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Capitulo
II: Volumen 2
LAS
DESAPARICIONES FORZADAS
384.
La Declaración
de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Protección
de todas las Personas contra las Desapariciones Forzosas,1
de 18 de diciembre de 1992, expresa en su articulo 2: "Todo acto
de desaparición forzada sustrae a la víctima de la
protección de la ley y le causa graves sufrimientos, lo mismo
que a su familia. Constituye una violación de las normas
del derecho internacional que garantizan a todo ser humano, entre
otras cosas, el derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica,
el derecho a la libertad y a la seguridad de su persona y el derecho
a no ser sometido a torturas ni a otras penas o tratos crueles,
inhumanos o degradantes. Viola además, el derecho a la vida
o lo pone gravemente en peligro".
385.
En los Considerandos de la citada Declaración,
la Asamblea General expone:
"Profundamente preocupada por el hecho de que en
muchos países, con frecuencia, de manera persistente, se
produzcan desapariciones forzadas, es decir, que se arreste, detenga
o traslade contra su voluntad a las personas, o que éstas
resulten privadas de libertad de alguna otra forma por agentes gubernamentales
de cualquier sector o nivel, por grupos organizados o por particulares
que actúan en nombre del gobierno o con su apoyo directo
o indirecto, su autorización o asentimiento, y que luego
se niegan a revelar la suerte o el paradero de esas personas o a
reconocer que están privadas de la libertad, sustrayéndolas
así a la protección de la ley".
386.
La jurisprudencia emanada de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, ha subrayando que:
"La desaparición
forzada constituye una violación múltiple y continuada
de varios derechos protegidos por la Convención y que los
Estados Partes están obligados a respetar y garantizar. La
práctica de desapariciones, a más de violar directamente
numerosas disposiciones de la Convención, como las señaladas,
significa una ruptura total de este tratado, en cuanto implica el
craso abandono de los valores que emanan de la dignidad humana y
de los principios que más profundamente fundamentan el sistema
interamericano y la misma Convención. La existencia de esa
práctica, además, supone el desconocimiento del deber
de organizar el aparato del Estado, de modo que se garanticen los
derechos reconocidos en la Convención".2
387.
Teniendo presente que la desaparición forzada
implica la violación de varios derechos en forma simultánea
o sucesiva, a continuación se hace referencia a los diversos
instrumentos internacionales que aluden a esos mismos derechos.
388.
En el ámbito
del derecho internacional humanitario o derecho de los conflictos
armados, los Convenios de Ginebra de 1949, en su artículo
3 común, prohiben, en cualquier tiempo y lugar, "los atentados
contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio
en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura
y los suplicios", aplicados contra las personas que no participen
directamente en las hostilidades, esto es, contra de la población
civil. Más aun, similares prohibiciones engloban a "los miembros
de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas
puestas fuera de combate por enfermedad, heridas, detención
o por cualquier otra causa".
389.
Entre los instrumentos internacionales que protegen
la amplia gama de derechos humanos que vulnera la desaparición
forzada de personas, deben reseñarse:
El derecho a la libertad
y seguridad de la persona, consagrado en el artículo 3 de
la Declaración Universal de los Derechos Humanos; el artículo
9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos;
el artículo 1 de la Declaración Americana de los Derechos
y Deberes del Hombre y el artículo 7 de la Convención
Americana de Derechos Humanos. El derecho a no ser arbitrariamente
detenido ni preso, sancionado en el artículo 9 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos; el artículo 9 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos; el artículo 25 de
la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre
y el artículo 7 de la Convención Americana de Derechos
Humanos. El derecho a no ser arbitrariamente privado de la vida,
reconocido en el artículo 3 de la Declaración Universal
de Derechos Humanos; el artículo 6 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos; el artículo 1 de
la Declaración Americana y el artículo 4 de la Convención
Americana de Derechos Humanos.
390.
En el ámbito regional, la Convención
Interamericana sobre Desaparición Forzada de personas, de
9 de junio de 1994, dispone: "La desaparición forzada es
la privación de la libertad a una o más personas,
cualquiera que fuese su forma, cometida por agentes del Estado o
por personas o grupos de personas que actúan con la autorización
o el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de
información o de la negativa a reconocer dicha privación
de libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con lo
cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías
procesales pertinentes".
391.
En lo relativo a la preeminencia del derecho internacional
sobre el derecho interno, la Constitución de 1985 establece
el siguiente principio: "En materia de derechos humanos, los tratados
y convenciones aceptados y ratificados por Guatemala, tienen preeminencia
sobre el derecho interno".
392.
La desaparición
forzada en Guatemala constituyó una de las violaciones de
los derechos humanos más graves y reiteradas durante el enfrentamiento
armado interno. La CEH recibió información sobre 6,159
personas víctimas de desaparición forzada en Guatemala.
393.
Con el objeto de guiar al lector se presentarán
las diferentes etapas que atraviesa el fenómeno de la desaparición
forzada en Guatemala, el trabajo de seguimiento y selección
de la víctima, la captura, el interrogatorio en el que se
evidencia el papel de los organismos de Inteligencia militar del
Ejército y las actuaciones, casi siempre omisivas, del Organismo
Judicial, con las que se terminó de configurar esta violación.
Periodización y regionalización
de la desaparición forzada en Guatemala
394.
La CEH registró
un total de 61648 violaciones de derechos humanos, de las cuales
6159 corresponden a casos de desapariciones forzadas cometidas durante
el período que abarcó el enfrentamiento armado. La
práctica de desapariciones forzadas alcanzó un significativo
aumento entre 1979 y 1983, período que coincide con la mayor
agudización del conflicto y con la práctica de desapariciones
forzadas masivas en el área rural. (Véase Gráfica
1).
Gráfica
1
395.
En la gráfica
1, se observa que durante el período que corre entre los
años 1979 y 1983, la curva de las desapariciones forzadas
se encuentra siempre por debajo de las ejecuciones arbitrarias.
El período aludido corresponde a la etapa de mayor agudización
del enfrentamiento, en que los derechos humanos se violaron de manera
abierta y masiva por parte del Estado, particularmente el derecho
a la vida, a través de ejecuciones arbitrarias individuales
y colectivas, masacres y desapariciones forzadas.
396.
No obstante, si
se observan otros períodos del enfrentamiento armado, particularmente
los anteriores y posteriores al tiempo que corre entre los años
1979 y 1983, la muestra estadística indica que no siempre
fue la ejecución arbitraria, la violación cometida
con mayor frecuencia por los agentes del Estado (Véase Gráfica
2).
Gráfica
2
397.
En efecto, podemos observar como durante los años
1971, 1975 y 1976 la desaparición forzada fue un método
de violación a los derechos humanos aplicado con preferencia
a la ejecución arbitraria.
398.
La aplicación
de un método con preferencia sobre otro, coincide con la
mayor o menor agudización del enfrentamiento, en la medida
que una guerra abierta favorece la comisión de ejecuciones
arbitrarias con mayor descaro. La manera soterrada y siempre clandestina
que conlleva la práctica de la desaparición forzada,
se aviene mejor a una etapa de desarrollo de los grupos insurgentes
y partidos políticos de oposición, previa a la agudización
del enfrentamiento, en la medida que busca impedir su consolidación
y fortalecimiento y ofrece mejores posibilidades de mantener oculta
la autoría de la violación.
399.
En esa medida, durante la primera etapa del enfrentamiento
armado, la desaparición forzada fue aplicada específicamente
contra miembros de dirigencias de organizaciones políticas
y sociales con el propósito de lograr un objetivo: impedir
el fortalecimiento de las organizaciones.
"El procedimiento
directo, consiste en privar al elemento subversivo de toda posibilidad
de fortalecer su movimiento. En esta etapa, el movimiento subversivo,
por lo general, carece de vida propia, todo depende de sus jefes,
que son en consecuencia, sus elementos claves".3
400.
La mayor frecuencia en la comisión de desapariciones
forzadas en la etapa previa a la mayor agudización del enfrentamiento,
permite también demostrar que las tareas de Inteligencia
fueron implementadas por el Estado a lo largo de todo el enfrentamiento
armado.
401.
Una vez iniciado
el diálogo entre las partes, se observa una notable disminución
en el número y frecuencia de violaciones de los derechos
humanos, específicamente en lo relativo al derecho a la vida,
en su forma de aparición más evidente: las ejecuciones
arbitrarias; sin embargo, la práctica de la desaparición
forzada decrece en menor proporción que aquella. (Véase
Gráfica 3).
Gráfica
3
402.
Retomando nuestro
análisis preliminar, en el sentido que las ejecuciones arbitrarias
y masacres, constituyen violaciones de los derechos humanos cuya
notoriedad es imposible de ocultar y que la desaparición
forzada, permite, dada su sofisticada forma de comisión,
distraer y confundir, principalmente respecto de la identidad de
los autores, ésta violación se ajusta en forma más
cómoda el período de diálogo. La anterior afirmación
encuentra su respaldo en la existencia de la violación durante
todo el enfrentamiento armado, inclusive durante el año 1996.
403.
En términos
generales, no se observaron cambios o alteraciones sustantivas en
su forma de ejecución a lo largo del tiempo, salvo la relación
con la mayor frecuencia y cantidad de violaciones de esta naturaleza
cometidas entre 1979 y 1983 y que guarda estrecha relación
con la agudización del enfrentamiento. No obstante lo anterior,
la diferencia más significativa en la práctica de
ésta violación se encontró en las formas de
operar que implementaron los responsables en el escenario rural
de las aplicadas en las áreas urbanas.
404.
En las áreas rurales además de los
rasgos de selectividad en la aplicación de la desaparición
forzada contra víctimas individuales -líderes y dirigentes
comunitarios-, se constató una mayor intensidad en los niveles
de violencia empleados, mayor frecuencia de desapariciones forzadas
que en la ciudad y una labor de Inteligencia implementada básicamente
a través de la utilización de listados de nombres
y de delatores que actuaban enmascarados o encapuchados.
"Entre los soldados
había una persona que se encontraba con la cabeza cubierta
con un gorro pasamontañas y cubierto su cuerpo con una capa
para lluvia color verde olivo, sin hablar, únicamente señalaba
a la gente. Mientras el encapuchado señalaba los soldados
le dijeron a la gente que se agachara".4
405.
Lo anterior trajo
como primera consecuencia que la mayoría de las víctimas
de desapariciones forzadas son indígenas. Una segunda consecuencia
tuvo que ver con la menor dificultad que representó para
la CEH establecer la autoría de las desapariciones forzadas
practicadas en el campo. En efecto, la mayor indefensión
en la que se encontraba la población rural facilitó
que las violaciones de los derechos humanos fueran cometidas con
mayor frecuencia, intensidad e impunidad.
406.
En las áreas urbanas en cambio, se observó
un marcado interés en los agentes del Estado por mantener
oculta la identidad de los autores, lo anterior se evidencia en
la utilización de distractores-disfraces, rostros cubiertos,
carros sin placas- así como también en la actuación
a altas horas de la noche.
407.
Las regiones del
país que resultaron más golpeadas con la práctica
de esta violación fueron, en primer término el departamento
de Quiché con 36%. A continuación se ubican en los
departamento de Alta Verapaz, Chimaltenango, San Marcos, Huehuetenango,
Guatemala, Petén y Sololá. (Véase Gráfica
4).
Gráfica
4
408.
Reduciendo geográficamente
nuestro enfoque, se ha podido detectar que algunos municipios de
estos departamentos fueron duramente golpeados con la práctica
de desapariciones forzadas, así, dentro del departamento
de Quiché, las acciones del Estado se concentraron principalmente
en los municipios de Ixcán, Chichicastenango, Santa Cruz
del Quiché y Chajul. En el departamento de Guatemala, en
la capital. En el departamento de Chimaltenango, los municipios
más afectados fueron San Martín Jilotepeque, y San
José Poaquil. En Huehuetenango, los municipios de San Miguel
Ixtahuacan, San Idelfonso Ixtahuacan, Huehuetenango y Aguacatan.
En Petén, los municipios de Dolores y Santa Ana. En Alta
Verapaz, los municipios de San Cristobal Verapaz, Santa Cruz Verapaz,
Chisec, Cobán, Cahabón, y Panzós. En Sololá,
los municipios de Sololá y Santiago Atitlán.
Los autores de las desapariciones forzadas
409.
La desaparición
forzada fue el resultado de la puesta en práctica de la estrategia
contrainsurgente implementada en Guatemala por el Estado a través
del Ejército, las PAC, Comisionados Militares, Guardia de
Hacienda, Policía Nacional, Judicial y Escuadrones de la
Muerte. Las víctimas de este tipo de violación de
los derechos humanos se encuentran a lo largo de todo el período
que cubre el enfrentamiento armado.
Gráfica
5
Nota: El porcentaje de cada responsable se calcula
sobre el total de Desapariciones Forzadas, sin consideración
si su actuación fue individual y en colaboración con
otro.
410.
Del total de desapariciones forzadas registradas
por la CEH; el 80% fueron perpetradas por el Ejército, 12%
fueron cometidas por las Patrullas de Autodefensa Civil, el 8% fueron
cometidas por otras fuerzas de seguridad, principalmente la Policía
Nacional (Véase Gráfica 5).
411.
La participación individual del Ejército
en la comisión de desapariciones forzadas se dio principalmente
en el campo, donde se aplicó tanto en forma individual y
masiva como selectiva e indiscriminada.
412.
Vale anotar que a
diferencia de las ejecuciones arbitrarias y las torturas, en un
porcentaje significativo (8%), de las desapariciones forzadas, no
se tuvo ninguna información que permitiera establecer los
responsables de estas violaciones. Esta situación revela
una característica importante de la desaparición forzada,
en donde además del desaparecimiento de la víctima,
se buscaba borrar las evidencias sobre las autorías de estos
hechos.
413.
La participación
individual del Ejército en la comisión de desapariciones
forzadas se dio principalmente en el campo, donde se aplicó
tanto en forma individual y masiva como selectiva e indiscriminada.
El 81% de las desapariciones forzadas cometidas por el Ejército
fueron efectuadas por dicha fuerza responsable de manera individual.
414.
Pero el Ejército
también actuó de manera combinada con las Patrullas
de Autodefensa Civil. El 11% de las desapariciones forzadas cometidas
por el Ejército, fueron efectuadas en conjunto con las PAC,
y el 6% fueron efectuadas en conjunto con comisionados militares.
415.
De acuerdo a lo anterior
las acciones de los agentes del Estado en la comisión de
las desapariciones forzadas durante el enfrentamiento armado constituyen
graves violaciones de los derechos humanos e infracciones al derecho
internacional humanitario, por lo tanto, el Estado es autor de crímenes
de guerra. Dicha violación fue aplicada sistemáticamente
en distintas regiones y afectó a una gran parte de la población,
constituyendo un crimen de lesa humanidad.
Características de la desaparición
forzada
416.
Una de las técnicas
de exterminio más utilizadas por los agentes del Estado y
que arroja uno de los mayores números de víctimas,
lo constituye precisamente la desaparición forzada de personas.
Existen evidencias de esta violación desde 1954; sin embargo,
durante el período del enfrentamiento armado, la primera
detención seguida de desaparición forzada que se registra
en Guatemala, ocurrió en 1966,5
siendo ésta la primera desaparición forzada masiva
que se conoce en el continente a partir de la implementación
de la denominada Doctrina de Seguridad Nacional.
417.
La desaparición
forzada como método de exterminio de la estrategia contrainsurgente,
tuvo varios propósitos. En su esencia, tuvo por objetivo
desarticular o aniquilar organizaciones políticas, asociaciones
gremiales y populares, capturando y haciendo desaparecer según
criterios selectivos -individual o masivamente- a los cuadros o
supuestos cuadros de dichas organizaciones;6
también persiguió desarrollar tareas de Inteligencia
en las víctimas -a través de la tortura o la violación
sexual-, para obtener información sobre los planes y actividades
de los grupos insurgentes y de la oposición; castigar a las
víctimas -y por intermedio de éstas a la familia,
a la comunidad y a la organización, y propagar el terror
por medio del ocultamiento del detenido y las amenazas frente a
cualquier intento por conocer su paradero. La violación sexual
fue otra de las infracciones de los derechos humanos que coexistió
con la práctica de la desaparición forzada:
"La sacaron de
la casa a las once de la noche (...) bajaron para abajo, dejaron
tirados sus zapatos, a otra cuadra dejaron tirado su delantal, después
dejaron su corte, después dejaron tirada su faja y el gipil
el último más abajo donde está la gasolinera
en la salida para Chicamán (...) fue violada por el capitán
(...) ya no sabemos qué hicieron después con ella..".7
"Después
de las seis de la tarde llegaron carros con vidrios polarizados
y vehículos jeep con hombres armados en su interior, tocaron
la puerta, entraron y luego se escuchó mucho ruido, como
que estuvieran rompiendo cosas, [ la víctima] fue
violada frente a sus familiares y luego la sacaron de su casa y
se la llevaron en uno de los vehículos, ya no supimos de
ella".8
418.
El fin último
de la desaparición forzada es la destrucción de "algo"
-una organización, la propagación de una idea-, a
través de "alguien" -la víctima-. Como técnica
de la guerra contrainsurgente, representó uno de los principales
instrumentos de descabezamiento de las organizaciones sociales.
Este objetivo, que constituye la esencia de la desaparición
forzada, actúa de modo distinto en la ejecución arbitraria.
Mientras en esta última los efectos se producen de forma
inmediata sobre la sociedad y la organización a la que pertenecía
la víctima, en la desaparición forzada los efectos
persisten sin variar en el tiempo.
419.
La ocultación
del paradero de la víctima, de las condiciones físicas
en que se encuentra, de si está aún con vida, si está
siendo sometida a crueles torturas, si está entregando información
sobre la organización o comunidad a las que pertenece, crea
un entorno de incertidumbre que incide con carácter permanente
sobre aquellos que no están capturados y que formaban parte
del diario quehacer de la víctima: su familia, su partido
político, su organización sindical, social, cultural
o sobre los demás habitantes de la comunidad. El efecto de
la desaparición forzada es precisamente que perduren en el
tiempo la duda, el temor, la inseguridad a través de la incertidumbre
que genera el ocultamiento del detenido desaparecido. El grupo al
que la víctima pertenecía, ingresa en un estado mayor
de vulnerabilidad y se autoprotege: paraliza sus actividades, sus
miembros entran en la clandestinidad, la familia busca refugio,
la comunidad huye o se dispersa.
420.
Mediante la práctica de la desaparición
forzada, también se pretendió obtener información
de las víctimas sobre los planes y actividades de los grupos
insurgentes, de la oposición y de cualquier forma de organización
contraria a los intereses del régimen establecido; castigar
a las víctimas -y por intermedio de éstas a la familia,
a la comunidad y a la organización- mediante la aplicación
de torturas y la propagación del terror recurriendo al ocultamiento
del detenido y las amenazas contra sus familiares a fin de reprimir
o paliar cualquier intento por conocer su paradero.
421.
Los testimonios recogidos por la CEH han permitido
detectar que además de los objetivos mencionados, que concurren
en la generalidad de los casos, la desaparición forzada también
fue utilizada como arma de extorsión económica contra
los familiares o como medio de presión para obtener la captura
de algún militante o personas vinculadas a organizaciones
políticas o sociales de oposición. 422.
El carácter más abierto y menos sofisticado
en la práctica de las desapariciones forzadas que caracterizó
la actuación del Ejército lo encarnaron los grupos
paramilitares en las áreas rurales en especial la habitada
por pueblos mayas a lo largo del enfrentamiento; su metodología
brutal facilitó la aplicación de desapariciones forzadas
como mecanismo para resolver problemas personales, apropiarse ilegalmente
de tierras, por envidias, celos y revanchas.
"Los delataron
con el Ejército acusándolos de guerrilleros, pero
en el fondo el problema era una disputa de tierras (...) llegaron
veinticinco militares uniformados, circularon la casa y los sacaron,
diciendo que se los llevaban para una declaración, hasta
la fecha no han aparecido".9
423.
Asimismo, la desaparición forzada afectó
a personas que no tenían ninguna relación política
ni participaban en organizaciones sociales y que fueron capturadas
y desaparecidas por los agentes del Estado en circunstancias totalmente
equívocas, como por ejemplo, haberse encontrado físicamente
en el mismo lugar en el que se secuestró a un dirigente político
o por existir coincidencia de nombre y apellido con otra persona
que era buscada e incluso por, equivocación de los captores
en la determinación del domicilio de la persona buscada.
"Dos policías
llegaron a decir a la familia que se lo habían llevado al
grupo táctico de la zona militar No. 13 y que fue una equivocación
que se les fue de las manos".10
La captura y el ingreso de la víctima
en un circuito de detención clandestina
424.
La desaparición
forzada de personas es una violación esencialmente selectiva;
en consecuencia, en las áreas urbanas las fuerzas de seguridad
desarrollaron labores de Inteligencia previas a la captura, que
incluyeron la obtención de informaciones respecto a las actividades
de la víctima, el seguimiento, la intervención de
líneas telefónicas, la vigilancia en los lugares que
frecuentaban, el control de los movimientos en su residencia, su
lugar de trabajo, una sede sindical etc. En las áreas rurales,
de los abundantes casos de desaparición forzada que fueron
registrados por la CEH, resulta posible apreciar la utilización
de informantes u "orejas", listados de nombres de las personas buscadas,
empleo de encapuchados para señalarlas y el despliegue del
Ejército para controlar las áreas en que habitualmente
se desenvolvían.
425.
Los apresamientos que dieron origen a las desapariciones
forzadas no se practicaron en forma legal, es decir, a través
de mandamientos u órdenes de detención emanadas de
una autoridad competente; en otras palabras, fueron detenciones
ilegales y arbitrarias que se verificaron en las casas de las víctimas,
mientras transitaban por la vía pública, en asambleas
o reuniones, en sus centros de trabajo, en los puestos de registro
y control que el Ejército instalaba en puentes, caminos rurales
y carreteras, en días de plazas y mercado, así como
en el interior de hospitales.
426.
Los lugares utilizados
por los agentes del Estado para efectuar las capturas, cambiaron
durante el enfrentamiento armado. Así, es posible advertir
que durante las décadas de los sesenta y setenta y en las
área urbanas, las fuerzas de seguridad utilizaron indistintamente
la vía pública, los domicilios de las víctimas
o sus núcleos de trabajo para realizar las detenciones.
"Estábamos
parados ahí en la esquina de una de las calles de la colonia,
esperando la camioneta, él para venirse al pueblo, verdad,
a la escuela y los niños al colegio (...) y entonces en el
momento que la camioneta iba a cruzar en la esquina, un carro rebasó
a la camioneta y paró, pero, como uno tiene costumbre de
despedirse primero de los hijos, cuando levanté la vista
voy viendo que ya lo tenía agarrado de los brazos y él
sólo dijo ¨qué es esto?, entonces Suba! dijo un hombre,
entonces el otro dijo: esto se acabó! (...) entonces yo
le dije al hombre Dios mío por qué se lo lleva, a
dónde se lo llevan y él lo que hizo fue forzó
así la mano y le disparó a él, yo digo que
a la pierna, entonces él gritó, así, un grito
de dolor y ya así en zopilotío11
lo tiraron al carro y se lo llevaron".12
427.
En las comunidades rurales, las capturas se efectuaron
durante operaciones militares que incluyeron el ingreso en las comunidades
de camiones del Ejército cargados de decenas de soldados
y en algunas ocasiones con el apoyo de helicópteros.
"Fue el 82 cuando
se empeoró, llegaba el Ejército y sacaba uno por uno
de las casas, ellos tuvieron mucho miedo y sólo las mujeres
se quedaban en las casas (...) la noche del 27 de junio de 1982
los soldados fueron a sacar de su casa a Alberto y nunca apareció.
Lo que sucedía era que alguien se quejaba en el pueblo con
el Ejército, ellos anotaban los nombres y después
venían a traerlos a las casas".13
"Súbitamente
tocaron a la puerta y la esposa de Luis abrió, de golpe entraron
diez soldados al interior de la vivienda (...) Comprobó que
toda la casa estaba rodeada de tropas del Ejército, calcula
que serían unos trescientos los soldados que había
en las cercanías. Al ingresar mostraron una lista de nombres
que llevaba un hombre que aparecía con la cabeza cubierta
por una capucha".14
428.
En la fase más
aguda del enfrentamiento armado y dentro del escenario rural, en
concreto desde finales del año 1979 hasta mediados de 1984,
gran cantidad de capturas dieron origen a desapariciones forzadas
y se efecturaron en puestos móviles de control del Ejército
y de la Guardia de Hacienda. Estos puestos de control y registro
generalmente se ubicaban en puentes o carreteras. De los relatos
de las víctimas se desprende que estos puntos de reconocimiento
llegaron a constituir una fuente de terror para la población,
en tanto que eran los lugares donde por lo común los soldados
detenían a transeúntes, buses de transporte público
y privado, investigando cargas y personas a través de listados.
La mayoría de las veces, las personas que figuraban en las
listas o las que carecían de cédula de vecindad (aunque
no tuvieran aún la edad suficiente para tenerla), eran apartados
del resto de la gente, retenidos en el sitio y no se volvía
a tener noticia de su paradero.
429.
Los testimonios recibidos en este sentido por la
CEH permiten afirmar que la existencia de estos controles y el sistema
de detenciones que en ellos se efectuaban, englobó todo el
territorio nacional, tanto en las áreas rurales más
remotas y apartadas como en la capital, obedeciendo a una política
de control de la población, instrumentada por el Ejército
y fuerzas paramilitares.
"En julio llegó
a Lacamá III a ver a su familia, al día siguiente
emprendió el regreso hacia la capital y con el temor que
existía en ese tiempo le aconsejaron que se fuera de madrugada
porque todos los días los soldados del destacamento de Chupol
instalaban un puesto de registro en la carretera y esto representaba
un peligro para los hombres. Debido a eso decidió irse a
las 6:00, creyendo que a esa hora todavía no estaba funcionando
el puesto de registro. Salió de su casa y abordó el
bus que lo llevaba a la capital, pero al llegar a un punto de la
carretera cerca del destacamento de Chupol, ya estaba activo el
puesto de registro, los soldados pararon la camioneta, bajaron a
los pasajeros y allí lo aprehendieron; desde esa fecha se
desconoce su paradero".15
"El era de la
aldea La Cumbre, lo detuvo el Ejército en un puesto de registro
en la carretera interamericana cuando regresaba de trabajar en la
costa sur. El era un obrero agrícola que trabajaba estacionalmente
en la época de la cosecha de los grandes latifundios de la
costa. Tenía sólo 16 años cuando el Ejército
detuvo el bus en que viajaba y por no tener cédula de vecindad
se lo llevaron".16
"Un día
viernes de 1983 por la tarde, la víctima se dirigía
con su hijo de diez años a la costa sur a vender verduras.
En San Andrés Semetabaj había un puesto de registro,
por lo que el camión en que viajaba fue detenido y ordenaron
a todos los hombres que bajasen. Andrés estaba entre un grupo
de diez personas, y en ese momento un hombre enmascarado que estaba
con los militares lo señaló. Andrés fue apartado
del resto del grupo. Después, los soldados dejaron ir el
camión con toda la gente que había bajado de él".17
"Iban a vender
a Joyabaj pero en el camino que conduce de Choabaj Grande a Joyabaj,
había un grupo de soldados que le hicieron un alto al camión
donde ellos viajaban, los bajaron a todos y se quedaron allí
nueve personas, los otros pudieron seguir porque los soldados le
dijeron al chofer del camión que continuara su viaje, al
día siguiente cuando el camión regresó,
el chofer le entregó a ella el morral de su esposo y le contó
lo sucedido".18
"Eran las nueve
cuando los soldados del Ejército detuvieron el bus donde
iba mucha gente y obligaron a todos a bajarse del mismo, los registraron
por si llevaban armas, documentos secretos y sólo al señor
lo capturaron. El día lunes su esposa fue a buscarlo al destacamento
ubicado cerca del cementerio en la cabecera municipal de Patzún
y fue cuando la gente le comentó que efectivamente el día
domingo, los soldados habían llevado a cuatro hombres al
destacamento, prisioneros que tenían las manos amarradas
detrás de la espalda e iban a pie (...) desde entonces el
señor ya nunca apareció".19
430.
Los hospitales también
fueron utilizados por el Ejército para practicar capturas
que culminaron en desapariciones forzadas o sirvieron para mantener
ocultos a detenidos desaparecidos. Ejemplos de lo anterior se dieron
en el Hospital Nacional de Coatepeque del Departamento de Quetzaltenango,
en el de Mazatenango y en el "Hospitalito" del Segundo Cuerpo de
la Policía Nacional en la capital del país.20
431.
Para facilitar la
actuación del Ejército, el Estado activó un
ingente trabajo de Inteligencia en los centros sanitarios. A través
de redes de informantes que permearon al personal médico
y administrativo de las instituciones, de forma tal que pudieran
ejercer un estrecho control sobre las personas y sus actividades.
"En un principio
el personal del Hospital hacia comentarios, pero, cuando la violencia
se incrementó miraban los cadáveres sin hablar, sabían
que en el Hospital habían orejas, eran de 8 a 10 personas,
algunas tenían sueldo".21
432.
La utilización de redes de informantes dentro
de los centros hospitalarios, además del personal del hospital
civiles u "orejas", contempló la intervención de la
Policía Nacional y del Ejército.
"A través
del parte que siempre hacía el agente de la policía
nacional de turno en el centro hospitalario, el Ejército
conocía de la llegada del herido (...), llegaban, iban directo
a la cama, preguntaban por el nombre del paciente y le daban el
tiro de gracia o lo sacaban del hospital y nunca regresaba".22
433.
El control del Ejército sobre el Hospital
de Coatepeque, permitió a los soldados efectuar detenciones
desde el interior del recinto sanitario, manteniendo amenazado al
personal institucional.
"En una ocasión
el Ejército exigió que se firmara un parte de traslado
al Hospital General de Guatemala de un guerrillero herido. La policía
se lo llevó pero nunca llegó a Guatemala (...) en
la Secretaría del Hospital el teniente dijo que nomás
lo quería mantener con vida para que les dijera dónde
estaban los demás y que después le iban a desaparecer".23
434.
La CEH también tuvo acceso a algunos casos
ocurridos en el Hospital de Mazatenango.
"En una ocasión
(entre 1981 y 1983), llegaron heridos dos hombres, uno anciano y
otro joven. Los operaron, en un caso fue una operación prolongada,
de cuatro horas y en el otro más corta, dos horas, salieron
bien. El médico pasó en la noche y llegaron hombres
armados con pasamontañas y botas del Ejército; el
que iba al frente tenía un carácter diferente, no
habló ni una sola palabra, simplemente entró y señaló
con el dedo a los pacientes. La gente armada les sacó las
sondas, los fueron a tirar a la palangana del Picop y se los llevaron".24
435.
En la investigación realizada por la CEH
respecto del caso de la desaparición forzada de Lucrecia
Orellana Stormont,25
un testigo directo relató haber visto a la víctima
ingresada enferma.
"En el Hospitalito
del Segundo Cuerpo de la Policía Nacional, el día
22 de octubre, que estaba grave, de muerte, muy desmejorada, por
un gran ataque de asma".26
436.
Otro testigo informó
que a la víctima le habían puesto "una capucha
con gamezán y se había deteriorado mucho; que la habían
hospitalizado durante tres días, del 22 al 25 de octubre
y que, luego la regresan a Matamoros".27
437.
Las Fuerzas de Seguridad
aplicaron desde los años sesenta un método de captura
denominado Plan Zona Congelada -Frozen Area Plan-, que consistió
en cercar un área física de varias cuadras -dentro
de cuyo espacio se encontraba la o las víctimas- utilizando
personal policial para evitar la entrada o salida de personas mientras
se desarrollaba la redada. Las operaciones se efectuaban coordinadamente
entre la policía nacional, judicial, militar y el Ejército;28
como ocurrió en la captura de los sindicalistas de la CNT.
"En ese momento
había unas treinta personas en el local de la CNT. En el
momento que sonó el timbre, salí corriendo, detrás
venía otra persona que también fugó de inmediato,
vimos que estaba rodeada la novena y la décima avenida -en
la que el tráfico había sido interrumpido- y estaban
apuntando con sus armas de fuego hacia arriba. Los sujetos apostados
en la calle estaban vestidos de particular y enmascarados, pero
habían tres o cuatro que eran militares, además de
las insignias, por las gorras, el uniforme verde olivo que vestían
y la voz de mando que se escuchaba".29
438.
Otro aspecto que
caracterizó las aprehensiones de las víctimas de modo
especial en las áreas urbanas, fue el ocultamiento de la
identidad de los autores en el momento de practicarlas. Son numerosos
los testimonios recibidos por la CEH, donde se reiteraba que los
responsables actuaban disfrazados, encapuchados o cubriéndose
los rostros con pañuelos. Queda así descrita una forma
de actuación, por parte de los agentes del Estado, realizada
no sólo con el propósito de garantizar la impunidad
del hecho, sino que además constituye uno de los primeros
elementos que perseguían: borrar el rastro del detenido.
"Entró
un grupo de aproximadamente seis hombres, con pelucas muy mal
hechas, de pita esa de maguey, otros tapada la cara con pañuelos,
diciéndome que eran compañeros y que iban a rescatarme,
pero de inmediato me di cuenta de que no se trataba de compañeros,
y me sacaron de la sala en que estaba; al llevarme por los pasillos
del hospital yo grité mi nombre verdadero y que estaba siendo
secuestrado por la G-2".30
439.
Uno de los primeros
efectos de la captura ilegal de las víctimas fue sustraerlas
al sistema de protección legal, sumiéndolas en un
circuito de prisión clandestina desprovisto de normas y control.
Para evitar que los detenidos reconocieran la ubicación del
centro de reclusión durante su cautiverio los mantenían
con los ojos vendados o encapuchados además de someterles
a numerosos y continuos traslados.
440.
Esta última
práctica del traslado del detenido por distintos campos de
reclusión tuvo por una parte, el propósito de borrar
el rastro de la víctima, imposibilitando la eventual acción
sustrayendo al detenido a la justicia y de la esfera de cuidado
de sus familiares; y por otra a conducirlo hasta centros de interrogatorios
especializados. En el desarrollo de este proceso existió
una perfecta coordinación entre los elementos que actuaban
en la ciudad y los que operaron en las áreas rurales.
"A los que capturaban
dentro de la ciudad los llevaban a las cárceles de fuera,
aledañas, y los que capturaban afuera venían acá,
así era como ellos tenían la cosa. O en los cuerpos
de policía de acá, lo tenían a uno cinco días
en un lado, de ahí lo trasladaban (...) nosotros estuvimos
en tres, nos tuvieron en los separos de la judicial, después
nos llevaron a Santa Teresa y de ahí al anexo y en el anexo
ellos mismos llegaban a gritar como que era un recurso de exhibición
por el nombre verdadero de nosotros y alguien se encargaba de vernos
fijamente a la cara a ver qué reacción teníamos
nosotros, y ahí qué hacía uno".31
441.
Cuando se trasladaba a las víctimas de un
centro de detención a otro era para conducirlas hacia bases
especializadas en interrogatorios, con el fin de obtener información.
"Bámaca fue
supuestamente mantenido cautivo en Santa Ana Berlín durante
aproximadamente un mes, donde fue interrogado acerca de su conocimiento
táctico de la ORPA y luego evacuado a la ciudad de Guatemala
para más interrogación de naturaleza estratégica".32
442.
En este circuito,
la clandestinidad se incorporó como factor habitual a la
política contrainsurgente. A través del empleo de
claves, códigos y contraseñas, los agentes del Estado
estaban en condiciones de informar a los centros de detención
-incluso prescindiendo del lenguaje institucional-, que se procedía
a realizar una detención ilegal, un procedimiento irregular
o que existía un prisionero de importancia para las labores
de Inteligencia.
"Ahí recuerdo
que íbamos a un lugar, algo luces, pienso que era la ciudad,
en el trayecto hubo un gorgoritazo de un policía que iba
al lado mío en la ambulancia, donde va el que maneja, y el
otro les dijo que sonaran la contraseña y hubo dos sirenazos
de ambulancia cortos y no pararon pues, siguieron, como cuestión
de método operativo también, cuando me sacaron recién
salido del hospital, dijeron ya vamos a llegar a la garita y empezaron
a cantar todos, la canción esa, la ley del monte, me dio
la impresión que era contraseña para que no los pararan,
porque en ese tiempo era prohibido, mayormente por la cuestión
de la actividad guerrillera, que anduvieran personas en las palanganas
de los picops y ahí en ese caso iban seis y no los pararon,
pero pasaron cantando esta canción, la ley del monte, porque
cantaron sólo un pedacito y siguieron".33
443.
Dentro de este circuito
clandestino de detención, el destino de la víctima
quedaba en manos de sus captores. Las condiciones de salud del detenido,
las rutinas de aplicación de tortura o si sobrevenía
la muerte del prisionero a consecuencia de los tormentos, eran circunstancias
que dado el -secretismo del entorno- pudieron permanecer encubiertas
aun dentro de la propia institución, perpetuándose
en el tiempo la ignorancia acerca del paradero de muchas víctimas
de las violaciones.
"Si producto de
mis operaciones, yo al mando de una patrulla, me topé con
civiles o qué sé yo, eliminé 10, 20 o 30, los
sepultaba, quizás ni los identificaba, ni sabía quién
era".34
444.
Cuando la víctima
de la detención ingresa a este circuito de clandestinidad
controlado por los agentes del Estado y se niega a sus familiares
información sobre su paradero, el centro de reclusión
en el que se encuentra, si está aún con vida o el
lugar donde fue enterrado su cadáver, comienzan a esbozarse
los elementos que otorgan a la desaparición forzada el carácter
de continua y que surten efectos permanentes. Para garantizar estos
efectos permanentes y la impunidad de los hechos, los cadáveres
de las víctimas eran arrojados a ríos, lagos, al mar,
sepultados en cementerios clandestinos, o se les desfiguraba para
impedir su identificación, mutilando sus partes, arrojándoles
ácidos, quemando o enterrando los cuerpos o los despojos.
"El Ejército
echaba los cadáveres de madrugada al río Cabús
[San Marcos]. El año 80, a dos parejas de nacionalidad
salvadoreña que iban de viaje de novios a los EEUU les robaron
la documentación y el dinero en la frontera con México
y tuvieron que regresar a su país. Debido a lo avanzado de
la hora los cuatro se vieron obligados a pasar la noche debajo de
un puente sobre el río Cabús. A las dos de la madrugada
vieron un jeep del Ejército que se detenía sobre sus
cabezas y lanzaba dos cadáveres desde el puente".35
"A los seis días
de ser desaparecidos, los familiares recibieron noticias de un aldeano
de Cajtabí. Había encontrado cuatro cadáveres
en Piedraparada y que podrían ser los jóvenes. El
señor que les encontró avisó en la aldea Cajtabí
y los patrulleros de allí llegaron a las familias de las
víctimas para avisar. Mandaron a las autoridades de Nentón
allí para investigar e identificar los cuerpos, pero cuando
llegaron ya no estaban los cadáveres. Según el señor
que los vio estaban quemados, torturados, pelados los pies. No sabe
quién los movió o si realmente eran los cuatro jóvenes".36
"Durante 1979,
en un puente cercano a la aldea Xeputul que cruza el río
Cotzal, entre Xeputul I y Xeputul II, los soldados siempre llegaban
a tirar a las personas. Lo hacían casi siempre de noche por
lo que a la mañana siguiente el puente amanecía ensangrentado,
como un rastro".37
"Hay un barranco
cerca de Piña Flor, donde echaban los cadáveres, en
un lugar donde hay ahora dos cruces que pusieron las comunidades
(...) los iban a echar por la noche, a las diez o a las once (...);
tiraban allí los cadáveres de otros cantones de Chicamán
y de Uspantán".38
La labor de Inteligencia
445.
La desaparición
forzada formó parte de las operaciones de Inteligencia y
por lo tanto, en su implementación también se perseguía
un objetivo de esta naturaleza. Este objetivo, que supone la obtención
de informaciones sobre las actividades y planes del "enemigo", halló
en la tortura sistemática su principal fuente de suministro.
Sin embargo, antes de efectuar el apresamiento de la víctima,
ya se había desplegado sobre ella, su familia, la comunidad
o la organización a la que pertenecía, un control
de las actividades y rutinas que podían facilitar y asegurar
su detención. Esta labor de Inteligencia previa, quedó
al descubierto en el manejo habitual de listados de nombres por
parte de los agentes del Estado, en la intimidación de prisioneros
para conseguir que denunciaran a otras personas y en las actuaciones
de delatores encapuchados conducidos hasta aldeas y comunidades.39
"Cuando llegó
el Ejército a la aldea Chiacach a las cuatro de la tarde
y reunieron a toda la gente en el centro de la comunidad, los soldados
llevaban a cuatro personas disfrazadas con ropas blancas y las caras
tapadas y sólo con los ojos descubiertos. Estas personas
fueron las que señalaron, dentro del grupo reunido [a
las víctimas]; entonces los soldados los sacaron del grupo,
les amarraron las manos y se los llevaron".40
"Se separó
a hombres y mujeres en la escuela y de acuerdo a una lista. A los
hombres les amarraron las manos hacia atrás, devolvieron
a las mujeres a sus casas, a los hombres los llevaron en dirección
a la Finca Las Tinajas, donde estaba el destacamento".41
446.
La labor de Inteligencia
continuaba recayendo sobre la familia o la organización a
las que pertenecía la víctima incluso una vez verificada
la captura de ésta última. El control de los lugares
habituales que frecuentaba el detenido desaparecido, junto a la
información que se lograba extraer de la víctima mediante
torturas, permitía que los agentes del Estado apresaran a
otras víctimas. El resultado: nuevas ejecuciones arbitrarias
y desapariciones forzadas.
"Al mes, un compañero
de [la víctima] le contó que un día
antes del cateo y desaparición, habían capturado a
una joven perteneciente a las FAR (...), la habían torturado
hasta hacerla confesar dónde y a qué hora se iban
a reunir las siete personas que fueron secuestradas en la zona 5".42
447.
La vigilancia y el control que se mantenía
en los domicilios de los detenidos desaparecidos, tanto antes como
después de la captura, con puntos fijos que se establecían
en las inmediaciones procuraban la localización de otros
miembros de organizaciones vinculadas a la víctima que ya
había sido capturada.
"Al momento del
hecho se encontraban solamente las hijas, siendo capturadas y retenidas
hasta que llegó el padre y se llevaron a los tres. Al parecer
fueron llevados al 5to. Cuerpo de la Policía Nacional y a
partir de ahí no se supo de ellos. A los ocho días
llegó un familiar para averiguar lo sucedido, enterándose
por unos vecinos que la casa estuvo controlada unos días
antes por varias personas vestidas de civil. Después de la
captura y desaparición también tuvieron vigilada la
casa durante un mes, solamente se turnaban de carro y de gente".43
448.
La obtención
de informaciones sobre los planes del "enemigo interno" no se dirigió
únicamente contra las organizaciones insurgentes de Guatemala,
asimismo abarcó a los partidos políticos, sindicatos,
organizaciones estudiantiles, gremiales, populares, de derechos
humanos, catequistas, cooperativistas, promotores de educación,
de salud y a la población maya. Sin embargo, la captura de
algún miembro de la guerrilla era valorada de forma distinta.
"Cuando se capturaba
gente de cierto nivel de incorporación en la guerrilla, era
para la Inteligencia militar, por el nivel de conocimientos que
ellos tenían y que el guerrillero podía tener de su
organización".44
449.
Un documento desclasificado de la CIA, titulado
Comentarios sobre el proceso utilizado por el Ejército
guatemalteco para explotar el valor de la Inteligencia de guerrilleros
capturados, expresa textualmente:
"Que el Ejército
guatemalteco y la Inteligencia militar (G-2) han empleado un sistema
para explotar la Inteligencia táctica de guerrilleros capturados,
lo que fue adaptado de los métodos utilizados por los militares
argentinos durante los años de la guerra civil argentina".45
450.
En la aplicación
de la tortura, algunas víctimas no soportaron el martirio
que se les impuso y perdieron la vida a consecuencia de los tormentos.
De los testimonios recibidos, se concluye que muchos de los detenidos
desaparecidos corrieron esta suerte, al haber sido sometidos a crueles
suplicios y prolongados interrogatorios.
"Primero la interrogaron
a ella, ellos la tenían con una música y al ponerle
la capucha se empezó a oír que el hombre se quejaba
fuertemente y se fueron quedando los quejidos, bajaron, bajaron,
entonces dijo uno, quítensela y dice aquel silencio; sólo
se oyó que jalaron sillas, movían (...) a mí
me asustó yo dije será posible que se ahogó,
que lo mataron, pero me quedé con todo aquello, pero cómo
poderlo saber y ya después cuando nos sacaron los informes,
entre uno de los que nos sacaron los informes (...) me dijo que
se había quedado".46
Las victimas de la desaparición forzada
Gráfica
6
Nota: Solo se incluyo 75% de los datos; 25% no
tienen edad y/o sexo.
Nota: Calculado en base a Desapariciones Forzadas
a personas con sexo y edad conocida (3427).
451.
La gráfica
16 ilustra la selectividad de la práctica de la desaparición
forzada, en cuanto que el porcentaje de adultos hombres, constituye
una cifra mucho mayor comparado con el que se presenta en el análisis
de la práctica de las ejecuciones arbitrarias. El porcentaje
de mujeres, niños y ancianos revela que las ejecuciones se
realizaron de manera más indiscriminada y masiva, mientras
que las desapariciones se orientaron principalmente acia miembros
de organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, religiosas
y de partidos políticos, cuya composición era mayoritariamente
de hombres adultos.
La extorsión y el terror a los familiares,
la comunidad y la organización
452.
La desaparición forzada también se
empleó por los agentes del Estado para aterrorizar a los
familiares de los detenidos y extorsionarlos económicamente
o para obtener que algún pariente de la víctima, que
estaba siendo buscado, se entregara a las Fuerzas de Seguridad.
453.
El 3 de mayo de 1983 Rosa Estela Pérez Villaseñor
caminaba hacia una cafetería de la zona 10 de la capital,
cuando fue secuestrada por cuatro hombres armados.
"Según
testigos presentes, la víctima trató de defenderse
pero la golpearon mucho. Durante el tiempo de cautiverio de Rosa
Estela, la familia recibió llamadas de personas que, eso
creen, eran los torturadores. Ellos explicaban que Rosa Estela se
encontraba en Matamoros, y añadían que en determinado
momento se le iban a aplicar ciertas torturas pero que si proporcionaban
una cantidad de dinero, le podían evitar el dolor. Además
describían a la familia cómo en ese preciso momento
le aplicaban la capucha u otras torturas".47
454.
Otro episodio que ilustra dramáticamente
el provecho obtenido a costa de la desesperación de los familiares
del detenido desaparecido, lo aporta el caso de Angela Ayala, secuestrada
el 13 de junio del mismo año.
"Angela fue detenida
en la 9a. Calle A y 3ra. Avenida de la zona 1. Bajaron dos hombres
de un vehículo de doble tracción y se la llevaron.
Posteriormente al secuestro, la mamá de Angela recibió
tres cartas con cheques para pagar la renta. Ella vio las cartas
y en las mismas su hija le indicaba que estaba bien, que llegaría
de regreso en quince días. Dos judiciales eran quienes llevaban
las cartas. En una de las visitas, los judiciales indicaron a la
señora que fuera a un banco a extraer un dinero guardado
en una caja de seguridad parece ser que era una cantidad de dólares
muy alta. La tercera vez que envió dinero a su hija, en el
banco no quisieron hacer efectivo el cheque porque la firma era
ilegible. Ella cree que se debía a las torturas".48
455.
A través de
la extorsión se obtuvo también la entrega de algún
familiar militante buscado por las fuerzas de seguridad. En estos
casos, la captura y posterior desaparición fue aplicada a
parientes directos, con el compromiso expreso de liberarlos si el
familiar buscado se entregaba.
"Entonces renunció
a su trabajo y se incorporó a la vida revolucionaria, su
esposa estaba embarazada de siete meses y no estaba participando,
por lo cual le dijo que él se fuera y que ella iba a esperar
que naciera el bebé; y él se fue el 19 de mayo de
1981 para la montaña. A ella la secuestraron el 5 de junio
de 1981 (...) paró una camioneta Picop, ella se defendió
con una sombrilla que llevaba y entró a una farmacia, pero
entraron y se la llevaron en la palangana. Al padre de la víctima
le hacían llamadas y le decían que si entregaba al
esposo de la secuestrada, la soltaban".49
El castigo de la víctima, la familia,
la comunidad y la organización
456.
Numerosos casos recogidos
por la CEH dejan al descubierto que la práctica de la desaparición
forzada cumplió también el propósito de castigar,
no sólo a la víctima sino además a la organización
política o social a la que pertenecía, a la comunidad
y a su propia familia. La desaparición forzada fue entonces
orientada a núcleos familiares completos, ya no con el objetivo
de obligar a algún pariente que militase en un grupo sino
precisamente con el propósito de castigar al colectivo al
que la víctima pertenecía.
"Mi papá
fue un revolucionario desde los 17 años. Se dio cuenta que
existía la necesidad de hacer algo, sintió que tenía
una opción: unirse a una organización político
militar. Yo vivía en el oriente y el 24 de julio vino mi
hermano Carlos a verme y platicamos (...) recuerdo la ropa que vestía,
al día siguiente vi por la televisión que hubo un
gran enfrentamiento en Vista Hermosa. Yo no sabía que mi
hermano vivía en esa casa, en uno de los periódicos
vi la foto del cadáver de mi hermano. Dos meses después,
el 11 de septiembre, la PMA y la Policía Judicial vinieron
a la casa de mi padre en la Zona 11, secuestraron a mi padre, a
mi madrastra, a mi cuñada, a mi hermana que tenía
18 meses de edad y a mis dos hijas de nueve y diez años.
Nunca aparecieron".50
457.
El daño psicológico
que esta acción produjo en la testigo revela el propósito
de eliminar expeditivamente a su familia entera. Se trataba, por
lo tanto, de una represalia contra los parientes de la víctima
militante.
458.
El castigo a la familia
encontró también su implementación haciendo
desaparecer al único miembro de ella que no tenía
militancia conocida, con el claro propósito de castigar al
grupo familiar. En el caso ilustrativo No 48, que investigó
la desaparición forzada de Jorge Alberto Rosal Paz y Paz,
un testigo clave declaró a la CEH.
"Ellos [los
militares] sabían que el doctor Rosal -padre de la
víctima-, estaba con la guerrilla, pero el doctor Rosal
se fue del país. Cuando no podían hacer nada con el
papá mataron al hijo. Vimos cuando se lo llevaron, fue una
tarde, yo iba para Zacapa cuando a él lo entraron en la base
militar (...) al rato fue la noticia que lo habían secuestrado".51
459.
La desaparición forzada utilizada como castigo
ejemplar, fue también dirigida contra las comunidades, golpeando
a los líderes para propagar el terror provocando en ocasiones
el desplazamiento de la comunidad a la que pertenecía la
víctima.
"Paulino Chuc
Chiquitá fue elegido por la comunidad de Chuinimachicaj como
alcalde auxiliar en el mes de enero de 1982. El 20 de febrero de
ese mismo año, por la noche, llegaron a su casa tres hombres
vestidos de soldados y la cara tapada. Lo amarraron, lo patearon,
lo arrastraron hasta un picop y se lo llevaron. Dos de sus hijas
salieron para ver porqué lo capturaban; Simona, de
dieciocho años y Juanita, de once. También a ellas
se las llevaron (...); al día siguiente llegaron unos veinticinco
soldados comandados por un teniente. Reunieron a los hombres y les
ordenaron que tomaran sus piochas y derribaran la casa de don Paulino
(...), después pusieron fuego para que se quemara la madera,
también quemaron como tres trojes de maíz. Este hecho
atemorizó a la comunidad de tal forma que huyeron a las montañas
o a la costa sur".52
460.
Casos de desplazamiento
de la comunidad tras la desaparición forzada de sus líderes,
existen en todo el país, fundamentalmente en los períodos
de mayor intensidad del enfrentamiento. En el Ixcán, un testigo
relató lo ocurrido tras la detención del vicepresidente
de la cooperativa:
"Por eso salimos
de la aldea para el monte, salimos todas las familias juntas, el
Ejército llegó a la aldea y destruyó todas
las casas, la tienda de la cooperativa, mataron ganados y se llevaron
el resto, destruyeron las siembras, los árboles frutales,
mataron todos los animales".53
461.
El propósito
de castigar a la víctima se distingue en aquellos casos en
que las víctimas permanecieron cautivas durante largos períodos
y en condiciones inhumanas. Un líder comalapense, Nehemías
Cumes, fue detenido el 15 de marzo de 1980 por miembros de la G-2.
En el momento de su captura, Nehemías ocupaba los puestos
de Presidente del Comité de Reconstrucción Nacional,
era también coordinador de una cooperativa y simpatizante
del Frente Indígena Nacional (FIN).
Los sectores más afectados por la
desaparición forzada
La desarticulación y aniquilamiento
de organizaciones políticas, gremiales y populares
462.
El objetivo final
de las desapariciones forzadas de personas consistía en la
destrucción de las organizaciones sindicales, estudiantiles,
políticas conceptuadas como opositoras al régimen
establecido. En consecuencia, la estrategia contrainsurgente que
inspiró la acción del Estado guatemalteco golpeó
a través de la desaparición forzada a jefaturas y
cúpulas completas de sindicatos, asociaciones estudiantiles,
organizaciones políticas y populares. Mediante el "descabezamiento"
individual o masivo de las organizaciones, resulta palmario que
el fin último de la violación fue precisamente el
de aniquilarlas o destruirlas.54
463.
En una primera etapa
del enfrentamiento armado, el Estado intentó desarticular
organizaciones políticas tales como el Partido Guatemalteco
del Trabajo (PGT), las FAR y el MR13. Sin embargo, a medida que
el enfrentamiento se agudizó y prolongó, el Estado
no sólo persiguió a estas organizaciones sino que
hostigó a cualquier grupo organizado, aunque no tuviera un
perfil político definido: en cualquier caso, a los ojos del
Estado constituían una amenaza al orden establecido.
La desaparición forzada contra los
militantes del Partido Guatemalteco del Trabajo, de otros partidos
políticos y de organizaciones guerrilleras
464.
La CEH ha
registrado una numerosa cantidad de víctimas de desaparición
forzada que pertenecían al Partido Guatemalteco del Trabajo
(PGT). La frecuencia y cantidad de violaciones contra este sector
específico de la sociedad, indican que las acciones represivas
contra sus miembros arrancan de los años sesenta y se mantienen
durante todo el periodo que comprende el enfrentamiento armado.
El carácter específico de la acción institucional
dirigida contra los militantes del PGT fue también constatado
por el Departamento de Estado de los Estados Unidos al expresar:
"Las víctimas
de secuestro en Guatemala son frecuentemente asesinadas y sus cuerpos
pocas veces son encontrados (...) las fuerzas de seguridad y grupos
paramilitares de la derecha son responsables por la mayoría
de los secuestros (...) primero utilizados sistemáticamente
por las fuerzas de seguridad contra el Partido Comunista y miembros
de la izquierda moderada, empezando en 1966, la práctica
del secuestro se institucionalizó sobre tiempo".55
465.
El año 1966
tuvo lugar en Ciudad de Guatemala una desaparición forzada
masiva, que recayó sobre personas que tenían un claro
perfil militante en el Partido Guatemalteco del Trabajo, en el Movimiento
13 de Noviembre y en las FAR, con el claro propósito de desarticular
dichas organizaciones.56
El caso es conocido como el de los "28 desaparecidos". Sin embargo,
la investigación de la CEH estableció que el número
fue mayor, logrando identificar treinta y tres víctimas,
y que las capturas no se efectuaron en forma simultánea,
pues se sucedieron entre el 4 de diciembre de 1965 y el 6 de marzo
de 1966. A partir de las treinta y tres personas desaparecidas fueron
detenidas veintiun personas, posteriormente liberadas.
466.
Los hechos ocurrieron
durante el gobierno militar de Enrique Peralta Azurdia, quien había
emprendido una campaña contrainsurgente donde se determinó
ampliar las redes de comisionados militares en el área rural,
crear la Policía Militar Ambulante e implantar el estado
de excepción. Esta ofensiva se inició a finales de
1965 con la asesoría de la Public Safety Division USAID/Guatemala,
se denominó "Operación limpieza" y fue comandada por
el coronel Rafael Arriaga Bosque.
"Víctor
Manuel Gutiérrez, miembro del comité central del PGT
fue capturado el 5 de marzo de 1966 a las 11:30 en la Colonia La
Reformita de la zona 12 junto a Cándida Palacios, una hermana
de la dueña de casa. En la captura participaron miembros
de la policía judicial y del pelotón modelo, el Ejército
había cerrado copó los alrededores de la casa. Los
elementos de la policía judicial que participaron en su captura
se conducían en el jeep que manejaba Víctor Manuel
Palacios, capturado el 3 de marzo".57
467.
Los ataques contra
los miembros del PGT no sólo se planificaron desde una perspectiva
general, destinada a desestabilizar la organización; las
desapariciones forzadas, se desarrollaron asimismo a escala individual
haciendo estragos a militantes, cuadros y mandos medios comprendidos
aisladamente. La práctica selectiva e individual de atacar
la organización, haciendo desaparecer uno a uno a sus miembros,
arroja finalmente el mayor número de víctimas. No
obstante lo anterior, otro de los golpes masivos y dirigidos a la
cabeza dirigente del PGT, tuvo lugar el año 1972, en que
utilizando el sistema de "ratonera", se apresó y desapareció
a ocho miembros del Buró Político.58
468.
El método
de "ratonera" al que recurrieron las Fuerzas de Seguridad, fue aplicado
también en países del cono sur y consistía
básicamente en montar un operativo de vigilancia sobre un
punto acerca del que previamente se tenía información,
como por ejemplo una reunión de altos dirigentes. En este
caso los agentes del Estado vigilan y controlan la casa de una militante
del partido y aguardan hasta la llegada del último miembro,
efectúan entonces el cerco y proceden de inmediato a la captura.
En esta acción represiva fueron hechos desaparecer Bernardo
Alvarado Monzón, Secretario General del PGT, Carlos René
Valle Valle, Mario Silva Jonama, Hugo Barrios Kleé, Miguel
Angel Hernández, Raúl Alvarado y Fantina María
Pol Rodríguez.
469.
Otra de las zonas
del país que tuvo una fuerte influencia del PGT fue la Costa
Sur. "Aquí en la costa, el Partido, el PGT, era el que
tenía mucha gente, porque había sido favorecida por
la revolución".59
El PGT en la Costa Sur orientó su que hacer hacia la formación
política, la propaganda, la organización de los sectores
campesinos, la alfabetización y el apoyo a los sindicatos.60
"Teníamos
una escuela nocturna para que aprendieran a leer (...) habían
más de treinta estudiantes entre vecinos y patojos, eso valió
para que a las doce de la noche me entraran a sacar de mi casa los
comisionados militares (...) me golpearon y me pusieron la capucha
para que yo dijera quiénes eran los compañeros".61
470.
La estructura de
organización que caracterizó a los campesinos de la
Costa Sur, fueron las ligas campesinas. Estas se formaron con el
propósito de continuar la demanda de tierras después
de la caída de Jacobo Arbenz. Las ligas campesinas representaron
la continuidad de los Comités Agrarios Locales o las Uniones
Campesinas que se formaron bajo los postulados de la Ley Agraria.
En el departamento de Escuintla, la mayoría de estas ligas
estuvo bajo la influencia del PGT.
"Pues la liga
campesina era para tener a la gente organizada, siempre viendo los
derechos del lugar, viendo que la gente despertara un poco para
que nadie los viniera a engañar y a ellos [a las autoridades
militares] no les pareció; entonces lo que ellos buscaron
fue hacerle daño a los dirigentes (...) entonces ahí
vino el terror (...) varios compañeros desaparecieron".62
471.
Esta labor desplegada
por el PGT en la Costa Sur se orientó también hacia
la actividad sindical, basada en la lucha legal y política
para obtener sus reivindicaciones. Lo anterior desató sobre
sus militantes y líderes una fuerte y prolongada persecución
con el fin de lograr su desarticulación.
472.
En Quetzaltenango, el PGT también alcanzó
altos niveles de organización y las víctimas de desaparición
forzada que pertenecían a dicha organización se registran
durante todo el período investigado.
"Aproximadamente
el primero de julio de 1979, un colaborador del PGT de Costa Cuca,
Quetzaltenango, se fue a Chuba, Colomba, para vender en el mercado.
Cuando pasaba por la finca El Pensamiento en su Picop, unos soldados
del destacamento militar que estaban en la finca, lo detuvieron
y nadie lo volvió a ver".63
473.
La acción
represiva se dirigió también contra otras organizaciones
políticas. La desaparición forzada afectó también
a militantes del Frente Unido Revolucionario (FUR), del Partido
Revolucionario (PR) y de la Democracia Cristiana (DC).
"Se había
organizado el FUR y él fue a varias juntas con algunos vecinos
(...), un día se fue al río a bañar como de
costumbre, pero un carro de color verde lo reconoció y lo
empezó a seguir (...), se bajaron los ocho hombres de la
palangana del Picop, a puras patadas lo agarraron, después
le pegaron con un palo en la espalda y la cabeza y cuando estaba
desmayado lo tiraron en la parte de atrás y se lo llevaron".64
"El hermano de
la víctima estaba participando en el FUR, que era el que
había formado Colom Argueta y lo habían acusado de
guerrillero, por esto lo buscaban, Alvaro participaba en el PR,
a ambos se los llevaron a Jacaltenango donde había un destacamento
del Ejército".65
474.
La mayor represión contra los militantes
del Partido Revolucionario se registra en los años sesenta
y setenta.
"A Balbino lo
persiguieron los comisionados militares y el Ejército por
pertenecer al Partido Revolucionario, lo capturaron en Carboneras
y lo trasladaron a Carrizal, allí lo dejaron en el río
atado junto a la otra víctima que era el alcalde auxiliar,
también el era del Partido Revolucionario, permanecieron
diez horas atados de manos (...) pasaron ocho días más
y ni razón de ellos".66
475.
También el
Estado utilizó la práctica de la desaparición
forzada contra los movimientos guerrilleros.67
"Si hablamos de
los años setenta, compañeros u otras personas capturadas
son gente desaparecida (...) porque eso pasó, ya no tenemos
compañeros de aquellos que capturaron, no hablemos sólo
del campo de la guerra, por ejemplo aquí en Ciudad de Guatemala,
donde están esos, ninguno de ellos aparece".68
476.
La práctica
de esta violación golpeó tanto a los miembros de FAR,
ORPA y EGP, dado el claro propósito institucional de conseguir
su desarticulación y aniquilamiento. En la práctica
de la violación contra este sector específico se advierten
mayores niveles de intensidad en la violencia ejercida, lo que puede
explicarse por el conocimiento e información que supuestamente
se arrancaban a las víctimas. Esta situación implicó
un mayor esfuerzo en materia de Inteligencia sobre éstas.
Dicha constatación surge también de otro hecho: las
desapariciones forzadas de la mayor parte de los militantes de organizaciones
guerrilleras incluyeron un largo período de cautiverio, plazo
en el cual las víctimas fueron sometidas a crueles torturas.
477.
Uno de los casos
que refleja esta metodología lo encontramos en la desaparición
forzada de Efraín Ciriaco Bámaca Velásquez,
conocido como Comandante Everardo de la Organización del
Pueblo en Armas (ORPA).69
"La primera vez
que yo vi al Comandante Everardo fue el 12 de marzo de 1992 en el
Destacamento o Fuerza de Combate Santa Ana Berlín, (...),
dejé de verlo el 15 de abril, por ahí el 16, 18 algo
así, vuelvo a ver a Everardo que supuestamente estaba muerto
y cuando yo entro así en el cuarto de él pues lo tenían
engrilletado e hinchado todo el cuerpo, amarrado en la misma cama
donde yo estuve engrilletado alrededor de cinco a seis meses. El
24 de julio de 1992 fue la última vez que vi al Comandante
Everardo".70
478.
Otro elemento que facilitó la práctica
de la desaparición forzada contra este tipo de víctimas
estriba en el hecho de que en la mayoría de los casos éstas
se encontraban viviendo en la clandestinidad, desvinculadas de familiares,
amigos, y alejados de sus hogares.
"El pertenecía
a ORPA desde 1979. Entre el 82 y el 83 se quedó en la clandestinidad
por completo. El 9 de febrero de 1984 salió temprano de su
casa, a eso de las ocho de la mañana. Hombres fuertemente
armados, que viajaban en un vehículo tipo agrícola
se lo llevaron junto a dos jóvenes más, sus seudónimos
eran Ismael y Andrés, de éstos dos jóvenes
nunca supe los nombre verdaderos".71
479.
Una de las organizaciones guerrilleras que registra
un abundante número de militantes víctimas de desapariciones
forzadas efectuadas por el Ejército, grupos paramilitares
y otros agentes del Estado, es el EGP.
"Ella estudió
en el Colegio Belga, se formó como maestra de educación,
a finales de 1974 y principios de los 75 era ferviente participante
del EGP, donde era conocida como la Comandante Maya. Dejó
a su familia y se trasladó a vivir con la guerrilla. Después
de cinco años se comunicó con su hermana para comunicarle
que estaba embarazada y pedirle ayuda económica, acordando
encontrarse en un centro comercial de la Zona 4 de la capital. En
ese encuentro, la víctima le presenta a su hermana al padre
del niño que esperaba y le señala que tiene sospechas
que el Ejército la busca y acuerdan una fecha antes del parto
para encontrarse nuevamente. Días después del encuentro,
el local comercial que tenía la familia de la víctima
es allanado por hombres encapuchados. La víctima llamó
una vez más a su hermana para verla, pero nunca llegó
al encuentro. Después de cuatro años, la familia escuchó
el rumor que hombres armados la secuestraron de un centro de salud
de la Zona 1, junto a la comadrona que la atendía".72
La desaparición forzada
contra el movimiento sindical
480.
Los efectos de la masificación y la crudeza
que alcanzaron las acciones del Estado contra el movimiento sindical
en Guatemala para desarticularlo, con la utilización del
método de la desaparición forzada y ejecución
de sus líderes, han tenido a su vez secuelas perdurables.
"Hasta
1965 había el presidente civil que tuvimos, pero era más
militarizado que los militares, Julio César Méndez
Montenegro (...); esta persona era totalmente vinculada, comprometida
con el Ejército y que en el período de él se
inició la práctica de la desaparición forzada
como una forma de mermar la organización social y las familias
y damos datos en los que se corroboraba que hasta en ese momento,
entre el 65 y 1984 habían, más o menos, más
de veinte mil personas detenidas desaparecidas, entre otras las
personas que habían sido arrojadas al mar, los primeros sindicalistas
desaparecidos".73
481.
La política
estatal contra el derecho de asociación de los trabajadores,
mediante la práctica de la desaparición forzada encontró
siempre un sector laboral con gran capacidad de organización.
En 1968 se fundó la Confederación Nacional de Trabajadores
(CNT), que "desde sus orígenes, estuvo integrada por sindicatos
urbanos, sindicatos industriales de reciente formación, ligas
campesinas y cooperativas".74
"Era
el año 1964 cuando mi compañero, promotor del sindicalismo
en Escuintla, miembro activo del sindicato de la finca Torolita,
miembro de FASGUA y promotor de bastantes luchas de los trabajadores
en el campo y la industria escuintleca, fue sacado a altas horas
de la noche por la policía judicial, se lo llevaron y nunca
apareció".75
482.
En los años
setenta y bajo el gobierno de Carlos Arana Osorio el movimiento
obrero fue blanco de una severa persecución política,
fundamentalmente a través de allanamientos a sedes sindicales
y la ejecución y desaparición de algunos líderes
destacados.76
"El
Estado percibía al movimiento sindical (...) como un movimiento
contestatario de izquierda y por lo tanto, un movimiento que debería
ser atacado en diferentes formas, tanto legal como ilegalmente".77
483.
El Estado distorsionó las luchas y reivindicaciones
del movimiento sindical presentándolas ante la ciudadanía
como un instrumento subordinado a las organizaciones opositoras
o guerrilleras.
"Es
la acusación que ha tenido el movimiento siempre y que es
una de las partes en que fundamentan la necesidad de reprimir al
movimiento (...); creo que el Ejército siempre vio micos
aparejados en diferentes partes y que la estrategia militar tendió
no sólo a debilitar el movimiento sino a destruirlo".78
484.
Esta identidad que para el Estado existía
entre sindicalismo y comunismo activó amplias operaciones
cuyos objetivos materiales fueron los sindicalistas.
"La víctima
fue detenida en un puesto de registro que había instalado
el BROE en las inmediaciones del mercado de El Guarda en la zona
11; pasaba por allí con otro amigo y les pidieron identificación.
El llevaba papeles del sindicato CAVISA y los soldados les dijeron
que eran comunistas. Ellos intentaron escapar y les dispararon;
a él lo hirieron en una pierna, al alcanzarlo lo golpearon
y se lo llevaron".79
485.
A pesar de la represión
de que fue objeto el movimiento sindical, hacia los años
setenta se encontraba en un franco proceso de reagrupamiento. Entre
los años 1977 y 1980 fueron asesinados ocho dirigentes del
sindicato de la Coca-Cola en lo que fue un período de intensas
luchas de los trabajadores para conseguir el cumplimiento de prestaciones
que la empresa les adeudaba. En este contexto surgió el Comité
Nacional de Unidad Sindical CNUS, como un comité de solidaridad
hacia los trabajadores de la compañía Coca-Cola. En
el comité se aglutinaron diferentes organizaciones sindicales
y populares, inspiradas por la defensa de reivindicaciones comunes
y el hecho de ser víctimas de una misma persecución
por parte del Estado.
486.
Uno de los acontecimientos
que ejemplifican con mayor crudeza la acción del Estado para
desarticular el movimiento sindical, ha sido recogido por la CEH
como caso ilustrativo y se refiere a la desaparición forzada
de al menos 27 sindicalistas que se encontraban reunidos en una
asamblea en el interior de la sede de la Confederación Nacional
de Trabajadores (CNT).80
La operación fue realizada por más de 60 hombres armados
pertenecientes a la Policía Judicial, Nacional y al Ejército
que con anterioridad realizaron el cierre de varias manzanas del
centro de la ciudad, donde se encontraba la sede sindical. A continuación
procedieron a la captura masiva de los sindicalistas. La directiva
de la CNT había convocado una reunión de emergencia
para el día 21 de junio de 1980 a las dos de la tarde.
"Vi que habían
unas personas armadas y no eran pistolas sino que eran metralletas;
todos tenían sus pañuelos puestos y estaban de particular,
habían como tres oficiales uniformados y eran de alto rango
por las insignias que tenían (...) sentía que iban
a allanar ahí. Llegué a la CNT y estaba abierta la
puerta. Cerré la puerta. Subí las gradas y les dije
a los compañeros: vámonos, vámonos porque esto
lo van a allanar. Sólo terminando de decir estas palabras
estaba, cuando tocaron el timbre. Uno de los compañeros abrió
y entonces empujaron la puerta y ya estaba un jeep frente a la puerta
estacionado, para que nadie pudiera salir ".81
487.
En ese momento había
unas treinta personas en el local. Los testigos relataron que desde
fuera pudieron enterarse de lo que ocurría dentro de la sede
sindical.
"Oíamos
los gritos de los compañeros y sólo oía que
los maltrataban y como que les tiraban contra la pared".82
Otro testigo de los
hechos gracias a que llegó tarde a la reunión, señaló:
"La cuadra estaba vacía. No había portero del sindicato
en la calle. Pensó: "Qué descuido". Empujó
la puerta y entró. Eran aproximadamente las 15:40. No había
nadie en el local. Había manchas de sangre en el corredor
y los archivos estaban abiertos. De pronto alguien entró
y la sacaron. No había pasado diez minutos del operativo.
Dos compañeros sindicalistas lloraban. Al salir a la calle
unas seis personas la rodearon y le contaron lo sucedido. Le dijeron
que se llevaron |