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Capitulo II
Las Violaciones de los Derechos Humanos y Los Hechos de Violencia

Volumen 1
Estrategia y Mecanismos de las Partes

Volumen 2
Violaciones de los Derechos Humanos

Volumen 3
Violaciones de los Derechos Humanos

Volumen 4
Los Hechos de Violencia

Capitulo II: Volumen 3

 

VIOLENCIA CONTRA LA NIÑEZ1 

Marco jurídico 135.

     La Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 2, y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre establecen que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ambas Declaraciones por lo que niñas y niños están protegidos y gozan de todos los derechos humanos. Adicionalmente, dada su condición de edad, gozan de protecciones especiales gracias a normas emitidas de modo expreso, tanto en el sistema universal como en el sistema interamericano de derechos humanos. 136.

     En el sistema universal encontramos dos instrumentos específicos de protección: la Declaración de los Derechos del Niño aprobada en 1959 y la Convención sobre Derechos del Niño adoptada en 1989 y ratificada por Guatemala en 1990. Por otra parte el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, ratificado por Guatemala en 1992, contempla una protección especial para la niñez en su artículo 24, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966, ratificado por Guatemala en 1988, establece una regla de protección para niños y adolescentes en su artículo 10, inciso 3. 137.

     El artículo 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos de 1969, instrumento aplicable en Guatemala desde 1978, establece que "todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su familia, de la sociedad y del Estado". Asimismo, otros instrumentos del sistema interamericano establecen otros derechos de la niñez, como es el artículo 16 del Protocolo Adicional a la Convención Americana en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. 138.

     En situaciones de conflicto armado existen normas que protegen de manera particular a los menores. El artículo 38 de la Convención sobre Derechos del Niño busca asegurar la protección y el cuidado de los niños afectados por un conflicto armado y el artículo 4 del Protocolo II Adicional a los Convenios de Ginebra de 1977 en su numeral 3§ establece una serie de cuidados y ayudas que se deben proporcionar a los niños en caso de conflictos armados no internacionales. 139.

     Durante el enfrentamiento armado interno uno de los sectores que fue profundamente afectado por la violencia fue la niñez. En su afán de desatar el terror en la población, el Estado generalizó la violencia en las áreas de conflicto, ocasionando la muerte de la población de modo indiscriminado. Miles de niños fueron objeto de violaciones de sus derechos humanos en un contexto de violencia que rebasa la imaginación más poderosa. La muerte de nonatos como consecuencia de la tortura o la muerte de mujeres embarazadas, en circunstancias aterradoras, así como la ejecución arbitraria de los niños más pequeños, estrellándolos contra el suelo, piedras o árboles, refleja el grado de crueldad que se ejerció contra uno de los grupos más vulnerables de la sociedad. 140.

     La tortura, la desaparición forzada y la violación sexual, junto con la ejecución arbitraria, constituyeron violaciones que afectaron a los niños indiscriminadamente. Las estadísticas registradas por la base de datos de la CEH reflejan que el 18% del total de violaciones de los derechos humanos (contra víctimas de edad conocida) fueron cometidas contra niños 4249 de 23,313. Esto significa que al menos una de cada cinco víctimas era un menor. 141.

La gráfica 1 ilustra el porcentaje de niños en ejecuciones arbitrarias, desapariciones, torturas, privación de libertad y violación sexual.

Gráfica 1

Nota: Porcentaje calculado sobre el total de violaciones contra niños (0-17 años). 142.

Del total de víctimas con edad conocida, los niños conforman el 20% de las personas muertas por ejecución arbitraria; el 14% de víctimas de torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes; el 11% de víctimas de desaparición forzada; el 60% de los muertos por desplazamiento forzado; el 16% de los privados de la libertad; y el 27% de los violados sexualmente. 143.

     Como se aprecia en la gráfica, en muertes por desplazamiento forzado, el mayor porcentaje (60%) de víctimas registras por la CEH corresponde a niños. Es decir, que según los datos de la CEH más de la mitad de las personas que murieron durante el desplazamiento forzado de sus comunidades de origen, eran niños.2 

     "A nosotros nunca nos han dicho por qué mataron a los nuestros (...) Llorábamos y llorábamos calladito. De tanto llorar algunos casi no podíamos ver. Los niños murieron por cientos, no podíamos cuidarlos. No era posible atenderlos, por las tristezas y las penas. Después de esta masacre hubo una enfermedad que atacó mucho a los niños. Era porque muchos muertos, muchos cadáveres no estaban bien enterrados, despedían malos olores. Se enfermaron, el agua estaba contaminada. Se morían de cuatro a cinco niños diarios. Era prohibido enterrar a nuestros muertos (...) calculamos que en ese tiempo murieron entre 70 y 100 niños. No había padres, ni abuelos que los cuidaran. Y los que los teníamos a cargo estábamos débiles y muy enfermos. Apenas unos cuantos lográbamos huir".3  144.

     De igual modo, la violación sexual reporta un porcentaje significativo de víctimas menores de edad. Casi un tercio de víctimas de violación sexual registradas por la CEH eran niñas o adolescentes (27%). Este hecho confirma la intencionalidad del Ejército de convertir en blanco de los operativos a las mujeres durante determinadas épocas del enfrentamiento armado, sin importar la edad.

La niñez en medio del enfrentamiento armado 145.

     Durante el enfrentamiento armado, las niñas y niños sufrieron de modo especialmente cruento la violación de sus derechos humanos esenciales. Se afectó su derecho a la vida mediante ejecuciones arbitrarias, muerte de nonatos y de recién nacidos, muertes provocadas por desplazamiento forzado, y desaparición forzada. Se vulneró su derecho a la integridad física y psicológica mediante actos de tortura y violación sexual. Se afectó su derecho de libertad individual a través de la privación ilegal de libertad, el sometimiento forzoso a formas de servidumbre, y el reclutamiento militar forzoso. El traslado forzoso de menores de su grupo étnico a otros, especialmente después de masacres de comunidades mayas, afectó sus derechos culturales, pues se les impidió participar de la vida cultural de su pueblo indígena y, a su vez, esto afectó los derechos colectivos de su grupo étnico al impedir la reproducción biológica y cultural del colectivo. Fueron involucrados en el conflicto bélico por el reclutamiento militar forzoso y el reclutamiento en las PAC. Los puntos que siguen presentan las vulneraciones de derechos que sufrieran las niñas y niños.

Violaciones del derecho a la vida

Ejecuciones arbitrarias 146.

     La CEH registró múltiples casos de ejecuciones arbitrarias de niños, principalmente en las masacres realizadas contra las comunidades rurales del país, demostrando el carácter indiscriminado de muchas de estas operaciones. Según la base de datos de la CEH el 20% de las ejecuciones arbitrarias tuvieron como víctimas a niños. Entre 1980 y 1983 se realizaron operaciones de tierra arrasada y masacres que afectaron en especial a comunidades mayas. En tales, se registran muchos niños muertos por el Ejército.

     "Un niño de doce años estaba pastoreando cuando llegaron los soldados. Fue herido al intentar huir. Una vez que lo hirieron lo capturaron. Le abrieron el estómago con un cuchillo y le rajaron la frente. Luego lo quemaron".4 

     "Ese mismo día el Ejército entró a la casa a las nueve de la mañana, al ver que están allí, la declarante trata de huir rumbo al río. Una niña de 14 años, Vicenta Saquic González, que estaba con ella escondida en la casa, trata de seguirla pero le disparan por la espalda y queda muerta en el camino. Catarina Saquic González también va con la declarante de la mano, en la huida les disparan y un tiro alcanza a la pequeña por la espalda y cae muerta. La declarante no puede hacer nada pues en la espalda lleva a un niño pequeño de siete meses y cargando lleva a otro de niño de dos años que está enfermo".5  147.

     Según los testimonios recibidos por la CEH, el Ejército realizó acciones específicas para cegar la vida de nonatos torturando o matando con particular crueldad a las mujeres embarazadas. Por lo general, este tipo de acciones se produjeron en áreas rurales de población indígena, durante el período más alto de la violencia, en el marco de masacres y operaciones de tierra arrasada. El efecto directo de las matanzas de nonatos consistió en impedir nacimientos dentro del grupo indígena. El ensañamiento con el que se realizaron produjo también un efecto simbólico. Para el pueblo maya, las matanzas de nonatos tenían el mensaje cultural de matar la semilla, la raíz, afectando las posibilidades de la continuidad biológica de los colectivos indígenas6 .

     "Mi hija no tenía delito, estaba embarazada de nueve meses. Dentro suyo llevaba la vida, igual los soldados se la llevaron. Los soldados no respetan a nuestra gente. En su vientre llevaba la semilla a punto de dar cosecha, como la madre tierra".7 

     "Se podía ver cómo las golpeaban en el vientre con las armas, o las acostaban y los soldados les brincaban encima una y otra vez hasta que el niño salía mal logrado (...) En la escuela los bancos en donde se sentaban los niños tenían sangre y había lazos y ropa rasgada y en las iglesias había residuos como de placenta y cordón de ombligo, casas de parto".8 

     "El Ejército vino otra vez rodeando el lugar. Abrieron la panza de una mujer embarazada y sacaron al nene y al nene le pusieron un palo por atrás hasta que salió de su boca. Y se quedaron pudriendo los dos".9 

     "A [la víctima], que estaba embarazada, la violan. Luego la cortan con cuchillo, degollándola y finalmente le abren el vientre. Ya tenía ocho meses de embarazo. Le arrancan al niño y luego intentan quemarla. A las horas regresan algunos vecinos que la logran enterrar, no así al niño quien ya está casi comido por los perros".10 

     "A algunas mujeres les habían abierto el vientre porque estaban embarazadas, para ver sus entrañas. Luego las colgaban como chivos".11  148.

     También resultaron afectados los niños por nacer cuando sus madres fueron objeto de violaciones sexuales o de torturas, o como efecto del desplazamiento forzado, que significó esfuerzos extraordinarios para las gestantes. En estos casos muchos embarazos no llegaron a término y cuando se produjo el alumbramiento los hijos resultaron insanos y débiles.

     "Su esposa que estaba embarazada tuvo problemas en el parto y su hijo no resistió, lo sepultaron en el camino".12  149.

     Se pudo establecer también que de acuerdo a las edades de las víctimas se aplicaron diferentes formas de eliminarlas. Así por ejemplo, aquéllas comprendidas entre los 0 meses y los 5 años de edad fueron ejecutadas con extrema crueldad según lo muestran los testimonios.

     "También el niño muere, pero ahorcado, pues tiene señales moradas en el cuello".13 

     "A los niños de pecho los mataban contra el piso o las paredes (...)".14 

     "Debajo de la cama encuentro a los tres niños. No han muerto por balas. Levanto a uno y veo que tiene toda la cara destrozada, como que lo hubieran golpeado con palas o los hubieran reventado en el suelo. Ya no tienen dientes y los huesos de la cara, cerca de la boca, están como colgando. Los tres están muertos de la misma forma, y los tres son de edades muy pequeñas (...) Cuando ya creo que algunos han sobrevivido, al final del frutal, encuentro que debajo del mangal se hallan tres niños, los cuales tienen el cráneo destrozado. En el tronco hay aún señales de que fueron estrellados contra ese tronco, ya que además de sangre hay parte del cerebro (...)".15 

     "Después que se rindieron, los soldados llegaron a su casa y agarraron a sus tres hijos más pequeños (cuatro, dos y un año) y los mataron "somatando" su cabeza contra las piedras por lo que los niños murieron al instante (...) la señora está dramáticamente afectada por la violencia. Da la impresión de querer olvidar toda su vida pasada y no lo logra".16  150.

     La violencia indiscriminada con que se trató a los niños se evidencia en los testimonios de ex miembros del Ejército que señalan que las órdenes para eliminar a los pobladores de las comunidades no diferenciaban entre adultos y niños. Además se buscaba a través de las muertes de los menores dejar sentado el mensaje de que no importando la edad serían eliminadas las personas de una comunidad señalada como "zona roja", con lo que se buscaba sancionar a la población que se presumía que colaboraba con la guerrilla.

     "Los cercamos, eran como unas 35 personas entre adultos y niños, cuál no sería mi horror, verdad, mi, no sé cómo, mi admiración, no sé cómo le dijera yo, cuando ordenaron que había que matarlos (...)".17 

     "Cuando secuestraron a nuestro padre y lo torturaron delante de nosotros, el que actuaba como jefe del grupo de la G-2 nos dijo: "A ustedes hay que exterminarlos a todos, desde el más grande hasta el más chiquito, hasta que no quede uno solo para que la raíz no retoñe de nuevo".18  151.

Durante las masacres la crueldad para ejecutar a los niños entre los 0 meses y los 5 años, fue particularmente impactante.

     "Ella está muerta por balas, pero sus hijos de cinco y tres años, están estrelladas sus cabezas contra otro palo de mango. Se ve la sangre y el cerebro (...).19 

     "Durante todo el día, los soldados siguieron torturando y masacrando a los niños, mujeres y hombres en varias formas. Primero quitaron los niños a sus mamás y se quedaron amontonados juntos y llorando. A algunos les rompieron su cabeza mientras que a los que estaban mamando, vivos les quebraron (...). Conocí a un soldado que participó en la masacre de Cuarto Pueblo (...) me dijo que a él le daba lástima pero como veía que los demás lo hacían él también lo hacía. Cuando los niños veían caer a sus padres, salían huyendo y había un soldado detrás de la pared y con un machete les cortaba el cuello según pasaban (...) sólo escuchaba los lamentos y gritos de niños (...)".20 

     "Las mujeres abrazaban bien sus niños, no les quitaban. Que me matan primero, no quiero que maten a mis hijos, dijo una mujer del centro Argentina. Los soldados le respondían: "No vamos a matar a tu hijo, no vamos a matar a usted, nosotros vamos a ayudar a Guatemala donde vivimos". "Pero si ya mataron a nuestros maridos", dijo la mujer. "Sus maridos de ustedes son guerrilleros. Pero ustedes son mujeres, no son guerrilleros. Les vamos a ayudar". En la noche del lunes se puso a dormir la mujer y cuando amaneció el martes ya no estaba el chiquito. Lo mataron".21  152.

     En algunos casos de masacres, cuando el Ejército llegaba a las comunidades, encontraba a mujeres y niños porque los hombres huían a las montañas dejando a sus familias en la creencia de que por su condición de mujeres y niños estaban exentos de peligro. Sin embargo, la minoría de edad no fue suficiente para conservar sus vidas. La violación del derecho a la vida de los niños no constituyó un hecho casual o un exceso de las operaciones militares, sino que se realizó con la expresa intencionalidad de afectar población civil indefensa, vulnerando instrumentos internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, además de la propia normativa constitucional.

     "En la huida, la madre y los dos pequeños hijos han sido alcanzados por las balas. (...). Los tres están juntos y la madre ha muerto en actitud de proteger a la bebé, quien murió siendo amamantada por ella. Sin embargo, el dolor del padre es grande cuando se da cuenta de que la cabeza de la bebé [de dieciocho meses] ha sido cortada con machete en forma horizontal (...)".22 

     "En el camino vi a un nene llorando y mamando pero su madre ya estaba muerta; con miedo, cogí al nene y lo limpié porque estaba lleno de sangre (...) el bebé se lo llevaron con sus familiares pero después murió de infección en los labios (...)".23 

Muerte por desplazamiento forzado 153.

     En Guatemala los desplazamientos internos causados por la violencia en los años ochenta fueron, "aparte de masivos (vaciamiento de aldeas), abruptos, imprevisibles en cuanto a su duración, ubicación y condiciones de vida, e inciertos en cuanto a las características y posibilidades de retorno a las comunidades de origen".24  154.

     Los niños se vieron perjudicados por una inestabilidad emocional permanente. "Los niños tienen que huir de su entorno acostumbrado, muchos pierden su hogar, sus amigos, sus campos de juego. Cambian frecuentemente el lugar de estancia y viven permanentemente en miedo e inseguridad. Esto les causa la pérdida de la estabilidad psíquica, de la seguridad interna, de la orientación".25  El fenómeno del desplazamiento forzado afectó con mayor intensidad a la niñez debido a su mayor vulnerabilidad. 155.

      Las estadísticas de la CEH señalan que la muerte por desplazamiento forzado afectó primordialmente a los niños. Muchos fueron muertos en la huida de sus comunidades. También se conocieron casos en los que luego del desplazamiento los niños murieron de hambre, susto o miedo y otros en los que, los niños fueron asfixiados por sus madres cuando, durante la huida les tapaban con fuerza la boca para que no lloraran, por temor a que sus perseguidores les descubrieran.

     "Hay mujeres que mataron a sus niños sólo con taparles la boca para que no los descubriera el Ejército (...)".26 

     "Entonces me detuve para ver si los soldados ya no me seguían, no se escuchaba ruido alguno, me senté a descansar. Dándome cuenta de que mi hija tenía la cara llena de sangre, la revisé y vi que una bala le había pasado rozando la cabeza, le limpié la herida, después me preocupé del que llevaba en mi espalda, me lo bajé de mi espalda porque no se movía ni lloraba, al tenerlo entre mis brazos lo vi dormido, al revisarlo lo encontré con el pañal lleno de sangre, estaba muerto, le pegaron un balazo en la espalda, él evitó que la bala me matara a mí".27 

Desaparición forzada

Desaparición forzada de menores de edad 156.

De acuerdo con los datos recogidos por la CEH, el 11% del total de personas desaparecidas forzadamente son niños. Estos casos ocurrieron en su mayoría entre 1979 y 1986. Agentes del Estado, militares, comisionados militares y miembros de PAC fueron responsables del 88% de los casos de desaparición forzada. 157.

En algunos casos de desaparición forzada de menores los hechos estuvieron ligados a la participación de ellos en organizaciones sociales propias de sus centros educativos o comunitarios.

     "Estaba becado en un internado de Santa Lucía Utatlán, del departamento de Sololá. En el internado la comida era muy escasa y los alumnos consideraban que los maestros estaban haciendo negocio con la misma, por lo que hicieron huelga. El Ejército intervino en el conflicto escolar, acusó a los alumnos de hacer parte de la guerrilla y los amenazó que no volvieran a realizar otra huelga, a lo que los alumnos no atendieron. Durante la segunda huelga el Ejército secuestró a dos alumnos y fueron desaparecidos (...)".28  158.

     También se presentaron casos en los cuales los niños fueron desaparecidos cuando se fueron en busca de sus padres, quienes habían sido capturados o desaparecidos con anterioridad. En otras ocasiones los niños fueron tomados de entre los cadáveres desparramados en el campo después de una masacre, o arrebatados cuando lloraban junto a los restos de su padre o madre muertos después de una operación militar. Aunque es probable que muchos de ellos estén muertos, también lo es que hay un buen número de niños desaparecidos en apariencia que están vivos, lejos de sus familias verdaderas y desconocedores de la realidad que los llevó a donde se encuentran en la actualidad.

Violación contra el derecho a la integridad personal

Violación sexual 159.

     Según los datos de la CEH el abuso sexual de niñas representó casi un tercio (27%) del total de las violaciones sexuales denunciadas. De ellas, el 8% fueron cometidas contra niñas entre los 0 meses y los 5 años; el 22%, entre los 6 y los 12 años; y el 70%, entre los 13 y los 17 años de edad.

     "La declarante (...) había salido de la escuela y se dirigía hacia su hogar cuando se encontró con su madre quien andaba buscándola en vista de que tenían que irse a las montañas porque el Ejército estaba por llegar a esta comunidad. Fue así como con los demás miembros de esa familia, salieron de su vivienda, pasaron durmiendo durante la primera noche, bajo un árbol, al día siguiente siguieron caminando, tenían hambre y cuando divisaron una casa, se dirigieron a ella, en donde pensaban permanecer algún tiempo. Había transcurrido alrededor de una hora, cuando la casa fue rodeada por un número indeterminado de soldados, quienes entraron a la vivienda y al ver que únicamente estaba la madre de esta familia con sus hijos, todos menores de edad, tomaron a la más grande, quien contaba con apenas nueve años y junto a la madre, las violaron entre todos los soldados".29 

     "Mientras estaban dentro del destacamento unos soldados se llevaron a su cuñada [catorce años] a un cuarto y se formaron en fila para violarla, esto duró como desde las once de la mañana hasta la una de la tarde (...)".30 

     "Capturaron a las hermanas de 16 y 18 años. Se las llevaron al destacamento militar (...) donde las violaron repetidamente durante 15 días. Luego se las llevaron a la aldea (...) donde les obligaron, junto con otras personas, a excavar su propia fosa y las enterraron vivas".31  160.

     La violencia sexual que se ejerció durante el enfrentamiento a menudo sirvió, lo mismo que cualquier otra forma de tortura, como arma de guerra para humillar y debilitar la moral de quienes fueron percibidos como enemigos. La violación y otras formas de abuso sexual -como someter a las mujeres y a las niñas a servidumbre en los destacamentos militares- también fueron utilizadas como métodos para aterrorizar a la población.

     "Hacían turnos para matar la gente. Mientras cinco mataban, los otros cinco se venían a descansar. Como parte de su descanso tenían turnos para violar a dos señoritas que se habían llevado con el grupo [15 y 17 años] (...) Al darles muerte, les dejaron sembrada una estaca en los genitales".32  161.

Aunque en menor cantidad, la CEH también recibió casos donde los afectados por violaciones sexuales fueron varones.

     "Cuatro soldados lo agarraron de las piernas y los brazos, luego el comandante tomó una hoja de afeitar y le hizo un corte horizontal en la espalda mientras le gritaba "eres un perro desgraciado". Luego lo violó. De la misma manera fueron cortándolo y violándolo el resto de los soldados, mientras obligaron a su primo a ver lo que hacían. Una vez terminaron con él, lo levantaron desnudo, lo amarraron a una ceiba, obligándolo a presenciar la misma escena con su primo. Entre gritos los dos pedían clemencia, sin embargo, el grupo de soldados "llevó a cabo su banquete".33 

Tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes 162.

     La tortura es un método de coacción que afecta no sólo a las víctimas directas sino también a sus familias y a los grupos a que pertenecen, en especial cuando se trata de niños. Entendida así, la tortura es una forma de coerción social y política muy eficaz, pues el miedo a ser detenido y torturado genera conductas masivas de autocensura, aislamiento, pasividad y resignación.34  163.

     Los niños fueron sometidos a tortura por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado. De acuerdo con los testimonios recabados por la CEH un 14% del total de víctimas de tortura corresponde a menores de edad.

     "Pedro Ros [15 años] era correo del EGP, ese día se encontraba pasando cerca de la aldea Q'om en Jacaltenango, una señora lo miró y dio la voz a los patrulleros civiles. Lo comenzaron a correr en la montaña. El bajó corriendo camino a la cabecera de Jacaltenango. Cuando iba llegando a ese lugar, un señor que trabajaba en Concepción lo vio huir y le tiró una piedra en la cabeza. El muchacho cayó, llegaron los patrulleros y lo empezaron a golpear, lo patearon mucho. Cuando ya no respondía Pedro, lo amarraron y lo llevaron al destacamento militar de Jacaltenango. Cuando lo entregaron al oficial dijo que por qué lo habían matado ya que tenía que hablar. Como todavía estaba respirando, lo llevaron otra vez al destacamento, allá lo estuvieron torturando (...) Ya nunca se supo nada de él".35 

     "Melecio Darío de León, salió de su casa el 8 de febrero de 1989, junto con su hijo Melecio Aaron. Al siguiente día los encontraron cruelmente asesinados, torturados, baleados, quemados con un líquido inflamable en la cara, estrangulados y amarrados con un alambre de amarre en sus cuellos, de sus muñecas, de sus tobillos, con puyones de bayoneta en sus piernas. Estuvieron sin ropa, solamente en calzoncillos, los dos juntos. En los brazos de Melecio Darío estaban los pies de Melecito [16 años] y en los brazos de Melecito estaban los pies de su padre".36 

     "Los dos cuerpos ardieron en llamas, pudieron correr ciertos metros en el patio, cayeron revolcándose en el suelo alrededor de diez minutos, finalmente ya ni se movieron, quedaron muertos, y como quince minutos más los cuerpos siguieron ardiendo. Al apagarse el fuego ambos cuerpos se encogieron y los comisionados ordenaron a algunos patrulleros cargar con los cuerpos totalmente chamuscados y se los llevaron a un barranco que quedaba dentro de la comunidad, el cual era utilizado por éstos como botadero de cadáveres".37  164.

Aunque en menor medida que en el caso de los adultos, hubo ocasiones en las cuales los niños fueron torturados con el propósito de obtener información.

     "Cuando los encontraron, les dispararon pero no les pegaron, los agarraron, los desnudaron, les pusieron unas (...) redes que llevaban ellos o morrales de pita que llevaban, los desnudaron, les pusieron sus cosas adentro y los colgaron y arrastrando los llevaron para la aldea ante toda la gente, diciendo esos son guerrilleros, y aparte de eso son hijos de los comandantes guerrilleros. Eso lo tomaban como una victoria militar, nuevamente contra la guerrilla. No eran piezas simples, sino que eran importantes. Entonces todos los patrulleros pasaron pateándoles, golpeándoles con los fusiles que cargaban. Después los llevaron al destacamento de Chajul (...) ellos se pusieron de acuerdo de que nunca cambiarían de versión. Fue así porque cada hora, cada media hora, cada dos horas, los interrogaban, les hacían un montón de preguntas y ellos sólo la misma declaración. Pasaban distintos oficiales preguntándoles. Los torturaron, mucho, los colgaron, los pateaban, los hicieron tomar sangre de chucho. Mataron a unos perros en la calle y los obligaron a tomar la sangre. Tal vez por eso mi hermano tiene a veces problemas de estómago".38  165.

     El objetivo principal de las torturas fue siempre causar terror en las familias, organizaciones sociales y comunidades a las cuales pertenecían las víctimas. En muchos casos los niños fueron víctimas tanto de tortura física como psicológica al ser obligados a presenciar actos de extrema crueldad contra sus seres queridos.

     "[Mi hermano] sólo lloraba, tenía como seis años. Él sólo lloraba. Cuando se llevaron a mi papá ya no podía hablar ponían el nailon lo asfixiaban y aparte lo golpeaban. Mi papá sólo se nos quedó viendo con una mirada de mucha tristeza, realmente es una mirada que yo siento que, es una de esas miradas que nunca se le borran a uno. Ya no nos dijo nada (...) Cuando [mi hermano] gritaba: papá, dígales lo que sabe para que lo dejen, a ellos eso como que los hacía felices".39 

     "La víctima [15 años] fue degollada, la dieron por muerta. "Tiene su seña bien grande en el cuello (...) eso hace que se acuerde cada día de la masacre, que nunca olvide (...) muchas veces se lleva la mano al cuello y ahí se siente la marca de la herida".40  166.

En otros casos, las víctimas fueron sometidas a torturas delante de sus familiares y comunidades como método ejemplarizante de terror por parte de los victimarios.

     "Le cortaron sus oídos, su lengua, dejaron su cuerpo tirado y vecinos lo enterraron".41 

Violación del derecho a la libertad individual

Privación de libertad 167.

     Según las estadísticas de la CEH los niños conformaron el 16% del total de personas con edad conocida que fueron privadas de libertad.42  En el análisis de estas violaciones contra niños se estableció también que la mayor cantidad de casos de esta naturaleza ocurrieron entre 1979 y 1986, contabilizándose en este período el 93% de casos. También, según los datos de la CEH, las fuerzas de seguridad del Estado, incluido el Ejército, los comisionados militares y las PAC fueron responsables en un 96% de los casos de privación de libertad de menores. 168.

     La privación de libertad de menores se dio de varias modalidades. En algunos casos fueron detenidos por considerarse implicados en actividades sociales o políticas, pero no recibieron tratamiento especial, sino que sufrieron detención y torturas al igual que los adultos. Los estudiantes, particularmente, fueron un grupo bastante afectado por esta violación. Algunos de los casos de detención de menores fueron seguidos de la muerte o desaparición de los mismos.43  169.

     Sobre todo en las áreas rurales, la CEH ha recibido testimonios de la privación de la libertad de menores conjuntamente con sus madres en destacamentos militares donde ellas efectuaban tareas domésticas. En otros casos, la CEH tiene conocimiento de menores que sufrieron detención prolongada en destacamentos militares con el fin de que sus padres vayan a preguntar por ellos y así detenerlos también.44  En los casos de detención masiva en las comunidades mayas, el Ejército no hacía distinción de edad y los menores quedaban privados de libertad junto con los adultos en destacamentos militares, locales públicos, templos de la Iglesia Católica, escuelas, etc.

     El caso de la aldea Chinantón ilustra la privación de la libertad de adultos indistintamente con menores en una escuela. El 10 de marzo de 1982 el Ejército arrasó la aldea Chinantón de San Andrés Sajcabajá, saqueando y quemando casas. Las víctimas fueron numerosas, sobre todo mujeres y niños. Pocos días después, la población sobreviviente fue concentrada en la escuela. A las mujeres jóvenes las violaron.45 

Sometimiento a condición servil 170.

     Después de masacres u operaciones de tierra arrasada, muchos niños que ya podían valerse por sí mismos fueron llevados por los militares, comisionados militares o patrulleros para ser sometidos a condición servil en sus casas o en las de otras familias. Algunos de estos niños se vieron sometidos a situaciones de explotación y abuso sistemático, otros fueron recibidos en hogares en donde los criaron. Otros, todavía desconocen que ellos no pertenecen a la familia con la que conviven o convivieron. 171.

     Según los testimonios recibidos por la CEH, los niños debían realizar trabajos domésticos o diversas tareas que les encargaban en las casas donde se encontraban. Sufrieron todo tipo de maltrato físico y psicológico. Estos niños sufrieron, conjuntamente con la violación de su derecho a la libertad individual, la vulneración de todos sus derechos humanos, pues por las condiciones de servidumbre a la que fueron sometidos también se afectaron su integridad física y psicológica, se les mantuvo en una situación de explotación económica, abuso y permanente miedo. Igualmente se vulneró su derecho a su identidad y a desarrollarse dentro de su propia familia y comunidad. En algunos casos se les cambió de nombres y se negó el origen de su familia o se estigmatizó a la misma.

     El caso de los 18 niños sobrevivientes de la masacre de Río Negro ilustra esta situación. A las niñas las obligaban a realizar tareas domésticas: "Me dedicaron a traer agua, hacer chilate, hacer tortilla, a llevar el nixtamal, a lavar ropa". Los niños eran obligados a realizar tareas agrícolas: "Nosotros íbamos creciendo y ya me dieron como varón un machete para hacer leña y para ir a trabajar". Los menores dan cuenta de que su situación era diferente a la de los otros niños en la familia donde se encontraban: "No me trató igual que a los hijos de ella, a ellos les daba comida, no los regañaba, no les pegaba". Eran continuamente explotados y maltratados: "Entonces un día que yo no podía trabajar con los bueyes y él se enojó mucho, y me sentó dos grandes garrotes en el cuello ... comencé a vomitar sangre. Mientras me pegaba, como siempre me decía que mejor me mandan a descansar de una vez [matar] porque había bastantes hoyos y que no les costaba enterrarme". Constantemente eran amenazados de muerte: "Faltó uno de los animales. Me amenazó con que me iba a matar... trajo unos lazos, con una punta la amarró al techo y con la otra me puso en el cuello. La esposa no dejó que me mataran". Inclusive hubo dos casos de menores muertos como consecuencia del maltrato. "Se murió porque la trataron mal. Ella no podía hacer nada, ... murió de enfermedad, por falta de cuidado, se le hinchó los pies, la cara". Se les negó su propia identidad: "Me cambiaron de nombre y me sacaron la cédula con este apellido [del patrullero]". Y se estigmatizó su origen familiar: "Me preguntaron por mis papás, les dije que no sabía. Ellos dijeron que estaban encuevados porque eso es lo que hacen los de la guerrilla ... Los hijos de la señora me trataban como hija de guerrilleros".46 

Violación del derecho a la propia vida cultural

Niños sustraidos de su grupo cultural 172.

     Además de las violaciones contempladas en el apartado anterior, un gran número de niños fue objeto de traslado forzoso de su comunidad o grupo cultural hacia otro ajeno a ellos. Los testimonios recabados por la CEH dan cuenta de que, sobre todo durante las masacres los niños sobrevivientes eran tomados por los jefes de las operaciones militares, los soldados e incluso por los patrulleros civiles quienes más tarde daban a los niños a otras familias o bien se los llevaban para que sirvieran en sus casas. Otra forma de sacarlos de su grupo cultural, en el caso de los adolescentes, fue reclutándolos forzosamente para el servicio militar. El reclutamiento en las PAC también significó impedimento a la propia vida cultural. Ambos reclutamientos, por implicar a menores en el conflicto armado también violó el derecho internacional humanitario.47 

Traslado forzoso de menores de su grupo a otro grupo 173.

     En el contexto del enfrentamiento armado interno, los niños fueron sacados de su entorno, ya fuese por desplazamiento forzado o debido a que durante las masacres, quienes sobrevivieron fueron llevados por las tropas a otras regiones, a las zonas y destacamentos militares o bien dejados al cuidado de sus propios victimarios. Esto significó la separación de sus familias haciendo difícil o imposible el reencuentro. Con estas prácticas se dio lugar a la destrucción de los lazos familiares y comunitarios, y en algunos casos también representó el cambio de su entorno cultural.

     "Ella tenía tres años, lo presenció todo. Luego fue dada [entregada] a una familia que ahora vive en Jutiapa y no podía tener hijos. Era indígena k'iché, ahora vive como ladina. Sus hermanos, de ocho meses y 18 años, fueron desaparecidos".48  174.

     En otros casos se puede inferir que cuando los niños fueron sacados de sus comunidades fueron entregados a familias o instituciones para que se hicieran cargo de ellos. Instituciones que trabajaron con niños víctimas del conflicto señalan: "En su mayoría eran llevados por un soldado, en grupos hasta de cinco o más de un mismo lugar, pero nos llama la atención que estos niños no sobrepasaban los trece años. Esto nos hace suponer la posibilidad de que eran considerados subversivos por lo que se les aplicaron otras medidas. Tampoco llegaban niños menores de cinco años, llamándonos la atención, cómo en estos períodos, surgen algunas casas cunas vinculadas a familiares de algunos militares, y sobre todo porque estas edades (menores de 5 años) son muy propicias para dar en adopción a un niño".49  175.

Dentro de los casos conocidos por la CEH se encuentra el de un ex jefe del Estado Mayor del Ejército que luego de un enfrentamiento con la guerrilla se llevó a su casa a una menor capturada, reteniéndola con él por varios años.

     "Sí, sí, es cierto. Un caso lo tenemos con mi general, es un caso. Y le voy a contar la historia triste: hubo un combate en mi jurisdicción donde cayeron muertos catorce, quince guerrilleros, nicaragenses, salvadoreños y quedó una niña herida de trece años (...) y ahí el Ejército la operó; era una nena que iba armada. [Era] de trece años, linda la nena y está en el periódico. (...) Y esa muchacha la operó el Ejército, porque sus papás, ... están muertos. Pasado el tiempo que yo la vi, que yo llegué a ser comandante del Petén (...) y llegué a la casa del general (...) y vi a la nena, vi a la señorita ya como de diecisiete años, la vi y ahí está y la vi así, ... y le dije "Señorita, qué fue lo que le pasó" - "Eh, tuve un accidente que... una moto me, ..." y me dijo una mentira y dije yo si supiera esta señorita que yo vi como quedaron sus papás, armados hasta la gran diabla, pues si está en la prensa (...). ¨Quién la recogió? El general (...) y se la llevó y no sólo ése, otros más. Yo me recuerdo de ese caso".50  176.

Este testimonio fue corroborado a la CEH por otro informante militar, quien confirma que no se tuvo en cuenta a la familia de la adolescente y que, incluso, en ocasiones fue incorporada a la estructura militar.

     "El 13 de septiembre de 1981 hubo un enfrentamiento armado entre el Ejército y el EGP en Sacpulub (Chichicastenango). Una niña resultó herida -de once años de edad por entonces-, su mamá se llama Inés. Al mando de la operación estaba el teniente destacado en Chupol. La niña fue adoptada por el general, le cambiaron el nombre, trabajó en el Estado Mayor".51  177.

Varios niños fueron "entregados" a familias desconocidas, por lo cual perdieron sus identidades y vínculos con familiares cercanos, quitándoles así el derecho a estar con sus familias de origen y no ser separados de ellas.

     Las víctimas 16 y 17 ya eran huérfanos (...) "los llevaron al destacamento de Cotzal y allá los regalaron con unos ancianos". Santos, de seis años, se quedó a vivir en Cotzal. Isabel, de ocho años, cuenta que siempre se recordaba de lo que había pasado con sus familias y que estaba muy triste, más porque no podía llorar, no podía compartir con personas queridas (...) cuando creció se vino a vivir con una hermana que la recibió bien alegre por recuperarla.52 

     "Una niña de seis años fue adoptada por una señora de San Martín Jilotepeque y con ella vive actualmente [declarante es su padre]. A dos hijas de su hermano [cuatro y seis años] y otra hija de él [dos años], las mandaron a una guardería en Ciudad de Guatemala. A ellas su mamá las estuvo buscando y logró localizarlas en 1983. Otro hijo [18 meses] de su hermano nunca apareció".53  178.

Ex militares que sirvieron en las áreas de mayor conflicto durante el enfrentamiento armado afirmaron a la CEH que el Ejército sí trasladó a los niños sobrevivientes de sus comunidades a otras que no les pertenecían, negándoles el derecho a su propia vida cultural y a su propio idioma.

     "Pero yo vi, yendo con tropa, de repente atacaron y quedaron muertos las gentes civiles, que la guerrilla empujaba de parapeto ... para que vaya a recoger las armas de los soldados muertos o gente que va caminando cuando es el encuentro, se van y quedan niños vivos, ¨qué se hace con un niño de esos?, ¨qué haría usted?. ­Recogerlo! (...) el Ejército sí jaló".54 

     "A los dos niños los llevaron al pueblo y los "regalaron con la gente (...) cuando capturaban a niños y no los mataban de una vez, así hacían con ellos, regalarlos con la gente en los pueblos".55  179.

La lectura y el análisis cualitativo de los testimonios de la CEH permite afirmar que la separación de los niños de sus familias fue generalizada, y que a los niños no acompañados los "ofrecían" a familias que no tenían hijos propios.

     "Entre diciembre de 1983 y mayo de 1984, mientras la comunidad de desplazados de la aldea Najtilabaj se encontraba en el centro de reeducación que tenía el Ejército en la finca Sacol, los niños que no tenían padres se los llevaron los soldados a la zona militar No. 21 de Cobán, Alta Verapaz. Juntaron alrededor de 25 niños huérfanos de todos los grupos de todas las aldeas que estaban ahí concentradas y los llevaron no sé a dónde. Escogían los niños de once años para abajo, los más grandecitos los dejaban, originarios de Najtilabaj se llevaron los siguientes: Antonio Porfirio Amalén Caal, de diez años; Guillermo Gonzalo Amalén Caal, de ocho años; Josefina Yat Jom, de diez años; Sebastián Yat Jom, de nueve años; Abelino Iquí, de nueve años. Hace aproximadamente dos años, Abelino Iquí vino en calidad de visitante a la aldea, dijo que se lo habían llevado a Italia y que ahí vive, dijo que Antonio Porfirio Amalén Caal, también lo había visto en Europa".56 

     "Los juntaron los de allí en una escuela allá arribita de la aldea, y después de eso dijeron a los patojos, los patojos que ya entienden de diez a doce años a ocho años, ustedes patojos quédense o si quieren morir se van con su mamá, ahora si no quédense (...)".57  180.

     Por el modus operandi del traslado forzoso de niños, el enfrentamiento armado ocasionó una gran cantidad de situaciones irremediables para ellos, al serles negadas sus identidades, procedencias étnicas y orígenes familiares, en violación de los derechos fundamentales de los niños. También se violaron derechos colectivos del pueblo indígena afectado, al impedirse la continuidad biológica y cultural del grupo.

     "Ellas tenían siete y cinco años: los soldados se las agarraron y nunca volví a verlas. Al final, cuando pudimos regresar en nuestra comunidad, nos dimos cuenta que faltaban mis hijas (...) dos militares ... me contestaron que eran vivas, pero sin decirme dónde estaban".58  181.

Incluso, varias de las nuevas "familias" de estos niños estuvieron conformadas por quienes fueron los victimarios de sus verdaderos padres.

     "De lejos, como a unos 75 metros estaba yo viendo cómo agarraban a uno por uno a las personas (...) y uno por uno hasta los niños (...) de esa masacre quedó viva una niña como de dos años y medio o tres tal vez, y este subteniente ordenó que un soldado anduviera encargado de ella [el soldado] anduvo cargando a la niña, nosotros le dábamos de nuestras raciones frías le dábamos a la niñita y anduvo con nosotros ella primero llorando, después se acostumbró con todos que le dábamos dulces, le dábamos leche condensada, ella se acostumbró y anduvo... se olvidó pronto de su familia, verdad, era niña y regresamos ... recuerdo que de esa patrulla llegamos a La Garrucha, así le decían verdad, llegamos a La Garrucha, dormimos en una escuela, después volvimos a salir, patrullando, patrullando, llegamos otra vez a Tecpán, en Tecpán le dieron ropa y todo, cambiaron a la niña y se estuvo allí un tiempo, luego el subteniente en una ocasión que salió con licencia se la trajo, ya no la volvimos a ver".59  182.

     La práctica de "recoger" niños abandonados bajo el pretexto de ayudarlos o protegerlos, en ocasiones tuvo como propósito real el utilizarlos para "atraer" a sus padres a los destacamentos militares. Los niños crecieron fuera de su familia y entorno cultural en un contexto totalmente militarizado.

     "El 17 de febrero de 1984 capturaron en parte de Mayalán en el centro Altamira (...) Estaba un chamaquito parado encima de un bordo y le disparan y todos salen (...) El chamaquito se llama Baudilio Monzón Martínez, de nueve años, nacido en Mayalán en noviembre de 1974. Fue capturado por el Ejército. A los tres meses un helicóptero lanzó octavillas con su foto y un mensaje detrás "soy Baudilio Monzón (Odilio). Papá, mamá , Floridalma, Amparo ... Edelmira ... compañeros, soy Baudilio ... gracias a Dios estoy vivo ... y con los ojos abiertos a la verdad ... por favor váyanse a Xalbal, de allí los llevarán a donde yo me encuentro. Los espero". Los padres nunca se presentaron. Sin embargo, recientemente una persona del Centro Uno (...) y otra de Xalbal (...) le han dicho al declarante que el patojo está en la Escuela Politécnica para graduarse a teniente. Estas personas tienen mucha comunicación del Ejército porque cada poco van a la base de Playa Grande. [quien dio información al declarante] estaba con el Ejército como patrullero cuando hirieron a este patojo en la pierna. Lo llevaron al hospital del Ejército y luego lo tuvieron en la escuela en Huehuetenango, en la escuela que hay adentro de la zona. Había 350 niños dentro de la zona (...) "Lo que pensaba era que había muerto y era el único varón que tenía. A los tres meses viene el boletín, yo me puse triste, pensé de entregarme pero el Ejército miente mucho y por lo que había visto y que no respetaban. En cambio mi esposa pensaba que nos entreguemos".60  183.

     Para otros niños fueron decretadas temporalmente medidas de protección tales como la colocación en hogares de guarda, internados, casas de huérfanos, etc. Muchas de estas medidas "temporales" se mantienen por la omisión del Estado en el intento de búsqueda y reunificación de los niños con sus familias.

     "Los niños que traía los llevaba al juez de Menores y después a Casa Alianza, SOS, en la zona 15 a una casa de monjas, otros al hospital porque estaban enfermos. (...) Una vez me entregaron un niño guerrillero que había sido adoptado por un capitán. Fue a Casa Alianza (...)".61 

     "El y su esposa tienen once niños. Ellos son bautistas. Y llegaron diciendo que querían ayudar y que estaban dispuestos a adoptar once niños. Se los dejaban mientras que encontraban las familias de ellos, a través del Juzgado de Menores. Legalmente no se podían dar en adopción, sino en guarda. Salían de los campamentos, todos eran indígenas, de diferentes etnias. Uno estaba herido de Playa Grande, cinco eran de Nebaj, tres eran de Acul y otro que fue traído de Nebaj pero que no se sabe de dónde venía".62 

Violación del derecho de los niños en conflictos armados

Reclutamiento forzado 184.

     Aunque con una dimensión diferente, el reclutamiento militar forzado, en particular en las comunidades mayas, también fue un medio que sacó a los menores de edad de su contexto cultural y social afectando su identidad cultural maya y por ende, violando su derecho a su propia vida cultural. . El reclutamiento de menores de edad fue un mecanismo ilegal para utilizar la fuerza laboral de los menores en la estrategia contrainsurgente. Ello militarizó la vida de los menores y los implicó en operaciones armadas, violando el derecho internacional humanitario. 185.

     La Ley Constitutiva del Ejército dictamina que "conforme lo establecido por la Constitución Política de la República de Guatemala, los varones guatemaltecos al cumplir la mayoría de edad63  tienen la obligación de prestar servicio en el Ejército de Guatemala, por el tiempo que establecen las leyes y reglamentos militares, cuando fueren requeridos para ello".64 

     "Había muchos jóvenes forzados. A los que estaban estudiando también les llevaban y se lamentaban de no poder seguir estudiando porque no había clases en la zona. Los jóvenes eran agarrados en las calles de día, otros contaban que en el campo de fútbol de su comunidad, a veces por los soldados y en otras ocasiones por los comisionados militares".65 

     "Fue reclutado forzosamente por el Ejército cuando tenía 16 años de edad y estudiaba sexto de primaria. Solamente le dieron permiso para hacer sus exámenes finales en la escuela. El 21 de diciembre de 1991, el Ejército le entregó a la familia el cadáver del niño, dijeron que había muerto en combate. Cuando la familia lavó el cuerpo para velarlo y luego enterrarlo, se dio cuenta de que "tenía golpes en la columna vertebral y ninguna perforación de bala". Al parecer fue el mismo Ejército el que lo mató cuando recibía algún castigo disciplinario".66  186.

     El reclutamiento de menores quedó evidenciado durante la masacre de Xamán (octubre de 1995), en la cual participaron 26 miembros del Ejército, entre ellos un adolescente de 16 años que se encontraba prestando servicio en el destacamento militar de Rubelsanto, zona militar No. 21,67  Alta Verapaz. 187.

     Este caso constituye un ejemplo de la utilización de niños como soldados.68  Pese a que el menor de edad informó a las autoridades que había ingresado por voluntad propia en las filas castrenses, en realidad el caso dejó al descubierto las violaciones a la ley de reclutamiento en las fuerzas militares y a la reserva que hiciera Guatemala del artículo 38 de la Convención Internacional de los Derechos del Niño. 188.

Debido al escándalo suscitado por la masacre en la comunidad de retornados, el procurador de Derechos Humanos de la época declaró que en el caso del adolescente se habían violado los "derechos de integridad, seguridad, libertad e igualdad, libertad de acción, deberes y derechos cívicos y políticos, y protección del menor"; y exigió a los responsables el cumplimiento de la ley en lo que a reclutamiento militar se refiere; así como demandó la destitución inmediata y puesta a disposición de los tribunales competentes, por el delito de detención ilegal, al comandante del destacamento militar de Fray Bartolomé de las Casas. 189.

     Instituciones que trabajaron en los años ochenta con niños víctimas de la violencia por el enfrentamiento armado interno señalan: "Algunos niños relataban con un cargo de conciencia terrible cómo habían sido tomados por el Ejército y sirvieron para delatar a otros. Niños de diez o doce años que los llevaban de guía para no pararse donde había minas y para señalar quiénes eran las otras personas, que aunque no tenían relación con la guerrilla, vivían en la montaña. A veces en Casa Alianza se juntaron niños que sabían que el otro había denunciado a su familia y entre ellos había enemistad. Todo esto se pudo saber con la psicoterapia (...)".69 

Patrullas de Autodefensa Civil 190.

     La información oficial da cuenta de que en 1982 las PAC estaban conformadas por un millón de personas.70  "Una encuesta de la Procuraduría de Derechos Humanos en varias poblaciones del norte de Guatemala donde existían PAC informa que por lo menos un dos por ciento de sus miembros eran niños entre los 10 y los 14 años de edad. En 1989 las PAC las conformaban un millón de personas y en 1994 unas 600 mil".71  191.

     El involucramiento de niños en la estrategia contrainsurgente fue planificado por el Estado. Si bien el plan de campaña Firmeza 83 señala que "la participación de ancianos, mujeres y niños en la Auto-Defensa Civil deberá de manejarse con sumo cuidado, de acuerdo a sus capacidades y voluntad individual, aprovechándoseles al máximo en comités puramente administrativos de Inteligencia y desarrollo comunal",72  los menores fueron reclutados forzosamente para participar en las tareas de las PAC. 192.

     Podría hablarse de por lo menos 20 mil niños de menos de 15 años reclutados forzosamente en las PAC,73  obligados a realizar labores de rastreo, aprovisionamiento, vigilancia y operativos militares. Los menores reclutados en las PAC ya no pudieron desarrollar sus actividades ordinarias ni desarrollarse en el marco de la vida cultural de su grupo. De otra parte, con el reclutamiento en las PAC, los menores fueron involucrados en el conflicto armado como agentes del Estado y por tanto expuestos a respuestas armadas por parte de la guerrilla. El reclutamiento en las PAC violó normas que obligan al Estado a respetar los derechos de los niños en general, y en particular, vulneró las normas que disponen la protección y cuidado de los niños en conflictos armados.

     "La víctima fue obligada a patrullar en las PAC desde que tenía doce años. El primer día de su patrullaje, junio de 1981, fue golpeado por un teniente en el estómago y sumergido al río San Pedro en varias ocasiones para ver si estaba apto".74 

     "Nos obligaron a hacer las patrullas, somos pocos, pero hasta a los muchachitos con doce años los pusieron a hacer patrullas (...)".75  193.

     De acuerdo con el análisis de los casos conocidos por la CEH la niñez fue profundamente afectada por la violencia ejercida por el Estado durante el período del enfrentamiento armado interno; por lo tanto la responsabilidad de éste en las violaciones de los derechos humanos de la niñez es ineludible Es de responsabilidad del Estado no sólo la falta de protección de los menores en situaciones de conflictos armados, sino la vulneración que el Estado realizó directamente de las normas del derecho internacional humanitario aplicables a menores. Así mismo, es de responsabilidad del Estado la falta de investigación, juicio y sanción de los responsables directos de las violaciones, y la reparación de las víctimas.


1  La Convención Internacional del Niño reconoce como tal a todo individuo entre 0 meses y 18 años incumplidos. En Guatemala, aunque legalmente se respeta este mismo parámetro de edades, el ser niño se determina de acuerdo a los distintos grupos sociales, culturales y étnicos. En varias comunidades mayas, por ejemplo, es común que los jóvenes se casen a partir de los 14 años de edad y desde ese momento adoptan las obligaciones y atribuciones de los adultos. Para efectos de este apartado se utilizará la palabra niño en el mismo sentido de la convención, en referencia a niñas o niños y adolescentes hasta los 18 años de edad. Regrese al Texto

2  La CEH considera que las cifras absolutas de niños muertos durante el desplazamiento puede reflejar un subregistro debido a que los testimonios se centraron en otro tipo de violaciones. Regrese al Texto

3  C 2756. Marzo, 1982. San Antonio Sinaché, Quiché. Regrese al Texto

4  C 16038. Diciembre, 1980. Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto

5  C 2756. Marzo, 1982. San Antonio Sinaché, Quiché. Regrese al Texto

6  CI 91. 1979-1983. Quiché. Regrese al Texto

7  Testigo CEH. (T.C. 591). Regrese al Texto

8  CI 31. Diciembre.1982. La Libertad, Petén. Regrese al Texto

9  C 11314. Marzo, 1982. San Cristóbal, Alta Verapaz. Regrese al Texto

10  C 2309. Octubre, 1981. Uspantán, Quiché. Regrese al Texto

11  C 16043. 1983. San Miguel Uspantán, Quiché. Regrese al Texto

12  C 12062. Enero, 1982. San Juan Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

13  C 2728. Julio, 1982. Chiché, Quiché. Regrese al Texto

14  C 3002. Septiembre, 1984. Nebaj, Quiché. Regrese al Texto

15  C 2756. Marzo, 1982. San Antonio Sinaché, Quiché. Regrese al Texto

16  C 867. 1981. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto

17  Testigo CEH. (T.C. 53). Regrese al Texto

18  C 13375. 1981-1983. Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla. Testimonio sobre los secuestros, desapariciones y asesinatos de 7 miembros de una familia. Los declarantes eran niños en el momento de los hechos: 13, 11, 7 y 6 años de edad. Regrese al Texto

19  C 2756. Marzo, 1982. San Antonio Sinaché, Quiché. Regrese al Texto

20  CI 4. 1982. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

21  Testito directo CEH. Regrese al Texto

22  C 248. Septiembre, 1982. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto

23  Testimonio REMHI. (T. 2501). Regrese al Texto

24  AVANCSO, Política institucional hacia el desplazado interno en Guatemala, Cuadernos de investigación No. 6, Guatemala, 1990. Regrese al Texto

25  GTZ-Misión Técnica Alemana, Algunas consecuencias psicológicas sociales del trauma que sufrieron los niños y adolescentes de Guatemala a raíz de la represión política y del enfrentamiento armado -una revisión de las investigaciones internacionales, Apartado Efectos psicológicos de la violencia política y la guerra en niños y adolescentes de la primera y segunda generación, Guatemala, 14 de agosto de 1998. Regrese al Texto

26  Testimonio REMHI. (T. 5801). Regrese al Texto

27  C 16136. 1983. Zacualpa, Quiché. Regrese al Texto

28  C 3321. 1984. Nebaj, Quiché. Regrese al Texto

29  C 2496. Julio, 1982. Chiché, Quiché. Regrese al Texto

30  C 45. Enero, 1982. Chichicastenango, Quiché. Regrese al Texto

31  C 7101. 1983. San Pablo, San Marcos. Regrese al Texto

32  C 7011. Enero, 1982. San Pedro Sacatepéquez, San Marcos. C 7007. Enero, 1982. San Pedro Sacatepéquez, San Marcos. Regrese al Texto

33  C 894. Febrero, 1988. El Estor, Izabal. Regrese al Texto

34  Elizabeth Lira y Eugenia Weinstein, La tortura. Conceptualización psicológica y proceso terapéutico, "Psicología Social de la Guerra", Selección e introducción de Ignacio Martín-Baró, UCA Editores, El Salvador, 1990, pg. 341. Regrese al Texto

35  C 5391. Julio, 1982. Jacaltenango. Huehuetenango. Regrese al Texto

36  C 4275. Febrero, 1989. Río Bravo, Suchitepéquez. Regrese al Texto

37  C 16010. Junio, 1982. Uspantán, Quiché. Regrese al Texto

38  Testigo de referencia CEH. (T.C. 219). Regrese al Texto

39  C 13375. 1981-1983. Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla. Testimonio sobre las desapariciones, torturas, violaciones sexuales, ejecuciones y asesinatos selectivos de una familia. El declarante tenía once años. Regrese al Texto

40  C 16088. Febrero, 1982. Sacapulas, Quiché. Regrese al Texto

41  C 2627. Junio, 1982. Uspantán, Quiché. Regrese al Texto

42  En el caso de la privación de libertad, la lectura y el análisis cualitativo de los testimonios nos dan cuenta de que allí fueron ubicados -además de las detenciones ilegales- aquellos casos de niños "adoptados" por patrulleros, comisionados o militares, que, por saberse donde están, no pudieron ser tipificados como desapariciones forzadas. Regrese al Texto

43  C 3321. 1984. Nebaj, Quiché. Regrese al Texto

44  C 11451. Mayo, 1985. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

45  C 2247. Marzo, 1982. También véase el caso ilustrativo sobre la ocupación militar del templo católico y del convento de San Andrés Sajcabajá. (CI 37). Comunidades k'iche'. 1982, San Andrés Sajcabajá, Quiché. Regrese al Texto

46  CI 14. 1982. Rabinal, Baja Verapaz. Regrese al Texto

47  Estos dos casos de reclutamiento violan el derecho a la propia vida cultural así como los derechos de los niños a ser protegidos por el Estado en conflictos armados. Por este segundo motivo serán materia del siguiente punto. Regrese al Texto

48  C 2608. Enero, 1981. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

49  Casa Alianza, El origen de los niños olvidados que son atendidos y registrados por las ONG, Ponencia durante el foro "Buscando a los niños/as desaparecidos/as durante el conflicto armado, ¨Dónde están?, Guatemala, 14 de agosto de 1998. Regrese al Texto

50  Testigo CEH. (T.C. 118). Regrese al Texto

51  Testigo (militar de alta) CEH. (T.C. 70). Regrese al Texto

52  C 16120. Septiembre, 1984. Uspantán, Quiché. Regrese al Texto

53  C 293. Septiembre, 1982. San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. Regrese al Texto

54  Testigo CEH. (T.C. 118). Regrese al Texto

55  C 3559. Octubre, 1983. San Juan Cotzal, Quiché. Regrese al Texto

56  C 9226. Noviembre, 1981. San Cristóbal, Alta Verapaz. Regrese al Texto

57  Testigo REMHI. (T. 544). Regrese al Texto

58  C 9351. Agosto, 1982. Chisec, Alta Verapaz. Regrese al Texto

59  Testigo REMHI. (T.C. 53). Regrese al Texto

60  C 11451. Mayo, 1985. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

61  Testigo directo CEH. Regrese al Texto

62  Ibid. Regrese al Texto

63  En Guatemala la mayoría de edad se adquiere al cumplir los 18 años. Regrese al Texto

64  Artículo 68, Decreto 28 de 1986. En todas las Constituciones se ha establecido el servicio militar obligatorio para los varones que hayan alcanzado la mayoría de edad. Regrese al Texto

65  Testigo CEH. (T.C. 1). C 11418. 1985. Ixcán, Quiché. Regrese al Texto

66  C 7041. Diciembre, 1991. San Marcos, San Marcos. Regrese al Texto

67  CI 3. Octubre, 1995. Chisec, Alta Verapaz. Regrese al Texto

68  El caso Xamán es, además, uno de los que mejor muestra el grado de involucramiento de la niñez y la adolescencia en el conflicto: seis de las víctimas eran niños y el principal testigo de la masacre es un ex refugiado que desde muy pequeño tuvo que desplazarse de su lugar de origen a causa de la violencia. Regrese al Texto

69  Casa Alianza, "Casa Alianza: una historia de compromiso con la niñez", en Nuestra Alianza, la Revista para los amigos de los niños, No. 3, julio de 1998, pg. 4-8. Regrese al Texto

70  Comisión de Coordinación y Enlace del Ejército de Guatemala con la CEH, Oficio No. 057-GAM, 24 de julio de 1998. Regrese al Texto

71  Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, Informe sobre la situación de los derechos de la niñez en Guatemala 1997, pg. 79. Regrese al Texto

72  Apéndice No. 5. Reorganización, funcionamiento y control de las Patrullas de Autodefensa Civil (PADCIL) al anexo "B" plan de campaña Firmeza 83.0 Regrese al Texto

73  Ibid. Regrese al Texto

74  C 10122. Junio, 1981. La Libertad, Petén. Regrese al Texto

75  C 16088. Febrero, 1982. Sacapulas, Quiché. 1 61

 

 

 

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