COMUNIDADES DEL PUEBLO MAYA
429.
Uno de los
efectos más extendidos y profundos del enfrentamiento
armado es la vulneración, en diversos grados y modalidades,
de las estructuras comunitarias mayas y sus mecanismos de
reproducción material y cultural. La violencia afectó
sus sistemas de autoridad, normas de convivencia social y
elementos de identidad cultural. La larga historia de agresiones
sufridas por el pueblo maya adquirió formas específicas
durante este período; pero igualmente se produjeron
respuestas y se activaron mecanismos de resistencia.
430.
Hacia finales
de los años setenta, el Ejército y los sectores
dominantes del país crearon la identidad "indígena-guerrillero"
insertándola dentro del concepto del enemigo interno.
Tal definición sirvió para reprimir reclamos
por reivindicaciones socioeconómicas, políticas
y étnicoculturales que venían madurando en las
últimas décadas. Las agresiones a las estructuras
comunitarias buscaban afectar la capacidad de organización
y respuesta frente a la violencia represiva. La matriz subyacente
de estas acciones se dio en el marco de conflictos interétnicos
y socioeconómicos de vieja data.
431.
En el capítulo
I han sido tratados los aspectos de la organización
de los pueblos mayas y su paulatina desestructuración.
El análisis de las violaciones sus derechos durante
el período 1960-1996 ya fue presentado en el Capítulo
II. En este apartado se presentarán los efectos que
tales violaciones produjeron en las estructuras comunitarias,
y en los elementos de la cohesión social vinculados
al sistema de autoridades y normas, así como a la identidad
cultural.
El pueblo maya y sus formas de vida comunitaria
432.
La mayor parte
de la población indígena maya, de forma muy
marcada en las zonas rurales, vive en comunidades; éstas
son la mínima unidad de organización social
con un sistema de autoridades propio. Las comunidades son
espacios territoriales, por lo general aldeas o cantones,
que cuentan con una estructura jurídico-política
afirmada en torno a una alcaldía auxiliar.1
Constituyen un entramado de relaciones sociales, económicas,
culturales y religiosas.
433.
La conquista
produjo la pulverización de los pueblos precolombinos
en unidades pequeñas, por la destrucción de
sus estructuras superiores. Sin embargo, estos espacios comunitarios
han permitido también a lo largo de la historia, la
permanencia, adaptación y recreación constante
de la cultura maya, en una interacción dinámica
y compleja con el resto de la sociedad nacional. 2
434.
En algunos
lugares, en particular donde el municipio tiene alta concentración
indígena, existe un sistema de cargos legítimos
y representativos que atiende a esta población, que
discurre en paralelo al sistema municipal oficial. Donde existen
alcaldías indígenas o sus equivalentes funcionales,
como en Sololá, Totonicapán y otros lugares,
sus alcaldes son designados por un mecanismo propio y articulan
espacios de población en un plano superior al de una
aldea o cantón.
435.
La vida social
de las comunidades mayas se reproduce en la tensión
dinámica de fuerzas cohesionantes y elementos culturales
comunes, junto a otros factores de disgregación social.
Por la historia de la opresión económica y la
marginación las comunidades mayas han sido obligadas
a vivir mayoritariamente en condiciones de pobreza y en contextos
rurales, con base en una economía de subsistencia.
Esta situación genera muchas tensiones. Los conflictos
externos son de carácter étnico y también
socio-económico, y se dan con finqueros, comerciantes
y otros sectores, fundamentalmente ladinos, por intereses
contrapuestos en materia de tierra, relaciones laborales e
intercambios mercantiles. A esto se añade la presencia
institucional del Estado, dentro de un modelo de exclusión,
que ha reforzado la marginación de las comunidades
indígenas rurales frente a los servicios públicos
y la participación política. Los aparatos del
Estado han sido subordinados históricamente al servicio
de los intereses de los sectores económicos dominantes,
y el Ejército, en la lucha para frenar las de protestas
sociales.
436.
Entre los elementos
que durante los últimos años han provocado tensión
y disgregación dentro de las comunidades, figuran:
la escasez de recursos y los problemas de tierras, la diferenciación
socioeconómica interna, la alta migración temporal
y los problemas familiares consecuentes. Asimismo, la distancia
generacional, los cambios ideológicos y de costumbres,
la presencia de sectas evangélicas y el conflicto religioso;
el reclutamiento forzoso, el involucramiento con los grupos
guerrilleros y la militarización generalizada (presencia
de las PAC y de los comisionados militares).
437.
En el plano
municipal las tensiones étnicas y de clase se entremezclan
en la dinámica cotidiana y se agudizan en períodos
conflictivos. La estratificación social y la polaridad
cabecera-aldeas se encuentra teñida de un fuerte componente
étnico. En las cabeceras municipales y centros urbanos
de las regiones de mayoría maya suele concentrarse
la población ladina, con el objeto de acumular poder
económico y político en menoscabo de la población
indígena.
438.
El enfrentamiento
armado acrecentó las tensiones internas y externas
que viven históricamente las comunidades mayas, incrementando
y creando nuevos elementos de disgregación social.
Igualmente, intensificó los conflictos interétnicos
dentro de los municipios. Agravó y dio formas específicas
a su tradicional combinación de marginación
rural, opresión económica y discriminación.
La dinámica comunitaria y su sistema
de normas y autoridades
439.
La civilización
maya se desarrolló en torno a la 'cultura del maíz'.
Hay una vinculación histórica de la cultura
con la tierra, por lo que el despojo de terrenos y el desarraigo
tienen efectos desestructurantes de la cultura muy fuertes,
y son fuente de tensiones y conflictividad permanente. Durante
la Colonia se respetó la inalienabilidad de las tierras
de los Pueblos de Indios. Durante la Independencia se abolió
este derecho, posibilitando la expansión de las fincas
y el despojo de tierras a los indígenas.3
Con la Constitución de 1945 volvió a restituirse
el derecho a la inalienabilidad e imprescriptibilidad de las
tierras comunales. Pero después de la derogatoria de
dicha Constitución, con el golpe de Estado de 1954,
ninguna Constitución posterior lo ha vuelto a restituir.
Las Constituciones republicanas tampoco han otorgado personalidad
jurídica a las comunidades indígenas, por lo
cual ellas no han podido protegerse de los despojos sufridos.
440.
Si bien se rompieron históricamente
las estructuras de autoridad en el orden superior, en las
comunidades mayas han sobrevivido normas, autoridades y procedimientos
para la regulación social y la resolución de
conflictos que se recrean en el marco de su propia cultura,
dentro de un complejo proceso de adaptación frente
al sistema dominante.
441.
El concepto
de autoridad en las comunidades mayas está vinculado
a las nociones de servicio, sabiduría y consulta. Las
autoridades son las personas con experiencia de servicio a
la comunidad. Son las que generan consensos, consultan, orientan,
buscan arreglos que satisfagan a las partes, recuperan a los
infractores y devuelvan la armonía a la comunidad:
"[el alcalde es] el azadón del pueblo, el instrumento
para llevar adelante las propuestas de las comunidades."4
442.
El cuadro
que sigue sintetiza las diferentes formas de autoridad presentes
en las comunidades mayas, de acuerdo con el origen histórico
de las mismas.
| AUTORIDADES SEGUN SU ORIGEN
|
TIPOS DE AUTORIDADES
|
FUNCIONES |
| AUTORIDADES DE RAIZ MAYA
|
Chuch Qajaw: "señora,
señor ." Autoridad máxima. Es ajq'ij,
anciano/a, principal. |
Este cargo es ocupado por quien
ha nacido en un día especial y ha servido todos
los cargos. Es quien orienta y guía. Pueden ser
mujeres u hombres. |
| |
K'amal b'e: "guía."
Término genérico para las autoridades
mayas, ancianos/as o "principales", personas con experiencia.
|
Los k'amal b'e son los que orientan,
abren o señalan el camino. Por lo general han
"servido a la comunidad" y por ello tienen experiencia
y prestigio. Por eso pueden aconsejar, resolver problemas
difíciles y guiar a la comunidad. |
| Ajq'ij: "contador de los
días", el/la que conoce el calendario maya, por
haber nacido un día especial. También
se les llama "guías espirituales" o "sacerdotes/tizas
mayas". |
Los/las ajq'ijab han recibido
la "vara", el poder. Conocen los secretos de la cultura,
la historia y el calendario maya y celebran ceremonias,
matrimonios, etc. Orientan en lo personal y lo político
a los individuos, a las familias y a la comunidad en
su conjunto. Buscan recuperar la armonía. |
| Iyom: Comadrona. Mujer
que ha nacido con el don de servir a la comunidad como
partera. |
También suelen ser ajq'ij.
Orientan a la familia durante el embarazo y la crianza.
Intervienen en conflictos familiares y orientan el comportamiento
de los padres. |
| AUTORIDADES DE ORIGEN COLONIAL
|
Alcaldes. Municipales y auxiliares
(aldeas). Otros cargos. Gobierno local. |
Organizan la vida comunitaria,
velan por el desarrollo local, atienden problemas, resuelven
conflictos, son interlocutores con otras autoridades.
|
| Cofradías. Grupos
de la Iglesia Católica organizados en torno a
un santo. |
Los cofrades organizan las fiestas
patronales. Estos cargos se intercalan con los del municipio
hasta ser un "principal" o anciano. |
| AUTORIDADES Y LIDERAZGOS "NUEVOS"
|
Comités Pro mejoramiento,
promotores sociales, cate-quistas, dirigentes gremiales,
de cooperativas y organizaciones. |
Organizan tareas de desarrollo
comunal, lideran actividades en beneficio del pueblo.
En algunos casos contribuyen a resolver conflictos.
Los catequistas promueven la conciencia social. |
La desestructuración de los sistemas
de autoridad y organización comunitarias
443.
Durante el
período del enfrentamiento armado se produjeron diversos
fenómenos que afectaron las estructuras de autoridad
y liderazgo indígena. La muerte, la persecución
o la sustitución de las autoridades indígenas,
y la desestructuración de las organizaciones comunitarias
debilitaron a la comunidad en su conjunto, como colectivo,
como pueblo.
La década
de los setenta y los conflictos socioeconómicos.
444.
A partir de los años sesenta se formó
una capa dirigente en las comunidades dotadas de una gran
conciencia social a raíz fundamentalmente de las tareas
de sensibilización realizadas por múltiples
agentes, que incluían la Acción Católica,
el Partido Guatemalteco del Trabajo, la Democracia Cristiana,
ligas campesinas y cooperativas, entre otros.
445.
Como resultado
de la influencia de la Iglesia Católica, adquirió
mucha importancia la actividad de los catequistas, laicos
que desempeñaban una labor evangelizadora de amplio
alcance en las distintas comunidades del municipio e incluyendo
la cabecera municipal. Los catequistas comenzaron a ser agentes
de desarrollo comunitario, de organización social y
de consolidación de la feligresía, con gran
aceptación de las comunidades.
446.
Particularmente
en el Altiplano y las Verapaces, en esta época no hubo
presencia guerrillera. Las acciones insurgentes estaban más
focalizadas en la región oriental, donde hay poca población
indígena, salvo la chortí, que sufrió
masacres por parte del Ejército a lo largo la lucha
antiguerrillera. La situación social más compleja
estaba marcada por conflictos de tierras y por las condiciones
del trabajo en las fincas. Muchos líderes indígenas
condujeron procesos de reclamo comunitario por tierras y promovieron
formas de organización para el desarrollo local.
447.
En algunos
casos los finqueros manipularon las instituciones del Estado,
como el Instituto Nacional de Transformación Agraria
(INTA), para neutralizar los reclamos por tierras. El Ejército
apoyó a los finqueros para contener estas demandas,
bajo la acusación de que los indígenas-campesinos
eran "comunistas". Esto ocurrió, por ejemplo, en Chimel,
en San Miguel Uspantán, Quiché, en 1963, y en
Panzós, Alta Verapaz, en 1964.
"En 1963
llegaron judiciales por parte de la gobernación departamental
y nos sacaron de las casas ... a toda la población
... lo llevaron todo, el maíz, las herramientas, dejaron
las puertas con clavos. Vicente Menchú decía
a la gente: 'Nosotros sabemos que el terreno es nacional,
no vamos a salir (de la comunidad), si nos salimos de aquí,
nos salimos muertos... nosotros no somos finqueros, somos
campesinos y esta es nuestra tierra... y la gente estuvo de
acuerdo' ... A partir de ese hecho los finqueros comenzaron
a amenazar de muerte a Vicente Menchú".5
448.
En Panzós
los testimonios recibidos por la CEH indican que los finqueros,
junto con un alcalde ladino, utilizaron la alcaldía
municipal y al INTA para usurpar tierras de las comunidades
del Valle del Polochic, poniéndolas a su nombre. Igualmente
hacían uso del poder de la Municipalidad para obligar
a los indígenas q'eqchi' para trabajar a su servicio
personal. La respuesta a la protesta por las tierras fue la
represión.
"Pancho
Choc volvió a decir al INTA que esta tierra era de
nosotros y no de la hacienda. Nos dijeron que si la queríamos
la teníamos que pagar. Como nosotros pedimos [insistimos]
el alcalde llamó a los soldados. [Además] ...
nos juntaba a todos nosotros y nos llevaba a tapiscar [cosechar
el maíz en su hacienda] ... si nosotros no íbamos,
teníamos cinco días de arresto. No nos pagaba."
6
La década de los setenta y el ascenso
de nuevos liderazgos indígenas
449.
Durante la
década de los setenta las formas de liderazgo indígena
surgidas en las décadas anteriores maduraron y se multiplicaron.
Se formaron movimientos de profesionales indígenas
así como líderes comunitarios y organizaciones
de base. Muchos líderes del movimiento social emergente
estuvieron vinculados a Acción Católica. Igualmente
se expandieron las ligas agrarias y muchas organizaciones
de base. Nació el Comité de Unidad Campesina
(CUC), transformándose en poco tiempo en la organización
campesina más representativa de la historia guatemalteca,
con una composición fundamentalmente indígena.
Fue también durante esta década que las diferentes
expresiones del movimiento insurgente se afianzaron.7
450.
La ascensión
social de un sector de mayas profesionales, comerciantes o
líderes políticos locales, el surgimiento de
grupos culturales y de organizaciones de base generó
la animadversión de sectores ladinos que detentaban
el poder local. Los grupos indígenas emergentes confluyeron
en los seminarios indígenas organizados en torno a
reivindicaciones étnicoculturales, educativas y políticas.
Cuestionaban la exclusión a la que estaban siendo sometidos
como mayas. La represión del Estado contra estos líderes
y sus organizaciones, utilizando el pretexto de la guerrilla,
fue fomentada por algunos sectores ladinos, que consideraban
amenazada su posición sociopolítica, o por criterios
racistas.
451.
La CEH ha recibido
casos que ilustran esta situación. En Tecpán,
a principios de los años setenta, surgieron dos organizaciones
indígenas importantes: la Asociación Indígena
Tecpán (que reunía abogados, bachilleres, ingenieros)
y el Círculo Cultural Ixmucané compuesto por
jóvenes. Ambas organizaciones desarrollaban actividades
culturales (teatro, música, arte, elección de
la reina indígena). Promovían la reivindicación
del uso de los idiomas y trajes indígenas, a la vez
que luchaban contra la discriminación. A raíz
de esta contienda cultural, cuando el enfrentamiento cobró
más fuerza a fines de los setenta y principios de los
ochenta, los líderes indígenas fueron denunciados
por profesores ladinos ante los militares, y varios fueron
secuestrados.
"Algunos
de estos profesores fueron los que contribuyeron a hacer un
listado de la gente que tenía que desaparecer de Tecpán
... porque decían que eran los que estaban causando
problemas ... y los problemas realmente que se estaban causando
era que ellos [los ladinos] eran los que [antes] controlaban,
y nosotros de una forma cultural, empezamos a controlar algunas
cosas, como por ejemplo la celebración de la fiesta
titular, el nombramiento de las reinas indígenas ....".8
452.
En el caso de Zacualpa, Quiché, también
se produjo la represión de estos dirigentes:
"Antes del
79 empezó la represión contra varios dirigentes
indígenas que no fueron parte de la guerrilla, sino
fueron parte de una generación indígena que
empezó a sobresalir y empezó a protagonizar
en la vida política ... sobre todo de una promoción
de promotores bilingües ... ellos fueron los primeros
descabezados y los dirigentes de la Acción Católica
también, entonces ahí miro que hay intencionalidad,
no es contra la guerrilla, entonces yo digo es una mentira,
es para detener el crecimiento de la raza indígena,
ahí está la clave". 9
453.
La CEH documentó
la ejecución o desaparición de alcaldes en varias
regiones del país. Sólo en el departamento de
Chimaltenango fueron ejecutados o desaparecidos forzadamente
los alcaldes en 9 de los 16 municipios, a comienzos de los
ochenta. Pertenecían a distintos partidos políticos,
organizaciones y movimientos, y habían alcanzado un
liderazgo político importante.10
454.
En 1978 la
masacre de Panzós contra campesinos q'eqchi' por parte
del Ejército, puso en evidencia los límites
de las luchas reivindicativas. Se trató de una respuesta
militar a demandas económico-políticas. La justificación
de la misma fue la identificación de estos líderes
campesinos indígenas como "comunistas-subversivos".11
La década de los ochentas y la
militarización generalizada en las comunidades mayas.
455.
Al final de
los setenta y principios de los ochenta, el grado de organización
indígena en torno a reivindicaciones socioeconómicas,
políticas y étnicas era muy elevado. Los nuevos
liderazgos se entremezclaron con los tradicionales. Las reivindicaciones
históricas por la tierra, los derechos laborales, como
el salario y mejores condiciones de trabajo en las fincas
de la Costa Sur12 ,
fueron respaldadas con una gran coordinación social
y política, y la toma de medidas de fuerza, como la
huelga cañera de febrero de 1980.13
456.
A la vez, la
presencia guerrillera se había extendido, logrando
una amplia inserción social en muchas comunidades.
En este contexto el Ejército y los sectores dominantes
generaron la identidad indígena-subversivo-guerrillero,
a raíz de lo cual justificaron el ataque masivo e indiscriminado
en contra de las comunidades mayas, a las que consideraban,
en su conjunto, la base social de la guerrilla. El conflicto
social implícito y la represión consiguiente
conservaron una matriz interétnica y socioeconómica.
457.
En algunos
casos los finqueros y otros sectores ladinos colaboraron con
el Ejército para llevar adelante la represión
contra las comunidades. El racismo es un elemento fundamental,
que ayuda a explicar el ensañamiento y la crueldad
con que se llevaron a cabo las acciones militares contra las
comunidades. La presencia de destacamentos militares en las
fincas, desde donde se produjeron ataques en contra de las
comunidades mayas, da cuenta de una suerte de alianza entre
los finqueros y el Ejército. Este es el caso de la
Finca La Perla, en Quiché.14
"El 23 de
marzo de 1982 soldados del destacamento ubicado en la finca
La Perla entraron en la comunidad a las cinco de la mañana,
juntando a la gente para una reunión. Los hombres fueron
reunidos dentro de la iglesia católica, mientras que
las mujeres dentro de una casa cercana a la iglesia. Los hombres
fueron interrogados sobre su apoyo a la guerrilla y acusados
de ser miembros de la misma. Todos los hombres de la comunidad
fueron asesinados por los soldados".15
458.
En algunos lugares las acciones de la guerrilla
contra finqueros locales que tenían un largo historial
de abusos contra las comunidades, fueron respondidas con acciones
represivas contra dirigentes y comunidades indígenas.
"La intención
de la familia [familia ladina de Chipaj, Uspantán]
era acabar con todos nosotros [los indígenas] según
su capricho. Trabajábamos sus tierras, escogían
para su comida nuestros mejores animales, iban con las mujeres
que querían [las violaban] hacían a los catequistas
acarrear piedras en día domingo para arreglar un patio
de su casa que tiene mucho lodo, tenía a los patrulleros
de más confianza de guardaespaldas ..., además
son asesinos ... querían venganza y el Ejército
estaba con ellos. El 31 de agosto de 1982, debido a la muerte
de un familiar a manos de la guerrilla, los Arones torturaron
y quemaron vivos a 3 vecinos de Chipaj en presencia de toda
la comunidad y con el apoyo del Ejército".16
459.
Entre 1980
y 1983 la estrategia militar tuvo como efecto la desestructuración
de las comunidades mayas como colectivos sociales. Orientó
sus acciones hacia la destrucción del orden fundamentado
en la autoridad y la organización y la abolición
de los símbolos de la identidad cultural. En su forma
extrema el Ejército desarrolló acciones de eliminación
total de comunidades como las operaciones de tierra arrasada
masacres, ejecuciones, tortura y violaciones sexuales masivas.
Persecución y muerte de autoridades
indígenas
460.
Entre 1980
y 1983 fueron asesinados ancianos, principales, k'amal b'e,
alcaldes municipales y auxiliares o autoridades de las municipalidades,17
guías espirituales indígenas o ajq'ijab',18
dirigentes de comités,19
cofrades, líderes. La persecución, muerte, tortura
o desaparición de estos líderes, dejó
sin "guías" a las comunidades, con el propósito
de atemorizarlas, dispersarlas o reducir su capacidad de resistencia,
o como fase previa a una masacre o acción masiva.
461.
En San Juan
Ostuncalco, Quetzaltenango, por ejemplo, el 15 de julio de
1981, el sacerdote maya Pablo García realizaba una
ceremonia maya en Cruz de Canac, cuando llegaron unos 60 soldados
y se lo llevaron a él y a otro hombre. La familia del
primero trató de seguirlos, pero los soldados la amenazaron
y llevaron a las víctimas a la Finca La Cerita, San
Juan Ostuncalco, donde los golpearon, mientras acusaban a
Pablo García de apoyar a la guerrilla oficiando sus
ceremonias mayas. Después de retenerlos tres días
en la finca, durante los cuales no fueron alimentados, Pablo
García fue asesinado y la otra persona liberada.20
462.
En otro caso,
Vicente Raymundo, quien vivía temporalmente como miembro
de la CPR en Cabá y era guía espiritual indígena,
se dirigió a curar a algunas personas, cuando el Ejército
llegó a la casa de uno de los enfermos, y sin mediar
palabra los mató a ambos con arma de fuego.21
463.
Para desacreditar
a las autoridades comunitarias el Ejército las maltrataba
delante de la población. Este, por ejemplo, fue el
caso del "mayor" de San Antonio que salió a defender
al presidente de una cooperativa de la comunidad que era objeto
de la acción abusiva de los soldados; pero éstos
reaccionaron con más furia maltratándolo públicamente
en medio de una celebración. Con esta acción
los soldados demostraron "quién mandaba".
464.
La noche del
12 de junio de 1980 los comunitarios hacían "vela"
en la capilla católica de la localidad, pues era la
víspera de la fiesta de San Antonio, patrón
de la aldea; se había destazado una res, las mujeres
cocinaban las viandas, los hombres limpiaban y adornaban la
capilla y los niños jugaban. Ahí se presentó
un batallón del Ejército, revisaron documentos
y pidieron datos. De pronto un soldado gritó: "Cayó
pájaro volador". El jefe militar corrió y cotejó
la cédula del presidente de la cooperativa y gritó:
"Este es muchá, saquen a este hijo de puta". Julio
Gamarro, el presidente de la cooperativa, fue sacado con violencia
y en el atrio de la capilla fue golpeado con las culatas de
fusil e interrogado. Avisado el mayor de lo que ocurría,
llegó ante el jefe militar y, tras identificarse, pidió
que cesara el castigo a Gamarro, al tiempo que exigía
una explicación por la conducta militar en un lugar
sagrado y en plena fiesta del patrón del lugar. "Montando
en cólera por la osadía del indio, el jefe ordenó
'camorrear' al abusivo. El mayor fue vapuleado por la tropa
hasta perder el conocimiento". Julio Gamarro, presidente de
la cooperativa pro tierra fue llevado al destacamento y nunca
regresó. Los soldados se comieron las viandas y robaron
la carne de res. Destruyeron el adorno de la capilla. Ya no
hubo fiesta sino llanto y temor.22
465.
La CEH también
ha registrado casos de ajusticiamiento de alcaldes auxiliares
y municipales y autoridades comunales tradicionales por parte
de la guerrilla. De los testimonios recogidos la mayoría
de estos ajusticiamientos se dieron en el marco de una situación
compleja en la que tales autoridades, ya sea por estrategia
de sobrevivencia o por complicidad, habrían actuado
como informantes o colaboradores del Ejército, como
jefes de Patrullas de Autodefensa Civil o como comisionados
militares, lo que habría dado lugar a acciones represivas
en contra de su comunidad. Esto habría provocado el
repudio de sus propias comunidades y posteriormente su ajusticiamiento
a manos de la guerrilla.23
La CEH tiene igualmente algunos testimonios donde la guerrilla
realizó ajusticiamientos de autoridades indígenas
que se habían opuesto a colaborar con la misma24
Sustitución de autoridades mayas
y sus funciones por autoridades militares
466.
Durante el
enfrentamiento armado, aparte de la muerte de autoridades
comunitarias, tuvo lugar el fenómeno de la sustitución
de dichas autoridades y sus funciones. Esto ocurrió
con la actividad de la guerrilla, especialmente entre 1979
y 1982, y de modo más generalizado, profundo y prolongado,
por la militarización de las comunidades asegurada
con la permanente presencia del Ejército y la instalación
de las PAC, de 1982 en adelante.
467.
La presencia
guerrillera, especialmente por la instauración de sus
estructuras en algunas comunidades, como las celulas de las
FIL o los CCL, y la creación de nuevos liderazgos,
tendió a desplazar a las autoridades tradicionales
y a restarles poder. Un testimonio recogido por la CEH en
Nebaj da cuenta de este fenómeno, que simbólicamente
se expresó en la recogida y quema o entierro de varas
de mando de los principales.25
Incidió además en el sistema de designación
de cargos y la toma de decisiones.
468.
Durante la
etapa de mayor presencia del Ejército y las PAC, a
las comunidades se les impidió elegir a sus autoridades
de acuerdo con sus procedimientos legítimos. El criterio
para designar a la máxima autoridad comunal ya no fue
el tener más experiencia en el servicio a la comunidad,
sino el estar vinculado a las estructuras militares. Las autoridades
comunitarias pasaron a cumplir un papel subordinado respeto
a las militares. El nombramiento de autoridades, la toma de
decisiones comunitarias para el desarrollo local y la realización
de actividades culturales y religiosas, fueron controladas
por militares o patrulleros. Como contó un testigo:
"De acuerdo
a la idea del Ejército en ese entonces el comisionado
militar era el comandante general de la comunidad, por lo
tanto el alcalde auxiliar era como el segundo comandante".26
469.
Los jefes de
patrulla obligaban a la población a consultarles sobre
sus actividades culturales, religiosas y de mejoramiento comunitario.
Además de imponer en los comités de desarrollo
comunitario a los presidentes o muchas veces autonombrarse
en el cargo. Se encargaban asimismo de evaluar el trabajo
de los funcionarios de las ONG y otras instituciones para
decidir si convenía o no a la comunidad. La presencia
generalizada de comisionados militares y de las PAC debilitó
el poder local y el sistema tradicional de autoridades mayas.
La gente fue obligada a dejar sus propias autoridades y dirigirse
a los mandos militares durante este período.
"Por ejemplo
aquí en la región indígena muchos alcaldes
auxiliares fueron asesinados, porque el alcalde indígena
y el alcalde auxiliar llevaban mensajes en la comunidad pero
el Ejército implementó los comisionados militares,
entonces el Ejército dijo: aquí la única
autoridad y el único que es respetado es el comisionado
militar, primero está el comisionado militar y después
está el alcalde auxiliar, lo que tiene que hacer el
alcalde es consultar con el comisionado militar ... entonces
por eso es que la gente se quitó ese hábito
de que cualquier problema de pleito y situación, la
gente ya no iban con su alcalde auxiliar sino que iban con
el comisionado, entonces debilitó el poder local, porque
el alcalde ya no es respetado en las comunidades sino que
es el comisionado militar, él es el único autoridad,
nuestros ancianos también se quedaron bajo su jefe
que es el comisionado militar, entonces la comunidad indígena,
la alcaldía indígena también ya cerró
sus puertas". 27
470.
La vida cotidiana
fue sometida al control militar. La regulación de la
vida social, como los matrimonios, los actos religiosos o
civiles, y la resolución de conflictos entre vecinos,
familias, por tierras, etc., que eran parte de las atribuciones
de las personas con experiencia en la comunidad, pasaron a
estar a cargo de comisionados militares o patrulleros.
"Desde aquel
momento los militares dejaron claro que para cualquier asunto
acudiesen a los señores militares, quienes resolverían
lo concerniente apoyando a las autoridades municipales. A
partir de junio de 1980 el Ejército ejerció
el control directo sobre Santiago Atitlán. Sobre la
población vigilando calles, penetrando en los hogares,
haciéndose presentes en actos públicos y privados,
exigiendo documentación y controlando la entrada y
salida al poblado, controlando los alimentos, hasta contando
las tortillas, racionando la cantidad de agua que los trabajadores
llevaban al campo, dirimiendo litigios de tierra, desavenencias
matrimoniales o vecinales, o solventando actos religiosos
o civiles matrimonios, procesiones, etc. ... Estos señores
cobraron sus favores con dinero y en especie, y hasta con
mujeres. El poder local pues, fue transferido de la voluntad
popular depositada en la Corporación Municipal a la
voluntad militar impuesta y representada allí por los
comisionados militares".28
471.
Los procedimientos
mayas para resolver conflictos, centrados en la consulta a
las partes, la investigación de los hechos y los motivos
de los actores, la búsqueda de la reparación
de daños, la recuperación del infractor y la
armonía social, fueron reemplazados por prácticas
sumarias violatorias del debido proceso, ante militares o
sus agentes, con sanciones irreparables, vulneradoras de la
vida o la integridad física, como torturas o muerte.
En algunos casos los conflictos interpersonales o por tierras
acabaron en la denuncia ante los comisionados militares o
jefes de las PAC de que el contrario era "guerrillero". Éstos,
sin mayor investigación, detenían a las personas,
las llevaban a los cuarteles, donde les hacían un proceso
sumario. Luego se las encontraba muertas o no aparecían
jamás.
472.
Según palabras de un ex soldado:
"Bastaba
una denuncia en el destacamento para que a los pocos días
el Ejército llegara y secuestrara o matara al denunciado
sin mayores investigaciones ... En esa época, por ausencia
total de autoridades civiles, ante cualquier problema se acudía
al destacamento y mucha gente fue por pleitos de vacas, coches
...".29
"El comandante
del destacamento decía que si tienen problemas vengan
aquí, nosotros lo solucionamos y muchas veces a los
que habían cometido una falta les daban una buena golpiza".30
473.
En este sentido
la militarización de la vida social trajo como consecuencia
un uso exacerbado de la violencia para dirimir conflictos
de todo tipo entre los vecinos. Los famosos listados de colaboradores
de la guerrilla acabaron siendo utilizados para resolver conflictos
privados y envidias, deseo de apropiarse de terrenos, conflictos
amorosos, venganzas personales. En Cantabal un declarante
señaló que la última persona que sufrió
torturas por parte del Ejército, antes de morir, dijo
públicamente ante su aldea:
"La guerra
ha terminado. La gente aquí no son guerrilleros pero
murió gente por chismes y pleitos personales".31
474.
Los procedimientos
que distinguen hoy en los linchamientos32
responden grosso modo a este modelo instaurado durante
la militarización de la vida comunal. Hay un rumor
de que alguien es sospechoso o delincuente. No se averigua,
no se pregunta a las partes, no se busca la reparación
del supuesto daño ni la recuperación del infractor.
Se actúa de modo sumario y drástico. Al final,
sólo queda el cadáver del supuesto infractor.33
Control, cooptación e infiltración
de las estructuras de autoridad indígenas
475.
Durante el
período más álgido de la militarización
las estructuras comunitarias fueron controladas y cooptadas
por el Ejército. Las alcaldías indígenas
fueron militarizadas y utilizadas para legitimar la presencia
militar ante la población. Se mantuvo la estructura
de la alcaldía indígena, pero no todos sus miembros
eran elegidos por la comunidad, ya que el Ejército
introdujo a personas dentro de la misma para que controlaran
a los alcaldes y las decisiones que tomaba la comunidad. El
control militar impedía el ejercicio de los mecanismos
de consulta y generación de consenso tradicionales.
Esto ocurrió, por ejemplo, en Sololá.
"Fue militarizada
[la alcaldía indígena( a partir del 80, en el
82 pongamos hasta el 88, porque el Ejército metió
gente ahí para controlar a los alcaldes, nosotros no
teníamos acceso hasta ahí, no podía uno
sugerir, no podía uno dar opiniones porque lo que hacía
uno es mal visto por la gente y es perseguido ... el Ejército
utilizó toda esa sociedad (estructura) para hacer propaganda,
llega el 30 de junio, el Ejército les pide a la autoridad
[indígena( ... les llevan a la capital al desfile militar,
hacen presentaciones ante la presencia de los alcaldes del
área, los cofradías, entonces el Ejército
daba pisto, daba camionetas para que la gente vaya a hacer
actividad en Guatemala".34
476.
El Ejército
logró captar miembros de las estructuras de autoridad
indígena para que les sirvieran de informantes. Esto
tuvo como efecto la desnaturalización de dichas autoridades,
puestas al servicio de objetivos militares. Ello dividió
y debilitó a las comunidades, que ya no podían
confiar ni en sus propias instituciones. Esta situación
se ejemplifica con la cooptación de la Cofradía
de Santa Cruz en Santiago Atitlán, que está
a cargo de Maximón.
"Él
[el tilinel( no estaba sentado a la par de Maximón
[oficiando su trabajo de tilinel(, sino que jugaba como dobles
o triples funciones, está escuchando que está
pidiendo esa persona y de una vez pasaba la información
al destacamento ... la gente preferimos ir al sitio donde
fue sacado Maximón, donde fue creado que ir a la cofradía
... allí está la esencia de Maximón ...
pero eso se sufrió los casi 10 años con la presencia
del Ejército allí ... el Ejército utilizó
gente de la misma comunidad para escuchar ..., él [oreja(
sabe interpretar en ese momento de la ceremonia por qué
está haciendo y por quiénes está haciendo,
y ya esa información de una vez se la dan al destacamento
y mucha gente fue víctima de la represión por
eso. En la Cofradía de Santa Cruz utilizaron ellos,
aprovecharon ellos, las cofradías para el bien de ellos
[del Ejército(, y siempre llevando el mensaje de que
'nosotros [el Ejército( somos del pueblo, estamos con
el pueblo, buscamos la paz del pueblo, incluso llegaron a
decir que la guerrilla quiere destruir su cultura, quiere
destruir esta cofradía' y muchos cofrades ... se vendieron,
estuvieron al lado de ellos, hacían lo que ellos querían
... en cierto modo utilizaron ellos [el Ejército( la
estructura o la creencia de los cofrades".35
Pérdida de valores, normas, costumbres
477.
La muerte de
ancianos y la ruptura de las estructuras de autoridad provocaron
la vulneración de los mecanismos de transmisión
de valores culturales y el conocimiento de las normas y costumbres
indígenas por parte de las nuevas generaciones. La
destrucción de las estructuras de autoridad ha impedido
a los jóvenes participar del sistema de cargos, ir
adquiriendo experiencia y hacer su "carrera social" dentro
de la comunidad de origen. Se ha roto la forma de reproducción
de la autoridad legítima en la comunidad.
"La violencia
nos cambió, muchos tuvieron que hacerse evangélicos
porque así decía el Ejército. Tuvimos
que olvidarnos de nuestra organización que teníamos
en nuestra comunidad antes de la violencia, de nuestra experiencia
en la cooperativa. También murieron muchos ancianos,
ahorita sólo jóvenes vivimos aquí y los
que sobrevivieron la represión, que eran jóvenes
entonces. Perdimos las pláticas que daban los ancianos
cuando reunían a la gente en las escuelas, en las capillas.
Se perdieron las costumbres, sabemos que aconsejaban, que
explicaban, pero ya no podemos recordar qué decían
porque sólo podemos recordar lo que sufrimos todos
estos años como si eso borrara lo de antes".36
478.
El reclutamiento
militar discriminatorio y forzoso ha sido uno de los elementos
más corrosivos de la cultura maya y los valores humanos
en los jóvenes indígenas. El llamado "cupo"
fue parte de una práctica histórica de utilización
de la fuerza de trabajo de los indígenas para tareas
de carácter militar, económico o inclusive de
servicio personal. Era prácticamente un secuestro del
capital joven de las comunidades indígenas. Entre los
efectos del reclutamiento, están la aculturización
de los indígenas reclutados, su desvalorización
como personas y la instrucción en actitudes violentas
y el absoluto desprecio por la vida y la dignidad humanas.
"Se veían
obligados a prestar su servicio pues si no lo hacían
eran acusados de ser guerrilleros. De la aldea fueron al servicio
como veinte y fueron el primer batallón que se presentó.
A todos nos agarraron y nos trataban como animales, nos encerraron
en una cuadra, todos amontonados unos sobre otros y sólo
se podía salir para ir al baño y no nos daban
de comer".37
479.
Los indígenas
reclutados en el Ejército fueron entrenados para la
represión de otros indígenas. Por ende un factor
importante de la instrucción militar, estaba destinado
a la subvaloración y abandono de la propia cultura,
religión, cosmovisión y costumbres. El reclutamiento
forzoso cumplía así un papel de control social
del mundo indígena y ejecutaba una función de
asimilación cultural.38
"Si hablamos
del reclutamiento militar forzoso también ése
es otro grupo que tiene un papel discriminatorio porque es
gente llevada a la fuerza, la gente no estaba dispuesta a
entregarse, pero sin embargo las hacen instruirse allí
y les cambian de cultura y religión, su forma de ser,
la cosmovisión, todo eso les cambian". 39
480.
El valor del
servicio a la comunidad, decisivo para ser considerado autoridad,
era trastocado en el servicio militar por la violencia. El
que era más cruel era ascendido.
"Lo obligaban
a tratar mal a los guerrilleros y el peor, era a ése
que lo ascendían y era el mejor".40
481.
El entrenamiento
militar desarrollaba actitudes opuestas a los valores de respeto
a la vida, a las mujeres, a la familia, a la naturaleza, al
cosmos, al trabajo y a la búsqueda de la armonía.
Se inculcaron actitudes, ideas, lenguaje y modos de ser violento,
autoritario, "militarista". No sólo se produjo un fenómeno
de aculturación, sino también de deshumanización
de valores esenciales, del respeto elemental a la vida. Los
reclutas eran obligados a ejecutar los actos crueles y brutales
de los que da cuenta este informe.
"Cuando
se fueron los hijos, iban respetuosos de sus padres, de los
mayores, de las mujeres especialmente. Y valoraban mucho el
trabajo. Pero cuando regresan, ya son todo lo opuesto. Son
irrespetuosos. El respeto bajó totalmente. Son especialmente
agresivos y abusivos con las mujeres; normalmente en las comunidades
son los más abusivos con las mujeres. Y regularmente
no les gusta trabajar la tierra ni quieren casarse". 41
482.
Un indígena que fue recluta cuenta
cómo fue la clausura de su entrenamiento militar:
"Un día
nos llevaron a un polígono en donde había como
300 perros y nos dijeron que los teníamos que matar,
después nos dijeron que esa era la carne que íbamos
a comer. Con las sangres de los perros llenaron un tonel y
allí todos teníamos que pasar con un vaso plástico
a tomarnos la sangre. Esa fue la finalización del curso".42
483.
De matar animales
pasaron a ser entrenados para abusar de las personas y matarlas.
Así lo cuenta el mismo declarante:
"Esa noche
encontramos cuatro mujeres y el oficial dijo que en un cerro
dormiríamos con ellas. Luego de hacer uso de ellas
el oficial nos dio la orden de hacer unas estacas y sembrarlas
allí. Allí las sentaron y quedaron las figuras
en fila en la montaña".43
"A la gente
le enseñaron a matar, cuánta gente maya se fue
a prestar el servicio que hoy día pues tiene una mentalidad
militarista, y ¨quién le va a quitar? Ya no le pueden
quitar, es rara la gente que puedan lavarse la mente con jabón".
44
484.
La mayor parte
de jóvenes indígenas difícilmente se
escapaba de la experiencia castrense. Muchos jóvenes,
después de estar en el Ejército, abandonaban
sus comunidades. Otros, al regresar, se convertían
en un elemento perturbador dentro de la misma. Haber servido
en el Ejército era valorado positivamente por los militares
al nombrar a los jefes de las patrullas o a los comisionados
militares. Así, la experiencia violenta del Ejército
se trasladaba e implantar en el seno de las comunidades. La
violencia e inhumanidad con la que actuaban los patrulleros
y comisionados, en gran número de casos, tuvo su origen
en la experiencia del reclutamiento.
"Por eso
es que un joven, después de que ha hecho el servicio
militar, regresa con una mentalidad militarista y un lenguaje
diferente, sí, diferente forma de ser. Ya no es aquel
joven que se fue y regresa sino que sigue siendo un joven
pero ya con diferente mentalidad, con ideología puramente
militarista".45
Ruptura de estructuras de solidaridad
485.
La eliminación de líderes,
la infiltración de informantes del Ejército,
la actuación de comisionados militares y patrulleros
de la misma comunidad y la generación de resentimientos
y odio operaron para desestructurar las organizaciones comunitarias
y minaron los lazos de solidaridad, confianza, de cooperación
y trabajo conjunto por el bien comunal.
486.
La experiencia
recogida por la CEH en San Cristóbal Verapaz, Alta
Verapaz, fue típica en este sentido. Las organizaciones
sociales desaparecieron como tales, los catequistas abandonaron
sus funciones y los dos párrocos anteriores, claramente
identificados con la opción de la Iglesia por los pobres,
tuvieron que retirarse del municipio bajo constantes amenazas
de muerte. Asimismo desaparecieron o mataron a jóvenes
universitarios; en particular, la Cooperativa San Cristóbal
R.L. bajó su perfil y casi feneció en 1984 con
la ejecución arbitraria de su gerente. Aunque esta
institución todavía existe, se eliminaron los
programas sociales, específicamente para los pobres
ante la presión ininterrumpida del Ejército,
que indagaba por qué daban créditos a los campesinos.
Según un testigo, "actualmente la cooperativa se
hizo al lado de los pudientes; los de escasos recursos ya
no tienen a quién pedir préstamos".46
487.
La actuación
militar identificó a enemigos en el interior de las
comunidades, definidos en términos políticos
y religiosos, calificando a los guerrilleros y sus colaboradores
de "demonios", "comunistas" de Cuba" o "delincuentes subversivos".
Esta creación de "extraños" dentro de las comunidades
generó hostilidad y fue uno de los factores que llevaron
a algunos miembros de las comunidades a participar en acciones
represivas en contra de otras personas.
"Después
llegó como comandante de patrullas a la comunidad,
[que] era evangélico. El reunía a los de la
comunidad y les decía, ya logramos sacar a aquellos
directivos, catequistas de la Iglesia Católica. Ahora
los que acepten el evangelio quedan vivos, aquellos que no
quieran aceptar el evangelio quedarán muertos ... También
hablaba y decía, al fin logramos destruir a ese demonio,
"ahora destruiremos sus casas", y empezó con los patrulleros
a destruir los oratorios y quemar y romper a los santos y
el patrimonio (los bienes, ofrendas y adornos de la iglesia)
... Toda la comunidad aceptó el evangelio ... Juan
Ordóñez se negó a convertirse al evangelio.
El jefe de patrullas obligó a los patrulleros a que
lo golpearan hasta morir y les decía, ahora ustedes
deben darle palos en la cabeza, este es su compañero
de Cuba, si ustedes quieren que les hagan así, entonces
quédense en Cuba".47
La identidad maya y expresiones religiosas
488.
Además de vulnerar las estructuras
comunitarias de autoridad y LAS normas, la militarización
generalizada que impulsó el Ejército afectó
las prácticas colectivas que daban cohesión
y preservaban la identidad de las comunidades mayas, con el
propósito de destruir los elementos externos de su
identidad, como el idioma, la vestimenta, objetos simbólicos
y lugares sagrados.
489.
Con la destrucción
física de las comunidades, las ejecuciones, las masacres
y la política de tierra arrasada, el Ejército
violentó elementos culturales de la cosmovisión
maya. Así lo interpretaron los miembros de las comunidades
afectadas. La civilización maya fue construida en torno
al maíz como base de la reproducción material
en su forma de entender el mundo y tiene una dimensión
sagrada. Como alimento principal y semilla representa la vida,
la fuerza y la continuidad cultural. El arrasamiento de la
milpa es también interpretada por varios testigos en
su sentido simbólico, es decir, que se buscaba la aniquilación
de la continuidad de la vida, de la cultura, del pueblo en
su conjunto.
"Yo creo
es un mensaje ... dirigido a toda la comunidad ... si lo matan
en su milpa es para que los que vienen detrás de él,
que pueden ser sus seguidores, que son sus propios hijos,
hijas, que no sigan los pasos de él ... donde estuvo
un destacamento dos años, sembraba la milpa la gente
y ellos [el Ejército] llegaban a machetear [la
milpa], como era claro el mensaje ... ustedes se van de este
mundo [van a morir] ... porque la vida para ellos es algo
tierno, algo como la milpa, creciendo está en la tierra,
y la vuelan a machetazos".48
490.
El maíz
que alimenta la vida también se entiende como fuente
de la fuerza, no sólo física, sino vital y espiritual,
como se vio en el siguiente caso: Juan Torres salió
de su casa como a las seis de la mañana para cortar
las mazorcas en un terreno que quedaba cerca del pueblo. Al
rato se escucharon disparos en las afueras. Un familiar salió
por la tarde en búsqueda del señor porque no
había regresado a su casa. Lo encontró sin vida
en su milpa, con una mazorca todavía agarrada en cada
mano. Según el declarante, se presume que, por su avanzada
edad, el señor ya no pudo correr y que había
agarrado las mazorcas pensando que lo iban a proteger.49
491.
La represión
de las expresiones colectivas en el plano cultural y espiritual
buscó romper la cohesión del grupo y la forma
en la que sus miembros reafirmaban su pertenencia al mismo.
El control militar de las comunidades limitó enormemente
las actividades de carácter sociocultural y las expresiones
de las creencias más profundas de la población.
Esto integra tanto las prácticas de la espiritualidad
maya como las prácticas religiosas católicas
que tienen vieja raigambre, y a sus respectivas organizaciones.
492.
La celebración
de fiestas religiosas y patronales en los pueblos permiten
reforzar la identidad cultural de sus miembros y suponen un
gran esfuerzo organizativo. Las cofradías se basan
en un complejo sistema de turnos y cargos que constituyen
una forma de expresión religiosa y participación
social en los asuntos comunales. Su limitación o la
prohibición también afecta la dinámica
social, cultural y económica.
"Las familias
ixiles tenían la costumbre en la Semana Santa de hacer
un convivio y hacer tamalitos especiales con frijoles y pan.
Estos platos se comían una vez por la mañana
y otra vez por la tarde. También se solía preparar
un caldo para estas fiestas. Una señora estaba preparando
el caldo para el día siguiente, y estaba preparando
el maíz para el día siguiente, cuando el Ejército
llegó a Cocob. Ella dijo: 'Yo no me voy porque yo no
les debo nada'. Y se quedó en su casa con su esposo
y sus ocho hijos. Todos fueron asesinados por el Ejército".50
"Lo que
pasó en Santiago, yo creo que igual pasó en
Quiché, Baja Verapaz, Alta Verapaz y Quetzaltenango,
en las comunidades indígenas se dejó un buen
tiempo de celebrar la fiesta patronal como se debía.51
... En las Navidades cortaban la luz, así no celebraban
misas los católicos, y yo creo que ellos [el Ejército]
fueron tajantes en decir que nosotros no queremos que la gente
esté en plena actividad en horas de la noche ... ellos
pusieron obstáculo ... incluso llegó una confrontación
... Las cofradías hacían bailes, hacían
ceremonias a media noche, pero no podían porque ellos
dijeron a la gente: 'No queremos y si no respetan ustedes.
no podemos responder ...".52
493.
El Ejército, cuando no pudo extinguir
las creencias y prácticas religiosas, intentó
controlarlas, utilizar el servicio de los cofrades para su
protección o para legitimar sus acciones ante la población.
"El Ejército
... como que obligaban en cierta medida [a los cofrades] a
hacerle favor al jefe del destacamento, al teniente, al sargento,
para que le den protección, le den sabiduría"53
494.
Durante la
militarización, parte de la estrategia militar consistió
en infiltrar en las comunidades una perspectiva religiosa
intimista y aislada de los asuntos sociales. La Iglesia Católica
había venido predicando nociones en defensa de la justicia
social que fueron identificadas por el Ejército como
ideas comunistas y luego guerrilleras. La presencia de algunas
iglesias y sectas evangélicas fundamentalistas que
alejaran a la población de todo reclamo social fue
compatible con los objetivos militares en el plano psicológico.
La proliferación de doctrinas religiosas de esta índole
fue protegida por el Ejército y acompañó
el proceso de militarización de las comunidades.
"Los gobiernos
militares preferían los evangélicos porque ellos
dicen que el Reino de Dios no es de este mundo, que todo será
compensado en el cielo ... no codicies nada en este mundo.
Esto hacía que la gente no reclamara nada, estaban
felices. En cambio los católicos, los de Acción
Católica reclamaban, lo que hacen por mis hermanos
lo hacen por mi".54
495.
Mucha gente
hubo de que convertirse a la fuerza para salvar la vida o
encubrir sus verdaderas prácticas religiosas. Para
muchos miembros de Acción Católica el cambio
de religión fue interpretado como una forma de proteger
sus vidas. Pertenecer ciertas comunidades de base o movimientos
católicos que promovían la justicia social se
había vuelto sinónimo de ser guerrillero. Ser
evangélico era una manera de no ser estereotipado como
tal y por lo tanto significaba estar a salvo, no ser perseguido.
En algunos lugares los evangélicos empezaron a utilizar
el sistema de proveer a las personas de una tarjeta que las
acreditaba como miembros de esa Iglesia, asegurándoles
que su sola portación les protegería para que
no fueran considerados como parte de la guerrilla.
Ocupación y destrucción
de lugares sagrados
496.
Otro ataque
a los valores profundos de un pueblo es la destrucción
de los lugares u objetos que considera sagrados, donde se
vincula con la divinidad y se realizan actividades religiosas
que cohesionan a la comunidad. La destrucción, ocupación
o realización de hechos violentos en estos lugares,
tuvo como efecto inmediato que la población ya no concurra
ni realice actos colectivos en dichos lugares.
"La relación
entre vivos y muertos, entre las generaciones, está
muy vinculada a los significados de los lugares sagrados.
La vinculación reside en que estos lugares sagrados
significan los lugares físicos donde los abuelos y
los antepasados practicaban los ritos. Por eso allí
mismo están los antepasados, allí está
su conocimiento. Son lugares de encuentro espiritual intergeneracional
entre los vivos y sus antepasados. Son lugares sagrados como
los cementerios, sólo que más. Violentar o quemar
estos lugares significa mucho para la gente; es una acción
muy fuerte. Son como el soporte físico de la espiritualidad.
Son lugares de profundo respeto, que exigen ciertos comportamientos
(por ejemplo siempre se lleva puesta la mejor ropa), ciertos
ritos que se van enseñando por generaciones. Su destrucción
desorienta a la gente porque la deja sin respuesta. ¨Qué
se va a enseñar a los niños? ¨Dónde van
a enseñar a los niños? Ciertamente representa
también una acción para dejar a la gente profundamente
humillada. Cuando se para encima del lugar sagrado o se lo
destruye, se está desrespetando todas las enseñanzas,
violando todo lo que la gente ha cuidado en lo más
profundo ... se está comunicando a la gente que eso
no vale nada, que lo más propio de ellos no vale nada".55
497.
El Ejército
realizó diversos tipos de acciones en lugares sagrados,
ya fueran templos católicos o lugares ceremoniales
mayas, como sitios arqueológicos o colinas. Ocupó
o destruyó lugares sagrados para la instalación
de cuarteles, destacamentos y aldeas modelo.
"Es cierto
que se puede ver que a veces ponían los destacamentos
sobre los lugares sagrados en los cerros porque en términos
militares eran lugares que permitían un cierto control
estratégico. Sin embargo, siempre representa una falta
de respeto y una destrucción muy profundas. [una persona
de Xecoxol, Tecpán] contaba que cuando llegaban los
soldados querían saber dónde estaban los lugares
sagrados y los iban a ver".56
498.
En enero de
1983 el Ejército instaló un destacamento provisional
en una aldea ixil, acampando cerca del cementerio, en el lugar
donde los sacerdotes mayas realizaban sus ceremonias rituales.
Dicho lugar quedó completamente destruido debido a
las trincheras que cavaron los soldados".57
La construcción de algunas aldeas modelo se hizo sobre
ruinas mayas, como el caso de Salquil Grande, en Nebaj, destruida
para hacer el camino principal.58
Un informante clave recuerda la presencia de destacamentos
militares en Tzalbal, en el lugar sagrado llamado Bitzach;
en el cerro BiPana, cerca de Tzalbal.59
Fuentes documentales indican que el Ejército bombardeó
la montaña de Juil, el lugar más sagrado para
los ixiles, con el fin de evitar que la gente se pudiera esconder
en sus cuevas.60
499.
Los templos
religiosos y otros lugares de uso colectivo como las escuelas
o los centros comunales, fueron utilizados para efectuar detenciones,
torturar y concentrar a la población antes de realizar
una masacre, hacer violaciones sexuales masivas y otras violaciones
de los derechos humanos. De 1981 a 1984 el destacamento militar
ocupó las instalaciones de la Iglesia Católica
y el convento de San Andrés61
y se mantuvo en la cabecera municipal hasta los años
noventa.
Uso de los idiomas y trajes mayas
500.
Con el enfrentamiento
armado la secular discriminación por hablar idiomas
indígenas o usar vestimenta maya62
se agudizó en la década de los ochenta, hasta
convertirse en factor decisivo para la eliminación
física de los mayahablantes. En este período
los indígenas, al ser asociados con la guerrilla, eran
perseguidos por el solo uso de los idiomas mayas. Así,
hablar un idioma maya fue estereotipado como una característica
del enemigo interno, y por ello fue objeto de la pena capital.
"Algunas
veces encontrábamos gente en la montaña pero
como no hablaban el castellano y nadie les entendía,
ni el traductor jakalteko que llevábamos, el oficial
nos daba la orden de matarlos".63
501.
Igualmente
sucedió en 1983 en La Democracia, Huehuetenango, cuando
el Ejército ejecutó a varias personas porque
eran monolingües en su idioma maya y no podían
hablar el castellano.64
502.
Similar situación
sucedió con el uso del traje, que es un elemento de
auto-identificación propia así como de reconocimiento
externo. Dado que los diferentes municipios tienen trajes
distintivos, la sola portación de un traje podía
dar lugar a la muerte de dichas personas, sin mayor individualización.
Esto es testimoniado por muchos declarantes ante la CEH.65
503.
En la conformación
de las PAC, a veces el traje también fue objeto de
sanción: cuando se conformaron las PAC los hombres
de la comunidad que todavía usaban su traje típico
blanco (camisa blanca, pantalón blanco, faja roja y
caites) fueron obligados a dejar de usarlo, con el argumento
de que lo blanco era percibido fácilmente por los guerrilleros
en la oscuridad. Sin embargo, según señaló
uno de los declarantes, la verdad es que utilizaron esa explicación
como excusa, porque la verdadera causa era que a los ladinos
y a los indígenas asimilados no les gustaba que se
continuara utilizando el traje típico.
504.
Por miedo a
la represión muchas mujeres se quitaron el traje y
cortaron el cabello para no ser identificadas como indígenas.
Estos signos físicos son muy importantes en la identificación
propia así como en el reconocimiento de los miembros
del grupo. El despojo de dichos signos genera un gran conflicto,
dolor, y pérdida de referencias identitarias66 .
505.
El desplazamiento
y el refugio también tuvieron efectos sobre la posibilidad
de mantener vigentes los símbolos de la identidad como
el traje y el idioma. Los desplazados internos, provenientes
de las aldeas arrasadas o lugares donde el conflicto era más
agudo, debieron ocultar su identidad y muchas veces cambiar
de traje o abandonar completamente su uso para no ser detectados.
Los desplazados a la capital, además de encontrarse
en un medio extraño, debieron abandonar su traje y
su lengua para no ser identificados y perseguidos, o para
no ser estigmatizados en la búsqueda de trabajo como
indígenas y/o guerrilleros.
506.
La situación
de los refugiados dispersos fue aun más grave por desenvolverse
en condiciones de ilegalidad y desprotección. El efecto
se extendió a las generaciones siguientes, que fueron
perdiendo el idioma y el traje. En todos estos casos el abandono
del traje y el idioma fue forzado por las circunstancias.
Sin embargo es de resaltar que algunos grupos, cuando han
podido reconstituir relaciones colectivas, han luchado por
volver a recuperar estos elementos de su identidad. Un ejemplo
lo aportó el primer retorno de refugiados amparado
por el Acuerdo del 8 de octubre de 1992. El 20 de enero de
1993, cuando cruzaron la frontera de regreso a Guatemala,
todas las mujeres y niñas lucían con orgullo
el traje de sus lugares de origen.
Resistencia y regeneración
507.
Las comunidades
mayas no fueron pasivas ante la militarización y los
intentos de romper sus estructuras sociales, religiosas y
sus sistemas de autoridad. Según las condiciones preexistentes,
los niveles de cohesión comunitaria y el tipo de agresión
recibida, en las distintas regiones, las comunidades desarrollaron
un amplio espectro de estrategias de supervivencia y de resistencia,
que van desde la simulación de sujeción, la
alianza efectiva con el agresor, el desplazamiento a regiones
donde no pudieran ser alcanzadas, la clandestinización
de las prácticas culturales y ocultamiento de los líderes,
la utilización de un metalenguaje, hasta la resistencia
activa.67
508.
La militarización
trastocó los mecanismos de autoridad tradicional que
establecían el orden de las comunidades. La persecución
que sufrieron las autoridades tradicionales o religiosas,
cuando no se plegaron al accionar del Ejército, introdujo
o extremó conflictos en el interior de las comunidades,
muchos de los cuales aún subsisten. Sin embargo, concomitantemente,
en algunos casos se generaron formas de resistencia que han
permitido reestablecer, incluyendo algunas modificaciones,
la integridad comunitaria y los sistemas de valores y la autoridad
tradicional.
509.
La experiencia
de algunas de las comunidades t'zutujiles y kaqchikeles del
departamento de Sololá plantea acciones de resistencia
tanto pasiva como activa, frente a la violencia y la militarización.
Los principales de Santiago Atitlán, por ejemplo, lograron
mantenerse en sus puestos de responsabilidad a pesar de la
persecución:
"Pero los
principales en Santiago, son como los cofrades, pero ellos
lo llaman como cabecera, eso viene de tiempos atrás,
[quiere decir] cabeza de pueblo, el que tiene que dirigir
los destinos del pueblo. Afectó mucho en el respeto
de las prácticas, de las tradiciones y ceremonias durante
el tiempo de la presencia del Ejército allí
... lo importante es que no fueron dispersadas las distintas
cofradías, como que lo soportaron, como que resistieron
a pesar del hostigamiento, a pesar de la represión
que llegaba muy seguido ..." 68
510.
En la cabecera
departamental de Sololá, uno de los primeros pasos
de resistencia activa para enfrentar la militarización
fue la recuperación de la alcaldía indígena,
a fin de reestablecer la legitimidad de la autoridad y los
mecanismos consensuales de toma de decisiones. Cuando en 1988
el Gobierno central anunció un nuevo impuesto, algunos
dirigentes locales aprovecharon el descontento que esto generó
para impulsar un movimiento encaminado a recuperar la alcaldía
indígena.
"Toda la
gente decía, no sólo nos están matando,
están llevando a nuestros hijos para el cuartel, nos
están controlando y tenemos que pagar un nuevo impuesto
... entonces fue así cuando nosotros coincidimos, dijimos
... ahorita vamos a ver si los alcaldes quieren pagar esto,
hagamos una asamblea de la comunidad (alcaldía) indígena,
entonces organizamos una rebelión ... no con los alcaldes
sino con la gente y ahí fue cuando nosotros metimos
la primera lucha en la alcaldía indígena, bueno
entonces con la gente les preguntamos, qué van hacer
ustedes con este problema... están de acuerdo en pagar,
toda la gente dijeron no ... Se hizo un memorial y una manifestación.
De ahí partió la organización de las
comunidades indígenas de Sololá para recuperar
la alcaldía indígena y luego se eligió
un nuevo comité provisional porque el anterior estaba
en manos de una persona vinculada al Ejército".69
Recapitulando
511.
Los efectos producidos sobre las comunidades
mayas por el enfrentamiento armado interno fueron de diversa
envergadura, según las regiones y los distintos momentos
del enfrentamiento.
512.
En las décadas
de los sesenta y los setenta prevaleció la agresión
en contra de los líderes y las autoridades tradicionales
de las comunidades, para reprimir los reclamos de tierras
o las demandas referidas a las condiciones laborales en las
fincas. A finales de los setenta, con la consolidación
de la organización comunitaria en torno a diversas
reivindicaciones y el renacer de un fuerte movimiento indígena
que explicitaba demandas étnicas, las agresiones se
hicieron extensivas a los miembros de estas organizaciones
y a los líderes comunitarios. La matriz subyacente
de estos ataques fueron conflictos históricos de carácter
socioeconómico e interétnico.
513.
En los años
de exacerbación del enfrentamiento y la violencia entre
1979 y 1984, con la ampliación del campo de operaciones
de la guerrilla, el Ejército identificó a los
indígenas como guerrilleros, sin la individualización
pertinente. La consecuencia de ello fue la agresión
masiva e indiscriminada contra las comunidades mayas, con
independencia de que estuvieran o no colaborando con la guerrilla.
Con las masacres, la política de tierra arrasada, el
secuestro y la ejecución de autoridades, líderes
mayas y guías espirituales, no sólo se buscaba
quebrar las bases sociales de la insurgencia, sino también
desestructurar los mecanismos de identidad y de cohesión
social que facilitaban las acciones colectivas de las comunidades.
514.
A las estrategias
referidas se sumaron la sustitución de autoridades
mayas por mandos o delegados militares, la imposición
de elementos militarizados como los comisionados militares
y los patrulleros civiles, el control, la cooptación
y la infiltración de las estructuras de autoridad indígenas.
El conjunto de estas medidas tuvo como consecuencia la ruptura
de los mecanismos comunitarios de reproducción de la
vida social, de la transmisión del conocimiento oral
de la propia cultura, así como la vulneración
de las estructuras de autoridad, las normas y los valores
mayas de respeto y de servicio a la comunidad. En su lugar
se introdujeron prácticas de autoritarismo, desprecio
por la vida humana y uso arbitrario del poder.
515.
Con la introducción
de las Patrullas de Autodefensa Civil, comisionados militares,
confidentes del Ejército y la aculturación violenta
de los jóvenes a través de reclutamiento militar
forzado, se trastocaron las relaciones sociales, socavando
la confianza y los lazos comunitarios de solidaridad. Lo grave
del fenómeno radica en que estos mecanismos de violencia
y delación tenían lugar en el interior de las
comunidades y las familias, por lo cual sus efectos han sido
más profundos y duraderas.
516.
Por el terror
y la persecución los pueblos mayas se vieron obligados,
en ciertas regiones y durante años, a ocultar su identidad
expresada en su idioma y en su traje. Con la militarización
se perturbó el ciclo de fiestas y ceremonias, y se
afirmó en la clandestinidad el conjunto de las prácticas
ceremoniales mayas. La agresión estuvo dirigida a dañar
elementos que poseen profundos contenidos simbólicos
para la cultura maya, como fue la destrucción del maíz
y el asesinato de ancianos. Estos hechos vulneraron elementos
de la identidad de los mayas y alteraron la transmisión
intergeneracional de la misma.
517.
Las secuelas
han sido muy hondas y se manifiestan en la proliferación
de la violencia cotidiana y las pérdidas parciales
de valores, normas y autoridades. Sin embargo, las comunidades
desarrollaron mecanismos diversos de resistencia cultural
y estrategias diferenciales de supervivencia. Es en la fuerza
de la identidad y la capacidad histórica de los mayas
para recuperarse donde reside una parte esencial de la posibilidad
de la regeneración de sus comunidades.
1 Las aldeas y
cantones son divisiones de los municipios, generalmente se
establecen de acuerdo a la densidad de poblaci¢n. Seg£n el
actual C¢digo Municipal, los alcaldes auxiliares son designados
por los alcaldes municipales. Sin embargo, en la pr ctica
aqu‚llos son elegidos dentro de las comunidades (aldeas o
cantones), y el alcalde municipal formaliza dicha selecci¢n.
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2 V‚ase Jorge Luj n
M£¤oz, Breve Historia Contempor nea de Guatemala, M‚xico,
Fondo de de Cultura Econ¢mica, 1998. pg. 56-57. Return
to Text
3 Rodolfo Stavenhagen,
Derecho ind¡gena y Derechos Humanos en Am‚rica Latina,
M‚xico, El Colegio de M‚xico e Instituto Interamericano de
Derechos Humanos, 1989, pg. 23. Return to Text
4 Testigo CEH.
Noviembre de 1995. Ind¡gena kaqchikel. (T.C. 265). Return
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5 Testigo CEH.
C 16791. Agosto, 1979. Chicam n, Quich‚. Return to Text
6 Testigo CEH.
1964. Ind¡genas q'eqchi'. Panz¢s, alta Verapaz. Este conflicto
de tierras de los a¤os sesenta descrito por el testigo no
fue resuelto en su momento, sino qued¢ latente para luego
culminar en la masacre de campesinos q'eqchi' en Panz¢s (CI
9) en 1978, por parte del destacamento militar instalado en
la regi¢n a solicitud de los finqueros. Return to Text
7 V‚ase Cap¡tulo
I. Return to Text
8 Testigo (Ind¡genas
kaqchikel) CEH. 1980. (T.C. 5). Return to Text
9 Testigo (l¡der
maya) CEH. (T.C. 466) Return to Text
10 C 870. Octubre,
1980. Tecp n, C 15339. 1983. San Jos‚ Poaquil. C 547. Marzo,
1981. Comalapa. C253. 1981. Santa Apolonia. C 548. Febrero,
1981. San Mart¡n Jilotepeque. C 693. 1981. Comalapa. C 694.
1982. Chimaltenango. C 869. Abril, 1981. Comalapa. C 906.
Marzo, 1981. Tecp n. Return to Text
11 V‚ase CI 9.
(Masacre de Panz¢s). Return to Text
12 Especialmente
cuestionaban las formas de contrataci¢n, el maltrato, y los
medios de transporte en que eran acarreados desde el Altiplano.
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13 Esta huelga
fue dirigida por el CUC y moviliz¢ cerca de 80 mil trabajadores,
incluyendo "cuadrilleros" (trabajadores migratorios) y los
trabajadores de los ingenios y plantaciones algodoneras. Return
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14 CI 60. Abril,
1982. Quich‚. CI 61. 1982. Quich‚. Return to Text
15 Testigo (ind¡genas
ixil) CEH. C 3082. Marzo, 1982. Chajul, Quich‚. Return
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16 Testigo (ind¡genas
k'iche') CEH. C2772. Agosto, 1982. San Miguel Uspant n. Quich‚
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17 Testigo (ind¡gena
mam) CEH. C 5072. 1983. San Ildefonso Ixtahuac n, Huehuetenango.
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18 Testigo (sacerdote
maya mam) CEH. C 8194. Julio, 1981. San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango.
Testigo (gu¡a espiritual ixil) CEH. C 3637. Noviembre de 1988.
Chajul,Quich‚. Return to Text
19 Testigo (ind¡gena
mam) CEH. C 8276. Huit n, Quetzaltenango. Return to Text
20 C 8194. Julio,
1981. San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango. Return to Text
21 C 3637. Noviembre,
1988. Chajul, Quich‚. Return to Text
22 C12041. Junio
de 1980. Ixc n, Quich‚. Return to Text
23 V‚ase punto
relativo a Ajusticiamientos, apartado referido a la Guerrilla
en el Cap¡tulo II. Son ilustrativos de esta situaci¢n los
casos de los alcaldes municipales de San Gabriel, Suchitep‚quez,
y de Nueva Concepci¢n, Escuintla, as¡ como del alcalde auxiliar
de la Aldea el Semillero. Estos casos fueron reivindicados
por la propia guerrilla en "Fuerzas Armadas Rebeldes", comunicado
de las FAR, 10 de marzo de 1979 y octubre de 1987. Tuvo mucha
notoriedad el ajusticiamiento del "principal de los principales"
de los ixiles en Nebaj, Sebasti n Guzm n, quien ostentaba
la m xima autoridad ‚tnica local, pero fue denunciado por
los propios ixiles como colaborador del Ej‚rcito y explotador,
en alianza con la familia Brol, entre otras familias ladinas
asentadas en el lugar. V‚ase: "Sebasti n Guzm n, principal
de principales". Revista Pol‚mica, No 10 10-11, julio-octubre
de 1983, pg. 87-92. Return to Text
24 Este ser¡a
el caso de Silvestre Ramos, alcalde auxiliar de Colmenas,
quien habr¡a sido amenazado de muerte por la guerrilla por
haberse negado a convocar a una asamblea solicitada por la
misma. Esta persona apareci¢ muerta junto con su hijo el 25
de diciembre de 1982. Testigo CEH. C1049. 1982. Jocot n, Chiquimula.
El otro caso que conoce la CEH es el de un gu¡a espiritual
maya del cant¢n de Turbal que no quer¡a colaborar con la
guerrilla y "hablaba mal de ellos". Un d¡a que fueron a su
casa a pedirle alimentos, intent¢ atacarlos y fue muerto cuando
trataba de huir. Testigo CEH. C 2848. 1982. Zacualpa, Quich‚.
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25 Testigo (ex
alcalde municipal, Nebaj) CEH. Quich‚. (T.C. 254). Return
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26 Testigo CEH.
San Marcos. (T.C 444). Return to Text
27 Testigo CEH.
Solol , Solol . (T.C. 266). Return to Text
28 Testigo CEH.
Santiago Atitl n, Solol . (T.C. 763). Return to Text
29 C 11431. Abril,
1983. Ixc n, El Quich‚. Return to Text
30 Testigo CEH.
Ixc n, Quich‚. Return to Text
31 Testigo CEH.
C 11011. Julio, 1982. Ixc n, Quich‚. Return to Text
32 Se llama "linchamientos"
a los procedimientos sumarios y masivos que por regla general
acaban en la muerte de un presunto delincuente. Ante la sindicaci¢n
de que alguien es delincuente, la gente se re£ne y luego,
sin mayor averiguaciones, instigados por algunas personas,
queman o matan al presunto delincuente con escarnio p£blico.
Los linchamientos se han incrementado a partir de 1995. La
Prensa ha reportado muchos casos, estim ndose que desde principios
de 1996 ha habido en Guatemala un linchamiento o intento de
linchamiento cada semana, El Gr fico, 26 de octubre
1997, Siglo Veintiuno, 12 de febrero de 1988. WOLA
identifica como causas principales de los linchamientos "el
ambiente general de inseguridad y el allto nivel de violencia
que caracteriz¢ al pa¡s durante tantos a¤os de guerra, as¡
como la falta de confianza en los ¢rganos de justicia", V‚ase
WOLA, "La Reforma Judicial en Guatemala, 1977-1998: Una
gu¡a b sica sobre los problemas, procesos y actores, Guatemala,
mayo de 1998. Return to Text
33 Algunos casos
de linchamientos verificados por MINUGUA fueron instigados
por ex comisionados militares o ex patrulleros que fungen
como alcaldes auxiliares en algunas comunidades. (Base de
Datos sobre casos de linchamiento de MINUGUA, 1997, informaci¢n
no publicada). Por su parte, un estudio reciente sobre el
tema, establece una correlaci¢n entre los departamentos m s
afectados por la violencia y los departamentos en los que
se ha registrado el mayor n£mero de linchamientos. Este estudio
encuentra en el discurso fundamentalista de algunas sectas
evang‚licas protestantes, sustento para la vindicta que se
difunde en los linchamientos. V‚ase Maira Muralles, "Linchamientos
en Guatemala", In‚dito, Guatemala. Return to Text
34 Testigo CEH.
(T.C. 266). Return to Text
35 Testigo CEH.
Santiago Atitl n, Solol . (T.C 794). Return to Text
36 Testigo CEH.
C 2596. Junio,1983. San Miguel Uspant n. Quich‚. Return
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37 Testigo REMHI.
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38 Testigo CEH.
CI 15. 1982, 1985. Cantabal, Quich‚. V‚ase "Memorias de los
a¤os del cupo", El Peri¢dico, 18 de septiembre de 1998,
pg. 8-11 Return to Text
39 Testigo (mujer
k'iche') CEH. Santa Cruz del Quich‚, Quich‚. (T.C. 1). Return
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40 Testigo REMHI.
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41 Testigo (mujer
kaqchikel) CEH. Chimaltenango. (T.C. 792). Return to Text
42 Testigo (victimario)
CEH. (T.C. 94). Return to Text
43 Ibid. Return
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44 Testigo (mujer
k'iche') CEH. Quich‚. (T.C. 1). Return to Text
45 Ibid. Return
to Text
46 Testigo (ind¡gena
Poqomchi') CEH. San Crist¢bal Verapaz, Alta Verapaz. Return
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47 Testigo CEH.
C 2199. Mayo, 1983. San Pedro Jocopilas, Quich‚. Return
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48 Testigo (ind¡gena
Tz'utujil) CEH. 1990. Santiago Atitl n, Solol . (T.C. 794).
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49 C 5781. Enero,
1982. Nent¢n, Huehuetenango. Return to Text
50 Testigo CEH.
C 3040. Abril, 1982. Nebaj, El Quich‚. Return to Text
51 Se redujeron
los d¡as de fiesta. Return to Text
52 Testigo (tz'utujil)
CEH. Santiago Atitl n, Solol . (T.C. 794). Return to Text
53 Ibid. Return
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54 Testigo CEH.
C 11147. Mayo, 1982. Ixc n, Quich‚. Return to Text
55 Testigo (mujer
kaqchikel) CEH. Chimaltenango. (T.C. 792). Return to Text
56 Testigo (mujer
kaqchikel) CEH. Chimaltenango. (T.C. 792). Return to Text
57 Testigo CEH.
C 3316. Enero, 1983. Nebaj, Quich‚. Return to Text
58 V‚ase el apartado
Genocidio, en el Cap¡tulo II, que lista casos de destrucci¢n
de lugares sagrados. Return to Text
59 Testigo CEH.
Nebaj, Quich‚. (T.C. 9). Return to Text
60 CEIDEC,
Guatemala: Polos de Desarrollo, M‚xico, 1990, pg. 81.
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61 CI 37. 1981,
1983. Sajcabaj , Quich‚. Return to Text
62 En los a¤os
setenta, seg£n declarantes de Cun‚n, Quich‚, la marginaci¢n
y discriminaci¢n del ladino hacia el ind¡gena continuaba como
siempre: en la escuela se daba preferencia a los ladinos;
en las escuelas se prohib¡a hablar la lengua ind¡gena y a
las fiestas s¢lo se dejaba entrar a los ladinos, no obstante
que el ind¡gena era el que preparaba el local y el ambiente.
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63 Testigo REMHI.
Victimario. (T.C. 94). Return to Text
64 Testigo CEH.
C 15490. 1983. La Democracia, Huehuetenango. Return to
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65 V‚ase casos
del apartado Genocidio del Cap¡tulo II, y C 210. Ixil. 1987.
Suchitep‚quez, C 4613. Ixil. Nebaj, Quich‚, C 3064. Ixil,
1992. Chajul, Quich‚. Return to Text
66 Esta situaci¢n
ha sido ilustrada tambi‚n en los casos presentados por Norma
Soltz Chinchilla, Nuestras Utop¡as. Mujeres Guatemaltecas
del S. XX, Magna Terra Editores, Guatemala, 1997. El testimonio
de Cristina Calel, dirigente k'iche' del CUC lo refleja claramente:
"Fui la primer mujer del CUC que se quit¢ el traje a causa
de la represi¢n que sufr¡amos... Primero me cort‚ el pelo
y al verme en el espejo me puse a llorar... Cuando ya no us bamos
el traje ind¡gena, encontr bamos conocidos del Quich‚. Ellos
se re¡an de nosotras. Escond¡a la cara de vergenza." pg.
322-323. Return to Text
67 V‚ase apartado
sobre mecanismos de sobrevivencia en este Cap¡tulo. Return
to Text
68 Testigo (ind¡gena
tz'utujil) CEH. Santiago Atitl n, Solol . (T.C. 794). Return
to Text
69 Testigo (lider
kaqchikel) CEH. Solol . (T.C. 266). 1 158