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Capitulo III
Efectos y consequencias del enfrentamiento armado

Introducción

El Terror y Sus Secuelas

Debilitamiento de las Instituciones Estatales

La Ruptura del Tejido Social

Los Costos Economicos

Afrontando la Violencia

Apendices

Capitulo III

INTRODUCCION

"De la muerte proviene y viene la vida" -- Popol Wuj

  1. Analizar las consecuencias del enfrentamiento armado implica adentrarse en las múltiples tragedias de todo este período: la pérdida de tantos hombres, mujeres y niños, y de sus potencialidades y sueños; el empobrecimiento del país en su conjunto, y de las comunidades mayas en especial; el hundimiento de la institucionalidad de un país democrático; y la ruptura de las normas de convivencia y de la vida misma. Todos estos efectos plantean una interrogante fundamental para la construcción y la consolidación de la paz: ¿Cuáles son los impactos del enfrentamiento en la sociedad y las personas, comunidades e instituciones que la constituyen?
  2. Durante todo el proceso de investigación y análisis la CEH se encontró frente a varias de las secuelas de fondo y de largo alcance del enfrentamiento armado. Algunas de ellas influyeron en la dinámica de investigación de la CEH: el terror funcionaba como una barrera invisible, aunque tangible, que inhibía la presentación de casos o provocaba silencios y vacíos en los testimonios; el desplazamiento de miles de personas que ya no pudieron regresar a sus comunidades y cuya ausencia complicó la reconstrucción del relato integral de los acontecimientos; y la falta en muchas regiones, tanto urbanas como rurales, de redes de organización social que facilitaran el acceso a las comunidades e individuos afectados.
  3. El análisis de las consecuencias exigió una lectura complementaria de los testimonios, ya no para documentar las violaciones, sino para captar el sentido más humano de las vivencias contadas, así como para determinar las secuelas psicosociales, culturales, políticas y económicas. Esta fue una labor especialmente compleja, ya que la mayoría de los testimonios terminaron con el relato de la muerte, desaparición u otro tipo de violación que sufrió la persona. Por ejemplo, si se trataba de un dirigente estudiantil ejecutado arbitrariamente, muchas veces el declarante no sabía o no contaba qué había pasado con la organización a resultas de la pérdida de su líder. O se pudieron documentar con mucho detalle las circunstancias de una masacre en cierta comunidad maya, aunque más difícil resultase que los declarantes profundizaran en los efectos que ésta generó en la vida comunitaria o en su cultura. En general, por el paso del tiempo y los mecanismos naturales de la memoria, los testimonios tendían a enfatizar los hechos profundamente traumatizantes más que las secuelas, el horror de un momento o período concretos, más que los aspectos posteriores.
  4. Para complementar los testimonios se han utilizado diversas fuentes propias de la CEH, poniendo énfasis en las entrevistas con testigos claves, quienes muchas veces aportaron reflexiones importantes sobre las secuelas del enfrentamiento, así como los informes regionales de las oficinas de campo de la CEH, documentos que por lo general incluyen elementos más interpretativos y abundante material sobre los procesos experimentados en las comunidades donde se llevaron a cabo las investigaciones. Asimismo se ha podido contar con un rico acervo de fuentes documentales que tratan sobre las problemáticas analizadas en este capítulo y que se han utilizado principalmente para la descripción y cuantificación de ciertos fenómenos, así como para contrastar las conclusiones a que permitían llegar las propias pesquisas de la CEH.
  5. Durante la investigación emergieron temas que se repetían una y otra vez: el terror y los traumas que dejó el enfrentamiento armado, el debilitamiento de la institucionalidad del país, la ruptura del tejido social y las pérdidas materiales. Representan las consecuencias más generales y profundas que provocó este enfrentamiento tan prolongado y sangriento. Asimismo presentan una parte importante de la problemática de fondo —más allá de los problemas estructurales que dieron lugar al enfrentamiento— que la sociedad tendrá que superar para reconstruirse, no sólo en lo material y político, sino también en lo moral y espiritual. También se hizo patente que en medio de la destrucción y la ruptura, tuvieron lugar, a pesar de todo, significativas experiencias de regeneración y construcción, de un esfuerzo constante, especialmente significativo entre las personas más afectadas, para reafirmar la vida, la dignidad, la identidad y la solidaridad.
  6. La estructura del capítulo sigue estos temas. Principia con el terror, que se entiende como un proceso y un clima de miedo extremo planeados y ejecutados por el Estado —y aprovechado por otros sectores de poder— que se constituye en el elemento central de su estrategia para silenciar cualquier oposición real o potencial, como se demostró en el capítulo anterior. A partir de los medios específicos que fueron utilizados para generar este contexto, se analizan en particular sus efectos más perdurables en la sociedad: el duelo alterado de miles de personas que perdieron a seres queridos y que hasta la fecha no saben dónde están sus restos; la pasividad y la apatía frente a la participación política estimulada por la permanente criminalización o estigmatización de las víctimas así como la indiferencia frente a los crímenes políticos; el sentimiento de impotencia y escepticismo frente al muro de hierro de la impunidad que ha protegido a los victimarios; la inducción en la población civil de la complicidad en crímenes contra sus vecinos, en especial a través de las PAC o de la simple complicidad del silencio.
  7. En esta sección se analizan también los efectos destructivos del accionar violento de los grupos guerrilleros, sobre todo en las comunidades rurales a principios de los ochenta. Se analizan en particular cómo las ejecuciones públicas de supuestos enemigos y otras acciones de crueldad extrema en ciertos lugares contribuyeron al clima de terror imperante y a profundizar en la población los sentimientos de arbitrariedad y vulnerabilidad. A la vez se recogen los sentimientos de abandono de la población por la guerrilla y de inmovilidad, que son reflejados en los testimonios recabados en importantes regiones rurales del país y que forman parte del cuadro de secuelas del terror.
  8. La práctica sistemática de la tortura y la violación sexual integraron igualmente ese cuadro de terror. Por tal motivo, esta primera sección termina con un breve análisis de algunas de las secuelas de la tortura y la violación sexual basado fundamentalmente en los testimonios de los sobrevivientes recogidos por la CEH. Sus palabras aportan múltiples referencias a las secuelas que entrañaron para ellos y sus familias, así como elementos de reflexión sobre las consecuencias para la sociedad en general.
  9. La segunda sección se centra en las consecuencias institucionales de la impunidad y la militarización, sobre todo para el funcionamiento de un Estado democrático de Derecho y para las relaciones de los ciudadanos con estas instituciones. Se parte de un breve examen de la participación del sistema de justicia en el enfrentamiento armado, la profundización de la impunidad durante este período y la poca credibilidad que inspiran en la ciudadanía los mecanismos de la administración de justicia como secuela de lo anterior. Asimismo se hace un análisis de la militarización como invasión de espacios institucionales y valorativos propios de los civiles en una democracia, lo que ha debilitado la institucionalidad y agudizado los rasgos autoritarios de la sociedad.
  10. En la tercera sección del capítulo se analiza la ruptura del tejido social, entendido éste como la profunda vulneración de la vida comunitaria, de las relaciones sociales y de los medios culturales e institucionales que regulan la convivencia y otorgan contenido a la identidad. Esta ruptura conlleva múltiples pérdidas e implica la desestructuración de los espacios e instancias organizadas para la participación a diversos niveles, así como la dislocación de la vida familiar.
  11. En esta sección se examina el proceso de debilitamiento y fragmentación de las organizaciones sociales y políticas, fenómeno que ha afectado tanto los espacios urbanos como los rurales. Luego se ha dedicado un espacio extenso al desplazamiento y sus secuelas, en parte por la magnitud del fenómeno y en parte porque encarna y engloba todas las facetas de la ruptura: de las familias, comunidades y organizaciones, de los tiempos y formas de la vida cotidiana, así como de la relación ancestral con un entorno específico que es un elemento fundamental en la cultura maya.
  12. En esta sección también se analizan las formas concretas de vulneración que sufrieron las comunidades mayas, centrando la atención en los efectos que éstas tuvieron sobre las relaciones y estructuras sociales, políticas y jurídicas autóctonas, así como en algunos aspectos más simbólicos de la cultura. Por último, como parte integral de la ruptura del tejido social se consideran las consecuencias del enfrentamiento armado para la niñez, resaltando los aspectos que se desprenden de haber sido testigos de hechos atroces que violentaron valores humanos elementales y de la orfandad que implicó la vulneración del tejido familiar.
  13. En la cuarta sección del capítulo se documentan los costos económicos que para el país impuso el enfrentamiento durante sus fases más cruentas. Se evalúan no sólo los que se desprenden de la destrucción material directa o del ensanchamiento de los gastos militares, sino también los que se originaron con la pérdida de decenas de miles de vidas productivas por muerte, desaparición o desplazamiento, así como de la pérdida de años completos de productividad a causa de las actividades obligadas en las PAC o por el reclutamiento a las filas del Ejército o de la guerrilla. Asimismo se valora la pérdida de personas capacitadas y del tejido comunitario y organizacional, es decir, del capital humano y social que también son factores integrales del bienestar económico de cualquier país. Finalmente se analiza las secuelas macroeconómicas de la crisis bélica.
  14. La quinta sección consiste en un breve recuento de algunos de los mecanismos que fueron utilizados por la población para afrontar el desgarramiento de la destrucción y el terror para asegurar como mínimo la sobrevivencia física, y en algunas comunidades mayas en ciertos casos, para asegurar la continuidad de las mismas. Se documenta el surgimiento de dos importantes movimientos sociales —el movimiento pro derechos humanos y contra la impunidad y el movimiento maya— que han sido actores centrales en el rescate del valor de la vida, la regeneración del tejido social y la construcción de nuevas relaciones entre los diferentes pueblos que conviven en Guatemala.

 

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