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Capitulo II
Las Violaciones de los Derechos Humanos y Los Hechos de Violencia

Volumen 1
Estrategia y Mecanismos de las Partes

Volumen 2
Violaciones de los Derechos Humanos

Volumen 3
Violaciones de los Derechos Humanos

Volumen 4
Los Hechos de Violencia

Capitulo II: Volumen 3

 

LAS MASACRES: LA VIOLENCIA COLECTIVA CONTRA LA POBLACION INDEFENSA

 

Introducción

703.

     La gran cantidad de operaciones militares en las que se perpetraron matanzas contra la población indefensa, que el lenguaje popular denominó masacres, es uno de los fenómenos más característicos del enfrentamiento armado en Guatemala, especialmente durante el período que va de junio de 1981 a diciembre de 1982. Estos 18 meses concentraron el 64% de todas las masacres documentadas por la CEH, así como el 76% de las ejecuciones arbitrarias perpetradas durante masacres. Fueron los meses más teñidos de muerte, destrucción y dolor en la historia contemporánea del país.

704.

     En la mayoría de los casos, las masacres no se limitaron a la eliminación masiva de individuos, sino fueron cometidas mediante acciones de barbarie de tal magnitud que, en una primera lectura, hasta podrían provocar cierta incredulidad. Sin embargo, las imágenes, todavía vivas en los testigos, de cuerpos degollados, cadáveres mutilados, mujeres embarazadas con sus vientres abiertos a bayoneta o machete, cuerpos "sembrados" en estacas, "olor a carne quemada" de las personas abrasadas vivas y perros devorando los cadáveres abandonados que no se pudieron enterrar, corresponden a lo realmente acaecido. La reiteración de los hechos en decenas de comunidades, contados por miles de personas que dieron sus testimonios en forma individual o colectiva y recogidas en otras fuentes otras fuentes plenamente confiables registradas por la CEH, los hace innegables. Asimismo, las exhumaciones realizadas en casos de masacres han aportado elementos de prueba material sobre el grado de sevicia con que se realizaron.

705.

     En muchos casos, las masacres incluyeron acciones de pillaje de los bienes de las víctimas o la destrucción de sus casas, cultivos, animales, ollas, piedras de moler, ropa y todo lo que tenían para su supervivencia material, en operaciones que se han denominado, "tierra arrasada". De esta manera, la vida se rompió para decenas de miles de personas que habitaron los cinco departamentos donde más se concentraron estas operaciones militares. Las huellas físicas, pero especialmente las psíquicas, están aún presentes en las comunidades.

706.

     La exposición de este análisis de las masacres, que es resultado de la investigación de casos concretos, empieza con una precisión de las definiciones y conceptos utilizados; sigue un breve análisis estadístico, para revelar las dimensiones del fenómeno y su ubicación en el tiempo y el espacio. Luego, se analizan algunas características más comunes de las masacres, para entender tanto su complejidad y estructura como operaciones militares, así como sus objetivos. Por último, se hace un análisis más detallado de las masacres en las áreas de operación del Ejército, durante el período de junio de 1981 a diciembre 1982. En general este análisis se concentra en las masacres perpetradas durante la etapa más álgida del enfrentamiento armado, es decir de 1978 a 1983.

Definiciones y conceptos

 

Las masacres

707.

     La CEH ha utilizado, para referirse a las violaciones de derechos humanos, conceptos propiamente jurídicos, como ejecuciones arbitrarias, tortura, detención arbitraria, etc. Sin embargo, puesto que el esclarecimiento histórico que está llamada a hacer quedaría trunco si no se analizara en su integridad este fenómeno propio del enfrentamiento armado en Guatemala, cuyo "núcleo duro" consiste en ejecuciones arbitrarias de varias personas, ha decidido hacer suyo el término "masacre", que no corresponde a un concepto jurídico sino a la adecuada denominación que el pueblo de Guatemala ha asignado a estas matanzas crueles contra grupos de personas indefensas, cometida por cualquiera de las partes en el enfrentamiento armado. (Las masacres cometidas por las diferentes organizaciones guerrilleras aparecen en el apartado sobre hechos de violencia en este mismo capítulo).

708.

     El eje de una masacre es, como se ha adelantado, la ocurrencia de varias ejecuciones arbitrarias. Si estas no se perpetran, no hay masacre. No obstante, lo que caracteriza a la mayoría de las masacres, además de las ejecuciones, es una acumulación de graves violaciones de derechos humanos, como torturas, tratos crueles, desapariciones forzadas y violaciones sexuales, y también hechos aberrantes, tales como la mutilación de cadáveres, y la destrucción de bienes de personas, comunitarios y destinados al culto. Es este conjunto de hechos, que preceden, acompañan o siguen a las ejecuciones, el que otorga significación histórica a las masacres, como fenómeno explicativo de lo ocurrido en Guatemala.

709.

La CEH ha definido una masacre como la ejecución arbitraria de más de cinco personas, realizada en un mismo lugar y como parte de un mismo operativo, cuando las víctimas se encontraban en un estado de indefensión absoluta o relativa.

710.

     En esta definición, el concepto de "en un mismo lugar" puede referirse a espacios físicos de diversa índole. Este espacio puede ser una casa, un barrio, un cantón, finca o aldea e, incluso, aldeas colindantes. En este último caso, la calidad de "un mismo lugar" se aplica a un área más amplia que una aldea, cuando las circunstancias documentadas de las ejecuciones arbitrarias y otras violaciones demuestran que éstas se produjeron como parte de un sólo operativo militar.1 

711.

     La expresión "como parte de un mismo operativo" alude, en primer lugar, a un elemento intelectual, es decir la planificación de la acción. Desde luego, significa que los hechos deben haberse realizado en el curso de un plan de acción continuo que persiguió un objetivo común, aunque dichas ejecuciones y otras violaciones hayan ocurrido, una con respecto a otra, en espacios distintos (por ejemplo, en una casa, en el mercado, etc., o algunas en una aldea y otras en el camino que conduce a la misma). En segundo término, debe haber existido una continuidad en el tiempo, de tal suerte que, aunque las violaciones no se hayan perpetrado en forma simultánea, el tiempo que medie entre una y otra confirme que fueron parte de un mismo operativo.

712.

     El "estado de indefensión" puede ser absoluto o relativo. La indefensión absoluta es aquella situación en que las víctimas se encontraban sin medio de defensa alguno, desarmadas, o en la imposibilidad total de reaccionar frente a la acción ejercida en su contra. En cambio, se configura la indefensión relativa cuando existía evidente desproporción, en calidad o cantidad, entre los medios de ataque de los agresores y los medios de defensa de las víctimas. Por ejemplo, cuando los primeros contaban con armas de fuego y las segundas con machetes o piedras.

713.

     Un aspecto que conviene adelantar es la calidad de las víctimas de las masacres, por cuanto en una proporción importante se trata de sujetos que en sistema universal y regional gozan de una especial protección, esto es, población civil, indefensa, niños, mujeres y población indígena. Por lo anterior y conforme al marco jurídico general de la CEH, son aplicables a las masacres las normas contenidas en el Derecho Internacional de los derechos humanos, en el Derecho Internacional Humanitario -artículo 3 común- y en el derecho constitucional interno.

714.

En el marco del Derecho Internacional Humanitario, el artículo 3 común de los Convenios de Ginebra de 1949 obliga a cada una de las Partes en conflicto a aplicar normas mínimas respecto de las personas que no participan directamente en las hostilidades -población civil-, de miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y de las personas puestas fuera de combate, y prohibe en cualquier tiempo y lugar " los atentados contra la vida, la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios".

715.

Durante su trabajo de campo, la CEH recibió testimonios que le permitieron documentar 626 masacres cometidas por las fuerzas del Estado, principalmente el Ejército, apoyado en muchos casos por estructuras paramilitares tales como las PAC y los comisionados militares (Véase mapa nacional de las masacres).

716.

     La CEH ha centrado el análisis de las masacres en su relación con la estrategia y los planes militares, analizando sus características, frecuencia, fechas y ubicación geográfica en relación con las estrategias y los planes de campaña del Ejército.2 

717.

     Mediante el análisis de los casos se identificaron tres patrones de masacres que fueron reiterados: las masacres selectivas, las masacres indiscriminadas sobre población residente y las masacres indiscriminadas sobre población desplazada. No todos los casos de masacres presentados a la CEH corresponden a uno de estos patrones; tampoco se intentó establecer una tipología que incluyera todas las masacres. Más bien, la utilización de estas categorías de análisis responde a su utilidad para profundizar en la investigación sobre el eventual carácter sistemático y planificado de estas operaciones de violencia y destrucción colectiva.

 

Las masacres selectivas

718.

     La masacre selectiva invariablemente incluye, como patrón propio, algún elemento claro de selección de las víctimas, individualmente consideradas. Entre estos elementos utilizados por los victimarios se distinguen: los listados de nombres llevado por los hechores; el empleo de un "señalador", una persona generalmente encapuchada que identificaba ante los victimarios a los supuestos guerrilleros o sus colaboradores; la ejecución arbitraria de determinados miembros de una o ciertas familias; o la ejecución arbitraria de determinados miembros de un grupo, como cooperativistas, rezadores, catequistas. Es importante notar que en muchos de estos casos el "señalador" había sido capturado previamente y luego torturado para lograr su colaboración en este tipo de operaciones.

719.

Así ocurrió, por ejemplo, en San Mateo Ixtatán, Huehuetenango en julio de 1982, en medio de la campaña militar más intensa en esa región:

     "En aquel día los soldados llegaron llevando a un guerrillero enmascarado y amarrado. Tenía como una gorra sobre su rostro... reunieron a las mujeres en un lugar, y los hombres en otro. A ellos los pusieron en cinco filas, luego el guerrillero pasó cinco veces entre los hombres ... diciendo 'aquél sí, aquél no'... Este guerrillero caminaba como un loco. No podía caminar bien y apenas logró sostenerse a pie. Vimos una parte de su cara que era hinchada y tenía moretones, tal vez lo habían pegado. Creo que ya había perdido el control y sólo imaginaba quienes entre nosotros eran guerrilleros... Después de haber señalado 37 o 38 hombres el Ejército nos obligó a afilar palos igual que los palos que usamos para sembrar maíz. Nos preguntó el teniente, '¨Saben como matar a la gente?' ... Nos enseño como matar, era como sembrar milpa, sólo en el cuello de las gentes en vez de en la tierra. Nos dijo el teniente, 'Ustedes saben como manejar machetes', y nos obligó a machetear nuestros hermanos. A unos les quitamos la cabeza, a otros los brazos. Unos aguantaron mucho y sufrieron mucho el dolor. Al fin unos quedaron puros trozos, otros no murieron. '¨Porqué no murió éste?', dijo el teniente. '¨Saben ustedes como manejar esta arma?', y luego él disparó a los que no habían muertos todavía. La verdad es que no sabíamos manejar armas. Luego obligaron a los hombres de hacer un hoyo grande para echar los cuerpos. Los cadáveres todavía se encuentran allí".3 

720.

     Los casos de masacre selectiva revisten un particular interés para la CEH, en la medida que en ellos se observa con mayor nitidez el trabajo previo de inteligencia, la planificación y la intencionalidad en las operaciones. La inclusión de una determinada masacre dentro de esta categoría implica haber constatado que en el hecho investigado hubo selectividad de las víctimas, acertada o no en su aplicación.

Las masacres indiscriminadas sobre población residente

721.

     La masacre indiscriminada sobre población residente incluye, como patrón propio, que no existió ningún elemento de selección individual de las víctimas. Estas todavía residían en sus comunidades o bien se encontraban en sus actividades cotidianas (trabajando en sus milpas, caminando de un lugar a otro, o comprando en el mercado del pueblo). Son los casos en que las fuerzas estatales simplemente mataron a quiénes encontraron en sus casas, en el camino o sus lugares de trabajo, muchas veces después de haber cercado el lugar.

722.

Un ejemplo de este patrón se produjo en la hacienda San José del Río Negro, Cobán, Alta Verapaz.

     "Los soldados habían ingresado a la comunidad desde el día 20 de octubre de 1982 y realizaron la masacre el día 22. Mataron a todos los que se encontraban en el lugar, salvo una persona que logró huir y es el único sobreviviente. Antes de iniciar las ejecuciones, las mujeres fueron separadas de los hombres y violadas sexualmente. A todos se les negó el alimento durante dos días. El día de la masacre los hombres fueron levantados y obligados por miembros de la tropa a cavar una zanja. Una vez finalizada la tarea, todos los miembros de la comunidad fueron forzados a hacer una fila alrededor de la zanja, y a cada uno le preguntaron dónde estaban los comunistas y los guerrilleros. En la medida que no respondían, un teniente daba la orden de asesinar a machete a cada una de las víctimas, incluidos los niños. Luego de que los cuerpos caían en la zanja, el teniente ordenaba rematarlos con ráfagas de ametralladora. Después la tropa saqueó las casas, para luego quemarlas y comerse a los animales domésticos que quedaban. Antes de abandonar el lugar machetearon la milpa y los frijoles y le prendieron fuego".4 

723.

Se incluye entre las masacres indiscriminadas los casos en los cuales los victimarios llegaron a buscar a ciertos individuos y, al no encontrarlos, ejecutaron a quiénes estaban presentes en el lugar.

724.

     Este tipo de masacre adquiere una especial relevancia, porque demuestra la predeterminación estatal de grupos de personas como objetivo de operaciones criminales; las personas se convirtieron en blancos simplemente por pertenecer a un grupo identificado como enemigo, independientemente de las características particulares de cada individuo del grupo. En este sentido, la existencia de este patrón constituye un antecedente de las conclusiones sobre la existencia de actos genocidas, contenidas en el apartado respectivo del presente capítulo.

Las masacres indiscriminadas sobre población desplazada

725.

     La masacre indiscriminada sobre población desplazada incluye, como patrón propio, que las víctimas fueron personas que huían de las acciones represivas en sus comunidades, sin que existiera ningún elemento de selección individual. Son las masacres de personas que habían dejado sus lugares de residencia, buscando refugio en las montañas, barrancos o bosques, o habían iniciado la huida hacia México. Las operaciones militares perpetradas sobre estas colectividades revistan especial interés para la CEH porque demuestran la intención de aniquilar a la población, a sabiendas que ya no contaba con los medios materiales para su propia sobrevivencia, ni mucho menos para colaborar con la insurgencia, si es que lo habían hecho antes. De manera similar al patrón anterior, proporciona elementos de convicción para establecer la comisión de actos genocidas.

726.

Un ejemplo de este patrón ocurrió en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz en 1982, cuando después de haber sufrido acciones represivas en su contra, la comunidad se encontró frente a la disyuntiva de quedarse o huir:

     "A estas alturas era de tomar una decisión, ya que si nos quedábamos en la casa, de todos modos se moría a manos de los soldados. Fue por eso que salimos a escondernos dentro de las montañas... En una ocasión el Ejército y las patrullas nos acorralaron... nos atacaron por todos lados. El objetivo era acabar con nosotros, matarnos... Comenzó una fuerte persecución... Durante la persecución... cayeron 17 compañeros en manos del Ejército, entre hombres, mujeres y niños".5

La destrucción comunitaria

727.

     Independientemente del patrón de las acciones, en un importante porcentaje de masacres registradas por la CEH, se presentaron elementos adicionales que indican la finalidad de eliminar las bases de subsistencia de la comunidades, provocar su desarticulación o destrucción, así como desintegrar sus organizaciones y demás mecanismos de acción colectiva. Los elementos más importantes en este sentido fueron: la destrucción física de las comunidades, de las casas, cultivos y animales, así como de los centros de oración, las escuelas, los salones comunales y demás edificios comunitarios; la utilización y profanación de las iglesias como centros de tortura y de las ejecuciones; la destrucción de elementos materiales como el maíz y las piedras de moler que a la vez conllevan un fuerte sentido simbólico para la cultura; y el involucramiento obligado de miembros de las mismas comunidades u otras vecinas, generalmente mediante las PAC o los comisionados militares, en estas acciones. En las comunidades mayas esta dimensión colectiva de la destrucción conlleva un indudable elemento de desestructuración cultural.

Las masacres en cifras

728.

     La CEH registró un total de 626 casos de masacres atribuibles al Ejército de Guatemala, fuerzas de seguridad, o estructuras paramilitares como las PAC y los comisionados militares, en todo el período del mandato, incluyendo cinco sobre población refugiada en territorio mexicano en 1982 y 1983. En estas acciones se cometieron el 69% de todas las ejecuciones arbitrarias documentadas por la CEH, así como el 41% de las violaciones sexuales y el 45% de tortura. Claramente, las masacres fueron la expresión más concentrada de la fuerza represiva del Estado.

729.

      En el 63% de las masacres documentadas por la CEH, el Ejército actuó sólo, mientras en otro 27% se hizo acompañar en sus operaciones por miembros de las PAC o comisionados militares. Un 3% de las masacres fueron atribuibles a miembros de las PAC y un 1% a los comisionados militares, actuando éstos sin la presencia inmediata del Ejército.

Gráfica 1.

730.

     Las masacres de los primeros 15 años del enfrentamiento armado se realizaron principalmente en contra de la población campesina y ladina del Oriente del país, en los departamentos donde se habían asentado las primeras columnas guerrilleras. En contraste, durante el período mas álgido (1978-1984), respondiendo a los planes contrainsurgentes, estas operaciones militares se concentraron principalmente sobre las comunidades mayas de cinco departamentos del Altiplano.

DEPARTAMENTO 1962-70 1970-78 1978-85 1985-96 TOTAL
Chiquimula 4 1 3   8
Zacapa 1       1
Izabal 1   1   2
Quetzaltenango 1   4   5
San Marcos   1 14   15
Alta Verapaz   1 53 1 55
Quiché     318 6 327
Huehuetenango     83   83
Chimaltenango     62 1 63
Baja Verapaz     26   26
Sololá     12 2 14
Petén     12   12
Guatemala     3   3
Escuintla     2   2
Suchitepéquez     2   2
Retalhuleu       1 1
Sin identificar     1   1
México     5   5
TOTAL 7 3 601 11 626
           

731.

     Del total de masacres, el 95% (595 casos) fueron perpetradas entre 1978 y 1984. En este período, un 90% de las masacres registradas por la CEH ocurrieron en Quiché (52%), Huehuetenango (14%), Chimaltenango (10%), Alta Verapaz (9%) y Baja Verapaz (4%) y en ellas murió el 97% de todas las víctimas de ejecuciones arbitrarias perpetradas en masacres durante todo el período del enfrentamiento armado.

Gráfica 2

732.

     De esta manera, los muertos se concentraron en la población maya, siendo los k'iche' los más afectados, habiendo sufrido el 25% de las ejecuciones arbitrarias en masacres, seguidos por los kaqchikel (14%), los ixil (13%), los q'eqchi'e (11%), los achi (8%), los mam (6%) y los chuj (5%). Un 7% de las víctimas ejecutadas en masacres eran ladinos. Estas cifras con respecto a las víctimas ixil, achi y chuj son especialmente llamativas ya que son mucho mayores que los porcentajes de estos grupos en la población nacional.

Gráfica 3

733.

     El 54% de los casos presenta hechos de extrema crueldad en la comisión de las masacres; de éstos, el Ejército de Guatemala participó en un 97%, ya sea actuando sólo o haciéndose acompañar por miembros de las PAC o comisionados militares. Asimismo, el 27% de las masacres registradas fueron acompañadas por acciones de destrucción física de bienes materiales particulares o comunitarios; la participación del Ejército en estos caso alcanzó el 98%.

Las masacres: de la violencia a la barbarie

734.

     Las cifras revelan la magnitud del fenómeno de las masacres como parte de las operaciones militares del Ejército para acabar con el enemigo interno. En la aplicación de la estrategia contrainsurgente, cientos de comunidades fueron arrasadas en diferentes regiones del país a lo largo del enfrentamiento armado. Los métodos utilizados durante estas ejecuciones colectivas demuestran el nivel de crueldad con que los hechores se ensañaron contra las víctimas, todas ellas población civil indefensa y desarmada.

735.

     El impacto de las masacres no se entiende observando únicamente las cifras, sino requiere también un análisis cualitativo de esta violencia despiadada, que revelan tanto la lógica de las estrategias y las tácticas militares como el horror que implicaban para las poblaciones víctimas. La masacre de Chisís, San Juan Cotzal, departamento de Quiché, el 13 de febrero de 1982, recoge un gran número de características que, según ha constatado la CEH, se repite en la mayoría de las masacres estudiadas.

736.

     La aldea de Chisís se encuentra en la región ixil, lugar caracterizado por su extrema pobreza, un tradicional abandono por parte de las instituciones nacionales y una fuerte concentración de la tierra. Aunado a esto, predomina en la región un fuerte racismo que condiciona las relaciones socioeconómicas, siendo los dueños de las grandes fincas ladinos, mientras que los microparcelarios son de origen ixil. En esta región, desde mediados de los años setenta, el EGP comenzó a desarrollar su trabajo organizativo. Luego de un ataque de este grupo guerrillero al destacamento militar de San Juan Cotzal del 19 de enero de 1982, un grupo de soldados llegó y convocó a una reunión de los líderes de la comunidad. Llegaron con una lista con los nombres de los supuestos colaboradores de la guerrilla. Capturaron a cuatro hombres cuyos nombres aparecían en la lista y posteriormente los desaparecieron. Asimismo, este día obligaron a los hombres de la comunidad a formar las PAC. El 11 de febrero de 1982, la guerrilla atacó un helicóptero que sobrevolaba cerca de la aldea Chisís. De nuevo la respuesta no se hizo esperar y dos días después, el 13 de febrero, el Ejército acompañado de patrulleros civiles de San Juan Cotzal irrumpió en la comunidad masacrando alrededor de doscientas personas. A continuación los hechos de esta masacre son narrados por un grupo de testigos ante la CEH, sobrevivientes de esta operación.

      "Cuando el Ejército entró en esta aldea de Chisís vino de Santa Avelina o viene otros grupos de Tzitnay o viene otro grupo por parte de Secal, una aldea allí, tres grupos... como a las cinco de la mañana... entraron los soldados sin ruido, sin bulla cuando entró aquí en nuestra aldea".

      "Muchas gentes salieron de madrugada, fueron a comprar al mercado. Entonces cuando encontraron los soldados aquí abajo, entonces los soldados dicen vayan a regresar mujeres y hombres, regresen en sus casas muchá porque ya va llegando nosotros, vamos a platicar, entonces poco a poco y regresen muchá a sus casas así. Entonces la confianza, mucho gusto dijeron, entonces se regresaron en sus casas con confianza."

"Muchos grupos de soldados, ocuparon nuestra aldea, ocuparon como cerco, pusieron cerco y entonces toda la gente tiene confianza porque ya está organizada de parte de los soldados, ninguno va a salir de nuestras casas porque ya tienen buena confianza".

      "La gente ya estaba bien organizada con los soldados, ya estaban armadas las patrullas, entonces cuando vienen los soldados toda la gente ya estaban con confianza, vienen los soldados y les dicen: ¨Qué tal? Buenos días, buenos días, entren en su casa".

"No juntaron a la gente, sino que fueron casa por casa, poco a poco venían, caminando como si fuera fuego".

"Mi marido se quemó en mi casa, vino los soldados y las patrullas, vino a matar mi marido, se quemaron en mi casa todo, hasta mis piedras de moler, mis machetes, mis ropas, todos se quemaron."

      "A su mujer Juana, primero la violaron delante de su sobrina y después la amarraron dentro de la casa delante de todos los hijos... después le prendieron fuego a la casa. Cuando quemaron la casa estaban adentro las personas vivas y amarradas. Así fue con toda la gente que se encontraba en sus casas, a todos los quemaron vivos".

      "Los soldados entraron en la casa y amontonaron a toda la familia, también patojitos como de siete años, amarraron a los señores y mataron a los niños, mientras los señores ya estaban amarrados. Se quedaron mirando que se estaban quemando sus hijos y su casa también".

      "Escuchamos las bullas, las gritaderas de las casas, que estaban golpeando a la gente, decía un mi tío que nos fuéramos, pero mi abuelo dijo que no, si usted tiene miedo sálgase, dijo, yo tengo mi autoridad y estoy cumpliendo mi deber... Mi abuelo tenía un bastón como señal de autoridad que le dio el alcalde de San Juan Cotzal. A decir de él, el Ejército no le va a hacer nada porque es autoridad. Mostró su bastón ante los soldados, pero su bastón lo echaron al fuego y lo amarraron dentro de la casa".

      "Un grupo de patrulleros estaba en el borde de la aldea, andaban veinte muchachos jóvenes, como de 18 años, estaban colocando una bandera, cuando vieron que los soldados se acercaban... los soldados dijeron ¨Qué tal, cómo están ustedes?, Los jóvenes contestaron: estamos patrullando. Entonces los soldados les ordenaron que se formaran... los veinte jóvenes formaron una cola y los soldados volaron sus cabezas, los apuñalaron, los machetearon, les dispararon a tiros".

      "Por no querer matar a su gente agarraron a diez patrulleros y los metieron en su casa. Allí los masacraron a puro tiro, a los diez al mismo tiempo, como matar hormiga con veneno".

      "Saber cuánto número de Ejército viene aquí para masacrar a toda la gente, e incendiar las casas y quemar nuestros ranchos, y quemar la troja y quemar nuestro maíz, y quemar frijol y quemar las chamarras, todo, todo eso. Salimos sin ropa... todos hasta mujeres embarazadas, hasta niños menores de edad, todos los que están en su casa, todos murieron por culpa del Ejército".

     "Porque mi abuela que quemaron allí, se quedó muy hueso allí y los chuchos los comieron también, como ya es sabroso verdad, porque ya está quemado, tres de mis tíos y una mi abuela así cerca".6 

737.

     En esta masacre están presentes varios elementos que caracterizaron las operaciones militares contra comunidades sospechosas de tener algún vínculo con la guerrilla. Estos incluyen tácticas propias de operaciones militares, como el elemento sorpresa, el uso del engaño y el cerco militar; la participación de las PAC y comisionados militares como forma de involucrar a la población civil y obtener su complicidad; el uso extremo del terror ejemplificante a través de actos de extrema crueldad, con los que se puede conseguir la paralización de la población y su aislamiento definitivo de la guerrilla, y la destrucción y disgregación de la comunidad física, cultural y espiritualmente, siguiendo la lógica de "quitar el agua al pez" y destruyendo su sustento humano y material. Estas características se repiten en todos los departamentos donde se concentraron las masacres durante el período más álgido del enfrentamiento.7 

 

Tácticas militares

738.

     Varias fueron las tácticas propiamente militares, pero utilizadas contra la población civil, destinadas a impactar, con las masacres, al mayor número de personas posible e impedir la defensa y la eventual fuga de las personas, o que las mismas dieran aviso a comunidades vecinas. Generalmente, los soldados irrumpían en las comunidades de manera inesperada y abrupta, sacando máximo provecho al elemento sorpresa. El Ejército en muchos casos se aproximó a las comunidades de madrugada, sorprendiendo las personas en sus casas, mientras dormían o se preparaban para salir a trabajar.

 

     "Un domingo creo, a la una de la mañana, cuando todo el mundo estaba durmiendo, unos militares se acercaron al pueblo. No sé cuantos eran, nadie veía algo. Eran del destacamento de Santa Cruz Barillas. La gente se despertó cuando las balas empezaron a entrar en las casas. Los militares estaban disparando por las ventanas, luego entraron en las casas, entraron para matar a la gente y después las rompieron".8 

 

     "Ese día los habitantes de esta comunidad nos encontrábamos en calma, había amanecido y, como todos los días, hombres y mujeres nos preparábamos para nuestros trabajos diarios. A las seis de la mañana, esa tranquilidad fue interrumpida, nosotros escuchamos mucha bulla, la gente corría y gritaba, también escuchamos muchos disparos, como si se tratara de una guerra, entonces comprendimos que algo malo sucedía. Cuando salimos de nuestra casa, uno de los vecinos nos gritó: -Corran allí, vienen los soldados a matarnos-. Sin pensar salimos corriendo, llevándonos a nuestros pequeños hijos como pudimos...".9 

739.

     En otros casos, el Ejército no sólo empleó el elemento sorpresa, sino que hizo uso del engaño y aprovechó la ingenuidad de la gente para impedir su posible huida. Se aprovechaba así la confianza que la población tenía en la institución castrense, en un primer momento, o el miedo a las terribles consecuencias que suponía desobedecer las órdenes del Ejército.

 

     "El 14 de julio de 1981, llegaron los militares, quienes un día anterior habían enviado una nota con un informante de la patrulla diciendo que llegarían y que la persona que no se encontrara en esta reunión es porque colabora con la guerrilla. Hacen esto para que la gente no salga del pueblo".10 

 

     "El 8 de enero de 1982 como a las 11.00 de la mañana engañaron a la gente. Dijeron que nos reunimos en la clínica para entregar juguetes a los niños, suéteres a los hombres para hacer patrulla. Al mismo tiempo ordenaron los morteros alrededor, morteros 105, vinieron una camioneta y un camión. Había bastantes. Estaban cinco judiciales tapadas las caras. Dieron uno como medio juguete a los niños. Se terminó de dar el regalo... Al día siguiente había sangre en la clínica. Murieron 32 personas".11 

740.

     En muchos casos el Ejército recurrió al cerco militar,12  que venía a reforzar el elemento sorpresa. No sólo se impedía a la población que se encontraba en la comunidad escaparse de la muerte, sino que a aquellos que se encontraban en las afueras de la localidad, camino a otros lugares, se les forzaba a regresar. El uso del cerco facilitaba la consecución de los objetivos prioritarios.

 

     "Llegaron por la Estancia de la Virgen, formaron tres frentes y rodearon la comunidad. Hombre que encuentran, hombre que se llevan".13 

 

     "El 17 de julio, dos días más tarde, a las 6.00 de la mañana los soldados llegaron en Yalambojoch. Pasaron casa a casa para obligar a todos, hombres, mujeres y niños de presenciar otra reunión. Rodearon toda la aldea y vigilaron todos los caminos para que nadie escapara".14 

 

     "Llegaron como 600 patrulleros de diferentes lugares y dos batallones del Ejército, rodearon la aldea para que no saliera ninguno... traían personas de otros lados y en la escuela los estuvieron torturando".15 

741.

     Además de las tácticas utilizadas en la primera masacre descrita, la CEH ha establecido que la elección previa del día de la operación era otro elemento clave de la táctica destinada a lograr la máxima concentración de población en un mismo punto. La CEH comprobó que, en muchas masacres, el Ejército incursionó en un día importante para las comunidades, ya fuera día de fiesta o de mercado, fechas en las que se aseguraba que la población estaría congregada.

 

     "Un domingo del mes de mayo de 1981 era día de mercado en la Finca San Francisco de Cotzal. Como todos los días domingo, mucha gente estaba reunida, proveniente de varias aldeas cerca de la finca... A mediodía llegaron en camión 100 hombres armados, vestidos de particular, al mando del jefe del destacamento militar de Cotzal... Rodearon la plaza central y el jefe ordenó a toda la gente que formara una gran fila...".16 

 

     "El 15 de septiembre de 1981 nosotros tenemos costumbre de ver el desfile de los niños. Ese año el Ejército, los judiciales y los patrulleros estaban en el campo y se actuaron a agarrar a la gente y a matarlos en el pueblo...Ese día mataron como ochocientas personas, masacraron a las personas que estaban vendiendo o comprando, era día de feria, la gente que no regresaron a sus casas bajaron de sus comunidades para divertirse... La plaza se llenó de muertos".17 

 

     "Era jueves santo, la población de Cocob estaba preparando la fiesta. En la mañana rodearon la comunidad "puros kaibiles, puros soldados, grandes, fuertes"... Dijeron: "De plano, ustedes son guerrilleros, por eso están concentrados". La comunidad quedó arrasada".18 

 

Involucramiento de la población civil

742.

     Conforme a los datos de la CEH, las PAC participaron en casi una de cada cinco masacres atribuidas a los agentes del Estado. Las PAC, ya fueran de comunidades aledañas o de la comunidad afectada estaban obligadas a seguir las órdenes de los oficiales al mando, bajo amenaza de perder su propia vida.

 

     "Todos sabemos lo que hicieron los hombres en la matanza del cementerio, obligados por los soldados. Todos tenían alguna familia y mataron a sus familias, a sus hermanos, pero sabemos que fueron obligados y en ese tiempo sabemos que hay que hacer lo que dicen los soldados, porque si no, vamos a morirnos todos, pero siempre queda el dolor, la pena de que mataron a sus hermanos. El miedo echó mucha raíz, es salvaje ver como nuestra misma gente se mata... solo malas ideas vino a traer la violencia, ideas de robar, de tomar, de maltratar".19 

 

     "Esos 15 hombres no querían matarlos [los patrulleros] pero tenían que cumplir eso bajo amenaza. El teniente del Ejército dijo, si no quieren matar, los vamos a matar a ustedes... Así fue que a unos treinta les quitaron la cabeza y a otros cortaron cualquier parte del cuerpo. Unas de las víctimas estaban gritando hasta que los mataron con golpes. Se mataron a los hombres con machetazos cortándoles en trozos. Cortaron los hombres como se corta leña. A unos los mataron a balazos. Los hombres no se pudieron defender porque tenían amarradas sus manos para atrás. Luego ellos se cayeron. Los soldados habían obligado a los vecinos de Cebeb a matar a los que había señalado el guerrillero o sea matar a sus familiares y paisanos. Los soldados amenazaron con matar a los que no querían matar a sus vecinos".20 

743.

     También, se dieron casos en que las PAC actuaron sin la presencia del Ejército. En estas masacres los patrones utilizados en la ejecución de los operativos eran similares a los seguidos por tropas de la institución armada. Ello, porque probablemente habían participado con anterioridad en operaciones similares, o porque habían sido preparados militarmente para ello. Del mismo modo, en muchas ocasiones los patrulleros hicieron referencia a que estaban cumpliendo órdenes del Ejército. Aún en los casos en que las PAC actuaron solas, nunca se les sancionó por las acciones cometidas; incluso, en algunos casos los hechores recibieron un reconocimiento de parte de las autoridades.

     "Muchos empezaron a suplicar, porque iban a matar a nuestras propias familias, pero los responsables [jefes de las PAC] dijeron que era orden del Ejército que venía de Chichicastenango y que se tenía que cumplir".21 

744.

     En otro caso, ocurrido en el Ixcán, las PAC fueron utilizadas para detectar y masacrar a un grupo de población desplazada. Unas veinte personas desplazadas que huían de la violencia de sus comunidades, iban hacia territorio mexicano. Se habían detenido para descansar y comer unos alimentos cerca de la comunidad de San Pablo, Ixcán, Quiché, cuando fueron descubiertos por el jefe de las PAC de San Isidro, quien reunió a los patrulleros y atacó a los desplazados. Una vez cometida la masacre, el patrullero dio aviso inmediato al destacamento militar. Por esta acción, el jefe de las PAC recibió una condecoración del Ministro de la Defensa, en un aniversario de la Zona militar número 22 de Playa Grande Ixcán".22 

745.

     Asimismo, en los planes de campaña se hacía referencia a la importancia de que las PAC participaran con el Ejército en operaciones conjuntas, 'tomando en cuenta que conocen perfectamente el terreno de su jurisdicción, donde opera la guerrilla... La organización de las poblaciones ha permitido un desenvolvimiento más efectivo en las operaciones contra grupos subversivos, con la ayuda eficaz de la población, en las diferentes áreas de la República'.23

     "Los del Ejército nos obligaron a patrullar y nos llevaban a hacer rastreos. Nos obligaron a quemar casas, llevar animales, si no lo hacíamos a nosotros nos mataban".24

     "Obligaron a los PAC de turno en Cucabaj a participar en la masacre, cada patrullero tiene que pasar cortándoles un poquito con cuchillo... les iban cortando pedazos, las orejas, las manos, la nariz, para que delataran a su propia gente, porque todos estábamos en el CUC... murieron macheteadas, hacían pasar uno por uno a los patrulleros y cada uno fue obligado a darles un corte en el cuello hasta quitarles la cabeza, también tuvimos que darles con piedras y palos".25 

746.

     En algunos casos de masacres los declarantes destacan, por encima de la participación del Ejército, la despiadada actuación de los patrulleros. En estos casos, presumidos del poder arbitrario que el Ejército les había otorgado y asegurados de la impunidad de sus acciones, especialmente los jefes de PAC en diversas comunidades se desquitaron de viejas rencillas, actuando con extrema crueldad.

     "Después de la masacre salimos del lugar como a las cinco de la tarde. Durante la caminata discutían entre ellos cuántos mataron ese día. El que mató mas era el más hombre y se burlaban del que mataba menos. Llegamos a Xococ como a la una de la mañana. Cuando estaba en Xococ, vi cuando los patrulleros fueron a hacer la masacre de Agua Fría y también en Los Encuentros".26 

     "Fueron acusados de guerrilleros, saber quien los delató, pero ellos no andaban en nada. Los capturaron en sus casas, los trasladaron a un cuarto de la municipalidad, fueron torturados y degollados. Fui a dejarles café, ya estaban bien golpeados... El papá rogó que los soltaran, los patrulleros le amenazaron con escopeta y le dijeron, corre ahorita mismo de aquí. Los mismos PAC enterraron los cadáveres en un lugar donde hay un río".27 

747.

     Efectivamente, al investir a ciertas personas con un poder absoluto y respaldado por las armas, el Ejército logró captar a un sector de la población, aunque fuera minoritario, asegurándose su lealtad a largo plazo. Así en algunas comunidades, el Ejército no sólo logró la complicidad de esos sectores en las barbaries, sino también agudizó la división entre la población, fomentando una profunda desconfianza mutua. Con ello, quedaron vulnerados los lazos solidarios comunitarios y la capacidad de organización local.

 

Terror ejemplificante y disuasivo28 

748.

     En casi todas las operaciones que desembocaron en masacres, el Ejército empleó diversos mecanismos para crear un terror ejemplificante y disuasivo entre la población. Con este fin, una vez cercada o controlada la comunidad, en muchos casos procedió a concentrar a la población en un lugar, generalmente un salón de reuniones, al frente o al interior de un edificio público, como una iglesia, auxiliatura, juzgado o escuela. El terror fue un efecto buscado en comunidad tras comunidad, al concentrar a la población y controlarla bajo las armas, forzarla a escuchar el discurso de las operaciones psicológicas que estigmatizaban y criminalizaban a los líderes de la comunidad u otros acusados de colaborar con la guerrilla, obligarla luego a presenciar las ejecuciones o mutilar los cadáveres o enterrarlos en fosas comunes. La masacre se convertía así en un espectáculo de muerte, al que el público estaba obligado a asistir.

 

     "Los soldados se vinieron enojados aquí con nosotros. Ya no nos preguntaron si estábamos viendo guerrilla, sino véngase que tenemos una junta, vamos a tratar de reunirnos, a tratar de hablar cosas. Pasaron los Ejércitos entre las casas y se llevaron a las mujeres, a nuestros hijos, todos, todos ... nosotros no pensando que sí nos van a matar, vinimos conscientemente con todo corazón a escucharlos ... pero cuando llegamos nos obligaron a meternos al Juzgado, y las mujeres las metieron en la Iglesia".29 

 

     "Los soldados sacaron de sus casas a muchas personas y las metían en una escuela, eran muchos soldados como 250 o más. Todos gritaban que no se escape ni uno de estos guerrilleros ... gritaban por ahí hay otro guerrillero, agarren a ese cabrón, cuando ya tenían a muchas personas reunidas el teniente gritó muy enojado: maten a todos estos comunistas, entonces los soldados pusieron leños en las puertas y rociaron gasolina; cuando encendieron el fuego mucha gente quería salir por las ventanas, puertas y techos. El teniente se dio cuenta de eso y gritó: no dejen que ningún cerote de esos se escape y si miran a alguno, dispárenle y si queda vivo, échenle al fuego".30 

749.

     En muchos casos tras la concentración de la población, los hechores procedían a la separación de la misma en grupos, generalmente hombres por un lado y mujeres y niños por el otro. La separación reducía las posibilidades de que la población recurriera a cualquier mecanismo de resistencia, aumentando su impotencia, desesperación y humillación. En muchos casos, tras la separación de hombres y mujeres los hechores procedieron a violar a las mujeres, generalmente las jóvenes, previamente a su ejecución.

 

     "Nos obligaron a meternos en el juzgado y no permitieron que saliera ninguna persona ... y llevaron a las mujeres y a nuestros hijos a la Iglesia, nos dividieron ...Y a nuestras señoras las mataron, a veces vivas les prendieron fuego, como gritan nuestras mujeres! Las violaron y le echaron fuego en las casas, vivas las quemaron, le metieron balazos a nuestras mujeres. Nosotros veíamos todo desde la ventana de la auxiliatura, los Ejércitos tronaban las armas y tiraban bombas y cuando las tiraban dentro de las casas, como gritaban nuestras señoras!".31 

 

     "El 6 de julio llegó el Ejército y avisó que el día siguiente había reunión, a las ocho de la mañana, que llegaran hombres, mujeres y niños. Con miedo la gente se reunió. Yo, por ser niño, entré a la Iglesia con mi mamá, que fue donde reunieron las mujeres ... En eso dice un hombre cubierto de la cara con una gorra: las mujeres menores de 17 años, que pasen. Pasaron, las sacaron y las violaron".32 

750.

     Como se desprende, por ejemplo, de la masacre de Chisís, el Ejército no se limitó a eliminar físicamente a aquellos catalogados como enemigos, sino que en una mayoría de los casos sus efectivos ejercieron actos de extrema crueldad, como torturas, mutilaciones, quema de personas vivas, ejecuciones de niños mediante golpes y violación de mujeres y niñas entre otros. En muchos casos, estos actos se realizaban en presencia de los familiares de las víctimas incrementando de esta manera no sólo la crueldad del acto en sí, sino el efecto ejemplificante y disuasivo en los espectadores.

 

     "Muchas mujeres fueron violadas y el Ejército agarró a unas madres embarazadas, las degolló, les partieron el estomago y les sacaron los bebes. A los niños de pecho y de un año los tiraron al río y allí se ahogaron. Muchas personas heridas o muertas cayeron al río y el río se tiñó de rojo con la sangre de los muertos".33 

 

     "Ese día alrededor de las 19 horas, un grupo de vecinos se encontraban en una casa celebrando la Palabra. Los soldados entraron a la casa y sacaron a todas las personas que allí se encontraban, hombres, mujeres y niños. Los pusieron en fila frente a la casa, violaron a las mujeres ante los hombres que estaban atados de pies y manos. Posteriormente ejecutaron a ocho hombres que allí se encontraban. A unos les dieron muerte a balazos y a otros a machetazos".34 

751.

     La participación de las PAC y comisionados militares también fue un factor importante para generar el terror. Forzándolos a infligir torturas, asesinar, mutilar cadáveres y arrasar comunidades, se involucró a la población civil en las masacres, convirtiéndoles de esta manera de víctimas en victimarios obligados, con lo que se logró que aún después de las masacres, el terror, la humillación y los sentimientos de culpa propia se mantuvieran, sobre todo en los casos en que los hechores pertenecían a la misma comunidad que las víctimas.

 

     "Nos hicieron matar a nuestros hermanos, eso no podemos olvidarlo nunca, con ese peso es que seguimos viviendo, eso es peor que nos maten los soldados, tenemos ese doloroso recuerdo para siempre en nuestros pensamientos".35 

 

     "Otros patrulleros violaban a las muchachas de 15 y 16 años y los soldados también. Empezaron a matar a las mujeres. Después de un rato, tal vez ya mataron como a 25 mujeres...me di cuenta que los patrulleros las obligaban de ponerse boca abajo para estrangularles, ahorcarles... una señora no quería. Al fin la señora levantó una piedra y le tiró al patrullero. La señora tenía un bebe en la espalda, de seis meses por lo menos y - el patrullero - le zampó dos machetazos. La señora vio como la mitad del bebe se cayó en el suelo y la mitad se quedó prendida en el perraje.36  Ella se cayó del lado de la orilla de la quebrada. Después le zampó otro machetazo en el cuello y se murió la señora. La agarró de su pie y la llevó arrastrando y la tiró en la quebrada donde estaban tirados los demás".37 

 

     "Los que viven en la Antena ya no los reconocemos porque ya no son como nosotros, ya tienen las ideas que dejaron los soldados, ellos hicieron mucho daño".38 

752.

     Las diferentes tácticas que el Ejército utilizó para generar terror demostraron que el castigo por colaborar con la insurgencia o, simplemente, por participar en actividades de desarrollo local o en programas de la Iglesia Católica no tenía límites, ya que esto se consideraba un crimen que justificaba el menosprecio absoluto de la vida y dignidad de las personas. La criminalización sistemática de las víctimas en el discurso disuasivo del Ejército enfatizó que la responsabilidad de las masacres recaía en la población o sus dirigentes, por "su delito", o bien en los guerrilleros, por "meter ideas en sus cabezas". Y sus repetidas acciones dejaron en evidencia que el Ejército no dudó en proceder de igual manera en todos los casos de sospecha de algunas "actividades subversivas". Al perpetrar estos actos calculados para inducir el miedo extremo, el Ejército buscó impedir, a largo plazo, que las comunidades se involucraran con grupos insurgentes o pudieran plantearse la posibilidad de un proyecto de cambios profundos frente a las injusticias que vivían.

 

Destrucción comunitaria

753.

     Paralelamente a los actos que iban dirigidos a generar terror en muchas masacres, principalmente las de carácter indiscriminado, como se observa en el caso de Chisís, los hechores procedían a la destrucción de la comunidad y sus fuentes de producción y sustento, previo saqueo y pillaje. No sólo se destruyeron miles de viviendas, sino edificios públicos como escuelas o clínicas, templos e iglesias y cosechas. De esta manera el Ejército logró destruir junto con lo que se consideraban potenciales fuentes de abastecimiento y acopio de la insurgencia, la esperanza de la población que conseguía huir, de regresar y rehacer sus vidas tras la masacre.

     "El Ejército nos obligó a destruir la siembra de los vecinos, porque ellos decían con milpa los guerrilleros comen bien".39

     "Este día el dos de julio, el Ejército quemó todo el pueblo, las casas, nuestros cultivos, animales, todo. Fue una gran tristeza y nos dejó pobres. Los Ejércitos mataron a nuestros pobladores".40

     "Primero quemaron la tienda de la cooperativa, después varias casas y tiendas particulares, después las iglesias, oficinas de la junta directiva, bodegas...robaron todas las cosas de la cooperativa".41

     "Dos grupos de soldados salen de Mónaco, uno pasa por el centro Estrellita. En estos lugares quemaron las construcciones. En el Centro Estrellita quemaron la escuela con mesas y sillas".42 

754.

     La destrucción de la comunidad no se redujo a arrasarla materialmente, sino que conllevó la destrucción de otros elementos que la conforman. Se destacan las mutilaciones y profanaciones de cadáveres de las víctimas, la prohibición a los supervivientes de enterrar a sus familiares, la imposibilidad de realizar las ceremonias de duelo y sepultura con los que se habitúa a cerrar el ciclo de la vida en las comunidades mayas. A esto hay que sumar que los supervivientes, generalmente por miedo, no regresaron a sus hogares o lo hicieron días después, por lo que, muy a menudo, encontraron los cuerpos en estado de descomposición y devorados por animales.

     "Se miraba todo, los perros estaban comiendo a las gentes, salían de la tierra, las trenzas de las mujeres, un perro llevaba en su boca el piecito de un niño, habían zopes comiendo los cadáveres".43 

 

     "Entonces los fuimos a enterrar pero a puro escondido, a puro con miedo porque dicen que el Ejército va a regresar otra vez, porque si alguien viene a recoger a esa maldita gente entonces ahí lo vamos a terminar su vida es que dijeron, entonces mejor con miedo venimos, mejor con rapidez venimos a enterrarla y ya nos fuimos....".44 

755.

     Asimismo, el Ejército atacó sistemáticamente elementos culturales, espirituales y religiosos de profundo significado para la población. En numerosos casos se observa el desprecio y la crueldad usada contra los ancianos de las comunidades mayas, donde ellos cumplen un papel vital en la vida cultural y espiritual. Por otro lado el Ejército arrasó las cosechas, principalmente de maíz, el cual para la cosmovisión maya tiene un profundo significado espiritual. También, se ensañó contra los templos, las imágenes y los lugares sagrados.

 

     "Destrozaron nuestros lugares sagrados , destrozaron los sitios y ofendieron al matar a nuestros guías, a nuestro sacerdote, a nuestros ancianos".45 

 

     "El 25 de agosto a las 6.00 de la mañana llegó un pelotón de soldados y empezaron a agarrar a diez ancianos [todos sacerdotes mayas]; se los llevaron y los mataron...los patearon, les dieron culatazos, se los llevaron desnudos, sólo en calzoncillo, los amarraron con cadenas, se les hincharon los brazos, rompieron las maletas, sus papeles, robaron dinero".46 

 

Las masacres como operativos centrales de la estrategia contrainsurgente

756.

     Aunque cada masacre tuvo características particulares, la recurrencia de ciertas características reiteradas en durante varios años (especialmente 1978-83) y en todas las regiones donde se produjeron múltiples operaciones de este tipo, es de los elementos indicativos de que éstas no respondieron a simples excesos de unos pocos oficiales, sino que formaron parte de una estrategia debidamente planificada y dirigida a aniquilar físicamente a miles de personas indefensas y a aterrorizar a los sobrevivientes. Las masacres, sin duda, fueron el método más cruel y desproporcionado de la guerra contrainsurgente.

757.

     Las masacres, como parte de las operaciones contrainsurgentes, fueron un medio no sólo para aislar físicamente a la insurgencia de la población, sino también para dejar a los guerrilleros sin fuentes de abastecimiento y reclutamiento. La recomendación en el plan de campaña Victoria 82 es muy reveladora en este sentido:

 

     "Las operaciones y nuestra conducta deben estar encaminadas a negar el acceso de la guerrilla a la población civil, de la cual se nutre y dentro de la cual se esconde".47 

758.

     En el período en que se registró la mayoría de las masacres, se puede observar que éstas fueron perpetradas en las regiones donde la insurgencia había logrado asentarse, donde estaba ampliando su base social de manera acelerada y donde había intensificado sus actividades militares. El Ejército consideraba que muchas comunidades en esas regiones colaboraban con la guerrilla o eran proclives a hacerlo, ya que el discurso de los grupos insurgentes apelaba a la condición de pobreza extrema, la marginalización y la injusticia que vivían las poblaciones.

759.

     Frente a esta situación, los altos mandos del Ejército decidieron implementar masivas operaciones mortíferas contra la población civil, para aniquilar de manera contundente la amenaza de una insurrección y recuperar su control sobre las comunidades. Lo hicieron aún cuando tenían amplio conocimiento de la reducida cantidad de armas y poca capacidad militar efectiva de la guerrilla en todas estas regiones, así como del estado de indefensión absoluta o relativa de las poblaciones a las que atacaron.48 

760.

     Ya en la primera etapa del enfrentamiento, el Ejército había utilizado el recurso de la masacre para desestructurar la base de apoyo que habían organizado las primeras columnas guerrilleras. Los primeros casos de masacres registrados por la CEH fueron cometidos durante la segunda mitad de la década de los sesenta en el Oriente del país, correspondiendo a las regiones donde actuaba la insurgencia en esa época. Luego, en el período más álgido del enfrentamiento, las masacres se concentraron en las áreas de conflicto del momento, es decir Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango, Alta Verapaz y Baja Verapaz. Posteriormente, desde 1984 en adelante, se observa que las masacres se dirigieron especialmente contra la población desplazada fuera de control del Ejército, como fue el caso de las CPR, quienes fueron consideradas por aquel como base social de la guerrilla.

761.

     En los casos de masacres del período de los sesenta, se observan algunos de los elementos que, más adelante, en los años ochenta y en las comunidades mayas del altiplano central y noroccidental, así como en las tierras cálidas de la frontera agrícola del norte del país, llegaron a ser característicos de las acciones cotidianas de la tropa estatal. Todas las masacres registradas por la CEH en los años sesenta eran selectivas en el sentido explicado en la introducción. La extrema crueldad y el terror que también las marcaron se ven claramente reflejados en los siguientes testimonios presentados a la CEH:

 

     "Durante la operación en Río Hondo, Zacapa, los soldados capturaron entre cuarenta y sesenta hombres y los trasladaron hasta el campamento El Roblar, situado entre La Palma y Chanchán. Los detenidos permanecieron de veinte a treinta días en el lugar. Sus familiares no tuvieron posibilidades de visitarlos o llevarles alimentos y vestuario. Por las noches escuchaban los gritos de los detenidos que provenían desde dentro del campamento. Una mañana del mes de noviembre de 1966, los detenidos fueron sacados del campamento El Roblar; llevaban los pies atados y en sus brazos cargaban tambos de gasolina. Fueron obligados a caminar aproximadamente tres kilómetros en dirección de la sierra, subieron al cerro Chanchán. Los soldados los rociaron con la gasolina que los propios detenidos cargaron durante la caminata, los pusieron frente a ellos y comenzaron a lanzarles bolas de papel prendidas con fuego. Todos los detenidos fueron quemados vivos".

     "Los ejecutados eran en su mayoría hombres entre 25 y 40 años, con o sin filiación política y todos habitantes del municipio de Río Hondo, departamento de Zacapa. Los cuerpos quedaron calcinados. Algunos familiares pudieron reconocer algunos cuerpos y enterrarlos, no obstante, la mayoría de los cuerpos quedaron allí, el terror se apoderó de Río Hondo y la población no se acercó nunca más al lugar de los hechos".49 

762.

     Los mismos elementos, incluso más refinados, se repiten en las masacres entre 1978 y 1983, cuando éstas se convirtieron en operaciones comunes y generalizadas en los departamentos de Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango, Baja y Alta Verapaz. Es allí donde se reportan las más elevadas cantidades de víctimas, así como de población desplazada, sobreviviente de las masacres y la destrucción casi total del entorno inmediato de las comunidades afectadas.

763.

      En Huehuetenango, un sobreviviente contó como algunos habían visto todos los cadáveres tirados en la orilla del camino luego del paso del Ejército. Según dijeron, todo era muy feo, los cuerpos ya casi descomponiéndose, despidiendo un olor horrible y expuestos a los animales y al tiempo:

 

     "No respetaban nuestras vidas...a todas estas personas las dejaron en el lugar donde los habían matado, expuesto al aire libre. Nadie se atrevía a enterrarlo. El peor fue cuando los soldados entraron en Cananá para matar toda la pobre gente allí. Antes de llegar en esta aldea, ya empezaron a matar todas las personas que encontraron entre el camino de Xoxlac y Cananá, mas que todo comerciantes y gentes que venían para el día de plaza en Xoxlac. Un caso bien triste fue el de una señora que estaba de camino con su nena. Los soldados violaron, mataron y decapitaron también una mujer que cargaba su nena. Pero esa nena no la mataron. Cuando pasaron unos negociantes de Nucá, encontraron el bebe vivo en el pecho de la madre muerta; la nena no había muerto todavía y mientras lloraba, trataba de mamar el pecho de la mama".50 

 

      "Allí no quedó nada, ni animales, ni maíz ni nada. Los soldados eran más o menos treinta; llegaron a pie, unos cuantos de la aldea lograron escapar y se van a la montaña, a los que quedan los queman, hay muchos niños muertos. En la semana llegan noticias que dicen que los soldados van a terminar toda la aldea, por eso la gente huye".51 

 

     "Los soldados llegaron y encontraron a los campesinos que estaban trabajando en El Pelillo, los torturaron y los mataron, los dejaron tirados en el ojo de agua, cubiertos con piedras. Tres de ellos tenían heridas posiblemente de machete, uno estaba estrangulado, uno tenía una horqueta en el cuello y estaba amarrado con un lazo. Otro tenía las manos hacia atrás y un lazo en el cuello y el último tenía amarrado los pies y tenía arrancado el brazo derecho. Tres de los campesinos tenían partes del cuerpo arrancadas y los otros tenían golpes y destrozos en la cara; les habían quitado los dientes".52 

764.

     Desde 1984 en adelante, el Ejército siguió recurriendo, pero a menor escala a las masacres como parte de su repertorio operativo. La mayor parte iban dirigidas contra la población desplazada, especialmente en contra de las CPR. Por estar ellas fuera del control del Ejército, fueron consideradas como simpatizantes de la guerrilla. En la lógica contrainsurgente del Ejército, fueron tratadas, como objetivos militares, a pesar de su carácter civil y de su indefensión.

 

Las masacres selectivas

765.

     En muchos de los testimonios recogidos por la CEH de masacres cometidas por agentes del Estado, se destaca la selección de las víctimas con antelación a su ejecución. Partiendo de esta base, el concepto de masacre selectiva, para la CEH, incluye todas aquellas operaciones militares o demás actos de violencia que implicaron la muerte de cinco o más personas previamente escogidas, ya fuera por motivos políticos, militares, económicos o de otra índole.

766.

     Las masacres selectivas generalmente buscaban golpear específicamente a aquellos individuos que, en mayor o menor medida, habían sido definidos como parte del "enemigo interno", por razón de sus actividades, fueran éstas de carácter político, social, religioso o cultural. La mayoría de las víctimas eran hombres y muchos tenían vínculos con alguna organización reivindicativa, de promoción social o cultural, o de la Iglesia Católica. Casi siempre las víctimas fueron acusadas de pertenecer a alguna organización "subversiva", aún cuando la denuncia fuera totalmente arbitraria, justificando de esa manera su ejecución.

 

     "Se reunían en las tardes para hablar del trabajo mal pagado en la Costa, de la injusticia que los ricos hacen con nosotros, los jóvenes se organizaban en el CUC para luchar contra los salarios bajos. Por eso es que muchos aparecían en las listas acusados de guerrilleros (...) Nosotros todavía no sabemos cuál era su delito, solamente querían que nuestras familias vivieran mejor y por eso los mataron".53 

 

     "Tenemos idea de que nos masacraron y querían acabarnos no sólo por la guerrilla, también porque nosotros empezamos a mejorar nuestras vidas, a tener conciencia más clara de la opresión que sufrimos de los ladinos y fueron los ladinos que fueron a denunciarnos".54 

767.

     En los casos de masacres selectivas documentadas por la CEH, se distinguieron por lo menos tres modalidades diferentes. En primer lugar, se utilizó "señaladores", personas con el rostro cubierto, que podían ser indistintamente guerrilleros capturados o habitantes de la misma comunidad o alguna aledaña, capturados con anterioridad. En la mayoría de los casos, ellos fueron forzados a delatar a otros después de las torturas. Asimismo, podían ser confidenciales o comisionados militares o, en algunos casos, agentes de inteligencia. El criterio de juicio de este delator fue a menudo arbitrario; muchas personas fueron condenadas debido a rencillas o rencores personales con el delator, o por intereses económicos. Por otro lado, tras las torturas sufridas, la víctima, generalmente, decía lo que sus verdugos querían oír, lo cual no significaba que los delatados fueran culpables de las acusaciones.

768.

El caso de una masacre en Chipiacul, Patzún, Chimaltenango en 1982 ilustra lo anterior:

 

     "El Ejército llegó e hizo formar a los hombres. Llevaron a una mujer prisionera de la vecina aldea de Xejolón quien fue obligada a señalar a algunos de ellos. Estuvo envuelta en una capa y con su gipil enrollado y medio escondido en la cadera. Fueron señalados once varones y una mujer. Fueron torturados durante unas dos horas. Les quebraron las piernas, quemaron las lenguas, les colgaron, les amarraron el cuello con lazos. Se pararon encima de ellos y les sacaron los dientes a culatazos. Fueron asesinados, degollados algunos y fusilados otros".55  769.

Al 18 de agosto de 1982 en Chichicastenango, Quiché, el Ejército capturó a un hombre, acusándole de pertenecer al EGP y lo llevaron a la garita de las PAC:

 

     "Lo torturaron mucho, también con la bolsa de hule en la cabeza (...) no aguantó la tortura y empezó a decir muchos nombres, puras mentiras, decía por decir (...) Hasta dio el nombre de una muchacha que nunca estuvo ni en el CUC, mucho menos en el EGP. [A estás víctimas], los torturaron y los llevaron a un terreno (...) y ahí los ejecutaron con un disparo y los enterraron clandestinamente".56 

770.

     El hecho de que el delator tuviera su rostro cubierto, favorecía la arbitrariedad, ya que le otorgaba un poder indiscriminado y absoluto, de vida y muerte, sin que se le pudiera responsabilizar posteriormente. Para las personas que estaban siendo acusadas, así como para sus familiares y vecinos, en muchos casos este proceso duraba horas incluso días, no saber quién era el acusador, qué podía saber de la vida de uno o qué problemas personales podía tener con los presentes fue otro elemento de terror. Hubo casos, también, en que la población se dio cuenta de la identidad del delator, a pesar de tener la cara tapada. En los casos de prisioneros utilizados como delatores, estos casi siempre fueron ejecutados por los hechores, una vez considerada cumplida su misión de señalar a los supuestos "subversivos".

771.

En el testimonio de una masacre en la aldea K'om, Jacaltenango, Huehuetenango, se puede apreciar cómo la inquietud en la comunidad acerca de la identidad de su delator no terminó hasta la muerte de éste:

 

      "Llegaron a la aldea entre 40 y 50 soldados uniformados que procedían de la cabecera municipal de Concepción Huista. Los soldados llevaban al frente a un hombre encapuchado con todas las características físicas de Francisco, un vecino del lugar".

 

"Venía con una capa larga y con la cara tapada, era del alto de Francisco, por eso siempre creímos que él era el encapuchado".

 

     "Los soldados reunieron a toda la población en el centro de la aldea y pusieron al encapuchado frente a ella para que señalara, según las órdenes del oficial, a los vecinos que estuvieran comprometidos con la guerrilla. El encapuchado observó a todos los hombres y empezó a señalar a las víctimas. Cada uno de los detenidos era llevado adentro de las aulas de la escuela donde fueron torturados y ejecutados. Al regresar a la cabecera municipal de Concepción los soldados ejecutaron al encapuchado. Se descubrió que efectivamente se trataba de Francisco".57 

772.

     Otra modalidad consistió en el uso de listas previamente elaboradas con los nombres de los supuestos colaboradores o miembros de la guerrilla. Muchas veces eran los comisionados militares quienes elaboraban estas listas con los nombres de personas que ellos consideraban como subversivos. A veces los listados se hicieron sólo en respuesta a la presión y amenaza de los oficiales y para demostrar su fidelidad al Ejército, incluso en casos que los entregados no tenían nada que ver con la insurgencia. El dilema era de vida o muerte: o entregaban o eran acusados ellos mismos. Al mismo tiempo, el uso de listas fue otro factor que facilitó la arbitrariedad, ya que cualquier persona podía llegar al destacamento y entregar una lista de "guerrilleros" y deshacerse de esta manera de algún enemigo personal.

 

     "Por la lengua de nosotros mismos el Ejército actuaba. Era muy sucio porque entre nosotros mismos nos matábamos. Como que siempre había envidias y odios entre vecinos, eso se aprovecharon y por eso la gente se moría".58 

 

     "El destacamento entregó a los patrulleros del lugar listados con nombres de personas que buscaban. En caso de resistencia a colaborar, los soldados mataron a los patrulleros. Hicieron también limpieza en las filas de las PAC porque miembros del CUC estaban inscritos como patrulleros".59 

773.

     Una vez entregadas las listas al destacamento, o elaboradas por agentes de la G-2, se procedía a montar un operativo militar en la comunidad. Se solía reunir a la gente, especialmente a los hombres, de día. Ya reunidos, generalmente un soldado solicitaba la cédula a los hombres cuyos nombres estaban en la lista. Si constaba su nombre en la lista, era capturado; si no, solían dejar a la persona en libertad. A las personas que aparecían en la lista, las mataban allí mismo en la comunidad, o muchas veces se llevaba el grupo de acusados a otro lugar, para ejecutarlos o para desaparecerlos. El anonimato de las listas producía en la población el mismo efecto aterrorizante que el uso de encapuchados.

774.

En un caso en el Ixcán, el testigo contó, sobre un puesto de registro:

 

     "Antes de llegar a su destino, se encontraron con soldados que estaban registrando a la gente. Los soldados leyeron nombres de una lista. Les dijeron si su nombre aparecía en la lista, lo vamos a matar. Los soldados se llevaron aproximadamente diez personas a una casa en la Zona Militar. Mataron a las personas con cuchillos y armas de fuego, tiraban los cadáveres al Río Copón".60 

775.

En otro caso, en Huehuetenango, se explicó el proceso así:

 

     "Lo que pasa es que en la aldea hubo un delator y él por gusto o tal vez envidia denunció a las personas. Había entregado una lista con nombres al Ejército. En esta lista apareció también el nombre de mi esposo. Mi esposo era del comité de la cooperativa y tal vez colaboraba de vez en cuando con la guerrilla dando un dinerito o algo de comida, pero aparte de eso no tenía delito. Sin embargo era el delator quien vino con los soldados para enseñar la casa. Esta noche sacaron a 30 hombres y los encerraron en una casa. Allí los amarraron los pies y las manos como si fueran ganados...Así se quedaron durante cuatro días... Yo vi que los tenían amarrados puro forma de pelota y que los estaban golpeando duro con sus armas, con lazos y puntapiés. Sangraron bastante y tenían las caras hinchadas... A los 4 días los sacaron y los llevaron descalzos con los pies y los manos amarrados a una cueva... y allá los dispararon y luego echaron bombas para asegurar que ninguno sobrevivió".61  776.

     En la tercera modalidad los hechores centraban las acciones contra dirigentes o miembros de organizaciones sociales durante el desarrollo de alguna actividad o cuando habían sido identificados previamente. En es