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Capitulo
III
AFRONTANDO
LA VIOLENCIA
609.
"Destruyeron nuestras
casas, robaron nuestros bienes, quemaron nuestra ropa, llevaron
a los animales, chapiaron la milpa, nos persiguieron de día
y de noche por años y aquí estamos".1
Esta cita de un sobreviviente parece resumir las dos caras de la
historia de muchas familias guatemaltecas en los años de
más intensa conflictividad. El drama que con motivo del enfrentamiento
se desencadenó en todos los estamentos sociales acarreó,
no obstante, mucho más que dolor y pérdidas en su
arrolladora marea.
610.
Frente a la violencia
y sus secuelas destructivas nacieron reacciones y respuestas de
resistencia y de afrontamiento que permitieron a la gente mantenerse
viva y resguardar su dignidad. Guardar silencio y ocultarse fueron
recursos frecuentes, tanto en las comunidades rurales como en los
núcleos urbanos. En las comunidades mayas, en particular,
a muchos les salvó la vida el autocontrol y la contención
para evitar que el Ejército ubicara escondites, refugios
y rutas de desplazamiento, lo que permitió posteriormente
reagruparse para sobrevivir.
611.
Además del
silencio, entre las más importantes respuestas a la violencia
se cuenta la solidaridad, que sirvió como medio idóneo
para la reconstrucción de lazos comunitarios y de apoyo familiar.
Asimismo permitió a las víctimas hablar y buscar consuelo,
y de esa forma pasó a jugar un papel central en la reconstitución
práctica del tejido social. La solidaridad también
dio paso a otras modalidades de defensa y organización que
surgieron en el transcurso del enfrentamiento armado. Esto explica
por qué en el contexto de la sobrevivencia adquieren tan
alto valor el concepto y la práctica del respeto mutuo y
de la solidaridad.
612.
Luego de las estrategias
de sobrevivencia surgidas en primera instancia, poco a poco se conformaron
movimientos de defensa de la vida y a favor de la restitución
del tejido social roto por la represión. La defensa de los
derechos humanos, la búsqueda de los desaparecidos así
como la lucha contra la militarización y la impunidad son
esfuerzos engendrados por la violencia, surgidos del sufrimiento
de las víctimas. Aunque a menudo fueron blancos también
de la represión, las organizaciones que nacieron para asumir
estos fines, enfrentaron la violencia desde la razón y con
acciones planteadas en el marco de la legalidad, que buscaron a
la vez rescatar las leyes que durante muchos años no habían
funcionado para proteger y preservar la vida.
613.
En el mismo período
renació un movimiento indígena, que aunque es diverso
en sus planteamientos y formas, comparte un objetivo común
de terminar con el racismo que alimentó la represión
contra las comunidades mayas durante el enfrentamiento y que es
el mismo que durante los siglos ha vulnerado los derechos elementales
de los pueblos indígenas. En su lucha han planteado la necesidad
de cambios profundos tanto para la construcción de la paz
como para levantar un nuevo proyecto de la nación.
1 Testigo REMHI (T. 5339).
1982. Tomo II, pg. 24. 1 189
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