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Capitulo III
Efectos y consequencias del enfrentamiento armado

Introducción

El Terror y Sus Secuelas

Debilitamiento de las Instituciones Estatales

La Ruptura del Tejido Social

Los Costos Economicos

Afrontando la Violencia

Apendices

Capitulo III

LA RUPTURA DEL TEJIDO SOCIAL

COMUNIDADES DEL PUEBLO MAYA

429.

     Uno de los efectos más extendidos y profundos del enfrentamiento armado es la vulneración, en diversos grados y modalidades, de las estructuras comunitarias mayas y sus mecanismos de reproducción material y cultural. La violencia afectó sus sistemas de autoridad, normas de convivencia social y elementos de identidad cultural. La larga historia de agresiones sufridas por el pueblo maya adquirió formas específicas durante este período; pero igualmente se produjeron respuestas y se activaron mecanismos de resistencia.

430.

     Hacia finales de los años setenta, el Ejército y los sectores dominantes del país crearon la identidad "indígena-guerrillero" insertándola dentro del concepto del enemigo interno. Tal definición sirvió para reprimir reclamos por reivindicaciones socioeconómicas, políticas y étnicoculturales que venían madurando en las últimas décadas. Las agresiones a las estructuras comunitarias buscaban afectar la capacidad de organización y respuesta frente a la violencia represiva. La matriz subyacente de estas acciones se dio en el marco de conflictos interétnicos y socioeconómicos de vieja data.

431.

     En el capítulo I han sido tratados los aspectos de la organización de los pueblos mayas y su paulatina desestructuración. El análisis de las violaciones sus derechos durante el período 1960-1996 ya fue presentado en el Capítulo II. En este apartado se presentarán los efectos que tales violaciones produjeron en las estructuras comunitarias, y en los elementos de la cohesión social vinculados al sistema de autoridades y normas, así como a la identidad cultural.

 

El pueblo maya y sus formas de vida comunitaria

432.

     La mayor parte de la población indígena maya, de forma muy marcada en las zonas rurales, vive en comunidades; éstas son la mínima unidad de organización social con un sistema de autoridades propio. Las comunidades son espacios territoriales, por lo general aldeas o cantones, que cuentan con una estructura jurídico-política afirmada en torno a una alcaldía auxiliar.1  Constituyen un entramado de relaciones sociales, económicas, culturales y religiosas.

433.

     La conquista produjo la pulverización de los pueblos precolombinos en unidades pequeñas, por la destrucción de sus estructuras superiores. Sin embargo, estos espacios comunitarios han permitido también a lo largo de la historia, la permanencia, adaptación y recreación constante de la cultura maya, en una interacción dinámica y compleja con el resto de la sociedad nacional. 2 

434.

     En algunos lugares, en particular donde el municipio tiene alta concentración indígena, existe un sistema de cargos legítimos y representativos que atiende a esta población, que discurre en paralelo al sistema municipal oficial. Donde existen alcaldías indígenas o sus equivalentes funcionales, como en Sololá, Totonicapán y otros lugares, sus alcaldes son designados por un mecanismo propio y articulan espacios de población en un plano superior al de una aldea o cantón.

435.

     La vida social de las comunidades mayas se reproduce en la tensión dinámica de fuerzas cohesionantes y elementos culturales comunes, junto a otros factores de disgregación social. Por la historia de la opresión económica y la marginación las comunidades mayas han sido obligadas a vivir mayoritariamente en condiciones de pobreza y en contextos rurales, con base en una economía de subsistencia. Esta situación genera muchas tensiones. Los conflictos externos son de carácter étnico y también socio-económico, y se dan con finqueros, comerciantes y otros sectores, fundamentalmente ladinos, por intereses contrapuestos en materia de tierra, relaciones laborales e intercambios mercantiles. A esto se añade la presencia institucional del Estado, dentro de un modelo de exclusión, que ha reforzado la marginación de las comunidades indígenas rurales frente a los servicios públicos y la participación política. Los aparatos del Estado han sido subordinados históricamente al servicio de los intereses de los sectores económicos dominantes, y el Ejército, en la lucha para frenar las de protestas sociales.

436.

     Entre los elementos que durante los últimos años han provocado tensión y disgregación dentro de las comunidades, figuran: la escasez de recursos y los problemas de tierras, la diferenciación socioeconómica interna, la alta migración temporal y los problemas familiares consecuentes. Asimismo, la distancia generacional, los cambios ideológicos y de costumbres, la presencia de sectas evangélicas y el conflicto religioso; el reclutamiento forzoso, el involucramiento con los grupos guerrilleros y la militarización generalizada (presencia de las PAC y de los comisionados militares).

437.

     En el plano municipal las tensiones étnicas y de clase se entremezclan en la dinámica cotidiana y se agudizan en períodos conflictivos. La estratificación social y la polaridad cabecera-aldeas se encuentra teñida de un fuerte componente étnico. En las cabeceras municipales y centros urbanos de las regiones de mayoría maya suele concentrarse la población ladina, con el objeto de acumular poder económico y político en menoscabo de la población indígena.

438.

     El enfrentamiento armado acrecentó las tensiones internas y externas que viven históricamente las comunidades mayas, incrementando y creando nuevos elementos de disgregación social. Igualmente, intensificó los conflictos interétnicos dentro de los municipios. Agravó y dio formas específicas a su tradicional combinación de marginación rural, opresión económica y discriminación.

 

 

 

 

La dinámica comunitaria y su sistema de normas y autoridades

439.

     La civilización maya se desarrolló en torno a la 'cultura del maíz'. Hay una vinculación histórica de la cultura con la tierra, por lo que el despojo de terrenos y el desarraigo tienen efectos desestructurantes de la cultura muy fuertes, y son fuente de tensiones y conflictividad permanente. Durante la Colonia se respetó la inalienabilidad de las tierras de los Pueblos de Indios. Durante la Independencia se abolió este derecho, posibilitando la expansión de las fincas y el despojo de tierras a los indígenas.3  Con la Constitución de 1945 volvió a restituirse el derecho a la inalienabilidad e imprescriptibilidad de las tierras comunales. Pero después de la derogatoria de dicha Constitución, con el golpe de Estado de 1954, ninguna Constitución posterior lo ha vuelto a restituir. Las Constituciones republicanas tampoco han otorgado personalidad jurídica a las comunidades indígenas, por lo cual ellas no han podido protegerse de los despojos sufridos.

440.

Si bien se rompieron históricamente las estructuras de autoridad en el orden superior, en las comunidades mayas han sobrevivido normas, autoridades y procedimientos para la regulación social y la resolución de conflictos que se recrean en el marco de su propia cultura, dentro de un complejo proceso de adaptación frente al sistema dominante.

441.

     El concepto de autoridad en las comunidades mayas está vinculado a las nociones de servicio, sabiduría y consulta. Las autoridades son las personas con experiencia de servicio a la comunidad. Son las que generan consensos, consultan, orientan, buscan arreglos que satisfagan a las partes, recuperan a los infractores y devuelvan la armonía a la comunidad: "[el alcalde es] el azadón del pueblo, el instrumento para llevar adelante las propuestas de las comunidades."4 

442.

      El cuadro que sigue sintetiza las diferentes formas de autoridad presentes en las comunidades mayas, de acuerdo con el origen histórico de las mismas.

 

AUTORIDADES SEGUN SU ORIGEN TIPOS DE AUTORIDADES  FUNCIONES
AUTORIDADES DE RAIZ MAYA Chuch Qajaw: "señora, señor ." Autoridad máxima. Es ajq'ij, anciano/a, principal. Este cargo es ocupado por quien ha nacido en un día especial y ha servido todos los cargos. Es quien orienta y guía. Pueden ser mujeres u hombres.
  K'amal b'e: "guía." Término genérico para las autoridades mayas, ancianos/as o "principales", personas con experiencia. Los k'amal b'e son los que orientan, abren o señalan el camino. Por lo general han "servido a la comunidad" y por ello tienen experiencia y prestigio. Por eso pueden aconsejar, resolver problemas difíciles y guiar a la comunidad.
Ajq'ij: "contador de los días", el/la que conoce el calendario maya, por haber nacido un día especial. También se les llama "guías espirituales" o "sacerdotes/tizas mayas". Los/las ajq'ijab han recibido la "vara", el poder. Conocen los secretos de la cultura, la historia y el calendario maya y celebran ceremonias, matrimonios, etc. Orientan en lo personal y lo político a los individuos, a las familias y a la comunidad en su conjunto. Buscan recuperar la armonía.
Iyom: Comadrona. Mujer que ha nacido con el don de servir a la comunidad como partera. También suelen ser ajq'ij. Orientan a la familia durante el embarazo y la crianza. Intervienen en conflictos familiares y orientan el comportamiento de los padres.
AUTORIDADES DE ORIGEN COLONIAL Alcaldes. Municipales y auxiliares (aldeas). Otros cargos. Gobierno local. Organizan la vida comunitaria, velan por el desarrollo local, atienden problemas, resuelven conflictos, son interlocutores con otras autoridades.
Cofradías. Grupos de la Iglesia Católica organizados en torno a un santo. Los cofrades organizan las fiestas patronales. Estos cargos se intercalan con los del municipio hasta ser un "principal" o anciano.
AUTORIDADES Y LIDERAZGOS "NUEVOS" Comités Pro mejoramiento, promotores sociales, cate-quistas, dirigentes gremiales, de cooperativas y organizaciones. Organizan tareas de desarrollo comunal, lideran actividades en beneficio del pueblo. En algunos casos contribuyen a resolver conflictos. Los catequistas promueven la conciencia social.

 

 

La desestructuración de los sistemas de autoridad y organización comunitarias

443.

     Durante el período del enfrentamiento armado se produjeron diversos fenómenos que afectaron las estructuras de autoridad y liderazgo indígena. La muerte, la persecución o la sustitución de las autoridades indígenas, y la desestructuración de las organizaciones comunitarias debilitaron a la comunidad en su conjunto, como colectivo, como pueblo.

 

      La década de los setenta y los conflictos socioeconómicos.

444.

A partir de los años sesenta se formó una capa dirigente en las comunidades dotadas de una gran conciencia social a raíz fundamentalmente de las tareas de sensibilización realizadas por múltiples agentes, que incluían la Acción Católica, el Partido Guatemalteco del Trabajo, la Democracia Cristiana, ligas campesinas y cooperativas, entre otros.

445.

     Como resultado de la influencia de la Iglesia Católica, adquirió mucha importancia la actividad de los catequistas, laicos que desempeñaban una labor evangelizadora de amplio alcance en las distintas comunidades del municipio e incluyendo la cabecera municipal. Los catequistas comenzaron a ser agentes de desarrollo comunitario, de organización social y de consolidación de la feligresía, con gran aceptación de las comunidades.

446.

     Particularmente en el Altiplano y las Verapaces, en esta época no hubo presencia guerrillera. Las acciones insurgentes estaban más focalizadas en la región oriental, donde hay poca población indígena, salvo la chortí, que sufrió masacres por parte del Ejército a lo largo la lucha antiguerrillera. La situación social más compleja estaba marcada por conflictos de tierras y por las condiciones del trabajo en las fincas. Muchos líderes indígenas condujeron procesos de reclamo comunitario por tierras y promovieron formas de organización para el desarrollo local.

447.

     En algunos casos los finqueros manipularon las instituciones del Estado, como el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA), para neutralizar los reclamos por tierras. El Ejército apoyó a los finqueros para contener estas demandas, bajo la acusación de que los indígenas-campesinos eran "comunistas". Esto ocurrió, por ejemplo, en Chimel, en San Miguel Uspantán, Quiché, en 1963, y en Panzós, Alta Verapaz, en 1964.

 

     "En 1963 llegaron judiciales por parte de la gobernación departamental y nos sacaron de las casas ... a toda la población ... lo llevaron todo, el maíz, las herramientas, dejaron las puertas con clavos. Vicente Menchú decía a la gente: 'Nosotros sabemos que el terreno es nacional, no vamos a salir (de la comunidad), si nos salimos de aquí, nos salimos muertos... nosotros no somos finqueros, somos campesinos y esta es nuestra tierra... y la gente estuvo de acuerdo' ... A partir de ese hecho los finqueros comenzaron a amenazar de muerte a Vicente Menchú".5 

448.

     En Panzós los testimonios recibidos por la CEH indican que los finqueros, junto con un alcalde ladino, utilizaron la alcaldía municipal y al INTA para usurpar tierras de las comunidades del Valle del Polochic, poniéndolas a su nombre. Igualmente hacían uso del poder de la Municipalidad para obligar a los indígenas q'eqchi' para trabajar a su servicio personal. La respuesta a la protesta por las tierras fue la represión.

 

     "Pancho Choc volvió a decir al INTA que esta tierra era de nosotros y no de la hacienda. Nos dijeron que si la queríamos la teníamos que pagar. Como nosotros pedimos [insistimos] el alcalde llamó a los soldados. [Además] ... nos juntaba a todos nosotros y nos llevaba a tapiscar [cosechar el maíz en su hacienda] ... si nosotros no íbamos, teníamos cinco días de arresto. No nos pagaba." 6 

 

La década de los setenta y el ascenso de nuevos liderazgos indígenas

449.

     Durante la década de los setenta las formas de liderazgo indígena surgidas en las décadas anteriores maduraron y se multiplicaron. Se formaron movimientos de profesionales indígenas así como líderes comunitarios y organizaciones de base. Muchos líderes del movimiento social emergente estuvieron vinculados a Acción Católica. Igualmente se expandieron las ligas agrarias y muchas organizaciones de base. Nació el Comité de Unidad Campesina (CUC), transformándose en poco tiempo en la organización campesina más representativa de la historia guatemalteca, con una composición fundamentalmente indígena. Fue también durante esta década que las diferentes expresiones del movimiento insurgente se afianzaron.7 

450.

     La ascensión social de un sector de mayas profesionales, comerciantes o líderes políticos locales, el surgimiento de grupos culturales y de organizaciones de base generó la animadversión de sectores ladinos que detentaban el poder local. Los grupos indígenas emergentes confluyeron en los seminarios indígenas organizados en torno a reivindicaciones étnicoculturales, educativas y políticas. Cuestionaban la exclusión a la que estaban siendo sometidos como mayas. La represión del Estado contra estos líderes y sus organizaciones, utilizando el pretexto de la guerrilla, fue fomentada por algunos sectores ladinos, que consideraban amenazada su posición sociopolítica, o por criterios racistas.

451.

     La CEH ha recibido casos que ilustran esta situación. En Tecpán, a principios de los años setenta, surgieron dos organizaciones indígenas importantes: la Asociación Indígena Tecpán (que reunía abogados, bachilleres, ingenieros) y el Círculo Cultural Ixmucané compuesto por jóvenes. Ambas organizaciones desarrollaban actividades culturales (teatro, música, arte, elección de la reina indígena). Promovían la reivindicación del uso de los idiomas y trajes indígenas, a la vez que luchaban contra la discriminación. A raíz de esta contienda cultural, cuando el enfrentamiento cobró más fuerza a fines de los setenta y principios de los ochenta, los líderes indígenas fueron denunciados por profesores ladinos ante los militares, y varios fueron secuestrados.

 

     "Algunos de estos profesores fueron los que contribuyeron a hacer un listado de la gente que tenía que desaparecer de Tecpán ... porque decían que eran los que estaban causando problemas ... y los problemas realmente que se estaban causando era que ellos [los ladinos] eran los que [antes] controlaban, y nosotros de una forma cultural, empezamos a controlar algunas cosas, como por ejemplo la celebración de la fiesta titular, el nombramiento de las reinas indígenas ....".8  452.

En el caso de Zacualpa, Quiché, también se produjo la represión de estos dirigentes:

 

     "Antes del 79 empezó la represión contra varios dirigentes indígenas que no fueron parte de la guerrilla, sino fueron parte de una generación indígena que empezó a sobresalir y empezó a protagonizar en la vida política ... sobre todo de una promoción de promotores bilingües ... ellos fueron los primeros descabezados y los dirigentes de la Acción Católica también, entonces ahí miro que hay intencionalidad, no es contra la guerrilla, entonces yo digo es una mentira, es para detener el crecimiento de la raza indígena, ahí está la clave". 9 

453.

     La CEH documentó la ejecución o desaparición de alcaldes en varias regiones del país. Sólo en el departamento de Chimaltenango fueron ejecutados o desaparecidos forzadamente los alcaldes en 9 de los 16 municipios, a comienzos de los ochenta. Pertenecían a distintos partidos políticos, organizaciones y movimientos, y habían alcanzado un liderazgo político importante.10 

454.

     En 1978 la masacre de Panzós contra campesinos q'eqchi' por parte del Ejército, puso en evidencia los límites de las luchas reivindicativas. Se trató de una respuesta militar a demandas económico-políticas. La justificación de la misma fue la identificación de estos líderes campesinos indígenas como "comunistas-subversivos".11 

 

La década de los ochentas y la militarización generalizada en las comunidades mayas.

455.

     Al final de los setenta y principios de los ochenta, el grado de organización indígena en torno a reivindicaciones socioeconómicas, políticas y étnicas era muy elevado. Los nuevos liderazgos se entremezclaron con los tradicionales. Las reivindicaciones históricas por la tierra, los derechos laborales, como el salario y mejores condiciones de trabajo en las fincas de la Costa Sur12 , fueron respaldadas con una gran coordinación social y política, y la toma de medidas de fuerza, como la huelga cañera de febrero de 1980.13 

456.

     A la vez, la presencia guerrillera se había extendido, logrando una amplia inserción social en muchas comunidades. En este contexto el Ejército y los sectores dominantes generaron la identidad indígena-subversivo-guerrillero, a raíz de lo cual justificaron el ataque masivo e indiscriminado en contra de las comunidades mayas, a las que consideraban, en su conjunto, la base social de la guerrilla. El conflicto social implícito y la represión consiguiente conservaron una matriz interétnica y socioeconómica.

457.

     En algunos casos los finqueros y otros sectores ladinos colaboraron con el Ejército para llevar adelante la represión contra las comunidades. El racismo es un elemento fundamental, que ayuda a explicar el ensañamiento y la crueldad con que se llevaron a cabo las acciones militares contra las comunidades. La presencia de destacamentos militares en las fincas, desde donde se produjeron ataques en contra de las comunidades mayas, da cuenta de una suerte de alianza entre los finqueros y el Ejército. Este es el caso de la Finca La Perla, en Quiché.14 

 

     "El 23 de marzo de 1982 soldados del destacamento ubicado en la finca La Perla entraron en la comunidad a las cinco de la mañana, juntando a la gente para una reunión. Los hombres fueron reunidos dentro de la iglesia católica, mientras que las mujeres dentro de una casa cercana a la iglesia. Los hombres fueron interrogados sobre su apoyo a la guerrilla y acusados de ser miembros de la misma. Todos los hombres de la comunidad fueron asesinados por los soldados".15 

458.

En algunos lugares las acciones de la guerrilla contra finqueros locales que tenían un largo historial de abusos contra las comunidades, fueron respondidas con acciones represivas contra dirigentes y comunidades indígenas.

 

     "La intención de la familia [familia ladina de Chipaj, Uspantán] era acabar con todos nosotros [los indígenas] según su capricho. Trabajábamos sus tierras, escogían para su comida nuestros mejores animales, iban con las mujeres que querían [las violaban] hacían a los catequistas acarrear piedras en día domingo para arreglar un patio de su casa que tiene mucho lodo, tenía a los patrulleros de más confianza de guardaespaldas ..., además son asesinos ... querían venganza y el Ejército estaba con ellos. El 31 de agosto de 1982, debido a la muerte de un familiar a manos de la guerrilla, los Arones torturaron y quemaron vivos a 3 vecinos de Chipaj en presencia de toda la comunidad y con el apoyo del Ejército".16 

459.

     Entre 1980 y 1983 la estrategia militar tuvo como efecto la desestructuración de las comunidades mayas como colectivos sociales. Orientó sus acciones hacia la destrucción del orden fundamentado en la autoridad y la organización y la abolición de los símbolos de la identidad cultural. En su forma extrema el Ejército desarrolló acciones de eliminación total de comunidades como las operaciones de tierra arrasada masacres, ejecuciones, tortura y violaciones sexuales masivas.

 

Persecución y muerte de autoridades indígenas

460.

     Entre 1980 y 1983 fueron asesinados ancianos, principales, k'amal b'e, alcaldes municipales y auxiliares o autoridades de las municipalidades,17  guías espirituales indígenas o ajq'ijab',18  dirigentes de comités,19  cofrades, líderes. La persecución, muerte, tortura o desaparición de estos líderes, dejó sin "guías" a las comunidades, con el propósito de atemorizarlas, dispersarlas o reducir su capacidad de resistencia, o como fase previa a una masacre o acción masiva.

461.

     En San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango, por ejemplo, el 15 de julio de 1981, el sacerdote maya Pablo García realizaba una ceremonia maya en Cruz de Canac, cuando llegaron unos 60 soldados y se lo llevaron a él y a otro hombre. La familia del primero trató de seguirlos, pero los soldados la amenazaron y llevaron a las víctimas a la Finca La Cerita, San Juan Ostuncalco, donde los golpearon, mientras acusaban a Pablo García de apoyar a la guerrilla oficiando sus ceremonias mayas. Después de retenerlos tres días en la finca, durante los cuales no fueron alimentados, Pablo García fue asesinado y la otra persona liberada.20 

462.

     En otro caso, Vicente Raymundo, quien vivía temporalmente como miembro de la CPR en Cabá y era guía espiritual indígena, se dirigió a curar a algunas personas, cuando el Ejército llegó a la casa de uno de los enfermos, y sin mediar palabra los mató a ambos con arma de fuego.21 

463.

     Para desacreditar a las autoridades comunitarias el Ejército las maltrataba delante de la población. Este, por ejemplo, fue el caso del "mayor" de San Antonio que salió a defender al presidente de una cooperativa de la comunidad que era objeto de la acción abusiva de los soldados; pero éstos reaccionaron con más furia maltratándolo públicamente en medio de una celebración. Con esta acción los soldados demostraron "quién mandaba".

464.

     La noche del 12 de junio de 1980 los comunitarios hacían "vela" en la capilla católica de la localidad, pues era la víspera de la fiesta de San Antonio, patrón de la aldea; se había destazado una res, las mujeres cocinaban las viandas, los hombres limpiaban y adornaban la capilla y los niños jugaban. Ahí se presentó un batallón del Ejército, revisaron documentos y pidieron datos. De pronto un soldado gritó: "Cayó pájaro volador". El jefe militar corrió y cotejó la cédula del presidente de la cooperativa y gritó: "­Este es muchá, saquen a este hijo de puta". Julio Gamarro, el presidente de la cooperativa, fue sacado con violencia y en el atrio de la capilla fue golpeado con las culatas de fusil e interrogado. Avisado el mayor de lo que ocurría, llegó ante el jefe militar y, tras identificarse, pidió que cesara el castigo a Gamarro, al tiempo que exigía una explicación por la conducta militar en un lugar sagrado y en plena fiesta del patrón del lugar. "Montando en cólera por la osadía del indio, el jefe ordenó 'camorrear' al abusivo. El mayor fue vapuleado por la tropa hasta perder el conocimiento". Julio Gamarro, presidente de la cooperativa pro tierra fue llevado al destacamento y nunca regresó. Los soldados se comieron las viandas y robaron la carne de res. Destruyeron el adorno de la capilla. Ya no hubo fiesta sino llanto y temor.22 

465.

     La CEH también ha registrado casos de ajusticiamiento de alcaldes auxiliares y municipales y autoridades comunales tradicionales por parte de la guerrilla. De los testimonios recogidos la mayoría de estos ajusticiamientos se dieron en el marco de una situación compleja en la que tales autoridades, ya sea por estrategia de sobrevivencia o por complicidad, habrían actuado como informantes o colaboradores del Ejército, como jefes de Patrullas de Autodefensa Civil o como comisionados militares, lo que habría dado lugar a acciones represivas en contra de su comunidad. Esto habría provocado el repudio de sus propias comunidades y posteriormente su ajusticiamiento a manos de la guerrilla.23  La CEH tiene igualmente algunos testimonios donde la guerrilla realizó ajusticiamientos de autoridades indígenas que se habían opuesto a colaborar con la misma24 

 

Sustitución de autoridades mayas y sus funciones por autoridades militares

466.

     Durante el enfrentamiento armado, aparte de la muerte de autoridades comunitarias, tuvo lugar el fenómeno de la sustitución de dichas autoridades y sus funciones. Esto ocurrió con la actividad de la guerrilla, especialmente entre 1979 y 1982, y de modo más generalizado, profundo y prolongado, por la militarización de las comunidades asegurada con la permanente presencia del Ejército y la instalación de las PAC, de 1982 en adelante.

467.

     La presencia guerrillera, especialmente por la instauración de sus estructuras en algunas comunidades, como las celulas de las FIL o los CCL, y la creación de nuevos liderazgos, tendió a desplazar a las autoridades tradicionales y a restarles poder. Un testimonio recogido por la CEH en Nebaj da cuenta de este fenómeno, que simbólicamente se expresó en la recogida y quema o entierro de varas de mando de los principales.25  Incidió además en el sistema de designación de cargos y la toma de decisiones.

468.

     Durante la etapa de mayor presencia del Ejército y las PAC, a las comunidades se les impidió elegir a sus autoridades de acuerdo con sus procedimientos legítimos. El criterio para designar a la máxima autoridad comunal ya no fue el tener más experiencia en el servicio a la comunidad, sino el estar vinculado a las estructuras militares. Las autoridades comunitarias pasaron a cumplir un papel subordinado respeto a las militares. El nombramiento de autoridades, la toma de decisiones comunitarias para el desarrollo local y la realización de actividades culturales y religiosas, fueron controladas por militares o patrulleros. Como contó un testigo:

 

     "De acuerdo a la idea del Ejército en ese entonces el comisionado militar era el comandante general de la comunidad, por lo tanto el alcalde auxiliar era como el segundo comandante".26 

469.

     Los jefes de patrulla obligaban a la población a consultarles sobre sus actividades culturales, religiosas y de mejoramiento comunitario. Además de imponer en los comités de desarrollo comunitario a los presidentes o muchas veces autonombrarse en el cargo. Se encargaban asimismo de evaluar el trabajo de los funcionarios de las ONG y otras instituciones para decidir si convenía o no a la comunidad. La presencia generalizada de comisionados militares y de las PAC debilitó el poder local y el sistema tradicional de autoridades mayas. La gente fue obligada a dejar sus propias autoridades y dirigirse a los mandos militares durante este período.

 

     "Por ejemplo aquí en la región indígena muchos alcaldes auxiliares fueron asesinados, porque el alcalde indígena y el alcalde auxiliar llevaban mensajes en la comunidad pero el Ejército implementó los comisionados militares, entonces el Ejército dijo: aquí la única autoridad y el único que es respetado es el comisionado militar, primero está el comisionado militar y después está el alcalde auxiliar, lo que tiene que hacer el alcalde es consultar con el comisionado militar ... entonces por eso es que la gente se quitó ese hábito de que cualquier problema de pleito y situación, la gente ya no iban con su alcalde auxiliar sino que iban con el comisionado, entonces debilitó el poder local, porque el alcalde ya no es respetado en las comunidades sino que es el comisionado militar, él es el único autoridad, nuestros ancianos también se quedaron bajo su jefe que es el comisionado militar, entonces la comunidad indígena, la alcaldía indígena también ya cerró sus puertas". 27 

470.

     La vida cotidiana fue sometida al control militar. La regulación de la vida social, como los matrimonios, los actos religiosos o civiles, y la resolución de conflictos entre vecinos, familias, por tierras, etc., que eran parte de las atribuciones de las personas con experiencia en la comunidad, pasaron a estar a cargo de comisionados militares o patrulleros.

 

     "Desde aquel momento los militares dejaron claro que para cualquier asunto acudiesen a los señores militares, quienes resolverían lo concerniente apoyando a las autoridades municipales. A partir de junio de 1980 el Ejército ejerció el control directo sobre Santiago Atitlán. Sobre la población vigilando calles, penetrando en los hogares, haciéndose presentes en actos públicos y privados, exigiendo documentación y controlando la entrada y salida al poblado, controlando los alimentos, hasta contando las tortillas, racionando la cantidad de agua que los trabajadores llevaban al campo, dirimiendo litigios de tierra, desavenencias matrimoniales o vecinales, o solventando actos religiosos o civiles matrimonios, procesiones, etc. ... Estos señores cobraron sus favores con dinero y en especie, y hasta con mujeres. El poder local pues, fue transferido de la voluntad popular depositada en la Corporación Municipal a la voluntad militar impuesta y representada allí por los comisionados militares".28 

471.

     Los procedimientos mayas para resolver conflictos, centrados en la consulta a las partes, la investigación de los hechos y los motivos de los actores, la búsqueda de la reparación de daños, la recuperación del infractor y la armonía social, fueron reemplazados por prácticas sumarias violatorias del debido proceso, ante militares o sus agentes, con sanciones irreparables, vulneradoras de la vida o la integridad física, como torturas o muerte. En algunos casos los conflictos interpersonales o por tierras acabaron en la denuncia ante los comisionados militares o jefes de las PAC de que el contrario era "guerrillero". Éstos, sin mayor investigación, detenían a las personas, las llevaban a los cuarteles, donde les hacían un proceso sumario. Luego se las encontraba muertas o no aparecían jamás.

472.

Según palabras de un ex soldado:

 

      "Bastaba una denuncia en el destacamento para que a los pocos días el Ejército llegara y secuestrara o matara al denunciado sin mayores investigaciones ... En esa época, por ausencia total de autoridades civiles, ante cualquier problema se acudía al destacamento y mucha gente fue por pleitos de vacas, coches ...".29 

 

     "El comandante del destacamento decía que si tienen problemas vengan aquí, nosotros lo solucionamos y muchas veces a los que habían cometido una falta les daban una buena golpiza".30 

473.

     En este sentido la militarización de la vida social trajo como consecuencia un uso exacerbado de la violencia para dirimir conflictos de todo tipo entre los vecinos. Los famosos listados de colaboradores de la guerrilla acabaron siendo utilizados para resolver conflictos privados y envidias, deseo de apropiarse de terrenos, conflictos amorosos, venganzas personales. En Cantabal un declarante señaló que la última persona que sufrió torturas por parte del Ejército, antes de morir, dijo públicamente ante su aldea:

 

     "La guerra ha terminado. La gente aquí no son guerrilleros pero murió gente por chismes y pleitos personales".31 

474.

     Los procedimientos que distinguen hoy en los linchamientos32  responden grosso modo a este modelo instaurado durante la militarización de la vida comunal. Hay un rumor de que alguien es sospechoso o delincuente. No se averigua, no se pregunta a las partes, no se busca la reparación del supuesto daño ni la recuperación del infractor. Se actúa de modo sumario y drástico. Al final, sólo queda el cadáver del supuesto infractor.33 

 

Control, cooptación e infiltración de las estructuras de autoridad indígenas

475.

     Durante el período más álgido de la militarización las estructuras comunitarias fueron controladas y cooptadas por el Ejército. Las alcaldías indígenas fueron militarizadas y utilizadas para legitimar la presencia militar ante la población. Se mantuvo la estructura de la alcaldía indígena, pero no todos sus miembros eran elegidos por la comunidad, ya que el Ejército introdujo a personas dentro de la misma para que controlaran a los alcaldes y las decisiones que tomaba la comunidad. El control militar impedía el ejercicio de los mecanismos de consulta y generación de consenso tradicionales. Esto ocurrió, por ejemplo, en Sololá.

 

     "Fue militarizada [la alcaldía indígena( a partir del 80, en el 82 pongamos hasta el 88, porque el Ejército metió gente ahí para controlar a los alcaldes, nosotros no teníamos acceso hasta ahí, no podía uno sugerir, no podía uno dar opiniones porque lo que hacía uno es mal visto por la gente y es perseguido ... el Ejército utilizó toda esa sociedad (estructura) para hacer propaganda, llega el 30 de junio, el Ejército les pide a la autoridad [indígena( ... les llevan a la capital al desfile militar, hacen presentaciones ante la presencia de los alcaldes del área, los cofradías, entonces el Ejército daba pisto, daba camionetas para que la gente vaya a hacer actividad en Guatemala".34 

476.

     El Ejército logró captar miembros de las estructuras de autoridad indígena para que les sirvieran de informantes. Esto tuvo como efecto la desnaturalización de dichas autoridades, puestas al servicio de objetivos militares. Ello dividió y debilitó a las comunidades, que ya no podían confiar ni en sus propias instituciones. Esta situación se ejemplifica con la cooptación de la Cofradía de Santa Cruz en Santiago Atitlán, que está a cargo de Maximón.

 

     "Él [el tilinel( no estaba sentado a la par de Maximón [oficiando su trabajo de tilinel(, sino que jugaba como dobles o triples funciones, está escuchando que está pidiendo esa persona y de una vez pasaba la información al destacamento ... la gente preferimos ir al sitio donde fue sacado Maximón, donde fue creado que ir a la cofradía ... allí está la esencia de Maximón ... pero eso se sufrió los casi 10 años con la presencia del Ejército allí ... el Ejército utilizó gente de la misma comunidad para escuchar ..., él [oreja( sabe interpretar en ese momento de la ceremonia por qué está haciendo y por quiénes está haciendo, y ya esa información de una vez se la dan al destacamento y mucha gente fue víctima de la represión por eso. En la Cofradía de Santa Cruz utilizaron ellos, aprovecharon ellos, las cofradías para el bien de ellos [del Ejército(, y siempre llevando el mensaje de que 'nosotros [el Ejército( somos del pueblo, estamos con el pueblo, buscamos la paz del pueblo, incluso llegaron a decir que la guerrilla quiere destruir su cultura, quiere destruir esta cofradía' y muchos cofrades ... se vendieron, estuvieron al lado de ellos, hacían lo que ellos querían ... en cierto modo utilizaron ellos [el Ejército( la estructura o la creencia de los cofrades".35 

 

Pérdida de valores, normas, costumbres

477.

     La muerte de ancianos y la ruptura de las estructuras de autoridad provocaron la vulneración de los mecanismos de transmisión de valores culturales y el conocimiento de las normas y costumbres indígenas por parte de las nuevas generaciones. La destrucción de las estructuras de autoridad ha impedido a los jóvenes participar del sistema de cargos, ir adquiriendo experiencia y hacer su "carrera social" dentro de la comunidad de origen. Se ha roto la forma de reproducción de la autoridad legítima en la comunidad.

 

     "La violencia nos cambió, muchos tuvieron que hacerse evangélicos porque así decía el Ejército. Tuvimos que olvidarnos de nuestra organización que teníamos en nuestra comunidad antes de la violencia, de nuestra experiencia en la cooperativa. También murieron muchos ancianos, ahorita sólo jóvenes vivimos aquí y los que sobrevivieron la represión, que eran jóvenes entonces. Perdimos las pláticas que daban los ancianos cuando reunían a la gente en las escuelas, en las capillas. Se perdieron las costumbres, sabemos que aconsejaban, que explicaban, pero ya no podemos recordar qué decían porque sólo podemos recordar lo que sufrimos todos estos años como si eso borrara lo de antes".36 

478.

     El reclutamiento militar discriminatorio y forzoso ha sido uno de los elementos más corrosivos de la cultura maya y los valores humanos en los jóvenes indígenas. El llamado "cupo" fue parte de una práctica histórica de utilización de la fuerza de trabajo de los indígenas para tareas de carácter militar, económico o inclusive de servicio personal. Era prácticamente un secuestro del capital joven de las comunidades indígenas. Entre los efectos del reclutamiento, están la aculturización de los indígenas reclutados, su desvalorización como personas y la instrucción en actitudes violentas y el absoluto desprecio por la vida y la dignidad humanas.

 

     "Se veían obligados a prestar su servicio pues si no lo hacían eran acusados de ser guerrilleros. De la aldea fueron al servicio como veinte y fueron el primer batallón que se presentó. A todos nos agarraron y nos trataban como animales, nos encerraron en una cuadra, todos amontonados unos sobre otros y sólo se podía salir para ir al baño y no nos daban de comer".37 

479.

     Los indígenas reclutados en el Ejército fueron entrenados para la represión de otros indígenas. Por ende un factor importante de la instrucción militar, estaba destinado a la subvaloración y abandono de la propia cultura, religión, cosmovisión y costumbres. El reclutamiento forzoso cumplía así un papel de control social del mundo indígena y ejecutaba una función de asimilación cultural.38 

 

     "Si hablamos del reclutamiento militar forzoso también ése es otro grupo que tiene un papel discriminatorio porque es gente llevada a la fuerza, la gente no estaba dispuesta a entregarse, pero sin embargo las hacen instruirse allí y les cambian de cultura y religión, su forma de ser, la cosmovisión, todo eso les cambian". 39 

480.

     El valor del servicio a la comunidad, decisivo para ser considerado autoridad, era trastocado en el servicio militar por la violencia. El que era más cruel era ascendido.

 

     "Lo obligaban a tratar mal a los guerrilleros y el peor, era a ése que lo ascendían y era el mejor".40 

481.

     El entrenamiento militar desarrollaba actitudes opuestas a los valores de respeto a la vida, a las mujeres, a la familia, a la naturaleza, al cosmos, al trabajo y a la búsqueda de la armonía. Se inculcaron actitudes, ideas, lenguaje y modos de ser violento, autoritario, "militarista". No sólo se produjo un fenómeno de aculturación, sino también de deshumanización de valores esenciales, del respeto elemental a la vida. Los reclutas eran obligados a ejecutar los actos crueles y brutales de los que da cuenta este informe.

 

     "Cuando se fueron los hijos, iban respetuosos de sus padres, de los mayores, de las mujeres especialmente. Y valoraban mucho el trabajo. Pero cuando regresan, ya son todo lo opuesto. Son irrespetuosos. El respeto bajó totalmente. Son especialmente agresivos y abusivos con las mujeres; normalmente en las comunidades son los más abusivos con las mujeres. Y regularmente no les gusta trabajar la tierra ni quieren casarse". 41 

482.

Un indígena que fue recluta cuenta cómo fue la clausura de su entrenamiento militar:

 

     "Un día nos llevaron a un polígono en donde había como 300 perros y nos dijeron que los teníamos que matar, después nos dijeron que esa era la carne que íbamos a comer. Con las sangres de los perros llenaron un tonel y allí todos teníamos que pasar con un vaso plástico a tomarnos la sangre. Esa fue la finalización del curso".42 

483.

     De matar animales pasaron a ser entrenados para abusar de las personas y matarlas. Así lo cuenta el mismo declarante:

     "Esa noche encontramos cuatro mujeres y el oficial dijo que en un cerro dormiríamos con ellas. Luego de hacer uso de ellas el oficial nos dio la orden de hacer unas estacas y sembrarlas allí. Allí las sentaron y quedaron las figuras en fila en la montaña".43 

 

     "A la gente le enseñaron a matar, cuánta gente maya se fue a prestar el servicio que hoy día pues tiene una mentalidad militarista, y ¨quién le va a quitar? Ya no le pueden quitar, es rara la gente que puedan lavarse la mente con jabón". 44 

484.

     La mayor parte de jóvenes indígenas difícilmente se escapaba de la experiencia castrense. Muchos jóvenes, después de estar en el Ejército, abandonaban sus comunidades. Otros, al regresar, se convertían en un elemento perturbador dentro de la misma. Haber servido en el Ejército era valorado positivamente por los militares al nombrar a los jefes de las patrullas o a los comisionados militares. Así, la experiencia violenta del Ejército se trasladaba e implantar en el seno de las comunidades. La violencia e inhumanidad con la que actuaban los patrulleros y comisionados, en gran número de casos, tuvo su origen en la experiencia del reclutamiento.

 

     "Por eso es que un joven, después de que ha hecho el servicio militar, regresa con una mentalidad militarista y un lenguaje diferente, sí, diferente forma de ser. Ya no es aquel joven que se fue y regresa sino que sigue siendo un joven pero ya con diferente mentalidad, con ideología puramente militarista".45 

 

Ruptura de estructuras de solidaridad

485.

La eliminación de líderes, la infiltración de informantes del Ejército, la actuación de comisionados militares y patrulleros de la misma comunidad y la generación de resentimientos y odio operaron para desestructurar las organizaciones comunitarias y minaron los lazos de solidaridad, confianza, de cooperación y trabajo conjunto por el bien comunal.

486.

     La experiencia recogida por la CEH en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, fue típica en este sentido. Las organizaciones sociales desaparecieron como tales, los catequistas abandonaron sus funciones y los dos párrocos anteriores, claramente identificados con la opción de la Iglesia por los pobres, tuvieron que retirarse del municipio bajo constantes amenazas de muerte. Asimismo desaparecieron o mataron a jóvenes universitarios; en particular, la Cooperativa San Cristóbal R.L. bajó su perfil y casi feneció en 1984 con la ejecución arbitraria de su gerente. Aunque esta institución todavía existe, se eliminaron los programas sociales, específicamente para los pobres ante la presión ininterrumpida del Ejército, que indagaba por qué daban créditos a los campesinos. Según un testigo, "actualmente la cooperativa se hizo al lado de los pudientes; los de escasos recursos ya no tienen a quién pedir préstamos".46 

487.

     La actuación militar identificó a enemigos en el interior de las comunidades, definidos en términos políticos y religiosos, calificando a los guerrilleros y sus colaboradores de "demonios", "comunistas" de Cuba" o "delincuentes subversivos". Esta creación de "extraños" dentro de las comunidades generó hostilidad y fue uno de los factores que llevaron a algunos miembros de las comunidades a participar en acciones represivas en contra de otras personas.

 

     "Después llegó como comandante de patrullas a la comunidad, [que] era evangélico. El reunía a los de la comunidad y les decía, ya logramos sacar a aquellos directivos, catequistas de la Iglesia Católica. Ahora los que acepten el evangelio quedan vivos, aquellos que no quieran aceptar el evangelio quedarán muertos ... También hablaba y decía, al fin logramos destruir a ese demonio, "ahora destruiremos sus casas", y empezó con los patrulleros a destruir los oratorios y quemar y romper a los santos y el patrimonio (los bienes, ofrendas y adornos de la iglesia) ... Toda la comunidad aceptó el evangelio ... Juan Ordóñez se negó a convertirse al evangelio. El jefe de patrullas obligó a los patrulleros a que lo golpearan hasta morir y les decía, ahora ustedes deben darle palos en la cabeza, este es su compañero de Cuba, si ustedes quieren que les hagan así, entonces quédense en Cuba".47 

 

La identidad maya y expresiones religiosas

488.

Además de vulnerar las estructuras comunitarias de autoridad y LAS normas, la militarización generalizada que impulsó el Ejército afectó las prácticas colectivas que daban cohesión y preservaban la identidad de las comunidades mayas, con el propósito de destruir los elementos externos de su identidad, como el idioma, la vestimenta, objetos simbólicos y lugares sagrados.

489.

     Con la destrucción física de las comunidades, las ejecuciones, las masacres y la política de tierra arrasada, el Ejército violentó elementos culturales de la cosmovisión maya. Así lo interpretaron los miembros de las comunidades afectadas. La civilización maya fue construida en torno al maíz como base de la reproducción material en su forma de entender el mundo y tiene una dimensión sagrada. Como alimento principal y semilla representa la vida, la fuerza y la continuidad cultural. El arrasamiento de la milpa es también interpretada por varios testigos en su sentido simbólico, es decir, que se buscaba la aniquilación de la continuidad de la vida, de la cultura, del pueblo en su conjunto.

 

     "Yo creo es un mensaje ... dirigido a toda la comunidad ... si lo matan en su milpa es para que los que vienen detrás de él, que pueden ser sus seguidores, que son sus propios hijos, hijas, que no sigan los pasos de él ... donde estuvo un destacamento dos años, sembraba la milpa la gente y ellos [el Ejército] llegaban a machetear [la milpa], como era claro el mensaje ... ustedes se van de este mundo [van a morir] ... porque la vida para ellos es algo tierno, algo como la milpa, creciendo está en la tierra, y la vuelan a machetazos".48 

490.

     El maíz que alimenta la vida también se entiende como fuente de la fuerza, no sólo física, sino vital y espiritual, como se vio en el siguiente caso: Juan Torres salió de su casa como a las seis de la mañana para cortar las mazorcas en un terreno que quedaba cerca del pueblo. Al rato se escucharon disparos en las afueras. Un familiar salió por la tarde en búsqueda del señor porque no había regresado a su casa. Lo encontró sin vida en su milpa, con una mazorca todavía agarrada en cada mano. Según el declarante, se presume que, por su avanzada edad, el señor ya no pudo correr y que había agarrado las mazorcas pensando que lo iban a proteger.49 

491.

     La represión de las expresiones colectivas en el plano cultural y espiritual buscó romper la cohesión del grupo y la forma en la que sus miembros reafirmaban su pertenencia al mismo. El control militar de las comunidades limitó enormemente las actividades de carácter sociocultural y las expresiones de las creencias más profundas de la población. Esto integra tanto las prácticas de la espiritualidad maya como las prácticas religiosas católicas que tienen vieja raigambre, y a sus respectivas organizaciones.

492.

     La celebración de fiestas religiosas y patronales en los pueblos permiten reforzar la identidad cultural de sus miembros y suponen un gran esfuerzo organizativo. Las cofradías se basan en un complejo sistema de turnos y cargos que constituyen una forma de expresión religiosa y participación social en los asuntos comunales. Su limitación o la prohibición también afecta la dinámica social, cultural y económica.

 

     "Las familias ixiles tenían la costumbre en la Semana Santa de hacer un convivio y hacer tamalitos especiales con frijoles y pan. Estos platos se comían una vez por la mañana y otra vez por la tarde. También se solía preparar un caldo para estas fiestas. Una señora estaba preparando el caldo para el día siguiente, y estaba preparando el maíz para el día siguiente, cuando el Ejército llegó a Cocob. Ella dijo: 'Yo no me voy porque yo no les debo nada'. Y se quedó en su casa con su esposo y sus ocho hijos. Todos fueron asesinados por el Ejército".50 

 

     "Lo que pasó en Santiago, yo creo que igual pasó en Quiché, Baja Verapaz, Alta Verapaz y Quetzaltenango, en las comunidades indígenas se dejó un buen tiempo de celebrar la fiesta patronal como se debía.51  ... En las Navidades cortaban la luz, así no celebraban misas los católicos, y yo creo que ellos [el Ejército] fueron tajantes en decir que nosotros no queremos que la gente esté en plena actividad en horas de la noche ... ellos pusieron obstáculo ... incluso llegó una confrontación ... Las cofradías hacían bailes, hacían ceremonias a media noche, pero no podían porque ellos dijeron a la gente: 'No queremos y si no respetan ustedes. no podemos responder ...".52 

493.

El Ejército, cuando no pudo extinguir las creencias y prácticas religiosas, intentó controlarlas, utilizar el servicio de los cofrades para su protección o para legitimar sus acciones ante la población.

 

     "El Ejército ... como que obligaban en cierta medida [a los cofrades] a hacerle favor al jefe del destacamento, al teniente, al sargento, para que le den protección, le den sabiduría"53 

494.

     Durante la militarización, parte de la estrategia militar consistió en infiltrar en las comunidades una perspectiva religiosa intimista y aislada de los asuntos sociales. La Iglesia Católica había venido predicando nociones en defensa de la justicia social que fueron identificadas por el Ejército como ideas comunistas y luego guerrilleras. La presencia de algunas iglesias y sectas evangélicas fundamentalistas que alejaran a la población de todo reclamo social fue compatible con los objetivos militares en el plano psicológico. La proliferación de doctrinas religiosas de esta índole fue protegida por el Ejército y acompañó el proceso de militarización de las comunidades.

 

     "Los gobiernos militares preferían los evangélicos porque ellos dicen que el Reino de Dios no es de este mundo, que todo será compensado en el cielo ... no codicies nada en este mundo. Esto hacía que la gente no reclamara nada, estaban felices. En cambio los católicos, los de Acción Católica reclamaban, lo que hacen por mis hermanos lo hacen por mi".54 

495.

     Mucha gente hubo de que convertirse a la fuerza para salvar la vida o encubrir sus verdaderas prácticas religiosas. Para muchos miembros de Acción Católica el cambio de religión fue interpretado como una forma de proteger sus vidas. Pertenecer ciertas comunidades de base o movimientos católicos que promovían la justicia social se había vuelto sinónimo de ser guerrillero. Ser evangélico era una manera de no ser estereotipado como tal y por lo tanto significaba estar a salvo, no ser perseguido. En algunos lugares los evangélicos empezaron a utilizar el sistema de proveer a las personas de una tarjeta que las acreditaba como miembros de esa Iglesia, asegurándoles que su sola portación les protegería para que no fueran considerados como parte de la guerrilla.

 

Ocupación y destrucción de lugares sagrados

496.

     Otro ataque a los valores profundos de un pueblo es la destrucción de los lugares u objetos que considera sagrados, donde se vincula con la divinidad y se realizan actividades religiosas que cohesionan a la comunidad. La destrucción, ocupación o realización de hechos violentos en estos lugares, tuvo como efecto inmediato que la población ya no concurra ni realice actos colectivos en dichos lugares.

 

     "La relación entre vivos y muertos, entre las generaciones, está muy vinculada a los significados de los lugares sagrados. La vinculación reside en que estos lugares sagrados significan los lugares físicos donde los abuelos y los antepasados practicaban los ritos. Por eso allí mismo están los antepasados, allí está su conocimiento. Son lugares de encuentro espiritual intergeneracional entre los vivos y sus antepasados. Son lugares sagrados como los cementerios, sólo que más. Violentar o quemar estos lugares significa mucho para la gente; es una acción muy fuerte. Son como el soporte físico de la espiritualidad. Son lugares de profundo respeto, que exigen ciertos comportamientos (por ejemplo siempre se lleva puesta la mejor ropa), ciertos ritos que se van enseñando por generaciones. Su destrucción desorienta a la gente porque la deja sin respuesta. ¨Qué se va a enseñar a los niños? ¨Dónde van a enseñar a los niños? Ciertamente representa también una acción para dejar a la gente profundamente humillada. Cuando se para encima del lugar sagrado o se lo destruye, se está desrespetando todas las enseñanzas, violando todo lo que la gente ha cuidado en lo más profundo ... se está comunicando a la gente que eso no vale nada, que lo más propio de ellos no vale nada".55 

497.

     El Ejército realizó diversos tipos de acciones en lugares sagrados, ya fueran templos católicos o lugares ceremoniales mayas, como sitios arqueológicos o colinas. Ocupó o destruyó lugares sagrados para la instalación de cuarteles, destacamentos y aldeas modelo.

 

     "Es cierto que se puede ver que a veces ponían los destacamentos sobre los lugares sagrados en los cerros porque en términos militares eran lugares que permitían un cierto control estratégico. Sin embargo, siempre representa una falta de respeto y una destrucción muy profundas. [una persona de Xecoxol, Tecpán] contaba que cuando llegaban los soldados querían saber dónde estaban los lugares sagrados y los iban a ver".56 

498.

     En enero de 1983 el Ejército instaló un destacamento provisional en una aldea ixil, acampando cerca del cementerio, en el lugar donde los sacerdotes mayas realizaban sus ceremonias rituales. Dicho lugar quedó completamente destruido debido a las trincheras que cavaron los soldados".57  La construcción de algunas aldeas modelo se hizo sobre ruinas mayas, como el caso de Salquil Grande, en Nebaj, destruida para hacer el camino principal.58  Un informante clave recuerda la presencia de destacamentos militares en Tzalbal, en el lugar sagrado llamado Bitzach; en el cerro BiPana, cerca de Tzalbal.59  Fuentes documentales indican que el Ejército bombardeó la montaña de Juil, el lugar más sagrado para los ixiles, con el fin de evitar que la gente se pudiera esconder en sus cuevas.60 

499.

     Los templos religiosos y otros lugares de uso colectivo como las escuelas o los centros comunales, fueron utilizados para efectuar detenciones, torturar y concentrar a la población antes de realizar una masacre, hacer violaciones sexuales masivas y otras violaciones de los derechos humanos. De 1981 a 1984 el destacamento militar ocupó las instalaciones de la Iglesia Católica y el convento de San Andrés61  y se mantuvo en la cabecera municipal hasta los años noventa.

 

 

 

 

 

Uso de los idiomas y trajes mayas

500.

     Con el enfrentamiento armado la secular discriminación por hablar idiomas indígenas o usar vestimenta maya62  se agudizó en la década de los ochenta, hasta convertirse en factor decisivo para la eliminación física de los mayahablantes. En este período los indígenas, al ser asociados con la guerrilla, eran perseguidos por el solo uso de los idiomas mayas. Así, hablar un idioma maya fue estereotipado como una característica del enemigo interno, y por ello fue objeto de la pena capital.

 

     "Algunas veces encontrábamos gente en la montaña pero como no hablaban el castellano y nadie les entendía, ni el traductor jakalteko que llevábamos, el oficial nos daba la orden de matarlos".63 

501.

     Igualmente sucedió en 1983 en La Democracia, Huehuetenango, cuando el Ejército ejecutó a varias personas porque eran monolingües en su idioma maya y no podían hablar el castellano.64 

502.

     Similar situación sucedió con el uso del traje, que es un elemento de auto-identificación propia así como de reconocimiento externo. Dado que los diferentes municipios tienen trajes distintivos, la sola portación de un traje podía dar lugar a la muerte de dichas personas, sin mayor individualización. Esto es testimoniado por muchos declarantes ante la CEH.65 

503.

     En la conformación de las PAC, a veces el traje también fue objeto de sanción: cuando se conformaron las PAC los hombres de la comunidad que todavía usaban su traje típico blanco (camisa blanca, pantalón blanco, faja roja y caites) fueron obligados a dejar de usarlo, con el argumento de que lo blanco era percibido fácilmente por los guerrilleros en la oscuridad. Sin embargo, según señaló uno de los declarantes, la verdad es que utilizaron esa explicación como excusa, porque la verdadera causa era que a los ladinos y a los indígenas asimilados no les gustaba que se continuara utilizando el traje típico.

504.

     Por miedo a la represión muchas mujeres se quitaron el traje y cortaron el cabello para no ser identificadas como indígenas. Estos signos físicos son muy importantes en la identificación propia así como en el reconocimiento de los miembros del grupo. El despojo de dichos signos genera un gran conflicto, dolor, y pérdida de referencias identitarias66 . 505.

     El desplazamiento y el refugio también tuvieron efectos sobre la posibilidad de mantener vigentes los símbolos de la identidad como el traje y el idioma. Los desplazados internos, provenientes de las aldeas arrasadas o lugares donde el conflicto era más agudo, debieron ocultar su identidad y muchas veces cambiar de traje o abandonar completamente su uso para no ser detectados. Los desplazados a la capital, además de encontrarse en un medio extraño, debieron abandonar su traje y su lengua para no ser identificados y perseguidos, o para no ser estigmatizados en la búsqueda de trabajo como indígenas y/o guerrilleros.

506.

     La situación de los refugiados dispersos fue aun más grave por desenvolverse en condiciones de ilegalidad y desprotección. El efecto se extendió a las generaciones siguientes, que fueron perdiendo el idioma y el traje. En todos estos casos el abandono del traje y el idioma fue forzado por las circunstancias. Sin embargo es de resaltar que algunos grupos, cuando han podido reconstituir relaciones colectivas, han luchado por volver a recuperar estos elementos de su identidad. Un ejemplo lo aportó el primer retorno de refugiados amparado por el Acuerdo del 8 de octubre de 1992. El 20 de enero de 1993, cuando cruzaron la frontera de regreso a Guatemala, todas las mujeres y niñas lucían con orgullo el traje de sus lugares de origen.

 

Resistencia y regeneración

507.

     Las comunidades mayas no fueron pasivas ante la militarización y los intentos de romper sus estructuras sociales, religiosas y sus sistemas de autoridad. Según las condiciones preexistentes, los niveles de cohesión comunitaria y el tipo de agresión recibida, en las distintas regiones, las comunidades desarrollaron un amplio espectro de estrategias de supervivencia y de resistencia, que van desde la simulación de sujeción, la alianza efectiva con el agresor, el desplazamiento a regiones donde no pudieran ser alcanzadas, la clandestinización de las prácticas culturales y ocultamiento de los líderes, la utilización de un metalenguaje, hasta la resistencia activa.67 

508.

     La militarización trastocó los mecanismos de autoridad tradicional que establecían el orden de las comunidades. La persecución que sufrieron las autoridades tradicionales o religiosas, cuando no se plegaron al accionar del Ejército, introdujo o extremó conflictos en el interior de las comunidades, muchos de los cuales aún subsisten. Sin embargo, concomitantemente, en algunos casos se generaron formas de resistencia que han permitido reestablecer, incluyendo algunas modificaciones, la integridad comunitaria y los sistemas de valores y la autoridad tradicional.

509.

     La experiencia de algunas de las comunidades t'zutujiles y kaqchikeles del departamento de Sololá plantea acciones de resistencia tanto pasiva como activa, frente a la violencia y la militarización. Los principales de Santiago Atitlán, por ejemplo, lograron mantenerse en sus puestos de responsabilidad a pesar de la persecución:

 

     "Pero los principales en Santiago, son como los cofrades, pero ellos lo llaman como cabecera, eso viene de tiempos atrás, [quiere decir] cabeza de pueblo, el que tiene que dirigir los destinos del pueblo. Afectó mucho en el respeto de las prácticas, de las tradiciones y ceremonias durante el tiempo de la presencia del Ejército allí ... lo importante es que no fueron dispersadas las distintas cofradías, como que lo soportaron, como que resistieron a pesar del hostigamiento, a pesar de la represión que llegaba muy seguido ..." 68 

510.

     En la cabecera departamental de Sololá, uno de los primeros pasos de resistencia activa para enfrentar la militarización fue la recuperación de la alcaldía indígena, a fin de reestablecer la legitimidad de la autoridad y los mecanismos consensuales de toma de decisiones. Cuando en 1988 el Gobierno central anunció un nuevo impuesto, algunos dirigentes locales aprovecharon el descontento que esto generó para impulsar un movimiento encaminado a recuperar la alcaldía indígena.

 

     "Toda la gente decía, no sólo nos están matando, están llevando a nuestros hijos para el cuartel, nos están controlando y tenemos que pagar un nuevo impuesto ... entonces fue así cuando nosotros coincidimos, dijimos ... ahorita vamos a ver si los alcaldes quieren pagar esto, hagamos una asamblea de la comunidad (alcaldía) indígena, entonces organizamos una rebelión ... no con los alcaldes sino con la gente y ahí fue cuando nosotros metimos la primera lucha en la alcaldía indígena, bueno entonces con la gente les preguntamos, qué van hacer ustedes con este problema... están de acuerdo en pagar, toda la gente dijeron no ... Se hizo un memorial y una manifestación. De ahí partió la organización de las comunidades indígenas de Sololá para recuperar la alcaldía indígena y luego se eligió un nuevo comité provisional porque el anterior estaba en manos de una persona vinculada al Ejército".69 

 

 

Recapitulando

511.

Los efectos producidos sobre las comunidades mayas por el enfrentamiento armado interno fueron de diversa envergadura, según las regiones y los distintos momentos del enfrentamiento.

512.

     En las décadas de los sesenta y los setenta prevaleció la agresión en contra de los líderes y las autoridades tradicionales de las comunidades, para reprimir los reclamos de tierras o las demandas referidas a las condiciones laborales en las fincas. A finales de los setenta, con la consolidación de la organización comunitaria en torno a diversas reivindicaciones y el renacer de un fuerte movimiento indígena que explicitaba demandas étnicas, las agresiones se hicieron extensivas a los miembros de estas organizaciones y a los líderes comunitarios. La matriz subyacente de estos ataques fueron conflictos históricos de carácter socioeconómico e interétnico.

513.

     En los años de exacerbación del enfrentamiento y la violencia entre 1979 y 1984, con la ampliación del campo de operaciones de la guerrilla, el Ejército identificó a los indígenas como guerrilleros, sin la individualización pertinente. La consecuencia de ello fue la agresión masiva e indiscriminada contra las comunidades mayas, con independencia de que estuvieran o no colaborando con la guerrilla. Con las masacres, la política de tierra arrasada, el secuestro y la ejecución de autoridades, líderes mayas y guías espirituales, no sólo se buscaba quebrar las bases sociales de la insurgencia, sino también desestructurar los mecanismos de identidad y de cohesión social que facilitaban las acciones colectivas de las comunidades.

514.

     A las estrategias referidas se sumaron la sustitución de autoridades mayas por mandos o delegados militares, la imposición de elementos militarizados como los comisionados militares y los patrulleros civiles, el control, la cooptación y la infiltración de las estructuras de autoridad indígenas. El conjunto de estas medidas tuvo como consecuencia la ruptura de los mecanismos comunitarios de reproducción de la vida social, de la transmisión del conocimiento oral de la propia cultura, así como la vulneración de las estructuras de autoridad, las normas y los valores mayas de respeto y de servicio a la comunidad. En su lugar se introdujeron prácticas de autoritarismo, desprecio por la vida humana y uso arbitrario del poder.

515.

     Con la introducción de las Patrullas de Autodefensa Civil, comisionados militares, confidentes del Ejército y la aculturación violenta de los jóvenes a través de reclutamiento militar forzado, se trastocaron las relaciones sociales, socavando la confianza y los lazos comunitarios de solidaridad. Lo grave del fenómeno radica en que estos mecanismos de violencia y delación tenían lugar en el interior de las comunidades y las familias, por lo cual sus efectos han sido más profundos y duraderas.

516.

     Por el terror y la persecución los pueblos mayas se vieron obligados, en ciertas regiones y durante años, a ocultar su identidad expresada en su idioma y en su traje. Con la militarización se perturbó el ciclo de fiestas y ceremonias, y se afirmó en la clandestinidad el conjunto de las prácticas ceremoniales mayas. La agresión estuvo dirigida a dañar elementos que poseen profundos contenidos simbólicos para la cultura maya, como fue la destrucción del maíz y el asesinato de ancianos. Estos hechos vulneraron elementos de la identidad de los mayas y alteraron la transmisión intergeneracional de la misma.

517.

     Las secuelas han sido muy hondas y se manifiestan en la proliferación de la violencia cotidiana y las pérdidas parciales de valores, normas y autoridades. Sin embargo, las comunidades desarrollaron mecanismos diversos de resistencia cultural y estrategias diferenciales de supervivencia. Es en la fuerza de la identidad y la capacidad histórica de los mayas para recuperarse donde reside una parte esencial de la posibilidad de la regeneración de sus comunidades.

 

 

 

 


1  Las aldeas y cantones son divisiones de los municipios, generalmente se establecen de acuerdo a la densidad de poblaci¢n. Seg£n el actual C¢digo Municipal, los alcaldes auxiliares son designados por los alcaldes municipales. Sin embargo, en la pr ctica aqu‚llos son elegidos dentro de las comunidades (aldeas o cantones), y el alcalde municipal formaliza dicha selecci¢n. Return to Text

2  V‚ase Jorge Luj n M£¤oz, Breve Historia Contempor nea de Guatemala, M‚xico, Fondo de de Cultura Econ¢mica, 1998. pg. 56-57. Return to Text

3  Rodolfo Stavenhagen, Derecho ind¡gena y Derechos Humanos en Am‚rica Latina, M‚xico, El Colegio de M‚xico e Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 1989, pg. 23. Return to Text

4  Testigo CEH. Noviembre de 1995. Ind¡gena kaqchikel. (T.C. 265). Return to Text

5  Testigo CEH. C 16791. Agosto, 1979. Chicam n, Quich‚. Return to Text

6  Testigo CEH. 1964. Ind¡genas q'eqchi'. Panz¢s, alta Verapaz. Este conflicto de tierras de los a¤os sesenta descrito por el testigo no fue resuelto en su momento, sino qued¢ latente para luego culminar en la masacre de campesinos q'eqchi' en Panz¢s (CI 9) en 1978, por parte del destacamento militar instalado en la regi¢n a solicitud de los finqueros. Return to Text

7  V‚ase Cap¡tulo I. Return to Text

8  Testigo (Ind¡genas kaqchikel) CEH. 1980. (T.C. 5). Return to Text

9  Testigo (l¡der maya) CEH. (T.C. 466) Return to Text

10  C 870. Octubre, 1980. Tecp n, C 15339. 1983. San Jos‚ Poaquil. C 547. Marzo, 1981. Comalapa. C253. 1981. Santa Apolonia. C 548. Febrero, 1981. San Mart¡n Jilotepeque. C 693. 1981. Comalapa. C 694. 1982. Chimaltenango. C 869. Abril, 1981. Comalapa. C 906. Marzo, 1981. Tecp n. Return to Text

11  V‚ase CI 9. (Masacre de Panz¢s). Return to Text

12  Especialmente cuestionaban las formas de contrataci¢n, el maltrato, y los medios de transporte en que eran acarreados desde el Altiplano. Return to Text

13  Esta huelga fue dirigida por el CUC y moviliz¢ cerca de 80 mil trabajadores, incluyendo "cuadrilleros" (trabajadores migratorios) y los trabajadores de los ingenios y plantaciones algodoneras. Return to Text

14  CI 60. Abril, 1982. Quich‚. CI 61. 1982. Quich‚. Return to Text

15  Testigo (ind¡genas ixil) CEH. C 3082. Marzo, 1982. Chajul, Quich‚. Return to Text

16 Testigo (ind¡genas k'iche') CEH. C2772. Agosto, 1982. San Miguel Uspant n. Quich‚ Return to Text

17  Testigo (ind¡gena mam) CEH. C 5072. 1983. San Ildefonso Ixtahuac n, Huehuetenango. Return to Text

18  Testigo (sacerdote maya mam) CEH. C 8194. Julio, 1981. San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango. Testigo (gu¡a espiritual ixil) CEH. C 3637. Noviembre de 1988. Chajul,Quich‚. Return to Text

19  Testigo (ind¡gena mam) CEH. C 8276. Huit n, Quetzaltenango. Return to Text

20  C 8194. Julio, 1981. San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango. Return to Text

21  C 3637. Noviembre, 1988. Chajul, Quich‚. Return to Text

22  C12041. Junio de 1980. Ixc n, Quich‚. Return to Text

23  V‚ase punto relativo a Ajusticiamientos, apartado referido a la Guerrilla en el Cap¡tulo II. Son ilustrativos de esta situaci¢n los casos de los alcaldes municipales de San Gabriel, Suchitep‚quez, y de Nueva Concepci¢n, Escuintla, as¡ como del alcalde auxiliar de la Aldea el Semillero. Estos casos fueron reivindicados por la propia guerrilla en "Fuerzas Armadas Rebeldes", comunicado de las FAR, 10 de marzo de 1979 y octubre de 1987. Tuvo mucha notoriedad el ajusticiamiento del "principal de los principales" de los ixiles en Nebaj, Sebasti n Guzm n, quien ostentaba la m xima autoridad ‚tnica local, pero fue denunciado por los propios ixiles como colaborador del Ej‚rcito y explotador, en alianza con la familia Brol, entre otras familias ladinas asentadas en el lugar. V‚ase: "Sebasti n Guzm n, principal de principales". Revista Pol‚mica, No 10 10-11, julio-octubre de 1983, pg. 87-92. Return to Text

24  Este ser¡a el caso de Silvestre Ramos, alcalde auxiliar de Colmenas, quien habr¡a sido amenazado de muerte por la guerrilla por haberse negado a convocar a una asamblea solicitada por la misma. Esta persona apareci¢ muerta junto con su hijo el 25 de diciembre de 1982. Testigo CEH. C1049. 1982. Jocot n, Chiquimula. El otro caso que conoce la CEH es el de un gu¡a espiritual maya del cant¢n de Turbal  que no quer¡a colaborar con la guerrilla y "hablaba mal de ellos". Un d¡a que fueron a su casa a pedirle alimentos, intent¢ atacarlos y fue muerto cuando trataba de huir. Testigo CEH. C 2848. 1982. Zacualpa, Quich‚. Return to Text

25  Testigo (ex alcalde municipal, Nebaj) CEH. Quich‚. (T.C. 254). Return to Text

26  Testigo CEH. San Marcos. (T.C 444). Return to Text

27  Testigo CEH. Solol , Solol . (T.C. 266). Return to Text

28  Testigo CEH. Santiago Atitl n, Solol . (T.C. 763). Return to Text

29  C 11431. Abril, 1983. Ixc n, El Quich‚. Return to Text

30  Testigo CEH. Ixc n, Quich‚. Return to Text

31  Testigo CEH. C 11011. Julio, 1982. Ixc n, Quich‚. Return to Text

32  Se llama "linchamientos" a los procedimientos sumarios y masivos que por regla general acaban en la muerte de un presunto delincuente. Ante la sindicaci¢n de que alguien es delincuente, la gente se re£ne y luego, sin mayor averiguaciones, instigados por algunas personas, queman o matan al presunto delincuente con escarnio p£blico. Los linchamientos se han incrementado a partir de 1995. La Prensa ha reportado muchos casos, estim ndose que desde principios de 1996 ha habido en Guatemala un linchamiento o intento de linchamiento cada semana, El Gr fico, 26 de octubre 1997, Siglo Veintiuno, 12 de febrero de 1988. WOLA identifica como causas principales de los linchamientos "el ambiente general de inseguridad y el allto nivel de violencia que caracteriz¢ al pa¡s durante tantos a¤os de guerra, as¡ como la falta de confianza en los ¢rganos de justicia", V‚ase WOLA, "La Reforma Judicial en Guatemala, 1977-1998: Una gu¡a b sica sobre los problemas, procesos y actores, Guatemala, mayo de 1998. Return to Text

33  Algunos casos de linchamientos verificados por MINUGUA fueron instigados por ex comisionados militares o ex patrulleros que fungen como alcaldes auxiliares en algunas comunidades. (Base de Datos sobre casos de linchamiento de MINUGUA, 1997, informaci¢n no publicada). Por su parte, un estudio reciente sobre el tema, establece una correlaci¢n entre los departamentos m s afectados por la violencia y los departamentos en los que se ha registrado el mayor n£mero de linchamientos. Este estudio encuentra en el discurso fundamentalista de algunas sectas evang‚licas protestantes, sustento para la vindicta que se difunde en los linchamientos. V‚ase Maira Muralles, "Linchamientos en Guatemala", In‚dito, Guatemala. Return to Text

34  Testigo CEH. (T.C. 266). Return to Text

35  Testigo CEH. Santiago Atitl n, Solol . (T.C 794). Return to Text

36  Testigo CEH. C 2596. Junio,1983. San Miguel Uspant n. Quich‚. Return to Text

37  Testigo REMHI. Return to Text

38  Testigo CEH. CI 15. 1982, 1985. Cantabal, Quich‚. V‚ase "Memorias de los a¤os del cupo", El Peri¢dico, 18 de septiembre de 1998, pg. 8-11 Return to Text

39  Testigo (mujer k'iche') CEH. Santa Cruz del Quich‚, Quich‚. (T.C. 1). Return to Text

40  Testigo REMHI. Return to Text

41  Testigo (mujer kaqchikel) CEH. Chimaltenango. (T.C. 792). Return to Text

42  Testigo (victimario) CEH. (T.C. 94). Return to Text

43  Ibid. Return to Text

44  Testigo (mujer k'iche') CEH. Quich‚. (T.C. 1). Return to Text

45  Ibid. Return to Text

46  Testigo (ind¡gena Poqomchi') CEH. San Crist¢bal Verapaz, Alta Verapaz. Return to Text

47  Testigo CEH. C 2199. Mayo, 1983. San Pedro Jocopilas, Quich‚. Return to Text

48  Testigo (ind¡gena Tz'utujil) CEH. 1990. Santiago Atitl n, Solol . (T.C. 794). Return to Text

49  C 5781. Enero, 1982. Nent¢n, Huehuetenango. Return to Text

50  Testigo CEH. C 3040. Abril, 1982. Nebaj, El Quich‚. Return to Text

51  Se redujeron los d¡as de fiesta. Return to Text

52  Testigo (tz'utujil) CEH. Santiago Atitl n, Solol . (T.C. 794). Return to Text

53  Ibid. Return to Text

54  Testigo CEH. C 11147. Mayo, 1982. Ixc n, Quich‚. Return to Text

55  Testigo (mujer kaqchikel) CEH. Chimaltenango. (T.C. 792). Return to Text

56  Testigo (mujer kaqchikel) CEH. Chimaltenango. (T.C. 792). Return to Text

57  Testigo CEH. C 3316. Enero, 1983. Nebaj, Quich‚. Return to Text

58  V‚ase el apartado Genocidio, en el Cap¡tulo II, que lista casos de destrucci¢n de lugares sagrados. Return to Text

59  Testigo CEH. Nebaj, Quich‚. (T.C. 9). Return to Text

60  CEIDEC, Guatemala: Polos de Desarrollo, M‚xico, 1990, pg. 81. Return to Text

61  CI 37. 1981, 1983. Sajcabaj , Quich‚. Return to Text

62  En los a¤os setenta, seg£n declarantes de Cun‚n, Quich‚, la marginaci¢n y discriminaci¢n del ladino hacia el ind¡gena continuaba como siempre: en la escuela se daba preferencia a los ladinos; en las escuelas se prohib¡a hablar la lengua ind¡gena y a las fiestas s¢lo se dejaba entrar a los ladinos, no obstante que el ind¡gena era el que preparaba el local y el ambiente. Return to Text

63  Testigo REMHI. Victimario. (T.C. 94). Return to Text

64  Testigo CEH. C 15490. 1983. La Democracia, Huehuetenango. Return to Text

65  V‚ase casos del apartado Genocidio del Cap¡tulo II, y C 210. Ixil. 1987. Suchitep‚quez, C 4613. Ixil. Nebaj, Quich‚, C 3064. Ixil, 1992. Chajul, Quich‚. Return to Text

66  Esta situaci¢n ha sido ilustrada tambi‚n en los casos presentados por Norma Soltz Chinchilla, Nuestras Utop¡as. Mujeres Guatemaltecas del S. XX, Magna Terra Editores, Guatemala, 1997. El testimonio de Cristina Calel, dirigente k'iche' del CUC lo refleja claramente: "Fui la primer mujer del CUC que se quit¢ el traje a causa de la represi¢n que sufr¡amos... Primero me cort‚ el pelo y al verme en el espejo me puse a llorar... Cuando ya no us bamos el traje ind¡gena, encontr bamos conocidos del Quich‚. Ellos se re¡an de nosotras. Escond¡a la cara de vergenza." pg. 322-323. Return to Text

67  V‚ase apartado sobre mecanismos de sobrevivencia en este Cap¡tulo. Return to Text

68  Testigo (ind¡gena tz'utujil) CEH. Santiago Atitl n, Solol . (T.C. 794). Return to Text

69  Testigo (lider kaqchikel) CEH. Solol . (T.C. 266). 1 158

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