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Capitulo
II: Volumen 2
LAS
EJECUCIONES ARBITRARIAS
113.
El derecho
a la vida fue el más afectado según ha podido concluir
la CEH en su análisis de los diferentes testimonios recogidos
durante su trabajo de campo. En este apartado mostraremos cuáles
fueron las regiones donde se produjo esta violación, así
como los años en que con mayor frecuencia se cometió.
De igual modo se hará un detallado análisis de los
grados de autoría según puede deducirse gracias a
los mismos testimonios que se recabaron.
114.
Igualmente, en este
apartado se detallará una tipología de las víctimas,
los diferentes procedimientos utilizados para cometer las ejecuciones,
así como los numerosos mecanismos que fueron empleados para
impedir las investigaciones judiciales. Estos van desde el encubrimiento
de los autores hasta la eliminación de sobrevivientes y testigos,
pasando por el cruel y dramático ocultamiento de cadáveres
en cementerios clandestinos que privó a multitud de familias
guatemaltecas de la posibilidad de rendir culto a sus muertos.
Marco Jurídico
115.
El derecho internacional de los derechos humanos,
tanto convencional como consuetudinario, el derecho internacional
humanitario, y todas las Constituciones, garantizan el derecho a
la vida y otros derechos que se tratan en este apartado.
116.
El artículo
3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos del año
1948, establece que "todo individuo tiene derecho a la vida, a la
libertad y a la seguridad de su persona". El derecho a la vida es
el derecho fundamental por excelencia; por esta razón la
comunidad internacional considera que su respeto y observancia debe
cumplirse con carácter general, sin renuncia y sin restricción,
constituyendo derecho consuetudinario internacional.
117.
Las normas internacionales
en materia de derechos humanos consagran el derecho a la vida y
prohiben su privación arbitraria. Así, El Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos, del año 1966, dispone
en su artículo 6 que "el derecho a la vida es inherente a
la persona humana. (...) Nadie podrá ser privado de la vida
arbitrariamente". En su artículo 2 estipula que cada uno
de los Estados parte "se compromete a respetar y garantizar a todos
los individuos que se encuentren en su territorio y estén
sujetos a su jurisdicción, los derechos reconocidos en el
presente pacto".
118.
Asimismo, el derecho
a la vida se encuentra consagrado en el ámbito regional,
en la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre
de 1948, y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos
o Pacto de San José de 1969. Este Pacto fue ratificado por
Guatemala en 1978, fecha desde la cual tiene fuerza vinculante como
derecho convencional.
119.
En el ámbito
del derecho internacional humanitario o derecho de los conflictos
armados, los Convenios de Ginebra de 1949, en su artículo
3 común, prohiben, en cualquier tiempo y lugar, "los atentados
contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio
en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura
y los suplicios", en contra de las personas que no participen directamente
en las hostilidades, esto es, en contra de la población civil.
Similares prohibiciones se extienden a "los miembros de las Fuerzas
Armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera
de combate por enfermedad, heridas, detención o por cualquier
otra causa".
120.
En el ámbito del derecho interno, las diversas
constituciones guatemaltecas contienen y han recogido disposiciones
que corroboran la protección de los derechos humanos básicos,
entre los que figura el derecho a la vida.
121.
La Constitución de 1956, vigente hasta el
golpe de 1963, consagraba el derecho a la vida en su artículo
40, con el siguiente texto: "El Estado protege la vida, la integridad
corporal y la seguridad de la persona humana".
122.
La Carta Fundamental
de Gobierno de abril de 1963, dada mediante Decreto Ley 8 por el
Gobierno Militar, estuvo vigente hasta 1966. En su artículo
22 señalaba: "Se reconocen las siguientes garantías:
1) Se protegen de manera preferente la existencia e integridad corporal
del hombre y su personalidad moral e intelectual".
123.
La Constitución
de 1965, que rigió desde mayo de 1966 hasta 1982, incluía
un capítulo titulado Garantías y Derechos Individuales.
En el artículo 43 del Título II, establecía:
"En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad
y derechos. El Estado garantiza como derechos inherentes a la persona
humana: la vida, la integridad corporal, la dignidad, la seguridad
personal y la de sus bienes. (...) Se prohibe cualquier discriminación
por motivo de raza, color, sexo, religión, nacimiento, posición
económica o social u opiniones políticas".
124.
El Estatuto Fundamental
de Gobierno de abril de 1982, con categoría de Ley Superior
determinó que el Estado guatemalteco, como integrante de
la comunidad internacional cumpliría fielmente sus obligaciones
internacionales, ajustándose en sus relaciones con los demás
Estados a las normas del Estatuto, a los Tratados Internacionales
y a las normas de derecho internacional suscritas por Guatemala.
Este Estatuto estuvo vigente hasta 1985, cuando se emitió
una nueva Constitución.
125.
La Constitución
de 1985, vigente desde enero de 1986 hasta la actualidad, consagra
en su artículo 46 el siguiente principio: "En materia de
derechos humanos, los tratados y convenciones aceptadas y ratificadas
por Guatemala, tienen preeminencia sobre el derecho interno". En
su artículo 3, esta Constitución establece: "Derecho
a la vida. El Estado garantiza y protegerá la vida humana
desde su concepción, así como la integridad y la seguridad
de la persona".
126.
Para los efectos
del presente Informe se distinguen las ejecuciones arbitrarias
individuales, las ejecuciones arbitrarias colectivas
y las ejecuciones arbitrarias masivas. Las primeras se producen
cuando la víctima fue solo una persona; las segundas, tienen
lugar cuando el número de víctimas en un hecho fue
de dos o más personas; las terceras, en el supuesto de que
en un mismo hecho el número de víctimas fuera superior
a cinco o más personas; en este caso la CEH las califica
como masacre.
127.
Deben distinguirse,
además, las ejecuciones arbitrarias selectivas de
las ejecuciones arbitrarias indiscriminadas. Las selectivas ocurrieron
cuando la víctima era definida o elegida de forma clara y
concreta. La víctima podía ser una persona, una comunidad
o un sector. Las indiscriminadas se verificaban cuando el hecho
violatorio de los derechos humanos se dirigía contra cualquier
persona, sin diferenciar su sexo, edad, etnia, ocupación,
opiniones políticas o sin estimar que influyera o fuese relevante
cualquier distinción de otra índole. Las ejecuciones
arbitrarias individuales, colectivas o masivas, fueron selectivas
o indiscriminadas.
128.
En el apartado que
sigue, se expondrán los casos de ejecuciones arbitrarias
cometidos por el Estado, tanto de carácter individual como
colectivo, ya fueran ejecuciones selectivas o indiscriminadas, con
excepción de las masacres. Estas últimas, debido a
su gravedad serán analizadas en un apartado independiente.
Cronología y regionalización
de las ejecuciones arbitrarias
129.
A partir del derrocamiento
de Jacobo Arbenz en 1954 y con la llegada al poder de Carlos Castillo
Armas, comenzó una persecución contra los colaboradores
reales o supuestos del Gobierno de Arbenz. Circularon listados de
sospechosos de ser comunistas que, según algunas fuentes
de la época, constaban de 72.000 nombres.1
Estos listados se usaron inicialmente para impedir a dichos sospechosos
el acceso a empleos públicos,2
pero poco después los escuadrones de la muerte también
se sirvieron de los mismos para cometer ejecuciones arbitrarias
selectivas.3
130.
Aunque como se afirma
en la síntesis estadística (Véase Gráfica
2), las violaciones se concentran en los años de 1981 a 1983,
se puede observar que en los períodos anterior y posterior
al mencionado, existen años en que la práctica de
esta violación se hizo más frecuente y pudo coincidir
con hechos políticos concretos. (Véase Gráfica
1).
131.
De acuerdo con los
datos registrados por la CEH, durante la primera década del
período que cubre el enfrentamiento armado, la violencia
política se ejerció principalmente en la capital y
la zona oriental del país.
Gráfica
1
"Durante el régimen
del general Ydígoras Fuentes (marzo 1958-marzo 1963), las
manifestaciones de marzo y abril de 1962 organizadas por la Asociación
de Estudiantes Universitarios (AEU), fueron reprimidas duramente
por los agentes del Estado. Uno de los testimonios recibidos por
la CEH sobre los hechos ocurridos durante estas jornadas, aludía
a César Armando Funes Velásquez, estudiante de Derecho,
quien durante el desarrollo de una protesta pública fue uno
de los tres estudiantes asesinados por miembros de la policía
judicial el 12 de abril de 1962, al frente de las instalaciones
del Congreso, en la zona 1 de la ciudad capital".4
132.
A partir de la constitución de las Fuerzas
Armadas Rebeldes (FAR), y la instalación de sus campamentos
en la Sierra de las Minas -Zacapa-, Izabal y Chiquimula, el Estado
procedió a realizar ejecuciones arbitrarias en esa región.
"[En 1964 los] ...confidenciales
mataron a Pedro Picón en un lugar que se llama El Socolo
[comunidad del municipio de Gualán, departamento de Zacapa].
Él estaba cortando café. Mataron también
al muchachito. Ellos decían que mataron a un guerrillero".5
Según el declarante, el hijo de Pedro Picón, Herlindo
Picón fue testigo de la muerte de su papá, trató
de huir y fue asesinado.
133.
Izabal fue uno de
los departamentos del Oriente del país más afectados
por la lucha contrainsurgente desarrollada por el Ejército.
El 19 de marzo de 1965, Leonardo Salazar y Carlos Humberto Salazar
fueron detenidos por un grupo de comisionados militares y miembros
del Ejército. Sus cadáveres aparecieron en el hospital
de Puerto Barrios, presentando signos de tortura.6
134.
Con la llegada al
poder de Julio César Méndez Montenegro, se esperaba
una cierta apertura política. Durante su campaña electoral
se había presentado como líder del "tercer gobierno
de la revolución". Sin embargo, continuaron las ejecuciones
arbitrarias como método para imponer el terror. Grupos armados
clandestinos, bajo el control del Estado o con su tolerancia, empezaron
a actuar, preferentemente en la Capital.
135.
Durante el régimen
de Méndez Montenegro operaron también los escuadrones
de la muerte en la Capital. En 1968, Gonzalo Acevedo vivía
en Zacapa. Militaba en el Partido Revolucionario y fue acusado de
guerrillero. La Mano Blanca lo comenzó a perseguir, entonces
se trasladó con toda su familia a Ciudad de Guatemala. La
Mano Blanca lo continuó persiguiendo y finalmente acabó
con su vida en la 8¦ calle y 1¦ avenida de la zona 1, frente al
Santuario de Guadalupe en la Capital.7
"Bajo la Presidencia
del abogado Julio César Méndez, fue donde se organizaron
realmente los escuadrones de la muerte como se les conoce y éstos
comenzaron a operar entre finales de 66-67 y entonces pasó
un tiempo antes de que se conociera el modus operandi, ni siquiera
se sabía lo que estaba pasando...".8
136.
En numerosos casos, una vez efectuadas las ejecuciones
arbitrarias, los cuerpos de las víctimas eran utilizados
para llevar un mensaje de terror a la población, pues se
les abandonaba con señales de tortura, mutilados, con perforaciones
de bala, arrojados a las carreteras, ríos y en general en
sitios donde podían ser encontrados fácilmente por
la población .
"En Zacapa, en aguas
del Río Motagua, en jurisdicción de San Pablo se levantó
el cadáver de un hombre acribillado a tiros, con señales
de haber sido torturado y con las manos atadas hacia atrás".9
"El cadáver de Faustino Moscoso Ruiz, secuestrado en Chiquimula,
fue localizado flotando en las aguas del Río Motagua".10
137.
En los casos recogidos
por la CEH se observa que las ejecuciones arbitrarias fueron más
selectivas entre los años 1960 y 1965. Sin embargo, a partir
de 1966, con la intensificación de la lucha contrainsurgente
durante el régimen de Méndez Montenegro, las acciones
resultaron más indiscriminadas, y afectaron no sólo
a miembros, colaboradores o simpatizantes de la guerrilla sino a
la población civil en general. Otras fuentes a las que la
CEH tuvo acceso, coinciden en señalar que durante el Gobierno
de Méndez Montenegro, las ejecuciones arbitrarias alcanzaron
un nivel muy alto, pues arrojó un saldo de miles de víctimas
entre 1966 y 1968.11
138.
La violencia política
que afectó a los habitantes de la capital y algunas cabeceras
departamentales, fue diferente a la vivida en el resto del país.
La mayoría de las víctimas tenían una filiación
política de izquierda que los convirtió en blanco
de esta violencia. Por ejemplo, en mayo de 1967, Roberto Alfonso
Valle Peña, miembro del PGT fue capturado por miembros del
Ejército en la Colonia Landívar de la zona 7 de la
ciudad capital. Fue ejecutado y su cadáver fue arrojado en
un pozo.12
139.
A diferencia de lo
que sucedía en el ámbito urbano, en las áreas
rurales del oriente del país, la mayor parte de las víctimas
no pertenecía a partidos políticos de la izquierda;
pero el mero hecho de vivir en una región donde existía
presencia guerrillera, atrajo hacia ellos una violencia indiscriminada
por parte del Ejército. En 1965 Juan Santiago Agustín
Ramos y Leoncio Agustín fueron ejecutados por el Ejército
en la aldea Seminola, municipio Los Amates, Izabal, bajo la acusación
de ser guerrilleros. "Porque en ese tiempo se buscó la
forma fácil de decir que es guerrillero".13
140.
En Chiquimula, los
comisionados militares fueron señalados como autores de muchos
casos de ejecuciones arbitrarias. La actuación de los comisionados
militares en el campo se desarrolló de forma autónoma
o en combinación con el Ejército. Por numerosos testimonios
es posible percatarse de que las víctimas habían sido
previamente seleccionadas.
"En enero de 1967,
en la aldea Paternito, Marcos Vásquez Ramos y Gregorio Vásquez
Ramos y otra persona fueron capturados, cada uno en su respectiva
casa, a las seis de la mañana. La acción fue dirigida
por los comisionados militares de la comunidad, quienes estuvieron
acompañados por aproximadamente veinticinco soldados. Los
hermanos Vásquez Ramos fueron acusados de ser guerrilleros,
pero un testigo aseguró que tal aseveración era falsa
y que los mataron por celo hacia su tierra o por venganza personal,
ya que uno de los hermanos tenía una deuda de diez quetzales
con uno de los comisionados militares. Las víctimas fueron
llevadas a un lugar cerca de la aldea Cerrón y fueron ejecutadas
con tiros en la cabeza".14
141.
A partir de los años
setenta, el Ejército adquirió mayor protagonismo en
la práctica de las ejecuciones arbitrarias. Algunos meses
después de asumir el poder, el coronel Carlos Arana Osorio
señaló: "...El Gobierno que ustedes eligieron va a
cumplir, cueste lo que cueste y pese a quien le pese, aún
cuando tenga que recurrir a medidas muy drásticas para salvar
al país".15
Efectivamente, durante su Gobierno se consolidó el poder
del Ejército en el Oriente a través de la figura de
los comisionados militares. Los abundantes testimonios recogidos
para la composición de este Informe, permiten asegurar que
los comisionados militares fueron los autores de la mayor parte
de las ejecuciones arbitrarias que afectaron a la región
Ch'orti', destacando entre estos grupos:
los Interiano, los Pacheco y los Portillo.
"En 1973, en la
aldea la Cumbre, los comisionados militares acompañados por
miembros del Ejército del destacamento de Shalaguá,
del municipio de Camotán, capturaron a Esteban Pérez
Ramírez. Su cadáver fue comido por los animales".16
"En 1974, en la
aldea Piedra Amolar, los comisionados militares de dicha aldea y
miembros del Ejército capturaron a Jesús Pérez
quien fue ejecutado en la aldea El Chupte".17
142.
En la capital, una
de las primeras olas de violencia de los años setenta -1970
a 1972-, se concentró en las personas de destacados profesionales;
entre otros, a los abogados Julio Camey Herrera el 26 de noviembre
de 1970 y Adolfo Mijangos López el 13 de enero de 1971.18
143.
Bajo el régimen
del general Kjell Eugenio Laugerud García (julio 1974- junio
1978) descendió el número de ejecuciones arbitrarias
respecto al del régimen anterior, aunque hubo una serie de
ejecuciones selectivas en contra de líderes sindicalistas,
estudiantiles y políticos. En 1975 un escuadrón de
la muerte había advertido: "Si no ayudan al gobierno a resolver
los problemas del país, cállense la boca o nosotros
se las callaremos para siempre".19
Entre ellas destaca la que tuvo lugar el 11 de abril de 1975, en
el municipio de Coatepeque, Quetzaltenango. Felipe Aurelio Zarán
Arango, miembro del PGT, se encontraba en su casa, cuando en horas
de la noche un carro se parqueó al frente de su residencia.
Al salir, fue abatido de forma arbitraria por un grupo de hombres
armados.20
144.
En el período
comprendido entre 1979 y 1985, la ejecuciones arbitrarias se dieron
con mayor frecuencia en los departamentos de Quiché, Huehuetenango,
Chimaltenango, Alta Verapaz y Baja Verapaz. (Véase Gráfica
2).
Gráfica
2
145.
Durante el régimen del general Romeo Lucas
García (julio 1978-marzo 1982), continuó en ascenso
el número de ejecuciones arbitrarias individuales, principalmente
en lo que afecta al derecho a la vida, a través de ejecuciones
arbitrarias practicadas tanto selectiva como indiscriminadamente.
"El Gobierno de
Lucas García fue más contra los sectores populares
que contra el movimiento insurgente, de hecho ... los ataques de
Lucas fueron muy selectivos contra figuras públicas ... a
los 23 días de haber entrado el régimen de Lucas entra
ya como una avalancha de represión".21
146.
En cuanto a las ejecuciones
arbitrarias selectivas se encuentran, entre otras, la de Alberto
Fuentes Mohr, dirigente del PSD, ejecutado el 25 de enero de 1979;22
Manuel Andrade Roca, abogado y catedrático universitario,
asesinado el 14 de febrero de 1979; Manuel Colom Argueta, dirigente
del FUR, asesinado el 22 de marzo de 1979.23
Otra víctima fue Manuel Francisco López Balam, secretario
del Sindicato de Trabajadores de la Embotelladora Guatemalteca S.A.
STEGSA, ejecutado en abril de 1979.24
147.
El 28 de mayo de
1975 el Ejército Guerrillero de los Pobres apareció
a la luz pública con la ejecución del Comisionado
militar Guillermo Monzón.25
Un mes más tarde, la misma organización guerrillera
ajustició a José Luis Arenas conocido como el Tigre
de Ixcán en la finca de su propiedad "La Perla" ubicada en
el municipio de Chajul, Quiché.26
Tras estos hechos el Ejército desató en la zona de
fuerte represión mediante la ejecución arbitraria
y la desaparición forzada de varias personas sospechosas
de colaborar con la guerrilla o que se encontraban socialmente organizadas.
148.
Las ejecuciones arbitrarias
en el departamento de San Marcos fueron selectivas y afectaron a
la población organizada. El día 22 de febrero de 1979
el PGT tenía prevista una reunión en la aldea El Sitio.
Al finalizar, en torno a las 8 de la noche y mientras se retiraban
caminando del lugar, llegó un grupo de hombres armados identificados
como miembros de la G-2, y se llevaron a Luis Rojas Vera y Bernardo
Ramos Barrios. Al día siguiente, sus cadáveres fueron
encontrados presentando señales de tortura, en la entrada
a la Hacienda el Silencio.
"En ese tiempo
no se podía hacer nada en toda la costa porque los de la
G-2 siempre andaban detrás de la gente que estaba organizada
con el PGT".27
149.
Con el golpe de Estado
del 23 de marzo de 1982 y la llegada al poder del general Efraín
Ríos Montt (marzo 1982-junio 1983), la lucha contrainsurgente
se intensificó. La implementación del plan de campaña
"Victoria 82" y el desarrollo de las Patrullas de Autodefensa
Civil (PAC) tuvieron como consecuencia inmediata el número
más elevado de ejecuciones arbitrarias individuales y masacres
registradas en el área rural desde el inicio del enfrentamiento
armado interno.
150.
Durante 1982 la población
del departamento de Quiché, fue objeto de una violencia indiscriminada
por parte del Ejército y las PAC. En febrero de 1982, en
la comunidad Carrizal del municipio de Chiché, los soldados
y las PAC de Chinique capturaron a Tomás Tzoc Tzoc, "...no
estaba organizado en el CUC ni en nada, lo encontraron y por eso
lo mataron, mataban a todos los que encontraban, ya no importaba
quienes fueran". Tomás se hallaba en su casa, lo ahorcaron
y en ese estado abandonaron el cadáver en el interior.28
151.
Las ejecuciones selectivas
se continuaron realizando durante el período y afectaron
principalmente a líderes comunitarios, colaboradores, simpatizantes
y miembros de organizaciones guerrilleras. En un día de julio
de 1982, en la aldea Chejbal del municipio de Jacaltenango, Huehuetenango,
Pedro Ros Alonso, quien estaba organizado en el EGP, se encontraba
de paso por el camino de vereda de la aldea Q'om cuando fue capturado
por miembros de la PAC del lugar. Lo golpearon y cuando vieron que
ya no respiraba, lo amarraron de las manos y los pies y lo colgaron
de un palo. En cada extremo se pusieron dos patrulleros y lo llevaron
así suspendido hacia el destacamento militar de Jacaltenango.
En el destacamento, cuando los soldados notaron que había
recuperado la respiración lo trasladaron al hospital local
donde le dieron tratamiento médico. Una vez recobró
el conocimiento se le trasladó al destacamento; allí
fue torturado durante dos días hasta que falleció.29
152.
Bajo el régimen
del general Oscar Mejía Víctores (agosto 1983-enero
1986), el número de ejecuciones arbitrarias disminuyó
en comparación con el período 1982-1983. En septiembre
de 1984, en la comunidad de Salac I, municipio de Cahabón,
Alta Verapaz, el menor Crisanto Bolom, de 15 años de edad,
al ver llegar a varios miembros del Ejército, se asustó
e intentó huir. Fue abatido por los soldados y durante cuatro
días su cadáver permaneció expuesto en el escenario
de los hechos hasta que el Ejército autorizó su entierro.30
153.
En el período
comprendido entre 1986 y 1996, la ejecuciones arbitrarias se dieron
con mayor frecuencia en los departamentos de Quiché, Petén,
Sololá, San Marcos y Chimaltenango. (Véase Gráfica
3).
Gráfica
3
154.
En 1986, el licenciado
Vinicio Cerezo Arévalo fue declarado presidente electo de
la República (enero 1986-enero 1991). Durante su Gobierno,
la práctica de ejecuciones arbitrarias continuó, aunque
su número decreció.
"Humberto González
Gamarra, Secretario General del Partido Unión Revolucionaria
Democrática, fue asesinado el 15 de octubre 1990, en la ciudad
de Guatemala. Ese día, había salido de su casa en
compañía de su hijo y un compañero de éste.
Al llegar a la 23 Avenida y Calzada Roosevelt, en la zona 11, un
hombre se le acercó y por la ventana le disparó a
quemarropa huyendo luego junto con otro hombre en una motocicleta
Yamaha color rojo. González Gamarra recibió el impacto
de seis proyectiles, por lo que su hijo pidió ayuda a las
personas que se encontraban en el lugar quienes solicitaron los
servicios de los bomberos. Estos lo recogieron aún con vida
pero en camino al hospital Roosevelt falleció".31
155.
En el período
que corre entre 1990 y 1996, se mantuvo la tendencia apuntada al
final de los años 1980, es decir, la realización de
ejecuciones arbitrarias selectivas. Las víctimas de este
período pertenecían en la mayoría de los casos
a organizaciones sociales y partidos políticos.
156.
El 30 de abril de 1991, en la ciudad de Guatemala,
fue ejecutada Dinorah Pérez, dirigente del Movimiento Guatemala
Unida y activista de derechos humanos.
"Por la noche
nos enteramos de que había sido asesinada frente a la entrada
de su casa, al volver del trabajo, por dos hombres en motocicleta
que después de acribillarla a tiros, agregando el tiro de
gracia, se dieron a la fuga...".32
157.
Germán Alfredo
de León Pacajá, miembro del PGT y miembro fundador
de la Unión de Trabajadores de Quetzatenango, fue capturado
alrededor de las 7:30 de la mañana del 1 de junio de 1994,
cuando regresaba de haber dejado a su niña en la escuela,
en la aldea Patzutzún, municipio de Concepción, Sololá.
Tres hombres vestidos con uniformes del Ejército lo golpearon
y subieron a un Trooper. A las cinco de la tarde, los habitantes
de la aldea Las Trampas, Sololá, oyeron un ruido muy fuerte
y llamaron a los bomberos de Sololá, porque se dieron cuenta
que un carro había caído en un barranco. En el vehículo
fue encontrado el cuerpo de Germán de León, quien
según el acta de defunción falleció a causa
de asfixia por estrangulamiento y varias fracturas en la tráquea.33
158.
Román Ramos
Esteban fue ejecutado por hombres enmascarados y vestidos de civil
el 22 de abril de 1995, en el camino de San Ignacio, Mundo Nuevo,
del municipio de Tajumulco, San Marcos. La víctima, que fue
apresada y expulsada por la fuerza de la camionetilla de ruta donde
viajaba, junto con otras personas desde Malacatán, venía
de regreso de una reunión de la asociación comunitaria
Adim de Carisoa, de Quetzaltenango, de la cual era el representante
en dicha aldea.34
159.
En noviembre de 1996,
en el departamento de San Marcos, una patrulla de soldados llegó
a la finca donde trabajaba Marcos Ortiz Hernández. Los soldados
le pidieron sus documentos y en vista que no los tenía, lo
capturaron y acusaron de ser miembro de la guerrilla, para posteriormente
ejecutarlo.35
Los autores de las ejecuciones arbitrarias
160.
Durante este período, según los datos
registrados por la CEH, el responsable del mayor número de
ejecuciones arbitrarias fue el Ejército de Guatemala, seguido
de las PAC.
161.
Según los
datos recogidos por la CEH, durante el enfrentamiento armado interno,
el Ejército fue responsable del 86% del total de ejecuciones
arbitrarias. Las PAC fueron responsables del 21%, los comisionados
militares del 11%. Otras Fuerzas de Seguridad del Estado (Policía
Nacional, Guardia de Hacienda y otros), del 4%.
Gráfica
4
Nota: El porcentaje de cada responsable se calcula
sobre el total de Ejecuciones Arbitrarias, sin considerar si su
actuación fue individual o en colaboración con otro.
162.
Aunque en un buen porcentaje de los casos el Ejército
actuó como único responsable de los hechos, la colaboración
de las PAC y los Comisionados con el Ejército fue muy frecuente
en la realización de las ejecuciones.
163.
Las ejecuciones arbitrarias
realizadas de manera selectiva siguieron un procedimiento que tenía
dos etapas: la primera era la designación del objetivo de
la ejecución; la segunda consistía en la planificación
de la misma. Invariablemente, era la inteligencia militar, como
ya se señala en el apartado correspondiente, la encargada
de buscar, registrar y analizar la información sobre la eventual
víctima.
"Hay un expediente
y un archivo computarizado sobre periodistas, estudiantes, líderes,
gente de izquierda, políticos etc. ... El expediente mencionará
donde nació la persona el partido político al cual
pertenece, los más importantes sucesos de su vida".36
164.
En ciertos casos,
los agentes del Estado perpetraron ejecuciones arbitrarias en cumplimiento
de directrices generales y gozaron de una cierta autonomía
para hacerlo;37
en otros, la ejecución de una persona estuvo claramente definida.
Las decisión para ejecutar a determinada persona, podía
tener dos orígenes.
165.
El primero, las unidades militares recibían
las órdenes de una autoridad superior, ya fuera del comandante
de la unidad o base militar que tenían un área de
jurisdicción o del Estado Mayor de la Defensa Nacional.
"Un S-2 local
...puede recibir la orden de su comandante para matar a una gente
y lo va a hacer, es decir, porque el S-2 local no va a pensar, no
se va a poner a cuestionar si esa orden viene de arriba o está
siendo tomada localmente".38
166.
El segundo, las zonas, bases, fuerzas de tarea,
y sus unidades militares desplegadas en el terreno, operaban conforme
a las líneas generales programados por sus superiores; pero
la decisión específica era tomada por los comandantes
de estas unidades.
167.
No obstante, la decisión
de ejecutar a ciertas personas con reconocimiento nacional e incluso
internacional, se adoptaba en las más altas instancias. Por
ejemplo, un ex miembro de la inteligencia declaró que había
participado en la investigación de la G-2 sobre Alberto Fuentes
Mohr, pero añadió que la decisión fue tomada
a un nivel todavía más alto.39
168.
En ciertos casos, sectores ajenos al Ejército
participaban también en la elección de la víctima
para que fuera ejecutada:
"Por un lado no
debemos olvidar el sector más poderoso de este país,
que es el sector del poder económico, que en esos aspectos
y en esa época también tomaba decisiones y participaba,
quizás no a nivel institucional pero sí a nivel de
los grupitos que han manejado esa parte política. Al sector
privado incluso se le atribuyen grandes decisiones de asesinatos
... el caso de Manuel Colom Argueta, por ejemplo.... Y no creo que
haya habido esa interpelación tan estrecha, salvo en casos
muy específicos. A nivel político el caso de Manuel
Colom Argueta creo que fue una decisión de un grupo pequeño
del sector privado utilizando un grupo del Ejército, por
supuesto. Entonces la maquinaria ha funcionado así, entrelazada
pero separada con compartimentos, porque inteligentemente para no
dejar huellas para que no levanten litigio en un caso como este".40
169.
El mismo declarante agregó:
"Y sé de
una reunión que hubo y yo tuve pruebas de eso, una reunión
así como ésta, de la élite del sector privado,
cuando Vinicio Cerezo se lanzó a la reforma fiscal hubo alguien
que se pasó enojado y dijo, yo doy el dinero para que asesinen
a Vinicio Cerezo, yo me encargo. Claro, ahí no se llevó
a cabo, pero ese tipo de asesinatos políticos, de violaciones
surgieron muchas veces, en ese caso no se llevó a cabo pero
en otros, sí, sin dudas. Por ejemplo, para ellos el caso
de Fito Mijangos era un enemigo tremendo y no sabían qué
hacer con él hasta que lo mataron. ...".41
170.
Una vez se tomaba
la decisión, procedía a organizarse el operativo para
su ejecución. Las circunstancias en las cuales se produjeron
muchas de las ejecuciones arbitrarias revelan un alto grado de preparación
del operativo, pues los que llevaron a cabo la acción disponían
de las informaciones necesarias sobre la víctima. El sargento
mayor Noel de Jesús Beteta Alvarez, que fue sentenciado por
el asesinato de la antropóloga Myrna Mack declaró:
"... Desde temprano se montaba vigilancia ... todo el día
... en la mañana sí, la esperaba en la casa, ... cuando
se iba acercando el día de ejecutar la orden ...".42
Las ejecuciones arbitrarias perpetradas por
miembros del Ejército
171.
El alto porcentaje
de ejecuciones arbitrarias atribuidas al Ejército se debe
a que recurrió al uso sistemático de las ejecuciones
arbitrarias para aniquilar a quienes consideraba enemigos, es decir
"... todos aquellos individuos, grupos u organizaciones que por
medio de acciones ilegales tratan de romper el orden establecido,
... " e incluyó también "... a aquellos individuos,
grupos u organizaciones que sin ser comunistas tratan de romper
el orden establecido".43
Ejecución de personas acusadas de
tener vínculos con la guerrilla
172.
A lo largo del enfrentamiento armado interno, el
Ejército realizó miles de ejecuciones arbitrarias,
muchas de ellas cometidas contra personas que eran acusadas de tener
vínculos con la guerrilla.
173.
En muchos casos,
las víctimas fueron ejecutadas por el Ejército sin
que previamente se verificará si la acusación de ser
activista o colaborador de la guerrilla tuviera fundamento. A partir
de 1980, el Ejército instruyó que las aldeas del municipio
de Cotzal debían tener una bandera de Guatemala, que proporcionaba
el Ejército. La aldea Chisís fue una de las últimas
aldeas en recoger su bandera en el destacamento de Cotzal. Al presentarse
varios miembros de la comunidad a recoger la bandera, cuatro campesinos
fueron acusados de pertenecer a la guerrilla, interrogados sobre
sus lazos con los insurgentes y conminados a que devolvieran las
armas, pues de lo contrario serían ejecutados. Al parecer,
una de las víctimas colaboraba con la guerrilla. Las víctimas
fueron conducidas al borde de una fosa, en el interior del destacamento,
y ejecutadas de forma que cayeran en ella. La acción se llevó
a cabo frente a la mirada de todas las personas de la aldea que
habían llegado al destacamento. Al final de la ejecución,
el oficial a cargo les dijo a la gente: "Ahora ya pueden llevar
su bandera, ya vieron que ya quedaron libres de la guerrilla".44
174.
La participación
de una persona en una PAC de su comunidad, no descartaba la posibilidad
de ser acusado de colaborador de la guerrilla y en consecuencia,
de morir ejecutado. Israel Alvarado regresó el 3 de agosto
de 1982 después de residir en México. Al día
siguiente salió en ronda de vigilancia con los demás
patrulleros de Santa Ana. En el camino se encontraron con un grupo
de soldados del destacamento de San Antonio o El Tablón que
traían a un detenido, acusado de ser guerrillero. Al pasar
frente a los patrulleros, el detenido señaló a Israel
indicando que colaboraba con el EGP dándoles comida. Los
soldados lo detuvieron en ese instante con intenciones de colgarlo.
Sus compañeros de patrulla intercedieron por él, asegurando
que no colaboraba con la guerrilla. Los soldados se lo llevaron
al pueblo, amarrado. Una vez en Santa Ana, el padre de Israel pidió
hablar con el oficial, y explicándole que su hijo no colaboraba
con el EGP; pero no lo escucharon. Lo ataron a un palo en el parque
sin darle comida ni agua durante 48 horas. Al día siguiente,
a las 5 de la mañana, lo llevaron hacia El Tablón,
San Antonio, luego a Buxub, Jacaltenango y posteriormente a Nentón.
Durante el trayecto la tropa iba reuniendo a la gente de los pueblos
por los que pasaban, ordenando a Israel que señalara sus
compañeros, a lo que éste se negaba alegando que no
era guerrillero. En Nentón lo mantuvieron encerrado en el
destacamento durante 15 días, y finalmente lo arrojaron al
río Azul, en la frontera entre Nentón y Jacaltenango.45
175.
La acusación
de colaborar o pertenecer a la guerrilla fue muchas veces la consecuencia
de tener conflictos personales con miembros de la propia comunidad
o de otras aldeas. Ante inculpación de esta naturaleza, el
Ejército no comprobaba previamente la veracidad de los cargos
y procedía a ejecutar sumariamente al acusado, aunque estuviera
integrado en una PAC o en un comisionado militar.
176.
Vicente Alvarez Contreras,
comisionado militar de la aldea El Pitorreal, en Dolores, Petén,
tuvo problemas con su homólogo de una localidad próxima
que le acusó de ser guerrillero ante el destacamento de El
Chal. Durante la noche del 22 de enero de 1982, soldados del destacamento
de El Chal llegaron disparando sus armas contra la casa de Vicente
Contreras, entraron en la vivienda y se lo llevaron junto con su
esposa y su hija mayor a la morada del comisionado militar autor
de la denuncia, a quien también apresaron. Cuatro días
después se descubrió el cádaver de Vicente
Alvarez Contreras; los cuerpos de su esposa y su hija nunca aparecieron.
Días después de la captura, el comandante del destacamento
de El Chal fue a la aldea El Pitorreal y dijo a algunas personas
que lo ocurrido esa noche había sido un error del informante,
no de ellos.46
177.
En otros casos, las
ejecuciones fueron practicadas a raíz de la información
que el propio Ejército poseía. En un día de
diciembre de 1982 en la cabecera municipal del municipio de Concepción
Huista, Huehuetenango, miembros del Ejército convocaron a
toda la población de la cabecera a una reunión frente
al templo católico local. "El oficial me dijo, le espero
en el centro ya que el día de hoy vamos a realizar un acto
muy importante para el municipio". Cuando se encontraban todos
reunidos, el oficial se dirigió a los vecinos y les dijo:
"Sabemos que en ésta población hay muchas personas
que están comprometidas con el EGP, hoy van a presenciar
lo que les sucede a quienes los apoyan. Si insisten en seguir lo
mismo, también ustedes correrán la misma suerte".
Los soldados habían detenido ese día a Francisco Salucio
y a Francisco Ramírez Vargas, dos jóvenes que residían
en la cabecera y que por informaciones que obraban en poder de los
miembros del Ejército, integraban el grupo guerrillero. "Francisco
estaba organizado, pertenecía al EGP y el día que
lo capturaron se encontraba en la cabecera con su familia."
A los capturados, los amarraron al poste del tablero de la cancha
de basquetbol y frente a la población un pelotón se
preparó para realizar la ejecución ... "Eran las
doce cuando cayeron los dos".47
178.
Para el Ejército,
los residentes de una región donde era habitual la actividad
de la guerrilla, se convertían en miembros o colaboradores
de la insurgencia, incluso si se trataba de niños. Pasado
algún tiempo desde la masacre de Cunén, en el departamento
de Quiché, el 17 de enero de 1982, miembros del Ejército
adscritos al destacamento de Chiúl y patrulleros de Cunén
tuvieron conocimiento de que en la aldea San José, Cunén
existía un campamento de suministro de la guerrilla. En la
cabecera municipal de Cunén se formó una patrulla
mixta -patrulleros y miembros del Ejército-, llegaron al
campamento y aprehendieron a Leonardo Hernández López,
a su esposa y sus dos hijos. Los condujeron al centro de la aldea
San José donde se estaba celebrando el día del patrón
de la localidad y, frente a todas las personas ahí reunidas,
colgaron de un árbol a la esposa y los dos hijos de Leonardo.
A su esposa e hijos, después de colgarlos, les dispararon
y los enterraron en el mismo lugar.48
Las ejecuciones arbitrarias realizadas en
operaciones encubiertas
179.
En las operaciones
militares regulares del Ejército, fueron miembros uniformados
de dicha institución quienes cometieron las ejecuciones arbitrarias.
En las operaciones encubiertas, las ejecuciones fueron realizadas
por soldados vestidos de civil o disfrazados de guerrilleros.
180.
La utilización
que el Ejército hizo de efectivos vestidos de civil tanto
en la capital como en el resto del país, facilitó
la ejecución arbitraria de muchas personas, sin que se pudieran
señalar la autoría material de tales acciones. Entre
las áreas del Ejército que frecuentemente actuaron
vestidos de civil o disfrazados con indumentaria guerrillera, destaca
la sección de inteligencia.
En el cantón
Hamaca, del municipio de San Ildefonso Ixtahuacán, departamento
de Huehuetenango, a media noche de un día de mayo de 1981,
un grupo de hombres vestidos de civil, conocido como la G-2 de Huehuetenango,
"...entraron a la vivienda de su hermano Marcos Domingo Díaz,
a quien se llevaron a puros golpes, empujones y patadas que le propinaran
estos hombres; a mitad del camino fueron dándole puñaladas
en todo el cuerpo y le privaron la vida de un balazo...".49
181.
También se
han recogido numerosos testimonios en que los miembros del Ejército
actuaron disfrazados de insurgentes. Esto ocurrió sobre todo
en las áreas rurales donde había presencia guerrillera.
Uno de los objetivos perseguidos mediante esta forma de operar fue
crear confusión en la población haciéndola
creer que la guerrilla había sido en verdad la responsable
de las ejecuciones.
"Son esos que
dicen llamarse escuadrones de la muerte, pero son los mismos del
Ejército, son disfrazados de guerrilleros, ropa toda sucia,
toda rota, se ponían botas de hule para despistar a que son
de la guerrilla y son del Ejército".50
182.
Otros de los factores
que inspiró esta forma de actuación fue la necesidad
de detectar a las personas que pudieran tener simpatía por
la guerrilla. Una vez localizadas, eran ejecutadas.
"Hay ocasiones
en que se hacen pasar de guerrilleros, llegaban de noche, usaban
la ropa de verde olivo con botas de plástico y con las mochilas
que encontraban, ...pues para pasar desapercibido de guerrillero.
Entonces ahí la población se confunde, entonces cuando
ellos ven que la población está colaborando con ellos
la matan".51
183.
El 7 de septiembre
de 1981, mientras se estaba celebrando la feria en honor a la Virgen
del Rosario, en la comunidad El Limonar, del municipio Jacaltenango,
Huehuetenango, llegaron unos hombres vestidos de particular gritando
consignas a favor del EGP. Dos jóvenes respondieron al llamado
de los hombres al igual que otro joven de la comunidad la Laguna.
Los hombres montaron en varios carros y se dirigieron a esta localidad.
Cuando los vehículos iban en marcha, dos individuos que venían
por la carretera fueron forzados a subir a los coches. En su interior,
las víctimas vieron a cinco desconocidos que portaban armas
como las del Ejército y que no tardaron en identificarse
como miembros de esa Institución Armada. Al llegar a la ruta
principal, a un kilometro de la Laguna, uno de los vehículos
se detuvo y los soldados bajaron a los capturados y comenzaron a
golpearlos. Desenfundaron sus armas y empezaron a matarlos uno por
uno. Pero uno de los prisioneros logró escapar. Los cadáveres
de Antonio Camposeco, Jesús López y Edmundo Cruz fueron
arrojados al río en territorio mexicano, y dos de las víctimas
nunca aparecieron.52
Ejecuciones arbitrarias realizadas en acciones
de patrullaje
184.
El patrullaje realizado
por el Ejército era una acción táctica de rutina
guiada por varios propósitos; a veces buscar información
y localizar a la guerrilla, y otras a combatirla. Durante estas
patrullas, miembros del Ejército efectuaron numerosas ejecuciones
arbitrarias.
"Salimos patrullando
otra vez, verdad, destruyendo las casitas, y quemando las trampas
y bueno esporádicamente encontrábamos uno o dos tipos
por allí. El oficial ordenaba que los mataran y los dejaran
por allí tirados y seguíamos avanzando."
"Le dije, mi subteniente,
le doy parte que encontramos a una señora [de unos 19 años
con su bebé de unos 8 meses]. 'Tráiganla', dijo, verdad,
en fin, qué está haciendo aquí, le dijo, verdad,
usted es guerrillera, le dijo, verdad, no le dijo, bien mátenla,
hijue'puta, dije yo, verdad, y el niño, también me
dijo, verdad, entonces llamé a otro, a un soldado de primera,
soldado, le dije, hágase cargo de la señora, le dije,
y es un regalo del subteniente, le dije, enterado, mi cabo, me dijo,
verdad. Llamó a los muchachos y dijo, hay carne muchá,
dijo, verdad, entonces vinieron agarraron a la muchacha, le quitaron
al patojito y la violaron entre todos, otra vez, verdad, la violación
masiva. Luego les dije yo que mataran primero a la señora
para que no sintiera mucho de que mataran primero al hijo, verdad,
entonces, la mataron ... le zamparon tres balazos, y luego al niño...".53
Ejecuciones arbitrarias realizadas en operaciones
de tierra arrasada
185.
Muchos civiles resultaron
muertos a consecuencia de los ataques del Ejército dirigidos
contra las comunidades. El 11 de septiembre de 1980, unos 150 soldados
que avanzaban desde el destacamento de Uspantán hacia El
Desengaño, quemaron en el camino más de noventa casas,
destrozaron la cooperativa, robaron bienes y mataron animales. La
población salió huyendo y se refugió en el
monte. Emiliana Velásquez Zapeta probablemente "pensó
que no le iban a hacer nada" y cuando vio llegar a los soldados
se puso a barrer la entrada de su casa, llevaba un nene de unos
meses a la espalda. Los soldados dispararon y mataron a Emiliana
y a su nene. Cuando se retiró el Ejército los vecinos
enterraron los cadáveres en el cementerio.54
Represalias contra la población civil
186.
El Ejército
castigó con frecuencia a la población civil después
que algún enfrentamiento con la guerrilla ocasionara bajas
en sus filas. En 1980, después de un combate entre miembros
del Ejército y del EGP, en el que murieron dos soldados,
llegó un pequeño contingente militar a Sacalá,
San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Al descender de sus
vehículos los ocho soldados que integraban el grupo empezaron
a hacer preguntas a la gente y apresaron a varias personas. María
Valeriana Jacobo Atz salió corriendo de su casa con sus dos
nietos, a quienes estaba cuidando. Se escondieron en una casa abandonada,
pero los soldados los descubrieron. Procedieron a detenerlos, sacándoles
a la fuerza de la casa. A continuación les cortaron la cabeza
a los tres. Murieron decapitados, por lo tanto: la abuela María
Valeriana y sus dos nietos, Rolando Mutzut Jacobo de seis años
y Hilda Mutzut Jacobo de seis años. En el curso de la misma
operación de represalia, los soldados mataron también
a Víctor Mutzut, de 60 años con un tiro de gracia.55
Acciones crueles contra la población
civil
187.
También se
registraron casos de ejecuciones arbitrarias cometidas con crueldad
por el Ejército, donde no solamente se ejecutó a las
víctimas sino que además se les hizo sufrir antes
de su muerte. En horas de mañana del 26 de marzo de 1982
llegó el Ejército a la comunidad de Lacamá
I, del municipio de Chichicastenango, Quiché. Los habitantes
lograron huir, poniéndose a salvo entre los barrancos y la
montaña. Los soldados quemaron las casas, los enseres domésticos
y las cosechas. Cuando los soldados se retiraron, los habitantes
volvieron a la aldea, pero la hermana de Pedro Algua Ramos no regresó.
Pedro salió a buscarla en compañía de Manuel
Méndez Calel, quienes fueron capturados por soldados que
los condujeron a una casa desocupada donde los quemaron vivos. De
los cuerpos de las dos víctimas sólo se encontraron
los pies; el resto de los despojos estaban completamente carbonizados.56
Ataques indiscriminados
188.
De acuerdo con las
normas del derecho humanitario el Ejército puede atacar legítimamente
un campamento de la guerrilla o a sus combatientes. Sin embargo,
al hacerlo el Ejército también tiene la obligación
de confirmar la existencia de un objetivo militar, con el fin de
evitar que los no combatientes sean afectados.
189.
El 25 de diciembre
de 1981, miembros de la comunidad de El Monajil, Santa Ana Huista,
Huehuetenango, salieron en un camión a comprar maíz
a la comunidad de la Laguna en el municipio de Jacaltenango. Al
día siguiente, cuando venían de regreso, en la aldea
El Tablón ubicada entre los municipios de Santa Ana Huista
y San Antonio Huista, muy cerca de la comunidad de Monajil, el Ejército
comenzó a dispararles con fusiles Galil. En ese ataque resultaron
gravemente heridas tres personas que tuvieron que ser trasladas
de emergencia al hospital de Jacaltenango. Virgilio Morales, Oscar
Morales y Jesús Gaspar fallecieron antes que pudieran atenderlos
en el hospital. Aparentemente, el ataque del Ejército fue
motivado porque momentos antes, la guerrilla intentó emboscar
a las tropas y cuando el camión de los militares iba pasando
los insurgentes detonaron una bomba que ocasionó varias bajas.57
Bombardeos indiscriminados
190.
La Comisión
recibió denuncias sobre casos de bombardeos efectuados por
el Ejército contra aldeas o comunidades en las cuales murieron
hombres, mujeres y niños. 58
En el año 1982, el Ejército bombardeó la aldea
Tzalbal en Nebaj. Entre las víctimas del bombardeo murieron
Diego Cobo, su madre Juana Cobo, y por lo menos otras dos personas,
que fueron enterradas en el cementerio de la comunidad.59
"El día 19
de diciembre de 1989, un avión Cessna A-37 B, de la Fuerza
Aérea Guatemalteca sobrevoló la comunidad Santa Rosa
Xeputul de la CPR de la Sierra ...a las 11 de la mañana la
unidad aérea lanzó una bomba de 550 libras (...) murieron
cuatro civiles, mujeres. Otros dos fallecieron ese mismo día
en Chaxá, aldea cercana a Santa Rosa, a causa de otra bomba
arrojada por el avión".60
Uso de minas
191.
Durante el enfrentamiento armado, el Ejército
utilizó minas antipersonales, así como las trampas
explosivas conocidas como "cazabobos", que causaron la muerte de
muchos civiles.
"Antes del bombardeo,
pero ya en 1993, el Ejército entró a la comunidad
de San Francisco Los Angeles. Después del paso del Ejército
volvimos al lugar y al levantar un paquete de jabón de un
kilo de Doña Blanca que no había sido reventado por
el Ejército estalló una bomba. La bomba botó
la tapesca y arrojó a la víctima Domingo Pascual Sebastián
como a cinco varas. Otro compañero que estaba a media cuerda,
una esquirla le raspó el mentón".61
Las ejecuciones arbitrarias cometidas por
las Patrullas de Autodefensa Civil.
192.
Las PAC, creadas
bajo el régimen del general Romeo Lucas García y legalizadas
por el régimen del general Ríos Montt, fueron utilizadas
como instrumento de contrainsurgencia y de control de la población,
cometiendo un alto número de ejecuciones arbitrarias, especialmente
en los departamentos de Quiché62 ,
Alta Verapaz, Baja Verapaz y Huehuetenango.63
Ejecución arbitraria
de personas acusadas de ser guerrilleros
193.
Los patrulleros también
ejecutaron a miembros de su comunidad, sospechosos de ser guerrilleros.
El 7 de diciembre de 1981, en la comunidad de Chicoxob, del municipio
de San Andrés Sajcabajá, del departamento de Quiché,
llegaron dos patrulleros a la casa de Andrés, a quien acusaron
de pertenecer a la guerrilla, le preguntaron por los nombres de
sus demás compañeros y el lugar donde se escondían.
Andrés negó las acusaciones, respondió que
él se dedicaba a sus labores agrícolas y que nada
tenía que ver con los insurgentes. Los patrulleros insistieron
en la acusación, la víctima al ver que se ponían
cada vez más violentos en sus expresiones, se asustó
y les rogó que lo dejaran porque él era inocente;
pero los patrulleros lo ejecutaron en el acto.64
Ejecución arbitraria de guerrilleros
194.
La captura y posterior
ejecución de miembros de la guerrilla fue una de las tareas
asumidas por las PAC durante el enfrentamiento armado. Julia Aguaré
Velásquez se enroló como combatiente del EGP en 1980
cuando el Ejército arrasó El Desengaño, incorporándose
al frente Ho Chi Minh. Fue capturada en abril o mayo de 1982 por
patrulleros de la Zona Reina, que la violaron y torturaron durante
tres días; después la ejecutaron.65
Ejecuciones arbitrarias realizadas durante
acciones de patrullaje
195.
Las PAC también
realizaron acciones tácticas de patrullaje, en combinación
con el Ejército o por orden del mando militar. Durante estas
maniobras cometieron numerosas violaciones de derechos humanos,
incluyendo ejecuciones arbitrarias. Andrés Chingo era destacado
integrante de Acción Católica, "iba por las comunidades
y platicaba de la justicia y de la verdad, porque así hacían
los de Acción Católica", y fue acusado de colaborar
con la guerrilla. En agosto de 1982 efectivos del Ejército
y patrulleros de Joyabaj quemaron su casa y sus cultivos, ubicados
cerca de la carretera de la comunidad. Tras este hecho, Andrés
cesó sus actividades en la Acción Católica.
El 30 de noviembre salió al monte a recoger leña,
los patrulleros armados de Joyabaj lo capturaron y "le acusaron
de ser guerrillero por andar por el monte, pero él no estaba
metido en nada ... le dieron golpes con la culata de las armas,
le machetearon la cara y la cabeza y le metieron un disparo".66
Ejecuciones arbitrarias de personas que se
negaron a patrullar
196.
La actividad prioritaria
de las PAC, como su nombre indica, era el patrullaje. Algunos patrulleros
que se negaron a realizar dicha actividad fueron ejecutados de manera
arbitraria.67 El
8 de febrero de 1981, en la comunidad de Chipaj, del municipio de
Uspantán, departamento de Quiché, un grupo de patrulleros
acudió a la casa de Juan Tum, quien se negaba a realizar
el servicio. Le golpearon y dijeron que tenía que cumplir
su turno y se lo llevaron a la fuerza. Al día siguiente,
sus familiares fueron a la garita de las PAC para averiguar por
qué no había regresado a su casa. A la par de la garita
encontraron el cadáver de Juan Tum y otros dos cuerpos sin
identificar. El patrullero muerto "no quería hacer turno
solamente por la necesidad de sus hijos".68
197.
La obligación
de patrullar afectó con frecuencia a los niños, pues
a estos tampoco se les reconoció el derecho de oponerse;
y también sufrieron las consecuencias de esta negativa a
patrullar. Augusto de la Cruz Yat, de sólo 10 años,
rehusaba patrullar cuando fue sacado de su casa por los patrulleros.
Una vecina que se encontraba cerca vio cuando lo llevaron de su
casa. Sus familiares escucharon que lo habían matado en un
barranco, pero por miedo no se atrevieron a comprobarlo.69
198.
El poder de las PAC
queda ilustrado en el siguiente caso de ejecución arbitraria
contra dos miembros de una familia. En el caserío El Chorro
de Xemal, en el municipio de Colotenango, Huehuetenango, Juan Domingo
Sánchez y Santiago Domingo Sánchez se negaron varias
veces a patrullar, por lo que fueron amenazados de ser guerrilleros.
El 5 de julio de 1992, los patrulleros de Xemal llegaron a la vivienda
donde habitaban Juan y Santiago, los abatieron disparando sus armas
de fuego, posteriormente les propinaron varios machetazos, dejaron
los cadáveres cubiertos con unas chamarras y luego saquearon
la casa. Aunque inicialmente impidieron enterrar los cuerpos en
el caserío, los familiares los pudieron sepultar en Xemal.70
Ejecuciones arbitrarias de patrulleros por
faltas al reglamento disciplinario
199.
Los patrulleros debían
observar algunas reglas de conducta; en algunos casos la indisciplina
fue castigada de forma drástica, llegando al extremo de ejecutar
arbitrariamente a alguno de sus integrantes. En 1986 en la aldea
la Niyá, San Pedro Necta, Huehuetenango, el patrullero Santos
Ramírez bebía licor mientras cumplía su turno
de patrulla. El jefe de la patrulla se enojó y ordenó
un castigo. A Santos lo amarraron, para depositarlo a continuación
en un pozo de agua donde permaneció colgado por un día
y una noche. Sufrió mucho porque en esa época hacía
mucho frío y hubo lluvia. Cuando lo sacaron del pozo, todavía
mojado, lo ataron a un palo. Lo colocaron cerca de la escuela y
lo abandonaron allí hasta que murió.71
Acciones crueles realizadas por las PAC
200.
En multitud casos,
las ejecuciones realizadas por las PAC fueron perpetradas con especial
crueldad.72 El 16
de junio de 1982, Pedro Ramírez Ajmac, su esposa e hijos
y su hermano salieron de Chacagex hacia la aldea Chuahoj, municipio
de Sacapulas, Quiché, cuando vieron que por el camino se
acercaba un grupo de patrulleros de San Sebastián. Al verlos,
Tomás huyó de inmediato, pero Pedro salió corriendo
después y le dieron alcance, lo ataron de un pie al vehículo
y se lo llevaron arrastrándolo aproximadamente dos kilómetros
hasta llegar a la sede de la patrulla de San Sebastián. Pedro
llegó en un estado terrible; aparecía con graves heridas,
en especial, en el rostro; su esposa e hijos corrían detrás
de él gritando y llorando por lo que le estaban haciendo.
Pedro pidió agua a los patrulleros y el jefe de las PAC le
ofreció orina; y sin tener compasión de él
dijo que iba a distribuir a su tres pequeños hijos entre
gente de la aldea que los quisiera adoptar, porque él quería
a los más grandes pero que a la pequeña no. A la esposa
le dijo que la iba a asesinar. Después los demás patrulleros
hicieron una hoguera, quemaron a Pedro, abrieron una fosa dentro
del destacamento y lo enterraron.73
201.
Se observó
también que la participación de las PAC en acciones
combinadas con el Ejército se desarrolló con extrema
crueldad. El 15 de enero de 1982, el Ejército incursionó
en el caserío Xejuyub del municipio de San Andrés
Sajcabajá, departamento de Quiché quemando casas y
cosechas. Los soldados junto a los jefes de las patrullas que a
su vez eran comisionados militares, reunieron en el centro de la
comunidad a todos los vecinos, incluyendo niños, mujeres
y ancianos; y seleccionaron a cuatro personas. Los jefes de patrulla
se dirigieron a la población explicando que su trabajo era
realizar una limpieza en la comunidad, y que por esa razón
presentaban a esas cuatro personas como agentes contaminantes de
las demás por sus ideas comunistas. En seguida los maniataron
y ante la mirada de todos, los degollaron, obligando a otros patrulleros
a abrir dos fosas en el mismo lugar de ejecución y depositar
en cada hoyo dos cadáveres. Más tarde se dirigieron
de nuevo al resto de vecinos asegurando que la misma suerte correría
quien se involucrara con la guerrilla. Las personas decidieron como
mecanismo de sobrevivencia desplazarse a las montañas y barrancos
lejanos del caserío.74
Ejecuciones arbitrarias por motivos personales
202.
Las PAC eran un instrumento
de poder para sus jefes, y en gran número de casos fueron
unidades utilizadas para fines ajenos a la lucha contrainsurgente.
El año 1983 llegó a la comunidad de Pabaj, del municipio
de Jocopilas, departamento de Quiché, un jefe de patrulla
evangélico, reunía a los de la comunidad y les decía:
"Ya logramos sacar
a aquellos directivos, catequistas de la Iglesia Católica.
Ahora los que acepten el evangelio quedan vivos, aquellos que no
quieren aceptar el evangelio quedarán muertos". También
hablaba y decía: "al fin logramos destruir a ese demonio
ahora destruiremos sus casas". Entonces empezó a destruir
los oratorios y a romper a los santos, las ofrendas y los adornos
del templo católico con la colaboración de los patrulleros.
La comunidad "aceptó el evangelio", en los términos
impuestos por aquel jefe de patrulla, a excepción Juan Ordóñez.
Un día de mayo de 1983 fueron a capturarlo, él trató
de huir, pero finalmente fue atrapado y muerto a machetazos. Su
cadáver no fue enterrado y posiblemente se lo comieron los
animales. Uno de los patrulleros recuerda que el jefe de la patrulla
les daba la orden de pegarle palos en la cabeza y les decía:
"Este es el compañero de ustedes, sólo miren lo
que le pasó, ahora ustedes deben darle palos en la cabeza,
este es su compañero de Cuba, si ustedes quieren que les
hagan así entonces quédense en Cuba".75
Los comisionados militares
203.
Los Comisonados militares
también tuvieron una importante participación en las
ejecuciones arbitrarias realizadas durante el enfrentamiento armado.
Cuando se creó la figura de comisionado militar en 1938,
su tarea principal era la de proporcionar reclutas al Ejército.
En la década de los sesenta, los comisionados militares tuvieron
un papel importante en la lucha antiguerrillera que se desarrolló
en el Oriente:
"Para el 67 fue
la violencia, murieron trece personas inocentes en Cajón
del Río, acusados de ser guerrilleros. Fueron los comisionados
militares, ellos eran pro-liberacionistas y nosotros no, para ellos
había justicia sobre nosotros, para ellos eran gloriosos
esos tiempos, ellos tenían el poder".76
204.
A lo largo del enfrentamiento
armado interno, esta institución fue elemento clave dentro
del dispositivo contrainsurgente concebido e impuesto por el Ejército.
Sin embargo, los comisionados militares también aprovecharon
el poder para cometer ejecuciones por razones privadas.
Ejecuciones arbitrarias de personas acusadas
de tener vínculos con la guerrilla
205.
Los comisionados
militares ejecutaron a personas que por las tareas que desempeñaban
fueron estigmatizadas como miembros de la guerrilla. Rodolfo Tiño
Ramírez era miembro del Comité Pro Mejoramiento de
Cucabaj, Santa Cruz del Quiché; en el año 1982, mientras
estaba en una fiesta, cuatro hombres armados preguntaron por él.
Uno de ellos dijo: "Allí está, éste es mero
guerrillero". Seguidamente, los desconocidos abrieron fuego
contra él, cuyo cadáver abandonaron en el escenario
del tiroteo para subir en los vehículos en que habían
llegado y desaparecer. El cuerpo de Tiño fue enterrado en
la localidad. Dos vecinos reconocieron a uno de los hombres como
comisionado militar de Chiché. También señalaron
que los demás eran comisionados y en referencia a Tiño
Ramírez: "El no era guerrillero sino que simplemente trabajaba
en beneficio de su comunidad".77
206.
Fue habitual que
los comisionados militares entregaran a los destacamentos del Ejército,
listados con nombres de personas sospechosas de ser guerrilleros
y por tanto, seleccionadas para que fueran ejecutadas. Un declarante
informó a la CEH que entre 1980 y 1981, el comisionado militar
le mostró "una lista de nombres de personas que iban a
matar. Mi nombre estaba en la lista. Un soldado, cuate mío,
estaba de alta en la Zona Militar 19. Era mensajero entre la G-2
y la G-5 y así vio la lista. Le salió mi nombre porque
mi nombre es igual al de su padre, pero con el segundo apellido
distinto. Me advirtió de irme de una vez. La lista tomaba
cinco hojas de personas que iban a matar, todos de Aguacatán".78
Ejecuciones arbitrarias de guerrilleros
207.
Tampoco se respetaron
las normas humanitarias mínimas a favor de los guerrilleros
puestos fuera de combate por cualquier causa. Muchos de ellos, una
vez capturados, fueron ejecutados. Un comandante de la guerrilla
declaró acerca de la muerte de dos miembros de la ORPA:
"Se me escapa
la fecha correcta, pero fue en 1983, fueron brutalmente asesinados
los compañeros, uno de ellos se llamaba Valerio Castro, de
la aldea La Fraternidad; ellos iban con un equipo militar hacia
Sipacapa, donde teníamos una escuadra de información.
Ellos fueron interceptados por comisionados de San Luis Tuimuj y
de la aldea Las Delicias. No hicieron uso del armamento sino que
trataron de escapar, pero fueron copados por estos comisionados
de esta otra aldea y fueron asesinados a golpes y enterrados en
el mismo lugar".79
208.
Los comisionados
militares podían reportar al Ejército la captura de
un guerrillero o decidir por si mismos su ejecución. En la
aldea del Bongo, municipio de El Estor, Izabal, Lucas Xol tenía
fama de ser miembro del EGP. Después de la masacre de la
Llorona, en septiembre 1981, los comisionados militares empezaron
a visitar con mayor frecuencia la aldea del Bongo. Lucas sintió
miedo y huyó al monte. El jefe de los comisionados militares
contaba con numerosos informantes en la aldea y siguieron al padre
de Lucas cuando iba a dejarle comida a su hijo. El jefe de los comisionados
empezó a extorsionar al padre de Lucas, amenazándolo
de matar al resto de la familia si su hijo no se entregaba. Entonces,
el padre convenció a Lucas para que abandonara su refugio
y se presentase a la autoridad, creyendo la palabra del comisionado,
quien había prometido que Lucas, simplemente sería
castigado. Cuando Lucas bajó, fue a la aldea de Nueva Esperanza
para entregarse. El comisionado lo mató y arrojó su
cadáver en el lago Izabal.80
Ejecuciones por motivos personales
209.
Algunos comisionados
militares se aprovecharon de su posición privilegiada y de
la impunidad que gozaban para enriquecerse por medio de actividades
ilegales y ejecutando a aquellos que constituyeron un obstáculo
para conseguir sus propósitos. En el municipio de San Benito,
departamento de Petén, José Francisco Ovando Samos,
era colaborador del SIPROCI, Sistema de Protección Civil,
a cuyos expertos ayudó a detectar sembradíos de marihuana
que eran propiedad de los comisionados militares e incluso de algunos
militares de San Benito. Dos o tres meses después de haber
colaborado con SIPROCI, en mayo 1989, unas personas lo sacaron del
hospedaje en donde residía, lo introdujeron en un vehículo
y horas después su cadáver es hallado en las afueras
de uno de los bares de San Benito. Algunas personas que se encontraban
en el lugar en que Ovando Samos fue apresado vieron que uno de los
comisionados militares, permanecía escondido en el vehículo
donde introdujeron a la víctima antes de ejecutarla.81
210.
La posición
de comisionado militar otorgaba a su titular el poder de decidir
la ejecución de una persona. La CEH recibió abundantes
testimonios que informaron acerca de la práctica de comisionados
militares que negociaban la vida de personas a cambio de sumas de
dinero. El 28 de noviembre de 1982, durante la celebración
de la cofradía, en la feria de la aldea Pueblo Nuevo, del
municipio de Tajumulco, San Marcos, Mario Ramírez López
fue sacado a la fuerza por un comisionado militar que lo entregó
al Ejército. Los soldados lo llevaron camino de Tojquián,
donde lo ejecutaron el mismo día. El comisionado confeccionaba
las listas de personas que habían de ser asesinadas por el
Ejército. Para borrar a una persona de la lista cobraba entre
Q.250,00 y Q.1000,00. "... mucho pisto ganó... todo lo
hizo así para poder borrarlos de las listas...".82
La Policía Nacional
211.
La Policía
Nacional también fue autora de ejecuciones arbitrarias durante
el enfrentamiento armado. Las ejecuciones perpetradas por sus agentes
fueron el resultado de acciones ilegales, clandestinas, y donde
se hizo uso excesivo de la fuerza. Muchas de las ejecuciones que
cometieron los agentes de la policía fueron realizadas a
solicitud de la inteligencia militar.83
212.
El 22 de agosto de
1979, llegó a Tiquisate, Escuintla, un grupo de "judiciales"
que colaboraban con la G-2 del Ejército y atraparon al guerrillero
Savelio Melgar Gaytán. Su cadáver apareció
tres días después en la finca El Limón y presentaba
señales de tortura. Le habían arrancado un dedo de
la mano, un dedo del pie y el cuello lo rodeaba el alambre de púas
con el que había sido ahorcado.84
213.
La forma clandestina
en que actuaron los agentes de la policía se caracterizó,
especialmente, por el hecho de no identificarse como miembros de
dicho cuerpo. El 17 de octubre de 1980, en la comunidad Tierra Linda,
del municipio de Santa Lucía Cotzulmaguapa, Escuintla, Eulalio
Guzmán Pérez y su familia se disponían a descansar
cuando cinco hombre armados con pistolas, escopetas y fusiles irrumpieron
en su vivienda y gritaron: "¨Dónde está Eulalio?
Queremos hablar con vos ... No te escondás, sabemos que estas
aquí". Después de una serie de forcejeos aquellos
hombres lograron someter a Eulalio y a la fuerza lo sacaron de su
residencia. A uno cinco metros de la casa, uno de los hombres le
disparó a corta distancia, quitándole la vida. Se
sabe que los autores del crimen fueron agentes policiales pues a
consecuencia del forcejeo, uno de los hombres perdió en el
lugar de los hechos un documento de identificación de la
Policía Nacional.85
La Guardia de Hacienda
214.
La Guardia de Hacienda
fue otro cuerpo armado estatal que cometió ejecuciones arbitrarias.
El 13 de julio de 1981 miembros de la Guardia de Hacienda buscaban
al profesor Alipio Bautista, quien se había manifestado en
contra de la forma de operar del Ejército y de la Guardia
de Hacienda. En su lugar encontraron a Sergio Napoleón Miranda
Miranda, quien había sustituido al profesor Bautista. Al
profesor Miranda le sacaron de su casa a las diez de la mañana
y fue ejecutado en las montañas de la aldea de San Luis.
Junto al profesor Miranda, también fue ejecutado arbitrariamente
Marco Tulio López, quien trabajaba como maestro en el Municipio
de Sibinal.86
215.
Las ejecuciones arbitrarias
cometidas por los miembros de la Guardia de Hacienda se caracterizaron
porque fueron realizadas vistiendo los uniformes de dicho cuerpo,
lo que permitió su identificación como autores de
numerosas operaciones. En Sayaxché, Petén, el 9 de
septiembre de 1980, Miguel Angel Gallardo García se dirigía
a su casa luego de haber entregado a su patrón el dinero
producto de la venta de algunas mercaderías, cuando fue detenido
por un guardia de hacienda al que se conocía como El Látigo
del Sur. A los tres días de haber sido capturado, su
cadáver fue encontrado en las aguas del Río la Pasión.
El cuerpo tenía las marcas de un balazo en la boca y estaba
maniatado.87
216.
Los miembros de la
Guardia de Hacienda, al igual que los comisionados militares, también
cometieron ejecuciones arbitrarias por motivos de lucro. El 1 de
agosto de 1983 en el municipio de Tacaná, San Marcos, Lázaro
Bartolón fue abordado por varios guardias de Hacienda que
le exigieron dinero. Al negarse, los guardias le conminaron a que
los acompañase, pretextando que su jefe quería hablar
con él. Mientras bajaban por una calle, dirigiéndose
a las oficinas de la Guardia de Hacienda, Lázaro Bartolón
intentó refugiarse en una tienda y uno de los guardias le
clavó un cuchillo en su espalda; lo sacaron a un campo abierto,
una cuadra más abajo de la tienda, lo desnudaron, le cortaron
los testículos, la cara y finalmente lo colgaron empleando
su propio cinturón. El cadáver fue descubierto en
el mismo lugar donde lo ejecutaron, tirado entre unos rastrojos.
La víctima llevaba consigo seiscientos quetzales que poco
antes de morir le había entregado su suegro, pero nunca se
encontraron.88
Los escuadrones de la muerte
217.
Como quedó
consignado,89 los
escuadrones de la muerte fueron una fachada para las acciones encubiertas
del Ejército y de las Fuerzas de Seguridad. Una de las circunstancias
que evidenció lo anterior, fue que los escuadrones pudieron
ejecutar a sus víctimas sin temer la intervención
de otros agentes del Estado que con harta frecuencia se encontraban
presentes en el mismo lugar donde se producían los hechos.
218.
En las primeras horas
del 12 de mayo de 1980, cuatro individuos que portaban gran cantidad
de armamento, se situaron simultáneamente frente a la parroquia
y delante de la sede de la Policía Nacional en el municipio
de Santa Lucia Cotzumalguapa, con el próposito de secuestrar
al padre Walter Voordeckers. Al fallar el intento, dispararon contra
el sacerdote, al que alcanzaron varios impactos de bala.90
219.
Los escuadrones de
la muerte ejecutaron a muchas de las personas que aparecieron en
los listados de condenados a muerte distribuidos por organizaciones
clandestinas. El 14 de julio de 1980, Francisco Monroy Paredes,
director de la División de Ciencias Jurídicas del
Centro Universitario de Occidente (CUNOC), y su esposa Esperanza
Montez de Monroy fueron ametrallados en Quetzaltenango después
de que sus nombres aparecieran en la relación de personas
amenazadas de muerte por el Ejército Secreto Anticomunista
(ESA).91
220.
En algunos casos
los escuadrones de la muerte reivindicaron de forma pública
las ejecuciones que habían cometido. "El 1 de abril de 1967,
el escuadrón de la muerte Nueva Organización Anticomunista
(NOA) anunció que había 'ajusticiado' a los 'guerrilleros'
Ramón Méndez Linares, Elder Amílcar Minott
y Jaime de Jesús Velázquez".92
221.
Otra modalidad utilizada
para reivindicar el crimen, consistió en abandonar el cadáver
de la víctima portando una nota explicativa: "En una ocasión
llegó un cadáver asesinado por el grupo la Mano Blanca
con la mano en el pecho y una leyenda que decía: "Ejecutado
por la 'Mano Blanca'".93
222.
Según un
matutino del 17 de abril de 1967, "en el kilómetro 36 de
la Carretera al Atlántico, fue localizado el cadáver
de Maximiliano Román Melgar García. El cadáver
presentaba múltiples perforaciones y golpes. En uno de sus
bolsillos se encontró un papel que decía MANO".94
El mensaje de terror provocado por las ejecuciones
arbitrarias
223.
Mediante la práctica sistemática
de la ejecución arbitraria, agentes del Estado eliminaron
físicamente a sus opositores, buscando a la vez reprimir,
silenciar y controlar a la población en su conjunto, a través
del terror, tanto en las áreas urbanas como en las rurales.
"Víctima y
blanco son ambos el objeto del terror, pero mientras la víctima
perece, el blanco reacciona al espectáculo o noticias de
la destrucción con diversas formas de acomodación
y sumisión o sea en la mencionada reacción de deponer
su resistencia o inhibir una potencial resistencia. Debe tomarse
nota que cualquiera en el sistema puede ser un blanco, pero el proceso
necesita una selección regular de víctimas, que son
eliminadas de acuerdo a diversas escalas de destrucción.
O sea el objetivo primario del terror no es la destrucción
de un grupo social o individuos determinados, sino el control a
través de la intimidación de un universo dado, a través
de actos de destrucción".95
En la ciudad capital y algunas cabeceras
departamentales.
224.
De un modo más
acusado en Guatemala, y en algunas cabeceras departamentales, desde
los años sesenta y a lo largo del enfrentamiento armado,
se presentaron amenazas de muerte individuales y colectivas de distintas
modalidades. Algunas eran directas como las llamadas telefónicas
o las transmitidas con carácter personal; otras indirectas
como las notas dejadas en el lugar de trabajo o estudio, los listados
distribuidos por los escuadrones de la muerte donde se condenaba
a muerte a determinadas personas por ser guerrilleros o comunistas,
o los mensajes pintados en las paredes de casas u oficinas.
225.
Las amenazas también fueron complementadas
por operativos de vigilancia clandestina o abierta, como ilustra
el siguiente hecho:
Desde noviembre de
1978, Ricardo Adolfo Juárez Gudiel empezó a sufrir
hostigamientos y recibir amenazas. En esa fecha le enseñaron
un volante que había llegado a la Escuela de Ciencias Políticas,
en el cual le decían que había sido sentenciado a
muerte por militar en el PGT. A partir de entonces, se percató
de que algunos días había varias personas dentro de
un vehículo vigilando su casa durante algunas horas. Cuando
se dirigía a la Universidad, los desconocidos lo seguían
de cerca y le daban pequeños golpes a su auto o se ubicaban
con intención de tal forma que él pudiera verlos mientras
se burlaban de él. Esta situación se prolongó
hasta el año 1981. Tiempo después le llegó
un segundo anónimo donde le indicaban que ahora llegaba el
turno para su ejecución. El 4 de agosto de 1981 mientras
transitaba por la calle se le acercó un desconocido que le
disparó, causándole la muerte instantánea.96
226.
La aparición
de estos listados e índices generó terror no sólo
en las personas que allí aparecían mencionadas, sino
también en sus familiares y en los grupos o instituciones
a los que pertenecían. Aunque estas personas solían
tener clara conciencia del peligro que corrían, la aparición
de los listados de muerte, hizo el peligro más evidente y
el terror más palpable.
227.
Al cumplirse las
amenazas con las primeras ejecuciones arbitrarias de algunas personas
cuyos nombres figuraban en un listado que había trascendido
públicamente, el sentido de terror se extremó y provocó
que algunas probables víctimas tomaran medidas más
drásticas, como el exilio, abandonar sus actividades corrientes.97
Otros optaron por la clandestinidad y hubo también casos
de suicidios. La ejecución arbitraria como corolario de una
amenaza de muerte cumplió la doble función de eliminar
físicamente a algunos disidentes mientras disuadía
a otros de continuar con las actividades criminalizadas. A veces,
los que aparecían en los listados resistían arriesgar
su vida por efecto de las amenazas. Luego, cuando fueron conocidas
las primeras ejecuciones, comenzó el exilio de gran número
de personas. A raíz de la muerte del profesor Mérida
Escobar, caso ya glosado en este Informe, algunos catedráticos
del Instituto Normal Mixto de Occidente (INMO) se vieron forzados
a salir del país. Con el objeto de proteger su vida "pusieron
tierra de por medio" porque se sabía que se estaba cumpliendo
lo establecido en la lista distribuida por el ESA.98
228.
La ejecución
arbitraria como un componente de la estrategia del terror tuvo como
objetivo prioritario suprimir todo tipo de oposición política,
aun pacífica, eliminando físicamente a los miembros
de la oposición o provocando su "exilio voluntario".99
La salida al exilio de ciertas personas fue consecuencia de una
práctica del terror selectivo que afectó a esos "individuos
o pequeños conglomerados de personas considerados como objetivos
específicos".100
Estas personas, por su afiliación a alguna organización
social o por haber expresado abierta y libremente su crítica
de la política del gobierno, temieron algún atentado
en contra de su vida.
229.
El temor que causaba en la población la
publicación de estos listados, obraba tanto por el hecho
de aparecer allí mencionado, e igualmente si determinado
nombre no aparecía.
"Yo salí
porque me sacaron en como cinco listas del Ejército Secreto
Anticomunista, condenado a muerte, por comunista supuestamente,
por estar metido en la organización sindical ...",101
"Yo sí debo afirmar que nunca vi una lista en la que estuviera
mi nombre. No aparecí en lista (...). Iban a avisar
sino que si ocurría algo, iba simplemente a ocurrir (...)
no todos los que fueron atacados aparecieron en listas".102
230.
Saúl Osorio,
Rector de la USAC, partió al exilio en abril de 1980 después
de que su nombre apareciera en un listado del ESA. Según
Amnistía Internacional, el Ministro del Interior avisó
a los miembros del personal de la Universidad amenazados por el
ESA, de que ellos habrían de tomar sus propias precauciones
pues no se podría ofrecer ninguna garantía si dichas
personas participaban en manifestaciones o reuniones públicas.103
231.
En algunos casos,
se recurrió a la ejecución arbitraria después
de que otros métodos no lograron el cese de actividades o
el exilio de la víctima. El uso de listado fue uno de estos
sistemas pues constituía un aviso a la víctima de
que su vida estaba en peligro.104
También se perseguía a la víctima con: "...Llamadas
anónimas, las amenazas de muerte, las cartas con insultos...".105
Cuando eso no era suficiente, se usaba un procedimiento más
persuasivo:
"En 1986 no recuerdo
bien el mes vinieron hasta nuestra casa de noche un grupo de hombres
armados que destruyeron muebles y golpearon a mi marido enfrente
de nuestro hijo ... un coche con hombres armados seguía a
mi marido a todas partes por meses, cada vez que los enfrentaba
se burlaban de él, diciéndole que no sería
por mucho tiempo...".106
232.
Después de las advertencias, si la víctima
no había salido del país, llegaba el momento en que
se adoptaba la decisión definitiva de eliminarla:
"En marzo del
año 1988, se presentaron a buscarlo a la oficina sindical,
yo estaba sola y por la forma de aparecer y destruir todo comprendimos
que eran los ejecutores. Para salvar la vida nos escondimos con
nuestro hijo mientras arreglábamos la huida de Guatemala.
Salimos al exilio en mayo del 88 ...".107
233.
Hubo varios casos
de tentativa de ejecución arbitraria que provocaron el exilio
de las víctimas. Así ocurrió para los asesores
del sindicato Coca-Cola, Marta Gloria de la Vega Gil y Enrique Torres,
quienes sufrieron un atentado en contra de su vida el 11 de febrero
de 1977; no les quedó otro remedio que salir del país
en noviembre de 1978. Israel Márquez, secretario del sindicato
Coca-Cola, partió al exilio el 28 de enero de 1979, después
de que por error fuera asesinada otra persona, siendo Márquez
el auténtico objetivo.108
234.
Para las personas
que marcharon al exilio, pesó la incertidumbre de saber cuándo
dejaría de ser amenazada su vida. Así se expresó
al respecto Carlos Figueroa Ibarra, quien salió del país
en abril de 1980, después de haber sido perseguido y de que
sus padres fueran asesinados: "Todos los que están regresando
y todos los que están por regresar, tenemos que pensar que
eventualmente se pueden correr riesgos, pero ya todos sabemos que
Guatemala es una patria de riesgos".109
235.
En multitud de ocasiones
cayeron asesinados los exiliados que regresaban sin averiguar si
todavía seguían vigentes contra ellos las amenzas
de muerte. José Luis Jacomé había sido dirigente
sindical en la década de los setenta y secretario general
de la Asociación de Estudiantes de la USAC. En 1980 se exilió
en Costa Rica por los hostigamientos y amenazas a los que había
sido sometido, pero decidió regresar a Guatemala, lo que
hizo el 23 de diciembre de 1980, por cuestiones personales. El 28
de enero de 1981 a las 7:10 fue asesinado en la Calzada San Juan.110
236.
El terror generalizado,
conseguido gracias a las amenazas y las posteriores ejecuciones
fue patente merced a los continuos asesinatos de dirigentes ampliamente
conocidos. Este sentido de desprotección y descoordinación
resultó palpable después de la muerte del líder
político Manuel Colóm Argueta, quien cayó asesinado
en la ciudad capital el 22 de marzo de 1979 en una operación
de gran envergadura y elevado poder de fuego.111
Esta ejecución pública y organizada provocó
efectos graves en la población y en el partido político
FUR que dirigía Colom Argueta. Su organización quedó
acéfala y sin rumbo, y algunos de sus miembros y dirigente
fueron también ejecutados o bien partieron al exilio.112
"Parecería
ser que el terrorismo estatal ha tenido entre sus criterios más
preciados, para liquidar a una persona, y que ésta sea ampliamente
conocida, apreciada y que tenga una amplia gama de relaciones personales.
Esto se ha hecho por la sencilla razón de que se genera más
miedo en las personas que conocieron al asesinado, que en aquellas
que no lo conocieron. Por otra parte, con el asesinato o desaparición
de dirigentes, en alguna forma se puede generar la mayor sensación
de desprotección, falta de dirección y por supuesto,
desorganización".113
237.
Otra forma de amplificar
el terror se desarrolló a través de las ejecuciones
arbitrarias de quienes sin tener ninguna militancia política,
eran populares por desempeñar otras labores profesionales.
En 1980 en la Universidad de San Carlos fueron asesinados miembros
de su personal que nunca participaron en política ni dentro
ni fuera del ámbito académico. Un ejemplo es el del
director de la Oficina de Registro, Luis Felipe Mendizábal.
"Nadie se ha explicado
por qué lo mataron. Pero hay un objetivo, el terror en sí
como método contrainsurgente. Mucha gente diría, si
matan a Felipe Mendizábal, ¨a quién no pueden matar?
Y eso da lugar al terror que todavía existe en Guatemala".114
"Otro criterio para
seleccionar a las víctimas es que éstas sean conocidas,
pero que conocida sea también su falta de participación
en actividades políticas o reivindicativas, con lo que el
terror que se despierta en aquellos que sí tienen algún
grado de participación, se potencializa. Esto último
fue particularmente cierto en la época de Lucas García,
en la cual el terrorismo de Estado, como ya hemos dicho, se incrementó
de manera notable".115
238.
Estas modalidades
de terror urbano, complementadas por la aparición de cadáveres
que presentaban con mucha frecuencia señales de tortura o
mutilación fueron ampliamente divulgados a través
de los medios de prensa. La difusión de estas imágenes
consolidó un recuerdo constante de la violencia aun para
quienes no estuvieron directamente involucrados en la lucha política.
En el área urbana, fue común que aparecieran cadáveres
en barrancos, calles, carreteras, que descubrían los trabajadores
o vecinos del lugar.
239.
En abril de 1971
en la ciudad capital, cuatro hombres armados, vestidos de civil,
ingresaron a la residencia de Alfredo Ramiro Sandoval Arroyo, registraron
su casa y se lo llevaron detenido. Su cadáver fue encontrado
en el camino al Colegio Austríaco, exhibía señales
de tortura, le habían cortado los genitales y se los habían
puesto en la boca. Tenía quemaduras de cigarros en todo el
cuerpo. La víctima había apoyado activamente la candidatura
de Manuel Colom Argueta para la alcaldía capitalina.116
En el área rural
240.
En el área
rural fueron empleadas estas mismas técnicas del terror asociadas
a las ejecuciones arbitrarias, aunque adaptadas a las condiciones
del campo. En el interior del país, la eliminación
sistemática de los líderes tradicionales, catequistas
y cooperativistas, dejaron secuelas de desestructuración,
desprotección y desorganización al interior de la
comunidad.
"El Alcalde Rezador,
(...) es el máximo jefe de todos. (...) El Alcalde Rezador
que había allí [en Huehuetenango] en 1980,
era un viejito y a cuatro o cinco de sus [amigos], digamos,
a todos, llegó el Ejército y los decapitó ahí
junto al centro ceremonial, los decapitó, les voló
la cabeza ahí frente a toda la gente, como un escarmiento
de que la gente quedara descabezada".117
241.
El simbolismo puesto
de manifiesto por la forma de matar a los líderes fue evidente
también en el siguiente caso de ejecución arbitraria
de Antonio Hernández, líder maya y dirigente del CUC
y de la Acción Católica, en el cantón Xesic,
de Santa Cruz del Quiché. Desde el año 1977, la víctima
empezó a ser amenazada por las actividades en que participaba.
El 17 de octubre de 1980, su esposa e hija fueron apresadas para
interrogarlas sobre él.118
El 21 de enero de 1982 Antonio Hernández fue capturado en
el Centro Xesic IV. Se escuchó un disparo, cuando lo capturaron,
él gritó: "Muchá, muchá, cuídense",
luego su cadáver apareció en un barranco; había
sido torturado. "Lo encoronaron con la planta de mora, y le pusieron
la corona de espinas, y le dejaron una Biblia, le bajaron el pantalón,
lo clavaron como en la cruz". Los vecinos lo sacaron del barranco
y fue velado en Xesic. A la hora del velorio, llegó el Ejército,
los presentes huyeron y el cadáver se quedó solo y
los familiares regresaron como a las tres de la mañana. El
entierro fue el 22 de enero y asistieron cerca de cinco mil personas,
de Chimaltenango, Chichicastenango, Totonicapán. Había
alerta del Ejército que hacía la guardia. Después
del entierro, entrada la noche, el Ejército fue a sacar el
cuerpo de su tumba. Durante ocho días mantuvieron fuera de
su sepultura. Luego de que los soldados retiraron la vigilancia,
nuevamente la comunidad lo volvió a enterrar.119
242.
En el área
rural también fue común la práctica de dejar
cadáveres abandonados por los caminos para que los vecinos
los descubrieran posteriormente. El 3 de diciembre de 1983 fue secuestrado
Manuel de Jesús Martínez Román en la comunidad
Benemérito de las Américas, del municipio de Ocosingo,
en el Estado mexicano de Chiapas. Tres días después
apareció su cadáver flotando en el río Usumacinta
con las manos atadas por la espalda. Tenía hematomas en la
cara y en la espalda y varios agujeros de bala en el pecho. La víctima
era miembro de la cooperativa La Técnica, municipio La Libertad,
departamento del Petén, y había huido a México
a raíz de los constantes hostigamientos realizados por soldados
del destacamento militar de la Aldea Pipiles, ubicado a escasos
kilómetros del lugar donde le habían secuestrado.120
243.
Además de
los cuerpos arrojados en los caminos, otra práctica recurrente
fue la exposición pública de cadáveres en puntos
estratégicos o dotados de una clara significación
o simbolismo social, como las puertas de instituciones públicas,
los parques, las iglesias, o las escuelas. Esta práctica
aumentó el horror e incrementó la intimidación
entre la gente, por ser una forma de tratar los despojos de un ser
humano especialmente degradante.
"Encontramos a
José en el centro. Su cuerpo era muy golpeado. Pudimos verlo
bien porque los soldados lo habían dejado desnudo y amarrado
a un poste en el mero centro".121
244.
En algunos casos
incluso se dejaban mensajes escritos en el cadáver, como
aviso para quienes lo encontraran. Alfonso Simaj, de 25 años
de edad, salió el domingo 22 de marzo de 1981 hacia el monte
Paraxaj. Como no regresaba, su padre fue en su búsqueda después
del mediodía y lo encontró colgado de un árbol,
con la lengua arrancada y algo escrito con sangre en la piel, que
no pudieron entender por no saber leer.122
245.
Abandonar los cadáveres
expuestos en estacas, colocar las cabezas de las víctimas
degolladas sobre postes o colgando de los arboles, cortar las lenguas
o las manos, mutilar los senos o los genitales, fueron prácticas
que llegaron a ser habituales y que se realizaban antes o después
de la muerte de la víctima. Aquellos macabros hallazgos y
estos usos contribuyeron en gran medida al ascenso del terror.
"Esa noche encontramos
cuatro mujeres y el oficial dijo que en un cerro dormiríamos
con ellas. Luego de hacer uso de ellas el oficial nos dio la orden
de hacer unas estacas y sembrarlas allí. Allí las
sentaron y quedaron las figuras en fila en la montaña".123
246.
El 8 de febrero de
1989 en el municipio Río Bravo, Suchitepéquez, aparecieron
los cadáveres de Melecio Darío de Léon Régil
Gamboa y de su hijo Melecio Aarón de León Régil
Rosales que previamente habían sido torturados. Los cuerpos
estaban amarrados; habían sido estrangulados con alambres
de púas que rodeaban sus cuellos, las muñecas y los
tobillos. Sus caras habían sido quemadas con un líquido
inflamable; presentaban perforaciones de bayoneta y de armas de
fuego en sus piernas. Estaban sin ropa, solamente en calzoncillos,
los dos juntos.
"En los brazos
de Melecio Darío estaban los pies de Melecito y en los brazos
de Melecito estaban los pies de su padre".124
247.
Uno de los efectos
de la frecuente exposición pública de cadáveres
fue facilitar que los cuerpos fueran comidos por perros y otros
animales, lo que contribuía a la deshumanización de
los sacrificados y al sufrimiento de los familiares. En un caso
la víctima fue atada a un palo y lo dejaron expuesto al sol
del día y al frío de la noche, sin comida y sin agua.
No lo apartaron de allí, ni siquiera después que hubo
muerto, sino dejaron que los perros y los zopilotes lo devorasen.125
248.
El aislamiento en que se encontraban muchas comunidades
rurales permitió que el Ejército, comisionados militares
y patrulleros civiles pudieran actuar a la vez abierta y clandestinamente,
ejerciendo medidas de control sobre poblaciones enteras, convocando
a reuniones forzadamente, obligando a los moradores a presenciar
e incluso a participar en actos de violencia concebidos y destinados
a imponer el terror en las comunidades.
"En un helicóptero
se movía ... [el Jefe de Estado Mayor del Ejército],
llegaba a las comunidades y juntaba a la gente. En los oratorios
decía aquí está la guerrilla y ustedes los
están ayudando, entonces para que les quede ejemplo, sacaba
alguien de la gente y lo fusilaban delante de todos, decía
para que no sigan apoyando la guerrilla y por si ustedes todavía
no están colaborando con ellos, para que de todas maneras
no lo vayan a hacer".126
249.
Este concepto de
ejecución ejemplar fue repetido con especial frecuencia en
el área rural entre 1980 y 1983. En la comunidad de El Sabino,
del municipio de Cuilco, departamento de Huehuetenango, el 1 de
noviembre de 1982 llegaron los soldados portando un listado que
incluía los nombres de varios vecinos que supuestamente habían
ingresado a la ORPA. La patrulla militar traía consigo a
Marcos López Simón, que vivía en el camino
entre la comunidad El Cajón y El Sabino. Reunieron a la población
frente a la escuela y los obligaron a observar cómo torturaban
y después fusilaban a López. Los soldados les dijeron:
"Vengan a ver cómo se mueren los guerrilleros".127
250.
La obligación
de presenciar la ejecución arbitraria de alguien, máxime
si esta persona era un vecino y si sufría una muerte dolorosa,
transmitía terror a los que observaban el acto. En algunas
oportunidades, jefes de patrulla o comisionados militares de la
misma comunidad participaron junto al Ejército en estos actos.
251.
En junio de 1982,
los hermanos Santos, Antonio y León Chivalán y otro
vecino, Miguel Ichol, todos patrulleros civiles, fueron capturados
por soldados en el cantón Santa Rosa Chujuyub, Santa Cruz
del Quiché. Los trasladaron a Santa Cruz y allí los
tuvieron encarcelados durante tres días. Posteriormente los
regresaron a Santa Rosa Chujuyub, donde los soldados reunieron a
la comunidad para exponer que los detenidos eran guerrilleros y
que por esa causa había que pasarlos por las armas. Antes
de ejecutarlos, pidieron a toda la comunidad que levantaran la mano
quienes estaban de acuerdo con que murieran. La gente no quería
que los mataran pero sentían que si no levantaban la mano,
todos serían eliminados y por eso lo hicieron. Después
de haber recibido el forzado consentimiento de la comunidad, los
soldados procedieron a lanzar piedras a las cuatro personas y como
no morían, los soldados tomaron a cada uno de ellos y los
degollaron ante la mirada de todos, incluyendo mujeres y niños.128
252.
Otra técnica aplicada consistió en
obligar a participar a miembros de la misma comunidad en las ejecuciones,
para romper la solidaridad existente entre los vecinos y como un
elemento más de terror psicológico.
253.
En febrero de 1983
en la comunidad Chorraxac del municipio de Joyabaj, Quiché,
unos dos días antes de la fiesta de Candelaria, un colaborador
de la guerrilla llegó a la casa de Josefa Larios, de 14 años,
y dejó algunos papeles en su casa. Como había vigilancia
de las PAC en la comunidad, el jefe de patrulla se enteró
del hecho y dio aviso al destacamento militar, situado en la cabecera
municipal. El oficial del destacamento mandó a aprender a
Josefa. La capturaron, la amarraron, aunque en la noche logró
soltarse y escapar. A la mañana siguiente, los padres y la
niña se presentaron ante los jefes de patrulla de Chorraxac
para aclarar el asunto y solicitar que le perdonaran la vida a la
niña. El segundo jefe de las PAC se enfureció, golpeó
al padre y ordenó reunir a todos los vecinos. Una vez se
reunió la comunidad, el Jefe de las PAC les dijo: "Que
la conozcan, ésa es la guerrillera." Intimidó
a los presentes y preguntó que quién quería
matar a la guerrillera. Tomó a la niña y le dijo que
señalara entre toda la gente a la persona que dejó
en su casa los pasquines de propaganda de la guerrilla. La niña
señaló a un joven, quien negó firmemente la
acusación. El Jefe de las PAC, llamó al joven, le
dio un arma y le dijo que si no la mataba, él también
moriría. El joven tomó el arma, disparó y mató
a la niña. El jefe de las PAC le dijo finalmente a la población:
"Ahora mata[mos] a la guerrillera, y así haremos con cualquiera
que pensemos que es guerrillero".129
254.
En el área
rural, muchas veces quienes fueron obligados a participar en las
ejecuciones eran miembros de las PAC. El 10 de mayo de 1981, en
el cantón Nebaj del mismo municipio del departamento del
Quiché, Vicente, caporal de la finca Alta Vista, fue capturado
y conducido al frente de la iglesia, donde se concentró a
toda la gente del pueblo. El capitán que encabezaba el grupo
de soldados, en su perorata, dijo que así iban a terminar
los que ayudaban a la guerrilla. Después, pusieron a Vicente
a la par de la iglesia, de espalda a un grupo de patrulleros civiles
que el oficial había convocado. A cada uno de estos, unos
veinte, les proporcionaron un Galil y el mismo capitán les
dijo: "Para que aprendan a tener huevos". Después,
dio la orden de disparar.130
255.
Como parte del objetivo
de generalizar el terror, se pusieron en práctica modos extremadamente
crueles de privar de la vida a las víctimas. Cuando un amigo
o conocido sufre una muerte cruel, suscita en los demás no
sólo el temor por sus vidas, sino el miedo a no saber cuál
podría ser la modalidad de su ejecución.
[El 11 de mayo de
1980, el Padre Voordeckers comentó( "Yo tengo un miedo
tremendo porque ya recibí amenazas, me quieren matar y me
van a matar, pero si me quieren matar o si me quieren arrastrar,
yo voy a correr, no me voy a dejar secuestrar, mejor prefiero recibir
un balazo y no ser secuestrado así".131
256.
En áreas rurales
con predominio de población maya, la mayoría de ejecuciones
incluyó elementos de crueldad y solían realizarse
públicamente. Algunas de estas acciones fueron perpetradas
tanto en masacres indiscriminadas como en ejecuciones individuales.
Entre las formas más crueles de ejecutar la Comisión
registró las siguientes, entre otras: quemar a las personas
vivas, darles machetazos, decapitarlas, arrancar partes del cuerpo
a personas vivas, matar a golpes, asfixiar, estrellar a los niños
contra las paredes y piedras, abrir los vientres de las mujeres
embarazadas.
257.
En septiembre de
1982 el tercer jefe de la Patrulla de la cabecera de Zacualpa, llegó
a la casa de Jerónimo Sinaj Toj, lo capturó delante
de la familia, lo encerró en la vivienda y luego le prendió
fuego a la misma. La persona murió quemada en su propio hogar.132
258.
Fue también
usual que en lugar de ejecutar a una persona con arma de fuego se
optara por darle machetazos a las víctimas o acabar con su
vida a golpes para causarles más dolor antes que se produjera
el fatal desenlace. En noviembre de 1982, en el municipio El Naranjo,
Petén, Roberto Castillo Manzanero fue capturado en la noche.
Lo torturaron cortándole los dedos de los pies y las manos,
luego los pies y manos, y así prosiguieron poco a poco hasta
que sólo quedó el torso y la cabeza y por lo tanto,
murió desangrado.133
259.
La asfixia de la
víctima fue una forma corriente de ejecutar a las víctimas.
En algunos lugares este método fue denunciado con el nombre
de "la tórtola".
"Usaron un método
que ellos le llaman la tórtola. Eso consistía en amarrarles
un lazo en el cuello y con un palo enrollárselos hasta que
murieran de asfixia".134
260.
En otras ocasiones
las mujeres embarazadas fueron objeto de los más graves ultrajes.
A muchas de ellas, mientras todavía se encontraban con vida,
les abrieron los vientres y les sacaron el feto, arrebatándoles
la vida a la mujer y negándole al feto la continuación
de su desarrollo. El objetivo en estos casos era "arrancar la semilla"
y no permitir la continuidad a la vida de los miembros del grupo.
261.
En octubre del año
1981, el Ejército entró en la comunidad de las Guacamayas,
del municipio de Uspantán, Quiché. Los soldados del
destacamento capturaron a varias mujeres. A Dolores Mejía
Reynoso, que estaba embarazada, la violaron sexualmente. Luego la
degollaron, abrieron su vientre y le sacaron el feto que tenía
ocho meses de gestación, y la intentaron quemar. Horas después,
regresaron algunos vecinos que consiguieron enterrar su cadáver;
no así al feto porque los perros se lo habían comido
casi por completo.135
262.
Cuando la víctima era enviada a algún
destacamento o cárcel clandestina, los hechos que relatan
los sobrevivientes u otros testigos describen el espanto de lo ocurrido.
"Eso lo hacían,
lo hicieron en el horno de pan que antiguamente estaba allí
en esa casa vieja que yo le digo, cal gamezán, toques eléctricos
de 110 voltios, hasta 220 voltios. ... Morían quemadas. ...
Se incineraba todo, cenizas sí quedaban. Los mismos que barrían
fueron los que iban a ser muertos. ... Los que fueron mandados a
limpiar los hornos eran los que posteriormente fueron quemados".136
Un sobreviviente
detenido en un destacamento relató: "De unos refugiados
que llegaron algunos meses después, escuchamos lo que pasó
con los cuatro refugiados secuestrados por el Ejército. Uno
de ellos era patrullero y se encontraba en el destacamento durante
el tiempo que trajeron las víctimas allá. Nos dijo
que pusieron los cuatro hombres, dos de ellos muchachos, en una
pila de agua durante ocho días. Durante esto días
los cuatro no recibieron comida y fueron pateados y pegados duramente.
Después de los ocho días, los pusieron en la secadora
de café del dueño de la finca. Echaron fuego a la
secadora y durante tres días calentaron a las cuatro personas,
quienes poco a poco se murieron del calor y sed. Cuando habían
muerto los cuatro los enterraron en un hoyo en el destacamento".137
263.
Además de
las prácticas ya descritas, las tropas regulares también
desplazaban de aldea en aldea a personas detenidas con arbitrariedad
y así mismo torturadas para que la gente se diera cuenta
del tratamiento que se le daba a los prisioneros.138
Se dieron casos, en los que luego de cortar las piernas o brazos
de las víctimas, los soldados los trasladaban siguiendo itinerarios
de este tipo, pueblo por pueblo, para evidenciar sus actividades
y extender el terror por las comunidades.
"El 19 de julio
de 1981, los soldados del Ejército mataron a mi papá.
Mi papá era rezador de costumbre maya. (...) Los soldados
sacaron mi papá de la casa y le llevaron una veinte cuerdas
de distancia de la casa. (...) Yo seguí los soldados hasta
el lugar donde mataron a mi papá, y vi como lo mataron. (...)
Empezaron a tirarlo piedras las cuales lo hirieron en su cabeza.
Salió mucha sangre. Después empezaron a machetearlo
hasta que murió. Le cortaron su brazo y los soldados llevaron
el brazo para enseñarlo en todos las aldeas alrededores,
para mostrar a la gente que es lo que pasa con subversivos".139
Mecanismos que impidieron la investigación
de las ejecuciones arbitrarias
264.
La mayoría
de las ejecuciones arbitrarias cometidas por agentes del Estado
se complementaron con otros actos y maniobras orientadas a evitar
o entorpecer la investigación de los jueces, intensificando
el clima de impunidad.140
El terror generalizado antes descrito, creó una situación
de intimidación masiva tal que una investigación seria
de las actuaciones de las fuerzas contrainsurgentes era poco probable.141
Familiares de las víctimas abrumadas por el miedo, no buscaron
a las autoridades encargadas de investigar las ejecuciones arbitrarias;
y éstas a su vez, en los pocos procesos que tenían
asignados, no respondieron con investigaciones adecuadas. Actividades
estrechamente asociadas a la práctica de ejecución
arbitraria fueron implementadas para ocultar la identidad de los
autores y de las víctimas, facilitando la virtual impunidad
con que obraron los agentes del Estado.
265.
Los métodos a los que se recurrió
para conseguir tal fin fueron varios, pero se pueden estructurar
en intentos de encubrir la identidad de los autores, ocultar la
identidad de las víctimas, eliminar a los sobrevivientes
o los testigos, y buscar infundadamente pretextos legales en el
supuesto de que el Estado presuntamente causara o consintiera la
muerte de algunas personas.
El encubrimiento de la identidad de los autores
266.
Una de las formas en que los agentes del Estado
intentaron eximirse de la responsabilidad de sus acciones, fue señalar
como autores a otros grupos que en teoría no actuaban bajo
su control, como los escuadrones de la muerte.
267.
En 1981 Amnistía
Internacional afirmó que "el Gobierno no niega que gente
que se considera 'subversivos' o 'delincuentes' son capturados y
asesinados diariamente en Guatemala, pero señala que los
responsables son los escuadrones de la muerte independientes y anticomunistas".142
Sin embargo, como se señala en el apartado de Autores, los
agentes del Estado fueron los que cometieron la mayor parte de las
ejecuciones arbitrarias y dentro de éste grupo se encuentran
incluidos los escuadrones de la muerte, toda vez que actuaron bajo
el control del Ejército.
268.
En el área
rural el Estado también empleó esta técnica
de atribuir con intención maliciosa la autoría del
hecho a otro grupo, sobre todo a la guerrilla. Se procedió
de diferentes formas, como disfrazarse de guerrillero dejando panfletos
o pintadas en las paredes firmadas por la guerrilla. Los soldados
dejaron una manta encima de una víctima donde figuraban todas
las siglas de los grupos insurgentes: ORPA, FAR, EGP, PGT, CUC.143
En este caso, por ejemplo, el declarante sigue afirmando que esa
era una señal de que a la víctima la habían
asesinado los confidenciales del Ejército porque todos los
que estaban organizados sabían que las organizaciones nunca
firmaban así porque trabajaban separadas.144
269.
Hubo casos en los
que vecinos de la comunidad descubrieron la verdadera identidad
de los autores. En una de estas ocasiones, un soldado admitió
su participación en los hechos.
"Entonces, el
oficial, para engañarlo dispuso disfrazarse de guerrillero,
se pusieron aquella ropa verde olivo; pero fueron estúpidos
porque no cambiaron de arma, estúpidos les llamo yo porque
no cambiaron las armas, Galiles, y sólo el Ejército
tenía Galiles, la guerrilla sólo escopetas viejas
y rifles viejos".145
270.
Como método
de confusión y obstrucción de una probable investigación,
las acciones fueron exitosas porque aunque algunas personas de las
comunidades se daban cuenta de que los autores pertenecían
al Ejército y no a la guerrilla, otras resultaban engañadas,
provocando así discrepancias en la comunidad. Esta situación
logró aumentar el grado de polarización existente
en las aldeas, o por lo menos, infiltrar versiones distintas incluso
entre testigos directos de los hechos.
271.
También el
Ejército u otros agentes estatales ocultaron a menudo su
identidad en el momento del hecho y llegaron a "ayudar" o "investigar"
después de consumar. Eso ocurrió especialmente cuando
el Ejército asesinó a sus propios colaboradores, es
decir, jefes de las PAC y comisionados militares.
"Mataron a un
buen Comisionado, Caín Palma. El abogaba por la gente, defendía
la gente honrada. La gente sabía que por eso lo iban a matar.
El [sobornaba] mucho, daba fiestas para el destacamento y
el teniente. No lo hacía por malo, sino para quedar bien
y poder defender a su gente. Una noche el Teniente ... llegó
a su casa y le dijo: "Vos estás jugando las dos cartas."
Lo golpearon y lo amarraron, y se lo llevaron al río El Cabro,
a un kilómetro de su casa y le dispararon. Ahí quedó
su cadáver. La aldea lo recogió. Incluso el Teniente
disimuló, dándole honores en el velorio, diciendo
que "la guerrilla ha matado uno de los mejores hombres" y mandó
a todas las aldeas cercanas a rastrear la guerrilla. Sabemos que
fue el teniente [que lo mató a Caín] porque
la esposa lo vio, y después ella desapareció de la
aldea. También otro señor los vio por el río
donde lo mataron. Al principio la gente dudaba que era el Ejército
porque él parecía tan amigo de ellos, pero después
la mujer lo contó".146
El ocultamiento de la identidad de la víctima
272.
Muchas personas fueron
inhumadas en cementerios clandestinos inmediatamente después
de ser ejecutadas, impidiendo así un reconocimiento de la
víctima y la reconstrucción de los hechos. Cuando
los soldados patrullaban por las montañas o intervenían
en acciones clandestinas en las áreas urbanas, con frecuencia
enterraban sus víctimas en el mismo lugar en que les habían
dado muerte.
"Luego de que
los habían matado, pues los echaron en una fosa que habían
cavado. ... El oficial ordenó que le echáramos tierra
allí, verdad que le echaran aquellos tierra y le echaron
tierra, taparon las fosas y quedó así".147
"En el destacamento
de Ixchiguán hay un cementerio clandestino con gente enterrada
de varios lugares del Altiplano marquense (Sibinal, Tejutla, Tacaná...)
y también de la Costa".148
273.
Cuando ciertos destacamentos militares se cerraron,
y el terreno regresó a sus propietarios legítimos,
las comunidades encontraron huellas de cementerios clandestinos
en algunos de estos enclaves.
"Después
de que se fueron los del destacamento de la finca, encontré
que en un carralito (matorral) dejaron un cementerio clandestino,
actualmente allí tienen cafetales, pero está cerca
de un palo de guayabo, como a veinte metros de donde estuvo el destacamento,
abajito de la última galera que estaba en la finca (...)
allí dejaron enterradas algunas osamentas de varios compatriotas,
eso del cementerio fue en 1982. (...) Existen muchos más
cadáveres en ese cementerio, pero yo no pude identificar
a la gente que allí mataron. En ese destacamento hicieron
unos hoyos, para sepultar y torturar a la gente, yo mismo los vi
a inmediaciones de donde estuvo el destacamento, estoy seguro que
al llegar a ese lugar, y buscar, se encuentran osamentas de mucha
gente".149
274.
En otros casos, los
declarantes señalaron que sospechaban de la existencia de
cementerios clandestinos en los lugares donde antes se hallaba un
destacamento del Ejército. En la casa privada donde antes
estuvo el destacamento de Aguacatán, Huehuetenango, los declarantes
comentan: "Allí en la casa de Don Chagito hay un cementerio
clandestino. No lo hemos visto, pues, pero allí, tiene que
estar. ¨Cómo vamos a estar seguros? Dios guarda que alguien
vaya allí para preguntar si pueden entrar a ver si hay un
cementerio clandestino".150
275.
Otra forma de intentar
encubrir las acciones fue a través de medidas destinadas
a impedir que se reconociera a la víctima o que los familiares
la encontraran. Cuando se descubría un cadáver que
no se podía identificar, o bien porque era arrojado en un
lugar donde no era conocido o bien porque era irreconocible debido
a ácidos u otro tipo de mutilación, el resultado probable
era que se lo enterrara como "XX" (de identidad desconocida) y no
se emprendiera ninguna investigación. A veces se abandonaban
los despojos lejos del lugar donde la víctima fue capturada
o vista por última vez. En otros casos, aunque se enteraban
del hecho, por miedo rehuían identificar el cadáver.
276.
En 1980, en el municipio
de Aguacatán, los cadáveres aparecían abandonados
en las comunidades y por las carreteras, y eran tanto de personas
desconocidas como de vecinos del lugar.151
Los desconocidos fueron registrados con la clave XX en el libro
de defunciones de la municipalidad.152
En la práctica, esto hacía nula la posibilidad de
una investigación de los hechos en lo referente a quiénes
fueron los responsables y en qué circunstancias murió
la persona, y menor la posibilidad de abrir juicio en contra de
los autores. Por lo menos, si la familia lograba identificar el
cuerpo, podría abordarse la investigación de lo sucedido.
277.
Ocurría también
que sólo se lograba identificar unos cadáveres y otros
no, lo que obligaba a enterrarlos como XX. "Habían secuestrado
al compañero Julio Vásquez Recinos, quien apareció
15 días después en el río Selegua en El Tapón,
sin testículos, sin uñas, y sin la mano derecha, atado
con otro compañero que nunca se logró identificar
su cadáver".153
278.
Sin embargo, estos métodos de ocultamiento
no siempre fueron efectivos, ya que varios familiares consiguieron
identificar a sus víctimas, en particular cuando era muy
conocida o cuando sus familiares vivían en un área
urbana o tenían acceso a mayor información y una relativa
facilidad para acudir a las autoridades.
279.
En diciembre de 1974
en la ciudad capital, el dramaturgo Huberto Alvarado Orellana, de
cuarenta y seis años de edad, miembro del Comité Central
del PGT, y Miguel Angel Alvarado fueron capturados por miembros
del Ejército y la Policía Judicial en la Colonia Reformita,
Zona 12. Fueron salvajemente torturados y asesinados con disparos
de armas de fuego. Los cadáveres fueron localizados en la
morgue del hospital general y hubo intentos de enmascarar su verdadera
identidad y enterrarlos como personas desconocidas.154
Sin embargo los familiares lograron entorpecer y neutralizar tales
intentos y recuperar finalmente los cuerpos.
280.
En otros casos, aunque
los cadáveres aparecían abandonados, los vecinos hacían
llegar mensajes a la familia de la víctima. En la madrugada
del 20 de noviembre de 1983, un grupo de seis hombres de la G-2
fuertemente armados, asaltó la casa de Fausto Armando y Alberto
Rubén Ochoa Ochoa, en San Rafael, Pie de la Cuesta, San Marcos,
a quienes metieron a la fuerza en dos carros y se los llevaron.
El 25 de noviembre de 1983 Ochoa Ochoa apareció asesinado
en Palestina de los Altos, Quetzaltenango. "Los ojos de Alberto
estaban completamente deformados, parecía como le hubieran
echado agua caliente y sus párpados estaban quemados".
A las tres semanas de haber encontrado a Alberto, el 17 de diciembre
de 1983, les avisaron a los familiares que Fausto había sido
descubierto asesinado en el río Samalá, en Retalhuleu.
"Se notaba que lo habían dejado sin alimentación,
pues estaba completamente desnutrido y esquelético. Además
le habían puesto descargas eléctricas y le habían
cortado sus genitales".155
281.
Otro impedimento
expeditivo para borrar las huellas de las ejecuciones arbitrarias,
fue la quema de los cuerpos de las víctimas hasta que sólo
quedaron cenizas o pedazos de cadáveres. El 21 de abril de
1980 en el cantón Choacamán IV, del municipio de Santa
Cruz del Quiché, Quiché, Miguel Lux y Antonio Lux
se encontraban preparando la tierra para la siembra de la milpa.
A eso de las diez de la mañana pasó por ese lugar
una columna de soldados y civiles, cuyos integrantes abrieron fuego
contra ellos, abatiendo a ambos. Los soldados juntaron caña
de milpa y zacate seco, colocándolos sobre los dos cadáveres
y a renglón seguido les prendieron fuego. Los dos cuerpos
se quemaron totalmente, quedando tan sólo los huesos calcinados.
Ese mismo día se les enterró en el campo donde fueron
sorprendidos trabajando.156
La eliminación de los sobrevivientes
o testigos
282.
Otro sistema
para impedir que se investigaran los hechos de violencia consistía
en rematar a los sobrevivientes o matar a los testigos.157
En algunos casos, cuando una persona había sobrevivido a
un atentado y era llevado a un hospital "se veían por
la noche movimientos extraños".158
A través del parte que siempre redactaba el agente de la
Policía Nacional de turno en el centro hospitalario, el Ejército
conocía de la llegada del herido y se desplazaban para rematarlo.
El personal sanitario procuraba no hablar con ellos porque se encontraban
muy vigilados. Los soldados avanzaban directamente a la cama, preguntaban
por el nombre del paciente y le daban el tiro de gracia o lo sacaban
del hospital para no regresar nunca. Así ocurrió con
unas diez o doce personas.159
283.
El 24 de septiembre
de 1980, en la cabecera departamental de Quetzaltenango, Lucila
Rodas Hildalgo, viuda de Villagrán, fue tiroteada y a continuación
trasladada al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS)
donde le internaron. La familia realizó gestiones para llevar
a Lucila a otro centro; en ese lapso de tiempo, hombres armados
entraron al hospital y la asesinaron.160
284.
En determinadas circunstancias
los responsables volvieron para buscar y matar a los testigos de
un acontecimiento. El 25 de junio de 1985, en el cantón Xechivoy,
del municipio de Santiago de Atitlán, Sololá, Salvador
Sisay Petzey atendía la farmacia de su propiedad cuando fue
ejecutado por varios supuestos miembros de la G-2. Se dice que una
de las razones del asesinato de Salvador estribaba en el hecho de
reclamar al Ejército explicaciones por la desaparición
de su yerno, de la cual él había sido testigo.161
285.
Durante los servicios de patrulla, los miembros
del Ejército ejecutaron a menudo a personas que se encontraban
por casualidad durante su recorrido, con el fin de eliminar a los
testigos.
"Una vez encontramos
a una viejecita como de 50 años con una mochila llena de
masa de maíz y como no le entendíamos qué decía
el oficial dijo que la mataran. Para esto ya había un grupo
que lo hacía y que también hacía las estacas
para dejar a la gente sentada allí. Los oficiales nunca dejaban
a alguien que capturáramos con vida ya que después
podían acusar; por eso ellos, aunque fuera mujer, había
que matarla".162
La búsqueda infundada de pretextos
legales
286.
En la mayoría
de los casos, a través de las prácticas de terror
y encubrimiento, el Estado no señala el motivo por el qué
sus agentes asesinaban a una persona. Sin embargo, hubo situaciones
en las que se pretendió ofrecer una explicación de
la muerte de cierta persona, sobre todo cuando se trataba de una
víctima muy conocida o suceso de gran resonancia pública.
En estos casos, se intentó encubrir acciones, a través
de la búsqueda infundada de pretextos legales que puede esgrimir
un Estado cuando causa la muerte de un ser humano.
287.
El combate representa
una de las situaciones que puede justificar la muerte de los que
luchan. Sin embargo, hubo varios testimonios que señalan
que el Ejército, después de ejecutar de manera arbitraria
a una persona, pretendió justificar la muerte como si hubiera
ocurrido en el curso de una escaramuza y como si se tratara de un
guerrillero. Algunas formas de camuflar incluyeron vestir a la víctima
con el uniforme de la guerrilla y/o disponer junto al cadáver
un arma de fuego.
288.
En el caso de Juan
Chanay Pablo, ejecutado por patrulleros de Colotenango, Huehuetenango,
después de una manifestación donde se reclamaba que
se disolviera la patrulla civil, un testigo directo declaró
a la CEH que, "la G-5 le metió una granada y una pistola
en su bolsa típica, después que murió, para
hacer parecer que la víctima tuvo propósitos violentos
y no pacíficos".163
289.
En Guatemala existe
la pena de muerte, que permite al Estado privar de la vida a una
persona después de celebrado un juicio que cumpla con los
requisitos de debido proceso. El Estado de Guatemala, bajo el Gobierno
de Ríos Montt, estableció los Tribunales de Fuero
Especial con fin de juzgar a supuestos delincuentes para que fueran
condenados a la pena de muerte. Ríos Montt dijo a representantes
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH),
"Yo soy el que hace las leyes. Le garantizo al público
un uso justo de la fuerza. En vez de cadáveres en las calles,
voy a fusilar a los que cometan delitos".164
290.
Dada la falta de
garantías procesales que suponen los juicios secretos, no
se pueden justificar las condenas de los Tribunales de Fuero Especial
como reflejo de una aplicación legítima de la pena
de muerte. La CIDH condenó la aplicación de la pena
de muerte en ese contexto y declaró "que la instauración
de los Tribunales de Fuero Especial en Guatemala y de toda clase
de tribunales secretos carentes de independencia, de autonomía
y de sindéresis, son contrarios a las normas universalmente
aceptadas para el debido proceso y violatorias de las disposiciones
consagradas a este respecto por la Convención Americana sobre
Derechos Humanos....".165
Los fusilamientos realizados en cumplimiento de las sentencias impuestas
por tales Tribunales fueron contrarios a la justicia y al derecho
a la vida.166
En 1982 el Estado ejecutó a 16 personas instrumentando los
fueros especiales y éstas fueron ejecuciones arbitrarias
pese a los intentos de acreditarlas como aplicaciones legales de
la pena de muerte.167
291.
También el
XI Congreso Jurídico Guatemalteco recomendó la supresión
de la Ley de Tribunales de Fuero Especial, en ponencia que trataba
de los "Convenios y Tratados Internacionales ratificados por el
Estado de Guatemala y su incidencia en los Tribunales de Fuero Especial".168
Las víctimas de las ejecuciones arbitrarias
292.
La CEH registró un total de 23671 víctimas
de ejecución arbitraria, cometidas por agentes del Estado,
de las cuales, el 81% fueron individuales y colectivas identificadas,
y el 19% corresponden a víctimas sin identificar.
293.
De las ejecuciones
arbitrarias cometidas por el Estado, el grupo étnico más
afectado a lo largo del enfrentamiento armado, fue la población
maya con 86.5% del total de las víctimas identificadas. Ladinos
fueron el 13.3%.169
Entre los mayas, el más afectado fueron los K'iche', seguido
por los ixil, los kaqchikel, los q'eqchi' y los mam. Estas ejecuciones
se dieron principalmente en los departamentos de Quiché,
Huehuetenango, Chimaltenango, Alta Verapaz y Baja Verapaz.
Gráfica
5
Nota: se incluyó sólo 97.73% de los
datos, 2.27% no tienen información de pertenencia étnica.
Nota: porcentaje calculado en base al total de
víctimas individuales identificadas con pertenencia étnica
conocida, quienes sufrieron Ejecución Arbitraria.
294.
Las ejecuciones arbitrarias
afectaron tanto a hombres como a mujeres. Cerca de la quinta parte
de las víctimas fueron mujeres. Un porcentaje significativo
comparado con los porcentajes de mujeres comúnmente víctimas
en este tipo de conflictos.
295.
La descripción
de la diversidad de víctimas de las ejecuciones arbitrarias
que a continuación hace la CEH, se fundamenta en los diferentes
testimonios recopilados en el campo y en los diferentes estudios
técnicos patrocinados por esta Comisión a equipos
de antropología forense que realizaron exhumaciones de cementerios
clandestinos. Estos estudios demuestran de forma dramática
como la violencia afectó de forma indiscriminada durante
el enfrentamiento armado a hombres, mujeres, ancianos y niños.170
296.
Aunque los sectores
de la sociedad más afectados por la práctica de ejecución
arbitraria por agentes del Estado, fueron el movimiento sindical,
las autoridades religiosas y locales, y los partidos políticos,
las mujeres también fueron víctimas de ejecución
arbitraria por una extensa gama de circunstancias y motivos. Algunas
fueron ejecutadas por su participación en organizaciones
como la Acción Católica, CUC, GAM, CONAVIGUA, o siendo
maestras o estudiantes. Por su participación o liderazgo
en estas y otras actividades, muchas mujeres fueron acusadas de
tener vínculos con la guerrilla y fueron ejecutadas.
297.
En septiembre de
1989, María Mejía pensó hacer algo contra la
imposición de patrullar. En el Consejo de Comunidades Etnicas
Runujel Junam (CERJ) le informaron que nadie estaba obligado a patrullar
y en buena lógica, los menores de edad estaban exentos de
cumplir este servicio. Al conocer la noticia, los familiares y dos
vecinos, decidieron dejar de patrullar definitivamente. Desde entonces
los comisionados militares así como la mayoría de
patrulleros de Parraxtut, iniciaron una campaña de hostigamiento
y de amenazas públicas contra la familia y varios vecinos
acusados de guerrilleros. Según los comisionados militares,
"la mera cabecilla es la señora María Mejía".
El 17 de marzo de 1990 en la noche, María y su familia se
encontraban cenando, cuando escucharon ladrar a los perros. María
se negó a abandonar la casa, argumentando que si huía,
la gente iba a pensar que en efecto era verdad lo que se decía
de ella, que era guerrillera. De repente el comisionado disparó
un tiro al aire, y luego otro directo al corazón de María
Mejía. Le dispararon dos veces más en la cabeza. Los
responsables dijeron: "Vamos muchá, vamos muchá,
que ya se murieron".171
298.
Otras mujeres fueron perseguidas por su colaboración
con las organizaciones guerrilleras.
"El diecisiete
de diciembre de 1981, como a las siete de la noche, miembros del
Ejército llegaron a la aldea la Ventana, del municipio de
Rabinal, Baja Verapaz, éstos eran del destacamento de Rabinal,
con las caras cubiertas con pañuelos y otros trapos, llegaron
a la casa de mis padres, rodearon la casa y el comandante le decía
a mi mamá, salíte vos que estás dando hartazón
a los guerrilleros. ¨Verdá que sí vos?, le decía
el comandante al delator, quien respondía, sí. Como
mi mamá no salió, la sacaron a la fuerza el comandante
de los militares y después de pegarle una patada en el estómago,
la sacó al patio de la casa, y le decía: "Vas a decir
quienes son tus compañeros.... ? Decíme que día
pasan aquí!. Pero mi mamá, se aguantó y no
le decía nada. Mi mamá me dijo un día antes,
si me matan, que me maten, pero jamás delataré a mis
compañeros. Porque en mi familia todos eran miembros del
Ejército Guerrillero de los Pobres. De allí, la llevó
arrastrada, hacia un lugar cerca de la casa, donde estaban haciendo
el hoyo para enterrarla. Después en el corredor de la casa,
el mismo comandante la colgó con un lazo y ella murió
ahorcada, al colgarla le arrancó casi todo el pelo. Estando
colgada en el corredor de la casa, le dispararon todos los soldados
para terminarla de matar. El delator iba con los soldados que asesinaron
a mi madre. Lo anterior me lo contó un hermano menor de once
años, que vio como hicieron eso y él huyó del
lugar".172
299.
Muchas mujeres fueron
víctimas de ejecución arbitraria por las actividades
que realizaban sus esposos u otros familiares, o por efectos de
la violencia indiscriminada. Cuando buscaban a determinada persona
en su domicilio y no la encontraban, frecuentemente mataban a la
esposa, madre o hija del perseguido, que también resultaba
acusada de tener vínculos con la guerrilla o eran eliminadas
para castigar a la persona cuyo rastro se había perdido.
"Yo era representante
de la comunidad agraria Pegearmado, de Taxisco, Santa Rosa, esa
era mi participación social y la excusa para exterminar con
mi esposa y bienes. (...) Me encontraba trabajando en el campo,
solamente mi esposa y dos de mis hijitas, una de menos de un año
y la otra mi niña andaba con la abuelita María de
la Cruz haciendo algunos mandados, cuando como a las diez de la
mañana del día 5 de agosto de 1981, más o menos,
no estoy seguro de la fecha, llegaron soldados del destacamento
militar de Taxisco, acompañados de hombres vestidos de particular,
esos G-2, que dicen ser confidenciales del Ejército y empezaron
a quemar la cosecha, cuando mi esposa salió a ver, le preguntaron
de mí. Al decirle ella que yo no estaba y no sabía
mi paradero, entraron a destruir todas las cositas que teníamos
en el inmueble registrando, dice que armas y propaganda de la guerrilla,
pero al no encontrar nada, el que supuestamente era el jefe ordenó
colgar a mi esposa en una viga del corredor y allí la ahorcaron,
después la ametrallaron estando colgada, con posterioridad
ordenó incendiar la casa".173
300.
Aunque el mayor porcentaje de víctimas corresponde
a la categoría de adultos (Véase Gráfica 6),
la quinta parte de las víctimas fueron niños y ancianos
ejecutados en desarrollo de los ataques realizados contra la población
civil por parte de agentes del Estado.
Gráfica
6
Nota: Incluye sólo el 39% de la muestra
ya que para el 61% de las víctimas no se pudo constatar su
edad y/o sexo.
Nota: Porcentaje calculado sobre las víctimas
de Ejecución Arbitraria con edad y sexo conocido (91.52%).
301.
Esto significa que
una de cada cinco víctimas de ejecución arbitraria
era niño, niña, anciano o anciana. Las circunstancias
en las cuales fueron ejecutados se dieron tanto a través
de la violencia selectiva como indiscriminada. Cuando la violencia
fue dirigida selectivamente en contra de ancianos, fue por su calidad
de líderes de las comunidades, por ser acusados de guerrilleros,
o por ambas razones.
302.
María Pérez
Sánchez y Andrés Godínez, esposos ancianos,
fueron muertos a machetazos por los patrulleros de la aldea Xemal,
el 26 de septiembre de 1993. El crimen fue una venganza de los patrulleros,
motivada por el asesinato de Efraín Domingo Morales, de 22
años, hijo del comandante de las PAC en esa comunidad. Ambas
víctimas eran reconocidos militantes del EGP, miembros del
CUC y CONAVIGUA en El Chorro, caserío de Xemal. Cuando Andrés
Godínez se dirigía a su sembradío en las afueras
del pueblo, fue macheteado por integrantes de la patrulla que dejaron
abandonado el cadáver. A María Pérez Sánchez,
su esposa, la mataron del mismo modo en su propia casa.174
303.
Menores de edad,
pero sobre todo adolescentes, fueron también ejecutados por
ser sospechosos de pertenecer a la guerrilla. El 7 de marzo de 1982
Baltazar García López, de 15 años, fue detenido
por soldados y conducido al destacamento de Sacapulas. La víctima,
junto con cuatro personas que también habían sido
aprehendidas en Río Blanco, fue llevada amarrada de regreso
a la aldea. El comandante de la unidad mandó a llamar a todos
los habitantes de la aldea y ordenó que todos se reunieran
frente a la iglesia. Una vez reunidos, los soldados pusieron a las
víctimas boca abajo, frente a todas las personas ahí
concentradas, aseguraron que las víctimas eran guerrilleros
y seguidamente los mataron a tiros. Según los soldados, era
necesario que todos los habitantes observaran el escarmiento que
esperaba a los guerrilleros.175
304.
El amplio concepto
de enemigo interno esgrimido por el Estado fue relanzado con especial
violencia e intensidad en los años ochenta, e incluyó
no solo a los que activamente trataban de cambiar el orden establecido,
sino a todos los que potencialmente podían llegar a respaldar
esa lucha. Tal principio logró borrar las distinciones entre
los combatientes de la guerrilla y la población civil. La
observación de una declarante, ilustra el tratamiento que
se daba a la población civil, incluyendo los niños
de temprana edad.
"Un nene de seis
meses, ¨cómo va a tener delito? ¨También van a decir
que es guerrillero o que va a ser cuando sea mayor (...) no sabemos
qué ideas tienen los militares en la cabeza".
305.
Los niños y ancianos, por razones de salud
y de edad, no podían huir ante las operaciones militares
del Ejército y fueron ejecutados.
306.
En junio de 1982,
en la comunidad Chupoj II de Quiché, la familia Morales Quino,
al descubrir que se aproximaba un grupo de siete soldados, se escondió
detrás de unos pinos; pero Manuel, que tenía cuatro
años, soltó la mano de su madre. Ella vio luego como
un soldado le dio un machetazo a su hijo y le cortó la cabeza.
"Todos son gente inocente y siempre están los soldados
solamente para matar. No respetan a los niños, ni a las mujeres,
ni a los ancianos".176
307.
Esta misma suerte
acabo con la vida de muchos ancianos. En la madrugada del 5 de mayo
de 1982, miembros del Ejército tomaron el caserío
El Triunfo. Como de costumbre, la gente salió huyendo para
ocultarse. Los hijos de Tomás Xoch Tuy huyeron de la casa,
pero a su padre de 72 años le tomó tiempo vestirse
y cuando salió no sabía en qué dirección
venía el Ejército. Se dirigió hacia la milpa
del occidente del caserío y el Ejército lo capturó.
Luego el Ejército avanzó hasta el caserío El
Progreso y la gente también escapó al monte. El anciano
Cruz Cuc Xoch, de 88 años, por su avanzada edad no huyó,
e igualmente fue capturado y conducido junto a Tomás. Cuando
los soldados se retiraron, los nietos de Cruz buscaron en el bosque
y allí encontraron muertos a los dos ancianos. Cruz Cuc fue
colgado de un árbol con una soga alrededor del cuello. Mostraba
un profundo tajo en el cuello y le habían cortado una oreja.
Tomás Xoch fue hallado en tierra, también con una
soga alrededor de su cuello, y con muestras de asfixia. Presentaban
heridas en el cuello y las costillas. Los testigos estiman que ambos
murieron asfixiados.177
Los sectores más
afectados por las ejecuciones arbitrarias
308.
El sector más
afectado por las ejecuciones arbitrarias fue el compuesto por agricultores,
jornaleros, mozos colonos, y demás pobladores de las comunidades
rurales. El 42% del total de víctimas identificadas, registradas
por la CEH corresponde a campesinos, jornaleros y trabajadores de
fincas. Vale anotar que el 93% de las víctimas registradas
por la CEH tienen información sobre su pertenencia a un sector
social, organización o partido político. Un alto porcentaje
de las víctimas de ejecuciones arbitrarias, pertenecía
a organizaciones sociales, sindicales, religiosas, estudiantiles,
o partidos políticos, razón por la cual se convirtieron
en víctimas de la violencia (Véase Gráfica
7).
Gráfica
7
Nota: porcentaje calculado en base a total de víctimas
individuales identificadas de Ejecución Arbitraria con por
lo menos una pertenencia a los grupos mencionados.
309.
En 1982 el Ejército
de Guatemala se planteó como misión prioritaria "aniquilar
a la guerrilla y organizaciones paralelas".178
Entre esas organizaciones se incluyeron todas aquellas que el Estado
consideraba opositoras al régimen, con independencia de que
hubiera pruebas o no de una relación con la guerrilla. Por
lo tanto, muchas de las víctimas pertenecieron a organizaciones
sociales formalmente establecidas, ejerciendo en el respeto a la
legalidad entonces en vigor, sus derechos de libre asociación,
pensamiento, expresión y culto. Estas actividades fueron
conceptuadas por el Estado como una amenaza, que reaccionó
vetando y restringiendo los derechos de los trabajadores, campesinos,
mayas y demás sectores de la población. La lista de
víctimas comprende a sindicalistas, religiosos, estudiantes,
profesores y miembros de los partidos políticos, entre otros
colectivos. 310.
La violencia en el área rural durante las
décadas de los sesenta y setenta fue selectiva; luego afectó
progresivamente a un círculo más amplio de víctimas,
hasta llegar a generalizarse en poblaciones completas, no sólo
en su área geográfica peculiar sino también
en sus itinerarios de desplazamiento y puntos de refugio y retorno.
El sector campesino
311.
La violencia en el
campo se incrementó a partir de la contrarrevolución
de 1954 y promovió la ejecución arbitraria de antiguos
agraristas y miembros de ligas campesinas. La CEH recogió
testimonios de la década de los sesenta donde se evidencia
que las ejecuciones arbitrarias en el oriente y en el nororiente
del país tenían como objetivo la eliminación
de los líderes locales. En este período las ejecuciones
arbitrarias fueron realizadas mayoritariamente por los escuadrones
de la muerte y los comisionados militares.
"Dos comisionados
militares llegaron a la casa de Hilario Ramos el 24 de diciembre
de 1960 para pedirle que les hiciera el traslado de una lata de
café seco hacia la aldea Horcones. Sin embargo, dicho viaje
resultó un engaño. Hilario fue conducido a Esquipulas
y presentado a los jefes de los comisionados militares del lugar,
que a su vez lo entregaron al Ejército para que denunciara
a los compañeros de la guerrilla. Durante dos meses la víctima
fue vista en poder del Ejército amarrado con un lazo alrededor
de la cintura. Posteriormente se supo que fue ejecutado arbitrariamente
en un lugar denominado Llano Bonito, en la cabecera municipal de
Olopa, en el departamento de Chiquimula".179
312.
Otras víctimas
de esa época, en el caso del nororiente, eran campesinos
de las zonas bananeras o campesinos cuyas tierras serían
vendidas posteriormente a precios bajos. Angel López Hernández
fue a transportar ocote a la loma conocida como el Mirador de Esquipulas,
lugar donde fue detenido por una patrulla del Ejército y
posteriormente asesinado. La muerte de la víctima fue producto
de las denuncias de los comisionados militares, "que querían
quitar las tierras". Angel era constantemente denunciado como
guerrillero por los comisionados militares, de la aldea La Cumbre,
municipio de Olopa en el departamento de Chiquimula. El cadáver
nadie lo "levantó porque todos los caminos estaban vigilados
por el Ejército y los mismos comisionados".180
313.
El sector campesino
continuó siendo golpeado en la década de los setenta.
En la costa sur surgió una gran efervescencia a partir de
las luchas de los trabajadores en defensa de sus demandas salariales.
Para desarticular su organización, los finqueros o grandes
terratenientes de la zona se apoyaron en el Ejército pero
en muchos casos contrataron servicios de grupos mercenarios que
llegaban a las casas de los líderes locales con el fin de
ejecutarlos arbitrariamente.
314.
El problema de la
tierra estuvo presente en la comunidad de Marichaj, municipio de
Cahabón, Alta Verapaz. La violencia se generó por
envidia de la comunidad de Balanté, que pretendía
despojar de la tierra a los propietarios de la aldea Marichaj, área
baldía de la cual un coronel se decía dueño.
La comunidad se organizó en un comité de tierra para
buscar la titulación de la propiedad y empezaron a hacer
gestiones ante el Instituto Nacional de Transportación Agraria
(INTA). En 1980 las comunidades de Sactá y Balanté
se aliaron con el coronel y los comisionados militares para matar
a los líderes del comité de tierra, sospechosos de
ser guerrilleros, y así apoderarse de la propiedad. Los dirigentes
Tomás Cux Cholom, Tomás Cux Caal, Juan Cux Tiul y
Paolo Cux Caal, fueron ejecutados: "Los desnudaron, los golpearon,
los arrastraron con lazo ante la comunidad y por fin los mataron
con balas y los echaron al río".181
315.
En el altiplano occidental, inicialmente las ejecuciones
arbitrarias se realizaron contra los líderes de agrupaciones
como Acción Católica, de los comités de desarrollo,
los cooperativistas, y los líderes de partidos políticos,
especialmente la Democracia Cristiana.
"El 19 de marzo de
1976 el Ejército secuestró en el mismo día
al presidente de la Acción Católica de Nebaj, a todos
los dirigentes de la Acción Católica de Cotzal y a
los directivos juveniles y adultos de la Acción Católica
de Chajul. De noviembre de 1976 a diciembre de 1977 el Ejército
y grupos paramilitares llevaron a cabo el secuestro y asesinato
de 143 dirigentes y catequistas de la Acción Católica
en el área Ixil y del Ixcán".182
316.
Otros líderes
comunitarios fueron víctimas de ejecuciones arbitrarias en
el altiplano entre 1980 y 1983. Factor López, quien pertenecía
a la Asociación de Estudiantes y Profesionales Indígenas
Comalapenses (AEPIC), trabajaba en el caserío Pamumús,
aldea Simajuleu, Comalapa. Ayudaba mucho a la gente, hablaba a la
comunidad animando a sus vecinos para que se preocuparan por conseguir
un trabajo propio y evitar los desplazamientos a las fincas de la
costa del sur. Además había promovido la creación
de un comité para mejorar la escuela y la carretera. La noche
del 12 de diciembre de 1980, unos hombres que en el pueblo eran
conocidos como judiciales, lo llevaron de su casa, lo introdujeron
en un carro y lo trasladaron al destacamento. A los dos días
de su desaparición, unos policías acudieron a avisar
a los familiares de Factor, que habían visto un cadáver
en la carretera. Cuando encontraron su cuerpo como a dos kilómetros
del destacamento de Comalapa, estaba boca abajo y tenía varios
impactos de bala en la espalda, en el corazón y la boca.
En aquel tiempo se decía, "los que hablaban por la gente,
así aparecían".183
317.
En la medida en que
surgían en el altiplano organizaciones de raíz campesina
tales como el CUC, las acciones de ejecución arbitraria estuvieron
vinculadas al hecho de considerar a esta organización y otras
similares como la base social del EGP. La CEH compulsó más
de 310 casos de afiliados del CUC víctimas de ejecución
arbitraria, la mayoría (91%) fue ejecutada en el departamento
de Quiché entre 1976 y 1984.
"Ya teníamos
noticias de que había listas, Fidel Saquic Gutiérrez
[presidente de la Cooperativa y miembro del CUC] estaba preocupado
porque ya había recibido amenazas y porque era líder
por su cargo en la cooperativa. El mismo día que llegó
el Ejército, él ya se iba a refugiar y de salida se
topó con el Ejército y se lo llevaron, lo mataron
en El Boquerón [Joyabaj]".184
318.
En muchas aldeas desde Chimaltenango hasta Huehuetenango,
se realizaron ejecuciones a gran escala, tanto a consecuencia de
las delaciones por parte de comisionados o patrulleros como por
la propia información que el Ejército tenía
sobre comunidades clasificadas como zonas rojas o de influidas por
la guerrilla.
"[la aldea de] Chimel
era considerada comunista, base de la guerrilla por el Ejército
y como tal, condenada a muerte, querían acabar con todos
nosotros, casi lo logran, pero algunos vivimos para contarlo".185
Un grupo de comisionados
militares llegó a Choacorral el 20 de enero de 1981 y capturó
a Juan Calel, Cruz Ajmoj, Bartolomé Ajmoj, Pedro Ajmoj, quienes
fueron muertos a machetazos. Los comisionados disponían de
una lista de personas acusadas de convivencia con la guerrilla y
uno de ellos acusaba a todos aquellos socios de la cooperativa de
ser guerrilleros, y Juan era precisamente cooperativista.186
319.
En la mayoría de los casos de ejecución
de campesinos se recurrió a formas crueles o degradantes,
que sólo se aplicaban a los acusados individualmente de ser
guerrilleros, sino también a los ancianos, las mujeres y
los niños.
"En Valparaíso,
que es una Aldea de la Democracia, estuve destacado allí,
cada noche me sacaban a mí, porque yo era el único
conductor destacado para tres vehículos en el destacamento,
salía, iba a traer gente de Colotenango, de San Ildefonso
Ixtahuacán. Una vez que me conmovió el alma, uno es
humano, agarraron a una señora embarazada de Colotenango,
la llevaron hasta el carro, como tipo tres de la mañana,
me fueron a levantar a mí, llegué con el vehículo
y la tropa, y llevaban a la señora allá. Ya la habían
ido a entregar al destacamento de Valparaíso y esa señora
como no hablaba, (...) no sabe tal vez [que] algún
familiar, algún pariente se había metido con la guerrilla.
No sé, pero la señora no sabía ni hablar español,
hablaba en su dialecto y lo que ordenó el oficial que la
desnudaron, la desnudaron a medio puente del (...), y el oficial
mandó a traer una vara y preguntaba, comenzó hacerle
punta, qué asesinato que hizo, y abrieron a la señora
a medio puente entre cuatro soldados. Vino este sanguinario oficial,
le clava la estaca en el vientre a la señora embarazada y
la cruza de lado a lado, y de allí la levanta así,
con la vara, ya cruzada de lado a lado, embarazada".187
320.
Otros fueron ejecutados porque los encontraron
en posesión de objetos que para los soldados implicaban vínculos
con la guerrilla; por ejemplo, volantes o camisetas verdes de la
guerrilla, o cosas menos comprometedoras pero que para el Ejército
eran evidencia de un vínculo con las organizaciones insurgentes.
"En una casa encontramos
a una señora (...) con una niña de unos doce años
(...), estaban sentadas allí en el suelo de la cocina (...)
pero hubo algo que las comprometió realmente (...), a los
ojos de todos las comprometió porque ellas tenían
un canasto lleno de pocillos plásticos, así tazas
y pocillos y vasos y tenían una olla grande de unas redondas
que tienen la boca así pequeña arriba, llena de tamalitos
de maíz envueltos en hoja de milpa. Entonces eso dio pauta
a pensar de que habían más allí, que habían
más personas (...), el sargento las agarró (...) y
las llevó al monte".188
Las dejaron muertas.
321.
Estas supuestas pruebas
de apoyo a la guerrilla, eran absurdas en extremo; por ejemplo,
cuando una persona llevaba consigo muchas tortillas y el hecho era
descubierto por el Ejército: este hallazgo era suficiente
para que un hombre fuera acusado de colaborar con la guerrilla y
provocar su ejecución. A veces algo tan simple y cotidiano
como dejar una candela encendida en la ventana era prueba bastante
sólida para los militares de que la víctima hacia
señales a la guerrilla.
"No podíamos
encender candelas ni salir de nuestras casas en la noche. Teníamos
que comprar la comida al otro lado del río, cruzando por
ferry. El Ejército racionó la cantidad de frijoles,
sal, azúcar que comprábamos. Si comprábamos
demasiado, tiraba el resto en el río y nos acusaba de dar
comida a la guerrilla. (...) En septiembre de 1982, los soldados
sacaron a Tomás Raymundo de su casa en la noche. Cuando amanecimos,
encontramos su cadáver cinco metros de su casa. Creemos que
lo mataron porque tenía un hijo enfermo y por eso encendía
una candela en la noche".189
Los religiosos y sus feligreses
322.
Miembros de la Iglesia
Católica fueron ejecutados de forma arbitraria en la década
de los ochenta. La lucha contrainsurgente cargó con marcada
intensidad contra los sacerdotes, los catequistas y los fieles integrados
en las organizaciones de base. Para entender este fenómeno
hay que estimar el cambio de orientación pastoral que se
produjo en la Iglesia Católica, y en especial la de Latinoamérica,
a raíz del Concilio Vaticano II, iniciado en 1962 y concluido
en 1965. La opción preferencial por la defensa de los pobres,
como subrayó en aquellos días la Conferencia de Medellín,
define fenómenos importantes para asimilar el papel desempeñado
por la Iglesia Católica en los movimientos sociales de la
época.190
323.
Aunque el número
de ejecuciones arbitrarias de sacerdotes católicos fue menor
en comparación al de catequistas, el efecto sobre los feligreses
se multiplicó por la relevante posición del sacerdote
en la vida de la comunidad. Los sacerdotes se involucraban con la
comunidad, no sólo en la esfera de lo estrictamente religioso,
sino que trataban de aliviar materialmente la pobreza y el sufrimiento
de la población, a la vez que alentaban a las personas a
luchar por sus propios derechos. Al ejecutar al sacerdote, su congregación
quedaba aterrorizada y desprotegida tanto en el orden material como
en el espiritual.
324.
El padre Eufenio
Hermógenes López Coarchita, desde noviembre de 1966,
tuvo a su cargo la parroquia de San José Pinula. Allí
se integró en la comunidad, se preocupó por los asuntos
que afectaban a sus feligreses y promovió proyectos y comités
de ayuda. Se había opuesto al reclutamiento militar forzoso
y desde hacía cuatro años recibía amenazas
de muerte. Pocos días antes que lo mataron, había
dicho:
"Si mi misión
es dar la vida, así lo haré, pero nunca me echaré
atrás en la causa que estoy defendiendo y si es necesaria
la sangre de uno de nosotros para que haya paz en Guatemala, yo
estoy dispuesto a derramar la mía".191
325.
El sacerdote, en
carta abierta fechada el 29 de junio de 1978, dirigida al presidente
de la República, general Kjell Eugenio Laugerud García,
solicitó la supresión del Ejército. Esta misiva
fue publicada en varios periódicos. Al día siguiente,
el viernes 30 de junio de 1978 (día del Ejército),
el sacerdote fue ejecutado en un camino cuando se dirigía
a hacer una visita a uno de sus feligreses.192
326.
Entre 1980 y 1983 se produjo un aumento de los
casos de ejecución arbitraria de sacerdotes, catequistas
y miembros de las organizaciones sociales de la Iglesia Católica,
sobre todo en el área rural.
327.
El 1 de julio de
1981 fue asesinado de dos balazos el sacerdote franciscano Tulio
Maruzzo Rappo junto con el cursillista Obdulio Arroyo Navarro en
Campos Nuevos de Quiriguá, en el municipio Los Amates, Izabal.
Posteriormente al asesinato, varios de los delegados de la palabra
fueron asesinados y otros recibieron amenazas de muerte. Las religiosas
de la casa de formación de Los Amates y otro sacerdote abandonaron
el área, otras personas se refugiaron en Honduras o se desplazaron
a otros lugares de Guatemala y se clausuraron algunos proyectos
de formación y ayuda social. "Mataron al padre porque
dijeron que los italianos andaban promoviendo el cristianismo".193
328.
En otras aldeas,
los soldados, los comisionados o los patrulleros buscaban a los
catequistas empleando listados de nombres, a los que imputaban su
pertenencia a la guerrilla. Los perseguían en las iglesias,
en sus puestos de trabajo o en sus casas, y muchas veces fueron
torturados o ejecutados de forma muy cruel, frecuentemente delante
de sus vecinos.
[Los soldados llegaron
a la cabecera municipal de Concepción Huista, Huehuetenango.
Llevaban una lista con cuarenta nombres de personas de Concepción(.
"Mi nombre, al ser igual que cuatro hermanos míos, aparecieron
en la lista, por eso nos sacaron del templo. Nos amarraron con las
manos hacia atrás de la espalda y nos empezaron a golpear.
Nos llevaron a un plan en la orilla de Concepción, cerca
de una casa grande. Estábamos llorando del miedo". El
teniente dijo: "Ustedes quieren ver a su Dios. Aquí está
su Dios" y levantó su arma. Los soldados reunieron a
toda la comunidad, a las mujeres las encerraron en la casa y dice
un testigo que "nos quedamos [los hombres] en el plan
y nos comenzaron a interrogar. Nos tiraron al suelo, nos pasaban
encima con sus botas pisándonos, nos golpeaban, tardaron
buen rato golpeándonos, después siguió la interrogación.
[El teniente] nos interrogó uno por uno, decía
que por qué éramos disciplinados con la guerrilla"
y preguntaba quién de la comunidad daba comida a la guerrilla.
Después que terminó la interrogación dijo:
"En tres días volvemos y si no estás en tu casa,
te acabamos." Cuando los hombres regresaban a sus casas escucharon
unos balazos y encontraron muerto a Copertino Francisco, catequista
de la comunidad.194
329.
También hubo
pastores y practicantes de la Iglesia Evangélica que fueron
ejecutados arbitrariamente. Antonio pertenecía a la Iglesia
Evangélica Bautista Getzemaní. Había prestado
el servicio militar y los comisionados militares lo invitaban constantemente
a que se uniera a ellos, propuesta que no aceptaba. Antonio fue
capturado el 28 de febrero de 1981 por hombres enmascarados entre
ellos los comisionados militares del municipio. Antonio empezó
a orar y dijo a su esposa que no se preocupara ya que sólo
podrían llevarse su cuerpo y no su espíritu. Al día
siguiente escucharon en las noticias que habían encontrado
a un hombre muerto entre los bosques de Patulul. La familia fue
a buscarlo allí pero el cadáver había sido
trasladado al hospital de Mazatenango donde efectivamente lo encontraron.195
El movimiento sindical
330.
Las ejecuciones
arbitrarias contra los sindicalistas comenzaron antes del inicio
del enfrentamiento armado interno. "En 1954, (...) el Gobierno del
(sic) general Castillo Armas criminalizó los sindicatos más
prominentes, encarceló líderes sindicales, y asesinó
por lo menos 200 líderes sindicalistas en las semanas posteriores
al golpe de Estado apoyado por los Estados Unidos, el cual despojó
el Gobierno de Jacobo Arbenz".196
331.
A finales de los
sesenta, agentes del Estado empezaron a ejecutar a líderes
sindicales. Como lo sucedido a Cesár Montenegro Paniagua,
asesinado el 4 de Abril de 1970, Mario López Larrave en 1977,197
al que seguiría la muerte de Mario Mujía Córdoba
en 1978198 , como
tentativas de frenar el movimiento de la clase obrera de Guatemala,
considerada por el Estado y los poderes económicos como una
amenaza.
332.
La ejecución arbitraria del líder
sindical Mario Mujía,199
ocurrida el 23 de julio de 1978 en la cabecera departamental de
Huehuetenango, al año después de la marcha de Ixtahuacán,
de la que fue uno de los organizadores, incorporó a la estrategia
del Estado un objetivo preferente: cerrar los espacios al movimiento
obrero y a través de acciones ejemplificadoras, lograr la
desorganización de otros sectores, particularmente el agrario.
333.
Pedro Quevedo, Secretario
General del sindicato de la Coca Cola200 ,
recibió varias amenazas de muerte antes de ser asesinado,
como aviso para que cesarán sus actividades sindicalistas.
El 12 de diciembre de 1978 fue ejecutado por dos hombres que montaban
una motocicleta. En circunstancias similares había sido asesinado
cinco meses antes Mario Mujía.201
"El compañero
Pedro Quevedo, fue asesinado, ese era uno de los líderes
más representativos, y además tenía una personalidad
muy fuerte, verdad, él había sido miembro de la Policía
Militar Ambulante, pero la misma situación de explotación
hizo que cambiara su visión con respecto al sector empresarial,
y él fue una de las primeras víctimas. (...) Apareció
en una lista antes, una lista de gente amenazada, desde diferentes
empresas, líderes, trabajadores de diferentes empresas, aparecieron
listas del Ejército Anticomunista Secreto, (...) ESA, y Mano
Blanca, y las listas aparecían así en las avenidas
principales".202
334.
Estas ejecuciones provocaron el repliegue y la
práctica desarticulación en el movimiento sindical.
"Creemos que (...)
[con] el caso de Mario Mujía, con el que empiezan en ese
período la represión del liderazgo sindical, que después
lleva miles de muertos sindicales, y al allanamiento de la CNT después,
la Central nuestra, ya en junio de 80, (...) cuando secuestran a
treinta y siete dirigentes el 21 de junio".203
El movimiento estudiantil y profesional de
la Universidad y de la educación media
335.
El sector educativo
fue uno de los más afectados por la práctica de ejecución
arbitraria. Entre sus víctimas se incluyen miembros de las
organizaciones estudiantiles, profesores y catedráticos,
académicos, estudiantes sin vinculación con las organizaciones
políticas, otros empleados de la universidad, así
como maestros y estudiantes de la educación media.
336.
El académico
y abogado laboralista Mario López Larrave fue asesinado el
8 de junio de 1977 y con su muerte, "se pone en práctica
la represión selectiva de dirigentes sindicales, estudiantiles,
profesionales y catedráticos de la Universidad de San Carlos,
entre otros".204
La ejecución arbitraria de Oliverio Castañeda de León,
secretario general de la AEU, el 19 de octubre de 1978 en la capital,
significó un duro golpe para la asistencia del movimiento
estudiantil.205
337.
Según subrayó
la Comisión de la Verdad de la USAC, "el pico (sic) de la
represión ejercida contra la USAC se dio en los años
1980 y 1981, cuando se produjo un verdadero descabezamiento. ...Por
períodos cortos, esta represión selectiva (anunciada
por medio de volantes, listas de amenazados y llamadas telefónicas)
se convirtió en violencia masiva indiscriminada. Posteriormente
la ola represiva bajó la intensidad, al haberse retirado
de la universidad un número significativo de autoridades,
docentes e investigadores, estudiantes y trabajadores".206
338.
Los casos recogidos
por la CEH señalan que es entre 1980 y 1981 cuando se presenta
uno de los más altos índices de violaciones de derechos
humanos en contra del sector universitario. Muchas de las víctimas
del sector, y en particular los estudiantes, fueron detenidos de
forma arbitraria, ejecutados y luego sus cadáveres aparecieron
con señales de tortura.
"Marco Tulio Pereira
Vásquez era estudiante de la USAC y ese año era miembro
del Honorable Comité de Huelga de Dolores. Andaba en el centro
de la ciudad e iba acompañado de otros dos universitarios,
uno era Julio César del Valle que estudiaba economía
y el otro Iván Alfonso Bravo que era médico infieri.207
Los tres iban en un carro VW en las calles del centro, pero en un
semáforo los atraparon dos carros, uno se puso adelante y
el otro atrás, se bajaron varios hombres que abrieron las
puertas del VW y se metieron dentro del carro. Ese mismo día,
a las pocas horas aparecieron los tres cadáveres, en la zona
16, camino a Santa Rosita, cerca del Colegio Austríaco, estaban
horriblemente torturados, uno de los tres no tenía lengua,
parece que era Alfonso, les habían arrancado las uñas,
y no sé cuántas cosas más. Fuimos con la mamá
a reconocerlo, y la mamá no derramó ni una sola lágrima,
y lo enterramos en Escuintla".208
339.
Otra forma de actuar
contra estas víctimas fue seguirlas y de un momento a otro
ejecutarlas sin practicar una detención previa. El 24 de
marzo de 1980 Fernando Cruz, piloto de la rectoría, pasó
a recoger a su casa al licenciado Hugo Rolando Melgar y Melgar,
asesor jurídico de la USAC y catedrático de la facultad
de Derecho, para llevarlo a la Universidad. Como hacia las 8:10,
hombres a bordo de otros vehículos los empezaron a seguir.
Dispararon inicialmente al chofer Fernando Cruz y posteriormente
se acercaron al automóvil y remataron a las víctimas.
La acción iba dirigida contra el licenciado Melgar y Melgar,
pues días antes un grupo anticomunista había publicado
una lista de víctimas donde figuraba su nombre.209
340.
Los estudiantes y
profesores de las universidades estatales del interior también
sufrieron ejecuciones arbitrarias, lo que condicionó de modo
significativo la asistencia regular de los estudiantes. El licenciado
Jorge Everado Jiménez Cajas era profesor del Centro Universitario
de Occidente (CUNOC) y trabajaba con el Bufete Popular de la Universidad,
en la Escuela Obrera Campesina; militaba asimismo en el Frente Unido
de la Revolución. Por su labor en estas organizaciones, había
sido amenazado en cartas personales y en listas que circulaban por
el CUNOC. Una mañana de julio de 1980, cuando estaba trabajando
en el despacho de su casa, situada por la salida de Quetzaltenango
a Almolonga, llegaron unos hombres armados y lo ejecutaron. Se piensa
que los responsables fueron miembros de la G-2 porque la inteligencia
militar conducía la campaña de terror contra el CUNOC,
en la cual murieron otros profesores, y además porque los
vehículos que habían vigilado la casa de la víctima
habían sido vistos estacionados en la Zona Militar.210
341.
El mundo universitario
sufrió las consecuencias del llamado Agosto Negro de 1989.
En menos de quince días diez líderes universitarios
fueron desaparecidos; los restos de Víctor Hugo Rodríguez
Jaramillo, Silvia María Azurdia Utrera, Carlos Humberto Cabrera
Rivera y Carlos Leonel Chutá Camey se encontraron el 10 de
septiembre de 1989 en la colonia Villa Sol a unos doscientos metros
de la USAC. Todos presentaban señales de tortura, marcas
de agujas y heridas de arma blanca. Los dirigentes que no sufrieron
secuestro o muerte tuvieron que partir al exilio. En diciembre de
ese mismo año otro miembro de la coordinadora de AEU fue
asesinado.211
342.
Los maestros de educación
media, tanto urbana como rural, fueron objeto de ejecuciones arbitrarias
por sus actividades y el liderazgo que ejercían de forma
natural en las comunidades donde prestaban sus servicios. Algunos
maestros fueron involucrados con otros sectores de la enseñanza
y la política cuyas actividades también eran cuestionadas
por el Estado a consecuencia de estas posturas de descalificación
institucional; se les torturó y asesinó.
343.
Rúben Mérida
Escobar era maestro y Presidente del Comité de Padres de
Familia del Instituto Normal Mixto de Occidente (INMO), de San Marcos,
y como tal desplegó varias actividades en defensa de sus
alumnos, que lo llevaron a ser acusado de comunista y guerrillero.
Fue ejecutado en su puesto de trabajo, en la Escuela Carlos Castillo
Armas, de San Marcos, el 20 de agosto de 1980, a las 7:35, por cinco
hombres vestidos de paisanos y tocados con sombreros, armados con
carabinas del modelo que utilizaba por entonces la policía;
entraron en el establecimiento educativo y ante la mirada de algunos
de sus alumnos, abrieron fuego contra el cuerpo y acto seguido le
dispararon un tiro en la sien derecha.212
344.
Maestros y promotores educativos bilinges en el
área rural también fueron perseguidos por las actividades
que desarrollaron, y aunque no participasen en un sector organizado,
se les acusó de propagar el mensaje de la guerrilla a la
sociedad.
345.
Dos testigos claves
recuerdan cómo en el año 1980 en Nebaj, se desencadenó
una sistemática persecución en contra de los maestros
y educadores sociales. El 28 de abril de 1980 "fueron torturados
salvajemente y asesinados los maestros de la escuela de Tzalbal,
Noé Cam Palacios López y Mario Enrique Herrera Cano".213
Poco después siguió una ola represiva contra otros
maestros y preparadores bilinges, entre ellos Marco Antonio Garzona,
Teodoro Brito, Domingo Raymundo, Miguel Reynoso, Juan Pérez
Cobo, Domingo Sánchez Brito.214
Los miembros
de partidos políticos
346.
La eliminación
física de los miembros de partidos políticos tuvo
la misma finalidad que la de los sindicalistas, universitarios y
profesores: desarticular los movimientos y organizaciones ejecutando
a sus líderes y militantes de base. Las ejecuciones arbitrarias
en contra de este sector se iniciaron con la captura de los 28 miembros
del PGT en 1966.215
Aunque nunca aparecieron los cadáveres, algunos de los involucrados
con las capturas confirmaron que las víctimas fueron ejecutadas.
Desde entonces, se sucedieron numerosas ejecuciones arbitrarias
de militantes de partidos políticos, particularmente, del
Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), la Democracia Cristiana
(DC), el Partido Revolucionario (PR), y el Frente Unido de la Revolución
(FUR).
347.
En los años
sesenta, los miembros de los partidos políticos víctimas
de ejecución arbitraria pertenecían en una primera
fase al oriente del país y a la capital de Guatemala. En
el oriente fue común en estas operaciones que los comisionados
militares actuaran en combinación con el Ejército.
Balbino Vásquez
fue perseguido por los comisionados militares y el Ejército
por pertenecer al Partido Revolucionario. El 18 de diciembre de
1966 lo capturaron en Carboneras y lo trasladaron a Carrizal; allí
lo dejaron en el río atado junto a Pedro Pérez, alcalde
auxiliar de Quebrada Piedra Amolar, también militante del
Partido Revolucionario. Una vez apresados, se los llevaron al río
donde permanecieron diez horas maniatados. "Pasaron ocho días
y más días y ni razón de él ... Vásquez
era delegado del PR por la aldea El Paternito; y los Pacheco216
eran del Partido Liberacionista y andaban con el Ejército".
Un declarante aseguró a la CEH que el cadáver de Pérez
fue visto por el camino de Shalaguá a El Carrizal.217
348.
En los años
setenta continuaron las ejecuciones arbitrarias concentrados en
miembros de partidos políticos en el oriente y en la capital
y se empezó a incrementar el número de los asesinatos
cometidos en la costa sur y el altiplano. Muchos militantes de partidos
políticos perdieron la vida en sus propias casas.
349.
El 9 de enero de
1975, en el caserío El Reparo del municipio de Coatepeque,
Quetzaltenango, cuatro hombres armados vestidos de civil llegaron
en la noche a la residencia de Roberto Barrios Ramírez, miembro
del PGT. Al plantarse a la puerta de la casa, uno de los hombres
gritó: "Levántate, hijo de puta, hoy te vas a morir".
Mientras Roberto Barrios se vestía, su esposa Simona Audelia
Rivera Chávez y su hija de once años, María
Elena Barrios Rivera, se acercaron a la puerta para escuchar quiénes
estaban afuera. De repente, los hombres rompieron la puerta y empujaron
hacia el exterior a la esposa y a la hija, que fueron ejecutadas
en el acto. Cuando el señor Barrios salió a la puerta,
fue abatido de tres disparos. Otro hijo de 15 años logró
fugarse y salvar su vida.218
350.
Dirigentes de partidos
de la izquierda como Alberto Fuentes Mohr, por el Partido Socialista
Democrático (PSD), y Manuel Colóm Argueta (FUR) fueron
atacados a pleno día y acribillados públicamente en
febrero y marzo de 1979 en la ciudad capital.219
Los alcaldes municipales
351.
Entre las
autoridades locales, numerosos alcaldes municipales fueron blanco
de ejecuciones arbitrarias durante el enfrentamiento armado. La
dignidad de representar los intereses públicos no supuso
una garantía de seguridad para ellos. A modo ilustrativo
se mencionan los siguientes casos.
352.
En 1974 el partido
de la Democracia Cristiana, en alianza con algunos movimientos sociales
como la Acción Católica, logró ganar liderazgo
en el ámbito local tras los comicios municipales donde la
población eligió a sus alcaldes indígenas muchos
de éstos. La llegada de alcaldes mayas al poder local y a
veces departamental provocó miedo e inestabilidad entre los
poderes políticos tradicionales, el MLN y sus aliados locales.
Entre 1978 y 1981 se registró un aumento en las ejecuciones
arbitrarias de alcaldes.
353.
El primer alcalde
indígena de Santa Cruz del Quiché, Avelino Zapeta,
fue ejecutado el 24 de septiembre de 1980. El día de su muerte,
cuando había concluido su jornada de trabajo, se dirigió
hacia su residencia ubicada en el cantón Xatinap I, a tres
kilómetros de la cabecera departamental del Quiché.
Estaba por llegar a su destino cuando dio de cara con un jeep militar,
en el que se encontraban varios civiles armados, quienes le dispararon
y le ocasionaron la muerte.
354.
En las elecciones
de 1980 Marcos Zoc Cortés ganó la alcaldía
de Patzité, Quiché, postulado por el partido de la
Democracia Cristiana. El 5 de agosto de 1981 el alcalde se encontraba
en su despacho donde se presentaron seis hombres que vestían
uniformes similares a los que usaban los empleados del Instituto
Nacional de Electrificación, con el pretexto de saludarlo.
En el interior de su oficina, desenfundaron sus armas y descargaron
cinco balazos al alcalde, dos en el pecho y tres en la cabeza, que
le provocaron la muerte inmediata.220
355.
José Lino
Xoyón Hernández, lider kaqchikel de 45 años
de edad, fue asesinado el 14 de octubre de 1980, cuando desempeñaba
su cargo como alcalde de la cabecera departamental de Chimaltenango.
Fue ejecutado en una esquina cerca al cementerio central del municipio
de Chimaltenango, mientras conducía una camioneta propiedad
de la municipalidad. El había recibido varias amenazas en
anónimos que le habían remitido a la alcaldía.
"Xoyón fue un líder con arraigo comunitario, poseedor
de mucho carisma para tratar los indígenas y ladinos, fue
el primer alcalde indígena de la cabecera departamental de
Chimaltenango".221
Los funcionarios y profesionales vinculados
al sector judicial
356.
Las violaciones
de derechos humanos causaron efectos profundos en el sistema judicial
guatemalteco. Muchos de los principales actores del sistema judicial,
jueces, abogados y empleados, fueron ejecutados arbitrariamente
a lo largo del enfrentamiento armado. La violencia política
se expresó con frecuencia a través de amenazas a diferentes
figuras que intervienen en el proceso judicial y tuvieron lugar
varios casos de asesinato. Esta violencia creó intimidación
entre los que trabajaban en el sistema judicial lo que provocó
un aumento en la inacción de los tribunales y la impunidad.
En muchas ocasiones ante la falta de seguridad, familiares y compañeros
de las víctimas tenían miedo a que se investigaran
los hechos.
357.
En los contados casos
en que se iniciaba una investigación, muchos testigos y abogados
se negaban a participar en procesos abiertos contra miembros del
Ejército o de cualquier otra institución del Estado.
Muchos jueces se vieron obligados a doblegar su independencia como
primera medida para evitar ser asesinados. De igual forma, abogados
asesores de proyectos con arraigo comunitario, magistrados y otros
empleados que quisieron cumplir cabalmente con sus funciones sufrieron
numerosas amenazas, y hasta fueron ejecutados.
358.
A raíz de
los procedimientos sobre las detenciones domiciliarias, el abogado
Rafael de Jesús Martínez Pérez mantuvo un altercado
con el jefe de la Policía Nacional de Escuintla, quien le
dijo que ya sabía que "un tal Martínez andaba alborotando
sobre esta situación". El licenciado Martínez
le dijo: "Yo soy el tal Martínez y no ando alborotando,
sino velando porque se cumpla la ley". Por esta razón,
el jefe de la Policía hizo saber en el pueblo que "ese
abogadito se las iba a pagar". El jurista empezó a sentirse
atemorizado y a llevar una vida plagada de precauciones. Ante los
abusos que se cometían en Escuintla, decidió plantear
la denuncia ante el Organismo Judicial. En la mañana del
9 de junio de 1980, dos carros con hombres armados aguardaron a
que él saliera de su domicilio. Los vecinos se percataron
y fueron amenazados para que se encerraran en a sus casas. Así
que cuando el abogado salió, lo ametrallaron matándolo
en el acto.222
359.
La apertura a la
democracia y el proceso de paz generaron el surgimiento de organizaciones
de derechos humanos que tenían como propósito el vencer
la impunidad. Las iniciativas emprendidas por estas organizaciones
se tradujeron en ejecuciones arbitrarias en contra de los que intentaron
que comparecieran ante la justicia miembros del Ejército
u otros agentes del Estado. En la persecución de los responsables
de la ejecución arbitraria de la investigadora de la Asociación
para el Avance de las Ciencias Sociales (AVANCSO) Myrna Mack, cometida
en 1990, el investigador policíaco que ratificó la
teoría que el crimen había sido motivado por razones
políticas, fue asesinado. La Policía Nacional presentó
dos informes sobre la investigación del crimen: el primero,
en el cual se concluía que el móvil había sido
un robo, no fue ratificado judicialmente por los investigadores.
El segundo, presentado por los policías a quienes se encomendaron
las pesquisas, José Miguel Mérida Escobar y Julio
César Pérez Ixcajop, concluyó en cambio, que
el móvil era político y señalaba a Noel de
Jesús Beteta Alvarez como sospechoso de ser el autor material
del asesinato. Este informe fue ratificado judicialmente por Mérida
Escobar, quien al realizar dicho acto mencionó que estaba
firmando su pena de muerte. El 5 de agosto de 1991 Mérida
Escobar fue muerto a balazos, a poco más de cien metros de
la Dirección General de la Policía Nacional, después
de haber ratificado judicialmente el contenido de su encuesta y
haber expresado temor por su vida. Por su parte, Julio César
Pérez Ixcajop salió del país en octubre de
1991.223
360.
El Licenciado Edgar
Ramiro Elías Ogaldez, juez con diez años de experiencia
en la judicatura, en Mixco y Chimaltenango, quien venía siendo
amenazado desde tiempo atrás, fue ejecutado el 18 de agosto
de 1994. El juez Ogaldez había llevado el proceso de varios
casos donde se encontraban involucrados ex miembros del Ejército;
en uno de estos casos había dictado auto de prisión
contra un militar. A su vez, los investigadores del asesinato del
juez sufrieron vigilancia y amenazas telefónicas.224
Los desplazados, los refugiados y los retornados
361.
A raíz de
la violencia tanto selectiva como indiscriminada, miles de guatemaltecos
dejaron sus lugares de residencia o sus puestos habituales de trabajo,
para desplazarse a otros puntos del país donde creían
que la violencia era menos aguda. Otros optaron por marchar e instalarse
en otros países. Sin embargo, y en especial los desplazados,
continuaron siendo víctimas de violaciones de los derechos
humanos.225
362.
Después de
las masacres de Santa Marta, el 27 de octubre de 1981, y de San
Pedro, el 17 de mayo de 1982, los desplazados del norte de Nebaj
vivían todavía en las montañas al occidente
de Santa Marta, entre las comunidades de Las Pilas y Buena Vista.
Una mañana, el 15 de noviembre de 1983, Lucía Guzaro
Raymundo, Magdalena Lobo Raymundo y Elena Raymundo De Paz bajaron
de su refugio para ir a un ranchito donde algunos desplazados tenían
un poco de comida. En el camino se encontraron con patrulleros provenientes
de la comunidad Buena Vista. Los patrulleros empezaron a disparar
y mataron a las tres mujeres.226
363.
Los desplazados que
se organizaron en las Comunidades de Población en Resistencia
(CPR) soportaron actos de violencia por parte del Ejército,
los comisionados militares y los patrulleros.227
Las operaciones de rastreo y los bombardeos, realizados dos o tres
veces por semana, arrojaban periódicamente saldos de decenas
de muertos y heridos.228
364.
El 29 de mayo de
1990 los soldados ejecutaron a Sebastián Hermoso Brito, de
16 años y Jacinto Bernal Vera, quienes se encontraban refugiados
en las montañas de Amajchel. En la mañana temprano,
estas dos personas, junto con otras dos más, salieron de
su refugio para buscar comida. Cuando llegaron a una vereda que
se encontraba en un cañón formado por las montañas,
cayeron en una emboscada. En el tiroteo murieron Sebastián
y Jacinto mientras que las otras dos personas lograron huir. Fueron
estos últimos quienes contaron a los familiares lo ocurrido.
Algunos miembros de las CPR intentaron regresar al lugar, pero los
soldados estaban allí acampados, de modo que no pudieron
recuperar los cuerpos. Tres semanas después regresaron y
hallaron los dos cuerpos en descomposición, que pudieron
identificar por la ropa.229
365.
Aunque no con la
misma frecuencia con que atacaron a los desplazados del interior,
en algunas ocasiones el Ejército, con o sin la colaboración
de patrulleros y comisionados de las regiones fronterizas, penetró
en el territorio mexicano para perseguir a los refugiados. En algunos
casos los militares acusaron a aquellas gentes de haber tenido relaciones
con la guerrilla y de huir de Guatemala por esta razón. En
otros, acusaron a los refugiados de haber mantenido comunicaciones
desde el extranjero y delatar a los que se mantuvieron en sus comunidades
de origen como colaboradores del Ejército. no faltaron ocasiones
en que se presentó en público a personas a las que
acusaban de pertenecer a la guerrilla después de haberles
secuestrado en los campos de refugiados de la frontera, a quienes
de vuelta en Guatemala, sometían a torturas y otros tratos
crueles para obtener información antes de ejecutarlos.
"Fuimos [para
refugiarnos] a una colonia que se llama San Pedro. En esta colonia
hubo muchos refugiados guatemaltecos. Un día, creo que era
el 12 de septiembre de 1982, aquí también vino el
Ejército guatemalteco buscándonos. Aterrizaron en
dos helicópteros y preguntaron a los mexicanos dónde
se encontraban los refugiados. Tenemos regalos para ellos, dijeron.
Por eso los mexicanos vinieron a llamarnos. Pero al presentarnos,
los soldados no nos dieron regalos, sino agarraron a cuatro refugiados
y los llevaron a la fuerza al destacamento militar en Ixquisís.
(...)".
366.
Posteriormente se
tuvo conocimiento que las cuatro personas fueron torturadas, ejecutadas
y enterradas en el destacamento.230
367.
Incluso cuando la
gente decidió regresar a su comunidad, desde el refugio o
el desplazamiento, no siempre fueron bienvenidos por las autoridades.
El Ejército sospechaba que los que se refugiaron o desplazaron,
particularmente en las CPR, actuaron así por estar involucrados
en la guerrilla. Esta presunción provocó que las autoridades
acusaran de tener la intención de seguir colaborando con
la guerrilla a los que retornaban a sus comunidades.
368.
Después de
siete meses de estar desplazados en la montaña, varias personas
decidieron regresar a su comunidad de Sechaj al enterarse de la
promulgación de una ley de amnistía. Cuando llegaron
a la aldea fueron recibidos por un grupo de soldados dirigidos por
un capitán quien después de darles la bienvenida,
los interrogó por los motivos que tuvieron para esconderse
en la montaña. Uno de sus dirigentes, Francisco Xi, le respondió
que los soldados habían quemado sus viviendas y sus cosechas,
y que había escapado de los soldados porque querían
matarlo. En ese momento el capitán le arrebató el
micrófono de las manos, y lo señaló como a
uno de los responsables de que la comunidad tuviera problemas, pues
personas como él querían que este país se convirtiera
una Nicaragua o en una Cuba y que él era un comunista. Tres
semanas después, patrulleros civiles de la aldea vecina,
Chibulún, fueron a sacar a Francisco Xi de su casa, en Sechaj,
Cahabón, Alta Verapaz, y se lo entregaron a los soldados
acampados a orillas de aquella aldea. Desde Sechaj lo maniataron,
lo patearon y le gritaron que él había comprometido
a su pueblo por ser comunista, y que por culpa suya iba a morir
mucha gente en su aldea. Los soldados lo desnudaron y así
lo tuvieron durante una semana entre las montañas. Lo pisotearon
cuantas veces quisieron, le arrancaron la lengua, y finalmente lo
colgaron de los testículos en un lugar que se llama Tzubilpec.
Su cuerpo nunca fue recuperado.231
Los miembros de las fuerzas guerrilleras
fuera de combate
369.
Otro grupo
víctima de ejecución arbitraria por parte del Estado
lo constituyeron los denominados miembros de las fuerzas insurgentes
fuera de combate. Según el derecho humanitario, durante la
participación directa en las hostilidades, no se comete una
ejecución arbitraria si se priva de la vida a un combatiente.
Sin embargo, en toda circunstancia fuera del escenario de una operación
militar, el matar a un combatiente supone una violación a
los derechos humanos y una infracción al derecho humanitario,
conceptuada como ejecución arbitraria. A pesar de las obligaciones
legales, el Estado ejecutó a muchos guerrilleros fuera de
combate.232
"En todo caso
cuando se le capturaba [a un combatiente] el procedimiento
fue de hablar con él y sacarle información y dependiendo
de los que supiera se quedaba con el Ejército. La mayoría,
sí, es posible, que fuera ejecución arbitraria".233
370.
Los combatientes
que cayeron heridos durante las hostilidades fueron rematados muy
a menudo por los soldados al concluir el enfrentamiento. En otros
casos, capturaban a un guerrillero después de las escaramuzas
y los llevaban a una instalación militar para interrogarlo
y posteriormente ejecutarlo. En octubre de 1988, José Ramírez,
un combatiente del frente Ho Chi Minh del EGP, resultó herido
en combate en Cunén y fue hecho prisionero por soldados en
el curso de la retirada. Lo llevaron al destacamento de Nebaj donde
fue torturado y posteriormente ejecutado.
"Era recién
alzado y no tenía mucho que contar".234
371.
En circunstancias
distintas las fuerzas contrainsurgentes capturaron a combatientes
y luego los llevaron como presos a otras comunidades demostrando
a la población el control que ejercían sobre ellos.
A veces incluso involucraron a los habitantes de las aldeas obligándoles
a matarlos. Fue un proceso de deshumanización concebido para
crear repudio y distancia entre los guerrilleros y la población.
372.
Los patrulleros de
Tzisbaj estaban haciendo un rastreo cuando encontraron a Gregorio
Montejo, vecino de esta aldea, acompañado de Esteban Rojas,
de Jacaltenango, armados y con el uniforme y las siglas de EGP.
Los capturaron y condujeron al centro de la comunidad golpeándolos
a lo largo del trayecto. De ahí los llevaron por dos días
al destacamento de Jacaltenango, de donde los devolvieron a la comunidad
de Tzisbaj. Pero en esta ocasión en compañía
de un grupo de soldados además de los patrulleros; los expusieron
ante todos los moradores de la aldea, mostrando los con signos de
tortura de los prisioneros para que la población aprendiera
lo que le iba a pasar si se unía a la guerrilla. Toda la
aldea debía estar mirando o de lo contrario los mataban porque,
si no querían mirar se debía a que también
eran guerrilleros. Después, los soldados los arrodillaron
y obligaron a los patrulleros a golpearlos con un garrote, hasta
matarlos. Antes, les gritaron que fueran rezando porque iban a morir.
Las víctimas iniciaron "el Padre nuestro" pero el oficial
les interrumpía diciéndoles que no lo hacían
correctamente y los comenzaban a insultar, "asesino, no tenéis
perdón de Dios, se van a pudrir en el infierno." Los
soldados llamaron a los patrulleros, los formaron en fila con un
garrote cada uno en la mano. Y así fueron pasando uno por
uno. Pasaron todos y como no morían, uno de los soldados
los acuchilló y más tarde les dieron el tiro de gracia.
Una vez muertos, los soldados encargaron a los patrulleros que tiraran
los cadáveres por ahí y que no les enterraran en el
camposanto porque eran gente de zopilote.235
373.
En casos no relacionados
con la participación directa en las hostilidades, los agentes
del Estado persiguieron a los guerrilleros hasta sus casas y otros
lugares para asesinarlos. Un guerrillero que esté fuera de
combate por cualquier motivo, debe ser capturado y puesto a disposición
de una autoridad judicial competente. Aquí por el contrario,
se aplicó el proverbio: "Guerrillero visto, guerrillero muerto".
"Bueno, lo que
tengo que contar es lo que le sucedió a mi esposo, aquí,
en el Parcelamiento El Pilar, La Democracia Escuintla, (...) Mi
esposo (...) estaba recién llegado, era combatiente internacionalista
de las FAR, acababa de recibir entrenamiento, por casi un año,
fuera del país, no sé dónde y estaba descansando
con nosotros. (...) Estábamos ya durmiendo, los cuatro en
la casa, desde hacía rato, cuando se escucharon unos ruidos
alrededor de la casa. Entonces él me dijo: Ya me llevó
la gran puta... Esos cerotes ya vienen a traerme. (...) Entraron
a la casa, eran como doce, más o menos, sacaron a mi marido
de la cama y se lo llevaron entre dos hasta la puerta, pero siempre
él llevaba el machete, saliendo de la puerta, que se oye
el grito de un soldado, ya mi marido le había dado el primer
filazo; allí mismo en el patio quedó el triperío.
Pero casi al mismo momento, oyó el grito de otro, mi esposo
le había filiado el brazo y todavía alcanzó
a otro, pero por detrás, lo golpeó el que venía
de jefe. Allí mismo en el patio, con su mismo machete le
quitaron a mi marido sus huevos, o sea lo caparon pues. Se lo llevaron
amarrado y a golpazos. (...) El día 26 de enero de 1981,
en horas de la madrugada, unos trabajadores (...) vieron que se
estaba quemando una persona, que aún no estaba muerta e intentaron
apagarla con ramas, pero otros les dijeron que no hicieran, porque
a él lo había quemado la autoridad. De allí
me dijeron que había un cadáver, frente a la entrada
del Ingenio Magdalena y lo fui a ver, era él, solamente lo
conocí por el dedo gordo del pie, que era bien cortito, porque
estaba completamente quemado... Su cuerpo tenía señales
de tortura, quemado completamente y maneado con alambre".236
La ejecución arbitraria y su relación
con la violación de otros derechos humanos
374.
La secuencia de hechos
que condujo a la muerte de una víctima variaba según
las circunstancias y los objetivos de los autores. En ciertos casos,
la víctima fue ejecutada instantáneamente y en otros
fue capturada para luego ser asesinada. La privación arbitraria
de la libertad de la víctima, a veces, dio lugar a que la
víctima fuera torturada. Se constató también
que muchas mujeres víctimas de ejecuciones arbitrarias fueron
asimismo ultrajadas sexualmente.
La ejecución arbitraria y la desaparición
forzada
375.
Existe una relación
estrecha entre la ejecución arbitraria y la desaparición
forzada. Uno de los elementos que diferencia ambas violaciones es
el ocultamiento del cuerpo de la víctima, que es caracteristica
de la desaparición forzada e impide tener la certeza de que
la víctima fue efectivamente privada de la vida, como acontece
en el caso de la ejecución. En Guatemala son pocos los casos
de desaparición forzada en los que, después de un
cierto tiempo, la víctima reapareció con vida.
376.
La desaparición
forzada se distingue también de la ejecución arbitraria
en la medida que en la primera, los responsables de la desaparición
se ocultan el cuerpo de modo que se impida la comprobación
de la muerte y en cambio, en la ejecución arbitraria no existe
dicha incógnita. Una de las formas empleadas en Guatemala
para ocultar los cuerpos de las víctimas fue a través
de los cementerios clandestinos.
La ejecución arbitraria y la tortura
377.
La CEH registró
un 21% de los casos de ejecución arbitraria, en que la víctima
fue también torturada. La tortura de la víctima antes
de su ejecución pudo obedecer a la voluntad de obtener informaciones
por parte de la víctima o simplemente fue un castigo.
378.
En 1975 en la comunidad
Los Llanitos, Jupiltepeque, Jutiapa, Anselmo Monzón Rodríguez
fue acusado por un soldado de un delito que no cometió, debido
a rencillas personales. Elementos del Ejército se presentaron
en la casa de Anselmo donde mataron inmediatamente a su hijo, Jesús
Monzón, y a Anselmo lo torturaron con golpes, flagelaciones
y ahorcamiento ante el resto de su familia. Le cortaron las plantas
de los pies y lo hicieron caminar varios kilómetros con el
cadáver de su hijo a cuestas, hasta que finalmente lo ejecutaron
de un disparo en la cabeza.237
La ejecución arbitraria y la violación
sexual
379.
Con frecuencia, las mujeres víctimas de
ejecuciones arbitrarias fueron antes víctimas de violación
sexual.
380.
El 9 de noviembre
de 1980, en la comunidad El Desengaño, del municipio de San
Miguel Uspantán, Quiché, Emiliana Velásquez
Zapeta; David, su niño de un año, y Justa Tunux Vicente,
embarazada, se encontraban en la misma vivienda, cuando fueron sorprendidas
por varios soldados. Las dos mujeres fueron violadas sexualmente
y ejecutadas acto seguido, al igual que el menor. Ambas mujeres
fueron abandonadas completamente desnudas, y sus cadáveres
fueron encontrados aquella misma tarde.238
La ejecución arbitraria y la privación
de libertad
381.
La ejecución de la víctima ocurría,
según la pauta general, algunas horas o algunos días
después de practicarse la detención.
"Apróximadamente
el 15 de julio de 1981, el sacerdote maya Pablo García celebraba
una ceremonia maya en Cruz de Canac, San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango,
cuando llegaron unos 60 soldados y se lo llevaron. Las tropas condujeron
a la víctima a la finca La Cerita, donde lo golpearon mientras
lo acusaban de apoyar a la guerrilla con sus ceremonias mayas. Después
de tres días en la finca, durante los cuales no fue alimentado,
fue ejecutado".239
382.
Ciertas víctimas quedaron a la merced de
sus verdugos varias semanas antes de ser ejecutados.
383.
En mayo de 1982 en
la aldea Santa Rosa, del municipio de Nentón, Huehuetenango,
miembros del Ejército vestidos de civil pero que insistían
en ser militantes "de la organización ORPA", sacaron
de sus viviendas en la noche a Miguel Matías, Juan Miguel
Marcos, Sebastián Juan y Baltazar Domingo José. Los
cuatro prisioneros fueron trasladados al destacamento de Nentón
donde estuvieron privadas de alimentos. Un mes después los
llevaron a la aldea Nueva Catarina de Jacaltenango, y ocho días
más tarde los cuatro cadáveres con señales
de tortura eran encontrados en Llano Grande.240
1 El Imparcial. 20
de noviembre de 1954. Regrese al Texto
2 Michael McClintock,
The American connection, volume two: State terror and popular
resistance in Guatemala, Zed Books (1985). Regrese al Texto
3 En junio de 1967, el
escuadrón de la muerte autodenominado Consejo Anticomunista
de Guatemala (CADEG), difundió una relación con nombres
de personas identificadas como comunistas. Este listado, al parecer,
estaba basado en informaciones antiguas. Documento desclasificado
de EE UU; p. 6.54, 10 de junio de 1967. También, Gabriel
Aguilera Peralta, La Violencia en Guatemala como fenómeno
político, Centro Intercultural de Documentación,
cuaderno No.61, Capítulo 4, pg. 16-17. Regrese al Texto
4 C 7002. 1962. Ciudad
de Guatemala. Regrese al Texto
5 C 1085. 1964. Gualán,
Zacapa. Regrese al Texto
6 C 1023. Marzo, 1965.
Puertos Barrios, Izabal. Regrese al Texto
7 C 654. 1968. Ciudad
de Guatemala. Regrese al Texto
8 Testigo (alto cargo
del Gobierno) CEH. (T.C. 17). Regrese al Texto
9 Diario Matutino,
29 de junio de 1967, citado por Comité de Defensa de Los
Derechos Humanos, La Violencia en Guatemala, Fondo de Cultura
Popular, México, 1969, pg. 91. Regrese al Texto
10 Diario Matutino,
30 de junio de 1967, citado por Comité de Defensa de Los
Derechos Humanos, La Violencia en Guatemala, ob. cit., pg.
91. Regrese al Texto
11 Sobre el año
1966 se menciona una estimación de 500-600 muertos de la
contrainsurgencia (Documento desclasificado de EE UU; pg.6.59,
23 de octubre de 1967) y según la organización de
derechos humanos Amnesty International (AI), entre 3000 y 8000 guatemaltecos
murieron durante la campaña de Zacapa-Izabal, de octubre
1966 a marzo de 1968 (AI Briefing, Guatemala, 1976). Se aportó
también la cifra de 6000 muertos entre noviembre de 1966
y septiembre de 1968. Comité de Defensa de Los Derechos Humanos,
La Violencia en Guatemala, Fondo de Cultura Popular, México,
1969, pg. 181. Regrese al Texto
12 C 752. Mayo, 1967.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
13 C 1028. Enero, 1965.
Los Amates, Izabal. Regrese al Texto
14 C 1175. Diciembre,
1966. Olopa, Chiquimula. Regrese al Texto
15 La Nación,
mensaje del presidente Arana a su Pueblo, Ciudad de Guatemala, 21
de noviembre de 1970. Regrese al Texto
16 C 1206. 1973. Olopa,
Chiquimula. Regrese al Texto
17 C 1201. 1974. San
Diego, Zacapa. Regrese al Texto
18 CI 100. Enero, 1971.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
19 Volante de un escuadrón
de la muerte. Abril, 1975. Regrese al Texto
20 C 7303. Abril, 1975.
Coatepeque, Quetzaltenango. Regrese al Texto
21 Testigo (líder
de una ONG) CEH. (T.C. 12). Regrese al Texto
22 CI 65. Enero y marzo.
1979. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
23 Ibid. Regrese
al Texto
24 CI 67. 1977-1980.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
25 CI 97. Mayo, 1975.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
26 CI 59. Junio, 1975.
Quiché. Regrese al Texto
27 C 7302. Febrero,
1979. Pajapita, San Marcos. Regrese al Texto
28 C 2962. Febrero,
1982. Chiché, Quiché. Regrese al Texto
29 C 5391. Julio, 1982.
Jacaltenango, Huehuetenango. Regrese al Texto
30 C 9480. Abril, 1984.
Cahabón, Alta Verapaz. Regrese al Texto
31 C 842. Octubre, 1990.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
32 C 18051. Abril, 1991.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
33 C 8014. Junio, 1994.
Quetzaltenango, Quetzaltenango. Regrese al Texto
34 C 7182. Abril, 1995.
Tajamulco, San Marcos. Regrese al Texto
35 C 5263. Noviembre,
1996. San Marcos. Regrese al Texto
36 Allan Nairn y Jean-Marie
Simon; Guatemala's civilian government faces the enemy
within. Buraucracy of death, The New Republic, 30 de junio de
1986, pg.15. Regrese al Texto
37 Por ejemplo, "Aniquilar
los Comités Clandestinos Locales...", fue parte del propósito
general del Plan de Campaña "Victoria 82". Regrese
al Texto
38 Testigo (alto cargo
del Gobierno) CEH. (T.C. 13). Regrese al Texto
39 Allan Nairn y Jean-Marie
Simon; Guatemala's civilian government faces the enemy within.
Buraucracy of death, The New Republic, 30 de junio de
1986, pg. 15. Regrese al Texto
40 Testigo directo (alto
cargo del gobierno) CEH. (T.C.21). Regrese al Texto
41 Ibid. Regrese
al Texto
42 CI 85. Septiembre,
1990. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
43 Ejército de
Guatemala, Manual de Guerra Contrasubversiva, Guatemala,
Noviembre de 1983, pg. 2-3. Regrese al Texto
44 C 3705. Diciembre,
1981. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto
45 C 5244. Agosto, 1982.
Santa Ana Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto
46 C 10196. Enero, 1982.
Dolores, Petén. Regrese al Texto
47 C 5506. Diciembre,
1982. Concepción Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto
48 C 16701. Marzo, 1982.
Cunén, Quiché. Regrese al Texto
49 C 5087. Mayo, 1981.
San Ildefonso Ixtahuacán, Huehuetenango. Regrese al Texto
50 Testigo (ex soldado)
CEH. (T.C. 85). Regrese al Texto
51 Testigo directo (ex
mando del EGP )CEH. (T.C.80). Regrese al Texto
52 C 5207. Agosto, 1981.
Jacaltenango, Huehuetenango. Regrese al Texto
53 Testigo directo REMHI.
(T. 53). Regrese al Texto
54 C 2403. Enero, 1981.
Ssn Miguel Uspantán, Quiché. Regrese al Texto
55 C 8032. 1980. San
Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto
56 C 16319. Marzo, 1982.
Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto
57 C 5234. Diciembre,
1981. Santa Ana Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto
58 CI 084. Julio. 1981.
Huehuetenango. Regrese al Texto
59 C 15432. 1982. Nebaj,
Quiché. Regrese al Texto
60 CI 058. Diciembre,
1989. Chajul, Quiché. Regrese al Texto
61 C 11190. 1993. Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
62 CI 105. Junio. 1993.
Chichicastenango. Quiché. Regrese al Texto
63 CI 005. Agosto. 1983.
Regrese al Texto
64 C 2388. Diciembre,
1981. San Andrés Sajcabajá, Quiché. Regrese
al Texto
65 C 2595. Abril, 1982.
San Miguel Uspantán, Quiché. Regrese al Texto
66 C 16098. Noviembre,
1982. Zacualpa, Quiché. Regrese al Texto
67 CI 105. Junio.1993.
Chichicastenango. Quiché. Regrese al Texto
68 C 2784. Febrero,
1981. San Miguel Uspantán, Quiché. Regrese al Texto
69 C 16677. 1982. Zacualpa,
Quiché. Regrese al Texto
70 C 5572. Mayo, 1992.
Colotenango, Huehuetenango. Regrese al Texto
71 C 5135. 1986. San
Pedro Necta, Huehuetenango. Regrese al Texto
72 CI 053. Junio. 1982.
Quiché. Regrese al Texto
73 C 16016. Junio, 1982.
Sacapulas, Quiché. Regrese al Texto
74 C 2479. Enero, 1982.
San Andrés Sajcabajá, Quiché. Regrese al
Texto
75 C 2199. Mayo, 1983.
San Pedro Jocopilas, Quiché. Regrese al Texto
76 Testigo directo (ex
miembro de un escuadrón de la muerte) CEH. (T.C.120). Regrese
al Texto
77 C 16523. 1982. Santa
Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al Texto
78 Testigo directo (colaborador
de la guerrilla) CEH. (T.C. 543). Regrese al Texto
79 C 13138. 1983. Tejutla,
San Marcos. Regrese al Texto
80 C 1161. Diciembre,
1981. El Estor, Izabal. Regrese al Texto
81 C 10125. Mayo, 1989.
San Benito, Petén. Regrese al Texto
82 C 7184. Noviembre,
1981. Tajamulco, San Marcos. Regrese al Texto
83 Véase apartado
intitulado La Inteligencia. Regrese al Texto
84 C 13094. Agosto,
1979. Tiquisate, Escuintla. Regrese al Texto
85 C 13106. Octubre,
1980. Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla. Regrese al
Texto
86 C 7047. Julio, 1981.
Tacaná, San Marcos. Regrese al Texto
87 C 10056. Septiembre,
1980. Sayaxché, Petén. Regrese al Texto
88 C 7132. Enero, 1983.
Tacaná, San Marcos. Regrese al Texto
89 Este tema de los
escuadrones de la muerte se encuentra desarrollado con mayor amplitud
en el apartado de Inteligencia correspondiente a este Capítulo.
Regrese al Texto
90 CI 056. Mayo, 1980.
Escuintla. Regrese al Texto
91 C 8009. Agosto, 1980.
San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango. Regrese al Texto
92 Nueva Organización
Anticomunista, Al pueblo de Guatemala comunica, volante,
1 de abril de 1967. Regrese al Texto
93 Testigo directo (empleada
del hospital) CEH. (T.C.32). Regrese al Texto
94 Fondo de Cultura
Popular; La Violencia en Guatemala: Dramática y documentada.
Denuncia sobre el tercer gobierno de la revolución, México,
DF, 1969. Regrese al Texto
95 Gabriel Aguilera
Peralta; La violencia en Guatemala como fenómeno político,
Centro Intercultural de Documentación, CIDOC, Cuaderno No.
61, 1971, pg. 7-2, Apéndice "El Proceso de Terror en Guatemala".
Regrese al Texto
96 C 197. Agosto, 1981.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
97 C 1166. 1981. El
Estor, Izabal. Regrese al Texto
98 C 7290. Agosto, 1980.
San Marcos, San Marcos. Regrese al Texto
99 En los años
sesenta, el escuadrón de la muerte autodenominado Organización
de Asociaciones Contra el Comunismo (ODEACEG) ofreció a los
líderes de sindicato escoger entre la salida del país
o ser ejecutados. Lacharite, Norman A.; Political Violence in
Guatemala, 1963-1967: Its social, economic, political, and historical,
and historical origins, and its patterns and sequences. The
American University, PH.D., 1973. Regrese al Texto
100 Carlos Figueroa
Ibarra; El Recurso del Miedo: Ensayo sobre el Estado y el Terror
en Guatemala, Educa: San José, 1991, pg. 38. Regrese
al Texto
101 Testigo directo
(abogado sindicalista) CEH. (T.C.81). Regrese al Texto
102 C 913. 1980. Ciudad
de Guatemala. Regrese al Texto
103 Amnesty International;
International Report, 1980, pg. 140. Regrese al Texto
104 "El mando del Ejército
Secreto Anticomunista por medio de este boletín presenta
un 'ultimátum' a los siguientes sindicalistas, profesionales,
obreros y estudiantes ... advierte a todos que ya los tiene localizados
y sabe muy bien donde se encuentran estos nefastos dirigentes comunistas,
quienes desde ya están condenados a muerte por lo que serán
ejecutados despiadadamente ...". ESA, Boletín No.6,
6 de enero de 1979. Regrese al Texto
105 C 18055. Enero,
1985. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
106 Ibid. Regrese
al Texto
107 Ibid. Regrese
al Texto
108 CI 067. Enero,
1978-1980. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
109 Carlos Enríquez;
Guatemala: No más exilio. Coordinación de Organizaciones
No Gubernamentales y Cooperativas para el Acompañamiento
de la Población Damnificada por el Conflicto Armado Interno
(CONGCOOP), Guatemala, octubre de 1995. Regrese al Texto
110 C 941. Enero, 1981.
La organización de derechos humanos "Americas Watch" reportó
el caso de, José Alvino Grijalva Esteves, quien fue ejecutado
dos años después de haber Regreseado de su exilio
en México. Americas Watch; Closing the Space, human
rights in Guatemala, May 1987- October 1988, An Americas
Watch report, noviembre de 1988. Regrese al Texto
111 CI 065. Enero y
Marzo, 1979. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
112 Ibid. Regrese
al Texto
113 Carlos Figueroa
Ibarra; El Recurso del Miedo: Ensayo sobre el Estado y el Terror
en Guatemala, Programa Centroamericano de Investigaciones, primera
edición, San José, Costa Rica, 1991, pg. 38. Regrese
al Texto
114 Testigo directo
(autoridad de la Universidad) CEH. (T.C. 3). Regrese al Texto
115 Carlos Figueroa
Ibarra; El Recurso del Miedo: Ensayo sobre el Estado y el Terror
en Guatemala, Ob.cit., pg. 38. Regrese al Texto
116 C 13222. Abril,
1971. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
117 Testigo (alto mando
del EGP) CEH. (T.C. 154). Regrese al Texto
118 C 16686. Octubre,
1981. Chiché, Quiché. Regrese al Texto
119 C 16685. 1974.
Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al Texto
120 C 10315. Febrero,
1983. Sayaxché, Petén. Regrese al Texto
121 C 6097. 1981. San
Miguel Acatán, Huehuetenango. Regrese al Texto
122 C 363. Marzo, 1981.
San Andrés Itzapa, Chimaltenango. Regrese al Texto
123 Testigo REMHI.
Testimonio de victimarios. Regrese al Texto
124 C 4275. Febrero,
1989. Río Bravo, Suchitepéquez. Regrese al Texto
125 C 5383. Junio,
1985. Nentón, Huehuetenango. Regrese al Texto
126 Testigo (ex combatiente
del EGP) CEH. (T.C. 8). Regrese al Texto
127 C 15407. Noviembre,
1982. Cuilco, Huehuetenango. Regrese al Texto
128 C 2066. Junio,
1982. Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al
Texto
129 C 2689. Febrero,
1983. Joyabaj, Quiché. Regrese al Texto
130 C 3799. Mayo, 1981.
Nebaj, Quiché. Regrese al Texto
131 CI 056. Mayo, 1980.
Escuintla. Regrese al Texto
132 C 16148. Agosto,
1987. Yepocapa, Chimaltenango. Regrese al Texto
133 C 10195. Noviembre,
1982. La Libertad, Petén. Regrese al Texto
134 Testigo directo
(ex soldado) CEH. (T.C. 53). Regrese al Texto
135 C 2309. Octubre,
1981. San Miguel Uspantán, Quiché. Regrese al Texto
136 Testigo directo
(ex soldado) CEH. (T.C. 85). Regrese al Texto
137 C 6176. Agosto,
1982. San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto
138 El Cajón,
Cuilco, Chacaj, Nentón y muchos otros ejemplos. Regrese
al Texto
139 C 6069. Agosto,
1982. San Mateo Ixtantán, Huehuetenango. Regrese al Texto
140 C 085. Septiembre,
1990. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
141 Según los
datos recibidos por la CEH, el 95 % de las ejecuciones arbitrarias
no fueron denunciadas a las autoridades judiciales competentes.
Regrese al Texto
142 Amnesty International,
Guatemala: A government program of political murder, AMR
4 de febrero de 1981. Regrese al Texto
143 C 13369. Febrero,
1982. Santo Domingo Suchitepéquez, Suchitepéquez.
Regrese al Texto
144 Ibid. Regrese
al Texto
145 Testigo directo
(ex soldado). (T.C.85). Regrese al Texto
146 C 10307. 1985.
Dolores, Petén. Regrese al Texto
147 Testigo directo
(ex soldado) CEH. (T.C. 53). Regrese al Texto
148 C 7264. Abril,
1983. Ixchiguán, San Marcos. Regrese al Texto
149 C 13245. 1982.
Santa Rosa, Santa Rosa. Regrese al Texto
150 C 15390. 1981.
Ixtahuacán, Huehuetenango. Regrese al Texto
151 Testigo directo
(autoridad) CEH. (T.C.542). Regrese al Texto
152 Libro de Defunciones
de la Municipalidad. Regrese al Texto
153 Universidad San
Carlos de Guatemala; Informe de la USAC, pg. 36. Regrese
al Texto
154 C 12. Diciembre,
1974. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
155 C 7009. Agosto,
1983. San Pedro Sacatepéquez, San Marcos. Regrese al Texto
156 C 16619. Abril,
1980. Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al
Texto
157 CI 079.Enero, 1980.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
158 Testigo directo
(empleado del hospital ) CEH. (T.C. 32). Regrese al Texto
159 Ibid. Regrese
al Texto
160 C 68. Agosto, 1980.
Quetzaltenango, Quetzaltenango. Regrese al Texto
161 C 4061. Junio,
1985. Santiago Atlitlán, Sololá. Regrese al Texto
162 Testimonio REMHI.
Regrese al Texto
163 CI 005. Agosto,
1993. Huehuetenango. Regrese al Texto
164 Comisión
Interamericana de Derechos Humanos; Informe sobre la Situación
de los Derechos Humanos en Guatemala, OEA/Ser.L/V/II.61 Doc.47,
5 de octubre de 1983, pg. 47-48. Regrese al Texto
165 Comisión
Interamericana de Derechos Humanos; Informe sobre la Situación
de los Derechos Humanos en Guatemala, OEA/Ser.L/V/II.66 Doc.10
rev.1, 1 de octubre de 1985, pg. 86-87. Regrese al Texto
166 Ibid. Regrese
al Texto
167 Véase en
este Capítulo el apartado sobre Denegación de Justicia.
Regrese al Texto
168 Conrado Alonso,
Fusilados al Alba. Serviprensa Centroamericana, Guatemala,
1986. El XI Congreso Jurídico Guatemalteco recomendó
la supresión de la ley de Tribunales de Fuero Especial así:
"I. RECONOCE: Que han existido graves violaciones a la Convención
Interamericana de Derechos Humanos y a los demás Tratados
y compromisos adquiridos por el Estado de Guatemala, especialmente
en lo que se refiere a los artículos 4§., 5§ y 27 de la citada
Convención al ponerse en vigor el estado de sitio y promulgarse
la Ley de Tribunales de Fuero Especial. II. EXIGE: A las autoridades
del Estado de Guatemala que en sus actuaciones se dé la adecuada
aplicación a la Convención Interamericana de Derechos
Humanos ratificada por Guatemala y a todos los Tratados, Convenios
y compromisos adquirido los Tribunales de Fuero Especial. Regrese
al Texto
169 Del 22% de las
demás víctimas de ejecución arbitraria no se
tiene información sobre su pertenencia étnica. (Véase
Gráfica 5 ). Regrese al Texto
170 La CEH en convenio
con la Fundación de Antropología Forense de Guatemala
realizó exhumaciones durante su período de actividades
en Acul, Belén, Chel y Panzós, cuyos resultados se
encuentran en el informe de las investigaciones presentado por la
Fundación. Regrese al Texto
171 CI 052. Marzo,
1990. Quiché. Regrese al Texto
172 C13248. Diciembre,
1981. Rabinal, Baja Verapaz. Regrese al Texto
173 C 13148. Agosto,
1981. Santa Rosa, Santa Rosa. Regrese al Texto
174 C 5606. Septiembre,
1993. Colotenango, Huehuetenango. Regrese al Texto
175 C 16602. Marzo,
1982. Sacapulas, El Quiché. Regrese al Texto
176 C 2740. Junio,
1982. Chiché, Quiché. Regrese al Texto
177 C 4035. Mayo, 1982.
Sololá, Sololá. Regrese al Texto
178 Ejército
de Guatemala; Plan de Campaña "Victoria 82", pg. 19.
Regrese al Texto
179 C 1214. Diciembre,
1960. Olopa, Chiquimula. Regrese al Texto
180 C 1200. Agosto,
1967. Olopa, Chiquimula. Regrese al Texto
181 C 9113. 1980. Cahabón,
Alta Verapaz. Regrese al Texto
182 Diócesis
del Quiché; El Quiché: El Pueblo y su Iglesia 1960-1980,
Santa Cruz del Quiché, Guatemala, julio, 1994, pg.123-124.
Regrese al Texto
183 C 556. Diciembre,
1980. Comalapa, Chimaltenango. Regrese al Texto
184 C 16201. Octubre,
1981. Zacualpa, Quiché. Regrese al Texto
185 C 2627. Junio,
1982. San Miguel Uspantán, Quiché. Regrese al Texto
186 C 16030. Enero,
1981. San Bartolomé Jocotenango, Quiché. Regrese
al Texto
187 Testigo directo
(ex soldado ) CEH. (T.C. 85). Regrese al Texto
188 Testigo directo
(ex soldado ) CEH. (T.C. 53). Regrese al Texto
189 C 11509. Septiembre,1981.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
190 Ver documento sobre
el papel de la Iglesia Católica durante el enfrentamiento
armado. Regrese al Texto
191 CI 101. Junio,
1978. San José Pinula. Guatemala. Regrese al Texto
192 Ibid Regrese
al Texto
193 C 1031. Julio,
1981. Los Amates, Izabal. Regrese al Texto
194 C 5432. Agosto,
1982. Concepción Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto
195 C 4175. Febrero,
1981. San Pedro la Laguna, Sololá. Regrese al Texto
196 Informe de Amnistía
Internacional para la CEH, AI Index: AMR 34/02/98. Marzo, 1998,
pg. 18. Regrese al Texto
197 CI 028. Junio,
1977. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
198 CI 016. Julio,
1978. Huehuetenango. Regrese al Texto
199 CI 016. Julio,
1978. Huehuetenango. Regrese al Texto
200 CI 067. 1977-1980.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
201 C 777. Diciembre,
1978. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
202 Testigo directo
(líder sindical) CEH. (T.C. 49). Regrese al Texto
203 Testigo directo
(líder de movimiento popular ) CEH. (T.C. 112). Regrese
al Texto
204 Testigo directo
(líder de movimiento popular ) CEH. (T.C. 392). Regrese
al Texto
205 CI 045. Octubre,
1978. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
206 Universidad San
Carlos de Guatemala, Comisión de la Verdad de la USAC,
pg. 11. Regrese al Texto
207 Que ha terminado
estudios pero no se ha graduado. Regrese al Texto
208 C 13348. Marzo,
1980. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
209 C 517. Marzo, 1980.
Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
210 C 8010. Julio,
1980. Quetzaltenango, Quetzaltenango. Regrese al Texto
211 CI 30. Agosto-Septiembre,
1989. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
212 C 7290. Agosto,
1980. San Marcos, San Marcos. Regrese al Texto
213 Testigo directo.
CEH. (T.C. 334). Regrese al Texto
214 Ibid. Regrese
al Texto
215 CI 068.1966. Ciudad
de Guatemala. Regrese al Texto
216 Nombre de un escuadrón
de la muerte que actuaba en la región. Regrese al Texto
217 C 1034. Diciembre,1966.
Olopa, Chiquimula. Regrese al Texto
218 C 8353. Enero,
1975. Coatepeque, Quetzaltenango. Regrese al Texto
219 CI 65. Enero y
Marzo, 1979. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
220 C 16477. Agosto,
1981. Patzité, Quiché. Regrese al Texto
221 C 870. Octubre,1980.
Chimaltenango, Chimaltenango. Regrese al Texto
222 C 13057. Junio,
1980. Escuintla, Escuintla. Regrese al Texto
223 CI 085. Septiembre,
1990. Ciudad de Guatemala. Regrese al Texto
224 Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, Informe Anual de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos 1994, OEA/Ser.L/V/II.88 Doc.9
rev., 17de febrero de 1995, pg. 196. Regrese al Texto
225 CI 003.Octubre
1995. Alta Verapaz. Regrese al Texto
226 Testigos de referencias
(mujeres ixil, desplazadas, campesinas) CEH. C 3404. Noviembre,
1983. Regrese al Texto
227 Para un estudio
más completo sobre la vivencia de los desplazados y refugiados,
véase la parte correspondiente en Capítulo II y en
el Capítulo III. Regrese al Texto
228 C 3069. Mayo, 1990.
Chajul, Quiché. Regrese al Texto
229 Ibid. Regrese
al Texto
230 C 6176. Septiembre,
1982. San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto
231 C 10163. Agosto,
1982. Cahabón, Alta Verapaz. Regrese al Texto
232 CI 081. 1982, Retalhuleu,
Quetzaltenango, Ciudad de Guatemala, San Marcos. Regrese al Texto
233 Testigo directo
(alto mando del Ejército ) CEH. (T.C. 92). Regrese al
Texto
234 C 16754. Octubre,
1988. Cunén, Quiché. Regrese al Texto
235 C 5680. Septiembre,
1982. Jacaltenango, Huehuetenango. Regrese al Texto
236 C 13255. Enero,
1981. Escuintla, Escuintla. Regrese al Texto
237 C 10201. 1975.
Yupiltepeque, Jutiapa. Regrese al Texto
238 C 2955. Septiembre,
1980. San Miguel Uspantán, Quiché. Regrese al Texto
239 C 8194. Julio,
1981. San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango. Regrese al Texto
240 C 5778. Mayo, 1982.
Nentón, Huehuetenango. 4 107
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