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Capitulo
II: Volumen 4
Atentados
al derecho a la vida: las ejecuciones arbitrarias
21.
La infracción
al derecho humanitario más grave cometida por los miembros
del movimiento guerrillero fueron los atentados a la vida. La CEH,
bajo la denominación de ejecución arbitraria, comprende
todas las muertes imputables a la guerrilla. Para efectos del análisis
de estos hechos de violencia, se ha dividido esta sección
en tres partes. La primera, sobre los ajusticiamientos, se refiere
a la denominación que la guerrilla otorgaba a las ejecuciones
de personas ajenas a las organizaciones insurgentes so pretexto
de aplicar la "justicia revolucionaria". En este apartado se trata
sobre las ejecuciones arbitrarias cometidas contra personas ajenas
al movimiento guerrillero, incluyendo a la población civil
que no participó en las hostilidades como a particulares
que estuvieron vinculados en el enfrentamiento, como los comisionados
militares y los miembros de las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC).
La segunda, sobre los fusilamientos, pues ésta fue la denominación
que la guerrilla otorgaba a las ejecuciones realizadas en el seno
de las propias organizaciones insurgentes so pretexto de aplicar
la "justicia revolucionaria". En este apartado se estiman las ejecuciones
arbitrarias perpetradas contra miembros de las organizaciones guerrilleras.
Se han querido presentar estos hechos utilizando la terminología
empleada por la insurgencia, ya que permite entender con mayor claridad
lo que realmente sucedió. La tercera y última parte,
sobre las masacres, analiza las ejecuciones de carácter colectivo
o masivo realizadas por la guerrilla.
Ajusticiamientos
22.
Los ajusticiamientos
perpetrados a lo largo del conflicto por las organizaciones guerrilleras
no fueron casos aislados, ni efecto de descontroles operativos.
Fueron acciones tácticas con claros y definidos objetivos
estratégicos, documentados en los escritos de las propias
organizaciones y confirmados por sus miembros y altos mandos en
las entrevistas con la CEH.
Ejército Guerrillero de los Pobres
(EGP)
23.
Los ajusticiamientos representaron las primeras
acciones públicas del Ejército Guerrillero de los
Pobres (EGP), por medio de los cuales el primer contingente armado
decidió subrayar su presencia en el territorio guatemalteco
y el comienzo de sus actividades militares.
24.
Los criterios que
guiaban ese tipo de operaciones fueron definidos a partir de la
Primera Conferencia de 1974. "Las acciones de propaganda armada
deben investigar quiénes son los explotadores y los matones
que oprimen más a los trabajadores de cada lugar y ajusticiarlos
para liberar al pueblo de sus peores enemigos (...), eliminar a
los terratenientes más crueles, a los comerciantes acaparadores,
a los prestamistas, a los comisionados militares delatores y a todos
aquellos que oprimen al pueblo. Así la propaganda armada
va dando más confianza al pueblo y va metiendo miedo al enemigo".8
25.
Guillermo Monzón
fue ajusticiado en el Ixcán, Quiché, el 28 de mayo
de 1975.9 Este ajusticiamiento,
junto con el de Luis Arenas conocido como el Tigre de Ixcán,
el 7 de junio del mismo año 10
formó parte de la primera acción pública por
parte del EGP. " (...) El nombre de este señor feudal estaba
vinculado a toda suerte de despojos y arbitrariedades. En algunas
de sus fincas utilizaba cepos para castigar a los indios rebeldes
(...)".11
26.
A partir de 1975 las ejecuciones de "todos aquellos
que oprimen al pueblo", conocidas en el interior del EGP como actos
de "justicia revolucionaria", caracterizaron el accionar del EGP
en los diferentes departamentos donde sus frentes estaban operando.
"Don Chepe Sosa,
lo mataron [a principios de 1980 en el departamento de Suchitepéquez],
lo mató la guerrilla porque era un represivo, lo mataron
cerca de su parcela ... era un señor oriental (...), él
decía cuando estaba tomando que él se cagaba en un
indio y se limpiaba con un indio y lo dejaba botado y cuando él
quería se volvía a cagar en el indio más y
se volvía a limpiar y así, y él siempre era
orgulloso cuando tomaba, no le faltaba una treinta y ocho en la
cintura, decía que el día que lo mataran pues, él
no se iba a dejar matar... él despreciaba a la población
indígena ... y cuando lo mataron según los que lo
mataron decían que no se supo defender. El trataba mal a
la gente de Santo Domingo ... y cuando lo mataron se le dijo que
sacara la pistola, que se defendiera porque los indios de Santo
Domingo lo iban a matar y lo mataron".12
"El EGP pasó
en diciembre del año 80 y pasaron a llevar a este administrador
de la finca que se llama Goyo [departamento de Huehuetenango],
se había comportado muy mal y tenía uniforme militar,
de guardia de Hacienda (...), había hecho tantas cosas con
la pobre gente ... no es porque fue administrador sino que es por
lo que ha hecho, incluso en la aldea en los días domingos
venía en caballos y si no se cuida la gente se va el caballo
sobre ellos pues, y bien armado, venía con pistola. Esta
fue la razón que la guerrilla mató a este señor
(...)".13
"En una aldea
antes de llegar a Raxyuhá [municipio Chisec, departamento
Alta Verapaz] ahí había un coronel retirado del
Ejército, él juntamente con su esposa le dispararon
a la gente o amenazaban a hombres y mujeres, tenían armas,
había mucha intimidación en esa aldea por ellos. Creo
que se llamaba Rafael Catalán (...), ninguna autoridad
le llamaba la atención, aunque estaban los policías,
él agarraba su arma, se alegaba con la comunidad, amenazaba
a la gente, disparaba al aire (...) Lo ajusticiamos en el
tiempo que se ajusticiaron al alcalde y al juez de Chisec [marzo-abril
1981]".14
27.
Los comisionados militares fueron el blanco más
perseguido por las acciones de "justicia revolucionaria" del EGP.
"Lo que hacían
era controlar, amenazar, es un informante del Ejército, denuncia
a las personas, cargados de sus armas. Hubieron personas amenazadas
sin que estuvieran con nosotros, sólo con el hecho de no
aceptar las cosas que los comisionados decían, era suficiente
para ser amenazado o matado, lo comprometían con la guerrilla".15
"Según
se dijo él estaba pasando información al Ejército
de quienes estaban colaborando con la guerrilla. Se hablaba de que
había un listado con todos los colaboradores. Mejor matar
a éste antes que el Ejército mate a todo el pueblo,
decía la guerrilla".16
"El 25 de noviembre
de 1981 Pedro Wuch Tzampop se dirigía a Quiché con
un camión lleno de naranjas. Hacia las 8 de la noche el vehículo
es detenido en el Zarco, cruce de carretera que conduce de Retalhuleu
a Quetzaltenango, por personas que vestían como soldados,
en lo que aparentaba ser un puesto de registro. Bajan del camión
al señor y le dan un tiro en la frente. Después de
esto los responsables se alejaron, riéndose, y se identificaron
como miembros del EGP. Esta persona portaba una credencial del Ejército
y había sido comisionado militar desde 1976".17
"Fermín
Ajcalón Xep, Matías Cucuj y Rafael Ajcalón,
comisionados militares, fueron ejecutados a las dos de la madrugada
del 14 de diciembre de 1987, en el parcelamiento Pampojilá.
En esa oportunidad Lucía Cos Ajpuac, esposa de Matías,
fue muerta cuando intentó defender a su marido".18
28.
También los colaboradores del Ejército
y los delatores, conocidos como "orejas", fueron buscados y ejecutados
por el EGP a lo largo del enfrentamiento:
"El trabajo de
las orejas, como nosotros llamábamos a los comisionados militares,
en general todos los agentes del Ejército ... el trabajo
de ellos era hacer listas de todos los que ellos consideraban que
estaban metidos con la guerrilla. Guillermo Monzón fue, una
de las acusaciones que había contra él, era eso, que
había hecho listas".19
"Sabíamos
que el personal de la guerrilla mataba a los que querían
organizarse con el Ejército. Me acuerdo que el 15 de septiembre
de 1979, a las cinco de la mañana, la guerrilla mató
a Juan Benito Martín en la aldea Sacchén, municipio
de Barillas, Huehuetenango. El era un líder de un comité
que estaba solicitando terreno de un finquero y que arreglaba documentos
relacionados con títulos de terreno. Ese 15 de septiembre,
cuatro guerrilleros y dos guerrilleras, ante la comunidad, sacaron
a Juan Benito de su casa. Amarraron sus manos atrás en su
espalda y en el mero centro le dispararon. En la entrada de Sacchén
los guerrilleros colgaron una manta con las palabras: "Por el odio,
usted, Juan Benito, te damos muerte".20
"A un viejito,
Lencho Vásquez, del Centro San Miguel, le mató el
EGP, era muy respetuoso del Ejército. El EGP llegó
a una reunión y nos informó que había ajusticiado
a Lencho porque se comunicaba con el Ejército y ha dado listados.
¨Cómo lo saben? pregunté. Porque hubo cambio de tropa
y un grupo de guerrilleros se presentaron como soldados a don Lencho
y el supuesto nuevo oficial le preguntó por dónde
llegas al destacamento y a qué hora. Nos puedes dar la lista
de todos los que colaboran, sacó su cuaderno y comenzó
a dar nombres. Se confió y dio toda la información".21
"El 23 de enero
o febrero de 1982 un grupo de guerrilleros encapuchados, disfrazados,
en horas de la noche ejecutaron a tres familiares en el Granadillo,
las víctimas habían prestado servicio militar en la
ZM 19 en 1980-82. La guerrilla quiso castigar a la familia descabezándola".22
"21/09/83. Fueron
capturados dos infiltrados cuando se encontraban haciendo trabajo
de descomposición dentro de la población (para que
se entregaran al enemigo). Ellos son Jacinto Marcos y Juan Luis
donde después se les hizo la justicia revolucionaria a las
10.00 de la noche".23
"El ajusticiamiento
de agentes enemigos, responsables de masacres indiscriminadas y
de delaciones en contra de la población civil, es en primer
lugar un acto de justicia revolucionaria reclamado por el pueblo,
y en segundo lugar permite gradualmente la destrucción del
poder local enemigo (...)".24
29.
Según los ex dirigentes del EGP, esa organización
guerrillera no tenía una política en contra de las
autoridades locales.
"Algo propiamente
definido hacia las autoridades civiles no recuerdo que hayamos tenido
lineamientos".25
30.
En un parte de guerra
de 1981 el EGP reportó que el 16 noviembre de 1981 ocupó
la población de Tecpán, Chimaltenango, y fueron ejecutados
seis miembros del poder local.26
En este caso el EGP no menciona si el móvil fue la misma
función de autoridad que desempañaban las víctimas
o si éstas cometieron acciones represivas en contra de la
población. Sin embargo, en los demás casos de ajusticiamiento
de alcaldes recogidos por la CEH el móvil parece encontrarse
más en su actitud opresora o enemiga de la guerrilla, que
en el cargo oficial desempeñado por ellos.
31.
En el departamento de Chimaltenango, donde algunos
líderes locales y alcaldes municipales fueron víctimas
de la violencia política perpetrada tanto por el Ejército
como por la guerrilla, la CEH recibió testimonio de las ejecuciones
de Gabino Tubac, Filiberto Osorio Marroquín y Catarino Galindo
Marroquín.
Gabino Tubac, indígena
kaqchikel, ganó la alcaldía de San José Poaquil
en 1980 como candidato del MLN. Su mandato duró sólo
tres meses, hasta el 3 de marzo de 1980, en que fue ejecutado por
miembros de la guerrilla en la plaza del pueblo.27
Catarino Galindo
Marroquín, ladino, originario de Tecpán, fue alcalde
de ese municipio en dos períodos, de 1960 a 1962 y de 1978
hasta la fecha en que fue muerto. Era señalado como "un
ladino de pueblo, con poder, abusivo y discriminador con la gente
indígena". Fue ejecutado por miembros del EGP el 16 de
noviembre de 1981.28
Filiberto Osorio
Marroquín, ladino, ex comisionado militar, fue alcalde de
Patzún entre 1981 y agosto de 1982. Tenía una habitación
con armas en la alcaldía y expresaba que deseaba "acabar
con la gente de Chipiacul para convertir dicho lugar en su potrero".
Fue reconocido por algunas personas cuando acompañó
al Ejército en una de las masacres de Chipiacul. Fue ejecutado
por miembros del EGP el 31 de agosto de 1982.29
32.
En el departamento de Chiquimula, región
Chortí, área de influencia del frente guerrillero
13 de Noviembre, también se produjeron ejecuciones de alcaldes.
"La guerrilla quería
llegar a la población a través de los alcaldes auxiliares,
el entonces jefe de la guerrilla (...) le pidió a Silvestre
Ramos, entonces alcalde auxiliar de Colmenas, que convocara a la
población a una reunión para explicarles que lo que
ellos buscaban era tierra para trabajarla. Silvestre Ramos se negó
y el jefe de guerrilla lo amenazó de muerte. El 25 de diciembre
de 1982, días después de haber sido amenazado, apareció
en el camino el cadáver de Silvestre Ramos y de su hijo Pedro
Ramos, muertos ambos a machetazo".30
33.
En cuanto a su política
hacia los líderes tradicionales, los ex dirigentes del EGP
señalan que pretendían "...que ellos no sólo
nos respetaran sino que comprendieran cuáles son las ideas
que llevábamos y que ayudaran con la ascendencia que tenían
sobre toda la población, que ayudaran a que esta simpatía
se tradujera en incorporación y así fue".31
34.
Algunos informantes de la CEH han evidenciado cómo
la implantación de la guerrilla constituyó un desplazamiento
y una pérdida de poder para los principales.
"Hubo una época
en que ellos empezaron a recoger todas las varas y los distintivos,
los recogieron y algunos los quemaron, otros los enterraron ...
y entonces allí desapareció prácticamente la
autoridad comunitaria en el pueblo por otro tipo de autoridad que
surgió de parte de la guerrilla".32
35.
Algunos principales
fueron ejecutados por el EGP. Después del asesinato en 1976,
de Gaspar Pérez en Cotzal, Quiché, se presentó
el caso de la ejecución de Sebastián Guzmán,
en Nebaj, el 13 de diciembre de 1981.
Aunque el objetivo
de la guerrilla no era eliminar la práctica espiritual indígena
sino el ajusticiamiento de un "personaje ambivalente, por una parte
explotador y represor, y al mismo tiempo representante y máxima
autoridad del grupo étnico ixil dentro de Nebaj (...) a petición
expresa de los mismos indígenas de los que se suponía
que era el guía",33
es innegable el significado simbólico de ataque a la estructura
religiosa maya: "Sebastián Guzmán era principal de
los principales, el primero, el más grande entre los principales
que son la autoridad, en lo que se concentra la esencia de la tradición,
la cultura, la fuerza étnica y las costumbres mayas, y sobre
cuyas espaldas recae la vida y el futuro de la comunidad".34
"Su muerte adquiere
una doble dimensión: la del ajusticiamiento de un jerarca
indígena traidor a su etnia y la del exponente de una clase
que se derrumba definitivamente, los explotadores".35
36.
La CEH recibió
testimonio de un caso de una ejecución de un líder
tradicional. El 30 de mayo de 1982, en el cantón Tubalá,
del municipio de Zacualpa, departamento de Quiché, miembros
de la guerrilla ejecutaron a Marcos Ris, guía espiritual
maya. Según el declarante la víctima nunca aceptó
a los insurgentes y hablaba mal de ellos, decía que eran
haraganes y que no trabajaban. No les daba comida tampoco cuando
la solicitaban. El día que llegaron por él intentó
atacarlos con machete pero fue despojado del mismo. La esposa quiso
intervenir y fue amarrada a un palo. En eso la víctima intenta
escapar, corre, se dirige hacia una loma cercana y allí cayó
muerto cuando le disparan.36
37.
En algunas las ejecuciones la guerrilla consultó
la opinión de la población con el propósito
de involucrarlas en la planificación de la decisión
y ganarse su confianza.
"En abril del
81 estaba en Ixcán y escuché de la muerte del alcalde
y juez de paz, fue ajusticiamiento del EGP, porque ellos eran personas
que andaban cobrando cualquier delito que hacía la población:
un árbol, etc. Obligaban a la gente a traer agua y leña
para sus casas. El ajusticiamiento la comunidad lo pidió,
fue una opinión de mucha gente y el EGP confirmó el
ajusticiamiento en el momento oportuno, todo esto fue planificado,
previsto, esto fue en el mes de marzo o abril".37
"Piden que no se
hagan ajusticiamientos de los orejas, sino que les demos ideas para
que ellos mismos presionen a los orejas, ya lo han hecho en algunos
momentos, piden que los ajusticiamientos que se hagan sean a los
orejas más activos, que son unos tres o cuatro, que se haga
abierto con balas".38
38.
El procedimiento
utilizado por la población para indicar al EGP quiénes
eran los opresores y los informantes del Ejército había
adquirido en ciertas áreas del altiplano la misma forma utilizada
por el Ejército para individualizar a los supuestos guerrilleros,
o sea, mediante la elaboración de listados. El "juego de
los listados" fue de hecho aprovechado también para delatar
gente a la guerrilla. Las denuncias de la población se confundían
a veces con viejos conflictos locales, entre familias, por tierras
u otros tipos de venganzas.
"Teníamos
previsto la injerencia de nosotros en no dejar en las manos de la
población cuestiones de ajusticiamientos, nunca se llegó
a un linchamiento. En algunos casos delicados, lo que sí
hubo en 80-81 eran varios casos de ajusticiamientos de orejas y
autoridades locales reaccionarias".39
39.
Según los
representantes de las organizaciones guerrilleras, antes de proceder
a un ajusticiamiento siempre investigaban las denuncias que recibían
de la población sobre los supuestos colaboradores. "Para
no caer en el error de eliminar a personas que pueden llegar a ser
convencidos de la necesidad de la revolución".40
"Nosotros investigábamos
porque la primera idea era que puede haber venganzas porque de hecho
siempre hay rencillas de diversos tipos entre la población,
pleitos etc., entre familias, personas etc. Entonces tratábamos
de evitar eso. Ahora si ocurrió o no ocurrió, de todas
maneras, dentro del desarrollo de la guerra donde había acciones
militares, acciones de guerra casi a diario, etc, y de repente por
allí alguien resultaba muerto pero que no habían sido
las fuerzas guerrilleras, muy probablemente algún vecino
con otro tomó una acción de venganza. Puede ser".41
"Tenía
que ser bien comprobado que si en la realidad era justo que a aquel
lo ajusticiaran y si no. Porque muchos ajusticiamientos no se hicieron
porque muchas veces hay quienes, hay odios y todo eso teníamos
que examinar muy bien".42
40.
Como pauta general
la guerrilla no procedía de inmediato a la ejecución
de la víctima designada, sino que le hacían unos llamados
de atención: "...después de haber comprobado los
hechos, antes de ajusticiarlo, se seguía un procedimiento
que consistía en una serie de llamados de atención,
antes por parte de la comunidad, después por parte de una
pequeña unidad de combatientes en privado, y por último
por parte de los combatientes en frente de su familia".43
"Mosquitos les
llamábamos, por las llamadas de atención, una, dos
y tres veces; si no hacía caso y si seguían con la
actitud mala con la comunidad, entonces actuamos, siempre los advertimos
a través de un volante firmado como EGP, lo hacíamos
directo hasta la casa, a veces no cambiaban, al contrario, actuaban
más con fuerza".44
41.
En varios casos hablaban con la persona denunciada
para que abandonara sus acciones.
"Venía
a sacar informaciones [un comisionado militar], se disfrazaba para
sacar información, entonces él se encargaba de hacer
la lista y pasar al Ejército; fueron algunos casos así
de que antes de que ese colaborador hiciera masacres, hay que eliminarlos
antes, para que se muera él y no se muera un montón
de compañeros, y otras veces sólo se amenazaba, se
llegaba a la casa y mira vos, estás haciendo ese trabajo,
pero deja la oportunidad, a quién estás matando es
a tus vecinos, es a tus gentes, muchos se salvaron así y
dejaron de ser colaboradores del Ejército".45
42.
Otras veces se les
daba un término de tiempo para que dejaran el lugar: "El
día 3 de octubre, en el municipio La Democracia, Escuintla,
ocupamos militarmente la finca Santa Cleotilde. Destruimos los tractores
y las oficinas. Se hizo un juicio popular al administrador de la
finca por malos tratos a los trabajadores. Se le otorgó un
plazo para abandonar el lugar".46
"La víctima
quien por ese entonces luchó por no perder su tierra. A la
guerrilla no le pareció y lo amenazó públicamente,
con pintas y escritos, primero señalando que sólo
le quedaban quince días de vida. Después apareció
otro mensaje público que decía que le quedaban ocho
días de vida. En el día indicado, lo mataron. Entraron
en su casa en la tarde y lo sacaron. Apareció muerto a la
mañana a unos cien metros de su casa, con un lazo en el cuello.
Lo enterraron allí, cerca de su casa. A raíz de éste
caso y una muerte después, casi todos los que se quedaban
todavía, se fueron a México".47
43.
En los primeros años,
cuando la mayoría de los miembros de la Dirección
Nacional estaba oculta en la montaña, la decisión
para autorizar este tipo de acciones era tomada a nivel de Dirección
Nacional.48 Con
el desarrollo de la organización y la constitución
de los frentes guerrilleros, a partir de 1979-1980, las decisiones
empezaron a tomarse a nivel de dirección de frente, por medio
del representante de la Dirección Nacional que se encontrara
presente. Sólo en casos excepcionales recurrían directamente
a la Dirección Nacional.
44.
Una vez decidida la sentencia de muerte, el condenado
no tenía derecho a ninguna defensa, sólo se le explicaba
las razones de la decisión, a veces en privado y a veces
en presencia de la población.
"Los juicios prácticamente
se hacían en las reuniones (...) pues se reunía con
él y se hablaba todo eso, pero no había posibilidad
en lo absoluto de defensa. Una vez que se tomaba la decisión
ya no había escapatoria, a nadie se le ponía para
que lo defendiera, por ejemplo, en todo caso la reunión que
se hacía era para explicar las razones de porqué.
Y muchas veces se hizo frente a la población, y se decía,
aquí está este señor y lo vamos a fusilar por
esto, esto y esto, y no se pedía preguntas, inclusive se
decía: nadie del público hable, porque ya nosotros
habíamos recabado toda la información en la población
y la mayoría de la gente quería que se le fusilara".49
45.
Sin embargo, según
algunos dirigentes del EGP, no todos los ajusticiamientos pudieron
contar con la aprobación de la Dirección del Frente:
"...no teníamos que forzosamente solicitar la aprobación
de nuestros jefes de distrito u otros, pero dependía de la
situación. O sea, a veces eran decisiones locales y mucho
dependía del encargado local".50
46.
Muchos representantes de la guerrilla dentro de
la comunidad abusaron de su jerarquía, sobre todo entre 1981
y 1982, en contra de sus comunidades, anteponiendo problemas familiares,
personales, y ejecutando a los que estaban en contra de sus órdenes;
algunos vecinos informaron que dentro de ellos mismos masacraron
a varias personas.
"Lo que se había
perdido, y es evidente, era el control general de parte de la Dirección
sobre todas las actividades que hacía su organización,
y entonces algunas las seguían dirigiendo y realizando dos,
tres compañeros ahí, con sus criterios lo hacían,
algunas veces correctamente otras veces cometiendo errores".51
47.
Además de los dos comandantes que se habían
insubordinado en el interior del país durante buena parte
de 1982, sólo estaban dos miembros de la Dirección
Nacional; sin embargo se encontraban al norte de Huehuetenango,
con conocimiento parcial de lo que estaba pasando en los otros frentes.
"Era una situación
confusa, también porque yo, por ejemplo, estuve desconectado
mucho tiempo y que ya no hay comunicación con la dirección,
pero convencido de que el trabajo se hace (...), así sucede
con otros compañeros que cometieron abusos".52
48.
El frente guerrillero Ho Chi Minh, en Quiché,
también se había quedado fuera del control de la Dirección
Nacional, tras la muerte, el 13 de julio de 1982, de su dirigente,
único miembro de la Dirección Nacional que quedaba
en la región.
"Decidieron ajusticiamientos,
ya no la dirección de frente, sino que jefes de unidades
decidieron ajusticiamientos sobre todo en el caso concreto del frente
Ho Chi Minh (...), un tiempo en el que fueron Jefes de Unidades
(...); entonces cuando iban a cumplir sus misiones que les daba
la jefatura las iban a cumplir como les daba la gana y cuando alguien
de la población o ellos mismos decidían, como eran
de allí y tenían enemigos y ellos decidían
que había que ajusticiar a alguien, lo hacían".53
49.
A partir de septiembre de 1981 los partes de guerra
reportaron un número muy alto de ejecuciones realizadas por
el frente Augusto César Sandino, que estaba al mando de un
comandante quien encarnaba la línea más militarista
y cortoplacista dentro del EGP.
"Había
una improvisación tremenda, pero también un tipo de
arengas por parte de [el Comandante del frente Augusto César
Sandino], principalmente, donde ya consideraciones humanas llegaban
a quedar fuera, y por eso dio lugar a una cantidad de excesos".54
"En diferentes municipios
hemos aplicado la justicia revolucionaria a 70 agentes del Ejército.
Eliminando así el poder local que las fuerzas represivas
tenían en estos municipios y empezando a construir el Poder
Local Revolucionario".55
Para el mes de septiembre los partes de guerra habían reportado
"ajusticiamos a 97 agentes enemigos implicados en diferentes hechos
represivos, en distintas localidades del país".56
50.
Las ejecuciones en
la ciudad también se decidían en un ámbito
de Dirección Nacional. Esas acciones eran dirigidas contra
personas vinculadas al ejercicio de la violencia política
auspiciada por el Estado.
"Personajes con
una trayectoria de represión, con una trayectoria de involucramiento
directo y personal en la represión, personajes conocidos,
sí se definieron una serie de criterios, no era cualquier
tipo de acción o cualquier persona que fuera señalada
o acusada, sino personajes, porque se planteaban objetivos de justicia
revolucionaria, como se le llamaba, textualmente con ese nombre,
pero al mismo tiempo objetivos propagandísticos que eso trascendía,
que tuviera resonancia fuerte, por tratarse de personajes conocidos".57
51.
Las operaciones eran
ralizadas por unidades especiales y planeadas con base en informaciones
sobre los desplazamientos y rutinas de la víctima. El atentado
estaba "basado en la sorpresa, la potencia de fuego y la velocidad",
como lo describió Mario Payeras, ex comandante Benedicto,
responsable del frente urbano entre 1980 y 1981.58
52.
La mayoría
de las veces el EGP reivindicó la autoría de esas
acciones informando a los medios de comunicación el motivo
de las mismas. El 13 de junio de 1980, los esposos Carlos Bickford
y Christa Neutze de Bickford, propietarios de la empresa de muebles
y artículos de madera CAMSA, fueron ejecutados en el Boulevard
Vista Hermosa, en la zona 15. En un comunicado público fechado
el 14 de junio, el EGP se responsabilizó del hecho.59
"Todas las acciones
de ajusticiamiento las reivindicábamos y lo dábamos
a conocer en el Informador Guerrillero ...explicábamos a
la gente por qué hacíamos la justicia".60
"En acción
de justicia revolucionaria fue ajusticiado el 15 de abril en la
ciudad capital, el jefe de seguridad de la empresa Coca Cola, culpable
del asesinato de tres trabajadores que trataban de impulsar la organización
del sindicato".61
53.
La primera ejecución
en la capital fue realizada el 13 de diciembre de 1975 y marcó
el comienzo de las hostilidades en el frente urbano. La víctima
fue el diputado Bernal Hernández, ex militar del 13 de noviembre
y ex miembro de las FAR, juzgado "traidor del movimiento guerrillero
y además delator y responsable de muchos asesinatos de base
de apoyo de la guerrilla de los años 60".62
Pocos meses después, el 21 de abril de 1976, el EGP realizó
otra ejecución esta vez en contra el coronel Elías
Osmundo Ramírez, Cervantes, jefe de la unidad de Inteligencia
del Estado Mayor Presidencial.
54.
Los "ajusticiamientos"
realizados por el EGP tuvieron diferentes modalidades. A veces,
por ser el individuo demasiado peligroso o hallarse armado, o si
por otras razones no lograban capturarlo y presentarlo frente a
la población, lo apresaban por medio de emboscadas.
"Ahí sólo
se le ajusticiaba sin presencia de nadie más, se dejaba una
nota explicando".63
"En aquel entonces
[1980] estaban los comisionados militares. Héctor Pineda,
del centro Cocales, en un día que desconozco la fecha, un
día salió de su casa para ir a Pueblo Nuevo y la guerrilla
le hizo una emboscada y le mataron".64
"En marzo de 1982,
en la aldea Acal, del municipio de San Ildefonso Ixtahuacán,
fue ejecutado el señor Pedro Ordóñez Domingo,
en el camino cerca del crucero para San Miguel. Junto a su cadáver
se encontraron unos documentos con letras del EGP".65
55.
Se presentaron algunos casos en que las víctimas
fueron ejecutadas en sus propios lugares de residencia.
"El señor
Juan Miguel López había viajado a la cabecera departamental
de Huehuetenango el día viernes 7 de mayo de 1982, a vender
quince quintales de trigo y el día sábado 8 regresó
a la aldea Onlaj, municipio de Concepción Huista, Huehuetenango.
Se recuerda que en la mañana la víctima estuvo trabajando
en su terreno sembrando milpa y que por la tarde fue a ver unas
bestias. Se dirigió a su casa y después de la cena
cuando estaba sentado en la cocina, escuchó que llegaban
unos hombres. El declarante refiere que sacaron a la víctima
por la fuerza y que lo llevaron con violencia al patio y como a
ocho varas de la casa lo degollaron con un hacha propiedad del mismo.
Dice que los hombres tenían uniforme verde olivo. Se recuerda
que a la esposa de don Juan le dijeron que él era oreja del
Ejército y que por ese motivo lo estaban ajusticiando y que
si se enteraba que ella seguía hablando mal de la guerrilla,
volverían en quince días y que también la iban
a ajusticiar".66
"El 1 de enero
de 1981 fue asesinado [Victoriano Matías, primer presidente
de la Cooperativa Ixcán Grande] por la guerrilla. Le acusan
de doble agente, es cierto que le daban jalón en helicóptero,
era un gran trabajador productivo (...) El no actuó con precaución,
llega a su casa de noche. Le llegaron a buscar tres hombres y le
llamaron, él sale con su señora y sus niños
y le matan".67
56.
Los testimonios también
hablan de ejecuciones realizadas en el curso de una acción
de propaganda armada como en el caso del finquero Enrique Brol,
ejecutado públicamente durante la toma de Nebaj, cabecera
municipal de Quiché, en 1980.68
57.
El 18 de diciembre
de 1981 un grupo de guerrilleros tomó la cabecera municipal
de Cunén, Quiché. Los miembros del EGP realizaron
un mitin en el que dijeron a la población que conocían
muy bien a las personas que el Ejército obligaba a que los
alimentaran cada vez que llegaban a la población para reunirse
con los miembros de la PMA, lo que era un abuso contra la población.
Antes de terminar los discursos los guerrilleros ejecutaron a Felipe
Pérez Jerónimo, ayudante del comisionado militar.
Los guerrilleros estuvieron buscando al policía municipal
para "ajusticiarlo" pero no lo encontraron.
"Ese mismo día
nuestras unidades guerrilleras tomaron militarmente la cabecera
municipal de Cunén, realizaron acciones de propaganda armada
y varias acciones de sabotaje. Recuperamos medicinas y ajusticiamos
a un reaccionario. También realizamos pintas".69
58.
En algunos casos
la población misma fue obligada a participar en la ejecución.
Algunos testimonios recogidos por la CEH se refieren a casos ocurridos
en el departamento de Huehuetenango, Frente Comandante Ernesto Guevara,
donde en el período 1981-1982 se cometieron los más
crueles "ajusticiamientos" que diseminaron terror en la población,
como se aprecia en el apartado sobre esta unidad guerrillera.
"Hubo por ejemplo
ese caso cuando la guerrilla ajustició a un señor
de Stikajo, [ San Miguel Acatán ] José Francisco
se llamaba. El trabajaba para una compañía y se había
ido a Huehuetenango para comprar gasolina. El EGP opinaba que como
la compañía era gubernamental, esto reflejaba mal
sobre José Francisco. Ellos prohibieron participación
en cualquier organización del gobierno. Además, ese
José Francisco tenía bastante dinero. No muchísimo
pero algo y por esas razones los guerrilleros decidieron matarlo.
De hecho lo sacaron de su casa en Stikajo y lo llevaron al pueblo,
donde reunieron a toda la gente. Tal vez asistieron unas 150 personas,
uno de ellos el sacerdote Andrés de Ixtahuacán. La
guerrilla colgó José Francisco de una ceiba en el
mero centro. Luego, el jefe de la guerrilla obligó a todas
las personas presentes de matar el señor a puro golpes. Con
un garrote grande, uno por uno, la gente tenía que darle
un golpe a José Francisco. También obligaron al sacerdote
de participar pero él se negó. Entonces el jefe apuntó
su arma para obligar al sacerdote de obedecer pero el sacerdote
salió con la cara pálida".70
"Fue un día
en el año 81 que un conocido mío de la aldea Taquiná
salió para Huehuetenango para comprar ropa. Parece que allí
en Huehue empezaba a chupar y al regresar a su casa andaba bastante
bolo. Pasando por caserío Meté, cerca de San Miguel
Acatán, él, siendo borracho, se metió a una
casa y empezó a molestar a la gente. El dueño de la
casa se encabronó mucho. Lo agarró y decidió
entregarlo en manos de la guerrilla. Es eso lo que pasó.
La guerrilla lo llevó a San Miguel Acatán y allí
convocó a la gente dando la recomendación a todos
de llevar palos. Entre 400 y 500 personas se presentaron. Yo también
fui a ver lo que iba a pasar. Cuando estábamos reunidos,
dos guerrilleros nos preguntaron: "Ahora, los que quieren que lo
matemos, levanten sus manos". La mayoría de la gente presente
levantó su mano. Estaban de acuerdo de matar al pobre hombre.
Entonces los guerrilleros lo colgaron en un árbol, amarrando
sus pies y piernas al árbol, así que se encontraba
tal vez a un metro de distancia del suelo. Luego llamaron a todos
de pegar al hombre con sus palos. Los primeros para presentarse
fueron los dueños de la casa, dos hombres y dos mujeres.
Uno por uno con sus palos le pegaron duro en la cabeza y le salió
mucha sangre. Después de ellos se presentaron entre 30 y
34 personas más, que también le pegaron fuerte. Primero
con sus palos y después también con machete. Yo pude
verlo bien. Era muy feo. Francisco, así se llamaba la víctima,
estaba gritando y llorando con dolor y con cada golpe se debilitó
más. Sin embargo la gente no se cansó de pegarlo hasta
que le tenía casi muerto. Cuando ya no estaba gritando ni
moviéndose, los guerrilleros con machete cortaron el lazo
en sus piernas con el cual lo habían amarrado al árbol.
Con un gran golpe se cayó al suelo, y si no era muerto ya,
allí se murió. Mientras que los guerrilleros presentes
eran bastantes, se huyeron, la gente enterraron el cadáver
de Francisco en el campo santo".71
59.
En algunos hechos,
por el desarrollo de las operaciones mismas o por simple suerte
o azar, las víctimas sobrevivieron al atentado perpetrado
contra su vida. A continuación se presentan algunos casos
de esas ejecuciones fallidas que ocasionaron lesiones graves.
"El 3 de febrero
de 1981 en la aldea Santa María Candelaria, Ixcán,
Quiché, miembros de la guerrilla sacaron de su residencia
al alcalde auxiliar, Jorge Fortunato Funes Argueta, lo tendieron
en el suelo y le propinaron cuatro balazos. La víctima se
hizo el muerto y los insurgentes, al creer que se encontraba sin
vida, abandonaron el lugar. El señor Funes Argueta perdió
un ojo y quedó con una insensibilidad en la mandíbula.
En repetidas ocasiones los guerrilleros le habían amedrentado
para que se uniera a sus fuerzas, recibiendo siempre una negativa
por parte de la víctima".72
"El 10 de enero una
unidad guerrillera lanzó granadas contra la residencia de
varios comisionados militares. Dos de ellos murieron y un tercero
resultó gravemente herido".73
"El 26 de febrero
fuerzas de nuestro Frente Guerrillero Otto René Castillo
realizaron un operativo de ajusticiamiento contra el jefe de las
Reservas Militares, coronel José Vicente Martínez,
quien quedó gravemente herido".74
"El 27 de abril de
1982 en la aldea Xenaxicul del municipio de Aguacatán, Huhuetenango,
miembros del EGP atentaron contra la vida de Diego Imul Pú,
quien quedó herido. La víctima había sido soldado
y la razón del hecho fue que les caía mal".75
En una fecha de 1982
un grupo de guerrilleros "vestidos de verde olivo" interceptaron
al comisionado militar de la aldea El Granadillo, colaborador del
Ejército, lo sorprendieron a cuchillazos y machetazos dejándolo
moribundo. La víctima se había ganado muchos enemigos
dentro de la comunidad por a actividad que desempeñaba a
favor del Ejército.76
"El 30 de mayo de
1983, en la finca Cantoira, municipio de La Gomera, Escuintla, Leocaldio
Valladares Castañeda fue herido por tres impactos de bala
que lo dejaron inválido. Antes de su atentado había
recibido tres volantes anónimos firmados por las FAR donde
se le ordenaba abandonar su trabajo como administrador de la finca".77
"El 16 de mayo de
1989, en la aldea San Lucas, municipio Ixcán, Quiché,
el agricultor Mariano Paau Lucas Gómez resultó herido
a consecuencia de un hostigamiento realizado con fuego de fusilería
y granadas, por miembros del EGP".78
El Frente Guerrillero Comandante Ernesto
Guevara y la violencia revolucionaria
60.
Los testimonios recogidos
por la CEH apuntan al Frente Guerrillero Ernesto Guevara, que operaba
en el departamento de Huehuetenango y en el área del Ixcán
en el norte de Quiché, como responsable de los "ajusticiamientos"
más crueles de la guerrilla, cuyo carácter ejemplar
y disuasorio aterrorizó a la población en los años
más encarnizados del enfrentamiento. Los casos que se presentan
a continuación son muestra de ese proceder.
61.
La gran ofensiva lanzada por el Ejército
a finales de 1981, como se explica en el apartado sobre el EGP,
dejó los frentes guerrilleros aislados entre sí y
fuera de control de la Dirección Nacional.
"El año
82 fue el tiempo en que hubo muchos cortes de lo que es el funcionamiento
de la Dirección Nacional y por lo tanto el funcionamiento
de toda la organización, hubo partes que quedaron seccionadas
del resto".79
"La organización,
al ser fuertemente golpeada, perdió numerosos cuadros formados
con una calidad humanística y política mayor ... los
vacíos dejados por estos compañeros con mejor experiencia
fueron llenados por compañeros inexpertos ... hubo en diferentes
momentos decisiones tomadas por mandos inferiores o por compañeros
responsables a niveles zonales...".80
62.
Sin embargo la violencia que se desató en
este frente parece más bien ser la respuesta del EGP en el
ámbito local a la táctica contrainsurgente de disputarle
su base social.
"Los años
80-81 eran los más fuertes en cuanto a las operaciones de
la guerrilla y el apoyo que gozaba del pueblo (...) Tal vez al inicio
la guerrilla se comportó bien, pero poco a poco empezaron
a amenazarnos y matarnos. Ya no era voluntaria la organización
de la gente (...) La guerrilla venía a cada rato para pedirnos
pisto y comida. También nos prohibieron salir de nuestras
aldeas. Querían que estuviéramos pendientes en nuestras
aldeas y los CCL eran encargados de vigilarnos. Los guerrilleros
amenazaron a todos los que no querían cumplir".81
63.
La preocupación
por la gradual pérdida de su base de apoyo se encuentra expresada
en algunos documentos internos del EGP. El 2 de noviembre de 1982,
en un informe de distrito, el EGP reportaba acerca del Frente Comandante
Ernesto Guevara: "(...) en casi todas las localidades tenemos compañeros
en pequeños grupos, porque dentro de ellos se tienen desconfianza,
por eso no hablan de la organización, porque sí hay
mucha gente que se nos volteó.82
En este distrito la gente está en tres partes, una parte
pequeña son los que presionan a los demás para que
ya no sigan en la lucha, una buena parte está neutral, y
una parte que (...) son los que nos buscan".83
64.
En este análisis del EGP, de las 28 comunidades
mencionadas (cuyos nombres no son legibles) sólo tres siguen
apoyando 100% a los alzados mientras siete resultan totalmente en
contra de ellos y de una decena no tienen información.
65.
En el mismo documento el EGP mencionaba la falta
de colaboración por parte de su base social:
"En la población
los compañeros resisten a que operemos, por ejemplo no quieren
guiar a donde viven los reaccionarios para ajusticiarlos, tampoco
quieren salir a guiar a los compañeros cuando van a salir
a otra parte (...); es difícil en realidad operar ya que
si las bases se queman el enemigo las puede reprimir rápidamente
y cortar nuestras bases de apoyo, y de las bases no en todas hay
la disposición de mantenernos; dan información y abasto
pero no quieren que tardemos o que se tenga campamento para no dejar
huella y se pueden quemar".84
66.
En documentos anteriores el EGP había manifestado
su preocupación por mantener el control sobre su base social
frente al avance del Ejército.
"Las condiciones
en las que nos encontramos actualmente, principalmente en lo que
respecta a nuestras bases de apoyo, no serán únicas
en la actual ofensiva, el enemigo hará esfuerzos por querer
arrancarnos a esta base social o neutralizarla por medio del terror,
la confusión y la amenaza. Todos nuestros organismos dependen
del pueblo y sin el aporte de éste, el cumplimiento de las
tareas se hace difícil y en algunos casos imposible".85
67.
Otra preocupación, comunicada en el mismo
documento, son las armas que se habían quedado en poder de
la población que ya se estaba organizando en patrullas civiles,
por ellos denominadas "bandas reaccionarias".
"Es sabido que muchos
compañeros de la población tienen armas en su poder
y que en algunas ocasiones nosotros mismos les ayudamos a arreglarlas,
limpiarlas o enseñamos a desarmarlas, disparar y hasta tal
vez les dimos algunos cartuchos, pero ahora esas armas están
apuntando contra nosotros. Hay lugares en los que la gente tiene
armas y que aún no han sido tan confundidos por el enemigo
con eso de las patrullas civiles, considero que para evitar que
estos compañeros en un momento dado volteen sus armas contra
nosotros se les deben de recoger decirles a ellos que por medida
de seguridad sus armas estarán en calidad de depósito
con las FIL [Fuerzas Irregulares Locales], GD [Guerrilla Distrital]
o en las unidades militares".86
68.
A la organización de las PAC respondieron
en algunos casos las ejecuciones de la guerrilla.
"Se ha de destacar
que con la creación de las PAC se invirtieron los papeles.
Lo consiguen a través del terror. Masacran y a los sobrevivientes
les obligan a patrullar. El error del EGP fue no comprender esto
a tiempo, y cometieron muchos errores. Muchos de los que antes les
apoyaban se hicieron patrulleros y los mataron. Dentro de la organización
eso se conoció como terror revolucionario".87
69.
Entre enero y diciembre de 1982, según un
resumen de la actividad militar realizada por el Frente Guerrillero
Comandante Ernesto Guevara,88
los miembros de "bandas reaccionarias", "orejas" y colaboradores
"ajusticiados" se encuentran distribuidos en una curva de incremento
que partiendo de 10 casos en enero, supera los 37 en mayo y el 15
de junio alcanza un pique de 82, 86 y 52 en julio, agosto y septiembre,
para después bajar de nuevo y cerrarse con 14 en diciembre.
70.
En la región
Huista, hubo varios "ajusticiamientos" realizados por miembros del
EGP. Durante las entrevistas los ex combatientes han reconocido
la autoría de la organización en la mayoría
de los casos que se les atribuyen. Los justificaban asegurando que
las víctimas eran traidores, usaban su nombre en acciones
ilegales como robos, eran comisionados militares que habían
cometido abusos con los reclutamientos forzosos, habían criticado
a la organización públicamente, eran "orejas" o patrulleros
que llevaban listados a los destacamentos militares, etc. Los "ajusticiamientos"
en este frente destacaron por su crueldad.
"Todavía
no se había sentido el verdadero choque pero empezó
a sentirse la presencia del EGP en el pueblo, varios comandantes
eran de allí. Ya estaban identificados y se sabía
a qué cantón pertenecían. La población
les apoyaba pero también les pedían explicaciones
cuando algo no les gustaba, como cuando mataron a Isaac Armas. Todo
el mundo estaba de acuerdo con que era malacate pero no con que
lo hubieran matado descuartizándolo. Ese ajusticiamiento
fue un miércoles, el viernes siguiente entró un convoy
del Ejército y tuvo lugar el primer tiroteo".89
"El 20 de enero de
1982 en Kaibil Balam, Ixcán, departamento de Quiché,
miembros del EGP ejecutaron a Pedro Morales, por haber cuestionado
las actividades de los insurgentes en la comunidad. La víctima
fue obligada a cavar su propia tumba, fue apuñalado y enterrado
vivo".90
"El 5 de abril de
1982 fue asesinado Hilario Pérez Pablo, en Todos Santos,
Huehuetenango. El vivía en San Lucas, era negociante y tenía
un camión Hino. En el camino a Todos Santos, en una emboscada
de los guerrilleros le bajaron y le mataron con el tubo de quitar
las llantas, a puro golpe, y después quemaron el camión.
Los que estaban con él reconocieron que era el EGP "porque
eran los mismos que estaban en Ixcán".91
El 23 de junio
de 1982, en el caserío Buena Vista, de la aldea la Barranca,
del municipio de Aguacatán, Huehuetenango, ejecutaron a los
transportistas Virgilio Agustín y Mariano Ordóñez.
El primero fue ahorcado ante los viajeros y su hijo pequeño,
y el segundo fue ejecutado acusado de maltratar a los pasajeros.92
71.
En este frente el
EGP también entró en conflicto con otro grupo armado,
"Nuevo Venceremos" (NV), que había surgido a finales de los
años setenta en La Cumbre y El Granadillo, del municipio
de Ixtahuacán, departamento de Huehuetenango, y que había
organizado a varios caseríos de la aldea Papal. Este grupo
local, que desapareció en los años ochenta, luchaba
por cuestiones de tierra y justicia social. Consideraba que los
finqueros y los ricos no pagaban bien y que por eso tenían
que luchar contra ellos.
72.
En 1978 o 1980 empezaron
las acusaciones entre las dos guerrillas. NV llegaba a los lugares
organizados por el EGP, tratando de convencer a las familias de
que se vincularan con ellos, desprestigiando al EGP. Desde 1980
hasta 1982 el conflicto entre las dos guerrillas se intensificó.
"Miembros del
EGP llegaron al caserío Piedra Gallo (Papal, Ixtahuacán,
Huehuetenango), a la casa de Vicente Sales Maldonado; fue llamado
para que saliera de su casa, al no salir, echaron fuego sobre su
casa para forzarle salir, fue baleado frente a su familia, quien
luego contó a vecinos que la misma guerrilla, por sus ropas,
ocasionó la muerte de la víctima".93
"Los guerrilleros
llegaron a la casa de José Domingo Morales, otro miembro
de Nuevo Venceremos (...) Se mostraron enojados con él
por no querer formar parte del EGP y lo querían llevar, pero
se defendió. Lo pegaban con un chicote. Les dijo que si ellos
realmente representaban a los pobres, que le dijeran qué
hacía él en contra de la gente de la comunidad. Finalmente
le liberaron dejando dicho que si contará a alguien más
de su visita, le iban a matar en otra noche".94
73.
Una manifestación
de este conflicto fueron las ejecuciones arbitrarias cometidas por
el EGP en contra de NV en los caseríos de Papal en al año
1982. Entre marzo y abril de 1982, hubo varios "ajusticiamientos"
de hombres de Nuevo Venceremos por parte del EGP, en los caseríos
Pisuche y Piedra Gallo, de la aldea Papal, Ixtahuacán, departamento
de Huehuetenango.
"Diego Morales
y Juan Jiménez Pérez, miembros de Nuevo Venceremos,
pasaron el día domingo en la plaza del pueblo de Ixtahuacán.
Salieron de allí, dirigiéndose a sus caseríos
de Papal. Ya habían pasado el caserío Tumiche (de
Acal) cuando les agarró el EGP del Frente Guevara. Los del
EGP se les quitaron sus machetes de las víctimas y los usaron
para matar a las víctimas. Dejaron sus cuerpos en medio camino".95
74.
Entre el 21 o 22
de septiembre de 1982, en el caserío El Chorro del municipio
de Ixtahuacán, Huehuetenango, miembros de la guerrilla ejecutaron
a dos integrantes de la organización armada Nuevo Venceremos.
Sus cuerpos fueron encontrados fuera de sus viviendas, con signos
de haber sido degollados con un hacha, las lenguas mutiladas.
Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)
75.
Los "ajusticiamientos"
de comisionados militares y colaboradores del Ejército también
fueron parte de la estrategia de las FAR y se desarrollaron, ya
en el marco de sus primeras acciones militares en la ciudad capital,
como en el oriente del país. En la capital las ejecuciones
cesaron en 1987.
"Eliminamos también
el ajusticiamiento en la ciudad. Los altos jefes militares podían
dormir tranquilos en sus casas con sus familias, nosotros no le
íbamos a hacer nada, independientemente que si los tuviéramos
en nuestros archivos, y que los tuviéramos a la mano o en
la mira".96
76.
El primer caso de
"ajusticiamiento" en la historia de las FAR se dio el 24 de enero
1962, en pleno centro de la ciudad capital, por ex oficiales del
Ejército integrantes del MR 13 de Noviembre. La víctima
fue el jefe del Departamento de la Policía Judicial, Ranulfo
González Ovalle (conocido con el apodo de Siete Litros) a
quien responsabilizaron de la muerte de Alejandro de León
Aragón, uno de los alzados el 13 de noviembre de 1960.
77.
Sin embargo, la gran
mayoría de las ejecuciones de estos primeros años
se dieron en el oriente del país, donde las FAR estaban implantando
sus frentes guerrilleros. Los objetivos eran sobre todo comisionados
militares e integrantes de grupos de ultraderecha. En un documento
de 1964 se encuentra testimonio de estas acciones tácticas:
"Acto seguido los
guerrilleros se apersonaron en la casa del comisionado militar,
quien se había caracterizado por la persecución y
atropellos cometidos contra los campesinos del lugar. Pero el mencionado
había huido desde que oyó los primeros tiros, evitando
así ser juzgado por los guerrilleros. Sin embargo se le dejó
una seria advertencia por los crímenes cometidos, procediéndose
a incautar el equipo militar que el comisionado tenía en
su casa".97
78.
Entre los "ajusticiados"
de estos años la CEH recibió testimonio del caso de
Avelardo Cordón Castañeda, Indalecio Ventura y Javier
(o Daniel) Franco, tres ancianos de San Jorge, Zacapa. Eran la élite
de su comunidad, "no eran comisionados militares. Fueron fusilados
en la plaza". Sobre Rigo (Rigoberto Orellana, de la Aldea Rosario,
Río Hondo): "Las FAR lo secuestraron y lo fusilaron en
la montaña, en la Sierra de las Minas".98
79.
La Asociación
Nacional del Café (ANACAFE) presentó a la CEH los
casos de Baudilio Barahona, encargado de los cobros de rentas y
terrajes a los campesinos de la finca El Pilar, y el de Alfonso
Alas, administrador del aserradero de la misma finca, ejecutados
el 4 de enero de 1966.99
80.
Durante el primer semestre de 1968, en una nueva
ola de acciones militares en la ciudad capital, las FAR realizaron
varias ejecuciones, como el reportado en una entrevista por un miembro
de dicha organización:
"Dentro de las acciones
que hemos realizado está ... el ajusticiamiento de un traidor
llamado Mauricio Rosal Paz ... Ahora mismo, se acaba de ajusticiar
al Segundo Jefe del Segundo Cuerpo de la Policía Nacional,
coronel Baquiaj. ... También ajusticiamos a José Torón
Barrios, Alfonso Alejos y Luis Aldana (alias El Gitano), todos ellos
elementos activos de las bandas terroristas de ultraderecha. ...
".100
81.
El "ajusticiamiento"
de comisionados militares siguió siendo una práctica
común también en los años setenta y ochenta.
En los partes de guerra del Regional Sur capitán Santos Salazar
son reportados varios casos.
"Agosto 18 [1982],
Aldea Chulate, Suchitepéquez, ajusticiamiento de dos comisionados,
recuperación de dos armas".101
"12 de mayo [1983]: a las 20:00 en la aldea El Semillero, Tiquisate,
Escuintla, fue ajusticiado el jefe de comisionados militares del
lugar, Pedro Mexicano. Nuestras fuerzas no tuvieron problemas".102
"El 20 de octubre
de 1989 la guerrilla volvió a entrar al pueblo [El Arbolito,
municipio La Libertad, Petén] a hacer los famosos mítines,
a llevarse dos asociados bien maneados, y a 500 metros de la orilla
de la población acribilló a balazos a los dos ...
Les destrozó el cráneo. Regresaron a amenazar a toda
la población que tenía que dar de comer, cruzarle
comida para el otro lado ahí en México, y que iban
a llevar a todos los jóvenes y que iban a dejar sólo
las mujeres y ancianos (...) Los ajusticiados, uno era ayudante
del comisionado actual y el otro ya había entregado el cargo
de comisionado militar a otra persona".103
82.
El "ajusticiamiento"
de los colaboradores del Ejército, llamados "confidenciales",
"orejas" o "esbirros", también orientó la estrategia
de las FAR a lo largo del enfrentamiento. De junio 1981 los partes
de guerra de las FAR reportan: "En la finca El Salto, a los 8:00
P.M fue ajusticiado frente a la parada del bus que de esa finca
cercana de la ciudad de Escuintla conduce a dicha cabecera departamental,
el esbirro conocido como Salomón. El motivo de este ajusticiamiento
fue porque éste era enemigo de los sindicalistas, había
participado en la entrega de un dirigente sindical de la mencionada
finca y además participó en la masacre de los locutores
de Radio Tropicana en Escuintla, hecho conocido nacional e internacionalmente".104
"6 de diciembre [1981]:
a las 19:00 en la finca La Viña, aldea Los Cerritos, municipio
de Chiquimulilla, departamento de Santa Rosa, fue ajusticiada la
delatora de origen salvadoreño, María Trinidad Alfaro
Portillo, por una unidad militar. Esta persona había entregado
a varios compañeros y colaboraba con el Ejército de
Pasaco (...)".105
"El 5 de abril [1982]
a las 20:00 horas una unidad militar ajustició a los esbirros:
Roberto Mejía, jefe de confidenciales y miembro de la odiada
Policía Judicial; Julio César Aroche, militar retirado
con grado de cabo de Infantería; y el soplón Alberto
Ceballo. Estos tres esbirros venían cumpliendo la función
de denunciar a la población y a compañeros revolucionarios.
La acción se realizó en Pueblo Nuevo, La Reforma,
Los Cerritos, Chiquimulilla, Santa Rosa".106
83.
Los partes de guerra
de 1982 reportan unos 60 casos de ejecuciones de "esbirros" en los
diferentes frentes de las FAR.107
Entre febrero y octubre de 1983 el Regional Sur capitán Santos
Salazar, realizó unos diez ajusticiamientos de "esbirros
u orejas"; en 1984 fueron 27.108
El sector de milicias del mismo regional denominado Jacobo Arbenz
Guzmán realizó en 1985 19 ajusticiamientos y 15 durante
1986.
"Domingo 15 de mayo
de 1988. La unidad militar ajustició a 2 orejas del Ejército,
uno en la aldea San Francisco, este oreja respondía al nombre
de Vidal Jerez Vielman. El otro oreja fue ajusticiado en la aldea
Huitzitsil, éste respondía al nombre de Francisco
Osorio Pú. Las aldeas pertenecen al municipio de Tiquisate,
departamento de Escuintla".109
84.
El Regional Sur de
las FAR dentro de su política de "ajusticiamiento" ejecutó
a algunas autoridades municipales, incluyendo a alcaldes. El 13
de abril ejecutó al señor Pedro Gregorio Herrera Marroquín,
alcalde de Nueva Concepción, Escuintla.110
El 13 de septiembre ejecutó al "alcalde auxiliar, de nombre
Timoteo, en la aldea El Semillero".111
"20 de julio [de
1983]: En el municipio de San Gabriel, departamento de Suchitepéquez,
fue ajusticiado el esbirro José López Tupul, alcalde
municipal de ese municipio, quien era colaborador del Ejército
y obligaba los campesinos a trabajar gratuitamente en obras públicas
y dirigía las Patrullas de Autodefensa Civil".112
85.
Las ejecuciones eran reivindicadas por las FAR
en comunicados dirigidos al pueblo guatemalteco y a los medios de
comunicación nacionales y extranjeros.
"El 1 de marzo de
1979 la unidad militar Mario Mujía Córdova ajustició
al industrial Leopoldo Zuñiga Signé, responsable directo
del asesinato del dirigente sindical Mario Mujía".113
86.
Las modalidades de los "ajusticiamientos" variaron
según los casos; muchos se cometieron, como está documentado
en los partes de guerra,114
durante la ocupación de poblaciones o fincas, como en los
ejemplos siguientes.
87.
Regional Norte, capitán
Androcles Hernández, 29 de abril [de 1982]: "Toma de la población
[aldea Josefinos, La Libertad, Petén], acción de propaganda
armada y ajusticiamiento de esbirros, recuperación de un
revólver 38". "Toma de la aldea [El Sargento, San Martín
Jilotepeque, Chimaltenango], mitín con la población,
ajusticiamiento de un kaibil". Regional Sur, Capitán Santo
Salazar, 3 de junio [de 1982]: "Toma de la finca [Torolita, Escuintla],
acciones de propaganda y ajusticiamiento de esbirros, recuperación
de armas y otros recursos".
88.
En algunos casos
las víctimas, antes de ser ejecutados recibían llamados
de atención: "No siempre nosotros hayamos llegado con
el fusil y matado a un comisionado sólo por matarlo, sino
nosotros lo que hicimos fue llamarle la atención: -Vos estás
cometiendo esto y esto, y este error y mirá, están
muriendo gente por tu culpa, pues- entonces en vez de matarlo nosotros
lo que hacíamos era esclarecerle pues, que él no se
prestara a ser un material para el Ejército y seguir haciendo
crímenes en contra de su mismo pueblo (...) Entonces esa
gente si no entendía por una llamada de atención,
pues había que decir lo último, pues mirá,
desocupás de aquí, andate porque aquí vas a
tener más problemas y serios problemas si seguís estando
aquí".115
89.
En caso que alguna
persona fuera capturada con vida, antes de ser ejecutada, en algunas
oportunidades las FAR le informaban cuáles eran las acusaciones
en su contra: "Benito Corado, en nombre de la guerrilla llegaron
y violaron a las dos muchachas de ahí [1983] Nosotros,
y ahí sí que lo tomamos nosotros, hicimos el fusilamiento
de Benito Corado (...) Yo ordené y ahí sí que
nosotros somos la responsabilidad de eso, pero no hay más
que llevarlo capturado. Y se le explicó al hombre: "Se le
va a ajusticiar por eso y eso". El hombre temblaba. Llevaba el revólver
y el carnet [de la G-2 de Poptún]".116
El 12 de diciembre
"la unidad militar capturó, interrogó y posteriormente
ajustició a los individuos Jesús Monroy, comisionado
militar, al alcalde auxiliar Felipe Ruano y Víctor Aguilar,
en la aldea San Juan La Noria, Tiquisate, Escuintla".117
90.
En casos específicos
la víctima era juzgada por un "tribunal revolucionario".
El 20 de junio de 1980 las FAR ejecutaron al ex teniente del Ejército
y miembro de la G-2, Francisco Javier Rodas Flores, quien era jefe
de Personal de la Coca-Cola.118
Esa acción fue reivindicada por las FAR a través de
un comunicado público.
"Una unidad militar
de nuestras Fuerzas Armadas Rebeldes ajustició el día
20 a las 14.10 horas, el teniente del Ejército y miembro
del G-2, Francisco Javier Rodas Flores, después de haber
sido juzgado por un tribunal revolucionario y popular y encontrado
culpable de graves hechos represivos contra la clase trabajadora
guatemalteca".119
91.
Las denuncias eran
investigadas generalmente por los responsables de frente. A comienzos
de 1991" como resultado de una investigación, el mando de
las FAR consideró que Martir Leonardo Estrada Méndez,
"Nayo", comisionado militar y comandante de las patrullas civiles
del caserío Santa Rosita, municipio de San Andrés,
había sido la persona que avisó al Ejército
sobre la presencia guerrillera en la región y decidió
'ajusticiarle'".120
Mientras tanto, otra unidad militar de las FAR había capturado
a Juan Pop, conocido "confidencial" de la región y luego
de acusarlo de ser informante del Ejército, lo ejecutaron.121
Sin embargo hubo períodos y regiones en que este trabajo
previo de investigación y control resultó imposible.
En Chimaltenango, por ejemplo, por falta de coordinación
con el EGP, que operaba en los mismos municipios, investigar las
acusaciones era muy difícil. Esto considerando también
el alto número de "ajusticiamientos" realizado, como se recoge
en un documento que resume el trabajo de las FAR en Chimaltenango,
en febrero de 1982: "Se ha ajusticiado de dos a tres esbirros
diariamente" [no se hace explícito el período
concreto a que se refiere].122
Organización del Pueblo en Armas (ORPA)
92.
Por falta de entrega
de sus partes de guerra, los casos de "ajusticiamiento" realizados
por la ORPA para que fueran de conocimiento de la CEH son insuficientes,
factor que impide aportar elementos de análisis acerca de
la dimensión real del fenómeno. Se pueden, sin embargo,
identificar unas constantes en cuanto al tipo de víctimas
y a los procedimientos característicos, sobre la base de
algunos casos presentados a la CEH.
93.
Los comisionados
militares y los colaboradores del Ejército, "orejas" o "confidenciales",
fueron el objetivo más frecuente. Según un ex dirigente
de la ORPA:
"En casos muy
extremos,123
para detenerlos en su actividad de Inteligencia. Nunca ajusticiamos
a nadie en la ciudad, en la montaña sí, en casos extremos,
como por ejemplo, un comisionado militar, alguien vestido de civil
se metía a explorar la montaña, estábamos en
combate, teníamos heridos, en caso de extrema necesidad,
preservación de nuestras fuerzas".124
"A Artemio Ventura,
quien era comisionado militar, la ORPA lo ejecutó en el año
1983 en la finca Las Cruces del municipio de San Rafael Pie de la
Cuesta en el departamento de San Marcos".125
"Nosotros salimos
a cumplir una misión y como aquí en este lugar hay
comisionados militares (...) nos llegó la información
de que aquí en esta aldea ya los habían llevado a
todos los compañeros así secuestrados por el Ejército.
Entonces y como allí llegó la información de
que un señor de aquí, que fue él que entregó
a todos, como ese señor sabía quiénes son los
compañeros, que abastecían a nosotros como combatientes
en la montaña, entonces por eso nos mandaron a nosotros a
cumplir esa misión de llevar esa persona (...) Entonces lo
que nosotros queríamos era llevar ese señor y pero
en ese momento cuando llegó le hablamos y le dijimos que
teníamos mandado con usted, nos hace el favor de ir con nosotros
y ese señor cargaba un machete así bien filado, entonces
ya estaba listo para machetearnos a nosotros, entonces como el señor
es malacate, no se deja, está bien orientado por el Ejército.
Entonces como ya había entregado a dieciséis compañeros,
entonces lo que hizo ese señor, no quiso ir. "Si quieren
mátenme, mucha", dijo, "o digan lo que quieren ustedes",
y entonces lo que hicimos nosotros fue dar agua".126
"En el año
1990, Carmelo Dolores Fuentes Gómez, de la comunidad agraria
El Porvenir (San Pablo), fue secuestrado por elementos de la guerrilla.
Según la declarante, algunos miembros de la ORPA comunicaron
a los padres de la víctima que lo iban a ejecutar por haber
pasado información al Ejército".127
94.
A veces los miembros de la comunidad elaboraban
listados de colaboradores del Ejército, que posteriormente
eran entregados a miembros de la ORPA con la intención de
que fueran ejecutados.
"Fíjese
que nosotros les decíamos: -Miren, queremos un listado de
los principales colaboradores del Ejército, porque queremos
decirles que se van del lugar, pues si realmente les han hecho mucho
daño, qué acción se toma- entonces era la característica,
el gran pliego: 30, 40, 50 nombres y ponían en el encabezado
-esta es la lista de las orejas que hay que ajusticiar-, o sea de
una vez nos pedían que les pasáramos la cuenta".128
95.
También se
presentaba la situación en que miembros de la propia comunidad
colaboraban en la captura de una persona. Los siguientes casos ilustran
eventos de este tipo, con la particularidad de que las víctimas
fueron expulsadas del lugar de su residencia.
"En algunos casos
sí [ajusticiamientos en las fincas], pero muy selectivamente,
muy difícilmente porque nosotros optábamos, antes
del ajusticiamiento la expulsión del administrador y la prohibición
de que llegara el finquero. En casos extremos de gente que sí
colaboró en capturas, torturas de población civil,
sí, se procedía, pero era la última medida.
Cuando no existía hecho represivo criminal, entonces optábamos
por la expulsión de ellos: "A usted le damos tres días
para que se vaya de la finca y no vuelva más". Entonces sí,
lo que desarrollamos como represalia era la quema de la finca".129
"Nosotros les
decíamos mire nosotros sabemos que usted está colaborando
con el Ejército, no siga haciéndolo (...), les hacíamos
dos o tres advertencias, cuando él continuaba en esas actividades
le decíamos: 'bueno, se le da un plazo para irse del lugar',
ya cuando había gente muy comprometida que no se iba, se
sentía muy seguro que el Ejército le protegía,
hasta ese momento el mando del Frente tomaba sus acciones".130
96.
Según un dirigente de la ORPA, la decisión
de ejecutar una persona era premeditada.
"Era una situación
muy delicada, se tomaba [la decisión] a nivel del mando del
frente y en muchas ocasiones informado al comandante en jefe de
la organización, producto de un detallado y minucioso trabajo
de investigación de testimonios de varias personas que cayeron".131
"Se dieron hechos
que escaparon de nuestra ocupación, aprobación, pero
si en un momento dado hubo una orientación como parte del
enfrentamiento, pero ahora ellos están inertes y a veces
hacían mucho más daño. Entonces son casos muy
mencionados. Allí (Santiago Atitlán) hubo dos jefes
de comisionados, uno que se quedó paralítico. A él
eso le pasó y al otro que sí, como producto de la
acción de justicia de parte nuestra, pero eran selectivos
(...)".132
97.
Hubo veces en que la ORPA, tras el "ajusticiamiento",
dejó una nota explicativa, como en el caso de Rufino Asunción
Mejía y Mejía, comisionado militar, ejecutado por
la ORPA el 12 de junio de 1985 en Santa Rosa, finca Dos Marías,
del municipio de La Reforma, departamento de San Marcos:
"Al ejecutarlo
le dejaron unos papeles de la ORPA, escritos a máquina, entre
las bolsas del pantalón, donde decía: "por colaborar
con los ricos" (...) Fue muerto de un balazo en el cielo de la boca".133
"Ajusticiamiento" de patrulleros - política
de las organizaciones guerrilleras frente a
las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC)134
98.
A partir del segundo
semestre de 1981 el Ejército empezó a organizar la
población en Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), empezando
por Chimaltenango, Baja Verapaz, el área ixil en Quiché
y expandiéndose hacia el departamento de Huehuetenango, durante
el primer semestre de 1982. Las organizaciones guerrilleras, frente
a este fenómeno surgido repentinamente, que estaba absorbiendo
su base social volteándola en su contra, fueron tomadas de
sorpresa. En un primer momento no hubo una clara línea directriz
en cuanto a la acción que debían tomar con respecto
a la nueva situación.
"Tuvo diferentes
momentos, no se vio homogéneo dentro del EGP en los diferentes
frentes guerrilleros, sino fueron tiempos y experiencias diferentes".135
99.
La guerrilla, analizando
la situación, señaló dentro de los objetivos
del Ejército no sólo el propósito de disputarle
la población, sino sobre todo el "Intento de transformar
la guerra revolucionaria en guerra civil, obligando a la guerrilla
a entrar en confrontación con grupos importantes de la masa
(...), hacer de las patrullas civiles la primera línea de
choque contra la guerrilla".136
"Eso nosotros
afortunadamente lo vimos muy, muy claro, toda la película
inmediatamente, porque ya fue cuando se habían agotado los
comisionados militares (...) Entonces el gran salto es las Patrullas
de Autodefensa Civil. Eso era dar un escalada en la guerra y convertirla
en un enfrentamiento militar, en una guerra civil, ya tendría
otras características".137
100.
La política
de la ORPA desde un comienzo fue "(...) no considerar a las PAC
ni adversarios políticos ni militares y tratar de ganarlos
políticamente".138
La regla era no enfrentarse con las patrullas civiles, "fue nuestra
política, no enfrentarlas, sino comunicarnos con ellos y
convencerlos políticamente de que no éramos enemigos.139
Y según los dirigentes de la ORPA: "La búsqueda
de una buena relación política con las patrullas daban
una sensación de seguridad porque entonces el combatiente
sentía que no estaba peleando contra los mismos campesinos,
estaba peleando contra una institución bien definida que
era el Ejército".140
101.
El EGP, en un primer momento, quiso detener a la
gente para que no se organizara en PAC; pero respecto a la fuerte
represión del Ejército reconocieron que la incorporación
en la patrullas representaba para la población un medio de
sobrevivencia.
"Ahí viene
la orientación ésta que se va dando por parte de la
organización, que entonces la gente se incorpore, que no
esperen más porque tampoco podíamos de otra manera
proteger a la población. Que ahí está la pregunta,
cómo reaccionábamos nosotros, qué posibilidades
habían de proteger a la población de esa barbarie...".141
102.
En algunas ocasiones
los que se incorporaron a las patrullas y que habían estado
en las Fuerzas Irregulares Locales (FIL) del EGP, mantuvieron su
vinculación con la guerrilla, "...los miembros de la URNG
... están algunos infiltrados, algunos en las PAC".142
"(...) Teniendo una PAC amiga de la guerrilla, probablemente
era una PAC que protegía también a la guerrilla. O
sea, las PAC se prestaban como un juego de Inteligencia y Contrainteligencia,
estuvieron en el medio".143
"En el sur de Huehuetenango
éstas se denominaron "bandas de pantalla". Llegábamos
a un lugar y forzosamente tenían que estar organizados en
las patrullas civiles, entonces hacíamos contacto, llevábamos
al responsable nuestro y algunas veces incluso era el responsable
el jefe de las patrullas, y: Compas, les traigo el desayuno y ahorita
tengo que ir porque no voy a poder venir hasta la tarde, porque
tenemos que patrullar a los guerrilleros, entonces vamos a estar
patrullando en toda esta parte, ustedes se quedan aquí y
en la noche venimos otra vez -en la noche vienen y dicen:- Miren,
vamos a patrullar mañana por acá, se van a mover ustedes
para allá...".144
El EGP diferenció, en su política frente a las PAC,
entre patrullas civiles forzadas y "bandas reaccionarias". Las "bandas
reaccionarias...".
"Se distinguen
por el tipo de armamento, el tipo de preparación y sus antecedentes:
muchos son ex soldados y llevan M16, ametralladoras, carabinas,
están dispuestas a librar la guerra en contra del pueblo
... las patrullas forzadas iban con machetes, palos, rifles o escopetas
... Ellos no quieren pero son reclutados forzosamente, participan
para salvar su propia vida porque si no se van son acusados de guerrilleros".145
103.
Hasta 1983 la política del EGP con respecto
a las "bandas reaccionarias" siguió una línea dura,
sobre todo en el Frente Guerrillero Comandante Ernesto Guevara,
que cubría Huehuetenango y el área del Ixcán
en el norte de Quiché.
"Nosotros, como dirección
del EGP, la orientación que dimos desde ese primer inicio
fue, a esos grupos que les denominamos bandas reaccionarias hay
que atacarlos sin compasión".146
La política en cuanto a los demás fue de "advertencia
a los confundidos y vacilantes, llamadas fraternales a quienes participan
en ellas como resultado de las amenazas y chantajes enemigos".147
"Se trataba de
sobrevivientes de masacres, se trataba de gente obligada a formar
grupos paramilitares, todo el tema del mimetismo, de la sobrevivencia,
y cómo había que entender eso para tratar de hacer
un trabajo de recuperación de esa gente, partiendo de que
eran víctimas, víctimas en gran medida de haberlos
empujado o arrastrado a una situación para la cual nadie
estaba preparado".148
104.
En el Frente Guerrillero
Ernesto Guevara los ataques y hostigamientos, a las PAC, fueron
reportados en un número considerablemente alto con respecto
a los otros frentes. En junio 1982 los partes de guerra reportan
cuatro ataques y seis "ajusticiamientos" de patrulleros, mientras
entre agosto y la primera semana de octubre reportan treinta ataques
y hostigamientos, y dieciséis "ajusticiamientos" de patrulleros.
105.
En un informe de
la zona militar 19 el Ejército reporta los nombres de algunos
civiles ejecutados por la guerrilla en el departamento de Huehuetenango
entre 1980 y 1983. Perfecto Fabián Ramos y Felicita Fabián
Ramos, en febrero de 1980 en la aldea Siete Pinos, Paquix, Chiantla;
Daniel García Tomás, en febrero de 1980 en la aldea
La Capellanía, Chiantla; Pedro Fabián Funes, en diciembre
d de 1980 en la aldea Siete Pinos, Paquix, Chiantla, Mario Mérida,
en febrero de 1981 en la aldea Mixlaj, Chiantla; Pío Alvarado,
en junio de 1981 en el Campamento San José Las Flores, Chiantla;
Pedro Alvarado, en agosto de 1981, en el Campamento San José
Las Flores, Chiantla; Gumercida Saucedo, Saturnino Saucedo y Reinaldo
Saucedo, en diciembre de 1981 en el Campamento San José Las
Flores, Chiantla; Gerónimo Galicia e Ignacio Rodríguez
en marzo de 1982 en la aldea Mixlaj , Chiantla; Gustavo López,
el 15 de abril de 1982 en la aldea San Nicolás, Chiantla;
Francisco Javier Velásquez, en julio de 1982 en la cabecera
municipal de Chiantla; Juan Del Valle y Ricardo del Valle , el 12
de agosto de 1982 en la aldea Tajumuco, Chiantla; Vidal Granados,
en noviembre de 1982 en la vereda La Quebradilla , Chiantla; Félix
Carrillo, en diciembre de 1982 en la aldea Chichalum , Chiantla
, y Toribio Fabián Velasquez, en abril de 1983 en la aldea
La Capellanía, Chiantla. |