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Capitulo
III
AFRONTANDO
LA VIOLENCIA
EL MOVIMIENTO INDIGENA
670.
Durante el período
que comprende el enfrentamiento armado interno, el pueblo maya emergió
como sujeto político y reconocido como tal, de un modo creciente,
aunque con reservas por el Estado y la sociedad. Sin duda los acontecimientos
políticos y sociales del período tuvieron un fuerte
impacto en este proceso organizativo. En particular, la represión
estatal tuvo sus efectos desde finales de los años setenta
en adelante, primero a través de acciones selectivas que
golpearon duramente a la dirección del joven movimiento y
luego en los años ochenta, cuando se generalizó la
represión contra comunidades mayas enteras.
671.
Las organizaciones
mayas que se habían creado durante los años setenta
fueron destruidas, casi en su totalidad: las asociaciones pro cultura
maya, las asociaciones de profesionales indígenas y las organizaciones
juveniles que en esa década formaban parte de la geografía
organizativa del Altiplano occidental. A principios de los ochenta,
se rompieron los puentes de coordinación a escala regional
y nacional, como fueron los Seminarios Indígenas, la Coordinadora
Indígena Nacional y el boletín mensuario Ixim.
También fue objeto de la más severa represión
el Comité de Unidad Campesina (CUC), organización
que logró aglutinar a miles de campesinos indígenas
en unos pocos años compaginando sus demandas económicas
laborales con fuertes posiciones reivindicativas contra la discriminación.1
672.
Durante la segunda
mitad de los ochenta, los acontecimientos aceleraron la creación
de nuevas organizaciones indígenas y la renovación
de otras que, en su conjunto, impulsaron diversas estrategias y
adoptaron diferentes posiciones ante el Estado y el propio enfrentamiento
armado. Algunos grupos se aproximaron a la URNG, otros orientaron
sus esfuerzos para hacer uso de los reducidos espacios políticos
institucionales y los hubo también que se centraron trabajando
en sus comunidades para construir estrategias de desarrollo arraigadas
en diversos aspectos de la cosmovisión maya .
673.
La diversidad de
perspectivas y de organizaciones ha persistido; no obstante, este
movimiento de muy fluida morfología ha logrado formular posturas
de consenso en momentos clave. Esto lo ha convertido hoy en uno
de los actores más importantes de la sociedad civil.
Nuevas organizaciones frente a la violencia
y la destrucción
674.
En la actualidad,
el movimiento indígena está signado por un hecho que
ha sido admitido por los Acuerdos de Paz y demostrado por la CEH:
en la etapa reciente, los mayas y sus comunidades fueron las principales
víctimas, así como uno de los más importantes
protagonistas del enfrentamiento armado. La gravedad de las heridas
y pérdidas no podía menos que propiciar entre los
mayas un proceso de una reflexión rigurosa sobre el racismo
como uno de los factores centrales en los conflictos sociales de
larga duración que dieron lugar al enfrentamiento armado;
sobre la necesidad de construir nuevos vínculos sociales
entre los distintos pueblos que conforman el país, y sobre
la necesidad de una nueva relación entre los pueblos indígenas
y la institucionalidad estatal. Este proceso dio lugar a muy diversos
planteamientos e iniciativas organizadas, con distintos enfoques,
reivindicaciones e ideologías, aunque con objetivos comunes
que incluyen su reconocimiento como pueblo maya y su derecho a la
diferencia.
675.
Algunos organizaciones
y numerosos dirigentes, lo que se aprecia más en los espacios
urbanos, buscaron abstraerse de algún modo del marco del
enfrentamiento, a fin de desarrollar planteamientos en el plano
de la cultura y de los derechos específicos de los pueblos
indígenas, convencidos éstos de que ninguna de las
Partes podría representar sus intereses. Así se mantuvieron
alejados de las formas tradicionales de contestación y movilización
política, optando por otros mecanismos de formulación
de propuestas específicas, de participación en los
debates y foros públicos, y de cabildeo que les permitiera
ejercer una presión eficaz.
676.
Sus planteamientos
y reivindicaciones han sido de fundamental importancia respecto
a los idiomas mayas, el fortalecimiento de la cultura y especialmente
la transformación de la identidad cultural en un eje de su
identidad política. La Academia de las Lenguas Mayas de Guatemala
(ALMG), el Consejo de Organizaciones Mayas de Guatemala (COMG),
el Consejo Nacional de Educación Maya (CNEM) y la Mesa Nacional
Maya de Guatemala (MENAMGUA), entre otras entidades, representaron
iniciativas importantes en esta línea.
677.
A la vez, en el seno
de algunas comunidades mayas surgieron otras organizaciones que
perseguían satisfacer demandas muy concretas frente a la
lacerante violencia que las asolaba. Con una base social que comprendía
a víctimas de la violencia o a sus familiares, el trabajo
de grupos como CONAVIGUA, CONDEG y CUC, implicó rupturas
de fondo con los mecanismos de control territorial del Ejército
en las comunidades y por ende, la posibilidad de reconstruir las
estructuras comunitarias propias de su cultura, en el ámbito
de lo social, lo político y lo jurídico.
678.
Estas organizaciones
fueron también actores centrales en la defensa de los derechos
humanos y la desmilitarización del país, formando
a su vez parte sustantiva del movimiento social que resurgió
en el marco de la transición política. Asimismo, llevaron
las denuncias y planteamientos a diversos foros internacionales
relativos a los derechos de los pueblos indígenas y llegaron
a utilizar por diversas vías el sistema internacional de
derechos humanos, tanto el interamericano (como se vio en el apartado
anterior) como el de las Naciones Unidas.
679.
En este sentido,
especial atención merece la labor de Rigoberta Menchú,
mujer k'iche', de familia campesina, quien trabajó desde
1982 como representante del CUC ante la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU, la subcomisión de Prevención de
Discriminación y Protección a las Minorías
y el Grupo de trabajo sobre Población Indígena, entre
otros foros internacionales. Mediante la investigación realizada
la CEH constató que la denuncia histórica de Menchú
sobre la situación de su pueblo refleja fielmente la realidad
del país. Su talento, capacidad y compromiso con los derechos
humanos y los derechos de los pueblos indígenas, tanto en
Guatemala como en otros países, fueron reconocidos en 1992
con el Premio Nobel de la Paz. Los esfuerzos de la Premio Nobel
y de las organizaciones mencionadas representaron un aporte importante
para el proceso de paz, más allá de su participación
en las instancias creadas como parte de las negociaciones de negociación
como se detalla abajo.
680.
Especialmente a partir
de 1990 estos grupos, que en sus inicios impulsaron las reivindicaciones
campesinas o la defensa de los derechos humanos, han integrado a
sus actividades, cada vez más, la promoción de los
derechos políticos y culturales de los mayas. Para conseguirlo,
fue muy importante la conmemoración de los 500 años
de la llegada de los españoles a América. Durante
los dos años anteriores al aniversario que habría
de celebrarse en octubre de 1992, las organizaciones y los dirigentes
indígenas guatemaltecos intervinieron en numerosas tribunas,
tanto nacionales como internacionales, para afinar sus análisis
y reclamaciones.2
Para las organizaciones indígenas que habían centrado
su trabajo en el terreno de los derechos humanos, este acontecimiento
alimentó un renovado interés en su específica
problemática cultural.
681.
En el mismo proceso
de reflexión y respuesta frente a la violencia y su inmenso
caudal de destrucción, se comenzaron a forjar nuevos esfuerzos
organizativos en el espacio de las organizaciones no gubernamentales,
que perseguían el desarrollo comunitario. En un primer momento
se encuadraron estrictamente en los espacios y con los enfoques
permitidos por el Gobierno, restringidos todavía por el peso
de las políticas contrainsurgentes. No obstante, varios líderes
mayas, entre ellos algunos que se habían formado en las primeras
organizaciones indígenas de los años setenta y sobrevivido
a ellas, aprovecharon el auge de las ONG para generar iniciativas
propias, particularmente en Chimaltenango, Quetzaltenango y Totonicapán.
682.
Uno de los resultados
de esta visión, fue la creciente oferta de servicios e infraestructura
que surgía en las comunidades, ocupando espacios en los cuales
la articulación entre el desarrollo de proyectos técnicos
y la participación social y política tenían
que ser "confundidos", para no sufrir la represión. En todo
caso, han sido espacios aprovechados en varios lugares para plantear
perspectivas de desarrollo indígena o "etnodesarrollo", en
un intento por recuperar valores y formas organizativas propias
de los mayas, que fueron fuertemente vulnerados durante el enfrentamiento.
Entre las organizaciones que se destacan en este sentido se incluyen
CDRO, COINDI, COKADI, y Prodessa.
Transición
política, proceso de paz y el reconocimiento inicial de los
derechos de los pueblos indígenas
683.
El desarrollo reciente
del movimiento indígena se inscribe dentro de la transición
política de gobiernos militares de facto a
gobiernos constitucionales y la apertura del proceso de diálogo
y negociación que culminó con la firma de los acuerdos
de paz.3
Los espacios que se fueron abriendo durante este largo período
fueron ocupados y ampliados de diversas formas por las organizaciones
indígenas, que con su participación desempeñaron
un papel fundamental en el proceso de paz.
684.
La Constitución
de la República de 1985, promulgada como parte de la propia
transición es, en cierto modo, un reconocimiento político
del protagonismo de los indígenas en la sociedad y, en particular,
durante el enfrentamiento. Aunque formulado todavía dentro
de un marco proteccionista y de alcance relativo con respecto a
los derechos específicos, significó un comienzo en
el proceso de la creación del soporte jurídico normativo
para eliminar la exclusión y discriminación estatal
y social hacia los pueblos indígenas. La nueva Constitución
recogió por primera vez de forma explícita la realidad
multiétnica del país, quedando plasmada en ella que
"Guatemala está formada por diversos grupos étnicos
entre los que figuran los grupos indígenas de ascendencia
maya. El Estado reconoce, respeta y promueve sus formas de vida,
costumbres, tradiciones, formas de organización social, el
uso del traje indígena en hombres y mujeres, idiomas y dialectos"
(artículo 66). Asimismo reconoce "el derecho de las personas
y de las comunidades a su identidad cultural de acuerdo a sus valores,
su lengua y sus costumbres" (artículo 58), y afirma que las
"comunidades indígenas y otras que tengan tierras que históricamente
les pertenecen y que tradicionalmente han administrado en forma
especial, mantendrán ese sistema", garantizando a la vez
que las tierras de las comunidades indígenas bajo cualquier
forma de tenencia comunal o colectiva "gozarán de especial
protección del Estado" (artículo 67).4
685.
Además del
reconocimiento constitucional, durante este período se crearon
las condiciones que paulatinamente permitieron mayor organización
social y el progresivo logro de ciertas reivindicaciones históricas
de los indígenas. En este sentido se destaca la iniciativa
de dirigentes mayas, entre ellos varios lingüistas, para conformar
la Academia de las Lenguas Mayas de Guatemala como entidad estatal
autónoma, que tendría bajo su responsabilidad el desarrollo
y fortalecimiento de los idiomas indígenas de Guatemala.
En octubre de 1990, la ALMG logró la aprobación en
el Congreso de la República del Decreto Ley 65-90 (5 de noviembre
de 1990) que la establece y reconoce como tal. Desde entonces su
actividad ha sido fundamental en el proceso de fortalecimiento de
la identidad maya.
686.
También en
1990 varias entidades que surgieron en el mismo período,
juntas con la ALMG, se agruparon en el Consejo de Organizaciones
Mayas de Guatemala (COMG). Expresaban el interés de dirigentes
e intelectuales indígenas por promover el desarrollo de la
cultura maya, así como la satisfacción de las necesidades
más urgentes de sus comunidades. Ha sido un espacio importante
de coordinación entre entidades mayas de investigación
y de producción intelectual, con organizaciones de desarrollo
comunitario; como este rango participó en casi todos los
espacios que fueron creados dentro del marco del proceso de paz.
687.
En las mismas fechas
se formó otra agrupación coordinadora, Majawil Q'ij
(Nuevo Amanecer), donde participaron dirigentes del CUC, CONAVIGUA,
CONDEG y las CPR quienes aún no eran conocidas públicamente.
Se perseguía iniciar un proceso de organización basado
en las demandas e iniciativas de carácter étnico,
unificando un proceso que debía ser más amplio y abarcar
otras organizaciones mayas, que ya expresaban inquietudes ostensibles
en ese sentido.
688.
Las organizaciones
y coordinadoras mayas formadas a lo largo de este período
aprovecharon todos los espacios nacionales de debate y participación
vinculados al proceso de paz, siendo las más importantes
las Comisiones del Diálogo Nacional y la Coordinadora de
Sectores Civiles, ambas creadas por la Comisión Nacional
de Reconciliación, y luego la Asamblea de la Sociedad Civil
ya en la etapa de negociaciones directas entre las Partes. Los documentos
de consenso que se produjeron en estos espacios formarían
la base para el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas
(AIDPI) firmado por las Partes el 31 de marzo de 1995.
689.
Como elemento de
la estructura del Diálogo Nacional, desde 1990 se constituyó
la Mesa Maya para representantes de las organizaciones indígenas.5
Fue así como se creó por primera vez un espacio en
el que organizaciones representativas de distintas vertientes de
pensamiento político comenzaron a definir objetivos comunes
relacionados con la recuperación cultural y la defensa de
los derechos de los pueblos indígenas. Este proceso fue catalizado
en gran medida cuando las Partes incluyeron un punto concreto sobre
identidad y derechos de los pueblos indígenas en el temario
de la negociación, como uno de los nueve temas sustantivos
para asegurar la paz en Guatemala.6
La inclusión de esta temática en las negociaciones
representó otro momento de reconocimiento de la emersión
de los indígenas como sujetos y fuerza política con
identidad propia.
690.
Luego, en el contexto
de la Asamblea de la Sociedad Civil y al iniciarse la negociación
por las partes del tema Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas,
los esfuerzos organizativos de cinco grandes coordinadoras confluyeron
para crear la Coordinadora de Organizaciones del Pueblo Maya de
Guatemala (COPMAGUA).7
Aunque no estaban todas las organizaciones mayas aglutinadas en
este proyecto, sí existía en su seno la presencia
de una mayoría de las corrientes de pensamiento de los pueblos
indígenas de Guatemala. El Acuerdo sobre Identidad y Derechos
de los Pueblos Indígenas encomendó a COPMAGUA el mandato
de convocar a las organizaciones indígenas (incluidas las
que representan a los pueblos garífuna y xinka) a participar
en el proceso de negociación que las cinco comisiones contempladas
en el Acuerdo8
deben realizar con el Gobierno después de suscrito el Acuerdo
de Paz Firme y Duradero, el 29 de diciembre de 1996.
691.
El Acuerdo de Identidad
y Derechos de los Pueblos Indígenas fue posible gracias a
la tenacidad y aportes de las organizaciones indígenas durante
el proceso de paz. Estas se hallaron presentes, con sucesivas recomposiciones
de coordinación y de consensos, a lo largo de los cuatro
años que tardaron para que las Partes coincidieron y firmaran
este convenio.
692.
Aunque no recogió
todos los planteamientos de las organizaciones indígenas,
el referido acuerdo sí representa un avance significativo
con respecto a la Constitución de 1985. Se pasa de hablar
de "grupos étnicos" y "comunidades indígenas" con
sus implicaciones de trato como grupos minoritarios, a reconocerlos
como "pueblos indígenas", lo que conlleva un reconocimiento
de sus derechos colectivos específicos en lo social, político,
económico y jurídico. Asimismo, reconoce la especificidad
de la espiritualidad indígena como componente esencial de
su cosmovisión y de la transmisión de sus valores,
y la oficialización constitucional de los idiomas indígenas,
como uno de los pilares sobre los que se sostiene la cultura nacional
y como medio de adquisición y comunicación de la cosmovisión
indígena, de sus conocimientos y valores culturales. En estos
términos, el acuerdo establece una serie de compromisos tendientes
a lograr tres objetivos fundamentales: eliminar la discriminación
histórica hacia los pueblos indígenas; permitir la
participación de los indígenas en todas las decisiones
públicas que les afecten; y reconocer una caracterización
de "la Nación guatemalteca como de unidad nacional, multiétnica,
pluricultural y multilingüe".9
La multiculturalidad con carta de ciudadanía
693.
A lo largo del enfrentamiento
armado y especialmente desde los años ochenta en adelante,
la población indígena se hizo visible por diversos
medios que rebasaron los referentes anteriores de la mayoría
de la población ladina la cual tendía a relegarla
a ser habitantes de los núcleos turísticos, trabajadores
migratorios en las fincas de la Costa Sur, vendedores en los mercados
o trabajadoras domésticas en la capital. Factores todos ellos
que incidieron en este cambio incluyen: la diáspora de las
comunidades mayas provocada por el enfrentamiento armado, que llevó
a miles de hombres, mujeres y niños a tratar de insertarse
en espacios en la capital, Costa Sur y cabeceras, donde en el pasado
su presencia se ceñía a los ciclos laborales temporales;
el discurso permanente del Ejército que durante el primer
lustro de los ochenta enfocó la situación de los indígenas
como elemento central de la lucha contrainsurgente; la información
que los medios de comunicación divulgaron sobre las masacres
y la violencia política en general en las comunidades mayas
(aunque fuera sólo una mínima parte de lo que pasaba);
y las manifestaciones públicas de organizaciones como GAM
y CONAVIGUA, fundamentalmente sostenidas por bases que integraban
las mujeres mayas. En este sentido, se volvió innegable por
partida doble la composición multiétnica de la sociedad
guatemalteca.
694.
Durante los últimos
años se hicieron patentes los daños personales y colectivos
que derivaron de los traumas y heridas que la guerra grabó
a fuego en las comunidades mayas. En este contexto la cultura indígena
requiere de espacios propios de resarcimiento, duelo y reflexión,
para construir su propia proyección hacia el futuro. Nada
volverá a ser como antes; los daños culturales, la
ruptura del tejido social y político, requiere de procesos
de regeneración que estarán desarrollándose
entre las concepciones ancestrales y las nuevas situaciones, retos
y desafíos. Una puesta al día se está operando
en la cultura indígena.
695.
Como ya se describiera,
el nivel organizativo de los pueblos indígenas y su búsqueda
de objetivos comunes y de consenso se aceleraron. En los últimos
años surgió una nueva conciencia de la fuerza social
y política que han acumulado los pueblos indígenas,
sobre todo el pueblo maya. Se inició una participación
a escala nacional que sobrepasa los movimientos regionales y las
barreras existentes entre las distintas expresiones socioculturales
y pueblos que conforman el país. No obstante las múltiples
expresiones de participación que a menudo se perciben como
contradictorias, dispersas, o fragmentadas, las organizaciones indígenas
asumieron el ensayo de la participación de manera concreta.
Comenzando con el análisis del presente y tomando en cuenta
la práctica histórica de reflexión colectiva,
han ido resolviendo y proponiendo las líneas, alianzas o
acuerdos posibles para avanzar. Asimismo, la conciencia de la validez
de sus demandas, la experiencia de organización y la valoración
de sus fuerzas frente al Estado, las han llevado a ser interlocutoras
directas con las estructuras de poder.
696.
Aunque los mayas
han sido los principales sujetos y la fuerza visible del movimiento
indígena, sus esfuerzos y logros han sido un aliciente para
que los garífunas y xinkas también inicien un proceso
de reafirmación de su identidad, de agrupamiento y de participación
política basada en estas líneas maestras. Sus organizaciones
han participado en COPMAGUA.
697.
Con los dinámicos
procesos de organización indígena, su presencia pública
y sus planteamientos sobre sus derechos, el racismo de la sociedad
también se hizo palpable, se asumió y denunció.
Cada vez con mayor amplitud existe en la sociedad civil guatemalteca
una nueva visión de los actores indígenas, a la vez
que las expresiones racistas se encuentran de manera creciente con
el rechazo de la opinión pública. Después de
haber sido una ideología profundamente entrañada en
los esquemas de pensamiento dominante de la sociedad guatemalteca,
el racismo empieza a ser un elemento cuestionado, no sólo
por los indígenas, sino también por importantes sectores
de ladinos.
698.
El nuevo movimiento
indígena, destacadamente las organizaciones mayas, se ha
afirmado en este último período como un sujeto político
fundamental. En su lucha contra la exclusión que desde la
fundación del Estado les afecta, han generado importantes
propuestas sobre la multiculturalidad. Estas proporcionan bases
ineludibles para que la sociedad en su conjunto revise la historia
del país y se comprometa en la construcción de un
nuevo proyecto de nación que recoja su naturaleza multicultural
y que sea tolerante e incluyente, respetuosa y orgullosa de las
diferencias culturales.
1 Véase
Capítulo I. Regrese al Texto
2 En Guatemala
las organizaciones indígenas recibieron con beneplácito
la nominación del país para celebrar el Segundo Encuentro
Continental en octubre de 1991. Numerosos activistas y dirigentes
de las organizaciones indígenas asumieron la organización
del evento, aunque la coordinación sería fuente de
serios debates durante todo el proceso. El Encuentro se llevó
a cabo en Quetzaltenango y culminó con una importante marcha
el 17 de octubre, con la participación de Rigoberta Menchú,
quien a los pocos meses fue nombrada Premio Nobel de la Paz. Regrese
al Texto
3 El inicio
de la transición política coincidió con un
momento importante en el sistema caléndarico maya, lo que
también alentó a algunas corrientes indígenas.
En agosto de 1987 se marcó el advenimiento del k'atun del
amanecer, período de tiempo dentro del calendario maya en
el cual las fuerzas del cosmos son proclives al fortalecimiento
y desarrollo de la cultura. Según la Academia de las Lenguas
Mayas de Guatemala, "El Chilam Balam profetiza que el K'atun de
la Noche terminó en agosto de 1987; y que en esa fecha se
inicia el K'atun del Amanecer... Ello es parte de la cosmovisión
maya y por lo tanto de su ideología... En términos
de lo político se expresa en los procesos de inicio de la
democratización del país; la negociación de
la paz y el renacimiento de innumerables organizaciones autóctonas
de base", Citado en Santiago Bastos y M. Camus, Quebrando el
silencio: Organizaciones del pueblo maya y sus demandas, 1986-1992,
FLACSO, Guatemala, 1996, pg. 199. Regrese al Texto
4 Constitución
Política de la República de Guatemala, 31 de mayo
de 1985. Regrese al Texto
5 Hacia 1991
la Mesa fue conformada por COMG y Majawil Q'ij, así como
otras organizaciones tales como Waqxaqib' B'atz', la Pastoral Indígena,
la Hermandad de Presbiterios Mayas y el Consejo Pastoral Indígena
de Guatemala (COPIGUA). Regrese al Texto
6 "Acuerdo
Marco sobre Democratización para la búsqueda de la
paz por medios políticos", julio de 1991. Regrese al Texto
7 Estas coordinadoras
fueron la Instancia de Unidad y Consenso Maya, Movimiento de los
Abuelos Tukum Umam, Unión del Pueblo Maya de Guatemala, Academia
de las Lenguas Mayas de Guatemala y Consejo de Organizaciones Mayas
de Guatemala. Regrese al Texto
8 Estas comisiones
son: oficialización de los idiomas indígenas, definición
de los lugares sagrados, derechos relativos a la tierra de los pueblos
indígenas, reforma y participación y reforma educativa.
Regrese al Texto
9 Acuerdo
sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, punto
IV. A, 31 de marzo de 1995. 7 215
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