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Capitulo
II: Volumen 2
LA TORTURA
Y OTROS TRATOS CRUELES, INHUMANOS Y DEGRADANTES
538.
En el presente apartado
se analiza quiénes realizaron los actos de tortura, cuáles
fueron las víctimas, dónde ocurrieron los hechos y
en qué períodos se desarrolló con mayor intensidad.
En primer lugar se presentarán los años y señalarán
regiones donde se cometieron las torturas; en segundo lugar, los
objetivos que se perseguían con esta sistemática violación
de los derechos humanos; en tercer lugar, cuáles fueron los
métodos y técnicas utilizados para infligir sufrimientos
físicos y psicológicos a las víctimas; en cuarto
lugar, quiénes fueron los responsables de esta violación;
en quinto lugar, en qué escenarios específicos se
practicó la tortura; en sexto lugar, quiénes fueron
las víctimas y los sectores étnicos y sociales a que
pertenecían; en séptimo lugar y último se someterán
a examen las actuaciones del organismo judicial frente a los actos
de tortura.
539.
En Guatemala, durante
el enfrentamiento armado interno, la tortura fue aplicada sistemáticamente
por agentes del Estado en el contexto de otras graves violaciones
de derechos humanos, en particular junto con las desapariciones
forzadas y las ejecuciones arbitrarias. La tortura en la generalidad
de los casos, se iniciaba, con una detención violenta y culminaba
con la ejecución de la víctimas.
540.
La tortura constituye
un grave atropello a la integridad física y moral del ser
humano. Condena la tortura el artículo 5 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos de 1948. Existe hoy en día
en la comunidad internacional un consenso en el sentido de que la
prohibición de la tortura es una norma estricta del derecho
consuetudinario internacional.
541.
Como se indicó en el marco jurídico
general, al inicio del presente Informe, en el contexto del conflicto
armado interno que vivió Guatemala, las partes implicadas
en el enfrentamiento tenían la obligación de respetar
las disposiciones del artículo 3 común de los Convenios
de Ginebra de 1949.
542.
De acuerdo con dicha
norma, están prohibidos "en cualquier tiempo y lugar... los
atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente
(...) las mutilaciones, los tratos crueles, la torturas y los suplicios",
así como "los atentados contra la dignidad personal, especialmente
los tratos humillantes y degradantes", tanto respecto a la población
civil, como a los combatientes que hayan depuesto las armas o que
se encuentren fuera de combate por enfermedad, heridas, detención
o cualquier otra causa. Estas prohibiciones, alcanzan por igual
a todos los grupos involucrados en un conflicto.
543.
La Convención
de Naciones Unidas de 1984 contra la tortura y otros tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes, establece que "se entenderá
por tortura todo acto por el cual se inflijan a una persona dolores
o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el
fin de obtener de ella o de un tercero información o una
confesión, de castigarla por un acto que haya cometido o
se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona
o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo
de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean
infligidos por un funcionario público u otra persona en el
ejercicio de funciones públicas, a instigación suya,
o con su consentimiento o aquiescencia". Esta definición
ha alcanzado el valor de derecho consuetudinario debido a que los
derechos protegidos son fundamentales. El artículo 2 de esta
Convención dispone que "en ningún caso podrán
invocarse circunstancias excepcionales tales como el estado de guerra
o amenaza de guerra, la inestabilidad política interna o
cualquier otra circunstancia como justificación del delito
de tortura".
544.
En el mismo sentido
se pronuncia la Convención Interamericana de 1987, para prevenir
y sancionar la tortura, al señalar que no se invocará
ni admitirá como justificación del delito de tortura,
la existencia de circunstancias tales como estado de guerra, amenaza
de guerra, estado de sitio o de emergencia, conmoción o conflicto
interior, suspensión de garantías constitucionales,
la inestabilidad política interna u otras emergencias o calamidades
públicas. La Convención extiende el concepto de tortura,
no sólo a aquellos casos donde la víctima es sometida
a un sufrimiento físico o mental, sino también a procedimientos
que tienden a anular la personalidad de la víctima. Al efecto,
dispone que "se entenderá también como tortura, la
aplicación sobre una persona de métodos tendentes
a anular la personalidad de la víctima o a disminuir su capacidad
física o mental, aun cuando no causen dolor físico
o angustia psíquica". En esta categoría se deben considerar
los métodos de desorientación personal, el uso de
psicofármacos o drogas y los procedimientos de control mental.
545.
El artículo
3 de la Convención Interamericana determina que "serán
responsables del delito de tortura los empleados o funcionarios
públicos que actuando con ese carácter, ordenen, instiguen,
o induzcan a su comisión, lo cometan directamente o que,
pudiendo impedirlo, no lo hagan. Las personas que, a instigación
de los funcionarios o empleados públicos ordenen, instiguen
o induzcan a su comisión o lo cometan directamente o sean
cómplices".
546.
La Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en su artículo 27, prescribe
que la integridad personal constituye un derecho que no puede ser
suprimido ni restringido en ninguna circunstancia. En el mismo sentido
se pronuncia el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,
al disponer en su artículo 4 la inderogabilidad de la prohibición
de tortura y la protección de la integridad personal en toda
circunstancia, incluyendo las situaciones excepcionales que pongan
en peligro la vida de la nación.
547.
En el ámbito del derecho interno, las diversas
constituciones guatemaltecas contienen y han contenido disposiciones
que ratifican la protección a los derechos humanos básicos,
entre los que se encuentra el derecho a la integridad física
y psíquica.
548.
La Constitución
de 1965, que entró en vigor en mayo de 1966 y rigió
hasta 1982, contenía un capítulo denominado Garantías
y derechos individuales. En el artículo 43 del Título
II, establecía: "En Guatemala todos los seres humanos son
libres e iguales en dignidad y derechos. El Estado garantiza como
derechos inherentes a la persona humana: la vida, la integridad
corporal, la dignidad, la seguridad personal y la de sus bienes
(...). Se prohibe cualquier discriminación por motivo de
raza, color, sexo, religión, nacimiento, posición
económica o social u opiniones políticas".
549.
El Estatuto Fundamental de abril de 1982, que tuvo
categoría de Ley Superior, señaló que Guatemala,
como integrante de la comunidad internacional, cumpliría
fielmente sus obligaciones internacionales, ajustándose en
sus relaciones con los demás Estados a las normas de este
estatuto, a los Tratados Internacionales y a las normas de derecho
internacional aceptadas por Guatemala.
550.
El Estatuto Fundamental tuvo vigencia hasta 1985,
cuando se promulgó una nueva Constitución, que en
el artículo 3 establece que "el Estado garantiza y protege
la vida humana (...) así como la integridad y la seguridad
de la persona", y el artículo 4 señala que "ninguna
persona puede ser sometida a servidumbre ni a otra condición
que menoscabe su dignidad".
551.
La CEH registró
un total de 11598 víctimas de tortura. De ese total, el 54%
de las víctimas sobrevivieron. El 46% de las víctimas
de tortura, fueron además víctimas de ejecución
arbitraria. Es posible además presumir que, debido a la frecuencia
de la práctica de la tortura en Guatemala, ésta se
hizo presente en muchos casos de desaparición forzada, que
de ser esclarecidos, incrementarían el número de personas
torturadas. Las cifras recogidas por la CEH no reflejan la totalidad
de las torturas cometidas durante el enfrentamiento armado. Sin
embargo los casos recibidos permiten ilustrar las características
de esta violación.
552.
De lo expuesto puede
colegirse que muchas de las víctimas de la tortura fueron
desaparecidas o asesinadas mientras estaban en poder de sus captores.
Así lo confirma un ex especialista del Ejército:
"Porque a la población
civil que han capturado por "x" razón ... luego la desaparecen,
no los dejan vivos, porque ahí prácticamente ellos
no pueden sacar mayor cosa, ellos no pueden sacar información
porque no tienen nada que ver, lo único que podía
provocar es que el campesino o, qué sé yo, presente
una denuncia de lo que le pasó. Pues ellos lo que hacen es
evitar eso, matar y desaparecer, eso y a saber quién fue...".1
Cronología
y regionalización de las torturas
553.
Durante el período
que cubre el mandato de la CEH se puede observar que los años
en que se produce el mayor número de casos de tortura corresponden
al período entre 1979 y 1985, siendo 1982 el punto máximo.
(Véase Gráfica 1)
Gráfica
1
554.
Las cifras de las que dispone la CEH demuestran
que la tortura fue utilizada con mayor intensidad en los departamentos
con alta población maya: Quiché ocupa el primer lugar,
le siguen otros departamentos como Huehuetenango, Alta Verapaz,
Baja Verapaz y Chimaltenango.
555.
Existe, por lo expuesto,
una correspondencia entre las principales comunidades mayas perseguidas
y las regiones o departamentos donde se practicó con mayor
frecuencia la tortura. Los departamentos o regiones donde se perpetró
la mayor parte de actos de tortura corresponden a los lugares donde
habitaban los grupos más castigados por la represión
política; los pueblos k'iche', q'eqchí, mam, kaqchikel,
achí e ixil. Además, estos departamentos presentaban
los más altos niveles de pobreza y subdesarrollo a escala
nacional.
Objetivos de la tortura
556.
Desde una perspectiva
general, la tortura tuvo como objetivo prioritario la obtención
de información. De modo adicional, fue utilizada para castigar
a la víctima y para generar el terror en la población,
garantizar el inmovilismo social y desarticular cualquier forma
de actividad política.
La tortura para obtener información
557.
La tortura fue utilizada
para obtener información y servir a los intereses de los
servicios de la Inteligencia militar y policial. Se pretendía
conocer detalladamente la conformación de grupos sociales
como sindicatos, partidos políticos, colectivos estudiantiles,
universitarios, asociaciones campesinas, cooperativas, comunidades
étnicas, etc. Es decir, se pretendía conocer con exactitud
a cada persona y cada grupo dentro de la sociedad, y sobre todo
ubicar a sus líderes respecto al régimen establecido.
"Muchos líderes
del CUC cayeron en esos meses ... Algunos fueron simplemente asesinados
por los militares (Benigno, Enrique); otros fueron secuestrados
por el Ejército y posiblemente todavía estén
con vida, como José, Guillermo, Oscar. Nosotros habíamos
entrenado a estos hombres y los habíamos conocido como líderes
valientes. Algunos de ellos solían ser catequistas o líderes
de las comunidades de base. De acuerdo a la información difundida
por el EGP, tres líderes del CUC, José, Guillermo
y Oscar habían sido secuestrados y se encontraban cautivos
en la base militar de Mazatenango. Existían incluso algunos
rumores, que ellos habían sido vistos en vehículos
abiertos con el Ejército o la Policía Judicial moviéndose
a través de las ciudades apuntando a otros miembros de la
organización o para guiarlos a lugares escondidos ...".2
558.
El testimonio que sigue señala que la víctima
fue torturada durante varios meses en una cárcel clandestina
del Departamento de Investigaciones Técnicas (DIT) que estaba
bajo control de la G-2 en la ciudad capital, y fue conducida después
de manera forzada a la USAC con el objeto de que identificara a
supuestos militantes de las organizaciones guerrilleras:
"Ya de ahí
ya me empezaron a sacar a lugares. Por ejemplo, me llevaron a la
Universidad; eran muchachos (los de la G-2) que parecían
universitarios porque en ningún momento parecía que
fueran judiciales y ahí pasábamos horas y horas y
ellos me decían: "cuando mirés un universitario de
los que han participado en manifestaciones nos lo tenés que
señalar". Yo pienso que por suerte jamás vi a alguien
conocido. No por el miedo que yo fuera a denunciarlo, sino que me
vieran y me hablaran o algo. Era el tormento que yo vivía
siempre, que alguno de los chavos que yo conocía de la universidad
me viera y me hablara".3
La tortura como intimidación a la
población
559.
La tortura también
fue utilizada con fines de intimidación o coacción.
Además de los maltratos físicos o psicológicos
que incluso llegaron a ocasionar la muerte a varias personas, la
tortura pretendía imponer un mensaje de terror en la población.
Se realizaban ejecuciones ejemplares, y se arrojaban cadáveres
en las calles o las plazas, para que todos vieran lo que le sucedía
a los guerrilleros.
"El 14 de julio
de 1980, a las 8 de la noche, cinco G-2, el terrateniente ...y un
colaborador del Ejército llegaron a la casa del señor
Emilio Pop Rax, presidente del Comité de Tierra de la Finca
Sepomac y lo sacaron por la fuerza de su casa. Lo torturaron en
la finca Sepomac ... Lo amarraron a un palo y lo decapitaron y luego
mostraron el cadáver a los trabajadores de la finca para
enseñarles cómo les iba a las personas que se metían
con la guerrilla".4
560.
El sector sindical
fue perseguido con la máxima intensidad. La tortura y persecución
sistemática contra los líderes y los miembros de este
movimiento logró la desarticulación de la mayor parte
de las centrales de trabajadores como FASGUA, CNUS, CNT, entre otras.
Sus líderes fueron torturados, asesinados u obligados a abandonar
toda actividad sindical o marchar al exilio. Así lo explica
una víctima de tortura que fue asesor laboral:
"El 2 de febrero
de 1984, [la víctima] tenía que encontrarse
caminando con otro sindicalista, a la altura de la 5 avenida y 12
calle de la zona 1. En el punto prefijado lo agarraron y metieron
en una Panel blanca ...lo desnudaron completamente, le encapucharon,
le patearon y le cuestionaron. Le preguntaron por el estacionamiento
de su vehículo, (un Carina rojo), para robarlo después,
el carro nunca volvió a aparecer. El pudo oír que
se comunicaban por radio con otros vehículos. Iban dos personas
delante y tres en la parte trasera del mismo. Lo llevaron a un cuartel
donde lo tuvieron 17 o 18 días, sin que cambiara de lugar.
Sabe que era un cuartel porque oía los cantos de los soldados
mientras corrían, y que fue en la capital por la distancia
pequeña que recorrió. Era una casa militar dentro
de un cuartel. Recuerda una pila en el centro del patio, alrededor
del mismo corredor rodeado de cuartos. Uno de ellos era la sala
de tortura, siempre había luz eléctrica encendida.
Allí lo mantuvieron desnudo y le aplicaron choques eléctricos...".5
561.
Lo trascendental
en este caso, como en otros, es que "desde entonces él
no tuvo más contacto con antiguos compañeros de la
CNT y abandonó su actividad de asesoría sindical".6
Es decir, el objetivo fue alcanzado plenamente: intimidar a la víctima
para obligarla a desistir de sus actividades laborales o políticas.
La tortura como instrumento de reeducación
ideológica
562.
Algunas personas
privadas de la libertad de modo arbitrario, luego de ser torturadas,
eran sometidas a un proceso de reeducación ideológica.
Este proceso de trastorno de la personalidad se presentó
en dos planos: en el plano individual los miembros de las organizaciones
populares o guerrilleras eran sometidos a un proceso de reeducación
para que colaboraran con la Institución Armada. En el plano
comunitario, y marcadamente en las regiones indígenas, comunidades
enteras eran sometidas a un plan de reeducación que imponía
el Ejército en las aldeas modelo, en los polos de desarrollo
y en las PAC.
563.
Los torturadores
sabían que la tortura podía anular la voluntad y transformar
la personalidad de la víctima. Las informaciones que poseía
el torturado, en muchas oportunidades podían ser obtenidas
con relativa facilidad recurriendo a otras fuentes y aunque lograran
conseguir información de la víctima, no era habitual
que la tortura cesara. Sólo cuando la víctima podía
ser descrita como "muerto vivo" los torturadores consideraban alcanzado
su objetivo.
La reeducación en el plano individual
564.
El Ejército
concebía la reeducación de la personalidad como una
especie de "recuperación". Así lo explicaba un mayor
de la G-2, cuando se encontraba interrogando al Comandante Everardo7
del Frente Luis Ixmatá de la ORPA:
"Nosotros no pretendemos
hacer daño a la gente de la población que tu conocés.
Ahí tenés tu lista, queremos "recuperarlos" porque
por culpa del comandante Isaías y de tu cabeza se echó
a perder esa gente, se están tirando como en un vicio o en
la perdición, recuperémoslos, esa gente ahora está
enferma, lo que vamos a hacer es tratar de curarlos...".8
565.
Los primeros casos
conocidos por la aplicación de esa nueva técnica fueron
los del padre Pellecer Faena y de Emeterio Toj Medrano.9
Ambos fueron sometidos a intensos interrogatorios bajo tortura,
a procesos de desorientación sensorial y a métodos
que llevaban hacia la reducción de la personalidad. Ambos
aparecieron más tarde ante la prensa llamando a sus antiguos
correligionarios a desistir de las luchas políticas. La tortura
para transformar la personalidad era un proceso lento y penoso para
la víctima, como lo demuestra el caso de Salvador:
"[F]ue detenido en el mercado de Pochuta por tres
soldados que lo acusaron de guerrillero. Lo llevaron al destacamento
de esa población a las 12:00 del día. Fue sometido a
un severo interrogatorio: se le colgó de los tobillos, se le
aplicaron electrodos en el ano, se le suspendió de las muñecas
y tobillos de tal manera que fuese más fácil patearle
los testículos, cuando estaba a punto de perder la conciencia,
una y otra vez; se le introdujo en una pila de agua friísima.
No durmió durante una semana entera porque le despertaban con
agua o disparando armas muy cerca de sus oídos. No comió;
para mantenerle vivo le daban agua mezclada con harina de sabor desagradable".
"A los siete días de estar ilegalmente detenido,
como a la una de la madrugada, fue sacado del destacamento y llevado
al cuartel general de la zona militar, en Mazatenango. Fue introducido
en un retrete nauseabundo. Allí permaneció atado recibiendo
orina de los soldados, quienes además le introducían
en la boca los papeles con los que se habían limpiado el ano.
Los jefes castrenses le hicieron una proposición: si cooperaba
le darían comida, vestido, botas, y un salario. Si rehusaba
le torturarían lentamente hasta morir. No tuvo más remedio
que aceptar. Lo trasladaron a una bartolina estrechísima, húmeda,
maloliente; pero le quitaron las ataduras de pies y manos. En esa
bartolina habían restos humanos, un cadáver en estado
de putrefacción. Había otros huesos y restos de pantalones
y camisas".
"Una vez a la
semana le ponían uniforme militar y un pasamontañas,
aunque por debajo llevaba los ojos vendados. Al llegar a los lugares
se le obliga señalar los campamentos guerrilleros. En una
ocasión encontró un campamento guerrillero y se dio
un combate entre las tropas. Tres días después de
esta ación militar, por la noche, fueron ingresados varios
hombres civiles e indígenas, se les veía heridos o
torturados. En la madrugada se oían gritos terribles. Desde
su cuarto presenció aterrorizado el despedazamiento de varios
detenidos, a filo de machete. Pasaron varios meses. Quería
suicidarse, pero no encontraba el arma ni la oportunidad para hacerlo.
La soldadesca más agresiva ya no le molestaba tanto. Un soldado
amigo ofreció ir a casa de su mujer y contarle dónde
y cómo estaba. Así lo hizo. Su esposa llegó
al cuartel y a gritos denunció la desaparición de
su esposo. Exigió públicamente su liberación
y el cese del acoso a su familia. Los soldados la echaron por la
fuerza del lugar. Era finales de agosto. La esposa regresó
a Mazatenango dos veces más. Finalmente, llegó una
tercera vez, en esta pudo hablar con Salvador por algo más
de diez minutos. Los padres de la víctima fueron a Tolimán
y solicitaron hablar con un coronel amigo de la familia, le pidieron
su intervención para liberarle. Justamente tres meses después
de haber sido detenido fue liberado".10
566.
En el caso de Salvador,
el procedimiento de "recuperación" se interrumpió
providencialmente. En otros casos, se prolongaba durante varios
meses de intensa tortura a cargo de un oficial G-2, para luego modificar
la técnica y entregar a la víctima a un nuevo oficial
que lo trataba con humanidad. La dependencia emocional que se generaba
hacia el torturador "bueno", lo hacía "voltearse" a trabajar
con el Ejército y cooperar.
"Ya a partir de
los seis meses en adelante ya empieza a cambiar un poco más
la situación ... llega otro oficial a traerme, ...lo primero
que me dijo fue que cuántos días tenía de estar
capturado, "aproximadamente seis meses", y se presentó...
(como) el nuevo Jefe de la G-2 y que con él iba yo a trabajar
y me trajeron a la zona militar (de San Marcos)... A partir de ese
cambio de oficial me sacaron a hacer ejercicio en los campos, "no
muchá pero qué está pasando con este joven,
sáquenlo a hacer ejercicio"... yo pensaba, "a ver cuándo
me iban a matar ... ya cuando llegó ... cambió un
poquito, como unos cinco días después de que hice
ese ejercicio y tomé el color normal nos llevaron a tomar
unas fotos ... con Karina y Augusto, así, una sonrisa y todo
... éramos como niños: si nos decían hagan
caras, hacíamos caras, nos tomamos varias fotos y esas fotos
las utilizaban para hacer propaganda, donde aparecíamos los
tres abrazados con una así ...alegres todo haciendo una llamada
a los demás combatientes que se entregaran, que el Ejército
les esperaba, que nosotros nos habíamos entregado voluntariamente
y que no pasa nada ...incluso indicaba que habrá vacaciones,
que estamos ganando bien ...lo que hicieron con esa propaganda es
ir a tirar alrededor de la montaña y, sí, algunos
la encontraron pues y, sí, algunos pensaron de que si nosotros
nos entregamos y otros quién sabe? Conocemos al Ejército
...".11
567.
El principal objetivo
de la "recuperación" era mostrar la imagen de un hombre o
mujer de fuertes convicciones políticas reducido o quebrantado
por completo, lo cual era profundamente desmoralizante y difundía
un mensaje de terror entre sus compañeros. Por eso, los militantes
de organizaciones que habían sido capturados eran torturados
y manipulados para ir a convencer directamente a otros militantes
y hacerlos desistir de la lucha.
Una mujer detenida
fue torturada y violada a lo largo de tres meses de forma reiterada,
hasta que le ofrecieron trabajar para el Ejército, "acepté
por mi vida". La mandaron a recibir cursillos y luego comenzó
a trabajar en concienciación. Iba a las comunidades y hablaba
a través de un alto parlante leyendo un discurso que le daban
escrito en el Ejército. Muchas personas llegaron al destacamento
y se entregaron.12
568.
Algunos detenidos
a los cuales se les torturó para trabajar en favor del Ejército
fueron forzados a permanecer dentro de las bases del Ejército.
La Institución Armada temía que estos ex guerrilleros,
"especialistas" de la G-2, pudieran divulgar información
secreta sobre las actividades ilegales, las torturas, asesinatos,
secuestros y demás hechos delictivos que los servicios de
Inteligencia militar desarrollaron en los años del enfrentamiento.
Un documento desclasificado afirma lo siguiente sin que la CEH haya
podido fijar con carácter definitivo los números señalados:
"[A] mediados de
mayo de 1993 altos oficiales militares guatemaltecos indican que
el Ejército mantiene miembros de la URNG en cárceles
clandestinas... Ellos además señalan que existen 340
a 360 antiguos miembros de la URNG bajo control militar".13
La reeducación ideológica de
las comunidades
569.
El aumento
de la práctica de la tortura entre 1981 y 1984, responde
a las campañas de contrainsurgencia del Ejército.
El propósito general del plan de campaña "Victoria
82" fue el de "defender la población, recuperar a aquellos
miembros de las Fuerzas Irregulares Locales (FIL) que sea posible
y a la vez eliminar a los subversivos que no quieran deponer las
armas y aniquilar a los Comités Clandestinos Locales (CCL)
y a las Unidades Militares Permanentes (UMP) del enemigo".14
570.
Para cumplir este
objetivo contrainsurgente, el Ejército utilizó la
tortura tanto para obtener información y desarticular las
organizaciones sociales como para controlar a la población,
imponiendo su sometimiento a regímenes de vida completamente
subordinados a las necesidades militares, como fueron las aldeas
modelos y los polos de desarrollo. La tortura y los tratos crueles,
inhumanos y degradantes se emplearon entonces como un mecanismo
disciplinario para ajustar a la población a sus nuevas funciones.
"A los patrulleros
de la comunidad ...los tiraban en pozos con agua, por uno, dos,
tres días para que cumplan el servicio y lo sacan otra vez.
Los campesinos debían pedir permiso al Ejército para
poder trasladarse a trabajar a la Costa. Si las personas no regresaban
en el plazo estipulado, las castigaban los del destacamento militar
de Tzalbal. También si iban de compras debían llegar
en tiempo, si no llegaban a la hora en punto entonces los castigaba:
"Si no vienen a la hora en punto pues castigo". Y nos vamos a hacer
compras y nos regresamos otra vez y cuando venimos a presentar,
venimos a dar nuestro tiket, "aquí, ya venimos". "Haber su
tike", chequea en el cuaderno que estamos presentes. Si no estamos
cuando llega la hora, para eso está el hoyo, o a traer leña,
eso es el trabajo, o a lavar la ropa".15
571.
La reeducación comenzaba muchas veces con
un acto de tortura pública frente a toda la comunidad, con
la intención de que sirviera de escarmiento a los demás
habitantes y cumplir los objetivos de las operaciones psicológicas.
"Llegó
el Ejército a la aldea, a buscar a 24 personas, sospechosas
de ser organizadoras de la guerrilla. Dijeron que si estas personas
no se presentaban voluntariamente, masacrarían a toda la
aldea. Detuvieron a 16 personas, las desnudaron completamente y
les pusieron capas y las llevaron descalzas con rumbo a San Miguel
Acatán. Llegaron a un lugar que se llama Nubilá. Allí
las sometieron a la capucha de gamezán,16
los obligaron a cavar su propia fosa y al terminar los fusilaron.
Fueron enterrados en la fosa que habían cavado".17
"Este hombre había
sido guerrillero, pero, después se presentó a la zona
302 y empezó a denunciar gente. Llegó con la cara
tapada pero lo reconocieron por la voz. Comenzó a señalar
a los hombres. Entonces encerraron a estos hombres en la cocina
de la iglesia, les quemaron los pies y la espalda. Los colgaron
boca abajo, de los horcones y gritaban, "usted es guerrillero",
cortaban el lazo y los dejaban caer. A otros los colgaban de los
brazos. Así los torturaron toda la noche en presencia de
todos los hombres de la comunidad. Al día siguiente estos
hombres fueron amarrados a un poste y fusilados delante de los demás.
Obligaron a los patrulleros a enterrarlos. El oficial les
advirtió a los sobrevivientes "que no les pongan cruz, que
no los entierren", porque estos cabrones no merecen".18
Los métodos de tortura
572.
Los métodos
de tortura utilizados en Guatemala pueden ser clasificados en físicos
y psicológicos. La tortura se aplicaba obedeciendo diferentes
pasos. Luego de la detención,19
se continuaba con el "ablandamiento" de la personalidad, para que
en la etapa siguiente fuera interrogada aplicándole distintas
técnicas posteriormente las víctimas eran generalmente
ejecutadas o convertidas en colaboradores del Ejército, fase
en que eran reclutados.
573.
En algunas ocasiones
la tortura concluyó con la liberación de las víctimas.
En casos se obligaba a los prisioneros a firmar documentos en donde
declaraban que no habían sido torturadas o prestaban confesiones
judiciales en que admitían haber perpetrado algún
delito. Se les amenazaba para que no interpusieran ninguna acción
judicial, o se les conminaba a abandonar el país.
574.
Para extraer efectividad
del "ablandamiento" se conducía a la víctima en una
situación de total aislamiento e indefensión. Eran
trasladadas a un destacamento o cuartel militar u otro centro de
interrogatorio, que podía ser una casa de seguridad de miembros
del Ejército o de sus colaboradores confidenciales, comisionados
o patrulleros civiles. El clima humano de total impotencia en que
se doblegaba a las víctimas es expresada por este sobreviviente:
"Yo empezaba a
pensar una cosa: "Ahorita, ¨qué hago para que me mate, qué
hago?", pero en la tarde ya cambié de ideas, no. Yo hago
esto día y noche, uno va pensando, porque acuérdese
que uno no está como un preso así público de
que se abre un juicio o de que digan, aquí tenemos capturado
a un guerrillero. Ahí lo tienen oculto pues, ahí podían
hacer lo que se les daba la gana...".20
575.
Otro detenido señala que eran tantos los
sufrimientos que deseaba morir, pero sus torturadores no lo dejaban:
"Yo lo que quiero
es que se sepa la historia de los sufrimientos que la gente inocente
sufrió en manos del Ejército en ese destacamento (Playa
Grande). El considera que muchos (detenidos) querían morir,
por tanto sufrimiento, pero no los dejaban. Si alguien se ponía
muy mal, lo curaban y volvían a torturarlos".21
576.
La negación
sistemática de información a los familiares o personas
que reclamaban por la detención arbitraria, mantenía
el aislamiento y la indefensión de las víctimas. Los
torturadores, militares en la mayoría de los casos, amenazaban
con hacerles correr la misma suerte. Por ejemplo, en el cuartel
de Playa Grande un soldado le dijo a un grupo de mujeres que reclamaban
a sus esposos e hijos, "que si no se marchaban las iba a amontonar
[asesinar] en la calle".22
577.
El ánimo de
obtener ganancias ilícitas derivadas de robos a las víctimas,
realizar venganzas personales, extorsionar a los miembros de la
comunidad o cometer abiertamente otros actos delictivos llevaba
a denunciar a las personas como guerrilleros y a torturarlas. El
poder que se confirió a los comisionados militares, "orejas"
o confidenciales, los especialistas de la G-2, los patrulleros civiles
y, sobre todo, a los oficiales G-2 era una fuente constante de abusos
contra la población, indefensa frente a estas autoridades.
"Oscar y José
(especialistas G-2) procedieron a revisarme exhaustivamente para
encontrar el dinero o los anillos que habían visto anteriormente.
Oscar sabía que yo tenía un anillo, él ya me
había arrancado mi reloj y me había intentado quitar
el anillo. No salía, así que alguien se ofreció
a traer un cuchillo para cortarme el dedo. Afortunadamente, Oscar
fue a traer un poco de jabón y tras media hora de duros esfuerzos
él logró sacar el anillo".23
El "ablandamiento"
578.
El "ablandamiento"
consistía en algunos días de violencia brutal y sistemática,
durante los cuales las víctimas se veían forzadas
a pasar muchos horas encapuchadas o de pie. A menudo varios detenidos
que respondían a estas características fueron sometidos
a golpes o puntapiés. Durante varias jornadas no se les permitía
dormir, no se les daba nada de comer o beber, y debían hacer
sus necesidades fisiológicas en la ropa que llevaban puesta.
En otras ocasiones, a las víctimas se les obligaba a comer
sus propios excrementos o los excrementos de los soldados, y a tomar
orines. También se conocen casos en que se les proporcionaban
bebidas con psicofármacos.
579.
El propósito
consistía en humillar a la víctima, agotarla física
y psicológicamente, de modo que cuando llegara el trance
del interrogatorio, su personalidad estuviera completamente anulada
y se facilitara la tarea del torturador. La víctima quedaba
desorientada sensorialmente por completo, sin noción de tiempo
y de espacio.
580.
Los centros de interrogatorio
de las unidades militares contaban con instalaciones preparadas
especialmente para cumplir estos fines. Eran calabozos, pozos con
agua, retretes, fosas con cadáveres. La sola permanencia
en estos recintos suponía una tortura permanente y agotadora
que podía volver demente a la víctima. En la base
militar de Playa Grande:
"Había
celdas especiales construidas totalmente de lámina, que eran
sumamente calurosas en el verano, y en el invierno se llenaban de
agua. También habían hoyos y piletas cubiertas con
láminas, y donde en invierno se llenaban de agua. Los detenidos
defecaban en este lugar, por lo que había un hedor permanente
en el ambiente".24
Otro detenido cuenta
cómo fue la detención y describe el proceso de "ablandamiento":
"[Y]o me encontraba en mi casa cuando llegó un grupo de
hombres que se cubrían la cara con gorros pasamontañas,
golpearon las puertas de mi casa y maltrataron a mis niños,
me quemaron los pies y pusieron en un rincón a mi esposa,
luego a mí me golpearon, me tiraron al suelo, me vendaron
los ojos y me encadenaron de pies y manos ... En el destacamento
me metieron en un hoyo. Allí me estuvieron acusando de guerrillero.
Ahí les decían a todos los que estaban detenidos "reconozcan
a sus tatas guerrilleros". Querían que les dijéramos
dónde vivían los guerrilleros que conocíamos,
yo me puse serio y fuerte, en ningún momento perdí
la esperanza de salir libre, hasta me puse contento y les decía
a mis compañeros que se pusieran contentos para que no nos
mataran, claro que yo tenía miedo, esa mañana me fueron
a traer al hoyo donde me tenían y me llevaron al cuarto oscuro
que estaba hecho de madera y de láminas viejas, me comenzaron
a torturar, me pusieron electricidad en los pies, me puyaban el
estómago y la espalda, algunos estaban fumando y apagaban
sus cigarros en mi cuerpo, yo no decía nada, al contrario,
yo les mentaba la madre y metieron mi cara dentro de un saco de
cal, me volvieron a llevar a la fosa, pero esta vez estaba llena
de mierda, y a cada media hora llegaban al hoyo, nos sacaban y nos
interrogaban y nos decían: "Hijo de la gran puta, decime
donde están tus padres guerrilleros". En ese hoyo me tuvieron
tres días, me quitaron el agua y la comida".25
581.
Las fosas donde tiraban
los cadáveres, en las unidades militares, también
se empleaban como lugares de detención, para mortificar a
los detenidos, torturándolas con el espectáculo de
los restos de las personas que con anterioridad habían sido
ejecutadas en las bases militares. Esta fue la experiencia de Juan,
secuestrado por soldados del destacamento militar de El Chal, Santa
Ana, El Petén.
"Encerrado en
un casa oscura donde había más gente, sin darles de
comer, ni beber, donde incluso había cadáveres ya
engusanados de gente que mataban y ahí la dejaban".26
Igual experiencia vivió otro testigo en
la Base Militar de Huehuetenango:
"Fue sacado, por
la noche de su casa, en San Antonio Huista y llevado a la Zona Militar
de Huehuetenango. Lo tenían en un cuarto de tres varas cuadradas,
el cual era cuidado en todo momento por tres soldados. En ese cuarto
lo tuvieron amarrado, con la boca abajo. No le daban comida y sólo
un poco de agua. Estaba descalzo y semidesnudo. Le amarraron las
manos con mucha fuerza, por lo que se le hincharon las manos y los
brazos, lo que le provocaba dolor y sensación de adormecimiento
en las manos. Fue golpeado y sometido a muchas torturas. En la celda
estaban los restos del pantalón y la camisa llenos de sangre,
del señor Guillermo Camposeco, quien también fue secuestrado
en San Antonio Huista".27
582.
Al encierro en fosos o cuevas de los torturados,
se sumaba la privación de sueño y de alimentos:
"Llegamos a un
destacamento... en la Aldea Las Marimbas y allí nos metieron
... ahí tenían como una cueva, un hoyo, así
para abajo la tierra, y la entrada era como de éste ancho,
me metieron y ahí me dejaron en la noche, ...medio sentado,
(sic) arrecostado, un poco sentado, así de lado. Amaneció
bajo la misma forma, bajo presión, amenaza de muerte y de
que me están presionando y que quieren información
y todo, ahí me tenían no recuerdo cuántos días
estuve encerrado, son como cinco o seis días... Un soldado
me dijo, "trate la manera de descansar, duerma". Me sentí
un alivio ...media hora después me vuelven a despertar. "¨Qué
estás haciendo?", "Nada". "¨Verdad que estabas durmiendo?,
aquí nadie duerme". Miraban que yo intentaba dormir, ya llegaban,
ya como dos, tres, cuatro días que por tensión, por
los golpes, no podía dormir, y al mismo tiempo estaba agotado,
estaba cansado pero no podía dormir, entonces cuando ellos
miraban que yo me empezaba a dormir me llegaban a patear; "que aquí
no se duerme".28
583.
La privación
de sueño se lograba a través de simulacros de fusilamiento
de las víctimas. En la Zona Militar de Puerto Barrios, un
grupo de dirigentes sindicales fue torturado durante todo el día.
"Durante las noches
eran sacados de sus celdas y enseguida les tiraban disparos que
resultaban no ser verdaderos; éstos simulacros de ejecuciones
eran realizados todas las noches e iban acompañados de interrogatorios
sobre la actividad en la Bananera".29
584.
Los métodos de "ablandamiento" iban acompañados
invariablemente de privación de alimentos y bebidas; se humillaba
al máximo a las personas para "recuperarlas".
"[D]oce días
estuvimos amarrados bajo los palos en el cementerio, sin comer.
Preguntaron si queríamos café. "Sí", decíamos
nosotros. Estabamos vendados y empezaron a orinar en nuestras bocas".30
"Cuando muchos
días se ha aguantado el hambre, se quita ... pero duele el
estómago y uno como que se embola ... La comida era así:
un tamalito en la mañana y chocolate con orines, en la tarde
nos llevaban una palanganita con popó y nos obligaban a comerlo,
si no lo comíamos nos lo tiraban a la cara".31
585.
Los soldados se burlaban
de que los detenidos tenían que comer su propios excrementos
y orines.32 Otro
testimonio confirma lo anterior:
"Cuando les ofrecían
la comida, primero los soldados defecaban y luego eso era lo que
les ofrecían. Cuando pedían agua les daban orines".33
La interrogación
586.
En Guatemala se aplicaba a las víctimas
de tortura distintos métodos que mezclaban la tortura física
con la tortura psicológica, acompañados de humillaciones
y técnicas de desorientación sensorial.
La tortura
física
587.
Entre los métodos
de tortura física empleados con frecuencia se encontraban
golpes sistemáticos, cortes y/o heridas, privación
de sueños y/o alimentos, torturar o matar a otros en su presencia,
quemaduras, suspensión y/o colgaduras, asfixias y/o inmersiones
y otras como tortura sexual, tortura eléctrica, tortura farmacología
y tortura dental. (Véase Gráfica 2).
Gráfica
2
588.
Los golpes sistemáticos
consistían en un tipo de tortura en que la víctima
recibía golpes inferidos en la plantilla de los pies con
palos, cañas o alambres. Otros tipos de golpes sistemáticos
puede propinarse en ambos oídos al mismo tiempo, en puntos
de fracturas anteriores, puñetazos en el vientre, etc.
"Me llevaron a
un cuarto como oficina donde se encontraban otros oficiales militares
y ahí me empezaron a interrogar sobre información,
bajo golpes y todo, ahí me amarraron las dos manos contra
la pared que si yo daba información inmediata no me matarían,
pero así me seguían golpeando con un bloque de ese
de construcción, aunque ya en ese momento, eso si, de tantas
cosas o el susto quizá, ya no sentía yo los golpes,
y llega el otro que había participado en mi captura ... que
era el Jefe de la G-2 ... en San Marcos, junto con el comisionado
del Municipio de San Pablo, llegaron y dijeron de que yo ni a lo
bueno ni a lo malo estaba dando información y agarraron un
no sé qué es, tarro o bambú, lo que hicieron
fue empezar a golpear los dedos de mis pies, eso sí me acuerdo,
me hicieron llorar. Me hicieron gritar, no podía defenderme,
ni correr porque estaba amarrado y colgado contra la pared ...".34
589.
La tortura sexual
consistía en violencia directa en los órganos genitales,
en la forma de violación sexual por animales, con botellas
o porras, y golpes o corriente eléctrica aplicada a los órganos
genitales. Se aplicaba tanto a hombres como a mujeres.
590.
Según los
testimonios recibidos por la CEH las mujeres por lo general se les
interrogaba desnudas. La forma más común de violencia
sexual utilizada contra las mujeres era la violación sexual.
Incluso se llegó a practicar de manera masiva, porque les
causaba mucho dolor a las mujeres. Un miembro de la G-2, al ser
preguntado sobre qué les hacían a las mujeres, contestó:
A las mujeres,
[riendo] "¨Qué no les hacíamos? Los oficiales iban
a hacer sexo con ellas. Se les hacían torturas psicológicas,
quemas de cigarros en los senos".35
"Mire, cuando
fueron a capturar a las comunidades, cuando no estaba el esposo
llevaban a las mujeres... definitivamente las violaron, el Ejército
las violó ... era chiste para todos, soldados y oficiales
...se burlaban, se reían porque violaban a las mujeres".36
Una mujer que trabajó
forzada para el Ejército, señaló: "Fuí
obligada a ver cómo torturaban y mataban a la gente. Para
que no me reconocieran me ponían una capucha ... Tuve que
ver cosas malas. Los soldados siempre violaban a las mujeres, los
de la G-2 sacaban a la gente y la mataban".37
591.
Una consecuencia de las violaciones sexuales de
las mujeres era la difusión y el contagio de enfermedades
venéreas:
"[L]a violaron
varios soldados ... allí los soldados son "shucos".38
... Los soldados de tropa salen con las mujeres de la calle y con
muchas enfermedades venéreas, según dicen que un soldado
tenía esa enfermedad y se la pegó a la muchacha, tenía
la pobrecita ...los soldados que no sabían que ella estaba
enferma hicieron uso de ella y los contagió".39
592.
Las violaciones sexuales a hombres, a través
de la introducción de objetos, también fueron utilizadas
como tortura.
"A los tres días
de haber sido capturado por la G-2, su cuerpo apareció en
una playa entre los límites de Zacapa e Izabal. Apareció
con una nota que decía "nunca había conocido un hombre
que de verdad fue un hombre". Su cuerpo tenía señales
de cuchillo, muchas partes tenían marcas de quemaduras, le
habían quitado la piel de sus pies, y su cabeza estaba aplastada
por una piedra. El médico que hizo la autopsia confirmó
que fue agredido sexualmente".40
593.
Los choques eléctricos
provocaban reacciones convulsivas en extremo dolorosas. Los cables
eléctricos se colocan en las zonas más sensibles del
cuerpo como son las orejas, la lengua, las encías, las yemas
de los dedos, los dedos de los pies, los órganos genitales
y los pezones. Un ex soldado observó como torturaban con
electricidad: "Un día llegó el capitán de
la S-2 desde temprano estaba allí. El comandante del destacamento
del Puente Xaclbal era [un] mayor ... El capitán de
la S-2 platicaba con la señora y el mayor. Como a las tres
de la tarde la metieron en un cuarto ... y como había luz
eléctrica la desnudaron y comenzaron a ponerle cargas eléctricas,
la señora gritaba. A las siete de la noche la metieron en
un jeep donde iba el mayor y el capitán S-2 y la llevaron
bajo el puente del río Xaclbal donde la mataron y tiraron
al río".41
594.
También se aplicaron cables eléctricos
en el ano o en los genitales de los hombres:
"Me llevaron,
me sacaron la camisa, me quitaron el pantalón y agarraron
el suéter de uno de los oficiales, me metieron la manga del
suéter en la boca y me agarraron ... "aquí nos va
a decir la verdad" .... Cuando vi, agarraron un cable, lo metieron
en el tomacorriente ya que ahí hay un congelador y enfriador,
me empezaron a poner toques eléctricos con hielos y todo,
yo no conocía de que es toques eléctricos, me sentía
todo así, que no es igual que un golpe, me acuerdo que poco
a poco iba muriendo. "Esto pasa por no decir la verdad ... por no
decir la verdad, ésta es tu suerte ahora". Y el otro dice,
"súbele, súbele más al alambre pues". Y me
pusieron los alambres en los testículos. Yo me acuerdo que
pegaba de gritos y el grito que se oyó afuera y llega el
coronel ..."ya, ya estuvo, porque todavía están las
cocineras y ellas escucharon...".42
595.
Una víctima
torturada en la ciudad de Guatemala relata que lo llevaron a un
cuartel militar donde lo tuvieron 17 o 18 días, sin alejarse
de la ciudad capital. Recuerda una pila en el centro del patio,
alrededor del mismo corredor rodeado de cuartos. Uno de ellos era
la sala de tortura, siempre había luz eléctrica encendida.
Los tres primeros días fueron los más duros. Primero,
le tuvieron atado con lazo y después con esposas dentro de
un baño. Los interrogatorios y torturas eran muy duros. El
siempre argumentó que únicamente era asesor sindical.
Le pusieron una pieza de cuero alrededor del cuerpo desnudo y le
dieron toques eléctricos en una sala donde había unas
30 personas que esperaban turno para la tortura. Los toques eléctricos
le alzaban del suelo todo el cuerpo. Se desmayó y antes pudo
vislumbrar cómo alguien le ponía una inyección
a la altura del corazón para reanimarlo.43
596.
Otra persona que
fue torturada en la base militar de Playa Grande indicó:
"Me acostaron en una cama con alambres, encendieron una planta
y conectaron unos alambres, después sólo me retorcía
del dolor".44
597.
La técnica
de asfixia fue más empleada en los procedimientos de interrogatorio,
por la facilidad con que podía ser aplicada sobre la víctima.
La sofocación podía ser provocada a través
de distintos métodos, como sumergir a una persona en agua,
en excrementos u orines, o en otras ocasiones a través del
"garrote", que consistía en aplicar a la víctima torniquetes
en el cuello. La más popular de todas las técnicas
de asfixia era la capucha de insecticida gamezán.
598.
En junio de 1963
un estudiante de Derecho fue detenido por la Policía Judicial
al medio día en la 2da. calle, entre 3¦. y 4¦. avenida de
la zona 2 de la ciudad capital. Estuvo en la penitenciaría.
Cuando lo entrevistaron contó que le habían puesto
la capucha de gamezán, que lo metieron en la pila electrizada,
y lo violaron; esto lo afectó mucho. "Debido a lo que
había sufrido se distanció y comenzó a beber
licor".45
599.
Otra víctima fue detenida el 3 de febrero
de 1983 en la Calzada Aguilar Batres, en la 21 calle de la zona
11 de la ciudad capital.
"Sus captores
lo vendaron y lo llevaron al Departamento de Investigaciones Técnicas
(DIT), de la Policía Nacional en donde lo encerraron en el
servicio sanitario, hasta que lo trasladaron a otro lado, posiblemente
un centro de interrogatorio de prisioneros políticos del
Ejército. La operación fue dirigida por la G-2 y ejecutada
por [un] capitán. A las trece horas iniciaron el proceso
de interrogatorio y tortura acusándolo de pertenecer al PGT.
Los torturadores utilizaban apodos como el Gato, el Macaco, el Marían,
quienes trabajan ahora como pilotos en la Policía Nacional.
Las torturas acompañadas de interrogatorio duraron desde
el 3 de febrero hasta el 24 de abril del mismo año. Los interrogadores
eran militares. La primera semana le aplicaron las siguientes torturas:
lo asfixiaban con llantas, lo ahogaban en un tonel de agua, lo colgaban
de un lazo colocándole una venda y una capucha con gamezán".46
600.
En otro testimonio, 16 personas fueron capturadas
por una patrulla del Ejército y conducidas al destacamento
militar en la Playa de El Estor, Izabal.
"Llevaron a cuatro
de ellos que hablaban español al cementerio de El Estor.
Allí tenían otro puesto para castigar gente. Después
de unos días llevaron a los demás al cementerio donde
todos fueron torturados e interrogados... Pusieron bolsas de cal
a todos. Con patadas y palos los estuvieron golpeando toda la noche...".47
En San Andrés
Sajcabajá: "el Ejército convocó a
una reunión para organizarlos a realizar patrullaje en la
comunidad, tres horas después, se encontró con los
patrulleros de Chinique, los cuales sin motivo alguno lo sujetaron,
atándole las manos hacia atrás, ...lo llevaron al
destacamento militar. ...Estando ya en ese lugar, empezaron a golpearlo
y lo interrogaban sobre sus compañeros, constantemente lo
golpeaban en la cabeza y en muchas ocasiones perdió el conocimiento
... lo amenazaban con un puñal diciéndole que ...
lo iban a degollar. Al no responder, le colocaron un lazo en el
cuello, lo colgaban, cuando veían que estaba a punto de morir
lo bajaban, dándole tiempo para que se recuperara ...Uno
de los soldados le ofreció dinero con tal de que dijera quiénes
eran los demás guerrilleros. El les manifestó que
no podía responderles en vista de que no sabía. Le
colocaron una bolsa plástica en la cabeza amarrándosela
en el cuello con tal de asfixiarlo. Constantemente cambiaban a la
pareja de soldados que lo torturaban y cada quien tenía su
propio procedimiento de torturar. Llegó un momento en el
que ya no soportaba, por lo que pidió a los soldados que
lo mataran ...".48
"Como a las 10
a.m. entró el Ejército a la casa de la víctima.
Lo golpean, acusándolo de ser miembro de la guerrilla y con
la culata de sus armas le golpean el estómago. Le interrogan
sobre nombres de compañeros y dónde esconden sus armas.
Al no responder le aplican un torniquete en el cuello y lentamente
lo aprietan; al ver que se pone morado, lentamente se lo aflojan.
Las torturas duran desde las diez de la mañana hasta las
seis a siete de la noche. Otro compañero de la comunidad
es igualmente secuestrado. La esposa es violada por quince soldados,
en presencia del cónyuge, quien en ese momento es colgado
debajo de un árbol".49
601.
En las torturas se
utilizó la técnica de quemaduras aplicando cigarrillos,
leños encendidos o cualquier otro objeto que podía
causar ardor o quemar la piel de la víctima. Los torturadores
combinaban esta técnica con formas de tortura sexual, por
lo que aplicaban los instrumentos en los órganos sexuales
de la víctima o en otros lugares especialmente sensibles
como la espalda, las plantas de los pies o el rostro. Algunos cadáveres
que eran botados en las vías, presentaban generalmente señales
de tortura por quemadura: "Los ojos de Alberto estaban completamente
deformados, parecía como que le hubieran vertido agua caliente
y sus párpados estaban muy quemados".50
A finales de 1982,
el Ejército capturó a Matías en su casa, juntamente
con su esposa. A su esposa la obligaron a trabajar en la base militar
y a Matías lo llevaron a las montañas de Petén,
donde le tuvieron cerca de dos meses. Le quemaron la planta de los
pies con cigarros, lo obligaron a caminar sobre espinas con los
pies descalzos. Cuando el Ejército descubrió que era
una persona fuerte, "lo trabajaron para que colaborara
con el Ejército".51
"El comisionado
... denunció a la víctima, de San Pedro Necta, de
dar comida a la guerrilla. La denuncia era falsa, y el motivo verdadero
fue que Gaspar se había negado a venderle el maíz
fiado en una oportunidad. ...Cuando él llegó a su
vivienda, ya varios patrulleros y soldados estaban robándose
las tejas y preparando el fuego. También robaron unos 70
quintales de maíz y a él le quitaron 500 quetzales
que llevaba en la bolsa. Después lo estuvieron dorando en
un palo como desde la una hasta las dos de la tarde".52
602.
En algunas bases
militares funcionaban hornos donde quemaban a las personas. Dice
un testimonio relatado por un refugiado en México, sobreviviente
de una comunidad:
"[E]l Ejército
de Guatemala incursionó al campamento de refugiados de Santa
Marta, en 1983. El Ejército logró capturar a tres
refugiados y luego los llevó al destacamento en Ixquisis,
San Mateo Ixtatán, Barillas. Allí les torturaron,
los pusieron en un horno de cardamomo, donde les quemaban cada día
poco a poco (en fuego lento). Esto duró unos tres días.
Las víctimas estaban en muy mala condición, con muchas
quemaduras. El cuarto día obligaron al hijo a matar a su
propio padre con un machete. El hijo lo hizo para terminar con los
sufrimientos del padre. Después de esto, los soldados mataron
al hijo con sus armas de fuego".53
603.
El "colgar" a una
persona era una técnica por medio de la cual se enganchaba
por lo alto a la víctima y se la mantenía suspendida
por horas, en una posición antinatural. Esto provocaba dolores
intensos y permanentes, impedía dormir, era un sufrimiento
extremo que no requería ningún esfuerzo por parte
del ejecutor. Una persona torturada en la Zona Militar de Santa
Cruz de Quiché dice:
"...[M]e sacaron
nuevamente y me regresaron al salón, a la galera y me metieron
a un cuarto al lado de éste, anexo al salón por una
puerta, ahí me metieron con los ojos vendados y me pusieron
grilletes, uno en cada mano y otro en los pies, y me pusieron en
una litera doble, ahí estuve tres meses ... Perdí
la fecha. Estuve tres meses en ese cuarto, donde mantienen a los
secuestrados, a los prisioneros. ... La forma de castigo era estar
colgado sobre el aire desde la misma cama, esa fue la posición
durante 30 a 40 días".54
604.
El "colgar" a una persona era acompañado
generalmente de golpes en áreas como la zonas genitales,
o el vientre, y hacía más doloroso el castigo en esas
partes del cuerpo, como lo evidencia el siguiente caso.
"Los
delatores vestidos de civil gritaron entonces que los Ixbalan y
los Chiviliu (todos eran menores de edad, e incluso uno tenía
10 años) eran guerrilleros, ...los amarraron fuertemente
y los llevaron con golpes al destacamento militar de Panabaj. Los
comenzaron a torturar para que dijeran dónde se encontraba
el campamento de la columna guerrillera Javier Tambriz, siendo acusados
ante los oficiales militares ...ambos paramilitares ...Ante la negativa
fueron golpeados con salvajismo, les ataron la muñecas y
los tobillos; fueron colgados del techo dejando el vientre descubierto
y colgando como si fueran hamacas. Fueron pateados toda esa tarde
y la noche, en el abdomen y los órganos genitales. Los torturadores
se turnaban, tres a la vez, a los quince minutos estaban bañados
en sudor. A la mañana siguiente entró un nuevo turno
de torturadores. Tras varias horas de estar suspendidos y golpeados
los descendieron al suelo. En tono de burla les dijeron: "Pobrecitos,
muchá, Tienen frío. Pobrecitos". Y burlándose
más dijeron: "Bueno, huecos, traigan los ponchos para nuestros
invitados porque tienen frío". Acto seguido entraron grandes
troncos de árboles y juntándolos los pusieron encima;
sobre ellos tendieron unas colchonetas y sobre éstas se tendieron
varios soldados, debidamente abrigados. Así, tuvieron que
soportar a los soldados por varias horas".
"José fue
bajado dos veces al llamado "Paredón", en donde lo "fusilaban".
Luego, entre insultos y preguntas, era retornado al sitio del suplicio
físico. En el transcurso de la tortura, les vendaron los
ojos y les introdujeron sendos lienzos empapados en aceite y tierra,
en la boca. Al día siguiente llegó el teniente y dio
la orden de descenderles y desatarles y les dijo: "Ya vino su familia
a buscarles, muchá. Y ya les dije que a ustedes les secuestró
la guerrilla y les torturó y que nosotros los rescatamos;
así que coman lo que quieran. Vengan a comer, muchá!".
Nadie pudo comer, sus manos se encontraban extraordinariamente hinchadas
y eran incapaces de sostener el tazón, y aunque fueron ayudados
por los soldados no pudieron tragar debido a que tenían cerrada
la tráquea de los golpes, la sangre y el dolor. No podían
caminar, por la tremenda inflamación de sus pies y el dolor
insoportable de sus testículos".55
605.
El empleo de sustancias,
drogas o medicamentos que producían graves trastornos de
la percepción o distorsión de la realidad fue otra
técnica de tortura. Algunas de estas drogas producían
fuertes dolores internos y otras producían un estado de semi-inconsciencia,
que volvía más fácil obtener la cooperación
de la víctima.
606.
El uso de drogas
sobre gran número de detenidos es confirmado por el estudio
del Servicio del Centro de Información del Estado Mayor Conjunto
de los Estados Unidos en el cual se indica: "Efraín Bámaca
Velázquez fue interrogado durante su estancia en la Zona
Militar número 18 (San Marcos) principalmente por el G-3
de la Zona, ... y el G-2 ... Estos oficiales fueron asistidos en
los interrogatorios por dos doctores militares no identificados
asignados a la enfermería en el Cuartel de la Zona Militar
18. ... relató que los doctores le proveyeron de las drogas
necesarias que eran usadas en los interrogatorios".56
607.
El uso de la tortura
farmacológica también fue descrito por Emeterio Toj
Medrano, en la Zona Militar de Huehuetenango.57
Un ex especialista del Ejército también describió
este método.
"[Recién]
Llegado, los altos militares de Huehuetenango que eran médicos,
por ejemplo, ... era coronel, médico y cirujano, este señor
les inyectaba no sé qué ácidos a la gente que
llevaban, de los que supuestamente eran guerrilleros, al hospital,
como él era el jefe del hospital, no sé qué
ácidos les inyectaba y los mataba. Luego decían que
no aguantó la operación ...".58
608.
La mutilación
de miembros, los dedos de los pies o de la mano, la propia mano
entera, o partes de la cara, o la lengua, era algo común
a muchos torturados. Sobre todo arrancar la lengua, los ojos, era
una práctica común y los cadáveres eran botados
posteriormente en las calles o en las plazas para infundir terror.
La mutilación de los órganos sexuales de los hombres
fue aplicada sistemáticamente. Esto aconteció en la
finca Chacayá, Santiago Atitlán, contra un grupo de
campesinos.
"Las víctimas
aparecieron al día siguiente botadas a lo largo del camino
entre Godínez a Patzún, aproximadamente a 30 kilómetros
de los hechos. Las víctimas aparecieron con signos de tortura,
les habían arrancado pedazos de sus cuerpos ... También
les habían quitado toda la piel de las plantas de sus pies
y tenían heridas de machete en la cabeza. A otro le habían
cortado sus genitales y se los pusieron en la bolsa de la camisa.
A otro le quitaron los ojos y se los pusieron en la bolsa. Al pastor
le habían quitado toda la piel de su cara, fue pelada. El
acta de levantamiento de cadáver del señor José
Chicajau elaborada por el juez de paz, señala que éste
presentaba quemaduras en el abdomen y en ambos pies, muchos golpes
amoratados en distintas partes del cuerpo".59
609.
Un grupo de mujeres que fueron torturadas en el
Cuartel de Reservas Militares en Santa Cruz del Quiché, indicó:
"Las llevaron
a una habitación chiquita, obscura, se sentía que
había más gente, sólo se quejaban. Poco a poco
pudieron distinguir a varios hombres que tenían cortados
pedazos, de nariz, orejas, dedos ...".60
610.
En otro caso, a unas personas organizadas en el
CUC, cerca de San Juan Cotzal, los llevaron amarrados a la Finca
San Francisco.
Allí concentraron
a la población para que presenciaran la tortura. "A Manuel
... le cortaron una oreja y le obligaron a comérsela delante
de toda la gente. Después de torturarlo y amputarle diferentes
miembros" se lo llevaron a un pinal camino a Cunén, a la
salida de la finca como a un kilómetro. "Allá lo terminaron
de matar haciéndolo puros pedacitos, con machete". Los restos
quedaron en el lugar sin enterrar.61
611.
Arrancar las uñas fue otra recurrente tortura.
"[A] Juan Tomás,
Matías Tomás y Manuel Tomás, los soldados sacaron
un puñal, les sujetaron las manos y les empezaron a sacar
una por una las uñas. Los gritos de dolor eran muy fuertes
y les ordenaban a las víctimas que confesaran su participación".62
612.
Otro tipo de tormento físico era la tortura
dental, consistente en extraer de forma brutal piezas dentales de
la víctima:
"A Jesús
le comenzaron a golpear en la boca hasta romperle los dientes, luego
se los sacaron con cuchillo y se los iban haciendo tragar, de uno
en uno, mientras lo interrogaban sobre los nombres de sus compañeros
guerrilleros. Finalmente el oficial, enojado porque no le decía
nada le agarró la lengua y amenazó a Jesús
con cortársela, mientras volvía a decir que dijera
los nombres. Unos soldados sacaron un palo donde tenían colgadas
una fila completa de lenguas y le dijeron: "La tuya será
la próxima". Golpearon fuertemente a Jesús y luego,
le cortaron la lengua...".63
La tortura psicológica
613.
Aunque resulte difícil
comprender el horror implícito en los métodos empleados,
la tortura psicológica destruye la personalidad de la víctima.
Algunos de las técnicas aplicadas en este campo fueron las
siguientes.
614.
La privación,
método que consiste en impedir a la víctima todo estímulo
sensorial, como el sonido y la luz, el sueño o todo contacto
social. A menudo se combinan ambos sistemas. La víctima puede
ser incomunicada en una celda que mide tan sólo 2 por 1,5
metros, sin luz o con luz encendida constantemente. No tiene donde
lavarse ni puede ir al baño, por lo que no le queda otro
recurso que hacer sus necesidades en la celda. Pasa días
sin dormir y se quiebra su resistencia; la falta de relación
con el resto del mundo le hace perder toda esperanza y le produce
desesperación y depresión; algunos llegan incluso
a sufrir alucinaciones.
615.
Cuando el Ejército
tenía la intención de recuperar a una víctima
para obligarle a trabajar en favor de la causa militar, desarrollaba
este método; por ejemplo, una joven superviviente, objeto
de múltiples ultrajes de carácter sexual infligidos
por efectivos de la G-2 y de las PAC fue sometida a este tipo de
tortura, para después integrarla en Asuntos Civiles del Ejército:
la tuvieron tres meses sin ver la luz del día y la interrogaban
constantemente.64
"Luego que me
llevan ahí me entran y no me detienen para nada allí,
me llevan a un cuartito que estaba totalmente oscuro, estaba pintado
de café o negro, yo no sé exactamente, pero en sus
orillas tenía manchas de sangre y una gota de agua que estuvo
todo el tiempo ahí. Luego me quitan toda mi ropa y me meten
en ese cuartito, yo no sé cuanto tiempo me dejaron ahí...".65
616.
Las víctimas
repetidamente fueron amenazadas de que iban a ser torturados, ejecutados
o insinuando que se iba a buscar a familiares o amigos para torturarlos
en su presencia. La angustia que producían estas amenazas
constituía una forma de tortura en sí misma.
"Entonces ahí
me amarraron de pies y manos con una terrible sentencia oficial
del Ejército, diciendo que "si no decís la verdad,
a las ocho de la mañana te matamos".66
"Me decían
que tenía que colaborar. Acordate que tenés familia.
Sabemos que tenés en México y nosotros no respondemos
por ella. Su vida de ellos depende de que vos colaborés.
Amenazaron de hacerle daño a mi familia y matarme a mí
si yo no colaboraba. No me golpearon, pero las torturas psicológicas
fueron bastante fuertes. Al tenerme encerrado en ese cuarto en la
capital. El cuarto tiene una ventana alta para que entre la claridad
y una cama donde yo dormía. Me tuvieron ahí como 15
días engrilletado".67
En otro caso, detuvieron
a nueve personas, integrantes de ORPA: "Los llevaron a la Zona
[Militar de Santa Lucía Cotzumalguapa] y los interrogaron.
Manuel no me dio detalles, pero sí los torturaron. Le dijeron:
"Mirá si no decís nada, uno por uno los vamos ir matando".
Entonces empezó a dar información, pero no la información
que les interesaba a ellos. Eso fue después, cuando ya ofrecieron
torturarlo, sacarle los ojos, quitarle los dedos".68
617.
Las amenazas hacia la familia o los amigos era
otra variante de tortura, como relata una sobreviviente, quien después
de múltiples tormentos fue liberada.
"Yo ya me [fui]
a vivir con los papás de esta mi amiga y ella, que [fue]
la que me ayud[ó] a salir de ahí [de la cárcel].
Yo pienso que es lo peor de lo que yo había vivido hasta
ahí, porque a diario yo miro los carros de los tipos que
están frente a la casa donde yo vivo. Digo que es el peor
martirio porque con la sensación de que en cualquier momento
podían agarrar a esta muchacha que me había ayudado,
a sus papás, o a sus hijos. Entonces como que era una tortura
y me sentía humillada, porque cada vez que yo salía
los tipos estaban, alguno, ahí".69
618.
Ser forzado a presenciar
la tortura de otros, observando por ejemplo, cómo torturan
a seres queridos, es una vivencia inhumana. A menudo una persona
es torturada hasta morir mientras otros detenidos son testigos impotentes.
"Lo detuvieron,
el 25 de julio de 1967. Fue tomado como teniente de las FAR. Amigos
de él contaron que lo habían visto. ... no dio mayor
información porque salió como loco de oír las
torturas que le hacían a Oscar".70
Después de
haber sido violada, una víctima fue llevada a una sala: "...
Tenían a un muchacho y me dijo que viera lo que iban a hacer
con él, que no sabían si era un ladrón o un
guerrillero, que lo único que sabía era que lo habían
agarrado y lo tenían ahí. Y lo empezaron a torturar
delante de mí. Pasaron no sé cuantos minutos viendo
lo que le hacían al muchacho. Después otra vez volví
a perder el conocimiento".71
619.
Una sobreviviente de torturas que estuvo prisionera
en un centro de torturas a cargo del Ejército en la zona
10 de la ciudad capital, y luego fue trasladada a la cárcel
de mujeres de Santa Teresa, relata:
"[C]uando a mí
me trasladaron a la cárcel de Santa Teresa había una
señora que la habían secuestrado junto con su niña
que tenía como diez años, y a su esposo. Y a esa señora
y a mí nos agarraban a las dos y se llevaban arrastrada a
la niña. Y le decían a la señora: "Ahorita
la venimos a traer para que mire lo que vamos a hacer a su hija".
Nunca le hicieron nada a la niña, pero era la manera de torturar
a la señora. La señora se les tiraba, les suplicaba
y hacía un montón de cosas porque ella les decía
que no hicieran nada a su niña. Cuando yo llegué ahí
a la señora la ponían a que viera lo que me hacían
también. Cuando yo llegué ahí a la cárcel,
yo me acuerdo que la señora me abrazó y se puso a
llorar y me dijo: "Mire las condiciones en las que tienen a mi hija".
La señora era de familia de mucho dinero de ahí de
Guatemala. Su niña era muy linda y la niña se le había
puesto como que había perdido el conocimiento. Actuaba así:
no hablaba, no reaccionaba. La señora le hablaba a la niña
y la niña no contestaba y yo siento que era una de las torturas
peores que la pobre señora estaba viviendo, porque ella me
decía: "Mire en lo que han transformado a mi hija" ...Y ella
también me contaba que lo último que había
sabido de su esposo es que estaba en Pavón y que él
estaba loco, que estaba ya sin pelo, sin nada. Y que él era
bien joven y ... que él estaba loco y que ella echaba en
cuenta que era de todas las torturas que a él le había
hecho, ya que a él también lo habían tenido
junto con ellas y que delante de ella lo torturaban".72
620.
Otra modalidad de
tormento psicológico fue la humillación. Se obligaba
a las víctimas a decir cosas vejatorias o cantar canciones
insultantes sobre sus seres queridos. El torturador se reía
o se burlaba de la víctima, orinaba sobre ella, la obligaba
a comer excrementos.
"El jefe... fue
el hombre que más me humilló y cómo se me va
al olvidar ... Era un tipo vulgar, sin escrúpulos ... fue
el primer tipo que abusó de mí y siempre que lo hacía
lo hacía con vulgaridades, con palabras repugnantes ... Era
un hombre bien vulgar, era un hombre que me dejó impactada,
era el hombre que me iba a sacar y a llevar a los cuartos ... y
era una de los que participaban en amarrarme o recogerme después
de que me habían torturado y era uno de los tipos que más
abusó de mí ... Después me trasladaron a Santa
Teresa, el hombre llegaba a la cárcel a ver, habían
veces que yo lo veía de lejos y siempre se reía con
una sonrisa burlona y me hacía señas vulgares. Una
vez me acuerdo que yo estaba dormida en la celda donde estaba, cuando
sentí que alguien me tocaba y era él. Me dijo que
no me iba a hacer nada, que él era un hombre con escrúpulos,
que qué iban a decir las demás, que si veían
que me estaba haciendo algo ahí, todas iban a querer, me
lo decía con vulgaridades. Yo me acuerdo, él veía
que yo tenía demasiado miedo y llegó varias veces
a la cárcel...".73
La culminación de la tortura: la ejecución
arbitraria de las víctimas
621.
El asesinato de las
víctimas fue en muchos casos la culminación de la
tortura. Una vez que la víctima ya no poseía más
información valiosa, se negaba a cooperar, o cuando se había
capturado a una persona por error, se procedía en algunas
situaciones a ejecutar a la víctima. Un testimonio de un
miembro de las FAR que se incorporó en 1967 a la Brigada
Militar Mariscal Zavala aporta el dato de que desde esas fechas
tenía la consigna de interrogar, torturar, asesinar a los
detenidos y luego hacen desaparecer sus cadáveres.
"[P]or ejemplo
cayó un compañero que le decimos el Veneno Uno ...y
yo estando en Inteligencia pues pude ver como le aplicaron la tortura
psicológica, después la tortura física y después
como lo terminaban ... entonces, primero lo torturaron, lo colgaron
en un árbol y seleccionan a unos que ellos tienen, el Ejército
tiene cierta gente capacitada porque no toda la tropa está
en capacidad de hacer eso sino que ellos seleccionan los más
malos ...y a golpearlos estando maneados (amarrados de las manos),
golpeados de los pies; golpearon al Venenito para terminar con él.
Porque él no murió así de los golpes, sino
que quedó vivo, lo bajaron de la rama del árbol cargado,
y como ya no dijo más entonces lo mataron como a las 12 de
la noche ...le dispararon y no caía, se atrancó a
la pared, entonces vino el oficial y agarró la 45, "ah, vaya
-dijo- sos duro, no" y plam, le pegó en la frente. Y luego,
le echaron leña debajo y gasolina y le prendieron fuego.
Aquel olor de la carne como si fuera carne de res, no más
ni menos, se comenzó a quemar primero el pelo de la cabeza,
los dedos, así las partes más delgada. Lo que no se
terminaba era la parte del fémur, del hueso; se iba encogiendo
la carne para arriba. Primero se iba quemando y como miran que con
la primera tanda de gasolina y cable no se murió, volvieron
a rociar con más gasolina, mas leña... era el trabajo
de la tropa hasta convertirlo en cenizas, así se fue a terminar
el compañero Venenito Uno ...y así desaparecieron
muchos, muchos fueron lanzados en el río Motagua, otros en
otros ríos y siempre y cuando sean ríos grandes pues
los lanzaban".74
622.
Según un testigo
que logró escapar "en el destacamento de Chupol había
un gran hoyo o zanja en donde tiraban los cadáveres y los
incineraban". Otro testigo declaró que en el destacamento
de Chupol pudo "observar una gran zanja en donde hay muchos huesos
de esqueletos humanos".75
623.
Otro ex especialista de la Zona Militar de Playa
Grande afirma que en esa unidad funcionaban crematorios.
"Yo estaba en
el campo de fútbol de la zona. Pasaron recogiendo leña
y de repente nos llegó un olor y humo, fuimos a ver y nos
dimos cuenta que así era, vi cráneos y huesos terminándose
de quemar".76
624.
Un soldado que estuvo
de alta en el destacamento de Choatalúm, Colonia 9 de Septiembre,
Chimaltenango, vio: "como a muchos detenidos que habían
sido secuestrados de sus casas en sus aldeas, los iban ejecutando
y sepultando en el patio del destacamento. Al quedar la tierra removida
sembraban frijol y verduras para que parecieran hortalizas y no
diera sospecha alguna al visitante...".77
625.
Los crematorios y
cementerios clandestinos eran por lo tanto parte integrante de los
centros de interrogatorio, en la medida que era preciso deshacerse
de las personas torturadas y posteriormente ejecutadas. La disposición
de cadáveres, sobre todo en la escala masiva en que se mataba,
era una medida de seguridad de contra-inteligencia para tratar de
evitar que se conociesen los suplicios y asesinatos realizados en
los centros de interrogatorio.
Los responsables
de la tortura
626.
De conformidad con
los testimonios recibidos por la CEH (Véase Gráfica
3), el 88% de los casos reportados de tortura fueron ejecutados
por el Ejército. Los otros cuerpos de seguridad del Estado
ejecutaron actos de tortura en coordinación con miembros
del Ejército, en especial, con integrantes de la sección
de inteligencia.
Gráfica
3
Nota: El porcentaje de cada responsable se calcula
sobre el total de violaciones, sin considerar si su actuación
fue individual o en colaboración con otro.
627.
Otras secciones, actuando combinadamente, por instigación,
o con el consentimiento del Ejército, son responsables de
estas violaciones, en este orden: PAC, comisionados militares y
otras Fuerzas de Seguridad.
628.
El sistema de Inteligencia
militar, encargado de recopilar y registrar información,
fue la estructura interior del Ejército que estuvo más
involucrada en hechos de tortura. Un ex soldado de alta en Playa
Grande, al describir la forma en que se interrogaba explica:
"Los de inteligencia
eran los encargados de sacarle la verdad a la gente, les ponían
una capucha con gamezán, les sacaban los ojos con cuchara,
les cortaban la lengua, los colgaban de los testículos, esa
gente era masacre. El grupo se dividía entre los encargados
de torturar para sacar información (los investigadores y
captores) y los encargados de matar (destazadores)".78
Un ex soldado señaló
sobre este punto: "En el interior de la base militar había
personas que se dedicaban exclusivamente a asesinar y eran conocidos
como "matagente" o destazadores. Eran especialistas de la sección
dos; cuando estos especialistas habían matado a doscientas
o trescientas personas, los mataban. Por eso hay muchos destazadores
que ya no vivieron, sólo unos pocos lograron salir porque
se trasladaron de una actividad a otras".79
629.
El procedimiento
habitual de interrogatorio señalaba que los detenidos debían
ser preguntados brevemente respecto a la compañía
o el batallón para obtener la información de valor
táctico inmediato.80
El interrogatorio minucioso de los detenidos de guerra se localizaba
en la zona militar algunos fueron trasladados incluso a centros
más especializados como la base militar de Retalhuleu; las
diferentes instalaciones de la Dirección de Inteligencia
del Estado Mayor de la Defensa Nacional, como por ejemplo la famosa
La Isla; la antigua Escuela Politécnica o el Agrupamiento
Táctico de la Fuerza Aérea, entre otros.
630.
Emeterio Toj Medrano,
fue capturado en Quetzaltenango, torturado en la sede de policía
local y luego en la base militar de esa ciudad. Dos días
después fue trasladado al centro de la zona militar que tenía
jurisdicción sobre la aldea donde vivía Emeterio (Quiché),
en ese tiempo la zona de Huehuetenango. Después se le internó
en la base militar de Quiché, donde permaneció un
corto tiempo y luego fue conducido a la ciudad de Guatemala, donde
continuó detenido en el Cuartel General de Matamoros, hasta
que finalmente escapó.81
631.
Un documento desclasificado
del departamento de Estado de los Estados Unidos confirma que éste
era el procedimiento ordinario de tratamiento de los detenidos:
"Bámaca fue supuestamente mantenido cautivo en Santa Ana
Berlín durante aproximadamente un mes, donde fue interrogado
acerca de su conocimiento táctico de la ORPA y luego evacuado
a la ciudad de Guatemala para más interrogación...
sobre la ORPA y URNG".82
632.
Otro documento desclasificado
del Departamento de Estado indica: "... Las prisiones clandestinas
siempre han existido en Guatemala. ... cuando los insurgentes son
capturados por el Ejército, ellos eran mantenidos incomunicados
en lugares aislados en diferentes zonas militares, interrogados,
y una vez que el Ejército siente que ha extraído toda
la información pertinente de ellos, ellos son asesinados
y se deshacen de los cuerpos ... Los militares han declarado que
los prisioneros que han sido capturados, en esencia, han sido "volteados"
en favor del Ejército".83
633.
Un caso menos famoso que ilustra con igual crudeza
los interrogatorios que se iniciaban en el destacamento, para proceder
más tarde al traslado a la zona militar, por la aparente
importancia del detenido, es el testimonio que a continuación
se expone:
"Como
a las siete de la mañana cuando me disponía a desayunar,
enfrente de mi esposa fui capturado por un grupo de seis hombres,
quienes llevaban tapada la cara con gorras pasamontañas.
Los vecinos vieron cómo me engrilletaron y me metieron a
mi carro en la parte trasera. Entre varios hombres me iban cuidando,
algunos indicaron que desde un día antes me estaban controlando,
esperando el momento para llevarme".
"Estuve
en el destacamento de San José Ojetenám, en la escuela
del lugar, por tres días. Ahí me golpearon y me preguntaron,
"Vos sos guerrillero" y contestaba que no. Entonces me dijeron,
"vas a decir la verdad cuando te pasemos la luz". Me amarraron los
dedos pulgares de las manos con unos alambres y el resto del cuerpo
con lazos, en el cuarto estaba una grabadora, en la que pasaba la
luz, en el pulgar izquierdo tenía conectado un alambre, y
otro que venía del aparato que me lo ponían en el
pulgar derecho, entonces la electricidad me recorría y hacía
que cayera de la silla, me golpeaba y raspaba en el suelo, perdía
el conocimiento y en una de tantas le dijo uno al otro: "Si lo dejamos
un segundo más se muere".
"Estando
en San José llegó un hombre a quien se escuchaba que
interrogaban y éste contestaba: "Yo no sé nada", lo
mataron de una patada en el pecho. Me interrogaban por haber transportado
a cuatro mujeres de Tejutla hacia la cabecera departamental, que
eran supuestas guerrilleras. Ellas decían que yo era el jefe
de los guerrilleros".
"Me
sacaron del destacamento y me llevaron a mi casa, la rodearon y
empezaron a registrarla, se robaron todo lo que tenía, unos
radios, alhajas, ropa, hasta los colchones se llevaron ... Luego
me transportaron en helicóptero hacia la Brigada de Quetzaltenango,
allí me metieron en un lugar donde había 80 hombres.
Me propinaban patadas, golpes, puñetazos y me interrogaban
diciéndome: "Vos sos guerrillero" y yo les contestaba: "No,
soy vendedor de nieves". A los que decían ser guerrilleros,
les daban comida, cigarros, bananos, estaban en libertad, no amarrados
como estaba yo. Siempre estaba lleno de prisioneros, salían
unos y al día siguiente ya estaban otros en su lugar, no
sé qué fue lo que les pasó".
"Un día
llegó un mayor acompañado de una mujer, y el mayor
le preguntó a la mujer si yo era guerrillero. Entonces ella
contestó: "No, él es un vendedor de nieves, yo
conozco a mis compañeros". Luego el militar se dirigió
hacia mí y me dijo: "Disculpe manito, hubo una equivocación".
Me dieron una tortilla, un pedazo de pescado y un vaso de agua.
Luego me regresaron junto con las otras personas detenidas. Cuatro
días después de haber regresado de Quetzaltenango
me dijeron que me fuera, que me fuera del país y que no contara
dónde había estado porque de lo contrario me llegarían
a matar. Me sacaron como a las dos de la tarde, y por lo hinchado
que estaba no podía caminar muy bien, aparte que iba descalzo,
sólo con una playera y con muchos días de no comer,
lo que hizo más difícil el trayecto; llegué
a la casa de mi madre como a las seis de la tarde del 31 de diciembre
de 1981".
"Dos días
después llegaron los soldados a la casa de mi madre, en el
caserío Nueva Ermita y me dijeron: "¨Qué, ya regresaste
de Quezaltenango, vos?". Registraron toda la casa, encontraron la
escritura del carro que me habían quitado cuando me secuestraron
y la recogieron. Se robaron muchas alhajas y se fueron. Yo había
tenido que vender un terreno que tenía, a muy bajo precio,
para poder pagar el carro que había comprado, a un
precio de 9,500 quetzales. El carro ya no apareció, ni yo
intenté buscarlo por miedo a que me hicieran algo. En total
me robaron como 45,000 quetzales".84
634.
En los destacamentos,
en la mayoría de los casos, mantenían a los prisioneros
desaparecidos uno o dos días, y luego los mataban. En las
zonas militares el número de detenidos ilegales y por tanto
de torturados, era mayor, así lo explica un detenido:
"[L]o que pasa
es que en Santa Ana Berlín tiene un calabozo pero uno pequeño,
y como allí no funciona una sección de Inteligencia
así tan grande, donde me imagino que cuando tienen algo,
[información valiosa] han de ser trasladados a Quetzaltenango.
Las zonas militares departamentales son los que sí funcionan
para detener a gentes, y no los detienen en los calabozos, ellos
[los de la sección G-2] tienen [celdas] en
sus dormitorios; por eso es que yo decía que nadie se da
cuenta, y con la modificación que todo es enorme".85
635.
Los detenidos más importantes eran trasladados
a la ciudad de Guatemala, donde los conducían a lugares clandestinos
del Estado Mayor de la Defensa Nacional o de la Escuela Politécnica.
"Los que están
detenidos [en Guatemala] están en el Estado Mayor o en la
Escuela Politécnica".86
636.
Los comandantes de
las zonas militares tenían conocimiento y en definitiva autorizaban
los actos de tortura que desarrollaban los oficiales de Inteligencia
y los equipos de interrogadores, en sus propias instalaciones, así
como de los resultados obtenidos. Igualmente, estaban informados
del asesinato de las personas torturadas y aprobaban las medidas
para disponer del cadáver: incineraciones, cementerios clandestinos,
botarlo en las calles, etc. En palabras de un ex especialista del
Ejército:
"[Y]o podría,
por ejemplo, ahorita decir de un mayor para arriba todos esos oficiales
están manchados, ... sin duda el responsable de ellos es
el Ministerio de Defensa, porque no creo que un oficial haga lo
que le da la gana. En el Ejército lo que se respeta son las
jerarquías, lo que dice el superior es lo que tienen que
hacer los demás, el ministro de la Defensa, el jefe del Estado
Mayor, el jefe de la zona militar y el jefe de la G-2, sólo
de ellos empiezan las responsabilidades. Ahora, ¨por qué
digo eso? Porque cada vez, cuando hay una operación militar
hay una reunión sólo de altos mandos militares para
tomar decisiones, para seguir instrucciones del superior".87
637.
El oficial de Inteligencia tenía a su cargo
la conformación de las redes de informantes, que principalmente
eran los confidenciales, las orejas, los comisionados militares
y los patrulleros, quienes le notificaban directamente sobre cualquier
movimiento sospechoso y todas las actividades de la comunidad.
"De confidencial
siempre hablé con la dos. El dos es el que coordina las patrullas,
reunían a los colaboradores y jefes de patrulla. Cuando todos,
incluidos los patrulleros, se hacía en la cancha; cuando
sólo era para los jefes, era el rancho; los jefes de patrulla
se reunían cada quince días en la zona. El lema era
ver y no ser vistos y que controláramos a las otras comunidades".88
638.
Los oficiales de
Inteligencia militar eran responsables de la formación y
entrenamiento de los agentes y de una mínima instrucción
entre los miembros de las redes informativas. La instrucción
sobre tortura era explícita. Un oficial de alta le decía
a sus soldados:
"Al agarrar un
guerrillero lo tienen que torturar y nos decía cómo:
cortarle la lengua, sacarle los ojos, cortarle las yemas de los
dedos y quien no tenga el valor para hacerlo yo lo voy a hacer con
ustedes".89
639.
Los comisionados
militares fueron los ojos y oídos del Ejército en
las comunidades. Un comisionado que trabajaba por encargo de uno
de los terratenientes locales en la región de Cahabón,
relató la forma en que torturaba:
"Yo les arranqué
las uñas de los pies y después los ahorqué;
en Chiacach y Chioyal las torturas que hacíamos era que les
rajábamos con las bayonetas de los soldados, las plantas
de los pies a los hombres, ... las uñas se las arrancaba
con alicate, ... les picaba el pecho a los hombres con bayoneta,
la gente me lloraba y me suplicaba que ya no les hiciera daño
... pero llegaba el teniente y el comisionado ... y me obligaban
cuando veían que yo me compadecía de la gente...".90
640.
Las patrullas de autodefensa civil (PAC) también
realizaban actos de tortura encaminados a mantener la disciplina
de sus miembros, así como de las personas que se negaban
a participar en ellas o cualquier sospechoso de subversivo.
"Unos
veinte patrulleros, entre ellos el jefe de patrullas de San Bartolo
y los jefes de patrulla de Molubá, los Cimientos, Sinchaj,
rodearon la casa de Micaela, en la cual se encontraban sus hijos.
Los patrulleros iban armados con escopetas Galil y con palos con
clavos para golpear. En la casa de Micaela se encontraban sus hijos.
Buscaban a Francisco, el hijo mayor, pero él no estaba. Procedieron
luego a interrogar a Micaela. La amenazaron con quemar su casa,
la golpearon, "le daban duro con el palo con clavos, de un puño
le sacaron una muela, la tiraron a las ascuas del fuego provocándole
quemaduras en el brazo". Los hijos de Micaela, Josefa y Juan (14
años), fueron golpeados brutalmente, tanto que Juan quedó
algo sordo de los golpes".
"María,
de 12 años, al ver a los hombres salió corriendo asustada.
Uno de los hechores la persiguió hasta alcanzarla y la interrogó.
Le preguntaba por su hermano, por los buzones, "la niña no
sabía nada, la golpeó y la empujó tirándola
por el barranco". Registraron la casa, no encontraron nada y se
marcharon por el momento".
"Los patrulleros
recorrían constantemente todos los cantones haciendo cateos
casa por casa. Cinco días después, los patrulleros
volvieron a la casa de Micaela. En esta ocasión capturaron
a Francisco. "Le amarraron, le somataron, le echaron gas y le prendieron
fuego, le quemaron vivo ...nos rodearon para que mirásemos;
los niños -los hijos de Francisco- nunca pudieron olvidar
cómo quemaron a su papá; todavía hoy, cuando
recordamos nos ponemos a llorar, siempre lloramos para adentro,
cuando lo hablamos también lloramos para afuera". A los quince
días, hacía el 18 de enero, los patrulleros regresaron
a la casa de Micaela, robaron cuanto de valor había, quemaron
la casa y la producción".91
641.
Los castigos encaminados
a mantener la disciplina dentro de las patrullas de la autodefensa
civil comprendían una gran diversidad de métodos:
iban desde el sometimiento a ejercicios físicos que provocaban
dolores intensos, hasta las ejecuciones públicas usando métodos
crueles en extremo. Un ejemplo aplicado para intimidar a la población
y obligarla a acatar las órdenes de los jefes de patrulla,
ocurrió en la aldea de Pachó Lemoa, del departamento
de Quiché.
"A
todos los hombres los colocaron en fila y los obligan a cargar a
cada uno un adobe que tenían que ir a traer al destacamento.
Cada adobe pesaba aproximadamente más de quintal y medio.
A algunos les amarran las manos cuando cargan los adobes, a otros
se los colocan en la espalda. Caminan un kilómetro con los
adobes, llegan hasta la orilla de la laguna de Lemoa, allí
a punta de fusil, los obligan a meterse dentro de la laguna, es
como la una de la tarde. Si alguien suelta el adobe -les dicen los
soldados-, se van a morir ahogados. Pasan diez horas dentro de la
laguna, con su carga. Les gritan diciéndoles: "Ahora aguanten,
ustedes son los que han asesinado a nuestros compañeros".
"Después
de diez horas, ya es entrada la noche, los obligan a regresar a
dejar los adobes al destacamento. Algunos fueron posteriormente
encerrados en la cárcel, a otros los mandaron para sus casas.
Desde ese día, todos los hombres fueron obligados a patrullar
el camino y a vigilar el destacamento de Lemoa. Al día siguiente,
los jefes de patrulla capturaron a varios hombres (5 o 6). Se los
llevaron rumbo a la Laguna de Lemoa, y nunca se vuelve a saber nada
de ellos".92
642.
La Policía
Nacional y la Guardia de Hacienda, fueron organismos que estuvieron
al servicio de la Inteligencia militar. Estos cuerpos armados también
perpetraron torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes.
643.
El 30 de junio de
1979 Gisela Irasema López fue capturada por la policía
en la Sexta Avenida, entre 23 y 24 calles de la zona 4, Ciudad de
Guatemala, cuando se encontraba en una manifestación que
conmemoraba la muerte del padre Hermógenes López.
Gisela fue llevada al Segundo Cuerpo de la Policía Nacional
donde estuvo detenida y sufrió torturas.
"Durante doce
horas le dieron golpes eléctricos, le pusieron la capucha
de gamezán y alguien se paró en las rodillas con tal
fuerza, que le sacó el líquido". Por gestiones
de la familia fue liberada y fue entregada por el entonces Director
de la Policía Nacional, Germán Chupina Barahona.93
644.
El 19 de diciembre
de 1981 fue detenido en su residencia el concejal del municipio
de Tacaná, San Marcos, Quirino Pérez Hernández,
quien desde días atrás venía siendo amenazado
de muerte. Fue capturado por hombres que vestían uniformes
de la Guardia de Hacienda y que llevaban sus rostros cubiertos con
pasamontañas, quienes irrumpieron en su vivienda con amenazas
e insultos que intimidaron a los moradores. Dos días después
su cadáver fue encontrado cerca del municipio. Sobre el estado
en que se halló el cuerpo dice un testimonio:
"...Estaba torturado,
le faltaban dos dedos, lo habían estrangulado y seguramente
le habían echado cal en la cara, le quitaron los testículos,
fue bárbaro, Dios quiera que estas cosas no se repitan...".94
Las cárceles clandestinas
645.
En Guatemala la tortura
sistemática y generalizada llevó a contar con centros
especializados e ilegales de detención, que fueron conocidos
popularmente como cárceles clandestinas. Estos centros ilegales
de interrogatorio se encontraban en instalaciones públicas,
como podía ser en cuarteles de policía, zonas militares
u otros recintos de las unidades militares o de las Fuerzas de Seguridad.
La necesidad de mantener en la clandestinidad las dependencias en
donde se custodiaba a los detenidos, llevó también
a utilizar edificios o viviendas de particulares. En este sentido,
se habilitaron casas o fincas de propiedad privada o de miembros
del Ejército, pisos o inmuebles abandonados, escuelas e incluso
templos e iglesias cuando fueron ocupados por el Ejército,
entre otros.
646.
En el presente apartado
no se trata de mencionar todas las cárceles clandestinas
utilizadas por el Ejército y otras fuerzas contrainsurgentes,
sobre todo, porque se puede sostener que cada unidad militar o policial
contó con espacios donde de forma arbitraria, privaba de
libertad a las personas, lugares donde asimismo interrogaban y torturaban.
Por esta razón solo se mencionan algunos centros de tortura,
localizados tanto en instalaciones estatales como particulares,
de los que la CEH ha tenido conocimiento. En primer lugar, se presentarán
aquellos que funcionaban en oficinas o dependencias públicas
y luego otros focos de tortura en recintos particulares.
Las cárceles clandestinas en instalaciones
militares
647.
En la medida en que
las unidades militares que participaron en el enfrentamiento armado
aprehendieron a multitud de personas con el objeto de obtener información,
y como se ha visto una de las técnicas de interrogación
más utilizada fue la tortura, la CEH presume que en cada
de una de esas unidades existieron núcleos clandestinos de
detención.95
Estos centros de interrogatorio estaban destinados a mantener bajo
el mayor secreto a prisioneros y víctimas de tortura. Su
existencia clandestina trataba de negarse incluso a los soldados
que no tenían vínculos directos con la Inteligencia
militar.
648.
Dichos lugares contaban
con diversas instalaciones preparadas especialmente para el "ablandamiento"
de los detenidos de guerra, tales como pozos o fosas con agua, cuevas
o zanjas naturales o acondicionadas, pequeñas celdas improvisadas
hechas de lámina para mantener el calor, y que podían
ser inundadas de agua, a fin de ahogar a los detenidos, u obligarlos
a colgarse de barrotes si no querían ahogarse. La utilización
de sanitarios o de celdas especiales para asegurar estos objetivos
fue muy común:
"[N]os llevaron
al destacamento militar de Playa Grande, allí nos metieron
a una pileta de agua sucia, que nos llegaba hasta el estómago.
Estaba llena de tufo, porque allí la gente defecaba y orinaba.
Después sacaron de la pileta a ambos y nos llevaron a un
edificio dentro de la base y después a una cárcel,
bien chiquita donde había un sanitario, que no permitía
que nos pudiéramos mover".96
649.
Un sobreviviente de torturas expuso que fue llevado
al destacamento de Ixchiguan, San Marcos, donde lo hundieron en
un hoyo, junto con otros detenidos:
"Esa mañana
me fueron a traer del hoyo donde me tenían, me llevaron a
un cuarto oscuro hecho de maderas y laminas viejas, me comenzaron
a torturar ...me volvieron a llevar a la fosa, pero esta vez estaba
llena de mierda y cada media hora llegaban al hoyo, nos sacaban
y nos interrogaban ... En ese hoyo me tuvieron tres días,
me quitaron el agua y la comida ...".97
650.
Las cuevas naturales
también eran utilizadas como celdas. Eran inundadas de agua
de forma tal que cubriera a los detenidos permanentemente hasta
el cuello y así los mantenían por varios días.98
En algunas unidades militares se disponía de lugares habilitados
para mujeres y niños. Así queda atestiguado por lo
sucedido en la Zona Militar No. 22, Playa Grande, Ixcán,
Quiché, entre 1983 y 1986.
651.
Un soldado que estuvo
de alta en el destacamento del puente Xaclbal observó también
cómo se torturaba a una mujer de cuarenta y cinco años
acusada de ser guerrillera. Este soldado indica que a la víctima
la "...tuvieron encerrada en un carretón de pura lata,
encerrada con llave con el gran calor. Dos soldados la custodiaban
y apenas le daban un poquito de comida".99
652.
Uno de los centros
de interrogatorio más importantes de la Dirección
de Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa Nacional que se conocía
popularmente como La Isla o La Hielera, estaba ubicado junto a la
sede de la Policía Militar Ambulante, donde funcionó
hasta el año de 1992. Muchos detenidos estuvieron allí,
entre ellos Efraín Bámaca:
"Como 15 días
[Bámaca] estuvo allá, en Santa Ana Berlín después
de los 15 días lo llegó a traer este Rufino, y otros
especialistas. Y lo llevaron a Inteligencia Militar ... que estaba
a un costado de la PMA. ... Lo único, que los PMA no se metían
con uno, porque era un pedazo de la PMA. A ese lugar le decían
La Isla, zona 6. De Santa Ana Berlín para La Isla.100
Un especialista que
desertó del Ejército para salvar su vida declaró:
"Ahí en La Isla, toda la vida mantenían gente ...
se deshizo cuando secuestraron a Maritza Urrutia. La soltaron [los
de la D-2] porque la pedían [sus familiares]. Le dijeron
que le iban a dar asilo pero que ella dijera que era guerrillera
y que había estado con unos amigos de ella ...Y la fuimos
a dejar allá a la 18 calle, al Ministerio Público
... le dije: "Aquí quedas, pero bien pintada, bien arreglada"...
Le compraron todo eso en Paíz ...por eso es que ella dio
más o menos informaciones, y por eso fue que nosotros fuimos
a esas instalaciones. Porque ella comenzó a decir un Mega
6. Y, cabal, como Mega 6, estaba cerca ... al que fue a comprar
le pegaron una gran regañada, porque como era eso que va
a comprar ahí nomasito y no le quitó el parche de
Mega 6 a las pinturas que le compraron y todo. Cabal cayó.
Y los chuchos que ladraban ahí en PMA, ella decía
que la noche había oído ladrar chuchos. Ella decía
que oía jugar pelota...".101
653.
También indica que tras lo de Maritza Urrutia,
La Isla quedó al descubierto y se hizo necesario trasladarla:
"Por eso es que
ya no está ahí [La Isla], como se jodió. La
gente que más jodió fue esta Maritza Urrutia, que
ella dio todas las declaraciones, que había conocido algo.
Ya por algo sentíamos que iban a llegar a registrar ahí
a La Isla. Mejor remodelamos todo, a modo de remodelar el lugar
donde ella estaba ... Quitamos el piso de donde ella estaba. Pusimos
otro, pintamos de otro color, cambiamos de todo, las persianas que
habían, cortinas. Pero ni así. Comenzaban a decir
que iban a llegar... A los universitarios del 89 en La Isla los
mataron...".102
654.
Efectivamente, después de haberse hecho
de público conocimiento la existencia del centro de detención
clandestina, conocido como La Isla, fue trasladado cerca del aeropuerto
de La Aurora.
"Como ya estaba
quemado eso [La Isla]. Hasta la gente que pasaba decía: ahí
está la G-2. Entonces se pasó para abajo del aeropuerto.
Usted ha agarrado esa ruta de todo el aeropuerto. Por toda la orilla
del aeropuerto, pero del lado donde está la terminal aérea,
al lado donde monta uno los aviones. Al final de la punta de la
pista de la Fuerza Aérea. Ahí era geografía
antes, hacen mapas".103
655.
En la Brigada Mariscal
Zavala, ubicada en la zona 17 de la ciudad capital, funcionó
desde 1984 la División de Contrainteligencia de la Dirección
de Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa Nacional. En su planta
baja, hacia finales de los ochenta, se encontraba la Oficina 360,
que fue el nodo principal de escuchas telefónicas de G-2.104
656.
En la zona 13 de la capital, en la sede del Agrupamiento
Táctico de Seguridad se encontraba otra cárcel clandestina,
así lo explica una víctima:
"Cuando de Huehuetenango
me trajeron a la capital, me mantuvieron en el Cuartel del Táctico,
del Táctico de la Fuerza Aérea, que queda por la zona
13. ...Cerca del mediodía aterrizó el aparato en el
aeropuerto militar La Aurora. ... En la noche del 28 de julio, ....nos
subieron a un carro ...El vehículo iba a muy baja velocidad...15
o 20 minutos después el vehículo fue a detenerse a
saber dónde. ...Quedamos encerrados en aquel oscuro calabozo,
pasamos noches de sobresaltos, a cada poco se oía ruidos
de motor de vehículos y el rugido de potentes aviones sobre
nuestras cabezas, que aterrizaban o tomaban vuelo. Después
me di cuenta que estábamos en instalaciones del Agrupamiento
Táctico de la Fuerza Aérea. El mayor...comenzó
a interrogarme ...Esta entrevista, que fue bastante corta, duró
unos diez o quince minutos... El calabozo estaba situado en la punta
de la pista. El lugar donde terminaba o empezaba esa punta es un
terreno un poco elevado de tal manera que el calabozo quedaba en
la parte baja de un lado de esa punta".105
657.
La misma víctima también estuvo detenido
en el Cuartel General Justo Rufino Barrios sometido a tratamiento
psicológico para dar una declaración pública
en contra del Comité de Unidad Campesina (CUC):
"Fui a parar a
un cuartito calabozo contiguo a la comandancia de la guardia que
sirve para alojar a los arrestados, tenía unas ventanitas
tragaluz por donde se podían ver las luces de la ciudad.
...El día 19 cayendo el sol, el coronel ... me fue a recoger
para llevarme a otro lugar en donde pudiera estar mejor. En aquel
momento estaban pasando lista... Al pasar frente a la tercera compañía
todo el mundo se puso en firmes y le rindieron novedades...".106
658.
La antigua Escuela
Politécnica fue otro foco clandestino de detención
y tortura, desde los años ochenta hasta principios de los
noventa. Una víctima de tortura que estuvo detenida en dicho
lugar en 1980 dice lo siguiente:
"En la noche del
segundo día de torturas me subieron a un vehículo
...hicimos un recorrido largo y me introdujeron a un lugar obscuro
...las instalaciones de la Antigua Escuela Politécnica ...Estaban
construyendo unas celdas, unos cuartitos, deduzco que eso lo estaban
preparando para tener gente. Pero allí no era donde me tenían
a mí".107
659.
Guisela Irasema López
"Beatriz", junto con otra militante del EGP, conocida como "Paula",
fueron capturadas por hombres armados vestidos de civil. Guisela
López estuvo detenida por espacio de tres meses en las intalaciones
de la antigua Escuela Politécnica. En esa cárcel clandestina
la detenida se encontró con Aída Marilú Castillo
Estrada, otra militante del EGP quien era conocida como "Carolina".108
660.
María Cruz
López Rodríguez, detenida durante 1983, testificó
también que había sido torturada en la antigua Escuela
Politécnica, "donde ella estuvo detenida junto con otros
cuatro detenidos: su hermana Ana María, Ileana del Rosario
Solares Castillo, Luz Leticia Hernández y Gabriel Calate,
los cuales permanecen desaparecidos. De acuerdo a su relato, ella
y sus compañeros podían escuchar los gritos de otras
personas que eran torturadas en ese lugar".109
661.
"La base aérea
del sur fue, según informes reiterados, usada a mediados
de los 80 como un centro de operaciones y de interrogatorios de
la D-2. Los cuerpos eran removidos por avión y enterrados
en la base después que los insurgentes eran torturados y
asesinados durante el interrogatorio. La base aérea en Retalhuleu
entre 1984 y 1986, se reportó, durante este período
fue usado como el centro del teatro de operaciones del suroccidente
por el Ejército de Guatemala. Durante este período
la Dirección de Inteligencia (D-2) dirigió y coordinó
todas las operaciones para este teatro. La base del sur fue utilizada
tanto como un centro de operaciones y de interrogación. Los
edificios pequeños de la base que han sido destruidos desde
entonces eran usados como celdas y cuartos de interrogatorios para
los insurgentes capturados y sospechosos de colaborar con los insurgentes.
Habían unos hoyos cavados en el perímetro de la base,
ahora rellenados con concreto, que antes se llenaban de agua y usados
para mantener detenidos. Fue informado que habían jaulas
entre estos hoyos y el nivel de agua, de tal forma que los individuos
mantenidos dentro eran forzados a sostenerse de las barras para
mantener sus cabezas sobre el agua y evitar ahogarse...".110
662.
En las zonas militares,
existieron sitios de reclusión clandestina.111
En la Zona Militar de Huehuetenango existía una casa que
contaba con un horno, donde se torturaba y cremaba a las víctimas.
Un ex especialista de la G-2 que estuvo de alta en esta zona militar
narró a la Comisión:
"Para la tortura
de la gente que capturaban, [utilizaban] un horno de barro
donde había una casa vieja en el interior de la zona militar,
porque esa casa vieja estaba cuando el Ejército ocupó
el predio donde está construida la zona militar de Huehuetenango
... Tantísimos cientos de personas [murieron allí]
... De Aguacatán, de Ixtahuacán, Colotenango, San
Sebastián Huehuetenango, San Juan Atitlán, Santa Bárbara,
Cuilco, Malacatancito, todas esas de Pajuil Pais, Chex ...".112
663.
En esta misma zona militar existieron celdas de
detención, donde se practicaron graves torturas:
"Por diez días,
le mantuvieron en la zona militar, primero en un calabozo y luego
en una celda de un metro cuadrado. Le interrogaban, le pegaron y
le patearon. La poca comida que le pasaron a través de un
espacio de la celda fue "comida de perros", no de humanos. A lo
largo de su estadía, no vio a sus familiares ni a la luz
del día. Le metieron alambres eléctricos en todo su
cuerpo, incluyendo su nariz y sus testículos... Los que torturaron
a Chávez eran cuatro oficiales, vestidos de civil ... miembros
de la G-2".113
664.
El cuartelón de Mazatenango contaba con
lugares para detención y tortura:
"Yo también
vi a cuatro campesinos amarrados a los sanitarios, muy maltratados.
Eran cuatro varones maduros, pude preguntarles de dónde eran
y dijeron que eran de Patulul, pero no se podía hablar con
ellos porque estaban custodiados... A los tres días de llegar
sacaron a dos en la noche custodiados y ya no supe que sucedió
con ellos".114
"En el Cuartelón
me asomé por la baranda del primer piso y vi que en un cuarto
cerca de la guardia había una puerta cerrada y que allí
llevaban a dos que iban golpeando, queda del lado izquierdo de la
entrada. Le pregunté a Rolando, de la G-2, y me dijo que
ahí había una cárcel. Era un lugar oscuro y
no se miraba nada. Yo no conocía a los que estaban llevando".115
Centros de tortura en los cuarteles de la
Policía Nacional
665.
En las instalaciones de la Policía Nacional
estuvieron en funcionamiento centros de detención clandestina;
se hallaban a disposición del Ejército, en la mayoría
de los casos, debido al control que durante el enfrentamiento ejerció
la Institución Armada sobre esta fuerza de seguridad.
666.
Durante los años sesenta uno de los más
famosos núcleos de detención y tortura fue La Tigrera,
situada en la sede del cuartel de la Policía Nacional, en
la Séptima Avenida con 14 calle de la zona 1 de la ciudad
capital, y las catacumbas y claustros del Convento de San Francisco,
anexo a dicho cuartel.
667.
El presidente Mendéz
Montenegro dijo a la prensa, en el día de su posesión,
que "la tortura será definitivamente erradicada", y agregó
que algunos calabozos infames policiales y cuartos de torturas no
serían utilizados más, incluyendo La Tigrera, en el
cuartel de la policía y las celdas conocidas como Las Cuadras.
El nuevo jefe de la Policía Judicial dijo que: "los agentes
del Departamento Judicial serán una garantía para
los ciudadanos honorables... Ni la tortura ni el abuso de autoridad
tendrían lugar, estos asuntos están terminados".116
El ministro de Finanzas, responsable de la Guardia de Hacienda,
aceptó una inspección de sus cuarteles para encontrar
"bóvedas secretas" o celdas subtérraneas y declaró
que Méndez Montenegro había proscrito el uso de la
Guardia de Hacienda como policía operativa en la represión
política o en cualquier otro asunto que no concerniera directamente
a su tarea oficial de luchar contra el contrabando.117
668.
Sin embargo, La Tigrera
continuó siendo uno de los principales centros de detención
y de tortura. Un profesor de Derecho y administrador de la Universidad
de San Carlos escribía en ese entonces: "... las torturas
y los abusos habían continuado ocurriendo, siempre en los
mismos lugares donde habían sido aplicadas estas prácticas
abominables".118
"Me introdujeron
con lujo de fuerza y luego me llevaron a la judicial en la 14 calle
y 6a Avenida al final. Allí me pusieron la capucha; la tortura
consistía en que lo amarraban a uno de pies y manos, boca
abajo, con la espalda arqueada, las manos agarradas por detrás
con las piernas dobladas y luego le ponían a uno, no propiamente
una capucha sino un pedazo de hule de llanta, a manera de, cómo
decir, riendas de caballo, que me cubría toda la cara y entonces
el que estaba torturándome se montaba encima de mí
y me jalaba toda la cara con la llanta esa. Obviamente el hule se
me pegaba a la cara y no podía respirar. Entre tanto, uno
o dos de los agentes me pateaban el estómago y los costados
para que yo sacara todo el aire".119
669.
Durante los años
setenta, entre 1974 y 1977, en el Cuartel General de la Policía
Nacional existía un sitio conocido como La Gallera, que por
lo común se usaba para arrestar oficiales, y sirvió
para detener de manera clandestina a muchos ciudadanos.120
670.
El derrumbamiento
del Convento de San Francisco, anexo al cuartel de la policía,
como consecuencia del terremoto de 1976, destruyó una gran
cantidad de celdas monásticas que habían sido utilizadas
como cuartos de tortura. La capacidad de mantener gente recluida
disminuyó ostensiblemente. Sin embargo, este lugar se siguió
utilizando. En 1979 allí estuvo detenida Yolanda Aguilar
Urízar.
"Luego entramos
a la Judicial, a mí que queda claro que las puertas ya estaban
abiertas, como que les hubieran avisado. En el primer cuarto
donde estuve había una silla donde por primera vez supe que
me iban a torturar, y llego aquí y por supuesto me desnudan.
Y entonces yo estaba sentada en la silla y había una radio
y me recuerdo muy bien porque estaba la Radio Mundial cantando canciones
rancheras, pero a todo volumen. Entonces llegaba a uno inmediatamente
ponían el radio, porque era lógico para que no se
oyeran los gritos...".121
671.
En los diferentes
cuerpos policiales de la ciudad capital también funcionaron
cárceles clandestinas. El sitio clandestino de detención
y tortura del Segundo Cuerpo de la Policía Nacional quedaba
cerca del garaje, al igual que el Hospitalito de la Policía
nacional.122 Allí
funcionó la sede del cuerpo armado que operó bajo
la época del mandato de Gobierno de Lucas con el nombre de
Comando Seis. 672.
El Hospitalito de
la Policía Nacional, próximo al Segundo Cuerpo de
la Policía Nacional, era utilizado tanto para tratamiento
médico de torturados, como lugar donde se aplicaba tortura
farmacológica. Varios detenidos -desaparecidos fueron vistos
en tratamiento en el Hospitalito de la Policía Nacional,
antes de que se perdiera su rastro ejemplo de ello es el caso de
Lucrecia Orellana Stormont, internada allí para curarla de
las secuelas respiratorias que había provocado el uso de
la capucha de gamezán.123
En cualquier caso, Lucrecia Orellana Stormont fue posteriormente
desaparecida forzosamente.
673.
Otro caso ilustra también el uso del Hospitalito
como centro de recuperación de personas torturadas, el de
un médico que fue sometido a tortura farmacológica.
"Yo no puedo concebir
que una gente pueda estar cuatro semanas sin saber si ha comido,
si ha bebido, si ha defecado, si algo le ha dolido y resulta que
está lastimado de las manos, lastimado de los pies, llagado
de la espalda y... para mí sólo hay una posibilidad,
que estuve bajo la acción de drogas...".124
674.
Cuando recobró la conciencia, la víctima
recuerda que fue llevado en un jeep militar de un cuartel militar;
probablemente, dice el testigo, del Mariscal Zavala, hacia el Hospitalito
de la Policía Nacional:
"Me acuerdo que
me bajaron con capucha en el Segundo Cuerpo y me ingresaron como
XX, en el hospitalito, eso fue otra cosa para mí, verdaderamente
angustiosa, fui ingresado al Hospitalito del Segundo Cuerpo como
XX, lo cual me aterrorizó ... Ahí estuve en manos
de unos médicos ".125
675.
En febrero de 1983, luego de un mes de detención
en una cárcel clandestina en Nueva Montserrat una víctima
fue llevada al Tercer Cuerpo de la Policía Nacional:
"Ellos me dejaron
aislada aquí; ...había una cama horrible, repulsiva,
con sangre, en un horrible cuarto. Ellos me dijeron que habían
tenido un muchacho ahí que habían agarrado en una
confrontación. Ellos ni siquiera le habían dado comida.
Porque ellos lo iban a matar ... El cuarto tenía saliva,
mocos y todo. Había escupidas en la pared. Yo les pregunté
qué iban a hacer conmigo. Ellos me dijeron que habían
tres opciones: "Ellos pueden dejarte libre, pueden llevarte a los
Tribunales de Fuero Especial, o pueden llevarte a tu tumba".126
Diez días después la víctima fue trasladada
a la prisión de Santa Teresa para ser juzgada ante los Tribunales
de Fuero Especial.
676.
La sede del Cuerpo de Detectives, nombre que tuvo
la Policía Judicial durante los años setenta, se ubicó
en el Cuarto Cuerpo de la Policía, establecido en el viejo
cuartel que estaba en la cuchilla que se forma en la carretera a
San Juan y la calzada Mateo Flores, que es la antigua carretera
a Mixco.
"Después
de eso me trasladaron tirado en el piso del carro en que me capturaron,
me trasladaron al Cuarto Cuerpo. A lo que era el Cuarto Cuerpo de
la Policía Nacional. Ese quedaba donde pasa ahora el periférico
en la calzada San Juan, allí hay una cuchilla donde se separa
la antigua carretera a Mixco y la calzada San Juan. Ese edificio
ya no existe, fue destruido, pero fue muy conocido en su época
porque precisamente allí se llevaban a los desaparecidos,
al Cuarto Cuerpo.
"Me metieron en
un cuartito donde guardaban madera. No era propiamente una celda
sino un cuarto cualquiera de la instalación policíaca.
Desde las rendijas que habían en el cuartito podía
ver yo a los policías. Es decir, a mi no me cabía
duda de donde estaba. Por lo menos en dos ocasiones en que llegaron
jueces a practicar recursos de exhibición por mí fui
sacado con antelación, por policías, agentes uniformados.
En varias ocasiones me trasladaron en vehículos de la policía
que las llamaban perreras de manera precipitada, engrilletado me
metieron a la palangana del vehículo en lo que el juez se
iba ... Nos tenían engrilletados adentro del vehículo
y nos custodiaban policías uniformados...".127
677.
En la época
del Gobierno del general Lucas el cuerpo de detectives contaba con
un centro operativo en la Octava Avenida y 4¦ calle de la zona 1.128
Cuando este cuerpo se transformó en el Departamento de Investigaciones
Técnicas (DIT), ya bajo el Gobierno de Ríos Montt,
la nueva sede de tortura se trasladó a la veinte calle de
la zona 10. Allí, los sanitarios eran utilizados como prisiones
provisionales mientras se procedía a trasladar a los detenidos
hacia la Antigua Escuela Politécnica, o a otra cárcel
clandestina de carácter militar.
678.
El Quinto Cuerpo
fue la sede de una unidad de élite contrainsurgente de la
Policía Nacional conocida como el BROE (Brigada de Operaciones
Especiales). Según un ex policía judicial, en el sótano
del almacén de guerra del Quinto Cuerpo existía un
centro de detención clandestino y tortura.129
679.
El estudiante Adrián
Guerra Roca estuvo detenido en marzo de 1987 en el Quinto Cuerpo,
ubicado en el anillo periférico, zona 7, en la ciudad capital.
Allí lo metieron en un cuarto aislado, sin ventanas y acondicionado
especialmente para aplicar torturas. El explicaba que la única
entrada a esa pieza era una puerta pequeña como de unos 50
centímetros, de lado a lado. A esa pieza sólo entraban
los torturadores y los jefes. En el momento en que él estaba
siendo torturado, no había ningún otro detenido en
la misma habitación; pero dijo que cuando él estaba
esperando se dio cuenta que habían introducido a varias personas
para ser torturadas.130
680.
También en
los cuerpos policiales que se encontraba fuera de la ciudad capital,
funcionaron centros clandestinos donde se practicaron interrogatorios
bajo tortura. Una víctima, al ser capturada, fue llevada
entre el 4 y 5 de julio 1981 al Cuartel del Primer Cuerpo de la
Policía Nacional de Quetzaltenango, el cual estaba al mando
de un oficial militar.
"Me sacaron violentamente
del carro. Me condujeron a un cuartito, era el servicio sanitario.
Allí me quedé con las manos engrilletadas hacia atrás,
tirado en el piso mojado. A cada rato entraban los policías
a defecar. Al buen rato se oyó que entraron más policías,
iban rindiendo novedades al jefe de dicho cuerpo policial. Me di
cuenta entonces que estaba en el Primer Cuerpo de la Policía
Nacional".131
681.
Durante el Gobierno de Ríos Montt, muchas
mujeres que habían sido detenidas y torturadas en centros
clandestinos, fueron trasladadas a la cárcel de mujeres de
Santa Teresa, ciudad capital, para ser procesadas por los Tribunales
de Fuero Especial.
"Ahí en
la cárcel [de Santa Teresa] había varios casos como
el mío, de varias mujeres que estaban esperando sentencias.
Entre ellas, una chava que era mujer de un comandante, que a él
lo habían matado en su casa; le habían secuestrado
a ella y a sus dos gemelitas. Y a ella la llevaron a la cárcel
de mujeres y a sus dos gemelitas se las secuestraron -unas niñitas
como de un mes-, el nombre no me acuerdo.132
Y que yo sé que fue un caso muy, muy conocido en Guatemala.
Para cuando la conocí a ella, ella me había contado
todo lo que había pasado con sus dos gemelitas. Otra mujer
de otro ex guerrillero, que ella me contaba que lo tenían
en Pavón, y ella ahí, ella sólo estaba esperando
tener a su bebé, porque la tenían ahí embarazada.
También estaba esperando sentencia ...".133
682.
Las detenidas, que habían permanecido bajo
su cautiverio dos o tres meses, seguían siendo objeto de
tortura por sus antiguos captores en la cárcel:
"Estando en la
cárcel de mujeres de Pavón los torturadores de la
G-2 llegaban a verme. Incluso un día llegó uno de
ellos cuando yo estaba durmiendo. Yo sentí que me estaban
tocando, que si era uno de ellos. Entonces me dijo: "Lo que pasa
es que no te me has podido olvidar y quiero ver si te puedo visitar
aquí. Voy a pedirle permiso a la jefa si me deja. Si no,
sólo así. Pero yo, como soy un hombre digno y me gusta
respetar, por eso no te agarro sólo así, porque no
sería bueno. Tal vez ella me autoriza que te pueda venir
a ver a algún privado o algo. Me decía un montón
de cosas que para mí eran bien humillantes y a cada momento
yo no dormía de que cualquier momento alguien me fuera a
hacer daño. Pero, sí, me llegaban a ver casi a diario
y entraban como que tenían todo el derecho y yo sé
que no lo hacían sólo por mí, sino también
por la demás gente que tenían ahí y que ellos
mismos habían tenido antes en el mismo lugar de la zona diez.
Y la mayoría eran mujeres".134
Las cárceles
clandestinas en propiedades particulares
683.
Tanto en la ciudad
como en el interior del país se utilizaron diversas instalaciones,
propiedad de particulares, como centros de detención, interrogatorio
y tortura. Estos lugares podían pertenecer a los propios
oficiales del Ejército de Guatemala, o eran proporcionados
por comisionados militares, jefes de Patrullas de Autodefensa Civil
o de colaboradores del Ejército. Dado su carácter
clandestino, su condición secreta era celosamente resguardada.
La CEH recibió denuncias de algunos de estos puntos principalmente
en la ciudad de Guatemala.
684.
Una persona que estuvo detenida en una cárcel
clandestina del DIT en la ciudad capital, después de varios
meses de tortura fue conducida a estos lugares con el objeto de
identificar presuntos guerrilleros:
"Luego me llevaban
a casas que tenían ubicadas en la Colonia San Rafael de la
zona 18, que usaban como casas de tortura y de reuniones. Y digo
casas de tortura porque las tenían como equipadas con capuchas,
con cinturones, con pitas con las que amarraban a la gente y eran
casas que estaban bien aisladas de la población. Eran casas
de tortura porque estaban bien protegidas para no oír ruidos
ni nada de eso. Me llevaban porque ellos iban a hacer reuniones
ahí o a tomar y eso y ahí me mantenían siempre...".135
685.
Estos inmuebles podían
albergar una gran cantidad de personas. Una víctima fue detenida
el 6 de enero de 1983, en la casa de su cuñado, al mediodía,
por miembros del SWAT (BROE) y otro grupo de civiles que se identificaron
como agentes de la G-2. Fue llevada a una casa en la zona 7, Colonia
Nueva Montserrat, junto con su cuñado. Sus dos hijas, de
apenas meses de edad, fueron también detenidas y llevadas
a este lugar, pero después se las arrebataron y trasladaron
a un lugar desconocido. Durante cuarenta y cinco días, otra
víctima fue desnudada, golpeada en las piernas, en la cara,
sometida a toques eléctricos y torturada psicológicamente.136
686.
En esa casa de Montserrat:
"Oía cuando ellos traían más gente y cuando
ellos estaban torturando a otros ... yo oía los gritos".137
En total, pudo contar 26 personas cautivas en ese lugar, en varios
momentos, cuando al poco tiempo se le permitió salir de su
celda. A los cuarenta y cinco días fue trasladada al Tercer
Cuerpo de la Policía Nacional y luego a la cárcel
de mujeres de Santa Teresa para ser juzgada por los Tribunales de
Fuero Especial.
687.
Otra víctima señala un centro de
detención y tortura en la 7 calle y Primera Avenida de la
zona 1 de la ciudad capital:
"Una prima de
la declarante trabajaba en la Presidencia y tenía relación
con el Estado Mayor Presidencial [EMP]. Ella le informó que
tenían a las víctimas en una casa de torturas del
EMP que era una casa particular ubicada en la 7 calle y Primera
avenida de la zona 1. Una noche le trajo esta prima una caja completa
de fotos e información que tenía el EMP sobre la familia
extensa de la declarante y su esposo, que era a quienes buscaban.
Había información de absolutamente toda la familia
cercana y fotos de muchos de ellos. La prima [llena] del
terror quemó todo. Esta persona se fue ... y nunca más
quiso volver. Estaba aterrorizada de lo que había sabido,
pero quería mucho a las víctimas".138
Otros centros de detención y tortura
688.
Numerosas unidades
del Ejército ocuparon distintas propiedades civiles como
iglesias, edificios vacíos, minas abandonadas, donde instalaron
centros de detención, interrogación y tortura. Estos
núcleos mantuvieron su actividad durante algunas semanas,
meses o años, dependiendo de las necesidades del Ejército
.
689.
La compañía
minera Oxec, ubicada a orillas de río Cahabón, conocido
en ese punto como río Oxec, Alta Verapaz, abandonó
sus instalaciones aproximadamente hacia 1980. Después de
ser abandonado este complejo fue utilizado por el Ejército
para ubicar un campamento temporal donde se cometieron múltiples
violaciones de derechos humanos.
"Ahí hacían
torturas y quemaban viva a la gente. Hubo gente que estuvo encerrada
43 días y sólo arroz le daban de comer, salieron desmayados.
Ahí violaban a las mujeres y obligaban a los hombres a violar
a sus compañeras y si no lo hacían los mataban y cuando
tenían sed los hacía tomar orines...".139
"Nuestros compañeros
recibieron duros tratos, porque fueron encerrados durante veinte
días o un mes en unos hoyos o agujeros, sin comida ni bebida
de la compañía Oxec. Los agujeros eran como de siete
metros aproximadamente ahí los mantenían a agua y
sol todo el día, de comida les daban sus excrementos y de
bebida sus orines".140
690.
En muchas ocasiones
los destacamentos militares fueron acomodados directamente en las
iglesias de la comunidad, como en los casos de Zacualpa, San Andrés
Sajcabajá, Joyabaj, en Quiché, y Nentón en
Huehuetenango. En estos templos se torturaba y además se
inhumaba a las víctimas. En Santa Anita Las Canoas, San Martín
Jilotepeque, Chimaltenango, las personas fueron torturadas dentro
de la iglesia y posteriormente ejecutadas en los postes, ante toda
la comunidad.141
691.
Las escuelas públicas también fueron
utilizadas de modo ocasional para practicar interrogatorios bajo
tortura:
"El 10 de mayo
de 1991, [en Xecoxol, Tecpán, Chimaltenango] 65 personas
fueron detenidas en la escuela pública. La [duración
de la] detención varió de persona en persona: un
grupo estuvo detenido unas horas, otros medio día, algunos
un día, otro grupo dos días y el último grupo
estuvo dos meses. Les acusaron de ser guerrilleros".142
Las víctimas de la tortura
Por edad y sexo
692.
A continuación se presentan los datos de
edad y sexo de las víctimas de tortura, registradas por la
CEH, así como la pertenencia étnica y el tipo de actividad
que desarrollaban o el sector social al que pertenecían.
693.
La gráfica
4, ilustra cómo según los datos de la CEH, la tortura
afectó principalmente a hombres adultos. Sin embargo, los
porcentajes de niños y mujeres afectados por esta violación
siguen siendo significativos.
Gráfica
4
Nota: Sólo se incluyó
el 57% de los datos; 43% no se tiene información sobre la
edad y/o sexo.
Nota: Porcentaje calculado en base al total de
torturas a personas con edad y sexo conocido (4365)
Pertenencia
étnica
694.
De acuerdo con los datos sobre
tortura reportados por la CEH, el 85.2% de las víctimas individuales
eran mayas, el 14.6% eran ladinos y el 0.1% pertenecía a
otro grupo.
Gráfica
5
Nota: Se incluyó sólo 98.23% de los
datos, 1.77% no tienen información de pertenencia étnica.
Nota: Porcentaje calculado en base al total de
víctimas individuales identificadas con pertenencia étnica
conocida quienes sufrieron tortura.
695.
Entre
los pueblos mayas, el más vulnerado fue el pueblo k'iche'
con 32%. En términos relativos esta tasa es alta, puesto
que los k'iche' representan aproximadamente el 10% de la población
total de Guatemala. Esto quiere decir que las víctimas k'iche'
sufrieron represalias a escala nacional, en una magnitud que casi
triplicaba su representación en todo el país.143
696.
Después de los k'iche' le siguen en orden
q'eqchi', kaqchikel, mam, achí y en menor proporción
q'anjob'al, ixil y chuj.
697.
El
análisis global demuestra que en Guatemala la tortura fue
dirigida primordialmente hacia el pueblo maya. Las razones que pueden
explicar esta situación son diversas: en primer lugar el
Ejército trataba de impedir la organización campesina,
laboral, política y social en las áreas mayas. En
segundo término, el temor del Ejército a que los núcleos
indígenas pudieran incorporarse a las filas de la guerrilla,
le impulsó a sistematizar castigos ejemplares contra la población,
como torturas, junto con masacres o ejecuciones colectivas y públicas
extremadamente crueles en todos los casos con el objeto de inhibir
la participación indígena en la lucha guerrillera.
En tercer lugar, porque el Ejército pretendió cambiar
la forma de pensamiento tradicional (valores y costumbres) del pueblo
maya para lograr la adhesión a la doctrina contrainsurgente
a través de mecanismos de control de población como
las PAC, las aldeas modelo y los polos de desarrollo.
698.
La
tortura se convierte así en uno de los sistemas que se activan
para obligar a la población a colaborar con el Ejército.
Mediante el castigo regular de las personas que no participaban
en las nuevas formas de control social impuestas por el Ejército,
o que no acataban el nuevo poder de los comisionados militares o
del jefe de patrulla de la comunidad, se conseguía someter
a la población.
Actividad o sector social
699.
De acuerdo con los
casos presentados por la CEH se ha podido ratificar que las víctimas
de la tortura pertenecieron a todos los sectores sociales: organizaciones
indígenas, campesinas, sindicales, cooperativas, etc. Por
consiguiente, la tortura fue una persecución de la oposición
política, y tenía como uno de sus principales objetivos
infundir terror en la población.
700.
El
mayor número de víctimas lo conformaban las personas
que ejercían un rol social destacado, como los líderes
campesinos, artesanales, los profesionales liberales (abogados,
médicos, odontólogos, etc.), los profesores y los
estudiantes. Esta política represiva se orientaba en forma
específica a desarticular las organizaciones de los pueblos
indígenas.
"En
los comienzos del setenta, hay manifestaciones del movimiento maya,
pero también empiezan a ser descabezadas, entonces nadie
quiere levantar la cabeza, nadie...".144
701.
A finales de la década
de los setenta se incrementó la persecución y tortura
de los líderes campesinos e indígenas. Un ejemplo
es el caso del líder cooperativista Lorenzo Set y sus compañeros:
"Lorenzo
Set era un líder comunitario, de la Aldea Cerro Alto, en
Chimaltenango, que se encontraba organizando la cooperativa Pedro
de Betancourt. El 22 de febrero de 1981 llegó el Ejército
a las 9 a.m. y observó una reunión en la comunidad.
Más tarde, ese mismo día, unos hombres cubiertos con
pasamontañas llegaron hasta la comunidad y secuestraron a
Lorenzo y Matías Set, Angel Pirrir, Mateo Socoy y Francisco
Colán. Todos pertenecían a la junta directiva de la
cooperativa. Unos delatores habían acusado a las víctimas
de ser miembros del CUC. Se llevaron a las víctimas y les
dijeron a los otros miembros de la comunidad que no dijeran nada
o los regresarían a secuestrar".
"Los
familiares comenzaron a buscar a las víctimas en diferentes
lugares, incluyendo morgues, hospitales, etc. El 25 de febrero aparecieron
muertos en San Cristóbal, en Ciudad de Guatemala. Las víctimas
presentaban señales de tortura, no tenían lengua y
la cabeza estaba completamente destrozada. El día que trajeron
los cuerpos, se encontraba el testigo en el parque central cuando
un hombre se le acercó y le dijo que el Ejército no
quería que se reunieran más para formar la cooperativa.
El jefe de la judicial de Chimaltenango de ese entonces también
le enseñó a otro miembro de la comunidad un listado
de personas que estaban amenazadas en la Aldea Cerro Alto. A raíz
de este hecho la cooperativa dejó de funcionar. Una parte
de la finca fue parcelada y el resto fue entregado a la Zona Militar
de Chimaltenango, en donde se encuentra todavía asentada".145
702.
Las
acciones eran crueles en extremo con el propósito de ocasionar
temor entre la población. Cuando el Ejército detenía
a un supuesto colaborador de la guerrilla lo hacía padecer
crueles torturas antes de matarlo, luego lo dejaba en el lugar por
días y prohibía su entierro. En el caso de Juan, los
soldados lo detuvieron.
"Luego
lo colgaron de un tapesco, le cortaron el brazo, luego procedieron
lentamente a cortarle la cara con machete. Después le dieron
un machetazo en la cabeza que se abrió y otro golpe en su
panza. Lo colgaron por el cuello y perdió todas sus tripas...
Venía una segunda patrulla de soldados, que agarró
a José y le cortaron la cabeza. A Andrés lo acusaron
de dirigir a la gente que se quedaba bajo la montaña. Le
pusieron una espina en sus ojos y después le sacaron los
ojos, le cortaron sus orejas, y lo golpearon hasta casi morir. Luego
llevaron a su esposa Benita. Los soldados cortaron el pene a Andrés
y obligaron a Benita a comerse el pene de su esposo y luego la mataron".146
703.
Las torturas a la
luz pública también fueron realizadas contra la comunidad,
torturando y asesinando de forma indiscriminada a niños,
mujeres y ancianos. En las comunidades consideradas por el Ejército
como irrecuperables, sus miembros quedaban expuestos a ser torturados
o padecer métodos de ejecución crueles e inhumanos.
De esta naturaleza fue el sufrimiento de Mariana, una niña
de dos años:
"Luego
de que los soldados mataron a su madre, dejaron sola a Mariana para
que se la comieran los coyotes. Los coyotes le comieron las piernas
y los brazos. Su padre también fue torturado hasta desfallecer
y dejado en el campo para ser comido por los animales. Era dueño
de una tienda. Los soldados llevaron un camión grande donde
cargaron toda la mercadería".147
La actuación del organismo judicial frente
a los actos de tortura
704.
Toda persona que
sufre tortura tiene el derecho a que se inicie una investigación
exhaustiva e imparcial sobre el hecho, a que se condene a los responsables
y a que se le otorgue la debida reparación. En Guatemala
se denegó sistemáticamente este derecho. Según
los testimonios recogidos por la CEH, durante el enfrentamiento
armado la tortura física o psicológica se dio de modo
sistemático como parte de la privación de la libertad,
tanto en centros clandestinos de detención como en cárceles
públicas. Por lo general, también se dio de modo previo
a los casos de ejecuciones arbitrarias y masacres. Si la víctima
de la tortura lograba sobrevivir y ser puesta en libertad, uno de
los efectos de la tortura, justamente, era el temor de cualquier
vínculo con las fuerzas de seguridad y los agentes estatales,
lo que inhibía a la víctima de denunciar los hechos.
El modus operandi de la tortura estaba destinado a crear temor en
la víctima y a neutralizarla no sólo frente a todo
tipo de acción política o social posterior, sino también
frente a cualquier posible denuncia de dicha violación de
los derechos humanos.
"Pasé
mucho tiempo con miedo. Nunca pensé en denunciar esto pues
el Ejército era el todopoderoso y me hubieran asesinado.
Además mis nervios se destrozaron creo que para toda la vida".148
En otro caso los
familiares señalan: "Luego de la desaparición de
Martín, nadie de la familia hace algo para averiguar el paradero
de la víctima, ni presentar denuncia alguna en vista de que
las mismas autoridades son las que se llevan sin motivo alguno a
la gente".149
En
San Marcos, luego de haber desaparecido a Fausto Armando y Alberto,
la familia se sintió impotente. "Nunca pusimos la denuncia
pues la gente nos decía que si lo hacíamos, el Ejército
enviaría a la G-2 y nos haría lo mismo que a ellos.
En ese tiempo nadie podía reclamar nada".150
705.
De su parte, las
diferentes autoridades de los centros de detención, como
los alcaides, se abstenían de denunciar la comisión
de torturas o incluso las posibilitaban. Los jueces y fiscales que
conocían de la detención o proceso penal contra personas
que habían sufrido torturas, no abrían la investigación
de oficio, faltando a su deber de investigar, juzgar y sancionar
la tortura. Inclusive en algunos casos las autoridades judiciales
realizaron actos expresos de encubrimiento de las torturas infligidas
a las víctimas. La abdicación de las funciones de
fiscalización y de investigación frente al poder militar
por parte de las autoridades judiciales y fiscales se ilustran de
modo evidente en el caso que sigue. Agentes del Ministerio Público
y los tribunales protegieron a los militares autores de torturas
y detención arbitraria, colaboraron con ellos y encubrieron
sus actos violatorios de derechos humanos:
706.
Maritza Urrutia,
miembro del EGP, fue detenida ilegalmente por miembros de la Inteligencia
del Ejército y luego torturada en las instalaciones de la
Policía Militar Ambulante, hasta que aceptó hacer
videos de propaganda anti-guerrillera y solicitar su amnistía.
Cuando el Fiscal General de la Nación y la Juez del Quinto
Juzgado de Instrucción intervinieron para la aplicación
de la amnistía, a pesar de que los hechos eran de dominio
público, en ningún momento investigaron por la legalidad
de la detención ni por las torturas. El Fiscal General encubrió
los hechos violatorios de derechos humanos al afirmar que no existían
indicios de secuestro, en clara contradicción con el expediente
que él mismo remitiera al Organismo Judicial para la aplicación
de la amnistía, e inclusive facilitó las instalaciones
del Ministerio Público para difundir la versión oficial
del Gobierno. 151
1
Testigo (ex especialista de la G-2 de la zona militar de San Marcos)
CEH. (T. C. 31). Return to Text
2 Testimonio de un sacerdote
belga torturado en la Base Militar de Mazatenango, 31 de diciembre
1981. Regrese al Texto
3 Testigo CEH. (T.C.
800). Regrese al Texto
4 C 9134. Julio, 1980.
Cahabón, Alta Verapaz. Regrese al Texto
5 C 322. Febrero, 1984.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
6 Ibid. Regrese al
Texto
7 CI 081, 1992. San Marcos.
Regrese al Texto
8 Testigo CEH. (T.C.
31). Regrese al Texto
9 CI 098, Julio 1981,
Quetzaltenango, Quetzaltenango. Regrese al Texto
10 C 4212. Julio, 1988.
Pochuta, Chimaltenango. Regrese al Texto
11 Testigo CEH. (T.C.
31). Regrese al Texto
12 C 917. Febrero, 1983.
Nebaj, Quiché. Regrese al Texto
13 Traducción
de un documento desclasificado de los EEUU HR/9.26, noviembre
de 1994. Regrese al Texto
14 Ejército de
Guatemala, Plan de Campaña Victoria 82, Numeral 1
del Literal C del Anexo H. Regrese al Texto
15 Entrevista a una
comunidad de Nebaj, Quiché, 1983. Regrese al Texto
16 Marca comercial de
un insecticida. Regrese al Texto
17 C 6009. Junio, 1982.
San Miguel Acatán, Huehuetenango. Regrese al Texto
18 C 262. Octubre, 1982.
San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto
19 El análisis
de esta violación es tema de otro apartado. Regrese al
Texto
20 Testigo CEH. (T.C.
31). Regrese al Texto
21 C 11620. Diciembre,
1981. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
22 C 11351. Enero, 1982.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
23 Testimonio del padre
P. Schilderman, Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla, 1 de
enero de 1982. Regrese al Texto
24 CI 17. 1981-1982.
Cantabal. Regrese al Texto
25 C 7218. Diciembre,
1981. Tejutla, San Marcos. Regrese al Texto
26 C 12148. Septiembre,
1982. Santa Ana, Petén. Regrese al Texto
27 C 5228. Mayo, 1984.
Huehuetenango, Huehuetenango. Regrese al Texto
28 Testigo CEH. (T.C.
31). Regrese al Texto
29 C 1224. Agosto, 1979.
Puerto Barrios, Izabal. Regrese al Texto
30 C 1093. Octubre,
1982. El Estor, Izabal. Regrese al Texto
31 C 11185. Julio, 1982.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
32 C 11247. 1980. Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
33 C 917. Febrero, 1983.
Nebaj, Quiché. Regrese al Texto
34 Testigo CEH. (T.C.
31). CI 81. Marzo, 1992. San Marcos. Regrese al Texto
35 Testimonio de especialista
G-2 de la Zona Militar de Santa Lucía Cotzumalguapa, MINUGUA.
Regrese al Texto
36 Testigo (ex dirigente
del CUC) CEH. (T.C. 305). Regrese al Texto
37 C 917. Febrero, 1983.
Nebaj, Quiché. Regrese al Texto
38 Descompuesto o sucio.
Regrese al Texto
39 Testigo CEH. (T.C.
184). Regrese al Texto
40 C 18316. Septiembre,
1987. Los Amates, Izabal. Regrese al Texto
41 C 11451. Mayo, 1985.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
42 Testigo CEH. (T.C.
31). Regrese al Texto
43 C 322. Febrero, 1984.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
44 C 11185. Julio, 1982.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
45 C 670. Junio, 1963.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
46 C 390. Febrero, 1983.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
47 C 1093. Octubre,
1982. El Estor, Izabal. Regrese al Texto
48 C 2485. Marzo, 1983.
San Andrés Sajcabajá, Quiché. Regrese al
Texto
49 C 2502. Enero, 1982.
Joyabaj, Quiché. Regrese al Texto
50 C 7091. Abril, 1984.
San Pablo, San Marcos. Regrese al Texto
51 C 811. 1982. El Estor,
Izabal. Regrese al Texto
52 C 5296. Septiembre,
1982. San Pedro Necta, Huehuetenango. Regrese al Texto
53 C 6231. Julio, 1982.
Barillas, Huehuetenango. Regrese al Texto
54 CI 42. Marzo, 1992.
Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al Texto
55 C 4099. Agosto, 1987.
Santiago Atlitlán, Sololá. Regrese al Texto
56 Traducción
del documento desclasificado de EE UU; DOD H.R 9./26. Caso Bámaca.
Regrese al Texto
57 CI 98. Julio, 1981.
Quetzaltenango, Quetzaltenango. Regrese al Texto
58 Testigo CEH. (T.C.
85). Regrese al Texto
59 CI 11. Enero, 1981.
Santiago Atlitlán, Sololá. Regrese al Texto
60 C 16570. Diciembre,
1983. Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al
Texto
61 C 2608. Enero, 1981.
San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto
62 C 5549. Mayo, 1983.
Concepción, Huehuetenango. Regrese al Texto
63 C 5355. Septiembre,
1982. Jacaltanango, Huehuetenango. Regrese al Texto
64 C 917. Febrero, 1983.
Nebaj, Quiché. Regrese al Texto
65 Testigo CEH. (T.C.
800). Regrese al Texto
66 CI 98. Julio, 1981.
Quetzaltenango, Quezaltenango. Regrese al Texto
67 Testigo CEH. (T.C.
332). Regrese al Texto
68 Ibid. Regrese
al Texto
69 Testigo CEH. (T.C.
800). Regrese al Texto
70 C 670. Junio, 1963.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
71 Testigo CEH. (T.C.
800). Regrese al Texto
72 Ibid. Regrese
al Texto
73 Ibid. Regrese
al Texto
74 Testigo CEH. (T.C.
3). Regrese al Texto
75 CI 36. Julio, 1981.
Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto
76 CI 17. 1981 y 1982.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
77 C 13042. 1983. Yepocapa,
Chimaltenango. Regrese al Texto
78 CI 17. 1981 y 1982.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
79 C 11431. Abril, 1983.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
80 Ejército de
Guatemala, Manual de Inteligencia, Apéndice I, p.88.
Regrese al Texto
81 CI 98. Julio, 1981.
Quetzaltenango, Quetzaltenango. Regrese al Texto
82 Traducción
del documento desclasificado de EE UU; HR/9.51, 6 de diciembre
de 1994. Regrese al Texto
83 Traducción
del documento desclasificado de EE UU; HR/9.8. Regrese
al Texto
84 C 7313. Diciembre,
1981. Ixchiguán, San Marcos. Regrese al Texto
85 Testigo CEH. Ex especialista
G-2. (T.C.31). Regrese al Texto
86 Ibid. Regrese
al Texto
87 Ibid. Regrese
al Texto
88 C 11415. 1983-1990.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
89 C 11418. 1985. Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
90 C 15253. 1981-1982.
Cahabón, Alta Verapaz. Regrese al Texto
91 C 2798. Diciembre,
1981. Quiché. Regrese al Texto
92 C 2681. Octubre,
1981. Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al
Texto
93 CI 20. 1979-1982.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
94 C 7221. Diciembre,
1981. Tacaná, San Marcos. Regrese al Texto
95 "Las agencias organizadas
principalmente para la producción de información de
Inteligencia estratégica, y de combate cuentan con centros
de interrogatorio". Ejército de Guatemala, Manual de Inteligencia,
pg.32. Regrese al Texto
96 C 11185. Julio, 1982.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
97 C 7313. Diciembre,
1981. Ixchiguán, San Marcos. Regrese al Texto
98 CI 15. 1983-1986.
Ixcán, Quiché. Regrese al Texto
99 Ibid. Regrese
al Texto
100 CI 81. 1992. Ciudad
de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
101 Ibid. Regrese
al Texto
102 CI 81. Testimonio
de un ex especialista, 1992. Ciudad de Guatemala y San Marcos. Regrese
al Texto
103 Ibid. Regrese
al Texto
104 Testigo CEH. (T.C.
110). Regrese al Texto
105 CI 98. Julio, 1980.
Quetzaltenango, Huehuetenango y Guatemala. Regrese al Texto
106 Ibid. Regrese
al Texto
107 C 968. Enero, 1980.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
108 CI 20. 1982. Guatemala
y Nicaragua. Regrese al Texto
109 Americas Watch
Report. Guatemala: A Nation of prisioners. Enero de 1984.
Regrese al Texto
110 Traducción
del documento desclasificado de los EE.UU.; IOB/DOD 941103,
abril de 1984. CI 81. 1992. Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese
al Texto
111 La CEH también
recibió testimonios de la existencia de cárceles clandestinas
en la zona militar de Santa Lucía Cotzumalguapa y en la base
militar Manuel Lisandro Barillas. C 098. 1982. Chimaltenango, Chimaltenango.
Regrese al Texto
112 Testigo (ex especialista
de la G-2) CEH. (T.C. 5). Regrese al Texto
113 C 5742. Octubre,
1983. Nentón, Huehuetenango. Regrese al Texto
114 Testigo CEH. (T.C.
170). Regrese al Texto
115 Testigo CEH. (T.C.
169). Regrese al Texto
116 El Imparcial.
4 de julio de 1966. Regrese al Texto
117 El Imparcial.
5 de julio de 1966. Regrese al Texto
118 El Imparcial.
5 de julio de 1966. Regrese al Texto
119 C 968. Enero, 1982.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
120 Testigo CEH. (T.C.
116). Regrese al Texto
121 Testigo REMHI.
Caso 5447. Regrese al Texto
122 Testigo CEH. (T.C.
116). Regrese al Texto
123 CI 22. Marzo-Noviembre,
1983. Ciudad de Guatemala y Quetzaltenango. Regrese al Texto
124 C 776. Junio, 1982.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
125 Ibid. Regrese
al Texto
126 C 20008. Enero
1983. Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
127 C 968. Enero, 1972.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
128 Testigo (antiguo
funcionario de la Policía Nacional) CEH. (T.C. 116). Regrese
al Texto
129 Ibid. Regrese
al Texto
130 Comité Pro
Justicia y Paz de Guatemala, Situación de los Derechos
Humanos de Guatemala, Informe Preliminar, Guatemala, octubre
de 1988, pg. 22 . Regrese al Texto
131 CI 98. Julio, 1980.
Quetzaltenango, Huehuetenango y Guatemala. Regrese al Texto
132 La testigo se está
refiriendo al caso C 20008. Enero, 1983. Ciudad de Guatemala, Guatemala.
Regrese al Texto
133 Testigo CEH. (T.C.
800). Regrese al Texto
134 Ibid. Regrese
al Texto
135 Ibid. Regrese
al Texto
136 C 20008 Enero,
1983. Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
137 Ibid. Regrese
al Texto
138 C 13405. Marzo,
1981. Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
139 Testigo CEH. (T.C.
5). Regrese al Texto
140 C 9477. 1982. Cahabón,
Alta Verapaz. Regrese al Texto
141 C 262. Octubre,
1982. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al
Texto
142 C 498. Mayo, 1991.
Tecpán, Chimaltenango. Regrese al Texto
143 En efecto, una
de cada diez personas es k'iché en relación con el
resto de los ciudadanos de la República y tres de cada diez
víctimas de tortura fue k'iché. Regrese al Texto
144 Testigo CEH. (T.C.
58). Regrese al Texto
145 C 355. Febrero,
1981. Chimaltenango, Chimaltenango. Regrese al Texto
146 C 11314. Marzo,
1982. San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz. Regrese al
Texto
147 C 13021. Junio,
1981. Uspantán, Quiché. Regrese al Texto
148 C 7091. Abril,
1984. San Pablo, San Marcos. Regrese al Texto
149 CI 36. Julio, 1981.
Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto
150 C 7272. 1981. San
Marcos. Regrese al Texto
151 Véase el
caso ilustrativo sobre la privación arbitraria de libertad
y tortura de Maritza Urrutia. (CI 33), Guatemala, 1992. 141
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