones generales
de noviembre de 1963. Desde mediados de 1962, analistas
de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala manifestaron
su preocupación por la eventual elección
de Arévalo y plantearon la conveniencia de apoyar
la unidad de sus rivales, al objeto de evitar un triunfo
electoral del ex presidente guatemalteco. Pocas semanas
antes del golpe, un hermano del ministro de la Defensa
comunicó al embajador norteamericano que el Ejército
había llegado a la conclusión de que la
única vía para impedir la reelección
de Arévalo era forzar la salida de Ydígoras
por medio de un golpe de Estado. El Ejército
estaba interesado en conocer las posibilidades de apoyo
financiero de Estados Unidos para enfrentar una eventual
inestabilidad fiscal después de consumado el
golpe.123
172.
El golpe se produjo en
marzo de 1963, imponiendo como presidente al coronel
Peralta Azurdia, quien gobernó al país
durante mil días (1963-66) en permanente estado
de sitio. Durante su Gobierno aumentó la corrupción
de altos funcionarios públicos, sin que se iniciaran
procesos e investigaciones judiciales. Del mismo modo,
los jueces no reaccionaron frente a las nuevas y más
intensas formas de violación constitucional y
de los derechos humanos, las cuales tuvieron poco a
poco un gran impacto social. Asimismo, emergieron los
factores que definieron el orden contrainsurgente.
173.
Los partidos políticos
del frente anticomunista que habían suscrito
el pacto secreto de 1960 (PR-DC-MLN), al igual que las
organizaciones empresariales, apoyaron la acción
del Ejército, que de inmediato suspendió
toda actividad partidaria. La clausura de la opción
electoral significó el fin de las esperanzas
de otros sectores democráticos, que vieron nuevamente
cuestionadas las posibilidades de lucha política
pacífica y legal en Guatemala. El Decreto 8 (10
de abril de 1963) de los golpistas ponía en vigor
una Carta Fundamental de Gobierno, sustituyendo la Constitución
de 1956, y el Decreto 9 (10 de abril de 1963) reforzaba
los alcances de la Ley de Defensa de las Instituciones
Democráticas.
174.
A partir de la concepción
y regulación de los partidos políticos
se puede apreciar el carácter restrictivo y excluyente
con el que los militares definieron el juego político.
El enfoque del Decreto Ley 175 (febrero de 1964), que
reguló la participación de los partidos
políticos, fue de corte restrictivo y luego sería
adoptado cuidadosamente por la Constitución de
1965 a fin de limitar el espectro y juego políticos.
Sin embargo, hay que agregar que esta limitada concepción
de la participación política fue compartida
e implementada por las fuerzas civiles y políticas
legales de esa época, lo que evidencia las estrechas
relaciones entre el poder militar y los partidos políticos
surgidos en 1954.
175.
En la tradición
guatemalteca los golpes de Estado son legalizados posteriormente
mediante la convocatoria a una Constituyente, que a
su vez prepara una Carta Magna que, se supone, legitima
al régimen. Las elecciones fueron convocadas
en esta ocasión para el 24 de mayo de 1964. El
Decreto Ley 175, ya citado, prefiguró la naturaleza
del sistema político que se recogería
en la Constitución de 1965: un régimen
de pocos partidos políticos, que haría
valer la prohibición expresa para el funcionamiento
de toda organización de ideología comunista
o próxima a ella; requisitos tales como contar
con 50,000 afiliados mínimamente (de los cuales
el 20% debían ser alfabetos) y someterse a un
sistema de vigilancia de autoridades electorales estrechamente
dependientes del Ejecutivo.
176.
Como consecuencia, las
exigencias restrictivas adquirieron categoría
constitucional. La Ley Electoral y de Partidos Políticos
(Decreto Ley 387 del 23 de octubre de 1965) agregó
nuevos requisitos, tales como hacer constar la constitución
del partido y la nómina de afiliados en escritura
pública y bajo juramento de no ser comunistas,
y normas de investigación y control que en la
práctica funcionaban para limitar el número
de partidos y garantizar su pureza ideológica.
"A los partidos que estaban
inscritos y que no habían sido expresamente cancelados,
se les fijó un año para sujetarse a las
disposiciones de la nueva ley y reorganizarse".124
177.
Todo ello evidenció
cómo el criterio de que cualquier oposición
política era comunista fue recogido en las normas
del país y revestido de una base legal. Fue un
rasgo rotundo de la falta de respeto por el principio
democrático que el sistema decía defender
y sostener.
178.
Asimismo, las elecciones
para la Asamblea Nacional Constituyente se efectuaron
mediante planilla única, como resultado de un
acuerdo confidencial celebrado por los tres partidos
anticomunistas (MLN-PR-DC) que ya eran aliados por el
pacto de 1960. En el último momento, sólo
el PR y el MLN propusieron sus 10 candidatos, según
lo acordado, mientras que el Ejecutivo designó
a los 60 diputados restantes. La DC se negó a
última hora a proponer nombres. En esta elección
de lista única, la abstención fue del
70%.
179.
Este pacto antidemocrático,
propuesto por el régimen militar en complicidad
con los partidos, no fue conocido públicamente
sino meses después de los comicios. El asunto
se presentó a la población como un "acuerdo
electoral" entre el MLN y el PR, y como más tarde
lo explicó Mario Sandoval Alarcón, dirigente
del MLN:
"Se hizo para esta elección
con el objeto de evitar una pugna ideológica
de la cual se aprovecharan los enemigos de la democracia
guatemalteca".125
180.
Este oscuro arreglo autoritario
fue denunciado por el ex presidente Ydígoras
Fuentes en una carta abierta a Peralta Azurdia, cuando
aquél abandonó el poder.126
181.
Las circunstancias políticas
del período 1963-1966 permiten considerar que
el propósito del golpe de Estado fue el de establecer,
por un largo plazo, la presencia militar en el Ejecutivo,
así como un sistema político conservador
y excluyente. Un régimen basado en el juego limitado
de partidos políticos, cuyo anticomunismo estuviese
garantizado.
182.
Durante el Gobierno de
Peralta Azurdia las medidas de modernización
del Ejército se enmarcaron dentro de la política
contrainsurgente con la asesoría y el apoyo de
los Estados Unidos: se profesionalizó la Inteligencia
militar y el ideario de la Escuela Politécnica
se modificó para coincidir con dicha política,
con el propósito de contrarrestar las operaciones
del incipiente movimiento guerrillero. Un informe del
15 de julio de 1964 afirma que los planes para reorganizar
la sección de Inteligencia del Ejército
incluyeron la construcción de un archivo y una
sede, así como estrecha coordinación entre
las varias agencias policíacas y los propios
órganos de Inteligencia. Otro informe de 1965
indica que el equipo de la Embajada ha adoptado una
" ... política de visitas al personal del campo
... basados en observaciones de las unidades en el campo,
los mejoramientos en la redacción y en el uso
de la información de Inteligencia ... aparentemente
ha incrementado la velocidad de reacción de unidades
que realizan operaciones contrainsurgentes".127
Transición política condicionada: las
elecciones de 1966
183.
Con el propósito
de fortalecer la legitimidad del Gobierno, se convocó
a elecciones el 6 de marzo de 1966. El proceso electoral
puso a prueba la calidad de la democracia anticomunista.
El esquema tripartito de partidos se mantuvo, aunque
en substitución de la DC apareció el Partido
Institucional Democrático (PID), creado en 1965
por el Gobierno de Peralta Azurdia con ex dirigentes
del MLN y la DC. El primer problema surgió cuando
se le impidió a la Democracia Cristiana tomar
parte en los comicios, al proponer ésta la candidatura
del coronel Jorge Lucas Caballeros. Esta era una muestra
evidente de cómo, a través de medidas
administrativas, el régimen podía castigar
a organizaciones o candidatos que no eran de su agrado.
184.
En cumplimiento de la
tradición no competitiva, el PID intentó
en vano formalizar alianzas para aplicar la estrategia
de candidatura única que el Gobierno militar
esperaba para garantizar una transición controlada.
Cada uno de los partidos autorizados para participar
presentó su propio candidato. Para sorpresa de
todos, los dos candidatos militares obtuvieron menos
votos que el candidato del Partido Revolucionario, Julio
César Méndez Montenegro (39.4% del total
emitido), quien obtuvo así una mayoría
relativa que debió resolverse en el Congreso,
en elección de segundo grado. La victoria civil
constituyó un obstáculo no previsto por
los militares. De hecho, la candidatura de Méndez
Montenegro había sido respaldada por importantes
sectores de izquierda, incluida la mayoría de
los dirigentes y bases del PGT y de las FAR.
185.
A pesar que el PR, uno
de los firmantes del pacto anticomunista de 1960, había
apoyado el golpe de 1963 y hacía declaraciones
públicas de afinidad con el Ejército,128
en las esferas castrenses existía desconfianza
hacia un presidente civil. Luego de un intenso período
de negociaciones, el Ejército aceptó el
resultado de las elecciones, pero condicionó
las atribuciones de poder efectivo del nuevo mandatario.
Un día antes de la elección de segundo
grado, se suscribió un compromiso secreto entre
la administración militar, representada por 15
coroneles, y los gobernantes electos, Julio César
Méndez Montenegro (presidente) y Clemente Marroquín
Rojas (vicepresidente).
186.
La suscripción
del pacto condicionó el trabajo del Gobierno
de Méndez Montenegro y confirmó el poder
del Ejército especialmente para fijar funciones
contrainsurgentes, cuya definición no correspondía
al Ejecutivo, sino a los militares. El pacto incluyó
el cumplimiento estricto de los artículos constitucionales
que prohibían el comunismo, la continuidad de
la lucha contrainsurgente y compromisos como los que
se enuncian a continuación:
"En ningún caso
ni bajo pretexto alguno (se) entrará en entendimiento
o pactos con grupos y facciones (insurgentes) salvo
que se tratare de proposiciones de rendición
o capitulación ...".129
187.
Otros puntos convenidos
se referían a la integración de un Gobierno
de unidad nacional, haciendo exclusión absoluta
de elementos comunistas, así como respetar y
proteger las vidas y los bienes de los funcionarios
del régimen saliente. Se disponía, además,
que el Ejército continuaba siendo autónomo
en cuanto a su integración, organización
y administración, de acuerdo a las leyes del
país, y que el presidente de la República
tendría la facultad de emitir los nombramientos
para los altos cargos en la institución armada,
según las ternas que ésta le propusiera.
188.
Como indicó un analista norteamericano:
" ... La habilidad de
mantenerse en el poder dependerá de su relación
con el Ejército ... Méndez Montenegro
tendrá la oportunidad de mejorar su relación
con la élite económica y el Ejército,
pero al costo de sus planes reformistas".130
189.
Días antes de
las elecciones, entre el 2 y el 5 de marzo de 1966,
se produjo la captura y posterior desaparición
de dirigentes y militantes del PGT, el MR-13 y las FAR.131
Este hecho, conocido durante mucho tiempo como el caso
de "los 28 desaparecidos", representó una señal
negativa y, además brutal, del futuro trato de
los presos políticos en Guatemala. Constituyó
el primer caso de desaparición selectiva forzada
masiva en la historia del terrorismo de Estado en América
Latina y prefiguró los mecanismos de cierre de
espacios políticos que se volverían comunes
en los siguientes años.
190.
De acuerdo con la información
de la CEH, las detenciones de estos dirigentes se realizaron
en diversos lugares del país, cuyo número
real pudo haber alcanzado las 33 personas y no sólo
28. A pesar de haberse interpuesto más de 500
recursos de exhibición personal, el Gobierno
de Peralta Azurdia negó tener conocimiento sobre
el paradero de estas personas. La nueva administración
del PR ofreció investigar, pero nunca se aclararon
los hechos.
191.
En estas capturas se
aplicaron técnicas modernas de inteligencia a
través del programa Public Safety División
de USAID.132
Fue un ensayo del nuevo programa de Operación
Limpieza bajo el mando del coronel Rafael Arriaga Bosque,
a quien muchos testigos señalaron como el principal
responsable de la operación. Algunos documentos
desclasificados demuestran que los asesores de Estados
Unidos no sólo sabían de la captura y
ejecución de estos dirigentes políticos
y guerrilleros, sino que tuvieron acceso al interrogatorio
de las víctimas.
"El 3 de marzo de 1966,
tropas guatemaltecas capturaron a Leonardo Castillo
Flores, Carlos Barrios, Enrique Chacón, Mauricio
García ... El grupo fue sometido a interrogatorios
por oficiales del Ejército guatemalteco. Después
de los interrogatorios los prisioneros fueron ejecutados
en secreto".133
192.
La respuesta de las FAR
fue secuestrar, el 4 de mayo de 1966, a tres altos funcionarios
del Gobierno: el secretario de Prensa de la Presidencia,
Baltasar Morales de la Cruz, dándoles muerte
a su hijo y a su chofer durante el operativo de secuestro;
el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Romeo
Augusto de León; y el vicepresidente del Congreso
Héctor Menéndez de la Riva, con el propósito
de forzar al Gobierno a un canje. Luego de la fuga de
uno de los secuestrados y la falta de respuesta del
Gobierno, las FAR liberaron a los otros dos secuestrados.134
193.
Se canceló así
la posibilidad de explorar soluciones políticas
al enfrentamiento armado, se envió un mensaje
a la izquierda guatemalteca que la apertura política
se encontraba lejana. A su vez, la omisión del
sistema judicial en operar los recursos de exhibición
personal y poner freno al abuso de poder, se tradujo
en complicidad respecto a sostener una apariencia de
legitimidad para el nuevo régimen contrainsurgente
y contribuyó al incremento de la violencia e
impunidad.
El movimiento social y el nuevo papel de la Iglesia
Católica
194.
Dentro del marco de la
Alianza para el Progreso y los proyectos de desarrollo
ligados a la creación del Mercado Común
Centroamericano, el Gobierno impulsó proyectos
de desarrollo en el área rural, supervisados
por las estructuras de Acción Cívica del
Ejército. Algunos de esos programas eran apoyados
por la Alianza para el Progreso y los Cuerpos de Paz,
especialmente la construcción de caminos y escuelas.
También se promovió la creación
de cooperativas y programas de préstamos para
la compra de abonos que aumentaran la productividad
de la tierra:
" ... Para que el
terrenito produjera más, con lo cual se quitaba
presión para una reforma agraria y la tesis era:
la revolución verde, el duplicar la producción
de la milpa en el mismo terreno, para que no hubiera
presión política por la tierra, y por
lo tanto para cerrar las puertas también a organizaciones
más radicales desde el punto de vista político
y social".135
195.
Los préstamos
y los abonos eran canalizados por medio de las cooperativas,
con la consiguiente proliferación de éstas.
Hacia estos esfuerzos convergieron iniciativas del Partido
Democracia Cristiana Guatemalteca y, más tarde,
de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID).
A finales de los años sesenta, esta agencia aportó
23 millones de dólares en préstamos para
la organización cooperativista y la producción
de granos básicos.136
En 1967 había 145 cooperativas rurales en Guatemala,
integradas por unas 27 mil personas.137
196.
Dentro del reducido margen
de organización social y política permitido
durante el Gobierno de Méndez Montenegro la población
buscó distintas formas de asociación.
En la Costa Sur, en Chimaltenango y Quiché los
campesinos se organizaron a través de ligas campesinas.
Las reivindicaciones de las ligas eran diversas; surgidas
en lugares donde predominaban las fincas, las luchas
se centraron en la defensa de los derechos laborales
o los trámites legales para resolver disputas
de tierras. En otras áreas, la población
se organizó para impulsar proyectos de beneficio
colectivo (puentes, carreteras, escuelas, agua potable,
etc.). En algunas regiones la demanda fue la supresión
del trabajo forzoso para las municipalidades. También
se intentaba combatir el mal manejo de los fondos municipales.
Algunas veces, las ligas vincularon reivindicaciones
locales con otras de carácter nacional.138
Esto permitió un intercambio de experiencias
y la ampliación de una visión que trascendió
la problemática local, estimulando así
el crecimiento de lo que más tarde sería
un fuerte movimiento campesino. Todo este esfuerzo organizativo
resultó sistemáticamente vigilado, perseguido
y golpeado por los organismos represivos del Estado.
197.
En departamentos como
Quiché y Chimaltenango se dio una especie de
puente entre las ligas campesinas y las cooperativas,
con lo cual ambas se fortalecieron. En el caso de Chimaltenango,
algunas se desarrollaron con una dinámica particular:
" ... Eran como un
sindicato de pequeños propietarios, iniciándose
unas en San José del Golfo, municipio de Guatemala,
posteriormente en Quiché y luego en Chimaltenango".139
198.
Sobre las bases sociales de los antiguos partidos revolucionarios
el PR organizó muchas de sus filiales en el área
rural, donde mantuvo una orientación reformista
y recibió el apoyo de campesinos que defendían
derechos y logros obtenidos durante los Gobiernos de
Arévalo y Arbenz y que, en algunos casos, conservaban
sus comités agrarios.
199.
Durante estos años
también fue importante el trabajo evangelizador
y social realizado por la Iglesia Católica, que
durante los años cincuenta se había reforzado
con gran cantidad de misioneros extranjeros que se desplazaron
e incorporaron a las comunidades indígenas y
ladinas más abandonadas del país.140
Aunque los misioneros no conocían la realidad
social, cultural y religiosa de los lugares a los que
eran asignados, incluso sin conocer su idioma, pudieron
constatar la pobreza, la exclusión y el olvido
que sufría la población. Como respuesta
organizaron una amplia red de catequistas, principalmente
con los miembros de Acción Católica, e
impulsaron los primeros proyectos de asistencia y desarrollo
comunitario, fundaron cooperativas agrícolas,
servicios de salud y de alfabetización.
"Mi padre empezó
a salir fuera de la comunidad. Nos decía que
en los cursillos él había aprendido a
ser promotor de salud ... junto a mi madre trabajaban
hablándole a la gente de cómo curar sus
enfermedades. También se reunían en la
iglesia para rezar y para realizar las fiestas del Patrón
de la aldea".141
200.
Los miembros de Acción Católica se convirtieron
en los principales agentes de los programas de desarrollo
en las comunidades, que
"como organización
cristiana buscaba responder desde su fe a las necesidades
más sentidas de los pobres en el campo espiritual,
así como en la esfera económico social,
lo que le permitió aglutinar y movilizar orgánicamente
a una gran parte de la población más pobre".142
201.
La interpretación
y aplicación de las nuevas líneas doctrinales
y pastorales dictadas por el Concilio Vaticano II, celebrado
en Roma entre 1962 y 1965, se tradujeron en Guatemala,
como en toda América Latina, en una mayor conciencia
de la dignidad de la persona y el compromiso social
de la Iglesia.143
En todas las diócesis se formaron y construyeron
centros de capacitación para catequistas, se
erigieron templos y oratorios, se formaron escuelas
radiofónicas y centros de capacitación
campesina y artesanal; creció considerablemente
el número de agentes de pastoral, tanto indígenas
como ladinos.
202.
Varias comunidades religiosas
femeninas se hicieron cargo de diferentes servicios
humanitarios. Los grupos de misioneros se fueron renovando
durante los años sesenta con nuevos miembros
que llegaban con ideas e impulsos novedosos y que se
sintieron acongojados por las condiciones de pobreza
y abandono en que vivían los campesinos, como
lo señala un miembro de la Iglesia Católica:
"Los nuevos grupos
de misioneros y misioneras se sintieron golpeados por
la realidad de miseria del pueblo y por las condiciones
inhumanas en que vivían las mayorías.
La realidad les abrió los ojos y despertó
en ellos nuevas iniciativas y compromisos para buscar
posibles soluciones a esas situaciones".144
203.
El espíritu emprendedor
de Acción Católica inspiró la creación
de otros movimientos como la Acción Católica
Rural Obrera (ACRO), la Juventud Obrera Católica
(JOC) y la Acción Católica Universitaria
(ACU). La Iglesia también participó en
la formación de otras organizaciones sociales
como el Frente Estudiantil Social Cristiano (FESC),
la Federación Central de Trabajadores de Guatemala
(FECETRAG), la Federación Campesina de Guatemala
(FCG), el Centro de Adiestramiento de Promotores Sociales
(CAPS), promovido por la Universidad Rafael Landívar,
y el Instituto para el Desarrollo Económico Social
de América Central (IDESAC). En 1968 se formó
la Central Nacional de Trabajadores (CNT), que en sus
inicios tuvo una orientación socialcristiana
y recibió fondos y apoyo de miembros de la Democracia
Cristiana.
204.
Mientras muchos misioneros y religiosas participaron
en estos esfuerzos, otros sacerdotes adoptaron una postura
tradicional y se limitaron a la administración
de sacramentos o impulsaron la fundación de movimientos
seglares como Cursillos de Cristiandad y el Movimiento
Familiar Cristiano, que centraban su atención
en actividades espirituales individuales alejadas de
cualquier proyecto social.
205.
El sector más
progresista de la Iglesia emprendió una pastoral
liberadora, que buscaba analizar y transformar las causas
de la pobreza, discriminación y abandono que
padecían los campesinos. El documento de Medellín
(1968), que proponía la inserción de la
Iglesia en la vida de los más pobres, se convirtió
en referente para la reflexión y formación
de muchos agentes de pastoral, quienes se comprometían
decididamente con el desarrollo de sus comunidades.
En muchos centros de capacitación para catequistas
y líderes locales se inició un proceso
participativo de reflexión que acompañaba
la lectura bíblica con el estudio de la realidad.
206.
Los años sesenta
estuvieron marcados por este proceso renovador en el
que participaron colegios católicos de clase
media y alta como el Liceo Javier, de los Jesuitas,
el colegio Monte María, de las misioneras Maryknoll,
el Colegio Belga de las religiosas de la Sagrada Familia
y el Liceo Guatemala de los Maristas. El movimiento
estudiantil socialcristiano CRATER organizaba programas
de voluntariado para que los jóvenes prestaran
servicios de educación y salud durante sus vacaciones
en las zonas más pobres del país. La experiencia
fue transformadora para muchos de ellos, quienes desconocían
la miseria en que vivía la población,
y radicalizó a otros, al punto de que se incorporaron
posteriormente a la guerrilla. Sin embargo, este tipo
de iniciativas comenzó a ser opacada por la violencia.
207.
En un mensaje episcopal del 9 de mayo de 1967 los obispos
guatemaltecos manifestaron su preocupación por
la creciente ola de terror que sufría el país:
"Cada día aumenta
el número de huérfanos y viudas, son muchos
los hombres arrancados violentamente de sus hogares
por incógnitos secuestradores, son detenidos
en lugares ignorados o violentamente asesinados apareciendo
luego sus cadáveres horriblemente destrozados
y profanados. Nos angustiamos con nuestro pueblo noble
y pacífico, que, desde hace ya mucho tiempo,
vive la zozobra, el temor y la angustia; la inseguridad
se ahonda más y más".145
208.
La represión en
el campo a lo largo de los años sesenta ha sido
documentada por la CEH. Numerosos testimonios constatan
que los militantes del MLN utilizaron su relación
con el Ejército para establecer un control político
en los departamentos y así limitar la influencia
tanto del PR como de la guerrilla. Un testigo clave
de la CEH recordó la influencia de ese partido
en Zacapa:
"El partido del MLN
tenía toda la gente agarrada. Había que
portar el carné ... pues el que tenía
credencial del MLN no tenía problemas, era más
válido que su cédula de uno".146
209.
Los testimonios recogidos
por la CEH también indican que a finales de los
años sesenta la contrainsurgencia fue utilizada
para acabar con los activistas del PR en el campo, bajo
el criterio que tarde o temprano se convertirían
en base de apoyo de la guerrilla. En la aldea Cajón
del Río, Chiquimula,147
un testigo relató cómo los miembros del
PR fueron víctimas del MLN:
"Para el año
1967 fue la violencia, murieron 13 personas inocentes
en Cajón del Río, acusados de ser guerrilleros.
Fueron los comisionados militares, ellos eran proliberacionistas
y nosotros no, para ellos había justicia sobre
nosotros, para ellos eran gloriosos esos tiempos, ellos
tenían el poder".148
210.
También terratenientes
vinculados al MLN usaron la ideología anticomunista
como excusa para suprimir violentamente los reclamos
sociales. Como en el caso de San Vicente Pacaya, Escuintla,149
donde las luchas históricas por la tierra se
incrementaron a raíz de la relación entre
el Estado y el MLN.
Emergencia y expansión de las fuerzas civiles
paramilitares
211.
Durante el Gobierno de
Méndez Montenegro a la vez que creció
la organización social, se aumentó la
asistencia militar de Estados Unidos a Guatemala. El
apoyo norteamericano cubrió varios campos en
la calificación de las fuerzas de seguridad del
Estado guatemalteco, lo que incrementó las violaciones
de los derechos humanos que se practicaron en aquellos
años, dentro del marco de la guerra contrainsurgente.
Las administraciones norteamericanas, preocupadas por
detener el auge de los movimientos guerrilleros en el
continente, ofrecieron asesores, entrenamiento militar,
material de guerra (vehículos terrestres, botes
patrulleros, aviones y helicópteros), desarrollo
de las comunicaciones, refuerzos técnicos en
inteligencia militar y apoyo logístico para operaciones
de campo.
212.
La razón del apoyo la explicó el embajador
de Estados Unidos, John Gordon Mein, quien en la entrega
al Ejército de Guatemala de modernos helicópteros,
equipos de comunicaciones y lanzagranadas de fabricación
norteamericana, declaró:
"Estos artículos,
especialmente los helicópteros, no son de fácil
obtención en esta época, pues nuestras
propias fuerzas los utilizan en la defensa de la libertad
en otras partes de mundo. Pero la libertad hay que defenderla
donde esté amenazada y, hoy, la libertad peligra
en Guatemala".150
213.
En su ofensiva militar
contra las regiones guerrilleras, como en el caso de
Sierra de Las Minas, las fuerzas militares guatemaltecas
delimitaron las zonas bajo control o influencia insurgente,
las poblaciones y habitantes que los apoyaban, para
luego implantar un estricto control militar. Allí
se establecieron destacamentos militares permanentes,
se controlaron las entradas y salidas de los poblados
y se inició al cerco operativo. Paralelamente,
la Fuerza Aérea bombardeó repetidamente
las montañas y la infantería movilizó
fuerzas calculadas aproximadamente en 6,000 hombres.
214.
Dentro de la estrategia
contrainsurgente, el Ejército involucró
a la población civil, que cumplió por
cuenta del Estado algunas tareas militares y de inteligencia
en contra de la guerrilla y, fundamentalmente, acciones
de control de la población y del orden interno.151
Estas incluyeron la delación, la persecución
y la captura de opositores, acompañadas de métodos
de represión y terror (tortura, desapariciones
y ejecuciones extrajudiciales).
215.
La intervención
de estos civiles, que actuaron como fuerzas paramilitares,
tuvo su origen en 1966 con el surgimiento de los denominados
"escuadrones de la muerte". De las 35 organizaciones
paramilitares152
de este tipo, que se tiene registro, 15 iniciaron sus
operaciones en 1966.153
Durante la década de los sesenta, se trataba
sobre todo de comisionados militares, de empleados de
algunos dueños de grandes fincas y militantes
de partidos políticos de ultraderecha, que apoyaban
las acciones de tales comisionados y del Ejército.154
216.
Los comisionados militares constituían una figura
auxiliar del Ejército, establecida desde 1939
para realizar determinadas funciones de apoyo y asistencia
a la Institución Armada: colaborar en la incorporación
de los jóvenes al servicio militar obligatorio,
principalmente pertenecientes al pueblo maya, y en la
práctica de citaciones y llamamientos.
"Comisionados militares
eran los que ejercían el control en las comunidades.
Eran miembros de la misma comunidad y por lo general
habían servido en las filas del Ejército.
Ellos eran los que agarraban a los jóvenes para
el cuartel. Fueron los primeros en amenazar y delatar
a los que denunciaban estas agarradas".155
217.
Se trataba de civiles
que habían realizado el servicio militar y trabajado
como empleados del Estado en tareas de vigilancia u
operativas (ex policías, guardianes, mensajeros,
etc.), o simplemente de personas que mostraban lealtad
al Ejército o a partidos como el Movimiento de
Liberación Nacional. Durante el enfrentamiento
armado, sus actividades se hicieron cada vez más
represivas, conforme el mismo se tornaba más
violento.
218.
Junto a las nuevas funciones
que los comisionados pasaron a desempeñar durante
los años sesenta, también creció
su número. Según Michael McClintock, de
cerca de 300 efectivos durante la administración
de Ydígoras Fuentes, pasaron a ser 9,000 durante
el régimen de Peralta Azurdia.156
Otras estimaciones elevan su número sólo
a 2,000 en el departamento de Zacapa, bajo la jurisdicción
de la base militar de dicho departamento.157
A partir del golpe de marzo de 1963, los comisionados
empezaron a ser utilizados como espías u "orejas"
en cada poblado del interior; de este modo la inteligencia
del Ejército pudo contar con una red local, desde
las fincas y aldeas hasta más allá del
municipio.
219.
Los comisionados militares
servían para recoger información bruta,
que luego era analizada por los oficiales encargados
de Inteligencia o de las relaciones con la población
civil (los llamados G-2 o S-2 y, luego, G-5). Algunos
de ellos apoyaban a los escuadrones de la muerte, en
particular a La Mano Blanca158 ,
ayudaban a ciertos finqueros como contratistas y guardianes
de fincas, estando facultados para interrogar y encarcelar
a los sospechosos de actuar en contra de la seguridad
del Estado.
"El Ejército
nunca dejó a los civiles solos. Aquí siempre
anduvo uno o muchos representantes del Ejército
con los civiles".159
"El Ejército
regaló al jefe de comisionados militares una
autoridad suprema. Tenían el poder absoluto,
su propio Ejército".160
220.
En ese período
la administración de justicia fue sustituida
por el poder militar o sus delegados en importantes
zonas del país, ya sea por falta de presencia,
debilidad o permisividad, logrando construir una red
de control social informal y violento. Los comisionados
militares o directamente los comandantes de las zonas
militares cumplieron importantes funciones en la resolución
de conflictos y desarrollaron todo un sistema punitivo
constante, paralelo y oculto. Fue así como la
estructura militar asumió en parte, la dirección
de hecho del sistema penal, con sus procedimientos inhumanos
e ilegales (torturas, secuestros), su catálogo
de penas (ejecuciones, masacres, violaciones, desapariciones
forzadas, reclutamiento violento y discriminatorio),
y a menudo sus ejecutores civiles directos: los comisionados
y los escuadrones de la muerte.
221.
Las cifras de la represión
entre 1966 y 1970 son variables. En noviembre de 1968
el Comité Guatemalteco de Defensa de los Derechos
Humanos, con sede en México, presentó
una lista de 550 casos -individuales y colectivos- de
personas asesinadas y desaparecidas entre julio de 1966
y octubre de 1968.161
En un estudio publicado en 1971, se recopiló
un listado con 438 casos de personas secuestradas por
los escuadrones de la muerte entre octubre de 1966 y
marzo de 1968, para ilustrar lo que denominó
"primera ola de terror".162
Por su parte, la revista TIME del 17 de marzo
de 1970 dio la cifra de 3,000 muertos para el período
(no incluye a miembros de las fuerzas gubernamentales),
de los cuales 80 serían guerrilleros, 500 simpatizantes
de la guerrilla y 2,400 inocentes. Por su parte, la
guerrilla avanzó una cifra que oscilaba entre
4,000 y 5,000 víctimas.163
Operaciones y derrota de las FAR
222.
Luego de la primera fractura
interna, las FAR se reorganizaron en marzo de 1965 por
iniciativa del PGT, medida que se conoció como
las "segundas FAR", con la participación del
FGEI y de la Juventud Patriótica del Trabajo
(JPT). Por su parte, el MR-13, ya separado de las FAR,
siguió con sus actividades guerrilleras. Ambas
organizaciones sufrieron la captura de dirigentes y
militantes como en el caso de los "28 desaparecidos".164
223.
El 15 de julio de 1966, Luis Turcios Lima y Bernardo
Alvarado Monzón (secretario general del PGT)
emitieron una declaración conjunta en la que
afirmaban que:
"... a pesar del atractivo
popular del nuevo Gobierno, el Ejército retiene
la mayor parte del poder efectivo. El Ejército
de Guatemala todavía es el mismo instrumento
reaccionario de la plutocracia nacional y de las compañías
extranjeras...".165
224.
Turcios Lima redactó
en septiembre de 1966 el primer plan de campaña
de las FAR, en el que preveía que "a la ofensiva
política seguirá una fuerte ofensiva militar",
la cual estaría centrada en contra de la FGEI.166
En plena ofensiva, Turcios Lima murió en un accidente
automovilístico el 2 de octubre de 1966, hecho
que profundizó la crisis de dirección
y organización del movimiento revolucionario
guatemalteco. En 1967, con la publicación del
Documento de Marzo,167
suscrito por Ricardo Ramírez de León y
César Montes, las FAR planteaban su ruptura con
el PGT y, de hecho, se dividían.
225.
Si bien desde 1965 los
miembros de la guerrilla venían sufriendo golpes
por parte de las fuerzas del Gobierno, como la muerte
del coronel Augusto Vicente Loarca -miembro del MR-13-
en el mes de julio de ese año, fue entre 1967
y 1968 que dicha estructura guerrillera tuvo su mayor
actividad y sufrió sus mayores derrotas, en medio
de la ofensiva general del Ejército. En consecuencia,
concentró su accionar en la ciudad de Guatemala,
donde muchas personas fueron secuestradas o murieron
en atentados de la guerrilla. Las operaciones más
sonadas fueron los asesinatos de los oficiales norteamericanos
John D. Weber y Ernest A. Munro y del empresario Alfonso
Alejos, llevadas a cabo el 17 de enero de 1968. La ofensiva
militar del Ejército implicó el desmoronamiento
de los frentes guerrilleros y la muerte de varios de
sus principales líderes. La guerrilla se concentró
en la ciudad de Guatemala, donde desde 1964 operaba
la denominada Resistencia. Allí se llevaban a
cabo los "secuestros económicos" de empresarios
acaudalados, como Juan José Hermosilla, Juan
José Falla y el "ajusticiamiento" de miembros
del Ejército y de las diversas policías
existentes, Policía Nacional, Policía
Judicial, Policía Militar Ambulante, Policía
de Hacienda.
226.
El 24 de agosto de 1968,
las fuerzas del Gobierno capturaron a Carlos Francisco
Ordóñez Monteagudo (Camilo Sánchez),
quien había quedado oficialmente al mando de
las FAR desde marzo de 1967. Ese mismo día, con
el propósito de forzar un canje, un comando de
las FAR trató de secuestrar al embajador norteamericano
John Gordon Mein, quien fue muerto en la operación.
El mando de las FAR pasaría a manos de Jorge
Soto (Pablo Monsanto).
227.
La contienda electoral
de 1970 levantó un nuevo dilema en la guerrilla.
El PGT llamó a la abstención, mientras
que las FAR decidieron invitar al voto por el general
Arana Osorio, creyendo que con ello iban a exacerbar
las contradicciones en la sociedad y acelerar el paso
a la lucha armada. Las FAR consideraban que la represión
del Ejército contribuiría para que la
población se insurreccionara168 .
De hecho, la campaña electoral estuvo plagada
de violencia política, y no sólo expresaba
el cada vez más agudo enfrentamiento entre la
guerrilla y el Estado, sino la disputa del poder entre
los diferentes sectores institucionales.
228.
En ese contexto, las
FAR realizaron una serie de secuestros, entre los que
sobresalen los del ministro Alberto Fuentes Mohr,169
del diplomático norteamericano S. M. Holy y,
sobre todo, del embajador alemán Karl von Spreti.170
A este último le dieron muerte alevosamente ante
la negativa gubernamental de liberar un nuevo grupo
de guerrilleros capturados, como había sido en
el caso de los dos primeros. Asimismo, tanto las FAR
como el MR-13 continuaron con la práctica de
los "secuestros económicos", que llegaron al
menos seis entre 1970 y 1971.
229.
Después de la muerte del comandante Marco Antonio
Yon Sosa y de Socorro Sical a manos del Ejército
mexicano, en mayo de 1970, lo que quedaba del MR-13
siguió siendo golpeado duramente por la contrainsurgencia
hasta su desaparición en 1973.