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Capitulo I
Causas y origenes del enfrentamiento armado

Introducción

Causas Historicas

Antecedents Inmediatos (1944-1961)

Origenes del Enfrentamiento Armado (1962-1970)

Reorganización de los Actores del Enfrentamiento (1971-1978)

Agudización de la Violencia y Militarización del Estado (1979-1985)

La Transición Politica (1986-1996)

Apendices

 

Capitulo I

REORGANIZACION DE LOS ACTORES DEL ENFRENTAMIENTO

(1971-1978)

230.

     Este período de la historia se caracteriza por procesos de reorganización de diverso orden, que comprometió al conjunto de los actores de la sociedad. En lo económico, se asistió a una diversificación productiva en un contexto de modernización, con intentos desde el Estado de impulsar iniciativas de desarrollo; en lo político se consolida la alianza Ejército, partidos políticos, y sectores empresariales, bajo una nueva fórmula de Gobiernos electos, siempre encabezados por militares. Eliminada transitoriamente la amenaza de la guerrilla, el Estado permite ciertos márgenes de organización y reivindicación. A la luz de la experiencia del período previo, el Ejército afianzó su tecnificación y reordenamiento de sus unidades militares; a su turno, nuevas organizaciones guerrilleras harán su aparición, mejor entrenadas, equipadas y más organizadas en su estructura político-militar.

231.

     La institucionalización del régimen militar establecido en 1966 tuvo continuidad durante la década de los setenta. El modelo se basó en la permanente alianza entre políticos, empresarios y militares. El Ejército tomó el poder del Ejecutivo y asumió el control del Estado mediante un sistema electoral fraudulento en un juego de competencia limitada a la participación de partidos ideológicamente anticomunistas.171  La forma utilizada fue la de un presidencialismo fuerte, con el Ministro de la Defensa como candidato a la presidencia y un civil de prestigio como vicepresidente. La Constitución de 1966 fue la base legal del modelo, mientras la modernización operativa del Ejército, especialmente de su núcleo de inteligencia, se convirtió en el factor fundamental de sustento. A esto hay que sumar la permanente cooperación económica y militar que los Gobiernos castrenses recibieron de los Estados Unidos, así como el apoyo de sectores importantes del empresariado.

232.

En opinión de un ex ministro de Defensa y general del Ejército:

 

     "Este modelo se explica como el predominio de los militares en el poder nacional, afianzados en éste por la posesión de las armas. Pilar importante era un partido o una coalición de partidos cuyos activistas tenían empleos en la burocracia del Gobierno, en donde se permitía una corrupción controlada (...). El sistema dependía mucho del general presidente de turno para alternar y entenderse con los grupos de poder económico. Debido al persistente desafío armado (...) completaban el cuadro abusos e ineptitudes en aras de la seguridad nacional. Los métodos políticos prevalecientes (...) estaban basados en limitada violencia represiva, permitiendo también reducida oposición política y elecciones arregladas de antemano".172 

233.

     El poder legislativo expresó las limitaciones de un pluralismo aceptable en el interior de la definición anticomunista de la política. Hubo partidos oficiales y partidos de oposición representados, sin embargo el debate parlamentario siempre encontró límites en las decisiones militares y en los intereses marcados por la Doctrina de Seguridad Nacional. A pesar de la limitada participación política, la popularidad y el caudal electoral de algunos líderes de oposición les permitió ganar la alcaldía de la ciudad capital en dos oportunidades; Manuel Colom Argueta en 1970 y Leonel Ponciano en 1974.

234.

     El terrorismo de Estado fue permanente, aunque aplicado de manera selectiva. Sin embargo, el Organismo Judicial permitió la impunidad y continuó sometido al poder Ejecutivo. Cuando el enfrentamiento armado se intensificó, el sistema judicial, y en especial, quienes formaban parte de los tribunales superiores, no buscaron fortalecer la estructura y la presencia de los órganos judiciales en todo el país, dejando zonas completas del territorio nacional libradas a su propia suerte. Esta política de retraimiento de la administración de justicia uno de los modos en que las sucesivas cortes supremas se adaptaron y colaboraron en la militarización de la sociedad. En pocas ocasiones se iniciaron procesos judiciales y rara vez se condenó a quienes cometían violaciones a los derechos humanos.173  El sistema judicial tampoco castigó actos ilegales de las fuerzas insurgentes. No se registran casos de personas procesadas o condenadas por actos subversivos y el poder militar no reconoció nunca la existencia de presos políticos. Muy pocos recursos de exhibición personal tuvieron resultados positivos. Pocas de las demandas laborales de este período fueron resueltas a favor de los trabajadores; por el contrario, varios miembros de sindicatos, así como sus asesores jurídicos fueron objeto de intimidaciones y represalias que los obligó a salir del país, incluso un considerable número de ellos fueron ejecutados arbitrariamente.174 

235.

     La institucionalización del poder militar atentó contra la posibilidad de constituir un Estado democrático de Derecho. El Estado no tuvo nunca esas características por la naturaleza exacerbada de sus finalidades contrainsurgentes. Constituye una nueva demostración de su debilidad en la medida en que fue tomado, asaltado, por el poder militar y por los intereses corporativos de una parte del sector privado, al servicio de un orden político con muy escasa legitimidad. Fue este Estado débil el que encaró la segunda etapa del enfrentamiento armado.

236.

     Estos años se caracterizaron por un importante auge económico en el país. Según datos de la CEPAL, el crecimiento del PIB en 1974 fue del 6.1% y en 1977 del 7.4%175 . Entre 1975 y 1977 se produjo una explosión del mercado del café y los precios aumentaron en un 400%. A la vez, se duplicó el valor de las exportaciones, produciendo cierta euforia económica que se prolongó hasta finales de 1977176 . Hubo un ingreso considerable de capitales extranjeros en la industria favorecidos por la integración económica centroamericana iniciada en la década de los sesenta. A pesar de ello el modelo económico elegido por los Gobiernos militares fue eminentemente conservador y benefició solamente al sector empresarial, quienes presionaron al Estado para que la política fiscal, las leyes laborales y crediticias se subordinaran a los intereses del sector productivo y la empresa privada. Así se crearon incentivos financiaron y fiscales que incluían barreras arancelarias hasta la eliminación de impuestos.177 

237.

     Este crecimiento económico favoreció un cierto desarrollo de la organización social con las nuevas características de la urbanización, la industrialización, la modernización y la diversificación de la agricultura de exportación. Con la expansión industrial, entre 1965 y 1974 se incrementó el número de obreros en más de un 50%.178  Aunque la expansión económica se realizó bajo condiciones que limitaban la acción sindical y el logro de aumentos salariales, tanto entre los trabajadores como en el campesinado se organizaron cooperativas, ligas campesinas, comités, sindicatos, y asociaciones mayas, en algunos casos con el apoyo de la Iglesia Católica o de la Democracia Cristiana.

238.

     Durante estos años, surgieron dos nuevas organizaciones insurgentes, el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), quienes redefinieron el enfoque estratégico con respecto a las organizaciones de los años sesenta. Esto implicó la selección de territorios distintos y un esfuerzo consciente por ampliar su base social, buscando la participación del pueblo maya en la lucha revolucionaria.

 

Los Gobiernos militares de Arana Osorio y Laugerud García

239.

     Los Gobiernos encabezados por el coronel Carlos Manuel Arana Osorio (1970-1974) y el general Kjell Eugenio Laugerud García (1974-1978) desarrollaron simultáneamente una doble política. Por una parte aplicaron de manera sistemática planes contrainsurgentes para acabar con cualquier forma de oposición a la que calificaban como "peligro comunista", y por otra impulsaron proyectos de desarrollo económico y social en los que el Estado jugaba un papel importante.

240.

     Los planes desarrollistas tenían sus orígenes en el Gobierno de Méndez Montenegro, que de haberse realizado plenamente hubieran producido una transformación positiva de la sociedad guatemalteca. Sin embargo, muchos de estos proyectos se frustraron por las políticas de violencia terrorista que el mismo Estado aplicó; por el incremento de la corrupción entre los altos funcionarios de Gobierno y por la férrea oposición de los sectores empresariales a la promoción política del mercado, a pagar más impuestos y a aceptar la negociación con sus trabajadores, situación que produjo tensiones en la alianza de poder.

241.

     En esta década el crecimiento económico continuó en aumento, sin embargo, su dinámica no fue la que necesitaba el país. Entre 1970 y 1980 el Producto Interno Bruto (PIB) pasó de 2.1 millones de dólares a 3.7, y el PIB per cápita, más sensible como indicador, creció en esos diez años de 416.7 dólares a 519.5.179  Otros indicadores muestran parecidas tendencias. En estos años, los Gobiernos militares establecieron la explotación de petróleo y níquel, estimularon la inversión industrial y permitieron el desarrollo cooperativo y la organización sindical.

242.

     Las elecciones del 1 de marzo de 1970 fueron ganadas sin mayoría absoluta por la coalición MLN-PID, que postulaba al coronel Carlos Arana Osorio como presidente y al abogado Eduardo Cáceres Lenhoff como vicepresidente, por lo que el Congreso realizó una elección de segundo grado donde se confirmó el triunfo de éstos. La alcaldía de la ciudad de Guatemala fue ganada por el Licenciado Manuel Colom Argueta, postulado por el Frente Unido de la Revolución (FUR), que se perfilaba como una organización potencialmente capaz de aglutinar a las fuerzas de izquierda democrática. El MLN-PID obtuvo el 69% de los diputados al Congreso, lo que le permitió elegir por cuatro años consecutivos a Mario Sandoval Alarcón como presidente de ese organismo.

243.

     Arana Osorio había dirigido la ofensiva militar del Ejército en la región oriental del país, cuando asumió la jefatura de la zona militar en Zacapa en 1968, donde adquirió la fama de hombre cruel por los métodos utilizados para derrotar a la guerrilla. Arana asumió el poder decidido a terminar con cualquier idea considerada como comunista o intento guerrillero, afirmando que pacificaría el país, costara lo que costara, aún cuando tuviera que recurrir a las medidas más drásticas para salvarlo.180  Durante su Gobierno se impuso por más de un año un estado de sitio con toque de queda, de septiembre de 1971 a noviembre de 1972, tiempo durante el que se realizaron detenciones arbitrarias y operativos de cateo casa por casa en toda la ciudad capital.

244.

     Durante su Gobierno Arana fue ascendido a general e impulsó el crecimiento del Ejército. El Cuerpo de Ingenieros fue elevado a unidad de apoyo en 1971, en marzo de 1972 se creó la Base Naval del Pacífico, en Sipacate, Escuintla, se aumentaron considerablemente los efectivos de la Policía Militar Ambulante y creció el número de comisionados militares. Territorialmente el país fue organizado en siete zonas militares, y el comandante de cada una de ellas asumía funciones legales sobre las instituciones políticas de la jurisdicción bajo su cargo durante el estado de sitio. Los gobernadores departamentales eran oficiales del Ejército en situación de retiro y dependían directamente del Presidente.181 

245.

     El clima de terror fue permanente y fueron numerosas las violaciones de los derechos humanos y hechos de violencia que se cometieron. Según registros periodísticos de la época fueron asesinados y desaparecidos alrededor de 7,200 guatemaltecos.182 

246.

     Los hechos llegaron a afectar a opositores políticos que cuestionaban las políticas económicas del Gobierno. Con ocasión de la discusión para otorgar la concesión para la explotación de recursos de níquel a la Empresa Exploraciones y Explotaciones Mineras de Izabal (EXMIBAL), miembros de la comisión investigadora que se formó fueron atacados en diferentes ocasiones. El abogado Julio Camey Herrera fue ametrallado el 26 de noviembre de 1970, y cuatro días después el también opositor al proyecto, el abogado y profesor universitario Alfonso Bauer Paiz, sufrió un intento de asesinato. Uno de los principales críticos del proyecto, Adolfo Mijangos López,183  diputado y abogado prestigioso, fue asesinado el 13 de enero de 1971, días antes de la firma del contrato con EXMIBAL al abandonar su oficina en su silla de ruedas.

247.

     La represión se mantuvo sobre el proscrito partido comunista, aconteciendo uno de los casos más notorios el 26 de septiembre de 1972 cuando fueron capturados y ejecutados por fuerzas de seguridad del Estado seis miembros del Buró Político del PGT y una trabajadora doméstica. 184  La derecha también tuvo varias víctimas, entre ellos miembros del MLN que fueron asesinados en distintos lugares del país, así como el miembro del escuadrón de la muerte la MANO, Oliverio Castañeda Paiz, asesinado el 25 de junio de 1971.

248.

     Los escuadrones de la muerte continuaron actuando de manera impune como estructuras clandestinas adjuntas de inteligencia militar del Ejército destinadas a generar terror en la población. A los escuadrones de los años anteriores se sumaron nuevos como el Ojo por Ojo y la Organización CERO. Una de las ejecuciones de Ojo por Ojo fue la del ex diputado del PGT y primo del Presidente Méndez Montenegro, César Montenegro Paniagua, en la ciudad capital el 4 de abril de 1970.

249.

     El Ejército consideraba que su actuar dentro del Estado no debía limitarse a las actividades de carácter militar sino también se proyectó hacia el campo del desarrollo económico. Por ello, Arana hizo propio el proyecto del Plan Nacional de Desarrollo 1971-1975, preparado durante el Gobierno anterior, destinado a atraer capitales, ordenar la inversión pública y motivar la privada así como mejorar su imagen internacional. El Plan contemplaba estímulos importantes al sector industrial, en problemas por la crisis del Mercado Común Centroamericano (Mercomun) a raíz de la guerra entre Honduras y El Salvador. Contemplaba también la promoción de las exportaciones agrícolas no tradicionales (carne, algodón, cardamomo, etc.), cuyo auge venía desde años atrás. En 1973, los nuevos grupos de poder en el sector agrícola se agruparon en la Cámara del Agro.

250.

     Sin embargo, la crisis internacional del petróleo iniciada en 1972 repercutió negativamente en la de por si golpeada economía doméstica de la población. En 1973 se produjo un fuerte movimiento inflacionario alcanzando una tasa de inflación del 15.9% en 1974.185  Asimismo los problemas crónicos de la economía guatemalteca, el déficit de la balanza comercial, la creciente deuda pública continuaron como graves lacras que dificultaban la introducción por parte del Gobierno de medidas de política social y que generaban sistemáticamente un malestar social.

251.

     Para hacer frente a este descontento y siguiendo los lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo, Arana reorganizó y tecnificó la administración pública dentro de un enfoque de participación del Estado como ente rector del desarrollo. Con el apoyo crediticio del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se creó el sector público agrícola y se constituyeron 14 entidades descentralizadas, dentro de las que se encuentran el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícola (ICTA), encargado de la promoción agrícola; el Instituto Nacional de Comercialización Agrícola (INDECA), que alivió la vulnerabilidad alimentaria del país gracias a que incrementó la capacidad de almacenaje y reguló el precio de granos básicos; el Instituto Nacional de Forestación (INAFOR), que incrementó la producción forestal, el Centro Nacional de Promoción de Exportaciones (GUATEXPRO), creada con el apoyo de la Cámara de Industria; la Corporación Financiera Nacional (CORFINA); el Banco de Desarrollo Agrícola (BANDESA) que facilitó el crédito a los campesinos organizados en cooperativas; el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (INTECAP), encargado de capacitar la fuerza de trabajo, el Banco Nacional de la Vivienda (BANVI), el Instituto de Fomento y Desarrollo del Petén (FYDEP), entre otras.

252.

     También se construyeron hidroeléctricas, se estimuló la explotación de petróleo y níquel, que atrajo a nuevos inversionistas extranjeros, como en el caso del campo petrolífero de Rubelsalto, Chisec, Alta Verapaz cuya producción se calculó en 3,000 barriles diarios. 186 

253.

     Los militares no solamente se involucraron en la promoción de los proyectos desarrollistas sino que se beneficiaron económicamente de ellos. Muchos oficiales recibieron grandes extensiones de tierras por parte del FYDEP en Petén y adquirieron compañías privadas en diferentes partes del país. En 1970 se creó el Banco del Ejército, como Sociedad Anónima, cuyos accionistas son esencialmente miembros del Ejército. Se sentaron las bases para las ampliaciones del Hospital Militar y se creó el Centro de Estudios Militares.

254.

     La atención política de Estados Unidos hacia Guatemala y el resto de Centro América disminuyó durante este período, ya que las dificultades para concluir la guerra en Vietnam y el escándalo Watergate fueron las principales preocupaciones del Gobierno estadounidense. Sin embargo en 1971 algunos miembros del Senado manifestaron preocupación por la situación de los derechos humanos en Guatemala y criticaron el involucramiento de la administración Nixon en lo que calificaron de apoyo al "terrorismo de Estado". A pesar de ello, la cooperación económica y militar hacia Guatemala continuó incrementándose, con la justificación de consideraciones estratégicas.187 

255.

     Las relaciones entre los partidos de la alianza gubernamental PID-MLN no fueron siempre armoniosas. Hubo tensiones por rivalidades políticas y manejo del Gobierno. Después de 1972 Arana se había distanciado del MLN, a pesar de que en las elecciones municipales de ese año, la alianza ganó la dos terceras partes de las alcaldías. También hubo roces con el sector privado, por ejemplo, cuando el Ministro de Finanzas propuso en 1973 una reforma al sistema de impuestos a los productos de exportación, la cual fue rechazada vigorosamente por los grupos agroexportadores, enfrentados directamente a tres ministros del gabinete y miembros del CACIF. En mayo de 1974, con apoyo del MLN, el Congreso redujo los impuestos al sector cafetalero, manifestándose nuevamente la fuerza del poder económico ante el Gobierno.

256.

     A pesar de las tensiones internas, el MLN y el PID se unieron para las elecciones presidenciales de marzo de 1974 y presentaron como candidato a Presidente al general Kjell Laugerud, ministro de la Defensa de Arana y propuesto por éste y, a Mario Sandoval Alarcón como vicepresidente.188  El PR y la DC también postularon a militares, considerando que este tipo de candidatura era la única fórmula que podía tener éxito, debido a la importancia política que había adquirido el Ejército. Sin embargo, el único partido que tenía el triunfo garantizado fue el que representara la alianza militar-política-empresarial. Las elecciones fueron ganadas nuevamente por la coalición MLN-PID. Amplios sectores denunciaron fraude, ya que se esperaba que el general Efraín Ríos Montt, candidato a presidente, y el Dr. Alberto Fuentes Mohr a vicepresidente, presentados por un amplio Frente Nacional de Oposición encabezado por la Democracia Cristiana, las habrían ganado con buen margen. A las reducidas opciones militares se añadió la exclusión de otras formas partidarias a las que el registro electoral les negó la participación, como el caso del Frente Unido de la Revolución Democrática (FURD) que en 1973 presentó la nómina de 60,000 afiliados para participar en la contienda electoral y le fue denegada la inscripción junto a otros dos partidos.189 

257.

     Ríos Montt aceptó el cargo de Agregado Militar en la Embajada de Guatemala en España que le ofreció el Gobierno de Laugerud. Pero ante la frustración del fraude numerosos partidarios del Frente que lo apoyó se quedaron en el país y aumentaron las filas de los que ya no creían en los mecanismos políticos de oposición y en la legalidad del régimen militar.

258.

     Laugerud García planteó de inmediato el segundo Plan de Desarrollo 1975-1979, dirigido a modernizar el parque industrial, proteger la agroexportación, pero sobre todo al combate a la pobreza con una nueva política tributaria y del gasto público. Los síntomas económicos favorables fueron acompañados por una cierta permisividad gubernamental frente a la organización popular, especialmente en el campo. El Gobierno de Laugerud mantuvo la doble faz de un Estado contrainsurgente y un Estado desarrollista, pues continuó con la práctica de eliminación selectiva de la dirigencia opositora, asesinando numerosos líderes, y al mismo tiempo intentó impulsar una política de tecnificación de la administración pública y desarrollo.

259.

     Para contener la inflación puso en práctica el llamado "plan de acción inmediata" que comprendía la introducción de importantes medidas proteccionistas como subsidios agrícolas, prohibición de las exportaciones de productos de primera necesidad, topes en los precios de estos productos y aumentos salariales en el sector público entre otras. También llamó al sector privado a contribuir al plan antiinflacionario elevando los salarios pero, aunque los empresarios decían apoyar el programa se opusieron al incremento salarial. Esta negativa generó un constante malestar entre trabajadores y empresarios.

260.

     El PID entró nuevamente en conflicto con el MLN. Esta pugna reflejaba algo más que intereses políticos, pues el PID y Laugerud eran partidarios de ciertas reformas sociales y, en especial, de aumentar los impuestos para el éxito de la política social, mientras que el MLN, representando los intereses del sector empresarial más conservador, se oponía. El terremoto de febrero de 1976, que afectó a decenas de miles de guatemaltecos, los dividió aún más por la administración y el control de los cuantiosos recursos de la cooperación internacional para la reconstrucción. El fenómeno natural paralizó las medidas gubernamentales para reducir la inflación y mejorar las condiciones de vida de la población. Se provocó un nuevo aumento inflacionario y en 1977 se dio una pérdida del valor adquisitivo del quetzal del casi 50% en relación a 1972.

261.

     La inflación afectó duramente al grueso de la población guatemalteca, a pesar de que entre 1976 y 1978 se dio un crecimiento de la economía, elevándose a tasas superiores al 7%. Este crecimiento favoreció únicamente al sector privado el cual gozaba de los beneficios del Mercado Común Centroamericano desde principios de los sesenta. Según algunos estudios, a mediados de los años setenta, la mayor parte de los empresas industriales guatemaltecas importantes habían sido penetradas por capital norteamericano, en un proceso que tuvo su máxima manifestación entre 1965 y 1970. Por lo que concierne al sector agrario,190  vale mencionar, de acuerdo con datos del AID, que en 1980 la población económicamente activa de 20 años y más, que no poseía ni administraba tierras, sumaba un total de 419,620 personas, lo que representaba el 32% de la PEA y aumentando el 6% lo registrado en 1964.191 

262.

     Para promover el desarrollo interno se abrió la frontera agrícola con la Franja Transversal del Norte, una feraz región de 3,500 kilómetros cuadrados. Otro sector primario, la minería, también recibió un fuerte impulso desde el Gobierno de Arana: hasta 1975 se presentaron 42 solicitudes de explotación petrolera, y se registró la primera producción comercial exportable. EXMIBAL empezó a trabajar en esas fechas la explotación del níquel cerca del lago de Izabal, actividad que después se frustró.

263.

     Laugerud continuó apoyando la especialización del Ejército. En diciembre de 1974 se creó el Centro de Adiestramiento de Operaciones "Kaibil", que estaba destinado a hacer frente a las tropas inglesas para recuperar Belice.192 . El Reino Unido, por su parte, mediante su acción diplomática, consiguió que Estados Unidos suspendiera parcialmente la ayuda militar a Guatemala. Ello interrumpió la entrega de fusiles M-16 y el resto de una partida pendiente de aviones A-37B.

264.

     Las relaciones bilaterales con los EEUU fueron deteriorándose con la elección de James Carter como presidente de los EEUU. Las tensiones aumentaron entre los dos países debido al compromiso de la administración con la protección de los derechos humanos. En abril de 1977, se publicó el primer informe del Departamento de Estado sobre la situación de los derechos humanos en varios países, entre los que se encontraba Guatemala. Frente a este informe el Gobierno de Kjell, junto a otros de la región, decidió renunciar a la ayuda militar estadounidense, adelantándose a la prohibición del congreso respecto a la ayuda militar. A pesar de la renuncia, el suministro de equipo militar y la concesión de ayuda no se vieron afectados de inmediato ya que los fondos que se habían aprobado con antelación no fueron afectados. Sin embargo, la administración Carter fue reduciendo gradualmente los programas de ayuda y entrenamiento militar.193  El Ejército de Guatemala buscó otros proveedores para ampliar y renovar su equipo militar. Posteriormente Israel le proporcionó fusiles de asalto Galil 5.56, aviones de transporte Arava y vehículos blindados RBY Mkl. También se compró armamento en Yugoslavia, España, Bélgica y Suiza, donde se adquirieron aviones Pilatus PC7 para le lucha contrainsurgente. Para la formación contrainsurgente se obtuvo ayuda de países europeos y sudamericanos, además de Israel y Taiwan. En 1977 se creó el Centro de Cómputo del Estado Mayor, para facilitar la logística militar. 194 

265.

     Aunque las acciones guerrilleras durante este período fueron mínimas y aisladas, la represión selectiva contra el movimiento social se mantuvo. El 8 de junio de 1977 fue asesinado el abogado laborista Mario López Larrave, de larga trayectoria profesional, ex decano de la Facultad de Derecho y miembro del Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos (USAC). Su muerte representó un golpe moral también para el Bufete Popular, que daba asesoría sindical y que ya había perdido a varios de sus integrantes.195  El 30 de junio de 1978, el último día del Gobierno de Laugerud, fue asesinado el sacerdote católico Hermógenes López Coarchita, párroco de San José Pinula, Guatemala.196 

266.

     El acontecimiento más horrendo ocurrió en mayo de 1978 cuando los soldados del destacamento militar de Panzós, Alta Verapaz contrarrestaron una manifestación de campesinos que demandaban tierras y expresaban su descontento por actos arbitrarios de finqueros y autoridades locales y militares de la zona. En el incidente el Ejército masacró a 53 campesinos q'eqchi' y 47 más resultaron heridos. Como repudio a los hechos y en conmemoración del asesinato de López Larrave un año antes, el 1 de junio de 1978 las organizaciones populares convocaron una manifestación en la que participaron miles de guatemaltecos197 .

 

Crecimiento del movimiento social

267.

     Los programas desarrollistas de los Gobiernos militares abrieron la posibilidad para que el movimiento social comenzara a resurgir. Se crearon formas de participación social a través de diversas modalidades organizativas, algunas de ellas inéditas. Los Gobiernos militares toleraron y, a la vez reprimieron, estas organizaciones, pues estimularon ciertos sectores del campo para promover el desarrollo agrícola, a tono con la Acción Cívica y la Doctrina de Seguridad Nacional. Sin embargo, posteriormente los desmontaron en forma violenta por temor a su potencial confluencia con planteamientos insurgentes.

268.

     El modelo de crecimiento económico del Mercomun dependía del capital extranjero, era ahorrador de mano de obra y se orientaba a consumidores de las capas medias y altas de la región. Esto acentuó la pobreza de los trabajadores urbanos. A comienzos de los setenta, el salario mínimo industrial era de Q1.86. Los precios de la canasta básica subieron drásticamente con la crisis del petróleo y la tasa de inflación pasó de 18% a 26% en 1975, pero el salario mínimo aumentó solo 11 centavos. En 1977, el Gobierno estimó que alimentar una familia urbana de cuatro personas costaba Q3.62 y cubrir toda la canasta básica requería Q7.96. Sin embargo, aún después de un leve aumento en 1980, el salario mínimo industrial se movió entre los Q.3.75 y los Q.4.12 diarios.

269.

     Asimismo, entre los años sesenta y setenta la nueva agricultura de exportación experimentó un fuerte impulso. Se expandieron las fincas de ganado, algodón y azúcar en la Costa Sur. La fuerza de trabajo provenía en gran medida de las comunidades indígenas del altiplano. Entre cientos de miles de migrantes bajaban a la costa cada año, incluyendo mujeres y niños. Trabajaban en condiciones inhumanas, amontonados en galeras abiertas, sin comida suficiente y padeciendo enfermedades gastrointestinales, respiratorias y tropicales. Hasta 1980, los trabajadores migratorios ganaban apenas un quetzal diario con horarios ilegales.

270.

     Condiciones de trabajo como las descritas, estimularon el desarrollo de la organización campesina con el apoyo en muchos casos por la Iglesia Católica o la Democracia Cristiana. Era un ambiente en que se mezclaban las nacientes experiencias organizativas del altiplano con la vieja trayectoria sindical de la Costa. Fue en este contexto que surgieron nuevos esfuerzos algunos producto de un proceso evolutivo de formas ya probadas como las ligas campesinas y cooperativas; otros más innovadores en sus enfoques, como los círculos y asociaciones mayas y algunos claramente politizados, como el Comité de Unidad Campesina (CUC).

271.

La experiencia de frustración y pobreza que padecían los campesinos en dichos años fue resumida de la siguiente manera por un testigo de la CEH:

 

     "La expectativa del desarrollo estaba casi cerrando un ciclo. Ya llevaban cinco o seis años los campesinos sacando préstamos, teniendo los primeros años buenas cosechas, pero endeudándose aceleradamente, y luego ... con la baja de precios, sin poder pagar préstamos y endeudados con BANDESA ... Durante unos cinco, seis años se planteó como la solución de crecimiento, de salir de la pobreza, de que con la tierra que tenían poder salir adelante. Pero se estaba frustrando. Fue un momento de frustración y de mucha preocupación".198 

272.

     Conforme crecía la organización social, se incrementaban la protestas y manifestaciones públicas en demanda de aumento salarial. En 1970 hubo una huelga de médicos y otra de empleados administrativos del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) y la de la Dirección General de Bienestar Infantil y de la Familia. La primera cobró dimensión nacional y contó por vez primera con la solidaridad activa de otros sindicatos. Ante el anuncio de nuevos paros laborales, el 3 de abril se decretó el primer estado de sitio de esta década y se acentuó la represión por parte del Ejército y de los grupos paramilitares.

273.

     En medio de esta agitación social, el 20 de enero de 1971 fue asesinado por el Ejército Tereso de Jesús Oliva, secretario general del Movimiento Campesino Independiente. El fue una de las primeras víctimas de la ola de terror y represión contra la dirigencia del movimiento social que alcanzaría su punto culminante a finales de los setenta. En los primeros años de la década la formación de diferentes sindicatos como el de la pausterizadora La Pradera, o en los laboratorios Bayer, fue respondida con continuos despidos. La actividad sindical continuó creciendo, al igual que la represión. En junio de 1972 terminó con éxito la huelga en la empresa Autobuses Alianza Capitalina, pero dos meses después fue desaparecido su dirigente Vicente Mérida Mendoza; una huelga de 77 días en la Compañía Industrial del Atlántico S.A. (CIDASA) fracasó y su secretario general, César Enrique Morataya, murió en un extraño accidente de tránsito una semana después.199 

274.

     En abril de 1973 se produjo la huelga del Frente Nacional Magisterial y de la Coordinadora Nacional de Claustros de Catedráticos de Educación Media, en demanda de aumento salarial. La amplitud de la huelga, su duración y la solidaridad que despertó la convirtieron en una de las acciones laborales más importantes de la década. Empezando con paros progresivos, en julio se llegó a declarar una huelga general en diecinueve departamentos. Pronto se sintieron las repercusiones: el 21 de julio un "escuadrón de la muerte" amenazó a los principales dirigentes del Frente Nacional Magisterial.200  El 25 de julio, varios maestros que se dirigían a la capital sufrieron un extraño accidente.201  Como recuerda un participante en la huelga:

 

     "A muchos buses que alquilamos en el interior para traer a los maestros a que se manifestaran, les cortaron las mangueras de los frenos y a otros les limaron las barillas de dirección, para que ocurrieran accidentes y después culpar a los dirigentes de estos hechos. Posteriormente se comprobó que esto lo hacía gente del Gobierno en las comunidades, principalmente los comisionados militares".202 

275.

     El 27 de julio los maestros se manifestaron nuevamente, siendo la concentración disuelta por la Policía Nacional. Finalmente, el 3 de agosto, el nuevo Gobierno accedió a un aumento salarial del 25%, la mitad de lo que se había pedido, pero más de lo que cualquier otro sindicato había logrado desde 1954. A raíz de esta huelga aumentó la represión contra las organizaciones sociales especialmente las sindicales.

276.

     Otros factores como el incremento de la inflación en 1973 y el fraude electoral de 1974 en contra de la coalición del Frente Nacional de Oposición, llevaron a la radicalización de algunos políticos de izquierda; asimismo se incrementó el número de organizaciones sindicales. La CNT, creada la década anterior, empezó a distanciarse de la corriente institucional de la DC, llegando a ser una de las más importantes federaciones sindicales hacia mediados de los setenta. En esa década también se crearon la Federación Nacional de Obreros del Transporte (FENOT), el Frente Cristiano de Trabajadores de Guatemala (FTC) y La Federación de Empleados Bancarios y de Seguros (FESEBS), todos con una orientación social cristiana.

277.

     El terremoto del 4 de febrero de 1976 causó alrededor de 27 mil muertos y más de 77 mil heridos y dejó un millón de personas sin casa. Agravó las condiciones de vida de la población, dado a que junto a las pérdidas materiales y humanas, sirvió de pretexto para que empresarios y comerciantes efectuaran despedidos e incumplieran la legislación laboral. Además, evidenció las debilidades del aparato de Estado, adaptado para el combate contrainsurgente pero no para organizar la ayuda a la población afectada. La ayuda de emergencia se puso bajo control militar, pero esto no significó que la misma se organizara mejor, lo que sí ocurrió con la represión frente al descontento.

278.

Los efectos socioeconómicos y políticos provocados por el terremoto fueron importantes para la toma de conciencia de la población, constituyéndose en un importante elemento movilizador de la organización social, especialmente en las regiones mayas en donde se evidenciaron más las desigualdades existentes en el país, como lo expresa un dirigente campesino k'iche':

 

     "Nosotros ya manejábamos unos elementos de la realidad nacional, pero el terremoto nos abrió los ojos, es decir el terremoto vino a poner al desnudo nuestra realidad... nos dábamos cuenta que la magnitud de la pobreza en el país era de tal modo que con láminas y casas prefabricadas no resolvíamos el asunto".203 

279.

     También a raíz del terremoto, varias organizaciones protestantes con sede en Estados Unidos ofrecieron ayuda a los damnificados: prestaron servicios médicos, tareas de rescate, reconstrucción de casas y escuelas y entierro de las víctimas; además ofrecieron servicios religiosos y consuelo espiritual a los afectados. Esto permitió que el número de iglesias protestantes y sus miembros aumentara considerablemente, al punto que en 1976 la tasa de crecimiento alcanzó el 14%204 . A estos motivos hay que sumar la migración masiva que se dio del campo a la capital durante los años setenta por razones económicas y por el aumento de la violencia en el área rural.

 

     "Muchos inmigrantes se afiliaron a grandes cantidades de iglesias evangélicas, posiblemente porque en ellas encontraron una de las pocas formas de asociación, adecuada a su baja posición social, que les ayudaba en el difícil acomodamiento a las nuevas condiciones de vida en la ciudad".205 

280.

     A finales de los años setenta las iglesias protestantes crecieron considerablemente en el país, convirtiéndose en un refugio espiritual para muchos guatemaltecos ante la crisis económica y política que atravesaba el país. Frente al temor, la desesperanza, la inseguridad e incertidumbre que provocó la violencia, las iglesias protestantes se presentaron como un medio de afianzamiento temporal, que invitaba a los fieles a que entregaran su confianza en un Dios que soluciona todos los problemas y que recompensará sus sufrimientos en la otra vida.206  Muchos campesinos respondieron a este mensaje y buscaron en las iglesias evangélicas una alternativa religiosa segura, por su resistencia al análisis estructural de la injusticia, consecuencia de su teología dispensacionalista. El protestantismo fundamentalista ayudó a la gente a enfrentar problemas personales y locales, sin llevarlos a enfrentar los problemas socio-políticos que estaban fueran de su control.207 

281.

     Según el Servicio Evangelizador para América Latina (SEPAL) y el Instituto Internacional de Evangelización a Fondo (IINDEF), en junio de 1980 el 18.4% de la población era evangélica con una membresía de 1,337.812, existían 210 denominaciones con un total de 6,448 de iglesias y misiones. Las iglesias más grandes eran la Iglesia Centroamericana, Iglesia de Dios del Evangelio Completo (Pentecostés), Príncipe de Paz (Pentecostés), Iglesia Presbiteriana, Iglesia Bautista, Asamblea Cristiana (Pentecostés) y la Iglesia Galilea. Según el censo de la SEPAL y el IINDEF el 30% de estas denominaciones tenía nexos o dependían de misiones en Estados Unidos208 .

282.

     Durante 1976 sucedieron más huelgas urbanas y rurales como nunca antes en la historia de Guatemala, desencadenando la represión por parte del Gobierno, muchas veces en complicidad con el sector patronal, contra los trabajadores. Reflejo de la situación opresiva del momento es la Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala "Unidos en la esperanza", con ocasión del terremoto (1976), donde los obispo señalan:

 

     "Guatemala vive en situación de violencia institucionalizada, es decir, se dan estructuras sociales injustas, la opresión se hace patente, existe la marginación de grandes mayorías lo cual hace que se viva en tensión insoportable, de ahí que no sea extraño percibir un sordo clamor que brota de millones de hombres, pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte y descubrir continuamente intentos más o menos organizados, pero ineficaces, para romper toda estructura de opresión y violencia".209 

283.

A partir de esta carta, con la cual no estuvo de acuerdo el Arzobispo Casariego, la Conferencia Episcopal manifestó constantemente su preocupación por la pobreza extrema y represión210  que sufrían los guatemaltecos, invitando a una transformación social donde primara la justicia, el desarrollo y la paz, sin embargo, ello le costó la posterior muerte y persecución contra muchos de sus agentes de pastoral.

284.

     En Quiché el Ejército realizó acciones represivas, asesinando a 68 líderes de cooperativas en Ixcán, 40 en Chajul, 28 en Cotzal y 32 en Nebaj entre febrero de 1976 y noviembre de 1977, según el IGE.211  En la ciudad se produjo el conflicto de los trabajadores de la Embotelladora Guatemalteca S.A., distribuidora de la Coca-Cola. A raíz del despido de 154 sindicalistas, el 24 de enero de 1976, los trabajadores decidieron ocupar la fábrica; luego fueron expulsados violentamente. A partir de estos hechos, varios sindicatos lanzaron acciones de solidaridad, dando lugar a un movimiento que culminó el 31 de marzo de 1976, con la formación del Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS), entidad rectora de la lucha sindical hasta inicios de los años ochenta.

285.

     Después de un encuentro del presidente Laugerud con los dirigentes del CNUS, el vicepresidente Sandoval Alarcón anunció que Laugerud había caído en una trampa comunista y días después denunció como subversivo el programa reformista del gobernante. Con anterioridad, en junio de 1975, Sandoval había colocado a las fuerzas del MLN en estado de alerta alegando que el comunismo se había infiltrado en el Gobierno, bajo influencia peronista.

286.

     A través de los esfuerzos del CNUS se obtuvo el reconocimiento legal del sindicato y la empresa aceptó discutir el pacto colectivo. No obstante, entre 1976 y 1980, doce dirigentes o miembros de base del sindicato fueron desaparecidos y varios sufrieron atentados. Tres secretarios generales, Pedro Quevedo y Quevedo, Manuel Francisco López Balam y Marlon Rodolfo Mendizábal, fueron asesinados. Dentro de la fábrica se llegó a decir que la elección al puesto de secretario general del sindicato era un compromiso de muerte.212 

287.

     En diciembre de 1976 se había creado el Comité de Emergencia de los Trabajadores del Estado (CETE). Se formó también la Coordinadora de Pobladores (CDP) y, luego, por iniciativa de la Democracia Cristiana, el Movimiento Nacional de Pobladores (MONAP), que representaba los intereses de los barrios más deprimidos de la ciudad. En todo este tiempo, nunca estuvo ausente la tradicional beligerancia de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), que se unificó con varios grupos de estudiantes del nivel secundario en la Coordinadora de Estudiantes de la Educación Media y el Frente Estudiantil "Robin García", llamado así por el líder estudiantil capturado por la policía el 29 de julio de 1977 y, posteriormente, desaparecido.

288.

     Entre las huelgas y movilizaciones más importantes que se realizaron en este período se encuentra la huelga en el ingenio Pantaleón en la Costa Sur. En esta coyuntura, también se produjo el evento que mejor tipificó las nuevas alianzas entre la ciudad y el campo: la marcha de los mineros de Ixtahuacán, Huehuetenango, en noviembre de 1977.

289.

     El año anterior se había organizado un sindicato en la mina de tungsteno y antimonio de la compañía Minas de Guatemala, en el pueblo mam de San Ildefonso Ixtahuacán, cercano a la frontera con México. El anuncio patronal de cierre de la mina fue una alerta movilizadora y, con asesoría de la CNT, los mineros decidieron marchar a la capital. El 11 de noviembre de 1977, setenta de ellos empezaron la caminata. En muchas comunidades situadas a lo largo de la carretera panamericana, los mineros recibieron una amplia solidaridad humana, material y política. Los trabajadores de Pantaleón, también en huelga, se unieron con los manifestantes en la capital. La prensa calculó que, al entrar a la ciudad de Guatemala, el número de estos ascendía a 150 mil, en el que se incluían sindicalistas, estudiantes y pobladores.213 

290.

     Antes de que la manifestación llegara a la capital, el Gobierno de Laugerud aceptó las condiciones del sindicato y forzó a la compañía a reabrir la mina, pagar sueldos atrasados y negociar un contrato. Los mineros lograron además poner de manifiesto la dura situación que se vivía en el campo; la marcha representó un hito que facilitó el acercamiento entre campesinos y los sectores obreros. Esto se evidenció en la celebración del día del trabajo, el 1 de mayo de 1978, a la que asistieron miles de campesinos junto a las organizaciones sindicales. En esta oportunidad se hizo la primera presentación pública del Comité de Unidad Campesina (CUC).

 

El movimiento indígena

291.

     Muchos de los movimientos rurales que emergieron en los años setenta fueron fundamentalmente del pueblo maya. Se caracterizaron por su masividad y la presencia de otros temas y reivindicaciones que se añadieron paulatinamente a las demandas campesinas tradicionales (tierra, crédito, apertura de mercados, mejores precios para los productos, buenos salarios, etc.). Tales reivindicaciones prefiguraron lo que en la segunda mitad de la década de 1980 se formularía como los derechos específicos del pueblo maya.

292.

     Ya desde antes también fue importante la formación de asociaciones y círculos de discusión. Adrián Inés Chávez, académico originario de San Francisco El Alto, tradujo del k'iche' al castellano el Popol Wuj y defendió el uso de este nuevo término en vez de generalizarlo Popol Vuh; en 1961 fundó la Academia de la Lengua Maya-K'iche'.

293.

     En este nuevo contexto de participación se realizaron tres seminarios nacionales entre 1974 y 1976 en Tecpán, Quiché y Quetzaltenango, convocados por la Coordinadora Nacional Indígena y a los que asistió una masiva representación de las distintas comunidades lingísticas mayas, quienes mostraron una preocupación por la "cultura india", al mismo tiempo que dieron paso a la discusión sobre una ideología propia, la unificación del pueblo maya y la penetración en las esferas del poder.214 

294.

     A estos seminarios asistieron un grupo muy heterogéneo de participantes. En ellos se plantearon diferentes propuestas en el análisis de las nuevas orientaciones que debían guiar al pueblo maya en la coyuntura de aquellos años. Las discusiones giraban en torno a las formas en que debían ser abordadas las reivindicaciones populares sintetizando fórmulas como: no existen mayas ni ladinos sino sólo ricos y pobres. Por otro lado se trató el tema de la identidad, reflexionando acerca de la posibilidad de ser revolucionario sin dejar de ser maya y por último, qué efectos prácticos tendría esta lucha política: debía ésta ser prioritaria para luego impulsar la identidad dentro de un nuevo orden o por el contrario, era mejor participar en un movimiento político con una identidad ya definida. Estos seminarios marcaron un hito en la historia del movimiento maya.

295.

La discusión de estos temas puso de manifiesto la emergencia de un nuevo actor social, cuyo protagonismo y peso político a través de nuevas organizaciones, reivindicaciones o movilizaciones, se haría sentir a finales de la década de los ochenta, pero que, aún pasaba inadvertido en esferas políticas nacionales durante los años setenta.

296.

     Estos esfuerzos por desarrollar la organización indígena no fueron un hecho fortuito o meramente coyuntural. Fue el producto de un largo proceso de cambio dentro del pueblo maya, que generó paulatinamente nuevos líderes. Entre los dirigentes se encontraban maestros, promotores sociales, técnicos, profesionales, intelectuales, activistas y dirigentes políticos, que se manifestaron a nivel comunitario, regional y nacional. Su trabajo contribuyó a una revalorización positiva de la cultura maya, a fortalecer y difundir un sentimiento de orgullo por "ser indio", a promover un reencuentro con las raíces, la defensa de intereses y, en suma, la toma de conciencia de una identidad basada en especificidades propias y no sólo en la mera diferencia con lo occidental o con los ladinos.

297.

Para comprender la magnitud de los cambios que ocurrieron en el seno de las comunidades mayas y que fundamentaron su amplia participación en los movimientos rurales de la década de los setenta, así como la evolución de algunos grupos hacia posiciones más radicales dentro del movimiento insurgente, conviene tener presentes las diversas formas de resistencia a las que recurrió la población indígena desde el inicio de la colonia hasta la primera mitad del siglo XX, como se señaló con anterioridad.

298.

     Los movimientos rurales de los años setenta, con masiva participación indígena, constituyen la continuidad de estas formas de resistencia. No obstante, tales movimientos presentaron claras diferencias en relación con el pasado. Frente al carácter fundamentalmente local y aislado de la resistencia colonial y republicana, la acción colectiva de los años setenta muestra un carácter más amplio y unitario. En este sentido, la movilización que se generó incorporó a población de varias comunidades, municipios y departamentos del país, así como a diversas comunidades lingísticas, trascendiendo el limitado horizonte de la oposición anterior. La nueva movilización colectiva tendía a visualizar al Estado como el ente frente al cual se dirigían las demandas o se enfocaba la protesta, situación que difería de las tradicionales expresiones de otras épocas, en las que lo estatal aparecía muchas veces mediatizado por algún finquero o líder comunitario.

299.

     La irrupción de los mayas como un nuevo actor social fue la consecuencia de un largo y accidentado proceso de cambios en las relaciones sociales de las comunidades y en la forma como éstas se vincularon entre sí y con el resto de la sociedad guatemalteca. Algunos de los acontecimientos que marcan estas transformaciones se iniciaron en los años treinta y cuarenta, otros se registraron más adelante. Para comprender el proceso de desarrollo del movimiento indígena a partir de la década de los setenta, es necesario por lo tanto tomar algunos antecedentes.

300.

     Los cambios en las ideas religiosas que se iniciaron en la década de 1940, originaron tensiones en las comunidades indígenas entre tradicionalistas, principales y cofrades, nuevos católicos y protestantes.215 

301.

     En la primera fase de trabajo, los misioneros se dedicaron a la lucha contra lo que se llamó el "costumbrismo", que eran las prácticas espirituales indígenas, considerados como ritos paganos. La lucha contra las tradiciones indígenas fue especialmente irrespetuosa en Quiché, donde hoy día la Iglesia Católica reconoce que se debió al desconocimiento de la cultura y de las tradiciones del pueblo maya.216  La CEH logró recoger en el Altiplano, testimonios de algunos ancianos fundadores de Acción Católica, para quienes el esfuerzo por aceptar el rito católico les provocaba contradicciones internas.

 

     "Mi padre me llevaba con él, cuando mi madre le mandó a que tire al río los granos de Tzite,217  esto lo hace en silencio y muy triste ... yo tenía solamente 11 años y ahora tengo 51, no podía preguntar por qué estaba tan triste ... de regreso en el camino me contó que también los nahuales serían quitados de las casas, por orden del padre de la cabecera de Santa Cruz, quien había solicitado que se quitaran o se entregaran los oídos. Al llegar a mi casa, mi madre estaba contenta. Ella era más despierta, al aprender a rezar en castilla, podía comprender mejor muchas cosas".218 

302.

     La conversión religiosa alteró relativamente el poder de los tradicionalistas y constituyó un proceso con conexiones hacia el exterior de la comunidad, que favoreció una visión más flexible, por ejemplo las alianzas de evangélicos con ladinos asalariados. En algunos casos, el surgimiento de personas adineradas en las comunidades parecía estar conectado con el proselitismo y el cambio de creencias. Se trató de un proceso que contribuyó a desorganizar la sociedad tradicional y el poder local219  y tuvo efectos contrarios al mantenimiento de la "costumbre".

303.

     A finales de los años los cuarenta se incrementó el interés de los partidos políticos por las municipalidades de población maya del país: 22 de estos alcaldes habían sido electos en 1948.220  La Iglesia Católica y la Democracia Cristiana impulsaron programas de desarrollo en diferentes regiones de población maya y fundaron cooperativas, comités pro mejoramiento y ligas campesinas.

 

     "La formación de las Ligas Campesinas fue promovida por la Democracia Cristiana Guatemalteca, eran activistas del partido y respondían a las demandas y reivindicaciones laborales que para su subsistencia dependían fundamentalmente del trabajo asalariado, de las fincas de la Costa Sur".221 

304.

     La Acción Católica222  y la Universidad Rafael Landívar promovieron que jóvenes mayas con cualidades de liderazgo iniciaran o continuaran sus estudios. Algunos de estos jóvenes mayas que regresaron a sus comunidades tomaron conciencia de la dimensión global de la discriminación étnica, pues, a pesar de su formación carecían de las mismas oportunidades de trabajo que los ladinos.

 

     "En 1960, estaba de moda la Acción Católica ahí en Santa Cruz, me fui desde la montaña de Zacualpa, desde allí a Santa Cruz, para saber ... nos hablaron un poco de la injusticia, nos enseñaban el catecismo, las canciones y los rezos. Casi todos éramos pueblo maya solo dos ladinos habían. Nosotros sabíamos de pobreza, la hemos sufrido siempre, nosotros los mayas, poco a poco los de Acción Católica hablábamos a la comunidad de las injusticias, poco a poco fuimos despertando, entendiendo cómo son las cosas".223 

305.

     El proceso de diferenciación social en las comunidades mayas se inició en algunas áreas del altiplano occidental vinculado con el mejoramiento de las comunicaciones y la eliminación de las deudas de los trabajadores de las fincas de mediados de 1930. Ello posibilitó la capitalización de algunos comerciantes que adquirieron establecieron redes de negocios. La generalización del abono químico (fertilizantes químicos producidos artificialmente) en la década de 1960 constituyó otra oportunidad de mejoramiento del ingreso para los campesinos.224  Entre 1960 y 1970, el impulso de los cultivos no tradicionales también fortaleció este proceso.

306.

     Estas actividades favorecieron las relaciones de los miembros de las comunidades con el exterior y, en general, el interés por lo que estaba sucediendo más allá de las fronteras de sus respectivas poblaciones. El mejoramiento de la condición económica en las familias coincidió también con las nuevas políticas sociales de los años 50, que estimularon mejores posibilidades educativas en el interior del país.225  Por otra parte, el crecimiento demográfico y la presión sobre la tierra con el mismo patrón de tenencia contribuyeron al empobrecimiento de vastos contingentes de campesinos mayas. Esta sería una población sensible a la movilización y al discurso de las organizaciones sociales en los años setenta y luego, al trabajo de los grupos insurgentes. En todo caso, la diferenciación social fue alterando la imagen igualitaria y autosuficiente de las comunidades mayas tradicionales que se tenía en Guatemala en los años cincuenta. También contribuirá a ello la conversión religiosa y la actividad de la iglesia en la formación de líderes.

307.

     Los problemas que afrontaron los demócrata cristianos durante las administraciones de los coroneles Peralta Azurdia y Arana Osorio, que ya fueron abordados en este capítulo del Informe, provocaron el repliegue de la dirigencia nacional con el consiguiente abandono de las bases rurales, las que adquirieron autonomía frente al partido. No obstante, los directivos de base mantuvieron interés por la participación política más allá de los límites comunitarios.226 

308.

     De estas experiencias, a mediados de los años setenta se produjo un incremento del interés por la participación política entre los indígenas. En 1974, se constituyó el grupo Patinamit con el propósito de apoyar a un candidato indígena al Congreso de la República, lo que en 1976 permitió la constitución del primer partido político igualmente indígena: el Frente de Integración Nacional (FIN).227  La experiencia no fue exitosa, pues los militantes fueron absorbidos rápidamente por las organizaciones partidistas tradicionales, pero mostró un cambio en el interés político de los pueblos mayas.

309.

     En consecuencia, se dieron procesos individuales de ladinización, pero también de radicalización. Los destinos de estos contingentes de líderes fueron diversos: algunos apoyaron organizaciones populares como CUC, otros se vincularon con ONG de desarrollo o trabajaron como maestros, pero muchos también pasaron a militar en organizaciones insurgentes.

310.

     La crisis que produjo el terremoto de 1976, en la que el aparato del Estado fue desbordado por las circunstancias, especialmente en el altiplano occidental, incrementó los lazos de solidaridad entre las comunidades. Las nuevas relaciones y acercamientos entre dirigentes mayas de diversos estratos, propiciaron una atmósfera de intercambio de ideas y discusión. En tal clima de efervescencia política y movilización reivindicativa se aceleró el acercamiento de dirigentes y militantes insurgentes ladinos con líderes mayas, principalmente con aquellos que ya habían tenido experiencias en organizaciones populares.

311.

     El CUC fue la primera organización campesina de cobertura nacional que se destacó por tener dirigencia maya. En su formación concurrieron organizaciones creadas en esos años, logrando así unificar diversas aspiraciones y demandas con una visión política de las luchas sociales. En el CUC confluyeron algunos activistas que habían tenido una destacada participación en las luchas del pueblo maya de esa época.

 

     "Los embriones del CUC, las raíces del CUC, vienen de distintos lugares, distintas ramas, pero muy especialmente del compromiso cristiano ... habían grupos de base, le llamábamos cristianos comprometidos; en el caso de Santa Cruz del Quiché era la Acción Católica ... y además [habían] otros pensamientos, grupos pro-cultura kaqchikel, pro-cultura maya k'iche'. En fin ... el CUC se nutre de una serie de expresiones organizativas pequeñas, pero ya repito, en especial del compromiso cristiano. Lo indígena empezaba también a tomar forma, aunque sea desde lo cultural. Pero iban levantando reivindicaciones que cada vez más causaban recelos en la población ladina". 228 

 

     "El CUC le dio forma, le fue dando más perspectiva, pero eran diversas. Yo, antes de ser del CUC, era de una organización indígena que luchaba porque a la reina, a la que le llamaban Princesita Utatlán, no le llamaran como tal, sino que le llamaran Reina Indígena y que los mismos beneficios económicos que le daban a la reina ladina, le dieran a las indígenas ... [fue la Asociación] Cultural Maya-K'iche'".229 

312.

     El activismo indígena tuvo un enorme impacto en los lugares donde se desarrollaba, ya que en el fondo cuestionaba ciertos aspectos de las relaciones de poder local profundamente arraigados en los municipios del altiplano. A la par de los movimientos culturales, surgieron también iniciativas políticas con vistas a las elecciones municipales. La elección de alcaldes de origen maya se perfiló desde principios de los años setenta como una opción para promover el cambio.

313.

     En algunas áreas, se dio un reacomodo en las relaciones políticas, alternándose en la alcaldía, indígenas y ladinos, o incorporando a los mayas en los partidos tradicionales. A finales de 1978, el número de alcaldes de origen maya en el altiplano había aumentado. Muchos de estos alcaldes encarnaban múltiples experiencias organizativas; podían ser a la vez miembros de Acción Católica, de las cooperativas y de las ligas campesinas y años más tarde del CUC. Para muchos representaban una opción de cambio de las estructuras del poder municipal, controlado en amplias regiones por la coalición MLN-PID y sus aliados locales. Estos veían con preocupación la nueva articulación entre la organización popular y el poder político, especialmente cuando se trataba de la asunción de "indios" al poder:

 

     "Yo colaboré con la Democracia Cristiana, colaboré un poco para hacer la propaganda, para que se vote por ellos y tenemos que ganar la municipalidad ... ganamos y desde entonces empezaron a chequearnos pues... los del Movimiento de Liberación Nacional, MLN, son gente ladina del pueblo, me trató mal, vos estás metido con los de la DC, y están poniendo esos alcaldes indios, así con esas palabras. Para mí fue un choque muy grande pues... y ustedes ponen esos alcaldes que viene de allá de las montañas con los hachones de ocote decían, fui conociendo más de lo que es la discriminación".230 

314.

     El aumento de esta participación política, durante la década de los setenta, fue enfrentado con una dura represión. Varios alcaldes indígenas con programas reformistas fueron asesinados por las fuerzas del Estado, como el primer alcalde indígena de la cabecera departamental de Chimaltenango, José Lino Xoyón.231  Con ello se cerraron importantes espacios políticos a escala municipal, contribuyendo a intensificar el conflicto en algunas regiones.