LAS MASACRES:
LA VIOLENCIA COLECTIVA CONTRA LA POBLACION INDEFENSA
Introducción
703.
La gran cantidad de operaciones
militares en las que se perpetraron matanzas contra la población
indefensa, que el lenguaje popular denominó masacres,
es uno de los fenómenos más característicos
del enfrentamiento armado en Guatemala, especialmente durante
el período que va de junio de 1981 a diciembre de 1982.
Estos 18 meses concentraron el 64% de todas las masacres documentadas
por la CEH, así como el 76% de las ejecuciones arbitrarias
perpetradas durante masacres. Fueron los meses más teñidos
de muerte, destrucción y dolor en la historia contemporánea
del país.
704.
En la mayoría de los casos,
las masacres no se limitaron a la eliminación masiva
de individuos, sino fueron cometidas mediante acciones de barbarie
de tal magnitud que, en una primera lectura, hasta podrían
provocar cierta incredulidad. Sin embargo, las imágenes,
todavía vivas en los testigos, de cuerpos degollados,
cadáveres mutilados, mujeres embarazadas con sus vientres
abiertos a bayoneta o machete, cuerpos "sembrados" en estacas,
"olor a carne quemada" de las personas abrasadas vivas y perros
devorando los cadáveres abandonados que no se pudieron
enterrar, corresponden a lo realmente acaecido. La reiteración
de los hechos en decenas de comunidades, contados por miles
de personas que dieron sus testimonios en forma individual o
colectiva y recogidas en otras fuentes otras fuentes plenamente
confiables registradas por la CEH, los hace innegables. Asimismo,
las exhumaciones realizadas en casos de masacres han aportado
elementos de prueba material sobre el grado de sevicia con que
se realizaron.
705.
En muchos casos, las masacres
incluyeron acciones de pillaje de los bienes de las víctimas
o la destrucción de sus casas, cultivos, animales, ollas,
piedras de moler, ropa y todo lo que tenían para su supervivencia
material, en operaciones que se han denominado, "tierra arrasada".
De esta manera, la vida se rompió para decenas de miles
de personas que habitaron los cinco departamentos donde más
se concentraron estas operaciones militares. Las huellas físicas,
pero especialmente las psíquicas, están aún
presentes en las comunidades.
706.
La exposición de este
análisis de las masacres, que es resultado de la investigación
de casos concretos, empieza con una precisión de las
definiciones y conceptos utilizados; sigue un breve análisis
estadístico, para revelar las dimensiones del fenómeno
y su ubicación en el tiempo y el espacio. Luego, se analizan
algunas características más comunes de las masacres,
para entender tanto su complejidad y estructura como operaciones
militares, así como sus objetivos. Por último,
se hace un análisis más detallado de las masacres
en las áreas de operación del Ejército,
durante el período de junio de 1981 a diciembre 1982.
En general este análisis se concentra en las masacres
perpetradas durante la etapa más álgida del enfrentamiento
armado, es decir de 1978 a 1983.
Definiciones y conceptos
Las masacres
707.
La CEH ha utilizado, para referirse
a las violaciones de derechos humanos, conceptos propiamente
jurídicos, como ejecuciones arbitrarias, tortura, detención
arbitraria, etc. Sin embargo, puesto que el esclarecimiento
histórico que está llamada a hacer quedaría
trunco si no se analizara en su integridad este fenómeno
propio del enfrentamiento armado en Guatemala, cuyo "núcleo
duro" consiste en ejecuciones arbitrarias de varias personas,
ha decidido hacer suyo el término "masacre", que no corresponde
a un concepto jurídico sino a la adecuada denominación
que el pueblo de Guatemala ha asignado a estas matanzas crueles
contra grupos de personas indefensas, cometida por cualquiera
de las partes en el enfrentamiento armado. (Las masacres cometidas
por las diferentes organizaciones guerrilleras aparecen en el
apartado sobre hechos de violencia en este mismo capítulo).
708.
El eje de una
masacre es, como se ha adelantado, la ocurrencia de varias ejecuciones
arbitrarias. Si estas no se perpetran, no hay masacre. No obstante,
lo que caracteriza a la mayoría de las masacres, además
de las ejecuciones, es una acumulación de graves violaciones
de derechos humanos, como torturas, tratos crueles, desapariciones
forzadas y violaciones sexuales, y también hechos aberrantes,
tales como la mutilación de cadáveres, y la destrucción
de bienes de personas, comunitarios y destinados al culto. Es
este conjunto de hechos, que preceden, acompañan o siguen
a las ejecuciones, el que otorga significación histórica
a las masacres, como fenómeno explicativo de lo ocurrido
en Guatemala.
709.
La CEH ha definido una masacre como la ejecución
arbitraria de más de cinco personas, realizada en un
mismo lugar y como parte de un mismo operativo, cuando las víctimas
se encontraban en un estado de indefensión absoluta o
relativa.
710.
En esta definición, el
concepto de "en un mismo lugar" puede referirse a espacios físicos
de diversa índole. Este espacio puede ser una casa, un
barrio, un cantón, finca o aldea e, incluso, aldeas colindantes.
En este último caso, la calidad de "un mismo lugar" se
aplica a un área más amplia que una aldea, cuando
las circunstancias documentadas de las ejecuciones arbitrarias
y otras violaciones demuestran que éstas se produjeron
como parte de un sólo operativo militar.1
711.
La expresión "como parte
de un mismo operativo" alude, en primer lugar, a un elemento
intelectual, es decir la planificación de la acción.
Desde luego, significa que los hechos deben haberse realizado
en el curso de un plan de acción continuo que persiguió
un objetivo común, aunque dichas ejecuciones y otras
violaciones hayan ocurrido, una con respecto a otra, en espacios
distintos (por ejemplo, en una casa, en el mercado, etc., o
algunas en una aldea y otras en el camino que conduce a la misma).
En segundo término, debe haber existido una continuidad
en el tiempo, de tal suerte que, aunque las violaciones no se
hayan perpetrado en forma simultánea, el tiempo que medie
entre una y otra confirme que fueron parte de un mismo operativo.
712.
El "estado de
indefensión" puede ser absoluto o relativo. La indefensión
absoluta es aquella situación en que las víctimas
se encontraban sin medio de defensa alguno, desarmadas, o en
la imposibilidad total de reaccionar frente a la acción
ejercida en su contra. En cambio, se configura la indefensión
relativa cuando existía evidente desproporción,
en calidad o cantidad, entre los medios de ataque de los agresores
y los medios de defensa de las víctimas. Por ejemplo,
cuando los primeros contaban con armas de fuego y las segundas
con machetes o piedras.
713.
Un aspecto que
conviene adelantar es la calidad de las víctimas de las
masacres, por cuanto en una proporción importante se
trata de sujetos que en sistema universal y regional gozan de
una especial protección, esto es, población civil,
indefensa, niños, mujeres y población indígena.
Por lo anterior y conforme al marco jurídico general
de la CEH, son aplicables a las masacres las normas contenidas
en el Derecho Internacional de los derechos humanos, en el Derecho
Internacional Humanitario -artículo 3 común- y
en el derecho constitucional interno.
714.
En el marco del Derecho Internacional Humanitario,
el artículo 3 común de los Convenios de Ginebra
de 1949 obliga a cada una de las Partes en conflicto a aplicar
normas mínimas respecto de las personas que no participan
directamente en las hostilidades -población civil-, de
miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas
y de las personas puestas fuera de combate, y prohibe en cualquier
tiempo y lugar " los atentados contra la vida, la integridad
corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las
mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios".
715.
Durante su trabajo de campo, la CEH recibió
testimonios que le permitieron documentar 626 masacres cometidas
por las fuerzas del Estado, principalmente el Ejército,
apoyado en muchos casos por estructuras paramilitares tales
como las PAC y los comisionados militares (Véase mapa
nacional de las masacres).
716.
La CEH ha centrado
el análisis de las masacres en su relación con
la estrategia y los planes militares, analizando sus características,
frecuencia, fechas y ubicación geográfica en relación
con las estrategias y los planes de campaña del Ejército.2
717.
Mediante el análisis
de los casos se identificaron tres patrones de masacres que
fueron reiterados: las masacres selectivas, las masacres indiscriminadas
sobre población residente y las masacres indiscriminadas
sobre población desplazada. No todos los casos de masacres
presentados a la CEH corresponden a uno de estos patrones; tampoco
se intentó establecer una tipología que incluyera
todas las masacres. Más bien, la utilización de
estas categorías de análisis responde a su utilidad
para profundizar en la investigación sobre el eventual
carácter sistemático y planificado de estas operaciones
de violencia y destrucción colectiva.
Las masacres selectivas
718.
La masacre selectiva
invariablemente incluye, como patrón propio, algún
elemento claro de selección de las víctimas, individualmente
consideradas. Entre estos elementos utilizados por los victimarios
se distinguen: los listados de nombres llevado por los hechores;
el empleo de un "señalador", una persona generalmente
encapuchada que identificaba ante los victimarios a los supuestos
guerrilleros o sus colaboradores; la ejecución arbitraria
de determinados miembros de una o ciertas familias; o la ejecución
arbitraria de determinados miembros de un grupo, como cooperativistas,
rezadores, catequistas. Es importante notar que en muchos de
estos casos el "señalador" había sido capturado
previamente y luego torturado para lograr su colaboración
en este tipo de operaciones.
719.
Así ocurrió, por ejemplo, en
San Mateo Ixtatán, Huehuetenango en julio de 1982, en
medio de la campaña militar más intensa en esa
región:
"En aquel día los soldados
llegaron llevando a un guerrillero enmascarado y amarrado. Tenía
como una gorra sobre su rostro... reunieron a las mujeres en
un lugar, y los hombres en otro. A ellos los pusieron en cinco
filas, luego el guerrillero pasó cinco veces entre los
hombres ... diciendo 'aquél sí, aquél no'...
Este guerrillero caminaba como un loco. No podía caminar
bien y apenas logró sostenerse a pie. Vimos una parte
de su cara que era hinchada y tenía moretones, tal vez
lo habían pegado. Creo que ya había perdido el
control y sólo imaginaba quienes entre nosotros eran
guerrilleros... Después de haber señalado 37 o
38 hombres el Ejército nos obligó a afilar palos
igual que los palos que usamos para sembrar maíz. Nos
preguntó el teniente, '¨Saben como matar a la gente?'
... Nos enseño como matar, era como sembrar milpa, sólo
en el cuello de las gentes en vez de en la tierra. Nos dijo
el teniente, 'Ustedes saben como manejar machetes', y nos obligó
a machetear nuestros hermanos. A unos les quitamos la cabeza,
a otros los brazos. Unos aguantaron mucho y sufrieron mucho
el dolor. Al fin unos quedaron puros trozos, otros no murieron.
'¨Porqué no murió éste?', dijo el teniente.
'¨Saben ustedes como manejar esta arma?', y luego él
disparó a los que no habían muertos todavía.
La verdad es que no sabíamos manejar armas. Luego obligaron
a los hombres de hacer un hoyo grande para echar los cuerpos.
Los cadáveres todavía se encuentran allí".3
720.
Los casos de
masacre selectiva revisten un particular interés para
la CEH, en la medida que en ellos se observa con mayor nitidez
el trabajo previo de inteligencia, la planificación y
la intencionalidad en las operaciones. La inclusión de
una determinada masacre dentro de esta categoría implica
haber constatado que en el hecho investigado hubo selectividad
de las víctimas, acertada o no en su aplicación.
Las masacres indiscriminadas sobre población
residente
721.
La masacre indiscriminada
sobre población residente incluye, como patrón
propio, que no existió ningún elemento de selección
individual de las víctimas. Estas todavía residían
en sus comunidades o bien se encontraban en sus actividades
cotidianas (trabajando en sus milpas, caminando de un lugar
a otro, o comprando en el mercado del pueblo). Son los casos
en que las fuerzas estatales simplemente mataron a quiénes
encontraron en sus casas, en el camino o sus lugares de trabajo,
muchas veces después de haber cercado el lugar.
722.
Un ejemplo de este patrón se produjo
en la hacienda San José del Río Negro, Cobán,
Alta Verapaz.
"Los soldados
habían ingresado a la comunidad desde el día 20
de octubre de 1982 y realizaron la masacre el día 22.
Mataron a todos los que se encontraban en el lugar, salvo una
persona que logró huir y es el único sobreviviente.
Antes de iniciar las ejecuciones, las mujeres fueron separadas
de los hombres y violadas sexualmente. A todos se les negó
el alimento durante dos días. El día de la masacre
los hombres fueron levantados y obligados por miembros de la
tropa a cavar una zanja. Una vez finalizada la tarea, todos
los miembros de la comunidad fueron forzados a hacer una fila
alrededor de la zanja, y a cada uno le preguntaron dónde
estaban los comunistas y los guerrilleros. En la medida que
no respondían, un teniente daba la orden de asesinar
a machete a cada una de las víctimas, incluidos los niños.
Luego de que los cuerpos caían en la zanja, el teniente
ordenaba rematarlos con ráfagas de ametralladora. Después
la tropa saqueó las casas, para luego quemarlas y comerse
a los animales domésticos que quedaban. Antes de abandonar
el lugar machetearon la milpa y los frijoles y le prendieron
fuego".4
723.
Se incluye entre las masacres indiscriminadas
los casos en los cuales los victimarios llegaron a buscar a
ciertos individuos y, al no encontrarlos, ejecutaron a quiénes
estaban presentes en el lugar.
724.
Este tipo de
masacre adquiere una especial relevancia, porque demuestra la
predeterminación estatal de grupos de personas como objetivo
de operaciones criminales; las personas se convirtieron en blancos
simplemente por pertenecer a un grupo identificado como enemigo,
independientemente de las características particulares
de cada individuo del grupo. En este sentido, la existencia
de este patrón constituye un antecedente de las conclusiones
sobre la existencia de actos genocidas, contenidas en el apartado
respectivo del presente capítulo.
Las masacres indiscriminadas sobre población
desplazada
725.
La masacre indiscriminada
sobre población desplazada incluye, como patrón
propio, que las víctimas fueron personas que huían
de las acciones represivas en sus comunidades, sin que existiera
ningún elemento de selección individual. Son las
masacres de personas que habían dejado sus lugares de
residencia, buscando refugio en las montañas, barrancos
o bosques, o habían iniciado la huida hacia México.
Las operaciones militares perpetradas sobre estas colectividades
revistan especial interés para la CEH porque demuestran
la intención de aniquilar a la población, a sabiendas
que ya no contaba con los medios materiales para su propia sobrevivencia,
ni mucho menos para colaborar con la insurgencia, si es que
lo habían hecho antes. De manera similar al patrón
anterior, proporciona elementos de convicción para establecer
la comisión de actos genocidas.
726.
Un ejemplo de este patrón ocurrió
en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz en 1982, cuando
después de haber sufrido acciones represivas en su contra,
la comunidad se encontró frente a la disyuntiva de quedarse
o huir:
"A estas alturas era de tomar
una decisión, ya que si nos quedábamos en la casa,
de todos modos se moría a manos de los soldados. Fue
por eso que salimos a escondernos dentro de las montañas...
En una ocasión el Ejército y las patrullas nos
acorralaron... nos atacaron por todos lados. El objetivo era
acabar con nosotros, matarnos... Comenzó una fuerte persecución...
Durante la persecución... cayeron 17 compañeros
en manos del Ejército, entre hombres, mujeres y niños".5
La destrucción comunitaria
727.
Independientemente del patrón
de las acciones, en un importante porcentaje de masacres registradas
por la CEH, se presentaron elementos adicionales que indican
la finalidad de eliminar las bases de subsistencia de la comunidades,
provocar su desarticulación o destrucción, así
como desintegrar sus organizaciones y demás mecanismos
de acción colectiva. Los elementos más importantes
en este sentido fueron: la destrucción física
de las comunidades, de las casas, cultivos y animales, así
como de los centros de oración, las escuelas, los salones
comunales y demás edificios comunitarios; la utilización
y profanación de las iglesias como centros de tortura
y de las ejecuciones; la destrucción de elementos materiales
como el maíz y las piedras de moler que a la vez conllevan
un fuerte sentido simbólico para la cultura; y el involucramiento
obligado de miembros de las mismas comunidades u otras vecinas,
generalmente mediante las PAC o los comisionados militares,
en estas acciones. En las comunidades mayas esta dimensión
colectiva de la destrucción conlleva un indudable elemento
de desestructuración cultural.
Las masacres en cifras
728.
La CEH registró
un total de 626 casos de masacres atribuibles al Ejército
de Guatemala, fuerzas de seguridad, o estructuras paramilitares
como las PAC y los comisionados militares, en todo el período
del mandato, incluyendo cinco sobre población refugiada
en territorio mexicano en 1982 y 1983. En estas acciones se
cometieron el 69% de todas las ejecuciones arbitrarias documentadas
por la CEH, así como el 41% de las violaciones sexuales
y el 45% de tortura. Claramente, las masacres fueron la expresión
más concentrada de la fuerza represiva del Estado.
729.
En el 63% de las masacres documentadas
por la CEH, el Ejército actuó sólo, mientras
en otro 27% se hizo acompañar en sus operaciones por
miembros de las PAC o comisionados militares. Un 3% de las masacres
fueron atribuibles a miembros de las PAC y un 1% a los comisionados
militares, actuando éstos sin la presencia inmediata
del Ejército.
Gráfica
1.
730.
Las masacres de los primeros
15 años del enfrentamiento armado se realizaron principalmente
en contra de la población campesina y ladina del Oriente
del país, en los departamentos donde se habían
asentado las primeras columnas guerrilleras. En contraste, durante
el período mas álgido (1978-1984), respondiendo
a los planes contrainsurgentes, estas operaciones militares
se concentraron principalmente sobre las comunidades mayas de
cinco departamentos del Altiplano.
| DEPARTAMENTO
|
1962-70 |
1970-78 |
1978-85 |
1985-96 |
TOTAL |
| Chiquimula |
4 |
1 |
3 |
|
8 |
| Zacapa |
1 |
|
|
|
1 |
| Izabal |
1 |
|
1 |
|
2 |
| Quetzaltenango |
1 |
|
4 |
|
5 |
| San Marcos |
|
1 |
14 |
|
15 |
| Alta Verapaz |
|
1 |
53 |
1 |
55 |
| Quiché |
|
|
318 |
6 |
327 |
| Huehuetenango |
|
|
83 |
|
83 |
| Chimaltenango |
|
|
62 |
1 |
63 |
| Baja Verapaz |
|
|
26 |
|
26 |
| Sololá |
|
|
12 |
2 |
14 |
| Petén |
|
|
12 |
|
12 |
| Guatemala |
|
|
3 |
|
3 |
| Escuintla |
|
|
2 |
|
2 |
| Suchitepéquez |
|
|
2 |
|
2 |
| Retalhuleu |
|
|
|
1 |
1 |
| Sin identificar |
|
|
1 |
|
1 |
| México |
|
|
5 |
|
5 |
| TOTAL |
7 |
3 |
601 |
11 |
626 |
| |
|
|
|
|
|
731.
Del total de
masacres, el 95% (595 casos) fueron perpetradas entre 1978 y
1984. En este período, un 90% de las masacres registradas
por la CEH ocurrieron en Quiché (52%), Huehuetenango
(14%), Chimaltenango (10%), Alta Verapaz (9%) y Baja Verapaz
(4%) y en ellas murió el 97% de todas las víctimas
de ejecuciones arbitrarias perpetradas en masacres durante todo
el período del enfrentamiento armado.
Gráfica
2
732.
De esta manera,
los muertos se concentraron en la población maya, siendo
los k'iche' los más afectados, habiendo sufrido el 25%
de las ejecuciones arbitrarias en masacres, seguidos por los
kaqchikel (14%), los ixil (13%), los q'eqchi'e (11%), los achi
(8%), los mam (6%) y los chuj (5%). Un 7% de las víctimas
ejecutadas en masacres eran ladinos. Estas cifras con respecto
a las víctimas ixil, achi y chuj son especialmente llamativas
ya que son mucho mayores que los porcentajes de estos grupos
en la población nacional.
Gráfica
3
733.
El 54% de los
casos presenta hechos de extrema crueldad en la comisión
de las masacres; de éstos, el Ejército de Guatemala
participó en un 97%, ya sea actuando sólo o haciéndose
acompañar por miembros de las PAC o comisionados militares.
Asimismo, el 27% de las masacres registradas fueron acompañadas
por acciones de destrucción física de bienes materiales
particulares o comunitarios; la participación del Ejército
en estos caso alcanzó el 98%.
Las masacres: de la violencia a la barbarie
734.
Las cifras revelan
la magnitud del fenómeno de las masacres como parte de
las operaciones militares del Ejército para acabar con
el enemigo interno. En la aplicación de la estrategia
contrainsurgente, cientos de comunidades fueron arrasadas en
diferentes regiones del país a lo largo del enfrentamiento
armado. Los métodos utilizados durante estas ejecuciones
colectivas demuestran el nivel de crueldad con que los hechores
se ensañaron contra las víctimas, todas ellas
población civil indefensa y desarmada.
735.
El impacto de
las masacres no se entiende observando únicamente las
cifras, sino requiere también un análisis cualitativo
de esta violencia despiadada, que revelan tanto la lógica
de las estrategias y las tácticas militares como el horror
que implicaban para las poblaciones víctimas. La masacre
de Chisís, San Juan Cotzal, departamento de Quiché,
el 13 de febrero de 1982, recoge un gran número de características
que, según ha constatado la CEH, se repite en la mayoría
de las masacres estudiadas.
736.
La aldea de Chisís
se encuentra en la región ixil, lugar caracterizado por
su extrema pobreza, un tradicional abandono por parte de las
instituciones nacionales y una fuerte concentración de
la tierra. Aunado a esto, predomina en la región un fuerte
racismo que condiciona las relaciones socioeconómicas,
siendo los dueños de las grandes fincas ladinos, mientras
que los microparcelarios son de origen ixil. En esta región,
desde mediados de los años setenta, el EGP comenzó
a desarrollar su trabajo organizativo. Luego de un ataque de
este grupo guerrillero al destacamento militar de San Juan Cotzal
del 19 de enero de 1982, un grupo de soldados llegó y
convocó a una reunión de los líderes de
la comunidad. Llegaron con una lista con los nombres de los
supuestos colaboradores de la guerrilla. Capturaron a cuatro
hombres cuyos nombres aparecían en la lista y posteriormente
los desaparecieron. Asimismo, este día obligaron a los
hombres de la comunidad a formar las PAC. El 11 de febrero de
1982, la guerrilla atacó un helicóptero que sobrevolaba
cerca de la aldea Chisís. De nuevo la respuesta no se
hizo esperar y dos días después, el 13 de febrero,
el Ejército acompañado de patrulleros civiles
de San Juan Cotzal irrumpió en la comunidad masacrando
alrededor de doscientas personas. A continuación los
hechos de esta masacre son narrados por un grupo de testigos
ante la CEH, sobrevivientes de esta operación.
"Cuando el Ejército entró en esta aldea de Chisís
vino de Santa Avelina o viene otros grupos de Tzitnay o viene
otro grupo por parte de Secal, una aldea allí, tres grupos...
como a las cinco de la mañana... entraron los soldados
sin ruido, sin bulla cuando entró aquí en nuestra
aldea".
"Muchas gentes salieron de madrugada, fueron a comprar al mercado.
Entonces cuando encontraron los soldados aquí abajo, entonces
los soldados dicen vayan a regresar mujeres y hombres, regresen
en sus casas muchá porque ya va llegando nosotros, vamos
a platicar, entonces poco a poco y regresen muchá a sus
casas así. Entonces la confianza, mucho gusto dijeron,
entonces se regresaron en sus casas con confianza."
"Muchos grupos de soldados,
ocuparon nuestra aldea, ocuparon como cerco, pusieron cerco
y entonces toda la gente tiene confianza porque ya está
organizada de parte de los soldados, ninguno va a salir de nuestras
casas porque ya tienen buena confianza".
"La gente ya estaba bien organizada con los
soldados, ya estaban armadas las patrullas, entonces cuando vienen
los soldados toda la gente ya estaban con confianza, vienen los
soldados y les dicen: ¨Qué tal? Buenos días, buenos
días, entren en su casa".
"No juntaron a la gente, sino que fueron
casa por casa, poco a poco venían, caminando como si
fuera fuego".
"Mi marido se quemó en mi casa, vino
los soldados y las patrullas, vino a matar mi marido, se quemaron
en mi casa todo, hasta mis piedras de moler, mis machetes, mis
ropas, todos se quemaron."
"A su mujer Juana, primero la violaron delante
de su sobrina y después la amarraron dentro de la casa
delante de todos los hijos... después le prendieron fuego
a la casa. Cuando quemaron la casa estaban adentro las personas
vivas y amarradas. Así fue con toda la gente que se encontraba
en sus casas, a todos los quemaron vivos".
"Los soldados entraron en la casa y amontonaron
a toda la familia, también patojitos como de siete años,
amarraron a los señores y mataron a los niños, mientras
los señores ya estaban amarrados. Se quedaron mirando que
se estaban quemando sus hijos y su casa también".
"Escuchamos las bullas, las gritaderas de las
casas, que estaban golpeando a la gente, decía un mi tío
que nos fuéramos, pero mi abuelo dijo que no, si usted
tiene miedo sálgase, dijo, yo tengo mi autoridad
y estoy cumpliendo mi deber... Mi abuelo tenía un bastón
como señal de autoridad que le dio el alcalde de San Juan
Cotzal. A decir de él, el Ejército no le va a hacer
nada porque es autoridad. Mostró su bastón ante
los soldados, pero su bastón lo echaron al fuego y lo amarraron
dentro de la casa".
"Un grupo de patrulleros estaba en el borde de la aldea, andaban
veinte muchachos jóvenes, como de 18 años, estaban
colocando una bandera, cuando vieron que los soldados se acercaban...
los soldados dijeron ¨Qué tal, cómo están
ustedes?, Los jóvenes contestaron: estamos patrullando.
Entonces los soldados les ordenaron que se formaran... los veinte
jóvenes formaron una cola y los soldados volaron sus cabezas,
los apuñalaron, los machetearon, les dispararon a tiros".
"Por no querer matar a su gente agarraron a diez patrulleros
y los metieron en su casa. Allí los masacraron a puro tiro,
a los diez al mismo tiempo, como matar hormiga con veneno".
"Saber cuánto número de Ejército viene
aquí para masacrar a toda la gente, e incendiar las casas
y quemar nuestros ranchos, y quemar la troja y quemar nuestro
maíz, y quemar frijol y quemar las chamarras, todo, todo
eso. Salimos sin ropa... todos hasta mujeres embarazadas, hasta
niños menores de edad, todos los que están en su
casa, todos murieron por culpa del Ejército".
"Porque mi abuela que quemaron
allí, se quedó muy hueso allí y los chuchos
los comieron también, como ya es sabroso verdad, porque
ya está quemado, tres de mis tíos y una mi abuela
así cerca".6
737.
En esta masacre
están presentes varios elementos que caracterizaron las
operaciones militares contra comunidades sospechosas de tener
algún vínculo con la guerrilla. Estos incluyen
tácticas propias de operaciones militares, como el elemento
sorpresa, el uso del engaño y el cerco militar; la participación
de las PAC y comisionados militares como forma de involucrar
a la población civil y obtener su complicidad; el uso
extremo del terror ejemplificante a través de actos de
extrema crueldad, con los que se puede conseguir la paralización
de la población y su aislamiento definitivo de la guerrilla,
y la destrucción y disgregación de la comunidad
física, cultural y espiritualmente, siguiendo la lógica
de "quitar el agua al pez" y destruyendo su sustento humano
y material. Estas características se repiten en todos
los departamentos donde se concentraron las masacres durante
el período más álgido del enfrentamiento.7
Tácticas militares
738.
Varias fueron
las tácticas propiamente militares, pero utilizadas contra
la población civil, destinadas a impactar, con las masacres,
al mayor número de personas posible e impedir la defensa
y la eventual fuga de las personas, o que las mismas dieran
aviso a comunidades vecinas. Generalmente, los soldados irrumpían
en las comunidades de manera inesperada y abrupta, sacando máximo
provecho al elemento sorpresa. El Ejército en muchos
casos se aproximó a las comunidades de madrugada, sorprendiendo
las personas en sus casas, mientras dormían o se preparaban
para salir a trabajar.
"Un domingo
creo, a la una de la mañana, cuando todo el mundo estaba
durmiendo, unos militares se acercaron al pueblo. No sé
cuantos eran, nadie veía algo. Eran del destacamento
de Santa Cruz Barillas. La gente se despertó cuando las
balas empezaron a entrar en las casas. Los militares estaban
disparando por las ventanas, luego entraron en las casas, entraron
para matar a la gente y después las rompieron".8
"Ese día
los habitantes de esta comunidad nos encontrábamos en
calma, había amanecido y, como todos los días,
hombres y mujeres nos preparábamos para nuestros trabajos
diarios. A las seis de la mañana, esa tranquilidad fue
interrumpida, nosotros escuchamos mucha bulla, la gente corría
y gritaba, también escuchamos muchos disparos, como si
se tratara de una guerra, entonces comprendimos que algo malo
sucedía. Cuando salimos de nuestra casa, uno de los vecinos
nos gritó: -Corran allí, vienen los soldados a
matarnos-. Sin pensar salimos corriendo, llevándonos
a nuestros pequeños hijos como pudimos...".9
739.
En otros casos,
el Ejército no sólo empleó el elemento
sorpresa, sino que hizo uso del engaño y aprovechó
la ingenuidad de la gente para impedir su posible huida. Se
aprovechaba así la confianza que la población
tenía en la institución castrense, en un primer
momento, o el miedo a las terribles consecuencias que suponía
desobedecer las órdenes del Ejército.
"El 14 de
julio de 1981, llegaron los militares, quienes un día
anterior habían enviado una nota con un informante de
la patrulla diciendo que llegarían y que la persona que
no se encontrara en esta reunión es porque colabora con
la guerrilla. Hacen esto para que la gente no salga del pueblo".10
"El 8 de enero
de 1982 como a las 11.00 de la mañana engañaron
a la gente. Dijeron que nos reunimos en la clínica para
entregar juguetes a los niños, suéteres a los
hombres para hacer patrulla. Al mismo tiempo ordenaron los morteros
alrededor, morteros 105, vinieron una camioneta y un camión.
Había bastantes. Estaban cinco judiciales tapadas las
caras. Dieron uno como medio juguete a los niños. Se
terminó de dar el regalo... Al día siguiente había
sangre en la clínica. Murieron 32 personas".11
740.
En muchos casos
el Ejército recurrió al cerco militar,12
que venía a reforzar el elemento sorpresa. No sólo
se impedía a la población que se encontraba en
la comunidad escaparse de la muerte, sino que a aquellos que
se encontraban en las afueras de la localidad, camino a otros
lugares, se les forzaba a regresar. El uso del cerco facilitaba
la consecución de los objetivos prioritarios.
"Llegaron
por la Estancia de la Virgen, formaron tres frentes y rodearon
la comunidad. Hombre que encuentran, hombre que se llevan".13
"El 17 de
julio, dos días más tarde, a las 6.00 de la mañana
los soldados llegaron en Yalambojoch. Pasaron casa a casa para
obligar a todos, hombres, mujeres y niños de presenciar
otra reunión. Rodearon toda la aldea y vigilaron todos
los caminos para que nadie escapara".14
"Llegaron
como 600 patrulleros de diferentes lugares y dos batallones
del Ejército, rodearon la aldea para que no saliera ninguno...
traían personas de otros lados y en la escuela los estuvieron
torturando".15
741.
Además
de las tácticas utilizadas en la primera masacre descrita,
la CEH ha establecido que la elección previa del día
de la operación era otro elemento clave de la táctica
destinada a lograr la máxima concentración de
población en un mismo punto. La CEH comprobó que,
en muchas masacres, el Ejército incursionó en
un día importante para las comunidades, ya fuera día
de fiesta o de mercado, fechas en las que se aseguraba que la
población estaría congregada.
"Un domingo
del mes de mayo de 1981 era día de mercado en la Finca
San Francisco de Cotzal. Como todos los días domingo,
mucha gente estaba reunida, proveniente de varias aldeas cerca
de la finca... A mediodía llegaron en camión 100
hombres armados, vestidos de particular, al mando del jefe del
destacamento militar de Cotzal... Rodearon la plaza central
y el jefe ordenó a toda la gente que formara una gran
fila...".16
"El 15 de
septiembre de 1981 nosotros tenemos costumbre de ver el desfile
de los niños. Ese año el Ejército, los
judiciales y los patrulleros estaban en el campo y se actuaron
a agarrar a la gente y a matarlos en el pueblo...Ese día
mataron como ochocientas personas, masacraron a las personas
que estaban vendiendo o comprando, era día de feria,
la gente que no regresaron a sus casas bajaron de sus comunidades
para divertirse... La plaza se llenó de muertos".17
"Era jueves
santo, la población de Cocob estaba preparando la fiesta.
En la mañana rodearon la comunidad "puros kaibiles, puros
soldados, grandes, fuertes"... Dijeron: "De plano, ustedes son
guerrilleros, por eso están concentrados". La comunidad
quedó arrasada".18
Involucramiento de la población civil
742.
Conforme a los
datos de la CEH, las PAC participaron en casi una de cada cinco
masacres atribuidas a los agentes del Estado. Las PAC, ya fueran
de comunidades aledañas o de la comunidad afectada estaban
obligadas a seguir las órdenes de los oficiales al mando,
bajo amenaza de perder su propia vida.
"Todos sabemos
lo que hicieron los hombres en la matanza del cementerio, obligados
por los soldados. Todos tenían alguna familia y mataron
a sus familias, a sus hermanos, pero sabemos que fueron obligados
y en ese tiempo sabemos que hay que hacer lo que dicen los soldados,
porque si no, vamos a morirnos todos, pero siempre queda el
dolor, la pena de que mataron a sus hermanos. El miedo echó
mucha raíz, es salvaje ver como nuestra misma gente se
mata... solo malas ideas vino a traer la violencia, ideas de
robar, de tomar, de maltratar".19
"Esos 15 hombres
no querían matarlos [los patrulleros] pero tenían
que cumplir eso bajo amenaza. El teniente del Ejército
dijo, si no quieren matar, los vamos a matar a ustedes... Así
fue que a unos treinta les quitaron la cabeza y a otros cortaron
cualquier parte del cuerpo. Unas de las víctimas estaban
gritando hasta que los mataron con golpes. Se mataron a los
hombres con machetazos cortándoles en trozos. Cortaron
los hombres como se corta leña. A unos los mataron a
balazos. Los hombres no se pudieron defender porque tenían
amarradas sus manos para atrás. Luego ellos se cayeron.
Los soldados habían obligado a los vecinos de Cebeb a
matar a los que había señalado el guerrillero
o sea matar a sus familiares y paisanos. Los soldados amenazaron
con matar a los que no querían matar a sus vecinos".20
743.
También,
se dieron casos en que las PAC actuaron sin la presencia del
Ejército. En estas masacres los patrones utilizados en
la ejecución de los operativos eran similares a los seguidos
por tropas de la institución armada. Ello, porque probablemente
habían participado con anterioridad en operaciones similares,
o porque habían sido preparados militarmente para ello.
Del mismo modo, en muchas ocasiones los patrulleros hicieron
referencia a que estaban cumpliendo órdenes del Ejército.
Aún en los casos en que las PAC actuaron solas, nunca
se les sancionó por las acciones cometidas; incluso,
en algunos casos los hechores recibieron un reconocimiento de
parte de las autoridades.
"Muchos empezaron a suplicar,
porque iban a matar a nuestras propias familias, pero los responsables
[jefes de las PAC] dijeron que era orden del Ejército
que venía de Chichicastenango y que se tenía que
cumplir".21
744.
En otro caso, ocurrido en el
Ixcán, las PAC fueron utilizadas para detectar y masacrar
a un grupo de población desplazada. Unas veinte personas
desplazadas que huían de la violencia de sus comunidades,
iban hacia territorio mexicano. Se habían detenido para
descansar y comer unos alimentos cerca de la comunidad de San
Pablo, Ixcán, Quiché, cuando fueron descubiertos
por el jefe de las PAC de San Isidro, quien reunió a
los patrulleros y atacó a los desplazados. Una vez cometida
la masacre, el patrullero dio aviso inmediato al destacamento
militar. Por esta acción, el jefe de las PAC recibió
una condecoración del Ministro de la Defensa, en un aniversario
de la Zona militar número 22 de Playa Grande Ixcán".22
745.
Asimismo, en los planes de campaña
se hacía referencia a la importancia de que las PAC participaran
con el Ejército en operaciones conjuntas, 'tomando en
cuenta que conocen perfectamente el terreno de su jurisdicción,
donde opera la guerrilla... La organización de las poblaciones
ha permitido un desenvolvimiento más efectivo en las
operaciones contra grupos subversivos, con la ayuda eficaz de
la población, en las diferentes áreas de la República'.23
"Los del Ejército nos
obligaron a patrullar y nos llevaban a hacer rastreos. Nos obligaron
a quemar casas, llevar animales, si no lo hacíamos a
nosotros nos mataban".24
"Obligaron a los PAC de turno
en Cucabaj a participar en la masacre, cada patrullero tiene
que pasar cortándoles un poquito con cuchillo... les
iban cortando pedazos, las orejas, las manos, la nariz, para
que delataran a su propia gente, porque todos estábamos
en el CUC... murieron macheteadas, hacían pasar uno por
uno a los patrulleros y cada uno fue obligado a darles un corte
en el cuello hasta quitarles la cabeza, también tuvimos
que darles con piedras y palos".25
746.
En algunos casos de masacres
los declarantes destacan, por encima de la participación
del Ejército, la despiadada actuación de los patrulleros.
En estos casos, presumidos del poder arbitrario que el Ejército
les había otorgado y asegurados de la impunidad de sus
acciones, especialmente los jefes de PAC en diversas comunidades
se desquitaron de viejas rencillas, actuando con extrema crueldad.
"Después de la masacre
salimos del lugar como a las cinco de la tarde. Durante la caminata
discutían entre ellos cuántos mataron ese día.
El que mató mas era el más hombre y se burlaban
del que mataba menos. Llegamos a Xococ como a la una de la mañana.
Cuando estaba en Xococ, vi cuando los patrulleros fueron a hacer
la masacre de Agua Fría y también en Los Encuentros".26
"Fueron acusados de guerrilleros,
saber quien los delató, pero ellos no andaban en nada.
Los capturaron en sus casas, los trasladaron a un cuarto de
la municipalidad, fueron torturados y degollados. Fui a dejarles
café, ya estaban bien golpeados... El papá rogó
que los soltaran, los patrulleros le amenazaron con escopeta
y le dijeron, corre ahorita mismo de aquí. Los mismos
PAC enterraron los cadáveres en un lugar donde hay un
río".27
747.
Efectivamente,
al investir a ciertas personas con un poder absoluto y respaldado
por las armas, el Ejército logró captar a un sector
de la población, aunque fuera minoritario, asegurándose
su lealtad a largo plazo. Así en algunas comunidades,
el Ejército no sólo logró la complicidad
de esos sectores en las barbaries, sino también agudizó
la división entre la población, fomentando una
profunda desconfianza mutua. Con ello, quedaron vulnerados los
lazos solidarios comunitarios y la capacidad de organización
local.
Terror ejemplificante y disuasivo28
748.
En casi todas
las operaciones que desembocaron en masacres, el Ejército
empleó diversos mecanismos para crear un terror ejemplificante
y disuasivo entre la población. Con este fin, una vez
cercada o controlada la comunidad, en muchos casos procedió
a concentrar a la población en un lugar, generalmente
un salón de reuniones, al frente o al interior de un
edificio público, como una iglesia, auxiliatura, juzgado
o escuela. El terror fue un efecto buscado en comunidad tras
comunidad, al concentrar a la población y controlarla
bajo las armas, forzarla a escuchar el discurso de las operaciones
psicológicas que estigmatizaban y criminalizaban a los
líderes de la comunidad u otros acusados de colaborar
con la guerrilla, obligarla luego a presenciar las ejecuciones
o mutilar los cadáveres o enterrarlos en fosas comunes.
La masacre se convertía así en un espectáculo
de muerte, al que el público estaba obligado a asistir.
"Los soldados
se vinieron enojados aquí con nosotros. Ya no nos preguntaron
si estábamos viendo guerrilla, sino véngase que
tenemos una junta, vamos a tratar de reunirnos, a tratar de
hablar cosas. Pasaron los Ejércitos entre las casas y
se llevaron a las mujeres, a nuestros hijos, todos, todos ...
nosotros no pensando que sí nos van a matar, vinimos
conscientemente con todo corazón a escucharlos ... pero
cuando llegamos nos obligaron a meternos al Juzgado, y las mujeres
las metieron en la Iglesia".29
"Los soldados
sacaron de sus casas a muchas personas y las metían en
una escuela, eran muchos soldados como 250 o más. Todos
gritaban que no se escape ni uno de estos guerrilleros ... gritaban
por ahí hay otro guerrillero, agarren a ese cabrón,
cuando ya tenían a muchas personas reunidas el teniente
gritó muy enojado: maten a todos estos comunistas, entonces
los soldados pusieron leños en las puertas y rociaron
gasolina; cuando encendieron el fuego mucha gente quería
salir por las ventanas, puertas y techos. El teniente se dio
cuenta de eso y gritó: no dejen que ningún cerote
de esos se escape y si miran a alguno, dispárenle y si
queda vivo, échenle al fuego".30
749.
En muchos casos
tras la concentración de la población, los hechores
procedían a la separación de la misma en grupos,
generalmente hombres por un lado y mujeres y niños por
el otro. La separación reducía las posibilidades
de que la población recurriera a cualquier mecanismo
de resistencia, aumentando su impotencia, desesperación
y humillación. En muchos casos, tras la separación
de hombres y mujeres los hechores procedieron a violar a las
mujeres, generalmente las jóvenes, previamente a su ejecución.
"Nos obligaron
a meternos en el juzgado y no permitieron que saliera ninguna
persona ... y llevaron a las mujeres y a nuestros hijos a la
Iglesia, nos dividieron ...Y a nuestras señoras las mataron,
a veces vivas les prendieron fuego, como gritan nuestras mujeres!
Las violaron y le echaron fuego en las casas, vivas las quemaron,
le metieron balazos a nuestras mujeres. Nosotros veíamos
todo desde la ventana de la auxiliatura, los Ejércitos
tronaban las armas y tiraban bombas y cuando las tiraban dentro
de las casas, como gritaban nuestras señoras!".31
"El 6 de julio
llegó el Ejército y avisó que el día
siguiente había reunión, a las ocho de la mañana,
que llegaran hombres, mujeres y niños. Con miedo la gente
se reunió. Yo, por ser niño, entré a la
Iglesia con mi mamá, que fue donde reunieron las mujeres
... En eso dice un hombre cubierto de la cara con una gorra:
las mujeres menores de 17 años, que pasen. Pasaron, las
sacaron y las violaron".32
750.
Como se desprende,
por ejemplo, de la masacre de Chisís, el Ejército
no se limitó a eliminar físicamente a aquellos
catalogados como enemigos, sino que en una mayoría de
los casos sus efectivos ejercieron actos de extrema crueldad,
como torturas, mutilaciones, quema de personas vivas, ejecuciones
de niños mediante golpes y violación de mujeres
y niñas entre otros. En muchos casos, estos actos se
realizaban en presencia de los familiares de las víctimas
incrementando de esta manera no sólo la crueldad del
acto en sí, sino el efecto ejemplificante y disuasivo
en los espectadores.
"Muchas mujeres
fueron violadas y el Ejército agarró a unas madres
embarazadas, las degolló, les partieron el estomago y
les sacaron los bebes. A los niños de pecho y de un año
los tiraron al río y allí se ahogaron. Muchas
personas heridas o muertas cayeron al río y el río
se tiñó de rojo con la sangre de los muertos".33
"Ese día
alrededor de las 19 horas, un grupo de vecinos se encontraban
en una casa celebrando la Palabra. Los soldados entraron a la
casa y sacaron a todas las personas que allí se encontraban,
hombres, mujeres y niños. Los pusieron en fila frente
a la casa, violaron a las mujeres ante los hombres que estaban
atados de pies y manos. Posteriormente ejecutaron a ocho hombres
que allí se encontraban. A unos les dieron muerte a balazos
y a otros a machetazos".34
751.
La participación
de las PAC y comisionados militares también fue un factor
importante para generar el terror. Forzándolos a infligir
torturas, asesinar, mutilar cadáveres y arrasar comunidades,
se involucró a la población civil en las masacres,
convirtiéndoles de esta manera de víctimas en
victimarios obligados, con lo que se logró que aún
después de las masacres, el terror, la humillación
y los sentimientos de culpa propia se mantuvieran, sobre todo
en los casos en que los hechores pertenecían a la misma
comunidad que las víctimas.
"Nos hicieron
matar a nuestros hermanos, eso no podemos olvidarlo nunca, con
ese peso es que seguimos viviendo, eso es peor que nos maten
los soldados, tenemos ese doloroso recuerdo para siempre en
nuestros pensamientos".35
"Otros patrulleros
violaban a las muchachas de 15 y 16 años y los soldados
también. Empezaron a matar a las mujeres. Después
de un rato, tal vez ya mataron como a 25 mujeres...me di cuenta
que los patrulleros las obligaban de ponerse boca abajo para
estrangularles, ahorcarles... una señora no quería.
Al fin la señora levantó una piedra y le tiró
al patrullero. La señora tenía un bebe en la espalda,
de seis meses por lo menos y - el patrullero - le zampó
dos machetazos. La señora vio como la mitad del bebe
se cayó en el suelo y la mitad se quedó prendida
en el perraje.36
Ella se cayó del lado de la orilla de la quebrada. Después
le zampó otro machetazo en el cuello y se murió
la señora. La agarró de su pie y la llevó
arrastrando y la tiró en la quebrada donde estaban tirados
los demás".37
"Los que viven
en la Antena ya no los reconocemos porque ya no son como nosotros,
ya tienen las ideas que dejaron los soldados, ellos hicieron
mucho daño".38
752.
Las diferentes
tácticas que el Ejército utilizó para generar
terror demostraron que el castigo por colaborar con la insurgencia
o, simplemente, por participar en actividades de desarrollo
local o en programas de la Iglesia Católica no tenía
límites, ya que esto se consideraba un crimen que justificaba
el menosprecio absoluto de la vida y dignidad de las personas.
La criminalización sistemática de las víctimas
en el discurso disuasivo del Ejército enfatizó
que la responsabilidad de las masacres recaía en la población
o sus dirigentes, por "su delito", o bien en los guerrilleros,
por "meter ideas en sus cabezas". Y sus repetidas acciones dejaron
en evidencia que el Ejército no dudó en proceder
de igual manera en todos los casos de sospecha de algunas "actividades
subversivas". Al perpetrar estos actos calculados para inducir
el miedo extremo, el Ejército buscó impedir, a
largo plazo, que las comunidades se involucraran con grupos
insurgentes o pudieran plantearse la posibilidad de un proyecto
de cambios profundos frente a las injusticias que vivían.
Destrucción comunitaria
753.
Paralelamente
a los actos que iban dirigidos a generar terror en muchas masacres,
principalmente las de carácter indiscriminado, como se
observa en el caso de Chisís, los hechores procedían
a la destrucción de la comunidad y sus fuentes de producción
y sustento, previo saqueo y pillaje. No sólo se destruyeron
miles de viviendas, sino edificios públicos como escuelas
o clínicas, templos e iglesias y cosechas. De esta manera
el Ejército logró destruir junto con lo que se
consideraban potenciales fuentes de abastecimiento y acopio
de la insurgencia, la esperanza de la población que conseguía
huir, de regresar y rehacer sus vidas tras la masacre.
"El Ejército
nos obligó a destruir la siembra de los vecinos, porque
ellos decían con milpa los guerrilleros comen bien".39
"Este día
el dos de julio, el Ejército quemó todo el pueblo,
las casas, nuestros cultivos, animales, todo. Fue una gran tristeza
y nos dejó pobres. Los Ejércitos mataron a nuestros
pobladores".40
"Primero quemaron
la tienda de la cooperativa, después varias casas y tiendas
particulares, después las iglesias, oficinas de la junta
directiva, bodegas...robaron todas las cosas de la cooperativa".41
"Dos grupos
de soldados salen de Mónaco, uno pasa por el centro Estrellita.
En estos lugares quemaron las construcciones. En el Centro Estrellita
quemaron la escuela con mesas y sillas".42
754.
La destrucción
de la comunidad no se redujo a arrasarla materialmente, sino
que conllevó la destrucción de otros elementos
que la conforman. Se destacan las mutilaciones y profanaciones
de cadáveres de las víctimas, la prohibición
a los supervivientes de enterrar a sus familiares, la imposibilidad
de realizar las ceremonias de duelo y sepultura con los que
se habitúa a cerrar el ciclo de la vida en las comunidades
mayas. A esto hay que sumar que los supervivientes, generalmente
por miedo, no regresaron a sus hogares o lo hicieron días
después, por lo que, muy a menudo, encontraron los cuerpos
en estado de descomposición y devorados por animales.
"Se miraba
todo, los perros estaban comiendo a las gentes, salían
de la tierra, las trenzas de las mujeres, un perro llevaba en
su boca el piecito de un niño, habían zopes comiendo
los cadáveres".43
"Entonces
los fuimos a enterrar pero a puro escondido, a puro con miedo
porque dicen que el Ejército va a regresar otra vez,
porque si alguien viene a recoger a esa maldita gente entonces
ahí lo vamos a terminar su vida es que dijeron, entonces
mejor con miedo venimos, mejor con rapidez venimos a enterrarla
y ya nos fuimos....".44
755.
Asimismo, el
Ejército atacó sistemáticamente elementos
culturales, espirituales y religiosos de profundo significado
para la población. En numerosos casos se observa el desprecio
y la crueldad usada contra los ancianos de las comunidades mayas,
donde ellos cumplen un papel vital en la vida cultural y espiritual.
Por otro lado el Ejército arrasó las cosechas,
principalmente de maíz, el cual para la cosmovisión
maya tiene un profundo significado espiritual. También,
se ensañó contra los templos, las imágenes
y los lugares sagrados.
"Destrozaron
nuestros lugares sagrados , destrozaron los sitios y ofendieron
al matar a nuestros guías, a nuestro sacerdote, a nuestros
ancianos".45
"El 25 de
agosto a las 6.00 de la mañana llegó un pelotón
de soldados y empezaron a agarrar a diez ancianos [todos
sacerdotes mayas]; se los llevaron y los mataron...los patearon,
les dieron culatazos, se los llevaron desnudos, sólo
en calzoncillo, los amarraron con cadenas, se les hincharon
los brazos, rompieron las maletas, sus papeles, robaron dinero".46
Las masacres como operativos centrales de
la estrategia contrainsurgente
756.
Aunque cada masacre
tuvo características particulares, la recurrencia de
ciertas características reiteradas en durante varios
años (especialmente 1978-83) y en todas las regiones
donde se produjeron múltiples operaciones de este tipo,
es de los elementos indicativos de que éstas no respondieron
a simples excesos de unos pocos oficiales, sino que formaron
parte de una estrategia debidamente planificada y dirigida a
aniquilar físicamente a miles de personas indefensas
y a aterrorizar a los sobrevivientes. Las masacres, sin duda,
fueron el método más cruel y desproporcionado
de la guerra contrainsurgente.
757.
Las masacres,
como parte de las operaciones contrainsurgentes, fueron un medio
no sólo para aislar físicamente a la insurgencia
de la población, sino también para dejar a los
guerrilleros sin fuentes de abastecimiento y reclutamiento.
La recomendación en el plan de campaña Victoria
82 es muy reveladora en este sentido:
"Las operaciones
y nuestra conducta deben estar encaminadas a negar el acceso
de la guerrilla a la población civil, de la cual se nutre
y dentro de la cual se esconde".47
758.
En el período
en que se registró la mayoría de las masacres,
se puede observar que éstas fueron perpetradas en las
regiones donde la insurgencia había logrado asentarse,
donde estaba ampliando su base social de manera acelerada y
donde había intensificado sus actividades militares.
El Ejército consideraba que muchas comunidades en esas
regiones colaboraban con la guerrilla o eran proclives a hacerlo,
ya que el discurso de los grupos insurgentes apelaba a la condición
de pobreza extrema, la marginalización y la injusticia
que vivían las poblaciones.
759.
Frente a esta
situación, los altos mandos del Ejército decidieron
implementar masivas operaciones mortíferas contra la
población civil, para aniquilar de manera contundente
la amenaza de una insurrección y recuperar su control
sobre las comunidades. Lo hicieron aún cuando tenían
amplio conocimiento de la reducida cantidad de armas y poca
capacidad militar efectiva de la guerrilla en todas estas regiones,
así como del estado de indefensión absoluta o
relativa de las poblaciones a las que atacaron.48
760.
Ya en la primera
etapa del enfrentamiento, el Ejército había utilizado
el recurso de la masacre para desestructurar la base de apoyo
que habían organizado las primeras columnas guerrilleras.
Los primeros casos de masacres registrados por la CEH fueron
cometidos durante la segunda mitad de la década de los
sesenta en el Oriente del país, correspondiendo a las
regiones donde actuaba la insurgencia en esa época. Luego,
en el período más álgido del enfrentamiento,
las masacres se concentraron en las áreas de conflicto
del momento, es decir Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango,
Alta Verapaz y Baja Verapaz. Posteriormente, desde 1984 en adelante,
se observa que las masacres se dirigieron especialmente contra
la población desplazada fuera de control del Ejército,
como fue el caso de las CPR, quienes fueron consideradas por
aquel como base social de la guerrilla.
761.
En los casos
de masacres del período de los sesenta, se observan algunos
de los elementos que, más adelante, en los años
ochenta y en las comunidades mayas del altiplano central y noroccidental,
así como en las tierras cálidas de la frontera
agrícola del norte del país, llegaron a ser característicos
de las acciones cotidianas de la tropa estatal. Todas las masacres
registradas por la CEH en los años sesenta eran selectivas
en el sentido explicado en la introducción. La extrema
crueldad y el terror que también las marcaron se ven
claramente reflejados en los siguientes testimonios presentados
a la CEH:
"Durante la operación
en Río Hondo, Zacapa, los soldados capturaron entre cuarenta
y sesenta hombres y los trasladaron hasta el campamento El Roblar,
situado entre La Palma y Chanchán. Los detenidos permanecieron
de veinte a treinta días en el lugar. Sus familiares
no tuvieron posibilidades de visitarlos o llevarles alimentos
y vestuario. Por las noches escuchaban los gritos de los detenidos
que provenían desde dentro del campamento. Una mañana
del mes de noviembre de 1966, los detenidos fueron sacados del
campamento El Roblar; llevaban los pies atados y en sus brazos
cargaban tambos de gasolina. Fueron obligados a caminar aproximadamente
tres kilómetros en dirección de la sierra, subieron
al cerro Chanchán. Los soldados los rociaron con la gasolina
que los propios detenidos cargaron durante la caminata, los
pusieron frente a ellos y comenzaron a lanzarles bolas de papel
prendidas con fuego. Todos los detenidos fueron quemados vivos".
"Los ejecutados
eran en su mayoría hombres entre 25 y 40 años,
con o sin filiación política y todos habitantes
del municipio de Río Hondo, departamento de Zacapa. Los
cuerpos quedaron calcinados. Algunos familiares pudieron reconocer
algunos cuerpos y enterrarlos, no obstante, la mayoría
de los cuerpos quedaron allí, el terror se apoderó
de Río Hondo y la población no se acercó
nunca más al lugar de los hechos".49
762.
Los mismos elementos,
incluso más refinados, se repiten en las masacres entre
1978 y 1983, cuando éstas se convirtieron en operaciones
comunes y generalizadas en los departamentos de Quiché,
Huehuetenango, Chimaltenango, Baja y Alta Verapaz. Es allí
donde se reportan las más elevadas cantidades de víctimas,
así como de población desplazada, sobreviviente
de las masacres y la destrucción casi total del entorno
inmediato de las comunidades afectadas.
763.
En Huehuetenango,
un sobreviviente contó como algunos habían visto
todos los cadáveres tirados en la orilla del camino luego
del paso del Ejército. Según dijeron, todo era
muy feo, los cuerpos ya casi descomponiéndose, despidiendo
un olor horrible y expuestos a los animales y al tiempo:
"No respetaban
nuestras vidas...a todas estas personas las dejaron en el lugar
donde los habían matado, expuesto al aire libre. Nadie
se atrevía a enterrarlo. El peor fue cuando los soldados
entraron en Cananá para matar toda la pobre gente allí.
Antes de llegar en esta aldea, ya empezaron a matar todas las
personas que encontraron entre el camino de Xoxlac y Cananá,
mas que todo comerciantes y gentes que venían para el
día de plaza en Xoxlac. Un caso bien triste fue el de
una señora que estaba de camino con su nena. Los soldados
violaron, mataron y decapitaron también una mujer que
cargaba su nena. Pero esa nena no la mataron. Cuando pasaron
unos negociantes de Nucá, encontraron el bebe vivo en
el pecho de la madre muerta; la nena no había muerto
todavía y mientras lloraba, trataba de mamar el pecho
de la mama".50
"Allí
no quedó nada, ni animales, ni maíz ni nada. Los
soldados eran más o menos treinta; llegaron a pie, unos
cuantos de la aldea lograron escapar y se van a la montaña,
a los que quedan los queman, hay muchos niños muertos.
En la semana llegan noticias que dicen que los soldados van
a terminar toda la aldea, por eso la gente huye".51
"Los soldados
llegaron y encontraron a los campesinos que estaban trabajando
en El Pelillo, los torturaron y los mataron, los dejaron tirados
en el ojo de agua, cubiertos con piedras. Tres de ellos tenían
heridas posiblemente de machete, uno estaba estrangulado, uno
tenía una horqueta en el cuello y estaba amarrado con
un lazo. Otro tenía las manos hacia atrás y un
lazo en el cuello y el último tenía amarrado los
pies y tenía arrancado el brazo derecho. Tres de los
campesinos tenían partes del cuerpo arrancadas y los
otros tenían golpes y destrozos en la cara; les habían
quitado los dientes".52
764.
Desde 1984 en
adelante, el Ejército siguió recurriendo, pero
a menor escala a las masacres como parte de su repertorio operativo.
La mayor parte iban dirigidas contra la población desplazada,
especialmente en contra de las CPR. Por estar ellas fuera del
control del Ejército, fueron consideradas como simpatizantes
de la guerrilla. En la lógica contrainsurgente del Ejército,
fueron tratadas, como objetivos militares, a pesar de su carácter
civil y de su indefensión.
Las masacres selectivas
765.
En muchos de
los testimonios recogidos por la CEH de masacres cometidas por
agentes del Estado, se destaca la selección de las víctimas
con antelación a su ejecución. Partiendo de esta
base, el concepto de masacre selectiva, para la CEH, incluye
todas aquellas operaciones militares o demás actos de
violencia que implicaron la muerte de cinco o más personas
previamente escogidas, ya fuera por motivos políticos,
militares, económicos o de otra índole.
766.
Las masacres
selectivas generalmente buscaban golpear específicamente
a aquellos individuos que, en mayor o menor medida, habían
sido definidos como parte del "enemigo interno", por razón
de sus actividades, fueran éstas de carácter político,
social, religioso o cultural. La mayoría de las víctimas
eran hombres y muchos tenían vínculos con alguna
organización reivindicativa, de promoción social
o cultural, o de la Iglesia Católica. Casi siempre las
víctimas fueron acusadas de pertenecer a alguna organización
"subversiva", aún cuando la denuncia fuera totalmente
arbitraria, justificando de esa manera su ejecución.
"Se reunían
en las tardes para hablar del trabajo mal pagado en la Costa,
de la injusticia que los ricos hacen con nosotros, los jóvenes
se organizaban en el CUC para luchar contra los salarios bajos.
Por eso es que muchos aparecían en las listas acusados
de guerrilleros (...) Nosotros todavía no sabemos cuál
era su delito, solamente querían que nuestras familias
vivieran mejor y por eso los mataron".53
"Tenemos idea
de que nos masacraron y querían acabarnos no sólo
por la guerrilla, también porque nosotros empezamos a
mejorar nuestras vidas, a tener conciencia más clara
de la opresión que sufrimos de los ladinos y fueron los
ladinos que fueron a denunciarnos".54
767.
En los casos
de masacres selectivas documentadas por la CEH, se distinguieron
por lo menos tres modalidades diferentes. En primer lugar, se
utilizó "señaladores", personas con el rostro
cubierto, que podían ser indistintamente guerrilleros
capturados o habitantes de la misma comunidad o alguna aledaña,
capturados con anterioridad. En la mayoría de los casos,
ellos fueron forzados a delatar a otros después de las
torturas. Asimismo, podían ser confidenciales o comisionados
militares o, en algunos casos, agentes de inteligencia. El criterio
de juicio de este delator fue a menudo arbitrario; muchas personas
fueron condenadas debido a rencillas o rencores personales con
el delator, o por intereses económicos. Por otro lado,
tras las torturas sufridas, la víctima, generalmente,
decía lo que sus verdugos querían oír,
lo cual no significaba que los delatados fueran culpables de
las acusaciones.
768.
El caso de una masacre en Chipiacul, Patzún,
Chimaltenango en 1982 ilustra lo anterior:
"El Ejército
llegó e hizo formar a los hombres. Llevaron a una mujer
prisionera de la vecina aldea de Xejolón quien fue obligada
a señalar a algunos de ellos. Estuvo envuelta en una
capa y con su gipil enrollado y medio escondido en la cadera.
Fueron señalados once varones y una mujer. Fueron torturados
durante unas dos horas. Les quebraron las piernas, quemaron
las lenguas, les colgaron, les amarraron el cuello con lazos.
Se pararon encima de ellos y les sacaron los dientes a culatazos.
Fueron asesinados, degollados algunos y fusilados otros".55
769.
Al 18 de agosto de 1982 en Chichicastenango,
Quiché, el Ejército capturó a un hombre,
acusándole de pertenecer al EGP y lo llevaron a la garita
de las PAC:
"Lo torturaron
mucho, también con la bolsa de hule en la cabeza (...)
no aguantó la tortura y empezó a decir muchos
nombres, puras mentiras, decía por decir (...) Hasta
dio el nombre de una muchacha que nunca estuvo ni en el CUC,
mucho menos en el EGP. [A estás víctimas],
los torturaron y los llevaron a un terreno (...) y ahí
los ejecutaron con un disparo y los enterraron clandestinamente".56
770.
El hecho de que
el delator tuviera su rostro cubierto, favorecía la arbitrariedad,
ya que le otorgaba un poder indiscriminado y absoluto, de vida
y muerte, sin que se le pudiera responsabilizar posteriormente.
Para las personas que estaban siendo acusadas, así como
para sus familiares y vecinos, en muchos casos este proceso
duraba horas incluso días, no saber quién era
el acusador, qué podía saber de la vida de uno
o qué problemas personales podía tener con los
presentes fue otro elemento de terror. Hubo casos, también,
en que la población se dio cuenta de la identidad del
delator, a pesar de tener la cara tapada. En los casos de prisioneros
utilizados como delatores, estos casi siempre fueron ejecutados
por los hechores, una vez considerada cumplida su misión
de señalar a los supuestos "subversivos".
771.
En el testimonio de una masacre en la aldea
K'om, Jacaltenango, Huehuetenango, se puede apreciar cómo
la inquietud en la comunidad acerca de la identidad de su delator
no terminó hasta la muerte de éste:
"Llegaron a la aldea entre 40 y 50 soldados
uniformados que procedían de la cabecera municipal de Concepción
Huista. Los soldados llevaban al frente a un hombre encapuchado
con todas las características físicas de Francisco,
un vecino del lugar".
"Venía con una capa larga y con
la cara tapada, era del alto de Francisco, por eso siempre creímos
que él era el encapuchado".
"Los soldados
reunieron a toda la población en el centro de la aldea
y pusieron al encapuchado frente a ella para que señalara,
según las órdenes del oficial, a los vecinos que
estuvieran comprometidos con la guerrilla. El encapuchado observó
a todos los hombres y empezó a señalar a las víctimas.
Cada uno de los detenidos era llevado adentro de las aulas de
la escuela donde fueron torturados y ejecutados. Al regresar
a la cabecera municipal de Concepción los soldados ejecutaron
al encapuchado. Se descubrió que efectivamente se trataba
de Francisco".57
772.
Otra modalidad
consistió en el uso de listas previamente elaboradas
con los nombres de los supuestos colaboradores o miembros de
la guerrilla. Muchas veces eran los comisionados militares quienes
elaboraban estas listas con los nombres de personas que ellos
consideraban como subversivos. A veces los listados se hicieron
sólo en respuesta a la presión y amenaza de los
oficiales y para demostrar su fidelidad al Ejército,
incluso en casos que los entregados no tenían nada que
ver con la insurgencia. El dilema era de vida o muerte: o entregaban
o eran acusados ellos mismos. Al mismo tiempo, el uso de listas
fue otro factor que facilitó la arbitrariedad, ya que
cualquier persona podía llegar al destacamento y entregar
una lista de "guerrilleros" y deshacerse de esta manera de algún
enemigo personal.
"Por la lengua
de nosotros mismos el Ejército actuaba. Era muy sucio
porque entre nosotros mismos nos matábamos. Como que
siempre había envidias y odios entre vecinos, eso se
aprovecharon y por eso la gente se moría".58
"El destacamento
entregó a los patrulleros del lugar listados con nombres
de personas que buscaban. En caso de resistencia a colaborar,
los soldados mataron a los patrulleros. Hicieron también
limpieza en las filas de las PAC porque miembros del CUC estaban
inscritos como patrulleros".59
773.
Una vez entregadas
las listas al destacamento, o elaboradas por agentes de la G-2,
se procedía a montar un operativo militar en la comunidad.
Se solía reunir a la gente, especialmente a los hombres,
de día. Ya reunidos, generalmente un soldado solicitaba
la cédula a los hombres cuyos nombres estaban en la lista.
Si constaba su nombre en la lista, era capturado; si no, solían
dejar a la persona en libertad. A las personas que aparecían
en la lista, las mataban allí mismo en la comunidad,
o muchas veces se llevaba el grupo de acusados a otro lugar,
para ejecutarlos o para desaparecerlos. El anonimato de las
listas producía en la población el mismo efecto
aterrorizante que el uso de encapuchados.
774.
En un caso en el Ixcán, el testigo contó,
sobre un puesto de registro:
"Antes de
llegar a su destino, se encontraron con soldados que estaban
registrando a la gente. Los soldados leyeron nombres de una
lista. Les dijeron si su nombre aparecía en la lista,
lo vamos a matar. Los soldados se llevaron aproximadamente diez
personas a una casa en la Zona Militar. Mataron a las personas
con cuchillos y armas de fuego, tiraban los cadáveres
al Río Copón".60
775.
En otro caso, en Huehuetenango, se explicó
el proceso así:
"Lo que pasa
es que en la aldea hubo un delator y él por gusto o tal
vez envidia denunció a las personas. Había entregado
una lista con nombres al Ejército. En esta lista apareció
también el nombre de mi esposo. Mi esposo era del comité
de la cooperativa y tal vez colaboraba de vez en cuando con
la guerrilla dando un dinerito o algo de comida, pero aparte
de eso no tenía delito. Sin embargo era el delator quien
vino con los soldados para enseñar la casa. Esta noche
sacaron a 30 hombres y los encerraron en una casa. Allí
los amarraron los pies y las manos como si fueran ganados...Así
se quedaron durante cuatro días... Yo vi que los tenían
amarrados puro forma de pelota y que los estaban golpeando duro
con sus armas, con lazos y puntapiés. Sangraron bastante
y tenían las caras hinchadas... A los 4 días los
sacaron y los llevaron descalzos con los pies y los manos amarrados
a una cueva... y allá los dispararon y luego echaron
bombas para asegurar que ninguno sobrevivió".61
776.
En la tercera
modalidad los hechores centraban las acciones contra dirigentes
o miembros de organizaciones sociales durante el desarrollo
de alguna actividad o cuando habían sido identificados
previamente. En es