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Capitulo
II: Volumen 2
LAS
EJECUCIONES ARBITRARIAS
113.
El derecho
a la vida fue el más afectado según ha podido concluir
la CEH en su análisis de los diferentes testimonios recogidos
durante su trabajo de campo. En este apartado mostraremos cuáles
fueron las regiones donde se produjo esta violación, así
como los años en que con mayor frecuencia se cometió.
De igual modo se hará un detallado análisis de los
grados de autoría según puede deducirse gracias a
los mismos testimonios que se recabaron.
114.
Igualmente, en este
apartado se detallará una tipología de las víctimas,
los diferentes procedimientos utilizados para cometer las ejecuciones,
así como los numerosos mecanismos que fueron empleados para
impedir las investigaciones judiciales. Estos van desde el encubrimiento
de los autores hasta la eliminación de sobrevivientes y testigos,
pasando por el cruel y dramático ocultamiento de cadáveres
en cementerios clandestinos que privó a multitud de familias
guatemaltecas de la posibilidad de rendir culto a sus muertos.
Marco Jurídico
115.
El derecho internacional de los derechos humanos,
tanto convencional como consuetudinario, el derecho internacional
humanitario, y todas las Constituciones, garantizan el derecho a
la vida y otros derechos que se tratan en este apartado.
116.
El artículo
3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos del año
1948, establece que "todo individuo tiene derecho a la vida, a la
libertad y a la seguridad de su persona". El derecho a la vida es
el derecho fundamental por excelencia; por esta razón la
comunidad internacional considera que su respeto y observancia debe
cumplirse con carácter general, sin renuncia y sin restricción,
constituyendo derecho consuetudinario internacional.
117.
Las normas internacionales
en materia de derechos humanos consagran el derecho a la vida y
prohiben su privación arbitraria. Así, El Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos, del año 1966, dispone
en su artículo 6 que "el derecho a la vida es inherente a
la persona humana. (...) Nadie podrá ser privado de la vida
arbitrariamente". En su artículo 2 estipula que cada uno
de los Estados parte "se compromete a respetar y garantizar a todos
los individuos que se encuentren en su territorio y estén
sujetos a su jurisdicción, los derechos reconocidos en el
presente pacto".
118.
Asimismo, el derecho
a la vida se encuentra consagrado en el ámbito regional,
en la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre
de 1948, y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos
o Pacto de San José de 1969. Este Pacto fue ratificado por
Guatemala en 1978, fecha desde la cual tiene fuerza vinculante como
derecho convencional.
119.
En el ámbito
del derecho internacional humanitario o derecho de los conflictos
armados, los Convenios de Ginebra de 1949, en su artículo
3 común, prohiben, en cualquier tiempo y lugar, "los atentados
contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio
en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura
y los suplicios", en contra de las personas que no participen directamente
en las hostilidades, esto es, en contra de la población civil.
Similares prohibiciones se extienden a "los miembros de las Fuerzas
Armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera
de combate por enfermedad, heridas, detención o por cualquier
otra causa".
120.
En el ámbito del derecho interno, las diversas
constituciones guatemaltecas contienen y han recogido disposiciones
que corroboran la protección de los derechos humanos básicos,
entre los que figura el derecho a la vida.
121.
La Constitución de 1956, vigente hasta el
golpe de 1963, consagraba el derecho a la vida en su artículo
40, con el siguiente texto: "El Estado protege la vida, la integridad
corporal y la seguridad de la persona humana".
122.
La Carta Fundamental
de Gobierno de abril de 1963, dada mediante Decreto Ley 8 por el
Gobierno Militar, estuvo vigente hasta 1966. En su artículo
22 señalaba: "Se reconocen las siguientes garantías:
1) Se protegen de manera preferente la existencia e integridad corporal
del hombre y su personalidad moral e intelectual".
123.
La Constitución
de 1965, que rigió desde mayo de 1966 hasta 1982, incluía
un capítulo titulado Garantías y Derechos Individuales.
En el artículo 43 del Título II, establecía:
"En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad
y derechos. El Estado garantiza como derechos inherentes a la persona
humana: la vida, la integridad corporal, la dignidad, la seguridad
personal y la de sus bienes. (...) Se prohibe cualquier discriminación
por motivo de raza, color, sexo, religión, nacimiento, posición
económica o social u opiniones políticas".
124.
El Estatuto Fundamental
de Gobierno de abril de 1982, con categoría de Ley Superior
determinó que el Estado guatemalteco, como integrante de
la comunidad internacional cumpliría fielmente sus obligaciones
internacionales, ajustándose en sus relaciones con los demás
Estados a las normas del Estatuto, a los Tratados Internacionales
y a las normas de derecho internacional suscritas por Guatemala.
Este Estatuto estuvo vigente hasta 1985, cuando se emitió
una nueva Constitución.
125.
La Constitución
de 1985, vigente desde enero de 1986 hasta la actualidad, consagra
en su artículo 46 el siguiente principio: "En materia de
derechos humanos, los tratados y convenciones aceptadas y ratificadas
por Guatemala, tienen preeminencia sobre el derecho interno". En
su artículo 3, esta Constitución establece: "Derecho
a la vida. El Estado garantiza y protegerá la vida humana
desde su concepción, así como la integridad y la seguridad
de la persona".
126.
Para los efectos
del presente Informe se distinguen las ejecuciones arbitrarias
individuales, las ejecuciones arbitrarias colectivas
y las ejecuciones arbitrarias masivas. Las primeras se producen
cuando la víctima fue solo una persona; las segundas, tienen
lugar cuando el número de víctimas en un hecho fue
de dos o más personas; las terceras, en el supuesto de que
en un mismo hecho el número de víctimas fuera superior
a cinco o más personas; en este caso la CEH las califica
como masacre.
127.
Deben distinguirse,
además, las ejecuciones arbitrarias selectivas de
las ejecuciones arbitrarias indiscriminadas. Las selectivas ocurrieron
cuando la víctima era definida o elegida de forma clara y
concreta. La víctima podía ser una persona, una comunidad
o un sector. Las indiscriminadas se verificaban cuando el hecho
violatorio de los derechos humanos se dirigía contra cualquier
persona, sin diferenciar su sexo, edad, etnia, ocupación,
opiniones políticas o sin estimar que influyera o fuese relevante
cualquier distinción de otra índole. Las ejecuciones
arbitrarias individuales, colectivas o masivas, fueron selectivas
o indiscriminadas.
128.
En el apartado que
sigue, se expondrán los casos de ejecuciones arbitrarias
cometidos por el Estado, tanto de carácter individual como
colectivo, ya fueran ejecuciones selectivas o indiscriminadas, con
excepción de las masacres. Estas últimas, debido a
su gravedad serán analizadas en un apartado independiente.
Cronología y regionalización
de las ejecuciones arbitrarias
129.
A partir del derrocamiento
de Jacobo Arbenz en 1954 y con la llegada al poder de Carlos Castillo
Armas, comenzó una persecución contra los colaboradores
reales o supuestos del Gobierno de Arbenz. Circularon listados de
sospechosos de ser comunistas que, según algunas fuentes
de la época, constaban de 72.000 nombres.1
Estos listados se usaron inicialmente para impedir a dichos sospechosos
el acceso a empleos públicos,2
pero poco después los escuadrones de la muerte también
se sirvieron de los mismos para cometer ejecuciones arbitrarias
selectivas.3
130.
Aunque como se afirma
en la síntesis estadística (Véase Gráfica
2), las violaciones se concentran en los años de 1981 a 1983,
se puede observar que en los períodos anterior y posterior
al mencionado, existen años en que la práctica de
esta violación se hizo más frecuente y pudo coincidir
con hechos políticos concretos. (Véase Gráfica
1).
131.
De acuerdo con los
datos registrados por la CEH, durante la primera década del
período que cubre el enfrentamiento armado, la violencia
política se ejerció principalmente en la capital y
la zona oriental del país.
Gráfica
1
"Durante el régimen
del general Ydígoras Fuentes (marzo 1958-marzo 1963), las
manifestaciones de marzo y abril de 1962 organizadas por la Asociación
de Estudiantes Universitarios (AEU), fueron reprimidas duramente
por los agentes del Estado. Uno de los testimonios recibidos por
la CEH sobre los hechos ocurridos durante estas jornadas, aludía
a César Armando Funes Velásquez, estudiante de Derecho,
quien durante el desarrollo de una protesta pública fue uno
de los tres estudiantes asesinados por miembros de la policía
judicial el 12 de abril de 1962, al frente de las instalaciones
del Congreso, en la zona 1 de la ciudad capital".4
132.
A partir de la constitución de las Fuerzas
Armadas Rebeldes (FAR), y la instalación de sus campamentos
en la Sierra de las Minas -Zacapa-, Izabal y Chiquimula, el Estado
procedió a realizar ejecuciones arbitrarias en esa región.
"[En 1964 los] ...confidenciales
mataron a Pedro Picón en un lugar que se llama El Socolo
[comunidad del municipio de Gualán, departamento de Zacapa].
Él estaba cortando café. Mataron también
al muchachito. Ellos decían que mataron a un guerrillero".5
Según el declarante, el hijo de Pedro Picón, Herlindo
Picón fue testigo de la muerte de su papá, trató
de huir y fue asesinado.
133.
Izabal fue uno de
los departamentos del Oriente del país más afectados
por la lucha contrainsurgente desarrollada por el Ejército.
El 19 de marzo de 1965, Leonardo Salazar y Carlos Humberto Salazar
fueron detenidos por un grupo de comisionados militares y miembros
del Ejército. Sus cadáveres aparecieron en el hospital
de Puerto Barrios, presentando signos de tortura.6
134.
Con la llegada al
poder de Julio César Méndez Montenegro, se esperaba
una cierta apertura política. Durante su campaña electoral
se había presentado como líder del "tercer gobierno
de la revolución". Sin embargo, continuaron las ejecuciones
arbitrarias como método para imponer el terror. Grupos armados
clandestinos, bajo el control del Estado o con su tolerancia, empezaron
a actuar, preferentemente en la Capital.
135.
Durante el régimen
de Méndez Montenegro operaron también los escuadrones
de la muerte en la Capital. En 1968, Gonzalo Acevedo vivía
en Zacapa. Militaba en el Partido Revolucionario y fue acusado de
guerrillero. La Mano Blanca lo comenzó a perseguir, entonces
se trasladó con toda su familia a Ciudad de Guatemala. La
Mano Blanca lo continuó persiguiendo y finalmente acabó
con su vida en la 8¦ calle y 1¦ avenida de la zona 1, frente al
Santuario de Guadalupe en la Capital.7
"Bajo la Presidencia
del abogado Julio César Méndez, fue donde se organizaron
realmente los escuadrones de la muerte como se les conoce y éstos
comenzaron a operar entre finales de 66-67 y entonces pasó
un tiempo antes de que se conociera el modus operandi, ni siquiera
se sabía lo que estaba pasando...".8
136.
En numerosos casos, una vez efectuadas las ejecuciones
arbitrarias, los cuerpos de las víctimas eran utilizados
para llevar un mensaje de terror a la población, pues se
les abandonaba con señales de tortura, mutilados, con perforaciones
de bala, arrojados a las carreteras, ríos y en general en
sitios donde podían ser encontrados fácilmente por
la población .
"En Zacapa, en aguas
del Río Motagua, en jurisdicción de San Pablo se levantó
el cadáver de un hombre acribillado a tiros, con señales
de haber sido torturado y con las manos atadas hacia atrás".9
"El cadáver de Faustino Moscoso Ruiz, secuestrado en Chiquimula,
fue localizado flotando en las aguas del Río Motagua".10
137.
En los casos recogidos
por la CEH se observa que las ejecuciones arbitrarias fueron más
selectivas entre los años 1960 y 1965. Sin embargo, a partir
de 1966, con la intensificación de la lucha contrainsurgente
durante el régimen de Méndez Montenegro, las acciones
resultaron más indiscriminadas, y afectaron no sólo
a miembros, colaboradores o simpatizantes de la guerrilla sino a
la población civil en general. Otras fuentes a las que la
CEH tuvo acceso, coinciden en señalar que durante el Gobierno
de Méndez Montenegro, las ejecuciones arbitrarias alcanzaron
un nivel muy alto, pues arrojó un saldo de miles de víctimas
entre 1966 y 1968.11
138.
La violencia política
que afectó a los habitantes de la capital y algunas cabeceras
departamentales, fue diferente a la vivida en el resto del país.
La mayoría de las víctimas tenían una filiación
política de izquierda que los convirtió en blanco
de esta violencia. Por ejemplo, en mayo de 1967, Roberto Alfonso
Valle Peña, miembro del PGT fue capturado por miembros del
Ejército en la Colonia Landívar de la zona 7 de la
ciudad capital. Fue ejecutado y su cadáver fue arrojado en
un pozo.12
139.
A diferencia de lo
que sucedía en el ámbito urbano, en las áreas
rurales del oriente del país, la mayor parte de las víctimas
no pertenecía a partidos políticos de la izquierda;
pero el mero hecho de vivir en una región donde existía
presencia guerrillera, atrajo hacia ellos una violencia indiscriminada
por parte del Ejército. En 1965 Juan Santiago Agustín
Ramos y Leoncio Agustín fueron ejecutados por el Ejército
en la aldea Seminola, municipio Los Amates, Izabal, bajo la acusación
de ser guerrilleros. "Porque en ese tiempo se buscó la
forma fácil de decir que es guerrillero".13
140.
En Chiquimula, los
comisionados militares fueron señalados como autores de muchos
casos de ejecuciones arbitrarias. La actuación de los comisionados
militares en el campo se desarrolló de forma autónoma
o en combinación con el Ejército. Por numerosos testimonios
es posible percatarse de que las víctimas habían sido
previamente seleccionadas.
"En enero de 1967,
en la aldea Paternito, Marcos Vásquez Ramos y Gregorio Vásquez
Ramos y otra persona fueron capturados, cada uno en su respectiva
casa, a las seis de la mañana. La acción fue dirigida
por los comisionados militares de la comunidad, quienes estuvieron
acompañados por aproximadamente veinticinco soldados. Los
hermanos Vásquez Ramos fueron acusados de ser guerrilleros,
pero un testigo aseguró que tal aseveración era falsa
y que los mataron por celo hacia su tierra o por venganza personal,
ya que uno de los hermanos tenía una deuda de diez quetzales
con uno de los comisionados militares. Las víctimas fueron
llevadas a un lugar cerca de la aldea Cerrón y fueron ejecutadas
con tiros en la cabeza".14
141.
A partir de los años
setenta, el Ejército adquirió mayor protagonismo en
la práctica de las ejecuciones arbitrarias. Algunos meses
después de asumir el poder, el coronel Carlos Arana Osorio
señaló: "...El Gobierno que ustedes eligieron va a
cumplir, cueste lo que cueste y pese a quien le pese, aún
cuando tenga que recurrir a medidas muy drásticas para salvar
al país".15
Efectivamente, durante su Gobierno se consolidó el poder
del Ejército en el Oriente a través de la figura de
los comisionados militares. Los abundantes testimonios recogidos
para la composición de este Informe, permiten asegurar que
los comisionados militares fueron los autores de la mayor parte
de las ejecuciones arbitrarias que afectaron a la región
Ch'orti', destacando entre estos grupos:
los Interiano, los Pacheco y los Portillo.
"En 1973, en la
aldea la Cumbre, los comisionados militares acompañados por
miembros del Ejército del destacamento de Shalaguá,
del municipio de Camotán, capturaron a Esteban Pérez
Ramírez. Su cadáver fue comido por los animales".16
"En 1974, en la
aldea Piedra Amolar, los comisionados militares de dicha aldea y
miembros del Ejército capturaron a Jesús Pérez
quien fue ejecutado en la aldea El Chupte".17
142.
En la capital, una
de las primeras olas de violencia de los años setenta -1970
a 1972-, se concentró en las personas de destacados profesionales;
entre otros, a los abogados Julio Camey Herrera el 26 de noviembre
de 1970 y Adolfo Mijangos López el 13 de enero de 1971.18
143.
Bajo el régimen
del general Kjell Eugenio Laugerud García (julio 1974- junio
1978) descendió el número de ejecuciones arbitrarias
respecto al del régimen anterior, aunque hubo una serie de
ejecuciones selectivas en contra de líderes sindicalistas,
estudiantiles y políticos. En 1975 un escuadrón de
la muerte había advertido: "Si no ayudan al gobierno a resolver
los problemas del país, cállense la boca o nosotros
se las callaremos para siempre".19
Entre ellas destaca la que tuvo lugar el 11 de abril de 1975, en
el municipio de Coatepeque, Quetzaltenango. Felipe Aurelio Zarán
Arango, miembro del PGT, se encontraba en su casa, cuando en horas
de la noche un carro se parqueó al frente de su residencia.
Al salir, fue abatido de forma arbitraria por un grupo de hombres
armados.20
144.
En el período
comprendido entre 1979 y 1985, la ejecuciones arbitrarias se dieron
con mayor frecuencia en los departamentos de Quiché, Huehuetenango,
Chimaltenango, Alta Verapaz y Baja Verapaz. (Véase Gráfica
2).
Gráfica
2
145.
Durante el régimen del general Romeo Lucas
García (julio 1978-marzo 1982), continuó en ascenso
el número de ejecuciones arbitrarias individuales, principalmente
en lo que afecta al derecho a la vida, a través de ejecuciones
arbitrarias practicadas tanto selectiva como indiscriminadamente.
"El Gobierno de
Lucas García fue más contra los sectores populares
que contra el movimiento insurgente, de hecho ... los ataques de
Lucas fueron muy selectivos contra figuras públicas ... a
los 23 días de haber entrado el régimen de Lucas entra
ya como una avalancha de represión".21
146.
En cuanto a las ejecuciones
arbitrarias selectivas se encuentran, entre otras, la de Alberto
Fuentes Mohr, dirigente del PSD, ejecutado el 25 de enero de 1979;22
Manuel Andrade Roca, abogado y catedrático universitario,
asesinado el 14 de febrero de 1979; Manuel Colom Argueta, dirigente
del FUR, asesinado el 22 de marzo de 1979.23
Otra víctima fue Manuel Francisco López Balam, secretario
del Sindicato de Trabajadores de la Embotelladora Guatemalteca S.A.
STEGSA, ejecutado en abril de 1979.24
147.
El 28 de mayo de
1975 el Ejército Guerrillero de los Pobres apareció
a la luz pública con la ejecución del Comisionado
militar Guillermo Monzón.25
Un mes más tarde, la misma organización guerrillera
ajustició a José Luis Arenas conocido como el Tigre
de Ixcán en la finca de su propiedad "La Perla" ubicada en
el municipio de Chajul, Quiché.26
Tras estos hechos el Ejército desató en la zona de
fuerte represión mediante la ejecución arbitraria
y la desaparición forzada de varias personas sospechosas
de colaborar con la guerrilla o que se encontraban socialmente organizadas.
148.
Las ejecuciones arbitrarias
en el departamento de San Marcos fueron selectivas y afectaron a
la población organizada. El día 22 de febrero de 1979
el PGT tenía prevista una reunión en la aldea El Sitio.
Al finalizar, en torno a las 8 de la noche y mientras se retiraban
caminando del lugar, llegó un grupo de hombres armados identificados
como miembros de la G-2, y se llevaron a Luis Rojas Vera y Bernardo
Ramos Barrios. Al día siguiente, sus cadáveres fueron
encontrados presentando señales de tortura, en la entrada
a la Hacienda el Silencio.
"En ese tiempo
no se podía hacer nada en toda la costa porque los de la
G-2 siempre andaban detrás de la gente que estaba organizada
con el PGT".27
149.
Con el golpe de Estado
del 23 de marzo de 1982 y la llegada al poder del general Efraín
Ríos Montt (marzo 1982-junio 1983), la lucha contrainsurgente
se intensificó. La implementación del plan de campaña
"Victoria 82" y el desarrollo de las Patrullas de Autodefensa
Civil (PAC) tuvieron como consecuencia inmediata el número
más elevado de ejecuciones arbitrarias individuales y masacres
registradas en el área rural desde el inicio del enfrentamiento
armado interno.
150.
Durante 1982 la población
del departamento de Quiché, fue objeto de una violencia indiscriminada
por parte del Ejército y las PAC. En febrero de 1982, en
la comunidad Carrizal del municipio de Chiché, los soldados
y las PAC de Chinique capturaron a Tomás Tzoc Tzoc, "...no
estaba organizado en el CUC ni en nada, lo encontraron y por eso
lo mataron, mataban a todos los que encontraban, ya no importaba
quienes fueran". Tomás se hallaba en su casa, lo ahorcaron
y en ese estado abandonaron el cadáver en el interior.28
151.
Las ejecuciones selectivas
se continuaron realizando durante el período y afectaron
principalmente a líderes comunitarios, colaboradores, simpatizantes
y miembros de organizaciones guerrilleras. En un día de julio
de 1982, en la aldea Chejbal del municipio de Jacaltenango, Huehuetenango,
Pedro Ros Alonso, quien estaba organizado en el EGP, se encontraba
de paso por el camino de vereda de la aldea Q'om cuando fue capturado
por miembros de la PAC del lugar. Lo golpearon y cuando vieron que
ya no respiraba, lo amarraron de las manos y los pies y lo colgaron
de un palo. En cada extremo se pusieron dos patrulleros y lo llevaron
así suspendido hacia el destacamento militar de Jacaltenango.
En el destacamento, cuando los soldados notaron que había
recuperado la respiración lo trasladaron al hospital local
donde le dieron tratamiento médico. Una vez recobró
el conocimiento se le trasladó al destacamento; allí
fue torturado durante dos días hasta que falleció.29
152.
Bajo el régimen
del general Oscar Mejía Víctores (agosto 1983-enero
1986), el número de ejecuciones arbitrarias disminuyó
en comparación con el período 1982-1983. En septiembre
de 1984, en la comunidad de Salac I, municipio de Cahabón,
Alta Verapaz, el menor Crisanto Bolom, de 15 años de edad,
al ver llegar a varios miembros del Ejército, se asustó
e intentó huir. Fue abatido por los soldados y durante cuatro
días su cadáver permaneció expuesto en el escenario
de los hechos hasta que el Ejército autorizó su entierro.30
153.
En el período
comprendido entre 1986 y 1996, la ejecuciones arbitrarias se dieron
con mayor frecuencia en los departamentos de Quiché, Petén,
Sololá, San Marcos y Chimaltenango. (Véase Gráfica
3).
Gráfica
3
154.
En 1986, el licenciado
Vinicio Cerezo Arévalo fue declarado presidente electo de
la República (enero 1986-enero 1991). Durante su Gobierno,
la práctica de ejecuciones arbitrarias continuó, aunque
su número decreció.
"Humberto González
Gamarra, Secretario General del Partido Unión Revolucionaria
Democrática, fue asesinado el 15 de octubre 1990, en la ciudad
de Guatemala. Ese día, había salido de su casa en
compañía de su hijo y un compañero de éste.
Al llegar a la 23 Avenida y Calzada Roosevelt, en la zona 11, un
hombre se le acercó y por la ventana le disparó a
quemarropa huyendo luego junto con otro hombre en una motocicleta
Yamaha color rojo. González Gamarra recibió el impacto
de seis proyectiles, por lo que su hijo pidió ayuda a las
personas que se encontraban en el lugar quienes solicitaron los
servicios de los bomberos. Estos lo recogieron aún con vida
pero en camino al hospital Roosevelt falleció".31
155.
En el período
que corre entre 1990 y 1996, se mantuvo la tendencia apuntada al
final de los años 1980, es decir, la realización de
ejecuciones arbitrarias selectivas. Las víctimas de este
período pertenecían en la mayoría de los casos
a organizaciones sociales y partidos políticos.
156.
El 30 de abril de 1991, en la ciudad de Guatemala,
fue ejecutada Dinorah Pérez, dirigente del Movimiento Guatemala
Unida y activista de derechos humanos.
"Por la noche
nos enteramos de que había sido asesinada frente a la entrada
de su casa, al volver del trabajo, por dos hombres en motocicleta
que después de acribillarla a tiros, agregando el tiro de
gracia, se dieron a la fuga...".32
157.
Germán Alfredo
de León Pacajá, miembro del PGT y miembro fundador
de la Unión de Trabajadores de Quetzatenango, fue capturado
alrededor de las 7:30 de la mañana del 1 de junio de 1994,
cuando regresaba de haber dejado a su niña en la escuela,
en la aldea Patzutzún, municipio de Concepción, Sololá.
Tres hombres vestidos con uniformes del Ejército lo golpearon
y subieron a un Trooper. A las cinco de la tarde, los habitantes
de la aldea Las Trampas, Sololá, oyeron un ruido muy fuerte
y llamaron a los bomberos de Sololá, porque se dieron cuenta
que un carro había caído en un barranco. En el vehículo
fue encontrado el cuerpo de Germán de León, quien
según el acta de defunción falleció a causa
de asfixia por estrangulamiento y varias fracturas en la tráquea.33
158.
Román Ramos
Esteban fue ejecutado por hombres enmascarados y vestidos de civil
el 22 de abril de 1995, en el camino de San Ignacio, Mundo Nuevo,
del municipio de Tajumulco, San Marcos. La víctima, que fue
apresada y expulsada por la fuerza de la camionetilla de ruta donde
viajaba, junto con otras personas desde Malacatán, venía
de regreso de una reunión de la asociación comunitaria
Adim de Carisoa, de Quetzaltenango, de la cual era el representante
en dicha aldea.34
159.
En noviembre de 1996,
en el departamento de San Marcos, una patrulla de soldados llegó
a la finca donde trabajaba Marcos Ortiz Hernández. Los soldados
le pidieron sus documentos y en vista que no los tenía, lo
capturaron y acusaron de ser miembro de la guerrilla, para posteriormente
ejecutarlo.35
Los autores de las ejecuciones arbitrarias
160.
Durante este período, según los datos
registrados por la CEH, el responsable del mayor número de
ejecuciones arbitrarias fue el Ejército de Guatemala, seguido
de las PAC.
161.
Según los
datos recogidos por la CEH, durante el enfrentamiento armado interno,
el Ejército fue responsable del 86% del total de ejecuciones
arbitrarias. Las PAC fueron responsables del 21%, los comisionados
militares del 11%. Otras Fuerzas de Seguridad del Estado (Policía
Nacional, Guardia de Hacienda y otros), del 4%.
Gráfica
4
Nota: El porcentaje de cada responsable se calcula
sobre el total de Ejecuciones Arbitrarias, sin considerar si su
actuación fue individual o en colaboración con otro.
162.
Aunque en un buen porcentaje de los casos el Ejército
actuó como único responsable de los hechos, la colaboración
de las PAC y los Comisionados con el Ejército fue muy frecuente
en la realización de las ejecuciones.
163.
Las ejecuciones arbitrarias
realizadas de manera selectiva siguieron un procedimiento que tenía
dos etapas: la primera era la designación del objetivo de
la ejecución; la segunda consistía en la planificación
de la misma. Invariablemente, era la inteligencia militar, como
ya se señala en el apartado correspondiente, la encargada
de buscar, registrar y analizar la información sobre la eventual
víctima.
"Hay un expediente
y un archivo computarizado sobre periodistas, estudiantes, líderes,
gente de izquierda, políticos etc. ... El expediente mencionará
donde nació la persona el partido político al cual
pertenece, los más importantes sucesos de su vida".36
164.
En ciertos casos,
los agentes del Estado perpetraron ejecuciones arbitrarias en cumplimiento
de directrices generales y gozaron de una cierta autonomía
para hacerlo;37
en otros, la ejecución de una persona estuvo claramente definida.
Las decisión para ejecutar a determinada persona, podía
tener dos orígenes.
165.
El primero, las unidades militares recibían
las órdenes de una autoridad superior, ya fuera del comandante
de la unidad o base militar que tenían un área de
jurisdicción o del Estado Mayor de la Defensa Nacional.
"Un S-2 local
...puede recibir la orden de su comandante para matar a una gente
y lo va a hacer, es decir, porque el S-2 local no va a pensar, no
se va a poner a cuestionar si esa orden viene de arriba o está
siendo tomada localmente".38
166.
El segundo, las zonas, bases, fuerzas de tarea,
y sus unidades militares desplegadas en el terreno, operaban conforme
a las líneas generales programados por sus superiores; pero
la decisión específica era tomada por los comandantes
de estas unidades.
167.
No obstante, la decisión
de ejecutar a ciertas personas con reconocimiento nacional e incluso
internacional, se adoptaba en las más altas instancias. Por
ejemplo, un ex miembro de la inteligencia declaró que había
participado en la investigación de la G-2 sobre Alberto Fuentes
Mohr, pero añadió que la decisión fue tomada
a un nivel todavía más alto.39
168.
En ciertos casos, sectores ajenos al Ejército
participaban también en la elección de la víctima
para que fuera ejecutada:
"Por un lado no
debemos olvidar el sector más poderoso de este país,
que es el sector del poder económico, que en esos aspectos
y en esa época también tomaba decisiones y participaba,
quizás no a nivel institucional pero sí a nivel de
los grupitos que han manejado esa parte política. Al sector
privado incluso se le atribuyen grandes decisiones de asesinatos
... el caso de Manuel Colom Argueta, por ejemplo.... Y no creo que
haya habido esa interpelación tan estrecha, salvo en casos
muy específicos. A nivel político el caso de Manuel
Colom Argueta creo que fue una decisión de un grupo pequeño
del sector privado utilizando un grupo del Ejército, por
supuesto. Entonces la maquinaria ha funcionado así, entrelazada
pero separada con compartimentos, porque inteligentemente para no
dejar huellas para que no levanten litigio en un caso como este".40
169.
El mismo declarante agregó:
"Y sé de
una reunión que hubo y yo tuve pruebas de eso, una reunión
así como ésta, de la élite del sector privado,
cuando Vinicio Cerezo se lanzó a la reforma fiscal hubo alguien
que se pasó enojado y dijo, yo doy el dinero para que asesinen
a Vinicio Cerezo, yo me encargo. Claro, ahí no se llevó
a cabo, pero ese tipo de asesinatos políticos, de violaciones
surgieron muchas veces, en ese caso no se llevó a cabo pero
en otros, sí, sin dudas. Por ejemplo, para ellos el caso
de Fito Mijangos era un enemigo tremendo y no sabían qué
hacer con él hasta que lo mataron. ...".41
170.
Una vez se tomaba
la decisión, procedía a organizarse el operativo para
su ejecución. Las circunstancias en las cuales se produjeron
muchas de las ejecuciones arbitrarias revelan un alto grado de preparación
del operativo, pues los que llevaron a cabo la acción disponían
de las informaciones necesarias sobre la víctima. El sargento
mayor Noel de Jesús Beteta Alvarez, que fue sentenciado por
el asesinato de la antropóloga Myrna Mack declaró:
"... Desde temprano se montaba vigilancia ... todo el día
... en la mañana sí, la esperaba en la casa, ... cuando
se iba acercando el día de ejecutar la orden ...".42
Las ejecuciones arbitrarias perpetradas por
miembros del Ejército
171.
El alto porcentaje
de ejecuciones arbitrarias atribuidas al Ejército se debe
a que recurrió al uso sistemático de las ejecuciones
arbitrarias para aniquilar a quienes consideraba enemigos, es decir
"... todos aquellos individuos, grupos u organizaciones que por
medio de acciones ilegales tratan de romper el orden establecido,
... " e incluyó también "... a aquellos individuos,
grupos u organizaciones que sin ser comunistas tratan de romper
el orden establecido".43
Ejecución de personas acusadas de
tener vínculos con la guerrilla
172.
A lo largo del enfrentamiento armado interno, el
Ejército realizó miles de ejecuciones arbitrarias,
muchas de ellas cometidas contra personas que eran acusadas de tener
vínculos con la guerrilla.
173.
En muchos casos,
las víctimas fueron ejecutadas por el Ejército sin
que previamente se verificará si la acusación de ser
activista o colaborador de la guerrilla tuviera fundamento. A partir
de 1980, el Ejército instruyó que las aldeas del municipio
de Cotzal debían tener una bandera de Guatemala, que proporcionaba
el Ejército. La aldea Chisís fue una de las últimas
aldeas en recoger su bandera en el destacamento de Cotzal. Al presentarse
varios miembros de la comunidad a recoger la bandera, cuatro campesinos
fueron acusados de pertenecer a la guerrilla, interrogados sobre
sus lazos con los insurgentes y conminados a que devolvieran las
armas, pues de lo contrario serían ejecutados. Al parecer,
una de las víctimas colaboraba con la guerrilla. Las víctimas
fueron conducidas al borde de una fosa, en el interior del destacamento,
y ejecutadas de forma que cayeran en ella. La acción se llevó
a cabo frente a la mirada de todas las personas de la aldea que
habían llegado al destacamento. Al final de la ejecución,
el oficial a cargo les dijo a la gente: "Ahora ya pueden llevar
su bandera, ya vieron que ya quedaron libres de la guerrilla".44
174.
La participación
de una persona en una PAC de su comunidad, no descartaba la posibilidad
de ser acusado de colaborador de la guerrilla y en consecuencia,
de morir ejecutado. Israel Alvarado regresó el 3 de agosto
de 1982 después de residir en México. Al día
siguiente salió en ronda de vigilancia con los demás
patrulleros de Santa Ana. En el camino se encontraron con un grupo
de soldados del destacamento de San Antonio o El Tablón que
traían a un detenido, acusado de ser guerrillero. Al pasar
frente a los patrulleros, el detenido señaló a Israel
indicando que colaboraba con el EGP dándoles comida. Los
soldados lo detuvieron en ese instante con intenciones de colgarlo.
Sus compañeros de patrulla intercedieron por él, asegurando
que no colaboraba con la guerrilla. Los soldados se lo llevaron
al pueblo, amarrado. Una vez en Santa Ana, el padre de Israel pidió
hablar con el oficial, y explicándole que su hijo no colaboraba
con el EGP; pero no lo escucharon. Lo ataron a un palo en el parque
sin darle comida ni agua durante 48 horas. Al día siguiente,
a las 5 de la mañana, lo llevaron hacia El Tablón,
San Antonio, luego a Buxub, Jacaltenango y posteriormente a Nentón.
Durante el trayecto la tropa iba reuniendo a la gente de los pueblos
por los que pasaban, ordenando a Israel que señalara sus
compañeros, a lo que éste se negaba alegando que no
era guerrillero. En Nentón lo mantuvieron encerrado en el
destacamento durante 15 días, y finalmente lo arrojaron al
río Azul, en la frontera entre Nentón y Jacaltenango.45
175.
La acusación
de colaborar o pertenecer a la guerrilla fue muchas veces la consecuencia
de tener conflictos personales con miembros de la propia comunidad
o de otras aldeas. Ante inculpación de esta naturaleza, el
Ejército no comprobaba previamente la veracidad de los cargos
y procedía a ejecutar sumariamente al acusado, aunque estuviera
integrado en una PAC o en un comisionado militar.
176.
Vicente Alvarez Contreras,
comisionado militar de la aldea El Pitorreal, en Dolores, Petén,
tuvo problemas con su homólogo de una localidad próxima
que le acusó de ser guerrillero ante el destacamento de El
Chal. Durante la noche del 22 de enero de 1982, soldados del destacamento
de El Chal llegaron disparando sus armas contra la casa de Vicente
Contreras, entraron en la vivienda y se lo llevaron junto con su
esposa y su hija mayor a la morada del comisionado militar autor
de la denuncia, a quien también apresaron. Cuatro días
después se descubrió el cádaver de Vicente
Alvarez Contreras; los cuerpos de su esposa y su hija nunca aparecieron.
Días después de la captura, el comandante del destacamento
de El Chal fue a la aldea El Pitorreal y dijo a algunas personas
que lo ocurrido esa noche había sido un error del informante,
no de ellos.46
177.
En otros casos, las
ejecuciones fueron practicadas a raíz de la información
que el propio Ejército poseía. En un día de
diciembre de 1982 en la cabecera municipal del municipio de Concepción
Huista, Huehuetenango, miembros del Ejército convocaron a
toda la población de la cabecera a una reunión frente
al templo católico local. "El oficial me dijo, le espero
en el centro ya que el día de hoy vamos a realizar un acto
muy importante para el municipio". Cuando se encontraban todos
reunidos, el oficial se dirigió a los vecinos y les dijo:
"Sabemos que en ésta población hay muchas personas
que están comprometidas con el EGP, hoy van a presenciar
lo que les sucede a quienes los apoyan. Si insisten en seguir lo
mismo, también ustedes correrán la misma suerte".
Los soldados habían detenido ese día a Francisco Salucio
y a Francisco Ramírez Vargas, dos jóvenes que residían
en la cabecera y que por informaciones que obraban en poder de los
miembros del Ejército, integraban el grupo guerrillero. "Francisco
estaba organizado, pertenecía al EGP y el día que
lo capturaron se encontraba en la cabecera con su familia."
A los capturados, los amarraron al poste del tablero de la cancha
de basquetbol y frente a la población un pelotón se
preparó para realizar la ejecución ... "Eran las
doce cuando cayeron los dos".47
178.
Para el Ejército,
los residentes de una región donde era habitual la actividad
de la guerrilla, se convertían en miembros o colaboradores
de la insurgencia, incluso si se trataba de niños. Pasado
algún tiempo desde la masacre de Cunén, en el departamento
de Quiché, el 17 de enero de 1982, miembros del Ejército
adscritos al destacamento de Chiúl y patrulleros de Cunén
tuvieron conocimiento de que en la aldea San José, Cunén
existía un campamento de suministro de la guerrilla. En la
cabecera municipal de Cunén se formó una patrulla
mixta -patrulleros y miembros del Ejército-, llegaron al
campamento y aprehendieron a Leonardo Hernández López,
a su esposa y sus dos hijos. Los condujeron al centro de la aldea
San José donde se estaba celebrando el día del patrón
de la localidad y, frente a todas las personas ahí reunidas,
colgaron de un árbol a la esposa y los dos hijos de Leonardo.
A su esposa e hijos, después de colgarlos, les dispararon
y los enterraron en el mismo lugar.48
Las ejecuciones arbitrarias realizadas en
operaciones encubiertas
179.
En las operaciones
militares regulares del Ejército, fueron miembros uniformados
de dicha institución quienes cometieron las ejecuciones arbitrarias.
En las operaciones encubiertas, las ejecuciones fueron realizadas
por soldados vestidos de civil o disfrazados de guerrilleros.
180.
La utilización
que el Ejército hizo de efectivos vestidos de civil tanto
en la capital como en el resto del país, facilitó
la ejecución arbitraria de muchas personas, sin que se pudieran
señalar la autoría material de tales acciones. Entre
las áreas del Ejército que frecuentemente actuaron
vestidos de civil o disfrazados con indumentaria guerrillera, destaca
la sección de inteligencia.
En el cantón
Hamaca, del municipio de San Ildefonso Ixtahuacán, departamento
de Huehuetenango, a media noche de un día de mayo de 1981,
un grupo de hombres vestidos de civil, conocido como la G-2 de Huehuetenango,
"...entraron a la vivienda de su hermano Marcos Domingo Díaz,
a quien se llevaron a puros golpes, empujones y patadas que le propinaran
estos hombres; a mitad del camino fueron dándole puñaladas
en todo el cuerpo y le privaron la vida de un balazo...".49
181.
También se
han recogido numerosos testimonios en que los miembros del Ejército
actuaron disfrazados de insurgentes. Esto ocurrió sobre todo
en las áreas rurales donde había presencia guerrillera.
Uno de los objetivos perseguidos mediante esta forma de operar fue
crear confusión en la población haciéndola
creer que la guerrilla había sido en verdad la responsable
de las ejecuciones.
"Son esos que
dicen llamarse escuadrones de la muerte, pero son los mismos del
Ejército, son disfrazados de guerrilleros, ropa toda sucia,
toda rota, se ponían botas de hule para despistar a que son
de la guerrilla y son del Ejército".50
182.
Otros de los factores
que inspiró esta forma de actuación fue la necesidad
de detectar a las personas que pudieran tener simpatía por
la guerrilla. Una vez localizadas, eran ejecutadas.
"Hay ocasiones
en que se hacen pasar de guerrilleros, llegaban de noche, usaban
la ropa de verde olivo con botas de plástico y con las mochilas
que encontraban, ...pues para pasar desapercibido de guerrillero.
Entonces ahí la población se confunde, entonces cuando
ellos ven que la población está colaborando con ellos
la matan".51
183.
El 7 de septiembre
de 1981, mientras se estaba celebrando la feria en honor a la Virgen
del Rosario, en la comunidad El Limonar, del municipio Jacaltenango,
Huehuetenango, llegaron unos hombres vestidos de particular gritando
consignas a favor del EGP. Dos jóvenes respondieron al llamado
de los hombres al igual que otro joven de la comunidad la Laguna.
Los hombres montaron en varios carros y se dirigieron a esta localidad.
Cuando los vehículos iban en marcha, dos individuos que venían
por la carretera fueron forzados a subir a los coches. En su interior,
las víctimas vieron a cinco desconocidos que portaban armas
como las del Ejército y que no tardaron en identificarse
como miembros de esa Institución Armada. Al llegar a la ruta
principal, a un kilometro de la Laguna, uno de los vehículos
se detuvo y los soldados bajaron a los capturados y comenzaron a
golpearlos. Desenfundaron sus armas y empezaron a matarlos uno por
uno. Pero uno de los prisioneros logró escapar. Los cadáveres
de Antonio Camposeco, Jesús López y Edmundo Cruz fueron
arrojados al río en territorio mexicano, y dos de las víctimas
nunca aparecieron.52
Ejecuciones arbitrarias realizadas en acciones
de patrullaje
184.
El patrullaje realizado
por el Ejército era una acción táctica de rutina
guiada por varios propósitos; a veces buscar información
y localizar a la guerrilla, y otras a combatirla. Durante estas
patrullas, miembros del Ejército efectuaron numerosas ejecuciones
arbitrarias.
"Salimos patrullando
otra vez, verdad, destruyendo las casitas, y quemando las trampas
y bueno esporádicamente encontrábamos uno o dos tipos
por allí. El oficial ordenaba que los mataran y los dejaran
por allí tirados y seguíamos avanzando."
"Le dije, mi subteniente,
le doy parte que encontramos a una señora [de unos 19 años
con su bebé de unos 8 meses]. 'Tráiganla', dijo, verdad,
en fin, qué está haciendo aquí, le dijo, verdad,
usted es guerrillera, le dijo, verdad, no le dijo, bien mátenla,
hijue'puta, dije yo, verdad, y el niño, también me
dijo, verdad, entonces llamé a otro, a un soldado de primera,
soldado, le dije, hágase cargo de la señora, le dije,
y es un regalo del subteniente, le dije, enterado, mi cabo, me dijo,
verdad. Llamó a los muchachos y dijo, hay carne muchá,
dijo, verdad, entonces vinieron agarraron a la muchacha, le quitaron
al patojito y la violaron entre todos, otra vez, verdad, la violación
masiva. Luego les dije yo que mataran primero a la señora
para que no sintiera mucho de que mataran primero al hijo, verdad,
entonces, la mataron ... le zamparon tres balazos, y luego al niño...".53
Ejecuciones arbitrarias realizadas en operaciones
de tierra arrasada
185.
Muchos civiles resultaron
muertos a consecuencia de los ataques del Ejército dirigidos
contra las comunidades. El 11 de septiembre de 1980, unos 150 soldados
que avanzaban desde el destacamento de Uspantán hacia El
Desengaño, quemaron en el camino más de noventa casas,
destrozaron la cooperativa, robaron bienes y mataron animales. La
población salió huyendo y se refugió en el
monte. Emiliana Velásquez Zapeta probablemente "pensó
que no le iban a hacer nada" y cuando vio llegar a los soldados
se puso a barrer la entrada de su casa, llevaba un nene de unos
meses a la espalda. Los soldados dispararon y mataron a Emiliana
y a su nene. Cuando se retiró el Ejército los vecinos
enterraron los cadáveres en el cementerio.54
Represalias contra la población civil
186.
El Ejército
castigó con frecuencia a la población civil después
que algún enfrentamiento con la guerrilla ocasionara bajas
en sus filas. En 1980, después de un combate entre miembros
del Ejército y del EGP, en el que murieron dos soldados,
llegó un pequeño contingente militar a Sacalá,
San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Al descender de sus
vehículos los ocho soldados que integraban el grupo empezaron
a hacer preguntas a la gente y apresaron a varias personas. María
Valeriana Jacobo Atz salió corriendo de su casa con sus dos
nietos, a quienes estaba cuidando. Se escondieron en una casa abandonada,
pero los soldados los descubrieron. Procedieron a detenerlos, sacándoles
a la fuerza de la casa. A continuación les cortaron la cabeza
a los tres. Murieron decapitados, por lo tanto: la abuela María
Valeriana y sus dos nietos, Rolando Mutzut Jacobo de seis años
y Hilda Mutzut Jacobo de seis años. En el curso de la misma
operación de represalia, los soldados mataron también
a Víctor Mutzut, de 60 años con un tiro de gracia.55
Acciones crueles contra la población
civil
187.
También se
registraron casos de ejecuciones arbitrarias cometidas con crueldad
por el Ejército, donde no solamente se ejecutó a las
víctimas sino que además se les hizo sufrir antes
de su muerte. En horas de mañana del 26 de marzo de 1982
llegó el Ejército a la comunidad de Lacamá
I, del municipio de Chichicastenango, Quiché. Los habitantes
lograron huir, poniéndose a salvo entre los barrancos y la
montaña. Los soldados quemaron las casas, los enseres domésticos
y las cosechas. Cuando los soldados se retiraron, los habitantes
volvieron a la aldea, pero la hermana de Pedro Algua Ramos no regresó.
Pedro salió a buscarla en compañía de Manuel
Méndez Calel, quienes fueron capturados por soldados que
los condujeron a una casa desocupada donde los quemaron vivos. De
los cuerpos de las dos víctimas sólo se encontraron
los pies; el resto de los despojos estaban completamente carbonizados.56
Ataques indiscriminados
188.
De acuerdo con las
normas del derecho humanitario el Ejército puede atacar legítimamente
un campamento de la guerrilla o a sus combatientes. Sin embargo,
al hacerlo el Ejército también tiene la obligación
de confirmar la existencia de un objetivo militar, con el fin de
evitar que los no combatientes sean afectados.
189.
El 25 de diciembre
de 1981, miembros de la comunidad de El Monajil, Santa Ana Huista,
Huehuetenango, salieron en un camión a comprar maíz
a la comunidad de la Laguna en el municipio de Jacaltenango. Al
día siguiente, cuando venían de regreso, en la aldea
El Tablón ubicada entre los municipios de Santa Ana Huista
y San Antonio Huista, muy cerca de la comunidad de Monajil, el Ejército
comenzó a dispararles con fusiles Galil. En ese ataque resultaron
gravemente heridas tres personas que tuvieron que ser trasladas
de emergencia al hospital de Jacaltenango. Virgilio Morales, Oscar
Morales y Jesús Gaspar fallecieron antes que pudieran atenderlos
en el hospital. Aparentemente, el ataque del Ejército fue
motivado porque momentos antes, la guerrilla intentó emboscar
a las tropas y cuando el camión de los militares iba pasando
los insurgentes detonaron una bomba que ocasionó varias bajas.57
Bombardeos indiscriminados
190.
La Comisión
recibió denuncias sobre casos de bombardeos efectuados por
el Ejército contra aldeas o comunidades en las cuales murieron
hombres, mujeres y niños. 58
En el año 1982, el Ejército bombardeó la aldea
Tzalbal en Nebaj. Entre las víctimas del bombardeo murieron
Diego Cobo, su madre Juana Cobo, y por lo menos otras dos personas,
que fueron enterradas en el cementerio de la comunidad.59
"El día 19
de diciembre de 1989, un avión Cessna A-37 B, de la Fuerza
Aérea Guatemalteca sobrevoló la comunidad Santa Rosa
Xeputul de la CPR de la Sierra ...a las 11 de la mañana la
unidad aérea lanzó una bomba de 550 libras (...) murieron
cuatro civiles, mujeres. Otros dos fallecieron ese mismo día
en Chaxá, aldea cercana a Santa Rosa, a causa de otra bomba
arrojada por el avión".60
Uso de minas
191.
Durante el enfrentamiento armado, el Ejército
utilizó minas antipersonales, así como las trampas
explosivas conocidas como "cazabobos", que causaron la muerte de
muchos civiles.
"Antes del bombardeo,
pero ya en 1993, el Ejército entró a la comunidad
de San Francisco Los Angeles. Después del paso del Ejército
volvimos al lugar y al levantar un paquete de jabón de un
kilo de Doña Blanca que no había sido reventado por
el Ejército estalló una bomba. La bomba botó
la tapesca y arrojó a la víctima Domingo Pascual Sebastián
como a cinco varas. Otro compañero que estaba a media cuerda,
una esquirla le raspó el mentón".61
Las ejecuciones arbitrarias cometidas por
las Patrullas de Autodefensa Civil.
192.
Las PAC, creadas
bajo el régimen del general Romeo Lucas García y legalizadas
por el régimen del general Ríos Montt, fueron utilizadas
como instrumento de contrainsurgencia y de control de la población,
cometiendo un alto número de ejecuciones arbitrarias, especialmente
en los departamentos de Quiché62 ,
Alta Verapaz, Baja Verapaz y Huehuetenango.63
Ejecución arbitraria
de personas acusadas de ser guerrilleros
193.
Los patrulleros también
ejecutaron a miembros de su comunidad, sospechosos de ser guerrilleros.
El 7 de diciembre de 1981, en la comunidad de Chicoxob, del municipio
de San Andrés Sajcabajá, del departamento de Quiché,
llegaron dos patrulleros a la casa de Andrés, a quien acusaron
de pertenecer a la guerrilla, le preguntaron por los nombres de
sus demás compañeros y el lugar donde se escondían.
Andrés negó las acusaciones, respondió que
él se dedicaba a sus labores agrícolas y que nada
tenía que ver con los insurgentes. Los patrulleros insistieron
en la acusación, la víctima al ver que se ponían
cada vez más violentos en sus expresiones, se asustó
y les rogó que lo dejaran porque él era inocente;
pero los patrulleros lo ejecutaron en el acto.64
Ejecución arbitraria de guerrilleros
194.
La captura y posterior
ejecución de miembros de la guerrilla fue una de las tareas
asumidas por las PAC durante el enfrentamiento armado. Julia Aguaré
Velásquez se enroló como combatiente del EGP en 1980
cuando el Ejército arrasó El Desengaño, incorporándose
al frente Ho Chi Minh. Fue capturada en abril o mayo de 1982 por
patrulleros de la Zona Reina, que la violaron y torturaron durante
tres días; después la ejecutaron.65
Ejecuciones arbitrarias realizadas durante
acciones de patrullaje
195.
Las PAC también
realizaron acciones tácticas de patrullaje, en combinación
con el Ejército o por orden del mando militar. Durante estas
maniobras cometieron numerosas violaciones de derechos humanos,
incluyendo ejecuciones arbitrarias. Andrés Chingo era destacado
integrante de Acción Católica, "iba por las comunidades
y platicaba de la justicia y de la verdad, porque así hacían
los de Acción Católica", y fue acusado de colaborar
con la guerrilla. En agosto de 1982 efectivos del Ejército
y patrulleros de Joyabaj quemaron su casa y sus cultivos, ubicados
cerca de la carretera de la comunidad. Tras este hecho, Andrés
cesó sus actividades en la Acción Católica.
El 30 de noviembre salió al monte a recoger leña,
los patrulleros armados de Joyabaj lo capturaron y "le acusaron
de ser guerrillero por andar por el monte, pero él no estaba
metido en nada ... le dieron golpes con la culata de las armas,
le machetearon la cara y la cabeza y le metieron un disparo".66
Ejecuciones arbitrarias de personas que se
negaron a patrullar
196.
La actividad prioritaria
de las PAC, como su nombre indica, era el patrullaje. Algunos patrulleros
que se negaron a realizar dicha actividad fueron ejecutados de manera
arbitraria.67 El
8 de febrero de 1981, en la comunidad de Chipaj, del municipio de
Uspantán, departamento de Quiché, un grupo de patrulleros
acudió a la casa de Juan Tum, quien se negaba a realizar
el servicio. Le golpearon y dijeron que tenía que cumplir
su turno y se lo llevaron a la fuerza. Al día siguiente,
sus familiares fueron a la garita de las PAC para averiguar por
qué no había regresado a su casa. A la par de la garita
encontraron el cadáver de Juan Tum y otros dos cuerpos sin
identificar. El patrullero muerto "no quería hacer turno
solamente por la necesidad de sus hijos".68
197.
La obligación
de patrullar afectó con frecuencia a los niños, pues
a estos tampoco se les reconoció el derecho de oponerse;
y también sufrieron las consecuencias de esta negativa a
patrullar. Augusto de la Cruz Yat, de sólo 10 años,
rehusaba patrullar cuando fue sacado de su casa por los patrulleros.
Una vecina que se encontraba cerca vio cuando lo llevaron de su
casa. Sus familiares escucharon que lo habían matado en un
barranco, pero por miedo no se atrevieron a comprobarlo.69
198.
El poder de las PAC
queda ilustrado en el siguiente caso de ejecución arbitraria
contra dos miembros de una familia. En el caserío El Chorro
de Xemal, en el municipio de Colotenango, Huehuetenango, Juan Domingo
Sánchez y Santiago Domingo Sánchez se negaron varias
veces a patrullar, por lo que fueron amenazados de ser guerrilleros.
El 5 de julio de 1992, los patrulleros de Xemal llegaron a la vivienda
donde habitaban Juan y Santiago, los abatieron disparando sus armas
de fuego, posteriormente les propinaron varios machetazos, dejaron
los cadáveres cubiertos con unas chamarras y luego saquearon
la casa. Aunque inicialmente impidieron enterrar los cuerpos en
el caserío, los familiares los pudieron sepultar en Xemal.70
Ejecuciones arbitrarias de patrulleros por
faltas al reglamento disciplinario
199.
Los patrulleros debían
observar algunas reglas de conducta; en algunos casos la indisciplina
fue castigada de forma drástica, llegando al extremo de ejecutar
arbitrariamente a alguno de sus integrantes. En 1986 en la aldea
la Niyá, San Pedro Necta, Huehuetenango, el patrullero Santos
Ramírez bebía licor mientras cumplía su turno
de patrulla. El jefe de la patrulla se enojó y ordenó
un castigo. A Santos lo amarraron, para depositarlo a continuación
en un pozo de agua donde permaneció colgado por un día
y una noche. Sufrió mucho porque en esa época hacía
mucho frío y hubo lluvia. Cuando lo sacaron del pozo, todavía
mojado, lo ataron a un palo. Lo colocaron cerca de la escuela y
lo abandonaron allí hasta que murió.71
Acciones crueles realizadas por las PAC
200.
En multitud casos,
las ejecuciones realizadas por las PAC fueron perpetradas con especial
crueldad.72 El 16
de junio de 1982, Pedro Ramírez Ajmac, su esposa e hijos
y su hermano salieron de Chacagex hacia la aldea Chuahoj, municipio
de Sacapulas, Quiché, cuando vieron que por el camino se
acercaba un grupo de patrulleros de San Sebastián. Al verlos,
Tomás huyó de inmediato, pero Pedro salió corriendo
después y le dieron alcance, lo ataron de un pie al vehículo
y se lo llevaron arrastrándolo aproximadamente dos kilómetros
hasta llegar a la sede de la patrulla de San Sebastián. Pedro
llegó en un estado terrible; aparecía con graves heridas,
en especial, en el rostro; su esposa e hijos corrían detrás
de él gritando y llorando por lo que le estaban haciendo.
Pedro pidió agua a los patrulleros y el jefe de las PAC le
ofreció orina; y sin tener compasión de él
dijo que iba a distribuir a su tres pequeños hijos entre
gente de la aldea que los quisiera adoptar, porque él quería
a los más grandes pero que a la pequeña no. A la esposa
le dijo que la iba a asesinar. Después los demás patrulleros
hicieron una hoguera, quemaron a Pedro, abrieron una fosa dentro
del destacamento y lo enterraron.73
201.
Se observó
también que la participación de las PAC en acciones
combinadas con el Ejército se desarrolló con extrema
crueldad. El 15 de enero de 1982, el Ejército incursionó
en el caserío Xejuyub del municipio de San Andrés
Sajcabajá, departamento de Quiché quemando casas y
cosechas. Los soldados junto a los jefes de las patrullas que a
su vez eran comisionados militares, reunieron en el centro de la
comunidad a todos los vecinos, incluyendo niños, mujeres
y ancianos; y seleccionaron a cuatro personas. Los jefes de patrulla
se dirigieron a la población explicando que su trabajo era
realizar una limpieza en la comunidad, y que por esa razón
presentaban a esas cuatro personas como agentes contaminantes de
las demás por sus ideas comunistas. En seguida los maniataron
y ante la mirada de todos, los degollaron, obligando a otros patrulleros
a abrir dos fosas en el mismo lugar de ejecución y depositar
en cada hoyo dos cadáveres. Más tarde se dirigieron
de nuevo al resto de vecinos asegurando que la misma suerte correría
quien se involucrara con la guerrilla. Las personas decidieron como
mecanismo de sobrevivencia desplazarse a las montañas y barrancos
lejanos del caserío.74
Ejecuciones arbitrarias por motivos personales
202.
Las PAC eran un instrumento
de poder para sus jefes, y en gran número de casos fueron
unidades utilizadas para fines ajenos a la lucha contrainsurgente.
El año 1983 llegó a la comunidad de Pabaj, del municipio
de Jocopilas, departamento de Quiché, un jefe de patrulla
evangélico, reunía a los de la comunidad y les decía:
"Ya logramos sacar
a aquellos directivos, catequistas de la Iglesia Católica.
Ahora los que acepten el evangelio quedan vivos, aquellos que no
quieren aceptar el evangelio quedarán muertos". También
hablaba y decía: "al fin logramos destruir a ese demonio
ahora destruiremos sus casas". Entonces empezó a destruir
los oratorios y a romper a los santos, las ofrendas y los adornos
del templo católico con la colaboración de los patrulleros.
La comunidad "aceptó el evangelio", en los términos
impuestos por aquel jefe de patrulla, a excepción Juan Ordóñez.
Un día de mayo de 1983 fueron a capturarlo, él trató
de huir, pero finalmente fue atrapado y muerto a machetazos. Su
cadáver no fue enterrado y posiblemente se lo comieron los
animales. Uno de los patrulleros recuerda que el jefe de la patrulla
les daba la orden de pegarle palos en la cabeza y les decía:
"Este es el compañero de ustedes, sólo miren lo
que le pasó, ahora ustedes deben darle palos en la cabeza,
este es su compañero de Cuba, si ustedes quieren que les
hagan así entonces quédense en Cuba".75
Los comisionados militares
203.
Los Comisonados militares
también tuvieron una importante participación en las
ejecuciones arbitrarias realizadas durante el enfrentamiento armado.
Cuando se creó la figura de comisionado militar en 1938,
su tarea principal era la de proporcionar reclutas al Ejército.
En la década de los sesenta, los comisionados militares tuvieron
un papel importante en la lucha antiguerrillera que se desarrolló
en el Oriente:
"Para el 67 fue
la violencia, murieron trece personas inocentes en Cajón
del Río, acusados de ser guerrilleros. Fueron los comisionados
militares, ellos eran pro-liberacionistas y nosotros no, para ellos
había justicia sobre nosotros, para ellos eran gloriosos
esos tiempos, ellos tenían el poder".76
204.
A lo largo del enfrentamiento
armado interno, esta institución fue elemento clave dentro
del dispositivo contrainsurgente concebido e impuesto por el Ejército.
Sin embargo, los comisionados militares también aprovecharon
el poder para cometer ejecuciones por razones privadas.
Ejecuciones arbitrarias de personas acusadas
de tener vínculos con la guerrilla
205.
Los comisionados
militares ejecutaron a personas que por las tareas que desempeñaban
fueron estigmatizadas como miembros de la guerrilla. Rodolfo Tiño
Ramírez era miembro del Comité Pro Mejoramiento de
Cucabaj, Santa Cruz del Quiché; en el año 1982, mientras
estaba en una fiesta, cuatro hombres armados preguntaron por él.
Uno de ellos dijo: "Allí está, éste es mero
guerrillero". Seguidamente, los desconocidos abrieron fuego
contra él, cuyo cadáver abandonaron en el escenario
del tiroteo para subir en los vehículos en que habían
llegado y desaparecer. El cuerpo de Tiño fue enterrado en
la localidad. Dos vecinos reconocieron a uno de los hombres como
comisionado militar de Chiché. También señalaron
que los demás eran comisionados y en referencia a Tiño
Ramírez: "El no era guerrillero sino que simplemente trabajaba
en beneficio de su comunidad".77
206.
Fue habitual que
los comisionados militares entregaran a los destacamentos del Ejército,
listados con nombres de personas sospechosas de ser guerrilleros
y por tanto, seleccionadas para que fueran ejecutadas. Un declarante
informó a la CEH que entre 1980 y 1981, el comisionado militar
le mostró "una lista de nombres de personas que iban a
matar. Mi nombre estaba en la lista. Un soldado, cuate mío,
estaba de alta en la Zona Militar 19. Era mensajero entre la G-2
y la G-5 y así vio la lista. Le salió mi nombre porque
mi nombre es igual al de su padre, pero con el segundo apellido
distinto. Me advirtió de irme de una vez. La lista tomaba
cinco hojas de personas que iban a matar, todos de Aguacatán".78
Ejecuciones arbitrarias de guerrilleros
207.
Tampoco se respetaron
las normas humanitarias mínimas a favor de los guerrilleros
puestos fuera de combate por cualquier causa. Muchos de ellos, una
vez capturados, fueron ejecutados. Un comandante de la guerrilla
declaró acerca de la muerte de dos miembros de la ORPA:
"Se me escapa
la fecha correcta, pero fue en 1983, fueron brutalmente asesinados
los compañeros, uno de ellos se llamaba Valerio Castro, de
la aldea La Fraternidad; ellos iban con un equipo militar hacia
Sipacapa, donde teníamos una escuadra de información.
Ellos fueron interceptados por comisionados de San Luis Tuimuj y
de la aldea Las Delicias. No hicieron uso del armamento sino que
trataron de escapar, pero fueron copados por estos comisionados
de esta otra aldea y fueron asesinados a golpes y enterrados en
el mismo lugar".79
208.
Los comisionados
militares podían reportar al Ejército la captura de
un guerrillero o decidir por si mismos su ejecución. En la
aldea del Bongo, municipio de El Estor, Izabal, Lucas Xol tenía
fama de ser miembro del EGP. Después de la masacre de la
Llorona, en septiembre 1981, los comisionados militares empezaron
a visitar con mayor frecuencia la aldea del Bongo. Lucas sintió
miedo y huyó al monte. El jefe de los comisionados militares
contaba con numerosos informantes en la aldea y siguieron al padre
de Lucas cuando iba a dejarle comida a su hijo. El jefe de los comisionados
empezó a extorsionar al padre de Lucas, amenazándolo
de matar al resto de la familia si su hijo no se entregaba. Entonces,
el padre convenció a Lucas para que abandonara su refugio
y se presentase a la autoridad, creyendo la palabra del comisionado,
quien había prometido que Lucas, simplemente sería
castigado. Cuando Lucas bajó, fue a la aldea de Nueva Esperanza
para entregarse. El comisionado lo mató y arrojó su
cadáver en el lago Izabal.80
Ejecuciones por motivos personales
209.
Algunos comisionados
militares se aprovecharon de su posición privilegiada y de
la impunidad que gozaban para enriquecerse por medio de actividades
ilegales y ejecutando a aquellos que constituyeron un obstáculo
para conseguir sus propósitos. En el municipio de San Benito,
departamento de Petén, José Francisco Ovando Samos,
era colaborador del SIPROCI, Sistema de Protección Civil,
a cuyos expertos ayudó a detectar sembradíos de marihuana
que eran propiedad de los comisionados militares e incluso de algunos
militares de San Benito. Dos o tres meses después de haber
colaborado con SIPROCI, en mayo 1989, unas personas lo sacaron del
hospedaje en donde residía, lo introdujeron en un vehículo
y horas después su cadáver es hallado en las afueras
de uno de los bares de San Benito. Algunas personas que se encontraban
en el lugar en que Ovando Samos fue apresado vieron que uno de los
comisionados militares, permanecía escondido en el vehículo
donde introdujeron a la víctima antes de ejecutarla.81
210.
La posición
de comisionado militar otorgaba a su titular el poder de decidir
la ejecución de una persona. La CEH recibió abundantes
testimonios que informaron acerca de la práctica de comisionados
militares que negociaban la vida de personas a cambio de sumas de
dinero. El 28 de noviembre de 1982, durante la celebración
de la cofradía, en la feria de la aldea Pueblo Nuevo, del
municipio de Tajumulco, San Marcos, Mario Ramírez López
fue sacado a la fuerza por un comisionado militar que lo entregó
al Ejército. Los soldados lo llevaron camino de Tojquián,
donde lo ejecutaron el mismo día. El comisionado confeccionaba
las listas de personas que habían de ser asesinadas por el
Ejército. Para borrar a una persona de la lista cobraba entre
Q.250,00 y Q.1000,00. "... mucho pisto ganó... todo lo
hizo así para poder borrarlos de las listas...".82
La Policía Nacional
211.
La Policía
Nacional también fue autora de ejecuciones arbitrarias durante
el enfrentamiento armado. Las ejecuciones perpetradas por sus agentes
fueron el resultado de acciones ilegales, clandestinas, y donde
se hizo uso excesivo de la fuerza. Muchas de las ejecuciones que
cometieron los agentes de la policía fueron realizadas a
solicitud de la inteligencia militar.83
212.
El 22 de agosto de
1979, llegó a Tiquisate, Escuintla, un grupo de "judiciales"
que colaboraban con la G-2 del Ejército y atraparon al guerrillero
Savelio Melgar Gaytán. Su cadáver apareció
tres días después en la finca El Limón y presentaba
señales de tortura. Le habían arrancado un dedo de
la mano, un dedo del pie y el cuello lo rodeaba el alambre de púas
con el que había sido ahorcado.84
213.
La forma clandestina
en que actuaron los agentes de la policía se caracterizó,
especialmente, por el hecho de no identificarse como miembros de
dicho cuerpo. El 17 de octubre de 1980, en la comunidad Tierra Linda,
del municipio de Santa Lucía Cotzulmaguapa, Escuintla, Eulalio
Guzmán Pérez y su familia se disponían a descansar
cuando cinco hombre armados con pistolas, escopetas y fusiles irrumpieron
en su vivienda y gritaron: "¨Dónde está Eulalio?
Queremos hablar con vos ... No te escondás, sabemos que estas
aquí". Después de una serie de forcejeos aquellos
hombres lograron someter a Eulalio y a la fuerza lo sacaron de su
residencia. A uno cinco metros de la casa, uno de los hombres le
disparó a corta distancia, quitándole la vida. Se
sabe que los autores del crimen fueron agentes policiales pues a
consecuencia del forcejeo, uno de los hombres perdió en el
lugar de los hechos un documento de identificación de la
Policía Nacional.85
La Guardia de Hacienda
214.
La Guardia de Hacienda
fue otro cuerpo armado estatal que cometió ejecuciones arbitrarias.
El 13 de julio de 1981 miembros de la Guardia de Hacienda buscaban
al profesor Alipio Bautista, quien se había manifestado en
contra de la forma de operar del Ejército y de la Guardia
de Hacienda. En su lugar encontraron a Sergio Napoleón Miranda
Miranda, quien había sustituido al profesor Bautista. Al
profesor Miranda le sacaron de su casa a las diez de la mañana
y fue ejecutado en las montañas de la aldea de San Luis.
Junto al profesor Miranda, también fue ejecutado arbitrariamente
Marco Tulio López, quien trabajaba como maestro en el Municipio
de Sibinal.86
215.
Las ejecuciones arbitrarias
cometidas por los miembros de la Guardia de Hacienda se caracterizaron
porque fueron realizadas vistiendo los uniformes de dicho cuerpo,
lo que permitió su identificación como autores de
numerosas operaciones. En Sayaxché, Petén, el 9 de
septiembre de 1980, Miguel Angel Gallardo García se dirigía
a su casa luego de haber entregado a su patrón el dinero
producto de la venta de algunas mercaderías, cuando fue detenido
por un guardia de hacienda al que se conocía como El Látigo
del Sur. A los tres días de haber sido capturado, su
cadáver fue encontrado en las aguas del Río la Pasión.
El cuerpo tenía las marcas de un balazo en la boca y estaba
maniatado.87
216.
Los miembros de la
Guardia de Hacienda, al igual que los comisionados militares, también
cometieron ejecuciones arbitrarias por motivos de lucro. El 1 de
agosto de 1983 en el municipio de Tacaná, San Marcos, Lázaro
Bartolón fue abordado por varios guardias de Hacienda que
le exigieron dinero. Al negarse, los guardias le conminaron a que
los acompañase, pretextando que su jefe quería hablar
con él. Mientras bajaban por una calle, dirigiéndose
a las oficinas de la Guardia de Hacienda, Lázaro Bartolón
intentó refugiarse en una tienda y uno de los guardias le
clavó un cuchillo en su espalda; lo sacaron a un campo abierto,
una cuadra más abajo de la tienda, lo desnudaron, le cortaron
los testículos, la cara y finalmente lo colgaron empleando
su propio cinturón. El cadáver fue descubierto en
el mismo lugar donde lo ejecutaron, tirado entre unos rastrojos.
La víctima llevaba consigo seiscientos quetzales que poco
antes de morir le había entregado su suegro, pero nunca se
encontraron.88
Los escuadrones de la muerte
217.
Como quedó
consignado,89 los
escuadrones de la muerte fueron una fachada para las acciones encubiertas
del Ejército y de las Fuerzas de Seguridad. Una de las circunstancias
que evidenció lo anterior, fue que los escuadrones pudieron
ejecutar a sus víctimas sin temer la intervención
de otros agentes del Estado que con harta frecuencia se encontraban
presentes en el mismo lugar donde se producían los hechos.
218.
En las primeras horas
del 12 de mayo de 1980, cuatro individuos que portaban gran cantidad
de armamento, se situaron simultáneamente frente a la parroquia
y delante de la sede de la Policía Nacional en el municipio
de Santa Lucia Cotzumalguapa, con el próposito de secuestrar
al padre Walter Voordeckers. Al fallar el intento, dispararon contra
el sacerdote, al que alcanzaron varios impactos de bala.90
219.
Los escuadrones de
la muerte ejecutaron a muchas de las personas que aparecieron en
los listados de condenados a muerte distribuidos por organizaciones
clandestinas. El 14 de julio de 1980, Francisco Monroy Paredes,
director de la División de Ciencias Jurídicas del
Centro Universitario de Occidente (CUNOC), y su esposa Esperanza
Montez de Monroy fueron ametrallados en Quetzaltenango después
de que sus nombres aparecieran en la relación de personas
amenazadas de muerte por el Ejército Secreto Anticomunista
(ESA).91
220.
En algunos casos
los escuadrones de la muerte reivindicaron de forma pública
las ejecuciones que habían cometido. "El 1 de abril de 1967,
el escuadrón de la muerte Nueva Organización Anticomunista
(NOA) anunció que había 'ajusticiado' a los 'guerrilleros'
Ramón Méndez Linares, Elder Amílcar Minott
y Jaime de Jesús Velázquez".92
221.
Otra modalidad utilizada
para reivindicar el crimen, consistió en abandonar el cadáver
de la víctima portando una nota explicativa: "En una ocasión
llegó un cadáver asesinado por el grupo la Mano Blanca
con la mano en el pecho y una leyenda que decía: "Ejecutado
por la 'Mano Blanca'".93
222.
Según un
matutino del 17 de abril de 1967, "en el kilómetro 36 de
la Carretera al Atlántico, fue localizado el cadáver
de Maximiliano Román Melgar García. El cadáver
presentaba múltiples perforaciones y golpes. En uno de sus
bolsillos se encontró un papel que decía MANO".94
El mensaje de terror provocado por las ejecuciones
arbitrarias
223.
Mediante la práctica sistemática
de la ejecución arbitraria, agentes del Estado eliminaron
físicamente a sus opositores, buscando a la vez reprimir,
silenciar y controlar a la población en su conjunto, a través
del terror, tanto en las áreas urbanas como en las rurales.
"Víctima y
blanco son ambos el objeto del terror, pero mientras la víctima
perece, el blanco reacciona al espectáculo o noticias de
la destrucción con diversas formas de acomodación
y sumisión o sea en la mencionada reacción de deponer
su resistencia o inhibir una potencial resistencia. Debe tomarse
nota que cualquiera en el sistema puede ser un blanco, pero el proceso
necesita una selección regular de víctimas, que son
eliminadas de acuerdo a diversas escalas de destrucción.
O sea el objetivo primario del terror no es la destrucción
de un grupo social o individuos determinados, sino el control a
través de la intimidación de un universo dado, a través
de actos de destrucción".95
En la ciudad capital y algunas cabeceras
departamentales.
224.
De un modo más
acusado en Guatemala, y en algunas cabeceras departamentales, desde
los años sesenta y a lo largo del enfrentamiento armado,
se presentaron amenazas de muerte individuales y colectivas de distintas
modalidades. Algunas eran directas como las llamadas telefónicas
o las transmitidas con carácter personal; otras indirectas
como las notas dejadas en el lugar de trabajo o estudio, los listados
distribuidos por los escuadrones de la muerte donde se condenaba
a muerte a determinadas personas por ser guerrilleros o comunistas,
o los mensajes pintados en las paredes de casas u oficinas.
225.
Las amenazas también fueron complementadas
por operativos de vigilancia clandestina o abierta, como ilustra
el siguiente hecho:
Desde noviembre de
1978, Ricardo Adolfo Juárez Gudiel empezó a sufrir
hostigamientos y recibir amenazas. En esa fecha le enseñaron
un volante que había llegado a la Escuela de Ciencias Políticas,
en el cual le decían que había sido sentenciado a
muerte por militar en el PGT. A partir de entonces, se percató
de que algunos días había varias personas dentro de
un vehículo vigilando su casa durante algunas horas. Cuando
se dirigía a la Universidad, los desconocidos lo seguían
de cerca y le daban pequeños golpes a su auto o se ubicaban
con intención de tal forma que él pudiera verlos mientras
se burlaban de él. Esta situación se prolongó
hasta el año 1981. Tiempo después le llegó
un segundo anónimo donde le indicaban que ahora llegaba el
turno para su ejecución. El 4 de agosto de 1981 mientras
transitaba por la calle se le acercó un desconocido que le
disparó, causándole la muerte instantánea.96
226.
La aparición
de estos listados e índices generó terror no sólo
en las personas que allí aparecían mencionadas, sino
también en sus familiares y en los grupos o instituciones
a los que pertenecían. Aunque estas personas solían
tener clara conciencia del peligro que corrían, la aparición
de los listados de muerte, hizo el peligro más evidente y
el terror más palpable.
227.
Al cumplirse las
amenazas con las primeras ejecuciones arbitrarias de algunas personas
cuyos nombres figuraban en un listado que había trascendido
públicamente, el sentido de terror se extremó y provocó
que algunas probables víctimas tomaran medidas más
drásticas, como el exilio, abandonar sus actividades corrientes.97
Otros optaron por la clandestinidad y hubo también casos
de suicidios. La ejecución arbitraria como corolario de una
amenaza de muerte cumplió la doble función de eliminar
físicamente a algunos disidentes mientras disuadía
a otros de continuar con las actividades criminalizadas. A veces,
los que aparecían en los listados resistían arriesgar
su vida por efecto de las amenazas. Luego, cuando fueron conocidas
las primeras ejecuciones, comenzó el exilio de gran número
de personas. A raíz de la muerte del profesor Mérida
Escobar, caso ya glosado en este Informe, algunos catedráticos
del Instituto Normal Mixto de Occidente (INMO) se vieron forzados
a salir del país. Con el objeto de proteger su vida "pusieron
tierra de por medio" porque se sabía que se estaba cumpliendo
lo establecido en la lista distribuida por el ESA.98
228.
La ejecución
arbitraria como un componente de la estrategia del terror tuvo como
objetivo prioritario suprimir todo tipo de oposición política,
aun pacífica, eliminando físicamente a los miembros
de la oposición o provocando su "exilio voluntario".99
La salida al exilio de ciertas personas fue consecuencia de una
práctica del terror selectivo que afectó a esos "individuos
o pequeños conglomerados de personas considerados como objetivos
específicos".100
Estas personas, por su afiliación a alguna organización
social o por haber expresado abierta y libremente su crítica
de la política del gobierno, temieron algún atentado
en contra de su vida.
229.
El temor que causaba en la población la
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