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Capitulo
III
AFRONTANDO
LA VIOLENCIA
MOVIMIENTO PRO DERECHOS HUMANOS Y LUCHA CONTRA
LA IMPUNIDAD
614.
La violencia política
no sólo generó terror, pasividad y silencio. En paralelo
y con altibajos en distintas fases del enfrentamiento armado surgieron
organizaciones que contra grandes obstáculos salieron a la
defensa de los derechos elementales de la persona. Con una composición
mayoritaria de familiares de víctimas, estas entidades se
dedicaron a la defensa de la vida, aun cuando esta causa todavía
implicaba convivir con la amenaza insoslayable de la muerte. A la
vez contribuyeron a reivindicar el ejercicio de los derechos ciudadanos,
dentro del propio marco legal del país. Su vocación
pacífica, así como una actitud crítica hacia
las políticas contrainsurgentes que habían llevado
a la muerte o desaparición de sus familiares o amigos, fueron
firmes y persistentes en su accionar.
615.
Ante el carácter
contestatario de estas organizaciones el Ejército y los gobernantes
de turno respondieron con acciones intimidatorias que incluían
las acusaciones públicas de pertenecer a la guerrilla o,
en casos extremos, el asesinato y la desaparición de sus
miembros.1 La defensa
de la vida y de los derechos humanos estuvieron entre las actividades
proscritas de hecho por el Estado. Desde la óptica de la
contrainsurgencia y la Doctrina de Seguridad Nacional, los activistas
pasaron a formar parte del enemigo interno. Aun en los primeros
gobiernos civiles se mantuvo la práctica sistemática
de deslegitimar e intimidar o reprimir a estos grupos y a sus dirigentes.
616.
Por configurar una
respuesta relevante de los sectores de la sociedad ante la violencia,
esta Comisión reconoce el trabajo de instancias que trascendieron
la inmovilidad y el terror, mediante acciones, gestas e iniciativas
reivindicativas por la vida, a lo largo y en el núcleo mismo
del conflicto. Se resalta el trabajo del Comité de Familiares
de Desaparecidos, del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), Familiares de
Detenidos-Desaparecidos de Guatemala (FAMDEGUA), Consejo de Comunidades
Etnicas Runujel Junam (CERJ), Coordinadora Nacional de Viudas de
Guatemala (CONAVIGUA), Defensoría Maya, Conferencia de Iglesias
Evangélicas de Guatemala (CIEDEG), Comisión de Derechos
Humanos de Guatemala (CDHG) Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado
de Guatemala (ODHAG) y las oficinas de Pastoral Social de diversas
diócesis de la Iglesia Católica. Asimismo, el del
Centro de Acción Legal para los Derechos Humanos (CALDH),
Fundación Myrna Mack, Instituto de Estudios Comparados en
Ciencias Penales de Guatemala (ICCP), Centro de Investigación,
Estudio y Promoción de los Derechos Humanos (CIEPRODH), Alianza
Contra la Impunidad (ACI), Convergencia por la Verdad, Fundación
Rigoberta Menchú, Fundación de Antropología
Forense de Guatemala (EAFG) y Coordinadora Nacional de Derechos
Humanos de Guatemala (CONADEGUA), entre otras.
617.
En varias de las agrupaciones citadas vale resaltar
el decisivo papel jugado por mujeres guatemaltecas que encabezaron
los esfuerzos en contra de la impunidad y la militarización,
así como en favor de las víctimas y del respeto de
los derechos humanos en Guatemala especialmente desde mediados de
los años ochenta.
618.
En las siguientes páginas se describen las
acciones que realizaron estas organizaciones, iniciando con los
esfuerzos en favor de los desaparecidos que abrieron espacios para
otro tipo de acciones en pro de los derechos humanos como las exhumaciones
y las luchas contra la militarización y la impunidad, que
en los últimos años del enfrentamiento jugaron un
papel central en el resurgir de la organización social y
de la lucha por la vida.
Lucha contra la desaparición forzada
619.
La creciente práctica
de desaparición forzada se convirtió en un eje de
la existencia nacional, que demandó respuesta desde sus orígenes,
sobre todo por parte de los familiares. En este sentido generó
también una respuesta social contraria al terror, mediante
la sensibilización de personas y sectores no necesariamente
vinculados a organizaciones sociales reivindicativas, exceptuando
con la insurgencia.
620.
A lo largo del enfrentamiento
armado, madres, hermanos, esposos, esposas e hijos, en diversos
sitios y tiempos, emprendieron diversas acciones a fin de establecer
el paradero y destino de sus seres amados. Estas acciones empezaron
en los años sesenta, muy caracterizadas por la valentía
de los familiares. Como contrapeso al terror, que alcanzaba dimensiones
cada vez mayores, se articularon algunos esfuerzos de solidaridad
por parte de las organizaciones estudiantiles que dieron apoyo y
continuidad a estos esfuerzos individuales.
"Yo moví
cielo, mar y tierra y nos abocamos a la AEU ... cada persona que
le desaparecían a sus parientes la llamábamos para
que nos uniéramos. Participamos con una manta el Primero
de Mayo y nuestra manta decía: 'Familiares de las Víctimas
de la Represión' ... yo hablé en la Concha Acústica
[del Parque Centenario( ese 1968 y hubiera sido capaz de todo
por saber de Pepe. Esos años fueron terribles".2
621.
Con el apoyo del
Bufete Popular y de la Asociación de Estudiantes Universitarios
(AEU) se conformó el Comité de Familiares de Desaparecidos,
a finales de los años sesenta. Integrado por padres y madres
de profesionales o estudiantes detenidos y luego desaparecidos,
el Comité realizó acciones de búsqueda de sus
seres queridos mediante recursos legales que resultaron inútiles.
También recurrieron a la confrontación directa con
las autoridades, en particular durante los gobiernos de Carlos Manuel
Arana Osorio y Kjell Eugenio Laugerud García, entre 1970
y 1978. Fueron los primeros pasos de grupos organizados en defensa
del derecho a la libertad y a la vida, amparados por la Constitución
institucionalmente vulnerados.
622.
Otro temprano reclamo
público que se conoció fue el realizado a favor de
Juan Luis Molina Loza, desaparecido el 13 de enero de 1971;3
era hijo de una actriz de radionovelas apreciada popularmente y
de un servidor público también conocido en los medios
capitalinos. El 9 de marzo de 1971 la progenitora se instaló
en el Parque Central, frente al Palacio Nacional, con un cartel
que decía: "Soy la madre del licenciado infieri Juan Luis
Molina Loza, hoy entro en ayuno permanente, hasta que el Gobierno
ponga interés en que mi hijo aparezca. Marzo 1971". La respuesta
del Gobierno de aquel entonces presidido por Arana Osorio, fue mandar
una ambulancia de la Policía Nacional y enviar a la demandante
al hospital neurosiquiátrico. En poder de la CEH obra un
documento que consigna las acciones emprendidas por la familia,
que continuó realizando diversas gestiones a favor de recuperar
al hijo desaparecido. Ante la humillación perpetrada por
el Gobierno y lo infructuoso de los intento, se siguió sosteniendo
una lucha que luego se convirtió en un espacio compartido
para muchas madres y esposas.4
623.
Durante los años
ochenta, una de las activistas del que después sería
denominado Grupo de Apoyo Mutuo, inició acciones a título
privado para descubrir el paradero de su esposo. Estas acciones
lindaban, en muchos casos, con los límites de la seguridad
propia.
"Me recibió
el de la G-2, cuando yo fui al quinto nivel del Palacio Nacional
... no se podía ni entrar ... y eran como inductos cerrados,
oscuros. El estaba con la cara tapada -yo nunca supe quién
era él- y me recibió con pistola en mano ... y me
dijo: 'Nosotros secuestramos guerrilleros, secuestramos criminales.
Pero como dice que su esposo es tal y tal, verdad que no fuimos?
No le dije yo. Ellos admitían que eso hacían, por
amor a la Nación".5
624.
También en
el interior del país los familiares y amigos de personas
desaparecidas se movilizaron con espontaneidad. Así, en el
lugar conocido como Pachaj, municipio de Comalapa, Chimaltenango,
el 19 de marzo de 1980 se descubrió un botadero de cadáveres,
a raíz de la búsqueda de Nehemías Cúmes,
un importante líder comunitario, secuestrado días
antes. Un grupo de estudiantes bajó al fondo de la vertiente
y descubrió los primeros seis cadáveres y, tras dos
días de intensa labor por parte de los bomberos voluntarios,
se recuperaron no menos de veintiséis cuerpos. La noticia
fue cubierta durante una semana por varios medios informativos,
motivando la presencia de decenas de personas del resto del país,
en un renovado intento de encontrar los restos de sus familiares
desaparecidos.
"Muchas familias
se hicieron presentes, entre ellas las esposas de los hermanos Obregón,
secuestrados en San Antonio Suchitepéquez, hace más
o menos 16 semanas. Otros llegaron de la capital, otros de Escuintla...
También llegaron familiares del señor Oscar Leonel
Córdoba, locutor de radio Nuevo Mundo, secuestrado hace unos
12 días en Huehuetenango. Esta persona es hermano del dirigente
sindical Mario Mujía Córdoba, asesinado en ese departamento".6
625.
Otro caso resaltable
es el de varios padres de familia que siguieron de cerca la desaparición
de siete jóvenes de la comunidad Natividad de María,
municipio de la Reforma, San Marcos, luego de la llegada de tropas
procedentes de la zona militar número 18 y del destacamento
de Santa Ana Berlín, el 20 de enero de 1982. A partir de
ahí, harían innumerables esfuerzos, llegando incluso
a hablar con el general Efraín Ríos Montt, quien les
dijo, según un testigo, que si sus hijos estaban vivos cuando
él entró, entonces estaban vivos; si no, entonces
no había nada que hacer.7
Los jóvenes nunca aparecieron.
626.
Familiares de personas
desaparecidas en la década de los ochenta, coincidieron en
diversos lugares en búsqueda de sus parientes, en emergencias
de hospitales, morgues, centros de detención, botaderos de
cadáveres. Algunos empezaron a convocar el apoyo de instituciones
de gran prestigio en el país, como la Iglesia Católica
y la USAC. Luego se delineó una de las respuestas colectivas
para superar la indefensa pasividad ante el terror.
"A mí me
transformaron, yo era una persona muy pacífica, pero el que
se hayan llevado a mi hermano me indignó mucho y ya no sentía
miedo sino coraje de seguir luchando ... Yo hubiese querido ser
mala para poder vengarme, principalmente cuando oía a los
militares, especialmente a Mejía Víctores ... Nos
habíamos visto en la morgue, en la policía y en diferentes
partes pero nunca habíamos hablado; entonces allí,
esperando que monseñor nos atendiera, empezamos a platicar.
Lo más doloroso era que visitaba las morgues todos los días
y veía la forma como dejaban a la gente. En algunos casos
pude observar a hombres que les quitaron sus órganos genitales
y que los tenían dentro de la boca, otras personas que estaban
sin ojos, sin orejas, sin nariz ... (sin embargo(, eso le fortalecía
a uno para seguir luchando, seguir adelante y decir basta ya, ya
no más secuestros, ya no más asesinatos' ... y es
así como yo me involucro a la lucha, a trabajar, para tratar
de denunciar, ser el dedo índice para estar señalando
tanto secuestro y tanta saña, tanta maldad, no hay temor
de Dios, no hay temor de justicia, no hay temor de nada".8
Apoyarse mutuamente
627.
Estas y otras voluntades
dieron lugar el surgimiento del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM). Se presentó
en público el 4 de junio de 1984, impulsado por un pequeño
núcleo de mujeres capitalinas que buscaban a algún
pariente desaparecido, entre ellas Nineth Montenegro, María
Emilia García, esposa y madre de Edgar Fernando García;
María del Rosario Godoy de Cuevas, esposa de Carlos Ernesto
Cuevas Molina; Raquel Linares, madre de Sergio Linares, y Aura Elena
Farfán, hermana de Rubén Amílcar Farfán.9
Ellas convocaron a familiares de personas desaparecidas en todo
el país, así como a aquellas organizaciones humanitarias
internacionales que desearan acompañarlas.10
El GAM creció muy pronto con la incorporación de numerosas
mujeres mayas de diversos puntos de país.
"Cuando nosotros
nos reunimos éramos la misma cosa, éramos todas del
área metropolitana y clase media... [fue] una sorpresa para
nosotras... cuando de repente... empezamos a recibir visitas de
muchísimas mujeres indígenas... (que) nos contaban:
... Qué bueno que ustedes estén organizadas, a mí
me secuestraron no sólo a mi esposo, mi hermano, mi hijo,
mi yerno, -¨y cuándo fue, en el ochenta y cuatro? 'No en
el ochenta.'- ¨Y por qué no lo había denunciado'?
-Porque no había a quien denunciarlo, no había organización
y teníamos miedo'. Fue sorprendente para nosotros, era la
mayoría ... Así fue como la mayoría de mujeres
indígenas se fueron incorporando. Iniciamos un grupo de 25
mujeres, todas ladinas, [y] nos sirvió para sensibilizarnos
con nosotros mismos los guatemaltecos, porque con esa falta de identidad,
verdad, nuestro propio mundo, nuestro trabajo, no nos damos cuenta
de la realidad de casos tan dolorosa y dramática, quizá
mucho más dolorosa y dramática que la nuestra todavía.
Porque además del sufrimiento, del dolor, de la impotencia
de estar en el campo y sin un solo centav o... y ver a estas mujeres
con un montón de niños, era decir, bueno ... tenemos
que conocer nuestra identidad ... ahí descubrimos el tema
de las masacres, de genocidios, la política de tierra arrasada...".
11
628.
El surgimiento del
grupo se dio en condiciones de alto riesgo, con el movimiento social
desarticulado por a los altos índices de represión
y todos los espacios de reivindicación social cerrados y
estigmatizados. En 1984 el Ejército desató una ofensiva
para aniquilar lo poco que quedaba de tales organizaciones. La población
tuvo que enfrentar de nuevo la violencia y represión, que
arrojó día tras día nuevas víctimas
pertenecientes al desfallecido movimiento organizado. También
se enfrentaron con la actitud de los gobernantes que criminalizaban
a sus seres queridos desaparecidos, ensanchando así la herida
de la pérdida.
"Estuve entrevistándome
también con el general Mejía Víctores, en ese
entonces jefe de Estado, él fue tajante también, me
dijo: ¨En qué actividades andaba su hermano? -Bueno, trabajaba-
pues era el trabajo que hacía en el sindicato, no pensaba
yo que anduviera en algo incorrecto. -'Señora, a saber en
qué babosadas andaba metido; entonces ... no me arrepiento
de lo que se ha hecho con toda esta gente, porque son guerrilleros,
son comunistas ... y si mi madre fuera comunista o guerrillera,
a ella también la capturo'... así de sencillo ...".
12
629.
Tal como se ha evidenciado
en párrafos anteriores, las personas que en los años
setenta se manifestaron al respecto recibieron, por parte del Estado,
la connotación de personas trastornadas mentalmente. En los
años ochenta, a la agresión física y psicológica
se agregaría la apatía e indiferencia como recurrente
respuesta de los representantes del Estado, incluidos los presidentes
de sucesivos gabinetes. Ahora, en cambio, los activistas y sus organizaciones
eran sindicados por el Ejército de estar manipulados por
la guerrilla.
"De repente nos
llaman a nosotras de comunistas, subversivas, enemigas del Estado,
nosotras, mujeres que antes éramos trabajadoras, madres de
familia y que estábamos sufriendo, éramos víctimas
de la violencia ... Mejía Víctores nos dijo: 'Miren
señoras, ¨ustedes saben qué están haciendo?
Están haciendo lo que están haciendo en Argentina
las madres de la Plaza de Mayo, y ustedes están haciendo
lo mismo, saben qué: ellas son guerrilleras ... ustedes van
a arruinar al Estado de Guatemala ...".13
630.
Durante sus primeros
meses de existencia el GAM recibió escasa cobertura en los
medios de comunicación nacionales. Ante la indiferencia y
la falta de voluntad estatal se realizó la toma de instituciones
importantes por parte de la naciente organización. La ocupación
de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) fue una de las acciones
más importantes.
"Tenía
como objetivo que se incluyera en la nueva Constitución la
figura de preso político, porque no se podía construir
el futuro desconociendo el pasado'... Cuando nos tomamos la ANC
nos quitaron los megáfonos para que no interrumpieran la
sesión, pero el chispazo, me fui a comprar pitos a la primer
tienda para hacer bulla, éramos 300 las que pitábamos...".14
631.
Progresivamente,
el movimiento fue cobrando mayor resonancia e hizo visible una de
las heridas nacionales más profundas. El GAM adquirió
presencia entre las distintas organizaciones sociales, y en un momento
dado llegó a brindar refugio a activistas perseguidos pertenecientes
a diferentes organizaciones sociales.15
Para algunas personas la búsqueda de sus hijos desaparecidos
se convirtió en un hecho cotidiano. Al GAM, que en una primera
época agrupó a centenares de mujeres, ladinas y mayas,
se sumaron, además, padres y hermanos de desaparecidos. Uno
de ellos, el padre de una joven mujer desaparecida, se convirtió
en un símbolo público en las manifestaciones y vigilias
del grupo.
"El había
entrado al GAM para buscarla y había hecho la promesa que
se dejaría crecer la barba hasta que apareciera su hija.
En las fotos del GAM se le puede ver con la foto de su hija ...
y la gran barba blanca ...".16
632.
La misma existencia
del GAM, sus vigilias y denuncias pusieron al descubierto las acciones
violatorias de los derechos humanos. Las reacciones del Estado no
se hicieron esperar,17
llegaron contundentes bajo el empleo de los mismos métodos
de amedrentamiento y terror. El amor a la vida encontró respuestas
violentas: el asesinato de dos activistas del GAM en tiempos del
general Mejía Víctores: en primera instancia, Héctor
Gómez Calito18
y pocos días después, María del Rosario Godoy
Aldana de Cuevas, junto a Mynor René Godoy Aldana y Augusto
Rafael Cuevas, hermano (21 años) e hijo (dos años),
respectivamente.
633.
El día 30
de marzo de 1985, Héctor Gómez Calito fue secuestrado
en el trayecto de la capital cuando iba hacia su casa en Amatitlán,
luego de una reunión con el GAM. Su cuerpo fue localizado
dos días después en el Parque de Las Naciones Unidas,
Amatitlán, con evidentes señales de tortura.19
634.
Rosario Godoy de
Cuevas había tomado la palabra con motivo del entierro de
Gómez Calito, habiendo denunciado con anterioridad las amenazas
vertidas por el entonces Jefe de Estado. Cuatro días después,
luego de recibir constantes amenazas telefónicas, salió
de su casa de habitación, haciéndose acompañar
de su hermano y su pequeño hijo para realizar unas compras
en un centro comercial cercano a su residencia. Los cuerpos de los
tres fueron encontrados dentro del vehículo con múltiples
golpes y los cráneos destrozados. Rosario presentaba, además,
evidencias de violación sexual, y su hijo señales
de tortura. El Estado asumió una clara actitud de encubrimiento
del hecho. El Secretario de Relaciones Públicas del Gobierno
adujo públicamente: "...una vez se agote la investigación,
el Gobierno estará en posibilidad de demostrar que se trató
de un accidente de tránsito".20
635.
En 1986, con el Gobierno
civil, se creó la expectativa de poder aclarar la situación
de las personas desaparecidas. Sin embargo, la respuesta de éste
fue el llamado al perdón y olvido, ante el planteamiento
de formar una comisión investigadora por parte del GAM.
"Vinicio, cuando
era candidato, va a la catedral, nos dice: Miren, sálganse
de la catedral, denme su apoyo y yo les prometo, que yo sé
dónde están las cárceles clandestinas, porque
muchos de los compañeros están detenidos y desaparecidos
y yo sé dónde están, llegando yo a la presidencia,
les prometo que les voy a ayudar ... a él lo que le interesaba
era tener el apoyo de una organización que en ese momento
era muy fuerte como era el GAM ... para hacer impresión y
ganar en la cuestión electoral ... después él
... empieza a tener muchas presiones del Ejército ... El
inicia una campaña de calumnias, desprestigiando a través
del Estado Mayor Presidencial, para aniquilar al GAM, para hacerlo
desaparecer, o sea, empieza a olvidar la causa, hacer que la población
olvide y para Guatemala es fácil olvidar, aquí todo
lo olvidamos pronto... incluso llegan a extremos de vigilar nuestros
teléfonos, nuestras familias, en el período extremo
... empieza a aniquilar nuestra vida privada ... Fue otra dimensión,
o sea que no lo mataban por las balas, pero sí con la calumnia
y el desgaste y ése es más fuerte que el otro ...".21
636.
Durante el mandato
presidencial de Vinicio Cerezo desapareció otra activista
del GAM. María Rumualda Camey el día 15 de Agosto
de 1989 fue secuestrada en su casa ubicada en la finca Nueva Concepción,
Escuintla. A éste se sumaron otros atentados, como el secuestro
y asesinato de Eleodoro Ordón Camey, Aurelio Lorenzo Xicay,
Martín Chitay, Eusebio Camey, Victoriano Camey; atentados
contra el GAM, con fechas 15 de agosto de 1989, 12 de octubre de
1992, 8 de septiembre de 1993; allanamiento de las instalaciones
el 27 y 29 de octubre de 1993; desaparición forzada de Francisco
Guarcas Cipriano el 19 de octubre de 1993; secuestro, durante una
hora, de Mario Polanco; amenazas de muerte y vigilancia ininterrumpida
contra Nineth Montenegro y Mario Polanco, entre otros.22
Aunque estos hechos afectaron a sus activistas, el GAM continuó
con sus campañas en favor de los desaparecidos.
Las exhumaciones
637.
Hacia finales de
los años ochenta, la búsqueda de los desaparecidos
entró en una nueva etapa. En junio de 1988 se hizo la primera
exhumación de un cementerio clandestino; hasta la fecha de
cierre de las investigaciones de la CEH, se habían realizado
por lo menos 63 más (Véase Apéndice 11).23
Estas acciones promovidas por diversas organizaciones de derechos
humanos han evidenciado no sólo la práctica de la
desaparición forzada, sino también han desenterrado
las huellas innegables de muchas masacres.
638.
La necesidad de realizar
exhumaciones de centenares de cementerios clandestinos y ocultos
es un planteamiento recurrente en muchos de los testimonios que
se presentaron a la CEH y constituye uno de los elementos más
importantes del proceso de recuperación de la memoria colectiva.
Contribuyen a la reparación del tejido social comunitario
y generan variadas expectativas de justicia, así como nuevas
pautas socioculturales de comprensión, asimilación
e interrelación con la vida y la muerte.24
Estas actividades
abren ante nuestros ojos un nuevo panorama, la posibilidad de recuperar
las osamentas de nuestros familiares detenidos-desaparecidos...
Es una tarea difícil, si tomamos en cuenta los problemas
que éstas suscitan; el primero de ellos surge cuando el Ministerio
Público resta importancia a este tipo de denuncias, al margen
de que las autoridades locales y el gobierno de la República
tampoco brindan la colaboración necesaria para poder llevar
a cabo este tipo de actividades.
"Por otro lado, el
reconocimiento de las osamentas se torna difícil, aunque
en muchos casos los familiares conocen perfectamente el sitio donde
las víctimas fueron masacradas por el Ejército de
Guatemala, y recuerdan la indumentaria que vestían, no es
suficiente para hacer legal el reconocimiento de las osamentas.
A pesar de esta situación, los familiares sienten la satisfacción
de haber encontrado al ser querido que por tantos años han
buscado en hospitales, centros de detención, anfiteatros,
etc. A lo anterior se suma la sepultura legal que se les brinda
a las osamentas encontradas, lo que constituye un rito religioso,
un duelo sacrosanto para los familiares, y la satisfacción
de encontrar un sitio donde poder rendir el culto correspondiente
al ser amado".25
639.
La lucha en favor
de los desaparecidos articuló varias instancias y líneas
de acción interdependientes y complementarias. Como parte
de ellas surgió FAMDEGUA el 16 de junio de 1992, que, entre
otras actividades, dio un fuerte impulso a las exhumaciones. Se
destaca en particular la exhumación de la aldea Dos Erres,
en el departamento de Petén, realizada en el mes de julio
de 1994 y en los meses de mayo a julio de 1995. Esta exhumación
rescató 162 osamentas de quienes habían sido habitantes
de dicha aldea, masacradas por el Ejército del 5 al 8 de
diciembre de 1982.
640.
Con estos esfuerzos
se intenta contribuir a esclarecer los casos específicos,
rescatar la dignidad de las víctimas y poner de manifiesto
la profunda necesidad de resarcir y reparar el daño causado.
El siguiente relato es elocuente al respecto; al dar su testimonio,
un declarante sacó de su morral unos huesos y parte de la
dentadura de una de las víctimas que cargaba consigo y dijo:
"Me duele mucho
cargarlos ... como cargar la muerte ... no voy a enterrarlos todavía...
Sí quiero que descanse , descansar yo también, pero
todavía no puedo ... Son la prueba de mi declaración
... no voy a enterrarlos todavía, quiero un papel que diga
a mi: 'lo mataron las patrullas por culpa del Ejército y
que no tenía delito, que era inocente ... entonces vamos
a descansar".26
Lucha contra la militarización
641.
La lucha contra la
militarización fue impulsada por muy diversas entidades y
logró mayor contundencia especialmente a partir del trabajo
de organizaciones conocidas como parte de los sectores surgidos
de la represión y la impunidad. Además del GAM, resalta
el importante trabajo del CERJ, la Defensoría Maya, CONDEG
y CONAVIGUA. Son, en esencia, organizaciones indígenas surgidas
para recuperar a sus comunidades del control militar y para asegurar
el respeto de los derechos humanos. Con el paso de los años
formaron parte del movimiento maya, que posteriormente tuvo incidencia
importante en el proceso de paz.27
642.
La agudización
del enfrentamiento armado interno condujo a la presencia militar
en la totalidad del territorio, mediante la instalación de
zonas, destacamentos, puestos de mando y de avanzada militar. Esta
masiva presencia militar, sus efectos desestructurantes en las comunidades
y, especialmente, las violaciones a los derechos humanos en contra
de la población civil, generaron asimismo respuestas y reacciones
de las comunidades. Estas se dieron a través de variadas
formas de organización, movilización y denuncia, adoptando
en determinados momentos, acciones de mucha valentía, tanto
a nivel individual como comunitario.
643.
Las organizaciones que implementaron acciones en
contra de la militarización, se caracterizaron desde sus
inicios por mantener una lucha en condiciones de alto riesgo, asimismo
por un profundo arraigo comunitario, manifestando su rechazo a la
participación obligada en las PAC, así como al reclutamiento
militar forzoso y su carácter discriminatorio.
644.
Una de las respuestas
comunitarias más importantes en contra de la presencia del
Ejército en las comunidades se dio en Santiago Atitlán,
Sololá, durante el mes de diciembre de 1990, luego de la
masacre perpetrada por el Ejército destacado en el lugar.
Los vecinos de Santiago Atitlán, herederos de una tradición
organizativa, habían soportado vejaciones permanentes especialmente
desde la instalación del destacamento militar en Panabaj
en 1980. Esta misma situación les hizo diseñar formas
de respuesta colectiva para auxiliarse cuando se produjeran estos
actos. Efectivamente, la madrugada del día 2 de diciembre
se habían hecho sonar las campanas de la Iglesia, señal
para que la gente saliera a la defensa de quienes pudieran estar
sufriendo alguna agresión. Las centenares de personas que
respondieron al llamamiento y que después manifestaron su
repulsión por los acosos continuos delante del destacamento
fueron poco después blanco de las balas de la tropa del destacamento.28
645.
Luego de la masacre
de 14 personas esa madrugada, los vecinos de Santiago se organizaron
y mandaron delegaciones a la capital para denunciar los hechos y
buscar apoyo para su decisión de expulsar al Ejército
de su municipio. Presentaron un memorial a la Presidencia de la
República en el cual consignaban su capacidad de protegerse
colectivamente. Con ello, la presencia del Ejército quedó
deslegitimada en el municipio. Del mismo modo, diversos sectores
de la sociedad que habían guardado silencio respecto a las
múltiples violaciones sucedidas durante años en el
país, se pronunciaron públicamente contra esta nueva
atrocidad. Ante la indignación profunda de los guatemaltecos
y la presión internacional, el Gobierno civil, ordenó
la retirada del destacamento del lugar. Los elementos castrenses
acataron retirarse, pero consignaron que la decisión no era
una muestra de tibieza ante los civiles.29
646.
La lucha por la desmilitarización
del municipio implicó también la salida de la Policía
Nacional. De la misma manera, los vecinos manifestaron su repudio
a la presencia de fuerzas regulares de la guerrilla que operaban
en la zona, demandando que éstas respetaran también
la decisión de la población de excluir del municipio
cualquier presencia militar de las partes. De este modo, la lucha
contra la militarización abarcó todas aquellas manifestaciones,
grupos y formas de violencia armada en el municipio, culminando
así, una etapa de terror, hostigamiento y arbitrariedad militarizada
en contra de la población civil del lugar.
647.
En esta manifestación casi inédita
de lucha contra la militarización del país, se conjugaron
elementos socioculturales y políticos importantes.
"Así hasta
que llegó el 2 de diciembre del 90 que nos despertamos. Habíamos
soñado que iba a haber una gran fiesta y nosotros ofreceríamos
comida y a cambio nos dejan un espacio de tierra. Al escuchar las
campanas como que iba a haber fiesta y se levantaron, porque ellos
saben el significado de la campana cuando hay algo especial y llegó
mucha gente ese día, mucha gente que nunca se habló,
se hablaron; enemigos ... se dieron la mano; animaron a muchos y
decidieron enfrentar la situación. Ya muchos comenzaron a
contar sus sueños, tengamos fe en nuestro trabajo, comenzaron
a recordar los nombres de los que les dejaron y cabal sucedió
la masacre, pero no importa porque la voz fue escuchada, la sangre
fue vista por el mundo y eso nos llamó la atención
y nos dio fuerza y nos dio tristeza a la vez, pero al mismo tiempo
nos contentamos un rato. Vino mucha gente, hombres, mujeres, GAM...
todos en solidaridad con Santiago Atitlán. Ahí es
donde sentimos el peso y el valor".30
648.
Las acciones de los
Tzutujiles de Santiago fueron gestadas mediante la organización,
la movilización silenciosa y la fuerte adscripción
a su cosmovisión y legado cultural. Fueron factores clave
para vencer el miedo, la religiosidad y el milenario conocimiento
de los ritmos de la resistencia.
"Esto nos lo han
enseñado desde tiempo muy antiguo y que no podemos olvidar
... La gente dice 'Maximón quitó el miedo ... Dios
dio una fuerza increíble a la gente que se animó.
Dios escuchó a la gente y ya es la hora, el momento que tiene
que pasar eso. Se derramó sangre pero no importa porque se
logró lo que se quería ... por los nahuales tuvieron
el valor de enfrentar ese tipo de situaciones' ... porque los hechos
no llegan a su tiempo. El problema llegó a su tiempo y la
solución no fue antes porque no llegó su momento.
Dios tiene su plan y los mayas tienen su calendario".31
649.
La lucha contra la
militarización se dirigió también contra la
figura del comisionado militar y las Patrullas de Autodefensa Civil,
principalmente en las comunidades mayas del país. El rechazo
a la participación obligada en las PAC y a los abusos de
muchos jefes de las mismas, así como de los comisionados,
coincidió en varios lugares con el repudio al reclutamiento
militar forzoso y discriminatorio. Aunque las acciones en contra
del reclutamiento tienen sus raíces en los años setenta,
las luchas contra la militarización comunitaria alcanzaron
un nuevo perfil especialmente durante la última década
del enfrentamiento armado, en el contexto del largo proceso de la
transición política.
650.
Estas luchas de resistencia
se dieron, por ejemplo, en el marco de la movilización de
muchas de las aldeas kaqchikeles de varios municipios de Sololá
en 1993. Con un claro planteamiento de la preservación de
la integridad comunitaria, buscaron eliminar la figura del comisionado
de sus comunidades. A los comisionados que quisieron seguir como
tales no se les impidió, pero se les puso condiciones. Un
testigo de la CEH recordó la campaña de esta manera:
"[Les decíamos]
miren señores a partir de ahora ustedes ya no son comisionados
militares ... Unos dijeron, ustedes no pueden sacarme a mí,
porque yo estoy voluntariamente con el jefe ... Entonces hicimos
una nota en cada cantón, dijimos entonces si ustedes no quieren
salir está bien, pero cuando el Ejército diga hay
que reclutar jóvenes lleva tu hijo lleva a tu sobrino y cuando
el Ejército pida leña lleva a tu señora, a
tu hija, a tu sobrina a traer leña al Ejército ...
cuidado si vas agarrar un joven ... una señora para hacer
tortillas, si agarrás aquí te vamos a expulsar del
cantón, esa es la ley que propusimos en toda la región".32
651.
El CUC, GAM, CONDEG,
CERJ y CONAVIGUA protagonizaron muchos de estos esfuerzos. El trabajo
de CONAVIGUA, dirigida por Rosalina Tuyuc, mujer Kaqchikel, fue
especialmente novedoso, en gran medida por tratarse de una organización
de mujeres mayas que provenían de centenares de aldeas del
interior del país. Después de su formación
en 1988, mucho de su trabajo se centró en la denuncia y acciones
en contra de la militarización comunitaria, así como
la situación discriminatoria hacia la mujer indígena.
"Pues lo que para
nosotras es un orgullo es que por primera vez en estos cinco siglos
que se logra una organización sólida de mujeres indígenas
y campesinas y que fuimos nosotras mismas las que entramos a dirigir
esa organización, a diseñar propios objetivos y estructura,
porque casi siempre eran los hombres los que hablaban por las mujeres,
por el dolor, por la discriminación y en esta ocasión
fuimos nosotras las que empezamos a hacer esa lucha ... aunque no
se dice pero en la práctica es una lucha completa de género...".33
652.
A los planteamientos
humanitarios e intentos de ejercer los derechos democráticos
de estos sectores emergentes producto de la represión y la
impunidad, se sumaron otros esfuerzos de organizaciones que se rearticularon
en el país a partir de mediados de los años 80. Ante
el trabajo de estas organizaciones el Ejército respondió
nuevamente con la criminalización. Se dieron señalamientos
del ministro de la Defensa y del vocero del Ejército, acusando
a sus activistas de seguir lineamientos de la insurgencia, convirtiéndolos
en objetos de represión en sus comunidades.34
653.
Uno de los hechos
que más resaltan es el caso de María Mejía,
activista de la aldea Parraxtut, Sacapulas, Quiché, ejecutada
extrajudicialmente por patrulleros y comisionados militares el 17
de marzo de 1990, luego de organizarse en CONAVIGUA. Había
sido una de las impulsoras de la organización en su comunidad,
especialmente en contra de la participación forzada en las
PAC.35
654.
En el mismo sentido,
el 3 de agosto de 1993 se realizó una manifestación
masiva en contra de los abusos de las PAC en el municipio de Colotenango,
Huehuetenango. Tras el regreso de los manifestantes residentes de
las aldeas de Xémal y La Barranca, miembros de las PAC les
atacaron indiscriminadamente. En el acto murió Juan Chanay
Pablo, anciano de 64 años de edad, y quedaron gravemente
heridos Miguel Morales Méndez y Julia Gabriel Simón,
de 19 y 16 años de edad, respectivamente.36
Ante este hecho, las organizaciones que convocaron a la manifestación
presentaron denuncia del caso a instancias nacionales con el apoyo
de la pastoral social de la Iglesia Católica en Huehuetenango.
Se emitieron órdenes de captura contra los patrulleros que
perpetraron el hecho, pero nunca fueron ejecutadas. Como respuesta
a la inoperatividad del sistema judicial nacional, este caso fue
llevado a instancias de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) la cual abrió proceso el 8 de noviembre de
1993. Con esto, el Gobierno negoció una salida amistosa al
asunto e indemnizó a las víctimas y familiares de
las mismas; hizo igualmente un reconocimiento público de
los abusos perpetrados por las PAC del lugar.
655.
Otro aspecto importante
en la lucha contra las PAC fue el apoyo de instancias de defensa
de los derechos humanos no ligadas al movimiento social guatemalteco,
que brindaron asesoría jurídica y seguimiento de casos
ante los tribunales. Asimismo, con la entrada en vigencia del nuevo
marco constitucional en 1985 se crearon instancias gubernamentales
dirigidas a la atención de los derechos ciudadanos, como
el Procurador de Derechos Humanos y la Corte de Constitucionalidad.
La primera de éstas se sumó a los señalamientos
vertidos por organizaciones del movimiento social y la Iglesia Católica
en contra de las PAC.
656.
En febrero de 1994,
el Procurador de los Derechos Humanos presentó una resolución
ante el Congreso en la que exigía la derogación de
la ley que estableció las patrullas civiles, basándose
en la Constitución, las múltiples violaciones de los
derechos humanos atribuidos a las PAC y porque las autoridades militares
no frenaban esos abusos ni ejercían el control necesario
sobre aquellas. Según esta resolución, en vez de contribuir
al desarrollo, paz y tranquilidad, -como lo adujo repetidamente
el Ejército- las PAC habían servido para sembrar el
temor y la zozobra en las comunidades. Con lo anterior quedaron
validados los esfuerzos de las comunidades mayas que habían
sufrido la violencia y la militarización contrainsurgentes
en carne propia.
657.
Como producto de
estos esfuerzos, así como por los avances en el proceso de
negociación de la paz, durante los primeros años de
la década de los 90 ya se había logrado la desintegración
efectiva de las PAC en algunos lugares. Pero sólo hasta 1996
se llevó a cabo su desmovilización oficial, proceso
que inició en Colotenango, Huehuetenango, mediante un acto
realizado el 9 de agosto, con el cual el Gobierno intentó
resarcir moralmente a esa comunidad, luego de reconocer públicamente
las violaciones realizadas por éstas en aquel lugar. En el
discurso oficial, la presidenta de la Comisión Presidencial
de los Derechos Humanos (COPREDEH) recordó "aquél
lamentable hecho sucedido en el año 1993 en esta comunidad,
cuando fueron atacados varios manifestantes, resultando muerto el
señor Juan Chanay Pablo y heridos los señores Julia
Gabriel Simón y Miguel Morales Mendoza".37
Para la CEH, la desmovilización de las PAC, el resarcimiento
y el reconocimiento público de las violaciones perpetradas
por los patrulleros en el lugar son un valioso aporte por parte
del Estado para alcanzar la reconciliación nacional.38
658.
Los esfuerzos dirigidos
hacia la desmilitarización del país también
incluyeron acciones en contra del reclutamiento militar. Aun cuando
éste tiene un carácter obligatorio dentro de la Constitución
guatemalteca, la manera discriminatoria como fue ejercido a lo largo
del enfrentamiento armado interno devino en constantes violaciones
de los derechos humanos. Por tanto las respuestas más relevantes
en contra de éste, surgieron mayoritariamente de las comunidades
mayas objetos principales de esta práctica.
659.
En Sololá fue el nuevo liderazgo juvenil,
asociado a las autoridades tradicionales encarnadas en los ancianos,
el que desarrolló una fuerte resistencia al reclutamiento
militar discriminatorio forzado, con base en el argumento de su
carácter violatorio a la integridad de las comunidades mayas.
"En octubre de
1992 el Ejército se metió al mercado de Sololá
a hacer reclutamiento, los padres fueron a la oficina de la Comisión
Indígena de Derechos Humanos y las comunidades decidieron
enfrentar al Ejército contra el reclutamiento militar forzado...
Hicimos una comisión y nos fuimos a la zona militar ... unas
cien personas [pidieron hablar con el comandante y dijeron], mire
señor comandante todos los que están ahorita aquí
son representantes de las comunidades y venimos a entregar un memorial,
juntamos 15 mil firmas... Es la petición del pueblo de Sololá
y queremos que sea respetado ... un joven es sagrado no puede separarse
con su papá, no puede separar de la familia, este joven es
la unidad de la familia y el joven es el sustento diario de los
padres por la cual no queremos [el reclutamiento militar]; otra
razón es que porque dice usted, si la Constitución
Política dice todo joven de 18 años es obligado a
servicio militar, entonces por qué los ladinos no presentan
sus servicios militar pues, sólo nosotros [los indígenas]".39
Lucha contra la impunidad
660.
La transición
política que dio paso a gobiernos civiles y abrió
el diálogo entre gobierno y guerrilla, contempló la
conformación de instituciones gubernamentales que debían
velar por los derechos humanos, la aplicación del debido
proceso legal y la consecución de un Estado democrático
de Derecho. Desde la sociedad se empezaron a articular diversas
iniciativas para ensanchar los todavía endebles espacios
para la actuación ciudadana. Sin embargo, de forma recurrente,
las demandas de justicia toparon con la inoperancia de las diferentes
instancias del sistema judicial del país, situación
que se reveló cada vez más contradictoria en una coyuntura
de discurso político de la apertura y la democratización.
661.
En este contexto,
el asesinato de la antropóloga Myrna Mack en 199040
y los arduos esfuerzos realizados durante dos años y medio
para lograr la condena del autor material del crimen, constituyeron
el punto de partida en la lucha contra la impunidad. Cobró
importancia especial el empeño de Helen Mack, hermana de
la profesional ejecutada, desarrollando diversas acciones que abrieron
importante brecha en la lucha contra la impunidad en Guatemala.
662.
Entre los logros
concretos más importantes del caso son la condena del sargento
mayor Noel de Jesús Beteta Alvarez y el juicio abierto en
contra de sus superiores. En particular, el proceso que llevó
a la condena de Beteta Alvarez hizo evidente la participación
del Ejército guatemalteco en la perpetración de este
tipo de crímenes.
"... salió
a luz que sí era posible llegar a sentencias condenatorias,
de que iba a ser una lucha difícil ... pero había
que hacerlo ...".41
663.
La lucha contra la
impunidad, que se fue articulando alrededor del caso se dirigió
a mover el sistema de justicia que amparaba los diversos mecanismos,
acciones y autores de la política contrainsurgente. De esta
manera se convirtió en un nuevo esfuerzo colectivo en contra
de la militarización del país y a favor de la consecución
del Estado democrático de Derecho. Así, la exigencia
para que funcionaran los preceptos y procedimientos del cuerpo jurídico
contenido en la legislación nacional brindó un complemento
fundamental a las acciones de denuncia.
"Marcó
una diferencia, no fue la denuncia por la denuncia, sino que al
mismo tiempo iba documentada para que la ley se cumpliera tal cual
como debió haber sido siempre, o sea lo que veíamos
era todo un sistema, leyes que existían que no eran malas,
el problema era la aplicación, es decir, la no aplicación
por miedo ... pero ya articulado todo un movimiento de apoyo por
ejemplo de organizaciones internacionales. Todo ese ánimo
se fue contagiando, independientemente de que fueran o no, activistas
de los derechos humanos; el solo hecho de que los militares empezaran
a recibir un castigo, fueran cuestionados; romper el silencio y
el cambio de actitud para aceptar que los militares realmente merecen
ser llevados a los tribunales porque casi todos han sufrido su abuso".
42
664.
Las acciones contra
la impunidad se han desarrollado, no sólo en la ciudad capital,
sino también se han emprendido procesos importantes en las
comunidades mayas. En estas gestiones se ha buscado la pena judicial
en contra de los responsables de masacres, secuestros, violaciones
sexuales y ejecuciones extrajudiciales. Entre las acciones más
importantes emprendidas en esta dirección cabe señalar
la utilización de mecanismos internacionales, tales como
la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), después
de que los tribunales nacionales se hayan mostrado todavía
limitados para impartir justicia. Uno de los casos claves se refiere
al proceso llevado en contra de un ex comisionado militar, acusado
de innumerables hechos de violencia, entre los que se incluyen múltiples
asesinatos y violación sexual, en el departamento de Quiché.
"Un caso que nosotros
llevamos, es el juicio en contra de uno de los responsables de tantas
masacres en la zona de El Quiché ... Este señor salió
absuelto ... En el primer juicio oral hubo una gran discriminación
contra muchos de los testigos que son mujeres [mayas]. Ante esto
nosotras optamos por llegar a juicios a nivel internacional...".43
665.
La firma del Acuerdo
de Oslo, en el que se estableció el mandato para la Comisión
para el Esclarecimiento Histórico, abrió otra vertiente
en el debate social sobre justicia e impunidad. Provocó fuertes
discusiones en el seno de organizaciones de la sociedad civil respecto
al posible decreto de una amnistía general. Esta se perfilaba
en ciertos medios políticos como una medida necesaria para
la reconciliación nacional y motivó inconformidad
de los sectores que realizaban trabajo en contra de la impunidad
en el país. De esas discusiones nació la Alianza Contra
la Impunidad, que aglutinó diversas organizaciones buscando
consenso respecto a la posición a adoptar frente a los acuerdos
que se discutían en ese momento.
666.
Este proceso de discusión
culminó con la promulgación de la Ley de Reconciliación
Nacional, que establece una serie de extinciones de responsabilidad
penal con respecto a ciertos delitos cometidos en el enfrentamiento
armado. A la vez establece que la "extinción de la responsabilidad
penal a que se refiere esta ley, no será aplicable a los
delitos de genocidio, tortura y desaparición forzada, así
como aquellos delitos que sean imprescriptibles o que no admitan
la extinción de la responsabilidad penal, de conformidad
con el derecho interno o los tratados internacionales ratificados
por Guatemala".44
Recapitulando
667.
A lo largo del período
del enfrentamiento armado surgieron respuestas individuales y colectivas
ante los efectos deshumanizantes y denigrantes de la violencia.
Los fundamentos esenciales de éstas fueron la solidaridad
humana, la defensa del derecho a la vida y las aspiraciones de respeto
a la dignidad y la justicia. En muchos casos requirieron de un cambio
de actitud de sujetos expuestos a condiciones de alta fragilidad
para que pudiera trascender la inmovilidad producida por el terror
y la violencia. Mediante acciones participativas en un contexto
de dolor y desesperanza, se crearon mecanismos de soporte y apoyo
para las personas y grupos que enfrentaron historias similares.
Estas coincidencias les identificaron e impulsaron a realizar esfuerzos
más articulados y organizados para seguir defendiendo su
dignidad y contribuyendo a forjar nuevas aspiraciones de respeto
a los derechos humanos y paz.
668.
Las nuevas organizaciones
de defensa de los derechos humanos representaban esfuerzos importantes
para afirmar nuevos principios de convivencia social y contribuir
a la restauración del tejido social. Aunque emergieron desde
los sectores más afectados por el enfrentamiento -familiares
de víctimas y comunidades sobreviventes-, sus reivindicaciones
trascendieron de inmediato a otros sectores más amplios de
la sociedad. Aportaron con una nueva conciencia de la necesidad
de la justicia, el respeto a las leyes y la plena vigencia de un
Estado de Derecho como requisitos de la democracia.
669.
En los últimos
años del enfrentamiento armado se hizo evidente que la relación
entre la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la impunidad
reside no sólo en su valoración compartida de la vida
y la justicia, sino también en su cuestionamiento de la raíz
histórica de la impunidad. Así, en los años
90 muchas instancias confluyeron en la búsqueda de mecanismos
y estrategias civiles a fin de arrebatar el espacio de poder y preeminencia
del Ejército sobre la vida social guatemalteca en detrimento
del Estado democrático de Derecho.
1 CI 48. 1980. Ciudad
de Guatemala, Guatemala. CI 35. Abril, 1985. Ciudad de Guatemala,
Guatemala. Regrese al Texto
2 CI 41. Junio de 1967.
Escuintla. Regrese al Texto
3 C 127. Enero de 1971.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
4 Ibid. Regrese al
Texto
5 Testigo (activista
GAM) CEH. (T.C. 84). Regrese al Texto
6 La Nación,
22 de marzo de 1980, pg.1, y Prensa Libre, 21 de marzo de
1980, pg.8. CI 16. Julio, 1978. Huehuetenango. Regrese al Texto
7 C 1790. Enero 1982.
San Marcos. Regrese al Texto
8 Testigo REMHI. Activista
de FAMDEGUA. Regrese al Texto
9 CI 48. 1980. Ciudad
de Guatemala, Guatemala. CI 35. Abril, 1985. Ciudad de Guatemala,
Guatemala. Regrese al Texto
10 "La Iglesia jugó
un papel trascendental para el surgimiento del GAM... Se hacían
misas mensualmente en la Catedral de la ciudad de Guatemala, para
darles fortalecimiento espiritual a los familiares de los desaparecidos
y desaparecidas; fue ahí donde se fueron conociendo distintas
familias y personas que posteriormente se unirían en torno
a una demanda común: el rescate con vida de los desaparecidos
... Por la misma situación represiva imperante en el país
el GAM no contaba con sede propia y Brigadas Internacionales de
Paz prestaban su local para planificar sus actividades ... de esta
manera Brigadas actuó como cobertura humanitaria, acompañando
a los dirigentes del GAM, pensando que sería menos probable
que los dirigentes del GAM fueran secuestrados en compañía
de extranjeros", citado del GAM, "GAM, 1984-1998", Guatemala,
abril de 1998. Regrese al Texto
11 Testigo (activista
del GAM) CEH. (T.C. 84) . Regrese al Texto
12 Testigo REMHI. Fundadora
del GAM. Regrese al Texto
13 Testigo (activista
del GAM) CEH. (T.C. 84). Regrese al Texto
14 Testigo (fundadora
del GAM) CEH. (T.C. 383). Regrese al Texto
15 GAM, ob. cit . Regrese
al Texto
16 Testigo (activista
de derechos humanos) CEH. (T.C. 232). Regrese al Texto
17 El 2 de febrero de
1985 el jefe de Estado acusa a las miembros del GAM de estar manejadas
por subversivos y amenaza con tomar represalias. Cuando un periodista
le preguntó respecto a cuáles serían, le contestó:
"las conocerás cuando las veas", La Palabra, 22 de
marzo de 1985, pg. 15. Regrese al Texto
18 Gómez Calito
se había integrado al GAM con el propósito de lograr
el aparecimiento con vida de su hermano mayor, René Gómez
Calito, quien había sido desaparecido. Era miembro de la
directiva y al momento de su muerte se desempeñaba como vocero
oficial de la organización. También una hermana de
Gómez Calito había sido capturada el 10 de agosto
de 1982 y sometida a múltiples torturas y violaciones; posteriormente
la liberaron pero fue acosada por sus mismos torturadores durante
año y medio, quienes le pedían información
y le decían que su "salario era estar con vida". Véase
C 29. Agosto de 1982. Regrese al Texto
19 Le habían
cortado la lengua y destruido el cráneo; con la muerte de
Gómez Calito se cumplía la amenaza hecha días
antes por el jefe de Estado. CI 35. Regrese al Texto
20 El Gráfico,
9 de abril de 1985, y CI 35. Abril de 1985. Regrese al Texto
21 Testigo (activista
del GAM) CEH. (T.C. 84). Regrese al Texto
22 GAM, ob. cit. Regrese
al Texto
23 Aunque las primeras
exhumaciones fueron dirigidas por antropólogos forenses extranjeros,
la demanda comunitaria ha llevado a la creación de tres equipos
de técnicos guatemaltecos, la Fundación de Antropología
Forense de Guatemala, el Proyecto de Exhumaciones de la ODHA y el
Equipo de Exhumaciones de CALDH. Regrese al Texto
24 Fernando López,
"Reparación del imaginario colectivo", en Azacuán
Número 2, año 1, Guatemala, junio de 1998, pg.15.
Regrese al Texto
25 Informe de Cementerios
Clandestinos, Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), Guatemala, agosto
de 1998. Regrese al Texto
26 Testigo CEH. C 16503.
Mayo de 1982. Regrese al Texto
27 Véase apartado
sobre el movimiento indígena en este mismo Capítulo.
Regrese al Texto
28 Para profundizar
en los hechos véase CI 6. Diciembre, 1990. Sololá.
Regrese al Texto
29 CI 6. Diciembre,
1990. "De acuerdo a las instrucciones específicas del Señor
Presidente ... sin que esto evidencie debilidad o tibieza se efectuará
el traslado del Destacamento Militar de Panabaj al lugar que oportunamente
se seleccione dentro de la jurisdicción de la Zona Militar
14 de Sololá...". Regrese al Texto
30 Testigo CEH. Diciembre,
1990. Santiago Atitlán, Sololá. Regrese al Texto
31 Testigo CEH. Diciembre
de 1990. Santiago Atitlán, Sololá. Regrese al Texto
32 Testigo (líder
kaqchikel) CEH. (T.C. 266). Regrese al Texto
33 Testigo (kaqchikel,
activista de CONAVIGUA) CEH. (T.C. 111). Regrese al Texto
34 Siglo Veintiuno,
6 de Marzo de 1993. Regrese al Texto
35 Testigo CEH. CI 52.
Mayo, 1990. Quiché. Regrese al Texto
36 CI 5. Agosto, 1993.
Huehuetenango. Regrese al Texto
37 Transcripción
literal del discurso de la presidenta de COPREDEH, contenido en
el Informe de la CIDH, párrafo 15, pg. 549. Regrese al
Texto
38 CI 5. Agosto de 1993.
Regrese al Texto
39 Testigo (líder
kaqchikel) CEH.. (T.C. 266). Regrese al Texto
40 CI 85. 1990. Ciudad
de Guatemala, Guatemala. Regrese al Texto
41 Testigo (activista
de Derechos Humanos) CEH. (T.C. 233). Regrese al Texto
42 Ibid. Regrese
al Texto
43 Testigo (activista
CONAVIGUA) CEH. (T.C. 111). Regrese al Texto
44 Artículo 8,
Decreto Número 145-96, aprobado por el Congreso de la República
el 23 de Diciembre de 1996 y publicado en el diario oficial el 27
de Diciembre de 1998. 208
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