REORGANIZACION
DE LOS ACTORES DEL ENFRENTAMIENTO
(1971-1978)
230.
Este período
de la historia se caracteriza por procesos de
reorganización de diverso orden, que comprometió
al conjunto de los actores de la sociedad. En
lo económico, se asistió a una diversificación
productiva en un contexto de modernización,
con intentos desde el Estado de impulsar iniciativas
de desarrollo; en lo político se consolida
la alianza Ejército, partidos políticos,
y sectores empresariales, bajo una nueva fórmula
de Gobiernos electos, siempre encabezados por
militares. Eliminada transitoriamente la amenaza
de la guerrilla, el Estado permite ciertos márgenes
de organización y reivindicación.
A la luz de la experiencia del período
previo, el Ejército afianzó su tecnificación
y reordenamiento de sus unidades militares; a
su turno, nuevas organizaciones guerrilleras harán
su aparición, mejor entrenadas, equipadas
y más organizadas en su estructura político-militar.
231.
La institucionalización
del régimen militar establecido en 1966
tuvo continuidad durante la década de los
setenta. El modelo se basó en la permanente
alianza entre políticos, empresarios y
militares. El Ejército tomó el poder
del Ejecutivo y asumió el control del Estado
mediante un sistema electoral fraudulento en un
juego de competencia limitada a la participación
de partidos ideológicamente anticomunistas.171
La forma utilizada fue la de un presidencialismo
fuerte, con el Ministro de la Defensa como candidato
a la presidencia y un civil de prestigio como
vicepresidente. La Constitución de 1966
fue la base legal del modelo, mientras la modernización
operativa del Ejército, especialmente de
su núcleo de inteligencia, se convirtió
en el factor fundamental de sustento. A esto hay
que sumar la permanente cooperación económica
y militar que los Gobiernos castrenses recibieron
de los Estados Unidos, así como el apoyo
de sectores importantes del empresariado.
232.
En opinión de un ex ministro de Defensa
y general del Ejército:
"Este modelo se
explica como el predominio de los militares en
el poder nacional, afianzados en éste por
la posesión de las armas. Pilar importante
era un partido o una coalición de partidos
cuyos activistas tenían empleos en la burocracia
del Gobierno, en donde se permitía una
corrupción controlada (...). El sistema
dependía mucho del general presidente de
turno para alternar y entenderse con los grupos
de poder económico. Debido al persistente
desafío armado (...) completaban el cuadro
abusos e ineptitudes en aras de la seguridad nacional.
Los métodos políticos prevalecientes
(...) estaban basados en limitada violencia represiva,
permitiendo también reducida oposición
política y elecciones arregladas de antemano".172
233.
El poder legislativo
expresó las limitaciones de un pluralismo
aceptable en el interior de la definición
anticomunista de la política. Hubo partidos
oficiales y partidos de oposición representados,
sin embargo el debate parlamentario siempre encontró
límites en las decisiones militares y en
los intereses marcados por la Doctrina de Seguridad
Nacional. A pesar de la limitada participación
política, la popularidad y el caudal electoral
de algunos líderes de oposición
les permitió ganar la alcaldía de
la ciudad capital en dos oportunidades; Manuel
Colom Argueta en 1970 y Leonel Ponciano en 1974.
234.
El terrorismo de
Estado fue permanente, aunque aplicado de manera
selectiva. Sin embargo, el Organismo Judicial
permitió la impunidad y continuó
sometido al poder Ejecutivo. Cuando el enfrentamiento
armado se intensificó, el sistema judicial,
y en especial, quienes formaban parte de los tribunales
superiores, no buscaron fortalecer la estructura
y la presencia de los órganos judiciales
en todo el país, dejando zonas completas
del territorio nacional libradas a su propia suerte.
Esta política de retraimiento de la administración
de justicia uno de los modos en que las sucesivas
cortes supremas se adaptaron y colaboraron en
la militarización de la sociedad. En pocas
ocasiones se iniciaron procesos judiciales y rara
vez se condenó a quienes cometían
violaciones a los derechos humanos.173
El sistema judicial tampoco castigó actos
ilegales de las fuerzas insurgentes. No se registran
casos de personas procesadas o condenadas por
actos subversivos y el poder militar no reconoció
nunca la existencia de presos políticos.
Muy pocos recursos de exhibición personal
tuvieron resultados positivos. Pocas de las demandas
laborales de este período fueron resueltas
a favor de los trabajadores; por el contrario,
varios miembros de sindicatos, así como
sus asesores jurídicos fueron objeto de
intimidaciones y represalias que los obligó
a salir del país, incluso un considerable
número de ellos fueron ejecutados arbitrariamente.174
235.
La institucionalización
del poder militar atentó contra la posibilidad
de constituir un Estado democrático de
Derecho. El Estado no tuvo nunca esas características
por la naturaleza exacerbada de sus finalidades
contrainsurgentes. Constituye una nueva demostración
de su debilidad en la medida en que fue tomado,
asaltado, por el poder militar y por los intereses
corporativos de una parte del sector privado,
al servicio de un orden político con muy
escasa legitimidad. Fue este Estado débil
el que encaró la segunda etapa del enfrentamiento
armado.
236.
Estos años
se caracterizaron por un importante auge económico
en el país. Según datos de la CEPAL,
el crecimiento del PIB en 1974 fue del 6.1% y
en 1977 del 7.4%175 .
Entre 1975 y 1977 se produjo una explosión
del mercado del café y los precios aumentaron
en un 400%. A la vez, se duplicó el valor
de las exportaciones, produciendo cierta euforia
económica que se prolongó hasta
finales de 1977176 .
Hubo un ingreso considerable de capitales extranjeros
en la industria favorecidos por la integración
económica centroamericana iniciada en la
década de los sesenta. A pesar de ello
el modelo económico elegido por los Gobiernos
militares fue eminentemente conservador y benefició
solamente al sector empresarial, quienes presionaron
al Estado para que la política fiscal,
las leyes laborales y crediticias se subordinaran
a los intereses del sector productivo y la empresa
privada. Así se crearon incentivos financiaron
y fiscales que incluían barreras arancelarias
hasta la eliminación de impuestos.177
237.
Este crecimiento
económico favoreció un cierto desarrollo
de la organización social con las nuevas
características de la urbanización,
la industrialización, la modernización
y la diversificación de la agricultura
de exportación. Con la expansión
industrial, entre 1965 y 1974 se incrementó
el número de obreros en más de un
50%.178
Aunque la expansión económica se
realizó bajo condiciones que limitaban
la acción sindical y el logro de aumentos
salariales, tanto entre los trabajadores como
en el campesinado se organizaron cooperativas,
ligas campesinas, comités, sindicatos,
y asociaciones mayas, en algunos casos con el
apoyo de la Iglesia Católica o de la Democracia
Cristiana.
238.
Durante estos años,
surgieron dos nuevas organizaciones insurgentes,
el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP)
y la Organización del Pueblo en Armas (ORPA),
quienes redefinieron el enfoque estratégico
con respecto a las organizaciones de los años
sesenta. Esto implicó la selección
de territorios distintos y un esfuerzo consciente
por ampliar su base social, buscando la participación
del pueblo maya en la lucha revolucionaria.
Los Gobiernos militares de Arana Osorio y Laugerud
García
239.
Los Gobiernos encabezados
por el coronel Carlos Manuel Arana Osorio (1970-1974)
y el general Kjell Eugenio Laugerud García
(1974-1978) desarrollaron simultáneamente
una doble política. Por una parte aplicaron
de manera sistemática planes contrainsurgentes
para acabar con cualquier forma de oposición
a la que calificaban como "peligro comunista",
y por otra impulsaron proyectos de desarrollo
económico y social en los que el Estado
jugaba un papel importante.
240.
Los planes desarrollistas
tenían sus orígenes en el Gobierno
de Méndez Montenegro, que de haberse realizado
plenamente hubieran producido una transformación
positiva de la sociedad guatemalteca. Sin embargo,
muchos de estos proyectos se frustraron por las
políticas de violencia terrorista que el
mismo Estado aplicó; por el incremento
de la corrupción entre los altos funcionarios
de Gobierno y por la férrea oposición
de los sectores empresariales a la promoción
política del mercado, a pagar más
impuestos y a aceptar la negociación con
sus trabajadores, situación que produjo
tensiones en la alianza de poder.
241.
En esta década
el crecimiento económico continuó
en aumento, sin embargo, su dinámica no
fue la que necesitaba el país. Entre 1970
y 1980 el Producto Interno Bruto (PIB) pasó
de 2.1 millones de dólares a 3.7, y el
PIB per cápita, más sensible como
indicador, creció en esos diez años
de 416.7 dólares a 519.5.179
Otros indicadores muestran parecidas tendencias.
En estos años, los Gobiernos militares
establecieron la explotación de petróleo
y níquel, estimularon la inversión
industrial y permitieron el desarrollo cooperativo
y la organización sindical.
242.
Las elecciones
del 1 de marzo de 1970 fueron ganadas sin mayoría
absoluta por la coalición MLN-PID, que
postulaba al coronel Carlos Arana Osorio como
presidente y al abogado Eduardo Cáceres
Lenhoff como vicepresidente, por lo que el Congreso
realizó una elección de segundo
grado donde se confirmó el triunfo de éstos.
La alcaldía de la ciudad de Guatemala fue
ganada por el Licenciado Manuel Colom Argueta,
postulado por el Frente Unido de la Revolución
(FUR), que se perfilaba como una organización
potencialmente capaz de aglutinar a las fuerzas
de izquierda democrática. El MLN-PID obtuvo
el 69% de los diputados al Congreso, lo que le
permitió elegir por cuatro años
consecutivos a Mario Sandoval Alarcón como
presidente de ese organismo.
243.
Arana Osorio había
dirigido la ofensiva militar del Ejército
en la región oriental del país,
cuando asumió la jefatura de la zona militar
en Zacapa en 1968, donde adquirió la fama
de hombre cruel por los métodos utilizados
para derrotar a la guerrilla. Arana asumió
el poder decidido a terminar con cualquier idea
considerada como comunista o intento guerrillero,
afirmando que pacificaría el país,
costara lo que costara, aún cuando tuviera
que recurrir a las medidas más drásticas
para salvarlo.180
Durante su Gobierno se impuso por más de
un año un estado de sitio con toque de
queda, de septiembre de 1971 a noviembre de 1972,
tiempo durante el que se realizaron detenciones
arbitrarias y operativos de cateo casa por casa
en toda la ciudad capital.
244.
Durante su Gobierno
Arana fue ascendido a general e impulsó
el crecimiento del Ejército. El Cuerpo
de Ingenieros fue elevado a unidad de apoyo en
1971, en marzo de 1972 se creó la Base
Naval del Pacífico, en Sipacate, Escuintla,
se aumentaron considerablemente los efectivos
de la Policía Militar Ambulante y creció
el número de comisionados militares. Territorialmente
el país fue organizado en siete zonas militares,
y el comandante de cada una de ellas asumía
funciones legales sobre las instituciones políticas
de la jurisdicción bajo su cargo durante
el estado de sitio. Los gobernadores departamentales
eran oficiales del Ejército en situación
de retiro y dependían directamente del
Presidente.181
245.
El clima de terror
fue permanente y fueron numerosas las violaciones
de los derechos humanos y hechos de violencia
que se cometieron. Según registros periodísticos
de la época fueron asesinados y desaparecidos
alrededor de 7,200 guatemaltecos.182
246.
Los hechos llegaron
a afectar a opositores políticos que cuestionaban
las políticas económicas del Gobierno.
Con ocasión de la discusión para
otorgar la concesión para la explotación
de recursos de níquel a la Empresa Exploraciones
y Explotaciones Mineras de Izabal (EXMIBAL), miembros
de la comisión investigadora que se formó
fueron atacados en diferentes ocasiones. El abogado
Julio Camey Herrera fue ametrallado el 26 de noviembre
de 1970, y cuatro días después el
también opositor al proyecto, el abogado
y profesor universitario Alfonso Bauer Paiz, sufrió
un intento de asesinato. Uno de los principales
críticos del proyecto, Adolfo Mijangos
López,183
diputado y abogado prestigioso, fue asesinado
el 13 de enero de 1971, días antes de la
firma del contrato con EXMIBAL al abandonar su
oficina en su silla de ruedas.
247.
La represión
se mantuvo sobre el proscrito partido comunista,
aconteciendo uno de los casos más notorios
el 26 de septiembre de 1972 cuando fueron capturados
y ejecutados por fuerzas de seguridad del Estado
seis miembros del Buró Político
del PGT y una trabajadora doméstica. 184
La derecha también tuvo varias víctimas,
entre ellos miembros del MLN que fueron asesinados
en distintos lugares del país, así
como el miembro del escuadrón de la muerte
la MANO, Oliverio Castañeda Paiz, asesinado
el 25 de junio de 1971.
248.
Los escuadrones
de la muerte continuaron actuando de manera impune
como estructuras clandestinas adjuntas de inteligencia
militar del Ejército destinadas a generar
terror en la población. A los escuadrones
de los años anteriores se sumaron nuevos
como el Ojo por Ojo y la Organización CERO.
Una de las ejecuciones de Ojo por Ojo fue la del
ex diputado del PGT y primo del Presidente Méndez
Montenegro, César Montenegro Paniagua,
en la ciudad capital el 4 de abril de 1970.
249.
El Ejército
consideraba que su actuar dentro del Estado no
debía limitarse a las actividades de carácter
militar sino también se proyectó
hacia el campo del desarrollo económico.
Por ello, Arana hizo propio el proyecto del Plan
Nacional de Desarrollo 1971-1975, preparado durante
el Gobierno anterior, destinado a atraer capitales,
ordenar la inversión pública y motivar
la privada así como mejorar su imagen internacional.
El Plan contemplaba estímulos importantes
al sector industrial, en problemas por la crisis
del Mercado Común Centroamericano (Mercomun)
a raíz de la guerra entre Honduras y El
Salvador. Contemplaba también la promoción
de las exportaciones agrícolas no tradicionales
(carne, algodón, cardamomo, etc.), cuyo
auge venía desde años atrás.
En 1973, los nuevos grupos de poder en el sector
agrícola se agruparon en la Cámara
del Agro.
250.
Sin embargo, la
crisis internacional del petróleo iniciada
en 1972 repercutió negativamente en la
de por si golpeada economía doméstica
de la población. En 1973 se produjo un
fuerte movimiento inflacionario alcanzando una
tasa de inflación del 15.9% en 1974.185
Asimismo los problemas crónicos de la economía
guatemalteca, el déficit de la balanza
comercial, la creciente deuda pública continuaron
como graves lacras que dificultaban la introducción
por parte del Gobierno de medidas de política
social y que generaban sistemáticamente
un malestar social.
251.
Para hacer frente
a este descontento y siguiendo los lineamientos
del Plan Nacional de Desarrollo, Arana reorganizó
y tecnificó la administración pública
dentro de un enfoque de participación del
Estado como ente rector del desarrollo. Con el
apoyo crediticio del Banco Mundial y del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), se creó
el sector público agrícola y se
constituyeron 14 entidades descentralizadas, dentro
de las que se encuentran el Instituto de Ciencia
y Tecnología Agrícola (ICTA), encargado
de la promoción agrícola; el Instituto
Nacional de Comercialización Agrícola
(INDECA), que alivió la vulnerabilidad
alimentaria del país gracias a que incrementó
la capacidad de almacenaje y reguló el
precio de granos básicos; el Instituto
Nacional de Forestación (INAFOR), que incrementó
la producción forestal, el Centro Nacional
de Promoción de Exportaciones (GUATEXPRO),
creada con el apoyo de la Cámara de Industria;
la Corporación Financiera Nacional (CORFINA);
el Banco de Desarrollo Agrícola (BANDESA)
que facilitó el crédito a los campesinos
organizados en cooperativas; el Instituto Técnico
de Capacitación y Productividad (INTECAP),
encargado de capacitar la fuerza de trabajo, el
Banco Nacional de la Vivienda (BANVI), el Instituto
de Fomento y Desarrollo del Petén (FYDEP),
entre otras.
252.
También
se construyeron hidroeléctricas, se estimuló
la explotación de petróleo y níquel,
que atrajo a nuevos inversionistas extranjeros,
como en el caso del campo petrolífero de
Rubelsalto, Chisec, Alta Verapaz cuya producción
se calculó en 3,000 barriles diarios. 186
253.
Los militares no
solamente se involucraron en la promoción
de los proyectos desarrollistas sino que se beneficiaron
económicamente de ellos. Muchos oficiales
recibieron grandes extensiones de tierras por
parte del FYDEP en Petén y adquirieron
compañías privadas en diferentes
partes del país. En 1970 se creó
el Banco del Ejército, como Sociedad Anónima,
cuyos accionistas son esencialmente miembros del
Ejército. Se sentaron las bases para las
ampliaciones del Hospital Militar y se creó
el Centro de Estudios Militares.
254.
La atención
política de Estados Unidos hacia Guatemala
y el resto de Centro América disminuyó
durante este período, ya que las dificultades
para concluir la guerra en Vietnam y el escándalo
Watergate fueron las principales preocupaciones
del Gobierno estadounidense. Sin embargo en 1971
algunos miembros del Senado manifestaron preocupación
por la situación de los derechos humanos
en Guatemala y criticaron el involucramiento de
la administración Nixon en lo que calificaron
de apoyo al "terrorismo de Estado". A pesar de
ello, la cooperación económica y
militar hacia Guatemala continuó incrementándose,
con la justificación de consideraciones
estratégicas.187
255.
Las relaciones
entre los partidos de la alianza gubernamental
PID-MLN no fueron siempre armoniosas. Hubo tensiones
por rivalidades políticas y manejo del
Gobierno. Después de 1972 Arana se había
distanciado del MLN, a pesar de que en las elecciones
municipales de ese año, la alianza ganó
la dos terceras partes de las alcaldías.
También hubo roces con el sector privado,
por ejemplo, cuando el Ministro de Finanzas propuso
en 1973 una reforma al sistema de impuestos a
los productos de exportación, la cual fue
rechazada vigorosamente por los grupos agroexportadores,
enfrentados directamente a tres ministros del
gabinete y miembros del CACIF. En mayo de 1974,
con apoyo del MLN, el Congreso redujo los impuestos
al sector cafetalero, manifestándose nuevamente
la fuerza del poder económico ante el Gobierno.
256.
A pesar de las
tensiones internas, el MLN y el PID se unieron
para las elecciones presidenciales de marzo de
1974 y presentaron como candidato a Presidente
al general Kjell Laugerud, ministro de la Defensa
de Arana y propuesto por éste y, a Mario
Sandoval Alarcón como vicepresidente.188
El PR y la DC también postularon a militares,
considerando que este tipo de candidatura era
la única fórmula que podía
tener éxito, debido a la importancia política
que había adquirido el Ejército.
Sin embargo, el único partido que tenía
el triunfo garantizado fue el que representara
la alianza militar-política-empresarial.
Las elecciones fueron ganadas nuevamente por la
coalición MLN-PID. Amplios sectores denunciaron
fraude, ya que se esperaba que el general Efraín
Ríos Montt, candidato a presidente, y el
Dr. Alberto Fuentes Mohr a vicepresidente, presentados
por un amplio Frente Nacional de Oposición
encabezado por la Democracia Cristiana, las habrían
ganado con buen margen. A las reducidas opciones
militares se añadió la exclusión
de otras formas partidarias a las que el registro
electoral les negó la participación,
como el caso del Frente Unido de la Revolución
Democrática (FURD) que en 1973 presentó
la nómina de 60,000 afiliados para participar
en la contienda electoral y le fue denegada la
inscripción junto a otros dos partidos.189
257.
Ríos Montt
aceptó el cargo de Agregado Militar en
la Embajada de Guatemala en España que
le ofreció el Gobierno de Laugerud. Pero
ante la frustración del fraude numerosos
partidarios del Frente que lo apoyó se
quedaron en el país y aumentaron las filas
de los que ya no creían en los mecanismos
políticos de oposición y en la legalidad
del régimen militar.
258.
Laugerud García
planteó de inmediato el segundo Plan de
Desarrollo 1975-1979, dirigido a modernizar el
parque industrial, proteger la agroexportación,
pero sobre todo al combate a la pobreza con una
nueva política tributaria y del gasto público.
Los síntomas económicos favorables
fueron acompañados por una cierta permisividad
gubernamental frente a la organización
popular, especialmente en el campo. El Gobierno
de Laugerud mantuvo la doble faz de un Estado
contrainsurgente y un Estado desarrollista, pues
continuó con la práctica de eliminación
selectiva de la dirigencia opositora, asesinando
numerosos líderes, y al mismo tiempo intentó
impulsar una política de tecnificación
de la administración pública y desarrollo.
259.
Para contener la
inflación puso en práctica el llamado
"plan de acción inmediata" que comprendía
la introducción de importantes medidas
proteccionistas como subsidios agrícolas,
prohibición de las exportaciones de productos
de primera necesidad, topes en los precios de
estos productos y aumentos salariales en el sector
público entre otras. También llamó
al sector privado a contribuir al plan antiinflacionario
elevando los salarios pero, aunque los empresarios
decían apoyar el programa se opusieron
al incremento salarial. Esta negativa generó
un constante malestar entre trabajadores y empresarios.
260.
El PID entró
nuevamente en conflicto con el MLN. Esta pugna
reflejaba algo más que intereses políticos,
pues el PID y Laugerud eran partidarios de ciertas
reformas sociales y, en especial, de aumentar
los impuestos para el éxito de la política
social, mientras que el MLN, representando los
intereses del sector empresarial más conservador,
se oponía. El terremoto de febrero de 1976,
que afectó a decenas de miles de guatemaltecos,
los dividió aún más por la
administración y el control de los cuantiosos
recursos de la cooperación internacional
para la reconstrucción. El fenómeno
natural paralizó las medidas gubernamentales
para reducir la inflación y mejorar las
condiciones de vida de la población. Se
provocó un nuevo aumento inflacionario
y en 1977 se dio una pérdida del valor
adquisitivo del quetzal del casi 50% en relación
a 1972.
261.
La inflación
afectó duramente al grueso de la población
guatemalteca, a pesar de que entre 1976 y 1978
se dio un crecimiento de la economía, elevándose
a tasas superiores al 7%. Este crecimiento favoreció
únicamente al sector privado el cual gozaba
de los beneficios del Mercado Común Centroamericano
desde principios de los sesenta. Según
algunos estudios, a mediados de los años
setenta, la mayor parte de los empresas industriales
guatemaltecas importantes habían sido penetradas
por capital norteamericano, en un proceso que
tuvo su máxima manifestación entre
1965 y 1970. Por lo que concierne al sector agrario,190
vale mencionar, de acuerdo con datos del AID,
que en 1980 la población económicamente
activa de 20 años y más, que no
poseía ni administraba tierras, sumaba
un total de 419,620 personas, lo que representaba
el 32% de la PEA y aumentando el 6% lo registrado
en 1964.191
262.
Para promover el
desarrollo interno se abrió la frontera
agrícola con la Franja Transversal del
Norte, una feraz región de 3,500 kilómetros
cuadrados. Otro sector primario, la minería,
también recibió un fuerte impulso
desde el Gobierno de Arana: hasta 1975 se presentaron
42 solicitudes de explotación petrolera,
y se registró la primera producción
comercial exportable. EXMIBAL empezó a
trabajar en esas fechas la explotación
del níquel cerca del lago de Izabal, actividad
que después se frustró.
263.
Laugerud continuó
apoyando la especialización del Ejército.
En diciembre de 1974 se creó el Centro
de Adiestramiento de Operaciones "Kaibil", que
estaba destinado a hacer frente a las tropas inglesas
para recuperar Belice.192 .
El Reino Unido, por su parte, mediante su acción
diplomática, consiguió que Estados
Unidos suspendiera parcialmente la ayuda militar
a Guatemala. Ello interrumpió la entrega
de fusiles M-16 y el resto de una partida pendiente
de aviones A-37B.
264.
Las relaciones
bilaterales con los EEUU fueron deteriorándose
con la elección de James Carter como presidente
de los EEUU. Las tensiones aumentaron entre los
dos países debido al compromiso de la administración
con la protección de los derechos humanos.
En abril de 1977, se publicó el primer
informe del Departamento de Estado sobre la situación
de los derechos humanos en varios países,
entre los que se encontraba Guatemala. Frente
a este informe el Gobierno de Kjell, junto a otros
de la región, decidió renunciar
a la ayuda militar estadounidense, adelantándose
a la prohibición del congreso respecto
a la ayuda militar. A pesar de la renuncia, el
suministro de equipo militar y la concesión
de ayuda no se vieron afectados de inmediato ya
que los fondos que se habían aprobado con
antelación no fueron afectados. Sin embargo,
la administración Carter fue reduciendo
gradualmente los programas de ayuda y entrenamiento
militar.193
El Ejército de Guatemala buscó otros
proveedores para ampliar y renovar su equipo militar.
Posteriormente Israel le proporcionó fusiles
de asalto Galil 5.56, aviones de transporte Arava
y vehículos blindados RBY Mkl. También
se compró armamento en Yugoslavia, España,
Bélgica y Suiza, donde se adquirieron aviones
Pilatus PC7 para le lucha contrainsurgente. Para
la formación contrainsurgente se obtuvo
ayuda de países europeos y sudamericanos,
además de Israel y Taiwan. En 1977 se creó
el Centro de Cómputo del Estado Mayor,
para facilitar la logística militar. 194
265.
Aunque las acciones
guerrilleras durante este período fueron
mínimas y aisladas, la represión
selectiva contra el movimiento social se mantuvo.
El 8 de junio de 1977 fue asesinado el abogado
laborista Mario López Larrave, de larga
trayectoria profesional, ex decano de la Facultad
de Derecho y miembro del Consejo Superior Universitario
de la Universidad de San Carlos (USAC). Su muerte
representó un golpe moral también
para el Bufete Popular, que daba asesoría
sindical y que ya había perdido a varios
de sus integrantes.195
El 30 de junio de 1978, el último día
del Gobierno de Laugerud, fue asesinado el sacerdote
católico Hermógenes López
Coarchita, párroco de San José Pinula,
Guatemala.196
266.
El acontecimiento
más horrendo ocurrió en mayo de
1978 cuando los soldados del destacamento militar
de Panzós, Alta Verapaz contrarrestaron
una manifestación de campesinos que demandaban
tierras y expresaban su descontento por actos
arbitrarios de finqueros y autoridades locales
y militares de la zona. En el incidente el Ejército
masacró a 53 campesinos q'eqchi' y 47 más
resultaron heridos. Como repudio a los hechos
y en conmemoración del asesinato de López
Larrave un año antes, el 1 de junio de
1978 las organizaciones populares convocaron una
manifestación en la que participaron miles
de guatemaltecos197 .
Crecimiento del movimiento social
267.
Los programas desarrollistas
de los Gobiernos militares abrieron la posibilidad
para que el movimiento social comenzara a resurgir.
Se crearon formas de participación social
a través de diversas modalidades organizativas,
algunas de ellas inéditas. Los Gobiernos
militares toleraron y, a la vez reprimieron, estas
organizaciones, pues estimularon ciertos sectores
del campo para promover el desarrollo agrícola,
a tono con la Acción Cívica y la
Doctrina de Seguridad Nacional. Sin embargo, posteriormente
los desmontaron en forma violenta por temor a
su potencial confluencia con planteamientos insurgentes.
268.
El modelo de crecimiento
económico del Mercomun dependía
del capital extranjero, era ahorrador de mano
de obra y se orientaba a consumidores de las capas
medias y altas de la región. Esto acentuó
la pobreza de los trabajadores urbanos. A comienzos
de los setenta, el salario mínimo industrial
era de Q1.86. Los precios de la canasta básica
subieron drásticamente con la crisis del
petróleo y la tasa de inflación
pasó de 18% a 26% en 1975, pero el salario
mínimo aumentó solo 11 centavos.
En 1977, el Gobierno estimó que alimentar
una familia urbana de cuatro personas costaba
Q3.62 y cubrir toda la canasta básica requería
Q7.96. Sin embargo, aún después
de un leve aumento en 1980, el salario mínimo
industrial se movió entre los Q.3.75 y
los Q.4.12 diarios.
269.
Asimismo, entre
los años sesenta y setenta la nueva agricultura
de exportación experimentó un fuerte
impulso. Se expandieron las fincas de ganado,
algodón y azúcar en la Costa Sur.
La fuerza de trabajo provenía en gran medida
de las comunidades indígenas del altiplano.
Entre cientos de miles de migrantes bajaban a
la costa cada año, incluyendo mujeres y
niños. Trabajaban en condiciones inhumanas,
amontonados en galeras abiertas, sin comida suficiente
y padeciendo enfermedades gastrointestinales,
respiratorias y tropicales. Hasta 1980, los trabajadores
migratorios ganaban apenas un quetzal diario con
horarios ilegales.
270.
Condiciones de
trabajo como las descritas, estimularon el desarrollo
de la organización campesina con el apoyo
en muchos casos por la Iglesia Católica
o la Democracia Cristiana. Era un ambiente en
que se mezclaban las nacientes experiencias organizativas
del altiplano con la vieja trayectoria sindical
de la Costa. Fue en este contexto que surgieron
nuevos esfuerzos algunos producto de un proceso
evolutivo de formas ya probadas como las ligas
campesinas y cooperativas; otros más innovadores
en sus enfoques, como los círculos y asociaciones
mayas y algunos claramente politizados, como el
Comité de Unidad Campesina (CUC).
271.
La experiencia de frustración y pobreza
que padecían los campesinos en dichos años
fue resumida de la siguiente manera por un testigo
de la CEH:
"La expectativa
del desarrollo estaba casi cerrando un ciclo.
Ya llevaban cinco o seis años los campesinos
sacando préstamos, teniendo los primeros
años buenas cosechas, pero endeudándose
aceleradamente, y luego ... con la baja de precios,
sin poder pagar préstamos y endeudados
con BANDESA ... Durante unos cinco, seis años
se planteó como la solución de crecimiento,
de salir de la pobreza, de que con la tierra que
tenían poder salir adelante. Pero se estaba
frustrando. Fue un momento de frustración
y de mucha preocupación".198
272.
Conforme crecía
la organización social, se incrementaban
la protestas y manifestaciones públicas
en demanda de aumento salarial. En 1970 hubo una
huelga de médicos y otra de empleados administrativos
del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social
(IGSS) y la de la Dirección General de
Bienestar Infantil y de la Familia. La primera
cobró dimensión nacional y contó
por vez primera con la solidaridad activa de otros
sindicatos. Ante el anuncio de nuevos paros laborales,
el 3 de abril se decretó el primer estado
de sitio de esta década y se acentuó
la represión por parte del Ejército
y de los grupos paramilitares.
273.
En medio de esta
agitación social, el 20 de enero de 1971
fue asesinado por el Ejército Tereso de
Jesús Oliva, secretario general del Movimiento
Campesino Independiente. El fue una de las primeras
víctimas de la ola de terror y represión
contra la dirigencia del movimiento social que
alcanzaría su punto culminante a finales
de los setenta. En los primeros años de
la década la formación de diferentes
sindicatos como el de la pausterizadora La Pradera,
o en los laboratorios Bayer, fue respondida con
continuos despidos. La actividad sindical continuó
creciendo, al igual que la represión. En
junio de 1972 terminó con éxito
la huelga en la empresa Autobuses Alianza Capitalina,
pero dos meses después fue desaparecido
su dirigente Vicente Mérida Mendoza; una
huelga de 77 días en la Compañía
Industrial del Atlántico S.A. (CIDASA)
fracasó y su secretario general, César
Enrique Morataya, murió en un extraño
accidente de tránsito una semana después.199
274.
En abril de 1973
se produjo la huelga del Frente Nacional Magisterial
y de la Coordinadora Nacional de Claustros de
Catedráticos de Educación Media,
en demanda de aumento salarial. La amplitud de
la huelga, su duración y la solidaridad
que despertó la convirtieron en una de
las acciones laborales más importantes
de la década. Empezando con paros progresivos,
en julio se llegó a declarar una huelga
general en diecinueve departamentos. Pronto se
sintieron las repercusiones: el 21 de julio un
"escuadrón de la muerte" amenazó
a los principales dirigentes del Frente Nacional
Magisterial.200
El 25 de julio, varios maestros que se dirigían
a la capital sufrieron un extraño accidente.201
Como recuerda un participante en la huelga:
"A muchos buses
que alquilamos en el interior para traer a los
maestros a que se manifestaran, les cortaron las
mangueras de los frenos y a otros les limaron
las barillas de dirección, para que ocurrieran
accidentes y después culpar a los dirigentes
de estos hechos. Posteriormente se comprobó
que esto lo hacía gente del Gobierno en
las comunidades, principalmente los comisionados
militares".202
275.
El 27 de julio
los maestros se manifestaron nuevamente, siendo
la concentración disuelta por la Policía
Nacional. Finalmente, el 3 de agosto, el nuevo
Gobierno accedió a un aumento salarial
del 25%, la mitad de lo que se había pedido,
pero más de lo que cualquier otro sindicato
había logrado desde 1954. A raíz
de esta huelga aumentó la represión
contra las organizaciones sociales especialmente
las sindicales.
276.
Otros factores
como el incremento de la inflación en 1973
y el fraude electoral de 1974 en contra de la
coalición del Frente Nacional de Oposición,
llevaron a la radicalización de algunos
políticos de izquierda; asimismo se incrementó
el número de organizaciones sindicales.
La CNT, creada la década anterior, empezó
a distanciarse de la corriente institucional de
la DC, llegando a ser una de las más importantes
federaciones sindicales hacia mediados de los
setenta. En esa década también se
crearon la Federación Nacional de Obreros
del Transporte (FENOT), el Frente Cristiano de
Trabajadores de Guatemala (FTC) y La Federación
de Empleados Bancarios y de Seguros (FESEBS),
todos con una orientación social cristiana.
277.
El terremoto del
4 de febrero de 1976 causó alrededor de
27 mil muertos y más de 77 mil heridos
y dejó un millón de personas sin
casa. Agravó las condiciones de vida de
la población, dado a que junto a las pérdidas
materiales y humanas, sirvió de pretexto
para que empresarios y comerciantes efectuaran
despedidos e incumplieran la legislación
laboral. Además, evidenció las debilidades
del aparato de Estado, adaptado para el combate
contrainsurgente pero no para organizar la ayuda
a la población afectada. La ayuda de emergencia
se puso bajo control militar, pero esto no significó
que la misma se organizara mejor, lo que sí
ocurrió con la represión frente
al descontento.
278.
Los efectos socioeconómicos y políticos
provocados por el terremoto fueron importantes
para la toma de conciencia de la población,
constituyéndose en un importante elemento
movilizador de la organización social,
especialmente en las regiones mayas en donde se
evidenciaron más las desigualdades existentes
en el país, como lo expresa un dirigente
campesino k'iche':
"Nosotros ya
manejábamos unos elementos de la realidad
nacional, pero el terremoto nos abrió los
ojos, es decir el terremoto vino a poner al desnudo
nuestra realidad... nos dábamos cuenta
que la magnitud de la pobreza en el país
era de tal modo que con láminas y casas
prefabricadas no resolvíamos el asunto".203
279.
También
a raíz del terremoto, varias organizaciones
protestantes con sede en Estados Unidos ofrecieron
ayuda a los damnificados: prestaron servicios
médicos, tareas de rescate, reconstrucción
de casas y escuelas y entierro de las víctimas;
además ofrecieron servicios religiosos
y consuelo espiritual a los afectados. Esto permitió
que el número de iglesias protestantes
y sus miembros aumentara considerablemente, al
punto que en 1976 la tasa de crecimiento alcanzó
el 14%204 .
A estos motivos hay que sumar la migración
masiva que se dio del campo a la capital durante
los años setenta por razones económicas
y por el aumento de la violencia en el área
rural.
"Muchos inmigrantes
se afiliaron a grandes cantidades de iglesias
evangélicas, posiblemente porque en ellas
encontraron una de las pocas formas de asociación,
adecuada a su baja posición social, que
les ayudaba en el difícil acomodamiento
a las nuevas condiciones de vida en la ciudad".205
280.
A finales de los
años setenta las iglesias protestantes
crecieron considerablemente en el país,
convirtiéndose en un refugio espiritual
para muchos guatemaltecos ante la crisis económica
y política que atravesaba el país.
Frente al temor, la desesperanza, la inseguridad
e incertidumbre que provocó la violencia,
las iglesias protestantes se presentaron como
un medio de afianzamiento temporal, que invitaba
a los fieles a que entregaran su confianza en
un Dios que soluciona todos los problemas y que
recompensará sus sufrimientos en la otra
vida.206
Muchos campesinos respondieron a este mensaje
y buscaron en las iglesias evangélicas
una alternativa religiosa segura, por su resistencia
al análisis estructural de la injusticia,
consecuencia de su teología dispensacionalista.
El protestantismo fundamentalista ayudó
a la gente a enfrentar problemas personales y
locales, sin llevarlos a enfrentar los problemas
socio-políticos que estaban fueran de su
control.207
281.
Según el
Servicio Evangelizador para América Latina
(SEPAL) y el Instituto Internacional de Evangelización
a Fondo (IINDEF), en junio de 1980 el 18.4% de
la población era evangélica con
una membresía de 1,337.812, existían
210 denominaciones con un total de 6,448 de iglesias
y misiones. Las iglesias más grandes eran
la Iglesia Centroamericana, Iglesia de Dios del
Evangelio Completo (Pentecostés), Príncipe
de Paz (Pentecostés), Iglesia Presbiteriana,
Iglesia Bautista, Asamblea Cristiana (Pentecostés)
y la Iglesia Galilea. Según el censo de
la SEPAL y el IINDEF el 30% de estas denominaciones
tenía nexos o dependían de misiones
en Estados Unidos208 .
282.
Durante 1976 sucedieron
más huelgas urbanas y rurales como nunca
antes en la historia de Guatemala, desencadenando
la represión por parte del Gobierno, muchas
veces en complicidad con el sector patronal, contra
los trabajadores. Reflejo de la situación
opresiva del momento es la Carta Pastoral de la
Conferencia Episcopal de Guatemala "Unidos en
la esperanza", con ocasión del terremoto
(1976), donde los obispo señalan:
"Guatemala vive
en situación de violencia institucionalizada,
es decir, se dan estructuras sociales injustas,
la opresión se hace patente, existe la
marginación de grandes mayorías
lo cual hace que se viva en tensión insoportable,
de ahí que no sea extraño percibir
un sordo clamor que brota de millones de hombres,
pidiendo a sus pastores una liberación
que no les llega de ninguna parte y descubrir
continuamente intentos más o menos organizados,
pero ineficaces, para romper toda estructura de
opresión y violencia".209
283.
A partir de esta carta, con la cual no estuvo
de acuerdo el Arzobispo Casariego, la Conferencia
Episcopal manifestó constantemente su preocupación
por la pobreza extrema y represión210
que sufrían los guatemaltecos, invitando
a una transformación social donde primara
la justicia, el desarrollo y la paz, sin embargo,
ello le costó la posterior muerte y persecución
contra muchos de sus agentes de pastoral.
284.
En Quiché
el Ejército realizó acciones represivas,
asesinando a 68 líderes de cooperativas
en Ixcán, 40 en Chajul, 28 en Cotzal y
32 en Nebaj entre febrero de 1976 y noviembre
de 1977, según el IGE.211
En la ciudad se produjo el conflicto de los trabajadores
de la Embotelladora Guatemalteca S.A., distribuidora
de la Coca-Cola. A raíz del despido de
154 sindicalistas, el 24 de enero de 1976, los
trabajadores decidieron ocupar la fábrica;
luego fueron expulsados violentamente. A partir
de estos hechos, varios sindicatos lanzaron acciones
de solidaridad, dando lugar a un movimiento que
culminó el 31 de marzo de 1976, con la
formación del Comité Nacional de
Unidad Sindical (CNUS), entidad rectora de la
lucha sindical hasta inicios de los años
ochenta.
285.
Después
de un encuentro del presidente Laugerud con los
dirigentes del CNUS, el vicepresidente Sandoval
Alarcón anunció que Laugerud había
caído en una trampa comunista y días
después denunció como subversivo
el programa reformista del gobernante. Con anterioridad,
en junio de 1975, Sandoval había colocado
a las fuerzas del MLN en estado de alerta alegando
que el comunismo se había infiltrado en
el Gobierno, bajo influencia peronista.
286.
A través
de los esfuerzos del CNUS se obtuvo el reconocimiento
legal del sindicato y la empresa aceptó
discutir el pacto colectivo. No obstante, entre
1976 y 1980, doce dirigentes o miembros de base
del sindicato fueron desaparecidos y varios sufrieron
atentados. Tres secretarios generales, Pedro Quevedo
y Quevedo, Manuel Francisco López Balam
y Marlon Rodolfo Mendizábal, fueron asesinados.
Dentro de la fábrica se llegó a
decir que la elección al puesto de secretario
general del sindicato era un compromiso de muerte.212
287.
En diciembre de
1976 se había creado el Comité de
Emergencia de los Trabajadores del Estado (CETE).
Se formó también la Coordinadora
de Pobladores (CDP) y, luego, por iniciativa de
la Democracia Cristiana, el Movimiento Nacional
de Pobladores (MONAP), que representaba los intereses
de los barrios más deprimidos de la ciudad.
En todo este tiempo, nunca estuvo ausente la tradicional
beligerancia de la Asociación de Estudiantes
Universitarios (AEU), que se unificó con
varios grupos de estudiantes del nivel secundario
en la Coordinadora de Estudiantes de la Educación
Media y el Frente Estudiantil "Robin García",
llamado así por el líder estudiantil
capturado por la policía el 29 de julio
de 1977 y, posteriormente, desaparecido.
288.
Entre las huelgas
y movilizaciones más importantes que se
realizaron en este período se encuentra
la huelga en el ingenio Pantaleón en la
Costa Sur. En esta coyuntura, también se
produjo el evento que mejor tipificó las
nuevas alianzas entre la ciudad y el campo: la
marcha de los mineros de Ixtahuacán, Huehuetenango,
en noviembre de 1977.
289.
El año anterior
se había organizado un sindicato en la
mina de tungsteno y antimonio de la compañía
Minas de Guatemala, en el pueblo mam de San Ildefonso
Ixtahuacán, cercano a la frontera con México.
El anuncio patronal de cierre de la mina fue una
alerta movilizadora y, con asesoría de
la CNT, los mineros decidieron marchar a la capital.
El 11 de noviembre de 1977, setenta de ellos empezaron
la caminata. En muchas comunidades situadas a
lo largo de la carretera panamericana, los mineros
recibieron una amplia solidaridad humana, material
y política. Los trabajadores de Pantaleón,
también en huelga, se unieron con los manifestantes
en la capital. La prensa calculó que, al
entrar a la ciudad de Guatemala, el número
de estos ascendía a 150 mil, en el que
se incluían sindicalistas, estudiantes
y pobladores.213
290.
Antes de que la
manifestación llegara a la capital, el
Gobierno de Laugerud aceptó las condiciones
del sindicato y forzó a la compañía
a reabrir la mina, pagar sueldos atrasados y negociar
un contrato. Los mineros lograron además
poner de manifiesto la dura situación que
se vivía en el campo; la marcha representó
un hito que facilitó el acercamiento entre
campesinos y los sectores obreros. Esto se evidenció
en la celebración del día del trabajo,
el 1 de mayo de 1978, a la que asistieron miles
de campesinos junto a las organizaciones sindicales.
En esta oportunidad se hizo la primera presentación
pública del Comité de Unidad Campesina
(CUC).
El movimiento indígena
291.
Muchos de los movimientos
rurales que emergieron en los años setenta
fueron fundamentalmente del pueblo maya. Se caracterizaron
por su masividad y la presencia de otros temas
y reivindicaciones que se añadieron paulatinamente
a las demandas campesinas tradicionales (tierra,
crédito, apertura de mercados, mejores
precios para los productos, buenos salarios, etc.).
Tales reivindicaciones prefiguraron lo que en
la segunda mitad de la década de 1980 se
formularía como los derechos específicos
del pueblo maya.
292.
Ya desde antes
también fue importante la formación
de asociaciones y círculos de discusión.
Adrián Inés Chávez, académico
originario de San Francisco El Alto, tradujo del
k'iche' al castellano el Popol Wuj y defendió
el uso de este nuevo término en vez de
generalizarlo Popol Vuh; en 1961 fundó
la Academia de la Lengua Maya-K'iche'.
293.
En este nuevo contexto
de participación se realizaron tres seminarios
nacionales entre 1974 y 1976 en Tecpán,
Quiché y Quetzaltenango, convocados por
la Coordinadora Nacional Indígena y a los
que asistió una masiva representación
de las distintas comunidades lingísticas
mayas, quienes mostraron una preocupación
por la "cultura india", al mismo tiempo que dieron
paso a la discusión sobre una ideología
propia, la unificación del pueblo maya
y la penetración en las esferas del poder.214
294.
A estos seminarios
asistieron un grupo muy heterogéneo de
participantes. En ellos se plantearon diferentes
propuestas en el análisis de las nuevas
orientaciones que debían guiar al pueblo
maya en la coyuntura de aquellos años.
Las discusiones giraban en torno a las formas
en que debían ser abordadas las reivindicaciones
populares sintetizando fórmulas como: no
existen mayas ni ladinos sino sólo ricos
y pobres. Por otro lado se trató el tema
de la identidad, reflexionando acerca de la posibilidad
de ser revolucionario sin dejar de ser maya y
por último, qué efectos prácticos
tendría esta lucha política: debía
ésta ser prioritaria para luego impulsar
la identidad dentro de un nuevo orden o por el
contrario, era mejor participar en un movimiento
político con una identidad ya definida.
Estos seminarios marcaron un hito en la historia
del movimiento maya.
295.
La discusión de estos temas puso de manifiesto
la emergencia de un nuevo actor social, cuyo protagonismo
y peso político a través de nuevas
organizaciones, reivindicaciones o movilizaciones,
se haría sentir a finales de la década
de los ochenta, pero que, aún pasaba inadvertido
en esferas políticas nacionales durante
los años setenta.
296.
Estos esfuerzos
por desarrollar la organización indígena
no fueron un hecho fortuito o meramente coyuntural.
Fue el producto de un largo proceso de cambio
dentro del pueblo maya, que generó paulatinamente
nuevos líderes. Entre los dirigentes se
encontraban maestros, promotores sociales, técnicos,
profesionales, intelectuales, activistas y dirigentes
políticos, que se manifestaron a nivel
comunitario, regional y nacional. Su trabajo contribuyó
a una revalorización positiva de la cultura
maya, a fortalecer y difundir un sentimiento de
orgullo por "ser indio", a promover un reencuentro
con las raíces, la defensa de intereses
y, en suma, la toma de conciencia de una identidad
basada en especificidades propias y no sólo
en la mera diferencia con lo occidental o con
los ladinos.
297.
Para comprender la magnitud de los cambios que
ocurrieron en el seno de las comunidades mayas
y que fundamentaron su amplia participación
en los movimientos rurales de la década
de los setenta, así como la evolución
de algunos grupos hacia posiciones más
radicales dentro del movimiento insurgente, conviene
tener presentes las diversas formas de resistencia
a las que recurrió la población
indígena desde el inicio de la colonia
hasta la primera mitad del siglo XX, como se señaló
con anterioridad.
298.
Los movimientos
rurales de los años setenta, con masiva
participación indígena, constituyen
la continuidad de estas formas de resistencia.
No obstante, tales movimientos presentaron claras
diferencias en relación con el pasado.
Frente al carácter fundamentalmente local
y aislado de la resistencia colonial y republicana,
la acción colectiva de los años
setenta muestra un carácter más
amplio y unitario. En este sentido, la movilización
que se generó incorporó a población
de varias comunidades, municipios y departamentos
del país, así como a diversas comunidades
lingísticas, trascendiendo el limitado
horizonte de la oposición anterior. La
nueva movilización colectiva tendía
a visualizar al Estado como el ente frente al
cual se dirigían las demandas o se enfocaba
la protesta, situación que difería
de las tradicionales expresiones de otras épocas,
en las que lo estatal aparecía muchas veces
mediatizado por algún finquero o líder
comunitario.
299.
La irrupción
de los mayas como un nuevo actor social fue la
consecuencia de un largo y accidentado proceso
de cambios en las relaciones sociales de las comunidades
y en la forma como éstas se vincularon
entre sí y con el resto de la sociedad
guatemalteca. Algunos de los acontecimientos que
marcan estas transformaciones se iniciaron en
los años treinta y cuarenta, otros se registraron
más adelante. Para comprender el proceso
de desarrollo del movimiento indígena a
partir de la década de los setenta, es
necesario por lo tanto tomar algunos antecedentes.
300.
Los cambios en
las ideas religiosas que se iniciaron en la década
de 1940, originaron tensiones en las comunidades
indígenas entre tradicionalistas, principales
y cofrades, nuevos católicos y protestantes.215
301.
En la primera fase
de trabajo, los misioneros se dedicaron a la lucha
contra lo que se llamó el "costumbrismo",
que eran las prácticas espirituales indígenas,
considerados como ritos paganos. La lucha contra
las tradiciones indígenas fue especialmente
irrespetuosa en Quiché, donde hoy día
la Iglesia Católica reconoce que se debió
al desconocimiento de la cultura y de las tradiciones
del pueblo maya.216
La CEH logró recoger en el Altiplano, testimonios
de algunos ancianos fundadores de Acción
Católica, para quienes el esfuerzo por
aceptar el rito católico les provocaba
contradicciones internas.
"Mi padre me
llevaba con él, cuando mi madre le mandó
a que tire al río los granos de Tzite,217
esto lo hace en silencio y muy triste ... yo tenía
solamente 11 años y ahora tengo 51, no
podía preguntar por qué estaba tan
triste ... de regreso en el camino me contó
que también los nahuales serían
quitados de las casas, por orden del padre de
la cabecera de Santa Cruz, quien había
solicitado que se quitaran o se entregaran los
oídos. Al llegar a mi casa, mi madre estaba
contenta. Ella era más despierta, al aprender
a rezar en castilla, podía comprender mejor
muchas cosas".218
302.
La conversión
religiosa alteró relativamente el poder
de los tradicionalistas y constituyó un
proceso con conexiones hacia el exterior de la
comunidad, que favoreció una visión
más flexible, por ejemplo las alianzas
de evangélicos con ladinos asalariados.
En algunos casos, el surgimiento de personas adineradas
en las comunidades parecía estar conectado
con el proselitismo y el cambio de creencias.
Se trató de un proceso que contribuyó
a desorganizar la sociedad tradicional y el poder
local219
y tuvo efectos contrarios al mantenimiento de
la "costumbre".
303.
A finales de los
años los cuarenta se incrementó
el interés de los partidos políticos
por las municipalidades de población maya
del país: 22 de estos alcaldes habían
sido electos en 1948.220
La Iglesia Católica y la Democracia Cristiana
impulsaron programas de desarrollo en diferentes
regiones de población maya y fundaron cooperativas,
comités pro mejoramiento y ligas campesinas.
"La formación
de las Ligas Campesinas fue promovida por la Democracia
Cristiana Guatemalteca, eran activistas del partido
y respondían a las demandas y reivindicaciones
laborales que para su subsistencia dependían
fundamentalmente del trabajo asalariado, de las
fincas de la Costa Sur".221
304.
La Acción
Católica222
y la Universidad Rafael Landívar promovieron
que jóvenes mayas con cualidades de liderazgo
iniciaran o continuaran sus estudios. Algunos
de estos jóvenes mayas que regresaron a
sus comunidades tomaron conciencia de la dimensión
global de la discriminación étnica,
pues, a pesar de su formación carecían
de las mismas oportunidades de trabajo que los
ladinos.
"En 1960, estaba
de moda la Acción Católica ahí
en Santa Cruz, me fui desde la montaña
de Zacualpa, desde allí a Santa Cruz, para
saber ... nos hablaron un poco de la injusticia,
nos enseñaban el catecismo, las canciones
y los rezos. Casi todos éramos pueblo maya
solo dos ladinos habían. Nosotros sabíamos
de pobreza, la hemos sufrido siempre, nosotros
los mayas, poco a poco los de Acción Católica
hablábamos a la comunidad de las injusticias,
poco a poco fuimos despertando, entendiendo cómo
son las cosas".223
305.
El proceso de diferenciación
social en las comunidades mayas se inició
en algunas áreas del altiplano occidental
vinculado con el mejoramiento de las comunicaciones
y la eliminación de las deudas de los trabajadores
de las fincas de mediados de 1930. Ello posibilitó
la capitalización de algunos comerciantes
que adquirieron establecieron redes de negocios.
La generalización del abono químico
(fertilizantes químicos producidos artificialmente)
en la década de 1960 constituyó
otra oportunidad de mejoramiento del ingreso para
los campesinos.224
Entre 1960 y 1970, el impulso de los cultivos
no tradicionales también fortaleció
este proceso.
306.
Estas actividades
favorecieron las relaciones de los miembros de
las comunidades con el exterior y, en general,
el interés por lo que estaba sucediendo
más allá de las fronteras de sus
respectivas poblaciones. El mejoramiento de la
condición económica en las familias
coincidió también con las nuevas
políticas sociales de los años 50,
que estimularon mejores posibilidades educativas
en el interior del país.225
Por otra parte, el crecimiento demográfico
y la presión sobre la tierra con el mismo
patrón de tenencia contribuyeron al empobrecimiento
de vastos contingentes de campesinos mayas. Esta
sería una población sensible a la
movilización y al discurso de las organizaciones
sociales en los años setenta y luego, al
trabajo de los grupos insurgentes. En todo caso,
la diferenciación social fue alterando
la imagen igualitaria y autosuficiente de las
comunidades mayas tradicionales que se tenía
en Guatemala en los años cincuenta. También
contribuirá a ello la conversión
religiosa y la actividad de la iglesia en la formación
de líderes.
307.
Los problemas que
afrontaron los demócrata cristianos durante
las administraciones de los coroneles Peralta
Azurdia y Arana Osorio, que ya fueron abordados
en este capítulo del Informe, provocaron
el repliegue de la dirigencia nacional con el
consiguiente abandono de las bases rurales, las
que adquirieron autonomía frente al partido.
No obstante, los directivos de base mantuvieron
interés por la participación política
más allá de los límites comunitarios.226
308.
De estas experiencias,
a mediados de los años setenta se produjo
un incremento del interés por la participación
política entre los indígenas. En
1974, se constituyó el grupo Patinamit
con el propósito de apoyar a un candidato
indígena al Congreso de la República,
lo que en 1976 permitió la constitución
del primer partido político igualmente
indígena: el Frente de Integración
Nacional (FIN).227
La experiencia no fue exitosa, pues los militantes
fueron absorbidos rápidamente por las organizaciones
partidistas tradicionales, pero mostró
un cambio en el interés político
de los pueblos mayas.
309.
En consecuencia,
se dieron procesos individuales de ladinización,
pero también de radicalización.
Los destinos de estos contingentes de líderes
fueron diversos: algunos apoyaron organizaciones
populares como CUC, otros se vincularon con ONG
de desarrollo o trabajaron como maestros, pero
muchos también pasaron a militar en organizaciones
insurgentes.
310.
La crisis que produjo
el terremoto de 1976, en la que el aparato del
Estado fue desbordado por las circunstancias,
especialmente en el altiplano occidental, incrementó
los lazos de solidaridad entre las comunidades.
Las nuevas relaciones y acercamientos entre dirigentes
mayas de diversos estratos, propiciaron una atmósfera
de intercambio de ideas y discusión. En
tal clima de efervescencia política y movilización
reivindicativa se aceleró el acercamiento
de dirigentes y militantes insurgentes ladinos
con líderes mayas, principalmente con aquellos
que ya habían tenido experiencias en organizaciones
populares.
311.
El CUC fue la primera
organización campesina de cobertura nacional
que se destacó por tener dirigencia maya.
En su formación concurrieron organizaciones
creadas en esos años, logrando así
unificar diversas aspiraciones y demandas con
una visión política de las luchas
sociales. En el CUC confluyeron algunos activistas
que habían tenido una destacada participación
en las luchas del pueblo maya de esa época.
"Los embriones
del CUC, las raíces del CUC, vienen de
distintos lugares, distintas ramas, pero muy especialmente
del compromiso cristiano ... habían grupos
de base, le llamábamos cristianos comprometidos;
en el caso de Santa Cruz del Quiché era
la Acción Católica ... y además
[habían] otros pensamientos, grupos
pro-cultura kaqchikel, pro-cultura maya k'iche'.
En fin ... el CUC se nutre de una serie de expresiones
organizativas pequeñas, pero ya repito,
en especial del compromiso cristiano. Lo indígena
empezaba también a tomar forma, aunque
sea desde lo cultural. Pero iban levantando reivindicaciones
que cada vez más causaban recelos en la
población ladina". 228
"El CUC le dio
forma, le fue dando más perspectiva, pero
eran diversas. Yo, antes de ser del CUC, era de
una organización indígena que luchaba
porque a la reina, a la que le llamaban Princesita
Utatlán, no le llamaran como tal, sino
que le llamaran Reina Indígena y que los
mismos beneficios económicos que le daban
a la reina ladina, le dieran a las indígenas
... [fue la Asociación] Cultural
Maya-K'iche'".229
312.
El activismo indígena
tuvo un enorme impacto en los lugares donde se
desarrollaba, ya que en el fondo cuestionaba ciertos
aspectos de las relaciones de poder local profundamente
arraigados en los municipios del altiplano. A
la par de los movimientos culturales, surgieron
también iniciativas políticas con
vistas a las elecciones municipales. La elección
de alcaldes de origen maya se perfiló desde
principios de los años setenta como una
opción para promover el cambio.
313.
En algunas áreas,
se dio un reacomodo en las relaciones políticas,
alternándose en la alcaldía, indígenas
y ladinos, o incorporando a los mayas en los partidos
tradicionales. A finales de 1978, el número
de alcaldes de origen maya en el altiplano había
aumentado. Muchos de estos alcaldes encarnaban
múltiples experiencias organizativas; podían
ser a la vez miembros de Acción Católica,
de las cooperativas y de las ligas campesinas
y años más tarde del CUC. Para muchos
representaban una opción de cambio de las
estructuras del poder municipal, controlado en
amplias regiones por la coalición MLN-PID
y sus aliados locales. Estos veían con
preocupación la nueva articulación
entre la organización popular y el poder
político, especialmente cuando se trataba
de la asunción de "indios" al poder:
"Yo colaboré
con la Democracia Cristiana, colaboré un
poco para hacer la propaganda, para que se vote
por ellos y tenemos que ganar la municipalidad
... ganamos y desde entonces empezaron a chequearnos
pues... los del Movimiento de Liberación
Nacional, MLN, son gente ladina del pueblo, me
trató mal, vos estás metido con
los de la DC, y están poniendo esos alcaldes
indios, así con esas palabras. Para mí
fue un choque muy grande pues... y ustedes ponen
esos alcaldes que viene de allá de las
montañas con los hachones de ocote decían,
fui conociendo más de lo que es la discriminación".230
314.
El aumento de esta
participación política, durante
la década de los setenta, fue enfrentado
con una dura represión. Varios alcaldes
indígenas con programas reformistas fueron
asesinados por las fuerzas del Estado, como el
primer alcalde indígena de la cabecera
departamental de Chimaltenango, José Lino
Xoyón.231
Con ello se cerraron importantes espacios políticos
a escala municipal, contribuyendo a intensificar
el conflicto en algunas regiones.
315.
Asimismo, en ese
contexto, se fueron produciendo vinculaciones
entre líderes mayas y el movimiento guerrillero.
Ello puso de manifiesto, en principio, un interés
compartido, sin embargo, compartir una misma situación
de exclusión política y social no
produjo necesariamente una alianza en igualdad
de circunstancias entre ladinos e indígenas.
Esto se debió en gran medida al predominio
de la "visión de clase" dentro de la interpretación
ortodoxa de la dirigencia guerrillera de la época.
316.
Bajo la influencia
del marxismo, la izquierda de aquellos años
fundamentaba sus análisis en la existencia
de las llamadas "clases históricas y universales"
del capitalismo: el proletariado y la burguesía,
con sus contradicciones irreconciliables. Este
enfoque no favorecía la discusión
sobre la importancia de otro tipo de identidad,
distintos a los derivados de las relaciones entre
clases sociales, como el género, la etnia,
las identidades religiosas, culturales o regionales.
Tampoco se valoró las diferencias y conflictos
producto de tales identidades, y, en general,
la subjetividad social.
317.
Lo anterior permite entender que la reflexión
sobre el tema étnico y sobre el papel y
posición de los pueblos mayas en la lucha
guerrillera haya estado condicionada, en mayor
o menor medida y dependiendo del tipo de organización,
por la adscripción de clase y que la conducción
y orientación del movimiento fuera igualmente
ladino, aunque con presencia indígena en
algunos mandos medios y, sobre todo, en las bases.
318.
A pesar que algunas
organizaciones guerrilleras recogieron en su discurso
muchas de las reivindicaciones sociales y económicas
de las poblaciones indígenas, no lograron
elaborar una propuesta que expresara en forma
suficiente y equilibrada sus reivindicaciones
específicas como pueblo diferente: idiomas,
espiritualidad, autoridades representativas, derecho
consuetudinario, etc. Por otra parte, el debate
sobre las reivindicaciones sociales y económicas
de los mayas como campesinos se fue debilitando
en favor de una visión más "clasista",
a medida que el enfrentamiento armado se agudizaba
y predominaba el pensamiento vertical y militarista,
lo que puede explicar en parte la escasa presencia
de mayas en la dirigencia revolucionaria.
Reestructuración del movimiento insurgente
319.
Las luchas internas
de los años sesenta habían dejado
divididas y debilitadas a las FAR. La Acción
Cívica del Ejército, las nuevas
técnicas de combate y la generalización
del enfoque de contrainsurgencia que incluyó
el terror y la utilización de civiles paramilitares,
originaron la deserción dentro de las filas
guerrilleras y llevaron su ulterior derrota militar.
320.
Durante los años
setenta las FAR y el PGT se reconstruyeron internamente,
a la vez que surgieron nuevas organizaciones rebeldes.
Algunos líderes y buena parte de los cuadros
intermedios sobrevivientes de la primera etapa
del enfrentamiento pasaron a incorporarse a los
nuevos grupos Ejército Guerrillero de los
Pobres (EGP) y la Organización del Pueblo
en Armas (ORPA).
321.
Dentro de las rupturas
destaca el cambio generacional en la composición
de las nuevas organizaciones, así como
la importancia de grupos de jóvenes de
formación cristiana que se radicalizaban
hacia posiciones de izquierda, a través
de su trabajo pastoral de apoyo a los pobres.
Los directivos históricos del PGT fueron
excluidos de las nuevas organizaciones y su influencia
en el seno de las organizaciones guerrilleras
tendió a desaparecer paulatinamente, al
igual que el peso de algunos de los viejos militares
arbencistas. En igual forma, una nueva generación
de jóvenes formados sobre el terreno y
entrenados por lo general en Cuba, sustituyó
a los oficiales que participaron en la sublevación
del 13 de noviembre de 1960 y que habían
formado la primera organización guerrillera
en Guatemala. La rígida cohesión
ideológica dentro del Ejército y
la polarización de la lucha entre éste
y la guerrilla, imposibilitaba que se volviera
a repetir la participación de oficiales
del Ejército en organizaciones insurgentes.
322.
Todas las organizaciones
guerrilleras fueron influidas por la doctrina
marxista, aunque sus interpretaciones y aplicaciones
prácticas variaban según cada organización.
Está claro que para la primera generación
de insurgentes, la referencia internacional fueron
los países del bloque socialista y sus
regímenes políticos de partido único.
Para la siguiente generación, de los años
setenta y ochenta, las referentes fueron Cuba
y luego, Nicaragua. Por dos razones, sin embargo,
es difícil evaluar la concepción
de Estado o el modelo político que hubieran
impulsado. En primer lugar, hubo muy poca elaboración
con respecto a un programa político concreto,
más allá de los cinco puntos generales
anunciados en el documento que proclama la formación
de la URNG.232
En segundo lugar, generalmente, sus documento
presentaron planteamiento coyunturales, sobre
situaciones concretas, que proporcionan pocos
elementos para formar una convicción sobre
el tipo de gobierno que hubieran erigido. Por
ello, no se puede establecer si la insurgencia
hubiera aceptado un Estado de Derecho, o si hubiera
optado por una dictadura marxista, negando la
igualdad democrática de los ciudadanos.
323.
Lo que tradicionalmente
se conoció en Guatemala como "auge del
movimiento de masas" (1975-78) se desarrolló
con independencia de la guerrilla. El acercamiento
entre la insurgencia y las organizaciones populares
se produjo más adelante, con un saldo trágico
para estas últimas. Esta situación
fue muy grave a partir de 1978, cuando arreció
la represión en contra de sindicatos, organizaciones
estudiantiles, campesinas y de pobladores, pero
también en contra de la Universidad de
San Carlos de Guatemala, partidos políticos
de oposición como la DC, el Frente Unido
de la Revolución (FUR) o el Partido Socialista
Democrático (PSD).233
Surgimiento del Ejército Guerrillero
de los Pobres (EGP)
324.
Este nuevo grupo
guerrillero fue producto de la convergencia de
algunos miembros del Frente Guerrillero Edgar
Ibarra de las FAR que se entrenaban en Cuba, de
miembros de la Juventud Patriótica del
Trabajo (JPT) que estudiaban en la República
Democrática Alemana y de estudiantes católicos
del grupo CRATER que apoyaban a campesinos en
Huehuetenango.234
Sus orígenes se remontan a la publicación
en la Habana del llamado Documento de Marzo, elaborado
por su futuro dirigente, Ricardo Ramírez
(comandante Rolando Morán) en el que se
adelantan críticas al movimiento insurgente
en Guatemala y al funcionamiento de las FAR.235
326.
Se trató
de una agrupación formada en el exilio,
producto de la decisión de sus integrantes
de continuar la lucha armada, consecuencia de
la crisis de las FAR, de la cual se separaron
parte de sus militantes y que contó con
apoyo inicial de Cuba.236
Los dirigentes de la organización guerrillera
bautizada inicialmente como Nueva Organización
Revolucionaria de Combate (NORC) consideraban
que la principal fuerza motriz de la revolución
debía ser el campesinado pobre indígena.
Ello determinó que eligieran el territorio
en función de la presencia de dicha población,
y no exclusivamente por lo agreste de la geografía,
como había ocurrido con las FAR en los
años sesenta.
327.
La selección
del Altiplano occidental para principiar las operaciones
también se debió a la limitada presencia
del Ejército en la región, lo que
facilitaba el desarrollo inicial del proyecto
insurgente. El nuevo enfoque estratégico
dividió el país en tres planos:
montaña, ciudad y llano.237
En la montaña, el propósito era
constituir el ejército guerrillero popular,
para lo que era esencial el apoyo de los campesinos
medios y pobres. En la ciudad la fuerza social
básica era la clase obrera, mientras que
en el llano (sobre todo en la Costa Sur) el sostén
popular sería el proletariado agrícola.
En cada uno de estos planos las acciones debían
dirigirse a captar los apoyos correspondientes
de los grupos sociales considerados como fuerzas
fundamentales.238
328.
El 19 de enero
de 1972 la primera columna guerrillera proveniente
de México ingresó por Ixcán,
al norte del departamento de Quiché, para
luego dirigirse a Huehuetenango y el sur de Quiché.
Entre 1972 y 1978, el EGP se dedicó a implantarse
en la zona seleccionada. La primera acción
pública importante fue la ejecución
del finquero José Luis Arenas (conocido
como "Tigre de Ixcán"), el 7 de junio de
1975.239
Tuvo un carácter simbólico,240
aunque la reacción del Ejército
no se hizo esperar, por lo que este hecho se considera
como el inicio de las acciones armadas en aquella
región.
Surgimiento de la Organización del
Pueblo en Armas (ORPA)
329.
De igual manera
que el EGP, la Organización del Pueblo
en Armas (ORPA) se nutrió con disidentes
de las FAR que expresaban críticas a los
planteamientos iniciales de esta agrupación.241
Desde 1964 consideraban que una guerrilla aislada
como ocurrió con las FAR en la Sierra de
Las Minas no podía sobrevivir sin el apoyo
de una organización clandestina y que la
contrainsurgencia buscaría golpearlos en
su primera etapa, cuando los militantes hacían
su trabajo inicial de implantación.242
330.
A estas críticas,
los fundadores de la nueva organización
insurgente también añadían
su preocupación por la falta de incorporación
del indígena a la lucha revolucionaria.
Entre 1968 y 1971 los debates sobre el racismo
en la sociedad guatemalteca y sobre la polarización
entre mayas y ladinos, recibieron un fuerte impulso,
a raíz de la difusión de las obras
de Carlos Guzmán Bockler y Jean Loup Herbert,
así como las de Severo Martínez
Peláez.243
331.
La polémica
influyó en la discusión que hasta
entonces existía sobre la percepción
clasista del proceso revolucionario y contribuyó
a dar al tema indígena un lugar que nunca
antes había ocupado en la concepción
política ni en la tradición académica
en el país. Tal discusión también
pesó en el grupo que formaría la
futura ORPA en 1972.
332.
Tal como ocurrió
con el EGP, la región escogida derivaba
de la presencia indígena y de la relación
entre el Altiplano y la Costa Sur. Originalmente,
la ORPA pretendía desarrollarse con continuidad,
desde la frontera de México hasta la capital,
para "romper el bloque agrario" del país.
De hecho, logró implantarse en el suroccidente
del departamento de San Marcos, sur de Sololá,
Quetzaltenango y Chimaltenango.244
La ORPA estuvo ocho años en formación,
desde su separación de las FAR en 1972.
Su primera acción guerrillera la realizó
el 18 septiembre de 1979 cuando atacó la
finca Mujulliá, en el municipio de Colomba,
Quetzaltenango.
333.
A partir de la
crítica a la concepción del foco
guerrillero, se estimó que era indispensable
establecer contactos con los "movimientos de masas"
y las organizaciones populares, pero manteniendo
su independencia, es decir, sin incorporarlas
a la "vanguardia armada". Las luchas legales de
tales organizaciones debían apoyarse pero
nunca pretender dirigirlas, para que no se confundieran
con la guerrilla que era clandestina.245
El enfoque estratégico de las Fuerzas
Armadas Rebeldes (FAR)
334.
Luego de su derrota
militar en el oriente y de la desarticulación
de sus comandos en la ciudad capital, las FAR
se trasladaron al norte del país con la
intención de formar una columna madre en
la región de las Verapaces. A partir de
1970 se trasladaron al Petén para crear
ahí una retaguardia estratégica
y un corredor de armas que les permitiera operar
con mayor seguridad por las condiciones geográficas
del lugar.246
En marzo de 1972 las FAR habían logrado
establecer tres columnas en el sur de Petén,
sufrieron un cerco operativo del Ejército,
en el que murieron varios jefes guerrilleros,
por lo que la presencia de esta organización
en aquel departamento se limitó fuertemente.247
Entre 1975 y 1979, las FAR intentaron reconstruir
su frente en Petén y los regionales de
occidente, sur y la capital.
335.
Durante la conferencia
que las FAR llevaron a cabo entre diciembre de
1970 y enero de 1971, y que coincidió con
la ofensiva urbana del Ejército en la capital,
se analizó la derrota militar y política
del movimiento revolucionario, juzgada como "parcial".
En la misma reunión resolvió acercarse
al movimiento de masas para impulsar sus luchas
reivindicativas y generalizar la guerra de guerrillas
en cualquier terreno, así como tomar en
cuenta a los indígenas. Como señaló
uno de sus dirigentes:
"En un momento
determinado tuvimos que desmovilizar a gran parte
de las guerrillas para dedicarnos al trabajo de
masas".248
336.
A partir de 1975
un sector de los líderes demócrata-cristianos,
tanto partidistas como de los sindicatos en los
que influía esta corriente, fuertemente
impactado por el fraude electoral de 1974 en contra
de su candidato, tomó la decisión
de engrosar las filas de las FAR. Así pasó
a apoyar el "trabajo de masas" de dicha organización
entre los sindicatos y el movimiento campesino,
así como dentro de algunos sectores universitarios.
Los nuevos planteamientos del Partido Guatemalteco
del Trabajo (PGT)
337.
Luego de su rompimiento
con las FAR, el PGT continuó con problemas
internos, la discusión se daba entre quienes
apoyaban la lucha armada y quienes se oponían
a ella. A pesar de ello en el IV Congreso del
Partido, celebrado en diciembre 1969, el PGT ratificó
la vía armada como forma de lucha, pero
sin rechazar el trabajo legal con organizaciones
populares y sindicales y las alianzas con partidos
políticos considerados progresistas, así
como el recurso electoral.
338.
Como lo señala el documento emitido luego
del Congreso:
"Nuestro partido
viene elaborando entre discusiones internas y
combates revolucionarios, su orientación
y ha llegado a la conclusión de que, en
las actuales condiciones históricas, la
salida que se ha impuesto al país es la
vía violenta, el camino armado de la revolución
guatemalteca (...)".249
"Como en otros
países de condiciones parecidas al nuestro
la lucha armada de los pueblos por resolver sus
problemas fundamentales y alcanzar la plena liberación
nacional adquiere la forma de una guerra revolucionaria
popular o guerra revolucionaria del pueblo, como
la hemos llamado".250
339.
En su nuevo planteamiento
estratégico, el PGT destacaba el carácter
prolongado del enfrentamiento y se proponía
realizar la lucha armada en tres etapas: 1) la
concientización de las masas y la conformación
de unidades guerrilleras, 2) la confrontación
militar directa y 3) la insurrección general
para alcanzar el poder. Para el partido comunista
la cuestión indígena no era un factor
estratégico importante, pues consideraba
que la contradicción principal debía
continuar planteándose en términos
de clase, y dándole menos relevancia a
la problemática étnica, como lo
pretendían el EGP y la ORPA. Una derivación
del IV Congreso fue la creación de un brazo
guerrillero propio del Partido al que se le denominó
Fuerzas Armadas Revolucionarias, cuyos operativos
fueron muy reducidos, debido a la represión
estatal que existía en la ciudad capital.
340.
En 1972 el PGT
se planteó un reajuste táctico que
proponía la ampliación del trabajo
político con el sector obrero y campesino.
Muchos de sus planes fueron frustrados cuando
en septiembre de ese año las fuerzas de
seguridad ejecutaron a la mayor parte de los miembros
de la comisión política del partido.
341.
Luego, en 1974
fue asesinado su secretario general, Huberto Alvarado,
y en 1976 uno de los principales directivos, Bernardo
Alvarado Monzón. La muerte, ese mismo año,
de Joaquín Noval, uno de sus teóricos
más influyentes, acrecentó las disputas
internas y debilitó aún más
al partido.
342.
Una de las conclusiones
del Reajuste Táctico fue la creación
de una nueva comisión militar que sustituyó
a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que se
denominó la COMIL. Las reservas de la dirección
del partido hacia el trabajo de la misma, la cual
se había extendido y adquirido influencia
dentro de las organizaciones sindicales de la
ciudad, la Costa Sur y el Occidente, originó
que dicha comisión se separara de su organización
de origen en 1978, luego de los acontecimientos
de Panzós. Con ello, el partido perdió
su estructura militar. Ese mismo año surgió
otra división dentro de la organización
comunista, al conformarse el Núcleo de
Dirección Nacional.
Relación de las organizaciones guerrilleras
con la población y la "cuestión
indígena"
343.
En lo que concierne
a las nuevas organizaciones insurgentes, se caracterizaron
por la redefinición de sus enfoques estratégicos
para impulsar la lucha revolucionaria. Esto implicó
la selección de territorios distintos y
un esfuerzo consciente por incorporar a un sector
de la población que no había estado
presente en la primera etapa de dicho conflicto:
el pueblo maya. Todo ello se planteó dentro
del objetivo de ampliar la "base social" de la
guerrilla.
344.
Resulta evidente
que la amplitud y profundidad que alcanzó
el movimiento insurgente en estos años
(1971-1978), guarda relación con el trabajo
que desarrollaron las organizaciones guerrilleras,
lo que permitió un mayor apoyo de la población
civil respecto de la situación que las
caracterizó durante la década de
los sesenta. También fue una de las razones
por las cuales el Ejército, sobre todo
a partir de la ofensiva de 1981, consideró
igualmente a la población como un objetivo
militar y descargó sobre ella desproporcionadas
acciones de contrainsurgencia.
345.
La relación
entre las organizaciones guerrilleras y la población
fue compleja. Pueden señalarse como elementos
que hacían difícil desentrañar
dicha complejidad: el temor de admitir algún
tipo de colaboración o participación
con la guerrilla, dada la persecución a
la que ésta fue sometida, la práctica
de "compartimentar" la información; el
fracaso mismo del proyecto insurgente. Es necesario
tener presente que las situaciones y las experiencias
variaron mucho entre una comunidad y otra, por
lo que es recomendable la prudencia respecto a
las generalizaciones.
346.
Por otra parte,
las relaciones entre la población civil
y la insurgencia también dependieron, en
parte, del tipo de organización insurgente
y de las áreas geográficas en que
las mismas se produjeron. Así, de acuerdo
con la perspectiva del EGP:
"La lucha política
de masas y la lucha armada se combinan en toda
la Guerra Popular Revolucionaria... pero no de
igual manera ... en la montaña, la lucha
armada es la forma fundamental de lucha y la de
masas su complemento estratégico. En cambio
en la capital y otras ciudades importantes, la
lucha de masas es la forma fundamental de lucha.
La lucha militar y ... la lucha de masas se unen
haciéndose una sola en los momentos finales
de la guerra, en las insurrecciones".251
347.
La presencia del EGP se construyó en gran
parte sobre las organizaciones sociales comunitarias
del Altiplano occidental y utilizó el trabajo
de concienciación que habían realizado
la Iglesia Católica (la Acción Católica
y luego el CRATER entre otras organizaciones),
las ligas campesinas y el Partido Democracia Cristiana
Guatemalteca:
"La Acción
Católica al lado de otras organizaciones
no confesionales, había buscado por la
vía pacífica de proyectos económicos
alternativos, por la vía de la organización
partidaria legal, por la vía de la organización
legal un cambio en unas condiciones que sometían
al pueblo a la muerte lenta de la explotación
y la miseria ... Descubrió que se habían
cerrado todos los caminos, que se habían
estrechado todos los espacios. El movimiento popular
cristiano y no convencional, en su lucha liberadora
era como un río que llevaba cada vez más
caudal ... este río impetuoso pero sin
derrotero claro, se encontró en un momento
histórico con otro río subterráneo
pero caudaloso y con una dirección definida,
que era la guerrilla".252
348.
Los activistas
del EGP iniciaron sus encuentros durante la década
de los setenta, buscando las organizaciones sociales
existentes y los líderes comunitarios.
Divulgaban los objetivos de la guerrilla, promovían
la formación de comités locales
de apoyo y capacitaban a algunas personas en técnicas
de autodefensa y manejo de armas. Como se mencionó
en el apartado anterior el terremoto de 1976 puso
de manifiesto las grandes desigualdades sociales
y económicas existentes en el país,
la poca capacidad del Estado para atender a los
damnificados e incrementó las relaciones
de solidaridad y la comunicación entre
las comunidades, así como las organizaciones
populares. Este clima fue aprovechado por algunas
de las organizaciones insurgentes para su trabajo
político. En este trabajo se mezclaban
reivindicaciones sociales iniciales con las propuestas
de lucha armada:
"Ellos, los
líderes comunitarios, estaban promoviendo
la revolución para reclamar las tierras
... una buena educación, que se respetara
la dignidad (pues) no (había) derecho de
platicar, libre organización, etc."253
349.
En general, las
relaciones entre la guerrilla y la población
indígena, tuvieron un carácter complejo
y no unidireccional. Como ya se destacó
en secciones precedentes de este capítulo,
estas relaciones pusieron de manifiesto un interés
compartido: la unión de los ladinos pobres,
con los mayas, los excluidos de siempre. Desde
la perspectiva de la población maya hubo
múltiples factores mediante los cuales
se expresó este interés, como revelan
las siguientes opiniones.
350.
La ORPA por su parte, postulaba una relación
diferente: no confundir las estructuras o acciones
armadas de tipo clandestino con las protestas
sociales y económicas, por razones políticas
y de seguridad:
"Mezclar la
lucha reivindicativa de los sindicatos, de los
campesinos, la lucha estudiantil abiertamente
con la lucha guerrillera, era muy peligroso. Podía
terminar en una represión sangrienta de
esas organizaciones de tipo reivindicativo ...
había que mantener y respetar la división
[entre] la lucha legal reivindicativa y
la clandestina armada".254
351.
Este planteamiento, que consistía en mantener
la separación entre la población
y la vanguardia armada y clandestina, así
como el menor desarrollo relativo que en términos
de influencia territorial y política alcanzó
la ORPA, influyeron para que el número
de comunidades rurales golpeadas por la ofensiva
del Ejército de 1981-1982, fuera menor
que en el área de operaciones del EGP,
una zona también de mayoría de población
maya.
352.
El hecho de que el EGP no mantuviera esta división
entre lucha legal y lucha clandestina armada explicaría
en parte su mayor difusión y peso dentro
del conjunto de organizaciones guerrilleras; pero
también que las comunidades rurales de
su área de influencia hayan sido tan duramente
golpeadas durante las campañas contrainsurgentes.
353.
Para un ex combatiente indígena de Chimaltenango:
"... Habría
que ver la causa de la guerra; la guerra no surgió
así, por así... llegaba por ejemplo
cualquier organización guerrillera a la
aldea y les decían: miren señores,
hay que luchar por esto y esto y no se lo estaban
inventando pues. La gente pues ni modo decía,
sí es cierto y como no estamos muy lejos
de mucha gente ... por ejemplo, mis papás
y todos esos que vivieron el 44 y sabían
los logros que tuvo la revolución del 44.
Entonces dicen si eso fuera, vamos bien pues.
Entonces la gente se animó".255
354.
Según un joven dirigente k'iche' que más
tarde se convirtió en guerrillero:
"Yo siento que
la memoria histórica de los pobres indígenas
es muy potente, pero sobre todo una memoria con
una reivindicación histórica, reivindicación
política, que entiende que este no es su
sistema, este no es su Estado y encuentra en ese
momento ... la posibilidad histórica de
liberación, de cambio de este sistema.
Claro, la guerrilla anuncia la posibilidad del
derrocamiento de Lucas y la instauración
de un Gobierno revolucionario. Eso prendió
en la gente".256
355.
Es posible considerar
que mientras la guerrilla buscaba ampliar sus
bases de apoyo y ganar adeptos para su causa,
muchos dirigentes mayas vieron en el movimiento
insurgente un canal para que avanzara la suya.
Otros, por su parte, se incorporaron cuando sus
intentos de cambio por otras vías no fructificaron
o fueron reprimidos.
"Soy un campesino
pobre... mi papá y mi mamá es puramente
campesino pobre y es puramente viajero en las
costas. Yo tengo siete años cuando empecé
a viajar como cuadrillero con mi papá en
las costas. Estuve mucho tiempo en la costa porque
no teníamos tierra para cultivar con mi
papá... Cuando ya tenía 19 años...
participé en una huelga salarial en la
finca Pantaleón de Escuintla ... nos despidieron
a la mayoría de nosotros en el corte de
caña y otros obreros del Ingenio Pantaleón.
Fue entonces la última vez que trabajé
con los patrones en la costa... en el día
12 de diciembre del año 1980 me alcé
con la guerrilla".257
356.
En algunos casos,
la actuación de la guerrilla, seguida de
la respuesta del Ejército, provocó
reacciones imprevistas. Así sucedió
luego de la ejecución del finquero Arenas
Barrera en Ixcán, el 7 de junio de 1975,
cuando se produjo un crecimiento no esperado del
EGP, como consecuencia de las represalias del
Ejército.258
357.
También se registraron situaciones en
las que la incorporación fue forzada, especialmente
durante los años más álgidos
del enfrentamiento, como se evidencia en las siguientes
entrevistas colectivas:
"[En 1980] llegó
a la comunidad un grupo de personas, la gente
creía que eran soldados porque entraba
a las casas por la fuerza, abrían la puerta
... y obligaban a la gente para que se organizaran
en el EGP ... estaban cubiertos del rostro, les
ofrecían muchas cosas, les decían
que iban a derrocar a los ricos, les ofrecían
tierras de la costa y mejorar sus condiciones
de vida ...".259
"En otras aldeas...
se resistieron [a participar con la guerrilla]
y si alguien se quejaba al Ejército, la
guerrilla lo sacaba. En esos momentos es cuando
empezaron a presionar a la gente, cuando la presión
del Ejército también se intensificó
[y se decía] o te quedas o te vas;
es decir o te aliás o te matamos".260
358.
Es necesario tener
presente, sin embargo, que el acercamiento entre
ladinos radicalizados y mayas, no se tradujo en
una alianza en igualdad de condiciones. Así,
a pesar que la insurgencia recogió a través
de su discurso muchas de las demandas sociales
y económicas de la población maya,
no logró elaborar una propuesta que expresara
en forma suficiente y equilibrada sus reivindicaciones
específicas como pueblo diferente (idiomas,
espiritualidad, autoridades representativas, derecho
consuetudinario, etc.). Por otra parte, el debate
sobre las reivindicaciones sociales y económicas
de los mayas como campesinos, se fue debilitando
en favor de una visión más "clasista",
a medida que el enfrentamiento armado se agudizaba
y predominaba el pensamiento vertical y militarista,
lo que puede explicar la ausencia de mayas en
los puestos de alto mando de la guerrilla