LAS MASACRES:
LA VIOLENCIA COLECTIVA CONTRA LA POBLACION INDEFENSA
Introducción
703.
La gran cantidad de operaciones
militares en las que se perpetraron matanzas contra la población
indefensa, que el lenguaje popular denominó masacres,
es uno de los fenómenos más característicos
del enfrentamiento armado en Guatemala, especialmente durante
el período que va de junio de 1981 a diciembre de 1982.
Estos 18 meses concentraron el 64% de todas las masacres documentadas
por la CEH, así como el 76% de las ejecuciones arbitrarias
perpetradas durante masacres. Fueron los meses más teñidos
de muerte, destrucción y dolor en la historia contemporánea
del país.
704.
En la mayoría de los casos,
las masacres no se limitaron a la eliminación masiva
de individuos, sino fueron cometidas mediante acciones de barbarie
de tal magnitud que, en una primera lectura, hasta podrían
provocar cierta incredulidad. Sin embargo, las imágenes,
todavía vivas en los testigos, de cuerpos degollados,
cadáveres mutilados, mujeres embarazadas con sus vientres
abiertos a bayoneta o machete, cuerpos "sembrados" en estacas,
"olor a carne quemada" de las personas abrasadas vivas y perros
devorando los cadáveres abandonados que no se pudieron
enterrar, corresponden a lo realmente acaecido. La reiteración
de los hechos en decenas de comunidades, contados por miles
de personas que dieron sus testimonios en forma individual o
colectiva y recogidas en otras fuentes otras fuentes plenamente
confiables registradas por la CEH, los hace innegables. Asimismo,
las exhumaciones realizadas en casos de masacres han aportado
elementos de prueba material sobre el grado de sevicia con que
se realizaron.
705.
En muchos casos, las masacres
incluyeron acciones de pillaje de los bienes de las víctimas
o la destrucción de sus casas, cultivos, animales, ollas,
piedras de moler, ropa y todo lo que tenían para su supervivencia
material, en operaciones que se han denominado, "tierra arrasada".
De esta manera, la vida se rompió para decenas de miles
de personas que habitaron los cinco departamentos donde más
se concentraron estas operaciones militares. Las huellas físicas,
pero especialmente las psíquicas, están aún
presentes en las comunidades.
706.
La exposición de este
análisis de las masacres, que es resultado de la investigación
de casos concretos, empieza con una precisión de las
definiciones y conceptos utilizados; sigue un breve análisis
estadístico, para revelar las dimensiones del fenómeno
y su ubicación en el tiempo y el espacio. Luego, se analizan
algunas características más comunes de las masacres,
para entender tanto su complejidad y estructura como operaciones
militares, así como sus objetivos. Por último,
se hace un análisis más detallado de las masacres
en las áreas de operación del Ejército,
durante el período de junio de 1981 a diciembre 1982.
En general este análisis se concentra en las masacres
perpetradas durante la etapa más álgida del enfrentamiento
armado, es decir de 1978 a 1983.
Definiciones y conceptos
Las masacres
707.
La CEH ha utilizado, para referirse
a las violaciones de derechos humanos, conceptos propiamente
jurídicos, como ejecuciones arbitrarias, tortura, detención
arbitraria, etc. Sin embargo, puesto que el esclarecimiento
histórico que está llamada a hacer quedaría
trunco si no se analizara en su integridad este fenómeno
propio del enfrentamiento armado en Guatemala, cuyo "núcleo
duro" consiste en ejecuciones arbitrarias de varias personas,
ha decidido hacer suyo el término "masacre", que no corresponde
a un concepto jurídico sino a la adecuada denominación
que el pueblo de Guatemala ha asignado a estas matanzas crueles
contra grupos de personas indefensas, cometida por cualquiera
de las partes en el enfrentamiento armado. (Las masacres cometidas
por las diferentes organizaciones guerrilleras aparecen en el
apartado sobre hechos de violencia en este mismo capítulo).
708.
El eje de una
masacre es, como se ha adelantado, la ocurrencia de varias ejecuciones
arbitrarias. Si estas no se perpetran, no hay masacre. No obstante,
lo que caracteriza a la mayoría de las masacres, además
de las ejecuciones, es una acumulación de graves violaciones
de derechos humanos, como torturas, tratos crueles, desapariciones
forzadas y violaciones sexuales, y también hechos aberrantes,
tales como la mutilación de cadáveres, y la destrucción
de bienes de personas, comunitarios y destinados al culto. Es
este conjunto de hechos, que preceden, acompañan o siguen
a las ejecuciones, el que otorga significación histórica
a las masacres, como fenómeno explicativo de lo ocurrido
en Guatemala.
709.
La CEH ha definido una masacre como la ejecución
arbitraria de más de cinco personas, realizada en un
mismo lugar y como parte de un mismo operativo, cuando las víctimas
se encontraban en un estado de indefensión absoluta o
relativa.
710.
En esta definición, el
concepto de "en un mismo lugar" puede referirse a espacios físicos
de diversa índole. Este espacio puede ser una casa, un
barrio, un cantón, finca o aldea e, incluso, aldeas colindantes.
En este último caso, la calidad de "un mismo lugar" se
aplica a un área más amplia que una aldea, cuando
las circunstancias documentadas de las ejecuciones arbitrarias
y otras violaciones demuestran que éstas se produjeron
como parte de un sólo operativo militar.1
711.
La expresión "como parte
de un mismo operativo" alude, en primer lugar, a un elemento
intelectual, es decir la planificación de la acción.
Desde luego, significa que los hechos deben haberse realizado
en el curso de un plan de acción continuo que persiguió
un objetivo común, aunque dichas ejecuciones y otras
violaciones hayan ocurrido, una con respecto a otra, en espacios
distintos (por ejemplo, en una casa, en el mercado, etc., o
algunas en una aldea y otras en el camino que conduce a la misma).
En segundo término, debe haber existido una continuidad
en el tiempo, de tal suerte que, aunque las violaciones no se
hayan perpetrado en forma simultánea, el tiempo que medie
entre una y otra confirme que fueron parte de un mismo operativo.
712.
El "estado de
indefensión" puede ser absoluto o relativo. La indefensión
absoluta es aquella situación en que las víctimas
se encontraban sin medio de defensa alguno, desarmadas, o en
la imposibilidad total de reaccionar frente a la acción
ejercida en su contra. En cambio, se configura la indefensión
relativa cuando existía evidente desproporción,
en calidad o cantidad, entre los medios de ataque de los agresores
y los medios de defensa de las víctimas. Por ejemplo,
cuando los primeros contaban con armas de fuego y las segundas
con machetes o piedras.
713.
Un aspecto que
conviene adelantar es la calidad de las víctimas de las
masacres, por cuanto en una proporción importante se
trata de sujetos que en sistema universal y regional gozan de
una especial protección, esto es, población civil,
indefensa, niños, mujeres y población indígena.
Por lo anterior y conforme al marco jurídico general
de la CEH, son aplicables a las masacres las normas contenidas
en el Derecho Internacional de los derechos humanos, en el Derecho
Internacional Humanitario -artículo 3 común- y
en el derecho constitucional interno.
714.
En el marco del Derecho Internacional Humanitario,
el artículo 3 común de los Convenios de Ginebra
de 1949 obliga a cada una de las Partes en conflicto a aplicar
normas mínimas respecto de las personas que no participan
directamente en las hostilidades -población civil-, de
miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas
y de las personas puestas fuera de combate, y prohibe en cualquier
tiempo y lugar " los atentados contra la vida, la integridad
corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las
mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios".
715.
Durante su trabajo de campo, la CEH recibió
testimonios que le permitieron documentar 626 masacres cometidas
por las fuerzas del Estado, principalmente el Ejército,
apoyado en muchos casos por estructuras paramilitares tales
como las PAC y los comisionados militares (Véase mapa
nacional de las masacres).
716.
La CEH ha centrado
el análisis de las masacres en su relación con
la estrategia y los planes militares, analizando sus características,
frecuencia, fechas y ubicación geográfica en relación
con las estrategias y los planes de campaña del Ejército.2
717.
Mediante el análisis
de los casos se identificaron tres patrones de masacres que
fueron reiterados: las masacres selectivas, las masacres indiscriminadas
sobre población residente y las masacres indiscriminadas
sobre población desplazada. No todos los casos de masacres
presentados a la CEH corresponden a uno de estos patrones; tampoco
se intentó establecer una tipología que incluyera
todas las masacres. Más bien, la utilización de
estas categorías de análisis responde a su utilidad
para profundizar en la investigación sobre el eventual
carácter sistemático y planificado de estas operaciones
de violencia y destrucción colectiva.
Las masacres selectivas
718.
La masacre selectiva
invariablemente incluye, como patrón propio, algún
elemento claro de selección de las víctimas, individualmente
consideradas. Entre estos elementos utilizados por los victimarios
se distinguen: los listados de nombres llevado por los hechores;
el empleo de un "señalador", una persona generalmente
encapuchada que identificaba ante los victimarios a los supuestos
guerrilleros o sus colaboradores; la ejecución arbitraria
de determinados miembros de una o ciertas familias; o la ejecución
arbitraria de determinados miembros de un grupo, como cooperativistas,
rezadores, catequistas. Es importante notar que en muchos de
estos casos el "señalador" había sido capturado
previamente y luego torturado para lograr su colaboración
en este tipo de operaciones.
719.
Así ocurrió, por ejemplo, en
San Mateo Ixtatán, Huehuetenango en julio de 1982, en
medio de la campaña militar más intensa en esa
región:
"En aquel día los soldados
llegaron llevando a un guerrillero enmascarado y amarrado. Tenía
como una gorra sobre su rostro... reunieron a las mujeres en
un lugar, y los hombres en otro. A ellos los pusieron en cinco
filas, luego el guerrillero pasó cinco veces entre los
hombres ... diciendo 'aquél sí, aquél no'...
Este guerrillero caminaba como un loco. No podía caminar
bien y apenas logró sostenerse a pie. Vimos una parte
de su cara que era hinchada y tenía moretones, tal vez
lo habían pegado. Creo que ya había perdido el
control y sólo imaginaba quienes entre nosotros eran
guerrilleros... Después de haber señalado 37 o
38 hombres el Ejército nos obligó a afilar palos
igual que los palos que usamos para sembrar maíz. Nos
preguntó el teniente, '¨Saben como matar a la gente?'
... Nos enseño como matar, era como sembrar milpa, sólo
en el cuello de las gentes en vez de en la tierra. Nos dijo
el teniente, 'Ustedes saben como manejar machetes', y nos obligó
a machetear nuestros hermanos. A unos les quitamos la cabeza,
a otros los brazos. Unos aguantaron mucho y sufrieron mucho
el dolor. Al fin unos quedaron puros trozos, otros no murieron.
'¨Porqué no murió éste?', dijo el teniente.
'¨Saben ustedes como manejar esta arma?', y luego él
disparó a los que no habían muertos todavía.
La verdad es que no sabíamos manejar armas. Luego obligaron
a los hombres de hacer un hoyo grande para echar los cuerpos.
Los cadáveres todavía se encuentran allí".3
720.
Los casos de
masacre selectiva revisten un particular interés para
la CEH, en la medida que en ellos se observa con mayor nitidez
el trabajo previo de inteligencia, la planificación y
la intencionalidad en las operaciones. La inclusión de
una determinada masacre dentro de esta categoría implica
haber constatado que en el hecho investigado hubo selectividad
de las víctimas, acertada o no en su aplicación.
Las masacres indiscriminadas sobre población
residente
721.
La masacre indiscriminada
sobre población residente incluye, como patrón
propio, que no existió ningún elemento de selección
individual de las víctimas. Estas todavía residían
en sus comunidades o bien se encontraban en sus actividades
cotidianas (trabajando en sus milpas, caminando de un lugar
a otro, o comprando en el mercado del pueblo). Son los casos
en que las fuerzas estatales simplemente mataron a quiénes
encontraron en sus casas, en el camino o sus lugares de trabajo,
muchas veces después de haber cercado el lugar.
722.
Un ejemplo de este patrón se produjo
en la hacienda San José del Río Negro, Cobán,
Alta Verapaz.
"Los soldados
habían ingresado a la comunidad desde el día 20
de octubre de 1982 y realizaron la masacre el día 22.
Mataron a todos los que se encontraban en el lugar, salvo una
persona que logró huir y es el único sobreviviente.
Antes de iniciar las ejecuciones, las mujeres fueron separadas
de los hombres y violadas sexualmente. A todos se les negó
el alimento durante dos días. El día de la masacre
los hombres fueron levantados y obligados por miembros de la
tropa a cavar una zanja. Una vez finalizada la tarea, todos
los miembros de la comunidad fueron forzados a hacer una fila
alrededor de la zanja, y a cada uno le preguntaron dónde
estaban los comunistas y los guerrilleros. En la medida que
no respondían, un teniente daba la orden de asesinar
a machete a cada una de las víctimas, incluidos los niños.
Luego de que los cuerpos caían en la zanja, el teniente
ordenaba rematarlos con ráfagas de ametralladora. Después
la tropa saqueó las casas, para luego quemarlas y comerse
a los animales domésticos que quedaban. Antes de abandonar
el lugar machetearon la milpa y los frijoles y le prendieron
fuego".4
723.
Se incluye entre las masacres indiscriminadas
los casos en los cuales los victimarios llegaron a buscar a
ciertos individuos y, al no encontrarlos, ejecutaron a quiénes
estaban presentes en el lugar.
724.
Este tipo de
masacre adquiere una especial relevancia, porque demuestra la
predeterminación estatal de grupos de personas como objetivo
de operaciones criminales; las personas se convirtieron en blancos
simplemente por pertenecer a un grupo identificado como enemigo,
independientemente de las características particulares
de cada individuo del grupo. En este sentido, la existencia
de este patrón constituye un antecedente de las conclusiones
sobre la existencia de actos genocidas, contenidas en el apartado
respectivo del presente capítulo.
Las masacres indiscriminadas sobre población
desplazada
725.
La masacre indiscriminada
sobre población desplazada incluye, como patrón
propio, que las víctimas fueron personas que huían
de las acciones represivas en sus comunidades, sin que existiera
ningún elemento de selección individual. Son las
masacres de personas que habían dejado sus lugares de
residencia, buscando refugio en las montañas, barrancos
o bosques, o habían iniciado la huida hacia México.
Las operaciones militares perpetradas sobre estas colectividades
revistan especial interés para la CEH porque demuestran
la intención de aniquilar a la población, a sabiendas
que ya no contaba con los medios materiales para su propia sobrevivencia,
ni mucho menos para colaborar con la insurgencia, si es que
lo habían hecho antes. De manera similar al patrón
anterior, proporciona elementos de convicción para establecer
la comisión de actos genocidas.
726.
Un ejemplo de este patrón ocurrió
en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz en 1982, cuando
después de haber sufrido acciones represivas en su contra,
la comunidad se encontró frente a la disyuntiva de quedarse
o huir:
"A estas alturas era de tomar
una decisión, ya que si nos quedábamos en la casa,
de todos modos se moría a manos de los soldados. Fue
por eso que salimos a escondernos dentro de las montañas...
En una ocasión el Ejército y las patrullas nos
acorralaron... nos atacaron por todos lados. El objetivo era
acabar con nosotros, matarnos... Comenzó una fuerte persecución...
Durante la persecución... cayeron 17 compañeros
en manos del Ejército, entre hombres, mujeres y niños".5
La destrucción comunitaria
727.
Independientemente del patrón
de las acciones, en un importante porcentaje de masacres registradas
por la CEH, se presentaron elementos adicionales que indican
la finalidad de eliminar las bases de subsistencia de la comunidades,
provocar su desarticulación o destrucción, así
como desintegrar sus organizaciones y demás mecanismos
de acción colectiva. Los elementos más importantes
en este sentido fueron: la destrucción física
de las comunidades, de las casas, cultivos y animales, así
como de los centros de oración, las escuelas, los salones
comunales y demás edificios comunitarios; la utilización
y profanación de las iglesias como centros de tortura
y de las ejecuciones; la destrucción de elementos materiales
como el maíz y las piedras de moler que a la vez conllevan
un fuerte sentido simbólico para la cultura; y el involucramiento
obligado de miembros de las mismas comunidades u otras vecinas,
generalmente mediante las PAC o los comisionados militares,
en estas acciones. En las comunidades mayas esta dimensión
colectiva de la destrucción conlleva un indudable elemento
de desestructuración cultural.
Las masacres en cifras
728.
La CEH registró
un total de 626 casos de masacres atribuibles al Ejército
de Guatemala, fuerzas de seguridad, o estructuras paramilitares
como las PAC y los comisionados militares, en todo el período
del mandato, incluyendo cinco sobre población refugiada
en territorio mexicano en 1982 y 1983. En estas acciones se
cometieron el 69% de todas las ejecuciones arbitrarias documentadas
por la CEH, así como el 41% de las violaciones sexuales
y el 45% de tortura. Claramente, las masacres fueron la expresión
más concentrada de la fuerza represiva del Estado.
729.
En el 63% de las masacres documentadas
por la CEH, el Ejército actuó sólo, mientras
en otro 27% se hizo acompañar en sus operaciones por
miembros de las PAC o comisionados militares. Un 3% de las masacres
fueron atribuibles a miembros de las PAC y un 1% a los comisionados
militares, actuando éstos sin la presencia inmediata
del Ejército.
Gráfica
1.
730.
Las masacres de los primeros
15 años del enfrentamiento armado se realizaron principalmente
en contra de la población campesina y ladina del Oriente
del país, en los departamentos donde se habían
asentado las primeras columnas guerrilleras. En contraste, durante
el período mas álgido (1978-1984), respondiendo
a los planes contrainsurgentes, estas operaciones militares
se concentraron principalmente sobre las comunidades mayas de
cinco departamentos del Altiplano.
| DEPARTAMENTO
|
1962-70 |
1970-78 |
1978-85 |
1985-96 |
TOTAL |
| Chiquimula |
4 |
1 |
3 |
|
8 |
| Zacapa |
1 |
|
|
|
1 |
| Izabal |
1 |
|
1 |
|
2 |
| Quetzaltenango |
1 |
|
4 |
|
5 |
| San Marcos |
|
1 |
14 |
|
15 |
| Alta Verapaz |
|
1 |
53 |
1 |
55 |
| Quiché |
|
|
318 |
6 |
327 |
| Huehuetenango |
|
|
83 |
|
83 |
| Chimaltenango |
|
|
62 |
1 |
63 |
| Baja Verapaz |
|
|
26 |
|
26 |
| Sololá |
|
|
12 |
2 |
14 |
| Petén |
|
|
12 |
|
12 |
| Guatemala |
|
|
3 |
|
3 |
| Escuintla |
|
|
2 |
|
2 |
| Suchitepéquez |
|
|
2 |
|
2 |
| Retalhuleu |
|
|
|
1 |
1 |
| Sin identificar |
|
|
1 |
|
1 |
| México |
|
|
5 |
|
5 |
| TOTAL |
7 |
3 |
601 |
11 |
626 |
| |
|
|
|
|
|
731.
Del total de
masacres, el 95% (595 casos) fueron perpetradas entre 1978 y
1984. En este período, un 90% de las masacres registradas
por la CEH ocurrieron en Quiché (52%), Huehuetenango
(14%), Chimaltenango (10%), Alta Verapaz (9%) y Baja Verapaz
(4%) y en ellas murió el 97% de todas las víctimas
de ejecuciones arbitrarias perpetradas en masacres durante todo
el período del enfrentamiento armado.
Gráfica
2
732.
De esta manera,
los muertos se concentraron en la población maya, siendo
los k'iche' los más afectados, habiendo sufrido el 25%
de las ejecuciones arbitrarias en masacres, seguidos por los
kaqchikel (14%), los ixil (13%), los q'eqchi'e (11%), los achi
(8%), los mam (6%) y los chuj (5%). Un 7% de las víctimas
ejecutadas en masacres eran ladinos. Estas cifras con respecto
a las víctimas ixil, achi y chuj son especialmente llamativas
ya que son mucho mayores que los porcentajes de estos grupos
en la población nacional.
Gráfica
3
733.
El 54% de los
casos presenta hechos de extrema crueldad en la comisión
de las masacres; de éstos, el Ejército de Guatemala
participó en un 97%, ya sea actuando sólo o haciéndose
acompañar por miembros de las PAC o comisionados militares.
Asimismo, el 27% de las masacres registradas fueron acompañadas
por acciones de destrucción física de bienes materiales
particulares o comunitarios; la participación del Ejército
en estos caso alcanzó el 98%.
Las masacres: de la violencia a la barbarie
734.
Las cifras revelan
la magnitud del fenómeno de las masacres como parte de
las operaciones militares del Ejército para acabar con
el enemigo interno. En la aplicación de la estrategia
contrainsurgente, cientos de comunidades fueron arrasadas en
diferentes regiones del país a lo largo del enfrentamiento
armado. Los métodos utilizados durante estas ejecuciones
colectivas demuestran el nivel de crueldad con que los hechores
se ensañaron contra las víctimas, todas ellas
población civil indefensa y desarmada.
735.
El impacto de
las masacres no se entiende observando únicamente las
cifras, sino requiere también un análisis cualitativo
de esta violencia despiadada, que revelan tanto la lógica
de las estrategias y las tácticas militares como el horror
que implicaban para las poblaciones víctimas. La masacre
de Chisís, San Juan Cotzal, departamento de Quiché,
el 13 de febrero de 1982, recoge un gran número de características
que, según ha constatado la CEH, se repite en la mayoría
de las masacres estudiadas.
736.
La aldea de Chisís
se encuentra en la región ixil, lugar caracterizado por
su extrema pobreza, un tradicional abandono por parte de las
instituciones nacionales y una fuerte concentración de
la tierra. Aunado a esto, predomina en la región un fuerte
racismo que condiciona las relaciones socioeconómicas,
siendo los dueños de las grandes fincas ladinos, mientras
que los microparcelarios son de origen ixil. En esta región,
desde mediados de los años setenta, el EGP comenzó
a desarrollar su trabajo organizativo. Luego de un ataque de
este grupo guerrillero al destacamento militar de San Juan Cotzal
del 19 de enero de 1982, un grupo de soldados llegó y
convocó a una reunión de los líderes de
la comunidad. Llegaron con una lista con los nombres de los
supuestos colaboradores de la guerrilla. Capturaron a cuatro
hombres cuyos nombres aparecían en la lista y posteriormente
los desaparecieron. Asimismo, este día obligaron a los
hombres de la comunidad a formar las PAC. El 11 de febrero de
1982, la guerrilla atacó un helicóptero que sobrevolaba
cerca de la aldea Chisís. De nuevo la respuesta no se
hizo esperar y dos días después, el 13 de febrero,
el Ejército acompañado de patrulleros civiles
de San Juan Cotzal irrumpió en la comunidad masacrando
alrededor de doscientas personas. A continuación los
hechos de esta masacre son narrados por un grupo de testigos
ante la CEH, sobrevivientes de esta operación.
"Cuando el Ejército entró en esta aldea de Chisís
vino de Santa Avelina o viene otros grupos de Tzitnay o viene
otro grupo por parte de Secal, una aldea allí, tres grupos...
como a las cinco de la mañana... entraron los soldados
sin ruido, sin bulla cuando entró aquí en nuestra
aldea".
"Muchas gentes salieron de madrugada, fueron a comprar al mercado.
Entonces cuando encontraron los soldados aquí abajo, entonces
los soldados dicen vayan a regresar mujeres y hombres, regresen
en sus casas muchá porque ya va llegando nosotros, vamos
a platicar, entonces poco a poco y regresen muchá a sus
casas así. Entonces la confianza, mucho gusto dijeron,
entonces se regresaron en sus casas con confianza."
"Muchos grupos de soldados,
ocuparon nuestra aldea, ocuparon como cerco, pusieron cerco
y entonces toda la gente tiene confianza porque ya está
organizada de parte de los soldados, ninguno va a salir de nuestras
casas porque ya tienen buena confianza".
"La gente ya estaba bien organizada con los
soldados, ya estaban armadas las patrullas, entonces cuando vienen
los soldados toda la gente ya estaban con confianza, vienen los
soldados y les dicen: ¨Qué tal? Buenos días, buenos
días, entren en su casa".
"No juntaron a la gente, sino que fueron
casa por casa, poco a poco venían, caminando como si
fuera fuego".
"Mi marido se quemó en mi casa, vino
los soldados y las patrullas, vino a matar mi marido, se quemaron
en mi casa todo, hasta mis piedras de moler, mis machetes, mis
ropas, todos se quemaron."
"A su mujer Juana, primero la violaron delante
de su sobrina y después la amarraron dentro de la casa
delante de todos los hijos... después le prendieron fuego
a la casa. Cuando quemaron la casa estaban adentro las personas
vivas y amarradas. Así fue con toda la gente que se encontraba
en sus casas, a todos los quemaron vivos".
"Los soldados entraron en la casa y amontonaron
a toda la familia, también patojitos como de siete años,
amarraron a los señores y mataron a los niños, mientras
los señores ya estaban amarrados. Se quedaron mirando que
se estaban quemando sus hijos y su casa también".
"Escuchamos las bullas, las gritaderas de las
casas, que estaban golpeando a la gente, decía un mi tío
que nos fuéramos, pero mi abuelo dijo que no, si usted
tiene miedo sálgase, dijo, yo tengo mi autoridad
y estoy cumpliendo mi deber... Mi abuelo tenía un bastón
como señal de autoridad que le dio el alcalde de San Juan
Cotzal. A decir de él, el Ejército no le va a hacer
nada porque es autoridad. Mostró su bastón ante
los soldados, pero su bastón lo echaron al fuego y lo amarraron
dentro de la casa".
"Un grupo de patrulleros estaba en el borde de la aldea, andaban
veinte muchachos jóvenes, como de 18 años, estaban
colocando una bandera, cuando vieron que los soldados se acercaban...
los soldados dijeron ¨Qué tal, cómo están
ustedes?, Los jóvenes contestaron: estamos patrullando.
Entonces los soldados les ordenaron que se formaran... los veinte
jóvenes formaron una cola y los soldados volaron sus cabezas,
los apuñalaron, los machetearon, les dispararon a tiros".
"Por no querer matar a su gente agarraron a diez patrulleros
y los metieron en su casa. Allí los masacraron a puro tiro,
a los diez al mismo tiempo, como matar hormiga con veneno".
"Saber cuánto número de Ejército viene
aquí para masacrar a toda la gente, e incendiar las casas
y quemar nuestros ranchos, y quemar la troja y quemar nuestro
maíz, y quemar frijol y quemar las chamarras, todo, todo
eso. Salimos sin ropa... todos hasta mujeres embarazadas, hasta
niños menores de edad, todos los que están en su
casa, todos murieron por culpa del Ejército".
"Porque mi abuela que quemaron
allí, se quedó muy hueso allí y los chuchos
los comieron también, como ya es sabroso verdad, porque
ya está quemado, tres de mis tíos y una mi abuela
así cerca".6
737.
En esta masacre
están presentes varios elementos que caracterizaron las
operaciones militares contra comunidades sospechosas de tener
algún vínculo con la guerrilla. Estos incluyen
tácticas propias de operaciones militares, como el elemento
sorpresa, el uso del engaño y el cerco militar; la participación
de las PAC y comisionados militares como forma de involucrar
a la población civil y obtener su complicidad; el uso
extremo del terror ejemplificante a través de actos de
extrema crueldad, con los que se puede conseguir la paralización
de la población y su aislamiento definitivo de la guerrilla,
y la destrucción y disgregación de la comunidad
física, cultural y espiritualmente, siguiendo la lógica
de "quitar el agua al pez" y destruyendo su sustento humano
y material. Estas características se repiten en todos
los departamentos donde se concentraron las masacres durante
el período más álgido del enfrentamiento.7
Tácticas militares
738.
Varias fueron
las tácticas propiamente militares, pero utilizadas contra
la población civil, destinadas a impactar, con las masacres,
al mayor número de personas posible e impedir la defensa
y la eventual fuga de las personas, o que las mismas dieran
aviso a comunidades vecinas. Generalmente, los soldados irrumpían
en las comunidades de manera inesperada y abrupta, sacando máximo
provecho al elemento sorpresa. El Ejército en muchos
casos se aproximó a las comunidades de madrugada, sorprendiendo
las personas en sus casas, mientras dormían o se preparaban
para salir a trabajar.
"Un domingo
creo, a la una de la mañana, cuando todo el mundo estaba
durmiendo, unos militares se acercaron al pueblo. No sé
cuantos eran, nadie veía algo. Eran del destacamento
de Santa Cruz Barillas. La gente se despertó cuando las
balas empezaron a entrar en las casas. Los militares estaban
disparando por las ventanas, luego entraron en las casas, entraron
para matar a la gente y después las rompieron".8
"Ese día
los habitantes de esta comunidad nos encontrábamos en
calma, había amanecido y, como todos los días,
hombres y mujeres nos preparábamos para nuestros trabajos
diarios. A las seis de la mañana, esa tranquilidad fue
interrumpida, nosotros escuchamos mucha bulla, la gente corría
y gritaba, también escuchamos muchos disparos, como si
se tratara de una guerra, entonces comprendimos que algo malo
sucedía. Cuando salimos de nuestra casa, uno de los vecinos
nos gritó: -Corran allí, vienen los soldados a
matarnos-. Sin pensar salimos corriendo, llevándonos
a nuestros pequeños hijos como pudimos...".9
739.
En otros casos,
el Ejército no sólo empleó el elemento
sorpresa, sino que hizo uso del engaño y aprovechó
la ingenuidad de la gente para impedir su posible huida. Se
aprovechaba así la confianza que la población
tenía en la institución castrense, en un primer
momento, o el miedo a las terribles consecuencias que suponía
desobedecer las órdenes del Ejército.
"El 14 de
julio de 1981, llegaron los militares, quienes un día
anterior habían enviado una nota con un informante de
la patrulla diciendo que llegarían y que la persona que
no se encontrara en esta reunión es porque colabora con
la guerrilla. Hacen esto para que la gente no salga del pueblo".10
"El 8 de enero
de 1982 como a las 11.00 de la mañana engañaron
a la gente. Dijeron que nos reunimos en la clínica para
entregar juguetes a los niños, suéteres a los
hombres para hacer patrulla. Al mismo tiempo ordenaron los morteros
alrededor, morteros 105, vinieron una camioneta y un camión.
Había bastantes. Estaban cinco judiciales tapadas las
caras. Dieron uno como medio juguete a los niños. Se
terminó de dar el regalo... Al día siguiente había
sangre en la clínica. Murieron 32 personas".11
740.
En muchos casos
el Ejército recurrió al cerco militar,12
que venía a reforzar el elemento sorpresa. No sólo
se impedía a la población que se encontraba en
la comunidad escaparse de la muerte, sino que a aquellos que
se encontraban en las afueras de la localidad, camino a otros
lugares, se les forzaba a regresar. El uso del cerco facilitaba
la consecución de los objetivos prioritarios.
"Llegaron
por la Estancia de la Virgen, formaron tres frentes y rodearon
la comunidad. Hombre que encuentran, hombre que se llevan".13
"El 17 de
julio, dos días más tarde, a las 6.00 de la mañana
los soldados llegaron en Yalambojoch. Pasaron casa a casa para
obligar a todos, hombres, mujeres y niños de presenciar
otra reunión. Rodearon toda la aldea y vigilaron todos
los caminos para que nadie escapara".14
"Llegaron
como 600 patrulleros de diferentes lugares y dos batallones
del Ejército, rodearon la aldea para que no saliera ninguno...
traían personas de otros lados y en la escuela los estuvieron
torturando".15
741.
Además
de las tácticas utilizadas en la primera masacre descrita,
la CEH ha establecido que la elección previa del día
de la operación era otro elemento clave de la táctica
destinada a lograr la máxima concentración de
población en un mismo punto. La CEH comprobó que,
en muchas masacres, el Ejército incursionó en
un día importante para las comunidades, ya fuera día
de fiesta o de mercado, fechas en las que se aseguraba que la
población estaría congregada.
"Un domingo
del mes de mayo de 1981 era día de mercado en la Finca
San Francisco de Cotzal. Como todos los días domingo,
mucha gente estaba reunida, proveniente de varias aldeas cerca
de la finca... A mediodía llegaron en camión 100
hombres armados, vestidos de particular, al mando del jefe del
destacamento militar de Cotzal... Rodearon la plaza central
y el jefe ordenó a toda la gente que formara una gran
fila...".16
"El 15 de
septiembre de 1981 nosotros tenemos costumbre de ver el desfile
de los niños. Ese año el Ejército, los
judiciales y los patrulleros estaban en el campo y se actuaron
a agarrar a la gente y a matarlos en el pueblo...Ese día
mataron como ochocientas personas, masacraron a las personas
que estaban vendiendo o comprando, era día de feria,
la gente que no regresaron a sus casas bajaron de sus comunidades
para divertirse... La plaza se llenó de muertos".17
"Era jueves
santo, la población de Cocob estaba preparando la fiesta.
En la mañana rodearon la comunidad "puros kaibiles, puros
soldados, grandes, fuertes"... Dijeron: "De plano, ustedes son
guerrilleros, por eso están concentrados". La comunidad
quedó arrasada".18
Involucramiento de la población civil
742.
Conforme a los
datos de la CEH, las PAC participaron en casi una de cada cinco
masacres atribuidas a los agentes del Estado. Las PAC, ya fueran
de comunidades aledañas o de la comunidad afectada estaban
obligadas a seguir las órdenes de los oficiales al mando,
bajo amenaza de perder su propia vida.
"Todos sabemos
lo que hicieron los hombres en la matanza del cementerio, obligados
por los soldados. Todos tenían alguna familia y mataron
a sus familias, a sus hermanos, pero sabemos que fueron obligados
y en ese tiempo sabemos que hay que hacer lo que dicen los soldados,
porque si no, vamos a morirnos todos, pero siempre queda el
dolor, la pena de que mataron a sus hermanos. El miedo echó
mucha raíz, es salvaje ver como nuestra misma gente se
mata... solo malas ideas vino a traer la violencia, ideas de
robar, de tomar, de maltratar".19
"Esos 15 hombres
no querían matarlos [los patrulleros] pero tenían
que cumplir eso bajo amenaza. El teniente del Ejército
dijo, si no quieren matar, los vamos a matar a ustedes... Así
fue que a unos treinta les quitaron la cabeza y a otros cortaron
cualquier parte del cuerpo. Unas de las víctimas estaban
gritando hasta que los mataron con golpes. Se mataron a los
hombres con machetazos cortándoles en trozos. Cortaron
los hombres como se corta leña. A unos los mataron a
balazos. Los hombres no se pudieron defender porque tenían
amarradas sus manos para atrás. Luego ellos se cayeron.
Los soldados habían obligado a los vecinos de Cebeb a
matar a los que había señalado el guerrillero
o sea matar a sus familiares y paisanos. Los soldados amenazaron
con matar a los que no querían matar a sus vecinos".20
743.
También,
se dieron casos en que las PAC actuaron sin la presencia del
Ejército. En estas masacres los patrones utilizados en
la ejecución de los operativos eran similares a los seguidos
por tropas de la institución armada. Ello, porque probablemente
habían participado con anterioridad en operaciones similares,
o porque habían sido preparados militarmente para ello.
Del mismo modo, en muchas ocasiones los patrulleros hicieron
referencia a que estaban cumpliendo órdenes del Ejército.
Aún en los casos en que las PAC actuaron solas, nunca
se les sancionó por las acciones cometidas; incluso,
en algunos casos los hechores recibieron un reconocimiento de
parte de las autoridades.
"Muchos empezaron a suplicar,
porque iban a matar a nuestras propias familias, pero los responsables
[jefes de las PAC] dijeron que era orden del Ejército
que venía de Chichicastenango y que se tenía que
cumplir".21
744.
En otro caso, ocurrido en el
Ixcán, las PAC fueron utilizadas para detectar y masacrar
a un grupo de población desplazada. Unas veinte personas
desplazadas que huían de la violencia de sus comunidades,
iban hacia territorio mexicano. Se habían detenido para
descansar y comer unos alimentos cerca de la comunidad de San
Pablo, Ixcán, Quiché, cuando fueron descubiertos
por el jefe de las PAC de San Isidro, quien reunió a
los patrulleros y atacó a los desplazados. Una vez cometida
la masacre, el patrullero dio aviso inmediato al destacamento
militar. Por esta acción, el jefe de las PAC recibió
una condecoración del Ministro de la Defensa, en un aniversario
de la Zona militar número 22 de Playa Grande Ixcán".22
745.
Asimismo, en los planes de campaña
se hacía referencia a la importancia de que las PAC participaran
con el Ejército en operaciones conjuntas, 'tomando en
cuenta que conocen perfectamente el terreno de su jurisdicción,
donde opera la guerrilla... La organización de las poblaciones
ha permitido un desenvolvimiento más efectivo en las
operaciones contra grupos subversivos, con la ayuda eficaz de
la población, en las diferentes áreas de la República'.23
"Los del Ejército nos
obligaron a patrullar y nos llevaban a hacer rastreos. Nos obligaron
a quemar casas, llevar animales, si no lo hacíamos a
nosotros nos mataban".24
"Obligaron a los PAC de turno
en Cucabaj a participar en la masacre, cada patrullero tiene
que pasar cortándoles un poquito con cuchillo... les
iban cortando pedazos, las orejas, las manos, la nariz, para
que delataran a su propia gente, porque todos estábamos
en el CUC... murieron macheteadas, hacían pasar uno por
uno a los patrulleros y cada uno fue obligado a darles un corte
en el cuello hasta quitarles la cabeza, también tuvimos
que darles con piedras y palos".25
746.
En algunos casos de masacres
los declarantes destacan, por encima de la participación
del Ejército, la despiadada actuación de los patrulleros.
En estos casos, presumidos del poder arbitrario que el Ejército
les había otorgado y asegurados de la impunidad de sus
acciones, especialmente los jefes de PAC en diversas comunidades
se desquitaron de viejas rencillas, actuando con extrema crueldad.
"Después de la masacre
salimos del lugar como a las cinco de la tarde. Durante la caminata
discutían entre ellos cuántos mataron ese día.
El que mató mas era el más hombre y se burlaban
del que mataba menos. Llegamos a Xococ como a la una de la mañana.
Cuando estaba en Xococ, vi cuando los patrulleros fueron a hacer
la masacre de Agua Fría y también en Los Encuentros".26
"Fueron acusados de guerrilleros,
saber quien los delató, pero ellos no andaban en nada.
Los capturaron en sus casas, los trasladaron a un cuarto de
la municipalidad, fueron torturados y degollados. Fui a dejarles
café, ya estaban bien golpeados... El papá rogó
que los soltaran, los patrulleros le amenazaron con escopeta
y le dijeron, corre ahorita mismo de aquí. Los mismos
PAC enterraron los cadáveres en un lugar donde hay un
río".27
747.
Efectivamente,
al investir a ciertas personas con un poder absoluto y respaldado
por las armas, el Ejército logró captar a un sector
de la población, aunque fuera minoritario, asegurándose
su lealtad a largo plazo. Así en algunas comunidades,
el Ejército no sólo logró la complicidad
de esos sectores en las barbaries, sino también agudizó
la división entre la población, fomentando una
profunda desconfianza mutua. Con ello, quedaron vulnerados los
lazos solidarios comunitarios y la capacidad de organización
local.
Terror ejemplificante y disuasivo28
748.
En casi todas
las operaciones que desembocaron en masacres, el Ejército
empleó diversos mecanismos para crear un terror ejemplificante
y disuasivo entre la población. Con este fin, una vez
cercada o controlada la comunidad, en muchos casos procedió
a concentrar a la población en un lugar, generalmente
un salón de reuniones, al frente o al interior de un
edificio público, como una iglesia, auxiliatura, juzgado
o escuela. El terror fue un efecto buscado en comunidad tras
comunidad, al concentrar a la población y controlarla
bajo las armas, forzarla a escuchar el discurso de las operaciones
psicológicas que estigmatizaban y criminalizaban a los
líderes de la comunidad u otros acusados de colaborar
con la guerrilla, obligarla luego a presenciar las ejecuciones
o mutilar los cadáveres o enterrarlos en fosas comunes.
La masacre se convertía así en un espectáculo
de muerte, al que el público estaba obligado a asistir.
"Los soldados
se vinieron enojados aquí con nosotros. Ya no nos preguntaron
si estábamos viendo guerrilla, sino véngase que
tenemos una junta, vamos a tratar de reunirnos, a tratar de
hablar cosas. Pasaron los Ejércitos entre las casas y
se llevaron a las mujeres, a nuestros hijos, todos, todos ...
nosotros no pensando que sí nos van a matar, vinimos
conscientemente con todo corazón a escucharlos ... pero
cuando llegamos nos obligaron a meternos al Juzgado, y las mujeres
las metieron en la Iglesia".29
"Los soldados
sacaron de sus casas a muchas personas y las metían en
una escuela, eran muchos soldados como 250 o más. Todos
gritaban que no se escape ni uno de estos guerrilleros ... gritaban
por ahí hay otro guerrillero, agarren a ese cabrón,
cuando ya tenían a muchas personas reunidas el teniente
gritó muy enojado: maten a todos estos comunistas, entonces
los soldados pusieron leños en las puertas y rociaron
gasolina; cuando encendieron el fuego mucha gente quería
salir por las ventanas, puertas y techos. El teniente se dio
cuenta de eso y gritó: no dejen que ningún cerote
de esos se escape y si miran a alguno, dispárenle y si
queda vivo, échenle al fuego".30
749.
En muchos casos
tras la concentración de la población, los hechores
procedían a la separación de la misma en grupos,
generalmente hombres por un lado y mujeres y niños por
el otro. La separación reducía las posibilidades
de que la población recurriera a cualquier mecanismo
de resistencia, aumentando su impotencia, desesperación
y humillación. En muchos casos, tras la separación
de hombres y mujeres los hechores procedieron a violar a las
mujeres, generalmente las jóvenes, previamente a su ejecución.
"Nos obligaron
a meternos en el juzgado y no permitieron que saliera ninguna
persona ... y llevaron a las mujeres y a nuestros hijos a la
Iglesia, nos dividieron ...Y a nuestras señoras las mataron,
a veces vivas les prendieron fuego, como gritan nuestras mujeres!
Las violaron y le echaron fuego en las casas, vivas las quemaron,
le metieron balazos a nuestras mujeres. Nosotros veíamos
todo desde la ventana de la auxiliatura, los Ejércitos
tronaban las armas y tiraban bombas y cuando las tiraban dentro
de las casas, como gritaban nuestras señoras!".31
"El 6 de julio
llegó el Ejército y avisó que el día
siguiente había reunión, a las ocho de la mañana,
que llegaran hombres, mujeres y niños. Con miedo la gente
se reunió. Yo, por ser niño, entré a la
Iglesia con mi mamá, que fue donde reunieron las mujeres
... En eso dice un hombre cubierto de la cara con una gorra:
las mujeres menores de 17 años, que pasen. Pasaron, las
sacaron y las violaron".32
750.
Como se desprende,
por ejemplo, de la masacre de Chisís, el Ejército
no se limitó a eliminar físicamente a aquellos
catalogados como enemigos, sino que en una mayoría de
los casos sus efectivos ejercieron actos de extrema crueldad,
como torturas, mutilaciones, quema de personas vivas, ejecuciones
de niños mediante golpes y violación de mujeres
y niñas entre otros. En muchos casos, estos actos se
realizaban en presencia de los familiares de las víctimas
incrementando de esta manera no sólo la crueldad del
acto en sí, sino el efecto ejemplificante y disuasivo
en los espectadores.
"Muchas mujeres
fueron violadas y el Ejército agarró a unas madres
embarazadas, las degolló, les partieron el estomago y
les sacaron los bebes. A los niños de pecho y de un año
los tiraron al río y allí se ahogaron. Muchas
personas heridas o muertas cayeron al río y el río
se tiñó de rojo con la sangre de los muertos".33
"Ese día
alrededor de las 19 horas, un grupo de vecinos se encontraban
en una casa celebrando la Palabra. Los soldados entraron a la
casa y sacaron a todas las personas que allí se encontraban,
hombres, mujeres y niños. Los pusieron en fila frente
a la casa, violaron a las mujeres ante los hombres que estaban
atados de pies y manos. Posteriormente ejecutaron a ocho hombres
que allí se encontraban. A unos les dieron muerte a balazos
y a otros a machetazos".34
751.
La participación
de las PAC y comisionados militares también fue un factor
importante para generar el terror. Forzándolos a infligir
torturas, asesinar, mutilar cadáveres y arrasar comunidades,
se involucró a la población civil en las masacres,
convirtiéndoles de esta manera de víctimas en
victimarios obligados, con lo que se logró que aún
después de las masacres, el terror, la humillación
y los sentimientos de culpa propia se mantuvieran, sobre todo
en los casos en que los hechores pertenecían a la misma
comunidad que las víctimas.
"Nos hicieron
matar a nuestros hermanos, eso no podemos olvidarlo nunca, con
ese peso es que seguimos viviendo, eso es peor que nos maten
los soldados, tenemos ese doloroso recuerdo para siempre en
nuestros pensamientos".35
"Otros patrulleros
violaban a las muchachas de 15 y 16 años y los soldados
también. Empezaron a matar a las mujeres. Después
de un rato, tal vez ya mataron como a 25 mujeres...me di cuenta
que los patrulleros las obligaban de ponerse boca abajo para
estrangularles, ahorcarles... una señora no quería.
Al fin la señora levantó una piedra y le tiró
al patrullero. La señora tenía un bebe en la espalda,
de seis meses por lo menos y - el patrullero - le zampó
dos machetazos. La señora vio como la mitad del bebe
se cayó en el suelo y la mitad se quedó prendida
en el perraje.36
Ella se cayó del lado de la orilla de la quebrada. Después
le zampó otro machetazo en el cuello y se murió
la señora. La agarró de su pie y la llevó
arrastrando y la tiró en la quebrada donde estaban tirados
los demás".37
"Los que viven
en la Antena ya no los reconocemos porque ya no son como nosotros,
ya tienen las ideas que dejaron los soldados, ellos hicieron
mucho daño".38
752.
Las diferentes
tácticas que el Ejército utilizó para generar
terror demostraron que el castigo por colaborar con la insurgencia
o, simplemente, por participar en actividades de desarrollo
local o en programas de la Iglesia Católica no tenía
límites, ya que esto se consideraba un crimen que justificaba
el menosprecio absoluto de la vida y dignidad de las personas.
La criminalización sistemática de las víctimas
en el discurso disuasivo del Ejército enfatizó
que la responsabilidad de las masacres recaía en la población
o sus dirigentes, por "su delito", o bien en los guerrilleros,
por "meter ideas en sus cabezas". Y sus repetidas acciones dejaron
en evidencia que el Ejército no dudó en proceder
de igual manera en todos los casos de sospecha de algunas "actividades
subversivas". Al perpetrar estos actos calculados para inducir
el miedo extremo, el Ejército buscó impedir, a
largo plazo, que las comunidades se involucraran con grupos
insurgentes o pudieran plantearse la posibilidad de un proyecto
de cambios profundos frente a las injusticias que vivían.
Destrucción comunitaria
753.
Paralelamente
a los actos que iban dirigidos a generar terror en muchas masacres,
principalmente las de carácter indiscriminado, como se
observa en el caso de Chisís, los hechores procedían
a la destrucción de la comunidad y sus fuentes de producción
y sustento, previo saqueo y pillaje. No sólo se destruyeron
miles de viviendas, sino edificios públicos como escuelas
o clínicas, templos e iglesias y cosechas. De esta manera
el Ejército logró destruir junto con lo que se
consideraban potenciales fuentes de abastecimiento y acopio
de la insurgencia, la esperanza de la población que conseguía
huir, de regresar y rehacer sus vidas tras la masacre.
"El Ejército
nos obligó a destruir la siembra de los vecinos, porque
ellos decían con milpa los guerrilleros comen bien".39
"Este día
el dos de julio, el Ejército quemó todo el pueblo,
las casas, nuestros cultivos, animales, todo. Fue una gran tristeza
y nos dejó pobres. Los Ejércitos mataron a nuestros
pobladores".40
"Primero quemaron
la tienda de la cooperativa, después varias casas y tiendas
particulares, después las iglesias, oficinas de la junta
directiva, bodegas...robaron todas las cosas de la cooperativa".41
"Dos grupos
de soldados salen de Mónaco, uno pasa por el centro Estrellita.
En estos lugares quemaron las construcciones. En el Centro Estrellita
quemaron la escuela con mesas y sillas".42
754.
La destrucción
de la comunidad no se redujo a arrasarla materialmente, sino
que conllevó la destrucción de otros elementos
que la conforman. Se destacan las mutilaciones y profanaciones
de cadáveres de las víctimas, la prohibición
a los supervivientes de enterrar a sus familiares, la imposibilidad
de realizar las ceremonias de duelo y sepultura con los que
se habitúa a cerrar el ciclo de la vida en las comunidades
mayas. A esto hay que sumar que los supervivientes, generalmente
por miedo, no regresaron a sus hogares o lo hicieron días
después, por lo que, muy a menudo, encontraron los cuerpos
en estado de descomposición y devorados por animales.
"Se miraba
todo, los perros estaban comiendo a las gentes, salían
de la tierra, las trenzas de las mujeres, un perro llevaba en
su boca el piecito de un niño, habían zopes comiendo
los cadáveres".43
"Entonces
los fuimos a enterrar pero a puro escondido, a puro con miedo
porque dicen que el Ejército va a regresar otra vez,
porque si alguien viene a recoger a esa maldita gente entonces
ahí lo vamos a terminar su vida es que dijeron, entonces
mejor con miedo venimos, mejor con rapidez venimos a enterrarla
y ya nos fuimos....".44
755.
Asimismo, el
Ejército atacó sistemáticamente elementos
culturales, espirituales y religiosos de profundo significado
para la población. En numerosos casos se observa el desprecio
y la crueldad usada contra los ancianos de las comunidades mayas,
donde ellos cumplen un papel vital en la vida cultural y espiritual.
Por otro lado el Ejército arrasó las cosechas,
principalmente de maíz, el cual para la cosmovisión
maya tiene un profundo significado espiritual. También,
se ensañó contra los templos, las imágenes
y los lugares sagrados.
"Destrozaron
nuestros lugares sagrados , destrozaron los sitios y ofendieron
al matar a nuestros guías, a nuestro sacerdote, a nuestros
ancianos".45
"El 25 de
agosto a las 6.00 de la mañana llegó un pelotón
de soldados y empezaron a agarrar a diez ancianos [todos
sacerdotes mayas]; se los llevaron y los mataron...los patearon,
les dieron culatazos, se los llevaron desnudos, sólo
en calzoncillo, los amarraron con cadenas, se les hincharon
los brazos, rompieron las maletas, sus papeles, robaron dinero".46
Las masacres como operativos centrales de
la estrategia contrainsurgente
756.
Aunque cada masacre
tuvo características particulares, la recurrencia de
ciertas características reiteradas en durante varios
años (especialmente 1978-83) y en todas las regiones
donde se produjeron múltiples operaciones de este tipo,
es de los elementos indicativos de que éstas no respondieron
a simples excesos de unos pocos oficiales, sino que formaron
parte de una estrategia debidamente planificada y dirigida a
aniquilar físicamente a miles de personas indefensas
y a aterrorizar a los sobrevivientes. Las masacres, sin duda,
fueron el método más cruel y desproporcionado
de la guerra contrainsurgente.
757.
Las masacres,
como parte de las operaciones contrainsurgentes, fueron un medio
no sólo para aislar físicamente a la insurgencia
de la población, sino también para dejar a los
guerrilleros sin fuentes de abastecimiento y reclutamiento.
La recomendación en el plan de campaña Victoria
82 es muy reveladora en este sentido:
"Las operaciones
y nuestra conducta deben estar encaminadas a negar el acceso
de la guerrilla a la población civil, de la cual se nutre
y dentro de la cual se esconde".47
758.
En el período
en que se registró la mayoría de las masacres,
se puede observar que éstas fueron perpetradas en las
regiones donde la insurgencia había logrado asentarse,
donde estaba ampliando su base social de manera acelerada y
donde había intensificado sus actividades militares.
El Ejército consideraba que muchas comunidades en esas
regiones colaboraban con la guerrilla o eran proclives a hacerlo,
ya que el discurso de los grupos insurgentes apelaba a la condición
de pobreza extrema, la marginalización y la injusticia
que vivían las poblaciones.
759.
Frente a esta
situación, los altos mandos del Ejército decidieron
implementar masivas operaciones mortíferas contra la
población civil, para aniquilar de manera contundente
la amenaza de una insurrección y recuperar su control
sobre las comunidades. Lo hicieron aún cuando tenían
amplio conocimiento de la reducida cantidad de armas y poca
capacidad militar efectiva de la guerrilla en todas estas regiones,
así como del estado de indefensión absoluta o
relativa de las poblaciones a las que atacaron.48
760.
Ya en la primera
etapa del enfrentamiento, el Ejército había utilizado
el recurso de la masacre para desestructurar la base de apoyo
que habían organizado las primeras columnas guerrilleras.
Los primeros casos de masacres registrados por la CEH fueron
cometidos durante la segunda mitad de la década de los
sesenta en el Oriente del país, correspondiendo a las
regiones donde actuaba la insurgencia en esa época. Luego,
en el período más álgido del enfrentamiento,
las masacres se concentraron en las áreas de conflicto
del momento, es decir Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango,
Alta Verapaz y Baja Verapaz. Posteriormente, desde 1984 en adelante,
se observa que las masacres se dirigieron especialmente contra
la población desplazada fuera de control del Ejército,
como fue el caso de las CPR, quienes fueron consideradas por
aquel como base social de la guerrilla.
761.
En los casos
de masacres del período de los sesenta, se observan algunos
de los elementos que, más adelante, en los años
ochenta y en las comunidades mayas del altiplano central y noroccidental,
así como en las tierras cálidas de la frontera
agrícola del norte del país, llegaron a ser característicos
de las acciones cotidianas de la tropa estatal. Todas las masacres
registradas por la CEH en los años sesenta eran selectivas
en el sentido explicado en la introducción. La extrema
crueldad y el terror que también las marcaron se ven
claramente reflejados en los siguientes testimonios presentados
a la CEH:
"Durante la operación
en Río Hondo, Zacapa, los soldados capturaron entre cuarenta
y sesenta hombres y los trasladaron hasta el campamento El Roblar,
situado entre La Palma y Chanchán. Los detenidos permanecieron
de veinte a treinta días en el lugar. Sus familiares
no tuvieron posibilidades de visitarlos o llevarles alimentos
y vestuario. Por las noches escuchaban los gritos de los detenidos
que provenían desde dentro del campamento. Una mañana
del mes de noviembre de 1966, los detenidos fueron sacados del
campamento El Roblar; llevaban los pies atados y en sus brazos
cargaban tambos de gasolina. Fueron obligados a caminar aproximadamente
tres kilómetros en dirección de la sierra, subieron
al cerro Chanchán. Los soldados los rociaron con la gasolina
que los propios detenidos cargaron durante la caminata, los
pusieron frente a ellos y comenzaron a lanzarles bolas de papel
prendidas con fuego. Todos los detenidos fueron quemados vivos".
"Los ejecutados
eran en su mayoría hombres entre 25 y 40 años,
con o sin filiación política y todos habitantes
del municipio de Río Hondo, departamento de Zacapa. Los
cuerpos quedaron calcinados. Algunos familiares pudieron reconocer
algunos cuerpos y enterrarlos, no obstante, la mayoría
de los cuerpos quedaron allí, el terror se apoderó
de Río Hondo y la población no se acercó
nunca más al lugar de los hechos".49
762.
Los mismos elementos,
incluso más refinados, se repiten en las masacres entre
1978 y 1983, cuando éstas se convirtieron en operaciones
comunes y generalizadas en los departamentos de Quiché,
Huehuetenango, Chimaltenango, Baja y Alta Verapaz. Es allí
donde se reportan las más elevadas cantidades de víctimas,
así como de población desplazada, sobreviviente
de las masacres y la destrucción casi total del entorno
inmediato de las comunidades afectadas.
763.
En Huehuetenango,
un sobreviviente contó como algunos habían visto
todos los cadáveres tirados en la orilla del camino luego
del paso del Ejército. Según dijeron, todo era
muy feo, los cuerpos ya casi descomponiéndose, despidiendo
un olor horrible y expuestos a los animales y al tiempo:
"No respetaban
nuestras vidas...a todas estas personas las dejaron en el lugar
donde los habían matado, expuesto al aire libre. Nadie
se atrevía a enterrarlo. El peor fue cuando los soldados
entraron en Cananá para matar toda la pobre gente allí.
Antes de llegar en esta aldea, ya empezaron a matar todas las
personas que encontraron entre el camino de Xoxlac y Cananá,
mas que todo comerciantes y gentes que venían para el
día de plaza en Xoxlac. Un caso bien triste fue el de
una señora que estaba de camino con su nena. Los soldados
violaron, mataron y decapitaron también una mujer que
cargaba su nena. Pero esa nena no la mataron. Cuando pasaron
unos negociantes de Nucá, encontraron el bebe vivo en
el pecho de la madre muerta; la nena no había muerto
todavía y mientras lloraba, trataba de mamar el pecho
de la mama".50
"Allí
no quedó nada, ni animales, ni maíz ni nada. Los
soldados eran más o menos treinta; llegaron a pie, unos
cuantos de la aldea lograron escapar y se van a la montaña,
a los que quedan los queman, hay muchos niños muertos.
En la semana llegan noticias que dicen que los soldados van
a terminar toda la aldea, por eso la gente huye".51
"Los soldados
llegaron y encontraron a los campesinos que estaban trabajando
en El Pelillo, los torturaron y los mataron, los dejaron tirados
en el ojo de agua, cubiertos con piedras. Tres de ellos tenían
heridas posiblemente de machete, uno estaba estrangulado, uno
tenía una horqueta en el cuello y estaba amarrado con
un lazo. Otro tenía las manos hacia atrás y un
lazo en el cuello y el último tenía amarrado los
pies y tenía arrancado el brazo derecho. Tres de los
campesinos tenían partes del cuerpo arrancadas y los
otros tenían golpes y destrozos en la cara; les habían
quitado los dientes".52
764.
Desde 1984 en
adelante, el Ejército siguió recurriendo, pero
a menor escala a las masacres como parte de su repertorio operativo.
La mayor parte iban dirigidas contra la población desplazada,
especialmente en contra de las CPR. Por estar ellas fuera del
control del Ejército, fueron consideradas como simpatizantes
de la guerrilla. En la lógica contrainsurgente del Ejército,
fueron tratadas, como objetivos militares, a pesar de su carácter
civil y de su indefensión.
Las masacres selectivas
765.
En muchos de
los testimonios recogidos por la CEH de masacres cometidas por
agentes del Estado, se destaca la selección de las víctimas
con antelación a su ejecución. Partiendo de esta
base, el concepto de masacre selectiva, para la CEH, incluye
todas aquellas operaciones militares o demás actos de
violencia que implicaron la muerte de cinco o más personas
previamente escogidas, ya fuera por motivos políticos,
militares, económicos o de otra índole.
766.
Las masacres
selectivas generalmente buscaban golpear específicamente
a aquellos individuos que, en mayor o menor medida, habían
sido definidos como parte del "enemigo interno", por razón
de sus actividades, fueran éstas de carácter político,
social, religioso o cultural. La mayoría de las víctimas
eran hombres y muchos tenían vínculos con alguna
organización reivindicativa, de promoción social
o cultural, o de la Iglesia Católica. Casi siempre las
víctimas fueron acusadas de pertenecer a alguna organización
"subversiva", aún cuando la denuncia fuera totalmente
arbitraria, justificando de esa manera su ejecución.
"Se reunían
en las tardes para hablar del trabajo mal pagado en la Costa,
de la injusticia que los ricos hacen con nosotros, los jóvenes
se organizaban en el CUC para luchar contra los salarios bajos.
Por eso es que muchos aparecían en las listas acusados
de guerrilleros (...) Nosotros todavía no sabemos cuál
era su delito, solamente querían que nuestras familias
vivieran mejor y por eso los mataron".53
"Tenemos idea
de que nos masacraron y querían acabarnos no sólo
por la guerrilla, también porque nosotros empezamos a
mejorar nuestras vidas, a tener conciencia más clara
de la opresión que sufrimos de los ladinos y fueron los
ladinos que fueron a denunciarnos".54
767.
En los casos
de masacres selectivas documentadas por la CEH, se distinguieron
por lo menos tres modalidades diferentes. En primer lugar, se
utilizó "señaladores", personas con el rostro
cubierto, que podían ser indistintamente guerrilleros
capturados o habitantes de la misma comunidad o alguna aledaña,
capturados con anterioridad. En la mayoría de los casos,
ellos fueron forzados a delatar a otros después de las
torturas. Asimismo, podían ser confidenciales o comisionados
militares o, en algunos casos, agentes de inteligencia. El criterio
de juicio de este delator fue a menudo arbitrario; muchas personas
fueron condenadas debido a rencillas o rencores personales con
el delator, o por intereses económicos. Por otro lado,
tras las torturas sufridas, la víctima, generalmente,
decía lo que sus verdugos querían oír,
lo cual no significaba que los delatados fueran culpables de
las acusaciones.
768.
El caso de una masacre en Chipiacul, Patzún,
Chimaltenango en 1982 ilustra lo anterior:
"El Ejército
llegó e hizo formar a los hombres. Llevaron a una mujer
prisionera de la vecina aldea de Xejolón quien fue obligada
a señalar a algunos de ellos. Estuvo envuelta en una
capa y con su gipil enrollado y medio escondido en la cadera.
Fueron señalados once varones y una mujer. Fueron torturados
durante unas dos horas. Les quebraron las piernas, quemaron
las lenguas, les colgaron, les amarraron el cuello con lazos.
Se pararon encima de ellos y les sacaron los dientes a culatazos.
Fueron asesinados, degollados algunos y fusilados otros".55
769.
Al 18 de agosto de 1982 en Chichicastenango,
Quiché, el Ejército capturó a un hombre,
acusándole de pertenecer al EGP y lo llevaron a la garita
de las PAC:
"Lo torturaron
mucho, también con la bolsa de hule en la cabeza (...)
no aguantó la tortura y empezó a decir muchos
nombres, puras mentiras, decía por decir (...) Hasta
dio el nombre de una muchacha que nunca estuvo ni en el CUC,
mucho menos en el EGP. [A estás víctimas],
los torturaron y los llevaron a un terreno (...) y ahí
los ejecutaron con un disparo y los enterraron clandestinamente".56
770.
El hecho de que
el delator tuviera su rostro cubierto, favorecía la arbitrariedad,
ya que le otorgaba un poder indiscriminado y absoluto, de vida
y muerte, sin que se le pudiera responsabilizar posteriormente.
Para las personas que estaban siendo acusadas, así como
para sus familiares y vecinos, en muchos casos este proceso
duraba horas incluso días, no saber quién era
el acusador, qué podía saber de la vida de uno
o qué problemas personales podía tener con los
presentes fue otro elemento de terror. Hubo casos, también,
en que la población se dio cuenta de la identidad del
delator, a pesar de tener la cara tapada. En los casos de prisioneros
utilizados como delatores, estos casi siempre fueron ejecutados
por los hechores, una vez considerada cumplida su misión
de señalar a los supuestos "subversivos".
771.
En el testimonio de una masacre en la aldea
K'om, Jacaltenango, Huehuetenango, se puede apreciar cómo
la inquietud en la comunidad acerca de la identidad de su delator
no terminó hasta la muerte de éste:
"Llegaron a la aldea entre 40 y 50 soldados
uniformados que procedían de la cabecera municipal de Concepción
Huista. Los soldados llevaban al frente a un hombre encapuchado
con todas las características físicas de Francisco,
un vecino del lugar".
"Venía con una capa larga y con
la cara tapada, era del alto de Francisco, por eso siempre creímos
que él era el encapuchado".
"Los soldados
reunieron a toda la población en el centro de la aldea
y pusieron al encapuchado frente a ella para que señalara,
según las órdenes del oficial, a los vecinos que
estuvieran comprometidos con la guerrilla. El encapuchado observó
a todos los hombres y empezó a señalar a las víctimas.
Cada uno de los detenidos era llevado adentro de las aulas de
la escuela donde fueron torturados y ejecutados. Al regresar
a la cabecera municipal de Concepción los soldados ejecutaron
al encapuchado. Se descubrió que efectivamente se trataba
de Francisco".57
772.
Otra modalidad
consistió en el uso de listas previamente elaboradas
con los nombres de los supuestos colaboradores o miembros de
la guerrilla. Muchas veces eran los comisionados militares quienes
elaboraban estas listas con los nombres de personas que ellos
consideraban como subversivos. A veces los listados se hicieron
sólo en respuesta a la presión y amenaza de los
oficiales y para demostrar su fidelidad al Ejército,
incluso en casos que los entregados no tenían nada que
ver con la insurgencia. El dilema era de vida o muerte: o entregaban
o eran acusados ellos mismos. Al mismo tiempo, el uso de listas
fue otro factor que facilitó la arbitrariedad, ya que
cualquier persona podía llegar al destacamento y entregar
una lista de "guerrilleros" y deshacerse de esta manera de algún
enemigo personal.
"Por la lengua
de nosotros mismos el Ejército actuaba. Era muy sucio
porque entre nosotros mismos nos matábamos. Como que
siempre había envidias y odios entre vecinos, eso se
aprovecharon y por eso la gente se moría".58
"El destacamento
entregó a los patrulleros del lugar listados con nombres
de personas que buscaban. En caso de resistencia a colaborar,
los soldados mataron a los patrulleros. Hicieron también
limpieza en las filas de las PAC porque miembros del CUC estaban
inscritos como patrulleros".59
773.
Una vez entregadas
las listas al destacamento, o elaboradas por agentes de la G-2,
se procedía a montar un operativo militar en la comunidad.
Se solía reunir a la gente, especialmente a los hombres,
de día. Ya reunidos, generalmente un soldado solicitaba
la cédula a los hombres cuyos nombres estaban en la lista.
Si constaba su nombre en la lista, era capturado; si no, solían
dejar a la persona en libertad. A las personas que aparecían
en la lista, las mataban allí mismo en la comunidad,
o muchas veces se llevaba el grupo de acusados a otro lugar,
para ejecutarlos o para desaparecerlos. El anonimato de las
listas producía en la población el mismo efecto
aterrorizante que el uso de encapuchados.
774.
En un caso en el Ixcán, el testigo contó,
sobre un puesto de registro:
"Antes de
llegar a su destino, se encontraron con soldados que estaban
registrando a la gente. Los soldados leyeron nombres de una
lista. Les dijeron si su nombre aparecía en la lista,
lo vamos a matar. Los soldados se llevaron aproximadamente diez
personas a una casa en la Zona Militar. Mataron a las personas
con cuchillos y armas de fuego, tiraban los cadáveres
al Río Copón".60
775.
En otro caso, en Huehuetenango, se explicó
el proceso así:
"Lo que pasa
es que en la aldea hubo un delator y él por gusto o tal
vez envidia denunció a las personas. Había entregado
una lista con nombres al Ejército. En esta lista apareció
también el nombre de mi esposo. Mi esposo era del comité
de la cooperativa y tal vez colaboraba de vez en cuando con
la guerrilla dando un dinerito o algo de comida, pero aparte
de eso no tenía delito. Sin embargo era el delator quien
vino con los soldados para enseñar la casa. Esta noche
sacaron a 30 hombres y los encerraron en una casa. Allí
los amarraron los pies y las manos como si fueran ganados...Así
se quedaron durante cuatro días... Yo vi que los tenían
amarrados puro forma de pelota y que los estaban golpeando duro
con sus armas, con lazos y puntapiés. Sangraron bastante
y tenían las caras hinchadas... A los 4 días los
sacaron y los llevaron descalzos con los pies y los manos amarrados
a una cueva... y allá los dispararon y luego echaron
bombas para asegurar que ninguno sobrevivió".61
776.
En la tercera
modalidad los hechores centraban las acciones contra dirigentes
o miembros de organizaciones sociales durante el desarrollo
de alguna actividad o cuando habían sido identificados
previamente. En estos casos, efectivos del Ejército irrumpían
en la comunidad, llegando directamente a capturar y ejecutar
a personas, o en algunos casos, a familias anteriormente calificadas
como enemigo interno.
"El 25 de
agosto de 1982 tuvimos un gran dolor, nos acusaron de ladrones
y de guerrilleros. Hasta hace dos años que nos dejaron
de joder. Los comisionados de aquí se quejaron con los
soldados de que nosotros éramos guerrilleros. Nosotros
estábamos rezando al cerro con los ancianos, para pedir
por nuestra comida, ellos eran sacerdotes mayas, y nos enseñaban
en la costumbre, pero los comisionados decían que éramos
comunistas y vinieron a asustarnos... -Empezaron a agarrar a
diez ancianos, se los llevaron y los mataron."62
777.
El uso sistemático
de elementos de selección de personas, como listados
o encapuchados en diferentes lugares del país, denota
la planificación e investigación previas a cada
una de estas operaciones. El Ejército aplicó un
patrón diseñado antes de realizar las masacres,
para identificar, perseguir y aniquilar a "enemigos" civiles
identificados. Es decir, la información provenía
del trabajo de inteligencia desarrollado, mediante la información
arrancada de prisioneros y las redes propiamente militares de
obtención de información, conformadas por comisionados
militares, confidenciales y miembros de la G-2.
778.
Las masacres selectivas dirigidas contra individuos
determinados conllevaron siempre un elemento fuerte de terror
disuasivo y ejemplificante:
"El teniente...
nos obligó a nosotros los hombres de formar un círculo.
El teniente se puso en medio con un bastón afiliado.
'Ahora que se presenten todos los organizadores y representantes
de la guerrilla. Yo sé que en esta aldea hubo organización
de la guerrilla, entonces que se presenten.' Nos dijo que no
iba a pasar nada con las personas que habían sido organizados,
pero que, cuando ellos no se presentaran, tuvieran que masacrar
a toda la comunidad. Entonces, empujados por el miedo, uno por
uno los que habían sido representantes de la guerrilla
[de los CCL y FIL en Jom] se presentaron. En total unas
16 personas ... Los soldados los desnudaron completamente, les
sacaron sus zapatos y les pusieron capas, y así encapuchados
los llevaron rumbo San Miguel Acatán. En el camino saliendo
de Jom, se detuvieron para torturar a los presos. Hicieron un
fuego y los quemaron la boca, las plantillas de los pies, de
las manos y en la cabeza. ... Después de la tortura,
siguieron el camino rumbo San Miguel Acatán. Llegaron
hasta un lugar que se llama Nubilá. Allí los obligaron
a cavar su propia fosa, y al terminarla los soldados fusilaron
todos, dejando los cadáveres en la fosa".63
779.
El terror ejemplificante en las masacres selectivas
no estuvo presente sólo en la eliminación física
de las personas seleccionadas sino, en actos de extrema crueldad
como torturas, quema de los heridos o los cadáveres,
muestras de desprecio absoluto a las víctimas antes y
después de su muerte o prohibición a la comunidad
de hacerse cargo de los cuerpos, siendo la mayoría de
estos actos perpetrados delante de la población, la cual
había sido forzada a estar presente, e incluso, en algunos
casos, a participar activamente en los hechos.
780.
En una masacre
de Babeltzap, Barillas, Huehuetenango, el Ejército juntó
a toda la gente de la comunidad. Tenían a diez presuntos
guerrilleros todos de Babeltzap:
"El teniente
quería que todos presenciaran los acontecimientos. Los
diez guerrilleros fueron obligados a hacer una fila. El teniente
dijo, 'Ahora necesitamos treinta personas, quienes estarán
encargadas de disparar a los pisados: veinte soldados, diez
civiles más yo'. Los voluntarios formaron otra fila a
siete metros de distancia de los capturados. Uno por uno fusilaron
a los presuntos guerrilleros. En cada caso, el teniente contaba:
'uno, dos, tres', y luego todos tenían que disparar contra
quien le tocaba el turno en la fila. Uno de ellos, al esperar
su turno, hincó la rodilla y mientras estaba llorando
empezó a rezar diciendo: 'saber por qué yo tengo
que morir ahora. Soy inocente.' Entonces se enojó mucho
el teniente; dijo: '¨Por qué este pisado me está
maldiciendo con su oración? Ahora acabamos con el pisado',
y dio orden de que le pusieran una arma en la boca y que le
dispararan".
"Así se
acabó con la vida de los diez. Entonces dijo el teniente,
'Para terminar, ahora vamos a mutilar los pisados. Ustedes tienen
que hacerlo, porque yo ya estoy cansado de matar tantos pisados'".
"Así hablaba el teniente para animar
todos nosotros presentes, para darnos valor de participar en la
matanza. Entonces soldados, patrulleros y comisionados empezaron
a machetear los cadáveres hasta que sólo quedaran
pedazos. Me acuerdo de que entraron las moscas y los perros para
comer los cadáveres".
"'¨Y qué
sintieron ustedes?' Nos preguntó el teniente. 'Ahora
experimentaron un valor para el futuro para matar pisados. Es
un alcance. Ya saben ustedes que también pueden ser como
soldados'. Nos ordenó hacer un hoyo y hicimos un hoyo
de aproximadamente 3 metros de largo, 1 metro de ancho y una
vara de hondo... Para juntar los pedazos de los cadáveres
prestamos palas, azadones y machetes y los tiramos en el hoyo.
Tiramos sus cédulas encima, después tierra para
cubrir el hoyo. Ya era tarde, casi las 18:00. El teniente se
preparó para ir. Antes de salir, nos dio el orden de
quedarnos con el hoyo para vigilar. El que no quería
quedar, según dijo el teniente, 'vamos a matar también
y enterrar aquí con los pisados".64
781.
En las masacres,
los autores también buscaron inculcar en la población
el concepto del castigo "merecido". Mediante discursos y sermones
y a través de la selección de las víctimas,
se trasmitió el mensaje de que él que no apoyaba
al Ejército era un criminal que merecía la peor
de las muertes, sin siquiera tener derecho a ser enterrado dignamente.
La criminalización y deshumanización de las víctimas
fue parte de las operaciones. El hecho de no poder enterrar
a las víctimas incrementó aún más
el terror, dado que en muchos casos los cadáveres se
quedaron tirados y la gente tuvo que observar como los animales
los devoraban.
"Estaba toda
la gente muerta echando humo todavía. Algunos de los
hombres estaban quemados sólo a la mitad del cuerpo,
otros ya estaban carbonizados totalmente, otros hinchados, algunos
cuerpos se quedaron abrazados".
"También
había sangre en las ventanas y algunos hombres murieron
unos sobre otros. Las paredes y puertas del salón estaban
ahumadas. El olor a carne quemada duró varios meses.
Los efectivos del Ejército, obligaron a reunirse a los
hombres y mujeres en el mismo salón comunal donde estaban
los cadáveres de los patrulleros, regañándolos
con palabras fuertes, amenazando con ejecutarlos igual que sus
compañeros si apoyaban a la guerrilla. Les dijeron que
mataron a los hombres porque estaban metidos en babosadas y
que para que no les pasara lo mismo, no deberían apoyar
a la guerrilla. Todo el día los tuvieron reunidos y no
permitieron que enterraran a los muertos".65
782.
En Santa Anita Las Canoas, de San Martín
Jilotepeque, Chimaltenango (uno de los municipios más
golpeados por las masacres entre 1981 y 1982), el Ejército
mandó a avisar que iba a haber una reunión a las
5 de la tarde y que todos los patrulleros, unos 100 hombres
debían participar.
En la reunión
el teniente "estaba bravo". Ordenó que todos tenían
que confesar "El que confiese todos sus pecados, les voy
a perdonar, al que no, no hay perdón". Como nadie
habló, les dijo "como ustedes no se confesaron..."
e hizo aparecer un "conocedor" con la cara cubierta
quien empezó a señalar a algunos de los hombres.
Así sacaron a once hombres del grupo. Luego uno de ellos
señala a otro y lo agarraron a él también.
A estos hombres los entran en la iglesia y allí durante
toda la noche los torturan. A las cinco de la mañana
el capitán les dice que, "a las 6 los vamos a matar,
pero no se asuste ... puede haber muchos tomates en una canasta,
pero algunos están podridos. Es mejor quitar estos ahora".
El capitán dio la orden a los soldados de que los ejecutaran
y ordenó a los patrulleros que los enterraran. Después
el capitán les advirtió "no les pongan cruz
porque estos cabrones no merecen".66
783.
El terror muchas
veces se vio reforzado por la utilización de lugares
o símbolos que para la comunidad tenían un fuerte
valor religioso, cultural, y psicológico. En el siguiente
testimonio, los jefes de patrulla y los soldados le preguntaban
al delator qué hombres estaban destinados para el cielo
y cuales para el infierno.
"Entonces
ya vino el Ejército a las seis de la mañana...empezaron
a pasar a través de nuestras casas y nos llevaron a la
iglesia... Entonces el acusador, el que fue a quejar con el
Ejército, ya tenía tapada la cara. 'Ahora vos
nos tenés que mostrar quienes son los guerrilleros',
decía el Ejército a ese acusador. 'Lo que hay
que hacer es sáquenlos uno por uno a la puerta de la
Iglesia y así los vamos a conocer uno por uno'. Empezó
a ordenar el Ejército la gente uno por uno; al salir:
'¨es éste vos?' Le decía. 'No', decía.
'¨Y este?', 'Sí' ... Sólo la cabeza movía
señalando a la gente; si él decía que quién
salía tenía culpa de ser guerrillero lo mandaban
al infierno, y el que no al cielo .. Noventa fuimos a romper
el hoyo para los muertos... ya no pensábamos, puro pobre,
ya tiene miedo... Yo miré cuando mataron a esos pobres
en el cementerio... cuando no se muere con un tiro, cuchillo
metía en el cuello, si está vivo allí meten
cuchillo... allí dejamos tapada la fosa, después
nos fuimos abajo todos, ya no teníamos ganas de hablar
nada, nos asustamos".67
"Los soldados
pusieron al encapuchado frente a toda la población para
que señalara a vecinos que estuvieran comprometidos con
la guerrilla." En total señaló a 16 vecinos,
todos hombres y tres de ellos menores de edad. Torturaron a
las víctimas, después de una hora en presencia
de toda la población, ejecutaron a la primera víctima.
La muerte fue a golpes: "Le pegaban con un leño, era
como matar a un perro, le metieron palos con punta en la cabeza
y ni siquiera respetaron el templo sagrado de la comunidad,
nuestra iglesia." Los soldados amarraron de las manos y
de los pies a las otras quince víctimas y las condujeron
por el camino de vereda en dirección a la cabecera municipal.
"Toda la
comunidad quedó con miedo, cuando se retiraron del centro
de la Aldea, ya eran las siete de la noche, todos estábamos
temblando, muchos estaban llorando. Antes de irse los soldados
se despidieron, nos dijeron cuando escuchen el primer balazo,
quedará muerto el siguiente hombre. Habían
transcurrido alrededor de diez minutos cuando escucharon varios
disparos y esto se repitió por más de una hora.
Cada 200 metros aproximadamente los soldados se detenían,
torturaban y ejecutaban uno por uno a las víctimas. Todos
los cadáveres quedaron tirados a lo largo del camino.
"Estos cadáveres tenían señales de lazos
en las muñecas, les metieron cuchillos en el cuello,
tenían moretes en todo el cuerpo, el abdomen lo tenían
abierto, se les miraban sus órganos internos".68
784.
Las masacres selectivas evidencian
como objetivo planificado, castigar a los líderes, a
quiénes destacaban, para anular en el resto la voluntad
de participar en asuntos comunitarios. Con la eliminación
por un lado de los líderes de las comunidades y por otro,
mediante la generación de un clima de terror, el Ejército
buscaba destruir los lazos sociales y las estructuras de poder
local que existían en las comunidades, facilitando de
esta manera la implantación de nuevas estructuras militarizadas
ya fuera bajo su control o el de las PAC, de los comités
de desarrollo o alcaldes auxiliares.
"Los soldados nos apuntaron
con el arma, nos preguntaron si conocíamos a las personas
cuyos nombres estaban en la lista que llevaban los soldados,
eran líderes de la organización laboral de la
finca. Yo les dije que sí, entonces me dijo que los fuera
a traer. Yo les dije que no quería ir y entonces me amenazó
con el arma. Me dio miedo y por eso mejor les hice caso. Fui
a traer a los diez hombres, fui yo más 50 patrulleros
de aquí. El oficial me dijo que si no le traía
me iba a matar. Cuando regresé como a las 8.00 de la
noche, se los entregué y él me dijo: 'está
bueno'". Los soldados pegaron a las víctimas y a
la mujer la violaron cada uno de los soldados durante toda la
noche ... Formaron a los hombres y con machete les fueron dando
muerte, mientras tanto a la mujer la desnudaron y la torturaron
psicológicamente hasta darle muerte de la misma forma.
"Yo les dije a los soldados qué culpa teníamos,
entonces nos amenazó y nos dijo que los de mi comunidad
quemaban las fincas del otro lado. El oficial decía que
éramos guerrilleros. Yo tenía miedo, lloraba del
miedo de sus armas".69
"El jefe de las PAC tenía
una lista en la que aparecían los nombres de las trece
personas. Los agarraron y los amarraron. "Muchos empezaron
a suplicar, porque iban a matar a nuestras propias familias,
pero [las PAC] dijeron que era una orden del Ejército
que venía desde Chichicastenango y que se tenía
que cumplir. Había reservas que participaron en la masacre...
Las reservas iban de civil, vivían en sus casas y los
domingos iban al destacamento a recibir entrenamiento. Les dan
un uniforme blanco mientras están en el cuartel pero
fuera no lo usan... Eran de nuestra misma comunidad, están
bien preparados para torturar y matar. [A las 13 víctimas]
los golpeaban, pateaban, les ponían una capucha de nailon
en la cabeza...llegaron las mujeres también a suplicar
pero no hubo modo, los mataron".70
785.
La arbitrariedad con la que se
seleccionó, en muchos casos, a las víctimas potenció
la desconfianza y la división entre los miembros de la
comunidad, facilitando así el del control de la población
por el Ejército. La amenaza constante de que en cualquier
momento uno podía ser denunciado, provocaba un clima
de angustia, inseguridad y desconfianza entre vecinos y minaba
las condiciones de convivencia.
"Cuando todas las gentes,
hombres, mujeres, niños y ancianos, de los cantones estaban
presentes en la plaza, un teniente...del destacamento militar
de Joyabaj les habló y les dijo: 'tenemos que ver quienes
son los guerrilleros'. Tenía un listado de personas y
empezó a llamarlos a uno por uno... eran aproximadamente
60 personas... Los patrulleros de Xenup los golpeaban, los amarraban
y los llevaban a un costado de donde estaba el teniente; éste
presentaba a cada uno como guerrillero... 'éste es un
guerrillero, vamos a matar a esta mala gente que está
organizándose, así quedan tranquilos nuestros
cantones... así mueren los guerrilleros y la gente que
no obedece nuestras órdenes.' En ese momento el teniente
daba la orden de ejecución y los patrulleros de Xenup...
los golpearon, se pararon sobre ellos y los mataron a machetazos".71
Las masacres indiscriminadas sobre población
residente
786.
Aparte de las masacres selectivas,
el Ejército, en un número superior de casos, emprendió
operaciones militares que se concretaron en masacres indiscriminadas.
En la mayoría de los casos de masacres indiscriminadas,
en todas las áreas de mayor presencia guerrillera, los
testigos cuentan cómo miembros del Ejército, acompañados
en muchas ocasiones por patrulleros o comisionados militares,
atacaron sus comunidades, infligiendo brutales torturas y tratos
crueles que superaron lo imaginable, violando mujeres y niñas,
y ejecutando a todos los habitantes, sin ningún criterio
más que su pertenencia a un colectivo identificado como
enemigo sin distinción de edad, condición o niveles
de participación e involucramiento.
787.
En otros casos, el Ejército
atacó también indiscriminadamente a grupos de
personas que se dirigían hacia otra comunidad, que huían
de la violencia o vivían en continuo desplazamiento,
como fue el caso de las CPR. La violencia indiscriminada hacia
la población resistió similares características
en todos los casos, para eliminar a grupos previamente identificados,
sin importar si se encontraban asentados en un lugar concreto
o se encontraban en camino. En el caso de la masacre de Chisís,
descrito con anterioridad, se observa como el Ejército
atacó indiscriminadamente a una comunidad que ya se había
organizado en las PAC. Sin embargo, su participación
en las patrullas no bastó para que los militares, procedieran
contra la comunidad.
"A mi me tocó comandar
una operación en la aldea Chisís... yo la consideré
un objetivo militar... porque Chisís tenía un
simbolismo especial en las estructuras organizativas del EGP
y era desde Chisís donde se habían planeado y
dirigido las principales acciones que el EGP había realizado
en la región de Chajul, Cotzal, Nebaj".72
788.
Muchas comunidades sufrieron
la misma suerte que Chisís. La población civil
indefensa fue tratada por el Ejército como objetivo militar
por lo que éste procedió a la eliminación
física por igual de adultos, ancianos, niños y
hasta bebés y fetos, aniquilando así generaciones
completas y, con ello, la supuesta amenaza que estos constituían.
789.
Entre las masacres indiscriminadas,
las más frecuentes fueron aquellas que se realizaron
contra una comunidad cuando la mayor parte de la población
se encontraba en el lugar. En estos casos, toda la fuerza del
operativo militar se descargó contra la población
que se encontraba indefensa y desprevenida. Esta condición
facilitaba la ejecución de la masacre, porque es en estos
casos que se reúne la gran mayoría de circunstancias
previstas en la planificación del operativo, descrita
anteriormente.
790.
En la masacre de Plan de Sánchez, Rabinal,
Baja Verapaz.
"Varias bombas fueron arrojadas
por una avioneta, pero no cayeron en la población. El
18 de julio, a las ocho horas, del destacamento militar lanzaron
hacia la comunidad dos granadas mortero calibre 105 y cayeron
al oriente y poniente de la comunidad. A las trece horas, soldados
que procedían de Rabinal y de Cobán, llegaron
a la comunidad. Los hombres no estaban, pero los soldados violaron
a diecinueve mujeres y se burlaban de ellas, acusándolas
de ser guerrilleras. A las cinco de la tarde tiraron dos granadas
y dispararon con las armas. Los disparos continuaron hasta las
once de la noche. A esa hora ya no gritaba nadie. A los niños
los mataron con patadas. Según los testigos, los niños
gritaban y gritaban y después se quedaron en silencio.
Al otro día las casas estaban humeando, no se podían
reconocer los cadáveres que estaban dentro de las casas,
"estaban puro carbón". Los cadáveres que estaban
afuera de las casas, tenían disparos en la cabeza, en
el pecho y en la espalda. Ese día el Ejército
ejecutó a 227 personas. En la masacre, también
participaron PAC y comisionados militares".73
"Estaba bien hasta que llegó
la violencia, llegaron muchos Ejércitos. Antes de nosotros
hubo masacres en Santo Tomás y Santiaguito, ya estabamos
con miedo del Ejército. Estabamos acostumbrados que el
Ejército nos acusaba de guerrilleros y el comisionado
militar también lo hacía. Un domingo en julio,
llegaron dos mil Ejércitos a las 10 de la mañana
al mercado, donde habían varias personas comprando y
vendiendo. Primero mataron a las personas ahí con balazos,
cortándoles las manos y los pies, matando a niños,
violando a las mujeres, les quitaron sus cortes y les metieron
un palo, y algunas se murieron de eso. Quemaron las tiendas
y las casas y se fueron por la aldea, mas o menos trescientas
personas se murieron en total".74
791.
Los ataques indiscriminados no
sólo se centraron en poblaciones asentadas en una comunidad
determinada, sino que alcanzaron también a personas que,
por distintos motivos, se movilizaban hacia otros lugares. Durante
estos años, actividades normales, como trasladarse a
la Costa en época de cosechas, bajar al mercado de la
aldea vecina o salir a las parcelas a trabajar se convirtieron
en una peligrosa tarea, debido a la latente amenaza de ser detenidos
por el Ejército y acusados de subversivos.
"El Ejército puso unos
retenes en la salida de la aldea... Un grupo de 18 mujeres y
sus niños salieron de la aldea con burros, canastas y
bolsas. Cuando regresaban por el Río Seco, fueron interceptados
y capturados por una patrulla de soldados. Les quitaron los
burros y las cosas que habían comprado. Llevaron a las
mujeres y a los niños a un lugar cercano. A las mujeres
las desnudaron, las torturaron y las dejaron colgadas con palos
introducidos en los genitales para que la gente las miraran.
A los niños les quebraron la cabeza".75
"[Los soldados] bajaron en
el campo y comenzaron a caminar directo a Xoxlac, (...) Se fueron
de regreso para Nucá por el camino que iba para Barillas,
a todo el que encontraban lo mataban, comerciantes, mujeres,
niños, ancianos, a todos los mataron con hachas y cuchillos;
no usaron armas de fuego. A otros los ahorcaron y los dejaron
colgando de los árboles para que los miráramos...
en todo el camino quedaron como 70 muertos. Nos dio mucho dolor
ver todo eso. Francisco [un de las víctimas] había
salido para Barillas para hacer algunas compras, porque nosotros
somos pobres, son pocas las cosas que salimos a comprar, cuando
el regresaba a su casa, fue capturado por el Ejército
junto a ocho solomeros, los acusaron que lo que traían
era comida para la guerrilla, y en la carretera los mataron
a todos ... los amarraron de sus manos, les quitaron la nariz,
les sacaron los ojos y los degollaron con machete".76
792.
También, hubo casos en
los cuales, cuando las tropas no podían localizar a las
personas a quiénes buscaban, se ejecutó indiscriminadamente
a otras. En otros casos, el silencio de la comunidad, interpretado
como encubrimiento de los culpables, generó una respuesta
de violencia indiscriminada contra todos los presentes, como
en los siguientes ejemplos:
"Ese día los soldados
buscaban los jefes de familia, incluyendo a don Daniel; como
no estaba, quemaron su casa y mataron a su mujer y a su hija.
A otro vecino con su hija de doce años que esa noche
se habían quedado para acompañar a la señora,
también los mataron, quemaron la casa y a las personas
las tiraron adentro para que se quemaran. Cuando los soldados
entraban a las casas y no estaba el hombre mataban a la mujer,
esa noche le dieron muerte a diez personas y quemaron ocho casas".77
"Reunieron a las mujeres,
que eran 27 y a 20 niños. En una casa muy grande metieron
a todos. Ya estando adentro comenzaron a disparar y les mataron.
Después de que les mataron incendiaron la casa. Ahí
se quedaron todas quemadas. Al día siguiente encontramos
todo escombros. Las mujeres por nosotros murieron. No sabíamos
que iba a pasar eso".78
793.
En los llamados "operativos de
castigo", como fue el caso de Chisís, el Ejército
emprendió acciones militares contra la población
civil, como represalia contra algún ataque o actividad
de la guerrilla. En estos casos, la respuesta no se hacia esperar,
los soldados culpaban a la población civil y se ensañaban
en su contra, aprehendían a pobladores que se encontraban
cerca del lugar o irrumpían en comunidades cercanas para
amenazar y poner un castigo ejemplificante, mientras en muchos
casos estos hechos culminaron en una masacre indiscriminada.
"Los guerrilleros llegaron
a San Juan Cotzal a atacar el destacamento. Los militares empezaron
a buscar a todos los que estuvieran cerca y mataron como a 70
personas. Recuerdo que los Ejércitos bombardearon a San
Juan Cotzal el 15 de Septiembre de 1981 y después que
los helicópteros se habían ido, los soldados en
compañía de 40 policías judiciales mataron
a 70 personas sindicadas de ser guerrilleros".79
"En otra masacre, dos de las
víctimas iban para San Antonio Huista, Huehuetenango
a comprar cuando se escuchó una explosión. La
guerrilla había colocado una bomba al camión militar
que venía con soldados de Jacaltenango. Los dos se regresaron
corriendo por la carretera y entraron rápidamente a una
vivienda que quedaba en la entrada de la aldea. Los soldados
llegaron a la casa, los capturaron y también se llevaron
a otros dos jóvenes que a esa hora estaban escuchando
un partido de fútbol. Sacaron a los cuatro y se los llevaron
rumbo a la aldea de Monajil. Cuando llegaron allí, sacaron
de sus casas a otros dos jóvenes y los llevaron al entronque
de B'uxub' y allí los empezaron a golpear y a torturar.
Les provocaron heridas con arma blanca y luego los mataron con
armas de fuego. Los cadáveres tenían muchas perforaciones.
Los soldados los dejaron tirados en el lugar".80
794.
Entre las características
de las masacres indiscriminadas, destacó el uso de la
extrema crueldad como parte de las mismas. En algunos casos,
el Ejército estuvo varios días en una comunidad,
realizando los actos más aberrantes. Luego, esperaban
que la noticia llegara a las comunidades vecinas para dejar
"claro" el ejemplo, reforzándolo con discursos que trataban
de criminalizar a las víctimas, afirmando que les fue
aplicado un castigo justo y ejemplar correspondiente a los "pecados"
cometidos.
"A las 8.00 de la mañana
[los soldados]
se marcharon rumbo a la Finca San Francisco donde masacraron
a toda la comunidad, dejando muerto a 363 almas. A las mujeres
las encerraron y las masacraron en la iglesia, los hombres en
el juzgado. Los ancianos los mataron con machetes sin filo".
"En Yalambojoch oímos el ruido de la balacera y de las
bombas que tardó durante toda la noche. En la tarde del
día siguiente los soldados regresaron a Yalambojoch con
unos 40 animales robados de San Francisco y un montón de
otras cosas como vestidos, grabadoras, guitarras y motores. También
llevaron a dos presos ... Los dos al llegar en Yalambojoch ya
eran muy golpeados y quemados. Los soldados los habían
colgados sobre un fuego durante una interrogación. Los
siguieron interrogando en Yalambojoch y los encerraron en la cárcel
durante los cuatro días que quedaron los soldados en nuestra
aldea.
"Al llegar en Yalambojoch
los soldados pidieron dos ganados para hacer una fiesta al día
siguiente... Obligaron a las mujeres mas gordas para preparar
la comida. Los soldados andaron bien animados y dijeron cosas
como: 'ahora vamos a festejar, ya triunfamos la guerra.' Este
día volvieron a quemar otro quince casas en la aldea
e hicieron un hoyo en donde tiraron bombas para asustar a la
gente. Después empezó la fiesta. Izaron la bandera
guatemalteca y nos forzaron de cantar el himno nacional. Nos
forzaron de tocar marimba y de bailar. Durante los cuatro días
que los soldados permanecieron en la aldea cada rato teníamos
que reunirnos. En estas reuniones siempre hablaban de la patrulla,
de que teníamos que patrullar para que la guerrilla no
entrara en Yalambojoch y por lo tanto no sería necesario
masacrar nuestra aldea también... Los soldados violaron
unas 17 mujeres y las mataron con bala. Por el miedo nadie se
atrevió a enterrar las mujeres. Quedaron tiradas en el
lugar expuestas a los animales y al tiempo...".81
"Llegamos hasta la aldea Llano
Coyote, es una Aldea de Aguacatán, llegamos tipo ocho
de la mañana y de casa en casa comenzaron ellos a matar
a la pobre gente, sólo dejaron a dos ancianos como de
60 años. Y este oficial... ordenó a los dos ancianos
que les perdonaba la vida pero que a las seis de la tarde cuando
nosotros regresáramos de Sacapulas, ya tenían
que estar enterradas las 145 personas que habían matado...
Bueno, estos ancianos ya del temor de que los iban a matar si
no los enterraban, lo hicieron. Cuando regresamos nosotros de
la comisión de Sacapulas, ya sólo les faltaba
una persona, medio enterrada, ya no enterradas normalmente como
se hace, estaban semi enterradas, ya solo les faltaba una persona,
pero ese señor oficial no quitándose la cólera
de los 145 que había mandado a asesinar, asesinó
a los dos ancianos y los dejó colgados en sus viviendas
en Llano Coyote".82
795.
La crueldad no tuvo límites;
el Ejército se ensañó con auténtica
saña en numerosos casos, contra bebés, niños,
mujeres embarazadas y sus fetos. A pesar de ser ésta
la parte de la población más indefensa, más
vulnerable, más inofensiva, fue atacada con una ferocidad
inimaginable.
"En la casa estaba ella violada
y degollada, en otro cuarto estaba mi papá, estaba tirado
sobre la cama, estaba baleado, tiene una bala en el corazón
y otra en la cabeza. Debajo de la cama están tres niños,
no han muerto por balas. Uno tiene la cara destrozada, como
que lo hubieran golpeado con palas o los hubieran reventado
en el suelo. Ya no tienen dientes y los huesos de la cara, cerca
de la boca están como colgando. Los tres están
muertos de la misma forma, y los tres son de edades muy pequeñas.
Cerca de la cocina otro cadáver tiene destrozada por
balas la cabeza y un gran agujero en el pecho. Al entrar a la
cocina la masacre es total ... Las señoras estaban haciendo
el desayuno y se ve como cada madre tiene amontonados a sus
niños, todas las mujeres están matadas con balas
y los niños tienen partidas la cabeza con machetes. Allí
hay 16 cadáveres. Al salir al patio, en el frutal hay
tres cadáveres, tienen el cráneo destrozado, en
el tronco hay aún señales de que fueron estrellados
contra ese tronco, ya que además de la sangre también
hay partes de cerebro".83
"Se podía ver como
las golpeaban en el vientre con las armas, o las acostaban y
los soldados les brincaban encima una y otra vez hasta que el
niño salía malogrado".84
"Eran alrededor de doscientos
soldados... ella contaba con cuatro meses de embarazo, fue violada
por los soldados, quienes no conformes le abrieron el vientre
y la degollaron".85
"Los soldados llegaron a la aldea
Tierra Colorada de Sacapulas y comenzaron a registrar todas
las viviendas en busca de armas y guerrilleros. Encerraron a
los niños con todo y las familias dentro de las viviendas,
les rociaron con gasolina y les prendieron fuego. En los alrededores
del pueblo, niños fueron muertos degollados y a mujeres
embarazadas les abrieron el vientre y les sacaron sus fetos
y los tiraban al suelo. A los hombres los encerraron en una
casa particular cercana a la iglesia y los torturaron".86
796.
Asimismo, en las masacres indiscriminadas,
se dieron altos índices de destrucción comunitaria,
dado que el operativo iba dirigido a eliminar no sólo
a los "presuntos guerrilleros" sino a dejar a la insurgencia
sin posibilidades de abastecerse. Desde el momento en que la
población era considerada base social de la guerrilla
se buscaba no sólo aniquilarla a ella, sino, mediante
la "tierra arrasada" aniquilar también la posibilidad
de un nuevo asentamiento hostil en un área en disputa
con el enemigo.
"Después de la masacre
.... Los soldados pasaron la noche en la comunidad, comiendo
de los animales de la población. A la mañana siguiente
los soldados arrasaron la aldea, quemándolo todo. Los
animales que no fueron comidos, los soldados se los llevaron
a la Finca La Perla".87
"Los soldados, al no encontrar
más gentes para matar, procedieron a quemar muchas casas,
pero antes las registraron robándose las cosas de valor
que encontraron en ellas". "Se comieron nuestras gallinas,
también mataron toros y vacas para comérselas;
en fin hicieron averías en nuestras casas, destruyeron
todas las cosas que nos eran necesarias, piedras de moler, comales,
ropa, mazorca, frijoles, ollas. Nos dejaron sin comida ni con
qué preparar nuestros alimentos, tampoco donde vivir
... Ellos estuvieron durante tres días, el cuarto se
retiraron llevándose con ellos varios toros, vacas y
chivos que encontraron en nuestra casas".88
Las masacres indiscriminadas de población
desplazada
797.
En muchos casos de masacres indiscriminadas,
el Ejército no sólo eliminó a la población
y arrasó la comunidad sino que trató de dar caza
y eliminar a las personas que habían escapado del lugar.
Los soldados prosiguieron "limpiando" el área, capturando
y ejecutando a todos los que huían, por lo que se desprende
que el operativo no se reducía a dispersar a la población,
sino que buscaba eliminarla en su totalidad.
"El Ejército entra
a la comunidad de madrugada. Mucha gente sale huyendo. Otras
no pueden hacerlo. Ese día el Ejército mató
mucha gente. A la que encontraban la mataban. Hay balas por
tierra y aire. Ese mismo día quemaron 54 casas. Mueren
75 personas, la mayoría ancianos y niños. Hay
personas muertas por disparos, por granadas, por cuchillos,
por machetes y otras quemadas, gente que muere huyendo de las
balas. Los soldados van diciendo que toda la población
es guerrillera. Hay helicópteros buscando la gente en
los barrancos y montañas".89
"Siempre que pasaban los del
Ejército, nos daba un gran miedo. Muchas veces nos corrimos
y nos escondimos en el monte. Muchas veces nos tocó dormir
en el monte, teníamos miedo que nos vinieran a masacrar.
Escuchamos historias espantosas de masacres y matanzas de gente
inocente y sabíamos que no era necesario tener delito
ante el Ejército para que te mataran. A la aldea llegaron
muchas veces los soldados, sacaron gente de sus casas y ya nunca
escuchamos de ellos. Cuando ellos querían, mataban o
violaban a las pobres mujeres. Un grupo de 300 soldados llegaron
en septiembre a la aldea, quemaron casas de la gente que ya
estaba en el refugio. Todos los que ese día estabamos
en Buena Vista, pensamos que habían llegado para matarnos
y comenzamos a correr y a huirnos rápido. Con mi familia
salimos corriendo todos juntos pero por el miedo no nos dimos
cuenta y en el camino nos dispersamos...".90
798.
Los operativos de tierra arrasada
provocaron el desplazamiento de un gran número de personas,
los supervivientes de las masacres, poblaciones que habían
sido alertadas antes de que llegara el Ejército y todo
tipo de personas que, en un momento dado, huyeron de la violencia
buscando salvar sus vidas. Sin embargo, en los testimonios recopilados
se observa que esta salida en ningún caso significó
una garantía de supervivencia, dado que el Ejército,
en un primer momento, dirigió un gran número de
operativos contra estas columnas humanas, buscando, como ya
se dijo, eliminar todo tipo de población considerada
hostil en una determinada región. Un caso documentado
en Chimaltenango, constituye ejemplo de lo anterior:
"La población que huía
eran como 2,000 personas... Se enteraron que el Ejército
iba a llegar. La población se refugió por el caserío
Los Magueyes, cerca del Río San José las Canoas.
El Ejército empezó a disparar con galiles sobre
la población y a lanzar granadas. No se sabe exactamente
cuantas personas murieron; se calculan que fueron entre 100
y 200 personas. Ese día los soldados quemaron casas en
Santa Anita las Canoas y en San José las Canoas, porque
ellos les habían dado refugio a las personas de San José
Poaquil".91
"Los comisionados militares
y el Ejército nos buscaban porque los desplazados éramos
vistos como mala gente - guerrilleros -".92
"El guía sabía
donde se juntaba la gente, entonces poco a poco los hizo acercarse
a ese lugar donde la gente siempre llegaba a juntarse cuando
venia el Ejercito por cualquier lado... Entonces la gente corrió
hacia ese sector... Dentro de la gente había la gente
que estaba refugiada en estas comunidades y los fueron a atrapar
en un paredón, en sector abajo que le llamamos catarata,
donde la gente ya no podía subirse, entonces a la gente
los agarró pareja, niños, ancianos, todo, todo...
Alrededor de 200 personas murieron baleadas. Unas fueron enterradas,
otras fueron comidas por los chuchos o por los zopilotes".93
"Durante una buena parte de
1982, la población huía, tal vez unas cinco o
seis veces, cuando entraba el Ejército a la comunidad,
porque el Ejército no venía así no más
en son de paz, sino asustaba a la gente. Eran 400 personas las
que huían, hombres, mujeres y niños, menos los
cuatro comisionados militares, el alcalde auxiliar y sus familias.
La gente se escondía en Los Magueyes, un caserío
cercano porque allí había un barranco profundo...El
Ejército detectó a un grupo de familias que huía
de San José Poaquil, rodeó a la gente y les abrió
fuego. Son varios los muertos ese día, la mayoría
mujeres y niños".94
"A las seis de la mañana,
200 soldados y patrulleros de la finca La Perla, lograron sorprender
a los desplazados en su área de refugio. Algunos lograron
esconderse, pero un grupo de 46 personas fue rodeado, los soldados
empezaron a disparar, matando a la mayoría de personas.
Los que intentaban escapar eran capturados y estrangulados con
lazos. Después de una hora, los soldados y patrulleros
habían matado a 43 personas, tres personas mas resultaron
desaparecidas".95
"Ya en el mes de abril de
1982, se inició la persecución de las comunidades...
A estas alturas era de tomar una decisión, ya que si
nos quedábamos en la casa, de todos modos se moría
a manos de los soldados, fue por eso que salimos a escondernos
dentro de las montañas, para que no nos mataran a nosotros
y a nuestras familias. Nos acorralaron, nos persiguieron,
como seis a siete días, durante ese tiempo nos quedamos
sin comida... cada día caminábamos mas de diez
kilómetros. Durante la persecución, cayeron 17
compañeros en manos del Ejército, entre hombres
mujeres y niños. Después de tres meses fuimos
a ver al lugar donde fueron torturados, y dejados los cadáveres,
ahí habían enterradas en la tierra de dos en dos,
a las estacas les hicieron punta en forma de trompo, en esas
estacas fueron ensartados seis de ellos que eran tres parejas
de esposos... tardamos como tres meses en ese lugar...".96
799.
El desplazamiento, en muchos
casos, duró varios años. A lo largo de este tiempo,
como se mencionó anteriormente, esta población
fue vista por el Ejército como parte de la insurgencia
por lo que, aunque en menor número que durante el período
1978-82, se continuó llevando a cabo operativos de masacres
contra estos grupos. Estas masacres disminuyeron a partir del
momento en que la mayoría de los desplazados se acogió
a la amnistía y se reasentó en comunidades bajo
el control del Ejército.97
"El 23 de noviembre de 1983,
cuando nos encontramos refugiados cerco del río Xaclbal,
en un caminito, a las tres de la tarde, estábamos caminando
y encontramos un lugar donde había hierbas que se pueden
comer. La gente se dispersó para buscar esas hierbas,
había niños llorando, mucho ruido. Escuché
un ruido raro que venía de debajo del monte. Le dije
a Antonio... que había ruido por allá. Pensó
que era de la gente misma que buscaba las hierbas en el monte
muy cerrado. Pero presentimos algo y Antonio fue a ver. Yo estaba
con mi esposa de 16 años y empezaron los disparos y los
soldados trataban a rodear a toda la gente. Corrimos lo que
pudimos correr. Los que no podían correr se quedaron.
Me fui corriendo con mi esposa, con los soldados corriendo atrás
de nosotros, corriendo. Pero ella no pudo seguirme. Me di cuenta
que atrás de mi ya no estaba mi esposa pero sí
los soldados. Llegué en la playa del Río Xaclbal,
pero el río creció mucho en los últimos
días por las lluvias. Me escondí y pasé
la tarde. De las 45 personas en un principio aparecieron solamente
ocho personas. El día siguiente crucé el río.
Aparecieron otras personas. Al final de las 45 personas, 16
personas murieron o desaparecieron".98
"Nos persiguieron en el monte,
nos salvamos de morir. Los soldados nos persiguieron día
y noche por tres años".99
"Nos refugiamos en la selva,
en la montaña de Sepalau por tres años, de 1981
a 1983 y ahí hubo 45 muertos, unos heridos por el bombardeo
y el tiroteo y los otros... la gente comenzó a morirse
poco a poco del susto".100
800.
Sin embargo, parte de la población
desplazada optó por no regresar y permanecer viviendo
en las áreas de conflicto fuera del control del Ejército.
Esto suponía, para los militares, una desafío
constante. Asimismo, al no aceptar la tutela del Ejército
se les consideró hostiles y, por tanto, objetivo militar,
como era el caso de las CPR.
"Cuando termina el bombardeo,
el Ejército va ir avanzando (...) Los militares hacían
rastreos, iban persiguiendo, así diariamente (...) Cuando
el Ejército entra por tierra se muere mucha población".101
"Las mujeres trabajaban de
noche para que no haya humo de día. Pasaban avionetas
con bocinas diciendo "Dios es autoridad, y ustedes tienen que
respetar a las autoridades" y dejando volantes "Ustedes son
prisioneros de la guerrilla, tienen que rendirse al Ejército".
El 2 de noviembre de 1987 a las seis de la mañana, llegó
un helicóptero ...Cada familia tenía un refugio
en su casa. La gente se corrió pero llegaron los aviones
que bombardearon hasta las nueve, diez de la mañana.
Hubo muertos y heridos".102
"Se desplazaban junto a otras
25 familias, desde Santa Rosa a la CPR de la sierra, cuando
fuerzas del Ejército les tendieron una emboscada en el
camino. Murieron alrededor de 21 personas. Los restos no pudieron
ser sepultados porque los soldados permanecieron en los alrededores
del lugar por aproximadamente un mes. Los familiares no se acercaron
por temor a ser capturados. Los cuerpos se pudrieron".103
801.
La persecución
de la población desplazada no se restringió únicamente
al territorio nacional, sino que se extendió en varias
ocasiones a la población refugiada en México,
documentando la CEH cinco casos de masacres perpetradas por
el Ejército de Guatemala dentro del territorio mexicano.104
802.
Efectivamente, el Ejército planteó
en su plan de campaña de 1984 que los refugiados se habían
convertido en:
"Reserva humana
de la subversión que incluso ha usado estos campamentos
como puente logístico, para el ingreso de material a
Guatemala".105
803.
Para entender en mayor profundidad la masividad
del fenómeno de las masacres y su planificación,
a continuación, se analiza cómo se desarrollaron
entre 1981 y 1982, relacionando el despliegue de fuerzas del
Ejército, relacionándolo con la intensidad y tipo
de violencia cometida contra la población civil, haciendo
uso tanto de la información documental disponible106
como con los testimonios y otros datos arrojados por su investigación
de terreno.
Las operaciones militares, masacres y tierra
arrasada: junio de 1981 a diciembre de 1982
804.
En el período de dieciocho
meses comprendido entre junio de 1981 y diciembre de 1982 la
CEH registró 415 casos de masacres perpetradas por fuerzas
estatales, lo que representa el 64 % del total de las masacres
de las fuerzas del Estado registradas por la CEH durante todo
el enfrentamiento armado interno. En este período se
concentra el 76% del total de víctimas de ejecuciones
arbitrarias cometidas en masacres, según la base de datos
de la CEH.
805.
Asimismo se estima que en el
mismo período, el Ejército movilizó a más
de 15,000 combatientes en el desarrollo de operaciones militares
de gran magnitud que abarcaron todo el altiplano central, incluyendo
Chimaltenango, Sololá y Sacatepéquez, así
como los departamentos de Quiché, Huehuetenango y las
Verapaces, en su totalidad; precisamente en las regiones donde
se concentraron las masacres durante estos meses. El manejo
de operaciones militares semejantes implicó la elaboración
y ejecución de un plan estratégico, así
como planes operativos, la preparación de mecanismos
de control en la ejecución de las operaciones y un amplio
trabajo de inteligencia.
806.
Se toma como
punto de partida de esta investigación la política
general contrainsurgente definida en el Plan Nacional de Seguridad
y Desarrollo y luego en el plan de campaña Victoria 82.
Posteriormente se examinan algunos elementos de la doctrina
militar aplicables al desarrollo de las operaciones que se tradujeron
en masacres y tierra arrasada ejecutadas en Guatemala; finalmente
se muestran los casos de masacres perpetradas en cada área
de operaciones.
Una política general contrainsurgente:
El Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo
807.
El documento oficial que mejor
describe la aplicación de una política general
contrainsurgente durante este período es el Plan Nacional
de Seguridad y Desarrollo (PNSD). Este plan abarcó al
Estado en su conjunto y permitió su militarización
total, condición que facilitó la ejecución
de operaciones militares de gran envergadura que, en infracción
al Derecho Internacional Humanitario, incluyeron ejecuciones
masivas de población indefensa y las denominadas operaciones
de tierra arrasada. El PNSD estableció como concepto
estratégico básico que:
"Guatemala acometerá a
corto y mediano plazo las reformas administrativas, funcionales
y jurídicas de la estructura y funcionamiento de los
órganos de estado valiéndose de las correspondientes
ramas del poder político y coordinará e integrará
los planes y programas antisubversivos a nivel de los organismos
políticos del país. Esta acción será
apoyada por (...) la adecuación de la estructura y funcionamiento
del Ejército de Guatemala y de los cuerpos de seguridad
interna al enfrentamiento y combate eficaz (...)".107
808.
El PNSD partió de un análisis general
de la situación frente a la insurgencia, que justificaba
la necesidad de ampliar las acciones de contrainsurgencia y
coordinarlas con toda la estructura del gobierno militar.
"Los éxitos frente a los
focos guerrilleros no reflejan un debilitamiento significativo
que permita pronosticar su erradicación a corto plazo,
si esto se hace aisladamente".108
809.
En lo militar reconoció la necesidad de:
"Mantener y mejorar de acuerdo
a la situación, la organización del Ejército
y de los cuerpos de seguridad interna, para enfrentar con éxito
a los movimientos y grupos subversivos y para perfeccionar los
organismos y sistemas de enfrentamiento en esta área".109
810.
En al ámbito político recomendó
la creación del Estado Mayor Especial, estableciendo
que se debe:
"Crear al más alto nivel
político, un organismo de dirección del esfuerzo
antisubversivo que, conforme a las políticas nacionales
correspondientes, imparta las instrucciones y directivas generales,
integre las medidas acordadas a cada campo y coordine eficazmente
su realización."110
811.
Como consecuencia de ello, fue
creado el Estado Mayor Especial que tuvo como principal función
la preparación de los planes estratégicos para
la seguridad y la defensa, además de la evaluación,
supervisión y coordinación del cumplimiento del
Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo.111
La CEH tiene la certeza que el Estado Mayor Especial fue una
de las instancias políticas y de mando al más
alto nivel en el Gobierno militar, por lo menos durante 1982.
A su vez, el Estado Mayor General del Ejército fue el
centro de mando que planificó y supervisó todas
la operaciones contrainsurgentes.
812.
Otras recomendaciones del PNSD
fueron cumpliéndose de forma ordenada y disciplinada,
como se vio reflejado en el Estatuto Fundamental de Gobierno,
Decreto Ley 24-82, promulgado el 27 de abril de 1982. En sus
artículos 4 y 26 otorgó al Jefe de Estado, facultades
ejecutivas y legislativas para el ejercicio del gobierno mediante
decretos leyes.112
Asimismo, le otorgó la facultad de nombrar tanto al Presidente
de la Corte Suprema de Justicia y del Organismo Judicial, como
a todos los magistrados de los tribunales colegiados del mismo,
además de nombrar y remover a todos los funcionarios
y empleados del organismo ejecutivo incluyendo a los alcaldes
de los municipios de la República.113
813.
Un ilustrativo ejemplo del cumplimiento
de las recomendaciones estratégicas del PNSD fue el procedimiento
utilizado para el nombramiento de los alcaldes municipales.
Según un alto jefe militar, citado en los periódicos
correspondientes a las fechas, estos fueron nombrados en base
a la información proporcionada por los organismos de
inteligencia y seguridad del Estado:
"La selección de los alcaldes
que serán nombrados y tomarán posesión
el 16 de junio de este año estuvo a cargo de la sección
de inteligencia G-2 del Ejército".114
814.
El PNSD estableció la
necesidad de unificar todas las líneas de mando y todas
las instituciones del Estado en la ejecución de las operaciones
militares contrainsurgentes. Luego, con el Decreto Ley 44-82
sobre la "Movilización Parcial del Ejército",
quedó establecida la preeminencia jerárquica del
Ejército sobre todas las demás instituciones de
Estado:
"Todos los funcionarios y empleados
del Estado, de cualquier jerarquía, deberán acatar
las disposiciones que el Mando del Ejército dicte en
cumplimiento de este decreto, y en caso de que por cualquier
circunstancia tal acatamiento no se realice, el Ejército
ejecutará por si lo que estime conveniente".115
Los planes de campaña
815.
Definido el marco estratégico general
a través del PNSD, el Ejercito de Guatemala operó
mediante la ejecución de planes de campaña, que
generalmente estaban diseñados para un año e incluían
con gran precisión informes de inteligencia, planes de
comunicaciones y transmisiones, órdenes de movilización
de efectivos, órdenes administrativas, asuntos civiles,
órdenes de desarrollo de operaciones contrainsurgentes,
lineamientos para la organización de la PAC y todos los
mecanismos de información y control de la cadena de mando.
816.
Para el período de junio
de 1981 a diciembre de 1982 los planes de campaña que
estuvieron vigentes fueron Ceniza 81 (que no fue presentado
a la CEH por el Ejército) y el plan de campaña
Victoria 82.116
La continuidad de la campaña contrainsurgente y las operaciones
militares realizadas desde el segundo semestre de 1981 y la
totalidad del año 82 es claramente reflejada en los casos
documentados por la CEH por la intensidad, tipo de violaciones
y el patrón de las acciones militares. Asimismo según
información aportada a la CEH por miembros del Ejército
del más alto rango, el plan de campaña Victoria
82 sistematizó por escrito todas las operaciones
que ya se venían realizando en el terreno, dándole
continuidad a las operaciones contrainsurgentes.117
817.
Por ello, la
CEH tomó el plan de campaña Victoria 82
como base para el análisis de todo el período.
En dicho plan se estableció claramente las responsabilidades
de más alto nivel con respecto a la planificación,
coordinación y ejecución:
"El Plan de Desarrollo
y Seguridad del gobierno, esta siendo planificado y coordinado
por el Estado Mayor Especial de Coordinación y Supervisión
de la Presidencia de la República (...) los planes particulares
de cada comando deberán establecer fechas en que se deberán
cumplir los objetivos previamente planificados en cada actividad,
estas fechas servirán al comandante y al EMGE (Estado
Mayor General del Ejército)..., para establecer la continuidad
del esfuerzo y el cumplimiento de metas y objetivos fijados".118
818.
La coordinación de las operaciones militares
quedó establecida tanto desde el punto de vista estratégico
y operativo como desde su relación con los mandos locales:
"En las jurisdicciones
en las que se decrete estado de excepción, el comandante
jurisdiccional ejercerá funciones de Gobierno Militar,
por lo que tendrá plena autoridad sobre planes, acciones
y funcionamiento del aparato estatal en su sector a cada nivel
de Comando".119
819.
Además, el Plan de Campaña Victoria
82 definió con gran precisión la supervisión
de todas las operaciones militares:
"Todos lo involucrados en el presente Plan de Campaña,
deberán elaborar entre los documentos su "IOT" [Informe
de Operaciones Tácticas], el cual intercambiarán
con los comandos de las unidades vecinas, para su mejor coordinación
en las operaciones (...)".
"Los comandos deberán
de reportar puntualmente su IPO [Informe permanente de Operaciones]
a cada quince días, conteniendo los datos siguientes:
Dispositivo de sus unidades, Acciones de combate, Resumen de
resultados".120
820.
Las responsabilidades de mando quedaron plenamente establecidas
según los niveles de autoridad:
"Cada Comandancia de los Cuerpos Militares Involucrados, es
responsable de todos los aspectos tácticos y logísticos
de sus unidades propias y agregadas".
"Cada comandante de área
de operaciones es el responsable directo del planteamiento y
toma de decisiones adecuadas en su área".121
821.
Finalmente, es importante resaltar
que doctrinariamente, en cualquier Ejército, todas las
fuerzas tienen siempre demarcada una zona de responsabilidad,
la que implica una misión a cumplir, que a la vez debe
corresponder a un plan general. Tanto este plan como la misión
y la zona de responsabilidad deben poseer una cadena de mando
con un jefe responsable. Este principio se cumple para todas
las fuerzas militares regulares, asentadas en cualquier terreno,
no importando la cantidad de efectivos ni su organización
interna, ni si se trata de un pelotón o compañía
o si se trata de otro nivel, incluso si el espacio de terreno
donde se asienta es fijo o transitorio o se trata de un puesto
de comando avanzado. Estos principios son aceptados aún
sin importar si es tiempo de paz o tiempo de guerra.122
822.
La CEH tiene la certeza que estos
principios se cumplieron en el Ejército de Guatemala;
así lo reflejan tanto los planes de campaña, incluyendo
el "Victoria 82", ampliamente citado aquí,
como los testimonios proporcionados a la CEH por miembros del
Ejército de diverso rango. Las declaraciones tanto de
miembros de tropa123
como de mandos medios124
y de varios miembros del alto mando militar de la época
dejan claro que las responsabilidades de mando recayeron sobre
la zona, base, brigada o Fuerza de Tarea con asiento en un territorio
definido, habiéndose centrado la responsabilidad operativa
en el Estado Mayor General de Ejército y la responsabilidad
político militar en el Estado Mayor Especial que fue
coordinado por el comandante general del Ejército.
"Toda cosa se hace a través
de lo que diga el Jefe, si no, no. O sea, el jefe le dice a
los oficiales que están bajo su mando(...) miren esto
se va hacer, este fulano se va a matar así".125
823.
El plan de Campaña Victoria 82 estableció claramente
las etapas y tareas que cada órgano político o
militar debía cumplir, desde el Jefe de Estado hasta
los comandos locales; así se lee en el Anexo "F":126
1. PRIMERA FASE (pre ofensiva):
a. Junta militar de Gobierno:
El 0100JUN82 decretará la amnistía para los delincuentes
subversivos en todo el territorio nacional.
f. Primera y tercera sesiones
del Estado Mayor General del Ejército: (...) elaborará
los planes pertinentes para la movilización parcial a
mediados de la última semana de amnistía.
g. Brigadas, Zonas, Bases
Militares, Areas de Operaciones: Elaboración de estudios
y planes POSIC, enviando sus requerimientos al Estado Mayor
General del Ejército.
2. SEGUNDA FASE (ofensiva),
a. Señor Presidente
de la República: El último domingo del mes
de junio en su mensaje acostumbrado, enfatizará a la
población sobre los procedimientos a seguir en las áreas
en donde operan los delincuentes subversivos.
b. Estado Mayor General del
Ejército: A finales de la última semana efectuará
la movilización parcial a las áreas de operaciones
a manera de demostración de fuerza.
c. Departamento de Cultura
y Relaciones Públicas del Ejército:
Con una saturada publicidad, creará el ambiente necesario
para la justificación de operaciones militares en gran
escala y medidas punitivas.(...).
3. TERCERA FASE (Consolidación),
a. El Presidente de la República:
Decretará la creación de una Secretaría
o Ministerio de Reactivación Agraria (...).
d. Quinta sección del
Estado Mayor General del Ejército: De acuerdo con
los requerimientos de las diferentes áreas elaborará
planes para que con estrecha colaboración del Comité
de Reconstrucción Nacional y de Emergencia, las ponga
en ejecución en las área seleccionadas.
1. Propósito General:
a. Defender a la población.
b. Recuperar aquellos miembros
de las Fuerzas Irregulares Locales que sea posible y a las vez
eliminar a los subversivos que no quieran deponer las armas.
c. Aniquilar a los Comités
Clandestinos Locales y las Unidades Militares Permanentes del
enemigo.127
824.
Estos objetivos abrieron las
puertas al aniquilamiento de lo que el Ejército entendía
por enemigo interno, que incluían importantes sectores
de la población civil. La CEH determinó que los
Comités Clandestinos Locales (CCL), aunque pertenecían
orgánicamente a la guerrilla, eran estructuras de apoyo
político, que no estaban armados, y, por lo tanto, formaban
parte de la población civil no combatiente que no puede
ser considerada como objetivo militar. Asimismo, los miembros
de las Fuerzas Irregulares Locales (FIL) raras veces tenían
armas, menos cuando estaban dentro de sus comunidades.128
Además, como la CEH pudo establecer, en muchos casos
de masacres los efectivos del Ejército mataron de manera
totalmente indiscriminada a la población y, en todos
los casos, por definición, mataron a personas indefensas.
Operativos militares que incluyeron masacres en las principales
Áreas de Operaciones.
825.
La campaña contrainsurgente
que se inició en la segunda mitad de 1981 y se prolongó
hasta diciembre de 1982, como se explicó anteriormente,
buscó contrarrestar la amenaza guerrillera, recuperar
el control sobre la población civil y preparar el terreno
para la implantación de estructuras militarizadas de
control de la sociedad en su totalidad. Para la implementación
de esta campaña el Ejército, siguiendo los lineamientos
del PNSD, organizó sus diferentes contingentes, poniendo
un alto énfasis en la coordinación de los mismos,
para maximizar la efectividad de los resultados que se quería
obtener con estas operaciones.
826.
Para alcanzar los objetivos planteados en el PNSD y en los
planes de campaña, el Ejército dislocó
sus fuerzas en diez áreas de operaciones perfectamente
delimitadas, de las cuales, para fines de este estudio, las
cinco más importantes eran las siguientes:129
*
Area de operaciones Iximché responsable de los departamentos
de Chimaltenango, Sololá y los municipios de Chichicastenango,
Zacualpa y Joyabaj de Quiché. *
Area de operaciones Gumarcaj
que correspondía a la zona central de Quiché.130
*
Area de operaciones Zacualpa responsable del departamento de
Huehuetenango. *
Area de operaciones Xibalbá, responsable de los departamentos
de Alta y Baja Verapaz. *
Area de operaciones Tigre que correspondía al municipio
de Ixcán al norte de Quiché.
827.
Para facilitar la movilización
de las tropas, el Ejército creó las llamadas fuerzas
de tarea cuyas principales características eran la flexibilidad
para agruparse ante una acción puntual, realizar operaciones
militares por el tiempo que fuera necesario y aumentar o reducir
sus efectivos en caso de prolongarse las mismas. Las decisiones
y planificación de los operativos de las fuerzas de tarea
y las diferentes zonas militares estaban centralizados a cargo
del Estado Mayor de la Defensa Nacional. En tres de las anteriores
áreas de operaciones mencionadas se integraron fuerzas
de tarea, mientras que las otras dos contaban con zonas militares
como fuerza militar responsable en la respectiva área
de tarea.
"La ofensiva nuestra comienza
hasta finales de 1981, si no recuerdo mal mas o menos en octubre
de 1981 es cuando se convence al Jefe de Estado Mayor (...)
del volumen de crecimiento que había tenido el movimiento
guerrillero, que ya ellos habían llegado con sus unidades
al área de Chimaltenango y que tenían consolidado
el occidente del país (...) convencido de eso es cuando
se estructuran la primeras iniciativas (...) el marco de la
ofensiva comienza con la Fuerza de Tarea Iximché después
Gumarcaj luego Tigre en Ixcán y otra que no recuerdo
su nombre en Alta Verapaz".131
828.
En estas cinco áreas,
la CEH registró un gran número de casos de masacres
con las mismas características que fueron resultado de
la aplicación de los planes del Ejército. Hubo
casos de masacres selectivas e indiscriminadas en que aparecen
sistemáticamente actos de extrema crueldad, destrucción
comunitaria, involucramiento de la población civil, criminalización
de las víctimas, terror ejemplificante y disuasivo, así
como destrucción de elementos simbólicos y culturales
de las diferentes comunidades afectadas. La repetición
de estos patrones en las diferentes áreas de operaciones,
que se encontraban bajo la responsabilidad de diferentes comandos,
unido a las instrucciones contenidas en los planes de campaña
de informar periódicamente de los resultados obtenidos
en los diferentes operativos demuestra no sólo una planificación
de los actos por parte de los comandantes de zona o de las Fuerzas
de Tarea sino una estricta planificación desde el Estado
Mayor de la Defensa Nacional.
"Yo fui oficial del Estado
Mayor... todos teníamos los planes de campaña,
los de operaciones, todo perfectamente bien elaborado porque
uno no puede mandar a un Comandante a una operación sin
decirle, mira esto es lo que hemos planificado, este es el mapa,
este es el territorio, esta es la población, esta es
su misión, no le puedo decir: mire váyase para
allá y dentro de seis meses me reporta que hay".132
829.
En la primera parte de esta ofensiva
que se dirigió contra la población civil, el Ejército
concentró gran parte de sus esfuerzos sobre el área
de operaciones Iximché, donde se creó la primera
Fuerza de Tarea del mismo nombre. Seguidamente se crearon las
otras fuerzas de tarea y se fortalecieron las zonas militares
correspondientes a estas áreas de operaciones. El 4 de
enero de 1982, el Jefe del Estado Mayor General del Ejército
afirmó:
"La segunda fase de estas operaciones
se convertirá en un gigantesco abanico que abarcará
los departamentos de Huehuetenango y San Marcos, teniendo como
base del abanico los departamentos de Quiché y Chimaltenango".133
"Quince mil soldados más
serán involucrados en la nueva operación de contrainsurgencia
que se lleva a cabo en el occidente del país, (...) la
operación se extiende ahora al departamento Quiché
hasta llegar a la frontera con México(...) en El Quiché
hay varios focos de Guerrilla que no han sido combatidos frontalmente
y ahora se va a trabajar en esa región".134
830.
Las principales áreas
de operaciones mediante las cuales se llevó a cabo la
ofensiva contra la población civil indefensa abarcaban
regiones donde la mayoría de la población era
maya. Los pueblos mayas con mayor número de víctimas
en estas áreas fueron el ixil, achi, k'iche', kaqchikel,
q'eqchi', q'anjob'al y chuj.
831.
A continuación se muestra la gráfica de todos
los casos de masacres registrados por la CEH en este período,
perpetradas por fuerzas del Estado en éstas áreas
de operaciones.
Gráfica
4
Nota: Total de casos en la region
sin certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la grafica:
40
Area de operaciones Iximché
832.
El área de operaciones
Iximché, según se desprende de la información
recogida por la CEH, se extendía por el departamento
de Chimaltenango, sur de Quiché, principalmente los municipios
de Joyabaj, Chichicastenango y Zacualpa y la región al
noreste del lago Atitlán del departamento de Sololá.
A finales de 1981, cuando se integra la Fuerza de Tarea Iximché
para llevar a cabo la operación contrainsurgente, el
número de efectivos se incrementó hasta 2800 elementos.135
La Fuerza de Tarea Iximché coordinaba sus operaciones
con la Fuerza Aérea, particularmente en los casos de
masacres sobre la población desplazada, y con la Policía
"Judicial" sobre todo en los casos de masacres selectivas.
833.
Las masacres perpetradas a cabo
por los efectivos militares de la Fuerza de Tarea Iximché
comenzaron en la zona norte del área de operaciones,
en San Martín Jilotepeque, alrededor de 65 Km. al noroeste
de la ciudad capital; prosiguieron en Joyabaj y Zacualpa; posteriormente
fue lanzada una gran ofensiva sobre la carretera panamericana
donde se registraron masacres desde Tecpán hasta Chichicastenango
y, finalmente, fue atacada la población civil la zona
del sur del departamento de Chimaltenango, con masacres en Pochuta
y San Andrés Itzapa entre otras.
"La ofensiva contraguerrillera
lanzada por el Ejército en el occidente del país,
ha tenido resultados halagadores especialmente en Chimaltenango,
donde se ha limpiado el lugar de elementos subversivos (...)
en estos momentos se esta realizando un ultimo rastreo, pero
esto no quiere decir que se vaya a quitar la presión
que se mantiene, sino al contrario se reforzará aumentando
la presencia de los efectivos militares (...)".136
834.
La CEH ha establecido
que, en todos los casos de masacres, esos "elementos subversivos"
eran civiles indefensos. El resultado de esta ofensiva en cuanto
al número de casos de masacres cometidos por el Ejército
en el área de operaciones Iximché durante los
dieciocho meses del período son ilustrados en la siguiente
gráfica.
Gráfica
5
Nota: Total de casos en la región sin
certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la grafica: 2
Area de Operaciones Gumarcaj:
835.
El área de operaciones
Gumarcaj comprendía los municipios de Chajul, Nebaj,
Cotzal, Uspantán, Cunén, Sacapulas, San Andrés
Sajcabajá, San Bartolomé Jocotenango, San Pedro
Jocopilas, Canillá, San Antonio Ilotenango, Santa Cruz
del Quiché y Chinique, todos ellos en la región
central del departamento de Quiché. En este área
actuaba la Fuerza de Tarea Gumarcaj, la cual ejecutaba las operaciones
respondiendo al centro de mando que se encontraba ubicado en
Santa Cruz del Quiché. Los efectivos asignados al área
eran aproximadamente 2200. Asimismo, la Fuerza de tarea Gumarcaj
coordinaba operaciones con la Fuerza Aérea, la Policía
Nacional y la Guardia de Hacienda.137
836.
En parte de la
región en que se encontraba ubicada el área de
operaciones Gumarcaj, existen evidencias de que hubo un área
de operaciones específica con anterioridad a 1981. Esta
área comprendía la región habitada por
el pueblo ixil. Del documento Apreciación de Asuntos
Civiles para el área Ixil, se desprende que esta área
de operaciones existía desde 1977.
"En vista que
la región Ixil paso a ser un área de conflicto
subversivo el alto mando dispuso que se estableciera una área
de operaciones con jurisdicción en los municipios de
Chajul, Cotzal y Nebaj (...) La acción militar ha sido
llevada satisfactoriamente aunque el problema después
de cuatro años aún existe y como es natural en
este tipos de acciones el resentimiento de la población
se extiende en forma alarmante y sin aparente solución
pacífica".138
837.
Esto denota la
importancia que tuvo esta región para el Ejército,
el cual no sólo consideraba que una gran parte de las
fuerzas guerrilleras se ubicaban allí, sino que la población
ixil era proclive a la subversión. Además el Ejército
estimaba que esta amenaza no había disminuido, a pesar
de haber llevado a cabo operativos militares por más
de cuatro años. Esta concepción de la población
civil como potencialmente subversiva, se tradujo en un gran
número de masacres que barrieron el área ixil,
así como el resto del área de operaciones. La
gráfica que se ofrece a continuación muestra los
casos de masacres ocurridos en esta área.
Gráfica
6
Nota: Total de casos en la región sin
certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la gráfica:
9
Area de Operaciones
Zacualpa:
838.
A diferencia
de las anteriores áreas de operaciones, la de Zacualpa
no estaba bajo la responsabilidad de una Fuerza de Tarea sino
de la zona militar con sede en la cabecera departamental de
Huehuetenango. El número de efectivos que integraban
el contingente de la zona militar era de aproximadamente 2 mil.
839.
En el área de operaciones
Zacualpa se desarrolló una campaña similar a la
de Iximché en la que el contingente militar llevó
a cabo fuertes operativos entre junio y julio de 1982 que barrieron
con los municipios de San Mateo Ixtatán, Barillas y el
norte de Nentón. Asimismo otros municipios de Huehuetenango
como Aguacatán, San Miguel Acatán, Cuilco, Colotenango,
Santa Ana Huista e Ixtahuacán también fueron duramente
afectados, aunque no con la misma intensidad que los anteriores.
Estos operativos se tradujeron en numerosos casos de masacres
como se muestra en la siguiente gráfica.
Gráfica
7
Nota: Total de casos en la región sin
certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la grafica: 5
Area de Operaciones Xibalbá:
840.
El Area de Operaciones
Xibalbá abarcaba la totalidad de los departamentos de
Alta y Baja Verapaz. Este área estaba al cargo de un
comando centralizado en la zona militar ubicada en Cobán,
Alta Verapaz. En la estructura de comando de este área
los destacamentos de Rabinal y Salamá tuvieron una relevante
importancia en las operaciones militares contrainsurgentes.
La zona militar, contaba con un contingente de aproximadamente
1800 efectivos.
841.
Exceptuando los municipios de
Rabinal y Cahabón, que fueron de los más afectados
por las masacres en el área de operaciones Xibalbá,
en una ofensiva que barrió extensas zonas de los municipios,
el resto de los operativos de masacres siguieron una lógica
más parecida a la aplicada en el área de operaciones
Gumarcaj, donde la ofensiva no se realizó "peinando"
un territorio, sino que las masacres se dieron en diferentes
lugares a lo largo de todo el período. Los municipios
de Cobán, Chisec, San Cristóbal Verapaz y Senahú
también fueron golpeados duramente.
842.
A continuación se presenta la gráfica
en que se recogen los casos de masacres ejecutados en el área
de operaciones Xibalbá.
Gráfica
8
Nota: Total de casos en la region sin certeza
del mes (1981 y 1982) no incluidos en la gráfica: 11
Area de Operaciones Tigre
843.
El área de operaciones
Tigre cubría la región conocida como Ixcán
que en la actualidad es uno de los municipios del departamento
del Quiché.139
Situada al pie de la sierra de los Cuchumatanes, Ixcán
limitaba al sur con los municipios de Chajul y Uspantán,
al norte con México, al este por el río Chixoy
y al oeste por el río Ixcán. El comando militar
de la Fuerza de Tarea Tigre responsable del área de operaciones
del mismo nombre se encontraba ubicado en Playa Grande. Dicha
Fuerza de Tarea estaba integrada por aproximadamente 1800 efectivos.
844.
La ofensiva contrainsurgente
desarrollada en Ixcán varió con respecto al resto
de áreas, ya que en noviembre de 1981 el Ejército
llevó a cabo una retirada estratégica abandonando
el área durante varios meses. Posteriormente en febrero
de 1982, tras reagruparse en Playa Grande, emprendió
un enorme operativo que incluyó masacres contra la población
civil y operaciones de tierra arrasada, como se ilustra en la
siguiente gráfica.
Gráfica
9
Nota: Total de casos en la region sin certeza
del mes (1981 y 1982) no incluidos en la grafica: 13
845.
En síntesis,
según las estructuras de mando y supervisión presentadas
en los planes de campaña, estaban previsto sistemas de
coordinación, información y control, mediante
los informes de operaciones tácticas (IOT) y los informes
permanentes de operaciones (IPO) para todas las operaciones
militares. Esto pone de manifiesto que el Estado Mayor de la
Defensa Nacional tenía conocimiento preciso y actualizado
de lo que ocurría en las diferentes áreas de operaciones.
846.
Los casos de masacres registrados
por la CEH demuestran la magnitud de la violencia generada en
las operaciones contrainsurgentes realizadas desde junio de
1981 hasta diciembre de 1982, en cinco áreas de operaciones
delimitadas por el Alto Mando del Ejército, la cual se
extendió, más allá de lo permitido por
el Derecho Internacional Humanitario, a población civil
indefensa. Por la reiteración de los casos de masacres
durante el mismo período, en todas estas áreas
de operaciones, con frecuencias similares y, como se vio en
la primera parte de este apartado, con las mismas características
la CEH concluye que las masacres no resultaron de los excesos
de algunos mandos que actuaron con autonomía, sino que
fueron la concreción de operaciones cuidadosamente planificadas
en el marco de un plan de campaña general.
847.
Por último, en el siguiente
cuadro se observa, la gran desproporción que hubo entre
el discurso contrainsurgente y la práctica. Los anuncios
públicos de las campañas que hablaban de miles
de insurgentes, finalmente, terminaron siendo adultos, niños
y ancianos indefensos masacrados cruelmente. Por otro lado la
inmensa mayoría de las víctimas ejecutadas pertenecían
a pueblos mayas, principalmente a los pueblos achi, ixil, k'aqchikel,
k'iche', chuj, q'anjob'al y q'eqchi', que fueron considerados
como base social de la insurgencia.
Número y tipo de víctima por
área de operaciones en el período junio-81 diciembre-82:
| Area de Operación |
No. de casos |
% Casos respecto al total |
Víctimas civiles ejecutadas
|
Víctimas civiles mayas |
% Víctimas civiles mayas
con respecto al total de víctimas identificadas
por Area |
| Iximché |
110 |
26.50% |
2792 |
2473 |
99.27% |
| Gumarcaj |
103 |
24.82% |
3246 |
2046 |
98.84% |
| Zacualpa |
66 |
15.90% |
2093 |
1596 |
98.27% |
| Xibalbá |
61 |
14.69% |
2345 |
1852 |
98.98% |
| Tigre |
46 |
11.08% |
1333 |
644 |
73.51% |
| Otras |
29 |
6.98% |
626 |
176 |
30.7% |
| Total |
415 |
100.00% |
12,435 |
8787 |
|
Fuente: Elaboración propia CEH.
848.
Asimismo, las deplorables condiciones
socioeconómicas, que sufría la población,
principalmente las comunidades mayas, en las regiones donde
se ubicaban las áreas de operaciones, hacía que
el Ejército considerara a la población proclive
al discurso de transformación social de la insurgencia,
sobre todo el relativo a la tenencia de la tierra. El intento
de aniquilamiento de esta potencial amenaza, como quedó
plenamente plasmado a lo largo del apartado y como se demuestra
en las cifras, se tradujo en miles de muertos ejecutados arbitrariamente
de las formas más terribles y en cientos de aldeas arrasadas.
En definitiva estas operaciones no fueron sino gravísimos
crímenes contra los derechos humanos de la población
civil indefensa, considerada por el Ejército como un
objetivo militar, violando con creces los límites definidos
por el Derecho Internacional Humanitario.
1 Por ejemplo, en una operación
militar en un cantón cuando la gente huía ante
el ataque y el Ejército la persiguió, dándoles
muerte a algunos ya en otro cantón o aldea. Regrese
al Texto
2 Este aspecto de la investigación
se vio dificultado por solo contar con los planes de campaña
emitidos a partir de junio de 1982; los anteriores planes no
fueron entregados por el Ejército a la CEH. Sin embargo,
el uso de los otros instrumentos que se describen a continuación
permitieron complementar la información oficial. Regrese
al Texto
3 C6075. Julio, 1982. San Mateo Ixtatán,
Huehuetenango. Regrese al Texto
4 C 9001. Octubre de 1982. Cobán,
Alta Verapaz. Regrese al Texto
5 C 9228. 1982. San Cristóbal
Verapaz, Alta Verapaz. Regrese al Texto
6 CI 92. Febrero, 1982. San Juan
Cotzal, Quiché. Regrese al Texto
7 Los casos seleccionados para ilustrar
diferentes aspectos del texto han sido seleccionados en parte
para reflejar esta amplitud regional. Son por lo general casos
de Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango, Alta Verapaz
y Baja Verapaz. Regrese al Texto
8 C 6023. Septiembre, 1982. San Mateo
Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto
9 C2756. Marzo, 1982. Zacualpa, Quiché.
Regrese al Texto
10 C 6074. Julio, 1981. San Mateo
Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto
11 C 9094. Enero, 1982. Rabinal,
Baja Verapaz. Regrese al Texto
12 Como parte de la capacitación
de mandos, se incluye en los manuales de entrenamiento con varios
detalles los procedimientos para cercar una aldea; ver Ejército
de Guatemala, Manual de guerra contrasubversiva. Regrese
al Texto
13 C 48. Febrero, 1982. San Martín
Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto
14 C 6095. Julio, 1982. Nentón,
Huehuetenango. Regrese al Texto
15 C 343. Septiembre, 1982. Tecpán
Guatemala, Chimaltenango. Regrese al Texto
16 C 3141. Mayo, 1981. San Juan
Cotzal, Quiché. Regrese al Texto
17 C 9160. Septiembre, 1981. Rabinal,
Baja Verapaz. Regrese al Texto
18 C 304. Abril, 1981. Nebaj, Quiché.
Regrese al Texto
19 CI 43. Enero, 1982. Santa Cruz
del Quiché, Quiché. Regrese al Texto
20 C 6074. Julio, 1981. San Mateo
Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto
21 C 2990. Agosto, 1982. Chichicastenango,
Quiché. Regrese al Texto
22 C 11119. 1982. Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
23 Ejército de Guatemala,
Plan de campaña Victoria 82, Anexo J, II Propósito,
Inciso D. Regrese al Texto
24 C 5536. Agosto, 1982. Aguacatán,
Huehuetenango. Regrese al Texto
25 CI 043. Enero, 1982. Santa Cruz
del Quiché, Quiché. Regrese al Texto
26 C 9098. Marzo, 1982. Río
Negro, Rabinal, Baja Verapaz. Regrese al Texto
27 C 2890. Junio, 1986. San Bartolomé
Jocotenango, Quiché. Regrese al Texto
28 Para mayor información
sobre los efectos del terror, véase el apartado correspondiente
en el Capítulo III. Regrese al Texto
29 C 5043. Julio, 1982. Finca San
Francisco, Nentón, Huehuetenango. Regrese al Texto
30 C 6074. Julio, 1982. San Mateo
Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto
31 C 5043. Julio, 1982. Nentón,
Huehuetenango. Regrese al Texto
32 C 6031. Julio, 1981. Barillas,
Huehuetenango. Regrese al Texto
33 CI 50. Marzo, 1982. Río
Pixcayá, Chimaltenango. Regrese al Texto
34 C 5148. Enero, 1982. Jacaltenango,
Huehuetenango. Regrese al Texto
35 CI 43. Enero, 1982. Santa Cruz
del Quiché, Quiché. Regrese al Texto
36 Un perraje es una pieza textil
que usan las mujeres mayas para protegerse del frío y
para cargar a los niños en su espalda. Regrese al
Texto
37 CI 10. 1982. Rabinal, Baja Verapaz.
Regrese al Texto
38 CI 43. Enero, 1982. Santa Cruz
del Quiché, Quiché. Regrese al Texto
39 C 5536. Agosto, 1982. Aguacatán,
Huehuetenango. Regrese al Texto
40 C 6080. Enero, 1981. Barillas,
Huehuetenango. Regrese al Texto
41 C 11621. Junio, 1991. CPR- Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
42 C 11568. Agosto, 1981. Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
43 CI 51. Marzo, 1982. San Martín
Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto
44 C 3318. 1982. Pexlá, Nebaj,
Quiché. Regrese al Texto
45 C 2756. Marzo de 1982. San Antonio
Sinaché, Quiché Regrese al Texto
46 C 9078. Agosto, 1982. Senahú,
Alta Verapaz. Regrese al Texto
47 Ejército de Guatemala,
Plan de campaña, Victoria 82, ANEXO "H" (0rdenes
permanentes para el desarrollo de operaciones contrasubersivas)
y "G" ( Actitud militar en operaciones contrasubersivas). Regrese
al Texto
48 Véanse los primeros apartados
sobre estructuras y estrategias del Ejército en este
Capítulo. Regrese al Texto
49 C 95. Noviembre, 1967. Río
Hondo, Zacapa. Regrese al Texto
50 C 6019. Junio, 1982. Barillas,
Huehuetenango. Regrese al Texto
51 C 5070. Marzo, 1982. Aguacatán,
Huehuetenango. Regrese al Texto
52 C 5427. Enero, 1982. Jacaltenango,
Huehuetenango. Regrese al Texto
53 C 2990. 1982. Chichicastenango,
Quiché. Regrese al Texto
54 CI 80. Marzo, 1982. Zacualpa,
Quiché. Regrese al Texto
55 CI 19. 1982. Patzún, Chimaltenango.
Regrese al Texto
56 C 2990. 1982. Chichicastenango,
Quiché. Regrese al Texto
57 C 5476. Marzo, 1982. Jacaltenango,
Huehuetenango. Regrese al Texto
58 Testigo (ex patrullero) CEH.
(T.C. 261). Regrese al Texto
59 C 2987. Santa Cruz del Quiché,
Quiché. 1982. Regrese al Texto
60 C 15047. 1980. Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
61 CI 84. 1981. San Miguel Acatán,
Huehuetenango. Regrese al Texto
62 C 9078. Agosto, 1982. Senahú,
Alta Verapaz. Regrese al Texto
63 C 6009. 1982. Nentón,
Huehuetenango. Regrese al Texto
64 CI 83. Junio, 1982. Barillas,
Huehuetenango. Regrese al Texto
65 CI 19. 1982. Masacre de Chipiacul,
Patzún, Chimaltenango. Regrese al Texto
66 C 262. Octubre, 1982. San Martín
Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto
67 CI 107. Abril, 1982. Nebaj, Quiché.
Regrese al Texto
68 C 5476. Marzo, 1982. Concepción
Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto
69 C 9009. Agosto, 1982. Cahabón,
Alta Verapaz. Regrese al Texto
70 C 2990. 1982. Chichicastenango,
Quiché. Regrese al Texto
71 C 2438. Abril, 1982. Joyabaj,
Quiché. Regrese al Texto
72 Testigo (alto mando del Ejército)
CEH. (T.C. 92). Regrese al Texto
73 C 9075. Julio, 1982. Rabinal,
Baja Verapaz. Regrese al Texto
74 C 10301. Junio, 1981. Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
75 C 8031. Febrero, 1981. San Martín
Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto
76 C 6019. Junio, 1982. Barillas,
Huehuetenango. Regrese al Texto
77 C 5181. Enero, 1982. Jacaltenango,
Huehuetenango. Regrese al Texto
78 CI 002. Noviembre, 1981. Chisec,
Alta Verapaz. Regrese al Texto
79 C9438. Septiembre, 1981. San
Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto
80 C 5236. Febrero, 1981. Santa
Ana Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto
81 C 6095. Julio, 1982. Nentón,
Huehuetenango. Regrese al Texto
82 Testigo (ex miembro del Ejército)
CEH. (T.C. 85). Regrese al Texto
83 C 2756. Marzo, 1982. Zacualpa,
Quiché. Regrese al Texto
84 CI 031. Diciembre, 1982. La Libertad,
Petén. Regrese al Texto
85 C 16011. Mayo, 1982. Uspantán,
Quiché. Regrese al Texto
86 C 16465. Enero, 1982. Sacapulas,
Quiché. Regrese al Texto
87 C 3082. Marzo, 1982. Chajul,
Quiché. Regrese al Texto
88 C 16316. Mayo, 1982. San Antonio
Sinaché, Zacualpa. Regrese al Texto
89 C2694. Abril, 1982. Santa Cruz
del Quiché, Quiché. Regrese al Texto
90 C 5459. Septiembre, 1981. Santa
Ana Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto
91 C 661. Agosto, 1982. San Martín
Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto
92 C 2696. Abril, 1982. Joyabaj,
Quiché. Regrese al Texto
93 C 2899. Agosto, 1982. Entre Lacamá
I,II y Tzanimacabaj, Chichicastenango, Quiché. Regrese
al Texto
94 C 262. Octubre, 1982. San Martín
Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto
95 C 3221. Abril, 1983. Chajul,
Quiché. Regrese al Texto
96 C 9226. 1982. San Cristóbal
Verapaz, Alta Verapaz. Regrese al Texto
97 Para mayor información
sobre este fenómeno remitirse al apartado sobre desplazamiento
en este mismo capítulo. Regrese al Texto
98 C 11315. Noviembre, 1983. Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
99 C 9371. 1981. Cahabón,
Alta Verapaz. Regrese al Texto
100 C 9433. 1982. Cahabón,
Alta Verapaz. Regrese al Texto
101 Testimonio colectivo CEH. (T.C.
337). Regrese al Texto
102 C 11157. 1987. CPR-Ixcán,
Quiché. Regrese al Texto
103 C 16806. 1984. Nebaj, Qiché.
Regrese al Texto
104 Véase apartado sobre
el desplazamiento en este Capítulo. Regrese al Texto
105 Ejército de Guatemala;
Plan de Campaña Reencuentro Institucional 84.
Regrese al Texto
106 La CEH tuvo acceso a los documentos
de planificación estratégica y planes de campaña
del Ejército a partir del año 1982. No fueron
entregados ni los planes de campaña anteriores a 1982
ni los informes de operaciones anteriores a 1988. Regrese
al Texto
107 Ejército de Guatemala,
Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo, Documento PNSD
0182.CEMO1ABR82. RLH6-CC82, Presentado a los ministros de Estado
el 5 de abril de 1982. Un antecedente de este plan fue el estudio
y recomendaciones emanadas del Curso de Comando y Estado Mayor,
mayo-junio de 1981; los planteamientos y recomendaciones de
dicho material fueron recogidas en el PNSD tanto dentro de la
definición de sus objetivos como en las acciones a emprender.
Regrese al Texto
108 Ibid. Regrese al Texto
109 Ibid., Punto 2 Recomendaciones,
Literal A, Acciones de aplicación, numerales 1 y 4. Regrese
al Texto
110 Ibid. Regrese al Texto
111 Ibid. Además, según
el Comité Pro Justicia y Paz de Guatemala, en los meses
posteriores a la entrada en vigencia de este decreto fueron
nombrados mas de 90 oficiales militares en distintos ministerios;
véase, Comité Pro Justicia y Paz de Guatemala,
Informe de la Situación de los Derechos Humanos en
Guatemala, 1983, Anexo, "Listado de militares que ocupan
puestos destinados a civiles", Guatemala, 1984. Regrese al
Texto
112 Originalmente, el Estatuto
Fundamental de Gobierno otorgó estas atribuciones a la
junta militar de gobierno; posteriormente se reformó
para el Presidente de la República (Decreto Ley 36-82,
artículo 2o.) y finalmente para el Jefe de Estado ( Decreto
Ley 87-83, artículo 2o.), conforme fue modificada la
Jefatura de Gobierno el 9 de junio de 1982 y luego el 8 de agosto
de 1983. Regrese al Texto
113 Por medio del acuerdo gubernativo,
31-82 se nombraron 324 alcaldes municipales por el presidente
de la República quienes tomaron posesión de sus
cargos el 16 de junio de 1982. Regrese al Texto
114 Prensa Libre, 8 de junio
de 1982. Regrese al Texto
115 Decreto Ley 44-82, "Movilización
del Ejército", Artículo 3o. Guatemala, 1 de julio
de 1982. Regrese al Texto
116 Ejército de Guatemala,
Plan de Campaña Victoria 82, Guatemala, 25 de
junio de 1982. Regrese al Texto
117 Testigo (general del Ejército)
CEH. (T.C. 799). Regrese al Texto
118 Ibid., Anexo G (Asuntos Civiles),
Literal D, Instrucciones de Coordinación. Regrese
al Texto
119 Ibid. Literal E. Regrese
al Texto
120 Ibid., punto noveno, Literal
O y Q. Regrese al Texto
121 Plan de Campaña Victoria
82, Numeral 9 Instrucciones de Coordinación, Literal
Ñ. Regrese al Texto
122 La CEH entiende como válida
la doctrina militar internacionalmente reconocida tanto por
las fuerzas militares en operaciones de paz de la ONU, como
los conceptos doctrinarios vertidos a esta comisión por
los testigos militares guatemaltecos. Regrese al Texto
123 Testigo CEH. (T.C. 53). Regrese
al Texto
124 Ibid. Regrese al Texto
125 Testigo (general del Ejército)
CEH. (T.C. 799). Regrese al Texto
126 Plan de Campaña Victoria
82, Anexo "F" (PLAN DE OPSIC) A LA ORDEN DE OPERACIONES
"VICTORIA 82", literal "B". Regrese al Texto
127 Ibid., Anexo "H" (ORDENES PERMANENTES
PARA EL DESARROLLO DE OPERACIONES CONTRASUBVERSIVAS) AL PLAN
DE CAMPAÑA "VICTORIA 82", punto I, Literal C. Regrese
al Texto
128 Ver apartado correspondiente
de este Capítulo. Regrese al Texto
129 Las otras cinco áreas
de operaciones eran: Lanquín, responsable del sur-oeste
del departamento de Guatemala y la mayor parte del departamento
de Sacatepéquez, Tikal responsable de la zona este del
departamento de Guatemala, Zaculeu responsable del área
norte del departamento de Guatemala, Jícaro responsable
del oeste de los departamentos de Quetzaltenango y San Marcos
y Almolonga e Itza sobre las que no se tiene certeza de su zona
de responsabilidad, probablemente el departamento de Petén.
Regrese al Texto
130 El área de operaciones
Gumarcaj cubría los municipios de Chajul, Nebaj, Cotzal,
Uspantán, Cunén, Sacapulas, San Andrés
Sajcabajá, San Bartolomé Jocotenango, San Pedro
Jocopilas, Canillá, San Antonio Ilotenango, Santa Cruz
del Quiché, Chiché y Chinique. Regrese al Texto
131 Testigo (general del Ejército)
CEH. (T.C.799). Regrese al Texto
132 Testigo (general del Ejército)
CEH. (T.C.42). Regrese al Texto
133 El Gráfico, 4
de enero de 1982. Regrese al Texto
134 El Gráfico, 5
de enero de 1982. Regrese al Texto
135 Testigo (oficial del Ejército
de Guatemala) CEH. (T.C.102). Regrese al Texto
136 La Hora 23 de diciembre
de 1981. Regrese al Texto
137 Plan de Campaña Victoria
82, punto Instrucciones de Coordinación. Regrese al
Texto
138 Revista Militar, septiembre-diciembre
de 1981, pg. 28. Regrese al Texto
139 Ixcán fue constituido
oficialmente como municipio de Quiché el 23 de agosto
de 1985. Sin embargo durante los años de la violencia
una parte pertenecía al municipio de Barillas Huehuetenango,
otra a Chajul y y una más al municipio de Uspantán.
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