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2. Lucha
y violencia en la Universidad de San Carlos
Fundada en 1676 por el Rey Carlos II de España, la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) es el centro oficial de enseñanza superior en Guatemala. En 1944, esta casa de estudios pasó a convertirse en uno de los centros de la conciencia democrática del país, con valor aunque a veces con imprudencia. Por décadas, importantes grupos de la Universidad se han caracterizado por oponerse a los gobiernos autoritarios. De la Universidad solían surgir críticas a la injusticia social y económica existentes en el país, así como propuestas alternativas a esa realidad. Aunque es parte del mismo Estado, la Universidad ha sufrido el embate brutal de las fuerzas de seguridad, no sólo las fuerzas regulares sino también los grupos clandestinos de terror que han actuado bajo control oficial. A pesar de esta represión, en la San Carlos se abrieron corrientes progresistas y revolucionarias que buscaban un cambio en el país a través de diferentes formas de lucha, incluso la armada. Para 1978, al inicio de la peor ola represiva en la historia de Guatemala, la Universidad era un "centro de subversión", según el gobierno del general Fernando Romeo Lucas García. Para las organizaciones universitarias, el campus era "territorio libre", convirtiendo sus aulas en lugar de reunión de grupos populares o clandestinos de todo el país, atemorizados por la represión. Durante esos años, matizados por el dolor y la esperanza, una buena parte de la Universidad optó por asumir un papel más protagónico, muchas veces abandonando las actividades académicas y dedicándose intensamente a las políticas. En 1980 el gobierno desató una oleada de violencia en contra de la Universidad de San Carlos. Sólo en ese año, por lo menos 127 universitarios fueron asesinados o desaparecidos. En respuesta, muchos estudiantes y profesores huyeron de la Universidad. Durante los próximos años, el movimiento revolucionario cobró fuerza y se desplegó en casi toda Guatemala. El mismo fue apoyado por militantes de la Universidad, quienes tomaron parte del liderazgo para seguir la lucha. Cuando la insurgencia llegó a las comunidades indígenas y campesinas del Occidente, el Estado empleó métodos más brutales e inhumanos para disuadir cualquier participación opositora. Aldeas enteras fueron borradas del mapa. En la ciudad, el Gobierno emprendió una campaña sistemática para eliminar o exiliar a cualquiera que siguiera activo en la oposición, entre ellos cientos de estudiantes y profesores de la Universidad de San Carlos. Figura
1. Total de asesinatos y desapariciones de universitarios,
La insurgencia, aunque estaba en repliegue, no se rindió. En la Universidad, nunca faltaron el interés ni el apoyo de nuevas generaciones de estudiantes, a pesar de la brutal política contrainsurgente. Como se ve en la Figura 1, la violencia contra la Universidad mantuvo niveles escalofriantes por el resto de los años 80. En los 90, la organización continuó y, en consecuencia, la represión no terminó hasta diciembre de 1996, fecha de la firma de la paz entre el gobierno y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Este informe documenta la muerte o desaparición de 492 universitarios en Guatemala.1 De las víctimas conocidas, 59 eran mujeres y 433 hombres. La mayoría eran militantes estudiantiles de la Universidad de San Carlos. Además, el Estado eliminó físicamente a más de cien profesores o administradores universitarios. La violencia institucional no sólo terminó con miles de vidas; también destruyó el Estado de Derecho en Guatemala y diezmó la Universidad misma. Los siguientes capítulos relatan las principales jornadas de lucha en que estuvo presente la Universidad de San Carlos de Guatemala, desde 1944 hasta 1996. Por medio de la revisión histórica trata de explicar por qué el movimiento estudiantil fue tan reprimido al extremo de haber perdido, casi en forma completa, enteras generaciones de líderes durante el conflicto armado. Además, busca explicar la opción de la lucha armada que tomaron muchos universitarios desde los años 60. Hay que ser claro: la violencia política en Guatemala nunca estuvo limitada a la lucha contrainsurgente. Más bien, la represión se puede entender como parte de un proyecto del poder económico y el poder militar para gobernar el país sin buscar consenso social. La Universidad siempre jugó un papel importante en la resistencia a este proyecto, aun durante los peores años de corrupción y represión estatal. Esto es lo que explica, más que otros factores, los altos índices de violencia contra los universitarios. La gama de víctimas refleja estas motivaciones. Además de los que participaron en la lucha armada, fueron eliminados miembros de la oposición política organizadaen la Universidad, en los sindicatos, entre el campesinado y en los partidos políticosque pudieran desafiar a los grupos de poder, mediante la vía electoral o el movimiento de masas. Entre las víctimas hubo muchas personas no politizadas que fueron golpeadas indiscriminadamente, esto para sembrar miedo entre la población e impedir el crecimiento de la oposición organizada. Cabe mencionar que los grupos guerrilleros también realizaron acciones en contra de personas que se opusieron a su proyecto, entre ellos administradores de la Universidad de San Carlos. Sin embargo, la represión selectiva de la guerrilla nunca alcanzó la escalada violencia masiva del Estado. La dictadura militar y sus adversarios, aunque se desarrollaron juntos, no se deben considerar iguales, ni en cuanto a los medios empleados durante el enfrentamiento, ni en la legitimidad de sus respectivos proyectos. Tampoco se puede aceptar que la Universidad de San Carlos sea recordada como institución subversiva o antipatriótica, o que los universitarios opuestos al gobierno, tanto en el movimiento social como en la lucha armada, merecieron la tortura y la muerte que los agentes del Estado les propinaron. Por lo tanto, el propósito de esta investigación es esclarecer la represión que el Estado guatemalteco empleó contra la comunidad universitaria, entre 1954 y 1996, extrajudicialmente y en contra del Estado de Derecho, parte de la tragedia guatemalteca. 1 Las gráficas en este libro sólo reflejan los 492 casos que están documentados en el anexo. El total de víctimas universitarias durante el conflicto armado en Guatemala probablemente es mucho más alto.
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