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Capitulo II
Las Violaciones de los Derechos Humanos y Los Hechos de Violencia

Volumen 1
Estrategia y Mecanismos de las Partes

Volumen 2
Violaciones de los Derechos Humanos

Volumen 3
Violaciones de los Derechos Humanos

Volumen 4
Los Hechos de Violencia

Capitulo II: Volumen 3

 

LAS MASACRES: LA VIOLENCIA COLECTIVA CONTRA LA POBLACION INDEFENSA

 

Introducción

703.

     La gran cantidad de operaciones militares en las que se perpetraron matanzas contra la población indefensa, que el lenguaje popular denominó masacres, es uno de los fenómenos más característicos del enfrentamiento armado en Guatemala, especialmente durante el período que va de junio de 1981 a diciembre de 1982. Estos 18 meses concentraron el 64% de todas las masacres documentadas por la CEH, así como el 76% de las ejecuciones arbitrarias perpetradas durante masacres. Fueron los meses más teñidos de muerte, destrucción y dolor en la historia contemporánea del país.

704.

     En la mayoría de los casos, las masacres no se limitaron a la eliminación masiva de individuos, sino fueron cometidas mediante acciones de barbarie de tal magnitud que, en una primera lectura, hasta podrían provocar cierta incredulidad. Sin embargo, las imágenes, todavía vivas en los testigos, de cuerpos degollados, cadáveres mutilados, mujeres embarazadas con sus vientres abiertos a bayoneta o machete, cuerpos "sembrados" en estacas, "olor a carne quemada" de las personas abrasadas vivas y perros devorando los cadáveres abandonados que no se pudieron enterrar, corresponden a lo realmente acaecido. La reiteración de los hechos en decenas de comunidades, contados por miles de personas que dieron sus testimonios en forma individual o colectiva y recogidas en otras fuentes otras fuentes plenamente confiables registradas por la CEH, los hace innegables. Asimismo, las exhumaciones realizadas en casos de masacres han aportado elementos de prueba material sobre el grado de sevicia con que se realizaron.

705.

     En muchos casos, las masacres incluyeron acciones de pillaje de los bienes de las víctimas o la destrucción de sus casas, cultivos, animales, ollas, piedras de moler, ropa y todo lo que tenían para su supervivencia material, en operaciones que se han denominado, "tierra arrasada". De esta manera, la vida se rompió para decenas de miles de personas que habitaron los cinco departamentos donde más se concentraron estas operaciones militares. Las huellas físicas, pero especialmente las psíquicas, están aún presentes en las comunidades.

706.

     La exposición de este análisis de las masacres, que es resultado de la investigación de casos concretos, empieza con una precisión de las definiciones y conceptos utilizados; sigue un breve análisis estadístico, para revelar las dimensiones del fenómeno y su ubicación en el tiempo y el espacio. Luego, se analizan algunas características más comunes de las masacres, para entender tanto su complejidad y estructura como operaciones militares, así como sus objetivos. Por último, se hace un análisis más detallado de las masacres en las áreas de operación del Ejército, durante el período de junio de 1981 a diciembre 1982. En general este análisis se concentra en las masacres perpetradas durante la etapa más álgida del enfrentamiento armado, es decir de 1978 a 1983.

Definiciones y conceptos

 

Las masacres

707.

     La CEH ha utilizado, para referirse a las violaciones de derechos humanos, conceptos propiamente jurídicos, como ejecuciones arbitrarias, tortura, detención arbitraria, etc. Sin embargo, puesto que el esclarecimiento histórico que está llamada a hacer quedaría trunco si no se analizara en su integridad este fenómeno propio del enfrentamiento armado en Guatemala, cuyo "núcleo duro" consiste en ejecuciones arbitrarias de varias personas, ha decidido hacer suyo el término "masacre", que no corresponde a un concepto jurídico sino a la adecuada denominación que el pueblo de Guatemala ha asignado a estas matanzas crueles contra grupos de personas indefensas, cometida por cualquiera de las partes en el enfrentamiento armado. (Las masacres cometidas por las diferentes organizaciones guerrilleras aparecen en el apartado sobre hechos de violencia en este mismo capítulo).

708.

     El eje de una masacre es, como se ha adelantado, la ocurrencia de varias ejecuciones arbitrarias. Si estas no se perpetran, no hay masacre. No obstante, lo que caracteriza a la mayoría de las masacres, además de las ejecuciones, es una acumulación de graves violaciones de derechos humanos, como torturas, tratos crueles, desapariciones forzadas y violaciones sexuales, y también hechos aberrantes, tales como la mutilación de cadáveres, y la destrucción de bienes de personas, comunitarios y destinados al culto. Es este conjunto de hechos, que preceden, acompañan o siguen a las ejecuciones, el que otorga significación histórica a las masacres, como fenómeno explicativo de lo ocurrido en Guatemala.

709.

La CEH ha definido una masacre como la ejecución arbitraria de más de cinco personas, realizada en un mismo lugar y como parte de un mismo operativo, cuando las víctimas se encontraban en un estado de indefensión absoluta o relativa.

710.

     En esta definición, el concepto de "en un mismo lugar" puede referirse a espacios físicos de diversa índole. Este espacio puede ser una casa, un barrio, un cantón, finca o aldea e, incluso, aldeas colindantes. En este último caso, la calidad de "un mismo lugar" se aplica a un área más amplia que una aldea, cuando las circunstancias documentadas de las ejecuciones arbitrarias y otras violaciones demuestran que éstas se produjeron como parte de un sólo operativo militar.1 

711.

     La expresión "como parte de un mismo operativo" alude, en primer lugar, a un elemento intelectual, es decir la planificación de la acción. Desde luego, significa que los hechos deben haberse realizado en el curso de un plan de acción continuo que persiguió un objetivo común, aunque dichas ejecuciones y otras violaciones hayan ocurrido, una con respecto a otra, en espacios distintos (por ejemplo, en una casa, en el mercado, etc., o algunas en una aldea y otras en el camino que conduce a la misma). En segundo término, debe haber existido una continuidad en el tiempo, de tal suerte que, aunque las violaciones no se hayan perpetrado en forma simultánea, el tiempo que medie entre una y otra confirme que fueron parte de un mismo operativo.

712.

     El "estado de indefensión" puede ser absoluto o relativo. La indefensión absoluta es aquella situación en que las víctimas se encontraban sin medio de defensa alguno, desarmadas, o en la imposibilidad total de reaccionar frente a la acción ejercida en su contra. En cambio, se configura la indefensión relativa cuando existía evidente desproporción, en calidad o cantidad, entre los medios de ataque de los agresores y los medios de defensa de las víctimas. Por ejemplo, cuando los primeros contaban con armas de fuego y las segundas con machetes o piedras.

713.

     Un aspecto que conviene adelantar es la calidad de las víctimas de las masacres, por cuanto en una proporción importante se trata de sujetos que en sistema universal y regional gozan de una especial protección, esto es, población civil, indefensa, niños, mujeres y población indígena. Por lo anterior y conforme al marco jurídico general de la CEH, son aplicables a las masacres las normas contenidas en el Derecho Internacional de los derechos humanos, en el Derecho Internacional Humanitario -artículo 3 común- y en el derecho constitucional interno.

714.

En el marco del Derecho Internacional Humanitario, el artículo 3 común de los Convenios de Ginebra de 1949 obliga a cada una de las Partes en conflicto a aplicar normas mínimas respecto de las personas que no participan directamente en las hostilidades -población civil-, de miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y de las personas puestas fuera de combate, y prohibe en cualquier tiempo y lugar " los atentados contra la vida, la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios".

715.

Durante su trabajo de campo, la CEH recibió testimonios que le permitieron documentar 626 masacres cometidas por las fuerzas del Estado, principalmente el Ejército, apoyado en muchos casos por estructuras paramilitares tales como las PAC y los comisionados militares (Véase mapa nacional de las masacres).

716.

     La CEH ha centrado el análisis de las masacres en su relación con la estrategia y los planes militares, analizando sus características, frecuencia, fechas y ubicación geográfica en relación con las estrategias y los planes de campaña del Ejército.2 

717.

     Mediante el análisis de los casos se identificaron tres patrones de masacres que fueron reiterados: las masacres selectivas, las masacres indiscriminadas sobre población residente y las masacres indiscriminadas sobre población desplazada. No todos los casos de masacres presentados a la CEH corresponden a uno de estos patrones; tampoco se intentó establecer una tipología que incluyera todas las masacres. Más bien, la utilización de estas categorías de análisis responde a su utilidad para profundizar en la investigación sobre el eventual carácter sistemático y planificado de estas operaciones de violencia y destrucción colectiva.

 

Las masacres selectivas

718.

     La masacre selectiva invariablemente incluye, como patrón propio, algún elemento claro de selección de las víctimas, individualmente consideradas. Entre estos elementos utilizados por los victimarios se distinguen: los listados de nombres llevado por los hechores; el empleo de un "señalador", una persona generalmente encapuchada que identificaba ante los victimarios a los supuestos guerrilleros o sus colaboradores; la ejecución arbitraria de determinados miembros de una o ciertas familias; o la ejecución arbitraria de determinados miembros de un grupo, como cooperativistas, rezadores, catequistas. Es importante notar que en muchos de estos casos el "señalador" había sido capturado previamente y luego torturado para lograr su colaboración en este tipo de operaciones.

719.

Así ocurrió, por ejemplo, en San Mateo Ixtatán, Huehuetenango en julio de 1982, en medio de la campaña militar más intensa en esa región:

     "En aquel día los soldados llegaron llevando a un guerrillero enmascarado y amarrado. Tenía como una gorra sobre su rostro... reunieron a las mujeres en un lugar, y los hombres en otro. A ellos los pusieron en cinco filas, luego el guerrillero pasó cinco veces entre los hombres ... diciendo 'aquél sí, aquél no'... Este guerrillero caminaba como un loco. No podía caminar bien y apenas logró sostenerse a pie. Vimos una parte de su cara que era hinchada y tenía moretones, tal vez lo habían pegado. Creo que ya había perdido el control y sólo imaginaba quienes entre nosotros eran guerrilleros... Después de haber señalado 37 o 38 hombres el Ejército nos obligó a afilar palos igual que los palos que usamos para sembrar maíz. Nos preguntó el teniente, '¨Saben como matar a la gente?' ... Nos enseño como matar, era como sembrar milpa, sólo en el cuello de las gentes en vez de en la tierra. Nos dijo el teniente, 'Ustedes saben como manejar machetes', y nos obligó a machetear nuestros hermanos. A unos les quitamos la cabeza, a otros los brazos. Unos aguantaron mucho y sufrieron mucho el dolor. Al fin unos quedaron puros trozos, otros no murieron. '¨Porqué no murió éste?', dijo el teniente. '¨Saben ustedes como manejar esta arma?', y luego él disparó a los que no habían muertos todavía. La verdad es que no sabíamos manejar armas. Luego obligaron a los hombres de hacer un hoyo grande para echar los cuerpos. Los cadáveres todavía se encuentran allí".3 

720.

     Los casos de masacre selectiva revisten un particular interés para la CEH, en la medida que en ellos se observa con mayor nitidez el trabajo previo de inteligencia, la planificación y la intencionalidad en las operaciones. La inclusión de una determinada masacre dentro de esta categoría implica haber constatado que en el hecho investigado hubo selectividad de las víctimas, acertada o no en su aplicación.

Las masacres indiscriminadas sobre población residente

721.

     La masacre indiscriminada sobre población residente incluye, como patrón propio, que no existió ningún elemento de selección individual de las víctimas. Estas todavía residían en sus comunidades o bien se encontraban en sus actividades cotidianas (trabajando en sus milpas, caminando de un lugar a otro, o comprando en el mercado del pueblo). Son los casos en que las fuerzas estatales simplemente mataron a quiénes encontraron en sus casas, en el camino o sus lugares de trabajo, muchas veces después de haber cercado el lugar.

722.

Un ejemplo de este patrón se produjo en la hacienda San José del Río Negro, Cobán, Alta Verapaz.

     "Los soldados habían ingresado a la comunidad desde el día 20 de octubre de 1982 y realizaron la masacre el día 22. Mataron a todos los que se encontraban en el lugar, salvo una persona que logró huir y es el único sobreviviente. Antes de iniciar las ejecuciones, las mujeres fueron separadas de los hombres y violadas sexualmente. A todos se les negó el alimento durante dos días. El día de la masacre los hombres fueron levantados y obligados por miembros de la tropa a cavar una zanja. Una vez finalizada la tarea, todos los miembros de la comunidad fueron forzados a hacer una fila alrededor de la zanja, y a cada uno le preguntaron dónde estaban los comunistas y los guerrilleros. En la medida que no respondían, un teniente daba la orden de asesinar a machete a cada una de las víctimas, incluidos los niños. Luego de que los cuerpos caían en la zanja, el teniente ordenaba rematarlos con ráfagas de ametralladora. Después la tropa saqueó las casas, para luego quemarlas y comerse a los animales domésticos que quedaban. Antes de abandonar el lugar machetearon la milpa y los frijoles y le prendieron fuego".4 

723.

Se incluye entre las masacres indiscriminadas los casos en los cuales los victimarios llegaron a buscar a ciertos individuos y, al no encontrarlos, ejecutaron a quiénes estaban presentes en el lugar.

724.

     Este tipo de masacre adquiere una especial relevancia, porque demuestra la predeterminación estatal de grupos de personas como objetivo de operaciones criminales; las personas se convirtieron en blancos simplemente por pertenecer a un grupo identificado como enemigo, independientemente de las características particulares de cada individuo del grupo. En este sentido, la existencia de este patrón constituye un antecedente de las conclusiones sobre la existencia de actos genocidas, contenidas en el apartado respectivo del presente capítulo.

Las masacres indiscriminadas sobre población desplazada

725.

     La masacre indiscriminada sobre población desplazada incluye, como patrón propio, que las víctimas fueron personas que huían de las acciones represivas en sus comunidades, sin que existiera ningún elemento de selección individual. Son las masacres de personas que habían dejado sus lugares de residencia, buscando refugio en las montañas, barrancos o bosques, o habían iniciado la huida hacia México. Las operaciones militares perpetradas sobre estas colectividades revistan especial interés para la CEH porque demuestran la intención de aniquilar a la población, a sabiendas que ya no contaba con los medios materiales para su propia sobrevivencia, ni mucho menos para colaborar con la insurgencia, si es que lo habían hecho antes. De manera similar al patrón anterior, proporciona elementos de convicción para establecer la comisión de actos genocidas.

726.

Un ejemplo de este patrón ocurrió en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz en 1982, cuando después de haber sufrido acciones represivas en su contra, la comunidad se encontró frente a la disyuntiva de quedarse o huir:

     "A estas alturas era de tomar una decisión, ya que si nos quedábamos en la casa, de todos modos se moría a manos de los soldados. Fue por eso que salimos a escondernos dentro de las montañas... En una ocasión el Ejército y las patrullas nos acorralaron... nos atacaron por todos lados. El objetivo era acabar con nosotros, matarnos... Comenzó una fuerte persecución... Durante la persecución... cayeron 17 compañeros en manos del Ejército, entre hombres, mujeres y niños".5

La destrucción comunitaria

727.

     Independientemente del patrón de las acciones, en un importante porcentaje de masacres registradas por la CEH, se presentaron elementos adicionales que indican la finalidad de eliminar las bases de subsistencia de la comunidades, provocar su desarticulación o destrucción, así como desintegrar sus organizaciones y demás mecanismos de acción colectiva. Los elementos más importantes en este sentido fueron: la destrucción física de las comunidades, de las casas, cultivos y animales, así como de los centros de oración, las escuelas, los salones comunales y demás edificios comunitarios; la utilización y profanación de las iglesias como centros de tortura y de las ejecuciones; la destrucción de elementos materiales como el maíz y las piedras de moler que a la vez conllevan un fuerte sentido simbólico para la cultura; y el involucramiento obligado de miembros de las mismas comunidades u otras vecinas, generalmente mediante las PAC o los comisionados militares, en estas acciones. En las comunidades mayas esta dimensión colectiva de la destrucción conlleva un indudable elemento de desestructuración cultural.

Las masacres en cifras

728.

     La CEH registró un total de 626 casos de masacres atribuibles al Ejército de Guatemala, fuerzas de seguridad, o estructuras paramilitares como las PAC y los comisionados militares, en todo el período del mandato, incluyendo cinco sobre población refugiada en territorio mexicano en 1982 y 1983. En estas acciones se cometieron el 69% de todas las ejecuciones arbitrarias documentadas por la CEH, así como el 41% de las violaciones sexuales y el 45% de tortura. Claramente, las masacres fueron la expresión más concentrada de la fuerza represiva del Estado.

729.

      En el 63% de las masacres documentadas por la CEH, el Ejército actuó sólo, mientras en otro 27% se hizo acompañar en sus operaciones por miembros de las PAC o comisionados militares. Un 3% de las masacres fueron atribuibles a miembros de las PAC y un 1% a los comisionados militares, actuando éstos sin la presencia inmediata del Ejército.

Gráfica 1.

730.

     Las masacres de los primeros 15 años del enfrentamiento armado se realizaron principalmente en contra de la población campesina y ladina del Oriente del país, en los departamentos donde se habían asentado las primeras columnas guerrilleras. En contraste, durante el período mas álgido (1978-1984), respondiendo a los planes contrainsurgentes, estas operaciones militares se concentraron principalmente sobre las comunidades mayas de cinco departamentos del Altiplano.

DEPARTAMENTO 1962-70 1970-78 1978-85 1985-96 TOTAL
Chiquimula 4 1 3   8
Zacapa 1       1
Izabal 1   1   2
Quetzaltenango 1   4   5
San Marcos   1 14   15
Alta Verapaz   1 53 1 55
Quiché     318 6 327
Huehuetenango     83   83
Chimaltenango     62 1 63
Baja Verapaz     26   26
Sololá     12 2 14
Petén     12   12
Guatemala     3   3
Escuintla     2   2
Suchitepéquez     2   2
Retalhuleu       1 1
Sin identificar     1   1
México     5   5
TOTAL 7 3 601 11 626
           

731.

     Del total de masacres, el 95% (595 casos) fueron perpetradas entre 1978 y 1984. En este período, un 90% de las masacres registradas por la CEH ocurrieron en Quiché (52%), Huehuetenango (14%), Chimaltenango (10%), Alta Verapaz (9%) y Baja Verapaz (4%) y en ellas murió el 97% de todas las víctimas de ejecuciones arbitrarias perpetradas en masacres durante todo el período del enfrentamiento armado.

Gráfica 2

732.

     De esta manera, los muertos se concentraron en la población maya, siendo los k'iche' los más afectados, habiendo sufrido el 25% de las ejecuciones arbitrarias en masacres, seguidos por los kaqchikel (14%), los ixil (13%), los q'eqchi'e (11%), los achi (8%), los mam (6%) y los chuj (5%). Un 7% de las víctimas ejecutadas en masacres eran ladinos. Estas cifras con respecto a las víctimas ixil, achi y chuj son especialmente llamativas ya que son mucho mayores que los porcentajes de estos grupos en la población nacional.

Gráfica 3

733.

     El 54% de los casos presenta hechos de extrema crueldad en la comisión de las masacres; de éstos, el Ejército de Guatemala participó en un 97%, ya sea actuando sólo o haciéndose acompañar por miembros de las PAC o comisionados militares. Asimismo, el 27% de las masacres registradas fueron acompañadas por acciones de destrucción física de bienes materiales particulares o comunitarios; la participación del Ejército en estos caso alcanzó el 98%.

Las masacres: de la violencia a la barbarie

734.

     Las cifras revelan la magnitud del fenómeno de las masacres como parte de las operaciones militares del Ejército para acabar con el enemigo interno. En la aplicación de la estrategia contrainsurgente, cientos de comunidades fueron arrasadas en diferentes regiones del país a lo largo del enfrentamiento armado. Los métodos utilizados durante estas ejecuciones colectivas demuestran el nivel de crueldad con que los hechores se ensañaron contra las víctimas, todas ellas población civil indefensa y desarmada.

735.

     El impacto de las masacres no se entiende observando únicamente las cifras, sino requiere también un análisis cualitativo de esta violencia despiadada, que revelan tanto la lógica de las estrategias y las tácticas militares como el horror que implicaban para las poblaciones víctimas. La masacre de Chisís, San Juan Cotzal, departamento de Quiché, el 13 de febrero de 1982, recoge un gran número de características que, según ha constatado la CEH, se repite en la mayoría de las masacres estudiadas.

736.

     La aldea de Chisís se encuentra en la región ixil, lugar caracterizado por su extrema pobreza, un tradicional abandono por parte de las instituciones nacionales y una fuerte concentración de la tierra. Aunado a esto, predomina en la región un fuerte racismo que condiciona las relaciones socioeconómicas, siendo los dueños de las grandes fincas ladinos, mientras que los microparcelarios son de origen ixil. En esta región, desde mediados de los años setenta, el EGP comenzó a desarrollar su trabajo organizativo. Luego de un ataque de este grupo guerrillero al destacamento militar de San Juan Cotzal del 19 de enero de 1982, un grupo de soldados llegó y convocó a una reunión de los líderes de la comunidad. Llegaron con una lista con los nombres de los supuestos colaboradores de la guerrilla. Capturaron a cuatro hombres cuyos nombres aparecían en la lista y posteriormente los desaparecieron. Asimismo, este día obligaron a los hombres de la comunidad a formar las PAC. El 11 de febrero de 1982, la guerrilla atacó un helicóptero que sobrevolaba cerca de la aldea Chisís. De nuevo la respuesta no se hizo esperar y dos días después, el 13 de febrero, el Ejército acompañado de patrulleros civiles de San Juan Cotzal irrumpió en la comunidad masacrando alrededor de doscientas personas. A continuación los hechos de esta masacre son narrados por un grupo de testigos ante la CEH, sobrevivientes de esta operación.

      "Cuando el Ejército entró en esta aldea de Chisís vino de Santa Avelina o viene otros grupos de Tzitnay o viene otro grupo por parte de Secal, una aldea allí, tres grupos... como a las cinco de la mañana... entraron los soldados sin ruido, sin bulla cuando entró aquí en nuestra aldea".

      "Muchas gentes salieron de madrugada, fueron a comprar al mercado. Entonces cuando encontraron los soldados aquí abajo, entonces los soldados dicen vayan a regresar mujeres y hombres, regresen en sus casas muchá porque ya va llegando nosotros, vamos a platicar, entonces poco a poco y regresen muchá a sus casas así. Entonces la confianza, mucho gusto dijeron, entonces se regresaron en sus casas con confianza."

"Muchos grupos de soldados, ocuparon nuestra aldea, ocuparon como cerco, pusieron cerco y entonces toda la gente tiene confianza porque ya está organizada de parte de los soldados, ninguno va a salir de nuestras casas porque ya tienen buena confianza".

      "La gente ya estaba bien organizada con los soldados, ya estaban armadas las patrullas, entonces cuando vienen los soldados toda la gente ya estaban con confianza, vienen los soldados y les dicen: ¨Qué tal? Buenos días, buenos días, entren en su casa".

"No juntaron a la gente, sino que fueron casa por casa, poco a poco venían, caminando como si fuera fuego".

"Mi marido se quemó en mi casa, vino los soldados y las patrullas, vino a matar mi marido, se quemaron en mi casa todo, hasta mis piedras de moler, mis machetes, mis ropas, todos se quemaron."

      "A su mujer Juana, primero la violaron delante de su sobrina y después la amarraron dentro de la casa delante de todos los hijos... después le prendieron fuego a la casa. Cuando quemaron la casa estaban adentro las personas vivas y amarradas. Así fue con toda la gente que se encontraba en sus casas, a todos los quemaron vivos".

      "Los soldados entraron en la casa y amontonaron a toda la familia, también patojitos como de siete años, amarraron a los señores y mataron a los niños, mientras los señores ya estaban amarrados. Se quedaron mirando que se estaban quemando sus hijos y su casa también".

      "Escuchamos las bullas, las gritaderas de las casas, que estaban golpeando a la gente, decía un mi tío que nos fuéramos, pero mi abuelo dijo que no, si usted tiene miedo sálgase, dijo, yo tengo mi autoridad y estoy cumpliendo mi deber... Mi abuelo tenía un bastón como señal de autoridad que le dio el alcalde de San Juan Cotzal. A decir de él, el Ejército no le va a hacer nada porque es autoridad. Mostró su bastón ante los soldados, pero su bastón lo echaron al fuego y lo amarraron dentro de la casa".

      "Un grupo de patrulleros estaba en el borde de la aldea, andaban veinte muchachos jóvenes, como de 18 años, estaban colocando una bandera, cuando vieron que los soldados se acercaban... los soldados dijeron ¨Qué tal, cómo están ustedes?, Los jóvenes contestaron: estamos patrullando. Entonces los soldados les ordenaron que se formaran... los veinte jóvenes formaron una cola y los soldados volaron sus cabezas, los apuñalaron, los machetearon, les dispararon a tiros".

      "Por no querer matar a su gente agarraron a diez patrulleros y los metieron en su casa. Allí los masacraron a puro tiro, a los diez al mismo tiempo, como matar hormiga con veneno".

      "Saber cuánto número de Ejército viene aquí para masacrar a toda la gente, e incendiar las casas y quemar nuestros ranchos, y quemar la troja y quemar nuestro maíz, y quemar frijol y quemar las chamarras, todo, todo eso. Salimos sin ropa... todos hasta mujeres embarazadas, hasta niños menores de edad, todos los que están en su casa, todos murieron por culpa del Ejército".

     "Porque mi abuela que quemaron allí, se quedó muy hueso allí y los chuchos los comieron también, como ya es sabroso verdad, porque ya está quemado, tres de mis tíos y una mi abuela así cerca".6 

737.

     En esta masacre están presentes varios elementos que caracterizaron las operaciones militares contra comunidades sospechosas de tener algún vínculo con la guerrilla. Estos incluyen tácticas propias de operaciones militares, como el elemento sorpresa, el uso del engaño y el cerco militar; la participación de las PAC y comisionados militares como forma de involucrar a la población civil y obtener su complicidad; el uso extremo del terror ejemplificante a través de actos de extrema crueldad, con los que se puede conseguir la paralización de la población y su aislamiento definitivo de la guerrilla, y la destrucción y disgregación de la comunidad física, cultural y espiritualmente, siguiendo la lógica de "quitar el agua al pez" y destruyendo su sustento humano y material. Estas características se repiten en todos los departamentos donde se concentraron las masacres durante el período más álgido del enfrentamiento.7 

 

Tácticas militares

738.

     Varias fueron las tácticas propiamente militares, pero utilizadas contra la población civil, destinadas a impactar, con las masacres, al mayor número de personas posible e impedir la defensa y la eventual fuga de las personas, o que las mismas dieran aviso a comunidades vecinas. Generalmente, los soldados irrumpían en las comunidades de manera inesperada y abrupta, sacando máximo provecho al elemento sorpresa. El Ejército en muchos casos se aproximó a las comunidades de madrugada, sorprendiendo las personas en sus casas, mientras dormían o se preparaban para salir a trabajar.

 

     "Un domingo creo, a la una de la mañana, cuando todo el mundo estaba durmiendo, unos militares se acercaron al pueblo. No sé cuantos eran, nadie veía algo. Eran del destacamento de Santa Cruz Barillas. La gente se despertó cuando las balas empezaron a entrar en las casas. Los militares estaban disparando por las ventanas, luego entraron en las casas, entraron para matar a la gente y después las rompieron".8 

 

     "Ese día los habitantes de esta comunidad nos encontrábamos en calma, había amanecido y, como todos los días, hombres y mujeres nos preparábamos para nuestros trabajos diarios. A las seis de la mañana, esa tranquilidad fue interrumpida, nosotros escuchamos mucha bulla, la gente corría y gritaba, también escuchamos muchos disparos, como si se tratara de una guerra, entonces comprendimos que algo malo sucedía. Cuando salimos de nuestra casa, uno de los vecinos nos gritó: -Corran allí, vienen los soldados a matarnos-. Sin pensar salimos corriendo, llevándonos a nuestros pequeños hijos como pudimos...".9 

739.

     En otros casos, el Ejército no sólo empleó el elemento sorpresa, sino que hizo uso del engaño y aprovechó la ingenuidad de la gente para impedir su posible huida. Se aprovechaba así la confianza que la población tenía en la institución castrense, en un primer momento, o el miedo a las terribles consecuencias que suponía desobedecer las órdenes del Ejército.

 

     "El 14 de julio de 1981, llegaron los militares, quienes un día anterior habían enviado una nota con un informante de la patrulla diciendo que llegarían y que la persona que no se encontrara en esta reunión es porque colabora con la guerrilla. Hacen esto para que la gente no salga del pueblo".10 

 

     "El 8 de enero de 1982 como a las 11.00 de la mañana engañaron a la gente. Dijeron que nos reunimos en la clínica para entregar juguetes a los niños, suéteres a los hombres para hacer patrulla. Al mismo tiempo ordenaron los morteros alrededor, morteros 105, vinieron una camioneta y un camión. Había bastantes. Estaban cinco judiciales tapadas las caras. Dieron uno como medio juguete a los niños. Se terminó de dar el regalo... Al día siguiente había sangre en la clínica. Murieron 32 personas".11 

740.

     En muchos casos el Ejército recurrió al cerco militar,12  que venía a reforzar el elemento sorpresa. No sólo se impedía a la población que se encontraba en la comunidad escaparse de la muerte, sino que a aquellos que se encontraban en las afueras de la localidad, camino a otros lugares, se les forzaba a regresar. El uso del cerco facilitaba la consecución de los objetivos prioritarios.

 

     "Llegaron por la Estancia de la Virgen, formaron tres frentes y rodearon la comunidad. Hombre que encuentran, hombre que se llevan".13 

 

     "El 17 de julio, dos días más tarde, a las 6.00 de la mañana los soldados llegaron en Yalambojoch. Pasaron casa a casa para obligar a todos, hombres, mujeres y niños de presenciar otra reunión. Rodearon toda la aldea y vigilaron todos los caminos para que nadie escapara".14 

 

     "Llegaron como 600 patrulleros de diferentes lugares y dos batallones del Ejército, rodearon la aldea para que no saliera ninguno... traían personas de otros lados y en la escuela los estuvieron torturando".15 

741.

     Además de las tácticas utilizadas en la primera masacre descrita, la CEH ha establecido que la elección previa del día de la operación era otro elemento clave de la táctica destinada a lograr la máxima concentración de población en un mismo punto. La CEH comprobó que, en muchas masacres, el Ejército incursionó en un día importante para las comunidades, ya fuera día de fiesta o de mercado, fechas en las que se aseguraba que la población estaría congregada.

 

     "Un domingo del mes de mayo de 1981 era día de mercado en la Finca San Francisco de Cotzal. Como todos los días domingo, mucha gente estaba reunida, proveniente de varias aldeas cerca de la finca... A mediodía llegaron en camión 100 hombres armados, vestidos de particular, al mando del jefe del destacamento militar de Cotzal... Rodearon la plaza central y el jefe ordenó a toda la gente que formara una gran fila...".16 

 

     "El 15 de septiembre de 1981 nosotros tenemos costumbre de ver el desfile de los niños. Ese año el Ejército, los judiciales y los patrulleros estaban en el campo y se actuaron a agarrar a la gente y a matarlos en el pueblo...Ese día mataron como ochocientas personas, masacraron a las personas que estaban vendiendo o comprando, era día de feria, la gente que no regresaron a sus casas bajaron de sus comunidades para divertirse... La plaza se llenó de muertos".17 

 

     "Era jueves santo, la población de Cocob estaba preparando la fiesta. En la mañana rodearon la comunidad "puros kaibiles, puros soldados, grandes, fuertes"... Dijeron: "De plano, ustedes son guerrilleros, por eso están concentrados". La comunidad quedó arrasada".18 

 

Involucramiento de la población civil

742.

     Conforme a los datos de la CEH, las PAC participaron en casi una de cada cinco masacres atribuidas a los agentes del Estado. Las PAC, ya fueran de comunidades aledañas o de la comunidad afectada estaban obligadas a seguir las órdenes de los oficiales al mando, bajo amenaza de perder su propia vida.

 

     "Todos sabemos lo que hicieron los hombres en la matanza del cementerio, obligados por los soldados. Todos tenían alguna familia y mataron a sus familias, a sus hermanos, pero sabemos que fueron obligados y en ese tiempo sabemos que hay que hacer lo que dicen los soldados, porque si no, vamos a morirnos todos, pero siempre queda el dolor, la pena de que mataron a sus hermanos. El miedo echó mucha raíz, es salvaje ver como nuestra misma gente se mata... solo malas ideas vino a traer la violencia, ideas de robar, de tomar, de maltratar".19 

 

     "Esos 15 hombres no querían matarlos [los patrulleros] pero tenían que cumplir eso bajo amenaza. El teniente del Ejército dijo, si no quieren matar, los vamos a matar a ustedes... Así fue que a unos treinta les quitaron la cabeza y a otros cortaron cualquier parte del cuerpo. Unas de las víctimas estaban gritando hasta que los mataron con golpes. Se mataron a los hombres con machetazos cortándoles en trozos. Cortaron los hombres como se corta leña. A unos los mataron a balazos. Los hombres no se pudieron defender porque tenían amarradas sus manos para atrás. Luego ellos se cayeron. Los soldados habían obligado a los vecinos de Cebeb a matar a los que había señalado el guerrillero o sea matar a sus familiares y paisanos. Los soldados amenazaron con matar a los que no querían matar a sus vecinos".20 

743.

     También, se dieron casos en que las PAC actuaron sin la presencia del Ejército. En estas masacres los patrones utilizados en la ejecución de los operativos eran similares a los seguidos por tropas de la institución armada. Ello, porque probablemente habían participado con anterioridad en operaciones similares, o porque habían sido preparados militarmente para ello. Del mismo modo, en muchas ocasiones los patrulleros hicieron referencia a que estaban cumpliendo órdenes del Ejército. Aún en los casos en que las PAC actuaron solas, nunca se les sancionó por las acciones cometidas; incluso, en algunos casos los hechores recibieron un reconocimiento de parte de las autoridades.

     "Muchos empezaron a suplicar, porque iban a matar a nuestras propias familias, pero los responsables [jefes de las PAC] dijeron que era orden del Ejército que venía de Chichicastenango y que se tenía que cumplir".21 

744.

     En otro caso, ocurrido en el Ixcán, las PAC fueron utilizadas para detectar y masacrar a un grupo de población desplazada. Unas veinte personas desplazadas que huían de la violencia de sus comunidades, iban hacia territorio mexicano. Se habían detenido para descansar y comer unos alimentos cerca de la comunidad de San Pablo, Ixcán, Quiché, cuando fueron descubiertos por el jefe de las PAC de San Isidro, quien reunió a los patrulleros y atacó a los desplazados. Una vez cometida la masacre, el patrullero dio aviso inmediato al destacamento militar. Por esta acción, el jefe de las PAC recibió una condecoración del Ministro de la Defensa, en un aniversario de la Zona militar número 22 de Playa Grande Ixcán".22 

745.

     Asimismo, en los planes de campaña se hacía referencia a la importancia de que las PAC participaran con el Ejército en operaciones conjuntas, 'tomando en cuenta que conocen perfectamente el terreno de su jurisdicción, donde opera la guerrilla... La organización de las poblaciones ha permitido un desenvolvimiento más efectivo en las operaciones contra grupos subversivos, con la ayuda eficaz de la población, en las diferentes áreas de la República'.23

     "Los del Ejército nos obligaron a patrullar y nos llevaban a hacer rastreos. Nos obligaron a quemar casas, llevar animales, si no lo hacíamos a nosotros nos mataban".24

     "Obligaron a los PAC de turno en Cucabaj a participar en la masacre, cada patrullero tiene que pasar cortándoles un poquito con cuchillo... les iban cortando pedazos, las orejas, las manos, la nariz, para que delataran a su propia gente, porque todos estábamos en el CUC... murieron macheteadas, hacían pasar uno por uno a los patrulleros y cada uno fue obligado a darles un corte en el cuello hasta quitarles la cabeza, también tuvimos que darles con piedras y palos".25 

746.

     En algunos casos de masacres los declarantes destacan, por encima de la participación del Ejército, la despiadada actuación de los patrulleros. En estos casos, presumidos del poder arbitrario que el Ejército les había otorgado y asegurados de la impunidad de sus acciones, especialmente los jefes de PAC en diversas comunidades se desquitaron de viejas rencillas, actuando con extrema crueldad.

     "Después de la masacre salimos del lugar como a las cinco de la tarde. Durante la caminata discutían entre ellos cuántos mataron ese día. El que mató mas era el más hombre y se burlaban del que mataba menos. Llegamos a Xococ como a la una de la mañana. Cuando estaba en Xococ, vi cuando los patrulleros fueron a hacer la masacre de Agua Fría y también en Los Encuentros".26 

     "Fueron acusados de guerrilleros, saber quien los delató, pero ellos no andaban en nada. Los capturaron en sus casas, los trasladaron a un cuarto de la municipalidad, fueron torturados y degollados. Fui a dejarles café, ya estaban bien golpeados... El papá rogó que los soltaran, los patrulleros le amenazaron con escopeta y le dijeron, corre ahorita mismo de aquí. Los mismos PAC enterraron los cadáveres en un lugar donde hay un río".27 

747.

     Efectivamente, al investir a ciertas personas con un poder absoluto y respaldado por las armas, el Ejército logró captar a un sector de la población, aunque fuera minoritario, asegurándose su lealtad a largo plazo. Así en algunas comunidades, el Ejército no sólo logró la complicidad de esos sectores en las barbaries, sino también agudizó la división entre la población, fomentando una profunda desconfianza mutua. Con ello, quedaron vulnerados los lazos solidarios comunitarios y la capacidad de organización local.

 

Terror ejemplificante y disuasivo28 

748.

     En casi todas las operaciones que desembocaron en masacres, el Ejército empleó diversos mecanismos para crear un terror ejemplificante y disuasivo entre la población. Con este fin, una vez cercada o controlada la comunidad, en muchos casos procedió a concentrar a la población en un lugar, generalmente un salón de reuniones, al frente o al interior de un edificio público, como una iglesia, auxiliatura, juzgado o escuela. El terror fue un efecto buscado en comunidad tras comunidad, al concentrar a la población y controlarla bajo las armas, forzarla a escuchar el discurso de las operaciones psicológicas que estigmatizaban y criminalizaban a los líderes de la comunidad u otros acusados de colaborar con la guerrilla, obligarla luego a presenciar las ejecuciones o mutilar los cadáveres o enterrarlos en fosas comunes. La masacre se convertía así en un espectáculo de muerte, al que el público estaba obligado a asistir.

 

     "Los soldados se vinieron enojados aquí con nosotros. Ya no nos preguntaron si estábamos viendo guerrilla, sino véngase que tenemos una junta, vamos a tratar de reunirnos, a tratar de hablar cosas. Pasaron los Ejércitos entre las casas y se llevaron a las mujeres, a nuestros hijos, todos, todos ... nosotros no pensando que sí nos van a matar, vinimos conscientemente con todo corazón a escucharlos ... pero cuando llegamos nos obligaron a meternos al Juzgado, y las mujeres las metieron en la Iglesia".29 

 

     "Los soldados sacaron de sus casas a muchas personas y las metían en una escuela, eran muchos soldados como 250 o más. Todos gritaban que no se escape ni uno de estos guerrilleros ... gritaban por ahí hay otro guerrillero, agarren a ese cabrón, cuando ya tenían a muchas personas reunidas el teniente gritó muy enojado: maten a todos estos comunistas, entonces los soldados pusieron leños en las puertas y rociaron gasolina; cuando encendieron el fuego mucha gente quería salir por las ventanas, puertas y techos. El teniente se dio cuenta de eso y gritó: no dejen que ningún cerote de esos se escape y si miran a alguno, dispárenle y si queda vivo, échenle al fuego".30 

749.

     En muchos casos tras la concentración de la población, los hechores procedían a la separación de la misma en grupos, generalmente hombres por un lado y mujeres y niños por el otro. La separación reducía las posibilidades de que la población recurriera a cualquier mecanismo de resistencia, aumentando su impotencia, desesperación y humillación. En muchos casos, tras la separación de hombres y mujeres los hechores procedieron a violar a las mujeres, generalmente las jóvenes, previamente a su ejecución.

 

     "Nos obligaron a meternos en el juzgado y no permitieron que saliera ninguna persona ... y llevaron a las mujeres y a nuestros hijos a la Iglesia, nos dividieron ...Y a nuestras señoras las mataron, a veces vivas les prendieron fuego, como gritan nuestras mujeres! Las violaron y le echaron fuego en las casas, vivas las quemaron, le metieron balazos a nuestras mujeres. Nosotros veíamos todo desde la ventana de la auxiliatura, los Ejércitos tronaban las armas y tiraban bombas y cuando las tiraban dentro de las casas, como gritaban nuestras señoras!".31 

 

     "El 6 de julio llegó el Ejército y avisó que el día siguiente había reunión, a las ocho de la mañana, que llegaran hombres, mujeres y niños. Con miedo la gente se reunió. Yo, por ser niño, entré a la Iglesia con mi mamá, que fue donde reunieron las mujeres ... En eso dice un hombre cubierto de la cara con una gorra: las mujeres menores de 17 años, que pasen. Pasaron, las sacaron y las violaron".32 

750.

     Como se desprende, por ejemplo, de la masacre de Chisís, el Ejército no se limitó a eliminar físicamente a aquellos catalogados como enemigos, sino que en una mayoría de los casos sus efectivos ejercieron actos de extrema crueldad, como torturas, mutilaciones, quema de personas vivas, ejecuciones de niños mediante golpes y violación de mujeres y niñas entre otros. En muchos casos, estos actos se realizaban en presencia de los familiares de las víctimas incrementando de esta manera no sólo la crueldad del acto en sí, sino el efecto ejemplificante y disuasivo en los espectadores.

 

     "Muchas mujeres fueron violadas y el Ejército agarró a unas madres embarazadas, las degolló, les partieron el estomago y les sacaron los bebes. A los niños de pecho y de un año los tiraron al río y allí se ahogaron. Muchas personas heridas o muertas cayeron al río y el río se tiñó de rojo con la sangre de los muertos".33 

 

     "Ese día alrededor de las 19 horas, un grupo de vecinos se encontraban en una casa celebrando la Palabra. Los soldados entraron a la casa y sacaron a todas las personas que allí se encontraban, hombres, mujeres y niños. Los pusieron en fila frente a la casa, violaron a las mujeres ante los hombres que estaban atados de pies y manos. Posteriormente ejecutaron a ocho hombres que allí se encontraban. A unos les dieron muerte a balazos y a otros a machetazos".34 

751.

     La participación de las PAC y comisionados militares también fue un factor importante para generar el terror. Forzándolos a infligir torturas, asesinar, mutilar cadáveres y arrasar comunidades, se involucró a la población civil en las masacres, convirtiéndoles de esta manera de víctimas en victimarios obligados, con lo que se logró que aún después de las masacres, el terror, la humillación y los sentimientos de culpa propia se mantuvieran, sobre todo en los casos en que los hechores pertenecían a la misma comunidad que las víctimas.

 

     "Nos hicieron matar a nuestros hermanos, eso no podemos olvidarlo nunca, con ese peso es que seguimos viviendo, eso es peor que nos maten los soldados, tenemos ese doloroso recuerdo para siempre en nuestros pensamientos".35 

 

     "Otros patrulleros violaban a las muchachas de 15 y 16 años y los soldados también. Empezaron a matar a las mujeres. Después de un rato, tal vez ya mataron como a 25 mujeres...me di cuenta que los patrulleros las obligaban de ponerse boca abajo para estrangularles, ahorcarles... una señora no quería. Al fin la señora levantó una piedra y le tiró al patrullero. La señora tenía un bebe en la espalda, de seis meses por lo menos y - el patrullero - le zampó dos machetazos. La señora vio como la mitad del bebe se cayó en el suelo y la mitad se quedó prendida en el perraje.36  Ella se cayó del lado de la orilla de la quebrada. Después le zampó otro machetazo en el cuello y se murió la señora. La agarró de su pie y la llevó arrastrando y la tiró en la quebrada donde estaban tirados los demás".37 

 

     "Los que viven en la Antena ya no los reconocemos porque ya no son como nosotros, ya tienen las ideas que dejaron los soldados, ellos hicieron mucho daño".38 

752.

     Las diferentes tácticas que el Ejército utilizó para generar terror demostraron que el castigo por colaborar con la insurgencia o, simplemente, por participar en actividades de desarrollo local o en programas de la Iglesia Católica no tenía límites, ya que esto se consideraba un crimen que justificaba el menosprecio absoluto de la vida y dignidad de las personas. La criminalización sistemática de las víctimas en el discurso disuasivo del Ejército enfatizó que la responsabilidad de las masacres recaía en la población o sus dirigentes, por "su delito", o bien en los guerrilleros, por "meter ideas en sus cabezas". Y sus repetidas acciones dejaron en evidencia que el Ejército no dudó en proceder de igual manera en todos los casos de sospecha de algunas "actividades subversivas". Al perpetrar estos actos calculados para inducir el miedo extremo, el Ejército buscó impedir, a largo plazo, que las comunidades se involucraran con grupos insurgentes o pudieran plantearse la posibilidad de un proyecto de cambios profundos frente a las injusticias que vivían.

 

Destrucción comunitaria

753.

     Paralelamente a los actos que iban dirigidos a generar terror en muchas masacres, principalmente las de carácter indiscriminado, como se observa en el caso de Chisís, los hechores procedían a la destrucción de la comunidad y sus fuentes de producción y sustento, previo saqueo y pillaje. No sólo se destruyeron miles de viviendas, sino edificios públicos como escuelas o clínicas, templos e iglesias y cosechas. De esta manera el Ejército logró destruir junto con lo que se consideraban potenciales fuentes de abastecimiento y acopio de la insurgencia, la esperanza de la población que conseguía huir, de regresar y rehacer sus vidas tras la masacre.

     "El Ejército nos obligó a destruir la siembra de los vecinos, porque ellos decían con milpa los guerrilleros comen bien".39

     "Este día el dos de julio, el Ejército quemó todo el pueblo, las casas, nuestros cultivos, animales, todo. Fue una gran tristeza y nos dejó pobres. Los Ejércitos mataron a nuestros pobladores".40

     "Primero quemaron la tienda de la cooperativa, después varias casas y tiendas particulares, después las iglesias, oficinas de la junta directiva, bodegas...robaron todas las cosas de la cooperativa".41

     "Dos grupos de soldados salen de Mónaco, uno pasa por el centro Estrellita. En estos lugares quemaron las construcciones. En el Centro Estrellita quemaron la escuela con mesas y sillas".42 

754.

     La destrucción de la comunidad no se redujo a arrasarla materialmente, sino que conllevó la destrucción de otros elementos que la conforman. Se destacan las mutilaciones y profanaciones de cadáveres de las víctimas, la prohibición a los supervivientes de enterrar a sus familiares, la imposibilidad de realizar las ceremonias de duelo y sepultura con los que se habitúa a cerrar el ciclo de la vida en las comunidades mayas. A esto hay que sumar que los supervivientes, generalmente por miedo, no regresaron a sus hogares o lo hicieron días después, por lo que, muy a menudo, encontraron los cuerpos en estado de descomposición y devorados por animales.

     "Se miraba todo, los perros estaban comiendo a las gentes, salían de la tierra, las trenzas de las mujeres, un perro llevaba en su boca el piecito de un niño, habían zopes comiendo los cadáveres".43 

 

     "Entonces los fuimos a enterrar pero a puro escondido, a puro con miedo porque dicen que el Ejército va a regresar otra vez, porque si alguien viene a recoger a esa maldita gente entonces ahí lo vamos a terminar su vida es que dijeron, entonces mejor con miedo venimos, mejor con rapidez venimos a enterrarla y ya nos fuimos....".44 

755.

     Asimismo, el Ejército atacó sistemáticamente elementos culturales, espirituales y religiosos de profundo significado para la población. En numerosos casos se observa el desprecio y la crueldad usada contra los ancianos de las comunidades mayas, donde ellos cumplen un papel vital en la vida cultural y espiritual. Por otro lado el Ejército arrasó las cosechas, principalmente de maíz, el cual para la cosmovisión maya tiene un profundo significado espiritual. También, se ensañó contra los templos, las imágenes y los lugares sagrados.

 

     "Destrozaron nuestros lugares sagrados , destrozaron los sitios y ofendieron al matar a nuestros guías, a nuestro sacerdote, a nuestros ancianos".45 

 

     "El 25 de agosto a las 6.00 de la mañana llegó un pelotón de soldados y empezaron a agarrar a diez ancianos [todos sacerdotes mayas]; se los llevaron y los mataron...los patearon, les dieron culatazos, se los llevaron desnudos, sólo en calzoncillo, los amarraron con cadenas, se les hincharon los brazos, rompieron las maletas, sus papeles, robaron dinero".46 

 

Las masacres como operativos centrales de la estrategia contrainsurgente

756.

     Aunque cada masacre tuvo características particulares, la recurrencia de ciertas características reiteradas en durante varios años (especialmente 1978-83) y en todas las regiones donde se produjeron múltiples operaciones de este tipo, es de los elementos indicativos de que éstas no respondieron a simples excesos de unos pocos oficiales, sino que formaron parte de una estrategia debidamente planificada y dirigida a aniquilar físicamente a miles de personas indefensas y a aterrorizar a los sobrevivientes. Las masacres, sin duda, fueron el método más cruel y desproporcionado de la guerra contrainsurgente.

757.

     Las masacres, como parte de las operaciones contrainsurgentes, fueron un medio no sólo para aislar físicamente a la insurgencia de la población, sino también para dejar a los guerrilleros sin fuentes de abastecimiento y reclutamiento. La recomendación en el plan de campaña Victoria 82 es muy reveladora en este sentido:

 

     "Las operaciones y nuestra conducta deben estar encaminadas a negar el acceso de la guerrilla a la población civil, de la cual se nutre y dentro de la cual se esconde".47 

758.

     En el período en que se registró la mayoría de las masacres, se puede observar que éstas fueron perpetradas en las regiones donde la insurgencia había logrado asentarse, donde estaba ampliando su base social de manera acelerada y donde había intensificado sus actividades militares. El Ejército consideraba que muchas comunidades en esas regiones colaboraban con la guerrilla o eran proclives a hacerlo, ya que el discurso de los grupos insurgentes apelaba a la condición de pobreza extrema, la marginalización y la injusticia que vivían las poblaciones.

759.

     Frente a esta situación, los altos mandos del Ejército decidieron implementar masivas operaciones mortíferas contra la población civil, para aniquilar de manera contundente la amenaza de una insurrección y recuperar su control sobre las comunidades. Lo hicieron aún cuando tenían amplio conocimiento de la reducida cantidad de armas y poca capacidad militar efectiva de la guerrilla en todas estas regiones, así como del estado de indefensión absoluta o relativa de las poblaciones a las que atacaron.48 

760.

     Ya en la primera etapa del enfrentamiento, el Ejército había utilizado el recurso de la masacre para desestructurar la base de apoyo que habían organizado las primeras columnas guerrilleras. Los primeros casos de masacres registrados por la CEH fueron cometidos durante la segunda mitad de la década de los sesenta en el Oriente del país, correspondiendo a las regiones donde actuaba la insurgencia en esa época. Luego, en el período más álgido del enfrentamiento, las masacres se concentraron en las áreas de conflicto del momento, es decir Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango, Alta Verapaz y Baja Verapaz. Posteriormente, desde 1984 en adelante, se observa que las masacres se dirigieron especialmente contra la población desplazada fuera de control del Ejército, como fue el caso de las CPR, quienes fueron consideradas por aquel como base social de la guerrilla.

761.

     En los casos de masacres del período de los sesenta, se observan algunos de los elementos que, más adelante, en los años ochenta y en las comunidades mayas del altiplano central y noroccidental, así como en las tierras cálidas de la frontera agrícola del norte del país, llegaron a ser característicos de las acciones cotidianas de la tropa estatal. Todas las masacres registradas por la CEH en los años sesenta eran selectivas en el sentido explicado en la introducción. La extrema crueldad y el terror que también las marcaron se ven claramente reflejados en los siguientes testimonios presentados a la CEH:

 

     "Durante la operación en Río Hondo, Zacapa, los soldados capturaron entre cuarenta y sesenta hombres y los trasladaron hasta el campamento El Roblar, situado entre La Palma y Chanchán. Los detenidos permanecieron de veinte a treinta días en el lugar. Sus familiares no tuvieron posibilidades de visitarlos o llevarles alimentos y vestuario. Por las noches escuchaban los gritos de los detenidos que provenían desde dentro del campamento. Una mañana del mes de noviembre de 1966, los detenidos fueron sacados del campamento El Roblar; llevaban los pies atados y en sus brazos cargaban tambos de gasolina. Fueron obligados a caminar aproximadamente tres kilómetros en dirección de la sierra, subieron al cerro Chanchán. Los soldados los rociaron con la gasolina que los propios detenidos cargaron durante la caminata, los pusieron frente a ellos y comenzaron a lanzarles bolas de papel prendidas con fuego. Todos los detenidos fueron quemados vivos".

     "Los ejecutados eran en su mayoría hombres entre 25 y 40 años, con o sin filiación política y todos habitantes del municipio de Río Hondo, departamento de Zacapa. Los cuerpos quedaron calcinados. Algunos familiares pudieron reconocer algunos cuerpos y enterrarlos, no obstante, la mayoría de los cuerpos quedaron allí, el terror se apoderó de Río Hondo y la población no se acercó nunca más al lugar de los hechos".49 

762.

     Los mismos elementos, incluso más refinados, se repiten en las masacres entre 1978 y 1983, cuando éstas se convirtieron en operaciones comunes y generalizadas en los departamentos de Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango, Baja y Alta Verapaz. Es allí donde se reportan las más elevadas cantidades de víctimas, así como de población desplazada, sobreviviente de las masacres y la destrucción casi total del entorno inmediato de las comunidades afectadas.

763.

      En Huehuetenango, un sobreviviente contó como algunos habían visto todos los cadáveres tirados en la orilla del camino luego del paso del Ejército. Según dijeron, todo era muy feo, los cuerpos ya casi descomponiéndose, despidiendo un olor horrible y expuestos a los animales y al tiempo:

 

     "No respetaban nuestras vidas...a todas estas personas las dejaron en el lugar donde los habían matado, expuesto al aire libre. Nadie se atrevía a enterrarlo. El peor fue cuando los soldados entraron en Cananá para matar toda la pobre gente allí. Antes de llegar en esta aldea, ya empezaron a matar todas las personas que encontraron entre el camino de Xoxlac y Cananá, mas que todo comerciantes y gentes que venían para el día de plaza en Xoxlac. Un caso bien triste fue el de una señora que estaba de camino con su nena. Los soldados violaron, mataron y decapitaron también una mujer que cargaba su nena. Pero esa nena no la mataron. Cuando pasaron unos negociantes de Nucá, encontraron el bebe vivo en el pecho de la madre muerta; la nena no había muerto todavía y mientras lloraba, trataba de mamar el pecho de la mama".50 

 

      "Allí no quedó nada, ni animales, ni maíz ni nada. Los soldados eran más o menos treinta; llegaron a pie, unos cuantos de la aldea lograron escapar y se van a la montaña, a los que quedan los queman, hay muchos niños muertos. En la semana llegan noticias que dicen que los soldados van a terminar toda la aldea, por eso la gente huye".51 

 

     "Los soldados llegaron y encontraron a los campesinos que estaban trabajando en El Pelillo, los torturaron y los mataron, los dejaron tirados en el ojo de agua, cubiertos con piedras. Tres de ellos tenían heridas posiblemente de machete, uno estaba estrangulado, uno tenía una horqueta en el cuello y estaba amarrado con un lazo. Otro tenía las manos hacia atrás y un lazo en el cuello y el último tenía amarrado los pies y tenía arrancado el brazo derecho. Tres de los campesinos tenían partes del cuerpo arrancadas y los otros tenían golpes y destrozos en la cara; les habían quitado los dientes".52 

764.

     Desde 1984 en adelante, el Ejército siguió recurriendo, pero a menor escala a las masacres como parte de su repertorio operativo. La mayor parte iban dirigidas contra la población desplazada, especialmente en contra de las CPR. Por estar ellas fuera del control del Ejército, fueron consideradas como simpatizantes de la guerrilla. En la lógica contrainsurgente del Ejército, fueron tratadas, como objetivos militares, a pesar de su carácter civil y de su indefensión.

 

Las masacres selectivas

765.

     En muchos de los testimonios recogidos por la CEH de masacres cometidas por agentes del Estado, se destaca la selección de las víctimas con antelación a su ejecución. Partiendo de esta base, el concepto de masacre selectiva, para la CEH, incluye todas aquellas operaciones militares o demás actos de violencia que implicaron la muerte de cinco o más personas previamente escogidas, ya fuera por motivos políticos, militares, económicos o de otra índole.

766.

     Las masacres selectivas generalmente buscaban golpear específicamente a aquellos individuos que, en mayor o menor medida, habían sido definidos como parte del "enemigo interno", por razón de sus actividades, fueran éstas de carácter político, social, religioso o cultural. La mayoría de las víctimas eran hombres y muchos tenían vínculos con alguna organización reivindicativa, de promoción social o cultural, o de la Iglesia Católica. Casi siempre las víctimas fueron acusadas de pertenecer a alguna organización "subversiva", aún cuando la denuncia fuera totalmente arbitraria, justificando de esa manera su ejecución.

 

     "Se reunían en las tardes para hablar del trabajo mal pagado en la Costa, de la injusticia que los ricos hacen con nosotros, los jóvenes se organizaban en el CUC para luchar contra los salarios bajos. Por eso es que muchos aparecían en las listas acusados de guerrilleros (...) Nosotros todavía no sabemos cuál era su delito, solamente querían que nuestras familias vivieran mejor y por eso los mataron".53 

 

     "Tenemos idea de que nos masacraron y querían acabarnos no sólo por la guerrilla, también porque nosotros empezamos a mejorar nuestras vidas, a tener conciencia más clara de la opresión que sufrimos de los ladinos y fueron los ladinos que fueron a denunciarnos".54 

767.

     En los casos de masacres selectivas documentadas por la CEH, se distinguieron por lo menos tres modalidades diferentes. En primer lugar, se utilizó "señaladores", personas con el rostro cubierto, que podían ser indistintamente guerrilleros capturados o habitantes de la misma comunidad o alguna aledaña, capturados con anterioridad. En la mayoría de los casos, ellos fueron forzados a delatar a otros después de las torturas. Asimismo, podían ser confidenciales o comisionados militares o, en algunos casos, agentes de inteligencia. El criterio de juicio de este delator fue a menudo arbitrario; muchas personas fueron condenadas debido a rencillas o rencores personales con el delator, o por intereses económicos. Por otro lado, tras las torturas sufridas, la víctima, generalmente, decía lo que sus verdugos querían oír, lo cual no significaba que los delatados fueran culpables de las acusaciones.

768.

El caso de una masacre en Chipiacul, Patzún, Chimaltenango en 1982 ilustra lo anterior:

 

     "El Ejército llegó e hizo formar a los hombres. Llevaron a una mujer prisionera de la vecina aldea de Xejolón quien fue obligada a señalar a algunos de ellos. Estuvo envuelta en una capa y con su gipil enrollado y medio escondido en la cadera. Fueron señalados once varones y una mujer. Fueron torturados durante unas dos horas. Les quebraron las piernas, quemaron las lenguas, les colgaron, les amarraron el cuello con lazos. Se pararon encima de ellos y les sacaron los dientes a culatazos. Fueron asesinados, degollados algunos y fusilados otros".55  769.

Al 18 de agosto de 1982 en Chichicastenango, Quiché, el Ejército capturó a un hombre, acusándole de pertenecer al EGP y lo llevaron a la garita de las PAC:

 

     "Lo torturaron mucho, también con la bolsa de hule en la cabeza (...) no aguantó la tortura y empezó a decir muchos nombres, puras mentiras, decía por decir (...) Hasta dio el nombre de una muchacha que nunca estuvo ni en el CUC, mucho menos en el EGP. [A estás víctimas], los torturaron y los llevaron a un terreno (...) y ahí los ejecutaron con un disparo y los enterraron clandestinamente".56 

770.

     El hecho de que el delator tuviera su rostro cubierto, favorecía la arbitrariedad, ya que le otorgaba un poder indiscriminado y absoluto, de vida y muerte, sin que se le pudiera responsabilizar posteriormente. Para las personas que estaban siendo acusadas, así como para sus familiares y vecinos, en muchos casos este proceso duraba horas incluso días, no saber quién era el acusador, qué podía saber de la vida de uno o qué problemas personales podía tener con los presentes fue otro elemento de terror. Hubo casos, también, en que la población se dio cuenta de la identidad del delator, a pesar de tener la cara tapada. En los casos de prisioneros utilizados como delatores, estos casi siempre fueron ejecutados por los hechores, una vez considerada cumplida su misión de señalar a los supuestos "subversivos".

771.

En el testimonio de una masacre en la aldea K'om, Jacaltenango, Huehuetenango, se puede apreciar cómo la inquietud en la comunidad acerca de la identidad de su delator no terminó hasta la muerte de éste:

 

      "Llegaron a la aldea entre 40 y 50 soldados uniformados que procedían de la cabecera municipal de Concepción Huista. Los soldados llevaban al frente a un hombre encapuchado con todas las características físicas de Francisco, un vecino del lugar".

 

"Venía con una capa larga y con la cara tapada, era del alto de Francisco, por eso siempre creímos que él era el encapuchado".

 

     "Los soldados reunieron a toda la población en el centro de la aldea y pusieron al encapuchado frente a ella para que señalara, según las órdenes del oficial, a los vecinos que estuvieran comprometidos con la guerrilla. El encapuchado observó a todos los hombres y empezó a señalar a las víctimas. Cada uno de los detenidos era llevado adentro de las aulas de la escuela donde fueron torturados y ejecutados. Al regresar a la cabecera municipal de Concepción los soldados ejecutaron al encapuchado. Se descubrió que efectivamente se trataba de Francisco".57 

772.

     Otra modalidad consistió en el uso de listas previamente elaboradas con los nombres de los supuestos colaboradores o miembros de la guerrilla. Muchas veces eran los comisionados militares quienes elaboraban estas listas con los nombres de personas que ellos consideraban como subversivos. A veces los listados se hicieron sólo en respuesta a la presión y amenaza de los oficiales y para demostrar su fidelidad al Ejército, incluso en casos que los entregados no tenían nada que ver con la insurgencia. El dilema era de vida o muerte: o entregaban o eran acusados ellos mismos. Al mismo tiempo, el uso de listas fue otro factor que facilitó la arbitrariedad, ya que cualquier persona podía llegar al destacamento y entregar una lista de "guerrilleros" y deshacerse de esta manera de algún enemigo personal.

 

     "Por la lengua de nosotros mismos el Ejército actuaba. Era muy sucio porque entre nosotros mismos nos matábamos. Como que siempre había envidias y odios entre vecinos, eso se aprovecharon y por eso la gente se moría".58 

 

     "El destacamento entregó a los patrulleros del lugar listados con nombres de personas que buscaban. En caso de resistencia a colaborar, los soldados mataron a los patrulleros. Hicieron también limpieza en las filas de las PAC porque miembros del CUC estaban inscritos como patrulleros".59 

773.

     Una vez entregadas las listas al destacamento, o elaboradas por agentes de la G-2, se procedía a montar un operativo militar en la comunidad. Se solía reunir a la gente, especialmente a los hombres, de día. Ya reunidos, generalmente un soldado solicitaba la cédula a los hombres cuyos nombres estaban en la lista. Si constaba su nombre en la lista, era capturado; si no, solían dejar a la persona en libertad. A las personas que aparecían en la lista, las mataban allí mismo en la comunidad, o muchas veces se llevaba el grupo de acusados a otro lugar, para ejecutarlos o para desaparecerlos. El anonimato de las listas producía en la población el mismo efecto aterrorizante que el uso de encapuchados.

774.

En un caso en el Ixcán, el testigo contó, sobre un puesto de registro:

 

     "Antes de llegar a su destino, se encontraron con soldados que estaban registrando a la gente. Los soldados leyeron nombres de una lista. Les dijeron si su nombre aparecía en la lista, lo vamos a matar. Los soldados se llevaron aproximadamente diez personas a una casa en la Zona Militar. Mataron a las personas con cuchillos y armas de fuego, tiraban los cadáveres al Río Copón".60 

775.

En otro caso, en Huehuetenango, se explicó el proceso así:

 

     "Lo que pasa es que en la aldea hubo un delator y él por gusto o tal vez envidia denunció a las personas. Había entregado una lista con nombres al Ejército. En esta lista apareció también el nombre de mi esposo. Mi esposo era del comité de la cooperativa y tal vez colaboraba de vez en cuando con la guerrilla dando un dinerito o algo de comida, pero aparte de eso no tenía delito. Sin embargo era el delator quien vino con los soldados para enseñar la casa. Esta noche sacaron a 30 hombres y los encerraron en una casa. Allí los amarraron los pies y las manos como si fueran ganados...Así se quedaron durante cuatro días... Yo vi que los tenían amarrados puro forma de pelota y que los estaban golpeando duro con sus armas, con lazos y puntapiés. Sangraron bastante y tenían las caras hinchadas... A los 4 días los sacaron y los llevaron descalzos con los pies y los manos amarrados a una cueva... y allá los dispararon y luego echaron bombas para asegurar que ninguno sobrevivió".61  776.

     En la tercera modalidad los hechores centraban las acciones contra dirigentes o miembros de organizaciones sociales durante el desarrollo de alguna actividad o cuando habían sido identificados previamente. En estos casos, efectivos del Ejército irrumpían en la comunidad, llegando directamente a capturar y ejecutar a personas, o en algunos casos, a familias anteriormente calificadas como enemigo interno.

 

     "El 25 de agosto de 1982 tuvimos un gran dolor, nos acusaron de ladrones y de guerrilleros. Hasta hace dos años que nos dejaron de joder. Los comisionados de aquí se quejaron con los soldados de que nosotros éramos guerrilleros. Nosotros estábamos rezando al cerro con los ancianos, para pedir por nuestra comida, ellos eran sacerdotes mayas, y nos enseñaban en la costumbre, pero los comisionados decían que éramos comunistas y vinieron a asustarnos... -Empezaron a agarrar a diez ancianos, se los llevaron y los mataron."62 

777.

     El uso sistemático de elementos de selección de personas, como listados o encapuchados en diferentes lugares del país, denota la planificación e investigación previas a cada una de estas operaciones. El Ejército aplicó un patrón diseñado antes de realizar las masacres, para identificar, perseguir y aniquilar a "enemigos" civiles identificados. Es decir, la información provenía del trabajo de inteligencia desarrollado, mediante la información arrancada de prisioneros y las redes propiamente militares de obtención de información, conformadas por comisionados militares, confidenciales y miembros de la G-2.

778.

Las masacres selectivas dirigidas contra individuos determinados conllevaron siempre un elemento fuerte de terror disuasivo y ejemplificante:

 

     "El teniente... nos obligó a nosotros los hombres de formar un círculo. El teniente se puso en medio con un bastón afiliado. 'Ahora que se presenten todos los organizadores y representantes de la guerrilla. Yo sé que en esta aldea hubo organización de la guerrilla, entonces que se presenten.' Nos dijo que no iba a pasar nada con las personas que habían sido organizados, pero que, cuando ellos no se presentaran, tuvieran que masacrar a toda la comunidad. Entonces, empujados por el miedo, uno por uno los que habían sido representantes de la guerrilla [de los CCL y FIL en Jom] se presentaron. En total unas 16 personas ... Los soldados los desnudaron completamente, les sacaron sus zapatos y les pusieron capas, y así encapuchados los llevaron rumbo San Miguel Acatán. En el camino saliendo de Jom, se detuvieron para torturar a los presos. Hicieron un fuego y los quemaron la boca, las plantillas de los pies, de las manos y en la cabeza. ... Después de la tortura, siguieron el camino rumbo San Miguel Acatán. Llegaron hasta un lugar que se llama Nubilá. Allí los obligaron a cavar su propia fosa, y al terminarla los soldados fusilaron todos, dejando los cadáveres en la fosa".63 

779.

El terror ejemplificante en las masacres selectivas no estuvo presente sólo en la eliminación física de las personas seleccionadas sino, en actos de extrema crueldad como torturas, quema de los heridos o los cadáveres, muestras de desprecio absoluto a las víctimas antes y después de su muerte o prohibición a la comunidad de hacerse cargo de los cuerpos, siendo la mayoría de estos actos perpetrados delante de la población, la cual había sido forzada a estar presente, e incluso, en algunos casos, a participar activamente en los hechos.

780.

      En una masacre de Babeltzap, Barillas, Huehuetenango, el Ejército juntó a toda la gente de la comunidad. Tenían a diez presuntos guerrilleros todos de Babeltzap:

 

     "El teniente quería que todos presenciaran los acontecimientos. Los diez guerrilleros fueron obligados a hacer una fila. El teniente dijo, 'Ahora necesitamos treinta personas, quienes estarán encargadas de disparar a los pisados: veinte soldados, diez civiles más yo'. Los voluntarios formaron otra fila a siete metros de distancia de los capturados. Uno por uno fusilaron a los presuntos guerrilleros. En cada caso, el teniente contaba: 'uno, dos, tres', y luego todos tenían que disparar contra quien le tocaba el turno en la fila. Uno de ellos, al esperar su turno, hincó la rodilla y mientras estaba llorando empezó a rezar diciendo: 'saber por qué yo tengo que morir ahora. Soy inocente.' Entonces se enojó mucho el teniente; dijo: '¨Por qué este pisado me está maldiciendo con su oración? Ahora acabamos con el pisado', y dio orden de que le pusieran una arma en la boca y que le dispararan".

 

     "Así se acabó con la vida de los diez. Entonces dijo el teniente, 'Para terminar, ahora vamos a mutilar los pisados. Ustedes tienen que hacerlo, porque yo ya estoy cansado de matar tantos pisados'".

 

      "Así hablaba el teniente para animar todos nosotros presentes, para darnos valor de participar en la matanza. Entonces soldados, patrulleros y comisionados empezaron a machetear los cadáveres hasta que sólo quedaran pedazos. Me acuerdo de que entraron las moscas y los perros para comer los cadáveres".

 

     "'¨Y qué sintieron ustedes?' Nos preguntó el teniente. 'Ahora experimentaron un valor para el futuro para matar pisados. Es un alcance. Ya saben ustedes que también pueden ser como soldados'. Nos ordenó hacer un hoyo y hicimos un hoyo de aproximadamente 3 metros de largo, 1 metro de ancho y una vara de hondo... Para juntar los pedazos de los cadáveres prestamos palas, azadones y machetes y los tiramos en el hoyo. Tiramos sus cédulas encima, después tierra para cubrir el hoyo. Ya era tarde, casi las 18:00. El teniente se preparó para ir. Antes de salir, nos dio el orden de quedarnos con el hoyo para vigilar. El que no quería quedar, según dijo el teniente, 'vamos a matar también y enterrar aquí con los pisados".64 

781.

     En las masacres, los autores también buscaron inculcar en la población el concepto del castigo "merecido". Mediante discursos y sermones y a través de la selección de las víctimas, se trasmitió el mensaje de que él que no apoyaba al Ejército era un criminal que merecía la peor de las muertes, sin siquiera tener derecho a ser enterrado dignamente. La criminalización y deshumanización de las víctimas fue parte de las operaciones. El hecho de no poder enterrar a las víctimas incrementó aún más el terror, dado que en muchos casos los cadáveres se quedaron tirados y la gente tuvo que observar como los animales los devoraban.

 

     "Estaba toda la gente muerta echando humo todavía. Algunos de los hombres estaban quemados sólo a la mitad del cuerpo, otros ya estaban carbonizados totalmente, otros hinchados, algunos cuerpos se quedaron abrazados".

     "También había sangre en las ventanas y algunos hombres murieron unos sobre otros. Las paredes y puertas del salón estaban ahumadas. El olor a carne quemada duró varios meses. Los efectivos del Ejército, obligaron a reunirse a los hombres y mujeres en el mismo salón comunal donde estaban los cadáveres de los patrulleros, regañándolos con palabras fuertes, amenazando con ejecutarlos igual que sus compañeros si apoyaban a la guerrilla. Les dijeron que mataron a los hombres porque estaban metidos en babosadas y que para que no les pasara lo mismo, no deberían apoyar a la guerrilla. Todo el día los tuvieron reunidos y no permitieron que enterraran a los muertos".65 

782.

En Santa Anita Las Canoas, de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango (uno de los municipios más golpeados por las masacres entre 1981 y 1982), el Ejército mandó a avisar que iba a haber una reunión a las 5 de la tarde y que todos los patrulleros, unos 100 hombres debían participar.

 

     En la reunión el teniente "estaba bravo". Ordenó que todos tenían que confesar "El que confiese todos sus pecados, les voy a perdonar, al que no, no hay perdón". Como nadie habló, les dijo "como ustedes no se confesaron..." e hizo aparecer un "conocedor" con la cara cubierta quien empezó a señalar a algunos de los hombres. Así sacaron a once hombres del grupo. Luego uno de ellos señala a otro y lo agarraron a él también. A estos hombres los entran en la iglesia y allí durante toda la noche los torturan. A las cinco de la mañana el capitán les dice que, "a las 6 los vamos a matar, pero no se asuste ... puede haber muchos tomates en una canasta, pero algunos están podridos. Es mejor quitar estos ahora". El capitán dio la orden a los soldados de que los ejecutaran y ordenó a los patrulleros que los enterraran. Después el capitán les advirtió "no les pongan cruz porque estos cabrones no merecen".66 

783.

     El terror muchas veces se vio reforzado por la utilización de lugares o símbolos que para la comunidad tenían un fuerte valor religioso, cultural, y psicológico. En el siguiente testimonio, los jefes de patrulla y los soldados le preguntaban al delator qué hombres estaban destinados para el cielo y cuales para el infierno.

 

     "Entonces ya vino el Ejército a las seis de la mañana...empezaron a pasar a través de nuestras casas y nos llevaron a la iglesia... Entonces el acusador, el que fue a quejar con el Ejército, ya tenía tapada la cara. 'Ahora vos nos tenés que mostrar quienes son los guerrilleros', decía el Ejército a ese acusador. 'Lo que hay que hacer es sáquenlos uno por uno a la puerta de la Iglesia y así los vamos a conocer uno por uno'. Empezó a ordenar el Ejército la gente uno por uno; al salir: '¨es éste vos?' Le decía. 'No', decía. '¨Y este?', 'Sí' ... Sólo la cabeza movía señalando a la gente; si él decía que quién salía tenía culpa de ser guerrillero lo mandaban al infierno, y el que no al cielo .. Noventa fuimos a romper el hoyo para los muertos... ya no pensábamos, puro pobre, ya tiene miedo... Yo miré cuando mataron a esos pobres en el cementerio... cuando no se muere con un tiro, cuchillo metía en el cuello, si está vivo allí meten cuchillo... allí dejamos tapada la fosa, después nos fuimos abajo todos, ya no teníamos ganas de hablar nada, nos asustamos".67 

 

     "Los soldados pusieron al encapuchado frente a toda la población para que señalara a vecinos que estuvieran comprometidos con la guerrilla." En total señaló a 16 vecinos, todos hombres y tres de ellos menores de edad. Torturaron a las víctimas, después de una hora en presencia de toda la población, ejecutaron a la primera víctima. La muerte fue a golpes: "Le pegaban con un leño, era como matar a un perro, le metieron palos con punta en la cabeza y ni siquiera respetaron el templo sagrado de la comunidad, nuestra iglesia." Los soldados amarraron de las manos y de los pies a las otras quince víctimas y las condujeron por el camino de vereda en dirección a la cabecera municipal.

 

      "Toda la comunidad quedó con miedo, cuando se retiraron del centro de la Aldea, ya eran las siete de la noche, todos estábamos temblando, muchos estaban llorando. Antes de irse los soldados se despidieron, nos dijeron cuando escuchen el primer balazo, quedará muerto el siguiente hombre. Habían transcurrido alrededor de diez minutos cuando escucharon varios disparos y esto se repitió por más de una hora. Cada 200 metros aproximadamente los soldados se detenían, torturaban y ejecutaban uno por uno a las víctimas. Todos los cadáveres quedaron tirados a lo largo del camino. "Estos cadáveres tenían señales de lazos en las muñecas, les metieron cuchillos en el cuello, tenían moretes en todo el cuerpo, el abdomen lo tenían abierto, se les miraban sus órganos internos".68 

784.

     Las masacres selectivas evidencian como objetivo planificado, castigar a los líderes, a quiénes destacaban, para anular en el resto la voluntad de participar en asuntos comunitarios. Con la eliminación por un lado de los líderes de las comunidades y por otro, mediante la generación de un clima de terror, el Ejército buscaba destruir los lazos sociales y las estructuras de poder local que existían en las comunidades, facilitando de esta manera la implantación de nuevas estructuras militarizadas ya fuera bajo su control o el de las PAC, de los comités de desarrollo o alcaldes auxiliares.

     "Los soldados nos apuntaron con el arma, nos preguntaron si conocíamos a las personas cuyos nombres estaban en la lista que llevaban los soldados, eran líderes de la organización laboral de la finca. Yo les dije que sí, entonces me dijo que los fuera a traer. Yo les dije que no quería ir y entonces me amenazó con el arma. Me dio miedo y por eso mejor les hice caso. Fui a traer a los diez hombres, fui yo más 50 patrulleros de aquí. El oficial me dijo que si no le traía me iba a matar. Cuando regresé como a las 8.00 de la noche, se los entregué y él me dijo: 'está bueno'". Los soldados pegaron a las víctimas y a la mujer la violaron cada uno de los soldados durante toda la noche ... Formaron a los hombres y con machete les fueron dando muerte, mientras tanto a la mujer la desnudaron y la torturaron psicológicamente hasta darle muerte de la misma forma. "Yo les dije a los soldados qué culpa teníamos, entonces nos amenazó y nos dijo que los de mi comunidad quemaban las fincas del otro lado. El oficial decía que éramos guerrilleros. Yo tenía miedo, lloraba del miedo de sus armas".69 

     "El jefe de las PAC tenía una lista en la que aparecían los nombres de las trece personas. Los agarraron y los amarraron. "Muchos empezaron a suplicar, porque iban a matar a nuestras propias familias, pero [las PAC] dijeron que era una orden del Ejército que venía desde Chichicastenango y que se tenía que cumplir. Había reservas que participaron en la masacre... Las reservas iban de civil, vivían en sus casas y los domingos iban al destacamento a recibir entrenamiento. Les dan un uniforme blanco mientras están en el cuartel pero fuera no lo usan... Eran de nuestra misma comunidad, están bien preparados para torturar y matar. [A las 13 víctimas] los golpeaban, pateaban, les ponían una capucha de nailon en la cabeza...llegaron las mujeres también a suplicar pero no hubo modo, los mataron".70 

785.

     La arbitrariedad con la que se seleccionó, en muchos casos, a las víctimas potenció la desconfianza y la división entre los miembros de la comunidad, facilitando así el del control de la población por el Ejército. La amenaza constante de que en cualquier momento uno podía ser denunciado, provocaba un clima de angustia, inseguridad y desconfianza entre vecinos y minaba las condiciones de convivencia.

     "Cuando todas las gentes, hombres, mujeres, niños y ancianos, de los cantones estaban presentes en la plaza, un teniente...del destacamento militar de Joyabaj les habló y les dijo: 'tenemos que ver quienes son los guerrilleros'. Tenía un listado de personas y empezó a llamarlos a uno por uno... eran aproximadamente 60 personas... Los patrulleros de Xenup los golpeaban, los amarraban y los llevaban a un costado de donde estaba el teniente; éste presentaba a cada uno como guerrillero... 'éste es un guerrillero, vamos a matar a esta mala gente que está organizándose, así quedan tranquilos nuestros cantones... así mueren los guerrilleros y la gente que no obedece nuestras órdenes.' En ese momento el teniente daba la orden de ejecución y los patrulleros de Xenup... los golpearon, se pararon sobre ellos y los mataron a machetazos".71 

Las masacres indiscriminadas sobre población residente

786.

     Aparte de las masacres selectivas, el Ejército, en un número superior de casos, emprendió operaciones militares que se concretaron en masacres indiscriminadas. En la mayoría de los casos de masacres indiscriminadas, en todas las áreas de mayor presencia guerrillera, los testigos cuentan cómo miembros del Ejército, acompañados en muchas ocasiones por patrulleros o comisionados militares, atacaron sus comunidades, infligiendo brutales torturas y tratos crueles que superaron lo imaginable, violando mujeres y niñas, y ejecutando a todos los habitantes, sin ningún criterio más que su pertenencia a un colectivo identificado como enemigo sin distinción de edad, condición o niveles de participación e involucramiento.

787.

     En otros casos, el Ejército atacó también indiscriminadamente a grupos de personas que se dirigían hacia otra comunidad, que huían de la violencia o vivían en continuo desplazamiento, como fue el caso de las CPR. La violencia indiscriminada hacia la población resistió similares características en todos los casos, para eliminar a grupos previamente identificados, sin importar si se encontraban asentados en un lugar concreto o se encontraban en camino. En el caso de la masacre de Chisís, descrito con anterioridad, se observa como el Ejército atacó indiscriminadamente a una comunidad que ya se había organizado en las PAC. Sin embargo, su participación en las patrullas no bastó para que los militares, procedieran contra la comunidad.

     "A mi me tocó comandar una operación en la aldea Chisís... yo la consideré un objetivo militar... porque Chisís tenía un simbolismo especial en las estructuras organizativas del EGP y era desde Chisís donde se habían planeado y dirigido las principales acciones que el EGP había realizado en la región de Chajul, Cotzal, Nebaj".72 

788.

     Muchas comunidades sufrieron la misma suerte que Chisís. La población civil indefensa fue tratada por el Ejército como objetivo militar por lo que éste procedió a la eliminación física por igual de adultos, ancianos, niños y hasta bebés y fetos, aniquilando así generaciones completas y, con ello, la supuesta amenaza que estos constituían.

789.

     Entre las masacres indiscriminadas, las más frecuentes fueron aquellas que se realizaron contra una comunidad cuando la mayor parte de la población se encontraba en el lugar. En estos casos, toda la fuerza del operativo militar se descargó contra la población que se encontraba indefensa y desprevenida. Esta condición facilitaba la ejecución de la masacre, porque es en estos casos que se reúne la gran mayoría de circunstancias previstas en la planificación del operativo, descrita anteriormente.

790.

En la masacre de Plan de Sánchez, Rabinal, Baja Verapaz.

     "Varias bombas fueron arrojadas por una avioneta, pero no cayeron en la población. El 18 de julio, a las ocho horas, del destacamento militar lanzaron hacia la comunidad dos granadas mortero calibre 105 y cayeron al oriente y poniente de la comunidad. A las trece horas, soldados que procedían de Rabinal y de Cobán, llegaron a la comunidad. Los hombres no estaban, pero los soldados violaron a diecinueve mujeres y se burlaban de ellas, acusándolas de ser guerrilleras. A las cinco de la tarde tiraron dos granadas y dispararon con las armas. Los disparos continuaron hasta las once de la noche. A esa hora ya no gritaba nadie. A los niños los mataron con patadas. Según los testigos, los niños gritaban y gritaban y después se quedaron en silencio. Al otro día las casas estaban humeando, no se podían reconocer los cadáveres que estaban dentro de las casas, "estaban puro carbón". Los cadáveres que estaban afuera de las casas, tenían disparos en la cabeza, en el pecho y en la espalda. Ese día el Ejército ejecutó a 227 personas. En la masacre, también participaron PAC y comisionados militares".73 

     "Estaba bien hasta que llegó la violencia, llegaron muchos Ejércitos. Antes de nosotros hubo masacres en Santo Tomás y Santiaguito, ya estabamos con miedo del Ejército. Estabamos acostumbrados que el Ejército nos acusaba de guerrilleros y el comisionado militar también lo hacía. Un domingo en julio, llegaron dos mil Ejércitos a las 10 de la mañana al mercado, donde habían varias personas comprando y vendiendo. Primero mataron a las personas ahí con balazos, cortándoles las manos y los pies, matando a niños, violando a las mujeres, les quitaron sus cortes y les metieron un palo, y algunas se murieron de eso. Quemaron las tiendas y las casas y se fueron por la aldea, mas o menos trescientas personas se murieron en total".74 

791.

     Los ataques indiscriminados no sólo se centraron en poblaciones asentadas en una comunidad determinada, sino que alcanzaron también a personas que, por distintos motivos, se movilizaban hacia otros lugares. Durante estos años, actividades normales, como trasladarse a la Costa en época de cosechas, bajar al mercado de la aldea vecina o salir a las parcelas a trabajar se convirtieron en una peligrosa tarea, debido a la latente amenaza de ser detenidos por el Ejército y acusados de subversivos.

     "El Ejército puso unos retenes en la salida de la aldea... Un grupo de 18 mujeres y sus niños salieron de la aldea con burros, canastas y bolsas. Cuando regresaban por el Río Seco, fueron interceptados y capturados por una patrulla de soldados. Les quitaron los burros y las cosas que habían comprado. Llevaron a las mujeres y a los niños a un lugar cercano. A las mujeres las desnudaron, las torturaron y las dejaron colgadas con palos introducidos en los genitales para que la gente las miraran. A los niños les quebraron la cabeza".75 

     "[Los soldados] bajaron en el campo y comenzaron a caminar directo a Xoxlac, (...) Se fueron de regreso para Nucá por el camino que iba para Barillas, a todo el que encontraban lo mataban, comerciantes, mujeres, niños, ancianos, a todos los mataron con hachas y cuchillos; no usaron armas de fuego. A otros los ahorcaron y los dejaron colgando de los árboles para que los miráramos... en todo el camino quedaron como 70 muertos. Nos dio mucho dolor ver todo eso. Francisco [un de las víctimas] había salido para Barillas para hacer algunas compras, porque nosotros somos pobres, son pocas las cosas que salimos a comprar, cuando el regresaba a su casa, fue capturado por el Ejército junto a ocho solomeros, los acusaron que lo que traían era comida para la guerrilla, y en la carretera los mataron a todos ... los amarraron de sus manos, les quitaron la nariz, les sacaron los ojos y los degollaron con machete".76 

792.

     También, hubo casos en los cuales, cuando las tropas no podían localizar a las personas a quiénes buscaban, se ejecutó indiscriminadamente a otras. En otros casos, el silencio de la comunidad, interpretado como encubrimiento de los culpables, generó una respuesta de violencia indiscriminada contra todos los presentes, como en los siguientes ejemplos:

     "Ese día los soldados buscaban los jefes de familia, incluyendo a don Daniel; como no estaba, quemaron su casa y mataron a su mujer y a su hija. A otro vecino con su hija de doce años que esa noche se habían quedado para acompañar a la señora, también los mataron, quemaron la casa y a las personas las tiraron adentro para que se quemaran. Cuando los soldados entraban a las casas y no estaba el hombre mataban a la mujer, esa noche le dieron muerte a diez personas y quemaron ocho casas".77 

     "Reunieron a las mujeres, que eran 27 y a 20 niños. En una casa muy grande metieron a todos. Ya estando adentro comenzaron a disparar y les mataron. Después de que les mataron incendiaron la casa. Ahí se quedaron todas quemadas. Al día siguiente encontramos todo escombros. Las mujeres por nosotros murieron. No sabíamos que iba a pasar eso".78 

793.

     En los llamados "operativos de castigo", como fue el caso de Chisís, el Ejército emprendió acciones militares contra la población civil, como represalia contra algún ataque o actividad de la guerrilla. En estos casos, la respuesta no se hacia esperar, los soldados culpaban a la población civil y se ensañaban en su contra, aprehendían a pobladores que se encontraban cerca del lugar o irrumpían en comunidades cercanas para amenazar y poner un castigo ejemplificante, mientras en muchos casos estos hechos culminaron en una masacre indiscriminada.

     "Los guerrilleros llegaron a San Juan Cotzal a atacar el destacamento. Los militares empezaron a buscar a todos los que estuvieran cerca y mataron como a 70 personas. Recuerdo que los Ejércitos bombardearon a San Juan Cotzal el 15 de Septiembre de 1981 y después que los helicópteros se habían ido, los soldados en compañía de 40 policías judiciales mataron a 70 personas sindicadas de ser guerrilleros".79 

     "En otra masacre, dos de las víctimas iban para San Antonio Huista, Huehuetenango a comprar cuando se escuchó una explosión. La guerrilla había colocado una bomba al camión militar que venía con soldados de Jacaltenango. Los dos se regresaron corriendo por la carretera y entraron rápidamente a una vivienda que quedaba en la entrada de la aldea. Los soldados llegaron a la casa, los capturaron y también se llevaron a otros dos jóvenes que a esa hora estaban escuchando un partido de fútbol. Sacaron a los cuatro y se los llevaron rumbo a la aldea de Monajil. Cuando llegaron allí, sacaron de sus casas a otros dos jóvenes y los llevaron al entronque de B'uxub' y allí los empezaron a golpear y a torturar. Les provocaron heridas con arma blanca y luego los mataron con armas de fuego. Los cadáveres tenían muchas perforaciones. Los soldados los dejaron tirados en el lugar".80 

794.

     Entre las características de las masacres indiscriminadas, destacó el uso de la extrema crueldad como parte de las mismas. En algunos casos, el Ejército estuvo varios días en una comunidad, realizando los actos más aberrantes. Luego, esperaban que la noticia llegara a las comunidades vecinas para dejar "claro" el ejemplo, reforzándolo con discursos que trataban de criminalizar a las víctimas, afirmando que les fue aplicado un castigo justo y ejemplar correspondiente a los "pecados" cometidos.

     "A las 8.00 de la mañana [los soldados] se marcharon rumbo a la Finca San Francisco donde masacraron a toda la comunidad, dejando muerto a 363 almas. A las mujeres las encerraron y las masacraron en la iglesia, los hombres en el juzgado. Los ancianos los mataron con machetes sin filo".

      "En Yalambojoch oímos el ruido de la balacera y de las bombas que tardó durante toda la noche. En la tarde del día siguiente los soldados regresaron a Yalambojoch con unos 40 animales robados de San Francisco y un montón de otras cosas como vestidos, grabadoras, guitarras y motores. También llevaron a dos presos ... Los dos al llegar en Yalambojoch ya eran muy golpeados y quemados. Los soldados los habían colgados sobre un fuego durante una interrogación. Los siguieron interrogando en Yalambojoch y los encerraron en la cárcel durante los cuatro días que quedaron los soldados en nuestra aldea.

     "Al llegar en Yalambojoch los soldados pidieron dos ganados para hacer una fiesta al día siguiente... Obligaron a las mujeres mas gordas para preparar la comida. Los soldados andaron bien animados y dijeron cosas como: 'ahora vamos a festejar, ya triunfamos la guerra.' Este día volvieron a quemar otro quince casas en la aldea e hicieron un hoyo en donde tiraron bombas para asustar a la gente. Después empezó la fiesta. Izaron la bandera guatemalteca y nos forzaron de cantar el himno nacional. Nos forzaron de tocar marimba y de bailar. Durante los cuatro días que los soldados permanecieron en la aldea cada rato teníamos que reunirnos. En estas reuniones siempre hablaban de la patrulla, de que teníamos que patrullar para que la guerrilla no entrara en Yalambojoch y por lo tanto no sería necesario masacrar nuestra aldea también... Los soldados violaron unas 17 mujeres y las mataron con bala. Por el miedo nadie se atrevió a enterrar las mujeres. Quedaron tiradas en el lugar expuestas a los animales y al tiempo...".81 

     "Llegamos hasta la aldea Llano Coyote, es una Aldea de Aguacatán, llegamos tipo ocho de la mañana y de casa en casa comenzaron ellos a matar a la pobre gente, sólo dejaron a dos ancianos como de 60 años. Y este oficial... ordenó a los dos ancianos que les perdonaba la vida pero que a las seis de la tarde cuando nosotros regresáramos de Sacapulas, ya tenían que estar enterradas las 145 personas que habían matado... Bueno, estos ancianos ya del temor de que los iban a matar si no los enterraban, lo hicieron. Cuando regresamos nosotros de la comisión de Sacapulas, ya sólo les faltaba una persona, medio enterrada, ya no enterradas normalmente como se hace, estaban semi enterradas, ya solo les faltaba una persona, pero ese señor oficial no quitándose la cólera de los 145 que había mandado a asesinar, asesinó a los dos ancianos y los dejó colgados en sus viviendas en Llano Coyote".82 

795.

     La crueldad no tuvo límites; el Ejército se ensañó con auténtica saña en numerosos casos, contra bebés, niños, mujeres embarazadas y sus fetos. A pesar de ser ésta la parte de la población más indefensa, más vulnerable, más inofensiva, fue atacada con una ferocidad inimaginable.

     "En la casa estaba ella violada y degollada, en otro cuarto estaba mi papá, estaba tirado sobre la cama, estaba baleado, tiene una bala en el corazón y otra en la cabeza. Debajo de la cama están tres niños, no han muerto por balas. Uno tiene la cara destrozada, como que lo hubieran golpeado con palas o los hubieran reventado en el suelo. Ya no tienen dientes y los huesos de la cara, cerca de la boca están como colgando. Los tres están muertos de la misma forma, y los tres son de edades muy pequeñas. Cerca de la cocina otro cadáver tiene destrozada por balas la cabeza y un gran agujero en el pecho. Al entrar a la cocina la masacre es total ... Las señoras estaban haciendo el desayuno y se ve como cada madre tiene amontonados a sus niños, todas las mujeres están matadas con balas y los niños tienen partidas la cabeza con machetes. Allí hay 16 cadáveres. Al salir al patio, en el frutal hay tres cadáveres, tienen el cráneo destrozado, en el tronco hay aún señales de que fueron estrellados contra ese tronco, ya que además de la sangre también hay partes de cerebro".83 

     "Se podía ver como las golpeaban en el vientre con las armas, o las acostaban y los soldados les brincaban encima una y otra vez hasta que el niño salía malogrado".84 

     "Eran alrededor de doscientos soldados... ella contaba con cuatro meses de embarazo, fue violada por los soldados, quienes no conformes le abrieron el vientre y la degollaron".85 

     "Los soldados llegaron a la aldea Tierra Colorada de Sacapulas y comenzaron a registrar todas las viviendas en busca de armas y guerrilleros. Encerraron a los niños con todo y las familias dentro de las viviendas, les rociaron con gasolina y les prendieron fuego. En los alrededores del pueblo, niños fueron muertos degollados y a mujeres embarazadas les abrieron el vientre y les sacaron sus fetos y los tiraban al suelo. A los hombres los encerraron en una casa particular cercana a la iglesia y los torturaron".86 

796.

     Asimismo, en las masacres indiscriminadas, se dieron altos índices de destrucción comunitaria, dado que el operativo iba dirigido a eliminar no sólo a los "presuntos guerrilleros" sino a dejar a la insurgencia sin posibilidades de abastecerse. Desde el momento en que la población era considerada base social de la guerrilla se buscaba no sólo aniquilarla a ella, sino, mediante la "tierra arrasada" aniquilar también la posibilidad de un nuevo asentamiento hostil en un área en disputa con el enemigo.

     "Después de la masacre .... Los soldados pasaron la noche en la comunidad, comiendo de los animales de la población. A la mañana siguiente los soldados arrasaron la aldea, quemándolo todo. Los animales que no fueron comidos, los soldados se los llevaron a la Finca La Perla".87 

     "Los soldados, al no encontrar más gentes para matar, procedieron a quemar muchas casas, pero antes las registraron robándose las cosas de valor que encontraron en ellas". "Se comieron nuestras gallinas, también mataron toros y vacas para comérselas; en fin hicieron averías en nuestras casas, destruyeron todas las cosas que nos eran necesarias, piedras de moler, comales, ropa, mazorca, frijoles, ollas. Nos dejaron sin comida ni con qué preparar nuestros alimentos, tampoco donde vivir ... Ellos estuvieron durante tres días, el cuarto se retiraron llevándose con ellos varios toros, vacas y chivos que encontraron en nuestra casas".88 

Las masacres indiscriminadas de población desplazada

797.

     En muchos casos de masacres indiscriminadas, el Ejército no sólo eliminó a la población y arrasó la comunidad sino que trató de dar caza y eliminar a las personas que habían escapado del lugar. Los soldados prosiguieron "limpiando" el área, capturando y ejecutando a todos los que huían, por lo que se desprende que el operativo no se reducía a dispersar a la población, sino que buscaba eliminarla en su totalidad.

     "El Ejército entra a la comunidad de madrugada. Mucha gente sale huyendo. Otras no pueden hacerlo. Ese día el Ejército mató mucha gente. A la que encontraban la mataban. Hay balas por tierra y aire. Ese mismo día quemaron 54 casas. Mueren 75 personas, la mayoría ancianos y niños. Hay personas muertas por disparos, por granadas, por cuchillos, por machetes y otras quemadas, gente que muere huyendo de las balas. Los soldados van diciendo que toda la población es guerrillera. Hay helicópteros buscando la gente en los barrancos y montañas".89 

     "Siempre que pasaban los del Ejército, nos daba un gran miedo. Muchas veces nos corrimos y nos escondimos en el monte. Muchas veces nos tocó dormir en el monte, teníamos miedo que nos vinieran a masacrar. Escuchamos historias espantosas de masacres y matanzas de gente inocente y sabíamos que no era necesario tener delito ante el Ejército para que te mataran. A la aldea llegaron muchas veces los soldados, sacaron gente de sus casas y ya nunca escuchamos de ellos. Cuando ellos querían, mataban o violaban a las pobres mujeres. Un grupo de 300 soldados llegaron en septiembre a la aldea, quemaron casas de la gente que ya estaba en el refugio. Todos los que ese día estabamos en Buena Vista, pensamos que habían llegado para matarnos y comenzamos a correr y a huirnos rápido. Con mi familia salimos corriendo todos juntos pero por el miedo no nos dimos cuenta y en el camino nos dispersamos...".90 

798.

     Los operativos de tierra arrasada provocaron el desplazamiento de un gran número de personas, los supervivientes de las masacres, poblaciones que habían sido alertadas antes de que llegara el Ejército y todo tipo de personas que, en un momento dado, huyeron de la violencia buscando salvar sus vidas. Sin embargo, en los testimonios recopilados se observa que esta salida en ningún caso significó una garantía de supervivencia, dado que el Ejército, en un primer momento, dirigió un gran número de operativos contra estas columnas humanas, buscando, como ya se dijo, eliminar todo tipo de población considerada hostil en una determinada región. Un caso documentado en Chimaltenango, constituye ejemplo de lo anterior:

     "La población que huía eran como 2,000 personas... Se enteraron que el Ejército iba a llegar. La población se refugió por el caserío Los Magueyes, cerca del Río San José las Canoas. El Ejército empezó a disparar con galiles sobre la población y a lanzar granadas. No se sabe exactamente cuantas personas murieron; se calculan que fueron entre 100 y 200 personas. Ese día los soldados quemaron casas en Santa Anita las Canoas y en San José las Canoas, porque ellos les habían dado refugio a las personas de San José Poaquil".91 

     "Los comisionados militares y el Ejército nos buscaban porque los desplazados éramos vistos como mala gente - guerrilleros -".92 

     "El guía sabía donde se juntaba la gente, entonces poco a poco los hizo acercarse a ese lugar donde la gente siempre llegaba a juntarse cuando venia el Ejercito por cualquier lado... Entonces la gente corrió hacia ese sector... Dentro de la gente había la gente que estaba refugiada en estas comunidades y los fueron a atrapar en un paredón, en sector abajo que le llamamos catarata, donde la gente ya no podía subirse, entonces a la gente los agarró pareja, niños, ancianos, todo, todo... Alrededor de 200 personas murieron baleadas. Unas fueron enterradas, otras fueron comidas por los chuchos o por los zopilotes".93 

     "Durante una buena parte de 1982, la población huía, tal vez unas cinco o seis veces, cuando entraba el Ejército a la comunidad, porque el Ejército no venía así no más en son de paz, sino asustaba a la gente. Eran 400 personas las que huían, hombres, mujeres y niños, menos los cuatro comisionados militares, el alcalde auxiliar y sus familias. La gente se escondía en Los Magueyes, un caserío cercano porque allí había un barranco profundo...El Ejército detectó a un grupo de familias que huía de San José Poaquil, rodeó a la gente y les abrió fuego. Son varios los muertos ese día, la mayoría mujeres y niños".94 

     "A las seis de la mañana, 200 soldados y patrulleros de la finca La Perla, lograron sorprender a los desplazados en su área de refugio. Algunos lograron esconderse, pero un grupo de 46 personas fue rodeado, los soldados empezaron a disparar, matando a la mayoría de personas. Los que intentaban escapar eran capturados y estrangulados con lazos. Después de una hora, los soldados y patrulleros habían matado a 43 personas, tres personas mas resultaron desaparecidas".95 

     "Ya en el mes de abril de 1982, se inició la persecución de las comunidades... A estas alturas era de tomar una decisión, ya que si nos quedábamos en la casa, de todos modos se moría a manos de los soldados, fue por eso que salimos a escondernos dentro de las montañas, para que no nos mataran a nosotros y a nuestras familias. Nos acorralaron, nos persiguieron, como seis a siete días, durante ese tiempo nos quedamos sin comida... cada día caminábamos mas de diez kilómetros. Durante la persecución, cayeron 17 compañeros en manos del Ejército, entre hombres mujeres y niños. Después de tres meses fuimos a ver al lugar donde fueron torturados, y dejados los cadáveres, ahí habían enterradas en la tierra de dos en dos, a las estacas les hicieron punta en forma de trompo, en esas estacas fueron ensartados seis de ellos que eran tres parejas de esposos... tardamos como tres meses en ese lugar...".96 

799.

     El desplazamiento, en muchos casos, duró varios años. A lo largo de este tiempo, como se mencionó anteriormente, esta población fue vista por el Ejército como parte de la insurgencia por lo que, aunque en menor número que durante el período 1978-82, se continuó llevando a cabo operativos de masacres contra estos grupos. Estas masacres disminuyeron a partir del momento en que la mayoría de los desplazados se acogió a la amnistía y se reasentó en comunidades bajo el control del Ejército.97 

     "El 23 de noviembre de 1983, cuando nos encontramos refugiados cerco del río Xaclbal, en un caminito, a las tres de la tarde, estábamos caminando y encontramos un lugar donde había hierbas que se pueden comer. La gente se dispersó para buscar esas hierbas, había niños llorando, mucho ruido. Escuché un ruido raro que venía de debajo del monte. Le dije a Antonio... que había ruido por allá. Pensó que era de la gente misma que buscaba las hierbas en el monte muy cerrado. Pero presentimos algo y Antonio fue a ver. Yo estaba con mi esposa de 16 años y empezaron los disparos y los soldados trataban a rodear a toda la gente. Corrimos lo que pudimos correr. Los que no podían correr se quedaron. Me fui corriendo con mi esposa, con los soldados corriendo atrás de nosotros, corriendo. Pero ella no pudo seguirme. Me di cuenta que atrás de mi ya no estaba mi esposa pero sí los soldados. Llegué en la playa del Río Xaclbal, pero el río creció mucho en los últimos días por las lluvias. Me escondí y pasé la tarde. De las 45 personas en un principio aparecieron solamente ocho personas. El día siguiente crucé el río. Aparecieron otras personas. Al final de las 45 personas, 16 personas murieron o desaparecieron".98 

     "Nos persiguieron en el monte, nos salvamos de morir. Los soldados nos persiguieron día y noche por tres años".99 

     "Nos refugiamos en la selva, en la montaña de Sepalau por tres años, de 1981 a 1983 y ahí hubo 45 muertos, unos heridos por el bombardeo y el tiroteo y los otros... la gente comenzó a morirse poco a poco del susto".100 

800.

     Sin embargo, parte de la población desplazada optó por no regresar y permanecer viviendo en las áreas de conflicto fuera del control del Ejército. Esto suponía, para los militares, una desafío constante. Asimismo, al no aceptar la tutela del Ejército se les consideró hostiles y, por tanto, objetivo militar, como era el caso de las CPR.

     "Cuando termina el bombardeo, el Ejército va ir avanzando (...) Los militares hacían rastreos, iban persiguiendo, así diariamente (...) Cuando el Ejército entra por tierra se muere mucha población".101 

     "Las mujeres trabajaban de noche para que no haya humo de día. Pasaban avionetas con bocinas diciendo "Dios es autoridad, y ustedes tienen que respetar a las autoridades" y dejando volantes "Ustedes son prisioneros de la guerrilla, tienen que rendirse al Ejército". El 2 de noviembre de 1987 a las seis de la mañana, llegó un helicóptero ...Cada familia tenía un refugio en su casa. La gente se corrió pero llegaron los aviones que bombardearon hasta las nueve, diez de la mañana. Hubo muertos y heridos".102 

     "Se desplazaban junto a otras 25 familias, desde Santa Rosa a la CPR de la sierra, cuando fuerzas del Ejército les tendieron una emboscada en el camino. Murieron alrededor de 21 personas. Los restos no pudieron ser sepultados porque los soldados permanecieron en los alrededores del lugar por aproximadamente un mes. Los familiares no se acercaron por temor a ser capturados. Los cuerpos se pudrieron".103 

801.

     La persecución de la población desplazada no se restringió únicamente al territorio nacional, sino que se extendió en varias ocasiones a la población refugiada en México, documentando la CEH cinco casos de masacres perpetradas por el Ejército de Guatemala dentro del territorio mexicano.104 

802.

Efectivamente, el Ejército planteó en su plan de campaña de 1984 que los refugiados se habían convertido en:

     "Reserva humana de la subversión que incluso ha usado estos campamentos como puente logístico, para el ingreso de material a Guatemala".105 

803.

Para entender en mayor profundidad la masividad del fenómeno de las masacres y su planificación, a continuación, se analiza cómo se desarrollaron entre 1981 y 1982, relacionando el despliegue de fuerzas del Ejército, relacionándolo con la intensidad y tipo de violencia cometida contra la población civil, haciendo uso tanto de la información documental disponible106  como con los testimonios y otros datos arrojados por su investigación de terreno.

Las operaciones militares, masacres y tierra arrasada: junio de 1981 a diciembre de 1982

804.

     En el período de dieciocho meses comprendido entre junio de 1981 y diciembre de 1982 la CEH registró 415 casos de masacres perpetradas por fuerzas estatales, lo que representa el 64 % del total de las masacres de las fuerzas del Estado registradas por la CEH durante todo el enfrentamiento armado interno. En este período se concentra el 76% del total de víctimas de ejecuciones arbitrarias cometidas en masacres, según la base de datos de la CEH.

805.

     Asimismo se estima que en el mismo período, el Ejército movilizó a más de 15,000 combatientes en el desarrollo de operaciones militares de gran magnitud que abarcaron todo el altiplano central, incluyendo Chimaltenango, Sololá y Sacatepéquez, así como los departamentos de Quiché, Huehuetenango y las Verapaces, en su totalidad; precisamente en las regiones donde se concentraron las masacres durante estos meses. El manejo de operaciones militares semejantes implicó la elaboración y ejecución de un plan estratégico, así como planes operativos, la preparación de mecanismos de control en la ejecución de las operaciones y un amplio trabajo de inteligencia.

806.

     Se toma como punto de partida de esta investigación la política general contrainsurgente definida en el Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo y luego en el plan de campaña Victoria 82. Posteriormente se examinan algunos elementos de la doctrina militar aplicables al desarrollo de las operaciones que se tradujeron en masacres y tierra arrasada ejecutadas en Guatemala; finalmente se muestran los casos de masacres perpetradas en cada área de operaciones.

 

Una política general contrainsurgente: El Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo

807.

     El documento oficial que mejor describe la aplicación de una política general contrainsurgente durante este período es el Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo (PNSD). Este plan abarcó al Estado en su conjunto y permitió su militarización total, condición que facilitó la ejecución de operaciones militares de gran envergadura que, en infracción al Derecho Internacional Humanitario, incluyeron ejecuciones masivas de población indefensa y las denominadas operaciones de tierra arrasada. El PNSD estableció como concepto estratégico básico que:

     "Guatemala acometerá a corto y mediano plazo las reformas administrativas, funcionales y jurídicas de la estructura y funcionamiento de los órganos de estado valiéndose de las correspondientes ramas del poder político y coordinará e integrará los planes y programas antisubversivos a nivel de los organismos políticos del país. Esta acción será apoyada por (...) la adecuación de la estructura y funcionamiento del Ejército de Guatemala y de los cuerpos de seguridad interna al enfrentamiento y combate eficaz (...)".107 

808.

El PNSD partió de un análisis general de la situación frente a la insurgencia, que justificaba la necesidad de ampliar las acciones de contrainsurgencia y coordinarlas con toda la estructura del gobierno militar.

     "Los éxitos frente a los focos guerrilleros no reflejan un debilitamiento significativo que permita pronosticar su erradicación a corto plazo, si esto se hace aisladamente".108 

809.

En lo militar reconoció la necesidad de:

     "Mantener y mejorar de acuerdo a la situación, la organización del Ejército y de los cuerpos de seguridad interna, para enfrentar con éxito a los movimientos y grupos subversivos y para perfeccionar los organismos y sistemas de enfrentamiento en esta área".109 

810.

En al ámbito político recomendó la creación del Estado Mayor Especial, estableciendo que se debe:

     "Crear al más alto nivel político, un organismo de dirección del esfuerzo antisubversivo que, conforme a las políticas nacionales correspondientes, imparta las instrucciones y directivas generales, integre las medidas acordadas a cada campo y coordine eficazmente su realización."110 

811.

     Como consecuencia de ello, fue creado el Estado Mayor Especial que tuvo como principal función la preparación de los planes estratégicos para la seguridad y la defensa, además de la evaluación, supervisión y coordinación del cumplimiento del Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo.111  La CEH tiene la certeza que el Estado Mayor Especial fue una de las instancias políticas y de mando al más alto nivel en el Gobierno militar, por lo menos durante 1982. A su vez, el Estado Mayor General del Ejército fue el centro de mando que planificó y supervisó todas la operaciones contrainsurgentes.

812.

      Otras recomendaciones del PNSD fueron cumpliéndose de forma ordenada y disciplinada, como se vio reflejado en el Estatuto Fundamental de Gobierno, Decreto Ley 24-82, promulgado el 27 de abril de 1982. En sus artículos 4 y 26 otorgó al Jefe de Estado, facultades ejecutivas y legislativas para el ejercicio del gobierno mediante decretos leyes.112  Asimismo, le otorgó la facultad de nombrar tanto al Presidente de la Corte Suprema de Justicia y del Organismo Judicial, como a todos los magistrados de los tribunales colegiados del mismo, además de nombrar y remover a todos los funcionarios y empleados del organismo ejecutivo incluyendo a los alcaldes de los municipios de la República.113 

813.

     Un ilustrativo ejemplo del cumplimiento de las recomendaciones estratégicas del PNSD fue el procedimiento utilizado para el nombramiento de los alcaldes municipales. Según un alto jefe militar, citado en los periódicos correspondientes a las fechas, estos fueron nombrados en base a la información proporcionada por los organismos de inteligencia y seguridad del Estado:

     "La selección de los alcaldes que serán nombrados y tomarán posesión el 16 de junio de este año estuvo a cargo de la sección de inteligencia G-2 del Ejército".114 

814.

     El PNSD estableció la necesidad de unificar todas las líneas de mando y todas las instituciones del Estado en la ejecución de las operaciones militares contrainsurgentes. Luego, con el Decreto Ley 44-82 sobre la "Movilización Parcial del Ejército", quedó establecida la preeminencia jerárquica del Ejército sobre todas las demás instituciones de Estado:

      "Todos los funcionarios y empleados del Estado, de cualquier jerarquía, deberán acatar las disposiciones que el Mando del Ejército dicte en cumplimiento de este decreto, y en caso de que por cualquier circunstancia tal acatamiento no se realice, el Ejército ejecutará por si lo que estime conveniente".115 

Los planes de campaña

815.

Definido el marco estratégico general a través del PNSD, el Ejercito de Guatemala operó mediante la ejecución de planes de campaña, que generalmente estaban diseñados para un año e incluían con gran precisión informes de inteligencia, planes de comunicaciones y transmisiones, órdenes de movilización de efectivos, órdenes administrativas, asuntos civiles, órdenes de desarrollo de operaciones contrainsurgentes, lineamientos para la organización de la PAC y todos los mecanismos de información y control de la cadena de mando.

816.

     Para el período de junio de 1981 a diciembre de 1982 los planes de campaña que estuvieron vigentes fueron Ceniza 81 (que no fue presentado a la CEH por el Ejército) y el plan de campaña Victoria 82.116  La continuidad de la campaña contrainsurgente y las operaciones militares realizadas desde el segundo semestre de 1981 y la totalidad del año 82 es claramente reflejada en los casos documentados por la CEH por la intensidad, tipo de violaciones y el patrón de las acciones militares. Asimismo según información aportada a la CEH por miembros del Ejército del más alto rango, el plan de campaña Victoria 82 sistematizó por escrito todas las operaciones que ya se venían realizando en el terreno, dándole continuidad a las operaciones contrainsurgentes.117 

817.

      Por ello, la CEH tomó el plan de campaña Victoria 82 como base para el análisis de todo el período. En dicho plan se estableció claramente las responsabilidades de más alto nivel con respecto a la planificación, coordinación y ejecución:

     "El Plan de Desarrollo y Seguridad del gobierno, esta siendo planificado y coordinado por el Estado Mayor Especial de Coordinación y Supervisión de la Presidencia de la República (...) los planes particulares de cada comando deberán establecer fechas en que se deberán cumplir los objetivos previamente planificados en cada actividad, estas fechas servirán al comandante y al EMGE (Estado Mayor General del Ejército)..., para establecer la continuidad del esfuerzo y el cumplimiento de metas y objetivos fijados".118 

818.

La coordinación de las operaciones militares quedó establecida tanto desde el punto de vista estratégico y operativo como desde su relación con los mandos locales:

     "En las jurisdicciones en las que se decrete estado de excepción, el comandante jurisdiccional ejercerá funciones de Gobierno Militar, por lo que tendrá plena autoridad sobre planes, acciones y funcionamiento del aparato estatal en su sector a cada nivel de Comando".119 

819.

Además, el Plan de Campaña Victoria 82 definió con gran precisión la supervisión de todas las operaciones militares:

"Todos lo involucrados en el presente Plan de Campaña, deberán elaborar entre los documentos su "IOT" [Informe de Operaciones Tácticas], el cual intercambiarán con los comandos de las unidades vecinas, para su mejor coordinación en las operaciones (...)".

 

     "Los comandos deberán de reportar puntualmente su IPO [Informe permanente de Operaciones] a cada quince días, conteniendo los datos siguientes: Dispositivo de sus unidades, Acciones de combate, Resumen de resultados".120 

820.

Las responsabilidades de mando quedaron plenamente establecidas según los niveles de autoridad:

 

"Cada Comandancia de los Cuerpos Militares Involucrados, es responsable de todos los aspectos tácticos y logísticos de sus unidades propias y agregadas".

 

     "Cada comandante de área de operaciones es el responsable directo del planteamiento y toma de decisiones adecuadas en su área".121 

821.

     Finalmente, es importante resaltar que doctrinariamente, en cualquier Ejército, todas las fuerzas tienen siempre demarcada una zona de responsabilidad, la que implica una misión a cumplir, que a la vez debe corresponder a un plan general. Tanto este plan como la misión y la zona de responsabilidad deben poseer una cadena de mando con un jefe responsable. Este principio se cumple para todas las fuerzas militares regulares, asentadas en cualquier terreno, no importando la cantidad de efectivos ni su organización interna, ni si se trata de un pelotón o compañía o si se trata de otro nivel, incluso si el espacio de terreno donde se asienta es fijo o transitorio o se trata de un puesto de comando avanzado. Estos principios son aceptados aún sin importar si es tiempo de paz o tiempo de guerra.122 

822.

     La CEH tiene la certeza que estos principios se cumplieron en el Ejército de Guatemala; así lo reflejan tanto los planes de campaña, incluyendo el "Victoria 82", ampliamente citado aquí, como los testimonios proporcionados a la CEH por miembros del Ejército de diverso rango. Las declaraciones tanto de miembros de tropa123  como de mandos medios124  y de varios miembros del alto mando militar de la época dejan claro que las responsabilidades de mando recayeron sobre la zona, base, brigada o Fuerza de Tarea con asiento en un territorio definido, habiéndose centrado la responsabilidad operativa en el Estado Mayor General de Ejército y la responsabilidad político militar en el Estado Mayor Especial que fue coordinado por el comandante general del Ejército.

 

     "Toda cosa se hace a través de lo que diga el Jefe, si no, no. O sea, el jefe le dice a los oficiales que están bajo su mando(...) miren esto se va hacer, este fulano se va a matar así".125 

823.

El plan de Campaña Victoria 82 estableció claramente las etapas y tareas que cada órgano político o militar debía cumplir, desde el Jefe de Estado hasta los comandos locales; así se lee en el Anexo "F":126 

 

     1. PRIMERA FASE (pre ofensiva):

     a. Junta militar de Gobierno: El 0100JUN82 decretará la amnistía para los delincuentes subversivos en todo el territorio nacional.

 

     f. Primera y tercera sesiones del Estado Mayor General del Ejército: (...) elaborará los planes pertinentes para la movilización parcial a mediados de la última semana de amnistía.

 

     g. Brigadas, Zonas, Bases Militares, Areas de Operaciones: Elaboración de estudios y planes POSIC, enviando sus requerimientos al Estado Mayor General del Ejército.

 

     2. SEGUNDA FASE (ofensiva),

     a. Señor Presidente de la República: El último domingo del mes de junio en su mensaje acostumbrado, enfatizará a la población sobre los procedimientos a seguir en las áreas en donde operan los delincuentes subversivos.

 

     b. Estado Mayor General del Ejército: A finales de la última semana efectuará la movilización parcial a las áreas de operaciones a manera de demostración de fuerza.

 

     c. Departamento de Cultura y Relaciones Públicas del Ejército:

Con una saturada publicidad, creará el ambiente necesario para la justificación de operaciones militares en gran escala y medidas punitivas.(...).

 

     3. TERCERA FASE (Consolidación),

     a. El Presidente de la República: Decretará la creación de una Secretaría o Ministerio de Reactivación Agraria (...).

 

     d. Quinta sección del Estado Mayor General del Ejército: De acuerdo con los requerimientos de las diferentes áreas elaborará planes para que con estrecha colaboración del Comité de Reconstrucción Nacional y de Emergencia, las ponga en ejecución en las área seleccionadas.

 

     1. Propósito General:

     a. Defender a la población.

     b. Recuperar aquellos miembros de las Fuerzas Irregulares Locales que sea posible y a las vez eliminar a los subversivos que no quieran deponer las armas.

     c. Aniquilar a los Comités Clandestinos Locales y las Unidades Militares Permanentes del enemigo.127 

824.

      Estos objetivos abrieron las puertas al aniquilamiento de lo que el Ejército entendía por enemigo interno, que incluían importantes sectores de la población civil. La CEH determinó que los Comités Clandestinos Locales (CCL), aunque pertenecían orgánicamente a la guerrilla, eran estructuras de apoyo político, que no estaban armados, y, por lo tanto, formaban parte de la población civil no combatiente que no puede ser considerada como objetivo militar. Asimismo, los miembros de las Fuerzas Irregulares Locales (FIL) raras veces tenían armas, menos cuando estaban dentro de sus comunidades.128  Además, como la CEH pudo establecer, en muchos casos de masacres los efectivos del Ejército mataron de manera totalmente indiscriminada a la población y, en todos los casos, por definición, mataron a personas indefensas.

 

 

Operativos militares que incluyeron masacres en las principales Áreas de Operaciones.

825.

     La campaña contrainsurgente que se inició en la segunda mitad de 1981 y se prolongó hasta diciembre de 1982, como se explicó anteriormente, buscó contrarrestar la amenaza guerrillera, recuperar el control sobre la población civil y preparar el terreno para la implantación de estructuras militarizadas de control de la sociedad en su totalidad. Para la implementación de esta campaña el Ejército, siguiendo los lineamientos del PNSD, organizó sus diferentes contingentes, poniendo un alto énfasis en la coordinación de los mismos, para maximizar la efectividad de los resultados que se quería obtener con estas operaciones.

826.

Para alcanzar los objetivos planteados en el PNSD y en los planes de campaña, el Ejército dislocó sus fuerzas en diez áreas de operaciones perfectamente delimitadas, de las cuales, para fines de este estudio, las cinco más importantes eran las siguientes:129 

*

Area de operaciones Iximché responsable de los departamentos de Chimaltenango, Sololá y los municipios de Chichicastenango, Zacualpa y Joyabaj de Quiché. *

     Area de operaciones Gumarcaj que correspondía a la zona central de Quiché.130  *

Area de operaciones Zacualpa responsable del departamento de Huehuetenango. *

Area de operaciones Xibalbá, responsable de los departamentos de Alta y Baja Verapaz. *

Area de operaciones Tigre que correspondía al municipio de Ixcán al norte de Quiché.

827.

     Para facilitar la movilización de las tropas, el Ejército creó las llamadas fuerzas de tarea cuyas principales características eran la flexibilidad para agruparse ante una acción puntual, realizar operaciones militares por el tiempo que fuera necesario y aumentar o reducir sus efectivos en caso de prolongarse las mismas. Las decisiones y planificación de los operativos de las fuerzas de tarea y las diferentes zonas militares estaban centralizados a cargo del Estado Mayor de la Defensa Nacional. En tres de las anteriores áreas de operaciones mencionadas se integraron fuerzas de tarea, mientras que las otras dos contaban con zonas militares como fuerza militar responsable en la respectiva área de tarea.

 

     "La ofensiva nuestra comienza hasta finales de 1981, si no recuerdo mal mas o menos en octubre de 1981 es cuando se convence al Jefe de Estado Mayor (...) del volumen de crecimiento que había tenido el movimiento guerrillero, que ya ellos habían llegado con sus unidades al área de Chimaltenango y que tenían consolidado el occidente del país (...) convencido de eso es cuando se estructuran la primeras iniciativas (...) el marco de la ofensiva comienza con la Fuerza de Tarea Iximché después Gumarcaj luego Tigre en Ixcán y otra que no recuerdo su nombre en Alta Verapaz".131 

828.

     En estas cinco áreas, la CEH registró un gran número de casos de masacres con las mismas características que fueron resultado de la aplicación de los planes del Ejército. Hubo casos de masacres selectivas e indiscriminadas en que aparecen sistemáticamente actos de extrema crueldad, destrucción comunitaria, involucramiento de la población civil, criminalización de las víctimas, terror ejemplificante y disuasivo, así como destrucción de elementos simbólicos y culturales de las diferentes comunidades afectadas. La repetición de estos patrones en las diferentes áreas de operaciones, que se encontraban bajo la responsabilidad de diferentes comandos, unido a las instrucciones contenidas en los planes de campaña de informar periódicamente de los resultados obtenidos en los diferentes operativos demuestra no sólo una planificación de los actos por parte de los comandantes de zona o de las Fuerzas de Tarea sino una estricta planificación desde el Estado Mayor de la Defensa Nacional.

 

     "Yo fui oficial del Estado Mayor... todos teníamos los planes de campaña, los de operaciones, todo perfectamente bien elaborado porque uno no puede mandar a un Comandante a una operación sin decirle, mira esto es lo que hemos planificado, este es el mapa, este es el territorio, esta es la población, esta es su misión, no le puedo decir: mire váyase para allá y dentro de seis meses me reporta que hay".132 

829.

     En la primera parte de esta ofensiva que se dirigió contra la población civil, el Ejército concentró gran parte de sus esfuerzos sobre el área de operaciones Iximché, donde se creó la primera Fuerza de Tarea del mismo nombre. Seguidamente se crearon las otras fuerzas de tarea y se fortalecieron las zonas militares correspondientes a estas áreas de operaciones. El 4 de enero de 1982, el Jefe del Estado Mayor General del Ejército afirmó:

 

     "La segunda fase de estas operaciones se convertirá en un gigantesco abanico que abarcará los departamentos de Huehuetenango y San Marcos, teniendo como base del abanico los departamentos de Quiché y Chimaltenango".133 

 

      "Quince mil soldados más serán involucrados en la nueva operación de contrainsurgencia que se lleva a cabo en el occidente del país, (...) la operación se extiende ahora al departamento Quiché hasta llegar a la frontera con México(...) en El Quiché hay varios focos de Guerrilla que no han sido combatidos frontalmente y ahora se va a trabajar en esa región".134 

830.

     Las principales áreas de operaciones mediante las cuales se llevó a cabo la ofensiva contra la población civil indefensa abarcaban regiones donde la mayoría de la población era maya. Los pueblos mayas con mayor número de víctimas en estas áreas fueron el ixil, achi, k'iche', kaqchikel, q'eqchi', q'anjob'al y chuj.

831.

A continuación se muestra la gráfica de todos los casos de masacres registrados por la CEH en este período, perpetradas por fuerzas del Estado en éstas áreas de operaciones.

Gráfica 4

Nota: Total de casos en la region sin certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la grafica: 40

Area de operaciones Iximché

832.

     El área de operaciones Iximché, según se desprende de la información recogida por la CEH, se extendía por el departamento de Chimaltenango, sur de Quiché, principalmente los municipios de Joyabaj, Chichicastenango y Zacualpa y la región al noreste del lago Atitlán del departamento de Sololá. A finales de 1981, cuando se integra la Fuerza de Tarea Iximché para llevar a cabo la operación contrainsurgente, el número de efectivos se incrementó hasta 2800 elementos.135  La Fuerza de Tarea Iximché coordinaba sus operaciones con la Fuerza Aérea, particularmente en los casos de masacres sobre la población desplazada, y con la Policía "Judicial" sobre todo en los casos de masacres selectivas.

833.

     Las masacres perpetradas a cabo por los efectivos militares de la Fuerza de Tarea Iximché comenzaron en la zona norte del área de operaciones, en San Martín Jilotepeque, alrededor de 65 Km. al noroeste de la ciudad capital; prosiguieron en Joyabaj y Zacualpa; posteriormente fue lanzada una gran ofensiva sobre la carretera panamericana donde se registraron masacres desde Tecpán hasta Chichicastenango y, finalmente, fue atacada la población civil la zona del sur del departamento de Chimaltenango, con masacres en Pochuta y San Andrés Itzapa entre otras.

     "La ofensiva contraguerrillera lanzada por el Ejército en el occidente del país, ha tenido resultados halagadores especialmente en Chimaltenango, donde se ha limpiado el lugar de elementos subversivos (...) en estos momentos se esta realizando un ultimo rastreo, pero esto no quiere decir que se vaya a quitar la presión que se mantiene, sino al contrario se reforzará aumentando la presencia de los efectivos militares (...)".136 

834.

     La CEH ha establecido que, en todos los casos de masacres, esos "elementos subversivos" eran civiles indefensos. El resultado de esta ofensiva en cuanto al número de casos de masacres cometidos por el Ejército en el área de operaciones Iximché durante los dieciocho meses del período son ilustrados en la siguiente gráfica.

Gráfica 5

Nota: Total de casos en la región sin certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la grafica: 2

Area de Operaciones Gumarcaj:

835.

     El área de operaciones Gumarcaj comprendía los municipios de Chajul, Nebaj, Cotzal, Uspantán, Cunén, Sacapulas, San Andrés Sajcabajá, San Bartolomé Jocotenango, San Pedro Jocopilas, Canillá, San Antonio Ilotenango, Santa Cruz del Quiché y Chinique, todos ellos en la región central del departamento de Quiché. En este área actuaba la Fuerza de Tarea Gumarcaj, la cual ejecutaba las operaciones respondiendo al centro de mando que se encontraba ubicado en Santa Cruz del Quiché. Los efectivos asignados al área eran aproximadamente 2200. Asimismo, la Fuerza de tarea Gumarcaj coordinaba operaciones con la Fuerza Aérea, la Policía Nacional y la Guardia de Hacienda.137 

836.

     En parte de la región en que se encontraba ubicada el área de operaciones Gumarcaj, existen evidencias de que hubo un área de operaciones específica con anterioridad a 1981. Esta área comprendía la región habitada por el pueblo ixil. Del documento Apreciación de Asuntos Civiles para el área Ixil, se desprende que esta área de operaciones existía desde 1977.

     "En vista que la región Ixil paso a ser un área de conflicto subversivo el alto mando dispuso que se estableciera una área de operaciones con jurisdicción en los municipios de Chajul, Cotzal y Nebaj (...) La acción militar ha sido llevada satisfactoriamente aunque el problema después de cuatro años aún existe y como es natural en este tipos de acciones el resentimiento de la población se extiende en forma alarmante y sin aparente solución pacífica".138 

837.

     Esto denota la importancia que tuvo esta región para el Ejército, el cual no sólo consideraba que una gran parte de las fuerzas guerrilleras se ubicaban allí, sino que la población ixil era proclive a la subversión. Además el Ejército estimaba que esta amenaza no había disminuido, a pesar de haber llevado a cabo operativos militares por más de cuatro años. Esta concepción de la población civil como potencialmente subversiva, se tradujo en un gran número de masacres que barrieron el área ixil, así como el resto del área de operaciones. La gráfica que se ofrece a continuación muestra los casos de masacres ocurridos en esta área.

Gráfica 6

Nota: Total de casos en la región sin certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la gráfica: 9

      Area de Operaciones Zacualpa:

838.

     A diferencia de las anteriores áreas de operaciones, la de Zacualpa no estaba bajo la responsabilidad de una Fuerza de Tarea sino de la zona militar con sede en la cabecera departamental de Huehuetenango. El número de efectivos que integraban el contingente de la zona militar era de aproximadamente 2 mil.

839.

     En el área de operaciones Zacualpa se desarrolló una campaña similar a la de Iximché en la que el contingente militar llevó a cabo fuertes operativos entre junio y julio de 1982 que barrieron con los municipios de San Mateo Ixtatán, Barillas y el norte de Nentón. Asimismo otros municipios de Huehuetenango como Aguacatán, San Miguel Acatán, Cuilco, Colotenango, Santa Ana Huista e Ixtahuacán también fueron duramente afectados, aunque no con la misma intensidad que los anteriores. Estos operativos se tradujeron en numerosos casos de masacres como se muestra en la siguiente gráfica.

Gráfica 7

Nota: Total de casos en la región sin certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la grafica: 5

Area de Operaciones Xibalbá:

840.

     El Area de Operaciones Xibalbá abarcaba la totalidad de los departamentos de Alta y Baja Verapaz. Este área estaba al cargo de un comando centralizado en la zona militar ubicada en Cobán, Alta Verapaz. En la estructura de comando de este área los destacamentos de Rabinal y Salamá tuvieron una relevante importancia en las operaciones militares contrainsurgentes. La zona militar, contaba con un contingente de aproximadamente 1800 efectivos.

841.

     Exceptuando los municipios de Rabinal y Cahabón, que fueron de los más afectados por las masacres en el área de operaciones Xibalbá, en una ofensiva que barrió extensas zonas de los municipios, el resto de los operativos de masacres siguieron una lógica más parecida a la aplicada en el área de operaciones Gumarcaj, donde la ofensiva no se realizó "peinando" un territorio, sino que las masacres se dieron en diferentes lugares a lo largo de todo el período. Los municipios de Cobán, Chisec, San Cristóbal Verapaz y Senahú también fueron golpeados duramente.

842.

A continuación se presenta la gráfica en que se recogen los casos de masacres ejecutados en el área de operaciones Xibalbá.

Gráfica 8

Nota: Total de casos en la region sin certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la gráfica: 11

Area de Operaciones Tigre

843.

     El área de operaciones Tigre cubría la región conocida como Ixcán que en la actualidad es uno de los municipios del departamento del Quiché.139  Situada al pie de la sierra de los Cuchumatanes, Ixcán limitaba al sur con los municipios de Chajul y Uspantán, al norte con México, al este por el río Chixoy y al oeste por el río Ixcán. El comando militar de la Fuerza de Tarea Tigre responsable del área de operaciones del mismo nombre se encontraba ubicado en Playa Grande. Dicha Fuerza de Tarea estaba integrada por aproximadamente 1800 efectivos.

844.

     La ofensiva contrainsurgente desarrollada en Ixcán varió con respecto al resto de áreas, ya que en noviembre de 1981 el Ejército llevó a cabo una retirada estratégica abandonando el área durante varios meses. Posteriormente en febrero de 1982, tras reagruparse en Playa Grande, emprendió un enorme operativo que incluyó masacres contra la población civil y operaciones de tierra arrasada, como se ilustra en la siguiente gráfica.

Gráfica 9

Nota: Total de casos en la region sin certeza del mes (1981 y 1982) no incluidos en la grafica: 13

845.

     En síntesis, según las estructuras de mando y supervisión presentadas en los planes de campaña, estaban previsto sistemas de coordinación, información y control, mediante los informes de operaciones tácticas (IOT) y los informes permanentes de operaciones (IPO) para todas las operaciones militares. Esto pone de manifiesto que el Estado Mayor de la Defensa Nacional tenía conocimiento preciso y actualizado de lo que ocurría en las diferentes áreas de operaciones.

846.

     Los casos de masacres registrados por la CEH demuestran la magnitud de la violencia generada en las operaciones contrainsurgentes realizadas desde junio de 1981 hasta diciembre de 1982, en cinco áreas de operaciones delimitadas por el Alto Mando del Ejército, la cual se extendió, más allá de lo permitido por el Derecho Internacional Humanitario, a población civil indefensa. Por la reiteración de los casos de masacres durante el mismo período, en todas estas áreas de operaciones, con frecuencias similares y, como se vio en la primera parte de este apartado, con las mismas características la CEH concluye que las masacres no resultaron de los excesos de algunos mandos que actuaron con autonomía, sino que fueron la concreción de operaciones cuidadosamente planificadas en el marco de un plan de campaña general.

847.

     Por último, en el siguiente cuadro se observa, la gran desproporción que hubo entre el discurso contrainsurgente y la práctica. Los anuncios públicos de las campañas que hablaban de miles de insurgentes, finalmente, terminaron siendo adultos, niños y ancianos indefensos masacrados cruelmente. Por otro lado la inmensa mayoría de las víctimas ejecutadas pertenecían a pueblos mayas, principalmente a los pueblos achi, ixil, k'aqchikel, k'iche', chuj, q'anjob'al y q'eqchi', que fueron considerados como base social de la insurgencia.

Número y tipo de víctima por área de operaciones en el período junio-81 diciembre-82:

 

Area de Operación No. de casos % Casos respecto al total Víctimas civiles ejecutadas Víctimas civiles mayas % Víctimas civiles mayas con respecto al total de víctimas identificadas por Area
Iximché 110 26.50% 2792 2473 99.27%
Gumarcaj 103 24.82% 3246 2046 98.84%
Zacualpa 66 15.90% 2093 1596 98.27%
Xibalbá 61 14.69% 2345 1852 98.98%
Tigre 46 11.08% 1333 644 73.51%
Otras 29 6.98% 626 176 30.7%
Total 415 100.00% 12,435 8787  

Fuente: Elaboración propia CEH.

848.

     Asimismo, las deplorables condiciones socioeconómicas, que sufría la población, principalmente las comunidades mayas, en las regiones donde se ubicaban las áreas de operaciones, hacía que el Ejército considerara a la población proclive al discurso de transformación social de la insurgencia, sobre todo el relativo a la tenencia de la tierra. El intento de aniquilamiento de esta potencial amenaza, como quedó plenamente plasmado a lo largo del apartado y como se demuestra en las cifras, se tradujo en miles de muertos ejecutados arbitrariamente de las formas más terribles y en cientos de aldeas arrasadas. En definitiva estas operaciones no fueron sino gravísimos crímenes contra los derechos humanos de la población civil indefensa, considerada por el Ejército como un objetivo militar, violando con creces los límites definidos por el Derecho Internacional Humanitario.

 


1  Por ejemplo, en una operación militar en un cantón cuando la gente huía ante el ataque y el Ejército la persiguió, dándoles muerte a algunos ya en otro cantón o aldea. Regrese al Texto

2  Este aspecto de la investigación se vio dificultado por solo contar con los planes de campaña emitidos a partir de junio de 1982; los anteriores planes no fueron entregados por el Ejército a la CEH. Sin embargo, el uso de los otros instrumentos que se describen a continuación permitieron complementar la información oficial. Regrese al Texto

3  C6075. Julio, 1982. San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto

4  C 9001. Octubre de 1982. Cobán, Alta Verapaz. Regrese al Texto

5  C 9228. 1982. San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz. Regrese al Texto

6  CI 92. Febrero, 1982. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

7  Los casos seleccionados para ilustrar diferentes aspectos del texto han sido seleccionados en parte para reflejar esta amplitud regional. Son por lo general casos de Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango, Alta Verapaz y Baja Verapaz. Regrese al Texto

8  C 6023. Septiembre, 1982. San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto

9  C2756. Marzo, 1982. Zacualpa, Quiché. Regrese al Texto

10  C 6074. Julio, 1981. San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto

11  C 9094. Enero, 1982. Rabinal, Baja Verapaz. Regrese al Texto

12 Como parte de la capacitación de mandos, se incluye en los manuales de entrenamiento con varios detalles los procedimientos para cercar una aldea; ver Ejército de Guatemala, Manual de guerra contrasubversiva. Regrese al Texto

13  C 48. Febrero, 1982. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto

14  C 6095. Julio, 1982. Nentón, Huehuetenango. Regrese al Texto

15  C 343. Septiembre, 1982. Tecpán Guatemala, Chimaltenango. Regrese al Texto

16  C 3141. Mayo, 1981. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

17  C 9160. Septiembre, 1981. Rabinal, Baja Verapaz. Regrese al Texto

18  C 304. Abril, 1981. Nebaj, Quiché. Regrese al Texto

19  CI 43. Enero, 1982. Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al Texto

20  C 6074. Julio, 1981. San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto

21  C 2990. Agosto, 1982. Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto

22  C 11119. 1982. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

23  Ejército de Guatemala, Plan de campaña Victoria 82, Anexo J, II Propósito, Inciso D. Regrese al Texto

24  C 5536. Agosto, 1982. Aguacatán, Huehuetenango. Regrese al Texto

25  CI 043. Enero, 1982. Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al Texto

26  C 9098. Marzo, 1982. Río Negro, Rabinal, Baja Verapaz. Regrese al Texto

27  C 2890. Junio, 1986. San Bartolomé Jocotenango, Quiché. Regrese al Texto

28  Para mayor información sobre los efectos del terror, véase el apartado correspondiente en el Capítulo III. Regrese al Texto

29  C 5043. Julio, 1982. Finca San Francisco, Nentón, Huehuetenango. Regrese al Texto

30  C 6074. Julio, 1982. San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. Regrese al Texto

31  C 5043. Julio, 1982. Nentón, Huehuetenango. Regrese al Texto

32  C 6031. Julio, 1981. Barillas, Huehuetenango. Regrese al Texto

33  CI 50. Marzo, 1982. Río Pixcayá, Chimaltenango. Regrese al Texto

34  C 5148. Enero, 1982. Jacaltenango, Huehuetenango. Regrese al Texto

35  CI 43. Enero, 1982. Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al Texto

36  Un perraje es una pieza textil que usan las mujeres mayas para protegerse del frío y para cargar a los niños en su espalda. Regrese al Texto

37  CI 10. 1982. Rabinal, Baja Verapaz. Regrese al Texto

38  CI 43. Enero, 1982. Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al Texto

39  C 5536. Agosto, 1982. Aguacatán, Huehuetenango. Regrese al Texto

40  C 6080. Enero, 1981. Barillas, Huehuetenango. Regrese al Texto

41  C 11621. Junio, 1991. CPR- Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

42  C 11568. Agosto, 1981. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

43  CI 51. Marzo, 1982. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto

44  C 3318. 1982. Pexlá, Nebaj, Quiché. Regrese al Texto

45  C 2756. Marzo de 1982. San Antonio Sinaché, Quiché Regrese al Texto

46  C 9078. Agosto, 1982. Senahú, Alta Verapaz. Regrese al Texto

47  Ejército de Guatemala, Plan de campaña, Victoria 82, ANEXO "H" (0rdenes permanentes para el desarrollo de operaciones contrasubersivas) y "G" ( Actitud militar en operaciones contrasubersivas). Regrese al Texto

48  Véanse los primeros apartados sobre estructuras y estrategias del Ejército en este Capítulo. Regrese al Texto

49  C 95. Noviembre, 1967. Río Hondo, Zacapa. Regrese al Texto

50  C 6019. Junio, 1982. Barillas, Huehuetenango. Regrese al Texto

51  C 5070. Marzo, 1982. Aguacatán, Huehuetenango. Regrese al Texto

52  C 5427. Enero, 1982. Jacaltenango, Huehuetenango. Regrese al Texto

53  C 2990. 1982. Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto

54  CI 80. Marzo, 1982. Zacualpa, Quiché. Regrese al Texto

55  CI 19. 1982. Patzún, Chimaltenango. Regrese al Texto

56  C 2990. 1982. Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto

57  C 5476. Marzo, 1982. Jacaltenango, Huehuetenango. Regrese al Texto

58  Testigo (ex patrullero) CEH. (T.C. 261). Regrese al Texto

59  C 2987. Santa Cruz del Quiché, Quiché. 1982. Regrese al Texto

60  C 15047. 1980. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

61  CI 84. 1981. San Miguel Acatán, Huehuetenango. Regrese al Texto

62  C 9078. Agosto, 1982. Senahú, Alta Verapaz. Regrese al Texto

63  C 6009. 1982. Nentón, Huehuetenango. Regrese al Texto

64  CI 83. Junio, 1982. Barillas, Huehuetenango. Regrese al Texto

65  CI 19. 1982. Masacre de Chipiacul, Patzún, Chimaltenango. Regrese al Texto

66  C 262. Octubre, 1982. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto

67  CI 107. Abril, 1982. Nebaj, Quiché. Regrese al Texto

68  C 5476. Marzo, 1982. Concepción Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto

69  C 9009. Agosto, 1982. Cahabón, Alta Verapaz. Regrese al Texto

70  C 2990. 1982. Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto

71  C 2438. Abril, 1982. Joyabaj, Quiché. Regrese al Texto

72  Testigo (alto mando del Ejército) CEH. (T.C. 92). Regrese al Texto

73  C 9075. Julio, 1982. Rabinal, Baja Verapaz. Regrese al Texto

74  C 10301. Junio, 1981. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

75  C 8031. Febrero, 1981. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto

76  C 6019. Junio, 1982. Barillas, Huehuetenango. Regrese al Texto

77  C 5181. Enero, 1982. Jacaltenango, Huehuetenango. Regrese al Texto

78  CI 002. Noviembre, 1981. Chisec, Alta Verapaz. Regrese al Texto

79  C9438. Septiembre, 1981. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

80  C 5236. Febrero, 1981. Santa Ana Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto

81  C 6095. Julio, 1982. Nentón, Huehuetenango. Regrese al Texto

82  Testigo (ex miembro del Ejército) CEH. (T.C. 85). Regrese al Texto

83  C 2756. Marzo, 1982. Zacualpa, Quiché. Regrese al Texto

84  CI 031. Diciembre, 1982. La Libertad, Petén. Regrese al Texto

85  C 16011. Mayo, 1982. Uspantán, Quiché. Regrese al Texto

86  C 16465. Enero, 1982. Sacapulas, Quiché. Regrese al Texto

87  C 3082. Marzo, 1982. Chajul, Quiché. Regrese al Texto

88  C 16316. Mayo, 1982. San Antonio Sinaché, Zacualpa. Regrese al Texto

89  C2694. Abril, 1982. Santa Cruz del Quiché, Quiché. Regrese al Texto

90  C 5459. Septiembre, 1981. Santa Ana Huista, Huehuetenango. Regrese al Texto

91  C 661. Agosto, 1982. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto

92  C 2696. Abril, 1982. Joyabaj, Quiché. Regrese al Texto

93  C 2899. Agosto, 1982. Entre Lacamá I,II y Tzanimacabaj, Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto

94  C 262. Octubre, 1982. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto

95  C 3221. Abril, 1983. Chajul, Quiché. Regrese al Texto

96  C 9226. 1982. San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz. Regrese al Texto

97  Para mayor información sobre este fenómeno remitirse al apartado sobre desplazamiento en este mismo capítulo. Regrese al Texto

98  C 11315. Noviembre, 1983. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

99  C 9371. 1981. Cahabón, Alta Verapaz. Regrese al Texto

100  C 9433. 1982. Cahabón, Alta Verapaz. Regrese al Texto

101  Testimonio colectivo CEH. (T.C. 337). Regrese al Texto

102  C 11157. 1987. CPR-Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

103  C 16806. 1984. Nebaj, Qiché. Regrese al Texto

104  Véase apartado sobre el desplazamiento en este Capítulo. Regrese al Texto

105  Ejército de Guatemala; Plan de Campaña Reencuentro Institucional 84. Regrese al Texto

106  La CEH tuvo acceso a los documentos de planificación estratégica y planes de campaña del Ejército a partir del año 1982. No fueron entregados ni los planes de campaña anteriores a 1982 ni los informes de operaciones anteriores a 1988. Regrese al Texto

107  Ejército de Guatemala, Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo, Documento PNSD 0182.CEMO1ABR82. RLH6-CC82, Presentado a los ministros de Estado el 5 de abril de 1982. Un antecedente de este plan fue el estudio y recomendaciones emanadas del Curso de Comando y Estado Mayor, mayo-junio de 1981; los planteamientos y recomendaciones de dicho material fueron recogidas en el PNSD tanto dentro de la definición de sus objetivos como en las acciones a emprender. Regrese al Texto

108  Ibid. Regrese al Texto

109  Ibid., Punto 2 Recomendaciones, Literal A, Acciones de aplicación, numerales 1 y 4. Regrese al Texto

110  Ibid. Regrese al Texto

111  Ibid. Además, según el Comité Pro Justicia y Paz de Guatemala, en los meses posteriores a la entrada en vigencia de este decreto fueron nombrados mas de 90 oficiales militares en distintos ministerios; véase, Comité Pro Justicia y Paz de Guatemala, Informe de la Situación de los Derechos Humanos en Guatemala, 1983, Anexo, "Listado de militares que ocupan puestos destinados a civiles", Guatemala, 1984. Regrese al Texto

112  Originalmente, el Estatuto Fundamental de Gobierno otorgó estas atribuciones a la junta militar de gobierno; posteriormente se reformó para el Presidente de la República (Decreto Ley 36-82, artículo 2o.) y finalmente para el Jefe de Estado ( Decreto Ley 87-83, artículo 2o.), conforme fue modificada la Jefatura de Gobierno el 9 de junio de 1982 y luego el 8 de agosto de 1983. Regrese al Texto

113  Por medio del acuerdo gubernativo, 31-82 se nombraron 324 alcaldes municipales por el presidente de la República quienes tomaron posesión de sus cargos el 16 de junio de 1982. Regrese al Texto

114  Prensa Libre, 8 de junio de 1982. Regrese al Texto

115  Decreto Ley 44-82, "Movilización del Ejército", Artículo 3o. Guatemala, 1 de julio de 1982. Regrese al Texto

116  Ejército de Guatemala, Plan de Campaña Victoria 82, Guatemala, 25 de junio de 1982. Regrese al Texto

117  Testigo (general del Ejército) CEH. (T.C. 799). Regrese al Texto

118  Ibid., Anexo G (Asuntos Civiles), Literal D, Instrucciones de Coordinación. Regrese al Texto

119  Ibid. Literal E. Regrese al Texto

120  Ibid., punto noveno, Literal O y Q. Regrese al Texto

121  Plan de Campaña Victoria 82, Numeral 9 Instrucciones de Coordinación, Literal Ñ. Regrese al Texto

122  La CEH entiende como válida la doctrina militar internacionalmente reconocida tanto por las fuerzas militares en operaciones de paz de la ONU, como los conceptos doctrinarios vertidos a esta comisión por los testigos militares guatemaltecos. Regrese al Texto

123  Testigo CEH. (T.C. 53). Regrese al Texto

124  Ibid. Regrese al Texto

125  Testigo (general del Ejército) CEH. (T.C. 799). Regrese al Texto

126  Plan de Campaña Victoria 82, Anexo "F" (PLAN DE OPSIC) A LA ORDEN DE OPERACIONES "VICTORIA 82", literal "B". Regrese al Texto

127  Ibid., Anexo "H" (ORDENES PERMANENTES PARA EL DESARROLLO DE OPERACIONES CONTRASUBVERSIVAS) AL PLAN DE CAMPAÑA "VICTORIA 82", punto I, Literal C. Regrese al Texto

128  Ver apartado correspondiente de este Capítulo. Regrese al Texto

129  Las otras cinco áreas de operaciones eran: Lanquín, responsable del sur-oeste del departamento de Guatemala y la mayor parte del departamento de Sacatepéquez, Tikal responsable de la zona este del departamento de Guatemala, Zaculeu responsable del área norte del departamento de Guatemala, Jícaro responsable del oeste de los departamentos de Quetzaltenango y San Marcos y Almolonga e Itza sobre las que no se tiene certeza de su zona de responsabilidad, probablemente el departamento de Petén. Regrese al Texto

130  El área de operaciones Gumarcaj cubría los municipios de Chajul, Nebaj, Cotzal, Uspantán, Cunén, Sacapulas, San Andrés Sajcabajá, San Bartolomé Jocotenango, San Pedro Jocopilas, Canillá, San Antonio Ilotenango, Santa Cruz del Quiché, Chiché y Chinique. Regrese al Texto

131  Testigo (general del Ejército) CEH. (T.C.799). Regrese al Texto

132  Testigo (general del Ejército) CEH. (T.C.42). Regrese al Texto

133  El Gráfico, 4 de enero de 1982. Regrese al Texto

134  El Gráfico, 5 de enero de 1982. Regrese al Texto

135  Testigo (oficial del Ejército de Guatemala) CEH. (T.C.102). Regrese al Texto

136  La Hora 23 de diciembre de 1981. Regrese al Texto

137  Plan de Campaña Victoria 82, punto Instrucciones de Coordinación. Regrese al Texto

138  Revista Militar, septiembre-diciembre de 1981, pg. 28. Regrese al Texto

139  Ixcán fue constituido oficialmente como municipio de Quiché el 23 de agosto de 1985. Sin embargo durante los años de la violencia una parte pertenecía al municipio de Barillas Huehuetenango, otra a Chajul y y una más al municipio de Uspantán. 1 283

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